El principio de la herencia en C++ permite que una clase hija herede métodos y atributos de una clase padre, promoviendo la reutilización y la consistencia del código. Los constructores son métodos especiales que se utilizan para inicializar objetos con valores predeterminados y son esenciales para garantizar que los objetos estén configurados correctamente. Además, la herencia facilita la organización del código y la especialización de clases a partir de una jerarquía general.