La tendencia alcista de los índices principales comenzó en marzo de 2009 y terminó en julio de 2015, dejando a los mercados en un rango consolidado. Los bajos tipos de interés han estimulado artificialmente la economía, pero el aumento de las tasas podría generar problemas de deflación y recesión. A pesar de divergencias en los indicadores, los mercados siguen estancados, con el índice del dólar alcanzando niveles críticos y el petróleo enfrentando resistencia en el camino hacia mayores precios.