TTeexxttoo,, ppáárrrraaffoo yyeennuunncciiaaddoo
UUnn tteexxttoo eess uunn mmeennssaajjee eessccrriittoo qquuee ttiieennee sseennttiiddoo
yy eessttáá ccoommpplleettoo.. LLooss tteexxttooss tteerrmmiinnaann eenn ppuunnttoo yy ffiinnaall..
EEjjeemmpplloo ddee tteexxttoo::
Esto era un hombre gris, de traje gris, de pelo gris, de sonrisa gris y de pensamiento gris. Se llamaba Iván. Le iba de
miedo, claro, porque en el mundo predomina el gris y lo gris está muy bien valorado. Su máxima ilusión era conocer una
mujer gris con la que formar una familia gris.
Pero el destino es juguetón y conoció a Sara. Sara era una mujer arco iris, de vestidos amarillos, pelo rojo, sonrisa azul y
pensamientos multicolores. Le iba fatal porque las gentes grises del mundo gris se ponen de los nervios con quienes
viven en color. Aunque a Sara le daba igual porque su máxima ilusión era seguir siendo como era.
Pero el destino es juguetón y conoció a Iván.
-¿No estamos hechos el uno para el otro, verdad? -Preguntó él muy serio, en cuanto se conocieron.
-Para nada -dijo ella, soltando una risa infantil y contagiosa.
-¿Y qué podemos hacer?
-Fácil. Yo te coloreo a ti y tu no me cambias a mi.
El hombre gris la miró con sorpresa.
-Eso no es equitativo.
Ella rió.
-No. Pero es lo mejor. Créeme.
Y él, por primera vez en su vida, sonrió en azul.
Obtenido de: http://losminicuentos.wordpress.com/2014/03/10/gris-y-sara/
4.
TTeexxttoo,, ppáárrrraaffoo yyeennuunncciiaaddoo
UUnn ppáárrrraaffoo eess ccaaddaa uunnaa ddee llaass ppaarrtteess eenn llaass qquuee ssee ddiivviiddee eell tteexxttoo..
CCaaddaa ppáárrrraaffoo eexxpprreessaa uunnaa iiddeeaa ddiinnssttiinnttaa yy tteerrmmiinnaa eenn ppuunnttoo yy
aappaarrttee..
EEjjeemmppllooss ddee ppáárrrraaffooss,, ccaaddaa ppáárrrraaffoo ddee uunn ccoolloorr::
La humanidad se jugaba su futuro en un gran partido de fútbol. Era la última oportunidad que nos habían dado los marcianos
antes de exterminarnos. Solo unos pocos equipos formados por los mejores jugadores de los mejores clubs del mundo se
ofrecieron a salvarnos. Bueno, esos, y un equipo de abueletes, tan viejecitos y despistados que ni ellos mismos sabían cómo
habían acabado apuntados en la lista. Y como suele pasar con estas cosas, fue el equipo que salió elegido en el sorteo.
De nada sirvieron las quejas de los gobernantes, las manifestaciones por todo el mundo o las amenazas. Los marcianos
fueron tajantes: el sorteo fue justo, los abuelos jugarían el partido, y su única ventaja sería poder elegir dónde y cuándo.
Todos odiaban a aquellos abuelos viejos, despistados y entrometidos, y nadie quiso prepararlos ni entrenar con ellos. Solo
sus nietos disculpaban su error y los seguían queriendo y acompañando, así que su único entrenamiento consistió en reunirse en
corro con ellos para escuchar una y otra vez sus viejas historias y aventuras. Después de todo, aquellas historias les encantaban
a los chicos, aunque les parecía imposible que fueran verdad viendo lo arrugados y débiles que estaban sus abuelos.
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