La cirugía de columna conlleva riesgos, como complicaciones con la anestesia, pérdida de sangre, lesiones nerviosas y problemas con el hardware. Para minimizar estos riesgos, se recomienda hablar con el cirujano y el anestesista, donar sangre si es posible, optar por procedimientos mínimamente invasivos y seguir las instrucciones postoperatorias. Con un enfoque adecuado y comunicación, se pueden evitar muchas complicaciones comunes.