Asma Y Ejercicio[1]

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Asma Y Ejercicio[1]

  1. 1. ¿Cómo influye el asma en el ejercicio? El asma forma parte del grupo de enfermedades conocidas por EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Se reúnen así debido a que tienen en común el concepto de obstrucción/limitación de salida del aire desde los pulmones hacia el exterior. El asma concretamente, es una enfermedad en la que los bronquios sufren una repentina broncoconstricción/broncodilatación, consecuencia de la reactividad de la tráquea a diferentes estímulos. Con lo que el calibre de la vía respiratoria va variando a medida que pasa el día, dependiendo de las actividades realizadas, e incluso de los esfuerzos repentinos como puede ser la risa. Estos estímulos pueden ser; desde agentes irritantes o frío, hasta factores emocionales o ejercicio físico (asma inducida por ejercicio). Las células implicadas son los mastocitos y los eosinófilos. Los síntomas se producirán si la frecuencia de broncoconstricción/broncodilatación supera los límites del individuo. Estos síntomas son los siguientes: • Disnea • Sibilancias • Tos • Expectoración Se calcula que: 1-2 minutos de ejercicio intenso = Broncodilatación de 5 minutos. 6-12 minutos de ejercicio vigoroso = Obstrucción de las vías aereas de 5-10 minutos después del ejercicio (o durante la realización del mismo). Esto dependerá de varios factores, entre los que se encuentra el ejercicio; más concretamente el tipo, la duración, intensidad, etc. Para solucionar o paliar los problemas que causa esta enfermedad, existen muchas opciones que se pueden encuadrar en dos apartados; medicación y ejercicio. El ejercicio por si solo no ayuda mucho; la medicación por si sola algo más pero para algunos individuos puede no ser suficiente. Quizás lo ideal sería usar las dos opciones ya que así se aceleraría el proceso y potenciaría la capacidad del sistema respiratorio del individuo y se reducirían los síntomas del AIE. ¿El ejercicio puede prevenir el asma? En principio la respuesta es sí pero no hay suficientes investigaciones que lo apoyen como para afirmar rotundamente que el ejercicio prevenga el asma. ¿Por qué ayuda el ejercicio? El ejercicio físico mejora la capacidad cardiorrespiratoria de los asmáticos. Aunque el acuerdo no es unánime en cuanto a la capacidad de mejora en el nivel de obstrucción bronquial o sobre el verdadero alcance en la prevención del broncoespasmo inducido por el ejercicio. Los beneficios más claros son: mejora del nivel de disnea para una misma carga de trabajo
  2. 2. (aunque es una observación difícil de concretar debido a la intervención de diversas variables entre las que está la gravedad del asma –ligera, moderada, intensa-). Los protocolos de ejercicio deben considerar estos principios generales: • Obtener la máxima información de los aspectos clínicos que se observen, antes durante y después de la prueba, empleando un mínimo de intervenciones y mediciones. • Debe conocerse el punto máximo de ejercicio en el que aparecen síntomas y así poder establecer a posteriori, los factores que lo limitan y los mecanismos de adaptación. Muchos asmáticos tienen un pobre nivel de condición física que no es resultado del asma en si, sino de la inactividad física. Por eso estos grupos de personas deberían concienciarse de que, si bien el ejercicio puede ser “malo” provocando AIE; también puede ser beneficioso puesto que es una herramienta más para prevenir, tanto el asma crónico como el AIE. El incremento ventilatorio que produce el ejercicio, asociado al aumento en el gasto cardiaco, ponen en funcionamiento unidades alveolocapiares con buena relación V/Q, y el intercambio de gases mejora. El ejercicio es beneficioso desde el punto de vista de que al producirse adaptaciones al esfuerzo, éste se tolera mejor y las necesidades de medicación del sujeto, a priori, son menores debido a su ganancia en la capacidad aeróbica. En ejercicios aeróbicos (práctica frecuente y regular) a intensidad moderada submáxima, el beneficio es que aumenta la capacidad aeróbica y por lo tanto se necesitarán niveles de intensidad más altos para desencadenar el asma. En otros estudios (Teixeira, 1990) se comprobó que con el ejercicio mejoran, la mecánica respiratoria, la ventilación pulmonar, y el volumen residual. Cochran y Clark (1990) dicen que con el ejercicio submáximo a intensidad “controlada” y mantenido durante 3 meses se mejoró la aptitud y performance” cardiorrespiratoria (aumento de: VO2 máx., Umbral Anaeróbico. Disminución de: Lactato, CO2 expirado y volumen residual). Existen una serie de prácticas deportivas que ayudan a mejorar la calidad de vida del asmático por su bajo nivel de asmagenicidad (que causan menos obstrucción bronquial). Al igual que la carrera tiene unos efectos muy perniciosos para la salud del asmático, otras prácticas como la natación, remo, o caminar son muy aconsejables: Actividad Física Recomendada No recomendada Natación Running Remo Ski de fondo Caminar Baloncesto Ski alpino Hockey Ciclismo Atletismo (de larga distancia) Trekking Fútbol Golf Beisbol Surf
  3. 3. De todas formas, también influyen en la asmagenicidad del ejercicio otros factores como son la intensidad del mismo y la cantidad de grupos musculares implicados. Las conclusiones a las que se llegó en diversas investigaciones nos indican que: Asmagenicidad Intensidad del ejercicio Muy Alta 6-8 minutos. 70%-80% VO2 máx. Baja 100% VO2 máx. Duración del ejercicio Baja 20 minutos Alta 5 minutos o menos Ejecución del ejercicio Menor Interválico Mayor Continuo En el caso de ejercicio máximo, el AIE no se produce, probablemente porque no da tiempo a que se produzca, es decir, ese tipo de actividad no se puede mantener durante mucho tiempo, por lo que la reactividad bronquial no se llega a desencadenar. Con respecto a la natación está especialmente indicada para asmáticos y AIE debido a que se ha comprobado que el alto nivel de humedad en el ambiente cerca del agua previene el que ocurra la perdida de calor y agua de las vías respiratorias y en consecuencia, el AIE. El entrenador y/o el deportista han de ser conscientes de estos factores a la hora de la práctica deportiva ya que su control será determinante para el máximo rendimiento, ya sea de deportistas de élite o amateurs. Programación de ejercicio para cada tipo de asma. Además de conocer el tipo de asma que se sufre, hay que conocer el estado físico del individuo, su motivación y el compromiso con el programa de ejercicios. Así pues en función del tipo de asma tenemos que: Ejercicios en función del tipo de asma Ligera Moderada Intensa No difiere mucho del que se El objetivo será mejorar la Limitar la actividad física a utiliza para la puesta a punto puesta a punto programas de rehabilitación de un individuo sano. cardiorrespiratoria y la sin participar en ningún capacidad aeróbica. Mejorar deporte (a nivel rendimiento). la fuerza general, fuerza de resistencia, elasticidad y movilidad general. Ejercicio aeróbico de forma El ejercicio se realizará de Contar con personal médico pautada, práctica diaria. forma individual o en preparado para actuar en el pequeños grupos caso de que suceda una crisis homogéneos. aguda. Revisiones periódicas para Con respecto a la
  4. 4. evaluar administración de inhaladores progresos/dificultades. de agonistas β-2 adrenérgicos; éstos serán de acción rápida y se inhalarán previamente a la realización de ejercicio. No está indicado que el Realizar calentamiento con individuo forma parte de un ejercicios suaves y dirigidos. grupo de rehabilitación. Se recomienda realizar algún 3-4 sesiones de 30 minutos a deporte. la semana. Periodos de 3 meses. La práctica se realizará en las condiciones ambientales comentadas en la tabla anterior y el tipo de práctica será del grupo del as no asmagénicas. Recomendaciones para asmáticos para la práctica de ejercicio • Crear una rutina de calentamiento de 15-30 minutos que incluya actividades de intensidad baja-moderada, con el que se favorece un periodo refractario que minimiza la intensidad de la respuesta broncoconstrictora del ejercicio que se realice posteriormente. • Respirar por la nariz lo más frecuentemente posible para que el aire mantenga la mayor humedad posible antes de entrar a las vías respiratorias. • Ejercitarse en un ambiente caluroso y húmedo es mejor que ejercitarse en un ambiente frío y seco. • Evitar realizar ejercicio cuando los niveles de polen y contaminación atmosférica sean altos (si la alergia juega un papel en el asma). • Hacer ejercicios de relajación • Llevar siempre el inhalador al lugar donde se vaya a realizar la práctica deportiva. • Beber gran cantidad de líquidos. • Refrescarse antes y después de la práctica deportiva. • Evitar cambios bruscos de temperatura (vestuarios, aire libre, etc.) De cualquier forma, el ejercicio no es milagroso y no sería razonable esperar mejorías espectaculares. No se puede curar el asma por medio del ejercicio, tan solo será útil para aumentar las reservas de las vías aéreas y así reducir el trabajo del sistema respiratorio durante el ejercicio.

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