Características generales de la escultura barroca española: Francisco Salzillo.Posiblemente, la escultura sea la manifesta...
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Francisco Salzillo. 1707-1783Es el más destacado continuador en el siglo XVIII de la imaginería barroca. Aunquenació y tra...
La Sagrada Familia, Iglesia de San Miguel, Murcia. Madera policromada. Hacia1730-35En esta deliciosa composición del joven...
San Jerónimo, Museo de la Catedral, Murcia. Madera policromada.Esta obra fue encargada por el canónigo don Bernardino Marí...
La Oración del Huerto, Iglesia de Jesús, Murcia.1754. Madera policromada.La obra pertenece a las escenas de la Pasión que ...
El Prendimiento, Iglesia de Jesús, Murcia.1763Este grupo reúne en realidad tres momentos: el beso de judas, la agresión de...
San Juan, Iglesia de Jesús, Murcia.1756. Madera policromada.Esta bellísima representación de San Juan está plena de exquis...
Belén (Nacimiento), Museo Salzillo. Murcia.1775-1783.A los belenes hay que buscarles el origen en Italia, donde tuvieron u...
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Características generales de la escultura barroca española

  1. 1. Características generales de la escultura barroca española: Francisco Salzillo.Posiblemente, la escultura sea la manifestación artística que posee la mayor unidad encuanto a material, temática y finalidad de todo el barroco hispano.En el siglo XVII, en contraposición con la centuria anterior, ni la realeza ni la noblezapudieron ejercer el papel de mecenas de la escultura religiosa española, pues elquebranto de la economía del Estado y el decaimiento de las clases sociales altas no lopermitieron. Los monasterios y las parroquias, que gozaban de una situación todavíapróspera, se convirtieron en los principales clientes de la producción escultórica.La temática, casi de forma exclusiva, será religiosa, erigiéndose en la mejor intérpretede las ideas del Concilio de Trento: acercar la religión al pueblo; se representanimágenes de Cristo, la Virgen, los grandes Apóstoles (Pedro, Pablo, Santiago) y santos,destacando los de mayor devoción popular (San Francisco, San José o San Antonio) ylos fundadores de las más grandes e importantes órdenes monásticas (Sto. Domingo,San Bruno, San Jerónimo). Sus obras más comunes son los retablos y los pasos. Losasuntos mitológicos o de exaltación de los poderosos al modo de la vecina Francia seránprácticamente desconocidos.Los retablos se decoran con imágenes de bulto redondo, para que puedan ser sacadas enprocesión. Los pasos se componen de figuras individuales o dispuestas en grupo,pensadas para llevarse por las calles; la palabra paso proviene del latín passus -sufrimiento -, algo totalmente unido al ritual de Semana Santa, a esta modalidadescultórica se le llama imaginería. También continúan haciéndose relieves de silleríapara los coros de las iglesias.Por lo que respecta a la técnica, hay que señalar que se basa en la talla de la madera,policromada después con estofados y encarnados. La madera es empleada por sureducido coste, la función a la que se dedica (procesiones), su poco peso para loshombros de los costaleros, su textura blanda, que hacia posible la ejecución de todo tipode detalles y porque la policromía que requiere le ayuda a acentuar el tan ansiadonaturalismo y aumentar el dramatismo de las figuras religiosas: sonrojo, magulladuras,moratones, rojeces, heridas, sangre...El empleo de la madera, aleja a la esculturaespañola del resto de Europa, que prefiere el mármol. Esta característica le valió eldesprecio de los hombres del s. XIX, hasta que se descubrió que la tan admiradaescultura clásica, había estado también originariamente coloreada, lo que le hizo ganarprestigio. Se utilizó la piedra para la escultura de exterior, por razones evidentes.El estofado consiste en dorar por igual toda la superfície, encima se pinta con colores y,por último, se rasca el color para que aparezca el fondo de oro en las partes queconvenga.Se intentaba conseguir por todos los medios que las imágenes parecieran reales, por loque se hizo uso del recurso al postizo, es decir, la colocación de cabellos reales, uñas ydientes de asta, ojos y lágrimas de cristal, piel animal para simular heridas abiertas, etc.La cumbre de esta teatralidad se consumó en las llamadas imágenes de vestir, donde elcuerpo de la figura es un maniquí cubierto de ropas auténticas y del que tan sólo setallan las partes visibles: cabeza, pies y manos.El estilo de la escultura se hace eco del sentir popular, consiguiendo imágenes de granfervor religioso. Es un arte nacional desarrollado por artistas españoles que no viajaron,como otros, a Italia, por lo que el sustrato hispano (sencillez expresiva) es patente enellos, si bien se aprecia la llegada de la influencia berninesca (expresividad, teatralidady dinamismo) hacia mediados del siglo. La imaginería española, ya desde elRenacimiento, había continuado una línea de realismo extremo, interpenetrada de unexpresionismo producto de los muchos artistas europeos que aquí dejaron su impronta.Partiendo de estos dos presupuestos, unos autores se inclinan por el dramatismo de
  2. 2. gestos, mientras otros se decantan por una serenidad que conduce a la exaltaciónmística.La teatralidad barroca, la expresividad violenta, el drama o el misticismo, persiguenconmover al pueblo para atraerlos a la fe; estas imágenes son, mejor que ningunas otras,la viva expresión de los dictámenes trentinos que proponían que Jesús, los santos, susvidas y milagros parecieran reales.Esta expresión plástica acabará por convertirse en la más eminentemente popular delarte español. Su fondo y sus formas concitarán la rotunda identificación del pueblo, quelas sentirá como algo propio a través de su exposición en iglesias y desfilesprocesionales y, por otra parte, le servirán de referencia sensorial en las pláticas ysermones de curas y frailes que evocaban, reiterada y morbosamente, para los fieles latristeza de María, la muerte redentora de su Hijo, y los modelos de santos comoejemplos para imitar.Para una cabal comprensión de la escultura sacra del siglo XVII en España no podemosolvidar su contexto: el de la Contrarreforma, cuya abanderada es la MonarquíaHispánica. Vigilada con extrema prevención la mística, y extinguido todo reformismoreligioso interiorista, la religiosidad sólo puede manifestarse hacia el exterior,públicamente, muy cercana al espectáculo. De ahí su sentimentalismo y teatralidad.Gesticulismo que fomenta y expresa, como se ha dicho, una religiosidad sui generiscomún a la mayoría de los españoles: acrítica, poco comprometida con el mensajeevangélico, no intímista y, a veces, rayana en la superstición. El pueblo no verá en esasimágenes una obra plástica exclusivamente sino, en cierta medida, una explicitación dela divinidad.Los focos regionales se concentran, durante el siglo XVII en Castilla y Andalucía y, enel siglo XVIII, en Murcia.La escuela castellana y andaluza son realistas, pero mientras la castellana es hiriente,con el dolor o la emoción a flor de piel, la andaluza es sosegada, buscando siempre labelleza correcta sin huir del contenido espiritual. En Castilla destaca GregorioFernández y en Andalucía, Juan Martínez Montañés, Alonso Cano y Pedro de Mena.
  3. 3. Francisco Salzillo. 1707-1783Es el más destacado continuador en el siglo XVIII de la imaginería barroca. Aunquenació y trabajó en Murcia, su familia era de origen italiano (Nápoles) y asumió el oficiode su padre Nicolás, consiguiendo un estilo en el que fundió el dramatismo de lohispano con la gracia de lo italiano. El resultado son figuras movidas y expresivas,dotadas de infinita gracia y dulzura, con carnes aporcelanadas y brillantementeestofadas, que pregonan la estética rococó.Su gran importancia reside en su actividad como escultor de pasos procesionales, en losque establece grupos de gran unidad psicológica, cohesionados por la acción. Adiferencia de la estatuaria barroca andaluza del s. XVII que concebía a las esculturasaisladas, aunque fueran para los pasos de Semana santa, en Levante se organizan gruposenteros que, a modo de secuencias, van narrando la Pasión ante los fieles.A diferencia de los grandes autores del siglo XVII, como Montañés o GregorioFernández, Francisco Salzillo no profundiza en los aspectos dramáticos de las escenas,ahondando en conceptos naturalistas y de idealizada belleza que serán ya transicióndel final del Barroco al Rococó y al Neoclasicismo.Salzillo creó Escuela -la llamada Escuela Murciana de Escultura- que trascendió a suépoca y que ha permanecido vigente hasta nuestros días, pues tanto sus primerosseguidores, como los que se han ido sucediendo hasta la fecha han perpetuado losmodelos y tipos iconográficos y estilísticos de Francisco Salzillo.El tratamiento de los rostros, excesivamente dulzones, se ve compensado por suexcepcional virtuosismo técnico en el trabajo de la madera, que le permite unexhaustivo estudio de posturas y anatomías, así por lo correcto de sus composiciones.Se mueve dentro de un exquisito buen gusto y delicada sensibilidad y supo contactarcon el alma del pueblo por lo que fue admirado y comprendido inmediatamente.También destaca entre sus esculturas las pequeñas figuras que componen el belén,formado por numerosos personajes con gracia y naturalidad.Salzillo cierra en España el gran ciclo del Barroco y abre, con el equilibrio de suplástica, el gusto por lo clásico.
  4. 4. La Sagrada Familia, Iglesia de San Miguel, Murcia. Madera policromada. Hacia1730-35En esta deliciosa composición del joven Salzillo están ya recogidos los que van a ser sustipos más definidos, tanto en la niñez, como en la madurez y ancianidad. Los rostros detodos son de facciones menudas y muy agraciadas; sus gestos comedidos pero marcadospara dar expresiva movilidad a los abundantes ropajes. Este grupo escultóricorepresenta una escena familiar en la que la conversación fluye de manera natural entrelos personajes. Su formato es pequeño y únicamente son de talla las cabezas, manos ypies, el resto es lienzo encolado. Todas las figuras giran alrededor del Niño Jesús. En elcentro, la Virgen con su rostro redondo de muy delicadas facciones y expresión afable,aunque ensimismada con el Niño, sentado en su rodilla izquierda, está hablando con supadre (San Joaquín), que se arrodilla. San José joven y apuesto se sitúa a la derecha dela Virgen y con un gesto un tanto ausente, mira a Jesús con ternura. Santa Ana, hablacon el Niño Jesús arrodillada, y éste le dirige la mirada girando ligeramente la cabeza.En este grupo, de extraordinaria expresividad y naturalismo se logra una perfectacomunicación entre los personajes del conjunto, denotándose una relación familiar, queraya la cotidianidad. La composición triangular ocupa una bóveda de media naranja ypretende despertar sentimientos de ternura en los fieles. Es de destacar la bellapolicromía, donde observamos la técnica del estofado, delicada y de tonos pastel, quenos sitúa perfectamente en el Rococó que domina la época y el plegado de las telas, quele proporcionan a éstas vaporosidad para acentuar los volúmenes y lograr un mayorrealismo. El lenguaje de las manos infunde en los personajes una sensación demovimiento.
  5. 5. San Jerónimo, Museo de la Catedral, Murcia. Madera policromada.Esta obra fue encargada por el canónigo don Bernardino Marín Lamas para elMonasterio de los Jerónimos. Rompe el equilibrio y mesura, característico del autor ymuestra notables efectos visuales. Capta justo el momento de éxtasis espiritual del santofrente al crucifijo. Esto es una característica del Barroco, captar el momento exacto dela acción, en este caso el rezo y martirio de San Jerónimo.El santo aparece con un crucifijo en la mano izquierda, una cruz de maderos cilíndricos,al que mira fijamente, y en la mano derecha porta una piedra con la que se golpea elpecho para castigarse. Se nota esto en el pecho de San Jerónimo en el que se aprecia elcolor morado que le provoca golpearse. En su cuerpo se aprecia la delgadez que leprovoca el no comer y apenas beber algo y las duras condiciones que tiene que soportaren el desierto. Esta situación que le acerca a la muerte se representa con la calavera queaparece junto a él, simboliza lo efímero de la vida. El sombrero rojo de la parte inferiornos muestra la categoría social acomodada del santo y el león es símbolo de fidelidad yaque le acompañó durante toda la etapa que pasó en el desierto.San Jerónimo con fuerza mística porta en su brazo izquierdo un Cristo crucificado, alque mira con impotencia y rabia. En su rostro se manifiesta el dolor por el sacrificio delRedentor. La figura se eleva sobre una roca rodeada de varios objetos, tales como:libros sagrados, una calavera, etc... Contrasta la tosquedad y la escasez de brillos de laroca, con el excelente tratamiento que hace de la anciana anatomía, surcada por lasarrugas de la piel que han creado el hambre y la penitencia y los paños de San Jerónimo.El cuerpo del santo denota gran tensión y dramatismo, marcándose exageradamentecada uno de sus músculos, venas y tendones. El paño que lo cubre, presenta plieguesangulosos que denotan un cierto convencionalismo, que se aleja de la vaporosidad ynaturalidad con que representa las telas en otras obras. A los pies del santo aparecerecostado un león, que sirve de elemento de transición entre la roca y el personaje,suavizando el fuerte contraste entre el tratamiento mate de la roca y los brillos con quese enriquece la figura del santo. Es quizás la obra que presenta una mayorbarroquización, buscando el efectismo descriptivo a través de diferentes ángulosvisuales.
  6. 6. La Oración del Huerto, Iglesia de Jesús, Murcia.1754. Madera policromada.La obra pertenece a las escenas de la Pasión que pertenecen a la Cofradía de Jesús y seencuentra expuesta en el Museo Salzillo de Murcia. La Oración del Huerto es el pasomás famoso de Salzillo y su ángel mancebo la obra más alabada.Consta de cinco figuras, el ángel, Pedro, Santiago y Juan en madera policromada yestofada, y Cristo imagen de vestir. La composición está distribuida en dos planos. Enel superior, aparece el ángel, de pie, y Cristo de rodillas, que apoya levemente su cabezasobre el brazo izquierdo de la sobrenatural criatura, y en el plano inferior, los discípulosdormidos.Recoge el momento en el que Cristo se retira con los apóstoles Pedro, Santiago elMayor y Juan, al Huerto de Gethsemaní. Es el momento en el que Jesús ante la angustiade la pasión y muerte, pide al Padre, si puede ser apartado de Él, ese cáliz. El ángel se leaparece para reconfortarle. Sobre la tierra del Huerto, se encuentran dormidos los tresapóstoles, cada uno en una postura y evidenciando una fase del sueño, la figura dePedro es la más conseguida, se encuentra en duermevela, semincorporado y con la manoen la espada. Los apóstoles están representados con cierto simbolismo, Juan, como unjoven, Santiago, como un personaje maduro y Pedro, fogoso y precavido. Aparece unapalmera levantina, de cuya copa pende el cáliz del sacrificio, que concentra la mirada deJesús y el ángel, Jesús, arrodillado, muestra un rostro sufrido y angustiado, que el ángelreconforta, pasándole el brazo izquierdo por los hombros con una actitud feliz.Las figuras están tratadas con gran realismo y fuerza expresiva. Es de destacar la bellezay serenidad del rostro del ángel, un apolíneo joven contra toda costumbre, sus grandesalas, que parecen batidas por el viento y el rico plegado de los paños, que recubren sucuerpo; el desnudo del ángel, casi clásico, está imbuido de un gran ímpetu realzado porel brazo en contraste con el desmayado Cristo. Las figuras de los apóstoles, adoptanposturas absolutamente naturales y expresiones y gestos cotidianos, nos muestran aunos personajes vencidos por el cansancio y el sueño. La rica y delicada policromía delconjunto sirve para acentuar la teatralidad, la fuerza expresiva y el realismo, de estepaso de la pasión.
  7. 7. El Prendimiento, Iglesia de Jesús, Murcia.1763Este grupo reúne en realidad tres momentos: el beso de judas, la agresión de San Pedroa Malco, y el auténtico prendimiento, representado por el soldado que presencia laescena y se apresta a actuar. San Pedro es un prodigio de fuerza desatada, concentradamuy bien en su brazo alzado que empuña la espada con la que se apresta a herir alderribado Malco. Cristo y Judas que le besa y estrecha en tan ceñido abrazo que ambasfiguras tuvieron que ser talladas en el mismo tronco, intercambian un juego de miradascon las que lo dicen todo. La caracterización del apóstol traidor se adapta muy bien a lapersonalidad que quiere trasmitir: pelirrojo y rizoso, labios gruesos, mirada torva (fiera,espantosa) y nariz ganchuda, Jesús mira con ojos vivos e inteligentes, como indicandoconocer la falsedad del beso.Las tallas son de madera policromada y estofada, su policromía suave contribuye aacentuar el verismo de la escena. En las figuras podemos observar el virtuosismotécnico de Salzillo, especialmente en los rostros de gran naturalismo y penetraciónpsicológica.En esta obra queda patente la peculiar forma de representar de Salzillo la imagineríareligiosa, envuelta en un suave naturalismo, que aún transmitiendo el dramatismo de lasescenas, huye del exacerbado patetismo.
  8. 8. San Juan, Iglesia de Jesús, Murcia.1756. Madera policromada.Esta bellísima representación de San Juan está plena de exquisito buen gusto y delicadasensibilidad. Aquí repite el mismo tipo que en La Cena y en La Oración del Huerto; unadolescente imberbe de largo cabello, con facciones de delicadeza casi femenina. Sucomposición interna es también acertadísima describiendo una leve línea serpentina queparte de la punta de su pie derecho y termina en le dedo índice de su mano izquierda,que potencia los múltiples ángulos de contemplación. La figura camina con el brazoizquierdo tendido hacia delante, en un gesto de indicar el camino que ha seguido Jesús,a la madre. Con la mano derecha se recoge la vaporosa túnica, cabe destacar laarmoniosa disposición de los plegados, que se conjugan extraordinariamente,consiguiendo el equilibrio entre los plegados del manto y los de la túnica, que dejanpercibir ligeramente la anatomía.La figura encierra gran ternura, al igual que todas las obras del maestro, del que algunosautores han dicho que un velo de dulzura, lima siempre en sus creaciones el severonaturalismo barroco. Impresiona gratamente por su dinamismo y gallardía juvenil, asícomo por la natural arrogancia de sus gestos.La escultura está bellamente policromada, con tonos suaves, sin abusar de la estridenciay se encuentra entre una de las mejores de la imaginería de su tiempo.Todo su valor reside en su potencia escultórica, en su fuerza juvenil, en la gallardía desu andar, en su sinceridad expresiva, en la armonía de su “contraposto” y en el gusto,elegante y popular al mismo tiempo, de los adornos pintados en su túnica. Salzillo nosdemuestra que no hay ruptura en el barroco español y que se pasa del siglo XVII alXVIII con la naturalidad de esta talla.
  9. 9. Belén (Nacimiento), Museo Salzillo. Murcia.1775-1783.A los belenes hay que buscarles el origen en Italia, donde tuvieron un gran desarrollo,sobre todo en Nápoles, de donde procedía su padre Nicolás, con la llegada de Carlos IIIal trono de España se impuso la moda de realizar belenes.Salzillo nos vuelve a sorprender con este maravilloso y precioso Belén que realizó paradon Jesualdo Riquelme y Fontes. La obra es producto de varios años, consta de todaslas escenas precisas y un sinfín de figuras que completan y ambientan un auténticopanorama que el destinatario instalaba en el piso bajo de su casa. Quedó incompleto a lamuerte del maestro y sus discípulos lo completaron, especialmente Roque López, perolos misterios principales fueron hechos por el maestro (Anunciación, Sueño de San José,Visitación, Posada, Anuncio a los pastores, nacimiento, Reyes Magos, Camino delTemplo, Purificación y Huida a Egipto)Ante todo, el Belén de Salzillo es un belén narrativo y de misterios. Basado en la fusiónde los evangelios de San Mateo y San Lucas, tiende a mostrar en toda su magnitud losepisodios bíblicos que narran los instantes previos y posteriores al Nacimiento. Estacondición obligó al autor a mantenerse fiel a las fuentes de inspiración, marcando lapauta a seguir a unas formas convertidas en síntesis perfecta de las artes del volumeny del color.Utiliza la policromía no sólo para ofrecer riqueza cromática sino también para señalarlas diferencias entre los personajes sagrados con los tipos populares. Así porejemplo, el cortejo de los Reyes Magos de rica policromía con caballos engalanados alpaso o en corbeta, criados de delicados ademanes, con rica vestimenta adquieren un airemundano y festivo frente a los personajes populares de ademanes campesinos y menosriqueza cromática.Como sucedía en tantas imágenes de sus pasos, aquí se visten y adornan de modoanacrónico y en realidad nos hace una fidelísima presentación de sus contemporáneos yvecinos, ocupados en sus trabajos o divirtiéndose saludablemente. Se completa conarquitecturas, también voluntariamente anacrónicas (modelos de vivienda popularmurciana), mostrando el deseo de narrar unos hechos, lejanos en el tiempo, perotrasladados a un escenario vivo y comprensible. Sin embargo, hay una excepción en ellugar en que sucede el Nacimiento, resuelto en ruinas de columnas por entre las queentran las Glorias Angélicas, este pórtico de ruinas clásicas sirve para remarcar laescena principal del Belén, que es el Nacimiento.El eje central de la composición está constituido por el pórtico bajo el que tiene lugar laescena del Nacimiento. Las figuras de José y María, ligeramente atrasadas, confirman lanecesidad de mostrar al recién nacido como al verdadero protagonista, un luminoso ydiminuto niño, sostenido por los arcángeles Miguel y Gabriel.

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