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Dip diario intensivo progoff esfor

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Dip diario intensivo progoff esfor

  1. 1. 1 EL DIARIO INTENSIVO DE PROGOFF (DIP) ESFOR 2014 Hna Josefina Castillo a.c.i. ¿QUÉ ES? El DIP es un método de desarrollo personal por medio de la escritura (con fundamento teórico en la Psicología Profunda Holística elaborada por Progoff, psicólogo y seguidor de Jung). Se puede decir que el DIP es un instrumento que me ayuda a interpretar mi presente desde aquellas experiencias que han dejado huella en mi vida y que en mi hoy reaparecen de manera inconsciente y por lo tanto no sé cómo manejarlas. También me ayuda a descubrir aspectos positivos para mi crecimiento humano, que están latentes en el inconsciente y por eso no las puedo desarrollar. PROGOFF: BIOGRAFÍA Y PENSAMIENTO El Dr. Ira Progoff nació a principios del siglo XX en Brooklyn (USA), de ascendencia judía. Vivió la II guerra mundial en Europa, como soldado norteamericano. De vuelta a su país, estudió psicología y escribió su tesis doctoral sobre Jung, que fue traducida y publicada en castellano bajo el título PSICOLOGÍA DE C.G. JUNG Y SU SIGNIFICACIÓN SOCIAL (Buenos Aires, Ed. Paidós, en 1967). Becado por la Fundación Bollingen, pasó dos años en Suiza, en diálogo y reflexión con el mismo Jung. Desde 1959 hasta 1971 fue director del Instituto, e hizo una especialización en Psicología, en la universidad de Drew (USA). Su trabajo como psicoterapeuta constituyó la base empírica de lo que con el tiempo se llamó DI, o Diario Intensivo. Luego empezó a trabajar en la CASA DEL DIÁLOGO, desde donde se gestiona el programa oficial del DIP. Su contribución más importante es, a nivel teórico, la elaboración y formulación de la Psicología Profunda Holística, que trata de un método de desarrollo intrapersonal, interpersonal y transpersonal, por medio de la escritura. Progoff bebe de muchas fuentes; se ha inspirado no sólo en los grandes maestros de la psicología profunda, (psicoanálisis), sino también en la psicología oriental, los místicos cristianos y el Talmud. Progoff explica su psicología mediante la metáfora del roble y la bellota. “Como el roble está latente en el fondo de la bellota, la plenitud de la persona humana, la totalidad de sus posibilidades creadoras y espirituales, está latente en el fondo del ser humano incompleto, que espera en silencio la oportunidad de aflorar. La función y la meta de la psicología holística profunda consiste en descubrir esas posibilidades latentes en el fondo del ser humano, en determinar los procesos mediante los cuales esas posibilidades se actualicen, en idear estrategias prácticas, que faciliten y amplíen el natural desarrollo de la personalidad”.
  2. 2. 2 La hipótesis central de la psicología de Progoff es la siguiente: existe en el ser humano un lugar profundo y un principio de dirección que no cesa de impulsar al individuo, desde su interior hacia su realización personal y transpersonal. La psique posee varios niveles de profundidad. En la superficie consciente percibimos pensamientos, imágenes, intuiciones, sentimientos, presentimientos…Luego está el nivel inconsciente, donde se encuentran reprimidos ciertos recuerdos e impulsos; es el “inconsciente reprimido” de Freud o el “inconsciente personal” de Jung. Finalmente, un nivel inconsciente más profundo, presente y activo en el individuo desde el primer momento de su existencia, que puede llamarse “transpersonal”. A este nivel lo llama Progoff la “psique profunda” y según él, los procesos básicos del desarrollo personal operan a este nivel. La psique profunda es la semilla de plenitud, sembrada en el mismo protoplasma del ser humano, constantemente en proceso de desarrollo de todas las posibilidades del ser humano. Es simultáneamente semilla de crecimiento físico y mental, semilla de creatividad en todos los campos accesibles al ser humano: arte, ciencia, comunicación etc. Dice Progoff que también es semilla de “divinidad”. Según Progoff, el ser humano no alcanza su plenitud hasta que no experimenta de alguna manera, su vinculación a una realidad más amplia, más global, que la persona individual. Realidad trascendental. “Descendemos por el pozo de nuestro ser a una dimensión más profunda y así llegamos a la corriente subterránea. Aquí experimentamos la Unidad del Ser. Es el lugar de la trascendencia donde, al cabo de un largo viaje interior, nuestra transformación y regeneración realmente empiezan”. ESTRUCTURA Y PROCESO. Nuestra vida es un viaje interior/exterior, una concatenación de sucesos internos y externos que paso a paso, hoy en una dirección y mañana en otra, configuran nuestro camino personal. La psique es el motor de ese viaje por altibajos y cumbres, simas y valles de nuestro proceso de desarrollo. En un Taller de Diario Intensivo, mediante una secuencia de ejercicios escritos, cuidadosamente diseñados, reconstruimos nuestro itinerario, nuestra historia personal, desde el punto de vista de nuestro “ahora”, nuestro momento presente, el último e inconcluso capítulo de nuestra biografía. Progoff lo divide en tres partes o módulos. PRIMER MÓDULO de ejercicios llamado Contexto Vital, nos lleva a explorar el momento presente, el ahora, producto de mi vida pasada. En una serie de “Diarios parciales”, recogemos claramente recuerdos, experiencias y acontecimientos que han dejado huella en nosotros hasta el momento presente.
  3. 3. 3 SEGUNDO MÓDULO, de Contacto con lo Profundo, volvemos a explorar nuestra vida a un nivel más hondo, a través de los mensajes simbólicos vislumbrados en sueños e imágenes crepusculares. Rastreamos nuestra búsqueda personal de los misterios fundamentales de la vida. Desde mi experiencia personal, en este segundo módulo entramos en contacto con nuestra vida desde el espíritu: experiencia de Dios, la vocación personal, el proceso que he llevado reflejado en mi presente espiritual, y llamadas al futuro, desde las experiencias pasadas. TERCER MÓDULO, de Continuidad Personal, en donde se aprende el uso independiente y privado del DIP, como instrumento de claridad y discernimiento. Repasamos sus páginas en busca de pistas o indicios que reclamen nuestra atención o señalen nuevas rutas a seguir, o zonas de nuestra vida que merecen ser exploradas con vistas al desarrollo de sus posibilidades latentes. Rutas y zonas que se exploran con las técnicas aprendidas en módulos anteriores. No se trata de rememorar nostálgica o culpablemente nuestro pasado. Recordamos el pasado con el fin de poder dar confiadamente un paso más hacia ese futuro que se nos abre de inmediato a nuestros pies mientras vamos caminando. Los ejercicios del DIP practicados adecuadamente, ponen al participante en proceso interior de conocimiento y aceptación de sí mismo, de relación más íntima y amistosa con su historia personal. La actitud apropiada consiste en crear un espacio interior de quietud y silencio. Se va logrando a través de una respiración pausada y acompasada. Se va entrando en una actitud meditativa crepuscular, como de duermevela y, sin embargo, atenta a lo que va ocurriendo en su interior, dispuesta a percibir y acoger lo que vaya surgiendo espontáneamente, sin prejuicios, ni análisis; y a constatarlo, con toda franqueza, por escrito. No es fácil, pero se va aprendiendo con la práctica. En los primeros ejercicios el participante va roturando poco a poco el suelo y subsuelo de su memoria. Los recuerdos y experiencias del pasado van apareciendo cada vez con más facilidad en la pantalla de su conciencia. Recuerdos largamente olvidados, por mucho tiempo y que seguramente tienen algo importante que comunicarle. A veces recuerdos penosos se acumulan y causan dolor. Generalmente uno aprende a afrontar con ecuanimidad los episodios oscuros de su historia, que también forman parte inalienable de su propio ser. A través del proceso, el participante descubre cosas acerca de sí mismo que no sabía que sabía, o las sabía con menos claridad. Uno de los presupuestos del DIP es que sabemos más de lo que conscientemente conocemos y que esa sabiduría latente puede hacerse consciente a través de diálogos, sueños o imágenes crepusculares. Algo muy importante del DIP es la confianza que va despertando en uno mismo. Si uno aprende a dialogar con el Diario Intensivo, releyéndolo con receptividad pasiva, sin imponerle interpretaciones preconcebidas, dejándole que nos interpele, es posible que nos ofrezca pistas y claves para enriquecer nuestra vida y potenciar nuestros recursos. El
  4. 4. 4 proceso puesto en marcha por el DIP genera energía y estimula el potencial creativo de la persona. Semillas depositadas hace miles de años en tumbas faraónicas, al ser descubiertas fueron plantadas y germinaron. El DIP nos puede ayudar a descubrir dentro de nosotros mismos posibilidades latentes que están pugnando por realizarse. Progoff utiliza a este propósito dos metáforas: “Descendemos por el pozo de nuestro ser a una dimensión más profunda y así llegamos a la corriente subterránea que alimenta todos los pozos. Es la sabiduría interior que da sentido a la vida”. “La gota de agua abandonada a sí misma se evapora, pero unida al océano pervive para siempre”. Es un pensamiento entresacado de la sabiduría tibetana, que Progoff recuerda de sus experiencias con Oriente. Dice que los hombres suelen encontrar sentido a la vida cuando se sienten vinculados a una Realidad más grande, más global, que sus seres individuales. Realidad que algunos vislumbran en Dios, otros en la humanidad, en el Cosmos etc. Los sueños y las imágenes crepusculares reflejan más o menos literalmente lo que nos va aconteciendo en la vida cotidiana. Otros revelan simbólicamente recuerdos y/o impulsos reprimidos de los cuales tal vez no somos conscientes. Hay una categoría de sueños más significativos que surgen de las profundidades de nuestra psique y tienen la misión de orientarnos en el proceso de nuestro desarrollo. Solemos recordarlos cuando nos despertamos. Ocurren frecuentemente en momentos de crisis personal. La semilla de cualquier sueño sería la imagen de lo que llevo dentro, latente, esperando con más o menos impaciencia, el momento en que la promesa de su existencia se haga realidad. Un sueño sin descifrar es como una carta sin abrir, dice el Talmud. Los sueños las imágenes crepusculares son fenómenos afines y emanan de la misma fuente, es decir, la psique profunda. Escribir para evocar. La escritura provoca un clima interior de concentración mental relajada, en un estado de conciencia crepuscular., como de duermevela, como soñando despierto, pero atento a lo que va ocurriendo interiormente, con gran espontaneidad y libertad interior, sin sentirse cohibido por juicios, prejuicios ni condenas. Semilla de pera, se transforma en perales; semillas de nuez en nogales; semillas de Dios se transforman en Dios. Nota: Puede confrontarse con “Diario intensivo de Progoff” de José Vicente Bonet S.I., Salamanca.
  5. 5. 5 VOCABULARIO DIP Diario intensivo de Progoff Holístico Integración de los distintos aspectos humanos: espiritual, corporal psicológico, lo afectivo, la memoria, etc. Transpersonal Nivel inconsciente muy profundo, presente y activo en el individuo desde el primer momento de su existencia. Contexto vital Nuestra vida real Imágenes Crepusculares Crepuscular es la zona intermedia entre sueño y vigilia. Con frecuencia tenemos imágenes que creemos que no vienen al caso, se repiten y generalmente no les damos importancia, pero ellas nos están diciendo algo que llevamos en el inconsciente. Por ejemplo una persona, una cosa, un paisaje, un animal. Sueños Mensajes reprimidos del inconsciente, en forma simbólica. Hitos Cada acontecimiento que da comienzo a un nuevo capítulo de mi vida. Encrucijadas Las rutas que pude haber seguido y no seguí. Posibilidades inexploradas de mi vida. Mi pozo La plenitud del ser humano está latente en el fondo de su ser, esperando la oportunidad de aflorar. Contexto vital Mi presente, fruto de mi pasado. Sabiduría Búsqueda de las verdades profundas de mi vida. Mantras Frases cortas que, repetidas en sintonía con mi respiración, me ayudan a meditar y crear un espacio de quietud interior.
  6. 6. 6 TALLER DEL DIARIO INTENSIVO DE PROGOFF ESTRUCTURA DEL DIP I. PRIMER MÓDULO: Contexto vital 1. ARCHIVO COTIDIANO 1.1. Registro diario 1.2. Historia de vida. Recuerdos. 2. ARCHIVO HISTORIA VIVIDA 2.1. Hitos de vida. 2.2. Mi presente. 2.3. Diarios parciales (Ampliación de Hitos) 3. ARCHIVOS DIÁLOGOS. 3.1. Diálogos con personas. 3.2. Diálogos con mi cuerpo. 3.3. Diálogos con trabajos. 3.4. Diálogos con colectivos sociales. 3.5. Diálogos con acontecimientos. 4. DIÁLOGOS CON LAS ENCRUCIJADAS 4.1. Registro de encrucijadas. 4.2. Ampliación de encrucijadas. II. SEGUNDO MÓDULO: CONTACTO CON LO PROFUNDO. 1. ARCHIVO SIMBÓLICO. 1.1. Registro de sueños. 1.2. registro de ampliación de sueños.. 1.3. Registro de imágenes crepusculares. SEGUNDA PARTE DEL DIARIO. 2. ARCHIVO DE VIDA ESPIRITUAL. 2.1. Historia espiritual- recolecciones. 2.2. Hitos de mi vida espiritual. 2.3. Mi presente espiritual. 2.4. Archivo de diálogos con mis experiencias espirituales. 2.5. Archivo de encrucijadas en mi proceso espiritual. 2.6. Quién es Dios para mí. 3. ARCHIVO DE SABIDURÍA 3.1. Mantras personales. 3.2. Diálogos de sabiduría. III. TERCER MÓDULO: CONTINUIDAD PERSONAL. 1. ARCHIVO PENDIENTE 1.1. Pistas exploradoras. 1 1.2. .2. Mi presente abierto al futuro. 2. ARCHIVO ABIERTO: Registro de aperturas
  7. 7. 7 INSTRUCCIONES PARA LOS EJERCICIOS. Sólo puedo llegar a mi yo profundo desde el silencio interior y exterior. A un adulto no se le obliga, pero si se le invita, si quiere que esta experiencia sea válida. DIARIO DE CADA DÍA. Se hace en forma de notas breves pero claras, a vuelapluma. Empiezo tranquilizándome, recogiéndome, concentrándose por unos minutos, en la forma que mejor me resulte. En medio de esta quietud interior, tomo nota por escrito, no tanto de los hechos cuanto de los sentimientos, imágenes, intuiciones, pensamientos, estados anímicos y afectivos. Comienzo con una descripción de cómo me siento: ¿disperso/a? ¿sereno/a? ¿apático/a? Recorro el día, o el tiempo anterior, tanto con la imaginación como con el pensamiento: ¿qué deseos, esperanzas, miedos, angustias, etc. marcan el comienzo del día? ¿qué sueños tuve? Lo escribo todo con claridad. Luego recorro de la misma manera el resto del día, etapa a etapa: encuentros y experiencias de amor, odio, pena, gozo, indiferencia… Observo y tomo nota, sin analizar o hacer juicio y mucho menos condenar. Escribo sin premeditación. Retorno a mi quietud interior, permito que los sentimientos y emociones suscitadas se aclaren y tomo nota de lo que esa lectura me suscita. PASOS POSIBLES.  Anoto la fecha  Busco la quietud interior, relajación.  Dirijo mi atención hacia el día transcurrido  Lo describo primero en su conjunto. Luego repaso las personas, lugares y sucesos más importantes que lo marcaron. Tomo conciencia de cuál fue mi reacción afectiva frente a todo ello. Lo escribo.  Llevo después mi atención a la noche anterior. Trato de recordar lo que sentía y pensaba en el momento de acostarme. Anoto los sueños que tuve durante la noche, en caso de recordarlos (hoja de sueños). Por último observo cómo fue el momento de despertar, cómo me sentí, qué pensé, qué hice…  Al terminar de escribir vuelvo a mi quietud interior y permito que los sentimientos y emociones reflejados se aclaren. Releo todo lo que he escrito y tomo nota de lo que esa lectura suscita en mí.
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  9. 9. 9 PRIMER MÓDULO: CONTEXTO VITAL (Mi vida en la realidad del ahora) 1.1. REGISTRO DIARIO Cada día vamos a registrar, por escrito lo que vayamos viviendo, sintiendo, sin dar interpretaciones ni juzgar. Sólo yo voy a leer mi diario, a no ser que quiera compartirlo con alguna persona de mucha confianza, que pueda ayudarme. Comienzo con el ejercicio de relajación buscando quietud interior. ¿Cómo me encuentro en este momento? Dejo que surjan imágenes de todo tipo y sensaciones. También anoto los símbolos, si aparecen. Lo anoto todo brevemente. No excluyo nada, aunque me avergüence. Al terminar retorno a mi quietud interior. Releo pausadamente lo escrito, en silencio o en voz alta, como quien repasa todo el proceso. Tomo nota de los sentimientos que esta lectura me suscite. 1.2. HISTORIA DE MI VIDA Casi todos/as hemos hecho más de una vez el diario de nuestra vida. Aquí no se trata de repetirlo una vez más, sino de reconstruir, de alguna manera, el proceso de mi vida. Esos momentos que dieron rumbo nuevo a mi vida, para bien o para mal. En ambiente de quietud interior, recojo por escrito los hechos y sobre todo las experiencias de mi pasado, de toda mi vida (en cuanto sea posible, mi historia, en términos concretos y específicos). Dejo que los recuerdos se presenten a mi memoria y tomo nota de ellos brevemente. Si nada se me presenta, enfoco mi memoria en una etapa concreta de mi vida, mi infancia, por ejemplo, y la reconstruyo con ayuda de la imaginación. Me imagino vivamente el lugar y la casa donde nací y crecí, la entrada, la sala, los muebles, los cuadros, las fotografías etc. y probablemente surgirán recuerdos de la infancia. De igual modo puedo explorar otras etapas de mi vida, como la juventud, la adolescencia, el colegio, etc. Estos recuerdos que constituyen parte de mi historia personal me pueden venir en otras horas o en otros momentos. Tomo nota de ellos y los archivo en esta sección. Cuando el tiempo del ejercicio llega a su fin, cierro los ojos y dejo que los sentimientos e imágenes suscitadas se decanten en mi interior y tomo nota de ellos. Leo pausadamente lo que he escrito y tomo nota de lo que esta lectura me suscita. Nota: El propósito de estos ejercicios es tomar un primer contacto con mi vida interior, una reactivación de los inagotables fondos de mi memoria, para que se vayan revelando más fácilmente en el curso de los ejercicios siguientes. Tienen importancia en sí mismos, pero también como iniciación y preparación para los que siguen.
  10. 10. 10 2. ARCHIVO DE LA HISTORIA VIVIDA 2.1. HITOS DE MI VIDA Mi vida se puede dividir en capítulos, cada uno caracterizado por un “hito”, un acontecimiento o serie de acontecimientos que dio comienzo a una nueva etapa o capítulo en mi vida. Por ejemplo: la muerte de un ser querido, una decisión importante, un enamoramiento, un éxito, un fracaso, un asunto económico, un problema familiar. En este ejercicio identifico espontáneamente y sin premeditación los “hitos” que han jalonado mi vida. Tomo una hoja nueva y la titulo: Hitos de mi vida”. Le pongo fecha. Me distensiono, dejo que mi respiración se acompase, más suave, tranquila y en esa quietud interior trato de sentir, más que de pensar, el fluir de mi vida en su conjunto. En actitud de pasividad receptiva y evitando una elección premeditada, escribo los hitos espontáneamente. Posiblemente se me ocurren 10 o 12 acontecimientos más significativos, comenzando con el primero y más fundamental: “Nací”. Los escribo primero en el orden en que los recuerdo y luego los ordeno cronológicamente. No corrijo ni tacho nada, pero escribo cuantas listas quiero, hasta que encuentre la que me satisfaga más. Concluido el ejercicio permanezco unos momentos en quietud y silencio. Anoto las vivencias que este ejercicio me ha suscitado. Leo la lista pausadamente y anoto las emociones y sentimientos que esta lectura evoca en mí. 2.2. MI PRESENTE. MI AHORA. La inacabada historia de mi vida (mi biografía) se puede dividir en capítulos. Este ejercicio explora el último, el capítulo más reciente, el que todavía estoy viviendo en estos momentos. Intento responder concretamente, visceralmente a la pregunta: ¿Dónde estoy en este momento de la vida? ¿Qué clase de persona soy? Este presente, este “ahora” de mi vida es un período de tiempo que se extiende desde ahora mismo, mientras escribo, hasta un acontecimiento en el pasado (hace horas, meses, días, años), no demasiado remoto, que cambió perceptiblemente el rumbo, el estilo, el sentido de mi vida. Tal acontecimiento puede haber sido una decisión o un hecho importante como un accidente, una enfermedad, un fracaso, un éxito, un traslado de casa, der ciudad, de país, de trabajo… En una hoja escribo MI PRESENTE. Añado la fecha de hoy.
  11. 11. 11 Creo un ambiente de paz, de silencio, de interiorización, cierro los ojos, respiro acompasadamente y me pongo en contacto con mis vivencias del presente. Me pregunto interiormente: ¿dónde estoy ahora en mi vida? ¿cuál es mi calidad de vida ahora? ¿qué acontecimientos la han marcado? ¿qué rasgos la caracterizan? Espero a que las respuestas surjan espontáneas desde mi interior, sin razonar ni deliberar. Simplemente voy anotando lo que se me va presentando, sin analizar ni juzgar. Me puede ayudar repetir cinco o diez veces estas frases: Mi presente es un período que se parece a… Mi presente es un tiempo en el que… Ahora reconstruyo en forma deliberada y consciente el comienzo y los rasgos característicos y específicos de mi presente. Descripción de hechos externos y experiencias internas que han ocurrido durante este período que estoy viviendo. En forma sencilla y sin adornos. Para recordar estos rasgos pueden ayudarme las siguientes preguntas:  ¿Cuándo empezó este período actual de mi vida?  ¿Quiénes son las personas o las relaciones interpersonales que han jugado o juegan un papel importante en mi momento presente?  ¿Cuáles son las actividades, trabajos y proyectos profesionales, laborales, mentales, corporales, de puro esparcimiento, de juego, que de alguna manera configuran mi presente?  ¿Cuáles son los aspectos físicos, característicos de mi presente: cuerpo, salud mental y orgánica, accidentes, vida sexual, uso de drogas, medicinas, contacto con la naturaleza, deportes, pintura, música, danza, etc?  ¿Cuáles son los aspectos sociales, comunitarios, culturales, políticos, de mi vida presente: coincidencias notables, buena suerte, infortunios, experiencias anteriores, cambios de estados de conciencia, sucesos inexplicables, sueños, experiencias espirituales?  ¿Qué otros aspectos de mi presente recuerdo?  Lo escribo todo en forma breve y concisa, sin análisis ni interpretaciones. 2.3. EXPANSIÓN-EXPLORACIÓN DE HITOS (DIARIOS PARCIALES) Tomo una nueva hoja y pongo: Expansión de hitos. Pongo al margen la fecha de hoy. En este ejercicio exploro alguno o algunos de los períodos importantes de mi vida, como lo hice en el caso de “Mi tiempo presente”. Los hitos que he identificado en mi vida indican los períodos o capítulos de la misma. 1. En silencio, con paz, vuelvo a leer la lista de los Hitos de mi vida. A medida que leo me doy cuenta de la etapa que viví entre dos hitos y hoy quiero explorar en detalle. Para elegirla me dejo llevar por el corazón. No ha de ser necesariamente la primera o la última, sino la que me atraiga más, por el motivo que sea. Le doy un nombre a ese período y lo escribo como subtítulo de la página
  12. 12. 12 2. En ambiente de silencio trato de sentir, más que de razonar, la atmósfera de ese período, el tono y la calidad de ese tiempo de mi vida. Completo repetidamente las siguientes frases: “Fue un tiempo en el que…”. “Fue un tiempo parecido a…”. Escribo de manera espontánea, sin pensarlo mucho. 3. Describo ahora qué clase de persona era yo en aquél período de mi vida, mis actitudes, mis emociones dominantes, mis creencias, mis esperanzas, mis angustias, mis incertidumbres, mis compromisos, mi filosofía de la vida. 4. Trato de recordar hechos y experiencias específicas de aquella etapa de mi vida y contesto, si me ayuda, a las siguientes preguntas, de manera breve y clara:  ¿Quiénes fueron las personas que jugaron un papel importante en ese período?  ¿Cuáles fueron las actividades, trabajos, proyectos, gustos, que llenaron mi tiempo y configuraron mi personalidad?  ¿Qué aspectos físicos tuvieron importancia para mí en ese tiempo? ¿Cómo era mi estado físico, mi salud mi vida sexual, mi contacto con la naturaleza, mi actitud ante el deporte, la música, la danza, la pintura u otras áreas?  ¿En qué grupo o instituciones culturales, sociales, políticas, etc. tomé parte activa?  ¿Qué acontecimientos especiales, qué coincidencias, qué intuiciones, qué inspiraciones, qué golpes de buena o mala suerte, qué sucesos inexplicables me ocurrieron? Nota: Estas preguntas son meramente sugerencias, para que me ponga lo más completamente posible en contacto con el período que estoy explorando. Escribo los hechos sin juzgar ni interpretar. Cuando termino el ejercicio hago una pausa, cierro los ojos y dejo que las vivencias suscitadas se decanten y aclaren. Las anoto. Leo lo escrito y añado los sentimientos que esta lectura me sugiere.
  13. 13. 13 3. ARCHIVO DIÁLOGOS 3.1. DIÁLOGO CON PERSONAS Empiezo ahora una serie de diálogos con personas, actividades, aspectos corporales, y grupos que han configurado mi vida. La intención de estos diálogos es establecer una relación integradora con todos los aspectos de mi vida y con mi persona. A través de estos diálogos puedo hallar claridad, dirección y muchas veces descubrir cosas que no creía saber o estar viviendo. El fin, o propósito del diálogo con personas no es analizar la relación o arreglar un problema interpersonal, sino conocerme mejor a mí mismo en el contexto de esta relación. Tomo una nueva hoja y le pongo por título: DIÁLOGO CON PERSONAS: Hago una lista.. Anoto la fecha de hoy. 1. Leo someramente los ejercicios anteriores e identifico las personas que han jugado un papel importante en mi vida, para bien o para mal. Escribo una lista de todas ellas. 2. En quietud interior leo esa lista escojo una persona, dejándome llevar sobre todo por la intuición y por lo que ella me ha afectado. En una hoja nueva escribo: DIÁLOGOS CON X PERSONA (el nombre de la persona elegida). Anoto la fecha de hoy. 3. Fijo la atención en esa persona y escribo algo sobre mi relación con ella en el pasado y cómo está en el presente. Escribo con espontaneidad y sin premeditación. Leo lo que escribí, si es posible en voz alta, y anoto las reacciones (pensamientos, imágenes, sentimientos) que suscita en mí esta lectura. 4. Hago un esfuerzo y trato de meterme dentro de la otra persona, para descubrir mejor los hitos de mi vida, en la medida que los conozco. Lo anoto brevemente. 5. Cierro los ojos, respiro lenta y regularmente y en esta actitud interior evoco de nuevo a la persona: puedo imaginármela, pronunciar su nombre (mentalmente). Y si vienen imágenes crepusculares tomo nota de ellas. 6. Hago contacto con el proceso de mi propia vida. Tras una pausa me sitúo en la presencia mental de la otra persona y empiezo a escribir el diálogo como si estuviéramos hablando en ese momento. Dejo que el diálogo se escriba por sí mismo. Dejo que la pluma me guíe. Cuando le toca el turno de hablar a la otra persona puedo imaginar que ella me guía la mano o que yo oigo su voz. Si me bloqueo paro un momento, vuelvo a la quietud interior y trato de continuar, hasta que ya no se me ocurra nada más y el diálogo termina de manera natural. 7. Hago una pausa, cierro los ojos y me distensiono. Tomo conciencia de mis vivencias mientras escribía el diálogo y las anoto brevemente.
  14. 14. 14 8. Leo pausadamente lo que he escrito y anoto las reacciones a esta lectura. 3.2 DIÁLOGO CON MI CUERPO. Por mi cuerpo entiendo los aspectos físicos de mi vida en un sentido amplio, la vida de los sentidos. A través del cuerpo y de los sentidos nos ponemos en contacto con el universo. Así pues el término “cuerpo” incluye el cuerpo mismo, sus órganos, sus miembros, la salud o la falta de la misma, el contacto con la naturaleza, las sensaciones de toda clase, el placer y el dolor, la música, la danza, el arte, la sexualidad etc. El cuerpo es una parte esencial de mí mismo y revela mi yo íntimo. Progoff habla de “la sabiduría del cuerpo”, que tiene un mensaje para todas y cada una de las edades del hombre. Mi cuerpo tiene una historia, es una cuasi-persona con la que puedo dialogar de manera semejante a como lo hago con otra personas reales. En este diálogo puedo descubrir mucho sobre mí mismo. El modo de proceder es muy parecido a los anteriores ejercicios y siempre en clima de interioridad. 1. Reconstruyo la historia de mi vida física de mi cuerpo, en el sentido explicado. Escribo sin reserva cuantos hechos y experiencias pueda recordar, relacionadas con mi cuerpo: sensaciones placenteras, dolores, enfermedades, accidentes, paseos, deportes realizados, experiencias sexuales, amaneceres, crepúsculos, tormentas. Recorro la infancia, la adolescencia, la juventud, la edad madura, primero en el orden que vayan apareciendo, después las ordeno cronológicamente. 2. Hago una pausa y leo la lista. Anoto las vivencias que me suscita esa lectura. 3. Describo por escrito cómo es la relación con todo mi cuerpo: ¿lo odio? ¿ lo cuido? ¿ lo exploto? ¿ lo agoto? ¿ lo mimo? 4. Hago una pausa y trato de entrar en el estado anímico crepuscular. Si aparecen imágenes, tomo nota de ellas. 5. Comienzo a escribir el diálogo con toda espontaneidad y sinceridad, sin censurar, corregir u omitir nada. Escribo todo lo que se me vaya ocurriendo, aunque de momento me parezca que no tiene sentido. 6. Cuando la materia se agote hago una pausa y renuevo mi quietud interior. Leo lo que he escrito y anoto mis reacciones a esa lectura.
  15. 15. 15 3.3. DIÁLOGO CON MI TRABAJO Aquí se entiende “trabajo” en sentido general: profesión, proyecto, empresa, aficiones, cualquier actividad que tenga importancia y significado para mi y que realizo con cuidado y cariño. En clima de silencio interior: 1. Reflexiono un momento y escribo una lista, lo más completa posible, de todos los “trabajos” que tienen o han tenido importancia para mí en el pasado. 2. De esa lista escojo uno que me atraiga especialmente ahora y con el que quisiera dialogar. 3. También mis trabajos tienen su historia: nacen, crecen y tal vez mueren. Escribo la historia del trabajo que haya escogido para dialogar, teniendo en cuenta las etapas significativas, desde su comienzo. 4. Describo cómo me relaciono con ese trabajo: ¿lo aprecio? ¿lo disfruto? ¿lo rechazo? ¿ le veo futuro? 5. Hago una pausa, procuro situarme en la zona crepuscular de mi conciencia y anoto las imágenes que puedan aparecer. 6. Escribo el diálogo con el trabajo escogido y lo hago con espontaneidad, hasta que se me agote la materia. 7. Hago una pausa y leo lo escrito. Luego anoto mis reacciones a dicha lectura. 1.4. DIÁLOGOS CON COLECTIVOS SOCIALES Se entiende por “sociedad” los grupos o instituciones culturales, políticas, religiosas, deportivas (familia, comunidad, región, nación) de los cuales formo parte y que forman parte de mí, marcando de alguna manera mi personalidad. Por ejemplo: Yo soy quien soy por haber nacido en tal lugar, haber vivido en tal otro, haber pertenecido a esta familia concreta). Cuanto más nos damos cuenta de los grupos a los que pertenecemos y de nuestra relación con ellos, los integramos mejor, o tal vez los rechazamos. Tomar conciencia de cuánto hemos recibido de ellos. Este ejercicio podría ser la reconciliación con nuestras raíces, una profundización con nuestra realidad. En clima de interioridad: 1. Reflexiono y elaboro una lista, lo más completa posible, de grupos, sociedades en las que me he integrado alguna vez.
  16. 16. 16 2. Escojo una que me atraiga de manera especial en este momento, que sea significativa para mi vida y con la que quisiera dialogar. 3. Describo la historia de mi vocación con el grupo, los momentos más significativos de esta historia. 4. Describo mi relación con el grupo: ¿profunda? ¿superficial? ¿defraudante? ¿esperanzadora? ¿Qué huella ha dejado en mi vida? 5. Dejo una pausa. Si me vienen imágenes crepusculares, tomo nota de ellas. 6. Empiezo dialogar y voy escribiendo el diálogo como si fuera con una persona, hasta que se me acabe la materia. 7. Hago otra pausa. Leo lo que he escrito y anoto mis sentimientos 3.5. DIÁLOGO CON LOS ACONTECIMIENTOS Se entiende por “acontecimientos” las experiencias significativas positivas o negativas, religiosas, intelectuales, algo que me haya ocurrido y haya tenido impacto en mi vida. También incluyo aquí situaciones y circunstancias de mi vida: el sitio donde vivo, el hecho de ser religiosa/o, profesa/o, formadora/or. Puede ser un éxito obtenido, un fracaso, un accidente, una carrera truncada, un fenómeno de la naturaleza (tormenta, terremoto), un viaje, etc. En clima de interioridad: 1. Reflexiono y escribo una lista, quizá hasta 10, de “mis acontecimientos” más significativos o importantes. La leo con detenimiento y anoto mis reacciones. 2. Selecciono uno de esos acontecimientos más con el corazón que con la cabeza. Quizá el que me ha dejado una carga afectiva. 3. Describo la historia de ese acontecimiento, sus etapas, sus hitos. 4. Describo mi relación con ese acontecimiento. 5. Hago una pausa y anoto las imágenes crepusculares, si aparecen. 6. Escribo el diálogo con este acontecimiento, como si fuera con una persona real, hasta que se agote el material. 7. Hago otra pausa y leo lo escrito. Anoto mis reacciones.
  17. 17. 17 4. ARCHIVO DE ENCRUCIJADAS 4.1. ENCRUCIJADAS Tomo una hoja nueva y escribo ENCRUCIJADAS. En este ejercicio considero mi vida como un camino que comenzó cuando nací y que ha llegado hasta mi presente. Hubo momentos en este caminar en los que puede haber elegido una ruta diferente de la que escogí. En otras palabras, en ciertos momentos de mi vida tomé, libremente o forzado por unas circunstancias, una cierta ruta y por eso mismo dejé otra. Estas son las encrucijadas de mi vida. Las rutas que pude haber seguido, pero no seguí, son las posibilidades inexploradas de mi vida, algunas de las cuales quisiera explorar en este ejercicio. Curiosamente, algunas experiencias que no logré tener, a causa de que hice otra elección, me van a “molestar” cada vez que tenga una frustración en el camino que seguí. Por ejemplo: pude haberme casado y opté por la vida religiosa… Cuando tengo un problema en la comunidad lamento no haberme casado… Cuando opté por la vida religiosa pude haber entrado en la comunidad X, pero me decidí por la actual. Cuando tengo problemas, suspiro por la otra comunidad… O también, si en un momento de mi vida decidí dejar de lado mi ambición de ser pintora/or y me entregué a la vida apostólica, al cabo de los años, la posibilidad de seguir mis inclinaciones artísticas puede estar todavía abierta para mí. Es una oportunidad que espera. Todos tenemos latentes una serie de potencialidades que están esperando la oportunidad de expresarse. Como la semilla que se dejó en la tumba de un Faraón, hace tres mil años y que al ser plantada recientemente, germinó. 1. En silencio y quietud recorro mentalmente el camino de mi vida, tratando de identificar encrucijadas, grandes o pequeñas. Las escribo en la hoja Encrucijadas. 2. Leo pausadamente esta lista y escojo la que más me atrae en este momento. 3. En una hoja nueva escribo: Encrucijada X. Inicio esta hoja escribiendo la ruta que realmente escogí. 4. Vuelvo al momento de la encrucijada y me imagino siguiendo la ruta que no escogí. Veo a dónde me lleva. Escribo con detalle lo que me imagino que me hubiese sucedido en esta ruta, sin censurar, hacer juicios o analizar. N.B. Cuando finalizo el ejercicio hago una pausa y leo lo que he escrito 4.2 AMPLIACIÓN DE ENCRUCIJADAS En una hoja escribo AMPLIACIÓN DE ENCRUCIJADAS. Pongo la fecha de hoy. En este ejercicio exploro aquel momento o situación elegida en el ejercicio anterior, u otra encrucijada, en la que tuve oportunidad, o me ví forzado por las circunstancias a escoger otro camino diferente al que seguí.
  18. 18. 18 Describo ese momento de mi vida y anoto los cambios que me trajo (si la encrucijada me llevó a un camino nuevo): de ambiente, de relación con personas concretas, de seguridad o inseguridad personal, de expectativas, de éxito o de fracaso; o por el contrario dicha elección (si la elección fue continuar en lo que estaba), me encasilló o me estimuló, me frustró o me llenó de paz, me cerró puertas o me las abrió. Anoto los sentimientos que me despierta recordar este pasado. Imagino qué habría sido de mi vida si hubiera elegido un camino diferente al que elegí y anoto las posibilidades de realización que me perdí. Leo con serenidad y tomo nota. Son posibilidades inexploradas que quizás añoro y me pueden decir algo a mis frustraciones presentes. Hago una lista de esas posibilidades inexploradas y qué sentimientos despiertan hoy en mí. Relaciono los éxitos y fracasos posibles, de haberle dado otro rumbo a mi vida, con los éxitos y fracasos reales que he vivido, sin culparme ni juzgarme, sencillamente los anoto. Leo pausadamente lo escrito y escribo los sentimientos que se han despertado en mí.
  19. 19. 19 II MÓDULO: CONTACTO CON LO PROFUNDO ARCHIVO SIMBÓLICO. 1.1. Registro de los sueños TRABAJAR LOS SUEÑOS Hemos trabajado desde el nivel consciente para clarificar las experiencias que han dejado huella en nuestra vida. Ahora vamos a dejarle al inconsciente que nos ayude a clarificar esas experiencias y descubrir las inclinaciones profundas, las posibilidades que hay en mí y que me ayudaran en mi propia realización. Este trabajo lo haremos a través de los sueños, que es el lenguaje simbólico que yo no puedo manipular y es una herramienta muy eficaz para el reconocimiento de mis miedos, mis sombras, mis deseos reprimidos, mis proyectos, frustraciones, alegrías, esperanzas, aspiraciones y también ayudan a ir confirmando mi opción de vida. Los sueños son importantes porque nos ayudan a revelar la cara del inconsciente de nuestra historia. Asimismo, los sueños descubren posibilidades latentes, que no puedo desarrollar porque están en el inconsciente, esperando la oportunidad de aflorar. Desde la experiencia cristiana, podemos ver, a través de la Sagrada Escritura que Dios ha utilizado el mensaje de los sueños para relacionarse con el ser humano, por ejemplo en el N.T con José el esposo de María (Mt 1,19-25), con Juan en el apocalipsis (libro que está en lenguaje simbólico), en el A.T. con José (Gn 40-41) Ezequiel (Ez 2,1-10; 3,1-6), Daniel, etc. A través de éstos Dios les habla de la realidad presente del pueblo o de ellos mismos. Los sueños generalmente nos hablan de nuestra realidad presente. Ahora bien, debemos tener presente que los sueños pueden ser residuales (recuerdan algo que nos ha ocurrido hace poco y que nos ha impactado) o son la expresión de algún acontecimiento vivido, que ha dejado una huella en el inconsciente y probablemente está manejando nuestras conductas: miedos, agresividades, depresiones… Debemos reconocer que los sueños hacen parte de nuestro descanso. En algunas ocasiones hay una causa para no querer recordarlos por ejemplo: el miedo, el no darle importancia para evitar dolor, angustia que pueden producir, el escepticismo frente a ellos, etc. Sin embargo, no por ello dejan de existir. Metodología para recordar los sueños - Programarme para recordar los sueños. El inconsciente es autónomo y no debo manipularlo, es decir, que en la programación no lo controle yo. El programarme es repetirme: “esta noche voy a recordar mi sueño”.
  20. 20. 20 - Tener material cerca: cuaderno, bolígrafo, un vaso con agua, sobre la mesa de noche. - Anotar inmediatamente que despierte alguna palabra clave del sueño, para reconstruirlo después (por ejemplo: personas, cosas, circunstancias, sentimientos). - No hacer juicios morales a lo soñado. Los sueños no tiene ética. Elementos significativos de los sueños - Todos los elementos del sueño están relacionado con el soñador, todo lo que aparece en el sueño es el soñador, hay un desdoblamiento de la personalidad, por ello el sueño siempre habla de mí. - Las personas que aparecen en el sueño si no son conocidas, entonces soy yo, si son conocidas es la relación que he establecido con ellas. - El cuerpo es el que tiene la respuesta a los interrogantes del sueño, no es la cabeza la que interpreta, el cuerpo es el gran detector. El sueño puede representar la postura que yo tengo en la vida, por ejemplo soy pesimista, optimista frente a ella. El cuerpo es el que detecta los miedos, de los cuales no somos conscientes cuando estamos despiertos, por ejemplo: una persona sueña con el mar, cada vez que tiene una dificultad y no logra resolver. Se pregunta: qué significa para mí el agua, el mar, por qué ese símbolo. El cuerpo, en el sueño expresa sentimientos y sensaciones que despierto no acepto o no son aceptados, por ejemplo una venganza. Metodología para la interpretación de los sueños - Llaves para los símbolos que aparecen en el sueño: Asociación. Se trata de dejar que el cuerpo interprete los sueños, con la ayuda de algunas preguntas: 1. ¿Qué sugiere este sueño? 2. ¿Qué sentía en el sueño y qué experimento ahora? Esta llave es muy importante. 3. ¿Qué me pasó ayer, o que ha pasado últimamente? 4. ¿Qué creo que quiere este sueño de mí? 5. Este sueño, ¿qué preguntas me plantea? ¿Qué simboliza este sueño? 6. ¿Por qué necesitaba yo este sueño? ¿Por qué me tocó soñar eso esta noche como parte de mi proceso de crecimiento. Importante: las llaves del sueño se parecen a las llaves de una casa, he de probar con una y otra hasta que doy con la que es. El sueño me va diciendo cuál es la llave más adecuada, yo voy utilizando la que parece que me dice más cosas con respecto a mi vida: sugerencias, símbolos, planteamientos, sentimientos. Trabajo con los sueños, una vez registrados por escrito 1. TITAP: Título / Tema / Afectos (sentimientos, emociones) / Preguntas.
  21. 21. 21 A) Título: Dale un nombre al sueño, preguntándote ¿Qué titulo pide este sueño? B) Tema: ¿Cuál es le tema principal del sueño, y cuales los secundarios? C) Afecto: ¿Cuáles son los sentimientos, emociones (miedo, rabia, alegría), estados afectivos que has experimentado en el sueño? D) Preguntas: ¿Qué está tratando de comunicarme el sueño? ¿De qué quiere el sueño que me haga consciente? 2. Diálogos: A) Considera las personas que aparecen, explicita o veladamente, en tu sueño, y escoge, o déjate escoger por una de ellas para dialogar. (pueden ser objetos, símbolos) B) Concédete tiempo para “visitarla” en tu imaginación, visualizando la escena del sueño en que el / ella aparece. C) Pregúntale: ¿Por qué has aparecido? ¿Qué quieres decirme, enseñarme, que quieres ofrecerme?¿Por qué has obrado como lo has hecho en el sueño? ¿Qué dones, qué regalos me ofreces? D) Continúa sin prisa conversando con esa persona. E) Relee despacio lo que has escrito y toma nota de lo que sientes al releerlo. 3. Inmersión A) Sumérgete en el simbolismo del sueño. Es decir, en los objetos, las personas, las acciones, palabras... del sueño, pues todas son simbólicas en mayor o menor grado. Contémplalas sin apresurarte a interpretarlas. B) Si quieres, describe el sueño a personas interesadas y déjalas que te hagan preguntas, que te ayuden a explorar al sentido de los símbolos que aparecen en el sueño, teniendo en cuenta que tú eres el único “interprete” de tus sueños, y que son ellos mismos los que se te revelan a ti. 5. Asociación Relaciona los componentes de tu sueño: objetos, personas, lugares, acciones, palabras...con lo que se te ocurra, mediante una asociación libre y espontánea, sin control ni censura, “a lo loco”. Un ejemplo: Sara soñaba con frecuencia que tenía sed, necesitaba lavarse las manos, buscaba agua para limpiar lo que iba a coger, etc. ¿Qué asociación la hizo descubrir su
  22. 22. 22 realidad? Había sido abusada sexualmente de pequeña, nunca dijo nada, lo creía superado, pero se sentía sucia. Había sentimientos de culpa, miedo, baja autoestima. Soñar con agua le hizo ver que necesitaba clarificarse, quitarse una mancha imaginaria, cuando en realidad era inocente, pero la hacía sufrir. Al compartir sus sueños se liberó. 1.2. AMPLIACIÓN DE SUEÑOS En este ejercicio me pongo en contacto con la serie cronológica de los sueños que he recogido en el ejercicio anterior, a fin de que esta misma serie me revele su mensaje. Por tanto, evito el analizarlos uno por uno, e interpretar su contenido simbólico o racionalizarlos, pues, si así lo hiciere, neutralizaría su fuerza; sería como deshojar una rosa, pétalo a pétalo, para saber qué es una rosa. Procedimiento: 1. Mantengo abierta delante de mí la colección de sueños que he recogido en el ejercicio anterior. Toma otra hoja y le pongo como título: “Ampliación de sueños”. 2. Ahora, en quietud y silencio, repaso la colección de sueños, leyéndola si es preciso. Cierro los ojos y dejo que mi mente retorne no sólo a mis sueños mismos, sino a mi soñar en su conjunto. Sin tratar de interpretarlos ni pensar en su significado, entro mas bien, en le ambiente global de mis sueños, trato de sentirlo... 3. Cuando me sienta atraído por el ambiente de un sueño concreto (de cualquier periodo de mi vida), abro los ojos y tomo la hoja de mi colección de sueños. Si este sueño concreto ya está anotado en orden cronológico, leo algunos sueños que le preceden y unos pocos de los que le siguen. Si no está anotado aún, tomo nota de él, incluyéndolo en la serie. Lo importante es experimentar el contexto y continuidad de una serie de sueños. 4. Continúo leyendo la serie de sueños en torno al que atrajo mi interés, hasta que me sienta dentro de su mismo movimiento, como en una corriente que me arrastra consigo. Permanezco con los ojos cerrados en un estado crepuscular de conciencia, sin estar dormido ni completamente despierto. Imágenes y sentimientos surgirán espontáneos dentro de mí, casi como si estuviera realmente soñando. Dejo que el movimiento interior de ese soñar crepuscular continúe por si sólo, sin tratar de guiarlo ni dirigirlo. 5. Anoto ahora lo que haya experimentado en ese soñar crepuscular. Procuro anotar la experiencia a medida que vaya ocurriendo, aunque sólo sea fragmentariamente. Aprendo a tomar notas con los ojos ligeramente abiertos, semicerrados. 6. Cuando la experiencia interior haya llegado a su fin, releo lo que hay escrito y anoto los sentimientos que hayan surgido en mi cuando los experimentaba... Y si, al releerlo, surgen otras reacciones (sentimientos, pensamientos, sensaciones...), las registro también en esta sección.
  23. 23. 23 N.B. Más importante que las imágenes en sí, es el proceso interior que avanza hacia una integración de la vida en lo profundo de cada persona. Los sueños son una de las manifestaciones de ese proceso, y nos dan indicios de sus problemas, obstáculos y direcciones. Prestamos atención a los sueños precisamente para captar estos mensajes de orientación vital que proceden de las profundidades de nuestro ser. 1.3. IMÁGENES CREPUSCULARES Tomo una hoja y escribo como título: MI PRESENTE: IMÁGENES CREPUSCULARES. Pongo la fecha de hoy. Cierro los ojos y repaso al vuelo mi vida, sin buscar un tema concreto se me presentan imágenes, pueden ser auditivas, visuales, olfativas, sin ninguna relación ni motivo. No vienen al caso. Algunas se me presentan con frecuencia, sin buscarlas, ¿por qué? Coloco la hoja delante de mí y la pluma al alcance de mi mano. Las voy anotando. 1. En paz y quietud interior, con los ojos cerrados, dejo que mi respiración se tranquilice y regularice. Me distensiono. Dejo que mis pensamientos reposen y así, gradualmente entro en la zona crepuscular de mi conciencia, esa zona intermedia entre el sueño y la vigilia, donde los controles conscientes casi dejan de funcionar. En esta zona de duermevela evoco el contenido de mi Tiempo Presente, sin pensar, analizar o juzgar. Permito que las imágenes surjan por sí mismas del fondo de mi conciencia. Esas imágenes pueden ser visuales, auditivas, sensoriales, afectivas, verbales…No rechazo ninguna y las anoto todas, aunque me parezcan absurdas o incomprensibles. 2. Ahora comparo lo que he escrito con mi Presente: la parte más consciente y deliberada por un lado y las imágenes crepusculares por el otro. Observo las dos partes, una junto a la otra y veo si armonizan y coinciden, o desentonan y divergen; si se equilibran, se contradicen, se complementan. Anoto lo que observo, no trato de leer entre líneas, ni caigo en la tentación de analizar, juzgar o interpretar. Si hay un mensaje en lo que observo, se me aparecerá sin buscarlo. 3. Como siempre, después de cada ejercicio hago una pausa, me recojo y dejo que las vivencias suscitadas por el ejercicio se decanten y se aclaren. Luego las anoto
  24. 24. 24
  25. 25. 25 SEGUNDA PARTE DEL DIARIO 2. ARCHIVO DE MI VIDA ESPIRITUAL 2.1. HISTORIA DE MI VIDA INTERIOR En este ejercicio recojo los datos de mi vida interior y espiritual, que me van a permitir descubrir el sentido de mi existencia. El hombre no vive aislado. El individuo se siente fortalecido y apoyado por medio de conexiones con una entidad mayor que él: una familia, un grupo local, una nación, una comunidad religiosa, un partido político. Estas conexiones, estos lazos de unión tienen fuerza a nivel de sentimientos, de creencias, de lealtad a una tradición religiosa, a una ideología, a una causa común. Lo importante es la experiencia interna de los hechos externos. Es decir, el hecho de que yo haya nacido en un determinado país no tendría importancia si yo no me sintiera afectivamente ligado a ese país concreto y a sus problemas, valores y cambios. Lo mismo se puede decir de las otras conexiones. Alienación es lo opuesto a conexión. Alienadas están las personas que no poseen un sentido íntimo de unión, de vinculación con las demás personas o grupos; que no se siente parte, por ejemplo, de una familia, de una institución, de un sistema, de ideas o creencias; y más bien se sienten separados de las estructuras sociales, culturales y espirituales, que normalmente dan fuerza y unión a los individuos. Nuestra vida interior, nuestra vida espiritual se puede describir como ciclos de conexión. Secciones de estos ciclos pueden muy bien ser experiencias de alienación, del sin-sentido de mi vida, de sentimientos abrumadoramente negativos, desolaciones, desesperación y angustia. Es normal, porque somos un dinamismo en proceso, no estáticos. Pero nuestra hipótesis es que la vida de todo hombre tiene en su conjunto un sentido de conexión con algo más allá de sí mismo. En este ejercicio recojo de la manera más completa posible todas las experiencias de conexión y alienación que he experimentado en el curso de mi vida. Hay que notar que el significado interior de un acontecimiento proviene del hecho de que lo veo y lo experimento, como un lazo de unión entre mí y algo más allá de mí. Alguien dice: “mientras contemplo la puesta del sol, me doy cuenta, intuitivamente, de que existe algo más allá de la belleza del ocaso y, por unos instantes me siento transportado y fuera de mí. Un “algo” que puede ser “alguien”. Tomo una nueva página, le pongo título y la fecha de hoy. En un clima de paz interior espero pacientemente que los recuerdos y datos más significativos de mis conexiones y alienaciones se me presenten. Los anoto con claridad y brevedad incluyendo la fecha de cuando ocurrieron. Tres acontecimientos especialmente significativos dejo un espacio de papel en blanco, para usarlo después. Hago una recolección de recuerdos de todo tipo, tal como me vienen.
  26. 26. 26 Un ejemplo de experiencia de conexión: “Cantar en coro es siempre una experiencia buena para mi, pero esta vez, cantar el Mesías fue distinto: sentí que había vislumbrado algo del misterio de la religión y me sentí feliz” Un ejemplo de experiencia de alienación: “Cuando mi madre murió inesperadamente, mi primer pensamiento fue de que no había Dios y que la vida no tenía sentido. Más adelante empecé a recuperar la fe y a considerar la posibilidad de otra vida después de la muerte. Cuando la muerte ocurrió, el sentimiento de separación fue muy doloroso, pero ahora siento como si la relación con mi madre empezara otra vez. Parece que veo la muerte con un prisma diferente, tal vez como una conexión. Pero conexión ¿con quién? ¿con qué? Cuando acabo de tomar nota de mis conexiones y alienaciones hago una pausa. La leo lentamente y anoto debajo de cada una de ellas los sentimientos e imágenes que su lectura me sugiera. Dejo la descripción abierta para ir añadiendo nuevos recuerdos a medida que vengan a mi memoria. No importa el orden cronológico. 2.2. MI PRESENTE ESPIRITUAL Es una hipótesis del DIP, que todos, creyentes y no creyentes, religiosos o no, tenemos una vida espiritual, una vida interior, un contacto con principios y valores a “algo” más allá de nosotros mismos, seres individuales. En este ejercicio exploramos el estado presente de nuestra vida espiritual, de nuestra vida transpersonal. (Lo más profundo de mí) En clima de paz interior, ayudada por un ejercicio apropiado (respiración, relajación), me pregunto: En este momento de mi vida, ¿dónde estoy a nivel espiritual? ¿cuál es el tono, la calidad de mi vida interior y su contenido? ¿cuáles sus interrogantes? ¿cuáles mis compromisos? No contesto enseguida, sino dejo que la respuesta venga espontáneamente de mi propio interior. Sin premeditación escribo unas cuantas líneas describiendo con brevedad, primero en forma conceptual y luego simbólicamente, por medio de todo tipo de imágenes, la situación de mi vida interior. Por ejemplo: este es un tiempo en que tengo muchas dudas, ya que muchas certezas del pasado se están desvaneciendo. Cosas que daba por ciertas, me resultan ahora dudosas. Tal vez porque he dejado de hablar con X, o porque apenas medito. Espiritualmente hablando no me encuentro segura del lugar en donde estoy. Es un tiempo semejante a… En la misma atmósfera de paz hago una descripción más completa del contenido y el carácter de mi presente interior. ¿Cómo he llegado a las convicciones y puntos de vista que hoy mantengo? ¿Qué preguntas me hago? ¿Quiénes son las personas que juegan un papel importante hoy, en mi vida espiritual? ¿Cuáles son las circunstancias, los acontecimientos, los libros, las causas, los problemas que influyen y configuran mi presente, mi visión del
  27. 27. 27 mundo y del hombre? ¿Han cambiado mis antiguas creencias? ¿Se han profundizado? ¿He tenido en este período presente de mi vida fuertes experiencias interiores, bien sea en celebraciones religiosas, en grupos de diálogo y encuentro, en momentos de meditación y oración, o donde sea? Hago memoria del momento de la llamada a entregar mi vida al servicio de Dios y de los hermanos: ¿Cómo descubrí que Dios me llamaba? ¿Qué me atrajo más en ese momento: el servicio o el seguimiento? ¿Cómo sentí a Dios en ese momento? ¿Quién me ayudó? ¿Cómo me sentí? ¿Cómo lo sintieron mis padres y amigos? ¿A qué tenía miedo? ¿Cómo me siento hoy? Nota: Esta exposición de mi vida espiritual debe contener las convicciones y los problemas que me afectan más profundamente en este período de mi vida, sean del signo que sean. 2.3. HITOS DE MI VIDA ESPIRITUAL  Este ejercicio es resumen del anterior de recolecciones. Trato de recoger entre todo el material acumulado los momentos estelares o “hitos” de mi vida interior, en orden a tener una visión de conjunto de sus diversos ciclos, que pueden enfatizar objetivos y una dirección hacia el futuro.  En forma espontánea y libre comienzo abriéndome a nivel crepuscular de sueño consciente: recojo las sensaciones, sentimientos, metáforas, imágenes y símbolos, que se vayan presentando. Las anoto brevemente en la hoja que titulo: hitos de mi vida espiritual.  En quietud activa y en el contexto de continuidad, en el que percibo mi vida espiritual, hago una lista de los diez o doce momentos que me parecen como más importantes en este momento (hitos). Dejo que se me presenten libremente, sin forzarlos.  Los ordeno cronológicamente y elaboro cada uno de ellos con pocas palabras o un par de frases breves.  Releo con paz la lista que acabo de elaborar. Siento que estas experiencias elegidas están unidas por un hilo continuo. Observo mis sentimientos y reacciones frente a todo ello y lo añado como observación.  Releo nuevamente la lista y observo la dirección hacia la que parece apuntar.
  28. 28. 28 2.4. ARCHIVOS DE DIÁLOGOS DESDE EL PROCESO ESPIRITUAL Tal como hicimos unos diálogos con mi cuerpo, personas, trabajo, colectivos sociales y acontecimientos, también los aplicamos a mi historia espiritual: a) Qué personas me han ayudado o dificultado mi vida espiritual. Dialogo con ellas, ya sea para aclarar dificultades y perdonar o para agradecer. Personas de carne y hueso, a quienes conocí, traté y escuché personalmente (la madre, un profesor, un amigo) o personas que han tenido influencia sobre mí a través de libros o de obras (por ejemplo: Jesucristo, Ignacio de Loyola, San Francisco, Gandhi). Posiblemente una o varias de estas personas están asociadas con cada una de las etapas de mi sabiduría interior. De esta lista escojo una. Lo hago con el corazón más que con la cabeza. Una persona cuyo recuerdo evoca en mí un sentimiento profundo, una persona a la que abriría mi corazón sin reservas. Cierro los ojos, dejo que mi respiración se regularice, que mis pensamientos se reposen. Siento la presencia de la persona escogida, uso la imaginación y pronuncio su nombre, si me ayuda. Si surgen imágenes crepusculares, las anoto. Inicio el diálogo con la persona escogida, que no sea un monólogo. Pongo por escrito lo que espontáneamente se me ocurra de mi vida, de la suya, de mi relación con ella, hasta que se agote la materia. Hago una pausa. Leo lo escrito en voz alta, si quiero. Anoto mis reacciones. b) Qué ha tenido que ver mi trabajo apostólico en mi vida espiritual y viceversa. c) Qué grupos me han motivado en para mi crecimiento espiritual, o al contrario. d) Qué acontecimientos religiosos han dejado más huella en mí y por qué. No basta recordar. Lo importante es constatar qué impacto han tenido en mi estas situaciones, y ahora qué sentimientos despiertan en mi. Anotar esos sentimientos y si recuerdo los que se despertaron en el momento que los experimenté, los comparo con los actuales y saco consecuencias. Por ejemplo: recuerdo la rabia que tuve con X persona que me llevó a actuar mal en mi juventud. ¿Qué siento ahora? ¿Eso qué significa? 2.5. ARCHIVO DE ENCRUCIJADAS EN MI PROCESO ESPIRITUAL También en mi vida en el espíritu he tenido encrucijadas. Por ejemplo: cuando descubrí mi vocación estaba a punto de casarme. ¿Añoro esa vida a la cual renuncié voluntariamente entonces? Lo que añoro es posiblemente algo de lo cual carezco hoy. Mi pasado me ayuda
  29. 29. 29 a descubrir mi presente. ¿Sueño con el cariño que me tenía el novio? ¿No será que hoy vivo apartada de mi comunidad, me aíslo con frecuencia y por eso no siento cariño por nadie ni nadie me quiere? 2.6. ARCHIVO SIMBÓLICO DE MI VIDA ESPIRITUAL. IMÁGENES CREPUSCULARES. Es importante para mi vida espiritual contar con dos herramientas que ya trabajamos en el plano consciente: los sueños y las imágenes crepusculares. A veces nuestros sueños nos pueden revelar experiencias religiosas que nos han impactado positiva o negativamente en la vida y o las tenemos conscientes, pero de alguna manera nos bloquean la vida espiritual (sentimientos de culpa, deseos apostólicos, rechazos a la jerarquía, sentimientos de discriminación eclesial…) Al hacerlas conscientes podemos manejarlas. Trabajo la imágenes crepusculares que aparecen apuntando a mi vida espiritual. Por ejemplo: cuando estoy haciendo oración, sin quererlo, imagino a Dios como un Señor mayor que me juzga…,me veo entre fuego…, siento que Jesús me abraza…, siento a la Virgen que me mira…, mi mamá que me reprende porque hice algo mal y me da iedo…Son como ráfagas que aparecen y desaparecen sin saber por qué. De repente veo la cara de una persona con quien tengo que encontrarme hoy…oigo una canción, en fin, son imágenes ilógicas, pero algo me están diciendo. Lo importante es tomar conciencia de la frecuencia y la situación en que aparecen esas imágenes crepusculares. Posiblemente me ayuden a descubrir mis fetiches de Dios. 2.7. QUIÉN ES DIOS PARA MI Mi experiencia de Dios me libera o me esclaviza. Depende de cómo vivo a Dios en mi vida. Aunque es un tema que hemos analizado muchas veces, la realidad es que nuestras respuestas son nuevas cada vez, porque dependen del presente que estamos viviendo. A Dios nadie lo ha conocido. La misión de Jesús fue mostrarnos al Padre. Aunque lo tenemos en el evangelio, no es fácil tener una imagen clara de Dios, porque tenemos experiencias de infancia, la catequesis escolar o parroquial, los criterios religiosos de la sociedad, el mal y el dolor de los inocentes y otras razones, que despiertan imágenes equívocas de Dios. Son los fetiches. Las heridas de infancia son la principal causa de los fetiches de Dios, pues de alguna manera lo identificamos con los adultos que nos hacen daño. Además se van reforzando con esas imágenes medioevales de un Dios con poder, perfecto, justo, juez, lejano indiferente, encumbrado, exigente, milagrero. Es un Dios conceptual, a quien tememos y de quien huimos, porque no ha bajado a nuestro corazón:
  30. 30. 30  Juez: porque siempre me está juzgando, sobre todo cuando peco.  Negociante: me da si yo le doy.  Poderoso: hace conmigo y con el mundo lo que quiere.  Lejano: no le interesa lo cotidiano de nuestra vida  Castigador: porque es justo que cada no pague lo malo que hace.  Parcial: prefiere lo masculino, al blanco, al fuerte, al grande, al importante, a los ricos, a los curas, a los buenos…  Oportunista: espera que yo caiga para castigarme.  Exigente: pide más de lo que yo puedo darle.  Injusto: permite el mal y el dolor en los niños e inocentes.  Politiquero: alcanza éxito a base de promesas a los hombres  Manipulador: ofrece el 100 por 1 al que le sigue.  Amenazador: si no hacen lo que quiere se irán al infierno. Estas imágenes son fetiches, porque no corresponden a la imagen que nos reveló Jesús. Lo vemos como somos nosotros, lo pensamos a imagen nuestra. Pero, ¿cuál Dios nos presenta Jesús?  Que es el Dios de la misericordia (Hijo pródigo Lc 15,11-22)  Un Dios que celebra el encuentro y el perdón (Lc 15,11-22)  Que conoce nuestro barro y nos quiere así (Cf Jr 18,3 y ss)  Dios de la gratuidad y del amor (Mc 2,16)  Que nos tiene preparado un reino desde la eternidad (Cf Jn 17,6 y ss)  Dios que nos hace libres (Gal 5,5)  Un Dios que no obliga sino que invitas (Mt 6,24)  Un Dios encarnado en nuestra debilidad humana (Lc 1 y 2)  Un Dios que cumple sus promesas (Gn 12, 1-5; 15,1; 21)  Un Dios que nos amó antes de nosotros conocerlo (1 Jn 4,7-21)  Un Dios siempre cercano (Mt 1,18) e igual con todos (Mt 5,45) Un Dios tan humano que tiene que ser Dios. ¿Cuál es el Dios que aparece en mis imágenes crepusculares, en mis sueños, en mis hitos y encrucijadas? ¿En qué incide Dios en mi vida? ¿Tú quién dices que soy Yo?, preguntó Jesús a sus discípulos.
  31. 31. 31 3. ARCHIVO DE SABIDURÍA. 3.1. MANTRAS PERSONALES En Este ejercicio quiero ahondar en las experiencias espirituales que he recordado y anotado; recobrar su significado para mí y abrirme a lo que todavía tengan que decirme. Trataré de condensar, cristalizar, por así decirlo, mis experiencias espirituales más importantes, en frases breves y significativas, para poder utilizarlas como oraciones o “mantras”, que me pueden ayudar a mantener viva mi vida espiritual. Se entiende por “mantra” una frase corta que repetida en sincronía con mi respiración, me ayuda a meditar y a crear un espacio de quietud interior. Encontramos “mantras” en las tradiciones espirituales del hinduismo y del budismo. También en la oración de Jesús: Abba; como en quienes se le acercaron: “Ten piedad”, “quiero”, “Hijo de David” Los mantras del DIP no se reciben de un maestro, como ocurre en la tradición hindú. Los descubro yo mismo en mi propia experiencia espiritual. Su repetición reposada, en sincronía con mi respiración, puede tener un efecto benéfico en el desarrollo de mi propia vida. Los mantras personales deben ser sencillos en la forma, significativos en los contenidos, simbólicos y evocativos, más que conceptuales, fáciles de pronunciar. Consisten preferentemente en frases de siete u ocho sílabas. Por ejemplo: “El Señor es mi roca”, “Sostenido en tus brazos”, “La soledad callada”, “La soledad sonora”, “En espera del Señor”, “Ven Espíritu Santo” Puedo recordar los “mantras-oración conectados con las experiencias anteriores de mi vida y que brotaron de esas mismas experiencias. Puedo componer mis propios mantras, o puedo usar frases sacadas de la Escritura o de los poetas. Lo importante es que esa frase corresponda y exprese una experiencia espiritual personal. Tomo una página nueva, le pongo título y fecha y en clima de paz interior: 1. Recorro experiencias espirituales anotadas en otras secciones del Diario, sobre todo de la Historia de mi vida interior (recolecciones). 2. De todas esas experiencias escojo aquellas que más me atraen de momento y vuelvo a vivirlas, en cuanto sea posible, con mi imaginación y mis sentimientos y trato de captar y expresar su significado en un mantra personal. 3. Repito esta breve oración o invocación con los ojos cerrados, en sincronía con mi respiración, sin tratar de pensar. 4. Anoto lo que experimento mientras lo repito.
  32. 32. 32 3.2. DIALOGOS DE SABIDURÍA Mi sabiduría es la búsqueda de las últimas verdades de la existencia, sea en forma de sistemas religiosos tradicionales o de síntesis científicas. Todos, seamos creyentes o no religiosos, tenemos una sabiduría de la vida y buscamos un último sentido a nuestra existencia; tenemos valores fundamentales. Son los grandes o pequeños interrogantes que se hace el niño, el enfermo, el joven que opta por una vida nueva, la mujer que espera un hijo, la formadora/or ante las dificultades de su misión… Nos preguntamos ¡por qué? ¿cómo?, ¿cuándo? Y muchas veces no tenemos respuesta. Este ejercicio es una primera exploración en esta área tan importante de nuestra vida, un primer contacto con la corriente subterránea que baña y alimenta las profundidades de todo ser humano. En clima de interioridad: Leo someramente mi biografía, tal como la he plasmado en los ejercicios anteriores. Hojeo las páginas que he escrito con una receptividad pasiva, Reflexiono y recapitulo las principales experiencias, convicciones, creencias, y valores por las que entro en contacto con las verdades fundamentales de mi existencia. Reflexiono sobre la gama de fe, de dudas, de interrogantes que he experimentado desde la niñez, e identifico los hitos de mi vida espiritual, o búsqueda de una sabiduría y vida personal e interior. Los escribo primero, tal y como se me ocurren, sin hacer juicios, analizar o interpretar. Luego los ordeno cronológicamente para mejor apreciar el proceso, la continuidad de mi desarrollo. Hago una pausa y anoto mis emociones y sentimientos. Leo la lista en voz alta, si me parece y anoto mis reacciones a esta lectura.
  33. 33. 33 III. TERCER MÓDULO: CONTINUIDAD PERSONAL 1. ARCHIVO PENDIENTE 1.1. Pistas y exploraciones. En este momento del desarrollo de mi Diario me pregunto: ¿Cuáles son las áreas de mi vida, posibilidades o direcciones que me gustaría considerar más profundamente en el futuro? Trato de identificar los temas que tienen que ver con las necesidades, deseos y preocupaciones fundamentales en este momento de mi vida. Hago una lista de todo en hoja aparte. Selecciono una de estas pistas o temas (mensajes, senderos abiertos) que me gustaría explorar y lo elaboro con la ayuda de algunas de las técnicas aprendidas en el Diario: imágenes crepusculares, diálogos, mantras; utilizando para ello, si es necesario, las demás partes del Diario. 1.2. Mi presente abierto al futuro Hasta ahora hemos explorado nuestro pasado, hemos recorrido los caminos y vericuetos de nuestra vida. Nos hemos puesto en contacto con ciertos aspectos, tal vez olvidados de nuestra personalidad. Posiblemente vemos ahora nuestra vida con una luz diferente, más clara, con más perspectivas, con más esperanza. En este ejercicio final intentamos recapitular la experiencia del Diario Intensivo, a fin de que nos sirva de guía para el futuro que se nos abre al finalizar este Seminario. Tomo una página nueva, le pongo el título y la fecha. Con los ojos cerrados enfoco la atención hacia mi interior y me pregunto: ¿Qué ha surgido en mí de esta experiencia del Diario Intensivo? No me apresuro a contestar, dejo que la respuesta venga espontáneamente. Tal vez aparezca en forma de imágenes, metáforas, comparaciones, pensamientos… Recorro mentalmente (tal vez hojeando las páginas del Diario) todo lo escrito y experimentado durante estos días. Observo y anoto lo que este recorrido me sugiera. Podría ser una recapitulación consciente de lo que me ha ocurrido, o una serie de imágenes, o una cadena de pensamientos, una oración o un poema, una visión de futuro, un slogan personal… También puedo describir el credo que da sentido a mi vida, mis creencias, mis principios, mis valores, los que realmente tengo, aunque sólo sea en cierto grado, no los que debería o me gustaría tener.
  34. 34. 34 Finalmente me pregunto: ¿A qué parte del Diario puedo ir a profundizar y explorar lo que tiene que ver con este “testamento” mío? Esta experiencia del Diario queda abierta a la posibilidad de ser continuada en el futuro. 2. ARCHIVO ABIERTO 1.3. Registro de reaperturas ¿Qué se deduce de las experiencias particulares (recolecciones) y de su dirección (hitos) para mi vida espiritual futura? ¿En qué dirección parecen apuntar? ¿Qué dirección de crecimiento en mi vida espiritual parecen estar surgiendo? La respuesta a estas preguntas es lo que denominamos “reaperturas” un tejido a continuar, unas nuevas perspectivas. En total y pasiva atención me sitúo en el nivel crepuscular de percepción. Releo o recuerdo las “recolecciones” de mi vida espiritual. Fijo después la atención en la continuidad de mi vida espiritual, tal como aparece en la lista de “hitos”. Siento su movimiento y me dejo impregnar por todo ello. Establezco nuevas conexiones de unos hechos con otros, que pueden ser, a su vez, de arranque a nuevas experiencias del futuro. Me planteo la pregunta: ¿hacia dónde parece apuntar toda esta historia? ¿Siento que hay algo todavía no suficientemente profundizado y vivido que sería bueno retomar? ¿A qué siento que se me está llamando en esta historia? ¿Surge alguna intuición? Releo lo escrito y anoto mi reacción afectiva. ************************* “La vida- escribió Kierkegaard en su Diario – sólo se puede entender mirando hacia atrás, pero tiene que ser vivida hacia delante”. Añadiríamos que el presente sólo podemos interpretarlo desde el pasado, para construir el futuro. El DIP no pretende despertar heridas para curarlas solamente, sino para lograr entender mi presente, en algunos aspectos, producto de heridas no cerradas y proyectar mi futuro. Es maravilloso darle nombre propio a sentimientos y comportamientos de mi vida actual, si logro descubrir la conexión con mi pasado, porque cuando conocemos los “por qués” de nuestra vida, podemos convertirlos en herramientas para construir la vida que tenemos por delante. Aquí no termina la tarea del DIP. Es necesario reabrir en la oración aquellos aspectos tocados pero quizá no terminados en este corto taller. El Señor, que vino a liberarnos, nos acompañará en este camino hacia la libertad.

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