Un hombre le pregunta a un chino por qué está dejando arroz en la tumba vecina, a lo que el chino responde que cree que el difunto vendrá a comerlo cuando el difunto del hombre venga a oler sus flores. La moraleja es que se debe respetar las opiniones de los demás y entender que las personas son diferentes, en lugar de juzgar. Además, propone cinco principios para ser feliz: liberar el corazón del odio, la mente de preocupaciones, vivir con sencillez, dar más y esperar menos.