La neuroeducación demuestra que la emoción y el conocimiento están intrínsecamente ligados en el cerebro y que aprender requiere una base emocional. El aprendizaje y la memoria se ven afectados por factores como la curiosidad, la atención y la repetición, los cuales difieren según la edad. La neuroeducación busca mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediante el uso de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro.