En la antigüedad, las personas se comunicaban a través de señas, gestos y pinturas que representaban sus ideas, necesidades y culturas. El ábaco era una herramienta útil para realizar cálculos simples como suma, resta, multiplicación y división y ayudó en la enseñanza de los niños. La pascalina, inventada por Blaise Pascal en 1645, fue una de las primeras calculadoras mecánicas que usaba ruedas y engranes. Fue útil para la hacienda francesa.