La gestión del aula implica establecer normas y expectativas, organizar el espacio físico del aula y responder al mal comportamiento para prevenir distracciones y mantener un entorno propicio para el aprendizaje. Algunas estrategias efectivas incluyen el dominio y control del profesor, llamar la atención de forma breve y discreta, emplear cambios físicos y en la dinámica de la clase, y abordar las causas subyacentes del desorden.