Mbandaka, una pequeña ciudad situada en la República Democrática del Congo, se describe como remota y rodeada de selva virgen, con pocas carreteras que se desvanecen en la jungla. Carece de comunicaciones modernas como televisión o radio, y solo puede accederse al mundo exterior a través del río Congo o un viaje de tres días en barco hasta la capital Kinshasa.