Las instituciones democráticas son fundamentales para el funcionamiento de la democracia y deben ser comprendidas por los ciudadanos. En Colombia, el presidente, el congreso y la contraloría tienen roles específicos en la administración y control del estado, mientras que la procuraduría se encarga de velar por los derechos de los ciudadanos. Estos organismos, aunque esenciales, pueden ser manipulados si sus administradores desatienden las leyes que los rigen.