Los activos fijos, incluyendo tanto tangibles como intangibles, son esenciales para la operación y generación de ingresos de una empresa. La normativa contable, como la NIIF 16 y la NIIF 38, establece criterios para la medición de estos activos, su depreciación y los métodos aplicables, destacando la importancia de la consistencia en la elección del método. Además, se detalla cómo los costos asociados a la adquisición y mantenimiento de activos fijos deben ser correctamente contabilizados para reflejar su impacto en los estados financieros.