Entendiendo la enfermedad ¿por
qué se produce?
Capítulo
¿Qué es un atracón? ¿Por qué se produce?
La distorsión de la imagen corporal
El elevado perfeccionismo y el afán de control
Repercusiones de los trastornos de la alimentación
3
Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
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¿Qué es un atracón? ¿Por qué se produce?
Un atracón consiste en ingerir, en un periodo de tiempo limitado, una
cantidad anormalmente grande de comida con una sensación de pérdida de
control.
Ejemplo de atracón: un paquete de galletas, medio bote de leche con-
densada, dos latas de atún, el arroz frío de la nevera que sobró de ayer,
dos helados y un paquete de pan de molde, todo ello en menos de media
hora.
Lo habitual suele ser que el atracón esté compuesto de los alimentos con-
siderados “prohibidos” para la persona, es decir, todo aquello que “engor-
da” y que se puede vomitar con facilidad.
Pero si se encuentra en un estado emocional muy alterado puede llegar a
comer cualquier cosa, incluso alimentos en mal estado.
Cuanto más estricta es la persona en la realización de su dieta, y más ali-
mentos restringe, mayor frecuencia de atracones habrá.
Ejemplo
Andrea, de 17 años, repite día tras día la misma rutina: un té por la mañana,
un biscote, dos manzanas y un yogurt para comer, y jamón York y queso de
Burgos para cenar. Se ha impuesto estas normas como reflejo de su perfec-
cionismo. Siente que así su vida está en orden. Cualquier cosa que se salga
de ese menú será una grave infracción. Si transgrede su ritual con un nuevo
alimento lo vive como un enorme fallo, y debido a su pensamiento “todo o
nada” decide que el día ya no es perfecto, por lo que come todo lo “prohibi-
do” hasta que siente que no cabe nada más y entonces se purga para volver
a su “perfección”.
Pero su cuerpo necesitará cada vez más veces algún alimento que ella no
se permite, por lo que aparecerán los atracones con sus vómitos posterio-
res.
El atracón comienza a convertirse en algo extraordinariamente placente-
ro. Mientras come sin pensar entra en una “burbuja” donde nada importa.
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Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
Sólo se centra en esos alimentos. El tiempo se para. Sólo importa comer
todo lo que normalmente no puede y deshacerse de ello vomitando cuanto
antes.
Todas las frustraciones del día, los miedos, la angustia desaparecen. Esto
hace que los atracones sean tan adictivos. Gracias a ellos consiguen “aneste-
siarse” durante un rato y sentir algo parecido a la felicidad.
Finalmente, cuando se acaba la comida o ya no le entra más, sobreviene
la culpa. Es necesario vomitar cuanto antes. Después de vomitar viene la
relajación. Ahora puede afrontar de nuevo su ajetreada vida, descansada y
plena, volverá a estudiar, hacer ejercicio, trabajar… Ha recargado sus pilas,
aunque no será por mucho tiempo.
Cuando los atracones y vómitos se hacen muy frecuentes la sensación de
plenitud no es tan intensa. Como en cualquier adicción, llega un momento
en que es más importante no sentir dolor o angustia que plenitud propia-
mente dicha.
Cada vez se cansará más después de vomitar. Aparecerán calambres y
temblores, dolores de cabeza y de estómago o reflujos.
Entonces aparecen las promesas: “No lo volveré a hacer. Es la última
vez”, pero no es así. No puede hacerlo sola, necesitará tratamiento y apoyo
para lograrlo.
Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
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A veces las chicas con anorexia tienen la sensación de que se han dado
un atracón, pero en realidad se trata de lo que se llaman “atracones subjeti-
vos”, es decir, no son grandes cantidades de alimento, simplemente alimen-
tos prohibidos comidos de forma rápida y descontrolada (una chocolatina,
unas pipas, un postre…).
Es importante entender una cosa: no se pueden eliminar los atracones y
vómitos a través de la fuerza de voluntad.
Los atracones son síntomas de su enfermedad, al igual que la tos es un sín-
toma de la neumonía. Y no podemos pedirle al enfermo de neumonía que
deje de toser si antes no se cura la enfermedad. Hay que tener paciencia, y
no culpar a nuestra hija por vomitar. Los vómitos irán desapareciendo a lo
largo del tratamiento psicológico.
Hay diferentes tipos de atracones, según la causa por la que ocurren y la
función que cumplen:
1. Atracones por falta de nutrientes:
Atracones producidos por un intenso periodo de restricción
En ocasiones las dietas son tan prohibitivas, sin azúcares, sin hidratos
de carbono, que el cuerpo se desequilibra, pidiendo de forma alarmante
dichos alimentos. Los hidratos de carbono nos tranquilizan y cuando los
sacamos fuera de nuestra dieta nos producen ansiedad y tremendas ganas
de consumirlos. Y éstas chicas no pueden permitirse tomar “una galleta”, en
cuanto la comen sienten que han fallado, por lo tanto, “¿qué más da comer
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Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
una galleta que una caja?” se preguntan. Su estilo cognitivo de todo-nada
les lleva de un extremo al otro. De no comer a comer mucho. No existen
los términos medios. De este modo se conducen al atracón.
Por prohibición de alimentos
Otras veces es la propia prohibición la que mantiene ese alimento en su
cabeza constantemente. Se dicen “No quiero pensar en comida, no quiero
comer chocolate, no debo comer chocolate, no lo haré”. Puesto que esta
idea es una constante en su cabeza, un día aguantando conduce a una
tensión psíquica enorme. Después de aguantar y aguantar sucumben a la
prohibición y comen una onza de chocolate, después la tableta entera…, o
más. Como dice el refrán “prohibir es despertar el deseo” y nada apetece
tanto como lo prohibido.
2. Atracones condicionados a situaciones
Cada vez que se queda sola
La comida anestesia el sentimiento de soledad. También es un signo de
rebeldía, aprovechar que no están los padres para hacer algo prohibido.
Por costumbre o condicionamiento
Se producen siempre a la misma hora o después de algún acontecimiento.
Un estímulo (un momento del día, un acontecimiento concreto…) desenca-
dena la respuesta aprendida y memorizada de comer en exceso y vomitar.
Para estudiar
El vómito es empleado como desestresante. A través de él se expresan la
rabia, la impotencia, la frustración…
3. Atracones emocionales
Atracones como “burbuja para no pensar”
Durante los atracones la persona no está siendo consciente de lo que
come ni de la forma en que lo hace. El tiempo se detiene. Nada importa,
salvo vivir intensamente ese instante. Por ello, una vez descubierta esta sen-
sación, los atracones se producen cada vez que algo negativo ocurre en sus
vidas: discusión con amigos, problemas de pareja,… Es una manera adictiva
de huir de la realidad.
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Atracones para expresar ira y frustración
Vomitar se asemeja a un acto agresivo, un grito desde las entrañas. Es una
forma de expresar rabia, de soltar lo que no se puede decir con palabras.
Hasta que no aprenden a expresar sus sentimientos a la persona adecuada,
los vómitos son una vía de escape de las angustias más profundas.
Atracones para aliviar el sufrimiento
Comer para llenar un vacío interior, como la sensación de soledad. La co-
mida puede ser el sustituto del amor de la familia, del amor de los amigos.
Es como si llenando nuestra tripa se llenara nuestro corazón.
No son conscientes de que necesitan cariño y amor. Sustituyen el “re-
conocimiento” de otras personas por todas las cosas que hacen: ser buena
estudiante, amiga… Se sienten raras, no saben por qué se encuentran vacías,
ni qué les ocurre. Han aprendido a negar sus necesidades de afecto dando
ellas más cariño a los demás, siendo voluntarias en ONGs, ayudando a otros
alumnos en la facultad, o escuchando a su madre. “Me siento mejor dando
cariño que recibiéndolo”, “Yo prefiero escuchar”, dicen .Y esa negación de
las necesidades afectivas, que todo el mundo tiene, conduce a una urgente
necesidad de calmar el dolor con comida.
Atracones como “premio”
Si viven la vida como una fuente de tensión, y las relaciones como ame-
nazantes, la comida se convierte en el lugar más seguro. Suelen pensar “con
el día tan duro que he tenido, me merezco este capricho” y así se compran
chucherías para darse la calma del día.
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Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
Atracones como “autocastigo”
En otras ocasiones, un atracón puede ser un autocastigo por algo incorrec-
to que hayan hecho. Es una forma de autolesionarse, puesto que la tripa se
hinchará, temblarán por provocarse el vómito y se les hinchará el cuello.
Las dos formas de atracón anteriores, por premio y por castigo, pueden
darse en una misma persona en diferentes momentos.
La distorsión de la imagen corporal
La Imagen Corporal es la idea que cada cual tiene de sí mismo y también
el modo en que uno cree que lo ven los demás.
Ya hemos comentado que tanto las características físicas, como el valor
que les damos, pueden determinar en gran parte cómo nos sentimos respec-
to a nosotros mismos.
Por este motivo, una de las características más importantes de los trastor-
nos alimentarios es la distorsión de la Imagen Corporal.
Respecto a las pacientes con trastornos alimentarios, esto significa:
- Que se equivocan al percibir las dimensiones de su cuerpo: ve su figura
más grande de lo que es en realidad; son incapaces de reconocer su pro-
pia delgadez.
- Que se equivocan en la interpretación de las señales que manda su cuer-
po: no saben cuándo tienen hambre, cuando se trata de ansiedad, cuándo
están llenas…
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En consecuencia:
- Reaccionan de forma negativa hacia su cuerpo.
- Someten a su cuerpo a comparaciones imposibles de las que siempre
salen perdiendo.
- Se valoran menos y su autoestima llega a depender exclusivamente del
peso y del cuerpo.
¿Cómo afecta tener una Imagen Corporal negativa?
Repercute en lo que pensamos y en cómo nos sentimos: ponemos toda la
atención en nuestro cuerpo y esto hace que nos sintamos nerviosos.
Pensamos que cualquier defecto físico va a revelar alguna característica
negativa de nosotros mismos como personas. Afecta a la autoestima.
Repercute en lo que hacemos: evitamos a la gente, ocultamos nuestro
cuerpo con ropa o posturas que eviten mostrar la parte que no nos gusta.
Comparamos y comprobamos nuestra apariencia con la de otros, pedimos
opinión a los demás sobre cómo estamos en cada momento, evitamos mi-
rarnos en el espejo o nos miramos continuamente en él.
Es importante saber que la imagen de nuestro cuerpo es lo que nos hace
sentirnos más infelices y mal con nosotros mismos, no el cuerpo en sí mis-
mo.
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Entendiendo la enfermedad ¿por qué se produce?
Por mucho que manipulemos nuestro cuerpo, si no cambiamos nuestra
forma de pensar y sentir sobre él, si no nos aceptamos, seguiremos sintién-
donos mal, con una imagen corporal negativa.
La imagen corporal y el cuerpo son cosas distintas. Aunque las pacientes
con trastornos alimentarios estén delgadas, si su imagen corporal está dis-
torsionada se verán gordas.
El elevado perfeccionismo y el afán de control
Existen dos rasgos de personalidad presentes en casi todas las pacientes
con TCA: el elevado perfeccionismo y la necesidad de tener todo bajo con-
trol. Ambos rasgos están estrechamente relacionados.
El perfeccionismo consiste en un incesante deseo de hacer las cosas me-
jor, de superar las metas y ser mejores que los demás. Como esto no puede
lograrse siempre, el sentimiento que produce es de insatisfacción. El per-
feccionismo se compone de fuerza de voluntad, constancia y necesidad de
control.
Esta autoexigencia mal entendida y desmedida está detrás del trastorno
de alimentación. Porque esforzarse en busca la perfección es posible, pero
la perfección no es alcanzable. Se trata de un ideal que ilumina el camino,
pero no debemos llegar a tocar su luz, porque nos quemaremos.
Dicho con otras palabras, el perfeccionismo no es un rasgo negativo de
la personalidad si está en su justa medida. Es un ideal deseable, pues nos
impulsa. Pero deja de ser sano cuando, en vez de ser un estímulo para
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vivir es un obstáculo que nos obliga a ponernos metas cada vez más altas
e imposibles de alcanzar, y que nos conduce a la insatisfacción y a la baja
autoestima.
Este rasgo de perfeccionismo se refleja en las pacientes de anorexia y bu-
limia con las siguientes características:
- Pensamiento rígido. Se fijan en los detalles, teniendo problemas en ver
la situación global.
- Miedo a fallar, al cambio, a la inestabilidad.
- Miedo a las propias necesidades, por temor a que al satisfacerlas se lle-
gue al descontrol.
- Pensamiento dicotómico. Pasan del blanco al negro, del todo al nada:
“Si subo 200 grs. estoy gorda”, y pensamientos o comentarios simila-
res.
- Dificultad para tomar decisiones, porque les cuesta saber cuál es la deci-
sión buena y cuál no. Creen que cometer un error es catastrófico, exage-
rando sus consecuencias.
- Exceso de autocontrol, que les dificulta actuar de manera espontánea.
Tratan de controlar sus conductas, deseos y emociones.
- Elevado sentido del deber. Sus pensamientos y frases se suelen iniciar
con “debería…”, “tendría que…”.
- Hipervigilancia. Esto conduce a un alto grado de tensión interna que no
les permite abandonarse al momento presente. Continuamente se obser-
van, se juzgan y están muy pendientes de los demás.
- Frialdad emocional. De tanto mostrar su mejor cara (su máscara), llegan
a anestesiarse. Temen tanto el descontrol emocional que congelan lo que
sienten. Oscilan entre esta frialdad y el descontrol, puesto que pasan de
un extremo al otro.
El perfeccionismo y la anorexia van muy unidos. Por este motivo, para
superar el trastorno es necesario aprender a soltarse, a dejar de controlarlo
todo. Pero ¿cómo?:
- Aceptando y escuchando nuestras emociones, sin juzgarlas. Si escucha-

15 trastornos de alimentación

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    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? Capítulo ¿Qué es un atracón? ¿Por qué se produce? La distorsión de la imagen corporal El elevado perfeccionismo y el afán de control Repercusiones de los trastornos de la alimentación 3
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    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? 22 ¿Qué es un atracón? ¿Por qué se produce? Un atracón consiste en ingerir, en un periodo de tiempo limitado, una cantidad anormalmente grande de comida con una sensación de pérdida de control. Ejemplo de atracón: un paquete de galletas, medio bote de leche con- densada, dos latas de atún, el arroz frío de la nevera que sobró de ayer, dos helados y un paquete de pan de molde, todo ello en menos de media hora. Lo habitual suele ser que el atracón esté compuesto de los alimentos con- siderados “prohibidos” para la persona, es decir, todo aquello que “engor- da” y que se puede vomitar con facilidad. Pero si se encuentra en un estado emocional muy alterado puede llegar a comer cualquier cosa, incluso alimentos en mal estado. Cuanto más estricta es la persona en la realización de su dieta, y más ali- mentos restringe, mayor frecuencia de atracones habrá. Ejemplo Andrea, de 17 años, repite día tras día la misma rutina: un té por la mañana, un biscote, dos manzanas y un yogurt para comer, y jamón York y queso de Burgos para cenar. Se ha impuesto estas normas como reflejo de su perfec- cionismo. Siente que así su vida está en orden. Cualquier cosa que se salga de ese menú será una grave infracción. Si transgrede su ritual con un nuevo alimento lo vive como un enorme fallo, y debido a su pensamiento “todo o nada” decide que el día ya no es perfecto, por lo que come todo lo “prohibi- do” hasta que siente que no cabe nada más y entonces se purga para volver a su “perfección”. Pero su cuerpo necesitará cada vez más veces algún alimento que ella no se permite, por lo que aparecerán los atracones con sus vómitos posterio- res. El atracón comienza a convertirse en algo extraordinariamente placente- ro. Mientras come sin pensar entra en una “burbuja” donde nada importa.
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    23 Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? Sólo se centra en esos alimentos. El tiempo se para. Sólo importa comer todo lo que normalmente no puede y deshacerse de ello vomitando cuanto antes. Todas las frustraciones del día, los miedos, la angustia desaparecen. Esto hace que los atracones sean tan adictivos. Gracias a ellos consiguen “aneste- siarse” durante un rato y sentir algo parecido a la felicidad. Finalmente, cuando se acaba la comida o ya no le entra más, sobreviene la culpa. Es necesario vomitar cuanto antes. Después de vomitar viene la relajación. Ahora puede afrontar de nuevo su ajetreada vida, descansada y plena, volverá a estudiar, hacer ejercicio, trabajar… Ha recargado sus pilas, aunque no será por mucho tiempo. Cuando los atracones y vómitos se hacen muy frecuentes la sensación de plenitud no es tan intensa. Como en cualquier adicción, llega un momento en que es más importante no sentir dolor o angustia que plenitud propia- mente dicha. Cada vez se cansará más después de vomitar. Aparecerán calambres y temblores, dolores de cabeza y de estómago o reflujos. Entonces aparecen las promesas: “No lo volveré a hacer. Es la última vez”, pero no es así. No puede hacerlo sola, necesitará tratamiento y apoyo para lograrlo.
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    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? 24 A veces las chicas con anorexia tienen la sensación de que se han dado un atracón, pero en realidad se trata de lo que se llaman “atracones subjeti- vos”, es decir, no son grandes cantidades de alimento, simplemente alimen- tos prohibidos comidos de forma rápida y descontrolada (una chocolatina, unas pipas, un postre…). Es importante entender una cosa: no se pueden eliminar los atracones y vómitos a través de la fuerza de voluntad. Los atracones son síntomas de su enfermedad, al igual que la tos es un sín- toma de la neumonía. Y no podemos pedirle al enfermo de neumonía que deje de toser si antes no se cura la enfermedad. Hay que tener paciencia, y no culpar a nuestra hija por vomitar. Los vómitos irán desapareciendo a lo largo del tratamiento psicológico. Hay diferentes tipos de atracones, según la causa por la que ocurren y la función que cumplen: 1. Atracones por falta de nutrientes: Atracones producidos por un intenso periodo de restricción En ocasiones las dietas son tan prohibitivas, sin azúcares, sin hidratos de carbono, que el cuerpo se desequilibra, pidiendo de forma alarmante dichos alimentos. Los hidratos de carbono nos tranquilizan y cuando los sacamos fuera de nuestra dieta nos producen ansiedad y tremendas ganas de consumirlos. Y éstas chicas no pueden permitirse tomar “una galleta”, en cuanto la comen sienten que han fallado, por lo tanto, “¿qué más da comer
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    25 Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? una galleta que una caja?” se preguntan. Su estilo cognitivo de todo-nada les lleva de un extremo al otro. De no comer a comer mucho. No existen los términos medios. De este modo se conducen al atracón. Por prohibición de alimentos Otras veces es la propia prohibición la que mantiene ese alimento en su cabeza constantemente. Se dicen “No quiero pensar en comida, no quiero comer chocolate, no debo comer chocolate, no lo haré”. Puesto que esta idea es una constante en su cabeza, un día aguantando conduce a una tensión psíquica enorme. Después de aguantar y aguantar sucumben a la prohibición y comen una onza de chocolate, después la tableta entera…, o más. Como dice el refrán “prohibir es despertar el deseo” y nada apetece tanto como lo prohibido. 2. Atracones condicionados a situaciones Cada vez que se queda sola La comida anestesia el sentimiento de soledad. También es un signo de rebeldía, aprovechar que no están los padres para hacer algo prohibido. Por costumbre o condicionamiento Se producen siempre a la misma hora o después de algún acontecimiento. Un estímulo (un momento del día, un acontecimiento concreto…) desenca- dena la respuesta aprendida y memorizada de comer en exceso y vomitar. Para estudiar El vómito es empleado como desestresante. A través de él se expresan la rabia, la impotencia, la frustración… 3. Atracones emocionales Atracones como “burbuja para no pensar” Durante los atracones la persona no está siendo consciente de lo que come ni de la forma en que lo hace. El tiempo se detiene. Nada importa, salvo vivir intensamente ese instante. Por ello, una vez descubierta esta sen- sación, los atracones se producen cada vez que algo negativo ocurre en sus vidas: discusión con amigos, problemas de pareja,… Es una manera adictiva de huir de la realidad.
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    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? 26 Atracones para expresar ira y frustración Vomitar se asemeja a un acto agresivo, un grito desde las entrañas. Es una forma de expresar rabia, de soltar lo que no se puede decir con palabras. Hasta que no aprenden a expresar sus sentimientos a la persona adecuada, los vómitos son una vía de escape de las angustias más profundas. Atracones para aliviar el sufrimiento Comer para llenar un vacío interior, como la sensación de soledad. La co- mida puede ser el sustituto del amor de la familia, del amor de los amigos. Es como si llenando nuestra tripa se llenara nuestro corazón. No son conscientes de que necesitan cariño y amor. Sustituyen el “re- conocimiento” de otras personas por todas las cosas que hacen: ser buena estudiante, amiga… Se sienten raras, no saben por qué se encuentran vacías, ni qué les ocurre. Han aprendido a negar sus necesidades de afecto dando ellas más cariño a los demás, siendo voluntarias en ONGs, ayudando a otros alumnos en la facultad, o escuchando a su madre. “Me siento mejor dando cariño que recibiéndolo”, “Yo prefiero escuchar”, dicen .Y esa negación de las necesidades afectivas, que todo el mundo tiene, conduce a una urgente necesidad de calmar el dolor con comida. Atracones como “premio” Si viven la vida como una fuente de tensión, y las relaciones como ame- nazantes, la comida se convierte en el lugar más seguro. Suelen pensar “con el día tan duro que he tenido, me merezco este capricho” y así se compran chucherías para darse la calma del día.
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    27 Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? Atracones como “autocastigo” En otras ocasiones, un atracón puede ser un autocastigo por algo incorrec- to que hayan hecho. Es una forma de autolesionarse, puesto que la tripa se hinchará, temblarán por provocarse el vómito y se les hinchará el cuello. Las dos formas de atracón anteriores, por premio y por castigo, pueden darse en una misma persona en diferentes momentos. La distorsión de la imagen corporal La Imagen Corporal es la idea que cada cual tiene de sí mismo y también el modo en que uno cree que lo ven los demás. Ya hemos comentado que tanto las características físicas, como el valor que les damos, pueden determinar en gran parte cómo nos sentimos respec- to a nosotros mismos. Por este motivo, una de las características más importantes de los trastor- nos alimentarios es la distorsión de la Imagen Corporal. Respecto a las pacientes con trastornos alimentarios, esto significa: - Que se equivocan al percibir las dimensiones de su cuerpo: ve su figura más grande de lo que es en realidad; son incapaces de reconocer su pro- pia delgadez. - Que se equivocan en la interpretación de las señales que manda su cuer- po: no saben cuándo tienen hambre, cuando se trata de ansiedad, cuándo están llenas…
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    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? 28 En consecuencia: - Reaccionan de forma negativa hacia su cuerpo. - Someten a su cuerpo a comparaciones imposibles de las que siempre salen perdiendo. - Se valoran menos y su autoestima llega a depender exclusivamente del peso y del cuerpo. ¿Cómo afecta tener una Imagen Corporal negativa? Repercute en lo que pensamos y en cómo nos sentimos: ponemos toda la atención en nuestro cuerpo y esto hace que nos sintamos nerviosos. Pensamos que cualquier defecto físico va a revelar alguna característica negativa de nosotros mismos como personas. Afecta a la autoestima. Repercute en lo que hacemos: evitamos a la gente, ocultamos nuestro cuerpo con ropa o posturas que eviten mostrar la parte que no nos gusta. Comparamos y comprobamos nuestra apariencia con la de otros, pedimos opinión a los demás sobre cómo estamos en cada momento, evitamos mi- rarnos en el espejo o nos miramos continuamente en él. Es importante saber que la imagen de nuestro cuerpo es lo que nos hace sentirnos más infelices y mal con nosotros mismos, no el cuerpo en sí mis- mo.
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    29 Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? Por mucho que manipulemos nuestro cuerpo, si no cambiamos nuestra forma de pensar y sentir sobre él, si no nos aceptamos, seguiremos sintién- donos mal, con una imagen corporal negativa. La imagen corporal y el cuerpo son cosas distintas. Aunque las pacientes con trastornos alimentarios estén delgadas, si su imagen corporal está dis- torsionada se verán gordas. El elevado perfeccionismo y el afán de control Existen dos rasgos de personalidad presentes en casi todas las pacientes con TCA: el elevado perfeccionismo y la necesidad de tener todo bajo con- trol. Ambos rasgos están estrechamente relacionados. El perfeccionismo consiste en un incesante deseo de hacer las cosas me- jor, de superar las metas y ser mejores que los demás. Como esto no puede lograrse siempre, el sentimiento que produce es de insatisfacción. El per- feccionismo se compone de fuerza de voluntad, constancia y necesidad de control. Esta autoexigencia mal entendida y desmedida está detrás del trastorno de alimentación. Porque esforzarse en busca la perfección es posible, pero la perfección no es alcanzable. Se trata de un ideal que ilumina el camino, pero no debemos llegar a tocar su luz, porque nos quemaremos. Dicho con otras palabras, el perfeccionismo no es un rasgo negativo de la personalidad si está en su justa medida. Es un ideal deseable, pues nos impulsa. Pero deja de ser sano cuando, en vez de ser un estímulo para
  • 10.
    Entendiendo la enfermedad¿por qué se produce? 30 vivir es un obstáculo que nos obliga a ponernos metas cada vez más altas e imposibles de alcanzar, y que nos conduce a la insatisfacción y a la baja autoestima. Este rasgo de perfeccionismo se refleja en las pacientes de anorexia y bu- limia con las siguientes características: - Pensamiento rígido. Se fijan en los detalles, teniendo problemas en ver la situación global. - Miedo a fallar, al cambio, a la inestabilidad. - Miedo a las propias necesidades, por temor a que al satisfacerlas se lle- gue al descontrol. - Pensamiento dicotómico. Pasan del blanco al negro, del todo al nada: “Si subo 200 grs. estoy gorda”, y pensamientos o comentarios simila- res. - Dificultad para tomar decisiones, porque les cuesta saber cuál es la deci- sión buena y cuál no. Creen que cometer un error es catastrófico, exage- rando sus consecuencias. - Exceso de autocontrol, que les dificulta actuar de manera espontánea. Tratan de controlar sus conductas, deseos y emociones. - Elevado sentido del deber. Sus pensamientos y frases se suelen iniciar con “debería…”, “tendría que…”. - Hipervigilancia. Esto conduce a un alto grado de tensión interna que no les permite abandonarse al momento presente. Continuamente se obser- van, se juzgan y están muy pendientes de los demás. - Frialdad emocional. De tanto mostrar su mejor cara (su máscara), llegan a anestesiarse. Temen tanto el descontrol emocional que congelan lo que sienten. Oscilan entre esta frialdad y el descontrol, puesto que pasan de un extremo al otro. El perfeccionismo y la anorexia van muy unidos. Por este motivo, para superar el trastorno es necesario aprender a soltarse, a dejar de controlarlo todo. Pero ¿cómo?: - Aceptando y escuchando nuestras emociones, sin juzgarlas. Si escucha-