Educación en Roma

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Educación en Roma

  1. 1. Con la expansión de Roma, sobre todo al conquistar Grecia, se hizo necesario abrir nuevos caminos en el mundo de la educación. Así, las familias que tenían medios pudieron disponer del siguiente plan de estudios para sus hijos: De pequeños podían tener un maestro en casa (magister), que generalmente era un esclavo o liberto griego o bien ir a una escuela llevados por un esclavo que después también les repasaba las lecciones en casa.
  2. 2.  En la primera etapa educativa, el niño aprendía con un maestro (magister ludi, litterator y calculator) a leer, escribir y hacer cuentas. La disciplina era severa, pero los niños jugaban con letras de madera o marfil y con ellas aprendían a leer y a escribir. Por eso a esta escuela le llaman «juego» (ludus) y el maestro era magister ludi. La escuela se situaba en un pequeño cuarto (taberna, pergula), en una cabaña o en el jardín (según el tiempo y las posibilidades). El maestro tenía una silla (cathedra) o un taburete (sella). Los niños se sentaban en escaños (subsellia). Los instrumentos de trabajo eran unas tablas enceradas (tabulæ, ceræ) en las que rascaban con punzones (stilus) que por un lado eran puntiagudos y por otro acababan en una espátula con la que se alisaba la cera y así quedaba lista para volver a escribir en ella (stilumvertere).
  3. 3.  La segunda etapa podía ser privada o pública. El profesor era el grammaticus que enseñaba a entender y comentar los textos literarios. Comentando los textos clásicos, los niños aprendían de todo: geografía, historia, física, religión, etc. Con el tiempo, la grammatica empezaría a ser también estudio sobre la lengua que hablaban y esta innovación acabaría eliminando el primitivo concepto de grammatica.  La tercer etapa preparaba en la elocuencia al futuro político romano. El profesor era el rhetor (maestro de oratoria). Quintiliano, por ejemplo, escribió muchas notas pedagógicas de cómo formar al orador.
  4. 4.  Comenzó su libro I explicando lo que antecede al oficio del orador, los estudios que deben formar a un orador, desde la infancia hasta verlo como un orador consumado. Explica como debe ser la preparación de los niños para los estudios superiores, por lo que aborda algunos asuntos relacionados con la gramática y aconseja también el estudio de la geometría y de la música para conseguir su objetivo.  Su cultura esta basada en que no hay un orador perfecto pero el quiere serlo siempre esta en busca de la perfección y para hacerlo debe abastecerse del conocimiento de todas las ciencias y conductas, que no ganen las costumbres sobre sus razones.
  5. 5.  El opinaba que nada era ajeno al arte de la oratoria, su libro trata todos los aspectos, incluso los mas insignificantes que ayudaban a la formación de un buen orador, un individuo virtuoso y además elocuente.  Su ideal o modelo educativo parte de la niñez. Sus escritos son el método de estudios más completo para los que se ocupan de enseñar a la juventud, pide a los padres y maestros que los primeros conocimientos sean útiles, sólidos y relativos, propone inspirarles la emulación(deseo por igualar o superar), el honor, el deseo de la verdadera alabanza y la hidalguía (nobleza y generosidad) en los pensamientos.  Siempre consideró el vivir bien y honestamente, para él, un hombre verdaderamente político, capaz de gobernar con sus consejos las ciudades, fundarlas con leyes y enmendar con los juicios es un orador.
  6. 6.  Para Quintiliano, el orador es algo más que alguien capaz de convencer a través de la palabra; para él, el orador es, ante todo, un hombre útil para el estado gracias a que su formación le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, conocedor, entre otras muchas cosas, de la filosofía y, en definitiva, un sabio (opinión que no compartía, entre otros, Séneca).  Quintiliano adiestra y provee de todo género de armas defensivas y ofensivas a su orador para que se adapte a los preceptos del arte de disimular el artificio, camine con cierta sencillez que disimule su astucia y lo lleve a vencer, a persuadir sin resistencia. Discernir entre el mucho hablar y bien decir.  Menciona también que si alguna persona no fue agraciada por la naturaleza, con la voz, el pecho de aguante, robustez, firmeza de cuerpo y gracia, la razón lo puede aumentar. Todo con ayuda de un sabio maestro, con el ejercicio de escribir, leer y declamar.
  7. 7. LIBRO I I. La educación del que ha de ser orador. Explica que a la mayor parte de los niños no les falta ingenio, sino aplicación, que influyen mucho en ellos quienes los crían y los amigos que los acompañan, que debían aprender primero la lengua griega que la latina, que los niños antes de los siete años son capaces de instrucción pero no en exceso, que hay mejores métodos para aprender a leer y escribir que el de aprenderse las letras en orden y de memoria, primero deberían de aprender la figura de las letras y para escribir bien y con velocidad sirve mucho las huellas fijas o trazos para afirmar los dedos.
  8. 8. II. Si es más útil la instrucción doméstica que la pública. En su casa solo aprenderán lo que se les enseñe a ellos, pero en las escuelas lo que a otros. Todos los días oirá aprobar unas cosas, y corregir otras. Aprovecharan con ver reprender la pereza de unos y celebrar la aplicación de otros. El ser la cabeza de una clase es la mayor honra y el último día del mes los vencidos tendrán facultad de aspirar al mismo puesto. Ojala no corrompamos nosotros las costumbres de nuestros hijos, hacemos muelle la infancia con regalos, la condescendencia debilita el alma y el cuerpo. El maestro si es que prefiere la utilidad sobre la ambición, debe cuidar, cuando maneja talentos principiantes de no agobiar con tareas la debilidad de los discípulos no tener consideración a sus fuerzas y acomodarse a su capacidad.
  9. 9. III. Señales para conocer el talento de un niño, como manejar el ingenio de un discípulo, las diversiones y no azotar a los discípulos. La principal señal de talento en los niños es la memoria, la segunda señal es la habilidad en imitar. El niño bueno estará muy distante de ser perezoso y dejado, oirá sin repugnancia lo que se le enseñe; hará algunas preguntas; seguirá por donde se le lleve, pero no se adelantara. El quiere un niño, a quien mueva la alabanza, la reprensión le hará mella (hueco), el honor le servirá de espuela y nunca temeremos que caiga en la pereza. El deseo de aprender depende de la voluntad, vuelven a la tarea después de tomar ánimo con la diversión y aún con más gusto, el juego en los niños es también señal de viveza. No se les debe azotar primero porque es cosa fea y de esclavos, y ciertamente injuriosa si fuera en otra edad, no se les obliga a hacer su deber, sino que se les castiga por no haberlo hecho, el acto de azotar trae consigo dolor y miedo que después causan rubor, vergüenza quebrantada y abate el alma, inspirando hastió y tedio.
  10. 10. IV. Habla sobre la gramática. El niño que aprendió ya a leer y escribir, lo primero que debe aprender es la gramática, saber hablar y explicar. Siendo tres las propiedades del lenguaje: corrección, claridad y elegancia. Las reglas para hablar y escribir son: La razón, nace de la analogía y de la etimología. La antigüedad concilia majestad, veneración a las voces. La autoridad, las palabras antiguas tienen autoridad de antiguas pero parecen como nuevas. V. Que libros deben leer primeramente los niños y de que manera. La única manera de leer bien y entender lo que se lee es con la práctica. Recomienda leer por Homero y Virgilio, para levantar el espíritu con la grandeza del verso heroico, y ensanchando el alma bebiendo ideas nobles. Favorece la comedia por su elocuencia, pero los niños deben leer sobre todo lo que les fomente el ingenio y aumente las ideas. VI. Primeros ejercicios de escribir, en que deberá emplearse el gramático. Aprender a escribir con la misma sencillez y estilo de un lenguaje puro y sencillo, después aprenderán a traducirlo con libertad parafrástica que permite reducir, y amplificar lo que traducimos, conservando el sentido del poeta.
  11. 11. VII. El niño, antes de aprender retórica, debe instruirse en otras artes. Porque en los primeros años se ha de comenzar con el estudio de otras ciencias; las cuales son artes, y sin ellas no hay elocuencia y solas no construyen a un orador, sin embargo son absolutamente necesarias porque nos van guiando por ciertos detalles hasta llegar a ciertos modos de argüir(deducir) con falacia(engaño o mentira) la mas disimulada. VIII. La música y sus alabanzas. Sin la música la oratoria no puede ser consumada. La música tiene voces y movimiento del cuerpo con cierta proporción. Toda la habilidad del músico esta expresar el afecto de lo que canta. En la oratoria va a decir mucho también para el movimiento de los afectos del auditorio el alzar o bajar la voz, y el que tenga su inflexión: y así empleamos distinto tono para mover a los jueves a indignación, del que usamos para implorar su clemencia. El arreglo y decente postura de los movimientos del cuerpo, que se llama aptitud, es también necesaria, pues en ella estriba gran parte de la pronunciación; y esto solo con la música se puede aprender.
  12. 12. IX. La geometría. La Geometría no deja de ser útil para la edad tierna; pues coinciden que con ella se ejercita el ánimo, se agudiza el ingenio y se adquiere prontitud para discurrir o reflexionar mientras se aprende. X. Que podemos aprender de los cómicos. Lo primero es corregir los vicios de la pronunciación , cuidar que el discípulo no se coma las ultimas sílabas, para que al hablar sea uniforme y cuando haya que levantar la voz, trabaje el pulmón pero sin menear la cabeza; que acompañe el ademan a la voz, y el semblante al ademán. El que perora (discursea) tenga recta la cabeza; que no tuerza los labios; no abra la boca mostrando los dientes; el rostro no mire al cielo; ni tenga los ojos clavados en tierra; y que no mueva la cabeza de un lado a otro. De los cómicos debemos aprender también el ademan para las narraciones, la autoridad en el persuadir, con que ademan se expresa la ira, y que inflexión de voz requiere la compasión, todo será útil para la buena
  13. 13. pronunciación y para la elocuencia. El orador debe mover varonilmente el cuerpo, no como el cómico, sino como el que juega las armas y se ejercita en la lucha. Para los niños únicamente los primeros años para que les quede como un cierto hábito natural y decente compostura de cuerpo, que una vez aprendida, dure en adelante aún sin querer. XI. En los primeros años de edad pueden apreciarse muchas cosas a un mismo tiempo. Es más fácil hacer muchas cosas a un tiempo, que una sola por mucho tiempo. No hay edad que menos se canse que la del niño. Si tomas a tu cargo el enseñar a un adulto, entonces conocerás que aquél sabe bien el arte a que se dedicó, porque la aprendió desde niño.
  14. 14. Pertinencia o validez actual. En lo personal pienso que todos los puntos tratados en el libro se pueden adaptar a nuestra actualidad, por ejemplo cuando Quintiliano menciona en aquel tiempo que era necesario que los niños comenzaran aprendiendo el Griego en lugar de latín, podríamos aplicarlo en nuestras escuelas públicas en México, impartir la enseñanza de un segundo o mas idiomas en nuestros primeros años de estudios, el niño afina el oído y agudiza sus sentidos, la esencia del ser humano por naturaleza es absorbente, podemos aprender con mas facilidad en la infancia. Por otro lado podemos cambiar en el momento que uno se lo proponga, esforzarnos siempre por ser mejor persona, mejor padre, mejor maestro, mejor hijo, mejor amigo, en todos los sentidos, hacernos de fuerzas para mostrarnos resistibles a la repugnancia de la voluntad humana. Leyendo libros como este, se estimulan nuestras ganas de aprender y dejar de ser alguien mas, buscar esa perfección aunque parezca muy difícil de alcanzar, aplicar todo lo aprendido nos obliga a seguir estudiando mas, a seguir preparándonos para ser mejores ayos y formar mejores discípulos. Gracias!

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