3. Libres del mal. pecado, conversión, confesión

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El error es una constante en la vida de cada uno, y desde demasiado pronto. A veces errores cometidos de forma bienintencionada, y otros con verdadera consciencia del mal elegido. Uno de los problemas de este mal realizado es que no solo tiene consecuencias fuera de quien lo realiza, sino también dentro de él. Este ‘hedor’ acompaña al hombre como un peso que no resulta cómodo ni agradable.
Cristo vino a liberarnos del mal libremente cometido, a liberarnos a cada uno todas las veces que lo necesitásemos. Y además nuestro arrepentimiento y su acción nos va haciendo, poco a poco, hombres nuevos.

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3. Libres del mal. pecado, conversión, confesión

  1. 1. 3. Libres del malPecado, conversión,confesiónEl error es una constante en la vida de cada uno, y desde demasiado pronto. A veces errores cometidos deforma bienintencionada, y otros con verdadera consciencia del mal elegido. Uno de los problemas de estemal realizado es que no solo tiene consecuencias fuera de quien lo realiza, sino también dentro de él. Este‘hedor’ acompaña al hombre como un peso que no resulta cómodo ni agradable.Cristo vino a liberarnos del mal libremente cometido, a liberarnos a cada uno todas las veces que lonecesitásemos. Y además nuestro arrepentimiento y su acción nos va haciendo, poco a poco, hombresnuevos.Una buena tabla de gimnasia para el cristiano es la perdonar y pedir perdón. Así pasamos la vida, asíborramos el mal del mundo y de nosotros mismos, así generamos alegría y paz.
  2. 2. 1.3 Pecado es autodestrucción del hombre .................................................................................................................................................... 3 1.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 32.3 Convertirse es sano .................................................................................................................................................................................. 3 2.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 3 2.3.b .................................................................................................................................................................................................................... 33.3 El misterioso y poderoso perdón .............................................................................................................................................................. 3 3.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 34.3 Es el mismo Cristo quien nos lava ............................................................................................................................................................. 4 4.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 4 4.3.b .................................................................................................................................................................................................................... 4 4.3.c ..................................................................................................................................................................................................................... 45.3 El poder de la Iglesia ................................................................................................................................................................................. 4 5.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 46.3 La confesión ............................................................................................................................................................................................. 4 6.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 47.3 Estar o no en gracia de Dios… es distinto .................................................................................................................................................. 5 7.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 58.3 Después de confesarse ............................................................................................................................................................................. 5 8.3.a..................................................................................................................................................................................................................... 5 8.3.b .................................................................................................................................................................................................................... 5 2
  3. 3. 1.3 Pecado es autodestrucción del hombre"Vosotros estáis limpios, pero no todos", dice el Señor (Jn 13, 10). En esta frase se revela el gran don de la purificación que él nos hace, porquedesea estar a la mesa juntamente con nosotros, de convertirse en nuestro alimento. "Pero no todos": existe el misterio oscuro del rechazo,que con la historia de Judas se hace presente y debe hacernos reflexionar precisamente en el Jueves santo, el día en que Jesús nos hace el donde sí mismo. El amor del Señor no tiene límites, pero el hombre puede ponerle un límite. "Vosotros estáis limpios, pero no todos": ¿Qué es loque hace impuro al hombre? Es el rechazo del amor, el no querer ser amado, el no amar. Es la soberbia que cree que no necesita purificación,que se cierra a la bondad salvadora de Dios. Es la soberbia que no quiere confesar y reconocer que necesitamos purificación. En Judas vemos con mayor claridad aún la naturaleza de esterechazo. Juzga a Jesús según las categorías del poder y del éxito: para él sólo cuentan el poder y el éxito; el amor no cuenta. Y es avaro: para élel dinero es más importante que la comunión con Jesús, más importante que Dios y su amor. Así se transforma también en un mentiroso, quehace doble juego y rompe con la verdad; uno que vive en la mentira y así pierde el sentido de la verdad suprema, de Dios. De este modo seendurece, se hace incapaz de conversión, del confiado retorno del hijo pródigo, y arruina su vida. "Vosotros estáis limpios, pero no todos". ElSeñor hoy nos pone en guardia frente a la autosuficiencia, que pone un límite a su amor ilimitado. Nos invita a imitar su humildad, a tratar devivirla, a dejarnos "contagiar" por ella. Nos invita -por más perdidos que podamos sentirnos- a volver a casa y a permitir a su bondadpurificadora que nos levante y nos haga entrar en la comunión de la mesa con él, con Dios mismo. Basílica de San Juan de Letrán jueves santo 13 de abril 1.3.a2.3 Convertirse es sanoEn la Iglesia antigua existía la costumbre de que el obispo o el sacerdote, después de la homilía, exhortara a los creyentes exclamando:«Conversi ad Dominum», «Volveos ahora hacia el Señor». Eso significaba ante todo que ellos se volvían hacia el este, en la dirección por dondesale el sol como signo de Cristo que vuelve, a cuyo encuentro vamos en la celebración de la Eucaristía. Donde, por alguna razón, eso no eraposible, dirigían su mirada a la imagen de Cristo en el ábside o a la cruz, para orientarse interiormente hacia el Señor. Porque, en definitiva, setrataba de este hecho interior: de la conversio, de dirigir nuestra alma hacia Jesucristo y, de ese modo, hacia el Dios vivo, hacia la luzverdadera.Además, se hacía también otra exclamación que aún hoy, antes del Canon, se dirige a la comunidad creyente: «Sursum corda», «Levantemos elcorazón», fuera de la maraña de nuestras preocupaciones, de nuestros deseos, de nuestras angustias, de nuestra distracción. Levantad vuestrocorazón, vuestra interioridad. Con ambas exclamaciones se nos exhorta de alguna manera a renovar nuestro bautismo. Conversi ad Dominum:siempre debemos apartarnos de los caminos equivocados, en los que tan a menudo nos movemos con nuestro pensamiento y nuestras obras.Siempre tenemos que dirigirnos a él, que es el camino, la verdad y la vida. Siempre hemos de ser «convertidos», dirigir toda la vida a Dios. Ysiempre tenemos que dejar que nuestro corazón sea sustraído de la fuerza de gravedad, que lo atrae hacia abajo, y levantarlo interiormentehacia lo alto: hacia la verdad y el amor.En esta hora damos gracias al Señor, porque en virtud de la fuerza de su palabra y de los santos sacramentos nos indica el itinerario correcto yatrae hacia lo alto nuestro corazón. Y lo pedimos así: Sí, Señor, haz que nos convirtamos en personas pascuales, hombres y mujeres de la luz,llenos del fuego de tu amor. Amén Basílica de San Pedro Sábado Santo 22 de marzo de 2008 2.3.aIncluso nuestras carencias, nuestros límites y debilidades deben volvernos a conducir al Corazón de Jesús. Si es verdad que los pecadores, alcontemplarlo, deben sentirse impulsados por él al necesario "dolor de los pecados" que los vuelva a conducir al Padre, esto vale aún más paralos ministros sagrados. A este respecto, ¿cómo olvidar que nada hace sufrir más a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que los pecados de sus pastores,sobre todo de aquellos que se convierten en "ladrones de las ovejas" (cf. Jn 10, 1 ss), ya sea porque las desvían con sus doctrinas privadas, yasea porque las atan con lazos de pecado y de muerte? También se dirige a nosotros, queridos sacerdotes, el llamamiento a la conversión y arecurrir a la Misericordia divina; asimismo, debemos dirigir con humildad una súplica apremiante e incesante al Corazón de Jesús para que nospreserve del terrible peligro de dañar a aquellos a quienes debemos salvar. Basílica de San Pedro viernes 19 de junio de 2009 2.3.b3.3 El misterioso y poderoso perdónSólo el amor de Dios puede cambiar desde dentro la existencia del hombre y, en consecuencia, de toda sociedad, porque sólo su amor infinitolo libra del pecado, que es la raíz de todo mal. Si es verdad que Dios es justicia, no hay que olvidar que es, sobre todo, amor: si odia el pecado,es porque ama infinitamente a toda persona humana. Nos ama a cada uno de nosotros, y su fidelidad es tan profunda que no se desanima nisiquiera ante nuestro rechazo. Hoy, en particular, Jesús nos invita a la conversión interior: nos explica por qué perdona, y nos enseña a hacerque el perdón recibido y dado a los hermanos sea el “pan nuestro de cada día”. Domingo 25 de marzo de 2007 3.3.a 3
  4. 4. 4.3 Es el mismo Cristo quien nos lavaEl hombre mismo, creado por el amor eterno, no es algo pequeño, sino que es grande y digno de su amor. La santidad de Dios no es sólo unpoder incandescente, ante el cual debemos alejarnos aterrorizados; es poder de amor y, por esto, es poder purificador y sanador. Diosdesciende y se hace esclavo; nos lava los pies para que podamos sentarnos a su mesa. Así se revela todo el misterio de Jesucristo. Así resultamanifiesto lo que significa redención.El baño con que nos lava es su amor dispuesto a afrontar la muerte. Sólo el amor tiene la fuerza purificadora que nos limpia de nuestraimpureza y nos eleva a la altura de Dios. El baño que nos purifica es él mismo, que se entrega totalmente a nosotros, desde lo más profundode su sufrimiento y de su muerte.Él es continuamente este amor que nos lava. En los sacramentos de la purificación -el Bautismo y la Penitencia- él está continuamentearrodillado ante nuestros pies y nos presta el servicio de esclavo, el servicio de la purificación; nos hace capaces de Dios. Su amor esinagotable; llega realmente hasta el extremo. Basílica de San Juan de Letrán jueves santo 13 de abril 4.3.aJesús se despoja de las vestiduras de su gloria, se ciñe el «vestido» de la humanidad y se hace esclavo. Lava los pies sucios de los discípulos yasí los capacita para acceder al banquete divino al que los invita.En lugar de las purificaciones cultuales y externas, que purifican al hombre ritualmente, pero dejándolo tal como está, se realiza un bañonuevo: Cristo nos purifica mediante su palabra y su amor, mediante el don de sí mismo. «Vosotros ya estáis limpios gracias a la palabra que oshe anunciado», dirá a los discípulos en el discurso sobre la vid (Jn 15, 3). Nos lava siempre con su palabra. Sí, las palabras de Jesús, si lasacogemos con una actitud de meditación, de oración y de fe, desarrollan en nosotros su fuerza purificadora. Día tras día nos cubrimos demuchas clases de suciedad, de palabras vacías, de prejuicios, de sabiduría reducida y alterada; una múltiple semi-falsedad o falsedad abierta seinfiltra continuamente en nuestro interior. Todo ello ofusca y contamina nuestra alma, nos amenaza con la incapacidad para la verdad y parael bien.Las palabras de Jesús, si las acogemos con corazón atento, realizan un auténtico lavado, una purificación del alma, del hombre interior. Elevangelio del lavatorio de los pies nos invita a dejarnos lavar continuamente por esta agua pura, a dejarnos capacitar para participar en elbanquete con Dios y con los hermanos. Pero, después del golpe de la lanza del soldado, del costado de Jesús no sólo salió agua, sino tambiénsangre (cf. Jn 19, 34; 1 Jn 5, 6. 8). Basílica de San Juan de Letrán jueves Santo 20 de marzo de 2008 4.3.bCuando yo era niño me decía: pero algo que se lava en la sangre no queda blanco como la luz. La respuesta es: la “sangre del Cordero” es elamor de Cristo crucificado. Este amor es lo que blanquea nuestros vestidos sucios, lo que hace veraz e ilumina nuestra alma obscurecida; loque, a pesar de todas nuestras tinieblas, nos transforma a nosotros mismos en “luz en el Señor”. Al revestirnos del alba deberíamos recordar:él sufrió también por mí; y sólo porque su amor es más grande que todos mis pecados, puedo representarlo y ser testigo de su luz. Basílica Vaticana Jueves Santo 5 de abril de 2007 4.3.c5.3 El poder de la IglesiaPor último está el poder del perdón. El sacramento de la penitencia es uno de los tesoros preciosos de la Iglesia, porque sólo en el perdón serealiza la verdadera renovación del mundo. Nada puede mejorar en el mundo, si no se supera el mal. Y el mal sólo puede superarse con elperdón. Ciertamente, debe ser un perdón eficaz. Pero este perdón sólo puede dárnoslo el Señor. Un perdón que no aleja el mal sólo conpalabras, sino que realmente lo destruye. Esto sólo puede suceder con el sufrimiento, y sucedió realmente con el amor sufriente de Cristo, delque recibimos el poder del perdón. Domingo 15 de mayo de 2005Solemnidad de Pentecostés 5.3.a6.3 La confesiónDe modo aún más evidente, el Espíritu descendió sobre los Apóstoles el día de Pentecostés como ráfaga de viento impetuoso y en forma delenguas de fuego. También esta tarde el Espíritu vendrá a nuestro corazón, para perdonarnos los pecados y renovarnos interiormente,revistiéndonos de una fuerza que también a nosotros, como a los Apóstoles, nos dará la audacia necesaria para anunciar que «Cristo murió yresucitó».Así pues, queridos amigos, preparémonos con un sincero examen de conciencia para presentarnos a aquellos a quienes Cristo haencomendado el ministerio de la reconciliación. Con corazón contrito confesemos nuestros pecados, proponiéndonos seriamente no volverlosa cometer y, sobre todo, seguir siempre el camino de la conversión. Así experimentaremos la auténtica alegría: la que deriva de la misericordiade Dios, se derrama en nuestro corazón y nos reconcilia con él. Jueves 13 de marzo de 2008 6.3.a 4
  5. 5. 7.3 Estar o no en gracia de Dios… es distintoCuando era arzobispo de Munich-Freising, en una meditación sobre Pentecostés me inspiré en una película titulada Metempsicosis(Seelenwanderung) para explicar la acción del Espíritu Santo en un alma. Esa película narra la historia de dos pobres hombres que, por subondad, no lograban triunfar en la vida. Un día, a uno de ellos se le ocurrió que, no teniendo otra cosa que vender, podía vender su alma. Se lacompraron muy barata y la pusieron en una caja. Desde ese momento, con gran sorpresa suya, todo cambió en su vida. Logró un rápidoascenso, se hizo cada vez más rico, obtuvo grandes honores y, antes de su muerte, llegó a ser cónsul, con abundante dinero y bienes. Desdeque se liberó de su alma ya no tuvo consideraciones ni humanidad. Actuó sin escrúpulos, preocupándose únicamente del lucro y del éxito.Para él el hombre ya no contaba nada. Él mismo ya no tenía alma. La película —concluí— demuestra de modo impresionante cómo detrás dela fachada del éxito se esconde a menudo una existencia vacíaAparentemente ese hombre no perdió nada, pero le faltaba el alma y así le faltaba todo. Es obvio —proseguí en esa meditación— quepropiamente hablando el ser humano no puede desprenderse de su alma, dado que es ella la que lo convierte en persona. En cualquier caso,sigue siendo persona humana. Sin embargo, tiene la espantosa posibilidad de ser inhumano, de ser persona que vende y al mismo tiempopierde su propia humanidad. La distancia entre una persona humana y un ser inhumano es inmensa, pero no se puede demostrar; es algorealmente esencial, pero aparentemente no tiene importancia (cf. Suchen, was droben ist. Meditationem das Jahr hindurch, LEV, 1985).También el Espíritu Santo, que está en el origen de la creación y que gracias al misterio de la Pascua descendió abundantemente sobre María ylos Apóstoles en el día de Pentecostés, no se manifiesta de forma evidente a los ojos externos. No se puede ver ni demostrar si penetra, o nopenetra, en la persona; pero eso cambia y renueva toda la perspectiva de la existencia humana. El Espíritu Santo no cambia las situacionesexteriores de la vida, sino las interiores. En la tarde de Pascua, Jesús, al aparecerse a los discípulos, «sopló sobre ellos y dijo: "Recibid el EspírituSanto"» (Jn 20, 22). Jueves 13 de marzo de 2008 7.3.a8.3 Después de confesarseJesús vino para decirnos que quiere que todos vayamos al paraíso, y que el infierno, del que se habla poco en nuestro tiempo, existe y eseterno para los que cierran el corazón a su amor. Por tanto… comprendemos que nuestro verdadero enemigo es el apego al pecado, quepuede llevarnos al fracaso de nuestra existencia. Jesús despide a la mujer adúltera con esta consigna: “Vete, y en adelante no peques más”. Leconcede el perdón, para que “en adelante” no peque más. En un episodio análogo, el de la pecadora arrepentida, que encontramos en elevangelio de san Lucas (cf. Lc.7, 36- 50), acoge y dice “vete en paz” a una mujer que se había arrepentido. Aquí, en cambio, la adúltera recibesimplemente el perdón de modo incondicional. En ambos casos —el de la pecadora arrepentida y el de la adúltera— el mensaje es único. Enun caso se subraya que no hay perdón sin arrepentimiento, sin deseo del perdón, sin apertura de corazón al perdón. Aquí se pone de relieveque sólo el perdón divino y su amor recibido con corazón abierto y sincero nos dan la fuerza para resistir al mal y “no pecar más”, paradejarnos conquistar por el amor de Dios, que se convierte en nuestra fuerza. De este modo, la actitud de Jesús se transforma en un modelo aseguir por toda comunidad, llamada a hacer del amor y del perdón el corazón palpitante de su vida. Domingo 25 de marzo de 2007 8.3.aLa deuda que el Señor nos ha condonado, siempre es infinitamente más grande que todas las deudas que los demás puedan tener conrespecto a nosotros (cf. Mt 18, 21-35). El Jueves santo nos exhorta a no dejar que, en lo más profundo, el rencor hacia el otro se transforme enun envenenamiento del alma. Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdonándonos mutuamente de corazón, lavándonoslos pies los unos a los otros, para poder así participar juntos en el banquete de Dios. Basílica de San Juan de Letrán jueves Santo 20 de marzo de 2008 8.3.b 5

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