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Valor del Diálogo

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Valores

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Valor del Diálogo

  1. 1. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 1
  2. 2. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 2 Con origen en el concepto latino dialŏgus (que, a su vez, deriva de un vocablo griego), un diálogo describe a una conversación entre dos o más individuos, que exponen sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas. En ese sentido, un diálogo es también una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo. El Diálogo Una de las más sorprendentes facultades de los seres humanos es la posibilidad de comunicarse y darse a entender. Para ello contamos con distintos recursos como nuestro idioma (lenguaje verbal), pero también con el lenguaje no verbal (gestos y expresiones corporales). Estos recursos nos permiten manifestar nuestras ideas, deseos e intenciones y conocer los de los demás. Sin embargo, no siempre hacemos el mejor uso de ellos. Las conversaciones pueden volverse superficiales y un poco tontas, como si fueran puro ruido. No escuchamos con atención a los demás y a veces tememos decir lo que sentimos. El valor del diálogo consiste en pensar con inteligencia y cuidado lo que vamos a decir, en abordar temas importantes para nuestra vida, escuchar atentamente a los otros y hacernos oír por los demás. Las metas más importantes del diálogo son la paz, la concordia, la comprensión y la solución de conflictos. La actitud contraria al diálogo es la incomunicación. Ésta provoca una sensación de aislamiento en las personas porque no pueden compartir con los demás lo que sienten o necesitan. Por otra parte, impide que las gentes se conozcan tal y como son, por lo que viven en una permanente soledad. La incomunicación impide realizar proyectos comunes y resolver conflictos. En los casos más graves genera tensiones que, con el tiempo, pueden tener serias consecuencias que van desde el divorcio (cuando los miembros de una pareja no se comprenden), hasta una guerra (cuando una nación no escucha las razones de otra). Cuando tengas un problema o necesites tomar una decisión primero piensa y después dialoga. Si tu problema es con otra persona invítala a conversar y encuentra una base común sobre la que pueden ponerse de acuerdo. Si tu dificultad es con respecto a una situación o conflicto individual solicita la opinión de un amigo de confianza e intercambia ideas con él. Prefiere siempre a los más inteligentes y mejor informados. Usa el diálogo para elaborar propuestas creativas. No sólo es un recurso para remediar problemas, sino también para iniciar nuevas empresas. Trata de planear actividades en equipo, explícales a las personas participantes tu propia visión y escucha la visión que tienen ellas. Traten de conseguir planes o conclusiones con los que todos se sientan satisfechos y representados.
  3. 3. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 3 Haz que la gente hable. Promueve el diálogo en los espacios donde se desarrolla tu vida. El principal de ellos es el hogar. Existen “familias silenciosas” en las que todos guardan para sí sus enojos, ilusiones, planes o problemas; ello genera una peligrosa presión. Invita a tus familiares a expresarse libremente como una práctica habitual. Fijen una cita semanal para hacerlo. Una conversación común es espontánea y no requiere mayores estrategias. Un diálogo formal que busca construir soluciones tiene mayores requisitos: 1) Fíjate en lo que quiere el otro. Distingue su intención y evalúa su interés. 2) Deja hablar al otro. Escúchalo con atención, no lo contradigas, reconoce sus verdades y hazle preguntas. 3) Pídele que te demuestre lo que está diciendo. 4) Hablen del tema preciso. No se distraigan tratando otros asuntos. 5) Comparte estas reglas con la otra persona para que las siga contigo. 6) Si llevan mucho tiempo dialogando y no llegan a un acuerdo, esperen un poco e intenten de nuevo. Recuerda: no se valen groserías, gritos o manotazos. El diálogo, es pues, más que una forma de expresión verbal, o personal, es un modo de manifestar lo que uno es y siente; por lo tanto, más que una habilidad para la conversación, es un talante, un modo de ser que busca siempre el encuentro para enriquecerse con la aportación de los demás. Educar en el Diálogo Que los hijos hablen Los padres de hoy enfrentan diversas preocupaciones en relación con sus hijos. Sin embargo, varios de los problemas que éstos sufren les pasan inadvertidos por falta de comunicación. Entre ellos pueden mencionarse asuntos tan serios como la adicción a drogas, la violencia escolar, el abuso o trastornos de autoestima. La aproximación común en forma de interrogatorio solemne suele ser improductiva. La mejor manera de detectar y prevenir estos conflictos y fortalecer el vínculo familiar es una conversación abierta y constante: permitir que los chicos hablen como una costumbre cotidiana, oír con paciencia sus experiencias, temores e ilusiones y ofrecer respuestas a sus preguntas. Impulsar la comunicación Los docentes, son responsables de fomentar una de las habilidades más importantes para el futuro de sus alumnos: la comunicación. Independientemente de la materia o materias que impartan, es necesario hacer del lenguaje un eje transversal del proceso educativo, mediante prácticas como el debate, la oratoria, la conversación y los juegos de palabras. Tener siempre presente la dimensión escrita, pero enfatizar especialmente la dimensión oral pues ésta permitirá a los alumnos cobrar mayor seguridad en sí mismos, expresar sus inquietudes a la familia y abrirse
  4. 4. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 4 oportunidades profesionales. De ser posible, de vez en vez las tareas y los exámenes deberán presentarse en forma oral. Si en el aula algún chico tartamudea, tiene problemas de dicción o dislexia, hablar con su familia y referirlos con un terapeuta del lenguaje. Hay diálogo cuando:  No somos egoístas y valoramos a los demás.  Escuchamos las razones del otro.  Nos interesamos por los que piensan de modo diferente a nosotros para que nos ayuden a ver las cosas que no comprendemos.  Somos tolerantes y respetuosos.  Prestamos total atención a quien nos habla.  Sabemos ponernos en el lugar del otro para entenderlo.  Estamos dispuestos a cambiar de opinión.  Dialogamos en un clima de amor, serenidad y sencillez. El diálogo constituye pues, la herramienta o el vehículo para que las personas, los jóvenes, expresen sus sentimientos, emociones, ideas, proyectos y deseos. Así mismo como medio de expresión representa la salida para aquellas situaciones de tensión, rebeldía, inconformismo, estrés, que aquejan a la generación actual. Sabemos que la vida para los jóvenes hoy día no es fácil, ante todo lo que deben afrontar, las presiones a las cuales se ven sometidos, cuando no a los comportamientos dañinos en el ámbito moral que las modas, jergas, grupos rebeldes, ideales agresivos, alcohol y drogas, les proponen como caminos hacia la realización o la libertad. El diálogo es la gran oportunidad de construir familia, amistad, ética, moral y espiritualidad, cuando se comparten los intereses y anhelos comunes, pero se hace saber al joven que es importante lo que él siente y exprese. Enseñar el diálogo a los jóvenes Los padres deben involucrar a sus hijos en la toma de decisiones al respecto de cambios al interior del hogar, adquisiciones, aspectos económicos, reglas necesarias para el buen funcionamiento del sistema familiar, anhelos comunes como familia, etc.  Tanto el padre como la madre, incluso la persona encargada del joven es conveniente que le pregunten cómo van sus cosas (no dar por supuesto que todas marchan bien porque no cuenta o socializa eventos)  Aprovechar las oportunidades en que ellos cuentan alguna de sus preferencias o vivencias más recientes, abren la puerta para un diálogo más prolongado, acaso intenso.  Los docentes en sus clases pueden facilitar diversos tipos de debates y lluvias de ideas que permitan tratar temas diversos, no exclusivamente lo típico o propio de la materia, que en estos casos cierra la posibilidad de conocer distintos puntos de vista de los jóvenes.
  5. 5. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 5 Beneficios del diálogo para el joven  Integración familiar, confianza en sus padres y tutores, puesto que puede expresar lo que siente y esperar opiniones-consejos al respecto de sus mismas inquietudes.  Toma de decisiones más acertada por contar con la opinión de personas cercanas que le valoran y en las cuales puede depositar su confianza.  Sentido de pertenencia dentro de su grupo familiar o social, porque conocen sus ideas y convicciones.  Capacidad de salir de situaciones tensionantes (que le pueden ahogar) al expresar sus dudas, temores, inseguridades, lo cual redundará en evitar cometer errores serios.  Participación en procesos constructivos donde requiere aportar opiniones, ideas, innovaciones, proyectos.  Apertura y disposición para escuchar a sus semejantes así como él es escuchado. Valores respecto al dialogo Tolerancia Simpatía Interés Participación Democracia Contra valores respecto al dialogo Imposición Aislamiento Desinterés Antipatía Intolerancia Antivalores del dialogo  Cada vez que tras una conversación en lugar de escuchar al otro mientras habla, estamos pensando en lo que vamos a contestar, estamos ganando puntos para decir una estupidez.  Cada vez que tras una conversación, nos sentimos satisfechos porque hemos "machacado" al otro, nos equivocamos.  Cada vez que ante una conversación damos una lección magistral sin escuchar de verdad a nuestros interlocutores, estamos dando en realidad una muestra de poca inteligencia. Si en nuestros diálogos cometemos alguno de los antivalores, antes mencionados, podemos afirmar con tristeza, que habremos sostenido un diálogo pobre que probablemente no habrá satisfecho a nadie.
  6. 6. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 6 Iluminación desde : LA PALABRA Los evangelistas nos presentan a Jesús como un hombre de diálogo. No importa el tiempo. Él se encontraba con el prójimo y utilizaba el tiempo necesario para dialogar. Cuando leemos los evangelios descubrimos encuentros muy importantes: con la samaritana, con Nicodemo, con el joven rico, con Pedro…, en los cuales Jesús mantenía un diálogo tranquilo, sereno, de una gran escucha y al mismo tiempo de una seguridad en su doctrina y en su mensaje. En la pedagogía de Jesús, es de vital importancia el diálogo y para suscitarlo utiliza las preguntas y las parábolas. a) Las preguntas Jesús fue un gran hacedor de preguntas para provocar la reflexión, el cuestionamiento, la conversión, la revolución profunda del corazón. Saber preguntar es todo un arte y Jesús fue un extraordinario maestro de la pregunta. Él estimulaba el arte de pensar y el pensamiento profundo y reflexivo con relación a las verdades que enseñaba, pues le interesaba modificar actitudes y romper prejuicios. Él impartía una enseñanza provocadora, que produjera cambios, que se encarnara en la vida. La pregunta se convirtió para él en chispa para iniciar la conversación y el diálogo, y no solo esto, con ella promovió la creatividad, ya que incentivaba a descubrir nuevos senderos y nuevas maneras de ver la vida. b) Las parábolas Con las parábolas Jesús cautivaba los corazones de las personas y era capaz de comunicar las enseñanzas más profundas y complejas con historias aparentemente simples pero que exigían de reflexiones profundas. El lenguaje de las parábolas permite que su contenido sea internamente traducido por cada persona a su propio lenguaje interior, buscando en ellas respuestas a sus propias motivaciones. Ellas parten siempre de la historia concreta, de la existencia: hijos en crisis, porteros nocturnos, relaciones laborales, jueces corrompidos, bodas, amas de casa, pescadores, campesinos, asaltados en el camino, pájaros, lirios. Los oyentes ven en ellas reflejadas sus vidas y son inducidos a reflexionar y cambiar, a optar, a convertirse. Para Jesús, lo importante no es saber, sino actuar, comprometerse. No trataba tanto de convencer, sino de convertir. Tres textos para profundizar el diálogo de Jesús - Jesús y la Samaritana (Juan 4, 1-42) El Evangelio presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, sucedido en Sicar, junto a un antiguo pozo donde la mujer iba cada día, para sacar agua. Aquel día se encontró a Jesús, sentado, “fatigado por el viaje” (Juan 4, 6). El inmediatamente le dice, “dame de beber” (v 7, 7).
  7. 7. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 7 De este modo supera las barreras de hostilidad, que existían entre judíos y samaritanos y rompe los esquemas del prejuicio en frente a las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un dialogo sincero, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no tendría ni si quiera que haberle dirigido la palabra. Pero Jesús lo hace, eh? Jesús no tiene miedo. Jesús cuando ve una persona va adelante porque ama, nos ama a todos, no pasa de largo jamás ante una persona por prejuicios. Jesús pone a la samaritana frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada, reconocida, y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana. Aquella de Jesús era una sed no tanto de agua, sino de encontrar un alma sedienta. Jesús tenía necesidad de encontrar a la samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber para poner en evidencia la sed que había en ella misma. La mujer queda tocada por este encuentro: dirige a Jesús aquellas preguntas profundas que todos tenemos dentro, pero que muchas veces ignoramos. El resultado de aquel encuentro junto al pozo fue que la mujer fue transformada: “dejó su cántaro” (v 28) y corre a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria. - Los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35) El relato nos dice que al atardecer, dos discípulos iban de regreso a su aldea. Iban tristes, cabizbajos, sin ilusiones, aquello en lo que habían puesto sus esperanzas se había esfumado. Estaban experimentando el fracaso. Volvían a su casa, a su aldea, a lo cotidiano, a lo rutinario de siempre. En su andar por el camino Jesús se les une y los interroga, el porqué de su tristeza y desánimo. Inicia un diálogo entre Jesús y los dos caminantes. Estos le cuentan su experiencia, pero Jesús los lleva a profundizar en esa experiencia que han tenido. El corazón de estos hombres comienza a arder, y precisamente cuando llegan a su hogar, cuando ya es tarde invitan a Jesús a quedarse, lo invitan a compartir lo más cálido y agradable de su hogar: el pan. Y allí, al tomar el pan, Jesús se les manifiesta, éstos lo ven, lo contempla y se dan cuenta de que es el Maestro, de que está vivo, no es un fantasma, no, el corazón no arde con un fantasma, el corazón arde cuando se ve a quien se ama, a quien hace feliz. Los discípulos se levantan de inmediato, regresan a Jerusalén a contar a los demás lo que les había ocurrido. Habían sido once kilómetros los que habían recorrido, cansados, agobiados, y tristes. Ahora son los mismos once kilómetros, pero la actitud es diferente, ahora corren, llenos de alegría, con el corazón encendido, saben que Jesús está vivo, y que camina con ellos y saben que desde su encuentro con Él, ya nada volverá a ser igual. Ese gozo y esa alegría que han experimentado no la pueden callar, la comunican, quieren compartirla con todos, quieren decirle a todos que Jesús está vivo y que camina con ellos.
  8. 8. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 8 - Parábola del Padre misericordioso (Lucas 15, 1-32) La introducción a la parábola del Padre misericordioso (cf. Lc 15,1-2) nos presenta a Jesús rodeado por un lado de cobradores de impuestos y de otros pecadores, y por otro, de fariseos y de maestros de la Ley. Los primeros se acercan a Jesús para escucharlo, los segundos para criticar su conducta de acercamiento a los pecadores. La parábola nos muestra la lógica de la misericordia de Dios. Esta marca su modo de actuar con los hombres, abre nuestros corazones a la esperanza y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios. La lógica de la misericordia usada por el padre es muy distinta a la lógica usada por los dos hijos de la parábola, pues el hijo menor, sumido en la tristeza, pensaba merecer un castigo por los pecados cometidos, mientras que el hijo mayor, presumiendo de estar siempre con el padre, esperaba una recompensa por los servicios prestados. Tanto el uno como el otro necesitaban experimentar la misericordia, por eso el padre invita a ambos a hacer fiesta, pues la lógica de la misericordia no entiende de premios o castigos, sino de acoger a todo el que necesita misericordia y perdón, y de que todos vuelvan a ser hermanos. Precisamente en ver a los hijos juntos y reconociéndose como hermanos consiste la alegría del padre. Salmos: • Salmo 95 (94): Cantad al Señor un cántico nuevo • Salmo 103 (102): Bendice, alma mía, al Señor • Salmo 31 (30): A ti, Señor, me acojo • Salmo 130 (129): Desde lo hondo a ti grito, Señor • Salmo 62, 2-9: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo • Salmo 23 (22): El Señor es mi pastor, nada me falta • Salmo 139 (138): Señor, tú me sondeas y me conoces
  9. 9. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 9 Palabras Del Papa Francisco  "El diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos así como para otras comunidades religiosas"  "no puede haber paz sin diálogo", este es el camino ante las dificultades y los conflictos, una cultura que promueva el encuentro, el conocimiento del otro y permita que las personas dialoguen sin pelearse.  "el diálogo es muy importante para la propia madurez, porque en el confrontarse con la otra persona, con las otras culturas, también en la confrontación sana con las otras religiones uno crece y madura. Es cierto, existe un riesgo: que si en el diálogo uno se cierra y se molesta, se puede pelear y ese es el peligro. Y eso no está bien, porque nosotros dialogamos para encontrarnos, no para pelear".  "Y ¿cuál es la actitud más profunda que debemos tener para dialogar y no pelear? La mansedumbre. La capacidad de encontrar a las personas, de encontrar a las culturas con paz. La capacidad de hacer preguntas inteligentes: '¿Por qué tú piensas así? ¿Por qué esta cultura es así?'. Escuchar a los otros, y luego hablar. Primero escuchar, luego hablar. Esto es mansedumbre".  "Y si tú no piensas como yo … 'pero, sabes, yo pienso diferente, tú a mí no me convences, pero igual somos amigos; he escuchado como piensas y tú has escuchado como pienso'. Y ¿saben una cosa?, ¿una cosa importante? Este diálogo es aquel que hace la paz. No puede haber paz sin diálogo. Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo. Cuando hay un problema, diálogo: eso hace la paz".  El diálogo "es necesario, fundamental para llegar a la verdad"
  10. 10. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 10 El Diálogo en Francisco Al remitirnos a Francisco como hombre dialogante, no lo hacemos tanto como a la persona abierta y comunicativa que ciertamente era, sino como al creyente que aceptó el reto que la llamada del Señor le proponía: el reconocerse pobre y necesitado de los valores que los demás le pudieran ofrecer. Sólo con esta apertura podría reencontrase consigo mismo, encontrar a los demás y, sobre todo, a Dios. Pero el diálogo -una cosa, al parecer, tan sencilla- no es algo innato. Aunque nacemos necesitados de comunicación, sin embargo nos hace falta el aprendizaje para dialogar de una forma correcta. Y no vale el decir que ya nos comunicamos demasiado, porque lo que hacemos normalmente, lejos de ser un diálogo en toda regla, es comunicarnos de forma superficial sólo aquello que nos interesa. Vivir desde el diálogo nunca fue fácil, ni lo es ahora; la sociedad medieval de Francisco apenas se podía permitir un diálogo tosco en la resolución de sus problemas. Pero actualmente, y a pesar de la invasora telefonía móvil, tampoco andamos sobrados de una seria comunicación que nos lleve a encontrarnos con nuestro entorno de una forma profunda y satisfactoria. La trivialización de la palabra en coloquios y conversaciones superficiales la han devaluado de tal forma que apenas queda espacio para una comunicación que desvele nuestro ser y nos haga receptivos al ofrecimiento que los demás nos hacen del suyo. Por eso, una mirada sosegada a ese Francisco que no quiso conformarse nunca con lo conseguido, sino que se hizo itinerante en busca del Absoluto, nos puede servir de ayuda para reflexionar sobre nuestra vida en diálogo. Francisco sabe que el diálogo es un don; por ello ni lo exige ni se jacta de poseerlo; simplemente lo pide incesantemente al Señor y trata de cultivarlo como mejor puede. La experiencia de Francisco de que Dios es amor, y un amor en diálogo, le lleva a la conclusión de que su vida debía ser una respuesta a la llamada amorosa de Dios. De esto, su actitud en que aparece en la Carta a un Ministro, donde le exige, como signo de amor a Dios y a la persona del Santo, este modo de comportarse: «Que no haya hermano alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia, si pide misericordia. Y si él no pidiera misericordia, que tú le preguntes si quiere misericordia. Y si mil veces pecara después delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto, para que lo atraigas al Señor; y ten siempre misericordia de tales hermanos» (CtaM 9-11).
  11. 11. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 11 "El señor me dio hermanos" … la fraternidad Si Dios se anticipa siempre al llamarnos, nuestra vida no puede responder más que realizando ese diálogo fraterno que nos humaniza y define. Para Francisco, la Fraternidad fue una especie de escuela para aprender a dialogar. Por estar formada por hermanos distintos y hasta dispares, las relaciones, y por tanto el diálogo, tenían que progresar pasando de aceptables a fraternas, y de éstas a amistosas. Aceptar al hermano es la primera condición para hacer posible el encuentro, ya que no cabría hacer juntos un camino que, en su origen, aparece ya cegado. Pero, aun manteniendo esta disposición inicial de acogida, hay que dar un paso más recibiéndolo como hermano. Esto supone no sólo un amor más entregado, sino una mayor confianza para comunicarse desde la intimidad y que el diálogo adquiera un nivel más profundo. Pero todavía queda otro paso más, y es el de la amistad. Ser amigos es más que ser hermanos, pues la hermandad nos ha sido dada y regalada, y la amistad es una elección que requiere dedicación y trabajo. La amistad, sin embargo, no va en contra de la Fraternidad, pues el ideal es ser amigos de nuestros hermanos; pero la realidad siempre suele ser más terca, y ya que no podemos llegar a ser amigos de todos nuestros hermanos, al menos lo podemos intentar con los más cercanos, es decir, con quienes convivimos. En Francisco existe este tipo de progresión respecto a los hermanos. Aunque trata de amar y comunicarse con todos, hay un núcleo más reducido -por ejemplo, los famosos Tres Compañeros, León, Rufino y Ángel- con el que su diálogo resulta más fluido y más íntimo. La amistad es una intimidad que se abre a otra intimidad; o como decía San Agustín: «Amigo es el que sabe todo de mí y me quiere». El diálogo, pues, constituye la dinámica de la Fraternidad; con él se va tejiendo esa comunión que, apoyada por el discernimiento, se convierte en respuesta a la voluntad del Señor. El diálogo, una vez más, se convierte en un modo de ser y hacer Fraternidad que nos libera de nuestro egoísmo para abrirnos de forma confiada a las aportaciones valiosas que nos hacen los demás. Los seglares. Los hombres, de toda clase y condición Esta preocupación por salir al encuentro de los laicos que buscaban en él una respuesta a su situación dentro de la sociedad y de la Iglesia, denota su voluntad de diálogo con todo tipo de personas, convencido no sólo de que podía ser una ayuda para los demás, sino que ellos también le enriquecían con sus aportaciones. Cuando, debido a sus enfermedades, ya no los podía visitar para alentarles en su Proyecto evangélico, lo hizo a través de un escrito: la Carta a los Fieles. Con esto no vayamos a pensar que la comunicación se daba en una sola dirección. Francisco nunca se consideró un «maestro» de nadie ni de nada; simplemente trató de comunicar a los demás lo que a él le parecía importante, tratando de recibir de los interlocutores el mensaje que el Señor le enviaba por medio de ellos.
  12. 12. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 12 La Carta a las Autoridades de los pueblos, por ejemplo, hace suponer que durante el tiempo en que las fuerzas le acompañaban y podía hacerlo directamente, se encontraba con ellas para ayudarles en su tarea de ejercer la autoridad desde la responsabilidad cristiana. Es curioso que el diálogo de Francisco siempre transite por caminos profundos. Su vocación de comunicar a los demás lo que Dios ha hecho en su vida parece que le obliga a no perder el tiempo en lo superficial. La presencia de Dios y su actuación en él y en los demás hombres le lleva a relacionarse con todos, pero siempre desde el fondo de lo humano, que es donde se encuentra Dios. El diálogo con la naturaleza A Francisco se le conoce por su amor y respeto a la naturaleza hasta el punto de ser actual como prototipo ecológico. La relación de Francisco con las criaturas adquiere matices concretos que evidencian su realismo. No se trata de representar nada, sino de poner de manifiesto el valor y la identidad de cada una de ellas, capaz de convertirse en sujeto con el que es posible entablar un diálogo. La célebre «predicación a los pájaros» que nos cuenta Celano (1 Cel 58) indica el universo en el que se movía Francisco. Habiéndose descubierto como «hombre de diálogo», por ser imagen de Dios, descubre también que las restantes criaturas, por haber salido de las mismas manos, son igualmente sujetos dignos de respeto y capaces no sólo de dialogar con el hombre, sino incluso de hacerlo con el mismo Dios por medio de la alabanza. El relato del lobo de Gubbio, más allá de si se trata de un hecho real o de una simple parábola (Flor 21), refleja esta misma actitud de Francisco respecto a los animales. El encastillamiento en uno mismo produce siempre violencia. En el caso del lobo está casi justificada porque necesitaba comer. En el de los vecinos de Gubbio no tanto al no preocuparse por las necesidades del lobo. En los dos casos hay falta de diálogo para solucionar sus problemas. Francisco intuye las dificultades de la relación y ofrece soluciones. Hablando se entiende la gente... y los lobos. Francisco, otra vez, hace de «puente» entre dos posiciones irreconciliables; y es que confía en el diálogo no como un talismán, sino como un medio, si se ponen las condiciones necesarias, de llegar a un entendimiento en que las dos partes queden satisfechas. Este respeto por las criaturas, gracias a lo cual puede hablar con ellas, lleva a Francisco a un uso solidario de los medios que la naturaleza nos ofrece. El desarrollo sostenido, del que tanto se habla hoy, es el que motiva a Francisco para llevar una vida austera, donde el goce no se relaciona con el dominio de las criaturas, sino con la capacidad de entrar en relación con ellas mediante un diálogo en el que se nos ofrecen enriqueciéndonos con su entrega. La austeridad luminosa y alegre que acompaña su vida, crea el ambiente propicio para que se dé el encuentro con toda la creación dentro de la armonía querida por el Creador.
  13. 13. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 13 El diálogo como evangelización. Francisco y los infieles El encuentro de Francisco con los sarracenos es una historia rodeada de ambigüedad, hasta el punto de producir una leyenda: Francisco intuye con originalidad el nuevo estilo de relaciones que en aquel momento convenía establecer entre dos religiones cuya intransigencia recíproca hacía imposible todo diálogo, hasta el punto de estar enzarzadas en una larga guerra: las Cruzadas. El encuentro de Francisco con los musulmanes y, sobre todo, con el Sultán de Egipto es un tanto rocambolesco, pero nos da la verdadera imagen del temperamento y talante de Francisco. En pleno asedio de Damieta, llega él con los nuevos cruzados y rechaza toda protección. Pasa a las filas enemigas y, sin conocer la lengua ni la cultura, se pone a predicar a Jesucristo. El encuentro del Sultán lo deja desarmado; toda aquella imagen del «sultán de soberbia presencia», se le viene abajo. Allí no hay más que un hombre culto e inquieto que se interesa por lo que le dice este pobre fraile desconocido. El diálogo, camino para la paz Siempre se ha contemplado a Francisco como un pregonero de la paz, como un símbolo a que recurrir para ofrecer un horizonte pacífico ante las violencias individuales y colectivas. Desde que el Señor le desveló que el ser de Dios era diálogo y que el acercamiento hasta nosotros no podía ser de otra forma más que respetando nuestra identidad, Francisco entendió las relaciones de las personas no desde la violencia sino desde una paz respetuosa. Cuando Jesús envía a sus discípulos a que proclamen la Buena Noticia del Reino, lo hace recordándoles su condición de servidores que prestan su colaboración desde la mansedumbre y la humildad del que se siente llamado y enviado. Inermes ante la violencia de los demás, anunciarán una paz que no consiste en el silencio de las armas, sino en el reconocimiento de la paternidad de Dios como fundamento de la fraternidad de los hombres. Francisco lee la bienaventuranza sobre la paz desde la cultura y situación de su tiempo. De ahí que la describa como una fuerza interior que no puede ser destruida por ningún desastre social ni personal. Cuando trata de pacificar al obispo y al podestá por medio de la estrofa del Cántico de las criaturas, les pide que encuentren las energías suficientes para superar los sufrimientos, el odio, etc.; en pocas palabras, les exhorta a permanecer en la paz. El Canto de Francisco estimula al obispo y al podestá a encontrar la actitud interior que les permita dominar los sentimientos puramente humanos. Los interesados consienten, y se obra el milagro de la paz. Francisco ha conseguido, a través del diálogo, que estas dos posturas, al parecer irreconciliables, encuentren un punto común, floreciendo la paz. El saludo de paz, como primera palabra dirigida a los demás, trata de abrir el corazón a la paz; es decir, a esa fuerza interior que se convierte en principio de renovación moral y social. Francisco, una vez más, apuesta por el diálogo, y no por la violencia, a la hora de solucionar los problemas, a la hora de encontrar la paz.
  14. 14. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 14 El diálogo en Madre Francisca Tan buena impresión había causado Francisca a sus hermanas de Beaterio, que, poco después de su profesión, la eligieron superiora, en la que compaginó a la perfección su condición de hermana y madre. Para iniciar la aventura de reformar el beaterio el diálogo debió ser fundamental, distinguiéndose su servicio de la autoridad por una entrega maternal y personalizada a todas y cada una de las hermanas, por su animación constante a las mismas. Pruebas de todo ello, son entre otros, testimonios donde las personas y hermanas, se acercan a conversar con ella y se sienten acogidas, escuchadas, y se retiran contentas por sus palabras de consejo y de ánimo: - Era una verdadera madre, muy humilde, que se preocupaba muchísimo de todas las hermanas. Reunía con frecuencia a las hermanas y les hablaba con mucho cariño y afecto… Inspiraba una gran confianza, paz y serenidad, aún en medio de la dificultad. - Era muy compasiva con todas las hermanas. Y cuando veía a alguna triste, la llamaba, la animaba y solía contentarla. En fin, que era una verdadera madre. - Contaba siempre con el parecer de sus hermanas y aceptaba sus consejos y sugerencias. (Luz en la oscuridad, voz en el silencio, pág. 37-38) A partir de la historia concreta, Francisca intenta escuchar a Dios. Desde la realidad habla de Dios a los hombres y desde la contemplación habla de los hombres a Dios. Su lenguaje es diálogo y apertura que la lleva al encuentro consigo misma, con los otros, con su historia y por último, su relación profunda con Dios y su armonía con las criaturas salidas de sus manos que la hace capaz, en sus últimos momentos, de dialogar con los pajarillos. “Gozamos de la alegría de vivir en amistad, diálogo y discernimiento, de tal modo que la necesidad de mi hermano es mandato para mí.” ( Cons. 1980.)
  15. 15. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 15 Cuentos Tigre negro, venado blanco Un fabuloso tigre negro que habitaba la selva del Amazonas estaba cansado de dormir a la intemperie. Pensaba casarse muy pronto y, para casarse, hay que tener una casa. Por eso decidió construir una choza con todas las comodidades, a la orilla de un río. Pero no era el único que planeaba construir en ese lugar… Un delicado venado blanco tenía idénticos propósitos, ignorante de que por allí andaba una de sus mayores amenazas. Una mañana, antes de que saliera el sol, el venado comenzó a preparar el terreno para construir y salió de paseo. En ese momento llegó el tigre, quien se sorprendió al ver que la superficie estaba lista y despejada para fincar. “Con seguridad Tulpa, el misterioso dios de la selva, ha venido a ayudarme”, pensó, y comenzó a trabajar con unos troncos que ya estaban cortados. Horas después, ya exhausto, se alejó de allí para descansar. Al amanecer siguiente llegó de nuevo el venado y al hallar tan avanzada la obra también creyó que el enigmático Tulpa le había prestado ayuda. Le puso techo a la choza, la separó en dos habitaciones, y se puso a vivir en una de ellas. Por su parte, el tigre negro llegó más tarde y al ver la choza terminada, se instaló en la habitación situada junto al dormitorio del venado. Así transcurrió la noche. Ambos despertaron con sed y, al dirigirse al río para beber, se encontraron frente a frente y comprendieron lo que había ocurrido. “Bueno”, dijo el venado, “esto ocurrió porque Tulpa quiere que vivamos juntos, ¡qué raro! ¿verdad? Y como todavía somos solteros podemos compartir esta choza ¿qué te parece?”. El tigre respondió: “Está bueno. Podemos dividirnos las tareas. Hoy a mí me toca ir por la comida.” El tigre salió de cacería y regresó cargando ¡el cuerpo de un venado rojo! Al entregárselo al venado blanco éste lo preparó, pero no probó bocado y aquella noche no durmió pensando en que el tigre podría devorarlo. Al día siguiente tocó al venado salir a buscar la comida. Halló un tigre más grande que su compañero y, con la ayuda del oso hormiguero, lo capturó y lo llevó a casa. “Mira”, le dijo al tigre negro, “aquí está la comida”. El tigre negro cocinó la carne, pero no la probó. Cuando oscureció tanto el tigre como el venado temblaban pensando en el ataque del vecino. Accidentalmente el venado golpeó la pared de su cuarto. El tigre reaccionó con un rugido. Ambos creyeron que la guerra había comenzado y salieron huyendo. La choza quedó abandonada y fue ocupada por un grupo de monos.
  16. 16. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 16 En la noche, otra vez a la intemperie, el tigre negro pensaba “¡Tan sencillo que hubiera sido conversar y ponernos de acuerdo, ahora que yo estaba pensando volverme vegetariano!” El venado blanco, vagando bajo la lluvia también reflexionaba: “extraño al tigre. Hubiera sido increíble vivir juntos y reunir a nuestras familias… El elefante y los seis sabios Hace más de mil años, en el Valle del Río Brahmanputra, vivían seis hombre ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era de todos el más sabio. Para demostrar su sabiduría, los sabios explicaban las historias más fantásticas que se les ocurrían y luego decidían de entre ellos quién era el más imaginativo. Así pues, cada tarde se reunían alrededor de una mesa y mientras el sol se ponía discretamente tras las montañas, y el olor de los espléndidos manjares que les iban a ser servidos empezaba a colarse por debajo de la puerta de la cocina, el primero de los sabios adoptaba una actitud severa y empezaba a relatar la historia que según él, había vivido aquel día. Mientras, los demás le www.orientacionandujar.es escuchaban entre incrédulos y fascinados, intentando imaginar las escenas que éste les describía con gran detalle. La historia trataba del modo en que, viéndose libre de ocupaciones aquella mañana, el sabio había decidido salir a dar una paseo por el bosque cercano a la casa, y deleitarse con el cantar de las aves que alegres, silbaban sus delicadas melodías. El sabio contó que, de pronto, en medio de una gran sorpresa, se le había aparecido el Dios Krishna, que sumándose al cantar de los pájaros, tocaba con maestría una bellísima melodía con su flauta. Krishna al recibir los elogios del sabio, había decidido premiarle con la sabiduría que, según él, le situaba por encima de los demás hombres. Cuando el primero de los sabios acabó su historia, se puso en pie el segundo de los sabios, y poniéndose la mano al pecho, anunció que hablaría del día en que había presenciado él mismo la famosa Ave de Bulbul, con el plumaje rojo que cubre su pecho. Según él, esto ocurrió cuando se hallaba oculto tras un árbol espiando a un tigre que huía despavorido ante un puerco espín malhumorado. La escena era tan cómica que el pecho del pájaro, al contemplarla, estalló de tanto reír, y la sangre había teñido las plumas de su pecho de color carmín. Para poder estar a la altura de las anteriores historias, el tercer sabio tosía y chasqueaba la lengua como si fuera un lagarto tomando el sol, pegado a la cálida pared de barro de una cabaña. Después de inspirarse de esta forma, el sabio pudo hablar horas y horas de los tiempos de buen rey Vikra Maditya, que había salvado a su hijo de un brahman y tomado como esposa a una bonita pero humilde campesina. Al acabar, fue el turno del cuarto sabio, después del quinto y finalmente el sexto sabio se sumergió en su relato. De este modo los seis hombres ciegos pasaban las horas más entretenidas y a la vez demostraban su ingenio e inteligencia a los demás. Sin embargo, llegó el día en que el ambiente de calma se turbó y se volvió enfrentamiento entre los hombres, que no alcanzaban un acuerdo sobre la forma exacta de un
  17. 17. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 17 elefante. Las posturas eran opuestas y como ninguno de ellos había podido tocarlo nunca, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y de este modo poder salir de dudas. Tan pronto como los primeros pájaros insinuaron su canto, con el sol aún a medio levantarse, los seis ciegos tomaron al joven Dookiram como guía, y puestos en fila con las manos a los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva más profunda. No habían andado mucho cuando de pronto, al adentrarse en un claro luminoso, vieron a un gran elefante tumbado sobre su costado apaciblemente. Mientras se acercaban el elefante se incorporó, pero enseguida perdió interés y se preparó para degustar su desayuno de frutas que ya había preparado. Los seis sabios ciegos estaban llenos de alegría, y se felicitaban unos a otros por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema y decidir cuál era la verdadera forma del animal. El primero de todos, el más decidido, se abalanzó sobre el elefante preso de una gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron que su pie tropezara con una rama en el suelo y chocara de frente con el costado del animal. -¡Oh, hermanos míos! -exclamó- yo os digo que el elefante es exactamente como una pared de barro secada al sol. Llegó el turno del segundo de los ciegos, que avanzó con más precaución, con las manos extendidas ante él, para no asustarlo. En esta posición en seguida tocó dos objetos muy largos y puntiagudos, que se curvaban por encima de su cabeza. Eran los colmillos del elefante. -¡Oh, hermanos míos! ¡Yo os digo que la forma de este animal es exactamente como la de una lanza…sin duda, ésta es! El resto de los sabios no podían evitar burlarse en voz baja, ya que ninguno se acababa de creer lo que los otros decían. El tercer ciego empezó a acercarse al elefante por delante, para tocarlo cuidadosamente. El animal ya algo curioso, se giró hacía él y le envolvió la cintura con su trompa. El ciego agarró la trompa del animal y la resiguió de arriba a abajo notando su forma alargada y estrecha, y cómo se movía a voluntad. Escuchad queridos hermanos, este elefante es más bien como…como una larga serpiente. Los demás sabios disentían en silencio, ya que en nada se parecía a la forma que ellos habían podido tocar. Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos que le molestaban. El sabio prendió la cola y la resiguió de arriba abajo con las manos, notando cada una de las arrugas y los pelos que la cubrían. El sabio no tuvo dudas y exclamó: -¡Ya lo tengo! – dijo el sabio lleno de alegría- Yo os diré cuál es la verdadera forma del elefante. Sin duda es igual a una vieja cuerda. El quinto de los sabios tomó el relevo y se acercó al elefante pendiente de oír cualquiera de sus movimientos. Al alzar su mano para buscarlo, sus dedos resiguieron la oreja del animal y dándose la vuelta, el quinto sabio gritó a los demás: -Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano – y cedió su turno al último de los sabios para que lo comprobara por sí mismo. El sexto sabio .era el más viejo de todos, y cuando se encaminó hacia el animal, lo hizo con lentitud, apoyando el peso de su cuerpo sobre un viejo bastón de madera. De tan doblado que estaba por la edad, el sexto ciego
  18. 18. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 18 pasó por debajo de la barriga del elefante y al buscarlo, agarró con fuerza su gruesa pata. ¡Hermanos! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante. tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera. Ahora todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera del elefante, y creían que los demás estaban equivocados. Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Otra vez sentados bajo la palmera que les ofrecía sombra y les refrescaba con sus frutos, retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante, seguros de que lo que habían experimentado por ellos mismos era la verdadera forma del elefante. Seguramente todos los sabios tenían parte de razón, ya que de algún modo todas las formas que habían experimentado eran ciertas, pero sin duda todos a su vez estaban equivocados respecto a la imagen real del elefante. Jaguar negro, venado blanco Un fabuloso jaguar negro que habitaba la selva del Amazonas estaba cansado de dormir a la intemperie. Pensaba casarse muy pronto y, para casarse, hay que tener una casa. Por eso decidió construir una choza con todas las comodidades, a la orilla de un río. Pero no era el único que planeaba construir en ese lugar… Un delicado venado blanco tenía idénticos propósitos, ignorante de que por allí andaba una de sus mayores amenazas. Una mañana, antes de que saliera el sol, el venado comenzó a preparar el terreno para construir y salió de paseo. En ese momento llegó el jaguar, quien se sorprendió al ver que la superficie estaba lista y despejada para fincar. “Con seguridad Tulpa, el misterioso dios de la selva, ha venido a ayudarme”, pensó, y comenzó a trabajar con unos troncos que ya estaban cortados. Horas después, ya exhausto, se alejó de allí para descansar. Al amanecer siguiente llegó de nuevo el venado y al hallar tan avanzada la obra también creyó que el enigmático Tulpa le había prestado ayuda. Le puso techo a la choza, la separó en dos habitaciones, y se puso a vivir en una de ellas. Por su parte, el jaguar negro llegó más tarde y al ver la choza terminada, se instaló en la habitación situada junto al dormitorio del venado. Así transcurrió la noche. Ambos despertaron con sed y, al dirigirse al río para beber, se encontraron frente a frente y comprendieron lo que había ocurrido. “Bueno”, dijo el venado, “esto ocurrió porque Tulpa quiere que vivamos juntos, ¡qué raro!, ¿verdad? Y como todavía somos solteros podemos compartir esta choza ¿qué te parece?”. El jaguar respondió: “Está bueno. Podemos dividirnos las tareas. Hoy a mí me toca ir por la comida.” El jaguar salió de cacería y regresó cargando ¡el cuerpo de un venado rojo! Al entregárselo al venado blanco éste lo preparó, pero no probó bocado y aquella noche no durmió pensando en que el jaguar podría devorarlo. Al día siguiente tocó al venado salir a buscar la comida. Halló un jaguar más grande que su compañero y, con la ayuda del oso hormiguero, lo capturó y lo llevó a casa. “Mira”, le dijo al jaguar negro, “aquí está la comida”. El jaguar negro cocinó la carne, pero no la probó. Cuando oscureció tanto el jaguar como el venado temblaban pensando en el ataque del vecino. Accidentalmente el venado golpeó la pared de su cuarto. El jaguar reaccionó con un rugido.
  19. 19. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 19 Ambos creyeron que la guerra había comenzado y salieron huyendo. La choza quedó abandonada y fue ocupada por un grupo de monos. En la noche, otra vez a la intemperie, el jaguar negro pensaba “¡Tan sencillo que hubiera sido conversar y ponernos de acuerdo, ahora que yo estaba pensando volverme vegetariano!” El venado blanco, vagando bajo la lluvia también reflexionaba: “extraño al jaguar. Hubiera sido increíble vivir juntos y reunir a nuestras familias… Ahora tendremos que empezar de cero”. Para reflexionar  ¿Quién salió perdiendo en esta historia?  ¿Qué acuerdo hubieran podido establecer el jaguar y el venado?  ¿Qué les impidió dialogar y permanecer juntos?  ¿Cómo te imaginas la vida en común de estos animales?  ¿Crees que si hubieran hablado cada uno hubiera respetado lo establecido? Videos Sobre El Diálogo.  Valor del diálogo. ... El Dialogo con Nuestros Padres Clave para la Escuela... El Pulpo Enojado: Un cuento... https://www.youtube.com/watch?v=R-fLHN81pq8  Cuento sobre el valor de la "comunicación" "Comunicación y Oratoria con Programación Neurolingüística https://www.youtube.com/watch?v=09d_aC8IQJw
  20. 20. Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Provincia Nuestra Señora de los Ángeles Chile - Perú - Puerto Rico - Venezuela 20 Oración del Diálogo Señor Dios, te alabamos y te glorificamos por la hermosura de ese don que se llama diálogo. Es un hijo predilecto de Dios, porque es como aquella corriente alterna que bulle incesantemente en el seno de la Santa Trinidad. El diálogo desata los nudos, disipa las suspicacias, abre las puertas, soluciona los conflictos, engrandece las personas, es vínculo de unidad y "madre" de la fraternidad. Cristo Jesús, núcleo de la comunidad, haznos comprender que nuestras desinteligencias se deben, casi siempre, a la falta de diálogo. Haznos comprender que mutuamente nos necesitamos y nos complementamos, porque tenemos para dar y necesitamos recibir, ya que puedo ver lo que otros no ven, y ellos pueden ver lo que yo no veo. Señor Jesús, cuando aparezca la tensión, dame la humildad para no querer imponer mi verdad, atacando la verdad del hermano de saber callar en el momento oportuno de saber esperar a que el otro acabe de expresar por completo su verdad. Dame la sabiduría para comprender que ningún ser humano es capaz de captar enteramente la verdad, y que no existe error o desatino que no tenga una parte de verdad. Dame la sensatez para reconocer que también yo puedo estar equivocado en algún aspecto de la verdad y para dejarme enriquecer con la verdad del otro. Dame, en fin, la generosidad para pensar que también el otro busca honestamente la verdad, y para mirar sin prejuicios y con benevolencia las opiniones ajenas. Señor Jesús, danos la gracia de dialogar. Amén. por Ignacio Larrañaga

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