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Antonio
Gramsci
-. ..- -J
Edición crítica del InstitltióCramsci
A cargo de Valentino Gerratana
Tomo 5
Cuadernos 13 (XXX)1932-1934
14 (1) 1...
Traducciún de Ana María Palos - -,-..-da porJosé Luis <;onzálcz
?
P I .-- 4 ,
u , , y u ;
,
Rimera editiún en italiano: 19...
TOMO 1
11 hefano, de Valentino Gerratana
37 Cronología de la vida de Antonio 0ramsc.i
Cuadernos de la cárcel
73 Cuaderno 1...
TOMO 3
ii Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932
<Miscelánea>
141 Cuaderno 7 (VII) 1930-1931
<Apuntes de filosofia 11y Miscelánea>
21...
93 Cuaderno 14 (1) 1932-1935
<Miscelánea>
171 Cuaderno 15 (11) 1933
<Miscelánea>
243 Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934
Temas de...
Cuaderno 25 (XXIII) 1934
Al margen de la historia. Historia de los grupos sociales
subalternos
Cuaderno 26 (XII) 1935
Tema...
Cuaderno 13 (m)
1932-1934
Notas breves sobre la política de Maquiavelo
9 <I> La característicafundamental del Príncipe es la de no ser un ea- i
tado sistemático sino un libro "vivo", en el que ...
ción de un príncipe "realmente existente". En todo el libro Maquiavelo
trata de cómo debe ser el Príncipe para conducir a ...
nismo es la única Enea política posible). ?Puedesin embargo un mito ser
"nosonstructivo", puede imaginarse, en el orden de...
trarla yrobustecerla,y no ya que una voluntad colectivadeba ser creada ex
novo, originalmente,y orientarla hacia metas con...
cia terrateniente y más generalmente I la propiedad de la tierra en su con- Za
junto, con su rasgo característicoitaliano ...
lacionesintelectualesymorales en cuanto que su desarrollo significa preci-
samente que todo acto es concebido como útil o ...
aunque reaccionando sobre eUas en cierta medida (precisamente en la
medida en que las superestructurasreaccionan sobrela e...
laurel deshoja, y a la gente revela las Iágiimas y la sangre que rezuma", se
podría hacer una recopilación de todas las má...
5 <6> La cuestión de la clase política, tal como es presentada en las
obras de Gaetano Mosca, se ha convertido en un rompe...
dad^ lacoacción? Cuestión del "derecho", concepto que deberá ser am- ~~
$ado, incluyendo ea él también aqueUas actividades...
5 <8> La concepción de Croce, de la política-pasión.' excluye los parti-
dos, porque no se puede pensar en una 'pasión"org...
5 c10>La cuestión inicial a plantear yresolver en un tratado sobre Ma-
quiavelo es la cuestión de la política como ciencia...
ce histórico másvasto, la pasión como "categoría"?La pasión interés inme-
diato que es origen del "error" es el momento qu...
mos, a su desarrollo espontáneao, a una germinación casual y esporádica.
El Estado, también en este campo, es un instrumen...
tructura del Estado que no sabía liberarsede los residuos comunalesrnu-
nicipales, o sea de una forma que estaba cargada d...
Pero no sólo el Arte della p r a debe ser ~ c u l a d oal Príncipe, sino tam-
bién las Istonefimmtine, que deben senir pre...
velo no existían instituciones representativasya desarrolladas y significa-
tivas para la vida nacional como las de los Es...
mercantilismoy con el régimen de las corporaciones y son una fase para
llegar a la economía clásica,pero me parece precisa...
ria de la antigua Roma y de las luchas internas que no impidieron la ex-
pansión victoriosa, etcétera; además de los otros...
tica. La oposición Savonarola-Maquiavelono es la oposición entre ser y
deber ser (todo el párrafo de Russo sobre este punt...
en el estudio de una estructurahay que distinguir losmovimientosorgá-
nicos (relativamente permanentes) de los movimientos...
sisaguda, sino a aquéllos en los que tiene lugar un desarrollo progresista
o de prosperidad y a aquéllos en los que tiene ...
política nacidos prácticamente en 1789y desarrollados ideológicamente
en torno al 48 (aquellos que se resumen en la fórmul...
ra, objetiva,independiente de la voluntad de los hombres, que puede ser
medida con los sistemasde las ciencias exactaso ñs...
fines económicos y políticos, también la unidad intelectual y moral, si-
tuando todas las cuestionesen torno a las cuales ...
el seno de la unidad territorial francesa;así Lion en la Revolución fran-
cesa representabaun nudo particular de relacione...
nómicas. La respuesta a la cuestión está contenida implícitamenteen los
parágrafos precedentes, donde <son>tratadas cuesti...
relación militardecisiva.Sifalta este proceso de desarrollo de un momeri-
to a ouo, y éste es esencialmenteun proceso que ...
la praxis, relaciones de todosmodos sóloexuínsecasy puramenteverbales.
Desde este punto devista debeverse la polémicaEinau...
ciedad política y mucho menos de un nuevo tipo de sociedad civil. En el
movimiento del sindicalismoteórico la cuestión se ...
Un punto de referencia para el estudio del economismo y para com- iia
prender las relaciones entre estructura y superestru...
queda de nexos históricos no se distingue lo que es "relativamente per-
manente"de lo que es fluctuaciónocasionaly se enti...
nes están muy en boga. Tienen una pequeña apariencia científica y pro-
ceden de una especie de escepticismosuperior que qu...
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Cuadernos de la carcel de Antonio Gramsci T5

  1. 1. Antonio Gramsci
  2. 2. -. ..- -J Edición crítica del InstitltióCramsci A cargo de Valentino Gerratana Tomo 5 Cuadernos 13 (XXX)1932-1934 14 (1) 1932-1935 15 (11) 1933 16 (XXII) 1933-1934 17 (IV)1933-1935 18 (-1-IV bis) 1934 19 (X) 1934-1935 0Ediciones Era
  3. 3. Traducciún de Ana María Palos - -,-..-da porJosé Luis <;onzálcz ? P I .-- 4 , u , , y u ; , Rimera editiún en italiano: 1975 Tínilo original: Queirmi del rnruie O l m , Giulio Einaudi editore s.pa..Tiinn Rimera edición en esparid: 1999 (medición FdicionesEra / Benemérita Universidad Aurónoma de Puebla) ISBN: ¶+S41l a 5 (Era, tomo 5) ISBN: YE586337M (BU.-, lomo 5) Doechos resenados en len~uaespañola Benemérita Universidad .Autónoma de Puebla O 1981,1999.~ d i ~ o n e rF.14~.A. de C. V. Av. Juan d r Palafux Mcndura406 ISBN: 968411 m 4 X (obra completa) 72000 hiebla, Pur. Calle del Trabajo 31. col. La Fama 14269Méúco, D. F. Impreso y hecho en Méioco and nrndc in Mo2m Estelibro no puede ser fotocopiado ni repmdiicido moilo parcialmente por ningún otro medio o método +m iaaumWción por escñto del ediror
  4. 4. TOMO 1 11 hefano, de Valentino Gerratana 37 Cronología de la vida de Antonio 0ramsc.i Cuadernos de la cárcel 73 Cuaderno 1 (XVI) 1929-1930 Primer cuaderno 197 Cuaderno 2 (XXIV) 1929-1933 Miscelánea 1 Apéndice 309 1. Descripción de los cuadernos 323 11. Notas TOMO 2 11 Cuaderno 3 (XX) 1930 <Miscelánem 129 Cuaderno 4 (XIII) 1930-1932 dpuntes de ñiosoña 1/ Miscelánea / El canto décimo del Infierno> 245 Cuaderno 5 (IX) 1930-1932 <Miscelánea> Apéndice 367 1.Descripción de los cuadernos 375 11. Notas
  5. 5. TOMO 3 ii Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932 <Miscelánea> 141 Cuaderno 7 (VII) 1930-1931 <Apuntes de filosofia 11y Miscelánea> 211 Cuaderno 8 (XXVIII) 1931-1932 <Misceláneay Apuntes de filosofia III> 349 1.Descripción de los cuadernos 363 11. Notas 11 Cuaderno 9 (XIV) 1932 <Misceláneay Notas sobre el Risorgimmtoitaliano> i i i Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935 La filosofía de Benedetto Croce 235 Cuaderno 11 (XVILI) 1932-1933 dntroducción al estudio de la filosofia> 351 Cuaderno 12 (XXIX) 1932 Apuntes y notas para un grupo de ensayos sobre la historia de los intelectuales 385 1. Descripción de los cuadernos 399 II. Notas TOMO 5 11 Cuaderno 13 (XXX) 1932-1934 Notas breves sobre la política de hfaquiavelo
  6. 6. 93 Cuaderno 14 (1) 1932-1935 <Miscelánea> 171 Cuaderno 15 (11) 1933 <Miscelánea> 243 Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934 Temas de cultura. 1" 299 Cuaderno 17 (IV)1933-1935 337 Cuaderno 18 (XXXII-IVbis) 1934 Nicolás Maquiavelo 11 343 Cuaderno 19 (X) 1934-1935 dlU-wgimento italiano> Apéndice 447 1. Descripción de los cuadernos 459 11. Notas Cuaderno 20 (XXV) 1934-1935 Acción Católica / Católicos integrales /jesuitas / modernistas Cuaderno 21 (XVII) 1934-1935 Problemas de la culturanacional italiana. 1" Literatura popular Cuaderno 22 (V) 1934 Americanismoy fordismo Cuaderno 23 (VI) 1934 Crítica literaria Cuaderno 24 (XXVII) 1934 Periodismo
  7. 7. Cuaderno 25 (XXIII) 1934 Al margen de la historia. Historia de los grupos sociales subalternos Cuaderno 26 (XII) 1935 Temas de cultura. 2" Cuaderno 27 (XI) 1935 Observaciones sobre el *folklore" Cuaderno 28 (111) 1935 Lorianismo Cuaderno 29 (XXI) 1935 Notas para una inaoducción al estudio de la gramática
  8. 8. Cuaderno 13 (m) 1932-1934 Notas breves sobre la política de Maquiavelo
  9. 9. 9 <I> La característicafundamental del Príncipe es la de no ser un ea- i tado sistemático sino un libro "vivo", en el que la ideología política y la ciencia política se fusionan en la forma dramática del "mito". Entre la utopíay el tratado escolástico,las formasen que la cienciapolítica se con- figurabahasta antes de Maquiavelo,dieron a su concepción la forma fan- tástica y artística, por la que el elemento docuinal y racional se encarna en un condottiero,que representaplástica y "anuopomórficamente"el sím- bolo de la "voluntadcolectiva". El proceso de formación de una determi- nada voluntad colectiva, para un determinado fm político, es representa- do no a través de disquisicionesy clasiiicacionespedantes de principios y criterios de un método de acción, sino como cualidades,rasgos caracie nsticos, deberes, necesidades de una persona concreta, lo que hace ac- tuar la fantasíaartística de quien se quiereconvencery da una formamás concreta a las pasiones políticas. (Habrá que buscar en los escritores po- líticos anteriores a Maquiavelo si existen escritos configurados como el Príncipe. También la conclusión del Príncipeestá vincuiada a este carácter "mítico" del libro: después de haber representado al condoniero ideal, Maquiavelo, con un pasaje de gran eficacia artística, invoca al condottiero real que históricamente lo personifica:esta invocación apasionada se re- fleja en todo el libro confiriéndoleprecisamente su carácter dcunático. En los Prolegó'me~osde L. Russo se le llama a Maquiavelo el artista de la po- lítica y unavez se halla inclusola expresión "mito",pero no precisamente en el sentido antes indicado).' El Principe de Maquiavelo podría ser estudiado como una ejempli~ca- ción histórica del "mito"soreliano,o sea de una ideología política que se presenta no como íiía utopía ni como doctrinarioraciocinio, sino como una creación de fantasía concreta que actúa sobre un pueblo disperso y pulverizado para suscitary organizaren él la voluntad colectiva. El cai-ác- ter utópico del Pnncipeestáen el hecho de que el "príncipe"no existía en la realidad histórica,no se le presentaba al pueblo italiano con caracterís- ticas inmediatamente objetivas, sino que era una pura abstracción doc- trinaria,el símbolodeljefe, del condottieroideal; pero los elementospasiw nales, míticos, contenidosen todo el breve volumen,con tono dramático de gran efecto, se resumen y cobran vida en la conclusión,en la invoca- 13
  10. 10. ción de un príncipe "realmente existente". En todo el libro Maquiavelo trata de cómo debe ser el Príncipe para conducir a un pueblo a la funda- ción del nuevo Estado, y el tratamiento se conduce con rigor lógico, con desapego científico: en las conclusiones, Maquiavelo mismo se hace pue- blo, se confunde con el pueblo, pero no con un pueblo "genéricamente" entendido, sino con el pueblo al que Maquiavelo ha convencido con su tratado precedente, del que él se vuelve y se siente conciencia y expre- sión, se siente idéntico: parece que todo el trabajo "lógico"no es más que una autorreflexión del pueblo, un razonamiento interno, que se hace en la conciencia popular y que tiene su conclusión en un fito apasionado,. . . . inmcdiaio. 1.a pasión, de ra/onaiiiicrit<isoI~i<:si niisiiia, .r ierorniei Ir rri "atecio-. fiehir. faiiatisi~iodc acción. Ile alii uur uiii. cl cwilocu dcl l','>i>~-1 1 1 " cipeno es algo extrínseco, "pegado" desde fuera, retórico, sino que debe ser explicado como elemento necesario de la obra, incluso como el ele- mento que refleja su verdadera luz sobre la obra y hace de ella como un "manifiesto político". Se puede estudiar cómo Sorel, de la concepción de la ideología no Ile- la gó a la comprensión del partido político, sino que se I detuvo en la con- cepción del sindicato profesional. Es cierto que para Sorel el "mito" no enconaaba su expresión mayor en el sindicato, como organización de una voluntad colectivaya operante, acción práctica, cuya realización má- xima habría debido ser la huelga general, o sea una "actividad pasiva"por así decirlo, de carácter negativo y preliminar (el carácter positivo sólo es dado por el acuerdo alcanzado en las voluntades asociadas) de una acti- vidad que no prevé su propia fase "activa y constructiva". En Sorel, pues, se combatían dos necesidades: la del mito v la de la crítica del mito en sentido bermoniano de "imoulsovital") o sea de la "es~ontaneidad.(Ha--bna que señalar aquí una contradicción implícita en el modo como Cro- ce plantea su problema de historia y antihistoria con otros modos de pen- sar de Croce: su aversión a los 'partidos políticos" y su modo de plantear la cuestión de la "previsibilidad" de los hechos sociales, cfr. Co~i?iersaíioni Critiche, primera serie, pp. 150-52,reseña del libro de Ludovico Limeno, ni, La preuisione delfatti son'ali, Turín, Bocca, 1907;' si los hechos sociales son imprevisiblesy el mismo concepto de previsión es una palabra hueca, lo irracional no puede dejar de dominar y toda organización de hombres es antihistoria, es un "prejuicio": no queda más que resolver,según se pre- senten y con criterios inmediatos, los problemas prácticos indiiidoales planteados por el desarrollo histórico -cfr. artículo de Croce, "11 partito come giudizio e come pregiudizio", en Cdtula e I'ita rrloralr' y el oportu-
  11. 11. nismo es la única Enea política posible). ?Puedesin embargo un mito ser "nosonstructivo", puede imaginarse, en el orden de intuiciones de Sorel, que sea productivo de efectividad un instrumento que deja a la voluntad colectiva en su fase primitiva y elemental de su simple formarse, por dis- tinción (por "escisión") aunque sea con violencia, o sea destruyendo las relaciones morales yjurídicas existentes?Pero esta voluntad colecti~a,así formada elementaimente, ¿no dejará inmediatamente de existir, desper- digándose en una infinidad de voluntades individuales que para la fase positiva siguen direcciones distintas y contrastantes? Además de la cuec tión de que no puede haber destrucción, negación, sin una implícita construcción, afirmación,' y no en sentido "metafísico", sino práctica- mente, o sea políticamente, como programa de partido. En este caso se ve que se supone detrás de la espontaneidad un puro mecanicismo, de- más de La libertad (arbitrieimpulso vital) un máximo de detenninismo, detrás del idealismo un materialismo absoluto. El moderno príncipe, el mitepiíncipe no puede ser una persona real, un individuo concreto, puede ser solamente un organismo; un elemento de sociedad complejo en el cual ya tiene principio el concretarse de una voluntad colectiva reconocida y aíirmada parcialmente en la acción. Este organismo es dado ya por el desarrollo histórico y es el partido político, la primera célulaen que se agrupan gérmenes devoluntadcolectivaque tien- den a hacerse universalesy totales. En el mundo moderno sólo una acción históricepolítica inmediata e inminente, caracterizada por la necesidad de un procedimiento rápido p fulminante, puede encarnarse míticamen- te en un individuo concreto: la rapidez no puede hacerse necesariamás que por un gran peligro inminente, gran peligro que crea fuiminantemente el encendimiento de las pasionesy del fanatismo, aniquilando el sentido crí- tico y la corrosividad irónica que pueden destruir el carácter "caiisniático" del condottkro(lo que Iha sucedido en la aventurade Boulanger).Pero una 2 acción inmediata de tal género, por su misma naturaleza,no puede ser de vasto alcanceyde carácter orgánico:será casi siempredel tipo restauración y reoi-ganizacióny no del t i p adecuado para la fundación de nuevos Es- tados y nuevas estructuras nacionalesa y sociales (como era el caso en el PiincipedeMaquiavelo,en el que el aspecto de restauración era sóloun ele- mento retórico, o sea ligado al concepto literario de la Italia descendiente de Roma y que debía restaurar el orden p el poder de Roma), de tipo "de- fensivo" y no creativo original, en el cual se supone que una voluntad colectiva, ya existente, se ha debilitado, dispersado, Iia sufiido un colapso peligrosoy amenazante pero no decisivo y catastróficoy hay que reconcen- "En el manuscrito: 'tixiones".
  12. 12. trarla yrobustecerla,y no ya que una voluntad colectivadeba ser creada ex novo, originalmente,y orientarla hacia metas concretasyracionales, sí, pe- ro de una concreción y racionalidad todavía no realiiadas y criticadas por una experienciahistórica real y universalmente conocida. El carácter "abstracto"de la concepción sorelianadel "mito" se muestra en la aversión (que adopta la forma pasional de una repugnancia ética) por losjambinos que ciertamente fueron una "encarnación categórica" del Príncipe de Maquiavelo. El moderno Pnnnpedebe tener una parte dedi- cadaaljacobinism (en el significadointegral que esta noción ha tenido his tóricamente y debe tener conceptualmente), como ejemplicnción de c8- mo se ha formado en concreto y cómo ha actuado una voluntad colectia que al menos en algunos aspectos fue creación ex novo, original.Ves pre- ciso que se defina lavoluntad colectivay la voluntad política en general en el sentido moderno, la voluntad como conciencia activa de la necesidad histórica, como protagonista de un real y efectivo drama histórico. Una de las primeras partes debería precisamente estar dedicada a la 'Voluntad colectiva", planteando así la cuestión: ¿cuándo se puede decir que existen las condiciones para que pueda suscitarse y desarrollarse una voluntad colectiva nacional-popular? De ahí un análisis histórico (econó- mico) de la estructura socid del país dado y una representación "dramá- tica" de los intentos realizados a través de los siglos para suscitar esta vc- luntad y las razones de los sucesivosfracasos. ¿Por qué en Italia no se dio la monarquía absoluta en tiempos de Maquiavelo? Hay que remontarse hasta el Imperio Romano (cuestión de la lengua, de los intelectuales, et- cétera), comprender la función de las Comunas medievales, el significa- do del catolicismo, etcétera: en suma, hay que hacer un esbozode toda la historia italiana, sintético pero exacto. La razón de los sucesivosfracasos de los intentos de crear una voluntad colectiva nacional-popular debe buscarse en la existencia de determina- dos grupos sociales,que se forman desde la disolución de la burguesía cc- munal, en el carácter particular de otros grupos que reflejan la función internacional de Italia como sede de la Iglesia y deposiraria del Sacro Im- perio Romano, etcétera. Esta función y la posición consiguiente determi- na una situación interna que se puede llamar "económico-corporatim", esto es, políticamente, la peor de las formas de sociedad feudal, la forma menos progresistay más estancada: faltó siempre, y no podía constituirse, una fuerzajacobina eficiente, la fuerza que, precisamente, en las otras na- ciones suscitó y organizó la voluntad colectiva naciond-popular y fundó los Estados modernos. ¿Existen finalmente las condiciones para esta vo- luntad, o sea, cuál es la relación acmd entre estas condiciones y las fuer- zas opuestas?Tradicionalmente las fuerzas opuestas han sido la aristocra- 16
  13. 13. cia terrateniente y más generalmente I la propiedad de la tierra en su con- Za junto, con su rasgo característicoitaliano de que es una "burguesía rural" especial, herencia de parasitismo dejada a los tiempos modernos por la destrucción, como clase, de la burguesía comunal (las cien ciudades, las ciudades del silencio).Las condicionespositivas deben buscarse en la exis tencia de grupos sociales urbanos, convenientemente desarrolladosen el.. . cdriipo dc 13 producción iri<iiisirialv que hdrdn alcanzido un detcrinina- do nivel de culrurd Iiisiúiico-poliiicd.Sinqiiia faorrnaciúii de voluii~adc(> lectiva nacional-popular es posible si las grandes masas de campesinoscul- tivadores no irrumpen simultáneamonte en la vida política. Eso pretendía Maquiaveloa través de la reforma de la milicia, eso hicieron losjacobimos en la Revolución francesa, en esta comprensión debe identificarse un ja- cobinismo precoz de Maquiavelo, el germen (más o menos fecundo) de su concepción de la revolución nacional. Toda la historia desde 1815 en adelante muestra el esfuerzo de las clases tradicionalespara impedir la for- mación de una voluntad colectiva de este género, para mantener el poder "económic~orporativo"en un sistemainternacional de equilibriopasivo. Una parte importante del moderno Príncipe deberá ser dedicada a la cuestión d r una reforma intelectual y moral, o sea a la cuestión religiosa o de una concepción del mundo. También en este campo encontramos en la tradición ausencia dejacobinismo y miedo aljacobinismo (la última expresión filosófica de tal miedo es la actitud maltusiana de B. Crocecon respecto a la religión). El moderno Príncipe debe y no puede dejar de ser el pregonero y organizador de una reforma intelectual y moral, lo que además significa crear el terreno para un ulterior desarrollo de la volun- tad colectiva nacional popular hacia el cumpl'iiento de una forma supe rior y total de civilización moderna. Estos dos puntos fundamentales-formación de unavoluntad colectiva nacional-popular de la que el moderno Príncipe es al mismo tiempo el organizador y la expresión activa y operante, y reforma intelectual y m e ral- deberían constituir la estructura del trabajo. Los puntos concretos de programa deben ser incorporados en la primera parte, o sea que debe- rían derivar "'dramáticamente"del discurso, no ser una fría y pedante ex- posición de raciocinios. ?Puede haber reforma cultural y, por lo tanto, elevación civil de los e s tratos deprimidos de la sociedad, sin una previa reforma económica y un cambio en la posición socialy en el mundo económico?Por eso una refor- ma intelectual y moral no puede dejar de estar ligada a un programa de reforma económica,incluso el programa de reforma económica es precisa- mente el modo concreto en que se presenta toda reforma intelectualy m u ral. El moderno Príncipe, desarrollándose,trastorna todo el sistema de re- 17
  14. 14. lacionesintelectualesymorales en cuanto que su desarrollo significa preci- samente que todo acto es concebido como útil o daiiino, como virtuoso o perverso, sólo en cuanto que tiene como punto de referencia al moder- no Príncipe mismo ysirve para incrementar su poder o para obstaculiza~~lo. El Príncipe toma el lugar, en las conciencias, de la divinidad o del impera- tivo categórico, se convierte en la base de un laicismo moderno y de una completa laicización de toda la vida y de todas las relaciones habituales. Cfr. C d m o8 (XXVIII), pp. 9-11 5 Q> Las notas escritas a propósito del estudio de las situaciones y de lo que hay que entender por "relaciones de fuerza". El estudio de cómo hay que analizar las "situaciones", o sea de cómo hayque establecer los di- 3 versos grados de relación de fuerzas puede prestarse a I una exposición elemental de ciencia y arte política, entendida como un conjunto de cá- nones prácticos de investigación y de observacionesparticulares útiles pa- ra despertar el interés por la realidad afectiva y suscitar intuiciones polí- ticas más rigurosas y vigorosas.Junto a ello hay que situar la exposición de lo que hay que entender en la política por estrategia y táctica, por "plan" estratégico, por propaganda y agitación, por ciencia de la organi- zación y de la administración en política. Los elementos de observación empírica que suelen hallarse expuestos confusamente en los tratados de ciencia política (se puede tomar como ejemplar la obra de G. Mosca: Ele- m t i di scienza politiua)' debenan, en cuanto que no son cuestiones abs- tractas o sin fundamento, encontrar su lugar en los diversosgrados de las relaciones de fuerza, comenzando por las relaciones de las fuerzas inter- nacionales (en las que haüanan su lugar las notas escritas sobre lo que es una gran potencia, sobre las agrupaciones de Estados en sistemas hege- mónico~y por lo tanto sobre e1 concepto de independencia y soberanía por lo que respecta a las potencias pequeñas y medianas) para pasar a Las relacionesobjetivassociales,o seaal grado de desarrollo de lasfuerzasp r e ductivas, a las relaciones de fuerza política y de partido (sistemas hege- mónico~en el interior del Estado) y a las relaciones políticas inmediatas (Osea potencialmente militares). ?Lasrelaciones internacionales preceden o siguen (lógicamente) a las relaciones sociales fundamentales? Siguen, indudablemente. Toda inno- vación orgánica en la estructura modifica orgánicamente las relaciones absolutus);rdntiuasen el campointernacional,a travésde susexpresionestéc- nicc-militares. Incluso la posición geográfica de un Estado nacional no precede sino que sigue (lógicamente) a las innovaciones estruchiraies,
  15. 15. aunque reaccionando sobre eUas en cierta medida (precisamente en la medida en que las superestructurasreaccionan sobrela eseuctura, la poli- tica sobre la economía,etcétera). Por otra parte, las relacionesinternacio- nales reaccionan pasimente y activamente sobre las relaciones políticas (de hegemonía de los partidos).Cuanto más subordinadaestá la vida eco- nómica inmediata de una nación a las relaciones internacionales, tanto más representaesta situación un determinadopartido y la explotaparaim- pedir que ganen ventaja los partidos adversanos (recordar el famoso di* curso de Nitti sobrela revolución italiana jtéoiiuatnenteimposible!).' De esta serie de hechos se puede Uegar a la conclusiónde que a menudo el llama- do "partido del extranjero"no es precisamente el que como tal es vulgar- mente indicado, sino precisamente el partido más nacionalista, que, en realidad, más que representar las fuerzas vitales de su propio país, repre- senta su subordinacióny el sometimiento económicoa las nacioneso a un grupo de naciones hegemónicas (una alusión a este elemento internaci* nal "represivo"de las energíasinternasse encuentraen los artículospubli- cadospor G. Volpe en el Cum'medella Seradel 22 y 23 de marzo de 1932).' Cfr. Cudtmo8 (XXVíii),pp. 1616 bis. § <3> Además de en el modelo ejemplarde las grandes monarquíasa b solutas de Francia y España,Maquiavelo encontró el origen de su concep ción política de la necesidad de un Estado unitario italiano en el recuerdo del pasado de Roma Hay que hacer resaltar sin embargo que no por eso Maquiavelo debe confundirse con la uadición literaria-retórica. Prime- ro porque este elemento no es exclusivo y ni siquieradominante,y la nece- sidadde un gran Estadonacional no es deducidade aquél,y lue~otambién* . porque el mismo remihe a Roma es menos abstractode lo que parece, si se &ú.t punrualmenir cii el clima del Humanisiiio del ~cn&iinjen~o.En el libio 'ii (Icl Arie &Ua pmru se lee: es^? provincia (Italia) parece nacida para resucitar las cosas muertas, como se ha visto en la poesía, en la pintu- ra y en la es~ultura",~?porqué, pues, no babna de revivir lasvirtudes mili- tares?,etcétera. Habrá que reagrupar las otras alusiones del género para establecer su carácter exacto. Cfr. Cuadmzo8 (XXVIII),p. 17 bis. § <4> Tomando como punto de partida la afumación de Foscolo, en Xd los Sepolni, de que Maquiavelo "templando el cetrode los gobernantes,su 19
  16. 16. laurel deshoja, y a la gente revela las Iágiimas y la sangre que rezuma", se podría hacer una recopilación de todas las máximas "universales"de pru- dencia política contenidas en los escritos de Maquiaveloy ordenarlas con un comentario oportuno (quizá una recopilación de ese tipo existe ya). g <5> Gran política (alta política)-pequeña política (política del día por día, política parlamentaria, de corredor, de intriga). La gran política com- prende las cuestionesvinculadascon la fundación de nuevos Estados, con la lucha para la destrucción, la defensa, la conservación de determinadas estructuras orgánicas económicc-sociales.La pequeña política, las cuestio- nes parcialesy cotidianas que se plantean en el interior de una estructura ya establecida por las luchas de preeminencia entre las diversas facciones de una misma clase política. Es por lo tanto gran política el tratar de ex- cluir la granpolítica del ámbito interno de la vida estatal y reducir todo a pequena política (Giolitti,rebajando el nivel de las luchas internas hacía gran política;pero susfanáticoseran objeto de gran política, pero ellos mis mos hacían pequeña política). Es, por el contrario, propio de diletantes plantear la cuestión de tal modo que todo elemento de pequeña política deba necesariamente convertirse en cuestión de gran política, de radical reorganización del Estado. Los mismos términos reaparecen en la política internacional: 11la gran política en cuestionesque conciernen a la estatii- ra relativa de los Estados en sus encuentros recíprocos; 21 la pequeña po- lítica en cuestionesdiplomáticas que nacen en el interior de un equilibrio ya constituido y que no intentan superar el equilibrio mismo para crear nuevas relaciones. Maquiavelo examina especialmente cuestiones de gran política: crea- ción de nuevos Estados, conservación y defensa de estructuras orgánicas en conjunto; cuestionesde dictadura y hegemonía en gran escala, o sea en toda el área estatal.Russo, en los Pmíegomini, hace del Aíncipeel tratado de ladictadura (momento de la autoridad y del individuo) y de los Dzscomi el de la hegemonía (momento de lo universal y de la libertad).' La observa- ción de Russo es exacta, aunque tampoco falten en el Aíncipealusionesal momento de la hegemonía o del consensojunto a los de la autoridad o de la fuerza Así esjusta la observación de que no hay oposición de principio entre principado y república, sino que se trata más bien de la hipóstasis de los dos momentos de autoridad y universalidad. Cfr. Cuaderno8 (XXVID), pp. 18 bib19. 20
  17. 17. 5 <6> La cuestión de la clase política, tal como es presentada en las obras de Gaetano Mosca, se ha convertido en un rompecabezas. No se en- tiende con exactitud qué entiende precisamente Mosca por clase política, a tal punto la noción es elásticay ondulante. Avecesparece que por clase política entiende la clase media, onasveces el conjunto de las clasespro- pietarias, ouas veces aquello que se llama la "parte culta" de la sociedad, o el "personal político" (clase parlamentaria) del Estado: a veces parece que la burocracia, incluso en su estrato superior,esté excluida de la clase política en cuanto que debe ser controlada y guiada por la clase política. La deficiencia del tratamiento de Mosca se muestra en el hecho de que no enfrenta en su conjunto el problema del "partido político" y ello se comprende, dado el carácter de los libros de Moscay especialmentede los Elemnti di scienza politia' el interés de Mosca, en efecto,va desde una p o sición "objetiva" y desinteresada de científico a una posición apasionada de inmediato hombre de partido que ve desarrollarse acontecimientos que lo angustian y frente a los cuales desearia reaccionar. Por otra parte, Mosca inconscientemente refleja I las discusiones suscitadaspor el mate- 4 nalismo histórico, pero las refleja como el provinciano que "siente en el aire" las discusionesque se producen en la capital y no tiene los medios de procurarse los documentos y textos fundamentales: en el caso de Mos- ca '&notener los medios" de procurarse los textos y documentos del p r e blema que sin embargo trata, significaque Mosca pertenece a esa clase de universitarios que mientras consideran su deber hacer despliegue de to- das las cautelas del método histórico cuando estudian las ideuchas de un publicista medieval de tercer orden, no consideran o no consideraban dignas "del método" las doctrinasdel materialismo histórico, no conside- raban necesario remitirse a las fuentes y se conformaban con hojear arti- culejos de periódicos y folletos populares. 8 <7>Cuestión del "hombre colectivo"o del "conformismosocial".Mi- sión educatita y formativa del Estado, que tiene siempre el fin de crear nuevos y más elevados tipos de civilización, de adecuar la "civilización"y la moralidad de las masas populares más vastas a las necesidades del con- tinuo desarrollo del aparato económico de producción, y por lo tanto de elaborar incluso fisicamente tipos nuevos de humanidad. :Pere&mo~lo- grará cadaindividuoaisladoincorporarse al hombre colectivo,y cómose praducirá la presión educativa sobre los individuos obteniendo su con- senso y colaboración, haciendo que se conviertan en "libertad"la necesi-
  18. 18. dad^ lacoacción? Cuestión del "derecho", concepto que deberá ser am- ~~ $ado, incluyendo ea él también aqueUas actividades que hoy caen bajo la fórmula de "indiferentejurídico" y que son el dominio de la sociedad cid que opera sin "sanciones"y sin "obligaciones" taxatiw, pero que no por ello deja de ejercer una presión colectivay obtiene resultados ob@i-- vos de elaboración en las costumbres, en los modos de pensar y deactuar, en la moral, etcétera. Conceptopolítico de la llamada "revolución permanente" surgido antes de 1848,como expresión cientificarnenteelaborada de las experienciasja- cobmasdesde 1789hasta elTermidor.' La fórmula es propia de un periodo históricoen el que no existían todavía los grandes partidos políticos de ma- sas ni los grandes sindicatos económicosy la sociedad estaba aún, por así decirlo, en un estado de fluidez en muchos aspectos: mayor atrasa en las zonasrurales y monopolio casi completo de la eficiencia político-estatalen pocas ciudades o inclw en una sola (P&s p- Francia), aparato estatalre- la4mMmentepo~edesarrollado y mayor autonomía de la sociedadcivil re? pecto a-la actividad estatal, determinado sistema de las fuerzas militares y del armamenzo nacional, mayor autonomía de las economías nacionales respectoa las relacioneseconómicasdel mercado mundial, etcétera En el periodo posterior a 1870, con la expansión colonial europea, todos estos elementoscambian,lw relaciones organizativasinternas e internacionales del Estado se vuelven más globalesy masivasy la fórmula del 48 de la "re- volución permanente" es elaborada y superada en la ciencia política en la fórmula de "hegemonía civil". Sucede en el arte político lo que sucede en el arte militar: la guerra de motimientos se vuelve cada vez más guerra de posicionesy se puede decir que un Estado gana una guerra en cuanto que la prepara minuciosay técnicamente en época depaz. La estructura mas& de las democraciasmodernas, tanto como organizacionesestatales cuanto como complejode asociaciones en la vida civil, constituyen para el arte p c ~ lítico lo que las "trincheras"y las fortiñcacionespermanentes del fiente en la guerra de posiciones: hacen solamente 'parciai" el elemento del movi- miento que antes era "toda" la guerra, etcétera. La cuestión se presenta para los Estados modernos, no para los países atrasadosy para las colonias, donde aún están vigentes las formas que en otras partes han sido superadas y se han vuelto anacrónicas. Incluso la cuestión del valor de las ideologías (como se puede deducir de la polémi- ca Malagodi-Croce)' -con las observaciones de Croce sobre el "mito" so- reliano, que se pueden revertir contra la "pasión- debe ser estudiada en un tratado de ciencia política. Cfr. Cuodmo 8 (XXViII) ,p. 20. 22
  19. 19. 5 <8> La concepción de Croce, de la política-pasión.' excluye los parti- dos, porque no se puede pensar en una 'pasión"organizada y pennanen- te: la pasión permanente es una condiciónde orgasmoy de espasmo,que determina incapacidad para actuar. Excluye a los partidos y excluye todo "plan"de acción concertadopreviamente. Sin embargo,los partidos exis- ten y los planes de acción son elaborados,aplicados,ya menudo realiza- dos en muy notable medida; por lo tanto, en la concepción de Croce hay un 'ticio". Tampoco es válido decir que si los partidos existen,esto no tie- ne s a n importancia "teórica"porque en el momento de la acción el "par- tido" que actúa no es la misma cosa que el partido que existía antes; en parte esto puede ser cierto, sin embargo entre los dos 'partidos" las coin- cidenciasson tantas que en realidad puede decirse que se trata del mismo organismo. Pero la concepción, para ser válida, debería poderse aplicar también a la "guerra"y por consiguienteexplicar el hecho de los ejércitos permanentes, de las academiasmilitares,de los cuerposde oficiales.Tam- bién la guerra en acto es "pasión",la más intensa y febril,es un momento de la vida política, es la continuación,en otras formas, de una determina- da política; es necesario, pues, explicar cómo la "pasión"puede conver- tirse en "deber" moral y no deber de moral política, sino de ética. Sobre los ''planes políticos" que están vinculados a los partidos como formacionespermanentes,recordar lo que Moltke decía de los planes mi- litares: que no pueden ser elaborados y establecidos previamente en to- dos sus detalles, sino sólo en su núcleo y diseño central, porque las par- ticularidadesde la acción dependen en cierta medida de los movimientos del adversario.' La pasión se manifiesta precisamente en los particulares, pero no parece que el principio de Moltke sea tal quejustifique la con- cepción de Croce: en todocasofaltana explicar el génerode "pasión"del Estado Mayor que elaboró el plan con la mente £ría y "desapasionada- mente''. Cfr Cuodm?o8 (XXVIII),pp. 20 bis21 8 <9> Schopenhauer compara la enseñanza de ciencia política de Ma- quiavelo con la que imparte el maestro de esgrima que enseña el arte de matar (pero también de no dejarse matar), pero que no por eso ensena a convertirse en sicarios y asesinos.' (Hallarla referencia exacta.)
  20. 20. 5 c10>La cuestión inicial a plantear yresolver en un tratado sobre Ma- quiavelo es la cuestión de la política como ciencia autónoma, o sea del lu- gar que la ciencia política ocupa o debe ocupar en una concepción del mundo sistemática (coherentey consecuente) -en una filosofíade la pra- xis-. El progreso que representa Croce, a este respecto, en los estudios so- bre Maquiaveloy sobre la ciencia política, consiste principalmente (como en otros campos de la actividad critica crociana) en la disolución de una serie de problemas falsos, inexistentes o mal planteados. Croce se ha ba- sado en su distinción de los momentos del Espíritu y en la afirmación de un momento de la práctica, de un espíritu práctico, autónomo e indepen- diente, aunque ligado circularmente a toda la realidad por la dialéctica de los distintos. En una filosofia de la praxis la distinción no será cierta- mente entre los momentos del Espíritu absoluto, sino entre los grados de la superestructura, y se tratará por lo tanto de establecer la posición dia- léctica de la actividad política (yde la ciencia correspondiente) como de- terminado grado superestructural: se podrá decir, como primer apunte y aproximación,que la actividad política es precisamente el primer momen- to o primer grado, el momento en que la *uperestrucnuaestá todavía en la fase inmediata de simple afirmaciónvoluntaria, indistinta y elemental. 5 En qué sentido se puede identificar la política y la historia y por consi- guiente toda la vida y la política. Cómo, por ello, todo el sistema de las su- perestructuras puede concebuse como distinción de la política y por lo mismo sejustiñca la introducción del concepto de distinción en una filo- sofía de la praxis. ,Pero se puede hablar de dialéctica de los distintos, y cómo se puede entender el concepto de círculo entre los grados de la su- perestructura? Concepto de "bloque histórico",o sea unidad entre la na- turaleza y el espíritu (estructura y superestructura) unidad de los contra- rios y de los distintos. ?Elcriterio de distinción se puede introducir también en la estructura? Cómo habrá de entenderse la estructura: cómo, en el sistema de las re- lacionessociales,se podrá distinguir el elemento "técnica", "trabajo","cla- se", etcétera, entendidos históricamente y no 'inetaíisicamente". Crítica de la posición de Croce por la cual, a los fines de la polémica, la estruc- tura se convierte en un "dios oculto", un "nóumeno" en contraposición a las "apariencias" de la superestructura. "Apariencias"en sentido metafó- rico y en sentido positivo. Por qué "históricamente" y como lenguaje se ha hablado de "apariencias". Es interesante establecer cómo Croce, de esta concepción general, ex- trajo su particular doctrina del error y del origen práctico del error. Para Croce el error tiene su origen en una "pasión" inmediata, o sea de carác- ter individualo de grupo; ?pero qué cosa producirá la "pasión" de alcan- 24
  21. 21. ce histórico másvasto, la pasión como "categoría"?La pasión interés inme- diato que es origen del "error" es el momento que en las GlossealFeuerbach es llamado "schmutzig-jüdisch' pero así como la pasión-interés 'Schmut- zigjüdisch" determina el error inmediato, así la pasión del más vasto gru- po social determina el "error" füosófico (intermedio el error-ideología,el cual Croce trata aparte): lo importante en esta serie: egoísmo (errorinme- diato)-ideología-fdosofiaes el término común "error"ligado a los diversos grados de pasión, y que habrá que entender no en el significadomoralista o doctrinario sino en el sentido puramente "histórico" y dialéctico de "lo que es históricamente caduco y digno de desaparecer", en el sentido de la ',no definitividad"de toda filosofia, de la 'Inuerte-vida", "ser-no ser", o sea del término dialéctico a superar en el desarrollo. El término de "aparente", "apariencia", significaprecisamente estoy na- da más que esto y debejustificarse contra el dogmatismo: es la afirmación de la caducidad de todo sistema ideológico,junto a la afirmación de una validez histórica de todo sistema, y de una necesidad del mismo ("en el terreno ideol6gico el hombre adquiere conciencia de las relaciones socia- les":' (decir esto no es afirmar la necesidad yvalidez de las "apariencias"?) Cfr. Cuaderno8 (XX1W),pp. 21 bis22 bis 8 <1I>,Una concepción~delderecho que debe se^ esencialmente reno- vadora. Esta no puede encontrarse, ínte~g-amente,-errningunadocuina p ~ ~ x i - e n g(ni siquiera en la doctrina de la llamada escuela positiva, y particularmente en la docuina de Ferri). -o Estado tiende a crear y mantener ciert&úpo_de~cirilizacióny de ciudadano(y por lo tanto de convivenciap de relaciones individuales), tiende a hacer desaparecer cier- tas costumbresy actitudesy a difundir otras, el derecho será el instrumento para estefm íjunto a la escuelay otras institucionesy actividades)ydebe ser elaborado para que~seaconforme al fin,para que sea máximamente efi- caz v productivo de resultados positivos. Laconcepción del deresho.de. berá ser liberada de todo residuo de *ascendencia y-de absoluto,prácti- camente de todo fanatismo moralistasin embargo me parece que ne puede partir del punto de vista de q u e d Estado n-o "castiga" (si este tér- mino es reducido a su significado humano) sigo que lu lcha sólo contra Ya k'&eligrosidad" social. En realidad el Estado debe sei concebido como "educa&rn en cuanto que tiende precisamente a crear un nuevo tipo o ni- vel de civilización.Por el hecho de que se operaesemialmeme sobrelas fiie~nas%o~0micas,que se organiza y se daarrolla el aparato de produc- ción económica, que se renueva la estructura, no debe sacarse la conse- cuencia de que los hechos de superestructura deban abandonarse a sí mis 25
  22. 22. mos, a su desarrollo espontáneao, a una germinación casual y esporádica. El Estado, también en este campo, es un instrumento de "racionalización", deaceleración y de taylorización, opera según un plan, presiona, incita, so- licita y "castiga",porque, creadas las condiciones en que un determinado modo de vida es "posible", la "acción o la omisión criminal" deben tener una sanción punitiva, de alcance moral, y no sólounjuicio de peligrosidad genérica. El derecho es el aspecto represivo y negativo de toda la activ- dad positiva de civilización desarrollada por el Estado. En la concepción del derecho~debenanincorporarsetambién las actividades"premiadoras"de mdividuos, grupos, etcétera; se premia la actividad loable y meritoria, así como se castiga la actidad criminal (y se castigaen formas originales, ba- ciendo intervenir a la "opinión pública", como sancionadora). Cfr. Cvadao 8 (XXViII), pp. 22 bis23. '-, O <12>Bacon llamó "Reyes Magos" a los tres reyes que actuaron más enérgicamente en favor de la fundación de las monarquías absolutas: Luis XI de Francia, Fernando el Católico en Espaiia, Enrique VI1 en In- glaterra.' Felipe de Commynes (1447-1511), al servicio de Carlos el Temerario hasta 1472 en 1472 Dasa al servicio de L u i ~Xi v es el instrumento de la política de este rey. Escribe la Chronique d e b i s XI, publicada por prime- ra vez en 1524. (Una comerciante de Tours que puso pleito a De Com- mynes cuando éste cayó en desgracia, sosteniendo haber sido estafada en un contrato estipulado bajo Luis Xi, escribió en su memoriajurídica: "le simr d'tlrpzton quipour ion était rq?)' Estudiar las posibles relaciones de Maquiavelo con De Commynes: ;cómo apreciaba Maquiavelo la actividad y la función de De Comrnynes bajo Luis XI y posteriormente? Cfr. Cuademo8 (XXVIII), p. 24. h O < l bJunto a los méritos de la moderna "maquiavelística"derivada de Croce, hay que senalar también las "exageraciones"y desviaciones a que ha dado lugar. Se ha formado el hábito de considerar demasiado a Ma- quiavelocomo el "político en general", como el "científicode la política", actual en todas las épocas. Hay que considerar preferentemente a Ma- quiavelo como expresión necesaria de su tiempo y como estrechamente lnculado a las condiciones y exigencias de su época que son resultado: 11 de las luchas internas de la república florentina y de la particular es-
  23. 23. tructura del Estado que no sabía liberarsede los residuos comunalesrnu- nicipales, o sea de una forma que estaba cargada de feudalismo; 21 de las luchas entre los Estados italianos por un equilibrio en el ámbito italiano, que estaba obstaculizado por la existencia del papado y de los otros resi- duos feudales, municipalistas de la forma estatal ciudadana y no temto- rial; 31 de las luchas entre los Estadositalianos más o menos solidariospor un equilibrio europeo, o sea de las contradiccionesentre las necesidades de un equilibrio interno italiano y las exigenciasde los Estados europeos en lucha por la hegemonía. Sobre Maquiavelo actúa el ejemplo de Fran- cia y España que han alcanzado una fuerte unidad estatal territorial;' Ma- quiavelo hace un "parangónelíptico" (para usar la expresión crociana)' y deduce Las reglas para un Estado fuerte en general e italiano en particu- lar. Maquiavelo es un hombre totalmente de su épocaysu cienciapolítica representa la íiiosofia de su tiempo que tiende a la organización de las monarquías nacionales absolutas, la forma política que permite y facilita un desarrollo ulterior de las fuerzasproductivas burguesas. En Maquiavelo se puede descubrir in nucela separaciónde lospoderesyelparlamentaIris- 6 mo (el régimen representativo):su 'ferocidad se dirige contra los resi- duosdel mundo feudal,no contralas clasesprogresistas. El Príncipe debe poner término a la anarquíafeudaly eso hace Valentino en Romaña, apo- yándose en las clasesproductivas,comerciantesy campesinos.Dado el ca- rácter militardictatorial deljefe del Estado, como se requiere en un pe- riodo de lucha para la fundación y consolidación de un nuevo poder, la indicación de clase contenida en el Artedella guerra se debe entender tam- bién para la estructura general estatal: si las clasesurbanas quieren poner fin al desorden interno y a la anarquía externa deben apoyarse en los campesirnoscomomasa, constituyendounafuerza armada segurayfiel de tipo absolutamente distinto a las compañías de fortuna.' Puede decirse que la concepción esencialmente política es tan dominanteen Maquiave- lo que le hace cometer errores de caráctermilitar: él piensa especialmen- te en las infanterías, cuyas masas pueden ser enroladas con una acción política y por eso desconoce el significadode la artillería. Russo (en los Prolegomini a MachiaueUz) sefiala acertadamenteque el Arte della guerra se integra al Hncipe,"pero no extrae todas las conclusiones de su observa- ción. También en el Arte delloguerra Maquiavelo debe ser considerado co- mo un político que debe ocuparsedel arte militar; su unilateralismo (con otras "curiosidades" como la teoria de la falange, que dan lugar a fáciles bufonadas como aquélla tan difundida que refiere Bandello)' depende del hecho de que no es en la cuestión técnico-militar donde está el cen- tro de su interésy de su pensamiento, sino que trata de ella sólo en cuan- to es necesario para su coustrucción política. 27
  24. 24. Pero no sólo el Arte della p r a debe ser ~ c u l a d oal Príncipe, sino tam- bién las Istonefimmtine, que deben senir precisamente como un análisis de las condiciones reales italianasy europeas de las que se derivan las exi- gencias inmediatas contenidas en El fincippe. De una concepción de Maquiavelo más apegada a la época se deriva subordinadamente una evaluación más histoncista de los llamados "anti- maquiavélicos",o al menos de los más "ingenuos"entre ellos. No se nata, en realidad, de antimaquiavélicos,sino de políticos que expresan exigen- cias de su tiempo o de condiciones distintasa las que operaban sobre Ma- quiavelo;la forma polémica es puro accidente literario. El ejemplo típico de estos "antimaquiavélicos'~ine parece que debe buscarse enJean Bodin (1530-1596)que fue diputado ante los EstadosGenerales de Blois de 1576 y que hizo rechazar por el Tercer Estado los subsidiospedidos para la gue- rra civil. (Obras de Bodin: Metliodus ad fa&m historiamm cognitionem (1566) donde indica la influencia del ciiuna sobre la forma de los Estados, alude a una idea de progreso, etcétera; La Républigue (1576) donde expo- ne las opiniones del Tercer Estado sobre la monarquía absoluta y sus re- laciones con el pueblo; Hmfnplomores (inédito hasta época moderna) en el que confronta todas las religiones y lasjustifica como expresiones di- versas de la religión natural, única razonable, y todas igualmente dignas de respeto y tolerancia.)* Durante las guerras civiles en Francia,Bodin es el exponente del tercer partido, llamado de los "políticos", que se sitúa en el punto de %istadel interés nacional, o sea de un equilibrio interno de las clases en donde la hegemonía pertenece al Tercer Estado a través del monarca. Me parece evidente que clasificara Bodin entre los "antimaquiavélicos"es una cuei tión absolutamente extrínseca y superficial.Bodin basa la ciencia política en Francia en un terreno mucho más avanzadoy complejo que el que Ita- lia ofrecía a Maquiavelo. Para Bodin no se trata de fundar el Estado uni- tario-territorial (nacional) o sea de regresar a la época de Luis XI,sino de sa equilibrar las fuerzas sociales I en lucha en el interior de este Estado ya fuerte y arraigado;no es el momento de la fuerza el que interesa a Bodin, sino el del consenso. Con Bodin se tiende a desarrollar la monarquía ab- soluta: el Tercer Estado es a talpunto consciente de su fuerza y de su dig- nidad, conoce tan bien que el éxito de la monarquía absoluta está ligado a su propio éxito v a su propio desarrollo, que pone condicionespara su con- semo, presenta exigencias,tiende a limitar el absolutismo. En Francia Ma- quiavelo servía ya a la reacción, porque podía servirparajustificar que se mantwiese perpetuamente al mundo en la "cuna" (según la expresión de Bertrando Spaventa),' por consiguiente era preciso ser "polémicamente" antimaquiavélicos. Debe señalarse que en la Italia estudiada por .Maquis-
  25. 25. velo no existían instituciones representativasya desarrolladas y significa- tivas para la vida nacional como las de los Estados Generales en Francia. Cuando modernamente se observa tendenciosamente que las institucio nes parlamentarias en Italia fueron importadas del extranjero, no se toma en cuenta que eso refleja solamente una condición de atraso y estanca- miento de la historia italiana política y social desde el siglo XVI al xm, condición que se debía en gran parte a la preponderancia de las relacio nes internacionales sobre las internas, paralizadas y entumecidas. Que la estructura estatal italiana, por las preponderancias=extranjeras,haya per- manecido en la fase semifeudal de un objeto de "suzeraineté"extranjera, ¿estal vez una "originalidad nacional destruida por la importación de las formas parlamentarias que por el contrario dan una forma al proceso de liberación nacional? ¿y al paso al Estado territorial moderno (indepen- diente y nacional)? Por lo demás, instituciones representativasexistieron, especialmente en el Mediodía y en Sicilia,pero con carácter mucho más resuingido que en Francia, por el poco desarrollo en estas regiones del Tercer Estado, cosa por la cual los Parlamentos eran instrumentos para mantener la anarquía de los barones contra los intentos innovadores de la monarquía, que debía apoyarse en los 'lázaros" en ausencia de una burguesía. Recordar el estudio de Antonio Panella sobre los "Antimachia- velíichi"publicadoen el Manoccode 1927(jodel 26?en once arti~uios):~ver cómo esjuzgado Bodin en oposición a Maquiavelo y cómo ese> plantea en general el problema del antimaquiavelismo. Que el programa o la tendencia a vincular la ciudad al campo pudiese tener en Maquiavelo sólo una expresión militar se comprende reflexio- nando que eljacobinismo francés sena inexplicable sin el presupuesto de la cuitnra fisiocrática,con su demostración de la importancia económica y social del cultivadordirecto. Las teorías económicasde Maquiavelo fue- ron estudiadas por GinoAnas (en losAnnuZi diEconomulde la Universidad Bocconi)? pero debemos preguntamos si Maquiavelo tuvo teorías econb micas: se tratará de ver si el lenguaje esencialmentepolítico de Maquiavelo puede traducuse en ténninos económicosy a cuál sistema económicopue- de reducirse. Ver si Maquiavelo, que vivía en el periodo mercantilista, se adelantó a su tiempo políticamente y anticipó alguna exigencia que luego encontraría expresión en los fisiócratas." <Hubierasido también posible Rousseau sin la cultura fisiocrática?No me parecejusto afurnar que los fuiócratas hayan representado simplesin- tereses agrícolasy que sólo con la economía clásica se afirman los intere- ses del capitalismo urbano. Los fisiócratas representan la ruptura con el a En el manuscrito una Mnante interlineal:'suzeraineté". 29
  26. 26. mercantilismoy con el régimen de las corporaciones y son una fase para llegar a la economía clásica,pero me parece precisamente por eso que re- presentan una sociedad futura mucho más compleja que aquélla contra la que combaten e incluso que aquella que se desprende inmediatamente de sus afirmaciones:su lenguaje está demasiado ligado a la épocay expre- 7 sa el contraste I inmediato entre la ciudad y el campo, pero deja prever una extensión del capitalismo a la agricultura. La fórmula del dejar lia- cer dejar pasar, o sea de la libertad indusuial y de iniciativa, ciertamente no está ligada a intereses agrarios. Cfr Cuaderno 1 (m),pp. 44 bis; Cuaderno8 (XXWI), pp. 35 bis36,25 bis g c14>Otro punto a establecer y desarroiiar es el de la "doble perspec- tiva" en la acción política yen lavida estatal.Varios grados en los que pue- de presentarse la doble perspectiva, desde los más elemen-es hasta los más complejos, pero que pueden reducirse teóricamente a dos grados fundamentales, correspondientes a la doble naturaleza del Centauro ma- quiavélico,ferina y humana, de la fuerza y del consenso, de la autoridad y de la hegemonía, de la violencia y de la civiiización, del momento indi- vidual y del universal (de la "Iglesia"y del "Estado"),' de la agitación y de la propaganda, de la táctica y de la estrategia, etcétera. Aigunos han redu- cido la teoría de la 'doble perspectiva" a algo mezquino y banal, esto es, a nada más que dos formas de "inmediación" que se suceden mecánica- mente en el tiempo con mayor o menor "proximidad". Puede por el con- &o suceder que cuanto más la primera "perspectiva" es 'Tnmediati- sima", elementalísima, tanto más la segunda debe ser Yejana" (no en el tiempo, sino como relación dialéctica), compleja, elevada, o sea que pue- de suceder como en la vida humana, que cuanto más obligado se ve un individuo a defender su existencia fisica inmediata, tanto más sostiene y se pone en el punto devista de todos los complejosy más elevadosvalores de la civilización y de la humanidad. Cfr. Cuad-8 (XXViII), p. 28 bis. 5 <15> En la noción de gran potencia debe considerarse también el ele- mento "tranquilidad interna" o sea el grado y la intensidad de la función hegemónica del grupo social dirigente (este elemento debe buscarse en la valoración del poder de cada Estado,pero adquiere mayor importancia en la consideración de las grandes potencias.Tampocovale recordar la histw
  27. 27. ria de la antigua Roma y de las luchas internas que no impidieron la ex- pansión victoriosa, etcétera; además de los otros elementos diferenciales, basta considerar esto, que Roma era la Única gran potencia de la época, y que no tenía que temer la competencia de rivales poderosos, después de la destrucción de Cartago).Por eso podna decirse que cuanto más fuerte es el aparato de policía, tanto más débil es el ejército y cuanto más débil (o sea relativamente inútil) la policía, tanto más fuerte es el ejército (fren- te a la perspectiva de una lucha internacional). _,Cfr. Cuad-o 8 (XXViII),pp. 25 bis26. p <16>El "demasiado" (ypor lo tanto superficialy mecánico) realismo político conduce a menudo a afumar que el hombre de Estado debe ope- rar sólo en el ámbito de la "realidadefectiva",no interesarse en el "deber ser", sino sólo en el "ser". Esto significaría que el hombre de Estado no debe tener perspectivas más a& de su nariz. Este error ha conducido a PaoloTreves a encontrar en Guicciardiniy no en Maquiaveloel 'berdadc ro político".' Hay que distinguir, además de entre "diplomático"y "políti- co", también entre científico de la política y político en acción. El d i p b mático no puede dejar de moverse sólo en la realidad efectiva, porque su actividad específicano es la de crear nuevos equilibrios,sino la de conser- y d e n t r o de ciertos cuadrosjurídicos un equilibrio existente.Así, tam- bién el científicodebe moverse sólo en~larealidad efectivaen cuanto que mero científico.Pero Maquiavelo no es un mero científico; él es un hom- bre de partido, de pasiones poderosas,un político en acción,que quiere. . crear nuevas relaciones de f;erza y por es6 no puede dejar de ocuparse del "deber ser". ciertamenteno entendido en sentido moralista. La cues tión no debe, por lo tanto, plantearse en estos términos, es más compleja: se trata de ver si el "deber ser"es un acto arbiuario o necesario,es volun- tad concreta, o veleidad, deseo, amor a la fantasía. El político en acción es un creador, un suscitador,pero I ni crea de la nada, ni se mueve en el 7* vacío turbio de susdeseosysu&os. Sefunda en la realidad efectiva,¿pero aué cosa es esta realidad efectiva?;Es acaso alzo estático e inmód o nou es más bien una relación de fuerzas en continuomovimientoy cambio de equilibrio?Aplicar la voluntad a la creación de un nuevo equilibrio de las fuerzas realmente existentes y operantes, basándose en aquella determi- nada fuerza que se considera y potenciándo¡a para hacerla uiunfar v moverse siem~reen el terreno de la realidad efectiva.Dero ara.. .dominarlay superarla (o contribuir.aello). El "deber ser"es por lo tanto concreción,incluso es la única interpretación realista e historicista de la realidad,es la única historia en acción y filosofíaen acción, la única poií-
  28. 28. tica. La oposición Savonarola-Maquiavelono es la oposición entre ser y deber ser (todo el párrafo de Russo sobre este punto es pura palabreria)' sino entre dos deber ser,el absaacto ynebuloso de Savonarolay el realis- ta de Maquiavelo,realista aunque no se convierta en realidad inmediata, porque no se puede esperar que un individuo o un libro cambien la rea- lidad sino sólo que la interpreten e indiquen la línea posible de la acción. El límite y la angustia de Maquiavelo consisten sólo en haber sido una "persona privada", un escritor y no eljefe de un Estado o de un ejército, que es también una persona individual, pero que tiene a su disposición las fuerzas de un Estado o de un ejército y no sólo ejércitos de palabras. Tampoco puede por eso decirse que hfaquiavelo haya sido también él un "profeta desarmado": sería hacer un humorismo demasiado barato. Ma- quiavelo no dijo nunca que pensara o se propusiera por sí mismo cambiar la realidad, sino sólo y concretamentemostrar cómo debenan operar las fuerzas históricas para ser eficientes. Cfr Cuadmo8 (XXVIII),pp. 27 bis-28. 3 <17> Anáüsi~de las situaciones: relaciones dejiLnza. Es el problema de las relaciones entre estructuray superestructurael que hay que plantear exactamente y resolver para llegar a un justo análisis de las fuerzas que operan en la historia de un determinado periodo y determinar su rela- ción. Hay que moverse en el ámbito de dos principios: 11 el de que niin- guw saciedadse impone tareas para cuya solución no existan p 1m cuu- dieidiiksÍ%2s.%%asy suficienteso que éstas noestén~almenos en vias de aparición y de desarrollo; 21 y el de que ninguna sociedad se &s~uclxe.)r- puede ser sustituidasi primero no badesarrolladot@as las formas de vi- da queestánimplícitasen susrelaciones (controlarla exactaenunciaciónde estos dos principios). "Niguna formación social desaparece antes de que se desarrollen to- das las fuerzas productiva que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas ymás altas relacionesde producción antes de que las condiciones materialespara su existencia hayan madurado en el seno de la propia so- 1 ciedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente i los objetivos que puede alcanzar,pues bien miradaslas cosas,vemos siem- pre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condicionesmaterialespara su realización." [Prólogo de la Contribución a la mlica &la Economia Política.]' De la reflexión sobreestosdos cánonesse puede llegar al desarrollo de toda una serie de otros principios de metodologíahistórica. Mientras que
  29. 29. en el estudio de una estructurahay que distinguir losmovimientosorgá- nicos (relativamente permanentes) de los movimientos que se pueden Uamar de coyuntura (y se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales).Losfenómenos de coyunmra son ciertamente dependien- os, también eUos,demovimientosorgánicos,pero s-significadono es de gran alcance histórico: éstos dan lugar a una crítica política menuda, co- tidiana, que afecta a los pequeños grupos dirigentes y a las personalida- des inmediatamente responsables del poder. Lodenómenos orgánicos dan lugar a la critica histórico-social, que afecta a las grandes agrupacio- nes, más allá de las personasinmediatamente responsables ymás allá del personal dirigente.Al estudiar un periodo histórico se revela la gran im- portancia de esta distinción.Tiene lugaruna crisis,que en ocasionessepro- longa por decenas de años. Esta duración excepcional significaque en la estructura se han revelado (han llegado a su madurez) contradicciones incurablesy que las fuerzaspolíticas operantespositivamentepara la con- servación y defensa de la estructura I misma se esfuerzan todavía por sa- 8 nar dentro de ciertos límitesy por superarse. Estos esfuerzos incesantesy perseverantes (porque ninguna forma social querrá nunca confesar ha- ber sido superada) formanel terreno de lo "ocasional"sobre el cual se or- ganizan las fuerzas antagónicas que tienden a demostrar (demostración que en último análisis sólo se consiguey es "verdadera"si se convierte en nueva realidad, si las fuerzas antagónicas triunfan, pero que inmediata- mente se desarrolla en una serie de polémicas ideológicas,religiosas,fdo- sóficas, políticas,jurídicas, etcétera, cuya concreción es evaluable por la medida en que resultan convincentesytransformanel alineamientopree- xistente de las fuerzas sociales) que existen ya las condiciones necesarias y suficientespara que determinadas tareas puedan y por lo tanto deban ser resueltashistóricamente (deban,porque todo incumplimientodel de- ber histórico aumenta el desorden necesario y prepara catástrofes más graves). El error en que se cae a menudo en los análisis histórico-políticoscon- siste en no saber encontrar lajusta relación entre lo que es orgánicoylo que es ocasional: se llega así o a exponer como inmediatamente operan- tes causas que por el contrario son operantesmediatamente, o a firmar que las causas inmediatas son las únicas causas eficientes; en un caso se tiene el exceso de "economismo'"-o de doctrinarismopedante, en el otro el exceso de "ideologismo"; en un caso se sobrevaloran las causas mecá- nicas. en el otro se exalta el elemento voluntarista e individual. (Ladistin- ción entre 'hiovimientos" y hechos orgánicos y movimientos y hechos de "coyuntura"u ocasionalesdebe ser aplicada a todoslos tipos de situación, no sólo a aquéllosen los que tiene lugar un desarrollo regresivo o de cri- 33
  30. 30. sisaguda, sino a aquéllos en los que tiene lugar un desarrollo progresista o de prosperidad y a aquéllos en los que tiene lugar un estancamiento de las fuerzasproductivas.) El nexo dialécticoentre los dos órdenesde movi- miento y por lo tanto de investigación diñcilmente se establece con exac- titud, y si el error es grave en la historiografía, aún más grave resulta en el arte político, cuando se trata no de reconstruir la historia pasada sino de construir la presenteyfutura: los propios deseosy las propias pasiones in- feriores e inmediatas son la causa del error, en cuanto que sustituyen el análisis objetivo e imparcialy eUo sucede no como "medio"consciente pa- ra estimular a la acción, sino como autoengaño. La serpiente,también en este caso, muerde al charlatán,o sea que el demagogo es la primera vícti- ma de su demagogia. [Elno haber considerado el momento inmediato de las "relaciones de fuerza" está vinculado a residuos de la concepción liberal vulgar, de la cual el sindicalismo es una manifestación que creía ser más avanzada mienhas que realmente daba un paso atrás.De hecho la concepción libe- ral vulgar, dando importanciaa la relación de las fuerzaspolíticas organi- zadasen las diversasformasde partido (lectoresde periódicos,elecciones parlamentarias y locales, organización de masas de los partidos y los sin- dicatos en sentidoestricto), era más avanzada que el sindicalismoque da- ba importancia primordial a la relación fundamental económicosocialy sólo a ésta. La concepción liberalvulgar tomaba implícitamente en cuen- ta también tal relación (como se desprende de tantos indicios),pero in- sistía más en la relación de las fuerzas políticas que era una expresión de la otra y en realidad la contenía. Estos residuos de la concepción liberal vulgar se pueden rastrear en toda una serie de tratados que se dicen vincu- lados a la ñlosofia de la praxis y han dado lugar a formas infantiles de optimismo y de necedad.] Estor criterios metodológicos pueden adquirir visible y didácticamen- te todo su signiñcado si se aplican al examen de hechos históricos concre- tos. Seríaposible hacerloútilmente para los sucesosque tuvieron lugar en Francia desde 1789 hasta 1870.Me parece que para mayor claridad de la exposición sería necesario abarcar todo este periodo. En efecto, sólo en 187071,con el intento de la Comuna,se agotan históricamente todos los gérmenesnacidos en 1789,o sea que no sólo la nueva clase que luchapor el poder derrota a los representantes de la vieja sociedad que no quiere confesarsedecididamente superada, sino que derrota también a los gru- pos novísimosque declaran ya superada la nueva estructurasurgida de la transformación iniciada en 1789 y demuestra así ser vital tanto con res pecto a lo viejo como con respecto a lo novísimo. Por otra parte, con el 187071, pierde eficaciael conjunto de principios de estrategia y táctica 34
  31. 31. política nacidos prácticamente en 1789y desarrollados ideológicamente en torno al 48 (aquellos que se resumen en la fórmula de la "revolución permanente": sería interesante estudiar cuánto de esa fórmula pasó a la estrategia mazzini