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especialmente la confesión- tienen enorme eficacia para preservar del mal y educar
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 PARA QUÉ
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QUÉ ENSEÑAR




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  1. 1. qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq Nuevos desafíos… nuevas oportunidades. wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui Fuerza y vigencia de la Pedagogía Orionita opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg 2007 hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg hjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbn mqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwert yuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopas dfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklz xcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnm qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty
  2. 2. 2 I. MODELOS PEDAGÓGICOS Las concepciones y prácticas que tienen los docentes producto de su formación, en lo académico (saberes metadisciplinares y disciplinares sobre los contenidos, la enseñanza y el aprendizaje), ideológico (dependencia- independencia, tolerancia-intolerancia, certidumbre-incertidumbre, dogmatismo-escepticismo, diversidad- uniformidad, etc.) y experiencial (saberes rutinarios, técnicos y creencias personales sobre distintas variables experienciales) son fuentes principales de saber profesional, siendo éste, resultado de un proceso complejo y continuo de interacciones e integraciones de los elementos ya citados (Porlán y otros, 1996), que se constituyen, en la práctica, en verdaderos modelos pedagógicos y didácticos de desempeño profesional docente. Distintas formas de enseñar: Modelo Didáctico TEORÍA Y PRÁCTICA, PENSAMIENTO Y ACCIÓN: ¿POR QUÉ ACTUAMOS? Nuestro trabajo como docentes tiene un carácter eminentemente práctico. Pero no debe ser sólo eso, detrás de la práctica debe haber un cuerpo teórico que explique por qué hacemos las cosas así, en qué fundamentos nos basamos para hacerlas. Destaquemos la idea de que cualquier práctica que un individuo realiza en su vida, responde siempre a una teoría. Toda práctica como ciudadano, como padre, como profesor, etc., responde siempre a una teoría implícita. No existe la posibilidad de realizar ningún tipo de acción sin que tenga su correlación teórica cognitiva que la justifique. Ahora bien, aunque toda práctica conlleva una teoría, no significa que siempre que hacemos algo lo hagamos conscientes de cuál es el encuadre teórico que respalda lo que hacemos (Porlán 1983). El avance que supone la incorporación de la teoría al trabajo práctico y cotidiano deja bien confirmado aquello de que no hay nada más práctico que una buena teoría. Cuando se tiene una profesión como la docente, en la que hay que intervenir socialmente por cuanto se interacciona con otras personas (alumnos, compañeros, padres, etc.), se está inevitablemente marcado por las concepciones ideológicas personales para juzgar los procesos de enseñanza y de aprendizaje que se realizan, aunque sea una ideología elemental y de práctica inconsciente. MODELO DIDÁCTICO La palabra "modelo" en didáctica aparece como muestra o estereotipo de posible alternativa a la enseñanza y aprendizaje. El modelo es un esquema mediador entre la realidad y el pensamiento, una estructura en torno a la que se organiza el conocimiento y tendrá siempre un carácter provisional y aproximativo a la realidad. (Gimeno, 1981). Es un paradigma, que explícito o no en las instituciones, regula las relaciones que se producen en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en base a una idea de sujeto de aprendizaje, de institución educativa, de rol docente, etc, que subyace en las prácticas pedagógicas de los docentes, sean conscientes o no del modelo que lo sustenta. (Proyecto Pedagógico Integral Chaco Aprende, Pág. 18) Así, toda modelización en el campo de la enseñanza tiene un componente teórico y un componente ideológico, de los que se debe ser consciente. Existen una pluralidad de modelos. La comprensión de los casos reales se ha de hacer mediante el solapamiento de las ideas de dos o más modelos teóricos. El modelo didáctico es un recurso para el desarrollo técnico y la fundamentación científica de la enseñanza, que intenta evitar que continúe siendo "una forma empírica y particular" alejada de cualquier formalización (Martínez Santos 1989). Para Cañal-Porlán (1987) los modelos didácticos, es decir, los modelos de enseñanza significan la "construcción teórico formal que, basada en supuestos científicos, ideológicos y sociales, pretenden interpretar la realidad y dirigirla hacia unos determinados fines educativos" Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  3. 3. 3 MODELOS DIDÁCTICOS Y PERCEPCIÓN DE LAS SITUACIONES PROBLEMÁTICAS Detrás de cada planteamiento hay muchas intenciones que diferencian las distintas formas de hacer la "tarea docente". Según el "modelo didáctico" por el que se opte, se aplicarán diferentes formas de resolución, emergiendo las diferentes concepciones de la Ciencia, de la escuela y del mundo real que tienen los profesores y los alumnos. Es decir, aparecen diversas formas de ver una misma situación. La caracterización de un modelo didáctico supone la selección y estudio de los principales aspectos asociados al pensamiento del docente y a la práctica educativa. Estos aspectos son muy variados y numerosos, por eso los hemos separado en dos grupos: según afecten más directamente a la teoría o a la práctica docente. Además hemos relacionando cada grupo de concepciones con los problemas y cuestiones que lleva asociado, como puede apreciarse a continuación: CONCEPCIONES PROBLEMAS Y CUESTIONES ASOCIADAS T  Concepciones sobre el conocimiento ¿Qué es la Ciencia?. ¿Cómo se desarrolló y se desarrolla la Ciencia?. ¿Qué E científico, la filosofía y la historia de la características tiene el trabajo científico?. ¿En qué consiste el método O ciencia sobre la estructura de las científico?. ¿Cómo se relaciona el conocimiento cotidiano, el científico y el R disciplinas científicas. escolar?. I  Concepciones sociológicas: ¿Cuál es el papel de la escuela en la sociedad?. ¿Y el de la ideología en la A ideología política y social, la estructura de escuela?. ¿Para qué la escuela?. ¿Cuáles son las metas o fines de lo que poder en el aula, la visión de la educación o la hacemos?. ¿Por qué hacemos lo que hacemos?. ¿Qué enseñar?. ¿Cómo D visión de la profesión docente. es quien enseña?. ¿Cómo debe ser quien enseña?. O C  Concepciones psicológicas: E concepción de la psicología de los alumnos, ¿Cómo aprenden los alumnos?. ¿Cómo son los alumnos?. ¿Cuáles son sus intereses y motivación y hasta dónde debemos atenderlos?. ¿Cómo N papel de la motivación, posicionamiento ante estimular el interés de los alumnos? T las diferentes teorías del aprendizaje. E ¿Qué tipo de documentos prevalecen en la enseñanza?. ¿Cómo es el uso  Concepciones metodológicas: del libro de texto, apuntes y bibliografía?. ¿Cómo intervienen los medios uso de recursos, documentación, mecanismos audiovisuales?. ¿Cómo conjugar todo en el aula?. ¿Cómo transcurre un día de clase?. ¿Cómo es la comunicación en el aula?. ¿Cómo se organiza a los P de comunicación con los alumnos, alumnos?. ¿Qué actividades hacemos?. ¿Qué problemas plantearemos?. R organización del trabajo en el aula y en su entorno, tipo y estructura de las actividades y ¿Actividades/- problemas para qué?. ¿Cómo son las actividades que se Á problemas con que se trabaja. realizan?. ¿Qué papel juega el trabajo de laboratorio?. ¿Cómo se hace el C trabajo de laboratorio?. T i  Concepciones sobre la planificación de ¿Qué papel juegan los objetivos en la enseñanza?. C la enseñanza: ¿Cómo se conjuga la idea de objetivo y de contenido?. A objetivos, contenidos, procedimientos, ¿Cómo se relacionan los procedimientos con los objetivos y contenidos?. secuenciación, currículum. D O  Concepciones sobre la formación y ¿Cuál cree que debe ser el papel del asesor docente?. ¿Cómo entiende que C perfeccionamiento: se perfecciona?. ¿Cómo entiende la investigación en la educación?. ¿Quién E asesoramiento, investigación educativa, la debe hacer: la Universidad, los profesores de aula en la Universidad, los N formación inicial. propios profesores en el aula? ¿Cómo debe formarse al futuro profesor?. T ¿Qué entiende por "el nivel de los alumnos"?. ¿Qué entiende por E "evaluación objetiva"?. ¿La evaluación ocasiona un nuevo planteamiento del  Concepciones sobre la evaluación. trabajo del profesor?. ¿Qué se evalúa?. ¿Cómo evaluar?. ¿Para qué evaluar?. ¿A quién?. ¿Cuándo?. ¿Con qué?. ¿Qué papel tienen las pruebas, exámenes, controles y test? ¿Cómo se hace la recuperación?. Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  4. 4. 4 LOS MODELOS DIDÁCTICOS COMO “PLANES DE CONSTRUCCIÓN” Y PROPUESTAS DE ACCIÓN. La persona que encuentra un mapa de ruta, en el que un caminante ha registrado su camino, no sabe si se trata de la descripción del camino recorrido o del plan para una futura excursión. También los modelos didácticos pueden ser tanto “reconstrucciones de acontecimientos o experiencias didácticas”, como “planes de construcción” para futuros acontecimientos, es decir, para que ocurran de una cierta manera prevista. Un modelo didáctico representa —como cualquier otro modelo—, sólo unas pocas características importantes de la realidad que trata de caracterizar. Por esta razón, representa (sintetiza) los elementos más generales que se aplican en una gran cantidad de condiciones y contextos (no sólo en un caso individual). Esta característica del modelo didáctico permite usar esos mismos elementos clave para preparar el plan o las recomendaciones de acción de las unidades educativas, cuya actividad se desea cambiar, y no entrar a examinar todas sus particularidades. La utilización práctica de los modelos didácticos implica realizar dos pasos: diseño didáctico y realización. Un diseño didáctico describe un conjunto de actividades de formación (generalmente en forma escrita), que deben poner en práctica las instituciones educativas, en relación a las variables que determinan el modelo: “ambiente aprendizaje”, “tareas de aprendizaje”, “roles de los aprendizajes”, “roles de los actores”, “competencias”, y “fases”. La realización es el segundo paso en el uso práctico del modelo. Aunque el “diseño” de una unidad educativa esté minuciosamente estructurado, no puede tomar en cuenta (precisar) todos los sucesos que tienen lugar en su realización y suele haber imprevistos. El azar, las nuevas ideas y los mismos logros se potencian con las preferencias individuales para generar imprevistos. Por esta razón los actores (alumno y profesor) deben aportar esfuerzos e informaciones adicionales para asegurar una buena puesta en práctica. Tiene que haber un espacio de libertad para la creatividad didáctica de alumnos y profesores, particularmente cuando ambos reflexionan y discuten, en el tiempo, sus experiencias de enseñanza y de aprendizaje. A la hora de trabajar con el curriculum generalmente consideramos solo los contenidos prescriptos que se diseñan de acuerdo con ciertas pautas. Ahora bien, a la hora de efectivizar las prácticas docentes se ponen en evidencia concepciones y opciones de valor que caracterizan a tales prácticas y determinan las diferencias entre los diversos estilos docentes, a la vez que estas concepciones y valoraciones van configurando un entramado de relaciones sociales que condicionan el denominado “clima institucional” Es fundamental que se tome conciencia a nivel institucional y de aula de estas concepciones sobre modelo didáctico, para que el decir sobre el mismo coincida con el hacer profesional. El docente puede descubrir y/o explicitar el modelo teórico que sustentan sus prácticas, analizándolas. MODELOS DIDÁCTICOS No cabe duda de que el profesor, aunque no siempre de manera consciente, toma posiciones ideológicas personales, y éstas tendrán relevancia en sus prácticas pedagógicas. Esto hace inevitable la existencia de una pluralidad de modelos didácticos. Han sido numerosas las clasificaciones sobre los modelos didácticos practicados en las últimas décadas, las más conocidas que coinciden con las que se han dado en el campo de las ciencias son las que las clasifican en tres como el caso de la propuesta de Gil (1983): el tradicional por transmisión recepción, el tecnológico propio de la enseñanza por descubrimiento autónomo y el de corte constructivista por descubrimiento dirigido; o casos como el de Fernández (1996) que los organiza en cinco: el transmisor, tecnológico, artesanal, descubridor y constructor, adicionalmente autores como (Porlán, 1996), , propone cuatro modelos los cuales son a su vez etapas de desarrollo profesional: Tradicional, espontaneísta, Tecnológico y los alternativos. Veremos a continuación las características esenciales de los modelos didácticos: “Tradicional”, “Tecnológico” y “Crítico”.  EL MODELO DIDÁCTICO TRADICIONAL El modelo didáctico tradicional pretende formar a los alumnos dándoles a conocer las informaciones fundamentales de la cultura vigente. Los contenidos se conciben, pues, desde una perspectiva más bien enciclopédica y con un carácter acumulativo y tendente a la fragmentación (el saber correspondiente a un tema más el saber correspondiente a otro, etc.), siendo la referencia única la disciplina; es decir, el conocimiento escolar sería una especie de selección divulgativa de lo producido por la investigación científica, plasmado en los manuales universitarios (cuyo contenido llega posteriormente a las etapas de enseñanza no universitaria). No se toman en consideración las concepciones o ideas de los alumnos, dándose, además, por supuesto que no hay que tener especialmente en cuenta los intereses de esos alumnos, sino que dichos intereses deben venir determinados por la finalidad social de proporcionarles una determinada cultura. Respecto a la manera de enseñar, no se suelen contemplar específicamente unos principios metodológicos sino que se parte de la convicción de que basta con un buen dominio, por parte del profesor, de los conocimientos disciplinares Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  5. 5. 5 de referencia; el método de enseñanza se limita, entonces, a una exposición, lo más ordenada y clara posible, de "lo que hay que enseñar" -ya que el contenido "viene dado" como síntesis del conocimiento disciplinar-, con apoyo (distinto según los casos) en el libro de texto como recurso único o, al menos, básico; ello puede ir acompañado de la realización de una serie de actividades -más bien "ejercicios"-, con una intención de refuerzo o de ilustración de lo expuesto, y en todo caso ateniéndose a la lógica, eminentemente conceptual, del conocimiento que se intenta transmitir. Aunque no se suele decir explícitamente, cae por su propio peso que lo que se pide al alumno es que escuche atentamente las explicaciones, cumplimente diligentemente los ejercicios, "estudie", casi inevitablemente memorizando, y luego repase la lección o "unidad didáctica", y reproduzca lo más fielmente posible, en el correspondiente examen (o "control"), el discurso transmitido en el proceso de enseñanza (discurso que se supone idéntico, al menos en cuanto a su lógica básica, en el libro de texto y en las explicaciones del profesor). Esta concepción tradicional mantiene, efectivamente, una división de los saberes por asignaturas de una forma que ha llegado a parecer "natural" a base de perdurar y perpetuarse. Y es que la escuela tradicional se apoya en ciertas evidencias "de sentido común", como el hecho de que la humanidad ha ido produciendo "conocimiento eficaz", que "se puede conservar y acumular trasmitiéndolo a las nuevas generaciones", bajo la forma de la especialización disciplinar que hoy conocemos Desde esa óptica la función básica de la escuela sería transmitir a esas generaciones "los cuerpos de conocimiento disciplinar que constituyen nuestra cultura" . Sin duda esta perspectiva sigue vigente en la mayoría de las prácticas de enseñanza de nuestras escuelas. Uno de los problemas principales que se puede plantear en relación con este enfoque es la dificultad para relacionar las lógicas tan distintas del conocimiento científico y del conocimiento de los alumnos.  EL MODELO DIDÁCTICO TECNOLÓGICO Ese intento de superación del modelo didáctico tradicional se puede denominar modelo didáctico tecnológico . Aquí, la búsqueda de una formación más "moderna" para el alumnado -entendida, en cualquier caso, como formación cultural, no como desarrollo personal- conlleva la incorporación a los contenidos escolares de aportaciones más recientes de corrientes científicas, o incluso de algunos conocimientos no estrictamente disciplinares, más vinculados a problemas sociales y ambientales de actualidad. Asimismo, se insertan -más que integrarse- en la manera de enseñar determinadas estrategias metodológicas (o técnicas concretas) procedentes de las disciplinas. Se suele depositar, a este respecto, una excesiva confianza en que la aplicación de esos métodos va a producir en el alumno el aprendizaje de aquellas conclusiones ya previamente elaboradas por los científicos. Para ello se recurre a la combinación de exposición y ejercicios prácticos específicos, lo que suele plasmarse en una secuencia de actividades, muy detallada y dirigida por el profesor, que responde a procesos de elaboración del conocimiento previamente determinados (en cuanto que es un camino ya recorrido por la ciencia de referencia), y que puede incluso partir de las concepciones de los alumnos con la pretensión de sustituirlas por otras más acordes con el conocimiento científico que se persigue. Sin embargo, junto con este "directivismo" encontramos, a veces, otra perspectiva en la que la metodología se centra en la actividad del alumno, con tareas muy abiertas y poco programadas que el profesor concibe como una cierta reproducción del proceso de investigación científica protagonizado directamente por dicho alumno. Se da así una curiosa mezcla de contenidos disciplinares y metodologías "activas”, que, por encima de su carácter "dual" (es decir, esa mezcla de tradición disciplinar y de activismo), encuentra cierta coherencia en su aplicación, satisfaciendo por lo demás diversas expectativas del profesorado y de la sociedad. A la hora de la evaluación se intenta medir las adquisiciones disciplinares de los alumnos, aunque también hay una preocupación por comprobar la adquisición de otros aprendizajes más relacionados con los procesos metodológicos empleados. El planteamiento tecnológico originario, formalmente más riguroso (frente al carácter "precientífico" y "artesanal" del modelo tradicional), pretende racionalizar los procesos de enseñanza, programar de forma detallada las actuaciones docentes y los medios empleados y medir el aprendizaje de los alumnos en términos de conductas observables -no en vano busca su apoyo científico fundamental en las tendencias conductistas de la psicología. Se preocupa no sólo por la enseñanza de contenidos más adecuados a la realidad actual -elaborados por expertos y enseñados por profesores adiestrados en su tarea-, sino que otorga especial relevancia a las habilidades y capacidades formales (desde las más sencillas, como lectura, escritura, cálculo..., hasta las más complejas, como resolución de problemas, planificación, reflexión, evaluación...), que permitirían, precisamente, al alumno una mayor capacidad de adaptación. En definitiva, este modelo didáctico, que podríamos considerar como "una alternativa tecnológica a la escuela tradicional", responde a una perspectiva positivista, obsesionada por "la eficiencia" y que otorga un papel central a los objetivos (así como el tradicional lo otorgaba a los contenidos). Aunque no haya llegado a tener mucha vigencia real entre nosotros, se mantiene como una especie de modelo idealizado (con cierta aureola de rigor y eficacia) en la consideración de muchos profesores. Un problema importante que se plantea a este enfoque es vincular el desarrollo de las capacidades (que se proponen como objetivos) al contenido con el que se trabajarían y al contexto cultural, pues parece difícil que puedan desarrollarse descontextualizadas e independientes de contenidos específicos. Por otra parte, tampoco este enfoque tiene en cuenta realmente las ideas o concepciones de los alumnos, con todas sus implicaciones, pues, cuando llega a tomarlas en consideración, lo hace con la intención de sustituirlas por el conocimiento "adecuado", representado por el referente disciplinar. Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  6. 6. 6 El modelo didáctico pretende una evaluación "objetiva" (imparcial, basada en datos) del alumno, incorporando cierta "medición" de procesos (pruebas iniciales y finales, por ejemplo).  MODELO CRÍTICO El planteamiento básico del que parte es que el punto clave del aprendizaje es la mente del que aprende; por tanto, el diseño de todo proceso educativo tiene una base fuertemente condicionada por la psicología del aprendizaje y, dentro de ésta, por las teorías constructivistas del aprendizaje. El profesor ayuda a la producción de conocimientos del alumno sin seguir un método científico inductivo sino facilitando un cambio conceptual por avance gradual. Con esta base, más que una programación, se sigue una planificación negociada "del todo" que suele ser interdisciplinar tendente a integrada. Esa negociación no afecta únicamente al qué estudiar, sino que incluye aspectos como la distribución de las relaciones de poder dentro del aula o mecanismos de evaluación que abarcan a todos los componentes educativos, puesto que considera que todos estos aspectos juegan un papel fundamental en los procesos del aprendizaje en las cabezas de sus alumnos. El profesor coordina a los alumnos suministrándoles ideas, explicaciones y material necesario para las acciones que surgen. Tiene definido el camino que quiere seguir pero orienta más que guía, por lo que el avance es lento. Hay un papel de comunicación multidireccional entre docente y alumnos y entre estos últimos; el docente es el coordinador del funcionamiento de la clase, dirige las situaciones y, al mismo tiempo, las modifica por la interacción con los alumnos, con la consiguiente pérdida de protagonismo en el desarrollo de los acontecimientos. La clase se organiza en común acuerdo con los alumnos, en grupos variables y pequeños, con previsión de dinámicas de cambio de sus elementos. Los locales de aula, aula-laboratorio o cualquier otro, con el material consiguiente, son usados con gran flexibilidad, eligiéndose libremente. De este modo, la biblioteca del aula juega un papel muy importante para que el alumno tenga acceso a libros y documentos variados. El cuaderno de aula del alumno es un elemento clave en las estrategias de enseñanza- aprendizaje. La metodología que utiliza este modelo de profesor es investigativa basada en la "resolución de problemas" abiertos, entendidos como dificultades sin solución inmediata. Las clases tienen una gran actividad por practicar un cierto descubrimiento guiado para conseguir una elaboración del conocimiento. En ocasiones, se intenta resolver problemas que no tienen solución. El profesor encarga diseños y sugiere actividades y experiencias relacionadas con el trabajo, para poderlas llevar a cabo en el aula o en el entorno o, incluso, en el laboratorio. Así, a veces, algunos alumnos diseñan lo que hacen, otros eligen diseños orientativos y a los menos se les dirige cómo seguir su ritmo. En suma, este modelo pretende que los alumnos sean protagonistas de su aprendizaje; sin embargo, para que tal situación se dé es necesario una adecuada y difícil tarea de dirección por parte del profesor (Porlán 1993). Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  7. 7. 7 RASGOS BÁSICOS DE LOS MODELOS DIDÁCTICOS ANALIZADOS DIMEN- MODELO DIDÁCTICO MODELO DIDÁCTICO MODELO DIDÁCTICO CRÍTICO SIONES TRADICIONAL TECNOLÓGICO  Enriquecimiento progresivo del  Proporcionar las informaciones  Proporcionar una formación conocimiento del alumno hacia modelos Para qué fundamentales de la cultura "moderna" y "eficaz". más complejos de entender el mundo y de enseñar vigente.  Obsesión por los objetivos. Se actuar en él.  Obsesión por los contenidos sigue una programación detallada.  Importancia de la opción educativa que se tome.  Saberes disciplinares actualizados,  Conocimiento "escolar", que integra con incorporación de algunos diversos referentes (disciplinares, conocimientos no disciplinares. cotidianos, problemática social y ambiental,  Síntesis del saber disciplinar. Contenidos preparados por conocimiento metadisciplinar). Qué enseñar  Predominio de las "informaciones" expertos para ser utilizados por los  La aproximación al conocimiento escolar de carácter conceptual. profesores. deseable se realiza a través de una  Importancia de lo conceptual, pero "hipótesis general de progresión en la otorgando también cierta construcción del conocimiento". relevancia a las destrezas.  No se tienen en cuenta los intereses de los alumnos. Ideas e  Se tienen en cuenta los intereses y las  No se tienen en cuenta ni los  A veces se tienen en cuenta las intereses ideas de los alumnos, tanto en relación con intereses ni las ideas de los ideas de los alumnos, de los el conocimiento propuesto como en relación alumnos. considerándolas como "errores" alumnos con la construcción de ese conocimiento. que hay que sustituir por los conocimientos adecuados.  Metodología vinculada a los métodos de las disciplinas.  Metodología basada en la  Actividades que combinan la transmisión del profesor. exposición y las prácticas,  Metodología basada en la idea de  Actividades centradas en la frecuentemente en forma de "investigación (escolar) del alumno". exposición del profesor, con apoyo secuencia de descubrimiento  Trabajo en torno a "problemas", con en el libro de texto y ejercicios de dirigido (y en ocasiones de secuencia de actividades relativas al repaso. Cómo descubrimiento espontáneo). tratamiento de esos problemas.  El papel del alumno consiste en enseñar  El papel del alumno consiste en la  Papel activo del alumno como constructor escuchar atentamente, "estudiar" y realización sistemática de las (y reconstructor) de su conocimiento. reproducir en los exámenes los actividades programadas. Papel activo del profesor como coordinador contenidos transmitidos.  El papel del profesor consiste en la de los procesos y como "investigador en el  El papel del profesor consiste en exposición y en la dirección de las aula". explicar los temas y mantener el actividades de clase, además del orden en la clase. mantenimiento del orden.  Centrada, a la vez, en el seguimiento de la evolución del conocimiento de los alumnos, de la actuación del profesor y del desarrollo  Centrada en la medición detallada del proyecto. de los aprendizajes.  Centrada en "recordar" los  Atiende de manera sistemáticas a los  Atiende al producto, pero se intenta contenidos transmitidos. procesos. Reformulación a partir de las Evalua-ción medir algunos procesos (p.e. test  Atiende, sobre todo al producto. conclusiones que se van obteniendo. inicial y final).  Realizada mediante exámenes.  Realizada mediante diversidad de  Realizada mediante tests y instrumentos de seguimiento (producciones ejercicios específicos. de los alumnos, diario del profesor, observaciones diversas...). Fuente: Reelaborado por F.F. García Pérez a partir de fuentes diversas La clasificación anterior no puede ni debe entenderse como única, ni debe considerarse como un punto de referencia para asumir una u otra posición metodológica. Resulta difícil decir cual de ellos es el mejor, lo que no impide mostrar algunas ventajas que se presentan a la hora de ser usuarios de uno u otro modelo. Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  8. 8. 8 II. E STILO PEDAGÓGICO DE DON ORIONE Como lo expresa el P. Pedro Ferrine (director de un Colegio de la Obra de Don Orione en Quintero, Chile) "Algo nuevo en Pedagogía"; nuestro sistema educativo se basa sobre cuatro fundamentos orionitas esenciales: a) La Razón: Como principio del saber, instrumento de comprensión y motivo de persuasión hacia una formación de la personalidad integrada. b) El Amor: Vivido en la paternidad y en el espíritu de familia. c) La Fe y la Caridad: En la Divina Providencia y en Jesucristo d) La Religión Católica práctica: Que tenga como base los Sacramentos, la vida de unión con Dios, la oración, la piedad verdadera, vivida y fogueada en la virtud. "...El corazón es la gran puerta de entrada de todos los valores humanos. Éstos cuando se han deslizado casi imperceptiblemente en el corazón y están consolidados por fuertes convicciones de razón y de fe, estructuran las personalidades fuertes que el mundo actual y la Iglesia requieren." Don Orione, Lettere I Pág 359 Hacia un sistema Paterno-Cristiano PATERNAL: Los protagonistas de la educación son considerados padre e hijo. El educador en cierto modo encarna la paternidad de Dios y por otra la función del padre de familia, por lo tanto, el ideal de la Educación se podrá alcanzar en la medida en que se asume una actitud de padre en relación con el alumno, es decir, aceptando al alumno como es y elevarlo desde ahí. CRISTIANO: Nuestra concepción tiene a Cristo por centro que revela al joven el sentido de la existencia, iluminando todo el saber humano y llevándolos a actuar de acuerdo al evangelio y teniendo al Papa por guía en el tiempo. Por eso nuestro sistema debe educar profundamente el alma y católicamente la vida, sin ambigüedades. III. FUERZA Y VIGENCIA DE LA PEDAGOGÍA ORIONITA Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  9. 9. 9 La pedagogía que estamos analizando, a la cual la didáctica presta su servicio, la llamamos “Pedagogía Orionita”. Plenamente Orionita, pues está fundada e identificada a la medida de su fundador San Luis Orione. Sin su persona, sus experiencias, su formación humana e espiritual, sus vivencias, sus reflexiones y su sentido apostólico no podríamos llamarla “Orionita”. La espiritualidad Orionita es ante todo una experiencia, es el camino recorrido por nuestro Padre Fundador. Al ser una experiencia convengamos que es algo personal e irrepetible, sin embargo Don Orione nos legó esa forma particular de vivir el camino de Jesús, haciéndonoslo visible a través de sus cartas. “San Luis Orione escribió muchísimo, pero la urgencia y la multiplicidad de la acción apostólica, y la prioridad indiscutida de la vida interior no le permitieron producir tratados sistemáticos y extensos. Sin embargo, pudo volcar el producto de su experiencia, su santidad, sus muchas lecturas, generalmente en cartas, algunas de las cuales comienzan como simples cartas personales a alguno de sus religiosos y terminan convertidos en esbozos de verdaderos tratados, que trascienden los límites de una carta privada, pero que exigen una reelaboración.” 1 Sustancialmente, son dos las cartas escritas por nuestro Padre Fundador sobre Educación que nos deben servir de referencia y ayuda a la hora de programar y desarrollar nuestras prácticas docentes. Nos referimos a la dirigida al Padre Carlos Pensa el 5 de agosto de 1920 y a la que escribiera desde Victoria (Bs. As.) a los suyos del Colegio "San Geraldo", de Mar de Espanha (Estado de Minas Gerais, Brasil). Con el propósito de identificar los rasgos que caracterizan a la Pedagogía Oionita, proponemos analizar la carta que como muy bien nos lo recuerda el padre Enzo Giustozzi (en El Beato Luis Orione y La Educación” es la cara Magna del Sistema Peagógico-Orionino. Carta que transcribimos en el siguiente cuadro dejando una columna a la derecha para realizar las notas que correspondan. CARTA DEL 21 DE FEBRERO DE 1922 desde Victoria - Buenos Aires 1. (…) " y ahora vayamos al grano, que el tiempo es breve y el trabajo mucho. La escuela secundaria, que con la ayuda de Dios, reabre sus puertas en esa ciudad, creo que redundará en mucho mérito para Uds. que enseñan en ella y que dará buenos frutos y eficaces resultados para los alumnos, de primero y segundo año, si -como dijera N. Tommaseo- la escuela es templo de educación verdadera, cristiana y ciudadana, y de instrucción sólida, iluminada por la fe. Nuestra escuela deberá merecer el respeto de un templo, y habremos de transformarla en cátedra de altísimo ministerio, en palestra de auténtico apostolado. 2. Amemos a nuestra escuela y hagamos que nuestros alumnos la amen. El que enseña es el que debe despertar ese amor, de modo que la escuela se transforme en santuario consagrado al saber y la virtud de nuestros alumnos, y así ellos no piensen ni deseen otra cosa que estar en su escuela, con sus maestros. Y el que enseña obtendrá ese feliz resultado, si hace agradable y llevadera la enseñanza -y no pesada y aburrida- llevando a sus alumnos gradualmente, de la mano, como una madre lleva a sus hijos. Para hacer el estudio menos pesado, el maestro -en primer lugar- habrá de estudiar y prepararse bien él, y luego acompañar a sus alumnos como estudiando a la par de ellos. 3. Sea la escuela una familia, de buena disciplina y moral, llevada con mucha diligencia y mucho afecto en el Señor. Toquen, de vez en cuando, la cuerda del sentimiento, el corazón de sus alumnos, y elévense con ellos hasta Dios. ¡Así se educa! Un instituto educacional es siempre una gran obra de caridad; dice la Sagrada 1 Hna. María Jesús Nieva. (2005) En “Un aporte para la educación en valores” La pedagogía cristiano-paternal de San Luis Orione” Editorial Santa María. Buenos Aires. Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  10. 10. 10 Escritura: 'Los que enseñan la justicia a muchos, brillarán como estrellas, por toda la eternidad 4. Y, especialmente, tratándose de una escuela nuestra, y en Brasil cuya fe padece tantas insidias, la enseñanza debe ser apostolado verdadero, cabal escuela de formación católica de todos los niños que acuden a nosotros. El Brasil de hoy, como casi toda América del Sur en general, padece el asedio del protestantismo, la teosofía y el espiritismo. Y muchos débiles en la fe o ignorantes, se dejan seducir o comprar, vendiendo su alma por un plato de lentejas, como Esaú. 5. Habrá que prevenir y proteger a la juventud, valiéndonos de la escuela, para formarla bien en la religión, llevarla a la vida católica práctica, salvarla. Si los educamos a conciencia, y si formamos en ellos una base sólida de fe, de voluntad, y un carácter fuerte y sinceramente cristiano, el buen resultado estará asegurado, aún en los estudios. (...) Estará asegurado el porvenir y la vida moral y religiosa del país, base de todo. Pero para obtener esto, deben estar profundamente convencidos y entender bien que hay una sola fuerza capaz de infundir bondad a los jóvenes y hacer de ellos abanderados de la fe, de la bondad, del crecimiento moral y cívico de la sociedad; sólo hay una fuerza: la bendición de Dios sobre nuestro humilde trabajo, y la verdad dispensada en toda su amplitud -sea natural e imperfecta, que sobrenatural y perfecta que es la gracia de Jesucristo. (...) Diríjanse siempre a los jóvenes con palabras de aliento y estímulo, no sólo al comenzar las clases, predisponiéndolos con palabras ardientes, llenas de nobleza y de bondad. 6. La educación de los jóvenes debe encararse teniendo siempre presente que son racionales y católicos; hay dos medios, pues, a tener en cuenta: la razón y la fe católica, es decir, fe íntegra y universal. Tengamos siempre presente que los medios externos, meramente mecánicos, jamás podrán sustituir al bien o producir el bien, que está constituido por la verdad y la gracia de Dios; estos medios sólo pueden predisponer los ánimos, ayudar de algún modo a recibir la verdad y la gracia. Una educación que pusiese toda su confianza en medios meramente negativos, externos o normativos, y descuidase los medios más directos, y específicos, provocaría en los jóvenes, áridos -cuando no, funestos- efectos. Los de la escuela laica. O a lo más, produciría una bondad aparente, postiza, pasajera; que podríamos llamar, bondad de colegio. Y en cuanto a piedad, produciría un simple barniz, una caricatura de la piedad -cuando no, una simulación- que no llega al alma, que no transforma el corazón, porque no es sentida, ni penetra el espíritu; una piedad que se esfumará rápidamente y dejará peor que antes. 7. Debemos tener un sistema educativo propio y formarnos en él; un sistema que complete lo que haya de bueno en los antiguos y en los modernos sistemas, y que reacciona contra una educación cristiana blanda y superficial, más aparente que real, más formal que vital. Debemos y queremos educar profundamente el espíritu y católicamente la vida, sin ambigüedades. Educar para una vida católica no meramente superficial (es decir, nominal e irreal) sino para una práctica católica basada en los sacramentos, en la vida de unión con Dios, de oración y piedad verdaderas, vida vivida e inflamada de virtud. Y hasta que no logremos que la juventud vuelva a ser cristiana en su espíritu de Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  11. 11. 11 fe y en su vida pública y privada, hasta que no reconstruyamos cristianamente las conciencias y la mentalidad de nuestros alumnos, no habremos conseguido nada. Las más poderosos fuerzas del mundo moral son, la fe católica y una personalidad sólidamente cristiana, estructurada según el Evangelio y las ense- ñanzas de la Iglesia; y si se trata de jóvenes que saben añadir a todo esto su ardor juvenil, entonces provocan la admiración espontánea de todos y arrastran. 8. Pero para contagiar este temple, por empezar, debemos tener el corazón lleno de Dios nosotros, y así saber educar el corazón de los jóvenes hacia Dios; puesto que es el corazón el que orienta la vida, no el intelecto. Por eso ya decían los latinos: 'corculum quod facit homines', hace falta corazón, el corazón hace al hombre, es decir, el corazón constituye la grandeza moral del hombre, siempre que sea -como debe- un altar consagrado a Dios. (...) La base de nuestro método no está sólo en la razón y en la benignidad, sino en la fe y en la religión católica -practicada-, y la inspiración de un alma y corazón de educador que ama verdaderamente a Dios, y lo hace amar, suavemente, orientando a los jóvenes por los caminos de Dios. 9. El educador hágase querer santa y noblemente, más que hacerse temer; y si quisiera hacerse temer, hágase estimar y amar en el Señor. Vivimos en un mundo que, en cuanto a la fe, está volviendo al paganismo; y es precisamente la fe y la caridad de Cristo las que deben reconstruir el mundo. Si el educador quiere realmente educar y plasmar la imagen de Jesús en el alma de los jóvenes y en la sociedad debe vivir de fe y de caridad, ¡deben brillar en su vida; deben reflejarse en su rostro, en sus palabras, en toda su enseñanza! Entonces la educación cumplirá con su misión cristiana y cívica, redundará en gran mérito para el educador y provecho de los alumnos, porque infundirá en ellos el santo temor de Dios, fundamento y principio de toda auténtica sabiduría y los principios de una vida intachable y cristiana. Por tanto, no basta que los educadores tengan virtud y espíritu de Cristo para su consumo personal, sino que en su lámpara deben tener aceite suficiente para ellos y para sus alumnos, para poder iluminarlos y guiarlos, infundirles moralidad y religión; para lo que no basta una clase o media hora semanal, como para otras materias, sino que deben constituir la preocupación de todas las horas del año escolar, de toda nuestra tarea, de nuestra vida. 10. Que los alumnos vean en nosotros intenso afán en pro de su verdadero bien, de un porvenir mejor para ellos; vean que somos puntuales, y aprenderán a serlo; que vean en nosotros diligencia, amabilidad, mucha educación, seriedad -nada de liviandades- actividad solícita, junto con dulzura; eficacia, trabajo; que vean que estudiamos, y estudiarán. ¡Si ven que Uds. son religiosos y piadosos, cuánto aprenderán a serlo ellos! ¡Si el profesor no se hace esperar, da ejemplo de precisa diligencia a sus alumnos! ¡Si ven que prepara las clases, que siempre está preparado, ellos, a su vez, no perderán tiempo! ¿Quién es el que constituye, crea, la escuela? ¡El maestro! ¿Quién forma a los alumnos? ¡El ejemplo del maestro! ¿De quién dependen los resultados de la escuela? En gran medida del maestro. Los jóvenes se Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  12. 12. 12 fijan más en el ejemplo del profesor, que en sus palabras: es siempre cierto aquello de "Las palabras influyen, pero los ejemplos arrastran” También Séneca -citó a un pagano, aunque podría citar a cien Padres de la Iglesia- decía: "Elige pues un maestro, a quien admires al verlo más que al oírlo". Y el gran Severino Boecio, muerto en la cárcel por la fe, sepultado en Pavía, ante cuya tumba acudí siendo aún estudiante y luego sacerdote, en búsqueda de fuerza e inspiración en momentos decisivos y muy difíciles de mi vida, Severino Boecio, canonizado por la Iglesia, en el Capítulo VI de su "de consolatione [philosophiae)" - escrito en la cárcel- dice: "El Maestro sea veraz en sus palabras (siempre la verdad), justo en el juzgar, amable en el diálogo, sobresaliente en la virtud, laudable por su bondad, manso de modo que dé ejemplo a sus discípulos con sus buenas obras". ¡Ejemplo, ejemplo, ejemplo! Los jóvenes, más que razonar, hacen e imitan lo que ven hacer. 11. Y, además del buen ejemplo, los Hijos de la Divina Providencia habrán de tener como característica especial de su enseñanza el hacer brillar en todo a Dios y su Providencia "que penetra y gobierna el universo",-como dijera Dante- que la Providencia divina brille y se vea en todo. Y aprovechar toda ocasión para que la instrucción esté al servicio de la educación y perfeccionamiento moral, para formar al joven en una sólida conciencia católica, educando y reforzando lo mejor del hombre, la voluntad, sede de la virtud. A este respecto, no hay nada más conmovedor que lo que leemos en el tratado "De Ordine", de San Agustín, en el cap. X. Conduzcamos a nuestros niños, no sólo a la bondad y a la formación, sino a la perfección y grandeza moral, que residen principalmente en la voluntad y el corazón, como ya dije. Y ésta ha de servir como trampolín para llegar más alto (…), para llegar a Dios y amar a la Santa Iglesia de Dios, nuestro sagrado y gran amor. 12. No es cuestión de echar sermones todos los días, antes bien, quiero decirles que se cuiden muy bien de ello, ni se les ocurra transformar el aula en una capilla, ni la cátedra en un púlpito. ¡No! Sin duda que todo debe ser noble y santo en la escuela, como es en el templo, pero nada de sermones. Es que todo en uds. deberá hablar de Dios; aprovéchenlo todo para infundir y difundir la fe y el amor de Dios: podrá ser a veces una palabra incidental en medio de una explicación o bien una reflexión; podrá ser marcar a fuego una mala acción de un prócer. ¡Es que si amamos a Dios, todo proclama su Nombre!. Y espontáneamente, tendremos un gesto o una alusión, más eficaces que todo un sermón. Inculquen en profundidad que la virtud jamás perjudica al hombre, es el vicio el que daña, siempre. 13. Traten de mantener siempre ocupada la atención de los jóvenes, gratamente ocupada, jamás con aburrimiento, despierten su interés, que amen las materias de estudio, aún las más áridas; jamás acentúen que son difíciles; háganlas fáciles, transfórmenlas en fáciles. Cierta vez, iba yo a la montaña a predicar a Volpara (Liguria). Salgo de Cantalupo, a pie y empiezo a subir. Subo y subo; me cruzo con un montañés: -¿Cuánto falta? -le Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  13. 13. 13 pregunto. - Media hora -me dice. Cobro aliento y ¡adelante! camino una larga hora más, y nada; ni el campanario se ve. Me cruzo con una mujer y le pregunto: -¿Cuánto falta para Volpara? -Y... -me dice- media hora, más o menos. Entonces le dije a mis piernas: ¡Ánimo, adelante! Y, así caminé dos o tres horas más, hasta que me sorprendió la noche. Estaba en un cerro, en medio de un bosque; allá abajo veo unas luces: me dirijo hacia ellas ¡era Volpara! Al fin llegué. Si me hubieran dicho de entrada que había cuatro o cinco horas de camino, quizás me hubiera desanimado y no hubiera llegado a tiempo para comenzar la santa misión, al día siguiente. Con los jóvenes hay que hacer así; son animosos y de buenas piernas, y de 14 a 20 años pueden y deben hacer mucho camino (...) 14. Hagan avanzar a los alumnos, háganlos avanzar, pero en todo ¡cuidado! en todo: en la piedad y virtud, como en el saber. Porque pobre del que omitiera presentar a Dios a los jóvenes, a Dios como guía de los jóvenes. Entonces, los alumnos amarán y se aficionarán tanto a la escuela, experimentarán tanto gozo espiritual, tanta felicidad, que preferirán la escuela a su casa, querrán estar en el Instituto, con nosotros, de modo que, unidos a nosotros con noble afecto y estimando y confiando plenamente en nuestra palabra, creerán fácilmente lo que les digamos: comprenderán que su verdadero bien está en lo que les aconsejemos, y así, será más fácil llevarlos a Dios y ocuparlos en el culto de la virtud y el saber, para que no vayan a buscar deleites en cosas frívolas o, peor aún, bajas e indignas. El joven debe tener el espíritu siempre noblemente ocupado y encontrar gusto en las cosas nobles, y no en las bajas y vulgares. Y, aquí, recordaré la estupenda frase de Santo Tomás de Aquino: "Nadie puede estar mucho tiempo sin delectación (gratificación): por eso, el que carece de delectaciones, pasa a las carnales". 15. ¡No teman excederse en el entusiasmar a los jóvenes laicos por el saber, el estudiar, el cultivo de las letras, de las ciencias y de las artes! Fomenten en ellos el deseo de formarse y hacerse hombres, de progresar, de sentirse mejores y más instruidos, de anhelar honrar a Dios en sus personas, a Dios que los creó y cuya imagen somos; de honrar a su familia, a su ciudad y a la Patria, que tanto espera de los jóvenes. Mantengan siempre unidos estos dos amores, Dios y la Patria, y háganlos vibrar por ellos: ¡harán prodigios! No separen nunca estos dos grandes sentimientos; y será luz que, acompañará e iluminará toda su vida. (...) 16. Es preciso que en las casas haya unión de espíritus y de deseos, de corazones y de trabajo en Cristo. Tengan presente su responsabilidad ante Dios, la Congregación y la sociedad. Hay ciertos errores que no pueden repetirse: ¡Son mortales! ¡No les encomiendo las máquinas; les encomiendo las almas de los jóvenes, su formación moral, católica e intelectual. Cultiven su espíritu y su mente, eduquen su corazón! Les costará trabajo, fracasos y sufrimientos, pero vuelvan sus ojos a Cristo y Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  14. 14. 14 reflexionen que trabajan para El y con El, y por la Iglesia; y de Dios recibirán la recompensa. Por otra parte, la misma sabiduría de los hombres enseña que los más hondos sufrimientos redundan en las alegrías interiores más nobles; pues, así como sin agua no reverdece la tierra, del mismo modo, un alma sin lágrimas no florece a los ojos de Dios. 17. No hay virtud sin fortaleza de espíritu, sin sacrificio, sin sufrimientos, sin cruz. Sea en álgebra, que en política o en religión, la cruz es siempre un signo positivo. iA Dios y al prójimo se los ama en la cruz! ¡Se los ama y se los sirve en la cruz! ¡Qué gran verdad!. Y oculten sus lágrimas en el regazo de la Virgen de los Dolores y viértanlas como bálsamo en las llagas del crucificado: sin duda, será más valioso y agradable bálsamo que el que la misma Magdalena llevaba al Santo Sepulcro. ¡Cuánto mejor que esconder la alegría, es ocultar el sufrimiento! El que ama a Dios de verdad, acepta el sufrimiento por amor a Dios. ¿No exclamaba acaso Santa Teresa "padecer o morir"? Y el que ha aprendido a padecer, suele callar. El que no acierta a callarse, ha sufrido poco, o no ha aprendido a sufrir; poco sabe de amor a Dios y a los hombres, (...) Sea la belleza verdadera de las cosas -más que su forma o utilidad- la que eleve sus almas y las de sus alumnos a Dios. 18. Hay que establecer bien, cuanto antes, el horario, observarlo nosotros y los alumnos con escrupulosidad y aún con severidad. El educador sin método no llega a nada. Toda alegría de los alumnos sea su alegría, y todo sufrimiento de ellos lo sea también de Uds. No levanten demasiado la voz al dictar clase. Jamás castiguen a bulto, a todos. iFelicitar a todos, sí! ¡Felicitar colectivamente y castigar individualmente! ¡Regla importante! Porque si se los sanciona a todos en conjunto, no sentirán vergüenza, se encogerán de hombros y hasta se burlarán, porque semejante castigo será tomado a la ligera y así no produce efecto alguno: "Solacium miseris, socios habere poenantes" Y, en este caso es así: si todos están castigados, ya no hay castigo, no hace efecto. Estudien a sus muchachos: observen y mediten su realidad personal. ¿Quieren realmente instruir y educar y que esa tarea educativa sea un noble ministerio? Observen, reflexionen, tomen apuntes y estimulen hasta el mínimo progreso, y tengan una preocupación verdadera por el crecimiento de cada uno y que vean que se ocupan de ellos con cariño y atención fraternales. Eduquen a los jóvenes á la necesidad y alegría del sufrimiento: ¡La vida está regada de lágrimas! Toda alegría incluye una pizca de sufrimiento. Y, cuando les toque en suerte algún sufrimiento, ayúdenles a buscar la causa y verán que -como Renzo, el protagonista de "Los novios", de Manzoni- se encontrarán que las más de las veces, directa o indirectamente, la responsabilidad es de uno mismo. Pero, los más íntimos sufrimientos provocan las alegrías más nobles; y la estructura de la sociedad de los hombres, es tal, que de cada mal nace siempre un bien mayor, como dice Manzoni en su "Adiós, montañas". 19. Traten de que los jóvenes sientan que progresan día a día, en todo sentido; que sientan que cada día saben algo más de la vida, y que crecen moral, cívica y cristianamente. Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  15. 15. 15 Cuanto más avancen en el saber y la virtud, tanto más meritoria será la tarea de Uds. y de ellos. Esto lo obtendrán haciendo que sus clases sean vivenciales -y la enseñanza se hará atrayente, fácil, interesante- conservando además un cierto orden en las clases y puntualidad en las horas establecidas; si enseñan con un buen bagaje de ciencia, y de todos los conocimientos necesarios para gustar e instruir realmente, si estudian, no tanto lo que les gusta, sino que se preparan bien en las materias de enseñanza, estudiando lo más útil para enseñar bien y con provecho, lo que pueda ser más útil y beneficioso a los demás. Hagan fácil y popular lo que podría ser difícil y costoso retener. Mantengan viva la atención y despabilados los espíritus de los alumnos, con sus explicaciones. Y, por sobre todo, sobre todo y sobre todo, encomiéndense a Dios, junto con sus alumnos. Referido a esto quisiera que leyeran algunas espléndidas páginas de San Agustín, eximio maestro, de su "La catequesis a principiantes", Por ej. el cap. IV. Y alienten mucho a sus alumnos -ya lo dije antes, pero no está demás repetirlo- infúndanles ánimo siempre, siempre y siempre no los desalienten ni humillen jamás, jamás, jamás. 20. Y, si quieren ser eminentemente eficaces en el arte de educar e instruir, tomen como modelo a Jesús, maestro de maestros. Fíjense que el Evangelio es el más sublime tratado de pedagogía y didáctica que pueda haber. Fíjense en el método -rebosante de noble y popular sencillez, de eficacia excepcional sobre las multitudes- que emplea Jesús para trasmitir su nueva doctrina divina a ese pueblo hebreo, que era de los más lentos de inteligencia -los hebreos no produjeron ningún artista medianamente digno de mención- y eran considerados los ignorantes de Palestina. Siguiendo el ejemplo de Cristo, al enseñar o corregir, sean pacientes, serenos, tranquilos, sencillos, juiciosos, sin gritar jamás, salvo alguna rarísima excepción; obren siempre con ponderación, con madurez, con paciencia y, principalmente -sé bien que estoy repitiéndolo- con paciencia. Dice el Evangelio: "Con su paciencia, Uds. poseerán sus almas". Por eso yo les digo que poseerán también las de sus alumnos, si mantienen la calma, la serenidad, la paciencia, con ellos; si en clase, les enseñan y los corrigen con amor: corregir, etimológicamente, equivale, a regir juntos, enmendarse a sí mismo y a los demás. Hay que tener en cuenta cómo son los niños de sorpresivos y momentáneos en sus arranques. 21. Tengan cuidado, al corregir defectos, de no arrancar también las buenas cualidades que los jóvenes tienen. Recordemos la parábola evangélica, en la que Jesús recomienda paciencia y tacto para no arrancar el trigo, junto con la cizaña. Jamás usemos el crudo rigor que enajena los corazones, la aspereza que obtiene el efecto contrario, jamás esas palabras vulgares y groseras que rebajan más a quien las dice que a quien están dirigidas; más bien, asome siempre una palabra de consuelo para el culpable, que lo anime al bien. La virtud grosera no es auténtica virtud; es tanto mayor la virtud, cuanto más cortesía haya en las acciones. No es suficiente conocer y amar la verdad. ¡Hay que saber decirla y ponerla por obra! Si hubiera que usar rigor, hágaselo siempre con juicio, con moderación, más bien notifíquese a la familia; y, si no hay caso, si no se puede evitar el rigor, más bien Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  16. 16. 16 aplíquese una suspensión por algunos días, luego por más días; y, por fin, en los casos gravísimos dimítaselos, sea de la escuela que de la casa. Me refiero sean a internos, que a externos. "Pero dimítanlos con consolación", dice San Ignacio: que no se vayan con el alma envenenada, ¡jamás! Siempre guardaré el grato recuerdo de Mons. Novelli, Rector mío en el Seminario, tan bondadoso con todos nosotros que, cuando tenía que separar a alguien del Seminario, lo hacía con tan amable persuasión, que el mismo expulsado se refería a él con el mejor de los recuerdos. Así obren también Uds., teniendo en cuenta además, que se trata de miembros de la parroquia o gente con relaciones en la ciudad. Antes, agoten todos los recursos que la religión, el corazón y la razón les sugieran. Y, cuando no haya más remedio que aplicar un castigo, háganlo con altura, sin la más mínima apariencia de irritación: más bien, muestren el disgusto que les causa tener que castigar, muy a pesar de Uds. 22. Al reprender, háganlo con palabras y modales corteses, que provoquen afecto y estima, y jamás los enemisten con el castigado, sus parientes o quien haya presenciado la reprensión. Y las travesuras, tómenlas como lo que son: travesuras; y no castiguen jamás con espíritu alterado, sino al día siguiente, si, es posible, o después de algunas horas. Sean oportunos al dar consejos, y bastarán pocos. Repito, no sé si por tercera o cuarta vez, ¡hace falta mucha paciencia, mucha discreción, mucha bondad, mucho amor a Dios y al prójimo! 23. Pero, cuidado, nada de connivencias con los defectos, no sean blandos con los perezosos, nada de tolerancia con los viciosos. Una cosa es comprender un tropiezo, muy otra es la complicidad. Y, seamos imparciales con todos, nada de favoritismos, con ninguno, aunque fuera San Luis Gonzaga, Dante Alighieri o el hijo del Rey. Nada de parcialidades, ni preferencias, ni favoritismos, ¡con nadie! Imparcialidad, pues, y que todos reciban igual trato con igual y santo afecto en Jesucristo, con la misma atención, con la misma discreción, también en el rigor. Háblenles a los jóvenes y piensen en ellos, con el corazón (...) No se admitan conversaciones, gestos o acciones obscenas, si no quieren que la maldición de Dios caiga sobre ustedes y nuestro Instituto. Preserven al Instituto de los precozmente maliciosos o ya corrompidos o viciosos. Manzoni cuenta que fue corrompido en el internado por un compañero precozmente malicioso. Estén atentos, pónganse mutuamente sobreaviso, sean previsores, aconsejen, llamen al orden; si fuera necesario, informen luego a las respectivas familias y, si no hay enmienda, aún con dolor -y poniendo de manifiesto el dolor que sienten- procedan a la exclusión del alumno. Base primera de la convivencia ciudadana y de toda sana educación es la moralidad y honestidad de costumbres, no sólo para nosotros, los católicos, sino para todos los pueblos, bajo todos los cielos. (...) Para proteger a nuestros alumnos de los lobos y educarlos para una vida honesta y verdaderamente cristiana, les recuerdo que una de las principales reglas propias de nuestro sistema educativo, es Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  17. 17. 17 la de tener siempre a los jóvenes a la vista, no dejarlos nunca solos, ni de día ni de noche; eso sí, esa vigilancia debe ejercerse casi sin que ellos lo noten; es así que todo buen asistente(25) habrá de hacer propia, en lo referente a vigilancia, la si- guiente norma del arte: "El arte, que todo lo hace, nunca se muestra". Cuidar a los jóvenes, observarlos y acompañarlos siempre y a todas partes, sin mostrarse, sin que se note. Que no piensen nunca que desconfiamos de ellos, sino que los amamos y les tenemos estima. Y el corazón del padre que ama, teme; y precisamente porque ama, se preocupa; no es desconfianza, por tanto, es amor en Cristo. 24. Así como dije que hay que obrar respecto de los castigos y el espíritu con que deben aplicarse, igualmente ahora les digo, que hay que evitar los dos excesos, ambos reprobables por igual. Destiérrense los castigos reprobados por la caridad cristiana, la sana pedagogía y las leyes vigentes, así como cualquier otro castigo severo y humillante excesivamente largo, incompatible con nuestra condición de sacerdotes y religiosos, de educadores de corazones y salvadores de almas. Nuestro sistema, que denominaremos "cristiano-paternal", no sólo elimina taxativamente todo castigo excesivamente prolongado, penoso y humillante sino que además -y por ningún motivo- admite el pegarles a los jóvenes: sean estudiantes u obreros, pequeños o grandes, huérfanos pobres o hijos de familias distinguidas. Pegar, jamás, por ninguna razón. El que se excede, pierde y se acabó: ya no podrá hacer bien alguno. El rigor ha de usarse sólo como medicina, en raras, rarísimas ocasiones; y siempre sin apasionamiento, sin ira, con serenidad de espíritu, en la serenidad de la luz, en la calma de la razón, con espíritu elevado, ¡en Dios! En una palabra: no castigar si no es estrictamente necesario, y que el rigor sea suavizado por la amabilidad: hay que hacerse querer, más bien que temer (...) Y, así como afirmé que hay que eliminar los castigos antipedagógicos y anticristianos, y que empleemos e instauremos un nuevo sistema de educación nuestro "cristiano- paternal", de igual modo debo prohibir el otro exceso, es decir, el manosear a los niños. 25. Ni pegar, ni manosear (...) Nada de afeminaciones, nada de melosidades, de mimos con los jóvenes, ni entre jóvenes, ¡nunca! (...) Por tanto, fuera las caricias, los embobamientos, las liviandades, los mimos, que nacen siempre de un deplorable sentimentalismo: ifuera todo cariño que apunte a lo carnal! Fuera los regalitos, hechos a éste sí y a aquél no; fuera los favoritismos a los bien vestidos, limpitos y de carita más redondita. (...) "El amor santo no conoce regalitos", dice San Jerónimo. ¿Quién hay que haya amado a la juventud más santamente que San Felipe Neri o San José de Calasanz? ¿Quién puede acercarse a la grandeza de corazón en Cristo, por la salvación de los jóvenes, de un San Juan Bosco? Y ninguno de estos apóstoles de la juventud, se permitió jamás atraer a los jóvenes con estos medios y reprobaban muy celosamente y apartaban de sí a quie- nes obraban de otra manera. Hagamos nosotros lo mismo y Dios bendecirá nuestro trabajo y Dios estará con nosotros. Amemos a las sagradas almas de los niños en Cristo Jesús, como a ángeles, como a hermanitos menores. (...) Debemos amar a todos sin excepción, no por su despejada inteligencia, ni por su agudeza o buena memoria, ni por su bien vestir, ni Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  18. 18. 18 por su urbanidad, por su fina voz, o porque son de una familia allegada o de buena posición, ni por su rostro o su naricita respingada o rosada; sino, porque en ellos vemos y amamos a Jesús. 26. Amamos su alma que queremos salvar, siguiendo el ejemplo de Jesucristo; pero a todos en igual medida, y si hubiera que tener alguna preferencia, sea para los más débiles, los de mala conducta, los más ingratos, sin por eso dejar de alentar a los más diligentes y más buenos. Así como a veces una planta, olvidada y abandonada en la montaña prende y echa raíces en profundidad, así más de una vez se ha visto que niños sin apariencias o dejados de lado, si se los ayuda y poseen férrea voluntad, bondad e inteligencia, producen frutos admirables de virtud y sabiduría, sorprendentes. y amémoslos a todos con gran respeto, o mejor, con la mayor reverencia: "Al niño se le debe la mayor reverencia", decía Juvenal, ¡y era un educador pagano! ¡Fíjense de qué cátedra hemos de aprender! Don Bosco tenía una especie de veneración por los jóvenes: miraba el gran bien que nacería para la Iglesia y la sociedad: los jóvenes son nuestro futuro. Y, sobre todo, veía en ellos la imagen de Dios, los pequeños de Dios, los más queridos por el Corazón de Jesús 27. Y debemos orar, orar incesantemente a Dios y a La Santísima Virgen por nosotros y por nuestros alumnos; porque, desde el punto de vista cristiano, es la gracia de Dios la que corrige y hace virtuosos a los jóvenes. Y donde hemos obrado así, hemos obtenido, con la gracia de Dios, resultados más que satisfactorios, estupendos. Dios no se borra más del corazón y la vida de nuestros alumnos; y, si una nube pasajera lo oscureciera, muy pronto reaparecería en el horizonte para seguir iluminando la vida de nuestros exalumnos. Hemos llenado de Dios, completamente, su corazón, su alma joven, su mente; hemos roturado profundamente su vida con Dios; es imposible, diría, que puedan perderlo, pues Dios, aún sepultado, renacerá. (…) Pero, para educar de esta manera, hay que amar a Dios; para instruir y educar así, hay que tener el corazón encendido de Dios; hay que hacerse niño con los niños. (…) Hay que exponer con claridad las verdades que queremos grabar en la mente y el corazón de los alumnos, al alcance de todos, sin perdernos en exquisiteces conceptuales o pruritos eruditos; y enseñar, conscientes de que trabajamos para Dios y cumplimos una de las más hermosas obras de misericordia. 28. En todo lo que decimos y enseñamos, de palabra o con el ejemplo, hagamos brillar la virtud y mostrémosla deseable y digna de ser seguida, estigmatizando el vicio, de modo que se le cobre todo el horror que merece. Y, principalmente, démosle a la verdad en lo moral esa luz infinita que diviniza - por decirlo así- a los que la albergan en su alma, haciendo que puedan superar, por obra de la gracia de Dios, todas las seducciones mundanales. Por tanto, es necesario que nuestros alumnos se acerquen digna y asiduamente a los sacramentos, ya que por ellos se recibe la gracia. "Educación e instrucción de la juventud sin espíritu religioso: iesa es la llaga de nuestro tiempo!", escribía a los superiores salesianos de América, mi venerado confesor, Don Rúa (...). Para Don Bosco, los sacramentos no son sólo fuentes de la gracia, sino que - Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  19. 19. 19 especialmente la confesión- tienen enorme eficacia para preservar del mal y educar a la juventud para una vida honesta y cristiana. No sólo hemos de recurrir semanalmente a la confesión y diariamente a la comunión; sino que debemos aconsejar mucho a nuestros alumnos que confiesen y comulguen. El cuerpo siente necesidad de su alimento diario. Y el alma, ¿no habrá de sentir la necesidad de Pan vivo bajado del cielo, "remedio de inmortalidad", para nosotros, como escribiera San Ignacio, obispo y mártir? (...) 29. Pero, en las otras prácticas piadosas, sean discretos y sobrios; no cansen a los jóvenes con dos rosarios, por ejemplo; las prácticas piadosas no deben ser pesadas y aburridas; sea la religión como un rayo de luz de lo alto que alumbra, entibia, sana, y sea vivificante y deseada: así ha de ser la piedad. Las prácticas piadosas son útiles, necesarias, pero son un medio, no un fin, no lo olvidemos. En nosotros y en los jóvenes, todo -prácticas piadosas, disciplina, estudio, trabajo- debe subordinarse a la piedad sólida, es decir, al amor a Dios, a las virtudes cristianas, a la santidad auténtica que no consiste en repetir "Señor, Señor". Cultiven lo intelectual, pero más la virtud; la agudeza intelectual es la superficie, la virtud es lo sólido. Y, ahora, quisiera recapitular; pero, cómo hacerlo con tantas cosas dichas, repetidas, sin mayor orden. (...) Con su ejemplo, edifiquen a Jesús en la vida de los jóvenes. El que enseña virtud, sin dar ejemplo hace como los venecianos en Venecia. Uno pregunta por una calle y contestan: siempre derecho, siempre derecho y hay que doblar cada doce pasos por ese dédalo de angostas callejuelas. Hace falta un guía para acertar con ese siempre derecho: el ejemplo; ejemplo y método; el hombre sin método es inconsistente; y sin método, ni se instruye ni se educa. Ejemplo y método en la piedad, ejemplo de humildad, de fervor, de bondad religiosa, de unión entre Uds., de acercamiento a nuestros sacerdotes. Y fomentemos en los jóvenes una vida sinceramente católica, practicada, y gran amor a Dios, creando o plasmando en ellos conciencia y temple cristiano católico, de una sola pieza, granítico. 30. Así como no se cumple bien con el deber, sino haciendo más de lo meramente debido, igualmente hay que ser más que cristiano, hay que ser católico y papal para ser cristiano verdadero. Infúndanles el hábito de sentir con altura y elevación de pensamiento, pensamiento generoso, espiritual; y edúquenlos en la sinceridad, en la rectitud, en la pureza de intención, en la presencia de Dios; a evitar las acciones innobles, los compañeros innobles, las lecturas innobles, vanas y peligrosas. Que todas sus palabras inspiren a los jóvenes ese gozo interior que hace reflexionar que dilata el corazón, que conmueve hasta las lágrimas. Inculquen ideas claras sobre el uso del tiempo, la fuga del ocio, el trabajo como ley y como deber que nos impuso Dios. ¡Oración y trabajo! decía Don Bosco. Jesús trabajó: todos debemos trabajar, de alguna manera; la naturaleza no admite el ocio. Y será de gran ayuda, si los jóvenes perciben que Uds. dominan bien las materias que enseñan; si ven que estudian y se preparan con seriedad. Entonces tendrán gran estima por sus enseñanzas y, como lógica consecuencia, se sentirán estimulados a Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  20. 20. 20 estudiar y a obrar bien. San Ambrosio, gobernador y luego Gran Obispo de Milán y uno de los insignes Padres de la Iglesia, dice en el Tratado "Sobre las Vírgenes" (...) "Es nobleza del maestro el ser el primero en el ardor por aprender". Esa pasión por aprender tienen que infundírsela Uds. con su espíritu, su nobleza, su conducta virtuosa y religiosa, haciéndoles sentir el deber cristiano del estudio, la bondad y el deleite del estudio, la recompensa del trabajo, hecho según la fe y la conciencia cristiana y ciudadana. Pero el estímulo más eficaz y duradero lo recibirán principalmente de la virtud de Uds. Que en ellos y en Uds. el trabajo se transforme en virtud, como debe ser y como es; porque, cuando se lo consagra, el trabajo se transforma en oración: "hay que orar siempre", también al trabajar y, entonces, el trabajo santificará la vida verdaderamente. Y, además, pídanle a Dios que reconforte sus fatigas y desvelos. Y también ¡y esto no hay que olvidarlo! una tierna y filial devoción a la Santísima Virgen y a la Santa Iglesia de Roma. Y termino aquí: estoy cansado. Oh Señor, bendice Tú estas páginas. 31. ¡Cuánto bien harán Uds. hijos míos, si marchan unidos a la Santísima Virgen, nuestra Madre Fundadora! ¡Si encienden en los corazones de los jóvenes la lámpara del amor a la Virgen Bendita! (…) En medio de los disgustos y amargos desengaños de la vida, nuestros, alumnos no hallarán pensamiento más consolador que el recuerdo de la Santísima Virgen y que refugiarse en sus brazos. 32. Y llegado aquí, no sé, no quiero terminar, sin recomendarles también encarecidamente la higiene, el aspecto decente y decoroso, y la limpieza de la casa, así como la limpieza personal y de las aulas. Las personas desaseadas no poseen el sentido de la virtud plena. El vestir y comportarnos con corrección es un modo de expresar tácitamente nuestro respeto para con las personas que tratamos (...). Esto también educa y es edificante en Cristo. (….) No destruyan esta carta, pues quiero revisarla para rehacerla y mandarla a las casas. Hijos míos, hay muchos que gastan la vida en el mal, y son los hijos de las tinieblas; ¿en qué la emplearemos nosotros que somos, debemos ser, hijos de la luz y la verdad? Hagamos el bien de verdad y prodiguémonos plenamente por amor a Dios y al prójimo; y obremos el bien para honrar a nuestra Madre, la Iglesia; y, ese bien ¡hagámoslo bien! (…) DISPOSITIVO DIMENSIONES MODELO DIDÁCTICO TRADICIONAL Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007
  21. 21. 21 PARA QUÉ ENSEÑAR QUÉ ENSEÑAR IDEAS E INTERESES DE LOS ALUMNOS CÓMO ENSEÑAR EVALUACIÓN Lic. Claudia Demeter - Lic. Anahí Fabre - Li. Marisa Salomón Cosquín, Córdoba. 31 de mayo de 2007

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