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CARTAS DE ADIÓS DURANTE LA GUERRA (Coronel Aleksi N. Gloffka Reyes)

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CARTAS DE ADIÓS DURANTE LA GUERRA (Coronel Aleksi N. Gloffka Reyes)

  1. 1. CARTAS DE ADIÓS DURANTE LA GUERRA1 POR EL CORONEL ALEKSI N. GLOFFKA REYES 2 “Aprovecha mi querido Bobby de mi dolorosa experiencia. Hay que elegir un camino, con ayuda de Dios, y luego mantenerlo.” (Robert, fusilado el 9 de agosto de 1941 en Sceaux, cerca de Paris) I. Introducción. La historia nos enseña, nos ilustra, nos sensibiliza y, muchas veces, nos emociona. Con cierta frecuencia los acontecimientos quedan ocultos, intencionadamente o no, privándonos de la comprensión completa de los hechos. Sin embargo, a veces nos basta un pequeño aliciente o detalle para abrirnos una nueva ventana de reflexión. Tal es el propósito de este artículo. Como lo señala “Robert” (un fusilado de guerra no identificado) a su hijo Bobby, debemos “aprovechar de su dolorosa experiencia”. El legado de quienes no sobrevivieron a la II Guerra Mundial –y la pena de quienes vivieron para recordarlos– incentiva a escribir sobre ellos. Aunque, en realidad, fueron ellos mismos quienes lo hicieron. En efecto, los condenados a muerte tuvieron la posibilidad de escribir una carta de adiós a sus seres queridos, normalmente a último minuto y en la soledad de una celda: una esposa, un marido, un hijo, sus padres o amigos, fueron destinatarios de los últimos pensamientos de quienes, tal vez con cierto temor, pero siempre con orgullo, esperanza y perdón, se despedían de su paso por la tierra. 1 Todas las cartas han sido traducidas del libro de KRIVOPISSKO Guy, La vie à en mourir, editorial Tallandier, Paris, 2003. 2 Oficial de Estado Mayor del arma de Artillería, Jefe del Departamento de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra (correo electrónico: aleksigloffka@yahoo.com).
  2. 2. Son cartas de fusilados de guerra en Francia, la mayoría integrantes de la Resistencia. Algunos otros fueron prisioneros y condenados solo por represalia alemana ante una acción de la Resistencia en contra del ejército de ocupación. Curiosamente, los mismos sentimientos se repiten en unos y otros: muchos lamentan el dolor causado a sus seres queridos; otros ruegan a quienes les sobreviven gozar la vida y superar la partida; la mayoría guarda algunas palabras para su patria, Francia, y los deseos que la guerra termine pronto. Son una lección de vida y una incitación a vivirla con convicción y pasión. Por cierto, son cartas personales, profundas y muy tristes. Entonces, ¿por qué escribir sobre ellas? Escribir sobre las cartas de adiós durante la guerra podría parecernos violar la intimidad de quienes las escribieron o recibieron, en una curiosidad un tanto morbosa. Sin embargo, además de ser documentos históricos y públicos desde hace algunos años, son un testimonio dirigido a todos quienes, de una u otra forma, somos parte de esta humanidad constantemente en conflicto. Estas cartas son un valioso testimonio de quienes dieron su vida por un ideal tan noble como su Patria.
  3. 3. II. La Resistencia francesa durante la guerra. Una vez que las fuerzas alemanas llegaron victoriosas a Francia, en junio de 1940, Hitler decide administrar el territorio ocupado con la colaboración de un gobierno francés antes que imponerse sólo por la fuerza. Ello le permitiría concentrarse adecuadamente en los frentes británico y ruso. En Francia, el Mariscal Pétain, héroe de la I Guerra Mundial, decide dirigir el gobierno de la “Francia libre”. Al parecer Pétain estaba convencido, desde el inicio de las hostilidades, que Alemania ganaría la guerra, lo que le hacía pensar que la colaboración era necesaria para obtener buenas condiciones de paz en la futura “Europa alemana”.3 Charles de Gaulle, en tanto, un recién ascendido general del ejército, lanza desde Inglaterra el famoso llamado a continuar la guerra, a través de la radio BBC de Londres: “Francia ha perdido una batalla, pero Francia no ha perdido la guerra!”. El país es dividido en varias zonas: los departamentos Haut-Rhin, Bas-Rhin y de la Moselle son anexados por Alemania; Nord y Pas- de-Calais son anexados al mando militar alemán de Bruselas (Bélgica), y ciertos cantones fronterizos con Italia son ocupados por las tropas fascistas. Es el territorio restante el que se divide por una línea de demarcación, una especie de frontera interior. Los territorios del norte son ocupados por el alto mando alemán con sede en Paris (MBF, Militärbefehlshaber in 3 KRIVOPISSKO, Guy, Op. Cit., p. 10. Figura 2 "El llamado de De Gaulle en agosto de 1940" Figura 1"Afiche con retrato del mariscal Pétain"
  4. 4. Frankreich), mientras que aquellos al sur, más los territorios de ultra-mar, son dejados bajo autoridad del Estado de Francia, dirigido por el Mariscal Pétain desde la ciudad de Vichy. A partir de junio de 1941, fecha de la invasión alemana a la Unión Soviética, comienza la resistencia armada a la ocupación alemana en Francia. Los primeros atentados contra oficiales nazis provocan una violenta reacción alemana: por cada alemán muerto, Berlín exigiría la ejecución de cien prisioneros. La ejecución más masiva se produce el 15 de diciembre de 1941, día en que fueron fusilados noventa y cinco prisioneros, setenta de ellos en Mont Valérien, cerca de Paris, y los veinte y cinco restantes en ciertas provincias. Zona costera « prohibida » Zona « ocupada » Zona bajo gobierno militar de Bruselas Zona ocupada « reservada » (prevista para una colonia alemana) Alsacia-Lorena anexadas bajo autoridad de « Gauleiter » Zona ocupada por Italia (1940-43) Zona no ocupada hasta noviembre 1942 Figura 3 "Ocupación y partición de Francia"
  5. 5. No obstante, estas ejecuciones generaron también debate entre los propios alemanes. “Constatando que las ejecuciones masivas vuelven a la población contra sus tropas, el comandante militar en Francia, Otto von Stülpnagel, las condena abiertamente y propone medidas menos llamativas. Desaprobado por Berlín, solicita ser relevado de sus funciones en enero de 1942.” 4 Tanto alemanes como franceses comenzaron a ejercer acciones policiales y de represión en sus territorios, especialmente contra quienes actuaban contra sus intereses. Según las costumbres de la época, los declarados culpables de atentar contra los intereses alemanes o de oponerse a la colaboración del gobierno de Vichy - aquellos que escribieron estas cartas de adiós- fueron fusilados por los alemanes o guillotinados por los franceses. De hecho, gran parte de ellos fueron arrestados por las fuerzas de la policía francesa, muy bien organizadas a escala nacional, y no por los alemanes. A este singular combate, se agrega una batalla de conceptos por legitimarse y ganar la opinión pública: “terroristas”, “asesinos” o “bandidos” son los términos que emplean los alemanes y los partidarios de Vichy, mientras que los miembros de la Resistencia se presentan como “combatientes de la Resistencia”, “patriotas” y, más tarde, “maquisard”. 4 Ibidem, p. 12. Figura 4 "Memorial de la Francia combatiente, Mont Valérien"
  6. 6. III. Cartas escritas. ¿Qué escriben los condenados a muerte? Una rápida lectura de las cartas de adiós nos dejan de inmediato une primera impresión: la similitud de sus contenidos. En efecto, resulta impresionante constatar que los sentimientos en todos ellos son prácticamente los mismos. Las cartas nos muestran que, más que héroes, son antes que todo personas simples. Leamos fragmentos de la carta del francés Michel Dabat,5 fusilado en 1941 por sabotear una línea férrea. En primer lugar están los sentimientos; motivados por el amor -que les da además un consuelo y perennidad ante la muerte- se despiden de quienes le han dado sentido a sus vidas y a su combate: Además, surge la necesidad de pedir perdón por el dolor que dejarán: El patriotismo, la religión y el perdón también se expresan con insistencia, mezclándose entre líneas: 5 Carta de Michael Dabat a su madre. Prisión Lafayette, Nantes, 22 de octubre de 1941. “Le pido una cosa, una sola: busque a Jeannette y dígale que la amo más que a nada, más que mi vida.” ““¿Qué puedo decirle, si no es que soy inocente y que le pido perdón por toda la pena que le he causado desde hace años?” “Voy a morir como un verdadero francés, como un hombre, como ferviente cristiano. Adiós mamita querida, adiós y perdón por todo.”
  7. 7. Finalmente, muchos piden que su memoria sea perpetuada en el recuerdo familiar, reafirmando el orgullo y la nobleza de su compromiso con la Resistencia. Quienes así lo desean, escriben su testamento y legan sus pertenencias. Ante la muerte, todos dan fuerzas a sus deudos para superar la partida y hay quienes piden a sus amadas continuar y rehacer sus vidas:6 Sin embargo, la lectura de solo trozos breves de una carta nos daría una visión sesgada del sentimiento profundo que éstas conllevan. Por ello, presentaremos algunas más completas para poder formarse una impresión más personal. Desde la prisión de Fresnes, el 8 de agosto de 1941 un hombre llamado Robert escribía a su hijo Bobby: 6 Carta de Jean Poulmarch a su esposa. Châteaubriant, 22 de octubre de 1941. “Se fuerte querida. Eres joven todavía, así que no te dejes opacar en la tristeza y el desconsuelo. Rehace tu vida guardando en tu corazón el recuerdo imborrable de quien te amó hasta su último suspiro. […] Querida, una vez más, si encuentras un compañero para seguir tu vida, tu Jean no duda en decirte: “tómalo! Seca tus lágrimas, levántate y sigue tu vida con valentía”.
  8. 8. Robert es uno de las tantas víctimas que no ha sido claramente identificada. Podría ser Robert Peletier, fusilado el 9 de agosto de 1941 en Vallée-aux-Loups. Désiré Granet, en tanto, nació en 1904. Fue movilizado entre septiembre de 1939 y agosto de 1940, participando de la “Campaña de Francia”. Fue arrestado el 5 de octubre de 1940 y mantenido preso en el campo de Choisel, en Châteaubriant, siendo fusilado por los alemanes junto a otros veintiséis detenidos el 22 de octubre de 1941. En esta última fecha, Granet escribía esta carta de despedida a su hijo: Prisión de Fresnes, 8 de agosto de 1941. Mi Bobby querido, No llores, mi Bobby, ya que pensar en tus lágrimas me resta valentía. Dios mío! Cuando pienso en tu infancia tan atormentada; cuando pienso en las lágrimas que ya has vertido por mi; cuando pienso que, tan joven, ya no te veré mas. Pero no, te volveré a ver mi Bobby. Dios nos reunirá más tarde, cuando tú también hayas cumplido tu tarea en la tierra, y yo le rogaré que sea menos pesada que la mía. […] Se dulce y bueno mi Bobby, uno nunca lo es lo suficiente. Yo no lo fui siempre contigo y ahora me arrepiento con toda mi alma. Sin embargo, tú sabes cuánto te ama tu papá y creo que, en tu recuerdo, es este amor lo que prevalecerá sobre el resto. […] Se valiente, como un soldado, se orgulloso de mi y, a partir de cuando puedas, se feliz. No debes pensar en mí con tristeza, ya que mi único sufrimiento es tu propia tristeza. […] Te bendigo mi Bobby, pidiéndole a Dios que te de en tu vida sobre la tierra a ti, solo inocencia, lo que la justicia me rechazó. Tu padre que te ama, Robert.
  9. 9. Un mes después, el alcalde de Châteaubriant escribiría una carta de condolencias a la esposa de Granet. Ella refleja en parte la suerte que corrían los infortunados fusilados y el tratamiento que se les daba. Pero la labor de la Resistencia no contó sólo con la participación de franceses. Miércoles 22 de octubre de 1941. Mi querido Raymond, Se acabó, no veras más a tu papá que tanto amabas. Que dolor más cruel para tu pequeño corazón de niño. Pero estoy seguro que mi recuerdo quedará imborrable en tu memoria. Antes de dejarte por última vez, te pediré mantener la promesa que me hiciste: aprende bien en la escuela y ama mucho a tu mamá que tanto me ha amado y que te quiere tanto. Sé un buen niño, es mi último consejo. Eres muy joven, sólo 11 años, y ya no tienes a tu papá. Consuela a tu mamá y en la vida sé valiente y honesto. Bueno hijo, te abrazo fuerte una última vez. Abraza también una última vez a tu mamá por mí y, ahora tú en mi lugar, reemplaza mi recuerdo en ella. Adiós mi pequeño. Besitos de tu papá, que parte viéndote en sus últimos recuerdos. D. Granet. Mairie de Châteaubriant, 25 de noviembre de 1941. Señora, Acabo de enterarme y me he apresurado en informarle que el cuerpo del señor Granet Désiré, fusilado en Châteaubriant el 22 de octubre último, junto a otros detenidos, ha sido inhumado por el servicio del ejército de ocupación en el cementerio de Ruffigné (Loire-Inférieure). Las autoridades alemanas han transmitido las siguientes instrucciones que le hago llegar: 1. Esta permitido indicarles a las familias el lugar dónde fueron enterrados los prisioneros fusilados. 2. Esta permitido colocar flores y coronas en las tumbas. 3. Esta prohibido transferir los cuerpos así como colocar placas en las tumbas con el nombre del difunto. 4. Todo peregrinaje o manifestación esta prohibido. 5. Esta prohibido sacar las placas con números puestas por las autoridades alemanas. […] Con mis sinceras condolencias, sírvase considerar, señora, los sentimientos de mi mas alta consideración. Alcalde de Châteaubriant.
  10. 10. Joseph Epstein, nacido en Polonia y exiliado en 1932 en Francia, se enlista en el ejército francés y es hecho prisionero, pero luego logra escapar y se une a la lucha clandestina en Francia. Fue fusilado en el Mont Valérien el 11 de abril de 1944, junto a otros veinte y ocho resistentes. Esta es la carta que escribe a su esposa y a su hijo: Fresnes, 11 de abril de 1944. Mi bien amada Paulita, Fiel a mi ideal hasta el último suspiro, esta tarde a las 15 horas moriré fusilado. Te dejo sola con nuestro pequeño hombrecito querido. Pienso sólo en ustedes dos. Los amo tanto, tanto […] Yo sabré morir valientemente y, frente al pelotón de ejecución, pensaré en ustedes, en vuestra felicidad y en vuestro futuro. Piensen de vez en cuando un poco en mí. Se valiente, mi bien amada Paulita. Tienes que criar a nuestro querido pequeño hijo. Hay que hacerlo un hombre bueno y valiente. Su papá le deja un apellido sin mancha. En los momentos de flaqueza, piensa en mí, en mi amor por ustedes, en mi amor inmenso que no olvidarán, que los acompañará por todos lados y siempre. Querida mía, no te dejes abatir, tú serás a partir de las 15 horas el papá y la mamá de nuestro pequeño hijo. Se valiente y una vez mas, perdóname por el daño que te he hecho. Te digo, mi Paulita bien amada, todo mi amor por ti y por nuestro microbio querido. Los estrecho a ambos en mis brazos. Los abrazo con todo mi corazón. Viva Francia, Viva la libertad! Mi pequeño microbio, mi hijo, Cuando seas grande, leerás esta carta de tu papá. Fue escrita 3 horas antes de caer bajo las balas del pelotón de ejecución. Te amo tanto, mi pequeño niño, tanto, tanto. Te dejo solo con tu mamita querida. Ámala por sobre todo. Hazla feliz, muy feliz. Reemplaza a tu papá a su lado. Ella es tan buena y tu papá la ama tanto! Consuélala pequeño hijo querido, sostenla. Ahora lo eres todo para ella. Dale la felicidad. Se bueno y valiente. Yo moriré valientemente, mi pequeño microbio querido, por tu felicidad y la de todos los niños y todas las madres. Consérvame un pequeño rincón en tu corazón. Un pequeño rincón, pero solo para mi. No olvides a tu papá-papú (N. del A.: traducción para “papá- auto”). Mi querido pequeño hijo, veo tu pequeña figura sonriente, escucho tu voz tan alegre. Te veo con todos mis ojos. Eres nuestra alegría, la mía y la de tu mamita querida. […]
  11. 11. IV. Epilogo. Los extractos de cartas presentados son solo la parte visible de una época convulsionada por la guerra. En Paris, numerosas placas recuerdan esta dolorosa etapa de la historia y el Memorial de la Resistencia, ubicado en el Mont Valérien, es un testigo silencioso de las ejecuciones que allí se llevaron a cabo. Pero además, estas líneas son un testimonio de la valentía de quienes se integraron a la Resistencia. Pudiendo haber adoptado una actitud pasiva y esperar la liberación por los aliados, numerosos hombres y mujeres franceses optaron por la lucha armada, devolviéndole así a Francia su orgullo herido. Tal fue al menos la esperanza que muchos de ellos dejaron en sus cartas de adiós, pidiendo por un futuro mejor, aún cuando estaban ciertos que a ellos no les tocaría vivirlo. Estas cartas de adiós nos recuerdan los horrores y excesos que ocurren durante las guerras, pero también nos ilustran sobre las virtudes y sentimientos más valiosos y profundos de la naturaleza humana.Figura 5 "Campana de los fusilados, en donde están grabados 1.008 nombres de víctimas identificadas del Mont Valérien" Figura 6 "Tras la llama, detalle de las alegorías en bronce del Memorial Mont Valérien"

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