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Realidad y poesia lcba

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Realidad y poesia lcba

  1. 1. REALIDAD Y POESÍA EN LA CASA DE BERNARDA ALBA IES Príncipe de Asturias. Curso 2013-1014
  2. 2. REALIDAD Y POESÍA EN LA CASA DE BERNARDA ALBA. Lorca termina La casa de Bernarda Alba el 19 de junio de 1936. Manuel Altolaguirre recordaría un año después, ya muerto Federico, la insistencia con la cual el poeta declaraba que su meta en ella era una sencillez y una sobriedad absolutas, y que había eliminado cualquier detalle innecesario. Adolfo Salazar fue testigo de la euforia del gran amigo mientras la obra avanzaba: “Cada vez que terminaba una escena venía corriendo , inflamado de entusiasmo. ¡Ni una gota de poesía! -exclamaba-. ¡Realidad!¡Realismo puro!”. Al pie de la lista de dramatis personae, el poeta indica que los tres actos “tienen la intención de un documental fotográfico”. Aunque el subtítulo definitivo de la obra sería Drama de mujeres en los pueblos de España, la acción se desarrolla en “un pueblo andaluz de tierra seca”. Se trataba, aunque no se dice, de Asquerosa (hoy Valderrubio), el segundo pueblo de los García Lorca en la Vega de Granada. El personaje de Bernarda Alba se basa en el de Frasquita Alba Sierra, que vivía con su familia frente a la primera casa que tuvo el padre de Federico en Asquerosa. Cabe pensar, aunque es pura especulación, que las conversaciones de los Alba tendrían que ver muchas veces con cuestiones de herencias y de amores parecidas a las que alborotan a las hijas de Bernarda. Con Frasquita Alba coinciden muchos de los datos que aparecen en la obra: talante autoritario, casada dos veces, madre de seis hijas; una de ellas, Amelia, se casa con un tal Pepe de la Romilla y muere de parto, con lo que Pepe se casa con una hermana menor, Consuelo. No es de extrañar que, a jucio de la madre del poeta, hubiera sido prudente cambiar el apellido para no ofender a sus familia. El propio Lorca confesó esta inspiración a su amigo, el diplomático, Carlos Morla Lynch: “Hay, no muy distante de Granada, una aldehuela en la que mis padres eran dueños de una propiedad pequeña: Valderrubio. En la casa vecina y colindante a la nuestra vivía “doña Bernarda”, una viuda de muchos años que ejercía una inexorable y tiránica vigilancia sobre sus hijas solteras. Prisioneras privadas de todo albedrío, jamás hablé con ellas; pero las veía pasar como sombras, siempre silenciosas y siempre de negro vestidas. Ahora bien -prosigue-: había en el confín del patio un pozo medianero, sin agua, y a él descendía para espiar a esa familia extraña cuyas actividades enigmáticas me intrigaban. Y puede observarla. Era un infierno mudo y frío en ese sol africano, sepultura de gente viva bajo la férula inflexible de cancerbero oscuro. Y así nació -termina diciendo- La casa de Bernarda Alba, en que las secuestradas son andaluzas, pero que, como tú dices, tienen quizá un colorido de tierras ocres más de acuerdo con las mujeres de Castilla.” Carlos Morla Lynch. En España con Federico García Lorca
  3. 3. La realidad de La casa de Bernarda Alba es, sobre todo, una realidad de estructuras, de relaciones sociales y económicas anacrónicas, pero vigentes en la España de 1936, y aun muchos años después, que se pueden resumir en los siguientes aspectos: predominio de la sociedad agrícola y en cierto sentido encerrada en sí misma; tipo de moralidad estricta producto de la influencia de la Iglesia; extrema sumisión de la mujer y, paradójicamente, como consecuencia de lo anterior, eclosión o aparición explosiva de las pulsiones sexuales primarias, fuertemente reprimidas y censuradas por la moral imperante (casos de la Librada, Paca y aun de la propia Adela). Por otro lado, no pudo ser casualidad que Lorca concibiera una obra sobre la tiranía en momentos en que había en España el peligro de un golpe de Estado fascista. Bernarda, con su hipocresía, su catolicismo inquisitorial y su voluntad de suprimir los derechos de los demás, expresa una mentalidad que el poeta conoce muy bien. Además, al definir la obra como “documental fotográfico”, está indicando que se trata de una especia de crónica verídica, con ilustraciones en blanco y negro, de la España intolerante y autoritaria siempre dispuesta a aplastar los impulsos vitales del pueblo, reprentado en la obra no solo por las hijas de Bernarda, sino también por las criadas (“Los pobres son como los animales. Parece como si estuvieran hechos de otras sustancias”, dice la tirana con despecho). Es extraordinario el «espesor» de realidad, de realidades, que la obra nos depara. Incluso podría hablarse de su riqueza costumbrista. Nos ponemos en contacto con la vida de un pueblo, con sus incidentes y sus comadreos, con las faenas del campo o las labores domésticas se nos habla (le las gallinas, del caballo en celo que cocea, de los perros que ladran; vemos tradiciones peculiares como las que conciernen al duelo y al luto, a la herencia con sus «particiones», o al noviazgo aldeano con la «petición», las entrevistas a través de la reja de la ventana, la confección del ajuar, etc. Y tantos y tantos detalles más. El mismo ambiente de la casa, dentro de una gran economía escénica, está perfectamente sugerido: las habitaciones de paredes blancas el patio, el pozo. Y el calor sofocante. Sin embargo, y a pesar de todo esto, no podemos considerar La casa de Bernarda Alba como un drama realista, pues este “drama de mujeres en los pueblos de España” , supera los estrechos límites del realismo para alcanzar una dimensión poética que da vida a esas ideas que Lorca formulaba: “El teatro fue siempre mi vocación. He dado al teatro muchas horas de mi vida. Tengo un concepto del teatro en cierta forma personal y resistente. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre. Han de ser tan humanos, tan horrorosamente trágicos y ligados a la vida y al día con una fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien sus olores y que salga a los labios toda la valentía de sus palabras llenas de amor o de ascos (…)” La realidad, por tanto, se combina con la poesía. Los datos proceden de la realidad pero su tratamiento de produce desde la dimensión poética (la hipérbole, la metáfora, el doble plano, real e imaginario, etc.). En esta línea, lo más interesante se refiere a la perfecta integración del lenguaje poético y el coloquial en el habla de los
  4. 4. personajes. Es destacable, en primer lugar, la maestría del diálogo, su fluidez, su nervio, su intensidad, el predominio de réplicas cortas y, a veces, la sentenciosidad. En el análisis del lenguaje coloquial debemos destacar, por una parte, el decisivo papel del lenguaje en esa impresión de verdad que la obra nos transmite.Sobresalen los siguientes rasgos: • Insultos, maldiciones y amenazas. Rasgo que afecta a todos los personajes. Se producen en ausencia del personaje aludido. Sin embargo los que profiere Bernarda contra sus hijas son directos, igual que los que se cruzan entre Martirio y Adela y entre Poncia y Adela. -¡Mal dolor de clavo le pinche los ojos! , dice Poncia contra Bernarda (Acto l) -¡Suave! ¡Dulzarrona! (...) ¡Suavona! (...) ¡Espejo de tus tías! , dice Bernarda a Angustias (Acto l) -¡Mala puñalada te den, mosca muerta! ¡Sembradura de vidrios! , de Bernarda a Martirio (Acto II) -¡Esa es la cama de las mal nacidas!, dice Bernarda a Adela casi al final (Acto III) Adela.- Métete en tus cosas, ¡oledora!, ¡pérfida! Poncia.- ¡Sombra tuya he de ser! (...) Adela.- ¡Y chitón! Poncia.- ¡Lo veremos! (Acto II) Algunos vulgarismos. Puestos en boca de Poncia y la Criada como reflejo de su baja condición social. -parentela, gaznate...(Poncia, Criada) -Poncia.- Llevan ya más de dos horas de gori-gori (...). En el primer responso se desmayó la Magdalena. • • Andalucismos. Escasos, por ej.: No seas, como los niños chicos, puede ser un volunto mío. • Habla rural y campesina. Por ej., la utilización del sustantivo “madre” sin artículo o la expresión “la noche requiere compaña" ”Si la hubiera visto madre”. • Uso de refranes, frases hechas y dichos populares.. -Poncia.- (...) Vinieron a verlo muerto y le hicieron la cruz. (Acto l. Frase hecha) -Bernarda.- ¿Es decente que una mujer de tu clase vaya con el anzuelo detrás de un hombre? ( Acto II. Frase hecha) -Criada.- Tu madre es fuerte como un roble. (Acto l. Comparación coloquial) • Invención o adaptación de refranes por parte del autor: Angustias.- Más vale onza en el arca que ojos negros en la cara.(Acto II.
  5. 5. Parece un refrán pero es invención del autor) Fórmulas de tratamiento: se reserva el tú para personas de la misma edad y el usted para personas de más edad. Las hijas tratan a Bernarda de usted; criadas y mujeres la llaman de tú . • Insinuaciones, alusiones indirectas, frases de doble sentido. Los personajes se acusan mutuamente o acusan a un tercero mediante insinuaciones. Estas insinuaciones son características del habla de Poncia, sobre todo cuando trata de descubrirle a Bernarda, el conflicto amoroso. - La Poncia (con intención). Adela. ¡Esa es la verdadera novial del Romano! • Respecto al lenguaje poético, la creatividad propia del habla andaluza, potenciada por la creatividad de Lorca, nos lleva a esa dimensión poética del diálogo. Su fundamento -aparte la carga de simbolismo- son las abundantes imágenes y comparaciones, que no contradicen el sabor popular, aunque sean acuñaciones típicamente lorquianas. Las encontraremos en boca de todos los personajes pero especialmente en la de los más importantes (Adela, Bernarda, la Poncia). He aquí algunas muestras: “... ponerla como un lagarto machacado por los niños.” “... asustada, como si tuviera una lagartija entre los pechos”. “¡Sembradura de vidrios!” “¡Qué pedrisco de odio!” “Ya me tienes preparada la cuchilla.” “Déjame que el pecho se me rompa como una granada de amargura.” ... El texto, pues, se encuentra salpicado con exquisitas figuras literarias. Sobresalen: Comparaciones: Poncia.- (Mª Josefa) tiene unos dedos como cinco ganzúas. (Acto l, p.119) Poncia.- (los segadores son) ¡Como árboles quemados! (Acto II, p.159) • Imágenes y metáforas: la identificación de la casa con “un convento”, con “un presidio”, con “el infierno” y con “la guerra”. Pero hay muchas más, el libro está lleno de ellas: Adela.- Mirando sus ojos me parece que bebo su sangre lentamente! (Acto II) Adela.- La que tenga que ahogarse que se ahogue. (Acto III). • Hipérboles: Poncia.- Era la una de la madrugada y salía fuego de la tierra. Martirio.- Siegan entre llamaradas (Acto II, p.160). Adela.-(...) A un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de •
  6. 6. mi dedo meñique. (Acto III, p.196) Paralelismos, repetición de una idea: Adela, por ejemplo, expresa así la fuerza de su pasión: ..No por encima de ti que eres una criada. Por encima de mi madre saltaría para apagarme este fuego que tengo levantado por piernas y boca. (Acto II) ....No a ti que eres débil. A un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas.. (Acto III) • Por otro lado,el verso, propiamente dicho, aparece con muy poca frecuencia. Concretamente, Lorca se sirve del verso en cuatro ocasiones: 1. En la letanía – creada por el poeta- del primer acto, que rezan Bernarda y las Mujeres del duelo. 2. En la canción de los segadores, que atrae la atención de las muchachas y les recuerda la libertad, la alegría y el amor que existen en el mundo exterior. La canción se compone de dos cuartetas asonantadas (versos de ocho sílabas de rima asonante cruzada: 8a,8b,8a,8b); la segunda cuarteta es repetida por Martirio y Adela. Los segadores actúan como coro, que pone de relieve las pasiones ocultas de las mujeres. 3. En un dicho popular al que se da forma estrófica: ADELA.- Madre, ¿por qué cuando se corre una estrella o luce un relámpago se dice: Santa Bárbara bendita, que en el Cielo estás escrita con papel y agua bendita? (Acto III) BERNARDA: Los antiguos sabían muchas cosas que hemos olvidado. (Son tres versos octosílabos con rima asonante) 4. En la canción de cuna que canta Mª Josefa con la oveja en brazos (acto III), canción en la que vuelve a referirse al mar como símbolo de libertad e insulta a Bernarda y a Magdalena. La simbología es fundamental en el teatro lorquiano, y en especial en La casa de Bernarda Alba. La riqueza del símbolo como recurso es tal que resulta difícil establecer una clasificación precisa, pero podríamos distinguir tres categorías en esta obra: • En un principio conviene hacer referencia a los símbolos inherentes al marco de la obra. Desde el título, “La casa” de Bernarda Alba, se aprecia ya ese afán de ceñir la acción únicamente a lo que sucede en la casa y a sus personajes. La escenografía es crucial: se nos describe la casa como una vivienda andaluza
  7. 7. tradicional, de gruesas paredes, mobiliario sencillo, paredes blanquísimas (que van perdiendo su “blancura” durante el drama). La casa en sí constituye una unidad de protección y aislamiento del exterior. Fuera de ella lo que acontece se sabe por alusión.En lo referente a la contextualización, la obra empieza y acaba con muerte y silencio: el duelo por la muerte del padre en un principio aboca al suicidio de Adela y a Bernarda exigiendo silencio. Aunque todos estos símbolos inherentes a la obra puedan parecer realistas poseen una carga simbólica importante. El pueblo en el que se desarrolla la acción es una localidad “sin río”, que en la tradición lorquiana simboliza la muerte frente a la presencia de agua, que significa vida. El agua se manifiesta también en el deseo de los personajes por que llueva; el mar, que es la libertad, aparece en el anhelo de Mª Josefa de casarse junto a éste. Es destacable a su vez la sed (de libertad) que atosiga a Adela al final de la obra. • En segundo lugar están los símbolos concernientes a la acción y descripción del drama. Los nombres de los personajes son remarcables: Bernarda Alba (con la fuerza de un oso), Poncia (la que se lava las manos), Martirio, Angustias… Así Mª Josefa reúne en su nombre los de los padres de Cristo, lo que nos introduce en una dimensión cristológica, por ejemplo: “Y me pondré la corona de espinas que tienen todas la que son queridas de algún hombre casado”, “Dios me ha debido dejar sola, en medio de la oscuridad”. Adela se sabe presa de su tormento y su inmolación final por amor puede ser un símbolo relacionado con Cristo. Los colores son representativos: La blancura decreciente de las paredes contrasta con el riguroso luto, al igual que cuando Bernarda pide un abanico y le dan uno de flores ésta protesta y pide uno negro, más acorde a la situación familiar. Es digno de mención también el vestido verde con el que Adela va a dar de comer a las gallinas: “¡Mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasear por la calle!¡Yo quiero salir”. Y es que el verde en Lorca significa liberación y vida. Entre otros símbolos cabe destacar el bastón de Bernarda como emblema de autoridad. Es destacable el que todos los personajes son femeninos, los únicos personajes masculinos de la obra aparecen por alusión, en especial Pepe el Romano, quien, sin llegar a manifestarse como tal, desencadena toda la acción y cuya importancia se manifiesta en su apellido, que hace referencia al poder imperial. Dicho personaje llega a metamorfosearse en caballo (garañón blanco desbocado) como representación del deseo sexual silenciado. La prepotencia del Romano se plasma en que viene montado en jaca. • En tercer lugar, los recursos expresivos como los símiles con animales, que caracterizan, animalizando, a los personajes (la Poncia se compara con un perro; Bernarda, con un cancerbero; los “ladridos” de las gentes del lugar, la cara de leopardo de hiena de Bernarda y la identificación de Pepe el Romano con un león y con el caballo semental) y la recurrencia a los vegetales (el trigo como pureza frente a la rosa como muestra de feminidad y pasión). Podemos pues concluir que se trata de un obra incluida en el realismo poético ya que, a pesar de tratarse de una de las obras en apariencia más realistas de Lorca (pues
  8. 8. muestra el marco costumbrista, aunque llevado al extremo, de una familia andaluza en la España profunda, como indica el subtítulo) está impregnada a su vez de una carga lírica ineludible en la forma del lenguaje descriptivo, de la acción y de la manera de hablar de los personajes, que es en sí lo genial de Lorca. DOCUMENTOS DE INTERÉS DOCUMENTO 1. Carta escrita por Federico desde Asquerosa a Pepín Bello, amigo, escritor y compañero en la Residencia de Estudiantes. Querido Pepín: Estoy en un cortijo de mi padre que se llama Daimuz donde nació el caballero imponderable de Paquito (…) Néstor me había hecho la maleta. ¡Qué maravilla! Cuando llegué a casa, todo el mundo estaba asombrado. Todo tan dobladito y tan bien puesto. Me dijo: “Yo en esta maleta tuya metería una casa entera”. Pepín, ¿que recuerdo como un ave medio viva, medio soñada, te trae esta foto oriental de mi “vera efigie”?¿Que te recuerda cuando me hiciste la foto?¿No ves en la blanca pared colgado tu reloj de pulsera?¿No ves tu famosa manta a cuadros? Dentro de poco me voy a Málaga a bañarme en la “má”. Escríbeme allí. Por los desfiladeros de la amistad. Federico. Transcrito por: MARGARITA GARCIA JIMENEZ A JOSÉ BELLO (1) [Asquerosa, julio de 1925] DOCUMENTO 2. Casa de los García Lorca en Asquerosa, actual Valderrubio (Granada) DOCUMENTO 3. Transcripción de la noticia aparecida en la prensa y que inspiró la obra de Bodas de sangre. “Al m e rí a , 24 , 1 tar d e . E n la s in m e di a ci o n e s d e u n c o rtij o d e Níjar s e h a p e r p etra d o u n c ri m e n e n cir c u n s t a n ci a s misteriosas. Para la mañana de ayer se había concertado la boda de una hija del cortijero, joven de veinte años. En la casa de hallaban esperando la hora de ceremonia el novio y numerosos invitados. Como la hora se acercaba y la novia no llegaba ni aparecía por la casa, los invitados se retiraron contrariados. Uno de éstos encontró a una distancia de ocho kilómetros del cortijo el cadáver ensangrentado de un primo de la novia que iba a casarse, apellidado Montes Cañadas, de treinta y cuatro años. A las voces de auxilio del que hizo el hallazgo acudieron numerosas personas que
  9. 9. regresaban de la cortijada y la Guardia Civil, que logró dar con la novia, que se hallaba en un lugar próximo al que estaba el cadáver y con las ropas desgarradas. Detenida la novia, manifestó que había huido en unión de su primo para burlar al novio. La fuga la emprendieron en una caballería, y al llegar al lugar del crimen les salió al encuentro un enmascarado, que hizo cuatro disparos, produciendo la muerte de Montes Cañadas.ambién fue detenido el novio, quien niega toda participación en el crimen, que hasta ahora parece envuelto en el mayor misterio.” BIBLIOGRAFÍA. http://blogs.ideal.es/crimennijar/ http://tallersocialesvalderrubio.blogspot.com.es/ https://www.murciaeduca.es/iesmarianobaquerogoyanes Gibson, Ian. Cuatro poetas en guerra. Booket. 2007. Morla Lynch, Carlos. En España con Federico García Lorca. Renacimiento. 2008.

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