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recolectores, de cuerpos y también de datos, en tanto se ocupan del “reclutamiento” yseguimiento de los sujetos de experim...
Helsinki, mantiene una cierta ambigüedad en su parágrafo 29. La Declaración de Helsinkiadmite el uso de placebo, pero sólo...
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Nuevas formas de explotación económica del cuerpo

  1. 1. IX JORNADAS INTERNACIONALES INTERDISCIPLINARIASORGANIZADAS POR LA FUNDACION ICALATRABAJO, RIQUEZA, INCLUSIONNuevas formas de explotación económica del cuerpo: el modelo hegemónico de lainvestigación biomédicaSilvia RiveraAlejandro MargeticA medida que disminuye regularmente el número de magnates del capital que usurpan ymonopolizan todos los beneficios de ese proceso de mutación continua, crece el peso de lamiseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación (...)1Carlos Marx, El CapitalMichel Foucault, en su libro La verdad y las formas jurídicas, mantiene diálogoscruzados con tradiciones filosóficas de diferentes grados de generalidad, algunas másamplias, otras más puntuales. Entre las últimas se destaca el diálogo con lo que Foucaultllama “una cierta concepción del marxismo muy difundida en los medios académicos”2.Este diálogo, iniciado ya en la primera conferencia en relación a los efectos del uso delconcepto de “ideología”, culmina en la conferencia número cinco, con la afirmación de queen la sociedad capitalista, el sub-poder se presenta como condición de posibilidad de laplus-ganancia. Sub-poder articulado en complejas redes que, al entrar en funcionamiento,detona la emergencia de una serie de saberes, a los que se califica como “científicos”.3Estesub-poder, que se nutre de los saberes que ayuda a consolidar, es el que domestica el cuerpode los hombres al tiempo que se apropia de su tiempo, haciendo que estos se conviertan enfuerza y tiempo de trabajo, para transformarse efectivamente en plus-valor. Es así que elsistema capitalista penetra profundamente en nuestras vidas.Sin embargo, y desplazando el eje de la estricta polémica, lo importante aquí esdestacar que saber y poder aparecen arraigados en la trama misma de las relaciones deproducción capitalista. Saber y poder sosteniendo esta trama y estrechando al mismo1MARX, CARLOS El Capital, Libro I, París, PUF, 1993, Capítulo XXIV, parágrafo 7, págs. 855-857.2FOUCAULT, MICHEL La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1995, págs. 32 y 33..3Op. cit. págs. 138 y ss.
  2. 2. tiempo un vínculo que parece asumir formas diversas en función de la perspectiva, de lamirada que releva y acentúa elementos, rasgos, conexiones.Por una parte, entonces, se despliega ante nosotros un poder multifacético,económico pero también epistemológico, con modalidades de acción sutiles o no tanto,pero convergiendo siempre en una igual consecuencia que desemboca de un modo y otro enel fenómeno de la explotación.Por otra parte, los saberes que denominamos científicos, dejan de pertenecer a unsupuesto nivel superestructural para insertarse en la base efectiva de las relacionesproductivas, que convierten al cuerpo del hombre en fuerza de trabajo, al trabajo en trabajoasalariado y a este -en función del plus-valor- en fuente de incremento del capital.Ahora bien, ¿de que modo pueden ayudarnos estas reflexiones a comprender lalógica que rige el modelo hegemónico de la investigación biomédica? Iluminar estacuestión es de la mayor importancia, considerando la fuerte expansión del citado modelo enlas últimas décadas, la sofisticación de su metodología, el caudal de inversiones que poneen juego y la proliferación de discursos legitimadores que circulan en ámbitos políticos,académicos, de divulgación y también burocrático-administrativos.Con el objetivo de responder a la pregunta planteada, destacamos -en primer lugar-la importancia de reubicar como eje de análisis la categoría de “explotación”. Reubicarla,frente a la proliferación de discursos que consideran que los cambios en el proceso dedesarrollo social acontecido en las últimas décadas, no sólo desplazan, sino que aún“reemplazan” las relaciones de explotación por las de “exclusión”4. Los excluidos,definidos como aquellos que no pueden insertarse en ningún lugar del ciclo productivo,modificarían de modo radical la estructura de la sociedad, tanto en lo que se refiere a formade organización del trabajo (dentro del marco del llamado “capitalismo financiero”), comoa la constitución de las identidades de los sujetos involucrados en este proceso.Sin embargo, la categoría de “exclusión” no resulta adecuada para dar cuenta de lasdesigualdades que se producen en el interior del proceso de producción de conocimientoque se presenta como “investigación biomédica”. Proceso de producción del conocimientoimpulsado por empresas que adhieren francamente a la lógica de incremento del capital acualquier precio, sin escatimar recursos para el logro de este objetivo.En efecto, bajo el rótulo de “protocolos multicéntricos” se propicia una nuevamodalidad de explotación del cuerpo, destinada a producir riqueza para los grandesmonopolios farmaceúticos, que sólo buscan extender la indicación de sus productos,ampliando los mercados allí donde el poder adquisitivo es mayor, y no precisamente dondemás se necesitan. Un protocolo multicéntrico es un proyecto de investigación generado enalgún centro de alta complejidad de los países más ricos que busca conformar equipostrasnacionales, interesando investigadores de países periféricos a través de beneficios yaprofesionales, ya económicos. Los investigadores de los países periféricos funcionan como4“La exclusión tiende, de esta manera, a reemplazar la relación de explotación”. TEDESCO, JUANCARLOS Educar en la sociedad del conocimiento, Bs. As. Fondo de Cultura Económica, 2000, pág. 19.
  3. 3. recolectores, de cuerpos y también de datos, en tanto se ocupan del “reclutamiento” yseguimiento de los sujetos de experimentación, pero sin participación activa en laelaboración de las hipótesis, tampoco en el procesamiento y difusión de los resultados, ymucho menos en la distribución de los beneficios que de la investigación pudieranredundar. Estos investigadores, en ocasiones, llegan a firmar contratos personales con lospatrocinantes, sin intervención de la institución en la que desarrollan su trabajo. Enocasiones también reciben recompensas económicas por su trabajo de “recolectores”,recompensan que llegan al extremo de computarse por “paciente reclutado”, tal como seacostumbra llamar a las personas convencidas de participar en los protocolos en cuestión.Pero si los investigadores reciben una retribución por su tiempo y su trabajo, nadareciben los sujetos que además del tiempo ponen su cuerpo para que sobre ellos se extraigaun saber tecnocientífico que incrementará los fondos de las grandes empresasfarmacéuticas. Esto se debe a que no se considera “moralmente adecuado” estimular laventa del propio cuerpo en situaciones económicas desesperadas. Sin duda es mejorobtenerlo gratis, aprovechando otras desesperaciones, aquellas que nos enfrentan con laenfermedad y la muerte.El análisis de los elementos que entran en juego en los llamados “protocolosmulticéntricos” nos muestra el vínculo entre la gestión de la ciencia y la lógica empresarial.Nos muestra también el rol de la tecnociencia, que se entrelaza en este modelo, sosteniendocon su lógica o “metodológica de la investigación” una nueva forma de explotacióneconómica del cuerpo, quizás más sutil pero no menos cruel que la denunciada por elmarxismo clásico.Examinemos todavía algunos elementos de la metodología señalada. Lainvestigación biomédica tiene como objetivo comprobar la eficacia de drogas que deben serprobadas administrándose a un grupo de sujetos que reúnan las características requeridas.Estos sujetos, a su vez, son enfrentados a un grupo “control”, es decir a personas a quienesse administran o bien drogas probadas y existentes hasta el momento, o bien simplementeplacebo, es decir que en realidad no se les administra nada porque se los mantiene sinmedicación. Además, estas investigaciones suelen estructurarse en base al llamado “dobleciego”, esto es, a la reserva de la identidad de los sujetos que reciben la medicación aprobar por una parte, y aquellos que reciben placebo por la otra. Reserva que, por logeneral, no puede ser puesta al descubierto hasta las fases finales de la investigación, y estocon independencia de las consecuencias que esto pueda tener en la salud de los sujetosinvolucrados.Los defensores del placebo como elemento control, argumentan que estacomparación es preferible a la que se realiza frente a la administración de un agente activoa las personas que integran el grupo control, en tanto nos ofrece un punto de referenciamucho más fijo y confiable. Por otro lado, los ensayos contra placebo requieren menossujetos de investigación y pueden ser completados en menos tiempo. Sin embargo, el usodel placebo no resiste un análisis ético riguroso. Esto es así a pesar de que la Declaración de
  4. 4. Helsinki, mantiene una cierta ambigüedad en su parágrafo 29. La Declaración de Helsinkiadmite el uso de placebo, pero sólo en los casos “en que no existan procedimientospreventivos, diagnósticos o terapéuticos probados”.5Esta ambigüedad es capitalizada por los inversores y patrocinantes de lasinvestigaciones, en tanto sostienen que la existencia debe medirse en función de estándaresestrictamente locales. Esto significa que si en algún lugar de Africa no hubiera tratamientodisponible para la infección por HIV o si carecieran aún de antibióticos para el tratamientode la sífilis, por ejemplo, podrían sin problemas estudiarse el desarrollo natural de estasenfermedades por una parte, en tanto que por la otra podrían probarse drogasexperimentales en grupos de sujetos frente a otros incluidos en grupos control a los que nose administraría medicación alguna, por no encontrarse disponible en el lugar elegido paradesarrollar el ensayo.Por este motivo la investigación en países empobrecidos resulta atractiva, ya quepermite sortear exigencias que precisamente se imponen en aquellos países que impulsan yfinancian los proyectos. 6Esto es parte de lo que se esconde detrás de la proliferación de“protocolos multicéntricos”. Para sobrevivir, los grandes grupos económicos necesitanrealizar el trabajo en el menor tiempo posible y sorteando la mayor cantidad de obstáculos.Y los países empobrecidos ofrecen cuerpos para ser utilizados sin costo alguno, ya quenada reciben los sujetos de la investigación y profesionales que realizan su trabajo porpagas mínimas en relación a los salarios internacionales, pero suficientes para que seanimen en ciertas ocasiones, a sortear principios éticos bajo la creencia de que el progresode la ciencia tradicionalmente se sostuvo en base al sacrificio de algunos para el bien de lamayoría, sin puntualizar a qué clase social pertenecen esos “algunos” y sin ponderar que lasupuesta mayoría potencialmente beneficiaria reduce su extensión a un estricto sector de lapoblación con un cierto acceso a la adquisición de bienes y servicios.7Si entendemos que, en términos generales, el concepto de “explotación” indica laposibilidad de hacer uso de cierta vulnerabilidad de otro sujeto, en función de obtener algúnbeneficio a sus expensas, no cabe duda que es explotación lo que se encuentra en la basedel descripto modelo de gestión de la investigación biomédica.Pero además –en segundo lugar y siguiendo la secuencia de las categorías básicas deanálisis marxista que refiere su análisis a la esfera económica- vemos emerger el podereconómico en la lógica empresarial que dirige la investigación en el campo de las ciencias5DECLARACION DE HELSINKI DE LA DECLARACION MEDICA MUNDIAL, parágrafo 29.6LURIE, P. y WOLFE, S. “Unehtical trials for interventions to reduce perinatal transmission of the humaninmunodeficiency virus in developing countries”. En: The New England Journal of Medicine, Volumen 337,Nº 12, Sept. 1997.7Es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, la sujetos de experimentación provienen delas clases más bajas de pobladores de países del tercer mundo y más escasamente de habitantes de las clasesaltas de estos países.
  5. 5. médicas. Los sujetos de experimentación son explotados por el capital, al tiempo que tantoellos como su comunidad de pertenencia son enajenados del producto que generan, porqueresulta que la mayoría de las veces, las drogas que resultan efectivamente probadas noserán comercializadas en los países que ofrecieron cuerpos para posibilitar su producción.En tercer lugar, si definimos la tasa de plusvalorcomo la porción de trabajo no remunerado, es decir como el plus de trabajoque un obrero realiza para su empleador, excediendo el trabajo necesario quese necesita como equivalente para generar el salario por el que es pagado, advertimos queen el modelo señalado este se incrementa hasta límites incalculables en función de lacompleta falta de retribución para los sujetos involucrados, a quienes ni siquiera segarantiza de modo concluyente la provisión continua de los medicamentos probados unavez terminado el estudio. Este es otro de los puntos conflictivos de la Declaración deHelsinki.. Es evidente, pues, que el beneficio del que se apropian las empresaspatrocinantes a partir de la explotación del cuerpo de sujetos que no reciben compensaciónalguna es obtenido injustamente.Por supuesto que, llegados a este punto, se impone la revisión del concepto“justicia”. Un recorrido por los textos clásicos de la bioética nos permite advertir en suinterior una cierta degradación del concepto de justicia, que se limita a lo estrictamenteformal, dejando de lado toda sustancialidad o materialidad en la determinación de valores ysentidos socialmente construidos.8En efecto, la justicia aparece tanto en la enunciación delos clásicos principios de la bioética9como en el interior de las célebres DeclaracionesUniversales de Principios –como la de Helsinki, por ejemplo- como un principio a serabordado desde una perspectiva deontológica. La perspectiva deontológica prescribedeberes, obligaciones y responsabilidades, pero descuida la determinación de objetivossocialmente relevantes. En el campo propio de la ética de la investigación, este es sin dudael espíritu que impregna la Declaración de Helsinki, cuyo conocimiento se exige a losinvestigadores considerando que es condición necesaria para garantizar un comportamientoético.La justicia se presenta entonces bajo la máscara de un fetichismo moral y jurídicode las “personas”, que resulta equiparable al fetichismo económico de las cosas, ya que talcomo destaca Etienne Balibar en su lectura de El Capital10ambos se presuponenmutuamente. Fetichismo que logra su máxima expresión en la noción de “contrato”,8Cf. RIVERA, SILVIA y MATERA, FERNANADO “La ética de la investigación: de la universalidad de lasdeclaraciones universales al compromiso local”: Comunicación presentada en el XV CONGRESO DE LAASOCIACIONLATINOAMERICANA DE SOCIOLOGIA (ALAS).9Cfr. Beauchamp, T. y Childress, J. Principles of Biomedical Ethics, New York, Oxford University Press,1994.10Cfr. BALIBAR, ETIENNE La filosofía de Marx, Bs. As. Nueva Visión, 2000, pág. 81.
  6. 6. concebido como el instrumento que reglamenta tanto la circulación de bienes como deobligaciones. Un contrato, precisamente, es el tan mentado “consentimiento informado”que deben firmar los sujetos participantes en investigaciones biomédicas. Contrato que losfija a un sistema de deberes y obligaciones, y que bajo la apariencia de una supuesta“protección de estos sujetos se constituye en un instrumento de sujeción de los participantesal aparato productivo.Llegados a este punto, y a modo de conclusión, queremos reafirmar la pertinenciade la aplicación de categorías marxistas al análisis del modelo hegemónico de investigaciónbiomédica. Retomando el diálogo de Foucault con el marxismo académico -con el quecomenzamos este trabajo- y después de haber realizado un recorrido por algunos de lospuntos centrales del citado modelo de gestión, destacamos el estrecho lazo entre saber ypoder, al igual que el carácter multifacético de la red de poderes que realiza la síntesishistórica entre el sujeto “hombre” y el predicado “trabajo” en la sociedad capitalista. Y sinbien todo indica que la clásica relación entre “base” y “superestructura” debe serreelaborado, queda claro que en un ámbito de fuerte sesgo epistemológico, como es el de lainvestigación científica, es el poder económico el que guía el proceso.BIBLIOGRAFIABALIBAR, ETIENNE La filosofía de Marx, Bs. As. Nueva Visión, 2000.BEAUCHAMP, T. Y CHILDRESS, J. Principles of Biomedical Ethics, New York,Oxford University Press, 1994.FOUCAULT, MICHELLE La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1995.LURIE, P. y WOLFE, S. “Unehtical trials for interventions to reduce perinatal transmissionof the human inmunodeficiency virus in developing countries”. En: The New EnglandJournal of Medicine, Volumen 337, Nº 12, Sept. 1997.MARX, CARLOS El Capital, Libro I, París, PUF, 1993.MARX, CARLOS El manifiesto comunista, Bs. As. Grupo Editor Altamira, 2001.SHUSTER, EVELYN “Fifty years later: the significance of de Nuremberg Code”. En: TheNew England Journal of Medicine, Volumen 337, Nº 20, Nov. 1997.TEDESCO, JUAN CARLOS Educar en la sociedad del conocimiento, Bs. As. Fondo deCultura Económica, 2000.

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