La eucaristía y sus ritos

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Sobre el sentido de la Eucaristía para el cristiano

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La eucaristía y sus ritos

  1. 1. ESCRITOS DE FORMACIÓN EAS Número 41 – Marzo de 2010 LA EUCARISTÍA Y SUS RITOSCOMUNIDADES CRISTIANAS COMPROMETIDAS EAS DE COLOMBIACIUDAD DE MEDELLÍNCOMITÉ DE FORMACIÓN 1
  2. 2. El comité de Formación genera documentos periódicamente parabeneficio de los EAS y su formación. Los invitamos a leer estosdocumentos y reflexionar sobre ellos, ojalá algunas veces encomunidad. Los invitamos a coleccionarlos y a divulgarlos.Estos escritos se basan en recopilaciones de documentos de diversosautores, incluyendo personas de los EAS, sometidos en algunos casos aadaptaciones que los hagan más afines y prácticos para los EAS, bajo laresponsabilidad del comité.Son bienvenidos los comentarios y los aportes.En este escrito queremos tratar el tema de La Eucaristía, aprovechandoun artículo que salió en Zenith, el boletín virtual que la Iglesia publicadiariamente desde Roma. Lo hemos completado con las definiciones delCatecismo de la Iglesia. Lo ofrecemos como tema dado que dentro depoco tendremos la Semana Santa en la cual se celebra la institución deeste sacramento por el Señor. Pensamos que es bueno profundizar dealguna forma sobre estos temas. Es bueno que los EAS caigamos encuenta de la riqueza que existe en los ritos de la Iglesia, para que hayamás comunión entre nosotros y las celebraciones a la cuales asistimos.De cierta manera cada reunión de nuestras comunidades es un rito deencuentro con el Señor y de vez en cuando vale la pena sentirnossacerdotes de este rito tan especial de la Comunión de los Amigos queson amigos y se aman para siempre, pase lo que pase. LA EUCARISTÍA Y SUS RITOS 1. EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA (apartes tomados del Catecismo de la Iglesia)La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sidoelevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo yconfigurados más profundamente con Cristo por la Confirmación,participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en elsacrificio mismo del Señor.Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado,instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre paraperpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiarasí a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte yresurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor,banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de graciay se nos da una prenda de la gloria futura. 2
  3. 3. I. La Eucaristía, fuente y culmen de la vida eclesialLa Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana. Los demássacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obrasde apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. Lasagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de laIglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua.La comunión de vida divina y la unidad del Pueblo de Dios, sobre losque la propia Iglesia subsiste, se significan adecuadamente y se realizande manera admirable en la Eucaristía. En ella se encuentra a la vez lacumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y delculto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él alPadre.Por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo yanticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos. LaEucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe:II. El nombre de este sacramentoLa riqueza inagotable de este sacramento se expresa mediante losdistintos nombres que se le da. Cada uno de estos nombres evocaalguno de sus aspectos. Se le llama:Eucaristía porque es acción de gracias a Dios. Las palabraseucharistein y eulogein recuerdan las bendiciones judías que proclaman—sobre todo durante la comida— las obras de Dios: la creación, laredención y la santificación.Banquete del Señor porque se trata de la Cena que el Señor celebrócon sus discípulos la víspera de su pasión y de la anticipación delbanquete de bodas del Cordero en la Jerusalén celestial.Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fueutilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza defamilia, sobre todo en la última Cena. En este gesto los discípulos loreconocerán después de su resurrección, y con esta expresión losprimeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él sequiere significar que todos los que comen de este único pan, partido,que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él.Asamblea eucarística, porque la Eucaristía es celebrada en laasamblea de los fieles, expresión visible de la IglesiaSanto Sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvadore incluye la ofrenda de la Iglesia; o también Santo Sacrificio de la Misa, 3
  4. 4. sacrificio de alabanza, sacrificio espiritual, sacrificio puro y santo,puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.Santa y divina liturgia, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentrasu centro y su expresión más densa en la celebración de estesacramento; en el mismo sentido se la llama también celebración de lossantos misterios. Se habla también del Santísimo Sacramento porquees el Sacramento de los Sacramentos. Con este nombre se designan lasespecies eucarísticas guardadas en el sagrario.Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que noshace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solocuerpo; se la llama también las cosas santas —es el sentido primero dela "comunión de los santos" de que habla el Símbolo de los Apóstoles—,pan de los ángeles, pan del cielo, medicina de inmortalidad, viático...Santa Misa porque la liturgia en la que se realiza el misterio desalvación se termina con el envío de los fieles ("missio") a fin de quecumplan la voluntad de Dios en su vida cotidiana. 2. LOS RITOS DE COMUNIÓN DE LA SANTA MISA (Escrito se Zenith, de 14 de marzo de marzo 2010).El padre Paul Gunter, profesor en el Pontificio Instituto Litúrgico yConsultor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del SumoPontífice, nos ofrece en este artículo una panorámica sobre los Ritos deComunión de la Santa Misa (forma ordinaria y extraordinaria),concentrando la atención sobre el sacerdote celebrante. De suexposición surge el significado litúrgico y espiritual de estos ritos, quedisponen al sacerdote y a los fieles a recibir el Cuerpo y la Sangre deCristo con las debidas disposiciones del alma, de modo que la Comunióneucarística produzca frutos de conversión y de santidad en sus vidas.El sacerdote que se prepara a los ritos de Comunión en la Misa estápredispuesto por la Plegaria Eucarística, que acaba de completar, areconocer que "en el relato de la institución, la eficacia de las palabras yde la acción de Cristo, y el poder del poder del Espíritu Santo, hacensacramentalmente presentes bajo las especies del pan y del vino suCuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido sobre la cruz una vez parasiempre" [1]. Por otro lado, cuando llega el momento en que elsacerdote y los fieles reciben la Santa Eucaristía, o sea, cuando sepreparan a comer el Cuerpo del Señor y a beber su Sangre, esnecesario acordarse del discurso de Jesús en Cafarnaúm, querepresenta la recepción de la Santa Eucaristía tanto como una venidaque como un encuentro [2]. 4
  5. 5. Por cuanto respecta al tema de la venida, el Evangelio de Sn Juan dice:"el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo" [3].Sobre el encuentro, la Eucaristía es incluso concebida como expresiónde la relación interna en la Santísima Trinidad, atestiguada en larelación filial de Jesús con su Padre celestial. Jesús la explica con laspalabras: "No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que havenido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: elque cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida" [4]. "Lo mismoque el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambiénel que me coma vivirá por mí" [5]. En consecuencia, la preparaciónpersonal y pública para recibir la Santa Eucaristía, que los Ritos deComunión favorecen de forma tan intensa, tanto en la forma ordinariacomo en la extraordinaria de la Misa, no preparan al sacerdote y a losfieles a recibir una cosa, sino a una Persona. Come resume RomanoGuardini: "No esto, sino a Él, la Persona suprema alabada por toda laeternidad" [6].La forma ordinaria del Rito RomanoEn la forma ordinaria (o Misa de Pablo VI), al inicio de los Ritos deComunión, guiados por el sacerdote, el pueblo está en pie. A nivelsimbólico, la imagen del sacerdote que está en el centro del altar,rodeado por la asamblea en pie, representa una anticipación de laIglesia que estará con Cristo en el cielo al final de los tiempos. Elsacerdote introduce el Pater Noster utilizando una de las fórmulasprevistas, antes de que se recite o se cante juntos la oración del Señor.Las palabras que Jesús nos enseñó para que rezásemos con confianza,y que nosotros utilizamos antes de acercarnos a la Santa Eucaristía, hansido comentadas por numerosos autores. Por ejemplo, algunos textostomados del comentario de san Cipriano de Cartago sobre la oración delSeñor fueron insertados en el Oficio de Lecturas de la Liturgia de lasHoras, en la semana undécima del Tiempo Ordinario, para educarnos aun mayor aprecio del significado de estas palabras [7]. Los textos desan Cipriano recuerdan al sacerdote que cada recitación del PaterNoster es un acto eclesial, que trae consecuencias en la vida de losdemás. San Cipriano escribió:"Ante todo, el Maestro de la paz y de la unidad no quiso que orásemospor cuenta nuestra y en privado, de manera que cada uno rezase sólopara sí mismo. Por eso no decimos Padre mío que estás en el cielo, oDame hoy mi pan [...]. Nuestra oración es pública y para todos y,cuando rezamos, lo hacemos no por una persona sola, sino por todas,porque nosotros todos somos uno" [8].La oración Libera nos continua difundiendo dulcemente los ecos delPater Noster y describe la indignidad humana y la necesidad de 5
  6. 6. liberación del mal con que nos acercamos a la Eucaristía. El sacerdote,que reza a favor de cada uno, reconoce, por un lado, las circunstanciasque inciden sobre nuestra paz, en vidas manchadas por pecados yangustias; y por la otra, la gozosa esperanza que trae la venida delSeñor. El pueblo completa la oración con una doxología, que expresa laexpectativa de que el Señor cumplirá su promesa de ser glorificado ennosotros. La oración Domine Iesu Christe se concentra sobre nuestrospecados y angustias y reposa sobre la fe de la Iglesia que espera la pazy la unidad del reino, como cumplimiento de la voluntad de Dios.Después, el sacerdote extiende las manos e intercambia el saludo con laasamblea: Pax Domini sit semper vobiscum. Se responde: Et cumspiritu tuo.El intercambio efectivo de la paz no representa un componenteobligatorio de la liturgia: el diácono o el sacerdote pueden, si esoportuno, invitar a los presentes a intercambiarse el signo de la paz.Las discusiones respecto al momento más apropiado paraintercambiarse la paz dentro de la liturgia sin distintas de las que serefieren al modo de intercambiarla. El Misal mantiene las debidasdistinciones eclesiológicas. Ciertamente, el intercambio de la paz no esun momento en el que de una actitud formal se pase a una informal,sino más bien un momento en el que las relaciones humanas, que sonparte intrínseca del orden de las cosas, se revelan en sus justasproporciones. "Se trata de un rito de intercambio, no de un saludo porlas buenas" [9]. Santo Tomás de Aquino expresó esta relación entre lasrelaciones humanas y el buen orden en su bello himno al SantísimoSacramento con el título Pange Lingua, cantado el Jueves Santo y en eldía del Corpus Domini en la liturgia romana [10]. La tercera estrofarecita: "En la noche de la Cena, / sentado a la mesa con sus hermanos,/ tras haber observado plenamente las prescripciones de la ley..." [11].El sacerdote intercambia la paz con el diácono o con el ministroasistente. No está previsto que deje el presbiterio para saludar a losfieles en la nave. Estos se intercambian la paz sólo con aquellos queestán más cerca. El libro distingue estos dos gestos (es decir, el delcelebrante y el de los fieles), lo que impide que haya un malentendidoeclesiológico, que podría brotar de una visión puramente horizontal.La fracción del pan, que sigue, posee un aspecto práctico y unosimbólico. Desde el punto de vista ritual, en muchos casos el celebranterompe la Hostia grande, que consume en primera persona. Por otrolado, este rito permite que se use también una Hostia más granderespecto a lo normal, que se haga pedazos para distribuirlos a los fieles.Una partícula de ésta debe meterse en el cáliz, mientras el sacerdotedice en secreto: "El Cuerpo y la Sangre de Cristo, unidos en este cáliz,sean para nosotros alimento de vida eterna". 6
  7. 7. El Agnus Dei que acompaña esta acción pide perdón y se dirige a Jesús,que es el Cordero pascual, cuyo cuerpo sacrificado ha derramado susangre para el perdón de los pecados. La imagen de Jesús comoCordero está representada en un modo extraordinario por un retablo dela catedral de San Bavón, en Gante, en la que se ve un cordero de piesobre el altar, que derrama su sangre en un cáliz [12]. El Agnus Dei seremite al Libro del Apocalipsis, que proclama la dignidad del Corderoque fue inmolado [13] y la bendición de aquellos que son invitados albanquete de bodas del Cordero [14]. La antigüedad del Agnus Dei en elRito Romano es tal que muchos expertos sostienen que fue el papaSergio I (687-701) quien lo introdujo en la Misa. La tercera invocacióndel Agnus Dei pide la paz porque la Santísima Eucaristía es Sacramentode Paz, en cuanto que es el medio a través del cual todos aquellos quelo reciben se estrechan en un vínculo de unidad y de paz [15].El sacerdote reza en secreto una oración preparatoria personal a laSanta Comunión, entre las dos que propone el Misal. En la primera, pideser liberado de sus iniquidades y de todo otro mal, a través del Cuerpoy la Sangre de Cristo, y pide la gracia de permanecer en losmandamientos del Señor para que nada pueda nunca separarle de él.En la segunda, el sacerdote ora para que su recepción del Cuerpo y laSangre de Cristo no traiga sobre él un juicio de condena, sino alcontrario, represente una defensa y una cura para el alma y el cuerpo.La Comunión del sacerdote, que siempre precede a la de los fieles, sehace bajo las dos especies, para completar la acción litúrgica de la Misa.Él ora para que el Cuerpo y la Sangre de Cristo lo conduzcan a la vidaeterna. En cambio, en la purificación de los vasos sagrados, reza enfavor de los que han comulgado (incluido, por tanto, él mismo), paraque lo que han recibido con los labios sea recibido por un corazón puro,y para que de simple don hecho en el tiempo, la Comunión eucarísticase convierta en un remedio que dura para la vida eterna. El conjunto deestas palabras y acciones revela que aquí se ha celebrado un granmisterio: la Celebración eucarística es un kairos - tiempo favorable delSeñor - que ha interceptado el chronos, o sea, el tiempo que es simplesucesión de acontecimientos que tienen lugar alrededor nuestro. Poreso aquí, ante Dios, el silencio representa en el fondo la única respuestapersonal apropiada que proviene de la parte más íntima de nuestro serpara expresar fe, reverencia y comunión de amor con Aquel que hemosrecibido.Este momento de silencio debería ser salvaguardado con atención.Debería durar minutos y no segundos, para proporcionar un espacio deoración claramente definido. En la oración después de la Comunión, quetambién prevé una pausa de silencio después del Oremus, sobre todo siesta no ha sido observada en precedencia, el sacerdote guía elagradecimiento de la Iglesia y reza para que el don de la Comunión,que ha sido distribuido, pueda dar fruto en nosotros. El Amén con el 7
  8. 8. cual los fieles responden a esta oración concluye los Ritos de Comunión,que habían iniciado con la invitación del sacerdote a rezar el PaterNoster.La forma extraordinariaEl sacerdote en los Ritos de Comunión de la forma extraordinaria (oMisa de san Pío V) realiza gestos más complejos, que indican laidentidad y la función sacerdotales, en preparación a la SantaComunión. Siguiendo el mismo orden usado para exponer los ritos de laforma ordinaria, consideremos ahora la extraordinaria, comenzando porla introducción al Pater Noster hasta la conclusión de la oración tras laComunión. Se notan ciertamente diferencias entre ambas formas quecomponen el Rito Romano. Dado que el Misal Tridentino prevécelebraciones con distintos grados de solemnidad, en estos casos losministros asistentes llevan a cabo acciones que en cambio sonrealizadas por el propio sacerdote cuando celebra la Misa Baja (nosolemne). El sacerdote recita el Pater Noster él solo y el ministroasistente responde: sed libera nos a malo. El Libera quaesumus incluyelas intercesiones de todos los santos, y además de mencionar a laVirgen María y a los santos Pedro y Pablo, incluye también a sanAndrés, probablemente como signo de particular devoción hacia elapóstol.Cuando el sacerdote reza para obtener la paz en nuestros días [16],hace el signo de la cruz sobre sí mismo con la patena y la besa sobre laorla superior, antes de ponerla bajo la Hostia, para preparar eldesarrollo de la fracción del pan. En su explicación de las oraciones yceremonias de la Santa Misa, Guéranger ofrece un comentario quedescribe el objetivo de la fórmula Haec Commixtio, que se dice en elmomento de inserir la partícula de la Hostia en el cáliz - comentario queal mismo tiempo revela la tendencia de este autor hacia la alegoría:"El sacerdote después deja caer la partícula que tenía en la manodentro del cáliz, mezclando así el Cuerpo y la Sangre del Señor,diciendo al mismo tiempo: Haec commixtio et consecratio Corporis etSanguinis Domini nostri Iesu Christi fiat accipientibus nobis in vitamaeternam. Amen. ¿Cual es el significado de este rito? ¿Qué cosa sesignifica en la mezcla de la Partícula con la Sangre que está en el cáliz?Este rito no es de los más antiguos, aunque tiene casi mil años. Su fines demostrar que, en el momento de la resurrección de Nuestro Señor,su Sangre se unió de nuevo a su Cuerpo, circulando en sus venas comoantes. No habría sido suficiente que se fuese reunida a su Cuerpo solosu Alma; debía suceder lo mismo con su Sangre, de modo que el Señorestuviese íntegro y completo. Nuestro Salvador, por eso, en laresurrección retomó su Sangre que había sido antes derramada en elCalvario, en el Pretorio y en el Huerto de los Olivos" [17]. 8
  9. 9. Tras el Agnus Dei, hay tres plegarias que el sacerdote dice antes de laSanta Comunión, con los ojos fijos sobre la sagrada Hostia y cuyocontenido se encuentra largamente en los Ritos de Comunión de laforma ordinaria. Después, teniendo la Hostia dice la fórmula Domine,non sum dignus por tres veces y simultáneamente se bate el pecho.Cuando purifica la patena en el cáliz antes de consumir la preciosaSangre, cita el Salmo 115: "¿Cómo al Señor podré pagar todo el bienque me ha hecho? La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombredel Señor", y añade: "Alabando invocaré al Señor y me salvará de misenemigos" [18]. Durante la purificación del cáliz, tras el Quod oresumpsimus, el sacerdote reza para que no quede en él alguna manchade sus faltas y que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que ha recibidotransformen todo su ser.Se ve que el énfasis reposa sobre el carácter sacerdotal y sobre lasacciones litúrgicas del sacerdote en los Ritos de Comunión sonextremamente alentadores. Mientras no esconden la conciencia que elsacerdote posee de su propia indignidad, subrayando con todo sudignidad única y le recuerdan cómo debe luchar para volverse puro ysanto como Cristo. Por ello estos ritos invitan - e invitan de un modoinmediato - al sacerdote que realiza el sacrificio a entrar en una uniónmás estrecha con Jesucristo, Sumo Sacerdote y Víctima. Además invitana los fieles a reconocer con alegría el ministerio del sacerdocio, cuyomisterio es esencial para la Eucaristía, como "Fuente y culmen de lavida y la misión de la Iglesia" [19]. En estos aspectos distintos de lamisma invitación, la Iglesia entrevé las maravillas del amor de Dios, quese humilló a sí mismo para compartir nuestra humanidad; amor querenueva su invitación cada vez que su alianza de amor se hace presentesobre el altar, cuando Cristo arrastra nuestra existencia humana cadavez más profundamente a su vida resucitada. Como atestigua el autordel Apocalipsis: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mivoz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y élconmigo" [20].Este escrito de Paul Gunter, O.S.B., ha sido traducido por Irma ÁlvarezNotas[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1353.[2] Jn 6.[3] Jn 6,33.[4] Jn 6,46-48.[5] Jn 6,57.[6] R. GUARDINI, Meditations Before Mass, tr. ingl. E. CASTENDYK, Sophia Institute,Manchester (NH) 1993 (rist.), 174.[7] Cipriano de Cartago, De Oratione dominica, 4-30, PL 3A, 91-113.[8] Cipriano de Cartago, De Oratione dominica, 8.[9] J. DRISCOLL, What happens at Mass, Gracewing, Leominster 2005, 123. 9
  10. 10. [10] Durante la solemne traslación del Santísimo Sacramento del Jueves Santo y comoHimno en las Vísperas del Corpus Domini.[11] «In supremae nocte caenae recumbens cum fratribus, observata lege plene...».[12] J. VAN EYCK, Adoración del Cordero, escena del retablo, 1432, Catedral de SanBavón, Gante, Bélgica.[13] Ap 5,11-12.[14] Ap 19,7.9. El sacerdote introduce el Domine, non sum dignus, formula basada enMt 8,8 y Lc 7,6-7 los cuales, en el Misal de Pablo VI, se añadió la imagen de la fiestadel Cordero.[15] "Oh signo de unidad, oh vínculo de caridad": Agustín de Hipona, In Joannisevangelium tractatus, 26, 13: PL 35, 1613; cf. Concilio Vaticano II, SacrosanctumConcilium, n. 47.[16] «Da propitius pacem in diebus nostris».[17] P. Guéranger, Explanation of the Prayers and Ceremonies of Holy Mass, tr. ingl.L. Shepherd, Stanbrook Abbey, Worcestershire 1885, 61.[18] «Laudans invocabo Dominum et ab inimicis meis salvus ero».[19] Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, n. 3.[20] Ap 3,19-20. 10

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