Xxix tiempo ordinario

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Xxix tiempo ordinario

  1. 1. LA PALABRA ES VIDA La vida que nace del Evangelio para cada semana de Adviento CÁRITAS DIOCESANA DE ALCALÁ DE HENARES Domingo XXIX del Tiempo Ordinario. Evangelio (Lucas 18, 1-8). 20 de Diciembre 2012. En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara”. Y el Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”. Pero… ¿quién ayuda a quién? Cuando este domingo nuestra Iglesia, haciendo como que se olvida de sus propios problemas, pone en el primer plano de su atención el tema de las Misiones, viene a nuestra mente, esta pregunta: ¿Quién ayuda a quién? A primera vista, parece claro. Naturalmente, pensamos que nosotros somos los pudientes y ellos los menesterosos. Veamos otra manera de ver las cosas: Cuando me asomo a nuestras iglesias de aquí y las veo vacías… de jóvenes; cuando me doy una vuelta por nuestros colegios, nuestras parroquias, nuestros hogares, y veo la poca intensidad con que ofrecemos a nuestros niños y jóvenes la formación cristiana; cuando compruebo la poca incidencia de los criterios cristianos en los negocios, en la política, en la cultura, en las relaciones de este mundo nuestro mayoritariamente cristiano…, no tengo más remedio que preguntarme: ¿es que nuestra fe se está batiendo en retirada? “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” Oigo después el testimonio de nuestros misioneros, y observo que aquellos cristianos de las jóvenes Iglesias del Tercer Mundo son capaces de andar muchos kilómetros sólo para escuchar la Palabra de Dios y para instruirse en la fe; y los veo generosos y acogedores, alegres y valientes testigos del Evangelio…, no tengo más remedio que preguntarme: ¿Es a ésos a quienes nosotros estamos ayudando? ¿Quién ayuda a quién? Necesitamos abrirnos a un generoso compartir nuestros bienes con ellos. Pero un compartir con camino de ida y vuelta. Que valla hacia allá, sí, nuestra oración confiada, perseverante, llena de amor y cercanía; que les llegue también nuestra ayuda material, fruto de una conversión a un estilo de vida más austero y solidario; que también llegue nuestro cariño a los misioneros que, habiendo un día recibido la fe en esta Iglesia nuestra particular, no la consideraron como un regalo para su disfrute personal, sino que fueron a repartirla entre los más necesitado del mundo. Pero dejemos también que nos venga, desde allí, la brisa fresca y oxigenada de una manera limpia y compartida de vivir la fe; que aquellos ejemplos de vida cristiana despierten a estas viejas cristiandades del sopor que aquí nos mantiene instalados, como confiados en todo lo que tenemos hecho. Y nos anime a avivar el rescoldo de nuestra fe; a soplar, antes de que sea tarde, sobre sus brasas para encender de nuevo ese fuego que tanta falta nos hace. PARA TU REFLEXIÓN Y COLOQUIO: ¿Quién actúa normalmente como el juez? ¿Cuál es la convicción de la viuda? ¿Eres así de tenaz para pedir justicia? ¿Oyes a quienes reclaman tu ayuda? ¿Harás algo por la justicia para los demás? Publicado por LMV en http://erealcala.blogspot.com por el Departamento de Jóvenes de Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares.

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