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Jesús, maestro
 

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    Jesús, maestro Jesús, maestro Document Transcript

    • CristoMaestro, Modelo deleducador 1
    • Llucià Pou Sabaté Para educar bien es necesario tener nocionesde pedagogía (con su metodología, técnicas...),también buenos conocimientos, pero en primerlugar, aún más importante que todo esto, es tener lasabiduría, que en latín se dice “sapientia”, de “saporescientia”, sabor de la ciencia, el gusto por elconocimiento de la verdad, como decía Jesús:“gustad y ved…” Más que transmitir conocimientos,todos necesitamos maestros de vida, y las personas alas que educamos también, por eso vamos aacercarnos al Maestro por excelencia, Jesús, paraencontrar y gustar en Él esta ciencia. Si Él inspira lalabor del formador, podemos llegar mucho más lejosque con sólo técnicas (pedagógicas) de enseñanza.Poner la vista en Cristo hará que ni el caos delmundo de hoy nos haga daño, ni el desánimo o ladesesperación nos inyecten su veneno mortal. El 2
    • Señor nunca se opuso a que el pueblo le llamaseprofeta y maestro (Mateo 21, 11), y a sus discípulosles decía: Vosotros me llamáis maestro y señor, yhacéis bien, porque lo soy (Juan 13, 13). Todos losmaestros y doctores en la Iglesia (Hechos 13, 1;Corintios 12, 28-29) han sido en cuanto discípulossuyos, como testigos de lo que han visto y oído(Hechos 10, 39). Bien se ha dicho que tomar a Jesúscomo Maestro es tomarlo por guía, andar sobre sushuellas, es querer parecernos a Él: que los demás, alver nuestro trabajo, nuestro comportamiento con lafamilia y con los extraños, puedan reconocer a Jesús.Si meditamos el santo Evangelio, si le tratamosdiariamente en la oración, nos pareceremos a Jesús,casi sin darnos cuenta. Antes de entrar en las maneras de hacer deJesús, algunos aspectos de su modo de ser, quierorecordar que muchas veces queremos aplicar a Jesúsnuestras categorías y formas de pensar, y así no esposible entenderlo de manera completa, pues Jesúsademás de hombre es Dios. Más bien hemos deprocurar dejarnos transformar por su modo de ser, yasí en su luz veremos la luz. Agradeceré vuestrasaportaciones para mejorar esta visión de “Jesús,modelo del educador”. Vamos a ver tres puntos y una conclusión: 1)Jesús educa con autoridad porque es auténtico y es la 3
    • verdad. 2) Jesús educa en libertad, porque ama, poreso no tiene miedo. 3) Jesús educa en la felicidad, enla alegría que viene de tener a Dios y el esfuerzo enla lucha. 4) Conclusión: Cristo, el maestro completo.Como se ve, tocamos el saber auténtico, la libertad yamor, educar para ser feliz, y un colofón comoresumen. 1. JESÚS EDUCA CON AUTORIDADPORQUE ES AUTÉNTICO Y ES LA VERDAD. a) Enseñaba con autoridad: ellos “estabanposeídos de admiración por Su enseñanza, porqueSu palabra estaba llena de autoridad ”; Jesús sueledecir “yo os digo”, habla en nombre propio comonadie había hecho, e imparte una enseñanza divina:“Habéis oído que se ha dicho: No cometerásadulterio. Mas Yo os digo: Quienquiera mire a unamujer codiciándola, ya cometió adulterio con ella ensu corazón.” A la samaritana, ante la pregunta dedónde está el verdadero Dios, si en el templo deJerusalén o la montaña de Samaria, le dice: “Mujer,créeme a Mí, porque viene la hora en que ni sobreeste monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.” Losjudíos hablaban invocando la Ley (“Como dice laLey..., como dicen las Escrituras...”). Según palabrasde Azucena Fraboschi, su autoridad como maestroprovenía del Padre, que era Dios: “Pues El queMe envió es veraz, y lo que Yo oí a Él, esto es 4
    • lo que enseño al mundo.” Jesús hablaba noapoyado en la autoridad de la Ley, sinodirectamente en la de Dios, a Quien llamabaPadre, y a Quien decía haber escuchado. Noera la suya una relación con Dios a través de lossacerdotes sino una relación directa, filial. Jesúshablaba de Su Padre, Dios. Pero Él mismo, Su propiapalabra es Verdad liberadora del hombre,porque siendo hombre perfecto, manifiesta alhombre su verdadero ser, que es de Dios y paraDios: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LAVIDA; nadie va al Padre sino por Mí”. b) Su enseñanza es original y, a la vez, unarecreación y perfeccionamiento de lo yaexistente: “No vayáis a pensar que Yo he venido aabolir la Ley y los Profetas. Yo no he venidopara abolir, sino para dar cumplimiento ...”Pero no se trata de un cumplimiento exterior sinoalgo que nos compromete en primera persona: “Osdigo, pues, que si vuestra justicia no fuere mayor quela de los escribas y fariseos, no entraréis en el reinode los cielos.” Al tiempo que confirma la Ley, laenseñanza de Jesús invita a profundizarla, aespiritualizarla, a crecer. Jesús es un maestro que enseña con autoridaduna doctrina original; que aduce la revelación delPadre como fuente de Su autoridad; que se ofrece 5
    • como guía, invitando a que Lo sigan todos, porquees maestro universal, criterio y norma deconducta. c) La figura amable de Jesús nos enseña a vivirde una manera auténtica: en su vida encontramos laverdad (“yo soy... la verdad”), encontramos unsentido a todo. Jesús es alguien que habla conautoridad, que sabe el porqué de las cosas y –comose ha dicho- para quien tiene un por qué (hacer lascosas) le es muy fácil el cómo (hacerlas). Si haymotivación, diríamos hoy, el esfuerzo es más fácil deponer. Son los dos componentes de la educación, ylos dos hay que cuidarlos, pero sin el primero elsegundo es casi absurdo, sobre todo en alguien queha pasado la fase infantil. Romano Guardini acaba suobra sobre la realidad humana del Señor con uncapítulo sobre “El Maestro, el Poderoso, elExistente”. Es un Maestro santo: viveauténticamente. Tiene la plenitud del conocimientode Dios: es el que sabe, el sabio: sabe más que nadie,pero sobre todo sabe esencialmente, tanto de loshombres como del mundo (sin la mezcla deignorancia mezclada con pasiones que tenemos loshombres). Él ve. Distingue realidad y apariencia,sentido y engaño. Conoce lo bueno y lo malo. Sabeel camino: “quedó admirada la gente de suenseñanza, porque les enseñaba como quien tieneautoridad, y no como sus doctores” (Mat 7, 28-29) 6
    • Nuestro modo de imitar al Modelo no es algoexterior, sino que se trata de conformarse a Él, como“meterse en su piel”, “sumergirse en Él”, pues“conformar” es “hacerse a la forma”, participar de suvida, de sus sentimientos. Es decir, estarmáximamente motivado, para una persona, esparticipar en la medida en que le es posible a unacriatura, en la vida de Cristo, es revivir la vida deJesús y prolongarla en la propia, porque la graciaque El nos ganó es participación de la que inhabitaen su alma: tened en vosotros los mismossentimientos que tuvo Cristo Jesús (Filip 2, 5). d) De Él aprendemos a ser auténticos, lahonorabilidad intelectual, la honradez, o tambiénllamada coherencia: significa ser yo mismo. Muchosno son maestros sino mercenarios: enseñan lo queestá de moda, dicen lo que queda bien, hoy haymucho miedo a aparecer como católicos. Hay comoun afán de éxito y gloria, decir lo que conviene.Recuerdo a un amigo que, al volver de una reunióndonde expuso unas ideas que me parecieron vacías,pensé que las había dicho para quedar bien, paragustar, le pregunté: “de todo esto, ¿tú en realidadqué piensas?” y me contestó tranquilo: “yo ya no sélo que pienso”, sabía lo que convenía decir, no sabíalo que era verdad. La vanidad, comodidad,ambición, seduce como cantos de sirenas y muchos 7
    • pierden la cabeza... Hay un cinismo de pensar lo queestá de moda, “vender” lo que conviene. Jesús en cambio dice la verdad, sin avasallar:está lleno de respeto ante la libertad del hombre,nunca le hace violencia; no engaña con sugestionescomo la publicidad, ni con un entusiasmo superficial,ni por terror (aunque los hombres muchas vecesbasemos la educación en el miedo), ni por sorpresa,como decía Guardini: “siempre apela a laresponsabilidad del que escucha y le lleva al puntodonde ha de decir ‘sí’ o ‘no’”. Frente a los quequieren éxito, Jesús nos muestra la búsqueda de laverdad”, enseña lo auténtico, lo que se vive. Estosson los frutos que perduran, lo demás se pudre. Jesúsvino para manifestarnos la verdad, como le dice aPilatos: “Yo para esto he venido al mundo, para dartestimonio de la verdad" (Jn 18, 37). No se oculta, nilleva una vida solitaria, sino que se manifiesta antetodos. No deja que le retengan solo con algunos, enuna ciudad: «Es preciso que anuncie también el reinode Dios en otras ciudades, porque para esto he sidoenviado" (Juan 4, 43). e) Para un cristiano, todo queda referido almodelo, Cristo, y ofrecido al Padre Dios. Entonces,no hay polilla o polvo, no hay preocupaciones porla precariedad, siguiendo el ejemplo y los consejosde Jesús: “no os preocupéis por vuestra vida...” 8
    • Entonces la autenticidad adquiere una coherenciaque es testimonio fiel, martirio, pues muchos sufrenpor la verdad (desde el antiguo Sócrates hastanuestros días, basta citar el caso emblemático deTomás Moro). Entonces, ya mi investigación no seráficticia, sino parte de mi vida; no esclavizará, porquetendrá un motivo más alto que la gloria humana; noestará desligada de mi preocupación por los demássino que dirigida a ella; ni tampoco viviré paraenseñar sino que ese trabajo, como lo demás quehaga, será un ingrediente de mi vida, un medio dehacer el bien y de hacerme bueno. Si me miro enCristo, mis perspectivas se amplían sin cesar, vanmucho más lejos: ya no tendré objetivos a los quesometerme; las metas no me dominarán pues nodependo de que se cumplan: puedo ya celebrar elacontecimiento de que “el Reino de Dios ha llegado”(Mrc 1, 5) y se está abriendo camino continuamente,aunque no lo vea. El vivir no se desliga delcontemplar, ni del dar la vida, la verdad me lleva aser verdadero y en la medida que soy verdadero,soy. En todo pongo un poco de mi corazón, y untrozo de alma, un pedazo de mi vida, en una unidadque me recuerda lo que decía una hija de TomásAlvira: “todo en mi padre era verdad: por eso eratan buen educador”. f) Jesús no enseña meramente; lo que enseña,lo hace él también. Su modo de ver, su relación con 9
    • Dios, toda su vida, están detrás de sus palabras.Puede preguntar a sus enemigos: “¿Quién devosotros me hará convicto de pecado?” (Juan 8, 46).Y puede decir: “Sígueme” (Mat 4, 19; 8, 22; 9, 9;Marc 2, 14; Luc 9, 59; Juan 1, 43). Encontramos unagradación aún más profunda de su unión con laverdad, señala Guardini: “Ante Pilatos, Jesús dice:‘Yo nací y vine al mundo para esto, para atestiguarsobre la verdad. Todo el que es de la verdad escuchami voz’ (Juan 18, 37). En los discursos de despedidase dice: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’ (14,6). Y en la introducción a San Juan: ‘En el principioexistía la Palabra, y la Palabra existía en Dios, y laPalabra era Dios. Ella estaba en Dios en el principio.Todo se hizo por ella, y sin ella no se ha hecho nadaen lo creado’ (1, 1-3). Las tres frases constituyen unapoderosa subida, y desvelan una relación con laverdad cuya índole sólo se puede entender despacio.Pero ésta no ha desplazado nada, porque está ellamisma en la misión apostólica y tiene lugar en elEspíritu Santo”. Todo en Jesús es kerygma, mensaje,verdad... g) Nuestro mundo se pregunta: ¿Qué es laverdad? ¿Hay una verdad, o se “hace”?: “Verdad”significa que lo que es temporal se nos resuelve en loque tiene validez eterna, que el ser de Jesús estáabierto pues mientras que nosotros buscamos esaverdad Él es la verdad: “Yo soy” la verdad, nos dice, 10
    • no sólo en cuanto que no miente, sino en el modode su existencia, la verdad está radicada en Él, elámbito de la validez es Él, Él es la idea de verdad, lapalabra no es algo que sale de una sabiduría limitadasino que no se pierde nada en esa expresión delinterior pues Él mismo “es la palabra creadora desdela cual se hace posible todo hablar”, como expresabellamente San Juan en el prólogo de su Evangeliosobre el “Logos” que existía “en el principio”. Poreso, “cuando enseña, no dice algo que estuviera yadispuesto pero quizá escondido, sino que dice laverdad que Él es, y fundamenta toda la restanteverdad. Es la idea por la que todas las cosas sonverdaderas. En el ámbito y en la luz de sus palabras,son verdaderas todas las afirmaciones verdaderas.Pero con eso se ha elevado desde el concepto deMaestro imaginable por nuestra experiencia, hasta loabsolutamente único” (Guardini). Es decir, para sabersi algo es verdad bastaponerlo –por decirlo dealgún modo- en el “espejode la verdad”, que esCristo. h) Sería maravillosoque Cristo Modelo deleducador nos enseñara aparticipar de su autoridad,porque nos haga participar 11
    • de su autenticidad, pues el que de verdad es maestroes el testimonio, que sirve de modelo. Para ello,hemos de interesarnos por otros aspectos de supsicología: la coherencia, el ejemplo, la disciplinaformativa, etc... El ejemplo de Jesús nos da la clavepara profundizar luego en tantos valores.Concretamente, a enfocar el tema de la autoridad,que todo educador desea entender, ese misteriosotalento, y distinguirlo del poder... el poder que seimpone por la fuerza reprime al que está debajo, laautoridad en cambio tiene fuerza en sí misma yprovoca seguimiento; es algo que se puede perder oganar, y muchas veces pensamos en cómo "ganar laautoridad con mis alumnos". Jesús es poderoso: en los milagros las cosas-para mostrar el reino de Dios- se sujetan a suvoluntad. “Algo análogo debería ocurrir a todo elque lee el Evangelio sin cerrar su corazón”, diceGuardini, “debería percibir la potencia que seexpresa” en los milagros: “se me ha dado todopoder en el cielo y en la tierra” (Mat 28,18). Todo sehizo por él (Juan 1, Colosenses 1). Esa autoridad serefleja en el pasaje ya citado del Sermón de lamontaña: “les enseñaba como quien tiene autoridad,y no como sus doctores” (Mat 7, 28). Sus palabras aveces eran duras, atrevidas, llenas del impulso de laexcitación, sino mucho más: sus palabras tocan elcorazón allí donde no alcanza ninguna palabra 12
    • humana. Apartan el engaño y ponen al hombredelante del Dios santo. Llaman a la conversión detodo, incluso del que es bueno y piadoso ante elmundo, hacia Dios, y dan la posibilidad de realizarla.Sus palabras no sólo son significados, sino fuerzas;fuerzas procedentes de Dios, fuerzas del EspírituSanto”. “También hay poder en sus actitudes, en suacción, en su figura. Nos dicen cómo en Pascua echódel Templo a todos los compradores y vendedores”,con pocas palabras y unos cordeles trenzados leobedece una multitud: resplandece algo en él. Es unpoder que “rige a través de todo. Forma unapersonalidad tremenda, una honda concentracióndel alma, de una voluntad perfectamente libre, queestá entera en la sagrada misión, una presenciagigantesca… Pero por detrás surge más, desde Dios,tan inmediatamente, que, por ejemplo, después de lapesca milagrosa, estando sentado en la barca, Pedrocae espantado a sus pies y grita: -“Aléjate de mí, quesoy un hombre pecador, Señor!” (Luc 5,8-9).También en Nazaret, cuando enseña en laSinagoga, admiran “las palabras de gracia que salíande su boca”, luego se enfadan con él. Esto nos lleva aotro aspecto importante de su psicología deMaestro. 13
    • 2. CRISTO, MODELO DE EDUCAR ENLIBERTAD: SIN MIEDO, PORQUE HAYAMOR Jesús no se dejacondicionar por el éxitoque tiene en la sinagogade su pueblo, y proclamala verdad sin miedo,aunque esto cause el“fracaso”... Él haseñalado la verdadfundamental delhombre: su libertadinterior y su intocable dignidad. "Nuncaqueráis una virtud por sí misma, sino en cuanto queestá encarnada en nuestro Señor", nos decían enaquella primera sesión: Jesús es el modelo. Si al verla autoridad de Jesús nos fijábamos en su veracidad,ahora al ver la libertad hemos de centrar nuestraatención en el amor. Ya concluía Tomás Melendoque “el fin de toda educación es ayudar auna persona a ejercer su libertad, a auto-conducirse hasta su propia perfección”. Fuimoscreados por amor y vivimos para el amor; educar esenseñar ese amor, y la mejor pedagogía es con elamor. 14
    • a) Veamos esta compenetración entre lalibertad y el amor y su consecuencia: no tenermiedo, como un segundo punto de ese fundamentodel educador que es mirar a Cristo Maestro, dejarque en nuestro corazón «nos quepa en él mucho másDios», que Él crezca y yo me haga pequeño: y así nospongamos entre paréntesis, desapareciendo enbeneficio de los seres a quienes se ama. Jesús, alenseñarnos el Reino de Dios, su tema preferido (Mc4, 23; 9, 35), nos muestra el amor de nuestro Padrey nos revela que es misericordioso. Es más, nos hacepartícipes de su amor, que se adueña de nuestracapacidad de amar, y nos da una perfecta filiación enel Espíritu Santo, y con esto un amor fraterno paratodos los hombres. El amor va unido a la libertad,pues nos muestra en la parábola del hijo pródigo suesencia: salir de la esclavitud del pecado y acoger elamor de Dios en una conversión (Luc 15, 11-31).Jesús invita a la mesa a los que según los judíos eranpecadores: "vino Jesucristo a este mundo para salvara los pecadores" (Tim 1,15). Se podría decir que elprimer mandamiento que nos da es “dejarme amarpor Dios sobre todas las cosas” (Jn 15, 16; 1 Jn 4-10). Esa es la gran verdad que nos muestra Jesús, yque nos une a toda su vida y doctrina: “Sipermanecéis en mi palabra, seréis en verdaddiscípulos míos, y conoceréis la verdad, y la verdados hará libres” (Jn 8, 31-32). Es libre el que 15
    • conoce la verdad. Jesús quiere la verdad, sin más.Su conocer y querer se dirigen a ella. Jesús se muestralibre ante las obligaciones (ante la Ley). Quizá lagran maldad del demonio ha sido conseguirque seamos esclavos de las obligaciones, envez de hacerlas por amor. La libertad de Jesúsproviene de su conciencia de Hijo, y nos quiere daresta libertad de espíritu. Así por ejemplo muestrael sentido auténtico de la ofrenda sin negar la justiciahacia los padres (Mc 7, 9-12), que no es el hombrepara el sábado sino al revés, el sentido del descansosabático (Mc 2, 23-28; Mc 2, 27), es decir nos quieremostrar que el rigorismo está en contra de lavoluntad de Dios (cf. Mc 3, 4), pues aquellastradiciones que impiden el amor son esclavitudes, yhay que eliminarlas. He aquí unas sugerencias sobrela libertad ante la ley: la ley obliga al siervo, el hijoes libre y si obedece es por amor. Decía uno en nuestros foros de catholic.netque, aunquehay un buenentendimientoen los equiposeducativos enlos que nosencontramos, aveces debido alcarácter de las 16
    • personas, o el espíritu de competitividad... puedehaber servilismos... hay miedos en todos lados ennuestra sociedad, y también los podemos sentirnosotros, al estar condicionados por el éxito y elbuscar agradar, estar a la altura... y en lugar de serbuen maestro, estar como el pastor asalariado que sepreocupa de él y no de sus ovejas... por eso veo muyimportante profundizar en la psicología de Jesús. “Si permanecéis en mí... conoceréis la verdad,y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32) indica tressentidos de libertad: el apuntado, de que serlibre es evitar toda falsedad; y hay otros dossentidos en la libertad, que nos enseña Jesús en esafrase: 2) de una parte, la unión con Jesús por elamor da libertad, hace tener la voluntad recia, dala fortaleza. 3) Por último, también se llamalibertad a sentirse en paz por la misióncumplida, en la esperanza del cielo: es la libertaduna potencia que cuando se elige se pone en acto,algo que es inútil hasta que se usa; en este sentido eslibre el que se compromete, el que escoge lo quedebe, lo bueno. De esta forma la libertad está unidaa la verdad, de la que ya hemos hablado. En esteapartado la vemos unida al amor –el bien- y en elsiguiente apartado veremos la paz fruto del esfuerzoen ese fin. De hecho son las tres estructuras básicas dela felicidad: tener un ideal, vivir de amor yluchar por superar los obstáculos... de eso 17
    • depende mucho la armonía entre estos tres puntosque son como los tres apartados: la verdad, lalibertad de amar, y la alegría del esfuerzo. b) Al hablar de la formación integral, se hadicho con razón: "Cristo ha revelado al hombre elpropio hombre", en la manifestación del amor delPadre. Cristo es hombre y un hombre integral, y esmodelo en dossentidos: para eleducador: guía; ypara el alumno,modelo al quemirar al formar.La auténticalibertadcomienza conla vivencia del amor, el amor que une a Jesús alPadre le hace libre y romper con todas lasesclavitudes de su tiempo. Es la liberación de todomal: “Cristo es el único que puede dar sentido anuestra vida. En Él se encuentra la paz, la serenidad,la liberación completa, porque Él nos libera de laesclavitud radical, origen de todas las demás, que esel pecado, e inspira en los corazones el ansia de laauténtica libertad, que es el fruto de la gracia de Diosque sana y renueva lo más íntimo de la personahumana” (Juan Pablo II). 18
    • Formar es ayudar a ser buenas personas,lograr un desarrollo de todas sus capacidades ycualidades humanas según el modelo, Jesús:conocimiento personal, lucha por adquirir un rectoorden entre pasiones (sentimientos, emociones), quehan de estar regidas por la voluntad (moderación dela templanza), y ésta obediente a la inteligencia(fortaleza, justicia) que deben regirlas a todas(prudencia). Esta es la libertad auténtica. Es muy altala meta que esta misión de formadores nos presenta,pero es posible cuando no perdemos de vista almodelo: Cristo, y aprender a su lado: Él nos esmodelo de aprender, es obediente y buen “alumno”,al mismo tiempo que maestro pues no hay mejormaestro que el que sabe seguir aprendiendo. En laescena del templo, por ejemplo, lo decisivo de lapersonalidad de Jesús ya está ahí, después creció enla medida del adolescente y del hombre (Lc 2, 52):“en sabiduría, en estatura y en gracia” y no sólo“ante los hombres”, sino también “ante Dios”. Es uncrecimiento dentro de una forma que ya está desdeel principio llena de sentido. Saca a la luz poco apoco aquello de lo que se trata: una existencia deíndole particular”. Más que trabajar frente alalumno, hemos de procurar ir juntos hacia Jesús, enese adviento continuo en el que quiere nacer ennuestro corazón. 19
    • c) Nos decían también muy bien ya desde laprimera sesión que el secreto de la educación esimaginar a cada ser un poco mejor de lo quees en realidad. ¿Qué hay más alto para fomentarnuestra autoestima, que lo que nos dice Jesús: sercon él hijos de Dios, santos, perfectos como el Padrecelestial lo es? De ahí sí que surge una sanasuperación personal que empuja a luchar. Esnecesario crear ese ambiente favorable en el queflorezcan los buenos sentimientos, se adquieranauténticos valores, se luche por los ideales, y de ahísurjan las virtudes: comportamientos propios de unapersonalidad a la medida del verdadero arquetipode la antropología cristiana: Cristo. La clave de laverdadera eficacia educativa es saber mostrar esaverdad en el día a día; formarnos en lapersonalidad de Cristo, verdadero hombre-Dios.Y hay que recordar que la verdadera eficaciasobrenatural parte de la gracia; sin ésta, nada selogra. Juan Pablo II decía que el educador, en suactividad docente diaria, debe de conducir al alumnoa la presencia de Dios, con caridad y fortaleza,acercándose a ellos con prudencia, en especial a losque más necesiten de él, pues en muchas ocasionesuna sola palabra de aliento mantendrá viva laesperanza para continuar progresando. “No osdesaniméis en el extraordinario camino de amor que 20
    • es la educación. Que os conforte ver la inagotablepaciencia de Dios en su pedagogía con lahumanidad, ejercicio incesante de paternidad que sereveló en la misión de Cristo -Maestro y Pastor- y enla presencia del Espíritu Santo, enviado a transformarel mundo. La labor de educar se presenta comoministerio de colaboración con Dios, que ciertamenteserá fecunda”. Como nos indica Jesús, mis escogidosno trabajarán inútilmente. d) Esto nos lleva a la falta de miedo deJesús… no significa que fuera insensible; no se tratade ser de sangre fría, o temerario; o de no ver elpeligro donde lo hay... Su falta de miedo es fruto dela paz de quien sabe lo que va a ocurrir (querido porDios, o permitido), y lo quiere. No hay crisis en suvalentía, no le pasa lo que a nosotros en las crisis:que se nos oscurece el sentido de lo que queremos, yla voluntad cae en el vacío. No necesita defenderseante las injusticias en la lucha por la vida y hacerprevalecer sus intenciones, excusarse o ser sagaz:todo en él es unitario, la gloria del Padre y lasalvación del mundo. Él no, aunque padezca mucho,aunque diga “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me hasabandonado?” (Mt 27, 46). Pues cuando se sienteabandonado por Dios, se abandona enteramente enÉl. No es como los profetas que realizan accionesque sobrepasan totalmente la medida del hombre 21
    • que las realiza, suben sobre sí mismos, para luegoprecipitarse por debajo de la medida de un hombrenormal. Pasa el poder por ellos, y al retirarse, sequedan impotentes… nosotros también en ocasioneshacemos de instrumentos para cosas grandes, ypodemos hundirnos por no soportar aquel peso, nosquedamos secos, sin recursos como las vírgenes sinaceite. En Jesús ocurre de otro modo: en su acción yexperiencia, están absolutamente unidos y deacuerdo consigo. La acción no sobrepuja suposibilidad, sino que es su claro fruto. Lo que ocurreen la montaña y en el Huerto de los Olivos, no esnada anormal, sino que manifiesta en forma mayorlo que ya está siempre en él: la plenitud de sentido ypoder del Enviado, así como la fecundidad delsacrificio requerido por el Padre. En el profeta (1 Cor4, 9ss) hay distinción entre misión y ser, servicio yenergía propia, para la misión se me da la fuerza,como también puedo quizá sobrellevar unaspreocupaciones de los demás, y después quedarmehundido por ellas, es un proceso psicológico quegenera afán de compensaciones, al no superar esadualidad. En Jesús esto es fundamentalmentediferente. Misión y ser, tarea y voluntad, servicio yfuerza, son una sola cosa. El es lo que significa, Eltiene aquello para lo que ha sido enviado; puede loque debe. El no se apropia algo que no lecorresponda. Siempre es Él mismo. Jamás se ve unafisura. Más aún, en el comportamiento de Jesús 22
    • siempre se vuelve a recibir la impresión de que tieneenteras reservas sin utilizar; de que es más de lo queparece; de que puede más de lo que hace (R.Guardini). 23
    • En la Cruz, cuandogrita “Eli, Eli, lemásabajthanei?- que es: Diosmío, Dios mío, ¿por quéme has abandonado?” (Jn27, 46), no se hunde. EnSan Marcos está casi conlas mismas palabras (15,34). A primera vista, estainvocación podríaexpresar el más hondodesánimo: un hundimiento en el núcleo más íntimode toda la persona de Jesús, esto es, en su relacióncon el Padre. Y el ‘gran grito’ que sigue después,manifestaría aún más fuertemente el desgarramiento”(Romano Guardini), no es como el gritodesgarrador, angustiado, de los cuadros de Munch,sino lo que vemos pero en su lugar Lucas dice“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (23,46). Por tanto, el ‘abandono’ no deja abolido elsentido de confianza, sino que forma un todo con él.Este conjunto tiene evidentemente la mismaestructura que la invocación al rezar en Getsemaní,en la cual la angustia y el ruego de ser librado vanunidos con la total entrega a la voluntad del Padre;como además, en general, la muerte de Cristo nopuede ser separada de esa hora en Getsemaní, sinoque debe ser entendida como su cumplimiento yplanificación... La muerte y la resurrección están 24
    • unidas indisolublemente en una totalidaddesconocida para una conciencia meramentehumana” (R. Guardini). De ahí podemos aprender aser no canal, sino fuente, dar de lo que tenemos, noquedarnos sin nada... Hay una cosa misteriosa que vemos en lossantos, e intuimos en Jesús: una subordinación de lopersonal a la obra, vive para la misión: en ellaalcanza su plenitud lo personal: ”hacia análogadirección apunta esa ausencia de temor, tranquila,procedente enteramente de la misión y de la cosa[persona], con que lleva a cabo su misión; niretrocede, ni se pliega, ni rompe hacia delante [nohuye], ni cede, ni se remonta a lo alto… y a su vez,su profunda bondad en la justicia: su respeto ante lalibertad; el ancho espacio que da a la existencia; sumanera, que sólo se hace evidente despacio, de nodecirlo todo, sino precisamente aquello por lo cualse pone en movimiento la existencia…” (R.Guardini). Esto implica que no “hacemos” deeducador, “somos” educadores. Para esto, loimportante no es ser un genio, sino vivirlo. Eso nosinvita a ser testimonios, testigos, protagonistas y noteóricos, a ser personas de convicción, y por eso condecisión… e) Jesús no es un “genio”, una personalocamente apasionada por un objetivo: en él no se 25
    • encuentran esas señales de crisis y peligros, derealizaciones extraordinarias, y otra vez, defenómenos de déficit, que condicionan la imagen dela personalidad genial. El sermón de la montañaparece vulgar, tiene la sencillez de las cosas grandes:pero cuando vemos que contienen toda la sabiduríade su tiempo, toda la revelación del AntiguoTestamento, y que está estableciendo una nuevamanera de ver la providencia divina basada en laverdad de que somos hijos de Dios, de que ese Diospadre nos ama y esto es el fundamento de todoactuar, de que estamos en la casa del Padre y elmundo es nuestro hogar... empezamos a marearnospor la profundidad-riqueza de contenido, y nosperdemos en el misterio... aquellos textos re-aparecen como los más profundos, los más fuertes,los más creativos, los más sublimes que se han dichonunca. Aparece ese carácter insólito de la sublimidadunida a la sencillez de lo ordinario. Aparece una cosanueva, y es que no dice todo lo que sabe, nos dice loque nos conviene, y sus palabras y acciones sólo sonchispa de algo que queda detrás, superando a todaexpresión. Aparece este “yo” (Mt 11, 25; arc 14, 36;Luc 23, 46; Juan 11, 41) divino que da origen a mi fe,una relación con el Padre que da lugar a la piedad:nos desvela el rostro del Padre y así le podemosdirigir la palabra. 26
    • De su unión al Padre recibe el poder (Mat 12,27; Juan 13, 3) y está siempre en amor y obedienciaa Él (Marc 14, 36; Luc 2, 49; Juan 5, 30); considerasu propia obra entera y perfecta al difundir el Reinodel Padre (Luc 22, 29; Hechos 1, 7): en eso consistetambién nuestra misión y vida. No tiene “susplanes”, como no tengo que agobiarme porque algono sea de mi gusto (el mundo, mis alumnos, misdefectos). Todo está supeditado a la misión, es libreporque no tiene tampoco decaimientos infantiles nirebelión, debilidad del desánimo ni rencor o celos,como aparecen en nuestro horizonte vital porqueaún tenemos una libertad imperfecta. Hay dificultades para obedecer, vivir unreglamento, trabajar en equipo... pero esfundamental, un tema básico, otro aspecto que aquíestá apuntado: no implicarnos en una persona a laque educamos hasta el punto de quedarcomprometidos en sus cosas: podemos llorar con losque lloran (como Jesús con las hermanas del difuntoLázaro) pero tener la distancia suficiente para nodejarnos arrollar por esos sentimientos de los queayudamos, pues entonces ya no podríamos ayudar.Ese “transfer” que se da en la empatía con esapersona tiene efectos espléndidos como eldesbloqueo afectivo, salir de una situación emocionalenfermiza... pero entonces procuramos llevar a esapersona a Jesús, que entiende y hace suyas esas 27
    • preocupaciones, y nosotros también las “vaciamos”en Él, para no quedarnos con esa carga: como elpararrayos, encontramos la “toma de tierra”, que eneste caso es de cielo. Si no, las personas se dan y sinembargo a la vez no pueden soltarse: permanecencolgados de sí (egoísmo), o caen sobre el otro comouna carga (enganchamientos y dependenciasafectivas). Y si el otro se entrega, entonces no escapaz de recibirle totalmente y guardarle; sino que elotro, al llegar, entra en casa de alguien que no estáen su casa en sí mismo, porque no se posee, no lerecibe como libre, sino que le ata, le toma enposesión. Aprendamos del modo de obedecer ymandar de Jesús, de cómo se entrega en el trato sinperderse a sí mismo, de su enseñanza y misterio, ytambién de recibir el regalo de la confianza de losdemás, de los que creen en Él, todo ello emana deuna libertad de carácter único. f) Esto nos lleva a la interioridad: Hay quetrabajar para adentro, en el silencio creador de lavida interior. Hoy el maestro se encuentra inmersoen un activismo demoledor con el pretexto de laspreocupaciones materiales, incapaz de hacer unmomento de silencio y procurar un verdaderodescanso, aludiendo a una carencia económica queno le permiten reposar; sin embargo, encuentramomentos de escapar en evasiones que suponenpérdidas de tiempo, como ver mucha televisión, o 28
    • desorden en el fin de semana, que le hacen regresar asus clases cansado. Todo ello le transforma en una personasobresaltada, presurosa, superficial, carente de visión.La vida interior da fuerzas: "El Señor, sin hacercaso de su escándalo, enseñaba públicamente laverdad. Y así se lee en San Mateo, que cuando losdiscípulos dijeron al Señor ¿No sabes que los judíos,al oírte, se escandalizaron? Les contestó: Dejadlos,son ciegos y guías de ciegos. Si un ciego guía a otrociego, ambos caerán en la hoya" (Mt 15,12-14). "Laeducación es cosa de corazón", de esa vida rica quees la amistad con Jesús y que se proyecta fuera,mostrándola en el trato de los jóvenes, en la clase yen la calle... ante el relativismo actual, temeroso delcompromiso y sumergido en sus preocupacionesmateriales. Se puede decir entonces que educar esbuscar la perfección del hombre, es hacer "atletas deCristo". El buen educador debe contemplar la verdadarmonizando el silencio, la admiración y laestudiosidad que le permitan, callar o hablar en eltiempo oportuno, pues todo tiene tiempo, "hay untiempo de nacer y un tiempo de morir, tiempo decallar y tiempo de hablar" (Ecl 3,1,2,7). De esesilencio hablaremos con más detalle en la conclusión. g) Así, Jesús no sólo es más libre, separado deposibles enredos, resuelto en una decisión másprofunda y enérgica, sino que se trata de algoradical, que funda un nuevo carácter que nos 29
    • interesa también encarnar. Es algo que no seexterioriza en cosas insólitas de actuación y proceder,sino en una soberanía esencial, que se haceperceptible en todo, que da un sentido existencialpropio a todo ser, comportamiento, palabra yactuación: “he descendido del cielo no para hacer mivoluntad sino la de Aquel que me ha enviado” (Jn 6,39). Esa conciencia de la misión va unida a laautoridad que le hace proclamar:”habéis oído quese les dijo a los antiguos… pero yo os digo…” (Mt 5,21-27-33-34); “el cielo y la tierra pasarán, pero mispalabras no pasarán” (Mt 24, 35); “Yo soy la luz…el camino, la verdad y la vida” (Jn 8, 12; 14, 6). Deeste mismo sentido vocacional procede aquel modode entrega de sí mismo, inaudito y convincente, quefunda “en su memoria” el misterio de la Eucaristía(Luc 22, 17, 19s.; 6, 51 y 57), algo de locos si fuerasólo un hombre. Diciendo lo que nunca ha dichonunca ningún hombre, y haciendo lo que nunca hasido capaz de hacer ningún hombre, puedeentregarse así libremente porque es Dios. Peropodemos observar que lo hace estando “en su casa”,no busca nada, estaba dentro de sí, se poseía demodo definitivo: por eso podía darse en sacrificio dela Redención y para alimento de la nueva vida. Sinesa libertad sería insoportable toda palabra y todaactitud. Esto nos ayuda mucho, voy a citar unejemplo de mujer pues ahí la renuncia puede versecomo obligada: cuando una maestra está hundida 30
    • porque no le reconocen aquellos servicios y estácomo esclavizada en una entrega que no le deja“vivir” a ella, es que no “está en ella” y por eso novive. La entrega necesita libertad, y la libertadposesión de sí. Para darse hay que “tenerse a símismo”, no “entre-tenerse” haciendo cosas. Esecarácter único de la libertad de Jesús -Jesús es libreen Él, porque Él es “él mismo”- nos abre perspectivasde gran calado: Ser el que somos; no quereraparentar, estresados por alcanzar un “modo típicoque se espera que yo sea”, sino estar en sí, vivir yactuar por mí; enfrentarme a las cosas y volver a mímismo desde ellas. Así es Jesús: no sólo más fuerte,más grande, más tranquilo, más perfecto... diverso.De aquí la obviedad y extrañeza a la vez, laautoridad inalcanzable pero que nos da alcance. Deaquí que sea el comienzo de una cadena deentregamiento a Él de esa manera que se llama fe.Confianza, cum-fide = con fe, que no consiste ensometerse, sino en encontrar a aquel en quien esposible confiar, el que es capaz de motivar esaconfianza. Jesús nos dice: “confiad en mí”, y es capazde ser merecedor de que digamos: sí, confío.Ejemplo de lo que queremos suscitar en la educación.Claro que en Jesús “su entera existencia es ‘milagro’:irrupción en la trabazón del mundo, de modo que sepodría decir: tal modo de existencia no es posible 31
    • por parte del mundo y de sus presupuestos,conocidos para nosotros. Con ello entra algo más ala vista. Su existencia es signo, manifestación de lodivino, epifanía. Algo de eso resplandece en lafórmula que reaparece frecuentemente en San Juan:‘…que yo soy’. Así dice (8,28) a sus adversarios:‘cuando elevéis al hijo del hombre, reconoceréis queYo Soy’. Claramente señala al Evangelista la epifaníadel Kyriotes Cristo: ‘hemos visto su gloria, gloria desu Padre como único Hijo’ (1,14)” (R. Guardini). Nole importa su gloria, ni su salvación, sólo haypreocupación por su misión. No deja de sufrir, peroel dolor no le priva la razón como al niño, sino quesu madurez le hace responsable, saber seguir a pesarde todo. h) Dice San Juan que el que tiene miedono es perfecto en la caridad, es decir no sabequerer. Jesús no tiene miedo de que no le sigan, noquiere imponerse: en su amor a la libertad dejaespacio para reflexionar, para poder hacer propiaslas ideas: “si alguno quiere venir en pos de mi...” esuna invitación a no forzar las cosas, y no abusar de laconfianza ciega cuando puede entender razones dela inteligencia y del corazón (el diálogo con el jovenrico tiene todos esos ingredientes): el maestro ha deofrecer la ciencia para que el otro piense, se esfuerce:no ha de metérselo a la fuerza, ni sustituirle en el 32
    • esfuerzo. En la Sinagoga de Nazaret no buscó eléxito, sino que Jesús se identifica con su misión, noteme a nadie. El temor es de esclavos, no del hijo,que está en el mundo como en su casa, pues su Padrecuida de él. El hijo no está obligado a nada, es libre.Así pues, la libertad viene de la filiación divina. Puesen su pueblo todos van contra él al no soportar laverdad, y quieren despeñarlo, pero él no suplica, nolos ataca: “él pasó por en medio de ellos y semarchó por su camino” (Luc 4, 30). No le afectan losfracasos, cuando son por cumplir la voluntad deDios. Es un poder silencioso que se irradia,divinamente tranquilo, ante el cual los demás nosaben qué hacer y lo dejan. Y en la violenta escenadel Prendimiento en Getsemaní, ante la tropaarmada que irrumpe con violencia, Él dice: “¿A quiénbuscáis? Le contestaron: -A Jesús el Nazareno. –Él lesdijo: -Soy yo… se echaron atrás y cayeron portierra” (Juan 18, 5-7)”. La clave de la comprensiónde su psicología es que si bien cuando yo digo “soy”expreso mi más íntimo ser, lo más hondo de mí, enJesús esto es más profundo, mucho más pleno. Yome poseo cuando no estoy dependiendo de losdemás, es decir cuando soy más libre y menos atadoal qué dirán, etc. O también, cuando no me dejollevar por el éxito sino por mi misión. Cuando estoymenos condicionado por los otros, o por lasdiversiones que me ponen o la esclavitud en eltrabajo (estar entre-tenido) y me “tengo” a mí 33
    • mismo, me poseo. La existencia de Jesús está en queél no se encuentra a sí mismo, “es Él”. Cuando dice“Yo” es Dios que traspasa y posee plenamente esehombre que también es Dios. Cuando dice “Yo soy”es Dios quien habla en el fondo, dentro del misteriode que la conciencia humana de Jesús a veces estémás viva que este fondo divino. Es el “Yo soy”divino que se revela a Moisés (Ex 3, 14) el que ahorase encarna (cf. Juan 8, 28). i) Se habla mucho de la importancia de laeducación emocional, afectiva, la educación delcorazón. Con empeño, en una repetición de actosbuenos, la persona se vuelve firme, tenaz yperseverante; sabe lo que quiere y supera lasdificultades. Y hasta la sensibilidad va adquiriendouna finura y delicadeza, que ya no sufre casi enfadospues –iluminada por la inteligencia y moderada porla voluntad- da frutos de serenidad, da paz a losdemás. Esas virtudes -la honestidad, responsabilidad,servicio, fidelidad, justicia, generosidad, paciencia,bondad...- están encarnadas en Jesús, que nos enseñaa vivirlas: no se impacientaba cuando instruía alpueblo, no le gritaba, no recurría a castigos físicos;contestaba las preguntas sin soberbia ni suficiencia, yrespetaba la libertad y los tiempos de cada uno. Escriterio y norma de conducta, algo que ningún judíohabía osado hacer abiertamente, y en nombrepropio: -“(...) Si pues Yo, el Señor y Maestro, os he 34
    • lavado los pies, vosotros también debéis unos a otroslavaros los pies, porque os he dado el ejemplo, paraque hagáis como Yo os he hecho (...).” Nos anima ala perfección que Él alcanza, y así lo pide al Padre:“Santifícalos en la Verdad: la verdad es Tu Palabra” ynos anima a participar íntimamente de su vida: “Sialguno Me ama, guardará Mi Palabra, y Mi Padre loamará y vendre¬mos a él y haremos morada en él”,responder a la llamada de amor primera: “Sed,pues, vosotros perfectos, como vuestro Padrecelestial es perfecto.” Jesús es el Maestro, en él no hay miedo, niintranquilidad, ni artificio; esta serenidad en Cristo,que desearíamos todos, viene de armonizar lacontemplación y la acción, en una alegría y paz queveremos en el tercer y último apartado. Un maestroencuentra ahí su modelo, cuando su actividaddocente, todo trabajo, se basa en el fundamento delsilencio creativo, de la verdad interior, de lacontemplación y oración. Y así el maestro descubresu misión, y verá lleno de esperanza que vale la penatrabajar con entusiasmo. Y verá que no todo se tratade resolver todos los problemas, como Jesús no losresolvió, sino cumplir esa misión a la que ha sidollamado, que todo tiene su “hora, que ha llegado”(Juan 2, 4; 7, 30; 8, 20). * * * 35
    • Pasamos a ver en el modelo que es Jesús laconsecuencia de la lucha en la labor educativa, quees el gozo que da la entrega, y la paz de la misióncumplida. Le pedimos a Jesús que nos ayude a serfascinadores y entusiastas de nuestra vocación, conun amor imaginativo que lleve a cuidar de cada unoy del ambiente, para crear un clima de auténticalibertad; y que para ello cultivemos una piedadsentida, eucarística, mariana. Que Jesús nos haga deMaestro, como en la sinagoga, cuando explicó losdones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia,ciencia y consejo... para que –participando de esadivina ciencia- sepamos ayudar con las clasespreparadas, el cordial entendimiento entre loscolegas, la atención a cada alumno... y junto a elloamor según el corazón del Maestro Divino, que es loque más enseña. Que podamos ser buenos alumnosde tal maestro como fue san Pablo, ser como élpadre (cfr 1Cor 4,14-16; 1Tes 2,8-11), y tambiénmadre (Gál 4,19), y decir con él: «Hijos míos, sufropor vosotros como si estuviera de nuevo dando a luzhasta que Cristo sea formado en vosotros» (Gál4,19). Que María Santísima, la más excelsa colaboradora del Espíritu Santo, dócil a sus inspiraciones, Madre y guía del educador, con su vida y palabras nos lleve a "Hacer lo que nos diga Jesús" (cf. Jn 2, 5), nuestro Maestro y Señor. 36
    • 3) JESÚS Y LA EDUCACIÓN EN LAFELICIDAD. Educar es enseñar a vivir, a ser feliz .Pero los caminos que Jesús enseña no son los delmundo, sino las bienaventuranzas (Lc 10, 20-23):felices los pobres y hambrientos de justicia, los quelloran y son rechazados... los que se sientennecesitados pueden ser felices; todos necesitamos deDios, como celebramos cada año en el advientosiguiendo aquello de san Juan Bautista: “convieneque yo me haga pequeño y Él crezca en mí”, y dejarespacio al Señor, vencer el egoísmo. La alegría esconsecuencia del amor, de la lucha y de la entregapor amor, y el fruto es el gozo de la posesión delbien, en el que está la felicidad. a) La alegría de una vida con sentido.Hoy se publican muchos libros de autoayuda, conideas psicológicas interesantes, pero muchas vecesfalta el fundamento del sentido de la vida: lahumanidad está desmemoriada, no sabe que es hijade Dios, no conoce a su padre, no sabe qué hace enel mundo, es huérfana. No hay mejor motivo paravivir contento que sentirse hijo de Dios. ¡Tantasangustias vienen de olvidarlo! En la parábola del hijopródigo está toda esta pedagogía de Jesús, nos hacesentirnos amados siempre por Dios, siempre 37
    • podemos volver a Él. Navidad nos recuerda que lomás divino del amor es el perdón... La presencia de Jesús da alegría: cuando laVirgen, llevándolo en su seno, visita santa Isabel,salta de gozo el hijo que lleva en las entrañas ante laproximidad del Salvador. ¿De dónde viene esaalegría? Nos lo dice el ángel en el anuncio a la VirgenMaría: “alégrate... el Señor está contigo”; también lohemos proclamado con palabras de San Pablo estosdías: “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito,estad alegres. (Y enseguida nos da el motivo de estaalegría): El Señor está cerca”. Jesús llevaba este gozo,que a veces se convierte en entusiasmo, comocuando da gracias al Padre, al ver la gente sencillaque se abren a las cosas del Reino de Dios (Lc 10,21-24). La esperanza da significado y valor a laexistencia, y da el sentido auténtico al “tener” sinesclavizarse, a la persecución de metas sociales,científicas y económicas sabiendo que no bastan parasatisfacer nuestras aspiraciones más íntimas. La alegríaacompaña a la esperanza. Una persona desesperadani está alegre ni lucha por un ideal. Para el mundo enel que vivimos, con las tinieblas de la violencia, ¡cuánnecesaria es la esperanza que Jesús trae con suNacimiento! Emmanuel es verdaderamente “Dioscon nosotros”: el Hijo de Dios viene al hombre paraque el hombre se haga hijo de Dios. 38
    • b) La alegría viene de la exigencia, dela disciplina del esfuerzo. En toda educación ladisciplina ha ocupado un lugar muy importante:Jesús también usaba de la advertencia (Mc 8,15), de la prevención (Mt 26, 41) y delelogio. Sin embargo, no están ausentes de sudisciplina el reproche suave o reconvención y elreproche severo, y hay -con este sentidoeducativo- abundantes referencias a recompensa,castigo y juicio final. Esta disciplina será correctasi va dirigida a un fin, no hay que exigir uncomportamiento hipócrita en cumplimiento de cosasexternas, sino que debe la educación mirar al respetoa los demás, al orden y urbanidad, elcomportamiento exterior debe expresar una verdadinterior. Mi papel como educador será de servicio alproceso del perfeccionamiento del alumno, y no elque impone unas reglas, pues el protagonistaprincipal es el alumno, y Jesús con él: Él lleva lainiciativa de auténtico Maestro, y nosotros somosaprendices. c) Se trata de una alegría concontenido. “La alegría, que fue una pequeñaaparición delpagano, es elgigantesco"secreto" delcristiano”, 39
    • decía Chesterton. Es un bien cristiano, fruto de lafiliación divina, y, como consecuencia, de ver todaslas cosas con los ojos de la fe: se desborda enserenidad, es contagiosa y arrastra, se comunica altenerla. Se manifiesta en esa paz que da saber que“para los que aman a Dios todo es para bien” (Rom8, 28), de que detrás de todos los azares de la vidahay siempre una última razón de bien, que lepermite amar a Dios como hijo. Es importante en laeducación transmitir esa paz, de que pase lo que paseserá lo mejor, si uno tiene amor, todo ello basado enla providencia divina (Mt 5-6). Entonces, todo esGracia. Me basta atreverme, para entrar en esemundo, donde antes se veían dos dimensiones,ahora descubro la profundidad, y donde todo eramonótono, aparece la figura de Jesús, una presenciaque –como el viento- no se ve pero se siente, dasentido a todo. La paz es concordia entre muchascosas, tranquilidad en el orden, cuando hemosvencido (también vencemos al rectificar),conseguimos la paz, y -dice S. Gregorio nacianceno-entonces “nos convertimos nosotros mismos en paz,y así demostramos en nuestra persona la veracidad ypropiedad de este apelativo de Cristo. Además, considerando que Cristo es la luzverdadera sin mezcla posible de error alguno, nosdamos cuenta de que también nuestra vida ha deestar iluminada con los rayos de la luz verdadera. Losrayos del sol de justicia son las virtudes que de él 40
    • emanan para iluminarnos, para que dejemos lasactividades de las tinieblas y nos conduzcamos comoen pleno día, con dignidad, y, apartando denosotros las ignominias que se cometen a escondidasy obrando en todo a plena luz, nos convirtamostambién nosotros en luz y, según es propio de la luz,iluminemos a los demás con nuestras obras. Y, si tenemos en cuenta que Cristo es nuestrasantificación, nos abstendremos de toda obra ypensamiento malo e impuro, con lo cualdemostraremos que llevamos con sinceridad sumismo nombre, mostrando la eficacia de estasantificación no con palabras, sino con los actos denuestra vida”. Esta es la auténtica alegría, la queviene de esta singular victoria con nuestras pasiones.No es cierto lo que pintan los modernistas, esoscuadros naturalistas donde parece que no haypecado original, esa inocencia es ficticia, como la delos hyppies, pues la vida es lucha y la alegría es elpremio de la victoria. d) Para ello hace falta humildad, que daimpulsos para luchar. Cuando uno se vacía delorgullo, puede decir con S. Pablo: “Todo lo puedoen aquel que me conforta” (Fil 4,13); aunque hayadolor Jesús no se hunde, es más, la alegría hunde susprofundas raíces en la cruz, que se convierte en algopositivo. La alegría tiene que ver con la lucha por sermejores, por hacer un mundo mejor. En cambio,cuando falta humildad aparece la tristeza, ese estado 41
    • expresivo de falta de plenitud, un efecto cuya causaestá en las distintas formas de egoísmo: afándesmedido de estimación, deseo desordenado deafirmar la propia personalidad, una incondicionadaadhesión al propio criterio, la rebelde falta dereconocimiento y de aceptación de las propiaslimitaciones, de la propia culpa... Y muchas angustiasvienen de considerar que la culpa está en todos ladosmenos en donde hay que buscarla, se busca un“chivo expiatorio”, algo donde poner la culpa detodo, y mientras uno se castiga a sí mismo por algoque no quiere reconocer en el inconsciente, echa lasculpas a los demás con agresividad... Otras formas deeducación deficiente son el "angelismo": un afándesmedido y desordenado de perfeccionismo, que esuna forma refinada de narcisismo, es decir, el estadomás profundo del amor propio. Es una hipertrofiadel yo. El propio yo se identifica con la imagen idealque se tiene de sí mismo, un deseo digno deprosecución se toma por una realidad adquirida y aella se sacrifica todo lo que en nosotros es relativo ycontrario... El hombre debe confesar sobre todo suimperfección, el grado realmente adquirido deperfección o desarrollo, con su juego y sus conflictosinstintivos, porque el hombre es capaz de atentar unideal elevado y de sacrificar a ese ideal incluso laverdad y el amor (J. Caruso). 42
    • e) Educar es hacer feliz, haciendofelices a los demás. Enseñar la felicidad esaprender a buscar la de los demás y encontrar así lanuestra. Es ver la persona como don, gratuidad. Hoyestamos ocupados en nuestros egoísmos y damoscosas en la educación, pero no nos damos, por esosobran profesores, faltan maestros, que tenganinterés por el alumno. Ninguna dedicación a cosasestructurales y de planificación sustituye lo esencialde la educación: la entrega de la persona: toda lavida de Jesús es entrega hasta la plenitud de laEucaristía donde se nos da del todo por amor.Aprender a amar y a darse es lo más alto, y fruto dela lucha por esa vida llena viene la felicidad, que esla alegría que viene de haber hecho las cosas bien, dehaber procurado ser honesto, alegre, dinámico, 43
    • aprender a trabajar en equipo, procurar sergeneroso, etc. Todo ello lleva a una entrega sincondiciones, como vemos en el hogar de Belén: Josées la existencia en pronta disponibilidad a lo queDios le pide, como también María, modelo desumisión al designio divino de la salvación. Jesús senos muestra vulnerable, muy cercano: niño. “EnBelén nadie se reserva nada. Allí no se oye hablar demi honra, ni de mi tiempo, ni de mi trabajo, ni demis ideas, ni de mis gustos, ni de mi dinero. Allí secoloca todo al servicio del grandioso juego de Dioscon la humanidad, que es la Redención”, decía sanJosemaría Escrivá. Ese servicio es fuente de alegría. Lafelicidad viene cuando buscamos la de los demás.Esto da energías, entusiasmo para ver siempreadelante, para no hundirse ante los fracasos, que noshacen más humildes, una determinación para nodesfallecer pues no estamos solos. Estamos llamados a mirarnos en Cristo, tenersus sentimientos, alegrarnos al ver cómo el cielo sealegra por un pecador que se convierte. Estamosllamados a llenarle a la gente los bolsillos deesperanza, pues el hambre y la sed hacen muchodaño, pero lo que mata más rápido es ladesesperación. Estamos llamados a tener confianzaen los demás, como Jesús, pues no hay cosa peorque decirle a alguien, o hacerle entender, que es undesastre, que no puede cambiar. Y no hay cosa queanime más a alguien que tener fe en él, esa fe va 44
    • unida al amor, sabiendo que si ponemos de nuestraparte Dios no nos dejará. Ése es el profundo motivode alegría, de dar gracias por todo, porque así todoes bueno: “Alegraos siempre en el Señor; de nuevoos digo: alegraos. Vuestra amabilidad sea notoria atodos los hombres (...). Por nada os inquietéis, sinoque en todo tiempo, en la oración y en la plegaria,sean presentadas vuestras peticiones acompañadas deacción de gracias” (Fil 4, 4-6). Lafelicidades para loúnico queelhombreno tienelibertad;notenemoscómobuscarlaen sí misma, el problema es qué medios utiliza elhombre para conseguirla, pues puede equivocarse;incluso puede equivocarse en el mismo concepto defelicidad. No hay cosa peor que engañar a los demáscon una falsificación de la esperanza, como suelehacerse tantas veces, en esa sociedad del tener. Encambio, “lo que se necesita para conseguir lafelicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón 45
    • enamorado”, pensar en los demás. “No eres feliz,porque le das vueltas a todo como si tú fuerassiempre el centro: si te duele el estómago, si tecansas, si te han dicho esto o aquello... / -¿Hasprobado a pensar en El y, por El, en los demás?” (J.Escrivá). Hemos de ayudar a pensar: qué producealegría y qué la quita... Pensar sin son cosas,personas, otros, nosotros mismos... Qué pasa cuandopensamos sólo en “tener”, y cuando disfrutamos en“ser”; cuando queremos recibir o dar; y si son cosasmateriales, o priorizamos las espirituales (amistad,religión, amor). Por ejemplo: el trabajo, ¿meproduce alegría o tristeza? ¿me esclaviza o libera?¿Busco la comodidad mía o la de los demás? ¿Miro alos demás por lo que valen en sí mismos, o por loque valen para mí? ¿Me cuesta dar, lo veo con gozoo me supone una carga? ¿Servir?: ¿busco el servicio,cuáles son mis detalles de servicio habituales con losdemás? ¿Cuando mi cabeza está más libre -no tieneque hacer un problema de matemáticas- pienso enmí, en alguien, en Dios, en cosas...? Podemos también repasar las aspiraciones dela vida... Lo queremos todo, pero hemos deaprender a concretarlo en el pequeño detalle decada momento: una puesta de sol o una mirada deamor: Aspiraciones de ahora mismo... Aspiracionespara mañana... -¿Qué me ilusiona más en estosmomentos? -¿Tengo habitualmente buen o mal 46
    • humor? ¿Tengo mal genio? -¿Voy con agobios por lavida? La alegría procede de amar, y amar seconcreta en dialogar con otro, pensar en otro, dar aotro, servir a otro. ¿Quién es ese otro, en función delcual se hace todo? ¿Dónde tienes el corazón? ¿Quéamas? ¿Por qué haces las cosas? María, la más feliz de las criaturas, es “causade nuestra alegría”: la más amable, la que más goza,también es la que más sufre: ¿por qué aún me creoesa mentira de que el sufrimiento es incompatiblecon la felicidad? Una terapia para cambiar el mundo; que decíaDios a un alma: “Sonríe a todos. Pondré gracia en tusonrisa”. Aunque nos cueste, no es falsa pues biendice el salmo: "Se alegre el corazón de los que buscana Dios" (105, 3). Lo veía muy bien S. Agustín cuandorezaba: “Tú mismo le incitas a ello, haciendo queencuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos hashecho para ti y nuestro corazón está inquietomientras no descansa en ti”. 4. CONCLUSIÓN. JESÚS, EL MAESTROCOMPLETO. Hemos visto cómo la verdad más íntima queJesús nos enseña, nuestra filiación divina, seexpresa en la libertad y la alegría. También estostres puntos pueden relacionarse con las virtudesteologales: en la verdad vemos la fe, lalibertad depende del amor, y la alegría está 47
    • directamente relacionada con la esperanza.Ahora sólo nos queda decir algunas ideas que quizácompletan el cuadro. a) Jesús enseña siempre con una visióncompleta, humana y divina, que abarca laracionalidad y la fe: no se fija en lo racionalsolamente, ni solo en lo emotivo, sino que su hablarabarca todo el ser: llega a la mente y corazón, sedirige a la razón y es al mismo tiempo poesía,describe lo natural y es al mismo tiempo apertura alo sobrenatural, no hay mezcla de confusión sinológica y lucidez aplastante: llega al fondo de las cosaspero al mismo tiempo sin que la esencialidad seaalgo abstracto difícil de penetrar, pues sabe llenarlotodo de detalles y anécdotas que facilitan lacomprensión de quienes escuchan, cada uno a sunivel. Sabe dejar para el círculo menor de susdiscípulos (y algunos más preparados comoNicodemo) aquellas cuestiones más complejas, que aun nivel más amplio de gente, con menos formación,las deja implícitas como sumergidas en las parábolas.De este modo habla al mismo tiempo a los quepueden llegar a más, sin dejar humillados a los queno tienen profundidad, pues la explicación tieneprofundidad, como varias capas, y cada cual captasegún su capacidad. Esta pedagogía de Cristodiferenciadora es única, pues sabemos lo difícilque es hablar a público tan diverso y de todas lasedades y niveles de formación. Va dirigido su 48
    • mensaje al pueblo, que lo admira y entiende lascosas de un modo muy pecado al suelo, demasiado,y también habla a los discípulos, a diferentesniveles: los setenta y dos que es un círculo másamplio, los doce apóstoles, que conviven con elSeñor, y a los que se dedica especialmente (tambiénnosotros hemos de dedicarnos a los que Dios colocaa nuestro lado, y “crear escuela”): de modo especiala los discípulos escogidos (Pedro, Santiago yJuan, que le acompañan en momentos especiales),sin dejar de atender a otros: el ciego de Jericó, Joséde Arimatea, el publicano Leví, las mujeres que leseguían (María Magdalena, Juana, Susana y otras),Marta, María y Lázaro. En todos los casos, me parece importante verque la relación es personal, y los diálogos que Jesúsmantiene con ellos también son personales. Fruto dela interioridad, de pensar en las personas que seencuentra, interesarse por ellas, Jesús tiene estapedagogía que conecta con colectivos tan variados, ylo que es más, habla siempre como si hablara concada uno, sabe “herir” en lo personal para hacerreflexionar, “personalizar” el mensaje de modo quecada uno se siente interpelado. Es un maestrouniversal, que se dirige a todos (a los judíos ytodos los hombres, de todos los tiempos), pero queconoce a cada uno: “Yo soy el pastor bueno, yconozco las ovejas mías, y las mías me conocen (...),y doy Mi vida por mis ovejas. Y tengo otras 49
    • ovejas que no son de este aprisco. A ésastambién tengo que traerlas; ellas oirán Mi voz, yhabrá un solo rebaño y un solo pastor .” Esimpresionante ver que se dirige especialmente a losdébiles, a los pecadores, a los enfermos. b) Su amor pedagógico (a diferencia de losmaestros de la época) conmueve porque está hechode vida: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y dejaosinstruir por Mí, porque soy manso y humilde decorazón; y encontraréis reposo para vuestras vidas.”Sea cual sea el contenido de la educación, se notanlas convicciones del maestro, si pone su alma ahí, oes un mercenario (es decir, nuestro modo de serinfluye en los alumnos, tanto si hablamos de éticacomo si de matemáticas, aunque de modo menor).Podríamos condensar la idea central de la enseñanzade Cristo en desvelar con su vida el Reino de losCielos, la felicidad del hombre. No es una idea, sinola expresión de su alma. Consiste en ese tesoroúnico, el más preciado, que ha de ser preferido atodo, y se encuentra ya aquí, en las cosas de cadadía, cuando se hacen por Amor. A mi me resultacurioso mirar esas imágenes de “dibujos mágicos” en3 dimensiones, pero sólo es un truco visual. Pero hayuna tercera dimensión, en la que junto a las cosasmateriales, las rutinas de cada día, vemos nuevasprofundidades misteriosas: basta la fe enJesucristo, que lleva al amor, es una fe viva,operante en los Mandamientos, que ya no se 50
    • ven como una imposición, sino como una necesidaddel amor y nos lleva a ir más allá de una actitud de ira los mínimos, la letra está al servicio del espíritu: elamor diligente. Es cuestión de preferencias:“Buscad, pues, primero el reino de Dios y sujusticia, y lo demás se os dará por añadidura.” De ahí surge la lucha por una conductarecta, pues no puede hablarse de amor sin lealtad,como Jesús es fiel en esta Nueva Alianza. Se requierela oración para mirar en el espejo de la verdad losacontecimientos de nuestro día, en definitiva lo quehemos apuntado del Sermón de la montaña. c) En unidad de razón e inteligencia,conocer discursivo e intuitivo, en Jesús la palabra va unida al silencio, los argumentos van de la mano a la contemplación. Esto es especialmente importante hoy, pues como decía uno, "sin el silencio, no sepuede admirar y sin admiración no se puedecontemplar y sin contemplación no hay saber, muerela ciencia porque cesa el pensamiento". Tagore en sus 51
    • escuelas de la India dejaba a los niños desperdigadosen el campo, en libertad, un cuarto de hora al díapara la contemplación en silencio. "El silencio no essólo ausencia de ruido, sino también una necesidadpositiva del espíritu, una real conquista de sí". "Elsilencio al ser un medio de perfección, implica parasu logro mucho sacrificio y heroicidad. Hacersilencio, es saber -callar, saber- escuchar. Podríamosdecir, el escuchar-callar es por naturaleza, pero elsaber hacerlo implica perfección”. Me gustaría queJesús nos hablara de esa “pedagogía del silencio”. Élse retiraba con frecuencia, de madrugada, alanochecer... y cuando podía, días enteros. El gozo viene también de aprender adescansar, y así el espíritu reposado fortalece elcuerpo, por lo que el hombre es capaz de realizar losmás altos ideales. El estudio de los sentimientos ydisposiciones de Jesús, de sus actitudes, nos haceconocerle, admirarle, amarle, y seguirle. Verle que seretira a un lugar solitario con sus discípulos, ver aJesús "descansar", en medio de la naturaleza,disfrutando de las cosas bellas, nos ayuda a gozar delreposo, pues el que va acelerado sin parar, acabaperturbado en su carácter, presa de manías opasiones. Hemos de recomendar el descansotranquilo, y no el "agotador" de algunas diversionesruidosas, que llenan al hombre de angustias. 52
    • En el silencio el alma admira ycontempla. El auténtico descanso, un cambio a unaactividad más sosegada, fomenta la paz, y en el climade meditación puede adquirir profundidad lasabiduría y prudencia, que son virtudesfundamentales. Somos más serenos, y vemos másclaro que la ejemplaridad es la gran maestra, puesmás que lo que digamos harán lo que hagamos, másque explicaciones influyen los testimonios de vida, ydoy más lecciones con el dominio de sí mismo quepredicando las virtudes. 53
    • Ahí el alma se admira por los lirios del campo,por un pastor que toma una oveja perdida... lapoesía perfecciona los conceptos, los llena decontenido. El que pierde la capacidad de admiración,es viejo; quien admira, es joven sea cual sea su edadbiológica. A veces el Evangelio nos dice que Jesús“se admiró” (Mt 8,10; 6,6; 15,28). Da un realismo alo que dice porque viene de la vida, y da paz porquees camino de penetración de la verdad, de ordeninterior que aleja la perturbación del alma, es revivircon el alma del niño que todos llevamos dentro. Hay quien está aburrido aunque participe encosas grandes, pues siempre espera más en suambición, está demasiado proyectado hacia elfuturo, no sabe vivir el presente. Encontrarseexistiendo. Es feliz el que sabe vivir cada instante,disfrutar con cosas pequeñas que le llenan, vivir lavida, admirarse y contemplar, para despuéscomunicarlo a los demás. Cristo nos enseñó que laperfección en la predicación de la verdad radica en lacontemplación; es decir, en la armonía de la razón yla contemplación el maestro logrará la plenitud en suenseñar: ciencia y poesía. d) Y esto, como toda su doctrina, nos ha sidotransmitida, fidelísima y substancialmente completa,a través de los Evangelios y de la Iglesia. Buena cosapara el educador beber cada día de las páginasdel Evangelio..., que nos muestran como es Jesús,nuestro único Maestro. Siempre dice a cada uno lo 54
    • que necesita oír. Leyendo el Evangelio, con corazónleal, meditándolo despacio, uno se siente empujadoa decir: “Señor, sólo Tú tienes palabras de vidaeterna” (Juan 6, 68). Con Jesús, nos sentimosseguros. Esa palabra incluye a nivel intelectual una lapreparación como la de Jesús: sólida y profunda, quele permite conocer las verdades de su época, losproblemas del mundo y las corrientes culturales, y apartir de ahí lo supera todo con su doctrina y vida.Hemos de capacitarnos profesionalmente,actualizarnos en el estudio, pedagogía... Pero sobretodo en aquella sabiduría que es gusto por la verdad(sapientia: sapida scientia). Le pedimos a Jesús quenos ayude a ser fascinadores y entusiastas de nuestravocación, con un amor imaginativo que lleve acuidar de cada uno y del ambiente, para crear unclima de auténtica libertad; y que para ellocultivemos una piedad sentida, eucarística, mariana. Que podamos ser buenos alumnos de talmaestro como fue san Pablo, ser como él, padre(cfr 1Cor 4,14-16; 1Tes 2,8-11), y también madre(Gál 4,19), y decir con él: «Hijos míos, sufro porvosotros como si estuviera de nuevo dando a luzhasta que Cristo sea formado en vosotros» (Gál4,19). Palabras impresionantes, que nos ayudan aacabar con la petición a Jesús: “haznos de Maestro,como en la sinagoga, cuando explicaste los dones delEspíritu Santo: sabiduría, inteligencia, ciencia yconsejo... para que –participando de esa divina 55
    • ciencia- sepamos enseñar -con las clases preparadas,el cordial entendimiento entre los colegas, laatención a cada alumno...- y sobre todo ello amarsegún el corazón del Maestro Divino, que es lo quemás enseña”. Que María Santísima, la más excelsacolaboradora del Espíritu Santo, dócil a susinspiraciones, Madre y guía del educador, con suvida y palabras nos lleve a "Hacer lo que nos digaJesús" (cf. Jn 2, 5), nuestro Maestro y Señor. ÍNDICE. 1. JESÚS EDUCA CON AUTORIDAD…………….p. 3 a)Enseña con autoridad b) Su enseñanza, original y perfeccionamiento c) La figura amable de Jesús nos enseña a vivir d) De Él aprendemos a ser auténticos e) Cristo, modelo por el que ofrecer todo a Dios Padre f) Jesús, lo que enseña, lo hace él también 2. EDUCAR EN LIBERTAD: SIN MIEDO, PORQUE HAYAMOR a) Compenetración entre la libertad y el amor b) La auténtica libertad y vivencia del amor 56
    • c) El secreto de la educación es imaginar a cada ser unpoco mejor de lo que es en realidad. d) Esto nos lleva a la falta de miedo de Jesús e) Jesús y la sencillez de lo profundo f) Esto nos lleva a la interioridad: Hay que trabajar paraadentro, en el silencio creador de la vida interior g) Jesús funda un nuevo carácter: conciencia de lamisión va unida a la autoridad h) El ejemplo de Jesús nos da la clave para profundizarluego en tantos valores i) Importancia de la educación emocional, afectiva, la educación del corazón. 3) JESÚS Y LA EDUCACIÓN EN LA FELICIDAD a) La alegría de una vida con sentido b) La alegría viene de la exigencia, de la disciplina del esfuerzo (trata de una alegría con contenido c) Se trata de una alegría con contenido d) Para ello hace falta humildad, que da impulsos para luchar e) Educar es hacer feliz, haciendo felices a los demás 57
    • 4. CONCLUSIÓN. JESÚS, EL MAESTRO COMPLETO a) Jesús enseña siempre con una visión completa,humana y divina, que abarca la racionalidad y la fe b) Su amor pedagógico conmueve porque está hechode vida c) En unidad de razón e inteligencia, conocer discursivoe intuitivo, en Jesús la palabra va unida al silencio, losargumentos van de la mano a la contemplación d) Y esto, como toda su doctrina, nos ha sidotransmitida, fidelísima y substancialmente completa, a través delos Evangelios y de la Iglesia 58
    • Peticiones de libros, al autor: llucia.pou@gmail.com,tel. 617027236 59