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LUMPÉRICA

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NOVELA DE DIAMELA ELTIT

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  • 1. J A I I r( Diamela Eltit h s Ediciones del Ornitorrinco
  • 2. - - LUMP e Diamela Elt
  • 3. 1.1 Lo que resta de este anochecer seri un festin para L. Iluminada, esa que se devuelve sobre su propio rostro. incesante- mente recamada, aunque ya no relumbre como antaiio cuando era contemplada con luz natural. Por eso la luz elCctricala maquilla fraccionandosus ingulos. esos bordes en que se topa hasta 10s cables que le llevan la luz. IanguideciCndolahasta la acabada de todo el cuerpo: pero el rostro a pedazos. Cualquierapuede constatarsu labiosentreabiertosy sus piernas extendidas sobre el pasto -cruzindose o abrikndose- ritmicas en el contraluz. En que el anochecer sustenta la plaza en su omamento, para que ella adopte en si las poses trinsfugas que la derivan hasta el cansancio, encendidapor el avisoaue cae en luz sobre el centrode la plaza, entre10s irboles y 10s bancos, para llegarhastael cemento. donde permanece de espaldas. Porque el frio en esta plaza es el tiempo que se ha marcado para suponerseun nombre propio, donadopor el letreroque se encende- r i y se apagari, ritmicoy ritual, en el proceso que en definitivales dari la vida: su identificaci6n ciudadana. que caiceri pur IUL coil CI I U I I I I I I U ~ U . Asi serin nombrados genericamentepilidos como escalaf6n pro- visorio. Esos que vienen desde 10s puntos mis distances hacia la plaza que prendida por redes elkctricas garantiza una ficcidn en la ciudad. Asi estin ellos y sus incontables poses: 10s cables son su punto de mira en la paralela del placer de la mirada. Espera ansiosa el luminosoy por eso se remueve enteracuandose sientetocada, con el pecho agitado y 10s ojos hlimedos. El luminoso no se detiene. Sigue tirando la suma de nombres que 10s va a confirmar como existencia;ese haz de luz largado sobreel centrodel cuadranteque en la literatura produce indices, entre el frio del amanecer, mien- tras 10s otrospilidos se protegen contra10s irboles en una distribu- ci6n casi bella por el recorte de sus siluetas. L. Iluminadaen el centrode la plaza empieza otra vez a convulsio- narse. Los pilidos rotan sus cabezas para tener un mejor ingulo y s610 entonces se dispersan sobre el cCsped. Atentos. fijan sus miradasen el bautizo, mientrasel luminosoacometedirect0en ella
  • 4. te se golpea por tantas 1 1 I. iueve las caderas bajo la luz: sus muslos se o y su cabeza colganl el pavimento. ~erariricaei nomDre en dos coloresparaleios,el iuminosoamptia- do sobreel cuerpoescribeL. Iluminaday ritmicamenteva pasando la cantidad posible de apodos: le escribe trinsfuga y la letra cae como toma filmica. Sin embargo, con nombre tan complejo, ella iniciade nuevo la algarabiay por esoel avisoadquiereuna funci6n clisica que se vuelve medieval en su constancia, en lo ortodojode su forma, en lo helado de su construcci6n. No en balde se acercan al centrojusto cuando ella se retira y alli mismo muestran sus cuerpos que no plantean diferencias entre unos y otros: el aviso luminoso 10s encubre de distintas tonalida- des, 10s tiiie y 10s condiciona. Gimen por luz, orgi5sticos en sus ( Nadie diriaque en Santiagode ChilePI que esos se distiendan como gemas. A J I GJ, LUII I ~ JI ~ I I I ~ ~uc I U ~ irboles que les lamen el rostro y ella se frota en su madera por el pur0 placer del especticulo. Sumida en el Cxtasis de perder su costra personal para renacer lampiiia acompaiiada por ellos que, como productos comerciales, se van ciudadania. Asi podria haber estado a pesar del frlo; expuesra en rorma non- zontal despuCs de haber perdido el nombre propio, inmersa, bus- cando la luz con 10s oios desorbitados por la transparencia. Mbs a ofertar en ksta desoiada I-. _.._...-A- ~ r 1 - pilidos en sus came; cetrinas estrujando el plackr a cualquier costo, mirindose en la plaza, con las cabezas arrasadas, transpor- tados de electricidad, balbuceantes. A ellos, que pudieron brillar de otra manera, estin aqui lamiendo la plaza como mercancias de valor incierto. Por literatura podrian ser comparados a zafiros y a 6palos, a celestes aguas marinas. Para decirlo nuevamente: La luz del luminoso, que est5 instalado sobre el edificio cae en la plaza. Es una proposici6n de insania para recubrir a 10s pilidos de Santiago que se han agrupado en torno a L. Iluminada nada mis que como complemento visual para sus formas. Porque este luminosoque se enciendede noche esti construyendo CII mpncaip nara pllnc .CIIIP criln a pea hnra alran7nn cii nlpnitiid
  • 5. Por eso el luminoso, en plen: literarios, por ejemplo decid Sindalo, mis el impuso muri6 a1 caer sobre su erizada piel en la metamorfosis de tan c Decia volantina pelarl; Destroz6 el impulso d habia fabricado para e Por eso es que en la y.-.. u1 wv..J..b.. s.yvU u1 w.nb.U.LUYU elictricos:por una parte el asignadoa1cuadrante y por otra. el que se deslizadel luminoso;esa luz que se vende. Asi por contrapunto sus labios han perdido su obsecuencia y su figura se devuelve engaiiadora bajo 10s rayos que convergen hasta su centro. Per0 no est6 sola alli. Todas sus identidades posibles han aflorado por desborde +lavando sus puntos anat6micos- sobrepasindola en sus zonas. Regida nada mis que por el horario asignado a la luz elictrica en la plasmaci6n del luminoso que la estria. Los pilidos se han tomado las esquinasdealaplaza y acurrucan alli sus cuerpos protegidos unos contra otros. sus cuerpos frotados que, en el bautizo, intercambian apodos en sus poros famdicos. Ellos se tocan y manoseados ceden. Nombres sobrenombrescon las piernasenlazadasseaproximanen traducciones. en fragmentosde palabras. en mezclas de vocablos. en sonidos, en titulos de films. Las palabras se escriben sobre 10s cuerpos. Convulsiones con las uiias sobre la piel: el deseo abre surcos. Asi, las esquinas de la plaza adquieren movilidad por 10s cuerpos apiiiadosque, unos sobreotros, conducen a un exterior. Perono en su penetracih, sino en su aparienciaque, en el renombre, exudan deleite y reapropiados constituyen el escenario. La piel de 10s pilidos muestra en sus aberturas su proceso y al fundirse en el siguiente demarcan infinitas posibilidades para cualquiermirada. Se arman y desarman en sus lineas. constituyen- do un engaiioso limite a la plaz,a. Per0 el luminoso 10s soporta. Sigue su tintineocon precisa regula- ridad. L. Iluminadaen el centro. Suda a pesar del frio y por eso su came se expone a la luminosidad. Mis que nunca centellea alli controlando por contorsiones su claroscuro, mientras la luz toca 10s bancos de la plaza, 10s irboles y la disposicih fabricada del J
  • 6. tierra se adhieren a su came. Para el que la mira es un espectbculo desoladorporque balbucea. Cadauno de susnombres es desmenti- do por su facha. Pero relumbra, a6n en plena osc Como bautizada secelebraentreellos, mientras sus propias manos se acaricianen profundidad perdiendose entresushuecos. Partien- do desde la ordinariez mbs profunda para llegar por pose a la extrema delicadeza. Ella deja oir restos de lenguaje, retazos de signos. Socavada por tierra y pasto. Nutrida de savia. Se observa a si misma, como si su nombre le otorgara rasgos diferentes. Se toca la piel en el mismo momento en que se curva mbs a6n sobre el pasto, hasta que la caheza cae sobre la tierra reblandecida. En actitud de descanso. Sinembargo, est6alerta al avisoluminoso,con la cara ligeramente crispada de jdbilo ante 10s tintineos, mientras desliza su lengua sobre 10s labios, su lengua mojada que 10s humedece. Las piernas estbn abiertas en posici6n descuidada y las balancea cada vez que en el centro de la plaza se recibe la luz. Los pblidos han llegado ahora hasta ese mismo centro y empiezan su particular representaci6n. Amontonan sus cuerpos y se dejan caer sobre el cemento. Asi se van en un ritmo tan dificil de visualizar que s610 el luminoso 10s ordena cuando muestra sus relajos. Con sonidos guturales llenan el espacio en una alfabetizacidn virgen que altera lasnormas de laexperiencia.Y aside vencidos en vencedoresseconvierten, resaltantesen sustonos morenos. adqui- riendo en sus carnes una verdadera dimensi6n de la belleza. Porque hasta Cse podria estar comprometido en la disposici6n azarosa de 10s cuerpos. Los mismos que se van preparando para una nueva circulacibn. Aunque no es nada novedoso, el luminoso anunciaque se venden cuerpos. A un precio no determinado. Es mbs bien el placer que emanan en lo profundo de su compromiso. Sus palabras caen en el vacio ampliando sus molCculas para petrificar lo eterno de la produc- ci6n. Para quC decir que la ilaman cuando se estructuransus voces en el espacio. 10 ' Si, cuerpos se venden en la plaza.
  • 7. En desgarrador sonido se convierten. Podria ser-tal vez- el Amado por lo masculinode su grosorque al llamarla la asedia para poseerla, a esa vaga que yace tirada en la plaza, evocando con sus indecentes movimientos quizis que sue- fios de entrega. Per0 10s pilidos siguen en el centro frotindose contra el cemento, rodando bajo 10s bancos de madera, frigilesde vestimentaspese al frio: gimiendo siempre. Per0 ya se ha dicho que no son propiamente gemidos 10s que escapan de sus labios. Un oido no entrenado en sus particularidades podria oir alli un especticulo de desgarro. Mas no es asi. Es la salvacidn de la bautizada. Se celebran en sus identidades. Son sus propios padrinos que se reciben y ella, ella es la que se rebautiza en cada uno. Es una fiesta. El luminoso sigue cayendo dindoles mis posibilidades, ampliin- doles la imagineria. Se ven proyectados hasta 10s bordes de Santiago, ornados de atavios: por robos y excesos accediendo a todos sus lugares. Por pur0 deseo propietarios al venderse a1 luminoso como mercade- rias. Esos son 10s que se esperan con ansias. Por esto, estin reducidos a goce cuando entre 10s haces de luz del luminoso se dejan entrever sus posibilidades. Ya se ha consumado la transaccidn y por eso la felicidad de esos cuerpos imprime gracilidad a sus movimientos. La armonia se ha asentado en la plaza. L. Iluminada tampoco permanece ausente del especticulo. Ha vaciado su mente de toda memoria y ahora construye y planifica s610 con 10s pilidos como referente: plasmados en su futuro. Ella, plenamente teatral por la observacidn de sus movimientos, caminaerguidahasta el centrode laplaza para detenerse bajo la luz del luminoso que la alumbra por intermitencias. Asi se gesta su primera toma filmica: Ella est6 en el centro de la plaza, mientras sus pies se deslizan. Los cuerpos bullentes de 10s desarrapados que, por efectos de luz de un luminoso que cae desde un edificio cercano, produce en la piel un tinte ligeramente distorsiona- do y fantasmagdrico. Pudieraser quizis una toma orgiisticapor la acumulacidn de tanto cuerpo, pero, en el cuadro aparece mis bien la pureza .1I
  • 8. UVlIUb cI1 l U 1 1 1 ~ 1 1 VJ la. L1U111111UUU, cI11 U11 L l U U U J V C I A ~ b l l I I I b I I L U Ibull suscuerpos frente a la cimara, llegan a constituir estkticamenteen el lapso de tres minutos, una mirada admirativa sobre ellos. Una mirada mediada por la cimara que 10s asedia y en la cual, por lo bidimensional de 10s efectosde luz, sometan y se sometan ante 10s inaicaciones para la pnmera escena: Conformar cinematogriificamente algo similar a un mural en la plaza ptiblica, relevando lo marginal de! especticulo. Revirtiendo por ello 10s canones de la identidad a travks de la suma de cuerpos que neutralizan a1 miximo 10s rasgos, para provocar colectiva- mente una imagen depurada de 10s que, por desprendimiento,han ductilizado sus materias sometitndose conscientemente a1 deseo. En suma el ofertorio. Asi: Pieles marchitas sin espectacularidad. El goce reflejada en sus rostros. Pese a la iluminaci6n conservar el especticulo noctumo. Dar autonomia y flexibilidad a cada uno en su pose. 12
  • 9. La persistencia del agrupamiento. El Cxtasis del extra que en la -n-*nll- 0- *-n-*--- ---a elemento estructural. Sefialar el vicio de la mirada. I( Insistir en esas mismas caras marchitbariiiac.iiciiiaa,Gaaa llllalllaa caras’queenfrentadas a la noche, Cse habri visto como su peligro cuando surgen sorprendiendo en las esquinas. Y Cse entonces -sudandc+ apretari las piernas porque su penetraci6n mis que jdbilo seria el tizne blanco. Quizis por eso el terror a esa figura humana apurm’a sus pasos hasta olvidar esa imagen. Porque Cse intuye las piernas ulceradas y cuyasmanos, mientras la noche avanza, bajan 10s pantalones para recorrerse una a una las llagas abiertas que ya no responden a ningfin tratamientol venda- das con tiras sucias para evitar la fricci6n con el gCnero que las cubre y por esto, al sentirlas junto a su piel sana, esas mismas piernas supurantes lo mancharin de nuevo en su limpieza, en el cuidado incesante que cualquiera se prodiga. Per0en fin, por pantalla, el terror y el deseode 1 sanidad se manifestari como errata y entonces ugiira ir sus pasus hacia la plaza pfiblica, elevari sus ojos hacia el luminoso, se aligerari de ropas, abriri sus piernas tendido de espalda en el cemento y de deseos se habrfi consumado en otro, hasta que el mismo cemento, por dolor de la pose, le rompa la piel y Cse entonces se veri en cada una de sus llagas y la piel decorada brille con la luz del luminoso y s610 asi sepa verdaderamente de alguna clase de vida. Ah, de miserable en sublime la plaza. Alucinada es. Porque la plaza produce desvm’os. Pnr ejemplo: Si 10s pilidos queobtuvieron nuevo nombre ciudadanoprescindie- ran de L. Iluminada perderian su soporte, es decir, quizis nadie pregonm’a ese hecho. Es que ella transmitiri la noticia, como predicadora su rostro transformado, sus mfiltiplesfacetas, esa absoluta falta de inscrip- ci6n sefialari la veracidad del acontecimiento. Per0 adn no es tiempo, apenas se construye en cada uno de ellos. Todavia &os no se renonen v vuelven a mirar I ~ Pnniphnc Wan
  • 10. Errores de la primera toma: Los cuerpos tensados estaban rigidos, no por necesidad interna, sino por efectos de cimara: como terror. Ella misma no dej6 ver su mejor ingulo. escurri6 la mirada directa a la cimara, volvi6 el rostro ante el zoom. Los tijeretazos de su peloeran demasiadoregulares, las ligrimas previstasno afloraron, apenas se humedecieron sus ojos. Se mostr6 mis bien desafiante que serena. movi6 sus labios varias veces. Evit6 el roce con 10s pilidos. Por eso descansa en la plaza. Todos coinciden en la dureza del trabajo. Estin tendidos en el pasto observando 10s parpadeos del luminoso que se imprime con nitidez sobreel suelo. La luzelCctri- ca se intensifica denotando el verde del pasto, 10s bancos. 10s irboles. Alrededor circulan 10s autos con las luces encendidas. Los ruidos llenan la plaza. Ellossabenque en algunashoras deberin asumirunaetapa mis. Se preparan para ello ejercitandocada una de sus particulas corpora- les. Ahora si, a ciencia cierta afirman que el error no se reiterari.
  • 11. 1.2 Por eso lo que resta de este nuevo anochecer seri el verdadero reencuentropara L. Iluminada y 10s pilidos que, perdi- dos en el azar de su transcurso, Ilegarin a la plaza para tenderse tirados sobre 10s bancos, per0 con el insomnio asomado a sus pupilas. Sus ojos que conservan impresos lo sin descansopor las calles recomenc interior que se les abre, para guaraar esas imagenes que seran revisadas con precisi6n cuando arriben a1cuadrantea la hora de la prendida de las luces. Claro que se tienden en 10s bancos y ella 10s mira, asombrada por lohomogCneodel espectkulo. Susm6sculosestin tensados mien- tras se acomodaen una de las esquinaspara obtenerun mejorpunto de observaci6n.Sepuede deducirsinerrarque suestadogenerales precario, su respiraci6n agitada, ese brillo de sus ojos. Tiende sus manos, se aferraa1irbol mis cercanoy aproximahasta alli su rostro: esa cara humedecida por las kigrimas, hasta que la separade la corteza y apareceentoncesuna de sus decisionesen la plaza: Estrella su cabezacontrael irbol una y otra vez hasta que la sangre rebasa su piel, le baiia la sangre su cara, se limpia con las manos, mira sus manos, las lame. Va hacia el centro de la plaza con la frente daiiada -sus pensamientos- se muestra en el goce de su propia herida, la indaga con sus uiias y si el dolor existe es obvio que su estado conduce al Cxtasis. Se exhibe esperando la caida del luminoso sobre la herida: Si yo misma tuve una herida, per0 hoy tengo y arrastro mi propia cicatriz. Ya no me acuerdo cuinto ni c6mo me dolia, per0 por la cicatrj Estrella su cabeza contra el irbol. Dice -tengc excedente y sus ropas manchadas se prenden con la caida del luminoso. Se abraza a si misma. se lame las manos nuevamente y a6n sus manos h6medas de saliva frotan sus brazos. Se tuerce en espasmosen el miximo de su energia. Los pilidos estin erguidos sobre 10s asientos v en cada uno de ellos se vislumbra la compa- idoque absorbe, manchindo- 15
  • 12. se, la sangre que todavia le entorpece la mirada. Se vue ellos y 10s recorre con su sello particular.Tiene la herida auIGl La no se vislumbra adn la proporci6n del dafio. Levanta sus manos y a plena conciencia lleva sus dedos a la cara para reabrirse la piel partida. Su mirada esti difusay allien mediode la plaza, s610 para 10s pilidos, deja oir un aullido y su voz aguda se expande y prolonga en la oscuridad. Su grit0 10s sorprende y esos desarrapados se levantan y poco a poco empiezan a acercarsea ella. La rodean para mirarla de cerca. Pero no la tocan. sus ojos tambiCn hdmedos/ de compasi6n sus ojos. -si yo misma vi 10s ojos de Cse empafiarsey dejarsecaer sobremi para cubrirme con sus manos amorosas, las mismas que solicitas curaron mis heridas. Sus manos- Aunque sabenque ella necesitaeseespacioprecis0 para mostrarsu especticulo. Ha adquirido otra identidad: por literatura fue. Asi se reconwe en su propia imagen, la que se reflecta sobre el piso cuando el luminoso deja caer un nuevo haz de luz. Por eso la sed la socava y su lengua reitera sus gestos sobre 10s labios. Se tiende sobre el pavimento para extraer lo helado. Se regula su respiraci6n y 10s pilidos tambiCn distinguen sus cuerpos y se quedan en el centro de la plaza adn conmovidos por 10s ecos del Se ha dicho que ellos tienen 10s ojos prendidos a otros paisajes, per0 ella, en la profundidad de su pose, les va borrando esa imagen; por su cara dafiada ella es la que sin duda 10s rige. De pedrerias es su cara, su piel como diamantes. Sin duda se prepara para ellos al asumiren si misma la posibilidad de rehacer la bautizada. Primigenia, se presenta ausente de res- guardo, por voluntad propia esti presta para el control del lumino- so que, en la oscuridad, adquiere su profunda penetraci6n. Todo estidispuesto,ellaalisasusropajes, levantasu cara:seha produci- do un vacio en la plaza. Pero el luminoso no se detiene. Sigue transmitiendo 10s nombres propios hasta que la plaza no es nada mis que ellay 10s pilidos que con la mirada fija se reconocen en el relampagueo. Estin esperando su turno, para que el luminoso 10s confirmecomo existencia, es decir, 10s nombre de otra manera: renacen asi en este transcurso purificante, ya menos empalidecidos, porque se borra su color verificando la pCrdida voluntaria de sus anales ciudadanos. Por eso merodean en la plaza que 10s contienehasta la grito.
  • 13. luz, remitiindolos hasta la felicidad anti la tecnologia les da vida. iD6nde fuera de la plaza se obtendria Lospdidos, con las cabezaslevantadas. y empiezan sus movimientos de caderas perceptiblesaun entre sus ropajes: sus muslos se tocan y se levantandel suelo. Pueden verlos adoptandootras identidades que se manitjestan en estertores ana- t6micos. Pasan sobre el cuerpo, primer0 el nombre y luego su gama total de apodos. Mientras ellos continliancon sus manipulaciones mimeticas cerca del pasto hasta enterrar sus cabezas entre las piernas. Los traspasados de insomnio, 10s estereotipados por palidez. 10s relumbrosos. Sintetizando en su nombre singular todos 10s otros que lanza el luminoso hasta recoger para sila identidadfundadaen susdiversas apariencias. Y por eso, es ella la primera en comparecer en ese cuadrante, cuando la visibilidad es magra, cuando 10s ojos pueden confundir sus objetivos. El luminoso continda lanzando 10s nombres y apodos. atravesan- dolos, y nadie sera asiarrasado, nadiedejarhcaer ldgrimassobre la piel; lacios y abatidos de nhuseas sobre la concavidad. Esos que han obtenido con naturalidad su nombre propio, no pueden saber nada del vertigo de perderse en distintos residuos hasta dejar el climax de la palidez como linica alternativa, como mera came disponible. Vean la experimentaci6n en la plaza, no solitaria ni buscada: impuesta es/ trama su pose y permanece en ella por un lapso de vida. Asi es como se vuelve a desprender de su antigua costra rugosa. Abandonada a1 ritmo de 10s cambios del luminoso y, ante cada golpe, se toma la cabeza arrastrindose hasta el banco de cement0 con la carademacrada por 10s movimientos que la consignan hasta el borde. -sigui6 tremula en esos segundos para no desplazarse por seg- mentos porque estaba partida de plenitud al obtener salada mues- tras del escarnio, que no se midi6 en horas en que levantada y exhausta se tendi6 en poros transllicidos- -no se replet6 manada entre las piernas para recibir el luminoso contra su pecho toda la noche, hasta que su espalda era la veta de 10s &boles que la recibian a cada embate, estragadd era una 17
  • 14. imagen. Se encendi6 de aprensiones a las uiernas uroducidas uor 6rdenes desde su cerebro. Cada apelati1 tuaria simplezd vet6 su ritmo en un cando- -aprens6 el troncodel irbol para depositar aliiel luminosoque ya refrotado as016 su cornea hasta perder la conciencia- -no ~ U V Ootro rostro que como mercancia se pudiera relevar mis alto- Adn retumba su grito en la plaza, agudizindose ante la caida del luminoso para volver a producirse nuevamente con la misma intensidad con que originalmente fuera emitido. Su grito que se vuelve circular hasta que 10s pilidos se tapan 10s oidos para retomar la normalidad de la plaza. Convergen hacia el centro huyendo de 10s sonidos. Se le acercan para que ordene terminar; a ellaque anteesa reproducci6n rehace su propio delirio. Su boca se abre ante cada intenumpida. Copia con su boca, se dobla a si mismd 10s irboles, el cCsped, 10s cables, 10s faroles, hasta 10s bancos son atravesados: se ha producido una nueva secuencia. Segunda escena, la producci6n del grito: El lumperio se dispone en 10s bancos que rodean el eje de la plaza. Ella est6 de pie justo a1 centro. El luminoso desde el edificio cercano deja caer sus intermitencias aclarando su imagen. La oscuridad se extiende en esos alrededores. Se filma. La cimara la capta desde el momento en que lentamente se tiende en el suelo boca abajo para permanecer en esa pose algunos segundos. Se establece una toma aCrea que contem- ple la figura de 10s pilidos acunucados sobre 10s bancos, destacindola a ella tirada en el suelo. Simultineamente, la otra cimara la seguiri en un primer plano de su rostrotocandoel suelo, con 10s labios ligeramen- te entreabiertoshasta que ella levanta su cara mantenihdola ?rguida por algunos segundos y violentamente la estrella :ontra el suelo, golpeando la zona de su frente que se raja jejando salir la sangreque de inmediato labafiari. Sesentari :n el suelo con la cabeza entre las piernas y asi permaneceri por unos instances. Se levantari y cuando sea tocada por el luminoso de su boca estallari el grito. Los pilidos se incor- porarin de sus asientos. Serin registrados por tomas aCreas. 18
  • 15. Permanecerln inm6viles cerca. Y entonces volveri a produ- cirse el grito una y La escena se cortai hasta su entrada en Para que ella se sienteen boca murmure -tengo SI ojeras/ Ah, por una pura mirada, por historia. Comentario a la segunda escena: Gestar mediante la herida lo que se precisa para la producci6n de un grito. El mismo no va inmediatamentea la herida. sino algunos segundosdespds, no esun gritopropiamentededoloren su forma automltica, sino mls bien una instancia utilitaria parajustificarla. Para decirlo de otra manera, no es la herida la que causa el grito, sin0exactamente a la inversa;para herirse eraprecis0el grito, todo lo demls es un pretexto. Por eso la reiteraci6n continua del mismo. Volverlo a repetir amplificado hasta el ensordecimiento para que se vaya transfor- mando lentamente-,or tecnologia- desde el timbre femeninoa distintos gritos masculinos pero conservando las mismas inflexio- nes: idCntica curva de recorridos. Hasta que despuCs empiecen a superponerse grito sobre grito y se anexetambiCn la voz de ella hasta la distorsi6nextrema. Mezclln- dose ademisen tono menor otros sonidos-por ejemplwciuda- danos que en forma abrupta cesan. En la imagen el lumperio presenta rasgos de placidez, por quC no decirlo. mls bien de felicidad. Indicaciones para la segunda escena: Hacer que resalte el privilegio del sonido inmediatamente que se ha producido la herida por medio del estatismo de la imagen. Solamente se filmari en planos medios y tomas aCreas. La fuerza de la secuencia es el grito que seri contrastado con el descompro- miso facial. La indiferencia relativa. Por esto la nueva bautizada revertirl el gemido primigenio. 19
  • 16. TU1 CSU 105 pdllUUS bt: LCIlUCrdll CI1 IUS UiiIlCUS Ut:la pliiLii CIlrUI1qUC.- cidos por el esfuerzo, abrumadospor sus estertores, prepariindose para las etapas que les procura el luminoso, ofertiindoles la suma de nombres literarios cruzadosde tradiciones que 10s convertirin a corto plazo en mercancias omamentales. Acceden a1 grito que 10s salvarii. Para de nuevo ser objetos de deseo hasta la extrema manipulacidn. Cuando Sean multiples, . .. . : n + n r n n ,,,A+," A, ....,.. n ..r,;rnlnAnr ~P..A;&"AncP a- n...?nC n,.& VIJLUJUJ, GJLIILUJ UG I I U G V U y ~crrarauwa.p c ~ u r c r r u w a cc r r yuuaa yuc espacios habitables por 10s suefios de este territorio. Por literatura serii, para que Cse se engarce otra vez y hasta el luminoso se curve dejando caer el haz sobre su cuerpo. la transpa- linico no ficticio de todc Porque tambiCn la bautiz ceremonia con sus caras pallaas y ias pinras en que se orrecen rencia. y ent0nc.s salga A n I n nln-n r n * r n r A n c ; A n 1, l o nlo-ro e n d 1-UG la yraLa ILVLIULLIUW y r a yraux a ~ r arw 3 este invento. ,adaconduce a1desenfreno. VCanlos en la ,.. . . . P como la perdida que se vende -a cualquier preci6- solamente porque latomen en suoficio; comoesta L. Iluminadaque nada miis se oferta a la mirada, que se vende a su imagen. Por ejemplo: Si su voz rectora no asolara la plaza entonces la produccidn del grito se suspenderiaen el exterior. Por esoella inicia a partir de un acontecimiento la posibilidad de producir tambiCn en la garganta de 10s otros la misma trayectoria de su fusi6n. Asi permitiri la expansidn hasta que la plaza -entonces- no sea nada mis que una cuerda miximamente estirada por la cual en dirtininc rannlpc rnnfliivnn ecnq tnnnq. amidos o haios. v nor
  • 17. Errores de la segunda toma: Sin duda esta vez se han p e r f c L L l u l l a u u . L;JtuD l l l l J l l l u J iiaii volado como profesionales,han soltadosuscuerpos, se han some- tido a la admiracidn condicionando sus pintas. En suma, han aprendido de la exhibicih. Sin embargo, tranca el absoluto del d permanente pacateria. Los que se rajan llegan. Si este grito no perfora, no sir Habria que mejorarlo por laboratorio, con mezcla de voces, elec- trhicamente. Per0 no seri asi. El error en el grito, su recato, seri rehecho en la hastaque ellos se abrande siy latomen a ellaen su m aue Dor la sonadade su voz. nada mis aue Dara serD r u v c L L a u a c l l CI ecoro de sus voces, esta asCpticosen la gritada no ve. - - misma plaza, iiximo. A Csta .-*.-..*..A,. ---1 JUIU p i GJU JG J I ~ U Gi c i i c i a i i u coherente con el pestaiieo del 1 caidas le surge como acompaii Grito y luminoso se acechad Como enemigos en la noche compiten. Hasta que el acercamiento se vuelva inevitable y se deborde la misma plaza en el abrazo obsceno en que grito y luminoso se acoplan. Se funden el uno en el otro y por fin - e n plena noche- surge como uno el Sacramento. El Sacramentoen la plaza, la borradura del pasado y esos mismos -e1 lumperio de la ciudad- se convulsionan para sumergirseen su centro, para ser tocados en la testa que se doblega contra el cemento, suplicantes, con la saliva que cae y 10s ojos enrojecidos por el encandilamiento. Estos mismos desarrapadosque se llevan las manos a1pecho y sientencon dulzura10s latidosde su coraz6n. Porque no son ejCrcitos en la noche, no son nada en realidad. 0 mis bien la puesta en marcha del momento primigenio de la bautizada, en que lo natural del agua se suplantapor la tCcnicaque de modo mis efectivo penetra y deslumbra. Abren sus ojos, se dilatan las pupilas ante tanta maravilla y todo gesto, todo ropaje mostrari las dos caras del Sacramento. Porque renacer es extraer el momento de la caida, el vicio que posaban y dejarlo es el miximo sacrificio para que la plaza - c o m o lugar solicit- chupe en si sus impudores y hervida sea el lugar de la 21
  • 18. memoria, cuando perdidos y desesperados arrastraban suscabezas contra el pasto antes que el luminosc Por eso la plaza se ilumina en la noc iQuk manos encienden la luz elkctrica la noche? Pero ella est6 rodeada del lumperio que repasa sus papeles. sus roles asignados y el estatismo que 10s somete al aburrimiento. Estas son las tomas, la mera exposici6n de sus cuerpos que de tan propios se vuelven fastidiosos. Por eso se indagan para sacarse el partido que corresponde. Hurgan en su memoria filmogrifica y es la ausencia del color, salvo el de la noche, la carencia. Porque no hay colores, huella de matices hay. Aunque estono esverdaderamenteexacto. lastonalidadesexisten- tes no llegan a sorprender por la estatura de lo cotidiano. Ese es el problema. Pero lo salvanjusto a la horaen que deberin descansaren esteresto de noche. Irin hasta 10s bancos de la plaza, no para dormir, sino para reimprimirse en'las pupilas in- ' Salvados y rehechos permanecerin 22
  • 19. 1. Vuelven 10s pilidua a la p a ~ apdld UCIIIMIICLC~ a111W I I GI cuerpodistendido, apoyados con sus irboles - cCsped - luz elCctrica - cei ramas y cables que trasladan luz a 1 faroles que tambiCn iluminan 10s bancos y mi cara de madona mirando su cara de madona. .pa- .-Y'.---I=.---, .W"b" ...V "..a- --- --- ----_- perfilada la frente - 10s labios - la nariz - perfilados enteros por luz elktrica y mi cara de madona busca su boca de madona y toca interior su lengua profana. 3. Porque permanecer tanto tiempo expuesto a1 trio y rigidez hace que el cuerpo se agarrote. diseminados como esculturas 4ntensamente pilidos- en la plaza se estremecen las rodillas -duelen las orejas- escasea el aire en 10s pulmones adoloridas las manos -helado el rostro- cansado el cuerpo y mi lengua de madona moja su lengua de madona tem- blando. 4. La oscuridad no es para la plaza. La luz elCctrica denuncia cada vez 10s cuerpos apoyados contra 10s irboles. a una hora determinada -a1 oscurecer- se enciende la luz pfiblica todos Ios faroles relumbran en la plaza cae la luz elCctrica sobre la plaza iluminada en sus costados y mi lengua de madona toca su pecho de madona y lo moja. 23
  • 20. 5. i N o sera una ramas? boner monocorde la de txtasis y re de muchos enulcs uc IIIGIILE: CII U I ~ I I L U - UE: L I ~ U ~ J U v mic Inhinc de mndnnn cnrhm cii wrhn AI- marlnnn rnn 6. i.Si tuvieran el crane0 aDierto-! i , ~si ruvieran Sonaas y
  • 21. espalda agarrotada. con estkma de rasgos-marcados de fueg- desmeciados
  • 22. 1.4 Cuando a1 oscurecer 10s insomnes llegan adornados a1 sitio escogido. Ahora que el frio aumenta y el cuerpo se traspasa azuloso. Tantofrioen la plaza que 10s pulmones seinundany hasta la respiraci6n cuesta. Efectivamente, la oscuridad se hace dificil de disimular. Incluso 10s focos del encendido pliblico no absorben la penumbra y 10s bancos de la plaza parecieran estar mojados por la helada. Por eso no tendrin descanso. Podrin s610 a instantes dejarse caer afirmadoscontraun Arb01para volver arealizar cualquier actividad y asi desentumecerse. Aparecen envueltos en extraiios ropajes. Todas las modas se anuncian a retazos, per0 siempre el colorido es tenue, desteiiido. La misma opacidad que se complementa tambiCn con sus caras. Mis bien una suma de trapos 10s envuelve: ropa sobre ropa se abrigan. Porque pasar una noche con esefrio a la intemperierequieredeuna determinada preparaci6n y es por eso que acuden como comple- mentos adiarios, ramas, desechos;cualquiercosaque por inflama- ci6n 10s caliente. Est6ndepie en una de las esquinas de la plaza. Sefrotan las manos y mueven sus pies. De sus bocas se escapan 10s vapores de 10s alientos. Sus rostros esth borrosos recortados a contraluz. Per0 el luminoso gana con estas situaciones. Su caida sobre el centro de la plaza lo decanta alin mis en plena oscuridad. Nada lo interfiere en su relumbrar, por eso lo miran a intervalos y Csos se emocionan todavia ante su creciente nitidez. Y ella misma, que ha tornado su lugar, se va lentamente hasta su imagen y se pone bajo C1 para imprimirse. Sus ropas grises reciben 10s tonos del luminoso. L e sirven de tela para su proyecci6n. Porque un grueso vestido de lana gris la cubre. Ropa en ellaapenas funcional, pero que sin embargo la particulariza. Su cabeza pricti- camente rapada brilla bajo las lucesdel luminosoy no puede evitar el movimiento que le da calor. Estin penetrados de frio que en Santiago, bajo el cielo raso, se vuelve insoportable. Demacradossusrostros por este efecto. Ella tiembla y ellosenton- ces empiezan a agrupar sus desperdicios: encenderin una fogata. Sin sorpresas para el que 10s mira, porque Cstos abundan en la noche, calentindose a cualquier precio. 26
  • 23. Es cierto que han encendido una pequeiia fogata en uno de 10s costadosdel centro de la plaza. Los extremosde la figuraconstrui- da por el luminoso se diluyen, aunque en una apreciaci6n general adn conserva sus efectos. Se acercan a ella, incluso L. Iluminada, que 10s observaba desde lejos, se retira del centro del haz de luz para agruparse junto a 10s pilidos. Alimentan el fuegoconstantementey sus miradas se hipnotizan en las llamas que, aunque dCbiles, les dan calor. Tienden sus manos y acercan sus rostros, algunos de ellos tiran mis ramas y papeles para conservarel fuego. Porfin se sientana su alrededor. Ella permanece de pie aunque sus manos tambiCn se levantan sobre las llamas. Se lleva las manos a1 rostro y se frota con ellas. Cualquierruidofuerade la plaza ha concluido, incluso10s autom6- viles han cesado de circular, por eso cualquier movimiento de Cstos se vuelve perceptible. Nada 10s interfiere. Ella se ha alejado algunos pasos del grupo, insiste en volver a1 luminoso. Levanta la cabeza hacia la luz, per0 de inmediato comienza a mover sus pies. Ellos siguen embelesados con el fuego, sus manos contindan tendidas y en sus rostros se ve un asomo de color. Algunos tosen por el humo, pero vuelven a incrementa la hoguera. La dureza del suelo 10s obliga a cambiar de posiciones e incluso algunos se levantan, aunque no se alejan del lugar. En medio de su balance0 10s mira y hay en ella un rictus especial. Los contempla detenidamentemientras abraza su propio cuerpo y se frota con las manos. Desde su ingulo se ve la cercania de 10s cuerpos, la silueta recortada de sus brazos alargados, 10s perfiles de esos rostros. Sonrie al mirarlos con un gesto complaciente e incluso admirativo. TambiCn constata que el fuego est6 a punto de extinguirse. Ella misma comienzaa recorrerla plaza y pese a la oscuridad alcanza a distinguir papeles o ramas o cartones. Todo esto se empieza a acumular entre sus brazos. Va hacia ellos y deja caer el precario combustible. Vuelve a 10s rincones de la plaza y una y otra vez recoge sus residuos. Pasa el tiempo. Vuelve en el tiltimoviaje, pero de sus manos caen algunos pocos papeles y una que otra rama. En fin, ella ha limpiado la plaza. Pero todavia la fogata seri alimentada por otro lapso de tiempo. Ellos seguirin protegidos del frio, para que ella pueda seguir 27
  • 24. je como punto de Gbservacidn hasta lograr ver el rostro que :orrespondiaa la espalda, para ver las otras manos tendidas, 10s F . I < - . * . .. contemplindolos con 1 perfecci6n de sus pose! seaanalizadaen suscaracienwcas parucuiares. iarnoierisub espiu- das curvadas, sus movimientos y hasta el sonido de sus ropas. Por eso cambia de lugar en el centro de la plaza. Se mueve en este e perriies, el gesro que acompana el camoio en la pose. yor eso su mirada est6 atenta y su rostro anhelante. Ya no importa el frio, perderia el placer de la observaci6n si se confundiera con uno de ellos y por eso mismo nadie testificaria la escena: corrigiendo 10s angulos, midiendo la crecida del fuego cada ve menta. Se desplaza con rapidez hasta que el vertigo de la I I I I I ~ U ~~ G I I I I I L C s610 la observaci6nde fragmentos. Como un travelling su mirada. PerotambiCn se extenderala otra miraday ella allisera consignada como la que mira. Poraue si bien esta imagen C z que se imple- que han construido es de tristeza," tambiCn de placer es. Porque el luminoso 10s ordena en una alterada magnitud. Que aunque la calentura de la electricidades insuficiente produce desvm'os. Por esoella la prefiere y 10s palidos se acercan a su roce para encenderse. Per0 volvamos, si las llamas 10s mantienen abrigados a ella se lo deben. Per0 no como bondad, ha sidopara su propio gusto. Por las visiones que les saca en el agrupamiento. Ya de observaci6n se ha repletado. Empieza a seguir ahora 10s tonos que el luminoso le deja sobre su ropa. Un rayo le marca sus vestidos y la deja iridiscente. De una forma distinta a la luz de las llamas sobre las siluetas de 10s palidos, como si la tCcnica la embelleciera dejando a 10s otros en la tradici6n fantasmal. Esos parecen opacos y disminuidos, ella en cambio construida est& Parece imposible que puedan continuar quietos junto al fuego. Empiezan con frecuenciaa volver su rostro hacia Csa que se ubica bajo el luminoso y de uno en uno se levantan para acercarse. No han terminado la ceremonia. Le han dejado un hueco para que se acerque a la hoguera evitando que 10s cuerpos la rocen. Proyecta sus propios rasgos a traves de las llamas, enmarcada por el luminoso que la embellece. Ella toma su lugar. 28
  • 25. a. or la adormece, )breel suelo, su El lumperio se dispone entre las luces de la plaz Est5 hipn6tica a1 mirar la enrojecida llama: el cal sus ojos se entornan, su cuerpo se curva sentada s( actitud general es de descanso. Per0 vaya si la desafian;esa manera de pararse bajc provochndola: otra identidad 10s corrompe. Para que ella responda la empujan con seiiales extraen fuerzas, la estimulan para llevarla a1 des Ha baiado sus oios para no mirarlos. Se resiste a ello, adiura por I**rrnc P i At; aPl Pa! ble que la hostigan, se afiade el vertigo se torna amenazante. Solamente para que ella murmure - fuego, indefensa, tiranizada por su pr( misma estupefacta me he sentido llevada de mi a sabiendas de lo que me emeraba. sola v encendida (ardiente estaba) v esta cara d S Im-m*-nrn4nAn InninTn C SI Los satisrecnus se tienuen D ~ J Uias i u ~ e s ,repusan suscaue~asen ei cemento. No la miran. V c n n m o n n Qh;avto r n h r m I n c l l o m o r c o m h ; o AP rnlnr t o r n h i & c i i IC: IUIIIIIIWJW, tuua la yiua .tengo sed- arrimada al )pia estadia -cuando yo. . I .. . . . 1 I 4 esencajada me auspici6 una h i c a altemativa- ,olamentepara otorgarse nueva identidad acude a la tradici6n y omouna cita, frente a la fogata acerca su mano, adelanta su mano obre las llamas y la deja caer encima. _ _ _ _ r * - r - - ~ - ---.:-->--I--:- i--i.___-_-___-_------L---- __ - 1 1 J U iiiaiiw a v i u i c u J W W I C ~ U Ji i u i i a c a o ~ U I I I W I U ub ~ W I W I ,LUILLVL~.II J U cara se reviene. Mira la mano, las ampollas que se levantan, la contracci6n de 10s dedos. El nuevo daiio se ha producido y por ella otros daiiados compare- cen. Se ha abierto un nuevo circuit0 en la literatura. Apoya su mano en el cementofrio. Seestremece.Seavecinan para ella convulsiones. Dice -tengo sed- y 10s otros comienzan ahora a mirarla sin perderuno de sus movimientos. Los apodosrecaen sobreelloscon propiedad. Ya no hay rastros de sublevaci6n: Vaya bautizada. esa mirada perdida la conduceal desequilibrio. No ve su mano que la ha alejado de si para dejarla sobre el cemento, su mano caida sobre el suelo. Porque en todo lo que resta de la noche no se acercar5 a &os. Su noche de gloria que de la desesperanza la impulsa a esta 29
  • 26. felicidad,a la extendida sobreel cement0friode la plaza. Ya noes s610 ella, sino el rob0 que ha ht Y asi la quemada le dari nueva voluntad. Ha quemado su mano en la incipientepira y su carne ennegrecida leencoge lapiel. Descubresu brazo atestiguandoladesigualdad de color. Definitivamenteya no le duele. Y por primeravez 10s mira y ahora es ella la provocativa. Ni un grito ha escapado de su boca. Ella es una profesional. Los mira y levanta para ellos su mano. El fuegoesti muerto y s610 el reflejo del luminoso y 10s faroles permiten la observaci6n de su gesto. Abre sus dedos lentamente. Muestra la palma de su mano. Se cubre la cara con ella. Asi quedaran plasmadospara que ellos con el entumecimientoy el friose erijan en victimarioscomo rol asignado. para llegar a serde nuevo en esta funci6n victimarios de su propia indefensibn. Con este nuevo poder se distienden todavia mas. La noche les ha otorgado autonomia. Con la palma de la mano entre sus labiosdice-tengo sed- y son sus mismos labios 10s que la hieren con sus movimientos. Per0 entonces con la boca pegada a su mano comienza el sentido inverso de su frase. Desconstruyela frase, de palabra en palabra, de sflaba en silaba, de letra en letra, de sonidos. Torciendo su fonttica. Alterando la modulaci6n en extranjero idioma se convierte. Ya no es reconocible y su gwganta forzada emite con dificultad las seiias. SeDara su mano de la boca Derdida de la legibilidad del mensaje. capaz de sacar sonido, ni mer Ha desorganizado el lenguaje. Susesfuerzossonconsiderables. r acbc IIIQJ uIG11 ulla llluua YuF; su necesidad de expresi6ngesticularaabriendoexageradamentesu boca, entrecerrando sus ojos y entonces se convirtiera en un especticulo grotescopara aquel que, sin esfuerzo, y en armonia se deja oir. Enferma parece. De esos limitados en sus capacidades que insisten en mostrarse ante 10s sanos para participar entre ellos. Los desarrapados en el centro de la plaza est6n sorprendidosy la compasi6n 10s inunda. Muy juntos sus cuerpos sin ambages se tocan. Es algo mis que una medida de protecci6n. Contornean sus cuerpos s6lidos bajo el luminoso. Mirarla en esa situacidn de 30
  • 27. deterioro, haberla empujado a eso por la minusvalia de la mirada 10s hace llegar a constituirse en otros. Agrupados en el centro y sobindose I rebelada por su condici6n. Por este momento, nada mis que por brutaiiaaa, se arma la siguient Tercera _-_____. Ella esti tomada desde el minuto en que se acerca a1 fuego. La cimara hace un travelling hasta que se queda a la orilla de la pequeiia fogata. Por corte la escena mostrari el lento agrupamiento de 10s pilidos bajo las luces. Sera tomada en plano medio. Vuelve la cimara a ella que se deja adormilar junto a1 fuego en una actitud relajada, una pose que dC cuenta de lo placentero del calor hasta que ella lentamente vuelva su cabeza hacia el lumperio. Entonces la cimara 10s toma a ellos y muestra la intensidad de sus miradas, el anhelo general, mis bien una perversidad gestual. La cimara la toma en su resistencia. Intenta cerrar susojos para no verlos. No puede. Finalmente se vuelve hacia las llamas y muy lentamente acerca hasta alli su mano izquierdapara sumergirla. Su cabeza sehunde sobre el pecho y s610 es perceptible el ingulo de inclinaci6n. La c h a r a capta en primer plano la mano consumiCndose en las llamas hasta que se retira. Se toma ahora el lumperio que ya no la observa, ensimismado como est6 con 10s rayos del luminoso. Ella se deja caer sobre el pavimento y separa el brazo del cuerpohasta reposar la mano sobreel suelo. En primer plano se toma parte de su rostro que modula -tengo sed- y la cimara se aleja y toma en gran angular la plaza. Toma de tres minutos de duraci6n. Porque algunopodria decirque nadiequemaria su propia mano por una simple miradd ah si td dices eso es que no sabes nada de la vida. Comentario a la tercera escena: Cuatroinstantes confluyen a la escenaque entre sino son indepen- dientes: 31
  • 28. El luminoso que va a regir esta nueva identidad, 10s pilidos que la adquieren, ella que se somete, y quemaday palabra comounidad. Por eso rictus, gestos, expresionesse van elaborando. La sutileza confirmaesta escenaen un borde extremofrente al cual el traspaso deberd ser absoluto. Por eso se debe explotar el intercambio de la situaci6n. Se presenta aqui una escena basada en la seducci6n que cada uno de 10s elementos ejerce sobre 10s demds. Serd vista como eso, la escenificaci6n de la seducida. Desde su resistencia hasta la entrega total. Esta misma humildad de la entrega en ellos que, partidos, se quedan at6nitos ante sus logros. Por eno la disnlircnria PI reratn la nasirin PI tprrnr d~ Inc nue ias la. ,AS nurniiueque anranu.csraranuespruvisrusue resaoiusueiectuosos. Cctnc ectar6n diirtilirradnc en cii tntalidad al nrndiiriqe os Pnr ern-".""",""L"" ""I-.... .."I....Y...."" Y.. "U .".UIIUUU ..a y'""U.#" ante sus propios ojos el cambio. La sorpresa ante su fragilidad I empujari a la perfecci6n. Toda sutileza est6 aqui contemplada para que surja y atraviese 3 - 1 . f la camara, que sera someriaa ae una manera especial, como si ruese de algodbn, como materia frigil serd conducida. De la misma manera el luminoso. 10s bancos. 10sdrboles. 10s cables. 10s faro- . . . . . .
  • 29. otros que en la agresi6n 1evocaci6n de I. . . .* Ella misma se rebasa en lo que el dolor deja como hueco y alli la confundida se entrega. De pura voluntad otra estructura se cons- truye y ella, ella es la suma de 10s resplandecen. Y toda palabra sea entonces idCntica a la tulguracion corporal a1 rehacerseen otroespaciocon la plaza como tel6n. L; este paisaje construido; el respiradero de la ciudad Luz del luminoso, herida, grito y atentado, se conviertan solo en un eco del lumperio que sufre transformaciones hasta que sus pieles se tornen fosforescentes y la imagen de la literaturaaborde y condicione unos cuantosescritos. Encarnados en el brillo que se le saca a esos cueros marchitos, depreciados. Porque tendidos en la plaza sus mentes serin cuerpos para que L. Iluminada +om0 material de observaci6n- reviente en la letra la Desadilla de estas noches. Si por ejemplo: El luminoso no hubiese caido sobre el centro de la plaza Cstos no habrian accedido al privilegio de la bautizada. La literatura se construye de azares, de la llegada hipotCtica a la plaza de unos cuantosque se sientan en 10s bancos para que 10s otros 10s miren y 10s descifren. Y lo que se vende por la irradiaci6n del luminoso instalado en la altura del edificio cercano. es la eauivalencia a la plusvalia que alguien pudiera sacarle a I sobre el libro. Libro que muestra al luminoso que vel Y esa que llega a duraspenas en la noche ull pLrrlv uIIIIbIpuuv, deamhula de simo en simbolo. hasta aue desbordada sea uno de mas palabias desplegadas ide: lenguaje seri. r-nn a n n nrnr;n ont;r;ndn ~,--__--- --- -- - . ~ . ~ -.~~~~~~~~ ~ esos casos que mis valiera la pena olvidar. Sellar y tambalear lo dicho. Clausurar la escena. Quemar las tomas. Abominar de la cimara. Errores de la tercera secuencia: Mis que nada por agotamientohan llegadoa producirse disparida- des. Algunos desatentos no han llegado a la toma en momentos exactos e incluso, la caida del luminoso se presenta como opaci- dad. Estin cansados, hasta ellaque se mantenia en linea ha dejado caer su mano sobre las llamas en forma ripida, sin emociones, en un gesto descuidado. A menudo, en esta toma 10s ha mirado 33
  • 30. desdeiiosamenteevidenciandosuspintas, tal comosibuscara otros horizontes. Ellos no la miraban, porque su quemada no 10s conmovia y ella misma parecia que recogia 10s residuos de la plaza nada mis que por llenar su tiempo, es decir, para agilizar su estadia. Pero, sin embargo, estos mismos han logrado, a pesar de todo, mostrar sus mis plugientes miradas. Han roto un par de prejuicios. Se saben imprescindibles en sus modales. Aunque de verdad que lo han repetido: gesto por gesto, paso por paso para el afuera de la cimara y en estareiteraci6nhan arrastrado sus manos por el cement0 frio de la plaza, han reptado por ella comoanimales y en su arrastradahan verificado laabsolutafalta de base. Por eso como enajenados la buscan y lamen su cuerpo, se abrazan a1 pavimento, llegan al cCsped. Han rehecho la escena y entoncesella no ha sumido su mano a1fuego, sino que tranquila y reposada ha dicho-tengo sed- y el lumperio con mano gentil le ha procurado el alivio y ella 10s ha ido tocando uno a uno, como una ciega que quisiera retener las facciones del otro, sus gestos posibles. Todos han sidotocados y cada uno deellos le ha procura- do calor. Porque siel frio era real; cruzaba 10s huesos, sacabael alma. Y 10s empaladosse han entendidoen esas horas fuera de Coda morbidad: como acunados han permanecid Supieron desde siempre que la e: para si tales sufrimientos. Porque dedulzuratambiCn Cstospermanecen y susactuacionesson todavia m6s precisas, altamente ticnicas, porqueen cada escena se impide el daiio. Veimosla con su mano extendida en la plaza. Es una de las partes mis bellas de su cuerpo. Su mano que lo coca. La conductora. Si es que ella repitiera en el relato-tengo sed- cualquiera,hasta el mds desarranado. le untaria 10s labios Dara deiarla Dlena. 34
  • 31. Me pregunto: --jcual es la utilidad de la plaza publica? Yo mire extraiiado a ese hombre que me hacia una pre- gunta tan rara y le dije un tanto molesto: -Para que jueguen 10s niiios. Per0 su mirada siguio pegada a la mia y me dijo: is610 para eso? Bueno -le respondi- es un area verde, trae oxigeno al ambiente. Per0 cuando ya creia que se iba a ir a otro tema, me dijo: i D e veras que es solo para eso?, piensa un poco mas. Entonces empece realmente a esforzarme por recordar las escasas veces que yo habia permanecido alli, lo que habia visto y le conteste: -En verdad es un sitio de recreacion, aunque tambien llegan muchos enamora- dos, ahora que lo pienso, esta tambien llena de enamo- rados. -iY que hacen 10s enamorados en la plaza publica? -Se besan y se abrazan, le dije. -iY que mas hacen alli?, continuo. -A veces he visto que tocan sus cuerpos, conteste. -iQue quieres decir con que tocan sus cuerpos?, insis- ti6 el otro. -Se acarician, dijo el que interrogaban. -iY en que lugar exactamente ocurre eso?, dijo el inte- rrogador. -Generalmente estan sentados en 10s bancos de la pla- za, aunque a veces estan apoyados en 10s arboles per0 est0 pasa menos. Ellos se tocan acariciandose sentados sobre 10s bancos. Asi lo hacen. El interrogatorio parecio detenerse, o al menos, el silen- cio lo indicaba asi. Por eso, cuando la voz del otro se levanto de nuevo el interrogado se sobresalto. -iY que mas has visto en la plaza?, pregunto con energia. El interrogado se demoro unos instantes en contestar: -He visto viejos que tambien se sientan en 10s bancos, especialmente con sol hay muchos viejos, dijo. 37
  • 32. -jY que hacen 10s viejos sentados en 10s bancos? jcuanto tiempo se quedan?, pregunto el interrogador. -No hacen nada, piensan, per0 si alguien se sienta a su lado ellos intentan conversar, por eso tal vez siempre estan solos o bien se sientan de a dos o tres, per0 nunca conversan entre ellos, solo hablan cuando su vecino de banco no es un anciano, respondio el interrogado. -Per0 no contestaste toda la pregunta, dijo el otro, jcuanto tiempo se quedan alli? -Por muchas horas, contesto. -jQuienes mas acuden a la plaza?, insisti6 CI ~ U CIU interrogabi Se agotabe vez mas en su magra observacion de la plaza haSta que una imagen llego a su mente. Por eso le dijo con tono seguro: -Mendigos, se ven algunos mendigos. Eso dijo. -jMendigos?, j y que hacen esos? -Se tienden en el pastoy hevisto algunos que lo hacen sobre 10s bancos. Duermen de cara al sol cuando lo hay, o bien si es lnvierno y hacefrio se tapan con trapos o con diarios, dijo el que interrogaban. -Y 10s demas jse molestan por sus presencias? -Nadie se acerca a ellos y si hay nitios cerca, estos son llamados por sus madres. Donde ellos estan se produce un vacio. Creo haber oido alguna vez que esta prohibido dormir en las Dlazas. diio el interroaac naDer en ia p a r a iueid ue uiius LUdllLU3 que 11ldldIJdlI dill su ocio. Dios mio, quienes mas acudian a ese lugar. Sabia sin embargo que debia responder, mas le valia al menos, por eso dijo: -Algunos desquiciados, llegan algunos locosque estan muchashoras igual que 10s demas, per0estos, a diferen- cia de 10s otros, hablan solos e incluso hacen discursos incoherentes-se expresaba ahora mas sueltamente- per0 la gente, si bientambien se aleja de ellos, notiene la 38
  • 33. misma actitud que hacia 10s mendigos como si supieran que ninguno les va a hacer datio. No es frecuente que aparezcan, per0 tampoco es tan extrario verlos alli. -iY como sabestu que son locos?, dijo el que lo interro- gaba dicer confunairios. 3eve ae inrneaiaro que son emerrnos, que algo anda desajustado en ellos, estan en otra parte, su mente esta en otra parte. -iRecuerdas a alguno en especial?, inquirio el interro- gador. -No, a ninguno en particular. Me parecen tipificados, como si se constituyeran por suma, dijo, o tal vez es siempre el mismo que se presenta mas desgastado cada vez. No sabia que mas podria venir si seguian en eso. Ya el haber incluido a 10s dementes en la plaza le parecia asombroso, pues en realidad, casi no habia reparado en ellos. Siempre su permanencia en la plaza era mas bien un intermedio entre una cosa y otra y como tal, ese lugar no llamaba su atencion. Por eso le parecia ahora que era una especie de observacion inconsciente lo que afloraba y que vi0 mucho mas alla de lo que habia imaginado. Asi estaban las cosas. Per0 estaba seguro que las preguntas se-habian agotado. Per0 no. Se alzo la voz para decir: -Esta bien, revisemos todo de nuevo, ahora en forma ordenaday coherente. Describe la plaza, soloeso, descri- bela en forma objetiva. Era absurdo, definitivamente lo era. No iba a proseguir con ese juego, por eso dijo: -No, no lo hare, es algo estupido. El interrogador lo miro y le respondio: -Hazlo. Simplemente eso dijo. -Es un cuadrado -contest0 el que interrogaban- su piso es de cernento, mas especificamente baldosas gri- ses con un disetio en el mismo color. Hay arboles muy altos y antiguosy cesped. A su alrededor se disponen 10s bancos; algunos de piedra y otros de madera. Los ban- cos de madera estan pintados de verde y entra en con- -Bu 39
  • 34. :on el color del pasto y de las ramas de 10s ai uutca. MlrJunos de estos bancosestan deteriorados poc el uso, faltan tablones en 10s respaldos de 10s asientos, o bien listonesen 10s asientos mismos. Losque se encuen- tran en buen estado son los bancos de piedra, de seguro por su material. -2Y 10s cables de luz electrica y 10s faroles?, dijo el interrogador, jacaso no 10s has visto? -Si, es verdad, respondio el otro, hay cables y faroles. Se divisan 10s cables por entre las ramas de 10s arboles y 10s faroles se disponen alrededor de la plaza. Tambien estan pintados de verde. Per0 no se prestan para una mayor observacion. Su funcion se evidencia en la noche cuando se enciende la luz. -jY que efectos dan cuando la luz esta encendida?, dijo el que lo interrogaba. -Se ve fantasmagorica la plaza, como algo irreal, dijo. Para ejemdificar Dareceun sitio de oDereta o un espacio para Ii entonc -jHas jhas p -No, dijo, nunca he permanecido alii en la noche, solo he pasado cuando he ido en camino a otra parte, per0 quedarme, jamas. -Esta bien, dijo el interrogador. Deiaremos este punto por el momento, p llegan a la plaza? Tenia p i l o coniiir P I iiiorin r n PPR Piiiiarinn PI rnrnnnrrn- iero dimgentonces, en el dia: jquienes . I I F- _ _ _ _I* t l - - 1 _ _ _ _ _ _1- - - - - - r - ---9"" ""y"" "I , U V J V . -.. ""I"..--".".. -. adecuado era no dejarsevencer por la ira ni por el icio. idiencia era lo que correspondia. o calmadamente contesto:.- , a , - I ~ - - mientc cansar La obe Por es -He visto ntnos que juegan alii acompanaaos por sus madres o una empleada que 10s vigila sentadas en 10s bancos de la plaza. Conversan entre ellas mirando de rat0 en rat0 a 10s niiios que no se alejan mayormente. Algunos pequeiios de corta edadse caen y se golpean en el cernento, entonces, las madres o la persona encarga- da se levanta y 10s consuela hasta que 10s Ilantos cesan. A .,finme
  • 35. iento interrumpien- amente el cesped, _ _ - _ - I I - esta a su cargo a levantarse de su asi do la conversacion para separarlos. A 10s niiios les gusta extraordinari ruedan sobre el, lo arrancan y de esa rnanera no swiw ensucian sus manos, sino que ademas sus ropas. Las madresa veces no 10s ven hasta que 10s niiios se acercan y entonces les dirigen palabras de reconvencion. Algu- nas madres tejen e incluso otras bordan y Ilevan en sus bolsos alimentos para 10s pequeiios. AI atardecer se levantan despidiendose y se alejan con 10s nihos en 10s brazos o de la mano. La hora exacta va a depender del clima, per0 salvo en cas0 de lluvia siempre hay nihos en la plaza. Lo dijo de untiron, como una leccion bien aprendida, en tono suave como se recitaria una buena pieza literaria, asi lo dijo. -Per0 tambien llegan viejos a la plaza, continuo, estan siempre abrigados, sea lnvierno o Verano. Estan solos y buscan sentarse al lado de alguien para iniciar una con- versacion. El pretext0 siempre son 10s nihos, per0 gene- ralmente la otra persona se cambia de asiento y por ello es frecuente ver dos o tres ancianos compartiendo el mismo banco en silencio. Prefieren 10s bancos de made- ra evitando 10s de piedra. Se quedan por varias horas ahi con la mirada que va de un lado a otro. Las mujeres tambien tejen y 10s hombres leenel diario a medias, pues sus miradas se distraen ante el pi plaza. A menudo se retiran deja1 asiento cuidadosamente doblado Penso que debia agregar mucho mas some eiios, poaria hacerlo, per0 no lo hizo. -Tambien llegan enamorados, dijo. Parejasque se sien- tan en 10s bancos tornados de la mano. Hablan muy despacio y de cuando en cuando se besan. Aveces estan e n - + - A e e a n nl miemn h3n-n n i i a silni'in sinpiann nl ~ I I P morama general de la ndo el diario sobre el aGiiiauua G I I GI I I I I ~ I I I W U ~ I I ~ Wq u ~utyull U ~ Z V ~ U ~ ~ V , V I visiblemente molesto mira hacia otro lado. Las parejas rien y la mujer acaricia a algun nifio cuando jugando se acerca. Tambien la plaza es a veces escenario del fin de alguna historia. Conversan largamente y alguna vez la mujer ire entonces se siente visible- 41
  • 36. mente avergonzado a causa de 10s otros que miran la escena y abraza a la mujer, no por gesto amoroso, sin0 para cubrirla ante la miradade extrahos, como si temiese que 10s demas lo culpasen. En esos instantes la mujer olvida el entorno, per0 el hombre esta pendiente de lo que 10s demas pudieran pensar de el. Generalmente el hombre convence a la mujer de irse con rapidez y ella abandona la plaza Ilorando. Se puede observartambien a otras parejasque se juntan clandestinamente. Se sientan en 10s bancos apartados, miran la hora a menudo y la impaciencia condiciona cada uno de sus gestos. Esos siempre parecieran que estan al borde del fin. Uno de 10s dos esta a la fuerza, como requiriendo un lugar mas intimo, per0 paradojica- mente abundan en la plaza, como preambulo para algo. Ellos no se quedan mucho tiempo, per0 siempre tienen un ritmo distinto al resto de la plaza. No se percatan de 10s demas, por un presunto terror a ser descubiertos en su clandestinidad. Bajan el rostro cuando una mirada se cruza con la de ellos. En resumen, estan alli a su pesar como una manera de diluirse jugando con el azar. Per0 algunosjovenes se acarician sin disimulo. Se dejan Ilevar en el umbral de sus sexualidades. Tambien estos se apartan en 10s bancos mas alejados, o se tienden sobre el pasto y sus cuerpos se frotan. Evaden la mirada de 10s otros y sus manos se deslizan con sutileza. Per0 sus caras 10s denuncian. Uno podria darse cuenta de que la posesion es inminente, que el deseo se tiende en la plaza. Se interrumpio. Con 10s ojos bajos dijo -tengo sed- El que lo interrogaba le respondio: -Mas adelante, concluye primero. -Per0 no solo 10s jovenes tienden su deseo en la plaza,. # . -~ I _ _ A:z _ - _ -* _ __-l--l-- - *_-..A- siempre estan presenres ias aiierenres euaues a iraves de las distintas intensidadescon que exteriorizan su pro- cacidad Penso mas, per0 aeciaio guaraar aigunas reservas. H U ~ I I I ~ todavia le quedaba mucho que decir de las personas de la plaza y su sed iba en aumento. I. que todavia podia nuevamente agregar muchom . 8 . 8 I - A A - - L - 42
  • 37. AI reves, debia ser mas sintetico, ahorrar el maximo de palabras siendo certero en lo que queria expresar. -Los mendigos, dijo, llegan a la plaza y permanecen a intervalos en ella. A veces, incluso llegan grupos de ellos. La gente les teme y evita que sus hijos se les acerquen. Son presencias amenazantes, no solo por el peligro de agresion, sino que por un posible contagio de alguna enfermedad que se pudiera extender por roce o cercania. No piden limosna. lncluso duermen alli tapa- dos con trapos o simplemente con diarios que cubren suscuerpos en 10s dias helados. No les importa el banco, que puede ser de madera o de piedra. Duermen con la boca abierta y muy profundamente. Otros vuelven al lugarvarias veces al dia, como si tuvieran algo que hacer y retornaran a la plaza a descansar. Es posible que vayan a algun bar que hubiese cerca. Eso es muy posible, ya que casi todos ellos estan alcoholizados. Se ven dema- crados y envejecidos. Las mujeres apartan a sus hijos y ellos mismos ni siquiera intentan conversar con nadie. Se saben alejados del resto. Pero, sin embargo, estan con la propiedad que les olorga el lugar publico. Tam- bien es notoria su indiferencia para con el resto y su enorme capacidad de desconexion con el entorno. Es frecuente tambien que empiecen a arreglar la bolsa con cosas que portan e incluso, saquen algunas tiras y ven- den sus piernas que yo he visto ulceradas y heridas. Si estan en eso y un niiio se les acerca, su madre o la persona encargada se 10s lleva rapidamente, repren- diendoles y explicando en voz aha que nunca, per0 nun- ca deben acercarsea ellos, que son peligrosos, que estan enfermos. Sus edades son indeterminadas, en fin, siem- pre estan yendo y viniendo. Deberia agregar a 10s otros que tambien rodeaban la plaza, 10s estudiantes, las personas de paso, per0 seria interminable. A no ser que fuera imprescindible no lo haria. La mirada del otro lo incito a continuar, la impaciencia se asomaba a sus ojos, por eso le dijo: -Algunos locos tambien aparecen y frente a ellos las personas mantienen una actitud distinta que frente a 10s mendigos. No porque se les acerquen, sino mas bien se 43
  • 38. nota en ellos la conmiseracionmezcladacon la ironiay el asombro. Ellos, por su parte, se caracterizan por sus discursos incoherentesque dejan oir en distintos tonos. Algunos, incluso con virulencia. Estanvestidos de modo similar al de 10s mendigos, per0 con toques mayoresde extravagancia. Tampoco miran al resto.Aunque sus dis- cursos estan cruzados por insultos a un publico que nuncaconforma el que 10s escucha. Lavida de la plaza no se altera por su Ilegada.Despuesde alguntiempo se van y el ruido de sus voces continua despues de sus figuras. -Eso es lo que se de la plaza, nada mas podria agregar. El interronador se levanto de su asiento v lo miro desde lo alt -Ed -Si, -Ya aescansaras, mas tarae, toaavia aeDes responaer :I timbre de su voz le :o,o6ligandolo a levantar su cabeza y le dijo: :as cansado. dijo el interrogado., . . _ . . . . algunas preguntas. Y subiendo f pregunto: -2Quienes llegan hasta la plaza -Los nifios, 10s que 10s acompa.. publica? iian, 10s enamorados, 10s ancianos, algunos mendigos, ocasionalmente algun desquiciado, contesto el que interrogaban. ibe la plaza, dijo el interrogador. It e9 I hanrnc halrlncac rlo romontn r6cnod ra- -Descr -Arb01 bles de .u--+- d n a a d -Hasta Ii 10s farole -jEn qu -En dias de Iluvia, en la noche, en esas situaciones nadie se queda en la plaza, respondio. -Vamos, di la verdad; json tan distintos 10s mendigos de 10s locos? -En realidad no son absolutamente distintos entre si, --"I I,, I,,,, ,:,,,,, ,-*A, L-Ll,,A, ,-1,1,, ,,,"A- IUS IUGUS Slt3lllprt3 t3Sldll IICIUICIIIUU, pdlt3Gt3ll tjlldlUt3- cidos, per0 hay algo en comun nes, por el abandon0 de si qi I que pasa por sus faccio- le presentan, contesto el interrogado con voz cansadai El interrogador guard6 silencio algunos instantes y su voz se elevo de nuevo: -iA que hora se enciende la luz electrica? 44
  • 39. ___ _ _ ~ mtiago. intas se triviali. -No se exactamente, per0 su encendido corresponde al de toda la ciudad. Cuando se ilumina la plaza estan tam- bien iluminandose todas las calles de Sz Algo en definitiva se habia roto. Las pregu zaban cada vez mas. Per0 no era cosa de ponerse a discutir. Hasta donde pudiera iba a responder cualquier asunto que le preguntaran. Porque algo dependia de eso, si no por que el otro ocuparia esetono; la impavidez de su mirada, lafalta de gestosfaciales, la profesionaliza- cion de esa situacion. Tal vez era humillarlo o el pream- bulo para llegar a algo significativo y entonces el estaria tan cansado que diria, suplicaria y pediria agua, porque su sed seria entonces insoportable. Por eso volvio la vista con prontitud cuando el que lo interrogaba dijo: -Yo tambien he estado alli y solo por eso sabras todo lo que est0 podria alargarse para llegar de todas manerasa la inevitable conclusion. Asi es que nodilatemos el asun- to. Dime: -1Que has visto cuando se enciende la luz? -No he visto nada. -LNada? Yo vi lastomas y es mas, las desmonte hasta el momento de desarticularlas, cuadro a cuadro. Fue un tiempo excesivo en que el ray0 de luz me daba en la cabeza, per0 aun asi estuve hasta que termine con ese trabajo. Eso era, pens6 el interrogado, de ahi su actitud. Todo se simplificaba si el tip0 6se habia visto las tomas. Eso le permitio decir: -Si, yo te vi y te reconoci desde el primer momento. Cuando la camara te torno tal vez tu actitud era distinta, Der0sin duda era un aesto muvtuvo el coDar ese anaulo" , . vr - -~ compIeto: cuando ella estuvo a punto de caer y se tendio el brazo del hombre que lo impidio. Asi estuvieron hasta que el, que se inclinaba sobre ella, le dijo algunas palabras con el rostro mojado por las lagri- masy fue una confesion lo que L. lluminada le lanzo en medio de la plaza a ese que la escuchaba, envuel- ta en su traje gris, con la pelada baja y su boca casi en el oido del hombre que si estaba preparado para ese acontecimiento. 45
  • 40. Se extendian entonces 10s cables para constituir la escena. Fundidos en uno Daisaiev Dersonaie. escri- tura y medio, error 1 Que diria: Nada de lo que puatera aectr narta tamDaiear IO sostenido y, sin embargo, el mer0 gesto familiar de acercar su boca al oido de un desconocido podria generar en otros la pasion --de ella la desesperan- za- lmaginate decirle algo asi a un perfecto ex- traiio. Exponer ante otro su preferencia. Fue un equivoco constante porque su voz estaba baja y 10s automoviles que seguian pasando tapa- ban las palabras. El escucho a medias y completo con sus pensamientosy con sus deseos lo que que- ria oir. Cambio palabras, suprimio frases enteras, obvio parlamentos importantes por creerlos secundarios. No pudo extenderse a totalidades. Ni siquiera repa- ro en sus gestos, ansioso como estaba por consu- mirse en 10s contenidos. rero tal vez una poaria Tunatrse en la otra y as1 es et hombre (cualquiera) el que estuviera a punto de caer en la plaza y otro hombre (cualquiera) se levantara pronta- mente de su asiento y lo sostuviese para prevenir el golpe en el cement0y despuesde eso, quizas, el acciden- tad0 le confesara el motivo de su distraccion; que se hubiera debido a unos tragos de mas y el otro pudiera pensar que como ayudo a un simple borracho. Per0 si tampoco fuese asi y el hombre ese hubiese esta- do enfermo, realmenteenfermo, buscando unlugardon- de descansar y, sin embargo, no alcanzo a llegar hasta el banco de la plazay ahora, graciasa la manosalvadora, lo 46
  • 41. consiguiera y reposara un rat0 hasta aue todo el males- tar desapareciera. Aunque pudiera s8 llar y, por lo engor ciera la ayuda y se 3c1iiai a 311I 1 1 1 1 1 ai ai ULI u pal a I C ~ U IICI sus energias. Si eso ocurriera, entonces se subvertiria la caida en la plaza y seria a ella tal vez a la que interrogaban y de su boca no habria salido palabra, porque interrogatorio aqui esvocablo sagradoy por camara se habriavalorado solamente su expresion. Si ella interrogara en cambio, de confusos asuntos ha- bria tratado. Por todo est0 seria del todo imposible la suplantacion de la escena. Aunque se insertara como telon de fondo, escena sobre escena: interrogador e interrogado. De esas palabras secretas se dispondra. Ya estan catalogadas en cintas magneticas para ser repasadascomo posibilidad de dia- logo, como elementos subrepticios. Esverdad, alguien a esa hora estaba siendo interrogado. Quizas hayan tocado someramente el asunto ese de la plaza. Hasta pudo haber dicho todo lo que vi0 ahi: sus manifestaciones, 10s desfiles, el fervor de esas personas. ldentificara algunos rostros por 10s retratos. Habran cambiado. Estaran envejecidos con la palidez que 10s caracteriza y hasta el mismo se reconocera en esasfoto- grafias o en las tomas de esos aficionados. Pudiera ser asi, mas bien asi es. Porque en esos casos cada documento es un indice o una prueba, per0 es imposible no dejar setiales. Es sabido el amor por la fotografia. Alguien ya no estara alli, unos cuantos nom- bres seran borrados del kardex y el kardex destruido y la plaza dejara de ser importante. Vuelve a ser la decora- cion de la ciudad. Aunque se filma. Con otra tecnica se imprime el rostro en celuloide. Si- guen llegando los fotografos y toman a los nifros, a sus madres y hasta a algun mendigo como telon de fondo. 47
  • 42. Per0 en la noche, en la noche es algo dis dicho que el frio no 10s deja permanecer en 10s bancosni apoyados contra 10s arboles y por eso, en movimiento, levantan sus ojos hasta el luminoso y creen ilusamente
  • 43. I Se queja en tonos que cunden la rajadura de su aura. tifien mis bien a1 puncetear de aguemdas ramas sus recepticulos. Se queja, pero no por eso se descoyunta. simplemente deja pasar el viento entre el cCsped que identifica sus mayores vocalizaciones, o quizis fueron las ramas las que produjeron engaiioso efecto: el audi- tor escuch6 quejidos y maliciosamente crey6 que,su- frid pero de iniciado vuelo se dejaba Ilevar, no era asi. no. Posaba con la voz estirada hasta la plaza para erosionarlade auditivos toques. Creceel esfuerzo, ade- lanta el cuello, hace impetu -mayor intenso seduc- tor- para el que la observa que se engancha de otra manera, pero dindole que se arrastra a1sonar, cae y no se levanta o tal vez repta una vez mis: se arrastra y deja su baba tendida a la par de 10s caminos de la plaza/ * 1 Raja su aura de nefasto augurio y todavia mantiene intacta la feroz incidencia de su garganta. Perturba al que la oye en tan sonados trotes o tropelias que se condiciona. La rama aplaza esas vibraciones, el cCsped nutre el verde desvaido itransporta acaso el cable su energia? Muge en verdad comouna vaca lohace, muge y se arrastra como en serie de parto, pero se toma la garganta y todavia saca mis de su sonido. Algo ha pasado que su tono baja, la vaca se recoge en sus marginaciones, la yegua se sosiega, la cosa que ha llegado a ser se detiene de pleno, para que la arboleda tan ruin en su raleza salte a primeros planosl el irbol que la nutre, su hocico se refriega para alcanzar las ramas, mancha y dirime su hocicada forma. marca a Esta punceteada por las ancas/ rasgunaaa mas men por propias ufias, huellas rosadas establecen marcas de 51
  • 44. fuegocomopropiedades. Encabrittindoseir les coceos. Mas se hiere 10s pies contra cuando arranca el pasto: tiembla, produce c mugidos, se aplana, se tiende, reposa su peiammera. La marca se establece en sus escalofrios, el cuero se chamusca -trota de nuevo- se hiere contra el banco depiedra al no medir su trote, la luzelkctricalapetrifica y la detienebajo 10s faroles;serefrota y susrelinchosse amplian cuando se golpea contra ese metal que, sin embargo, sigueen el esperpentode la produccih de su alumbradopdblicol dona por eso su a n d su hocico/ su baba que se resbala sobre el verde banco. Muge y relinchacopia esos sonidos/se tapa con sus manos esas quemaduras. La audici6n se entorpece por la mezcla LquC sonidos? iquk bestia? iquC humano puede elaborar sus trinos? pierde mis bien la orientacih del que oye; truca y permuta su indeleble brtijula al descender a condicih vi1que la disfruta. Acosada como es en el experiment0 cuando se trotaogalopa para abastecerse.No cejaen su envanecimiento al traspasar a otra especie y a otro estado animal. Por el sonido, su cuerpo cambia sus modales/ la plaza entonces se hace peligrosa;ese corral que la transforma en cerca, faroles en estacas, bancos en rejas hasta desollarle las patas que se ven envueltas comopara lasgalasdeuna carrera. Marca suancaen las rasmilladuras, sus pelos dejan ver rosadas formas tal
  • 45. en 10s quejidos, el que la mira sufre de tanto descasca- ro, el que la lee lineal ritual persigue, el que la piensa desea sus ancadas. Su friso crece, 10s pelos de sus piernas se elevan, se endurecen, raspan y hondan. Se elastica 10s pelos como adornos festineros para probar asi su resistencia, dobla sus patas evidenciando las muescas de las pezutias que daiian cisped verde. su ruido queda de otro modo en el cemento. El cuero est6 oculto por 10s pelos, el frio burla y asiestaestadia en la plaza se vuelve soportable. De animal modo obtiene la.. De animal giro pasea lentamente como si de verdad estuviera ante una oferta, para el lumpen dispuesto se mosquea, sus ancas tiemblan para transportarlo; se mancha, se enancha, engorda, se robustece para sopor- tar bien esa montada, se acerca 10s relincha, 10s muge raspa el cemento con esas pezutias/ da trotes/ galopes para enardecerlos, est6 tentindolos con esos asuntos. Pero empalaga esta nueva estampa y antes de eso se echa suavementecerca de ellos: dobla sus patas hunde su cabezacontrael pavimento, muge de suavetono o es maullidode seguro, cercade su ronroneo acude a1pasto como contrafondo y suda por su nueva estampd por el frio anhela fusi6n lumphica, per0 se queda pastando porcodicia;mira de lejosesasotrasformas, lameen sus nncas la falta de ese neso/sin la montada su facha es VI1 Busca entre 10s deshechossu montura, laplazaempieza a recorrer de nuevo. Nada le sirve para su dilatada contextura que la aprisione o la cubra ante 10s espoleos iQuC adorno sobre las ancas seria ineludible?ibajo qui condici6n se enterrarian las espuelas en sus ijares? montarld cabalgarla/cansarla o tal vez apurarla suave- mente con las puntas de metal a su cadera. No en van0 apura el tranco revisando todos 10s huecos de la plaza 53
  • 46. pliblica. M5s insiste cuando est5 bajo el farol, menos cuando estQcerca de 10s bancod casi 10s roza a estos empalados, pero esconde la vista para sorprenderlos/ hace de modo indiferente este recorrido. Pero sus ojos van clavados hacia el sueloy aunque no deja de exhibir sus ancas. como aue si esto fuese involuntario. sabe Sudorcontra sudor penetrm’a, salobre gusto el roce de la came hasta la herida si sus ancas 10s soportara sin montura. Dm’a vueltas para que la enderezaran las espuelas, asi las nalgas de otros serian recogidas en sus ancas propias, para permitir que el lumpen observara la plaza desde privilegiada altura. Lo montara en si mis- ma, lo llevara con las piernas abiertas per0 pegadas con fuerza a su costado, lo detuviera debajo del farol para lograrel brillo de su rostro. Pero eso seria secundario a fin de cuentas: dejaria de acatar las brdenes, torceria el camino amenazando chocar contra 10s Qrboleso bien contra 10s bancos, desobecederia siempre el mando de las otras piernas, para dejar que sus patas marcaran un camino distinto del que la montara. Hasta que por fin ciavaran en sus ijares, SOLOun instante antes acuaienao a lo imperceptible, hacer que la veracidad del hecho se constituyese s610por procesos reversivos o por que no, desmontajes tecnolbgicos, cine tal vez o sonido puro. Las manos del profesional en el teclado, su entusiasmo ante su descubrimiento -mugi6 y bram6 ensordeci6 con sus relincho- Desecha bruscamente la montura, frena su trote, refuerza el anca, se rep!iega hasta 10s bodes de la plaza. Seecha de nuevo y lame esa pelam- brera para dar lustroso aspect0 a su apariencia. Retoza 54
  • 47. entoncessobreel cCsped, sus patas se levantancomoen jugueteo, abre la boca de hocicada forma dirigida hacia el faro1 por el brillar fortalecido de sus dientes. Se queda ahi como matando el tiempo pero en realidad ofreciendo su producto/ el animal incita a que lo 'u proyecto: es que necesita de un abrevadero;el sudor le suspelos la ha deshidratado. Tantotrote, esfuerzoen -....-,.-..- ...-.----l-:l-:--- -- 1- L - J - ! - J - pa, ae apagaao vueio. >e na proauciao un aescenso en S C la galgal~w,iaiiiu c A i i i o i r x , a i suma, la na aejaao exhausta. La programacidn de la montada la ha sumido de antemano en extremoagotamiento iD6nde beber en eseespacio?el cementodel suelo, elcCsped, asiid6nde gestar su abrevadero? iquC cub0 contendria su agua? Est5 a punto de fallar su empresa, haber llegado a ese especial estado y no lograr vencer ese vulgar impedi- mento. Negd su-logroG a s i pierde su asunt- volver atris hacia la pelada, sus vellos tenues, sus sumisos modos, la voz ingrivida que le caracterizaba, su hege- monia entre el lumperio. Per0 se sobrepuso a1 tomar conciencia quehasta 10s mejoresanimales serevientan. XI . . ~1 For eso aeja que pasen 10smomenros nasta que ceaa el sudor, el descanso para su garganta, permite que la humedezca la saliva, empezar a sentir de nuevo el frio de la plaza, arrastrarse entonces sobre el cemento y echarse a rodar entre 10s pastelones. Evitar la luz direc- ta sobre la cabeza, esa luz que a veces produce por delirio el calor en fria Cpoca. Se tiende entera sobre el suelo helado, deja que sus pelos se separen rompiendo la mezcla que el sudor ha construido sobre su superfi- cie. Mas no se apura en conseguirlo, quiere empezar con sus sonidos para cuando haya dado cuerda a su garganta. Siente que la saliva la penetra, esti humede- cida lentamente/ ya tragd el liquid0 la vuelve resbalo- 55
  • 48. sa, se encuentra en condici6n de emitir ruidos tan necesarios para su escalada. Por eso abre el hocico fugazmente y ensaya su relincho. XI1 Emprendetrote nuevo m6s cuidadosoadn, m6s lisonje- ro el sonido peculiarde esos pastelones que ubican sus cascos de mejor manera. Rodea kboles para estimular- se, su cuello se levantahacia las ramas, su hocicobusca 1con avidez el verde, susancas se estremecen entretanta para dejarpasar su dura masa. Los trotade manera fina, -1- _ _ _ _ _ _ _ _ _ -.I_ _ - : - A _ - L _____ --.z- -1:- sin acercarse mas que a cienw oancus que C S L ~ I IUIS- puestosentre10s farolesmientras 10s p6lidos seencuen- tran a1extremo. Cuida de permanecer en el centrototal de ese cuadrante-la luz elCctrica es ahi m6s cierta- tal vez el linico punto ubicable. De pronto para brusca- mente el trote y en el centrohurga con su pezuiia. Es su seiial llamado m6s que una bdsqueda. Su cuello baja, sus ancas se levantan, sus pelos sufren una suaveeriza- da. En previsible modo sus amplias patas inician en el centro mismo de la plaza su desbordante galopada. Esti la yegua suelta y sus pelos brillan de torma peli- grosa, mis que daiiarse, daiio puede hacer contra la plaza si no organiza con raz6n su huella. Los cascos suenan de modo estrepitoso. Su cuerpo extiende al extender sus patas: cruza, perfora, veloz se muestra, tambiCnbaqueana a1vencer obsticulos. Suprimer salto sobre el banco de piedra que salda de la mejor manera, su cuerpo largo, impecable, asume ese trasladohasta la otra punta donde el lump6rico estrato se conserva. Resopla y suda aunque todavia se ve brillosa su amplia pelambrera, es agua tenue que no logra quitarle su lozaniade animal activo. De largoalcanceessu galopa- da que s610 desplaza ese duro obst6culo a la manera de 10s caballares, cuandoel apremiola ha obligadoa llegar 56
  • 49. ellos y que es su mala direccih la que la empujajusto Konaa sus cuerpos cuanao se muestra en tranco parco frente a sus figuras, pasea ahora como antes de la carreraenque 10sapostadoreshubiesen aguardadopara medirla, pesarla y apostarla. Quiere sin duda copar sus preferencias y para ellos se arisca en menor grado, muestra su maiia, su oficioen el paseo, levantael anca, gira el pecho, remueve la cerviz, anuncia el triunfo dado por su buena raza y hasta resopla rasguiiando el suelocon la periciade su pezuiiaque arrancapasto, que remuevetierra. Mis no la siguen, de hecho el lumperio se ha replegado ante su andanada, niegan su efecto, se muestran sordos ante sus sonidos, frotan sus manos para combatirel frio,se alejan de manera obvia hastael lugar en que su presencia no pueda ser por ellos obser- rero no ceja en sus necesiuaucs, saue quc la pal L I U ~ cs dura para quebrar sus anticuados ritos -per0 no ce- de- no porque la ignoren se confunde, sabe que con el poder del anca, podri llegara conteneren pelo las otras piernas y sus propioscuerposquedarin perdidos. Es su actuaci6n la que se pone enjuego; esa aptitudde animal experto que se traslada hasta la plaza pbblica, todo ese espacio que le pertenece en que ha ensayadosus mejo- res poses. Aguarda para dar el golpe, frota su cuello contra 10s &-boleso se reduce hasta el oscuro espacio. Sequeda quietapara el extravio, sabeque ahorala esth buscando. Muge en el pasto de desesperado aspecto, mis lastimero que todo lo logrado; el que la oye fuera de la plaza acusa a1viento, el lumperio en cambio cae en el engaiiode que quizis sufra a1 mugir y que verda- deramente ha podido llegar hasta el vacuno establo. 57
  • 50. XVI Muge en hospitalario tono buscando asi la otra cerca- nia, complicitario ruido se confmna y muge con su elevado cuello, con su penoso hocico en el que briznas de pastos llenan huecos. Sube su tono, pregona su alarido, llama y se anuncia en su desespero -copia animal enfermo- tiiiebestia en celo, aunque deverdad su garganta es capaz de llegar hasta el relincho. Ya est6n preparados para su presencia, esthn limadas lus- tres sus costillas, anhela entonces su cabalgadura para entroncarla con la marca a fuego, dueiio tiene de si su propia marca, seiias particulares su trazado. Por eso debecumplirsu ritocuandoha devenido, el pelambrero sestado, a serllamadapara dejarel ancacruzadapor esoi animales arafiazos. XVII Mas. ;auiCn la montara? ;auiCn le clavara esnuelas'? --r * ._.._, u 1 ._ u1 ._ _ _ I jquiCn la doliera?jquC lumpen se tomara ese derecho? jquC piernas? jquC ancas se las pusiera sobre las suyas? Esa elecci6n la turba al quebrar bruscamente la cons- tante, sino hay m6s rostros que el de la luzelCctrica que est6rigiendo la plaza en vela. jY si fuese la luzqui& la gimiera?jsi tan s610 la luz se la montara? De un golpe de energiaplena le desollara el ijar y aunque perdiera el brillo de la plateada espuela, el penetrante metal se lo saltara por el corcoveo de ese golpe ektrico, tinicol infalible que le corrigiera hasta el pensamiento por la efectividad de su asolada, que la tirara sobre el pavi- mento en espasm6dicas muestras del encuentro. Si el misterioso cable punceteara su henchida costilla sin otra sefia que la brusca caida que no dejara marca m6s que la quemadura en el costado. XVIII Losdeja entoncescon lababa suelta, cuandoestuvieron m6s cerca del contact0 de subirsele encima, de aumen- tar golpepor el galope que se habia anunciado. No sera 58
  • 51. asi: su anca perfecta no est5 para soportar sus magras cames, ni su estilo bruto se ha establecidopara acceder en oscuro trote a que un lumpen cualquiera se desborde hasta dejarla exhausta por 10s bancos. Porque a 10s otros jquiCn 10s contendria? deberia pasar la noche en el galopey quiz&, medio ciega en golpeteo, destrozar- se contra esos bancos o cabecear entre 10s faroles, rompiendo mis adn el pasto. Y sus ijares serian el destrozornis grandeque el de la plaza ahora,y loquees peor, la fuerzadel relinchosediluyerapara superponer- se a 10s motores de 10s autom6vilesque al amanecer ya circularan. Asi no seri, nadie la obligarh a elegir liimnon rero jcomo se tienta a la IUZ eiecinca: iuqu quc mecanismo la perturba? si relincha, si muge obrama, si seestiraperezosa como gata, si searrastracomoinsect0 baio 10s hordes del farol. si croa. si Dia ;lograri efecto? P' i l SI V " -J _ _ _ _ _ _ . _ _ __ . ~ ~~ 1x5que ese cable la cabalgue? jintermmpiri la luz 3r un momento? Porque si la luz se condensara sobre reducido aspecto/ Ilegaria enterrando en su mente la limpiezade la cabalgata. Si el cable la tocara entonces, la oscuridad seria la manera incipiente de la plaza y ella resurgiria asi de mu1 espectro, sola en el centro como aviso vivo, como product0 en came iluminada. Ya se las arreglaracon las quemaduraspor el privilegio de su breve anuncio: se venderia en pleno, abierta entera, todo sonido saldria de sus fauces. i I que SCIlii Uc c3c ~ U I I ~ I I I U ~ U ;c.aciia L I I a w i l l u l a a J U pura arquitectura, cables entoncescomo materia muer- ta, a1haberle quitado 10s colores. El intercambiode sus zonas no arrojari rnis letras, nada seria sin0 un entra- mado absurdo, una indtil f6rmula sobre el edificio. Seria ella el dnico material vendible, el dnico deseo 59
  • 52. entre el lumperio, la misrna letra en su cuerpo en el sentido miis enigmiitico. mis inaccesible. otro produc- to se estableceria entre el sonido de su trompa erguida. Porque ni sus mugidos. ni la fuerza experta del relin- char han logradodiluir la fuerte marca de ese luminoso que le ha robado su linica presencia ante 10s pilidos escudados tras sus letras. Lo apagara si. si hasta a ella misma pudiera atraer esa energia. de tal manera el corte, con tal brio, que recibiese en pleno toda su potencia: pasara sobre el costado chamuscado. I"1"- ..I...." ...y"l "1 "I"""y1'", """I..I..,.,&.I,"1 .U" miis diversas maneras se desdobla, muge una vez mis hacia la luz, como una loba tiende sus gemidos, se desenrolla como un reptil frente a1 farol, cambia de ancas en sucesivos tiempos, se enancha y angosta, se colorea de su natural gris cuando se esquiva del mular aspecto, entronca fonkticos ruidos desde su garganta hasta acercarlosa tonos humanos. Cambia, escarcea de humedad sus ojos, mantiene sus pezuiias para horadar con furia el pasto verde. Cocea, repta, vulnera todavia mAs 10s bancos a1 astillar parte de su madera. Se enlo- quece de su misma fuerza, resopla y suda, evita el frio. Ha olvidado a 10s pilidos por su especticulo de tenta- cidn a la luz elkctrica. Per0 no, no es del todo asi. Esta omisi6n es necesaria para llegar de pleno a la autono- m h del refulgir sin imnedimenta. sin mBs 1117m e I R de
  • 53. espuela amenazante no pudiese penetrarla. Pasan y L u I I c K ; c U l c I l su CUIIal y LalrlulcIl lab vallas que Id frenan. Hasta sin luz elCctrica pudiera ser capaz de orientar un atinado galope en sus fronteras. Pero tam- biCn el lumperio es el amo de esos pastelones; podrian remontar sus recorridos a h en la falla de la luz elCctri- ca. Se retaca a uno de 10s rincones para decidir cui1es su via. La plaza se oscurece, 10s faroles dan otra lumi- nosidad a1cCsped, 10s kboles son 10s que demarcan la altura, 10s bancos aparecen como seiias. Se amncona y urde su trama, secontrola a simisma, las herraduras de suspatas dan un sonidomejor a su camera. S610 por eso corre otra vez, s610 por eso alardea en el pavimento de pausado modo, sin agitarse su hocicada boca no reso- pla, su pel0 tiene entero, no hay ninguna huella. Mira hacia 10s bordes de la plaza, ve al lumperio. Est5 rodeada por el plateado de sus mdltiples espuelas: la Fer0no sedecide a nada todavia, ya no 10s brama, ni 10s muge, ya no 10s tienta. Todo atarantamiento podria conducirlaa lastimoso fin, a mala escena. Sededica tan s610 a la complacenciade su sonido sobre la superficie de concreto, a su ancha estructura en la cual 10s bordes son por primera vez exactos limites. Mueve la panza, estira y abre el pecho, hace cas0 omiso del lumpen que ha logradoque la vea, se niega incluso hasta al lumino- soque tambikn le lanza sus palabras. Mira atentamente 10s faroles que con su parca luz la difuminan. Est6 en una actitud c6moda. Evadiendo se encuentra el com- promiso, una vez mis se encantade esas formas; inten- ta postergar su decisi6n. Simplemente estar alli en la plaza como una cualquieraque pasea o yace o muge si algo le procura complacencia. Trotar tambiCn si el frio 62
  • 54. asedia. borrar laexwctativa de la cdmara. evitarel roce CI que la escucna Cree que el Liernpo se na ernpeorauu, per0 10s ldmpenes sacan sus ironias a1 estrellar pie contra pie la espuela. Quieren competirla en sus soni- dos con el tono peculiar que da el acero en ese corral. Casi una melodia pudiera precisarse: su trote sobre 10s pastelones y en las orillas el canto del acero; la avivan, la bailan, la festejan Csos, la tienen en rueda con sus espoleos, suaviza el trote, lo allana hasta responder a sus sonidos en ese ritmo que es el escarceo. Tambih cede para disgustarlos, detieneun tanto el trote hasta el tranco, pero esa melodia la obliga a apurar sus patas en el ritmo. Est5 de fiesta de modo ineludible, arde tam- biCn en su central presencia .‘e bailarina estampa se arrebola- mide sus pasod cuida la caida. XXVIII Para la fiesta. Deduce su precaria estampa, rige la escena su aura que se reconstruye en Idricos espacios, en trinos o mugidos su alzada curva anca rota. Pero si de bruscos saltos trepana su corral las varas de 10s bancos crujen y de estupor se tambalea. Su mds filuda ansia no es la espuela, es engaiioso o pantalla de luces que se tiende, su volumen cede en las removidas, la espuelay eljinete sile aguantanper0 no este animalque se desata. Rumbea es cierto, aunque no de ritmo extra- iioya que su vacunarsitioleda su mismojuego, ni baila ni levanta el anca: otros recursos usa, esas estacas le previenen de su ijar, selomadura ella misma, la pelam- brera es ciega asi como su bdsqueda del abrevadero. El animal act6apor instinto, yergue y embate sin erizar su cuello, 10s cuernos quiebra -tal vez- a1 estrellar faroles/ ni la luz, ni el product0 de ese luminosopertur- ba su adormecida mente/ el animal tan s610 a1 rojo teme. 63
  • 55. XXIX No hay dualidad para la bestia, su ardor est6 en el cCsped que rastrilla, chcel y cordel bajado que el anca raja a1 punceteo de su febril marca, el fuego, el hierro que caliente va a trasponer su hegemonia. Asi la bestia no se vende a1abigeatoficil, la bestia vuelve a1lar y se apacenta. Su pezuiiaen la tierra esprovisoria, su cerviz es vencida por el sueiio. Rige la escena el animal en pasto, domini0 peligroso es el cemento, daiia, r0013a
  • 56. XXXI El luminoso no ofrece carnes, kardex o cintas que ruedan/ el animal se desentiende, trota a lo mis, huele la peligrosa forma, escurre el bulto. No tiene mis nombre que el de su clase. La overa se levanta, la potranca que ha sido se I’atienden, la retozan, la hin- chan de grasa en el corral, ahueca famClicas sus costi- llas clavadas por espuelas. El animal IumpCrico no coma ni embate, este animal de cegatona estirpe se rinde a la marca a fuego, a las estacas/ las vallas la renuevan, su corn0 ensaya, 10s bancos se desgastan, este animal pegado al suzlo rasca en el cCsped y la fuerza del anca se destronca. Las ramas/ roncan el resoplar si se la ensefia. Per0 est6 la fuerza reglamenta- da, hasta el coceo se puede prevenir. Sordoel animal al ruido, lejano, frigid0proceder. El animal se acoplacon otro de modo natural se vierte/ la yegua se reduce a sus tobillos, si la yegua se cae/ si el animal se quiebra es inservible. 65
  • 57. 4.1 PARA LA FORMULACION DE UNA IMAGEN EN LA LITERATURA. Entoncesl Los chilenos esperamos 10s mensajes L. Iluminada, toda ella Piensa en Lezama y se las frota Con James Joyce se las frota Con cualquier fulano se frota las antenas. en que esa en la plaza, torna su caDeza en gesros sucesivos -sentada en el banco- con 10s pies cruzados sobre el suelo. Interrumpida para el ojoque la mira por 10stransedntes y m6s all5 por 10sautom6vilesque la obstruyen. Su cabeza se inmoviliza a la izquierda o a la derecha, per0 sin perder su regularidad mon6tona. 69
  • 58. Pasar en una sala de hospital el resto de sus dias adormecida y alimentada artificialmente mediante suero, con el cuerpo cubierto y el rostro difuminado por un plistico, que en la cimara lo absorbiese. Pasar el resto de sus dias vegetalizada hasta el instante inefable de su muerte. Expulsando todos 10s sufrimientos para traspasarlos a 10s seres que la preceden. Sin mancharlos con la lacra. Por pura voluntad impregnarel deterioro: in como enferma incurable, para nc Chile, olvidando como lipida el 1 Con las piernas apretadas ante el espasmo, para convertirse en la pureza. Enterrar sus obscenos pensamientos. Comprobar que su alma puede desaparecer en ese estado, ya que era un invento que se propiciaba para cada amanecerl la que tanto cuidaba; su alma elaborada como una gema que se expande en una sala de hospital y que evaporada mis all6 de la cimara, erritica hacia el lumperio, se pegue a otros cuerpos enlodindolos en su ponzoiia. HaciCndoles falta, carente de cuidados, asombrada por su nueva condicibn, retirada de su invento gemelo a su trasposicibn, se dice L. Iluminada y crece de asombro. Estirada en la cama con sus cabellos prolijos y sus dientes, o estos ojos que han sabido demasiado de este territorio. Aparentemente vencida para el sueiio, aunque el rubor se extiende por sus mejillas y Csos no la tocan. A ella que no ha desarrollado nada fuera de ese cuadrante. Sigue inclinada: su manifiesta cabeza en la cerviz de la cinemato- grafia. La han observado desde susmejores6ngulosinfundiendole palabra a palabra, guiones y representaciones, hasta lengua rota e hinchada pudo decir 10s mbs claros reduciCndolos a memorias, su mente como archivo. Yacer as1 en una sala de hospital 4esprendida de toda alma- alejada de 10s &boles, con el plistico que de vez en cuando cae sobre su rostro sin que su propia mano pueda alejarlo. Per0 en el - letra a letra, que con la parlamentos - _ saniade lapCrdida a1reaparecer 1 volver a atisbar Santiago de porvenir.
  • 59. en laplaza para iniciaruna de :ho- mientras las miradas le vmental verifica sus latidos. posa. 1, . * roce repetir las rebeldes ramas, que miis de una vez Dudieron ocultarla cuandoa solassepreparaba sus acometidas. Asi podria estar +cupando ese lec indagan sus signos vitales y el insti Voluntariamente en esa condicih, Por las venas surtida, extraida en iiquiaos por sonaas, y esas manos que la limpien de cuando en cuando, alisen sus cabellos, ordenen las mantas. Hasta que 10sotros se empapen de su nuevi miis que una huella en la memoria y la naturaiiaaa se apropieae su pieza: asCptica yazga desapegada de toda perfeccih, mientras 10s piilidos vuelven a la plaza y tendidos sobre 10s bancos doblen su estado con 10s ojos cerrados, cortiindoleel paso a la luz elCctrica. Diseminados ellos sobre 10s bancos de madera y piedra sin que el suefio 10s posesione. Y en cada una de sus imiigenes mentales, sea ella con el rostro cubierto. estiitica e inocente. la Queirradie un i condici6n y ya no sea .. I * - 1 Kepte saDanas Diancas some ias ierras nospiraianas y ias manos ae esosmiserables interrumpanel suero, desaten lasvendasy deienel qUG 3G c l V G L 1 1 1 ~G;JGaIIIa1IF;L-F;~1a1ta11 L a I i t a a I I W L U D ~ W I I I WDUD I S R U U extraiios pensamientos; su fisicoen desmedro, torturado, alucina- dopor la pr6xima transformacih que adheridaa1cuerpo le trepana el criineo. Cuando se presume el pr6ximo amanecer de su espacio corporal corrompidoy alin asi se obstina a1mismo cuerpo aprensadoen esa cabeza rapada, con la maxima sensibleria que le permite ese
  • 60. --QuiCn sabe quC rumbos esti tomando esa cabeza disparada- que resulta ineludible que la pus0 para no salir medio muerta, sino apenas transformada, apenas roquelada, calentada a medias. Para ese nuevo amanecer de una imagen en la literatura en que se expresacabeza abajocolgandodesu cuerpo luminoso. Una cabeza de perfectas dimensiones rapada a todo lo largo. Planteando loque secreia inadmisible;que bajo su pelada estuvie- se oculta su verdadera belleza todo su talento/ya uno se pierde con tantas vueltas que impiden distinguir lo impostado de lo real. Se destapa y piensa que la horadan. Se extiende plaza abajo para que le perforen 10s huesos y hasta por eso le han dejado silente la peladd se mete tranquilizantes cuando las punzadas la acosan, ya no recuerda con tanta lucidez y permanece con 10s sueiios mis disparatados: que vuela. Su cabeza asolada por puncetadas rasanl Con luces tan poderosas nadie puede elu fosforescente se destapa y una conversaci lugar del recuerdo/ puras sombras/ las raaiograrias contra la iuz y se suspenden. En esa sala se elimina cualquier sonido que no sea el de su cabeza horadindose, porqueen la aberturadelcrineo-bloqueados- sus secretos se van haciendo cada vez m6s tenues. Ya le van anulando algunos recuerdos. Per0 sigueamarrada a lacama y antecada movimiento espasmbdi- co se aprietan 10s cinturones que la rodean. Sus piernas se levantan en movimientos convulsivos/ la acomo- dad sus sueiiosafloran por movimientos de labios. La sangre de la cabeza tiiie 10s trapos. Cambian a trapos albos y retumba. Per0 le van a ordenar 10s pensamientos, porque 10s golpes elCctri- cos s610 la dejaban -antes- orinando y pestafieandobajo la luz del patio cuando le asignaban camd le asignaban ficha. -Fue trasladada a la desesperada cuando ya no se podia mis con ella. Arriba segufaprofiriendo 10s mismos desatinosque ya no impacta- ban a 10s observadores. Cay6 en pleno desde la plaza al medio del patio y esper6 que la llamaran, que la hurgaran, esperd cualquier cosa en realidad. su promiscuidad 72
  • 61. Estuvo con las manos caidas lacias a sus costados. Fue la imagen del relajamiento. Qued6 irreconocible en el terror a la electricidad manifestado en gestos primarios +6mo decirlw apenas pestaiieaba en la sala cuando se disponian a acomodarla. Olvid6 todo. Hasta a la mujer que le cerr6 las piernas y de nuevo al patio, donde sobre el mesh se dejaba caer un rayo de sol y 10s desatinados insistian en la contemplaci6n Eso era antes. Sigue extendic demostrando 1, _____. Tal vez por eso le asignaron cama, le asignaron ficha. Luminica, lo que deja disponible es su cabeza colgante. Para este amaneceraterida en la plazacomo un hear mhs. metidos de llenoen Santiago;esaque ha levant: descubrir despuCs de rapada sus verg La iridiscente. trastornada, mordiCndose 10s bordes del vestido I U L U 11V b A L b I I L L b L O U bUvbLu yub yvun L U ob, I I I c . o u ~ b u u uy v n w n y b n - v u , indagada hasta el aburrimiento, sometida hasta el espasmo. Nada mhs que por eso podria ser posible reposar el mayor tiempo/ vulnerar sus obscenas imaginaciones/tenderse todavia articulada -sfibanas blancas- -olores- en el banco de la plaza para nominar como remanentes sus adornados pensamientos. 73
  • 62. wnrre cnc annc ne narimienrn v miierre niinni CII esus ailus st:uiviuiu eriirt: la IICCIUII y la ~ I C C I U ~ Iut:sub U I I C I U ~ Asi logr6 equiparar la ficci6n deseada para lo externo, otra que no reconocia como tal y la resultante de ambas. Esta Cltima fue designada como la propia. Desde este lugar se debieron marcar sus preferencias, inscritas en la ficci6n que ella realizaba sobre 10s demhs, aunque no tenian la plasticidad de sus deseos Cay6 en constantesequivocos, desconectando 10s diiilogos,resca- tando el tiempo en escenografiaspoco importantes. Se propici6 el desvm’o en el lenguaje para alejar asi la solucidn de la belleza y que no se sostuviera en ninguno de sus rasgos caracteristicos. Se embal6 en este indefectible placer, reconociCndolo tan efimero como su imaginacibn. Le fue negado. En la escriturade 10s otros vitaliz6 su incapacidad para inscribirla de nuevo, en un proceso igualmente equivocado. Eso tal vez fuera posible entre sus arios de nacimiento y muerte, con la alternativa latente de estructurarotro ciclo, de empezar las sitiosenazosi rezagosl victimas/aesnecnosnumanosi nospeaerias abiertas/ atentados. T i e n e s extrarias antenas- ihas cambiado de forma acaso? Con toda la pasividad que caracteriza a algunos iluminados, la examinan por sondas para ser publicada: se la consume desde 10s pensamientos no cotidianos en un posible film, con un medido argumento. La atraviesan quieta adivinando el depdsito de su interior/ como 74
  • 63. trabajol como sintesis/ como reflexi6n/ COL ~ da modelo se ductilizaen cada uno de sus fragmentos para desapare- cer despuCsasimiladaentre 10s objetos que promueve la plaza; en todos 10s lugares1en sus ruidos/ en akun Densamiento excedido por lasitud. Con sondas y vendas sobre las sonda Demudada y silenciosa, cubierta de se facientes pidi6 agua porque su cuero estaba reseco. hue algo asi como despertar a mitad de la noche, sofiando, con el coraz6n anftmico -cerca del fin- y descubrir que su cabeza estaba vendada y nuevas ideas llegaban a la mf Para desaparecerdespuCs tapada para la V I .s se aferra a la reclusidn. :hales, atosigada de estupe-- me. ista, por 10s autom6viles / evitando el refrote. LUII IUS UJUS aulerius v t m a e11el r~uecucvncavu ue 10s que no nan desahogado sus sobras. Palpando en la apagada de las luces su erotismo, gimiendo por lo que no tiene en su insaciable blisqueda de luz, al igual que 10s pilidos que tienden sus quejidos en el paisaje que recorta espejismos. Hermafroditas se tambalean entre 10s hoyos y protuberanciaspara autoinferirseheridas,conservando ese estado limite de salivaci6ncontinuaque podria ser la metifora ras. csos cuerpos ingraviaos susceptioies ae ser traSpaSadOS hasta la poza de sus liquidos -per0 sin aberraciones- expulsados de referentes, especificando que no se suefia en este espacio solar electrificado. Porque detris de 10s irboles no ha ocumdo nada y el pantano que surgia de sus piernas era la penetraci6n de las ramas, del frio que no encontraba protecci6n en su camino. Hasta que surge de Dronto el alumbradoDdblico en la Dlaza v el IumDerio es
  • 64. 0 tal vez termine entonando una de esas canciones que se cantan por aqui. Expresando el melodrama de esas letrasen gestos faciales y de vez en cuando afloreuna de las famosascitasque quiebranel esquema y esa misma se tape la boca y vuelva a recomenzar la tragedia con voz cristalina, tenue: con hennosa voz cantaba. Lo hizo para la cinematografia: se par6/ ensay6 la voz/ carraspe6/ lo intent6 de nuevo/ hizo su ndmero/ dijo la letra en francisl con pronunciaci6n miserable fue/ aprobada y celebre -asilada de stras- con las cintas brillantes sobre la pelada; objeto de celos su canto, envidia su traje, ejemplo de arrojo su gesticulaci6n. Ella misma podria contonear su cabeza de manera nunca antes pensada, con delicadeza tal podriahacerloque nadiedescubriria su bdsqueda de admiraci6n. Lo natural de este ademan convenceria a 10s otros de su absoluta inwencia, de la falta de interis por la complacenciade sus miradas. Este gesto nadie en este pais podria igualarlo, o bien este otro; cuando levanta una de sus manos, la mueve simplemente desde una de sus rodillas en que la tiene apoyada, hasta despejar el pel0 de su frente. Gira despacio 10s dedos y muestra la palma elevadaen el aire que le roza apenas la nariz y 10s p6mulos. S610 entonces pasa su mano sobre la cabeza desordenando su pelo, elevindolo de brillo. Registra la mirada que recorre su mano sobre la testa, el reflejo de 10s ojos de 10s otrosproduct0 del relumbre de su pelo. Pero lohace con la vista escumda, evitando el cruce directo, para que asi puedan seguircon tranquilidad sus facciones descubriendotoda su nitidez; esas extrafias huellas que elabora cuando tiene la mirada perdida. Pem tamnncn In hace.r--- --- -_-_I^__ No alcanza del todo a levantar la mano y el pel movimiento de cabeza. No muestra la curva de porque siente el impuiso ae cnwar con uira iiiiiaua yuc yuuiia descubrirlaen su amaneramiento +n susensayos- porque es la dnica que mide en segundos cada uno de sus gestos en esta tremenda y arrastrada producci6n. Pero lo hace de modo fino y casi imperceptible, porque si de casualidad su mirada con las otras se cruza, puede'precisar de inmediato si&os Ilegar6n o no hasta la plaza, sipennanecerh alli, detectando bajo el maquillaje 10s grados de palidez que portan sus rostros. 76
  • 65. Sebaja 10s ojos sumergikndolos en el cuadrantedondeesos pobres aficionados no tienen ninguna puerta el (compone
  • 66. Las uiias de sus pies son a mis uiias gemelas irregulares con manchas rosdceas veteadas por lineas blancas. Susufiasde 10s pies son a mis ufias gemelas en el carcomidode las puntas. TambiCn resultan escamosas gruesas perfectas cuando marcan la dimensi6nde 10s dedosque vuelven a reapareceren susbordes. AI tactoparecen graniticasoerosionadasoenfermassi se atiendea las manchasque la cruzan, per0 cada una de esas redondecesrestable- cen el equilibrio. Sus uiias de 10s pies se amplian segdn la forma extensiva de 10s dedos, per0 conservando cada una de ellas el margen anteriora la came. Por eso sus uiias mbs pequeiias compa- recen como infimas durezas que no protegen en toda su magnitud la came de 10s dedos. Sus uiias de 10s pies son a mis uiias gemelas en la identidad de sus funciones, conservandopara el tacto algunos rnonticulos que im- plican sus formasde caracterizaci6n.Susuiias de 10s pies son a las mias gemelas en precaver el espanto del cCsped, al impedir la transparencia. Sus uiias de 10s pies son a rnis uiias gemelas en lo desordenado de p-1 on*- -n I n ~ = c - - c + o A n A= atencibn.M6squeatavios, las uiias e media con el pasto, que evita la :dosque de este modo permanecen ~ i i ci i n o c rip I n c niec c n n 9 m i c i i i i o c m e m e l a c en c i i ahciirdirlad en e1vu0 UllUi. U” *w0 y,r0 0 W . I u I . L . 0 U‘1LL0 6 ” . . L ” . U L I ”a. Y U U”YU.UIC.UU, ”11 ”1 menoscabo que implantanpara el ojo, demostrandoasi la domesti- caci6n de la mirada que no se detiene a clasificar sus funciones. Susuiias de 10s pies presagian el abandon0de su figura total que ha quedadograbadaen 10s mdltiplescortesirregularesque limitan sus bordes. Sus uiias de 10s pies son a1 igual de rnis uiias, cortezas. Susdedos de 10s pies son a rnis dedosgemelosen cada articulaci6n que otorga la movilidad necesaria para sermostradosen la extrema delgadez que 10s define. Esta fineza comienza sin duda en la privilegiada conformaci6n 6sea que les ha sido dotada, ya que a 78
  • 67. pesar de la aglutinacidn natural de sus dedosno sepresentan como , elementos discordantes, conservando en cambio la definicidn de su color que, rosados blanquecinos, permanecen como unidad. Sus dedos de 10s pies son a rnis dedos Remelos en su textura, ninguna imperfeccidn de piel, I gue iinicoseincluso, lavellosid casi imperceptiblemente s610 a Apoyados sobre el suelo se abren un poco entre si y eso permite constatar rnis claramente la belleza de cada uno de ellos en su perfil. Susdedosde 10s pies son a rnisdedos gemelos en la hundida sobre el cCsped, en esa decoracidn a color en que el placer se manifiesta desembozado. Por eso el cCsped no impide el roce de cada uno de sus dedos de 10s pies que buscan incansablementeel refrote con el pasto. Las plantas de sus pies son a rnis plantas isperas y arqueadas, marcadas a todo lo largo por mdltiples estn’as que se constatan a pesar de la endurecida piel que las enmarca, per0 pese a todo conservan la curva que se mide en el descanso sobre cualquier piso. Las plantas de sus pies son a mis plantas gemelas en su ocultamiento y en la resistencia, que aminorada por el cCsped, iinicamente alli permite el rwe diferido con Sus ojos son a mis ojos sufrientes de la miri escaso nexo que priva del abandono. Mis ojos son a sus UJUS la constante que no permite el equivoco del cCsped con las ramas. Dilucidando el abandono, sus ojos son a 10s mios el sostenimiento de 10s pilidos que cruzan la plaza v aue cuando va no necesiten de sus ojos gemelos, conducirin mismo irreversible fracaso. Susojosson a mis ojosgemelos en su plgmenraclon,en ia pcryeiua humedad transparente que 10s protege. Sus ojos generan en rnis ojos la misma mirada gemela contaminada de tanta ciudad de Santiago reducida al &ped. Sus ojos son a 10s mios guardianes. Sus manos son a mis manos gemelas en su pequefiez. Con 10s dedosextremadamenteafilados susufias aparecenlimpidasfiltran- do el rosado de la came que acentiia de esa manera su redondez. Cada uno de sus dedos es cubierto por m6ltiples granulaciones, intransables lineas que sehacen inPlmlrlihlPc cnhrp rnda nrticiilacihn e al propio 1 Jliegue que IC i v i i i a u u o uui.uv la palma, sus que correspond finalmente, el I hA;+artar r t ~ c r l p a 1 a 10s suyos particulares hasta el
  • 68. Definitivamente rosadas sus palmas son a las mias el escenariode la quiromancia y que no aportan ningdn destino desajustado al acontecer de la plaza. Sus palmas son a mis palmas la verdadera fundaci6n del placer. Sus manos son a las mias gemelas en la ausencia de sortijas. Desnudas, entreabren 10s dedos como 10s rayos del sol cuando la luz elCctrica no ilumina el oscurecer precoz de la plaza pdblica. Sus brazos son a 10s mios gemelos en su simetria. Perfectamente esbeltos muestran en la transparencia de la piel el trazado venoso que 10s circunda. Recubierto de vellos, adquieren expuestos a la luz distinta periferia que se ratifica en la delicadeza de sus movi- mientos cortando el vacio. No obstante, sus brazos son a 10s mios gemelosen su falla, en su absoluta inutilidad, en la carencia de 10s brazos que -tal vez- programados para un destino fecundo, se niegan y tocan 10s deshechos enlazhndolos con 10s iirboles. No dependientes de 10s bancos de la plaza, sus brazos son a mis brazos inconscientes en el pasto, tocando como dnica piel la suya propia singular que incluso en si misma evita el roce. Sus brazos son a1igual que 10s mios sensibles en las muiiecaspara que ninguna clase de vida se evada por algdn hipotCtico orificio. Las muiiecas de sus brazos son por esto obsesivamente custo- diadas. Su cintura es a mi cintura gemela en su desgaste, diversa en su medida. En todocas0irreductible, su cinturaseestableceprovoca- dora al demarcar zonas er6genas en el balance0 que da cabida al torso y al desplazamiento de 10s muslos. Per0 nadie podria descu- brir alli ninguna forma de belleza porque su cintura es connotada por su amorfidad, nada hay en ella que solace la mirada o que la detenga en ese punto y al no proponer el vuelo de la imagineria, su cintura permanece como la mia ine Su cintura es a la mia gemela en SI Su cintura es un punto definitivo dc Su cintura es la penitenciarid es el Cxtasis del final. Sucinturaes gemela a la mia en lapertinaz insistenciaen esta vida, es marginacih. Su cintura jav su cintura! es gemela a la mia en la tranwarencia al alma. Su alma es ‘211 a l m o PC csctahlcsPcsrcn csn i r n h a n r n ~ I Pta n1a79 11 o l m n a r nnmn I material. . .. . . . . .v u U l l l l U U U UUIUU.U”UI0” U.1 Ut. VU..”” UU 1u y n u L u ,U . r g ‘ L L V I I I V dnico paisaje verdadero el falsificado de esa misma plaza. 80
  • 69. Su alma es cerrar 10s ojos cuando vienen 10s pensamientos y reabrirlos hacia el cCsped. Su alma es este mundo y nada m6s en la pla Su alma es ser L. Iluminada y ofrecerse con Su alma es no llamarse diamela eltit/ siibanas Diancasi caaaver. 81
  • 70. -I--r---. QuC nombre L'incesto ac apellido, ani ~ .- 1 p i u ~ G I Upc~uiiaLUUU p i a CACLICU t:i iiuiiiuic ut:s i i i v i i j ~ hLUL~:US. mi6 narlrp'? quC padres? que raza mis bien posee el animal? le inscribieron? tua de indolora forma. Funda y precisa el continuo mal detestable que avala su hundida superficie, en el gns ae su untada saliva1especie. Suda sedimenta sala su entramado: la destetan a temprana hora, madre mis impia su madona master para dejarla en el cement0 de fetoy figura seexpanden en 10s ulta su matriz se abre nuecos aei cuadrante m a gime su ignomiosa mater sus absurdos registros la encarceian, la entran con la fuerza de la dominancia y se encarga antiguo plagio. La dobla, la repiten en sus ansias, de :ada mujer que la antecede. LI " a h . ese potro indecente que la inscribe: su ciudadano lastre de su entreg E1 .,e- bada en otra came tiembla y presta su anca: como l a v a L'incesta su castareconoce en su faz, la fazdel padre, que la fazde icpa hasta la plaza + CII nadrp IP remite riinndn I'nnrn In mkma forma de su insatiable ma, que se levanta su so del pater. le retirala teta, esa voiuminosa porcion iactea ie roDa y su hocico hambriento chupa del padre su product0 que le presta para continuarla.
  • 71. 11the1 su the1 figlio L pelada de pegajo hlpadre cuida laraza. Miden susgenetic,, IIGuIuIIa,, ,.,ul JLIIILIIcul partido se lajuegan: se la trazan esos apetitos, anal para la madre, la madona del ano que se raja L asi el padre hijo de la madre, en el ana deposita para solidificar este semblante. L’incestael apellido. Laprocacidad del nonlurt:~ I U ~ I Uqut: la ~ I I I K el pater consolindola; oscuramente se la traman cuando la mater deja sus entrafiasa la libre potestad del padre +huye del estigma, el animal pierde su rasgo distintivo; esta potranca falla mas no el anca que remite a su carta ciudadana, s610 entonces I’anca de verdad cuando el pater potestad recorre en la misma entrada la monta conocida la patria potestac cejas/ pestafias/ & luz le da espuela ya sin marcas nitidas. iQuC mis veridica fuente que el metal? Se yerra su primera escena del nombre, 10s alias de su padre se 10s echa probados/ el argentine/ el otro 10s incluye en espasmos de revuelta. No caeri otra vez, no llegari a la primera plana el rostro de su padre que le hunde el costado: se multiplica, se sobra el rostro de la madre victima se inyecta se abre las venas con la aguja. Se clava espuela. Maldice la entraiia que la encorva. No trotari su madre con la raroa nn IIwarG la mrila a1 semental: la mular no incuba mis aue
  • 72. diurnos. No existe la nochc se acoge a su cord6n en su ombligado ~~ I . F :de su padre, la fiesta de su madre lecho duro curso la ata en el banco de la plaza. El coraon es Tino y no la acepta moverse, si lo hace porel ombligocord6n que la detiene, laperra mis que ladrar alilla. La perra se detiene, no sera ahorcada por su propio cord6n umbi- estallari en sangre umbilicancia
  • 73. ne o su olfatola rindede lapresa. Si macho 1 I _ _ _ _ -> - 1 z.1.-1 I - 1 -!--.I I I _ _ _ _ _ _ 4.6 Brusca la fina raza se enraiza con su metal collara1cuello: la correa sostie la tira la correacuand huele tambiCn I’ostiga +ei truncu aei arooi t el cespea t la presa huye De su cepo cae herida la manceba y se humilla a1replegar sus patas. No se cruza y no la cruza quiltrerio langue/ quiltrerio popular sierpe de la tropa. Su cordel cuero la cifie del pescuezo. La plaza recorre, la plaza se finita pa sus patas l’agilid6 I’imposible. El trote la contubernea a1 lazo, la im- brinca a1 cuero. Y corta, quiere cortar con su colmillo el cuero animal ya procesado. Afila L’diente pa huir del grueso tronco que la agarra su garra la perra fina es perseguida por 10s quiltros. La sarna de la perra se mejora LPa que cosa la lleva la correa? iquC hemand6 se establece?iquC bond6 LS’entiende la fina raza con el quiltro? labrada tan estudiadaforma su correa fina, elaboradaen talabarte- ro oficio emerge: collar pa la perra su custodio que la protege de esos arranca la jauria. A sus olore llega y auiia el perraje sueiw que ladra a la cuidada perra perra cuidada apenasen el cuero, perra que sin collar, liberta especie se encontraria en la hemand6 del auiltro ;lo haria? irajaria la perra sus olon el collar que le incrusta no es per0 no si comera. Su sei6 es implacable el amo d’esta perra -si tuviera- pa que la incitaen esa plaza que no cierra la puerta a1 quiltrerio + la cruza entre ellos es evidente que son el pur0 callejeo. el desmigajarse entre la plaza. misma hace huecos pa tapar sus reductos la inflamacidn de la perra! la infecci6n de esos quiltros exhuda su ladrido? Trompa o patr6n pa la perm indoloro si frena u E? el cuero. las puntas de metal, 85
  • 74. Comen 10s restos su olfato se arrastra en el cemento. su puntudo hoclco/su pero en cambio la perra huele en perversida este alimento rosada lengua perruna en la lambida UuLal 1aIrlule pa es1a perm sonidos de reuni6n toqui toque tocada en plata fina I'oscura 10s ojos estirados su hocico sus p6mulos la bailan en rueda ya esos quiltros. La raza la raza encumbra sin el privilegio de las otras razas emerge el languid0 sonido la plaza se puntea. El altiplanico espacio se refiere a si mismo y a la perra saltenla del collar/ pierda la plata el pecho se I'electrifica la ruca asola la perra entrega su collar de plata: el toqui a1 sen61 a1 amo al trompa 86
  • 75. 5.1 Quo Vadis mafiosa para que sus crenchas caigan de una vez. Jugari tal vez ruleteada con la pura mente, desenterrando mascara sobre mdscara y palabra caida seri: letra modulada sobre el pasto, frotari cuerpo y pasto, lengua y --e+- -;am- *' n,,c+n -1 liquido. De reiteraci6n elevari la mirada. Situaci6n ahora no filmica sino narrati- Pudo decir, por ejemplo: esta plaza esti rodada, llena de pasto a pGuaLuJ.lvllJ plGlllaJ ya llu brillan cuando las froto, ni 10s vellos se erizan, estos vellos que cubren sutilmentemis piernas. Ya no me gusta arrastrarmepor alli debajo del farol que me contagia su descascaro. Porque mis pier- nas mis bien se cubren de tierra y entonces no noto la erguida de 10s vellos que me traspasan, ah si, me penetran. Per0es de este modo comoconstruyesu primeraescena, porque se sigue arrastrandopara sacarse de si el lodo adheridoa la pie1 y de tanto tocarse se produce el roce. Mueve lentamente 10smtkculos, 10s retardaen cadacontracci6n.ParaquCdecirlo:est5bajoel farol. Esti bajo el farol de la plaza y aunque cunda el frio por estos lados se tiende sobre el pasto a dormir. Per0 el sueiio no llega y se da vueltas para cambiarde postura. Prueba a permanecer siemprecon 10s ojos cenados para que no se le espanteel sueiio. Es una imagen completamente distinta para el que la lee. Se revuelca sobre el pasto cruzadapor su terco insomnio. Seestira toda. Desde lejos es una sibana extendida sobre el pasto, desde cerca es una mujer abierta, desde rnis lejos es pasto, m5s all5 no es nada. Esti tan oscuro en la plaza. Desde la acera del frente es un cuadrante iluminado. Como un zoom es la escritura. Reaparece la mujer que duerme o quiere dormir, per0 no es asi: es el placer de extendersejugando con el deleite de su propia imagen. Infantil tendida es Csta. De mentirosa lo hace. Porque jugar a la distorsi6n de la mirada por falta de luz, ha sido una actividad explotada hasta el cansancio. Vence asi el equivoco, crece la confusi6n y el insomnio es un hecho fugaz. Todo este movimiento no es mbs que para lograr f r n t a r iina r l ~ciic niprnac en PI n a c t n v PC nnr p c n nile finup nnnnrlpr. L " I _ U.IU "1 V U " y"w"'U" w.. w. YU"'" 1" y". 1"- y - 1 I... a- I.., y"""' dormir. como si su mente no abarcara mis que ese estado. Se da vuelta desesperada en su lecho, pero su conciencia est5 pendiente de cada rozada de su pierna sobreel pasto, ese extremo momento en que sus vellos se erizan levantindose de'la pierna y creando otro circuit0 de cercania. 91
  • 76. Sigue con 10s ojos cerrados. Se mueve imperceptiblemente hasta dejar de hacerlo del todo. No se mueve porque la primera lluvia se deja caer sobre la plaza. No dormiri, ni podri gozar con sus piemas. el particular friso luminoso de sus vellos. La lluvia caeen gruesosgoterones y ella se levantadel cCsped para protegerse debajo de 10s irboles. El frio ha disminuido considera- blemente, reemplazado por la incomodidad del agua que empieza a abrir estrias en la tierra recubierta por el pasto. El traje gris es penetrado y la lluvia se escurre por su came: la espalda, el pecho, las piernas. Nada predisponia a esta mojada, tal vez por no mirar el cielo. tal vez por eso. Tiembla al ver el espejeo de las baldosas que empiezan a relucir por efecto de las luces de 10s faroles. En cambio ella mis bien en opacidad se diluye. Con el cuerpo pesado por tanta agua que acumulasu traje de lana gris. Es un pesoconcretoel que arrastraen cada uno de sus pasos; el traje es una carga cada vez rnis oscureci- da, en cambio la plaza aparece de manera favorable, ampliada, relumbrosa. Y ella no, esese traje que la priva de su ativica belleza, rnis que la lluvia que en si no es sino un aditivo. Fa116. Eligi6 mal su orna- mento rnis cercano. Otravez trabaj6comoaficionada. Por lotanto juega a perder esa escena. Queda rigida esperando el cese del agua que no se detiene, a1revis, se deja caer con rnis fuerza. Su cuerpo tambalea. Es su estructura la que est6 cerca de caer. La plaza la ha sobrepasado. Est6 a punto de perder su aparataje, ella no era un adorno para la plaza sino a la inversa: la plaza era su pigina, s610 eso. Pero su cara crispada ahora, su pelada mojada. su cuerpo magro que hace para el que la lee veta de irbol, desperdicio. Reflexiona, sus ojos recorren su traje. se limpia el agua de la cara. Mira a su alrededor y constata que ninglin pilido ha llegado esa noche y aunque a6n es tiempo, intuye que no vendrin, como si el especticulo que les fuera a ofrecer ya no tuviera sentido. Est6sola y por eso su actuaci6n es nada mis que para el que la lee, que participa de su misma soledad. Enfrentarin mirada a mirada, pensamientos enfrentariny s610 por eso habri Sale del i porffacie espanto. Asumi6 la retonca del acertijo, nunaiaa en IO cotiaiano ae esa i que inventar el placer que se ha evadido. irbol y de lluvia es anegada, dice-tengo sed- pero con :rra10s labios, da lugar a la alucinaci6n,tensa su mano por . . . . .1 . . .. . .. .. 92
  • 77. situaci6n trep6 en lo indescriptible. Se supuso: con neones, sor- tijas, aretes. Cuadriculadade fetiches volvi6 a la letra trazada con guantede sedabrillante-enteramente significativa- se interroga a si misma en lenguaje poCtico y figurado. Rompe su modelo, se erige en capitulo. Empieza a decir toda bella palabra hasta extasiarse, sonriendo las dicey asiestepaisaje en diurnoseconvierte para la noche y aunque sus pirpados estin traspasados, se convence de no mirar para no ser tocada por la veta. De lana en seda, de came en maniqui, hasta que la lluvia resbala por ese nuevo soporte. Asi ya no es necesario que diga mis o se llame a si misma piedra preciosa, material d i d o , para poder, quizis, solazarse en esa agua que no la toca penetrindola. Asi se transfigur6 de su cuerpo apelando a sus mejores atavios, encontrando para si la perfecci6n. Pero se 10s retir6, optando por sulana grisy todavia sigui6refulgiendocaligrificamentecon igual brio. Es que se niega a la contemplaci6n de 10s pilidos para agotar en ella el encanto de lo contemplado. Nadie antes la habia indagado comoellamisma anteesa imprevisi- ble Iluvia. Con 10s cuidados mis significativos se topa en su limite que es el transcurso de la noche, para decirse tal vez -sortija- y se desnudaba la ficci6n en la que volcaba todas sus defensas. Sin reflectores de ninguna especie, ensaya. Traspasada de imagen en palabra, mediante trucos ticnicos acude a torcer el lenguaje, montindoio sentimentalmente. Rehace, corri- ge las matrices listas ya para la reproducci6n. Se imprimiri con erratas conscientes y buscadas en las grietas de 10s pastelones de la plaza que contienen la trizadura de cada escena. La lectura de la marca de pisadas en la sutil diferencia de colores que s610 la lluvia logra evidenciar. Cada uno de esos signos es descifrable para ella. Podria asi tejer innumerables historias tan s610 decantando la trama de su vestido de lana gris. Desenmaraiiar esa hebra para extenderla como escri- tura en la plaza. Retejer encauzando su colorido, el gris sobre el gris del suelo puede tentarla. Toca la humedad del traje y palpa lo resbaladizo de 10s pastelones. Subir hasta 10s irboles y rompiendo las ramas, completar con ellas la novela. Transformar cada uno de esos materiales, marcar con neones las pausas, con fluorescentes 10s titulos, quebrar la esterilidad de las 93
  • 78. lluvias hasta llam una lectura posib manteniendo en i contraria la lluvia Llueve en la plaj banco de piedra y JG LuulG. g ~ ~ ~ ~ a 3I C ~ U C I I L I I I1 ~ 3 ~ a 1 ~ 3 a 3~ U U I G su cuerpo. No siente frioe incluso est6 transpirando por la emana- ci6n del plistico que la encierra. Mira la plaza. Se levanta siempre cubierta y sobre cada uno de 10sbancos va dejando plisticos para preparar la llegadade 10spilidos. No es Csteun espectkulo inCdito para ella, porque la lluvia recae siempre despuCs de 10s intensos frios que 10s traspasan en las noches. Se vuelve a recubrir con el plistico, se queda quieta entre 10s goterones, hasta que su pierna se mueve restregindose contra la otra y nuevamente su vello erizado responde a su antojo; adn bajo la lluvia se arrastra esa piel Su vello pdbico en las nalga: Los pilidos saliendoy entra do desde el maremagnum: colores iridiscentes la No logr6 el displacer 1 No logr6 el displacer pecho. No logr6 el displacer en el entreteiido de sus pelos. a1 intenor de No lo logr6 por estar djctante ne c i P I inrpntn rnn nile CP t i h t l r i h oL U I U . . I " U" 0. -1 I . . . " I . L V bU.1 0- ILl"II~U"L4 arrastri, a la consumaci6n. porque sus piernas cedieron. porque enteramente hermosa refrot6 su esas iismas piernas permanecieron particula's m6viles. Esas mismas particulas al rictus de sus labios. Lon el coqueteoae sus piernas abiertas: 10spirpados y la concien- cia de un cuerpo d i d o -e1 suyo- que adecuado a distintas situaciones pudo cobrar una autonomia especial, negindose a la rigurosidad. Per0 se escap6. Esas mismas piernas convulsionadas por el vello pubial, particulasgenerando rictus, evitandogenerosa- mente el displacer. Pero c6mo esos rodados pilidos permanecieron esas horas con la mirada perdida, en ese momento privado, ajenos a la contamina- ci6n de todo otro pensamiento, dejandoesas otras piernas vacias, hdmedas, vellosas, a1interior humedecidas con el esfinter contrai- do. Las piernas clausuradas de esos pobres pechos sobresalientes obteniendo-consumando el displacer, seiialando la necesidad de reconstruir sus piernas en la cercania del 94
  • 79. inconclusavellosidad que fantasmag6rica repite el gesti Doblemente hermosa en el refrote que es a pesar de lo iiuasiiicuiu causal liquido. Y 10s palidos sique saben darle a su vellopdbico en el vello pdbico frontal: el refrote Su vello pdbico el ritmo de las cade Percatate nada mas ae su veil0 puDico en la cara el rerrore: la frente, ojos, mejillas y toda la postergada mandibula. Su vello pdbico en el torso el refrote: espasmos en 10s hombros cuello, brazos, cintura. iQuC me dices de sus pechos macilentos? Su vello pdbico ascendente, la boca el refrote: 10s dientes, la lengua. A cualquiera puede asquearle la saliva. Basta. Su vello pdbico en las manos, el intenso y estdpido refrote, per0 10s dedos y las uiias salihdose de madre. Su vello desubicado de su lateral y esta pierna suya cruzada a1 vacio, levantada fatigosamente hasta 10s bordes. Esta misma can- sadapierna suyabuscando el aliviorenal, su apoyatura, con todo el esfuerzo sostenidohacia el vacio blando del borde que no contiene la humedad necesaria al costado, que deberia traspasarse con la mojadura de 10svellos. Esa extenuada pierna tirada hasta la nalga buscando en la otra posterioridad la cobertura a 10s vellos radian- tes, hasta que 10s muslos entreabiertos ofrezcan otra especie de miicula. La cedida de lapierna que no le otorg6el displacerporque distante de simisma refrot6 su pecho, mientras sus manos se activaron por la violencia de sus vellos hdmedos pegados tercamente a 10s costados de 10s muslos, tejieron particulas m6viles. Esas mismas particulas a1 rictus de sus labios programando el coqueteoritual de laspiernas abiertas, 10s p6rpadososcilantesen el cuerpo que se desbarata en tanto sudor y asi quiCn puede aguantar el displacer que no tiene la solidez de 10s dedos. la fulana con la mirada perdida. - S i yo misma prestC mis piernas vacias, pdbicas, vellosas, mis pobres piernas lapidadas y asi me salt6 mi verdadero nombre propioa1montarese vellopdbico en lasnalgas, llamandome la luz, que era tan pesada sobre su cabezaque la nomine la madre con sus vellosen mi cadera, al adoloridoriii6n, buscando incansablemente
  • 80. la prendida de las luces que muestran 10s irboles en la reinscrip- ci6n del terror. Per0 hasta ese minuto el cuerpo se parceliza en distintas autonomias, cuyo eje se centra en la humedad de 10s vellos. Y deverdad queera ricoel refrotede 10spdlidosque, sin embargo, endilgaban su: Y dime ahora qut se siente estirada en el banco, cubierta de plistico, a plena espaldade la literatura. Porque asi se puede decir cualquier cosa - d i m e algo de tu arrogancia- puedes verificar c6mo empiezan a llegar10spilidos hasta 10sdemis bancos y cada uno se tapa, aunque ya traspasados bajo la lluvia y encuentran entoncessusmiradasdistorsionadas,equivocassobrelaplaza. Sus miradas -dig- que se tienden a traves del polietileno produ- ciendo la desproporci6n del Bngulo, transformando 10sfaroles, 10s Arboles, el cCsped, hasta que lleguen a ubicarla -tambiCn defor- mado bulto- a la que se mueve en la impunidaddel refrote. Asi la lluvia se desata sobretstos per0 se refrota en el plistico, privando el goce carnal de esa 'agua. -Pen> c6mo brillan Csos, c6mo aguantan la maestria de sus dobleces, c6mo se miran tsos y se reciben desatados, plibicos, limpios. Saberque sus pieles se erizan por el agua que no 10stoca. Si, sus piemas y velloscon la boca remiten gestos: la lengua sobre 10slabios, 10sojos empaiiadosbajo el plistico y se enciendenpara nadie 10s faroles, para nadie este omamento. Se acomodan como lineas ordenadas sobre la pigina y toda plaza 10s imprime y toda 10smega en mOdUlOSrragmentanos, relterandoloscomoesquirlas, circunstancialescarteles o afiches quizis, saltando desde 10s res- quicios, implementados como grafitis: sus cuerpos- 4 6 m o contrabandeansus miradas antecediendoa la plaza como antro, pr6fugos de la letra impresa, apenas borradores, escritura manual, soez terminologia acusan. Per0 tampoco vamos a decir que esto es escoria. Nada de eso: construccion de una narraci6n transitoriaque asume como modelo a una desarrapada. Tendi6 su proclamaen cartelones, tambitn esas mismas palabrasprodujeron un rayado sobre el suelo de cement0 de la plaza- -Pelurnbran enteros, como orificios sus deseos de ficcih, por 96
  • 81. atomizarse en electricidad, que se devuelve en el reverso de la paginadestempladade lecturas: asipierden sus lacrasy recobran el antiguo color, donde no esth vendados 10s pies ni ulceradas las piernas. Todo el catastro perdido umbilical en su insignificancia. La letra amontonada sobre 10s carteles, esta desenfrenadaprocla- ma de la plaza- -Para ser leidos desde at& de 10s plhticos que 10s salvan de la lluvia y por eso descifrados, mirada y texto, cuerpo y mente se refrotan. Se abre asi la novela, surgen 10s personajes, se 10s lee bajo la iluminaci6nde la plaza. El plastic0 evitael deterioro, como cubierta, como forro. Se ambienta la pupila y 10schorros de agua gustan la caida sobre la piel- Pero no: marcan el cemento,nutren 10s&boles, desafian la electri- cidad. “Sin vida de por medio -salvo la referencia del estereotipo d e s e a d e han ocultadobohdoles el stras-Chile,para disfrutar- 10sornamentadoscomo caricaturas, a ellos mismos, que alcanzan su plenitud bajo el F te les destruyen. E Porque a lo largo ue esze ternzunu asyuerusuIUS Iian elegiuupar- descarnarlos transporthdolos por letras, en el estCpido procedi- miento que no les revela el aura, impidiCndolesla posibilidad de empalidecery resurgir bajo la luz elCctrica que es la unica capaz de mostrar sus deslumbrantes lacras” . “Estrujados e impresos les han negado esa luz para conformar estampasperfectamentefalsas -sin riesgo- esa imagen que les permite intermitentes, la ilusa distancia del que ha creido en una clase de permanencia difenda”. “No bay literatura que 10shaya retratado en toda su inconmesura- bilidad, por eso ellos, como trabajo cotidiano, se aferran a sus formas y cada gesto cuando se tocan conduce a1 climax. Asi se acercan hacia el final siendoese umbral el placer: un pur0 desvm’o la lluvia”. “Sabiendo que no hay literaturaque se les haya disefiado, definiti- vamente aburridos posan. Los sucesivos frentes a 10s que se exponen 10sremiten bidimensionales en la Cnica, precaria certeza que nadie abraza conteniendo la letra. Per0 es m b , se doblan a tamaiio natural pegando esas palabras sobre el cuerpo: transpiran bajo el plhstico”. L L 97
  • 82. U I J I I I I I I U J L J U J iisuiaa, IUJ VULIVL upaLuJ. protegerse salvo el escaso ramaje de 10s irt Estarin asi mojados, sorprendidos y tal vez se conmiseren de ello: mismos y entendiendola fragilidadde suscuerpos. renieguende 12 falla de la plaza. No se mueven, sus pensamientos siguen desarrollindose fuera dc todo acontecimiento. Se arroban en ficciones, se indagan en st situaci6n. No hay acciones posibles mis que su propia lengua quc adn, en lopropicio del ambiente, no surge. Saben que susdiilogo: trivializm’an lo desgamado de la observaci6n. ademis conocen dc antemano a lo que aludirian. Ya esti escrito. TT-- 1---- 1- ----___-1 -11- - - - 1 A _ - > - 1- L - l - - - 1 nencia aesoiaaora. Lomo una conina. la iiuvia es perceprioie a travds de la luz de 10s faroles. El agua corre sobre sus rostros, aA;c-;m.,.,a c n . 0 G;n..tnr l n c .,..YI..P nnnf.nc No hay techos par; )ales. naIi ia~i~auusub prociamas cuanuu eiia sacu uesue ia DO IS^ el
  • 83. pias ). si el pie se iluminaracon el foco nada mbs aue lo deiaria en tiemDo libre rozarse, perturbarse, hacerse u si en la costilla el foco iluminase, si la costilla el foco iluniluasc sc ~ U ~ U L U C I M>U LUCIU engranujado, nadie soporta sin pasi6n un foco en las costillas. per0 si cayese sobre sus espaldas las innumerables curvas de su columna serian registradas por el foco. el muslo, un fragment0 apenas de su muslo levantado, irguihdose huyendo el foco aprehenderia, aunque nadie supiese que se trata de su muslo. si ese fmo el hombre apynta Io artbi1lanXn una movida de su brazo 1 cubririael hombro con la n En cambio si lump6ricoorden el foco iluminase,ellaperderia de inmediato su pelada, su pie, su costilla, su espalda, su hombro, su enfoque entero, todo su trabajo. Acude a1 foco/ la escena si de gemir se trata, gime de modo prolongado, engorroso, fino gemir si de gemir la piden/ tiembla su barbilla para convencer/ copa todos 10s gestos del gemir -para engrupirlos- caen 10s labiosentornados ojos: si la caminatala escena quisieracontrolar, hasta arrastrarse la prolongm’a, el paso lerdo, el peso de 10s pies las plantas de sus pies lastimm’a para conseguiresa perfecta escena, desnuda la planta de 10s pies, el sayo, el velo, el p e s o medallh, la ciipula, el manto, las campanillas en torno a 10s tobillos, las panderetas en las manos, la seda, 10s hilos dorados, el bermellh en las mejillas, 10s lunarespinta- jailarina, la regen+- Anc on la frt-ntp la rnia hnra la rnrnna deespinas, 10sdientes
  • 84. ocular, la espia, la damnificada, la victima, la libidinosa anciana, la cortesana, la tapada por gasas, la chansonnier, la muchachainocente, la abandonada: gemiriaa la vez todas las poses, caminm’a copiando las escenas. Siporfilm oporfotografiaen el bancode laplazalatomaran, dm’a cuentaen side10senamorados,pondria suexpresi6ndulcesentada en un verde banco/ la anciana que hay en ella tor el anciano que hay en ella lee el niiio y su pelota sonrisa a1lente que le aiera, la que espera por su anhelo, mirando 10s bordes de la plaza el que sufre de penurias que ella porta la perdida el persegul -1- - L -- -11 - Sipor instanthea toma el lente ae la camara la requinese, jugaria a1 gesto de la mano en la rodilld una caida, atrapar cualquierco- sacon la mano, sonreir,reir sintope, estarsentadacon descuidoen un banco de piedra, escondida de perf11en un 6rbo1, bajarse las faldas de un viento reuentino, cubrirse con un diario la cabeza, sumisos, gritos destemplados, terror acaso, enemistad o ese feliz encuentro, todos 10s diilogos finales/ le donm’a a1 sonidista 10s tiltimos segundos de la escena: la muerte de la protagonista. Per0 si fuera ella la lectura, a1lector se imprimiriaen letras/lineal eficacia logrm’a, historia matizada, titulares, toda la tipografia atravesara, papeles de diversos gramajes, prensa de avanzado modelo, todo para el lector que la leyera, en letra hasta extranjero idioma alcanzm’a: inglCs, franc&, provenzal alfabeto o de 10s despreciados aymari, mapuche, para placerde10sdominadores,seescribiriaen 10s dialectos, para la erudici6n 10s caracteres griegos, la lengua h b e / quechua ex6tico para el eslavo/ castellano/ D’umbraIes traspasm’a gCneros caballerid pastoriVpicarescd fo- 100
  • 85. lletfn/juglarid dramaburguCslpanfleto/ tragediay comedidexpe- rimental intento/ escritura manual/ impresa letrd estante, bibliote-
  • 86. 5.3 Es que la lluvia ha dejado sobre la plaza la humedad traspasada por ese olor esDecial aue emana de la tierra. Todavia esta otra noche no se dl iluminaci6n de 10s far( Tierrahlimeda y el friocrece. sremprees asi aespues ae ia iiuvray se determina la extrema melancolia que convierte a la plaza en objeto linico e inhabitado. Cualquier paseo alli est5 teiiido por la soledad, proyectindoseuna imagen dedesesperacidnoabandono, como tramoya de ficciones. Est5perdida, pilida y tiritando, mojada alinpor la noche anterior. Esti enferma o m5s bien se enferma de estar en ese estado. Le restan pocas proyecciones lanzada a1 borde de la esterilidad. Est5n 10s pilidos, es cierto, per0 no se comprometen en sus miserias, como si sus historias particulares se desengancharan de esas im5genes. El lumperio pone solamente la fachada para distri- buirse selectivamente entre ella, como adornos, como fantasias. Per0 tanto tiempo de estar ahiy su mirada se intercambia-pese a ella misma- susojoschocan. Convulsionada porel friosu mirada lo busca primer0 en formacasual, luego indaga, por fin descansan alli sus ojos. Per0 despues vuelve a rehuirlos para prevenir la catdstrofe, se solazaentre 10s otrosque la sigueny aunque testigos de su merma, siempre ella va a superarlos en su brillada. Por eso no se deja enardecer en la contemplacidn, aunque el otro sepa de su esfuerzo. Vencer el abismo. Esconder la posibilidad. Tampoco sonunoscualquieraquepodrian limosnearpor Santiago. e su actuacidndeprofesionalesy que dajes. Y aunque pudieran limosnear por esas popuiosas caiies, ia ciudad est5 afuera, como actividad cotidiana: amagos de ensayo, trabajo pagado. Per0 si ella rozara un poco m5s su mirada con la otra y la dejara ir de largo hasta que el negro en ojo negro se frotara, entonces la vulgaridad seria la forma escrita. Esa mania sentimental, su trivial afectividad. Sacrifica la mirada, se castra del ojo que la mira hasta gastarlo y recentrarlo en su veridico rol. Repite mojada su pose contra el &bo1y se toma de 61con las dos manos -hacienda fuerzas para que sus mejillas se tiiian con un poco de color- Inaugurada en el vertigo ha dejado la mirada convertida en pura supefiicie y vacua intenta reverdecer. Asibotada y empapadatuvo 1 Nada deeso. Recordar siempr volados se ratifican en sus r a 1 I1 1
  • 87. la m6s Clara de sus alucinaciones: descendida, vi0 la belleza en su particular dimensi6n somiitica, en la propia descripci6n de su ojo caido. Fetiche de su vestido y sus pechos ocultos, incorregible en su forma leida por veracidad, subersiva de indole. Digo, vi0 su bellezd se examin6 en su finitud hasta que ellos se tornaron tan irreverentemente perfectos que le imposibilitaron la elecci6n. Aunque ateridosno llegan a morder el polvode la plaza porque sus voces se cambian por grafias y vuelve a caer la prensa y un tono rosa -SU mejilla- marca el error de la tinta que filtr6 letra con letra en p6ginas contrapuestas. Per0 el lumperio no detiene sus maquinas, amanecidosy trasnochados se vuelven sobre las matri- ces, las revisan bajo la luz de la plaza. Disfrutan sus avatares rehaciendo las planchas que falladas sirven como otro material. Nada se pierde y aunque la lluvia 10s ha estragado irrumpen con m6s fuerza, tomando precauciones, aprendiendoestos oficios. Se preparan para editadosresplandecer y el insomnioentoncesno sea m6s que cosa del pasado. Ella ha neutralizado su mirada recomponikndose de la pasajera debilidad de prenderse a esos ojos que ofrecian la ficci6n de una apuesta fracasada. Ha recuperado color y pose. Saca partido de la pelada mojada, de las arrugasincipientesy el; da sonrisa. Elabora su sonrisa porque ella no 10s ve mB ~ U CCII su pruuuc~u comercial y transferible. Circulante material abusado por la ex- tranjen’a del ojo ajeno a la plaza que no sabrd de 10s originales estropeados, del abandon0 de las matrices, que no soportar6 su segunda impresi6n. Se agacha con la cabezaentre las piernas y con las manos eriza sus cabellos. Asoma su sonrisa natural. Con su lengua limpia 10s dientes: el cemento recogera la imagen. Teiiidas las mejillas se para bajo el faro1y sobreel metal su dedocaligr6ficamenteescribe en forma imaginaria+om0 10s niiios- “donde vas” con letras maydsculas y con la mano completa borra lo escrito. Lo ensava de nuevo en el centro de la ulaza. curvada sobre el cemento ocupando para sus letras amplios espacios. - * I A 1 % 3 3 - 1 cnsaya sus palaoras. LOS otros la omervan aesae sus iugares. una y otra vez hasta que la mano enrojece y se despelleja de tanto borrado. Por fin se levanta y su gesto manifiesta que est6 lista y uno de 10s palidos le alcanza un pedazo de cal. Casi arrastrindose por el suelo, empieza a construir grandes letras que abarcan todo el 103
  • 88. centro de la plaza. Atravesada y el 4 6 n d e vas- le permite una ordenaci6 Estin titul tierra, bar desde todos 10s puntos posibles. Circulan susvertiginosidad, apla- nan y elevan las letras por su ubicaci6n. Ella se sienta en el banco de la plaza para contemplarlos. Lee sus lecturas aprobando todo. Su mano aferra la cal y pedazos de ella se desintegran bajo 10s dedos. Las migajas caen sobre el cemento per0 no lo percibe, atenta como est6 a1 aprobatorio movimiento del lumperio. Ha perdido su impasibilidad y ahora el pecho se le agita por el ansia de medir la fuerza del rayado, sabe que ha introducido un corte en sus actitudesy por eso mismo esperaque pase el arrebato, para que &os empiecen verdaderamente a leer y entonces catalo- guen el acto. Se comprometan con la leyenda. Ellos, a su vez, comienzan a detener sus movimientos. Sus labios murmuran la frase acercgndose cada vez mis a las palabras, incluso algunos de ellos las pisan. Por fin las cubren totalmente con 10s pies. Permanecen rigidos encima. Asi nada esti escrito sobre el suelo, siguen como protagonistas ocupando el cemento. Es evidente que se sienten expulsadoshasta 10s bordes de la plaza como notas a1margen. Por eso tapan el rayado. Han comprendido la agresi6n. No la miran y lentamente suspies serefrotancontrael suelo. Como en un baile improvisado, ritmicos borran la cal, destruyen su titulo. Sealejan. Una mancha gris seexpande sobre el centro de la plaza, han desaparecido las letras. Ella se levanta del banco y se acerca a ellos. Se agacha y con sus manos sigue dispersando las huellas, centimetro a centimetro, hueco a hueco. No se limpiadel todo, per0 la claridad de la cal casi desaparece. El lumperio se retira hasta perderse entre la sombra de 10s irboles. Ella siemprearrastrada contrael suelode cementoempieza nueva- mente con sus dedos a dibujar letras. Una y otra vez lo hace hasta que por fin, tomandofirmementeel trozo de cal escribe su frase en proporciones alin mayores, dejando grandes blancos entre letras. Aparece 4 6 n d e vas- con caligrafia impecable, sin ni siquiera un titubeo por el trabajo manual. 104
  • 89. Sequeda alli, parada a1costadode una letra. Empieza su caminata entre ellas cuidando de no pisarlas. Las repasa una a una hasta que vuelve sus ojos a 10s pilidos que la observan desde la oscuridad. Sabea cienciaciertad6ndeesticadauno deellosy aunque susojos no 10s distingan, esti conscienteque ellos si recibirin su mirada. No salen y ella 10s sigue mirando hasta que sus ojos se agotan por el cansancio. Gira, sus manos caen, cae tambiCn su cabeza. En- tiende. Vuelve con paciencia sus rodillas a1 suelo y con el borde del vestido comienza a borrar lo escrito, con parsimonia, ordenada- mente, sumisa. Ellos entoncesafloran, salen multiples y con suspies confirman la borradura. Esth una vez mis ocupando su espacio en una nueva labor. Se demoran para hacer un buen trabajo, aunque claro, la limpieza no seri total hasta que muchas otraspisadas se lleven 10s minuscu- 10s pedazos de cal entre 10s pies. Se levanta y 10s mira: acercindose a cada uno le pasa un trozo de tiza que va rompiendoentre sus dedos. Con la cabezabaja lo hace y ellosde la misma manera lareciben, per0cuidandode no rozarla. Tan s610 la punta de sus dedos toca el trozo de tiza. Ahora es ella la que se pierde hasta e! fondo de 10s iirboles. Cada uno controlado por su visi6n. Sonrie con su caracteristica mueca. Ha vencido. Se sientan en 10s bancos alrededor del centro. Tienen la cabeza entre las manos, hundidos 10s hombros, bellezas son. Ella, entre- tanto, ha apoyado su espaldacontra 10s irboles y permanece recta de pies a cabeza, anhelante. Espia sus movimientos, sabiendo que Cse levantari la cabeza y abriri su mano para mirar la cal entre sus dedos y entonces la buscari en la oscuridad, sabiendo lo que ella espera, hasta que su mueca iluminada llegue a1 centro de la plaza y sus rostros se expongan. Este lumperio escribe y borra imaginario, se reparte las palabras, 10s fragmentosde letras, borran sus supuestoserrores, ensayan sus caligrafias, endilgan el pulso, acceden a la imprenta. Se quedan quietos observando y como profesionales empiezan a tendersu propio rayadoenel centro. Esperfecto. Estin enajenados en la pendiente de la letra, alfabetizados, corruptos por la impre- si6n. Tan bien distribuidosen sus espaciosque el trazo queda librepara 105
  • 90. que el otro 1 mis bien se trazos y van la nla7a v r ocontinde. Ella puede desde allicomenzar a leer. Pero detiene en las alturas de las letras. Sus ojos miden 10s I hasta 10scuerposcansados que se arrastran por ella en .-,.,.---,que mudos, dejan unificar el pensamiento. Terminan pero adn no se levantan del todo. Vuelven a buscarla hacia la oscuridad que la alberga. La detectan y arrojan 10s restos de cal hacia el pasto. Van hacia 10s bancos y le dejan el lugar de la lectura y por fin el "d6nde vas" es ella misma en el centro de la plaza, bafiada en palidez, reseca entera. Es la misma desarrapada que se tiende sobre la letra y la humedad del suelo no es nada comparado con la manificencia de su echada sobre el piso, con la misma humedad del vestido gris y la pelada. Ha recibido 10s mejores atributos. mojada debia ser, enferma de frio, cansada. Por primera vez su sonrisa la convulsionalhavisto la frase completa y se arrastra sobre ella para frotarse, se imprime el humedecido traje, hasta la macilenta cara se imprime. Porque no importa el duro cement0 que le lacera la espalda. ya que comoapostadora ha ganado de todas maneras venciendo la rudeza, dando otra dimensi6n a lo impositivo de su presencia. Tint2 file esa lluviaque ha negociadoel gris perfectode su vestido. parar ahora, tan renovada y perfecta en su palidez que m a r por primera vez su rostro hacia ellos, para que se an en su pie1 y quizas hasta podria permitir que la midan :ma de 10s dedos, 10s mismos dedos que escribieron imaginanamente sus trazos milimetrados. Para que esos dedos entintados la trazaran entera, estamparan su A ...C Y L Y I , No puede podria act complazc con la yr. .
  • 91. 6.1 Imaginar un espacio cuadrado, construido, cercado de irboles: con bancos, faroles, cablesde luz, el sueloembaldosado y a pedazos la tierra cubierta de cCsped. Imaginar este espacio incluido en la ciudad. Imaginar este espacio ciudadano a1 anochecer con sus elementos velados, aunque todavia nitidos. Imaginar desolado este espacio. Imaginar este desolado espacio a1 encenderse la luz elCctrica: el haz largado sobre la superficie. Imaginar toda la plaza cuadrada iluminada por diferentes haces que se filtran entre 10s irboles. Imaginar alli una figura cualquiera sentada en un banco con 10s ojos cerrados. Imaginar a esa figura sentadaen el banco con 10s ojoscerrados y el frio extendido con violencia, desatado. Imaginar que esa figura es una mujer con 10s ojos cerrados, acurmcada para sacarse el frio, sola en la plaza. Imaginar que esa mujer es una desarrapada en la plaza, entumida de frio. Imaginar sus pies cruzados sobre el suelo y su cabeza enterrada contra su pecho escondiendo el rostro, con 10s ojos cerrados. Imaginar 10s kboles mecidos por el viento dejando ver 10s cables de luz y en medio a la mujer Csa. Imaginar la ciudad quieta, sin ruidos, s610 la noche pasando. Imaginar a la mujer sentada en el banco con 10s ojos cerrados bajo una luz. Imaginar la luz sobre la cabeza de la mujer. Imaginar una luz de gran potencia sobre la cabeza inclinada de la mujer. Imaginar su mano iluminada sobre el banco de la plaza. Imaginar sus pies iluminados curvados sobre el suelo. Imaginar la curvatura de su espalda. Imaginarla curvada. Imaginarla en otros gestos circulares. Imaginarla encerrada. Imaginar a la mujer con la cabeza baja para eludir una luz. Imaginar su cuerpo enteramentecurvado iluminadopor una luz de gran potencia. Imaginar su cabeza iluminada. Imaginar su nuca brillando iluminada Imaginar la iluminaci6n de sus ojos cerrados. 109
  • 92. Imaginar sus uias iluminadas sobre el banco Imaginarla sustituida bajo la luz por otra figu Imaginar el escenario constituido por una luz _ _ = ~ . . ~ ~I
  • 93. runaaciones que es imposit>lecomprender a cabalidad, porque 10s lugares en que se proponen vienen de lo m b primario. de la desinteligencia del que no conoce el cement0 nada m8s que en una de sus partes.
  • 94. La escritura como desatino. Vinieronlabrieron huecos en la tierra para construir sus edificios. Tenian la fortaleza que 10s A- ,,A --n*h..-Anc perseguian. Pobres desarra ansiando esa fuerza que nc porque sus expresiones inn y asi, con 10s rostros ergui vida hasta que nos botaron No nos contemplaban ya q limitado no irradiaba la caritula refulgente de lo divino. Cada edificio bordeaba el agujero como iirbol aparejado. La belleza del concreto hacia presumir el so1 Escril tirada se del
  • 95. La escritura como ticci6n. En todo lo onirico, permanentel distanciados podriamos acceder sorprendidos a agasajos. Saltanc a la previsible primera plana co fachadas en este desorden que implica el cumplimiento del quc recibe honores que le son dado! prkstamos por 10s huecos que h dejado 10s otros. Y asi comparecemos iluminados por luz elkctrica a fundar con nuestra personal presencia el parchc y heridos, tal vez levantemos el rostro en este paisaje retrocedidos de carnalidad para recien entonces enfrentar estas edifica refulgen en plena autc Escribi6: me mojo de pur0 tormento, si madona, me empapo 113
  • 96. segurluau LULal.
  • 97. La escritura como sentencia. Los heroes se convierten en huellas a seguir entre 10s cables con simbologiai extrafias, casi leyendas. Sin preguntar parecer alguno nos vinimos escarchados a traspasar 10s ojos, repitiendo poses arquetipicas per0 sin ninguna concienc . La Cpoca de las fundaciones era la der atascada por subterrheos que invitaba a1 esfuerzo cardinal/ puntos cardinales mirando la luz que se filtraba afiadiendo un espectro m6s a1 concept0 de belleza, para ratificar la noci6n de cambio esteticc por el mayor n6mero de pasadas a1 interior del pensamiento. Las estaciones no desaparecieron en forma concreta. MAS bien resultaron breves a las edificaciones que destellaron de modo absoluto. Envolvimientos paradisiacos que a todos confundieron en la multiplicidad de su histeria. Escribi6: mhdame a1 otro madona, ah si miindame de una vez a todos 10s otros. 116
  • 98. La escritura como refrote. Entonces todo qued6 adentro. Permanecim empotrados en estas nuevas respiraciones. con el polvillo que consil laceraci6n, sin configurar de ninglin modo signos n configurar nada en realid; preveian sistemas comunicativos, en 10s respiraderes de esos anaqueles. Todo confluia hacia 10s edificios -mente -cuerpo - fijaban el transcurso. Llegamos homogCnc a1 fin, pero distantes y sin voz. Las seiias iluminan las cabezas y ordenan llenar las construcciones que vuelven a1 estado original: pkamos. Se creaban asi sistemas que requerian prontamente de implementaciones. Un transformado en otro miramos la ciud: no asemejaba nada importante en si, p que una vez puestos en la vida necesitamos tendernos en su plataforma. . - Escribi6: arrastrame hasta el agua madona, bliscame el surtidero. 1I7
  • 99. Ibjetivo. - ._r.-(3____ ____ ---liarnos sin respuesta ccjn que agradar despues de tamafia empresa. Nc miramos las manos que no tenian huellas sobre las lineas y por eso empezamos a se ingrhvidamente distintos. Estirado las construcciones, 10s cables perr constatar que se abren bifurcacion insospechadas/ la grandezd asi la podia extenderse para siempre, co dnico, de modo equidistante a1 tiempo que todavia no tenia medida entre tanta concavidad. Los edificios modificaroi cuerpo y la mirada - c o n ingenuidad sorprendente- de ahi el ansia por lu: desde 10s hoyos revestidos por otra materia. Partida desde lo negado a la vida y ya no supimos vivirla de otro modo porque el habitar era la quimera: un modo de esperanza concluyente.
  • 100. La escritura como iluminaci6n. En esta ciudad reconstituidd de operetd se realiza s610 la norma restringiendo la imagineria: se extienden entonces grandes y rotativos, enormes ca de nombres cotidianos. Se imaginan: en poses distintas, liter: antipodas de la fundacic ornamentos religiosos q .desvirt6an. Despiertan a1 amanecer y J sibanas traspasada por algc que el terror. ..paneles populares prival. S . . Escribi6: son palabras falaces todo esto I20
  • 101. La escritura como burla. Era un espejismo con claves fijas. 1 de tanto cement0 se nos producia 11 no detenidas/ creadas las-nociones de alto y bajo: el sol dirigiendo la mezcla. Envejecieron de tanto construir. La fiebre remitia a formas anacr6nicas/ vacios y llenos asolaron las miradas. No dejaron nombres propios. M6s bien usufructuaron de 10s consignados por actas de nacimiento. Prevalec'---- estilos an6nimos que titularon paisajes complel en distintas zonas, a partir de huecos horadada La Cpoca de esas fundaciones era idCntica a la Cpoca de las m6quinas/ seiiales de ruidos: festines.
  • 102. La escritura como abandono. Olvidando que hemos recorrido este miserable con el nombre cruzado so pecho en letras de stras, el nombre mismo pais que nos conden6. Margi toda producci6n. ilusamente nos sep para enjuiciar las fundaciones. Lo S I era tabla jugada en todo su espesor . nos inclinamos- a1 contrario, aho por pura negaci6n un estado amorl aglutinante que nos convierte en ci nuestras mentes. Y de tanto proteg cabeza el cuerpo qued6 deterioradc Por la asolada, normados y transfc comparecemos. Td que no me conociste entonces jamas sabras nada de mis verdaderos pensamientos.
  • 103. La escritura como erosibn. Desde el trazado de las calles que vienen a abrir otras vias hundidas por 10s ruidos, per0 insuficientes para tanta cabeza que aparece anterior a fundaciones de vida, excluidas por nacimiento. Nuevas fundaciones como llamado de atencibn para que 10s chilenos descansen sus espaldas en esas mhquinas que alzardn en varios centimetros sus cerebros. Nos contaron que en esas fundaciones hub0 vencedores y vencidos. Yo digo que eso es verdad a medias: hub0 vencidos y muertos. Nada mhs.
  • 104. Escribi6: iluminada entera, encendida.
  • 105. Est0 no es justo, yo no vi esa escena. -No m evengas con esas cosas, dijo el que lo interroga- ba. TU eras el Unico que estabas cerca y por eso la sostu- viste y entonces ella te hablo. Eso lo saben todos, dime simplemente que te dijo. -Fue algo casual, casi infimo. En realidad notuvo ningu- na importancia, a cualquiera pudo pasarle. lncluso es dificil recordar, ella estuvo a punto de caer y yo me adelante para sostenerla. No se que dijo. Tal vez me agradecio. A todos nos ha pasado una cosa semejante. Sin embargo y por eso mismo no puedo recordar sus palabras exactas, seguramente porque no revestian inte- res; un agradecimiento, algo muy formal, contesto el hombre. -jPero recuerdas la escena entonces? Empecemos por alguna parte. Describe lo que ocurrio, le dijo el que inte- rrogaba. Yo iba por alli, contesto, de pronto la vi tambaleary supe que caeria si no la sostenia. Me apresure y la tome, aunque mas bien disminuiel efecto del golpe, porquede todas manerassu cuerpo choco contra el cement0 y casi estuve a punto de caer yo tambien. Despues la levante y segui mi camino. -Estuviste inclinado con ella mas tiempo de lo usual. Por que, pregunto el que lo interrogaba. -Porque no podia levantarla, contesto el hombre. Esta- ba en una mala posicion yo mismo, por eso ambos lu- chabamos por mantener el equilibrio. -jSe acercaron 10s otros? jalguien trato de ayudarlos? indago el interrogador. -Tal vez, per0 yo solo alcance a ver la rama de 10s arboles, 10s cables de luz. No supe mas, de veras que no lo supe. Desde mi posicion veia solo parte de su rostro, luego levante mi mirada y divise todo aquello. En ese momento no pude visualizar a 10s otros, contesto el hombre. Hacia frio, penso, estaba oscuro. En realidad lo de la rama de 10s arboles era apenas un reflejo, pudieron no ser ramas, ni cables, o quizas fueran 10s costados de su cabeza 10s que le dieron esa impresion. Desde su postura no alcanzo a ver casi nada mas que la pura percepcion de I27
  • 106. su rostro que lo impulso a imagenes, pero el otro no tenia como certificar lo que el habia visto. Sus afirmacio- nes eran plausibles. Cualquier cosa que dijera era pro- bable. Sabia que la cinta corria en alguna parte. Sus palabras debian ser cuidadosas. Lo contradictorio era grave. -Per0 ella tenia 10s ojos llenos de lagrimas, dijo el inte- rrogador. Viste eso, jverdad? -Es cierto, ella Iloraba, respondio el que interrogaban. -iPor que?, pregunto el interrogador. -Pudo ser el dolor de la caida, contesto el interrogado. -Pudo ser asi, dijo el interrogador, pero no fue eso. -iY que era pues?, replico el interrogado, parece que usted mismo tiene la respuesta. -TU la hiciste Ilorar. Fue algo que le dijiste, aprovechas- te bien su caida. -Ella no cay6 del todo, yo la sostuve. En parte aminore el golpe -corrigio el que interrogaban- y cualquier cosa que le dijese no pas6 de ser un consuelo. Es claro que no lloraba por mis palabras. Pudo haber estado llorando desde antes y quizas su vision nublada la hizo tropezar y provocar ese incidente.. El interrogador entonces lo miro y acercandose casi le susurro: -No est& tan seguro de ti mismo. Tengo mucho tiem- PO. Tarde o temprano tambalearas tU tambien, se te producira el bache y entonces me diras llorando que cosa le dijiste, de que modote aprovechaste, como y por que corriste a sostenerla y yo mismo estare cansado y ya habr6perdido la paciencia contigo. Estas muy satisfecho de ti. jCrees que eso la afecto acaso? -Mire, dijo el que interrogaban, lo que usted quiere saber ya se lo hedicho y no es cosa detiempo. Esverdad que 6sa lloro pero yo no puedo saber el porque. Y mi apariencia no tiene nada que ver en esto. Usted quiere otra cosa. Por que no lo dice de una vez. -Lo que tienes que hacer es contestar a mis preguntas, solo eso, le advirtio. Tenlo claro, asies que dime: idesde cudndo la observabas? jc6mo fue que llegaste tan rapi- do hasta ella para evitar la caida? -Yo pasaba poralli, contesto el interrogado, y su aspec- 128
  • 107. " 3. tr5 e1 nile interrnnaha to me Ham6 la atencion, fue cosa de segundos. Reconoz- co que torci un poco micamino para cruzarla y asi poder mirarla de cerca. Precisamenteeso fue lo que permitio la rapidezde migesto. Esepequefio desvio motivado por la simple curiosidad. Cualquiera en mi luaar habria hecho lo mismo. De eso estoy segurc -LElla te miro antes?, pregunl, -. --" ....v.mvJ---. -Si, me miro. -Por que Crees eso, i -Porque nuestros oja gado. que pensaste ento - Q u e queria mirarla gador. -Si, en ese momento lo hicc -Ahi ella tropezo y tu te acercaste y la tomaste, aseguro el que lo interrogaba. -Asi fue, contesto. -Per0 dime: Lcomo puaisre ver sus OJOS SI esraDa os- curo? -Losfaroles iluminaban la plaza.Ademas habia unpoco de luz natural. En todo cas0 era suficiente para percibir todc 4 -Desviaste entonces el c a r i n n -cnc.m n I i n + n r r n o eso, dijo el interrogado. 1 tal vez tu presumiste que te miraba o quizas ella b - 3 +a m i r A n n r m i i n ar-c ti'i cnl-manta al m i l a I n h3t-r- # nun,, LG I I 111 u ~ W IVUG =I LU aUIa1I I=IILG = I VUG IU I labia y 10s arboleste estaban protegiendoy estabas tan atento a ella que cuando pas6 cerca tuyo saliste de tu escondite para sostenerla y entonces ledijistealgo hasta amedren- tarla y hacerlaIlorar. Tal vez fue el temor el que hizo que las lagrimas le chorrearan la cara. Pudo haber sido eso. AI menos eso seria razonable, dijo el que lo interrogaba. -Es una historia fantastica, respondio el hombre. Fue casual, ya se lo dije antes. Y entonces creiste que &saera la ocasion propicia para abordarla, lo interrumpio el interrogador, porque la ino- cencia de la situation te protegia. Eras simplemente al- guien que ayudaba a otro y de ese modo lo que le dijiste se ocultaba porque tenias tu boca pegada a su cara y asi hacias imperceptiblestus palabras. Y, aunque se demo- raban mas de la cuenta en levantarse, se debia a lo 129
  • 108. incomodo de la posicion. Hasta las lagrimas de ella eran explicables por la sorpresa y el dolor de la caida porque su cara, mientras te contestaba, quedaba oculta por la tuya y la oscuridad de la plaza. Esposible, j n o esverdad? El interrogador habia acercado de nuevo su rostro al del hombre y hablaba en tono bajo, lentamente. -Desde un punto de vista es probable. Me parece una buena fantasia, respondio el hombre. Per0 en la plaza eso no podria ocurrir, quiero decir que alguien estuviese oculto por un arbol y que ella no lo hubiese advertido de antemano. jComo alguien podria haber entrado a la plaza por alguno de sus costados sin que lo hubiesen visto?. jCaminar bajo 10s faroles entre 10s bancos o atra- vesar las rejas para quedar oculto entre el cesped? No, eso no pasaria. La cosa es mucho mas simple, ya se lo he dicho todo; esa se cruzo conmigo bajo la luz y la misma luz permitio que yo la viera y no se golpeara contra el cement0. Debio haber hablado sin impaciencia, sin que se notara su irritacion. Ahora el otro quizas se enfureceria y perde- ria definitivamente la calma. Por eso agrego suavemente: -Entiendo que usted pudiera pensar todo eso, especial- mente si ella lloro, per0 de verdad que en la plaza lo que usted dice no podria suceder. -TU has mentido desde el principio, dijo el que lo inte- rrogaba, todo eso de las miradas y ahora el que nadie pudiese entrar a la plaza. Son cosas demasiado desar- mables las que presentas. Estas actuando como un afi- cionado. Tli conoces la diferencia entre la luz natural y el artificio de la luz electrica. Cualquiera puede equivocar- se. Camuflarse es muy facil. -jBajo la luzelkctrica?, respondid el hombre, no, eso no es posible. La plaza no es como otros lugares. Es un espacio circunscrito, reglamentado. Unavez que se la ha conocido bien se percibe inmediatamente cualqaier ex- trafieza. Nada es inocente; -10s bancos, el cesped, 10s faroles, 10s cables, todos tienen una dimension particu- lar y acotada. Cualquier puntodevista va a contemplar a 10s otros. Enel dia es algo distinto, per0 a1atardecer o en 130
  • 109. . - nas. interrumpio el interrogador . - * - ~~ ~ ~!~.- I I _ la nocheel desplazamiento ya esta Dronramado. El ruido esta programado, las perso -Por eso mismo quizas, lo nuevamente, tu sabias perfecramenre como nacerio pa- ra no ser visto y aprovechaste el unico resquicio para acercarte, tocarla y hablarle, alli justo al centro y que todo eso pasaradesapercibido. Peroen fin; terminemos: que le dijiste? Comenzaba de nuevo. Era como una escena circular ensayada una multiplicidad de veces. Una escena errada, inutil. Penso en romper ese circulo, alterar el punto de vista, pasar a otro asunto desenmas- carando la fragilidad de la base. Empezar de nuevo pero con otro principio. Modificar su rol, carrhiar +nnn socavar su agotamiento. Pero no era posible, por eso simplementc -Nada importante, unas palabras amable tia mucho o algo parecido. -Que te contest6 ella, pregunto el interrogador. -No se, creo que me agradecio el gesto. -Donde se produjo la caida, continuo el que interro- gaba. -En I hombi -No esroy seguro, rai vez ramDaieo por un mal paso, o quizas fuera una baldosa mal westa o habia alao en el suelc -La tome IOmas raptaamenre que puae. sin emDargo su cuerpo llego al suelo y yo mismo estuve a punto de caer. Perdi el eauilibrio Dor lo sorDresivo de la situacion. -Que -LQ la plaza, en el centro de la plaza, respondi6 el re. I ~~~ _ la hizo tropezar, pregunto.. I . . a * - I que no vio. .ue hiciste entonces? I n-I . I , . I I - 7 - - - r - - - r---... -. -. -. -Describe la posicion en que quedaron, dijo el interro- gador. -Ella estaba de costado sobre el cement0 con la cabeza - r - r y el otro lo pasaba alrededor de su cuello. Su cabeza estaba practicamente bajo la mia, pero a pesar de est0 el golpe fue suave. -Pudiste verle el rostro entonces, insisti6 el otro. -Solo parte de 61. Mas bien su perfil. que hizo entonces ella? 131
  • 110. u cabeza. el interrogador. -.. _ _ _ _ _ - I - - r l _ _ _ * _ -Una de sus manos se apoyo contra el cement0 de la plaza y Ilevo la otra a SI -Por que hizo eso, dijc -Porque tenia algo en su mano, aigo que aprero contra su c -c ( -U -G -Porque eiia estapa cas1rapaaay lanza se aesmigajoen su craneo y cay6 sobre el suelo. lncluso le mancho Darte del rostro y la I -jQue hiciero -No lo se, nac interrogaban. -jY por que 6 -No lo se, tal vez hombre. ioraDa anres ae la caiaa, conresro e -0 quizas fueron tus palabras. -No veo por que mis palabras la habrian hecho Ilorar. Pudo haber sido la impresion de la caida. -Y por que tenia la tiza en su mano, ind - interrogaba. -Pero, insistio el interrogador, ique presumes tu? -Que la recogio de alguna parte, casi sin darse cuenta y que la llevaba en la mano como mer0 automatismo. -Es imposible, lo volvio a interrumpir el otro. Eso no puede ser cierto. -No lo se, no tengo la menor idea acerca de que podria estar haciendo con la tiza entre 10s dedos. -Ese hecho es premeditado, asi es que la tiza no pudo llegar por casualidad a sus manos; lo sabes perfecta- mente y yo tambien lo se. La cosa es que digas que queria esa con el pedazo de cal. El hombre lo miro y luego dijo: 4 u e r i a tal vez escribir algo, siempre se hace eso, es infantil. Por lo menos asi lo he visto. -Es cierto, respondio el interrogador, ella sin duda pre- tendia eso. Per0 en fin, la caida lo impidio. Porquetu has dicho que latiza sedesmigajo por el suelo jes cierto eso? Claro, yo mismo lo vi y hasta me quedaron residuos -NO IO ~ 6 . 132
  • 111. stado bien, ella parecia confusa por-.. . . . - son 10s que tienen fijacio- rtO? infimos de ella en la mano. Deeso me dicuenta despues. --iY por que Crees aue ella la adasto contra su cabeza? jpor que lo Crees? -Puedo no haber E que de otra manera no es explicable ese gesto. rarecia casi desesperada 0, al menos, perturhada. Aunque des- pues de todo no es tan extraiio; yo he visto cosas asi antes. Algunas personas son impredecibles, tienen fija- ciones extraiias con las cosas. -TU dices 10s de la plaza; esos nes extraiias +so dices. jciei -Si, esos mismos. -jPor que lo Crees asi? -Es culpa del escenario: esa monotonia, la misma sole- dad, la locura i cabeza. --iY 10s banco -Los bancos tambien extreman la miraaa. su amona constitucion, la incomodidad y hasta 10s cables paralelos llegan a irritar 10s ojos enrojeciendolos. Toda abulia es empujada hasta la ceguera. Incitan a la ocupacion. El movimiento en la plaza procura el orden y el sentido de su organizacion. Es 1 El interrogador y el La cinta sigue corrie Posiblemente una fil Alguien transcribe I( -Per0 habia llovido GII IO piaLa, playulllu GI IlllGlluya- dor -S dac intc --i 4 -L -ESL~IU~Iiraiisiuu, tzaiaua GI iipaiauu I iaaia I U ~I iucaua, continuo el interrogado. -Y aue hiciste para soportarlo, inquirio el que interro- un escenario. interrogado silentes. mndo ubicada con precision. lmadora 10s encuadra. 1s parlamentos. a- 1- -I--- ----....*A -1 ,lo sabes tambien j n o es cierto? i,per0 antes, el dia anterior. Eso se tradujo en hume- I, 10s bancos de madera, el pasto, contest6 el que :rrogaban. Y el frio? :laro, el frio, afirm6 el que interrogaban. Lo sentias tu? -.-I-- *----:A- -,*-L- -....-..lmcl- L...-*.. I-- L... Anan
  • 112. Gaud V e L qUt5 YU IU qUlt5ld. Ut5Ut5lld5 IIdUelIU l5lll~llUIU desde el inicio. Siempre ocurre esto con 10s principian- tes. Escosa de paciencia, de mi paciencia. Anda hombre: jque le dijiste cuando la tomaste? -No le dije nada importante, esas palabras convencio- nales. -TU estabas casi encima de ella y su cara chorreaba de lagrimas. Podria decir una a una las palabras pero quiero que tu las repitas. Prefiero constatar tus inflexiones de voz, incluso doblar tus gestos. Rehacer la escena, repro- ducir ese original. Solo por eso hablame de la tiza de nuevo: jcomo se llevo la mano a la cabeza? -Usted nunca podria saber lo hablado, esta tentando- me, es facil notar eso, respondio el que interrogaban. -Per0 dime de la cal en la mano, insistio el interrogador. -Revento la tiza contra su cabeza, contest6 el interroga- do, la revento en el momento clue vo la tomaba Dara evitar gaba. -jQu )- -NO I -0 a bu I I I ~ I U ILU I U I ~ L C GI uuc 1 c v c i iiaatcz la L l L a b w i 1 1 1 a aU- I - - -- - .- cabeza. -Eso es una locura, respondio el hombre. -TU hiciste eso jverdad?, inquirio el interrogador. -Para que habria de hacerlo. Eso es inUtil.Estoy cansan ULIQ buaa, u a ~ c u~ U I G Ic ~ U G ,y u IG ulya WLI a u w a a . I ai V G L todo avanzaria mucho mas rapido si lo preguntara de una vez. -jTU lo Crees asi?i D everas piensas que notiene ningu- na importancia?Mira, nada mas puede interesarme sal- vo verificar algunas palabras, consumir unos cuantos gestos. Ya todo es asunto consolidado. Pero contesta: 134
  • 113. . - -? ;e que ella se golpeara. Habria sido muy doloro- zse habria rotoalgun hueso, la cabeza quizas se A - A g A n I Ie+nA eahn. nI nnmnn+n nn fin mil-1- jpor que irnpedir la caida? Estaba Pronramada. i Por que lo hiciste' -No qui: so. Tal ve; le habria uaiiouu. W D L G u aauc. GI b G i l l l G l l L u , 6 1 1 1 1 1 1 , bual- quiera habria actuado de la misma manera. -Eso tampoco es verdad. Estaba programada, esa se habia preparado. Eso es muy grave: interrumpir una escena, borrar palabras, inclinarsesobre ella para decirle atentando contra su facha. Hacerla perder su confianza. Tentarla, acosarla hasta la duda. Ese fue tu trabajo. Un pequefio desvio de la mirada, denunciar la luz electrica. jEstas contento? -Si, hice loque debia, era mi rot, contest0 el que interro- gaban. -Es cierto, pero despues de la caida, sin Iagrimas, sin palabras, se te pedia el gesto, solo eso. Pero no fue asi: aprovechaste esa coyuntura para hacer que esa confesa- la toma ra, abominara. se desdiiese de lo afirmadn. Fntrnneante -Asi fu -Asi fu -Asi, exactamente asi fue, pero insisto que era mi rol. Era una mala escritura despues de todo. Ese escrito no merecia tal golpe. No para ser golpeada de esa manera, mucho mas bello al fin y al cab0 mi gesto de recogerla. -Confeso, es cierto, pero reconocio lo banal de su raya- do. Lo impuesto de la lectura. Lloro, pero no de pena, sino por la impotencia de su produccion. No podian tragarse cualquier cosa. Nada deeso, do para nada. Dejarlo mas bien con ensayo. Eso fue en suma. Solo eso. -Per0 usted avanzo y aun de reojo pude notarlo. Estaba encantado con la caida. Corria el rollo y usted no cejaba. Se apoyo en reflectores, la luzde la plaza era insuficiente. Camara en mano erz Si trinchera con el ojc I Su cuerpo extendi- no borrador. Como 3 el costado opuesto al mio. I en el lente y sus acolitos moviany ido. want6 v sus oios se encendieron. sincronizaban el son El interrogador se IC dijo: 4 u e . m i guion era malo jeso quieres decir? , _ _ _ -,-- - - - ..-- ..-. -.-.. 135
  • 114. -Era impropio mas bien, anacronico, burdo. Sin recur- sos tecnicos no habia sin0 una univoca interpretacion. Requiso lastomas y yo tambien en la oscuridad de la sala asisti a la proyeccion de 10s copiones. Espie sus gestos, su complacencia, sus ojos relumbrantes ante la caida esperando la rotura, eltelon teiido que nose cubrio. Sus asistentes murmuraban y alli usted que seguia el ritmo con 10s labios entreabiertos. Torno la prueba del rayado como comprobacion veridica. Revento la tiza entre sus manos Y se desminajo hasta que las luces se encen- 3 palabra no se cc ajas. -La muchacha carecia de estilo, ese oficio que anuncia- ba su presencia era nada mas que un recurso de su vida personaI. Los asistentes asintieron con las cabezas b Dijo: -Y tal vez por eso estuve este tiempo cambiando el montaje. Corte y tome instantes que eran disimiles entre ellos. -iMe sigues? deja ese pestafieo habra que romper 10s originales. Notienen valor, estan mal montados. Hacerlo de nuevo es una empresa. La muchacha pareceque se ha retirado o al menos ya esta en otra cosa. Habria que estimularla para que empiece una de las suyas; Ellatenia otros proyectos mas vitales y abarcadores. Per0 se es- tropeo, con tanta luz noera para la iridiscencia ni para la palabra segura. Manipulada se cargo en la tradicion de lo tragico. Per0 era mas simole. mucho mas m e eso. -1mpedi la caida. Tome su confesion y las cintas la sostienen. Avantan, caracolean, se gastan detanta pasada. Las dan vuelta en cada sonido y tambien son elevadas en la mesa. El tecnico suda, altera notas, interrumpe, anexa Nidos: distorsiona. El produce por tecnologia erratas. Por fin esos originales estan rehechos. Su caida es inmi- nente y la prensa espera. La muchacha esta correcta en I36
  • 115. su pose. Anuncian en escena al interrogador y al interro- gado. Se preparan la cara, aguardan 10s testigos. El sub- terrane0 se despeja hasta neutralizarse. Las ropas tam- bien estan correspondiendo. El hombre toma la camara. El interrogado confiesa. La voz de ella tambien aparece, lenta, utilera, pastosa. Es verdad, dice el hombre, yo vi esa escena: Lavi tambaleary meapresure. Eraeseel unico momento para acercarmey hacerla renegarde lo escenografico del montaje. Le dije: si caes ahora no habra posibilidad de rehacer este entarimado. Le dije: borra lo escrito, no sirve igual- menteseras impugnada. Ledije: andate de aqui, reposa, piensa est0 de nuevo. Le dije: tu estas considerada ya entre las profesionales, esta caida es fragmentaria, tu parlamento esta balbuceante. Retoma la voz, corrige la caIigrafia. Esverdad que pase por encima de 10s otros que tambien se apresuraban para verla, oir el golpe, poner caras, tratar de robar un instante de camara. Cruce esas desfa- chateces, burle sus andrajos con mi pinta y metire enci- ma como poder. Me reconocieron enseguida. Dio lavoz de corte, pararon las maquinasjusto cuando la muchacha mudaba la voz para decir por enesima vez "idonde vas?", que no lo dijo en realidad, sino con segu- ridad en mi oido dijo "es tiempo perdido me redujeron a cuadrosy yo misma a letra y esos mismos a acciones, es demasiado, yo solo habia pensado un poco, algunas meditaciones, argumentos casi". Per0 es asi: Recorren buscando 10s originales. Estan llenos 10s archi- vos de sendas proclamas ordenadas para su cataloga- cion final. Se amontonan sobre las mesas. Rumas de papeles queya son partedel pasado. La maquina en otro sector sigue su ritmo: la entintan y el hombre da la orden. La plaza en verdad esta casi vacia. Ha empezado el frio. Entumida se dobla sobre el banco. Sonrie Tiene tiza entre 10s dedos. Los bancos estan rayados, el suelo, 10s troncos de 10s arboles, 10s faroles. 137
  • 116. Sera imDresa en tiooarafia. en offset. una mancha aris
  • 117. E.G. 3 Mugeh’onda corp-oral Brahma su ma la mano que la denuncia & brama. 144
  • 118. Horizontal sentido acusa la primera linea o corte del brazo iz- quierdo. Es solamente marca, signooescritura que va a separar la mano que se libera mediante la linea que la antecede. Este es el corte con la mano. En cambio -hacia arriba- se vuelve barro. barrosa, barroca la epidermis. 145
  • 119. es manitiestamente mas UCUII. LQ IIUJQ JC IIQ IIUIIUIUU CII ~ I C Ide manera superficial. Este segundo corte est5 regido por el primer0 del brazo izquierdo. Ladistanciaque separa10s dos corteses la superficiede la pie1 que aparece y emerge siguiendo rigurosai muiieca. . - . . .
  • 120. El tercer corte est5 fallado a1 interrumpir en una sentido horizontal de las lineas anteriores. viit-ctro iin r o m n n Am n;ol m 6 c ornnlin o lo x r i c t o T I P I r n r t m m i c m n CP . I U b O U U u,. bu‘IIyw Ub ylb. ,,‘UO U I I I y I I W u 1u . l O L U J b L b W I I b I.I.O..IW 0” :nancha dejandoen la oscuridad el nacimientoo fin de su trazado. La tercera lineaesdiscontinuade lasque lapreceden, pese a que se :onserva la direcci6n recta. La tercera linea -mirada en el conjunto de las otras- acusa una :rrata o bien el intento por cambiar de recorrido.
  • 121. 3 1 , porque rompe con una superricie aaaa. 3oore esa misrna superficie el corte parcela un fragment0 que marca un limite distinto. El corte debiera verse como limite. El corte es el limite. Entonces jcud es la frontera? jel corte mismo? No, es apenas la setial. El primer corte se establece como ensayo generalpor cuantohay otrosque sucesivamentese integran.En ese sentido es que se acude a aislarlo solamente para mostrar la primeramarca que seestablece. El primercortees un arrebato-es un !ob* a lo plano de la superficiede la pie1 a la que se divide rompiendo su continuidad. Se da una linea para que se actlie. I48
  • 122. 63C ~cpicseiiiaGII SI IIIISIIIU el C;UIK WIIIU CII ia prupia iuiugiaiia: Miis bien se lo fija como tal. La representaci6n se da en la medida que se actCe sobre 61. Por ejemplo, el trazado del corte es un surco sobre el que se opera evidencihndolo de ese modo como una sefial. Empero, a1 estar como un surco, se vuelve trinchera o parapeto bajo el cual se protege o se esconde una actuaci6n. Comosurco, est6hundido bajo una superficieque ha sidopenetra- da. Si se lo devuelve fotogriificamente se lo aplana en el rigor de una nueva superfkie, que solamente seriirota por el ojo que corta alli su mirada. iY el ojo entonces? El ojoque lo lee,erriitico, s610constreiiidopor su propio contorno, se encarcela en una lectura lineal. El ojo que recorre la fotografia se detiene ante el corte (su corte) y- . - - . . . 149
  • 123. tambiCn en cualquier sitio el De esa manera, el tercer corte se him. Si se atiende a lo obli Supongamos: Que se eligi6 azarosamente la superfkie y sobre ella se realiz6 P ' PI s w __ _ _ _ _ - ._--.lCL.IU ut:su LIuauu, t:s ~ l I c L l i l l l l c l r l e posible que asi haya sido. A1 ver ese resultado oblicuo, pudo entonces haberse corregido implantandola horizontalidad a todas 1l n m n h n m l < - n n m C ; n o < h m n m n n - t n - n n m -1 -f;mnr nndn /n..n n m a snmer corte. dria haber sidoel primercortequc ._^-1- ---6----1, -..--A c. ian uuan iiiiban. oi ani iuGaG, biiLuiibba bi yiiiiibi b u i ~ b[yub bn c. tercero) no vino a liberar la mano, sino que marc6 un limite huella, frontera, trinchera, parapeto, entre una parte y otra de brazo. Cn1;taf;n a ; m l o A n a m t n tarnnr nndn -1 rrf;mnm nn ~ ~ 1 ; r l a r lai 7 1 ouii-iu, a i n i a u u b n ~ b~ b i b b ic.uicb -1 yiiiiicliu rii ircuiuuu- US apenasun grafitien la pie1del brazoque entraen 61oblicuamentea la manera de la firma sobreun cuadro. Porque es curiosoque este tercer corte sea el tinico que cambia su direcci6n en relaci6n al estricto sentido horizontal que conservan 10s demds. iSe debi6 tal vez a que ese tercer corte fue el primer0 y se realiz6 ..* . 1 0
  • 124. La cuarta linea, en cambio, es m6s reducida que las anteriores, per0 vuelve a la direcci6n horizontal que habia dibujadoel primer y segundo corte del brazo izquierdo. El trazado de la cuarta linea est6 brevemente interrumpido por un fragment0 de piel, lo que podria permitir el ! a) La linea fue realizada en m6s de una etapi b) La hoja que efectuo el corte se levant6 lei El cuarto corte del brazo izquierdo reitera las I I I ~ I L Q ~~ I I I I I C I ~y segunda, descart6ndose de ese modo el trazado oblicuo que pudo haber impuesto el tercer corte. I52
  • 125. El quinto corte de su brazo izquierdo delata su incrustaci6n sobre una superficie distinta. La superficie sobre la que aparece esti modificadapor una quema- dura en la piel. Asi este quinto corte se inscribe sobre (0bajo) la epidermisquemada, que se ha vuelto a ciencia cierta barro, barro- sa, barroca, en su tramado. El quinto corte, en cuanto entra en relaci6n con otra forma de atentado, establece la dualidad de la marca: a) Corte que fragmenta horizontalmente la verticalidad del brazo. b) Verticalidad que tambiCn es resentida nor la huella de la Diel quemada. c) Corte y piel quema fotografia. ~ corporal. 153
  • 126. De las escenas anteriores se desprende que: Definir aisladamente10s diversoscortesresulta un subterfugiopor cuanto ellos se articulanen la medida que cada uno va iluminando el recorrido de 10s otros. -- =------ ~---_-_______--__----__-__- sobre la piel: Arrasados por la quemadura desaparecen 10s v izquierdo, la costra levantada, erizada sobre 10s es otro decorado del ensayo general. - -=-- -__-- ---
  • 127. De 10s fragmentos anteriores mbs el sexto corte. 1. Sones arcaicos se entremezclan en su arte: reconocibles citas. Registrosde traza antiguatambien en su arquetipica plana; la hoja sobre la cual se escribe la marca. 2. La utilidad de su fragmentario rudimento: el metblico y fino instrumental se aleja de la huella fotogrbfica. Cotidiano material. De triviales objetos se fabrica una pose. Es traspasado. Su sexto corte es la abulia de 10s otros, el vertigo y el hbbito. El hastio del sexto elemento es un hilo suelto de las quemaduras, obseso y fugaz apenas se marca en 10s bordes. La quema-dura lo absorbe y determina todo. Se apropia del espacio lineal empujan- do, expulsando el sexto corte. Brutal arrebatoa1tajo, mas la pie1se ampollaoscureciendola sexta Iinea. La sexta linea por su debilidad es el excedente de su ensayo.
  • 128. Hace frio, y tal vez s610 por eso tiende su pose en la plaza. Se sienta en el suelo con 10s pies descalzos, su cabeza est6 ligera- mente inclinada hacia abajo, permanece asipor un lapsode tiempo y luego levanta la cabeza y mira. Mantiene la vista fija en pequeiios parpadeos. Los dedos de su mano derecha sostienen la pequeiia y afilada hoja. Sin mirarse la acerca hasta su cuero. Se va a iniciar el Ensayo General. 157
  • 129. I rwaua en mera presenwciun reuruenasu gesucuiariie aVdUUIa y se desenrolla formalmente acusando su propia maladia. La huella permanece esta vez pristina de errores, retrocede hasta la par de si misma y vuelven a asomarse sus antiguos giros: rupestre eximia voraz que tanta celebracidn la conllevan. Cae para resurgir en esta examinada que se pega en su propio doblaje. Reniega/ correntina catrea su embeleco sudante tb. longa + su nombre no logra engarzarcon la luz del farol. No esa condicidn que por voluntad habia establecidoal indagado cemento. Le llega -la mancha secular y la tifie- mas no vencida del todorevisa 10s mismos disponibles apodos que la habian condicionado. Hibrida y triunfante est6 lista para emer- ger: es cosa de la luz y de este pertinaz ingulo que alli la designa (per0ella rota siemprepara no dejarseatrapar por la pose) Nada la sojuzga a una permanencia. Luz y Angulo, marchita la desvm’an gestual. Sintetiza 10s timidos haces que por economia la suturard no duda en transar sus particulares limites. Planea su misma manipulacidn para lograrsu equivalenciaintima. Est6al bordede 10s excesosy la preparacidn recorre con la toma de sus gestos todo el difundido espacio de salvas como: clarined inadmisibles instrumented el frio la sediciosa redoblada todo eso que se vierte por 10s convencionales orificios. Larga para afuera embotada/ no logra, sin embargo, establecer su misma distancia y se embelesa a su pesar en la refulgente marca. 161
  • 130. cida y esquiva la nominaci6n que estaba a deja vencer por la comodidad de estampar a llama a detenerse en la forma que podria evo lo que se estaba perfilando y su mano soba y quiebra el phegue rompiendo esta hipotCtica encuaderna- ci6n el impulso de la guillotina que cercena la hoja corta la veta y el tronco se difumina Aunque mis duro el metal la oblig Asi es que cae por efectos de luz. M-- 1-- (3. ..- - - - -..- - .. en cii w r c n i r n r i n Nndn In ncnln tnntn rnmn CIIC nrnninc mnrlalpc 0 - - - - r --I ~ ~ - ~ . . ~ ~ pero, sinembargo, la mudez s610 remarca su dramatismo. Seburla de 10s desatinos a que la carencia material podria empefiarla.
  • 131. Apasionaaacon su azaraejaque sus manosse vayan ai rest0ue sus zonas apenas mencionadas-1as estira- y sus gestos se vuelven entonces de ciencia Drofesionales.Asi es. Dalma Y Diel se gustan Y 1; P paima crr piel ni por mete se aleian.
  • 132. Esc. 3 Sushuellas se extienden y allipega su delito. Est6y la placidez no es el espacio cuadriculado verde, sin0 m6s bien jadea & rubor no expande/ Nada augura: ya nada es frio ni espanta. Marcando est6 mejor la preparaci6n de su acometida. Sella la tirada. Se enreda en la observacih. Finge. posando terrores a que no accede, rasga por carneada su propio enardecimiento + responde con la tonalidad que requiere su marcaci6n. Denostadaganasu espacioencementadoy luna abajoespecula. No transa nada -m6s bien- traza’lamano y advierte que pegada la palma y la pie1 su sabiduria est6 en lo primigenio de su alzada Ha embargado 10s tradicionales atavios dejando verter las lineas que no quieren pasar la empaiiada sugesti6n +vicia y el avatar encima de su propia oscuridad no cede. Encorvada captura este tiltimo apodo singular Lo rige y levanta -per- iquC cosas no le ha propiciado? para rugir a veces convulsa de tanto membrarse con la borrachera de esta tinica posibilidad/ ha dicho “que no hay armaz6n que la sostenga”. Firma por abulia y desenfado ha dicho, y la ordenaci6n de cada una de esas letras la suplanta de sus dCbiles conformismos. No se tuerce ni comunica este poder que la domina en las exclusi- vas ocasiones en que rinde la luz a su guarida: se cava. Abre para si misma y se desdobla de tanta combinada que la design& frisos y residuos: ni siquiera. Ordena -une -traza -elabora-es rigidaen su efecto, consistentea1 metabolizar su esfuerzo porque perturba y rinde su propia soltura. Per0 de transitiva etapa est6 en las tiltimas, para retomar su propio giro & la desfachatez no logra (torcida de palabras definitivas) 164
  • 133. No es para este tiempo ni menos para esta precariedad que se va generalizando Anuncian (proclaman) la forma de la beiieza per0 se ievania eiia echando abajo sus propios edificios Burlesca trampa, alucinadohueco que se abre trapando la luz aue emana a1 vituperado cuadrante Ya que m6s quieren si todo lumperio. 165
  • 134. Esc. 4 Se adorna Seadorna acometidahasta reflotar 10s liltimosespacios que les han quitado se expone, se enturbia con ellos para contaminar a 10s proscritos. Tanta cosa se dice, sacandose de encima 10s brillos de las presec- cias salivantes. Se le echan la lengua: raspan y sefialan sus materias la filetean quedan excluidos si arriesgan su designaci6n/ estan 10s borradores tendikndose como zarpazos. Se hiered su falla es la pelada que y / aunque a menudo se turben, ha quedado atras como facha incompleta. La copian a hurta- dillas y lastimeros tratan todos ellos de ensafiarse Utilizan toda su grafia su grafia ya est6 impred la malentienden.
  • 135. Esc. 5 --------. mante. Pie1 festeja en SI per0 su soli ? de tanta sordidezquede lapiel plugien- TQ -rn c;n a r n h - r m n IQC IIIPPC fmiamn AP Como saiiael lumperio se manifiesta. No hay silllyIbLLIJc.ll ia yuc. pueda guarecerse. Ya se ha aearrotado de tanto manoseo su labio gime & retorcido acopla. Vaciada entera reconview tete emand sehurga y llekuplv, oL1. ,,,l.vruAv, luo luc.c.a lu,,lvll uc una fragilidad sospechosa. Se repite se repite y la experiencia venc la piel se vence raja la piel y la hoja demora el corte Emhellecida advierte que la suavidad es todavia mls alar- ycueroabie 1 nueva con idez es s610 De apariencias la direcci6n es SegUiDK. c n su iluIriiiiaua la IUL
  • 136. Esc. 6 El material se censa. Cuero y plaza dialogan cuando esta dltima est6 en su punto m8s depreciado. A mal traer la aparienciade ella decepciona al que la cruza, per0 a Cse de primitivos pasos 10 acusan. La luz cae y la palpada se hace pasable M6s segurosla recorren nuevamente para volver a sertocados. Por la luz, cuero y plaza se borran de sus caracteresy el &ped oculta apenas la costra de tierra que lo enturbid Que ancojaaizos pose forzada sea bajo 10s faroles en su aiseno quieDran la justa caiaa para que la la dnica comodidad posible, per0 que a1ubicarse bajo la luz de la plaza rednen en si todo el deterioro que se condensa en ellos. Sin embargo, al ocultarse10s bancos bajo las ramas rompen el circuit0 sacro de la oscuridad de la noche y cc estrellas. Por encandilamiento/ de luz y de ___.._- ~ O Sbancos son como el cuero la arrugada. 168
  • 137. Esc. 7 Pie1 de luz, patio, trampa de seguro. QuCcuriosa disposici6n esta. Yace en la plaza e hipoteca la soltura querinde asu apuesta. Transapara lograrabastecersu lujo chocan- te en 10stramados grises que la envuelven. Se estigmatiza hasta extender su frase: La vende, per0 sin 10s aspavientos de 10s iiicicIaucica s610 como piel y cuero que se vende. No planta su desenfadol ni agrede/ porque el retozo es la prosaica envolt'ura que se alcanza. Ronca mis bien a1 golpe. Se'eriza quizis, mas no vuelve a1 constante equivoco, a1 ser carnada de luz otro baile se encabrita iupiua acaso, que ias rnuescas no iiegaron a conrar ia suma: se 10s refriega por la cara, 10s disuelve, yerra y vuelve su rostro enuncia- do de ranuras se levantan y aunque la llanura seva extendiendo & la piel frota su retoque; ya se la dieron otra vez para que vaya pensando su omnipotencia. Se la han echado por 10s frentes. La luz cubre y descubre a la amenazante via, se la tragan y la largan ahora que la plaza esti de 10s mejor. cuero ardido - amarillentos surcos Ya se 10s ha festejado a todos & rodan para retomar: Asideberia sery ni con la imaginacih sela pudieron, vacilan para entretenimiento de la zampada. Raida madera sobre las corvas -la cruzan astillindola- para quCesterevuelco y 10s tramados se extienden: borran, perforan 10s grilletes Sealargan y las aristasvan aprensando10sorificios. Brilla la came y se dispara. Se ha sacado tanta distancia, 10s ha perforado de Se rien. 169
  • 138. OC a l l C U l d U C Lclllld3 CbUUJilUilS~ 0 1 1 1 0St: Fgil. V1b1UII1Ulil GI IilyU que la irradia y se acomoda en la pose m6s pCtrea de su funci6n. Se pega, se pega a la vuelta de su enrejado y es que el cCsped, el pasto, la lluvia han estampado mordiscos en sus fig Ya ni se descifra, m6s bien se rumia en lo marginal del resquicio y no es m6s dinhmica Quetoda la burda imitativa resaca que Dermanece Mezcla endurecida, cemento, amalgasa en susporos que se tensan y distienden a la manera. Ya no da m6s, metale a la trucada que la horada. Reniega de la pose que antaiiomagnifica la extendia y por niirn imniilcn rpanarerp I a marm e1 ciipln 1 a hiimilla Pprn >e tocan y esta a punto aei retorno a su impaviaez ae toao el nrafilqrn marnh;An
  • 139. esta para hacerse ver, yunta con ella se encabnta otra vez. Est5 m5s dura total, m5s todavid excesiva Per0 se la vuelve a prestar, se la cede para recuperar despuCs la Lomo ae ampoiia su quejiaoserevienray consume en agua mas es su mano la que en el fuego de apariencia se consume. Le gusta y siempre le ha gustado cuando sacabrillo a1cueroque en ella corcovea. Lorefrot6contra si: la turbia se pudo llamarper0 no recogi6 la seiial. Nada es como presupuesto y nada formulan. iiega el equivoco nasta que rorzaaa entorna 10s OJOS para que la mirada le encubra la convencional toma. Per0 Dara no dirsela mbs todavia. se consume de Dacato instinto U(1IIULa -1cl UallUUaJClcl- se vuelve. Minti6: trampe6 a tiltimo minuto y fue Cse su pretext0 para ascen-
  • 140. Esc. 9 Aficionados han acudido para gratificar sus pupilas. El desperdi- cio de la tranca ya ha sido sometidoa este acontecer. Son parad6ji- cos en sus ultranzas. Se las dan no mis, no convencen. Per0 en cuanto a Csa, llamea de verdad y herrnosura. Articulada en la falla se reprime. Solda sus inquietosdespoblados, 10sune con dificultad per0en las mismas: no accederi para magnificarse toda la pasada en el re- Sedejaen laplazahastaque la luz iluminatodoel lumperioy como la nombran, ha acudido a1 vasto subterfugiode la trampeada para anularlos. Sin nominacih se ha dicho o al menos la provisionalidad que sin llamarse se llama y 10s altera. ] chazo. Ha pregonado anquilosamiento en sus carteles y afiches, en 10s lienzos de la plaza tendidos como sus mis locas frases, frases de lienzo * * ' . Recha Intent, La tie . .. .. . . . . . Minti6, estuvo a punto de virarse, la dejan por prescripciones imnivida. Mas de nuevo la copianpara no quedarseatris. Comienzade a uno que no le vengan con esa modal se esconde tras una aparente lasitud: 10s engaiia de nuevo. Le creen siempre porque son apenasfiguritas, axmazones livianas y superficiales, gloriososen su finitud +lumperiodeberiancono- cer: tocarlos, vamos rozarlos un poco apenas. Per0 no sera asi: literaturescosmodos demuestran,pedantescos en sus oficios, anticuados de tipo. La buscan hastael bancotransidosde otrafunestaluz; 10smora y la 172
  • 141. tranquilidad la cede. Arranca sus mejores trozos y 10s cataloga en sus trabaiod ya triunfade este Bnguloa1marcarlosde serenidaddej6ndolosen el conquistado segundo plano. Discuti6 entonces de nuevo su nombre propio y acudi6 a sus m6s llamativos apodos/ drama y pudo quedarse a sacarles el jug0 que tambiCn carente se solicitaba. Estaban hechos: dia a dia aumentaba la lucubraci6n. Sin noticias, la plaza era entonces el adorno de una aparente civilidad. lumperio se engarz6 a partir de su La ganan para el expenmento hasta borrar toda otra forma de inscripci6n. Se domeiia asi bajo el gozo y concede. Concede y rompe con su inCdita proposici6n. Se co16 por luz en 10s bancos, tirone6 sus aciertos en 10s cables -violent6 la matriz- Cay6 incrustada de fama a1 cCsped
  • 142. accede a esta mercaderia de oropeles. Los ha dejado como meros grafitis en la plaza. Ciinde el errnr v enn le nmdiice a ella la nimilitiid de la felicidad. -1 l..""" .a. U Y UU.., "1 1u Y I I U % U1" W U " . . W Y I .VU", Y. .U.. ""l" ...1U11.. rajara su indeleble Cxito, si triunfara de pur0 malabarismo, si acosara la expectativa popular, si cambiara roles descendiendo siempre. la burlan la usan la desquician
  • 143. que de esta resamblada plaza que no nnde el IUJO costado sepia; cruza que no hay suficienciaen sus tonos y por eso gime yendose en el desfondado colorido. Ramas tal vez le inculcaron el rubor rojizo o mis bien de botinicos giros se apelaron en su alzada. Ramas de seguro le llevaron el perturbado efecto en la conjunci6n del cesped, bancos la acogieron, cables la tensaron 9. I..#.-- Raja el lumperiosu atronadapose y desentonadisparandomejor su manifiesta complacencid la ven/ la auguran y la dejan pasar para esconder el cuero abierto. Laempujan de pura luz, per0ella que ordenen sus enunciados, lof manipula la tiza un manch6n bl.. . _ PosCelos en rimbombantes surcos que la letra cava como si de filigranas se rayara el pasto bajo sus sacudidas: la estropeancomo una paveadd intentapregonar: predicadeespeqkntica manera y la sortean en su lapidaria infuld vuelvenla a su misero estilo + la humillan per0 ahora el rubor se expande y el pasto/ el pasto mullido, aplastado bajo sus cuerpos Ni cortada se levanta la testa cuando avanzan acumulando sus deshechos y rechazando a las cuenteras que refulgen luz del oropel. 10s engancha. no se eriza.
  • 144. Esc. 12 Castellano esfuerzo ha desplegado para reubicar su disefiado espacio: cura ha obtenidoen cicatrices/huellas aue Dor constan- tes, embotan el disminuido entorno. SaquCanla de todo referente & m8s que luz de la plaza, aguarda el l u r - del toda i en su derruida contii La asolan de tanto invento, que no perturba m8s que a1 iniciado es como constituye su material humano: de sobras parias que ha recuperadopor efectos de la luz elictrica en la plaza & comoen un truco . . Asi . _ _ salva la hora rinde el insor reformula el lame su 176
  • 145. Esc. 13 Recursos tecnicos siempre la trastornan. Los cables, tal vez, y suefia transformarse en paralela huella del tendido absurdo: borra visiones, transa su estadia, constituyeofertaen pfloros daiiados ya abjurada de su solariega faz/ Crece y es la hora en que se deformael rostro-cabece+ per0 no recae sino que cambia de banco -madera por piedra- Y se sienta en su plataforma. Mueve su pierna, eriza sus sentidos, energetizala forma de su refrotadoaspecto& vuelve su vista hasta 10s desarrapados/ Lesrindeculto, 10s alaba, ruegoes loque tira por su admiraci6nen las miradas: estin cumplidos. Repta en la plaza. De ordinario margen traslada el gesto de la quemadura desde el cemento. Ha trastrocado su particular orden dificultando toda certezd duda de veras arrepiente el signo, toda informaci6n es resentida y todo docu- mento En frioambiente,en heladoaspectogime agarrotadapara recubrir- se, amaneceh -segur- se aproxima la empalada general del techo abierto. a1 fuego y encienden sus residuos, acampan por la luz que 10s reflecta, sirven en tanto a la imagen fria, a la complicidad humana de la compadecida. Se abre un circuito, acota lo planteado, resume en sintesis: la buscan para deshacer el frio; La registrande hecho para estrujarlay no ve mis que 10srayos del luminoso, fuera y descargados de anacronismos miticos. La tec- nica impone las mis embrolladas perturbaciones: la brujeria se instala en el tendido de la luz eldctricd. mueve su mano + ellos se resisten. es transitorio. Se acurrucan de pose solamente. Giran se presta para condescenderlos. 177
  • 146. id nebnica, aullidos fabricados en sintel rroteos. Se tirannombres parareformarse -I-apodos sobran enesta repartija de tanto cab0 suelto de identidades que ya no se sabe que ciudadano gesto 10s hub0 envilecido de llamarse.
  • 147. Esc. 14 Talvez h e asicomo transgredieron su in6til fachade desarrapado aspecto, 10s evadendetactoy pierden poresoel Itijode suscarnes. Braman de formas mis completas al dejar de lado sus modales, penetran como una totalidad impuesta, cavan concentrados sus impedimentos. Supuran a1 mismo tiempo sus imperfecciones. La observan, sonrien 10s desdentados, 10s deja de prendida sus miradas. Se ha vilipendiado. Ripio de lumpenesco orden desata la estriada hazafid atomiza saciindolos de sus referentes . . .. ermuta por SL y no leviita. Concede sin embargoque por equilibrio 10s asuntos seestablezcan en inescrutable estilo/ aborrece de su lejano vCrtigo que expulsaba su inimo de cuesta abaio/ de Duro extravio tifi6 con safia su y se tender6 en la plaza sin sus borradores, deiariique el &ped la r----- defid la aplazan hasta esta amanecida & sangra. Sangra para recuperar su territorio, apenas el relumbrar de sus miradas. 179
  • 148. 1, champa y Abre, cercena, denuncia cuandotodo esplendorse le entregaba de luminoso afecto/ cuando de atm6sfera de luz subiz friso, frote y pasto, ruido mbs bien se le escuchaba La pie1 se parte he manera fria, la sangre es apenas un resquicio, la convenci6n engafia + la alegria en cambio aflora: la sorpresa de la grafia a todas luces disuelta en trinos ret6ricos Dale, y de nuevo se abre este pellejo livido, punzante riesgo de enfebre- cido entorno: yace, yace en verdad para que la laman y es su particular boca la que disfruta, lame a si misma sus emanaciones,bordea la iconografia, salta de nuevo a la tCcnica y cruza sonidos, recompone el bnimo, atiende en el suelo su pose Lambear, lame, lamisca se da por vida el nombre imaginario. Tantodisfariarpara su relleno: claros, pulsionesque se van distor- sionando para que ya nunca quizbs pueda tornar a su erradicado centro. No es propiamente seiialar un trato/ no es Cso. Es que se la pusieron frente a sus Es que la piantaron y la plaza, frente a este descampado. & trasgrede. ' s610 la plaza va diferenciando el gesto. I80
  • 149. yciic;t; iiisuiia resunaresurge erripariianaia piaciuezy exiiriia icrisa de pleno el epicdreo borde de lasitud y terrible insidia la contagian &enuncia su esparcidoCmbolomatrizderasgados t6picos anuncia y matiza del mas dorado material la ambigiiedad soleada suele contener evocaciones + la himen se vierte en lumen y zumba tal vez el faro de iridiscencia su esplendor resona la dCbil marca y transpirandola nalgada opulosade su empeiioayunta per0 la tropa se le va en la estampida aurado suelta su corcoveo y la llama del bosque ardido se lascivia del tono del rojizo como de su champa incendiada silente el sender0 serpenteante gotea + la tierra la va rajando & la mangonea vibra y es de un pend6n que vibra en toda su altura + llorando la cunde hasta estrujarla y su picoteo espanta + suda de boca + le pasa + gime + quiCn la aprisiona en esa falseteada que lumpenesca se oferta y qui& se contrae el ano que se hostiga en la fosforescencia mis se altera en su condenadosino Bbrese de ancas de pdstulas de miedo + la conquista rompe la montaday llameaabiertasu hdmeda latenciasuntuosasfantasias la manan dobla la palma el embeleco que lame q’ierve la viciosa estopa lerday no late l’embustera trocandoseen visadas muecas & la plaza atrona ya no volveri a1 original extremo + la himenada rama la roza a la suafigliay viene I’arKrica laconcupiscencia&el bosque esel que viene l’aletargadamadona q’aletarga su embeleso de hojas y ramas tan siervatan llorosa de nostalgia que se desnuda en inocentes pliegues anca y penetra en el domado cCsped sin 10s lares l’inmortalidad se suma y se cede y es mueca la entrada a1 sepulcro la himenica es lhica +ya no late como antaiioni abraza la desarrapada & su veta se rinde hacia el lumperio cuando inche misma secruz6 10s ojos en la faroleada de la suficiencia &traza & ronca del lugarejo todos sus nombres de inn6modos apodos como una extendidadel pastoen su llanuraque a algunosengatusa&esa nausea & vCrtigo que llora mas llegari tarde la hosca entarimada llegar6 comihdosela en celo y el lumperio alrededor de salvas y fuegosestallara hasta la tranca y llorar6todo el muslo +la sirvena la despilfarrada & la arremeten a acostumbramiento d’impddica forma por estrelladasque sobreellos la noche alumbre y se vea su veta esta l’espeqkntica figura asi se vea + rie y suda a vdmitos o estallidos sordos que le muestran su desacostumbrada risa + se sirve de ellos retoza adn y 10s firboles brillan como si de ella 181
  • 150. salieran +ella se agacha y tiembla si idesfallece acaso su aspecto? de estudiado gesto recurre al truco per0 vuelve a posar se desengaiiitaCsa & son sus piernas las ramas salientesdel bosque y se encabrita la mosta mata que gorgoreantegotea + lago y forma en su iluminada el fuego que se extiende sobre toda la arrasada & seca & lampiiiade wenumapu laquenael cortetrocha la figuray es seminalel mojo de su mano en la frondacuando escondiola cara y su cara fue entonces la marca de sus dedos bailandole toda la fantasmagoria que le crispaba de rictus la boca + se agarra al form6n y se abre el cuero sangra otra vez se mira y su sangre no sabede d6nde la mancha toda luz que roja la encabrita +preciosu- ra ya est5 al despuntar la plaza piiblica + iquC cal era esa para retenerla? iquC trozos mar&? iquC mugre? I’stanca +liimina sus ojos frontean solda pluge abrese de piernas & dice tengo sed de sustentadojade dice y trilla y engafia I’ironia +I’ameincomoda su matrina pose renuncia acaso per piacere al golpe quaque tu tuvo que decir a1 cCsped y larg6 su cielo al tacho y sigui6 en ojos cerradoslaceremoniay resefiaellael tronco quepor ramas nalguea v la frota v su &tore v es ella aue tira en el banco su uenosa
  • 151. Est6 sola en la plaza. Sentada en un banco de madera con la cabezaapoyadaen el respaldo. Todaviaquedan algunaspersonas y la oscuridad anuncia la pronta prendida de las luces. Ella 10s mira distraidamente. Tiene entre sus manos una bolsa de papel sobre su falda. Esti vestida con un traje gris bastante m6s largo que el que esti en uso. Un traje casi sin formas tomado a la cintura con un cord6n tambiCn gris. No alcanzaa conformaruna figura vistosa, aunquesi un tanto aiiejaopoconotoria. El trajeque la cubreesde tela gruesa para precaverel fnoque se ha dejadocaer sobreSantiago. Su vista alcanza a divisar 10s autom6viles que pasan alrededor del lugar. Van con 10s focos prendidos y dan luz a la plaza. Es una hora de mucho movimiento y por esto numerosas personas atraviesan diagonalmentepor el cuadrantepara evitarseun trechode camino. Todos esth relativamenteabrigados. Lasparejas conversan mien- tras caminan, per0 nadie pasea, sino que se desplazan hacia otros lugares. Ella tiene una panorimica de un sector definido, incluso alcanza a distinguir con relativa nitidez a 10s que pasan por la vereda del frente, dhdose como constanteen ellos el caminarcon un cierto apremio, como si el clima 10s empujara a apurar el paso Los vendedores, que hasta esa hora permanecian voceando sus mercadenas, tambiCn desarman sus precdas instalaciones para retirarse. Nadie hace ningtln ademin para adquiriralgo. Los ven- dedores se van cargando sus bultos sin aparentar esfuerzo al Paulatinamente, empiezan a levantarsede 10s bancos aquellosque todavia ocupaban unos pocos asientos. Personas de distintaseda- des se desplazan y cruzan la plaza. Van dejando diversas cosas sobre 10s bancos como papeles, diarios, envoltorios, pequeiias bolsas de plisticos y objetos similares. Per0 no alcanzan a dar a la plaza una imagen de suciedad, aunque algunosde estos elementos quedan tirados en el suelo. Ella contintia alli y sus ojos ahora van contabilizando a 10s seres que abandonan la plaza, tratandode distinguirlosde 10s que pasan por ahi para acortar su camino o bien la han cruzado accidental- mente. Las ramas de 10s 6rboles se mueven con suavidad por efectos del viento. El &ped est5francamentedescuidadoy a pedazos se deja ver la tierra. Lasrejas que loprotegen estin tambiCndeterioradasy su pintura verde, descascaraday opaca. Todo est6a su vista desde para no enfriarse demasiado. - transportarlos. 185
  • 152. s ojos logran abarcar. Permanece sentada con las p l ~ l ~ ~ a ~LluLaUaJhacia adelantey 10s pies apoyadossobreel suelo. SUSmanos afirman sobre la falda la bolsa de papel, per0 sin apretarla demasiado. A ratos cruza y descruza las piernas con lentitud mientras su cabeza se vuelve para observar a 10s peatones que caminan cerca de ella o motivadapor el frenazoinesperadode alg6n autom6vil que se ve obstaculizado en su tr6nsito por otro. La plaza est6 ahora semivacia y la oscuridad la rodea. Apenas alcanza a distinguir a un puiiado de personas sentadas en 10s bancos sin poder determinarlas mayormente, pues la visibilidad 10s conforma s610 en sus siluetas. TambiCn disminuye el n6mero de gente que pasa sobre la vereda del frente. Ya no se ven caminando apiiiados, sino con espacios entre unos y otros, siendo mayormente hombres 10s que circulan. Las vestimentas 10s uniforman y a eso se agrega una estatura similar que 10s hace repetidos y mon6tonos, especialmente la escasa luz que no permite definir ningdn rasgo. De pronto se encienden las luces, justo cuando la oscuridad era casi total. Se encienden lentamente, lanzando primer0 un tinte deslavado sobre el entorno hasta que gradualmente adquiere m8s fuerza y nitidez. La luz de la plaza sigue el mismo proceso que 10s faroles queestiininstaladossobrelavereda que 10s circunda. La perspecti- va cambiacon la luzencendida, ya que loubicadobajosusfocosse deja ver en tonos postizosper0 claros, en cambioel resto, que est6 m6s alejado, queda a contraluz. Ella est6 bastante cerca de un faro1y por eso se hace perceptible para cualquier observador. Su posici6n ha variado ligeramente. Ahora se sienta sobreel banco, un poco inclinada,per0 suspiernas ya no se cruzan, mas sus pies continuan apoyados sobre el suelo. Del mismo modo, la bolsade papel ya no latiene aprisionadaentre sus manos, sino que est6 entera caida sobre su falda. Definitivamente no queda nadie m6s en la plaza. Los bancos est6n vacios y el movimiento se advierte s610 en sus alrededores. Los autom6viles contin6an circulando y tambiCn 10s peatones que pasan por las calles adyacentes en numero cada vez menor; gene- ralmente solosoen grupos muy reducidos. Hay entre ellos distan- cias de tiempo y por eso sus pasos resuenan imposibilitandoel que pasen desapercibido. La calle apareceasicomoun escenariodesde la plaza y por eso mismo, 10s peatones, actores que lo cruzan. Es un escenario fantasmag6rico en su desolaci6n, en su vacio, per0 186
  • 153. ocupa ahora toda su atenci6n. Cada persona que pasa a1frente es observada atentamentepor la mujer que lo siguehasta perderse. A veces su inter& es interrumpido por alg6n autom6vil que la hace perder la figura, entonces alcanza s610 a vislumbrar la cabeza del que pasa. Examina la forma de can sus estilos. Y asi puede determinar hasta d6nde el frio 10s penetra o nc Aunque s610 puede precisar aspectos superficiales en cada uno, por el escaso lapso de tiempo en que se exhiben ante sus ojos, atin asi10sdiseca. TambiCnobserva, cuandonadieDasa. las edificacio- iinar, 10s objetos que portan, ' que grado de prisa llevan y j. nes vecinas. La plaza limita desde su punto de vista con tres calles, y por eso alcanza a ver partes de cada una de ellas. Las casas son bajas salvo un edificioque se recorta en una de las esquinas. LQScolores a esa hora no se destacan per0 son pilidos, lo que les da una tonalidad indefinida dentro de su opacidad. F - 1 A * -.I a * . ,c n su mayor pane iascasas tienen est110similar:una puena y aosy hasta tres ventanas a la calle. En algunas de esas ventanas se ve la luz que denuncia la actividad de sus moradores, luz que se deja entreverpor 10svisillos clarosque las recubren. A veces alcanza a distinguir la silueta dibujada de alguien que deambula en el inte- rior. Las puertas dan directamente a la calle Y su color oscuro las hace resaltar de inmediato. Nadit de esas casas. Tal vez lo hi( no permitia reparar en el ht,..,. El edificio se recorta alli como un lugar distinto e incluso discor- dante, ante la estatura del resto de las construcciones. No es demasiadoelevadoni demasiado moderno, susventanas sonestre- chasy no tienen, aparentemente, balcones. Est5justo en la esquina de una de las intersecciones. Algunas de las ventanas tambiCn estin iluminadas v otras no. lo aue Dareceria un curiosojuego de :6xima luz que se apagari o con sus reflejos. Per0 el ? ha entrado-en este tiempo a ninguna :ieron antes, cuando la masa de gente v h n * I azar y se podria jugar incluso con la pi se encenderi atravesando la mirada. ..- . ninguna cibala. Hay un amplio port6n entre la . mtrada y su interior iluminadopor A A:&?--,.-..:- A,. 1,- ----c-..- ciones, se ven en su p6rtico algunos escalones que permiten el acceso a 10s departamentos. Tampoco nadie ha penetrado en ese tiempo a1 edificio. La tranquilidad es total especialmente por la 187
  • 154. G J U 1UJ 1UlUUJ V l b l l b l l puede ser determina- arnentepor vehiculos disminuci6n del ndmerode autom6viles. Por ---'--~ , i - -- A ahora desde mbs lejos, de algdn lugar que no do rnbs que como cercano, producidos segur; que circundan las calles vecinas. Una de las casas rnbs alejadas de su Angulo ae omervacion tiene una cortina metblica, lo que indica la presencia de una tienda o tallerquizbs. Hay algoescritoen su fachadaimposibledeleera esa distancia. Su mirad; que se despiazan, cas1 ia totaiiaaa penenecen a patruiias que , a atenta le permite descubrir, que entre 10sescasos autos . . . . ... . . .. ya3ca U l l d y UUd V C L pu1 I U S C S p l L l U S y" LUIIUGILIUS SI11 ~ I I l N l l l I i l l nada que la seduzca. La inerciaen el sectores casi absoluta, si no fuera por alguno definitivamente rezagadoque todavia se deja ver en su manifiesta prisa. Por ejemplo, el dltimo ha pasado casi a la camera. Con las solapas de su chaqueta levantadas para protegerse del frio. Ella misma est6ahora casi curvadaen el banco y a menudo mueve sus pies para evitar que se empalen. La bolsa ya no la tiene en la falda, sino que la ha puesto a su lado sobre el banco. Sus manos e s t h cruzadasy de rat0 en rat0 se las frota. Sus piernas han vuelto a cruzarse apoyadas sobre el suelo. A veces su cabeza tambalea a punto de dejarse vencer por el sueiio. Per0 con la caida de su cabeza surge el sobresalto y entonces se yergue de inmediato abriendo 10s ojos. Cambia de postura fugazmente, per0 vuelve rbpidamente a la inicial que es la que le acomoda. Sus ojos siguen ahora las lineas de la plaza que se manifiesta en otra dimensi6n a partir de su vacio. La iluminaci6n no es del todo buena y la altura de 10s &-bolesllena de sombra amplios lugares. Los faroles dejan ver 10s cables que transportan la luz y son una referencia rnbs de 10s limites de la plaza. Los focos no tienen una .gran potencia delatando su antiguedad. Incluso un par de ellos esth apagados. Per0sepuede ver laplaza, especialmenteparte del cCsped que, irradiado de sombras, se corta con la aparici6n del 6rbol. Las baldosas son m8s nitidas que en el centro de la plaza, hacia donde esth orientados la mayon'a de 10s asientos. Curiosamente en el centro no hay nada, ni iuegos infantiles, ni fuentes, nada en
  • 155. absoluto, como si su iinico adornofuesela pintura blanca extendi- da sobreel troncode 10sArboles que m6s bien contribuyea afear su disefio. Las baldosas, pese a su distribuci6n, dan una enorme aridez y fiialdad a1lugar. El grises ahiel tonodominante,el que se afiade a1 color de su vestido, rompiendo incluso el privilegio del verde de algunos bancos que han perdido su brillo. M6s all6 estin 10s asientos de piedraentre 10siirboles,ubicados en estrechos caminos que se abren por las partes laterales de la plaza. TambiCn estos bancos son grises, aunque en un color m6s claro que el resto. No alcanza a abarcar toda la plaza desde el lugar donde se encuen- tra. Un sector queda a su espalda y otros dos esth tambiCn casi de& de ella, per0 se adivinaque aquello que ha visto se repite en todo el lugar. No parece un sitio diseiiado para el esparcimiento. La falta de colores es uno de 10sprimeros obsthculos, y tambien el descuido que se adivina no s610 en 10s bancos, sino que especial- mente en la raleza del cCsped. Aunque es verdad que la presencia de gente en el dia le otorga otro cariz. Es m6s, muchos detalles habrian pasado para otros desapercibidos. De pronto sus ojos tampoco siguieron mirando con atencibn; empezaron a vagar de un lugar a otro, como revisando su observa- ci6n anterior, esperando de nuevo encontrar un signo distinto. Otra vez pareci6 que el suefio la iba a vencer, su cabezaempez6 a caer sobre su pecho y siguieron 10s sucesivossobresaltos. En cada uno de ellos daba dpidas miradas a su alrededorcomo si alguien la fuera a sorprender, o algo, tal vez, se hubiese modificado. En uno de sus adormecimientos, m6s prolongado esta vez, el estremeci- rniento posterior h e tambiCn mayor. Entonces se levant6 de su asiento como si temiese reclinarse en el respaldo del banco y dormirse definitivamente. Caminii hacia uno de 10s costados de la plaza y se sent6 sobre el banco de piedra m6s cercanoa sus pasos.El sueiioera asi imposi- ble, la incomodidady la dureza del asiento lo impedian, salvo que se tendiera sobre 61. Sentada asi, se acentu6 la curvaturade su espaldahasta casi dejar caer su pecho sobre su falda. Sus manos apoyadas sobre las
  • 156. estaban apagadasen las casas y en el edificio. Por esoobserv6 con m8s atenci6n el luminoso que estaba ubicado en lo alto. La propia luz del luminosopermitia ver el entramadode su sopor- te, construido de metal y de madera para otorgar una mayor firmeza a1 pesado letrero. Se encendia y apagaba a intervalos. El color que primaba en su leyendaeraelrojofiltradodesde10sneones que, CaligrAficamente, formaban cada una de las letras, enmarcadas en otros neones de diversos tonos rojizos. Teniados leyendas y asi, a1apagarse una, en la encendida siguien- te era otra la que aparecia. Observ6 con atencibn, y verific6 que se debia a la ocupaci6n de distintos sectores del letrero que, seguramente mediante procesos de sincronia, producia las diferentes lecturas. Sus ojos quedaron fijos alliy cay6en una especiedeembelesoque le impedia cambiar el rumbo de su mirada. No porque esperara que como acto de magia apareciera algo inusitado ahi. Era simplemente la atracci6n de la luz. Ni siquiera el dolor de sus ojos podia distraerla. Estaba absoluta- mente encandilada. Prhticamente no leia las frases que se forma- ban y hasta levant6 su torso para elevarm& atin su mirada hacia lo alto del edificio. Seguiaabsorta; 10s diferentes neones se entrecru- zaban en lineas curvas y rectas, encendidos en un sectory en otro mostrando el aparataje que 10s construia. Antes ya lo habia visto, per0 no habia producido en ella ese sortilegio, seguramente por el entorpecimiento de 10s ruidos de la plaza, el deambular de la gente, su propia desatencibn. Ahora todo era distinto. El vertigo del juego del luminoso era el perfecto disetio para su mirada que, inundada de placer se habia entregado. Aunquequen'acambiarsu vista no lo lograba,esperaba el cambio de la leyenda y luego el siguiente hasta convertirse en una situacidn circular. Porque el luminoso no se detendrfa. Estaba programado para la noche y su programaci6n no tenia la racionalidad de Chile que paraba su ritmo noctumo. Por eso ella tan s610 era la que, subyugada, habia recibido el mensaje, EO del product0 sin0 del luminoso mismo, de su existencia como tal. Pens6 que debia detenerse porque ya sus ojos estaban saturados porel esfuerzo, per0 lopostergaba para la pr6xima encendida y asi para la pr6xima y no dejaba de mirar. Nada m8s ocupaba su pensamiento, hasta que una idea emergi6 de su cerebro: todo ese 190
  • 157. espectdculo era para ella. Sabiacon certezaque nadie mis estaba a esa hora pendiente del luminoso, por eso ese lujo le pertenecia. Alguien habia montado esa costosa tramoya en la ciudad, como don para si; con escritura y colores, con colores y movimientos, cdlculos ingenieriles, trabajo manual, permisos. Todo eso para que ella sentada en la plaza en la noche se dejara llevar realmente por el deslumbramientode esos vidrios que insuflados de colores, activados por baterias, la sometieran a ella. Hasta su cansancio desapareci6 por la encadilada. La rigidez se habia ido y esto le producia una revalorizaci6n no s610 de la plaza, sino tambiCn de las casas cercanas a1 luminoso. Pens6queella no estabaen concordancia con locontempordneo de la tCcnica que la complacia. Su ropa, su facha entera era casi un atentado contra ese brillo y actividad. Tal vez ella misma habria conseguidouna satisfaccih mayor si su ropa hubiese tenido toques de avanzada; algosingularque tambiCn la hubiese denotado como unica en esa peculiar situaci6n. Per0 no era asi. Estabaallicon la modestiade su traje gris. Aunque deprontoesole pareci6 legitimo. El antagonism0 entreel observadory lo observa- do creaba una evidentetensibn, cuyo mediador era el avance de la noche en la plaza publica. S610 asi pudo por vez primera apartar sus oios de lo alto del edificio, para hacerlos recaer sobre 1 asi, falsificaci6n sobre falsificacidr Ella en el medio del artificio tal VE La inutilidad de ambos-plaza y IunlllluJ- biI ia I l ~ i l bia 5uipu de pleno. Hasta ella misma era el exceso. Se levant6 y mir6 sus manos, sus pies, sus vestidos. A ella LquiCn la cuadratura de ese espacio, y 1 recompuso. :ztampoco era real. n;nna- nn lo nnphn lo nnl-X la contemplaba? Cuando ya no eraellamisma, sinoloqueel espaciohabia construi- 2- - ---A:- 2- ----------- :- 1, -..--1 1..-:..,.c... 1, &,.Id,. A,,,A, c i c i R niiriir CIC su IXI iiia~icii~~a-IU uuc CI I U I ~ I I I ~ U ~ JIC iiauia uuiiauu-I----- -- -- r-------- - 7 - 1-- a1meterle ideasen la cabezadetanta letra que lehabia tirado sobre 10s ojos, hasta lograr descifrar lo inicialmente cifrado. Letra a letra, palabra por palabra, en esas horas en que gast6 su mirada dejando ir sus ojos sobre10s neones; evitando10s mensajes aparentesque podrian haberla inducido a un error por quedarseen la superficialidad de la letra. Per0 no. Lohabia logradouniendo las letras mds distantes; las encendidasy las apagadas, 10s cruces de ambas, 10s signosque se construian en 191
  • 158. el medio, 10s aparentes vacios, el intercambio entre mensaje y mensaje. Todo era claro ahora y por eso pudo empezar a recorrer casa por casa con sus niveles inferiores iluminados por las intermitencias del luminoso. Efectivamente, no era s610 la luz de la plaza la que irradiabafuera de sus limites. Era tambiCn la luz del luminoso la que 10s teiia, asi como tambiCn era otra la acera y la calle y hasta 10s firboles se afectaban, se moditicaban tal como ella misma que percibia el hecho con claridad absoluta. Y en verdad ese aviso tenia una falla: la alturadel edificiosobie el cual descansaba. No era suficiente y por esos 10s neones no se diluian como debieran sino que, como 10s rayos del sol, pintaban su alrededor. Por eso se levant6del banco de piedra y por unos momentos debi6 desentumecerse moviendo las piernas y las manos. Destensando su cuello se qued6 rigida. Vi0 el luminoso proyectarse sobre su vestido gris. Unas lineasrojascruzaban su vestido. No claramente sino como una luz que se reflejaba encima. Tom6 otra posici6n, aIej6ndose un trecho de donde estuvo tanto tiempo sentada antes, per0 siempre siguiendo la direcci6n del letrero. Era lo mismo. Se reflejaban sobre ella una tenues marcas de luz en un color, a esa distancia, rosado. Busc6 distintas formas de desplazamientoy en cada una de ellas seguia impresa por el luminoso. Este se evidenciaba m6s hacia el centro de la plaza donde ella estaba de espalda a la calle m6s importante que circundaba al cuadrante. Era ahiel 6ngulojustoen que el luminoso caia con m6s fuerza alcanzando a denotar incluso letras que, muy diluidas, no llegaban a formar palabras. Per0 alli estaban 10s grafismos que aceptaban m6s de una interpretaci6n. Cada uno de ellos contenia mis de una letra. Se sobrepuso al frio del centro, que no era aminorado por 10s &-boles y extendi6 con las manos su vestido. Eso era. Ahora ella tenia el elemento que faltaba. Sup0 en ese instante que tambiCn estaba atravesada en el rostro, en las manos, en las piernas: en la came. Trat6 de adivinar que signo caia sobre ella, mirando para eso la altnm ~ I I P cncmndia el Inminoso. Estuvo en eso mucho rato 192
  • 159. Dud6 entre un par y ademh por la desfiguracibn de la lejania, en cud otra podria convertirse. Decidi6 dejarlo por un rat0 hasta alcanzar la serenidad y lucidez completa. No podiaequivocarsey creererrhamente queera impresapor una letra que finalmente nunca le habia correspondido en realidad. Volvi6a su puesto inicial, per0estavez susojosestaban prendidos a1 centro de la plaza. Vi0 alli la caida de las letras, que aunque difusas, se suponian por lalectura quehacia de las emanadaspor la altura. Para eso se sent6 de nuevo en el banco de piedra que le otorgabauna mirada mbseficaz. Seacomod6 enel asiento,per0 un ruido la distrajo; con el borde de su vestido habia dejado caer la bolsa de papel a1 suelo. Se agach6 a recogerla y la pus0 de nuevo sobre el banco. Sup0despuCsdeunacortamirada queleeraimposibleprecisar con certeza una combinatoria exacta. Que dos, tres o cuatro letras podrian caer si ella se paraba en un lugar preciso. Y era mds a h , por la misma distancia, unas se montaban sobre las otras, dando origen a palabras completas, que mAs allb de un sentido claro o riguroso se establecian como nexos. Ademb para eso debia contar con su absoluta rigidez, lo que era del todoimposiblepor el fnoreinantey cadauno de susmovimien- tos permitirian la entrada de otros signos v Dor eso de distintas palabras. Se levant6 despuCs de un rat0 y plaza. Su mirada vagaba sobre GI ~ J L Uu UICII JC G I C V ~ U ~JUUIC la copa de 10s&boleshasta dejarse caer sobre 10s faroles. Estuvo en eso alg6n tiempo. El frio era intenso. Era el instante en que la noche se consumia como tal, para dar paso en poco tiempo a 10s primeros atisbos del amanecer. Por eso mismo, tal vez, era un momento limite en el cual la luz elCctrica estaba iluminando la plaza con mayor eficacia, resaltada de otra manera que en horas anteriores, cuando SIu insuficiencia de luminosidad era notoria. as de la plaza. Detuvo sus pasos. Volvi6 a1 _ _ _ I--__ -1- I - - -1 -_-1 --A?--.- -1- Asi se prendian zoni banco de piedra para sentme C N Z ~ U U ias pienias y el reirwe ue susmanos le dio calor. Su espalda seguia curvada hacia adelantey su aspect0 general era demacrado y macilento. Estaba cerca del amanecer. Por lo cerrado de la noche deberia abrirse otro ciclo. El luminoso estaba en su mhima potencia y, proyectado en el centro de la plaza, se hacia mbs ostensible que 193
  • 160. nunca. Mir6 hacia 61, hacia la plaza y cada uno de sus rincones. Cambi6 de asiento para ubicarse directamentebajo un farol. Asi estaba del todo iluminada. Tom6 con sus manos el bolso de papel que le habia acompaiiado toda la noche. Hizo ruido con sus manipulaciones, la abertura estaba armgada y torcida como sello. Lo abri6 cuidadosamente, sac6 del interior un espejo de regular porte. Mir6 su rostro larga- mente, incluso ensay6 una sonrisa. Pas6 repetidamente su mano por la cara. Alej6 y acercd el espejo. Se mir6 desde todos 10s ingulos posibles. En un momento lo dej6 apoyado sobreel borde de la baranda cercana para observar desde el suelo su rostro. Se levant6 enseguida caminando hacia el centro; Se volvi6 a exponer al luminoso. Mir6 su cara en el espejomucho mis diluida y cruzada friigilmente por las luces. Volvi6 a su asientoprimitivo. Guard6el espejo, dejindolo caeren la bolsa de papel. Hundi6 su mano hasta lo profundo de la bolsa y sac6 de alli una tijera. Levant6 su mano con la tijera hasta la cabeza. Secort6 un mech6n de sus cabellos. Se par6 enseguida. Fue hacia el centro de la plaza y parada bajo el alerodel luminoso comenz6 a cortar suscabellos. Su pel0caia sobreel suelocopando el alrededor. Su cabeza articulaba10s movimientosrotatorios para asi, con susmanos, llegarhasta la nuca, loque para ellaera dificil. Su frente y sus hombrosestaban totalmente despejados.Ya el pel0 estabapegadoalcasco de su crineo. Seinterrumpid.Pas6 su mano acariciindose la nuca, la parte frontal, 10s costados. Se qued6 parada con 10s brazos caidos y la tijera que todavia permanecia entreabierta en una de sus manos. Respir6 intensamente. Nueva- menteelev6 sus manos sobrela cabezay recomenz6con suscortes irregulares. A pedazos aparecia su cascoblanquecino. Los huecos en su cdneo eran notorios. Las partes recubiertas por cabellos tenian un tonomis oscuroaunquetambih transparentes.En lineas generales, las zonasque no estabanrapadas no tenian mis que uno o dos centimetros de largo. Pese a1frio gotas de sudor resbalaban sobre su frente. Estuvo de pie un rato miis en el centro de la plaza. Finalmente camin6 hasta un banco, tom6 la bolsa, y se sent6 en uno que estaba bajo un farol. Sac6 nuevamente el espejo. Guard6 las tijeras. Se mir6 levantando & inclinando el espejo. Por un
  • 161. sectordelafrentequequed6casitotalmente rapado, porqueel pel0 no desaparecia totalmente. Empezaba dCbilmente el amanecer. Una tenue claridad competia debilitando las luces del alumbrado p6blico. Sevolvi6 a cambiarde lugar hasta un bancode madera, mientras lo hacia, su pelada se volvia gris. Se sent6 alli apoyando su cabeza contra el respaldo del asiento. El amaneceravanzabacon rapidez, aunque todavia el lugar se veia en penumbras. Seguiasentadacon la cabezaapoyada en el respal- do per0 sus ojos estaban abiertos del todo. Los primeros autom6viles comenzaban a circular alrededor de la plaza, sus focos todavia estaban encendidos. Luegopas6 el primer peat6n por el frente. Igualque el tiltimode la noche anterior, iba con las solapas de su chaqueta levantadas, caminandoriipido. Uno tras otroempezaron a sucederse 10s autos. TambiCn las personas que pasaban aumentaron como si la luz natural miigicamente las multiplicara. Ella las seguia con la mi- rada. Vi0tambiCncomodesdeuna de lascasas saliaun hombre cerrando la puerta cuidadosamente tras de si. Las ventanas del edificio dejabanver sus lucesencendidas. Losruidosempezaban a inundar el espacio. Ella volvib a buscar en el fondo de la bolsa y de alli sac6un collar de pedrerias. Se lo pus0 alrededor del cuello. El collar cay6 sobre la parte frontal de su vestido. Asi se'quedb, erguida sobre el asiento con la bolsa de papel entre las manos. Sus pies cruzados sobre el suelo. Su cara limpida mirando de un lado a otro. El primer peat6n cruz6 la plaza, seguramentepara acortar camino. Sumirada distraida laenfoc6vagamente, luegode manera abierta. Sus ojos se cruzaron. Ella sostuvo la mirada por un instante, per0 despuCs la dej6 ir hacia la calle de enfrente. La gente era ahora heterogCnea, mujeres, hombres, estudiantes. Todos ellos iban a almna narte v lor;ruidos crecian en el momento en aue el dia va
  • 162. A Zurita
  • 163. -r 1 U L U 1u IvIIIIUIuLIvII UL u 1 1 u L I I I U ~ L I ILII 1u I I L L I U I U L U . V I 5 &QuoVadis? 89 L In i
  • 164. LUMPERICA :?: primela v$ih de mundo de una mujer emq- gida desde el $ranscurso de una nkhe bnica: sita en la Plaza piiblica. Wsando multiples recursiosIingiiisticosy narrativos,Diarnela El- tit.’dhcuehtadeun mundoobturado,marginal y btillante, en cuya trama sejuega la sobrevi- vencia deuna conciencia luciday triigica has- ta el fin. Intensamente ruptural-conrespecto a la na- rrativa tradicional, el hecho qae haya si$oy escritapor una mujerjmplica-de una u otra forma- la irrupci6n.deun.nuevo sujeto, de una mirada tan unid comorepresentativa en la cualelcWh6de“lo femhnino” sedesda za abntptamentehaeia las zonas mas clausu- radas, inquietantes9reveladoras de la condi- cion humana.