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08 Pp Xtnos

  1. 1. Curso de Historia de los Primeros Cristianos Parroquia de la Vera Cruz (agosto-octubre de 2007) Octava sesión: Constitución orgánica de la Iglesia Fecha: Jueves 20 de septiembre de 2007 Expositor: Arturo Ibáñez León
  2. 2. Temario <ul><li>Iglesias locales e Iglesia universal </li></ul><ul><li>Organización. Diversidad de formas </li></ul><ul><li>Ministerios </li></ul><ul><li>La Iglesia universal </li></ul><ul><li>Diócesis, metropolitanos y patriarcados </li></ul><ul><li>El Primado del obispo de Roma </li></ul>
  3. 3. I. IGLESIA LOCAL E IGLESIA UNIVERSAL <ul><li>La palabra Iglesia significa convocación. Ello es muy propio porque la Iglesia es el nuevo pueblo de Dios convocado por la palabra y constituido por la gracia que se nos da por los sacramentos, fundado por Cristo y regido por el Papa y los obispos, que conducen a los fieles a la salvación bajo la acción del Espíritu Santo. Cuando en las escrituras se habla de Reino de Dios, Nuevo Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, se está hablando de la Iglesia. </li></ul><ul><li>Jesucristo fundó la Iglesia para continuar su obra salvadora. La Iglesia es un espacio a través del cual la Palabra de Dios sigue su camino glorioso, develando la fecundidad y riqueza del misterio de Jesús. </li></ul><ul><li>En el Evangelio consta que Cristo quiso fundar la Iglesia (Mt. 16, 18 y ss.). Predicó la Buena Nueva, es decir, la llegada del Reino de Dios, y mediante parábolas explicó la naturaleza de ese Reino. Precisó que ese Reino estaba estructurado jerárquicamente: </li></ul><ul><li>Eligió a los Doce Apóstoles. Otro grupo también seguía al Señor eran los discípulos del Señor. </li></ul><ul><li>Concedió poderes especiales a los Apóstoles. </li></ul><ul><li>Pedro recibió los poderes supremos. </li></ul><ul><li>El día de Pentecostés, el Espíritu Santo fortaleció a la Iglesia </li></ul>
  4. 4. <ul><li>Las iglesias locales y la Iglesia universal son un don de lo alto en que intervienen las tres personas de la santísima trinidad: Cristo “ convocó a los que amó, para que estuvieran con él y para enviarlos a anunciar el evangelio ”(Marcos 3, 13-14); pero “ nadie va al Hijo si el Padre no lo lleva ” (Juan 6, 44); y no puede haber un verdadero encuentro con Cristo si no es por la fuerza del Espíritu, porque “ nadie puede decir ¡Jesús es Señor! si no es por influjo del Espíritu Santo ” (1 Cor. 12, 3) . Los primitivos cristianos tenían consciencia de esto. </li></ul><ul><li>Preocupación fundamental de los primeros cristianos: creación de comunidades locales cimentadas en el amor mutuo. Jesús dijo: “ Que os améis unos a otros como yo os he amado ” (Juan 13, 34). Cada comunidad cristiana local lleva la impronta de la Santísima Trinidad: se reúne, crece y se desarrolla por los dones de lo alto. </li></ul><ul><li>Cada iglesia local tenía dentro de sí misma los elementos esenciales para vivir de manera autónoma la salvación: la fe, el bautismo, la comunión eucarística, los carismas concedidos por el Espíritu Santo, los servicios que cada fiel presta en la comunidad, y los ministerios especiales para los que algunos fieles son deputados por la comunidad. </li></ul><ul><li>Pero esta autonomía no significaba que las comunidades locales vivieran encerradas en sí mismas: un elemento constitutivo de cada comunidad cristiana era su apertura a la comunión con las demás, lo cual da lugar a la Iglesia universal por encima de las Iglesias locales. Luego, la Iglesia universal es la totalidad de las comunidades cristianas esparcidas por el mundo. </li></ul>
  5. 5. II. ORGANIZACIÓN. DIVERSIDAD DE FORMAS <ul><li>La Iglesia: obra de Dios y de los hombres </li></ul><ul><li>La Iglesia es obra de Dios, pero también obra de los hombres concretos que caminan por el tiempo y el espacio. </li></ul><ul><li>Por ello, la Iglesia asume rostros diferentes según las circunstancias de tiempo y de lugares en que se hallan los hombres convocados por Dios y que están llamados a ser testigos para aquellos que todavía no han escuchado la Palabra de Dios. Lo que los une es la común respuesta a la Palabra que los ha convocado. </li></ul><ul><li>Existían diferencias entre unas y otras comunidades, porque cada iglesia local se desarrolló a través de la encarnación en el modo de ser y de sentir de cada pueblo. Esta pluralidad no se oponía a la unidad fundamental de la Iglesia. Por el contrario, era la mejor demostración de la comunión eclesial, que sólo puede darse por la convergencia de las diferencias y no por la uniformidad que las anula, pero respetando los elementos esenciales para que existiera una comunidad cristiana. </li></ul><ul><li>Para que existiera una comunidad cristiana, tenía que existir una coincidencia fundada en la fidelidad “ a las enseñanzas de los Apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones ” (Hechos 2, 42) </li></ul><ul><li>Por el dinamismo interno de apertura al resto de las comunidades cristianas, se fueron configurando algunas que aglutinaban a las demás existentes en una región, adquiriendo rasgos que les daba una fisonomía particular en su disciplina, en su liturgia, e incluso en las formulaciones de la fe, según el contexto socio-cultural en que se crearon. </li></ul>
  6. 6. <ul><li>Espontaneidad y creatividad en los orígenes </li></ul><ul><li>Al principio no existió un arquetipo o modelo de Iglesia. </li></ul><ul><li>Cada comunidad cristiana se dotó a sí misma de una mínima organización interna, que en lo fundamental respondía a los postulados y exigencias concretas que, de alguna manera, se consideran como manifestaciones coherentes de la fe en Cristo salvador. Esto se conseguía a través de la sucesión apostólica. </li></ul><ul><li>Pero a medida que los Apóstoles fueron faltando, la institucionalización de la Iglesia se aceleró. </li></ul><ul><li>Tendencias que se manifestaron desde el principio: </li></ul><ul><li>La que arranca de la Iglesia de Jerusalén. En su estructura más exterior toma elementos de la estructura sinagogal del judaísmo. Se plasmará en las iglesias de Palestina; </li></ul><ul><li>Las comunidades de origen paulino, que manifiestan mayor espontaneidad y creatividad, y que San Pablo considera como manifestaciones del Espíritu Santo, conforme a lo cual cree que cada cristiano tiene sus propios dones o carismas, que se deben poner en servicio de la comunidad. (1 Cor. 12, 7; 12, 28). </li></ul><ul><li>San Pablo entiende que la Iglesia es un organismo vivo, animado por la fuerza del Espíritu Santo; es un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Por ello exige de los fieles el reconocimiento hacia quienes en el Señor presiden la comunidad: los obispos y los diáconos (Flp. 1, 11; 1 Tes.5, 12), hoy más bien los presbíteros y sus asistentes, encargados de dirigir y atender la comunidad (Tit. 1, 5) </li></ul>
  7. 7. III. MINISTERIOS <ul><li>Ministerios según las distintas necesidades. La jerarquía </li></ul><ul><li>En la Iglesia primitiva los diversos ministerios surgen conforme a las necesidades de las distintas iglesias locales. </li></ul><ul><li>La comunidad de Jerusalén, por ejemplo, giraba exclusivamente en torno a los Doce. </li></ul><ul><li>Las necesidades de atención de las viudas y de los pobres del grupo helenista, determinó que se constituyeran el grupo de los Siete Diáconos. Se dedicaban a las tareas administrativas, pero también realizaban una intensa predicación. Por ejemplo, San Esteban. También colaboraban los presbíteros. </li></ul><ul><li>Como consecuencia del martirio de Esteban y de la persecución de Herodes que culminó con la muerte de Santiago el Mayor y la prisión de Pedro, se produjo la dispersión de los diáconos y del grupo de los Doce. </li></ul><ul><li>Los Apóstoles ya no se reunieron para designar un sucesor de Santiago el Mayor, pues el simbolismo de los Doce, en cuanto representaban al pueblo de Israel (las doce tribus), ya no tenía sentido porque la Iglesia se había abierto a los paganos. </li></ul>
  8. 8. <ul><li>Los ministerios durante la primera expansión de la Iglesia </li></ul><ul><li>La apertura a los paganos trajo un nuevo tipo de organización de los ministerios. </li></ul><ul><li>La gran expansión misionera de la Iglesia se produjo desde que Pedro se marchó de Jerusalén. La iniciativa partió de Antioquía. Esta primera gran expansión termina con la muerte de Pedro y Pablo en Roma, durante la persecución de Nerón. </li></ul><ul><li>En esta etapa los ministerios giraban en torno a : </li></ul><ul><li>Los Apóstoles: Protagonistas de la primera gran expansión. Iban de ciudad en ciudad, constituyendo las primeras comunidades. </li></ul><ul><li>Los profetas: Hablaban en el Espíritu. Predicaban la homilía en la asamblea eucarística. </li></ul><ul><li>Los doctores o maestros: Impartían una enseñanza más sistemática de la palabra de Dios </li></ul><ul><li>Cada comunidad cristiana proveniente del paganismo, elegía sus propios ministros: obispos y diáconos. (Flp. 1, 1; Tes. 5, 12-13) </li></ul>
  9. 9. <ul><li>Ministerios de animación de las comunidades </li></ul><ul><li>Después de la primera gran expansión del cristianismo por las principales ciudades de la cuenca del mediterráneo, era importante consolidar lo ya conseguido. </li></ul><ul><li>Esta etapa es la de los ministros que San Pablo llama “evangelizadores y pastores” (Ef. 4, 11). A ellos se dirigen principalmente las denominadas Cartas pastorales. </li></ul><ul><li>Era preciso animar desde dentro a los cristianos sometidos a un doble peligro: la presencia de algunos pastores indignos y las herejías gnósticas que ponían en peligro la fe. </li></ul><ul><li>En esta última etapa del siglo I siguen presentes en las comunidades los presbíteros (o ancianos, a veces denominados “vigilantes”) y los diáconos o auxiliares. </li></ul>
  10. 10. <ul><li>La triple jerarquía ministerial: obispos, presbíteros y diáconos </li></ul><ul><li>Cristo fundó la Iglesia, sociedad visible a cuya cabeza puso al Colegio de los Apóstoles y como jefe de estos a Pedro. Después de Pentecostés, los apóstoles adquieren conciencia de su autoridad y su voluntad se fortalece. La jerarquía establecida por Cristo se presenta en perfecto funcionamiento. </li></ul><ul><li>Con el tiempo aparecen los presbíteros (ministros de la liturgia cristiana) bajo las órdenes de los obispos; y los diáconos (auxiliares en las funciones sacerdotales). La comunidad de Jerusalén así se organiza y también las iglesias fundadas por San Pablo y San Juan. </li></ul><ul><li>La generación posterior a las de los apóstoles, la de los padres apostólicos marca el estado de la Iglesia con una jerarquía completa y bien organizada. En las cartas de San Ignacio de Antioquía aparece ya la figura del obispo monárquico al frente de la comunidad cristiana como garantía de unidad, con suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio. Aparece rodeado de del consejo de los presbíteros y diáconos. </li></ul><ul><li>Desde entonces, esta triple jerarquía se estableció de modo permanente en la Iglesia. </li></ul>
  11. 11. <ul><li>Sucesión apostólica </li></ul><ul><li>El ministerio es un servicio a la Palabra de Dios, a la comunidad. Nadie debe monopolizarlo en provecho propio. </li></ul><ul><li>Estas directrices fueron dadas por Jesús a los Apóstoles cuando les transmitió su autoridad y el mismo sentido se conserva cuando los Apóstoles transmitieron su autoridad a sus sucesores. </li></ul><ul><li>La sucesión apostólica implica que los Apóstoles instituyeron obispos en las Iglesias como sus sucesores, y les confiaron la misión de enseñar en su lugar. Por ello en las diversas Iglesias se enseña la misma doctrina. </li></ul><ul><li>La sucesión apostólica era la mejor garantía contra la introducción de falsas doctrinas, como por ejemplo, el gnosticismo (los gnósticos pretendían la posesión de una revelación particular que los iniciaba en los misterios). Esta herejía se hizo muy peligrosa después de la muerte de los últimos Apóstoles. Se hacía necesario señalar con precisión quienes garantizaban la tradición doctrinal recibida de los Apóstoles </li></ul>
  12. 12. <ul><li>Distinción entre el clero y los fieles </li></ul><ul><li>Ya en la comunidad de Jerusalén existía una diferenciación entre los Doce y los Siete Diáconos, por una parte, y los fieles, por la otra. Esta diferenciación se fue acentuando con el correr del tiempo. </li></ul><ul><li>La distinción entre clero y fieles ya está plenamente establecida y legitimada teológicamente por la Tradición apostólica del Papa San Hipólito (+235). </li></ul><ul><li>Según Hipólito, los obispos, presbíteros y diáconos reciben una gracia especial por la imposición de las manos y la oración, de manera que les es propia y no la comparten con los fieles, aunque les haya sido otorgada para el servicio de toda la comunidad cristiana. </li></ul>
  13. 13. <ul><li>Otros ministerios eclesiásticos </li></ul><ul><li>A lo largo del siglo III se presentan nuevas necesidades en las comunidades cristianas. Ello da lugar a la creación de nuevos ministerios. </li></ul><ul><li>No pertenecían propiamente al ministerio ordenado. Se fueron creando a medida que fue aumentando el número de cristianos. </li></ul><ul><li>En Roma, hacia el año 250, existían: </li></ul><ul><li>Los subdiáconos: ayudantes directos de los diáconos; </li></ul><ul><li>Los acólitos: preparaban los elementos necesarios para las celebraciones litúrgicas; </li></ul><ul><li>Los lectores: lectura de libros santos en dichas celebraciones; </li></ul><ul><li>Los exorcistas: encargados de la expulsión de demonios; </li></ul><ul><li>Los ostiarios: encargados de vigilar las puertas de las iglesias; y </li></ul><ul><li>Los fossores: encargados de excavar las tumbas y del cuidado de los cementerios cristianos. </li></ul>
  14. 14. IV. LA IGLESIA UNIVERSAL <ul><li>Comunión en la Iglesia primitiva </li></ul><ul><li>Entre las comunidades cristianas existía un vínculo que las mantenía unidas, dentro del respeto a la autonomía de cada una. Este vínculo es la comunión </li></ul><ul><li>En la Iglesia primitiva la comunión era la comunión de los fieles entre sí, de los fieles con los obispos, de los obispos entre sí, y de todos con Cristo, Cabeza del Cuerpo de toda la Iglesia. </li></ul><ul><li>Por ello, con frecuencia, en los escritos de la Iglesia primitiva, “comunión” es sinónimo de “Iglesia universal”. </li></ul><ul><li>Para la comunión es fundamental la unidad de fe, pero no basta para realizarla. Es algo más que la mera concordia en el modo de pensar, aunque la comunión tampoco elimina cualquier diferencia en el modo de pensar. </li></ul>
  15. 15. <ul><li>Expresiones de la comunidad eclesial (cómo se hace visible la comunión entre las diversas Iglesias locales) </li></ul><ul><li>Por la participación en la comunión eucarística . Ésta significaba y causaba la unidad con Cristo y con la Iglesia. </li></ul><ul><li>Las cartas de comunión . Los obispos se comunicaban entre sí su elección por medio de cartas. Los obispos de mayor prestigio escribían cartas a otras iglesias para ayudarlas en conflictos o problemas, se daban consejos o se respondían consultas. </li></ul><ul><li>Las cartas de comunión, de recomendación y cartas de paz . De manos del obispo, se proveían de ellas los cristianos que emprendían algún viaje para atestiguar su comunión con aquel y para que los recibieran en las comunidades que visitaban. Quien portaba estos documentos tenía derecho a ser admitido en la comunión eucarística y a la hospitalidad. </li></ul><ul><li>La hospitalidad . </li></ul><ul><li>Estar en comunión con el obispo de Roma . Era un criterio infalible de comunión con la Iglesia universal. En la Iglesia de Roma, por ser la sede de Pedro, está el fundamento de toda la comunión católica. </li></ul>
  16. 16. <ul><li>Comunión y excomunión </li></ul><ul><li>En la Iglesia primitiva la excomunión era la rotura de las relaciones de comunión, tanto de la eucarística como de la epistolar. </li></ul><ul><li>Podía excomulgar un obispo a un grupo de fieles, un obispo a otro obispo, e incluso un fiel cristiano a un obispo. Es decir, cualquier cristiano podía excomulgar a otro. </li></ul><ul><li>Pero la eficacia dependía de quien siguiera al que excomulgaba o al excomulgado. </li></ul>
  17. 17. V. DIÓCESIS, METROPOLITANOS Y PATRIARCADOS <ul><li>Organización administrativa del Imperio romano en los primeros tiempos del cristianismo </li></ul><ul><li>Al tiempo del surgimiento del cristianismo, el Imperio romano se dividía en Provincias. </li></ul><ul><li>Posteriormente, el emperador Diocleciano (284-305) emprendió una serie de reformas administrativas completadas por Constantino (306-337). </li></ul><ul><li>Se crearon las diócesis. Una diócesis agrupaba un número variable de provincias. A su vez las diócesis se agrupaban en prefecturas. </li></ul>
  18. 18. <ul><li>Organización administrativa de la primitiva Iglesia cristiana </li></ul><ul><li>La división administrativa del Imperio fue el modelo seguido por la Iglesia. </li></ul><ul><li>Diócesis . Era la comunidad cristiana de una ciudad y que estaba presidida por un obispo. A medida que el cristianismo se fue expandiendo por el campo, se crearon comunidades cristianas más pequeñas. El obispo enviaba a un obispo auxiliar o a un presbítero para atenderlas. </li></ul><ul><li>Luego, una provincia civil del Imperio estaba conformada por varias diócesis o comunidades presididas por sus propios obispos. Un conjunto de diócesis formaba una provincia eclesiástica </li></ul><ul><li>Metropolitanos . El metropolitano era el obispo que presidía la comunidad cristiana de la capital de la provincia civil. Este fue adquiriendo cierta primacía sobre las demás diócesis. Así se convirtió en el metropolitano de la provincia eclesiástica. Vigilaba la disciplina y confirmaba la elección de los obispos de su provincia. </li></ul><ul><li>Patriarcado . Es la conjunción de varias provincias eclesiásticas. La capital del patriarcado coincidía con la capital de la diócesis civil (que comprendía varias provincias civiles). El patriarca tenía jurisdicción sobre todos los metropolitanos de su demarcación geográfica. </li></ul><ul><li>El Concilio de Nicea (325) ratificó este ordenamiento eclesiástico que se había ido consolidando a lo largo del siglo III. En su canon VI se refiere a la precedencia de los patriarcados según el siguiente orden: Roma, Alejandría y Antioquía. No mucho después de añadió el patriarcado de Constantinopla. También a Jerusalén se le reconoció honoríficamente un título especial de preferencia. En el 451 se le concede el título de patriarcado. </li></ul>
  19. 19. VI. EL PRIMADO DEL OBISPO DE ROMA <ul><li>Fundamento teológico </li></ul><ul><li>El fundamento teológico del primado del obispo de Roma se encuentra en el primado de Pedro, quien fue obispo de Roma. </li></ul><ul><li>Se trata de un primado no sólo de honor sino que también de jurisdicción, puesto que se trata de un primado en cuestiones de fe y costumbres, de disciplina y de gobierno sobre la Iglesia universal. </li></ul><ul><li>Muchos escritos de los santos Padres que deben ser considerados como verdaderos elementos teológicos del primado del obispo de Roma (sólo existe una Iglesia, fuera de la cual no hay salvación; el signo de esta Iglesia es la comunión eclesiástica; por mandato de Cristo, Pedro es cabeza de los Apóstoles en la que se funda la unidad de la Iglesia universal; el depósito de la fe se conserva en las Iglesias apostólicas, especialmente en la de Roma; el obispo de Roma es el sucesor actual del Apóstol San Pedro). </li></ul>
  20. 20. <ul><li>Ejercicio del primado romano hasta Constantino </li></ul><ul><li>Debemos recordar la primacía de Pedro . Pedro recibió el cargo de jefe supremo y ejerció la supremacía sobre los demás Apóstoles. </li></ul><ul><li>Jesucristo confirió esta autoridad suprema a Pedro. Así aparece claramente en los evangelios: es la piedra sobre la que Cristo edificará su Iglesia (Mateo 16, 18 y ss); se le confieren las llaves del cielo; todo lo que atare y desatare en la tierra será atado o desatado en el cielo, etcétera. Más aún, Pedro actúa como jefe supremo de los Apóstoles y los demás le reconocen esta supremacía; después de Pentecostés ejerce una verdadera autoridad sobre todos los fieles, etcétera. </li></ul><ul><li>Pedro fue obispo de Roma. La Iglesia se perpetúa, crece y desarrolla hasta el fin del mundo. Por ello, la unidad y autoridad monárquica que Cristo depositó en Pedro, debía perpetuarse en la Iglesia católica. Luego, en los sucesores de Pedro en la cátedra de Roma, se mantiene esta primacía . </li></ul>
  21. 21. <ul><li>Desde antiguo hay antecedentes del ejercicio del primado, de la autoridad superior del obispo de Roma en la Iglesia universal: </li></ul><ul><li>Epístola del Papa San Clemente romano o San Clemente I (90-99) a la Iglesia de Corinto. La Iglesia de Corinto eleva un recurso para ser conocido por el obispo de Roma; </li></ul><ul><li>Ignacio de Antioquía, en carta a los romanos, llama a la iglesia de Roma “cabeza de caridad”; </li></ul><ul><li>San Ireneo, en el año 180, en su tratado Contra todas las herejías proclama la primacía de la iglesia de Roma y, por consiguiente, de su obispo sobre todas las demás iglesias; </li></ul><ul><li>Actuación del Papa San Víctor I (189-199) en la controversia pascual. Lanza excomunión general contra la herejía antitrinitaria de Tedoto de Bizancio; </li></ul><ul><li>El Papa San Calixto I (217-222) publica para la Iglesia universal el edicto admitiendo a penitencia a los adultos, condenando así el rigorismo de Hipólito y tertuliano; </li></ul><ul><li>El Papa San Dionisio (259-268), en el año 260, condena para toda la Iglesia el subordinacianismo y el sabelianismo; </li></ul>
  22. 22. <ul><li>En suma, el obispo de Roma, en cuanto autoridad suprema de la Iglesia, interviene constantemente. Sínodos diocesanos le envían sus acuerdos para su aprobación. Los concilios ecuménicos se juzgan en su plena jurisdicción sólo si cuentan con la autorización del representante del Papa. Incluso los herejes y cismáticos buscan el reconocimiento del obispo de Roma. </li></ul><ul><li>TODO LO DICHO ES TESTIMONIO DE QUE ROMA ERA EL CENTRO DE LA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO </li></ul>
  23. 23. www.apologeticahistorica.blogspot.com

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