Artículo sobreacosoescolar (jordi collel i caralt)

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Artículo sobreacosoescolar (jordi collel i caralt)

  1. 1. ISSN: 1699-6410 Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology, 2 (2006) 9-14 El acoso escolar: un enfoque psicopatológico Jordi Collell i Caralt1 Psicólogo. Observatorio Europeo de la Violencia. Carme Escudé Miquel. Psicóloga. Observatorio Europeo de la Violencia.INTRODUCCIÓN Aunque el fenómeno del acoso entre alumnos jóvenes a poco que tengan relación con el sistema(bullying) ha tenido recientemente una repercusión educativo (disruptividad, indisciplina, vandalismo,mediática importante, su abordaje se realiza en la conductas delictivas, etc.), que aunque puedan estarmayoría de los casos desde una óptica puramente relacionadas, presentan características diferenciadas.escolar, implicando acciones puntuales como la Por ello nos parece necesario delimitar de quéaplicación del código disciplinario o el cambio de conductas estamos hablando y cuáles son suscentro para alguno de los afectados, generalmente la consecuencias para los implicados, manifestando lavíctima. necesidad de una intervención que contemple la Por otro lado, por parte de algunos estamentos promoción de la salud tal y como la define la OMS,educativos se han prodigado contundentes mani- concebida no como una mera ausencia de enfermedad,festaciones de tolerancia cero, dirigidas más bien a sino como un estado de bienestar físico, psíquico yatenuar la alarma social del hecho en sí, a partir de social.sanciones al supuesto agresor o agresores, que Finalmente queremos subrayar la importanciarespondiendo a una voluntad real de afrontar el de que las aulas sean entornos seguros donde sefenómeno en su dimensión más amplia. fomente la resiliencia de los alumnos y el bienestar Sin entrar a discutir la eficacia ni la emocional de toda la comunidad educativa.oportunidad de estas acciones, nos parece necesarioaportar un punto de vista que contemple el fenómeno EL ACOSO ESCOLAR: DEFINICIÓNdesde una perspectiva más amplia. El acoso escolar esun fenómeno social por naturaleza, que se produce en Antes de proseguir es preciso delimitargrupos relativamente estables, donde la víctima tiene claramente en qué consiste el fenómeno del acosopocas posibilidades de escapar. Esta dimensión grupal escolar o bullying. Dan Olweus (1983), uno de losno puede ser olvidada al hacer una aproximación al pioneros en la investigación, lo define como unafenómeno ni al planificar la intervención. conducta de persecución física y/o psicológica que La reiteración de las conductas de maltrato realiza un/a alumno/a contra otro/a, al que escoge comosupone un riesgo psicosocial tanto para el agresor o víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa eagresores como para la víctima, pero también para los intencionada, sitúa a la víctima en una posición de lacompañeros del grupo clase y para el entorno mismo que difícilmente puede escapar por sus propios medios.que se ve sometido a un proceso de degradación moral. Añade que la continuidad de estas relaciones provocaLas conductas de maltrato están vinculadas al ajuste en las víctimas efectos claramente negativos: descensopsicosocial de los implicados y tienen un fuerte impacto de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadrosen el clima de convivencia de centro y en la comunidad depresivos, lo que dificulta su integración en el medioen general. escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes. Es preciso señalar que el acoso escolar, tal A partir de este enunciado destacamosvez por la repercusión mediática que adquieren algunos elementos relevantes: (1) la repetición de lasdeterminados sucesos que se producen en la escuela, se acciones, (2) la intencionalidad del agresor, (3) laasimila a la llamada violencia escolar, constructo indefensión de la víctima en unas relacionescuestionable bajo cuyo paraguas se amparan todas las determinadas por el abuso de poder y, finalmente (4) lasactuaciones más o menos violentas llevadas a cabo por graves consecuencias que vivir en un entorno que tolera el maltrato puede acarrear para todos los implicados.Los autores son profesores de enseñanza secundaria y miembros delObservatorio Europeo de la Violencia.Dirección de contacto: jcollell@xtec.net, cescude@xtec.net
  2. 2. Collell,J.. y Escudé, C.: El acoso escolar: un enfoque psicopatológico¿De qué conductas estamos hablando? Los adultos parecen esperar que el bullying Se suele asimilar el bullying a las sea un problema transitorio; pero éste no es el caso: elconfrontaciones esporádicas o a otras situaciones bullying es persistente por definición y está relacionadoconflictivas más o menos violentas que se pueden dar con problemas en muchos ámbitos de la vida actual yen los centros educativos, pero en realidad se trata de futura del niño (Kumpulainen, Räsänen, Entonen,un proceso más complejo que conlleva la ruptura de la Almqvist, Kresanov et al., 1998).simetría que debería presidir las relaciones entre A efectos de intervención, es útil clasificar lasiguales, y la reestructuración de estas relaciones bajo un diversas formas que pueden adoptar las conductas deesquema de dominio-sumisión que se mantiene estable maltrato entre iguales. Las recogemos en la siguienteen el tiempo. tabla: Directa Indirecta -Dar empujones -Robar objetos de uno Física -Pegar -Romper objetos de uno -Amenazar con armas… -Esconder objetos de uno… -Insultar -Burlarse -Hablar mal de uno Verbal -Poner motes... -Difundir falsos rumores… Exclusión Social -Excluir del grupo -Ignorar -No dejar participar... -Ningunear...Tabla 1: Clasificación de las formas de maltrato entre iguales. Distinguimos entre formas abiertas (en línea continua) y relacionales (en línea de puntos). Es preciso señalar la poca atención que se El agresor: raramente actúa solo;suele prestar al maltrato verbal y especialmente a la generalmente busca el apoyo del grupo. En estaexclusión social. Estas formas son poco consideradas categoría distinguimos dos tipologías: (1) lay pueden gozar de cierta permisividad por parte de predominantemente dominante, con tendencia a lalos mismos compañeros o incluso los adultos, que personalidad antisocial, relacionada con lasuelen asimilar el maltrato a la violencia física. agresividad proactiva, y (2) la predominantemente Contrariamente a lo que puede suponerse, ansiosa, con una baja autoestima y niveles altos delas conductas de maltrato verbal y la exclusión social ansiedad, vinculada a la agresividad reactiva.tienen a largo plazo un peor pronóstico para quien las Los chicos de este segundo grupo suelensufre que la agresión abierta. presentar déficit en el procesamiento de la La agresión indirecta merece una reflexión; información social y pueden manifestar una tendenciaen estos casos el agresor no da la cara, no se a sobreatribuir hostilidad a los demás (sesgoidentifica, se mantiene en la sombra y ello genera atribucional hostil). Esto los hace más vulnerables adudas en la víctima sobre su propia percepción: ¿Me sufrir el rechazo sistemático de sus compañeros yestán agrediendo o me lo estoy imaginando? ¿Es pueden convertirse en agresor/víctima o víctima,casualidad o lo hacen adrede? Estas agresiones según las circunstancias.desestabilizan a la víctima y acaban minando su La víctima: generalmente se encuentraautoestima. Además, la víctima introyecta aislada. También existen diversos tipos de víctima:sentimientos de culpabilidad al no identificar (1) la víctima clásica, ansiosa, insegura, débil, conclaramente a su agresor o agresores. poca competencia social, (2) la víctima provocativa El llamado cyberbullying, que consiste en que presenta un patrón conductual similar a losutilizar las nuevas tecnologías (chats de internet, e- agresores reactivos, con falta de control emocional ymail, SMS...) para realizar conductas intimidatorias, que según los factores contextuales puede asumir elpuede amplificar este efecto y aumentar el miedo y la rol de agresor-víctima y (3) la víctima inespecíficainseguridad de la víctima que se puede sentir acosada que es aquella persona que es vista como diferenteincluso en su propia casa. Esto genera un sentimiento por el grupo y esta diferencia la convierte en objetivo.de vulnerabilidad muy importante. Esta última es la tipología más común. Los espectadores: a veces observan sinROLES EN UNA SITUACIÓN DE BULLYING intervenir pero frecuentemente se suman a las agresiones y amplifican el proceso. Esto se explica Es preciso detenernos un instante, aunque por el fenómeno del contagio social que fomenta lasea brevemente, en los distintos roles que juegan los participación en los actos de intimidación, o tambiénalumnos en una situación de bullying. Ya hemos por el miedo a sufrir las mismas consecuencias si sereferido anteriormente que el maltrato entre alumnos ofrece apoyo a la víctima.se da en un contexto grupal, donde cada uno de los Olweus (2001) describe los distintos rolesalumnos juega un rol (Salmivalli, 1999). que se pueden dar en un grupo de alumnos en una En una situación aguda de acoso situación de acoso como “el círculo del bullying”.encontramos tres tipos de protagonistas: el agresor, la Define las posiciones posibles que van desde elvíctima y los espectadores que presencian las agresor al defensor de la víctima, pasando por los queagresiones. secundan las agresiones, los que muestran su apoyo 10
  3. 3. Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology, 2 (2006) 9-14pero no intervienen directamente, los espectadores y son más proclives a ser clientes de consultapasivos, los posibles defensores, etc. psiquiátrica. Debemos considerar estas características Otro aspecto analizado son las diferenciaspsicológicas con mucha prudencia ya que en realidad entre los distintos roles. Kumpulainen, Rasanen ypor sí solas no explican el fenómeno; desde el punto Henttonen (1999) señalan que los chicos y chicasde vista psicopatológico deben contemplarse como implicados en el rol de agresor presentan trastornosfactores de riesgo. De hecho los factores contextuales de conducta externalizada e hiperactividad; mientrasdesempeñan un papel determinante en la atribución que la implicación en el rol de víctima correlacionade roles que pueden ser cambiantes en el transcurso más con problemas de tipo internalizado. Los chicosdel tiempo. Es “lo que ocurre” lo que hace débil a la y chicas implicados en el rol de agresor-víctimavíctima y fuertes a quienes agreden (Del Barrio, tienen un mayor riesgo de tener más síntomasGutiérrez, Barrios, van der Meulen y Granizo, 2005). psiquiátricos y de estar más perturbados psicológica- mente.El rol de los iguales Otro estudio llevado a cabo en Finlandia A diferencia de las relaciones que los niños (Kaltiala-Heino, Rimpela, Rantanen y Rimpela,y jóvenes mantienen con los adultos, en las relaciones 2000) con una muestra de más de 17.000entre los mismos niños o adolescentes domina la adolescentes de 14 a 16 años, relaciona la implicaciónigualdad de estatus; es decir, sus relaciones tienen un en conductas de maltrato con diferentes trastornoscarácter no jerárquico, se mueven en el plano de la psicopatológicos (síntomas psicosomáticos, depre-simetría horizontal, de aquí la consideración de sión, ansiedad, trastornos de la ingesta y uso de“iguales”. substancias) y confirman que el grupo agresor / Ya casi nadie se atreve a poner en duda la víctima es el que presenta mayor porcentaje deinfluencia de los iguales en los procesos de trastornos, seguido de los agresores y finalmente deaprendizaje, especialmente de normas y relaciones las víctimas.sociales. Frente a un modelo lineal de enseñanza La ansiedad, la depresión y los síntomasrepresentado en las figuras del profesor que enseña y psicosomáticos son más frecuentes entre el grupo dedel alumno que aprende, el aprendizaje entre iguales agresores/víctimas pero igualmente comunes entre losnos desvela un entorno más ecológico. Así, las agresores y las víctimas. El uso excesivo de bebida yrelaciones entre los iguales facilitan el aprendizaje de el uso de sustancias es más común entre los agresoresun amplio abanico de habilidades y actitudes y y en segundo lugar entre los agresores/víctimas. Entrecontribuyen en gran medida al desarrollo emocional, las chicas, los trastornos de la ingesta estáncognitivo y social, pero también pueden ejercer una implicados en todos los roles, mientras que en losinfluencia negativa. chicos solamente los encontramos en el rol agresor / Farrington (1993) señala que, en su forma víctima.más general, el fenómeno del abuso consiste en una Finalmente, queremos señalar que tambiénopresión reiterada, tanto física como psicológica, los espectadores padecen las consecuencias de vivirhacia una persona con un poder menor, por parte de en un entorno regido por el abuso y el maltrato: laotra persona con un poder mayor. Este desequilibrio insensibilización ante el sufrimiento de la víctima o lapuede ser muy evidente (más fuerza física, un grupo creencia en la inevitabilidad de la violencia soncontra una persona sola…) o bien pasar inadvertido, algunas de estas consecuencias.especialmente cuando la diferencia toma un cariz máspsicológico. Agresión y psicopatología El bullying es un problema social y grupal, Aunque una tendencia espontánea hacia lay es en el grupo donde debe resolverse, sin que esto protección de la víctima nos pueda llevar a pensarexcluya posibles intervenciones a nivel individual. que sólo ésta necesita ayuda, debemos considerar queDebemos tener en cuenta que sobredimensionar las realmente existe un riesgo mayor de sufrir trastornosconductas específicas de bullying puede llevarnos a psicosociales en la adolescencia o en la edad adultaintervenir únicamente en las relaciones agresor/víc- en los chicos y chicas que se ven implicados atima y a ignorar el contexto social en que se producen menudo en el rol de agresor.(Salmivalli, Lagerspetz, Björkqvist, Osterman y Así, un análisis más detallado nos muestraKaukiainen, 1996). que los chicos que utilizan la agresión abierta presentan problemas de conducta externalizadaIMPLICACIÓN EN BULLYING Y PSICO- (impulsividad, conductas desafiantes y culpabili-PATOLOGÍA zadoras), mientras que los agresivos relacionales, también pueden exhibir problemas internalizados La implicación reiterada en conductas de (tristeza, ansiedad, quejas somáticas, etc. (Crick ymaltrato y su relación con trastornos psicopatológicos Grotpeter, 1995).en la juventud y edad adulta, ha sido objeto de Desde una perspectiva de género, lainvestigaciones recientes, especialmente en los países agresión abierta se ha vinculado a los chicos y lanórdicos, pioneros en el tema. agresión relacional a las chicas. La implicación en La investigación realizada por Kumpulai- agresión no normativa de género (chicos agresoresnen, Rasanen y Puura (2001) pone de manifiesto que relacionales y chicas abiertamente agresivas) setodos los alumnos implicados en situaciones de vincula a niveles más altos de desajuste psicosocial.maltrato en cualquiera de los roles están en mayor Esto puede ser debido en parte a que son conductassituación de riesgo de sufrir desajustes psicosociales asociadas a un mayor rechazo tanto por parte de losy trastornos psicopatológicos en la adolescencia y en iguales, como de los adultos (Crick, 1997).la vida adulta que los chicos y chicas no implicados, 11
  4. 4. Collell,J.. y Escudé, C.: El acoso escolar: un enfoque psicopatológico También es interesante la relación entre los adaptación en la adolescencia y nos aportandiferentes tipos de agresores y los trastornos elementos relevantes para la intervención.específicos de conducta. Finalmente debemos considerar que las El Trastorno por Déficit de Atención diferentes formas de victimización pueden contribuir(TDAH) es el trastorno psiquiátrico más común entre de manera independiente al desajuste psicosocial yel grupo de agresores, especialmente en el subgrupo escolar del niño y seguramente tienen efectosde agresores/víctimas; éstos suelen ser altamente acumulativos.rechazados por sus iguales porque son molestos eirritantes, pueden tener un pobre funcionamiento LA INTERVENCIÓNacadémico y presentan una conducta estable ybastante extrema (Kumpulainen y otros, 1998; Definir el problemaSchwarz, 2000). Las situaciones de acoso escolar tienen en Otro grupo estaría representado por los común muchos elementos y se podría pensar que laalumnos que presentan Trastornos de Conducta, intervención puede ser muy similar en todos loscaracterizados por un inicio precoz de las conductas casos. Esto no es así, aunque se pueden estableceragresivas, compartirían algunos rasgos con los unas líneas generales, la intervención debeagresores/víctimas, (falta de autorregulación y control concretarse a cada realidad. El éxito que se puedeemocional) así como una tendencia a desarrollar una obtener es proporcional a una definición ajustada depersonalidad antisocial en la edad adulta (Olweus, cada situación, que puede ser muy distinta según los2001). casos y el contexto. Kumpulainen y otros (1998) encuentran que Para planificar adecuadamente unaentre los chicos y chicas agresores reactivos el intervención con posibilidades de éxito nos será útilTrastorno de Conducta y el Trastorno Desafiante son conocer dónde pasan estas cosas, qué chicos y chicasdos veces más comunes que entre los agresores están implicados y hasta qué punto, los puntos fuertesproactivos y tres veces más comunes que entre las y los puntos débiles de cada uno, el tiempo que havíctimas clásicas. transcurrido y las soluciones intentadas, las creencias En cuanto al estatus sociométrico, Asher y y atribuciones respecto el uso de la violencia, tambiénDodge (1986) indican que los niños rechazados por de los adultos, etc. Por otro lado deberemos conocerlos iguales es más probable que muestren conductas el clima de centro, la dinámica del grupo, el trabajoagresivas y disruptivas. tutorial que llevan a cabo, etc. La aproximación multinformante es la másVictimización y psicopatología completa para hacer un diagnóstico ajustado de la El abuso sistemático por parte de los situación. Los informes de profesores y padres nosiguales puede tener un impacto persistente en las pueden ser útiles, pero los alumnos son los mejoresvíctimas. Se sabe que la víctima está en una situación conocedores de la realidad que se da en su grupo y esduradera que incluso se puede repetir en nuevos a ellos a quienes debemos preguntar.ambientes (Salmivalli, Lappalainen y Lagerspetz, La nominación entre iguales se ha mostrado1998). como la técnica más útil y eficaz para determinar los Si examinamos esta implicación en alumnos implicados en las diversas situaciones deexperiencias de victimización debemos distinguir maltrato.entre los efectos que reflejan un funcionamiento por En nuestra investigación (Collell y Escudé,debajo de lo que sería deseable (sentimientos de 2005a y b) hemos utilizado este procedimiento parainfelicidad, bajo nivel de confianza y autoestima, determinar los alumnos implicados en las diversasdesajuste escolar, bajo rendimiento académico, etc.) y situaciones de maltrato (fisico, verbal y exclusiónotros estados psicológicos más estresantes como social). Hemos añadido ítem de prosocialidad parapueden ser altos niveles de ansiedad, depresión o conocer los alumnos que ayudan y que animan a losideación suicida. demás, y también la técnica sociométrica de Coie, En este sentido, los estudios corroboran que Dodge y Coppotelli (1982) que permite clasificar ala duración de la situación de maltrato es una variable los alumnos en populares, rechazados, ignorados yimportante en la gravedad del desajuste psicosocial. controvertidos y correlacionar el estatus sociométricoEn cuanto al tipo de victimización, se señala que la con las nominaciones de agresividad y victimización.victimización física suele desarrollar atribuciones Los resultados nos permiten dibujar elexternalizadas, mientras que la verbal envía mensajes mapa relacional del aula, muy útil para ajustar laal niño que pueden provocar la internalización de los intervención a la realidad concreta del momento.aspectos negativos que le atribuyen los compañeros:(“Eres estúpido, tonto, feo…”). Planificar la intervención Los efectos de la victimización relacional, Alrededor de un 10 % de niños y jóvenesaún podrían ser más perniciosos al transmitir a la podrían sufrir trastornos como resultado de lavíctima el rechazo de los compañeros y la falta de implicación en situaciones de acoso en la escuela.apoyo social que potencia la idea de ser invisible a Desgraciadamente, se pone poca atención a lalos ojos de los demás, de negar la propia existencia estabilidad de estas conductas a lo largo de la infanciacomo persona. En este sentido son interesantes las y, cuando se interviene, la respuesta suele llegar tardeinvestigaciones de Bushs y Ladd (2001), y de Parker y acostumbra a centrarse en atenuar los efectosy Asher (1993) que señalan la importancia que el sintomáticos individuales que obvian el afronta-estatus sociométrico y la reputación entre iguales miento del problema de una manera global.tienen para el ajuste emocional y escolar del niño y su Una intervención centrada exclusivamente en el agresor y/o en la víctima, produce unos efectos 12
  5. 5. Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology, 2 (2006) 9-14indeseables. Culpabiliza a los protagonistas, a la vez Implica asimismo trabajar para la mejora deque libera de responsabilidad a los demás chicos y las relaciones interpersonales y la recuperación de loschicas del grupo, olvidando que son precisamente vínculos comunitarios.éstos los que tienen capacidad para mantener o Nuestra sociedad y su escuela, no puedeinhibir estas situaciones. seguir hablando de niños agresivos, desmotivados, Al tratarse de un fenómeno relacional muchas veces identificados -y etiquetados- ya desdecualquier intervención se debe construir en torno a la Educación Infantil o Primaria, sin una miradauna aproximación sistémica; debe ir más allá del atenta a las causas que subyacen, limitándoseagresor y la víctima, debe incluir los compañeros y el únicamente en muchos casos a la contención. No esentorno (otros alumnos no directamente implicados, una tarea fácil y no puede ser asumida únicamentelos profesores, los padres y también el personal de la por los centros educativos. Es necesaria una visiónescuela). ecológica y el compromiso unánime de los diversos Por ejemplo, hacer una aproximación al agentes sociales.fenómeno, conjuntamente con los alumnos, pensar y Existen numerosas razones por las que losdiscutir entre todos qué puede hacer cada uno para centros educativos, en estrecha colaboración con lasmejorar las relaciones interpersonales, establecer familias y estos agentes sociales, deberían implicarsesistemas de apoyo entre iguales, estrategias de en el bienestar emocional de sus alumnos, entre ellas:afrontamiento y de soporte a la víctima, protocolos de 1) Las relaciones entre iguales son indicadoresactuación, etc. importantes de la salud mental de los alumnos y Estas actuaciones, englobadas en un predicen su ajuste futuro y el éxito personal, inclusoProyecto de Convivencia de Centro, adquirirán más que el rendimiento académico.sentido y una mayor eficacia. 2) Existe una relación importante entre ajuste Sin descartar una intervención terapéutica psicosocial y éxito académico.con el agresor o agresores y/o la víctima cuando sea 3) Las tasas de trastornos psicosociales hannecesario, entendemos que el fenómeno debe ser aumentado y son cada vez más comunes, como señalaabordado desde una óptica psicosocial que fomente la la OMS.salud y el bienestar emocional de todas las personas 4) Los Centros escolares deberían ser entornos dondeque forman la comunidad educativa (Cowie, todos fueran moderadamente felices y se sintieran alBoardman, Dawkins y Jennifer, 2004). menos, moderadamente bien. Entornos atractivos de trabajo y aprendizaje para profesores y alumnosPromoción de la salud y del bienestar (Salomäki, 2001). La salud mental de niños y adolescentes es Un enfoque más clínico, desde la óptica deuna de las preocupaciones importantes de las una patología de las relaciones, que realice unaautoridades sanitarias en los países desarrollados. intervención para la mejora de la salud mentalLamentablemente, en nuestro país, los indicadores individual y comunitaria, representa unarelativos a la salud mental de niños y adolescentes no aproximación más coherente y necesaria. En elloson precisamente muy optimistas, correlacionando estamos, o deberíamos.con las tasas de fracaso escolar, abuso de substanciasy trastornos de conducta, que presentan cada vez una REFERENCIASmayor precocidad en su inicio. La violencia en general, y el maltrato entre Asher, S.R. y Dodge, K.A. (1986). Identifyingiguales en particular, constituyen un obstáculo para el children who are rejected by their peers.desarrollo de los chicos y chicas en los centros Developmental Psychology, 22, 444-449.educativos y en la sociedad en general, así como unfactor de riesgo importante para sufrir trastornos en la Bushs E. y Ladd G. (2001). Peer rejection as anadolescencia y la edad adulta. antecedent of young childrens school adjustment: an De ahí la necesidad de abordar el fenómeno examination of mediating proceses. Developmentalprecozmente y desde una óptica rigurosa, sin Psychology, 37 (4) 550-560maximizarlo pero tampoco negándolo o mirandohacia otro lado, con el argumento que “son cosas de Coie, J.D., Dodge, K.A. y Coppotelli, H. (1982).chicos”, “en nuestro Centro no hay conflictos” o el Dimensions and types of social status: a cross-ageconsabido “de maltrato ha habido siempre”, que perspective. Developmental Psychology, 18, 557-570.justifica la no intervención. Como muy bien recogeel profesor Sanmartín (2005), aunque haya habido Collell, J. y Escudé, C. (2005a). Qüestionariprácticas incluso milenarias en este sentido –como d’Avaluació de la Conducta i Experiencia Social:golpear al menor o a la mujer-, eso no significa que QUEACES. Trabajo no publicado.deban seguir existiendo. Cada vez se hace más evidente la necesidad Collell, J., Escudé, C. (2005b) El maltrato entrede un enfoque holístico, desde varios ámbitos, que iguales en la escuela (bullying) como factor de riesgoincluya también el psicopatológico. Esto implica la de trastornos psicopatológicos. En Domènech-identificación de los factores de riesgo (como el Llaberia E. (coord) Actualizaciones en psicología yrechazo de los iguales o la agresión temprana), y su psicopatología de la adolescencia (pp 201-220).redefinición en una sociedad cambiante como la Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona,nuestra que sufre transformaciones aceleradas en Servei de Publicacions.todos los campos, incluyendo el psicopatológico, conla emergencia de nuevas patologías psicosociales. 13
  6. 6. Collell,J.. y Escudé, C.: El acoso escolar: un enfoque psicopatológicoCowie H., Boardman Ch., Dawkins J. y Jennifer D. group process: participant roles and their relations to(2004) Emotional Health and Well-Being. London: social status within the group. Aggressive Behavior,SAGE Pub. 22, 1-15.Crick, N.R. (1997). Engagement in gender normative Salmivalli, C., Lappalainen, M., Lagerspetz, K.vs nonormative forms of aggression: links to social- (1998). Stability and change of behavior inpsychological adjustment. Developmental connection with bullying in schools: a two-yearPsychology, 33, 610-617. follow-up. Aggressive Behavior, 24, 205-218.Crick, N.R. y Grotpeter, J.K. (1995). Relational Salomäki U. (2001) Proposal for an action plan toaggression, gender & social psychological tackle violence in schools. Connect FI006 Project.adjustment. Child Development, 66, 710-722. Finnish Center for Health PromotionDel Barrio, C., Gutierrez, H., Barrios, A., van der Sanmartín, J (2005) Violencia y escuela, IX ReuniónMeulen, K. y Granizo, L. (2005). Maltrato por abuso Internacional sobre Biología y Sociología de lade poder entre escolares, ¿de qué estamos hablando?, Violencia, Valencia.Revista Pediátrica de Atención Primaria, 7, 75-100. Schwartz, D. (2000). Subtypes of Victims andFarrington, D.P. (1993). Understanding and Aggressors in Children’s Peer Groups. Journal ofpreventing bullying. En M. Tonry (Ed.), Crime and Abnormal Child Psychology, 28, 181-192.Justice, 17, (pp 381-458). Chicago: UniversityChicago Press.Kaltiala-Heino, R., Rimpela, M., Rantanen, P. yRimpela, A. (2000). Bullying at school: An indicatorof adolescents at risk for mental disorders. Journal ofadolescence, 23, 661-674.Kumpulainen, K., Rasanen, E. y Henttonen, I. (1999).Children involved in bullying: psychologicaldisturbance and persistence of the involvement. ChildAbuse & Neglect, 23, 1253-1262.Kumpulainen, K., Räsänen, E., Henttonen, I.,Almqvist, F., Kresanov, K., Linna, S.L., Moilanen, I.,Piha, J., Puura, K. y Tamminen, T. (1998). Bullyingand psychiatric symptoms among elementary school-age children. Child Abuse & Neglect, 22, 705-717Kumpulainen, K., Rasanen, E. y Puura, K., (2001).Psychiatric disorders and the use of mental healthservices among children involved in bullying.Aggressive Behavior, 27, 102-110.Olweus, D. (1983). Low school achievement andaggressive behaviour in adolescent boys. En D.Magnusson y V. Allen (Eds.), Human development.An interactional perspective (pp 353-365). NewYork: Academic Press.Olweus, D. (2001). Peer harassment. A criticalanalysis and some important issues. En J. Juvonen yS. Graham (Eds.). Peer harassment in school. (pp. 3-20). New York: The Guilford Press.Parker, J.G. y Asher, S.R. (1993). Friendship andfriendship quality in middle childhood: links withpeer group acceptance and feelings of loneliness andsocial dissatisfaction. Developmental Psychology, 29,611-621.Salmivalli C. (1999) Participant role approach toschool bullying: implications for interventions.Journal of Adolescence, 22, 453-459Salmivalli, C., Lagerspetz, K., Björkqvist, K.,Osterman, K. y Kaukiainen, A. (1996). Bullying as a 14

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