Cambia de Piel o Muere

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Un ex-agente del Mossad reclutado por la Interpol inicia una nueva vida con la fachada de modelo profesional. Gal debe atrapar a unos traficantes de armas mientras huye de un oscuro fantasma del pasado, y para ello será ayudado por una fantástica figura femenina.

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Cambia de Piel o Muere

  1. 1. ZAMIR GAL 1
  2. 2. ADVERTENCIA Las imágenes utilizadas en esta obra fueron obtenidas de Internet a través de motores de búsqueda, y pertenecen a diversas producciones cinematográficas y artísticas de sus creadores. Su uso en esta obra es exclusivamente de carácter ilustrativo, y en ningún momento se pretende violar los derechos reservados de sus autores o fotógrafos. Si usted es dueño de alguna de estas imágenes o tiene derechos reservados sobre la misma, sírvase escribirnos a zamir_gal@hotmail.com para su inmediata remoción. El logo de Detective Zamir Gal es creación y propiedad de Zamir Gal. El autor de "Cambia de Piel o Muere" posee los derechos legales sobre la obra y la ha puesto a disposición de los cibernautas de manera gratuita, por tanto se prohíbe la publicación y copia no autorizada por medio impreso o electrónico diferente a su fuente. WARNING The images used in this literary production are picked up with engine searchers and they’re propriety from several movies and design from their creators. Their use here is only illustrative and never the intention is violating the copyrights. Any disagree because of the exhibition of such pictures, please notify it immediately to zamir_gal@hotmail.com and it will proceed to move out the pictures as soon as possible. Detective Zamir Gal's logo was created and property by Zamir Gal. The author of "Cambia de Piel o Muere" is owner of the legal rights over the literary production and he has put it for free reading of the cybernautics. Therefore is prohibited the publishing and copy with any printed or electronic tool without permission. Copyright © 2004. 2
  3. 3. INDICE Pag. Dedicatoria 4 I. Delia Meir 5 II. Conspiración en Casa 11 III. La Propuesta 18 IV. El Desierto que Purifica 24 V. Mi Nombre Es Gal, Zamir Gal 30 VI. El Modelo – Espía 38 VII. Ultimátum de Magaly 48 VIII. Secretos de Giza al Descubierto 55 IX. El Incinerador de Basura 62 X. En Brazos de Vértigo 68 XI. Tiger Sobrevive al Ataque 75 XII. Un Orgasmo Mal Acompañado 82 XIII. Madrugada de Trabajo en Milán 88 XIV. Cae la Banda de Arginis 96 3
  4. 4. Dedicatoria A María Fernanda, quien con su magia y ternura me enseñó a abrir los ojos a nuevas realidades, ... finalmente veo el Otro Lado! 4
  5. 5. I Delia Meir De pequeño mi mamá solía regañarme cuando me veía colgando de los troncos de los árboles pequeños; ella temía que resbalara y cayera al suelo, y si a algo le temía yo no era precisamente a las alturas o a las caidas, sino a las reprimendas de mi madre después de la caída... pero si ella hubiera sabido de este operativo, me hubiera ganado algo peor que un golpe con la escoba. Por aquella época yo me encontraba trabajando para el Mossad (Instituto de Inteligencia y Servicios Especiales de Israel), y se me había encomendado la misión de rescatar a la top model Delia Meir, la hija del magnate norteamericano Levy Meir, el magnate dueño de la más grande cadena de joyerías del mundo, Beth Meir. Un grupo de contrabandistas persas plagió a Meir, pero éste se les enfrentó, así que le secuestraron a la hija y le exigían 2.000 millones de euros como pago del rescate. Nuestras fuentes en Kurdistán indicaban que los persas custodiaban a la top model en las montañas de Anatolia, en un altiplano en el que se encontraban las ruinas de un monasterio bizantino. Según las tomas del satélite, en el lugar se había instalado una guarnición militar, obra de los contrabandistas que, por cierto, estaban ilegalmente en Turquía. El gobierno de Ankara sólo vino a percatarse de su descuido de soberanía cuando la Embajada de Israel me presentó ante el servicio de seguridad nacional, y se me brindó todo el respaldo logístico para la operación. Meir no quería poner en riesgo la seguridad de su hija, y el Mossad había dado instrucciones precisas de no ejecutar ningún rescate en equipo; bastaba con un sólo hombre de Metsadáh (Unidad de Servicios Especiales) para salvar a la modelo. Querían a alguien con la agilidad suficiente para sacar del lugar a la chica sin arriesgar vidas, tanto de la secuestrada como de equipo de rescate, y fue ahí cuando entré en acción. Era de noche, y aunque no hacía frío ni había luna, el viento me puso en aprietos en el lento descenso boca abajo. Los riscos de la zona daban la impresión de estar descendiendo al antejardín del infierno. El satélite me había indicado a través de un computador de bolsillo que llevaba conmigo, que Delia estaba ubicada en una celda en el nivel dos del complejo, es decir, segundo piso de abajo hacia arriba; había una gran ventana que daba al exterior, y por allí yo podría ingresar sin ser visto, ya que toda el área del monasterio que daba al abismo estaba completamente desprotegida, no había guardia alguno. Afortunadamente no había allí sistema cerrado de televisión ni cámaras de monitoreo, lo que facilitaba el operativo. Lo que 5
  6. 6. me extrañaba era que el satélite marcaba niveles de temperatura altos en la celda de Delia. Había allí alguna chimenea encendida? Con dificultad logré posar mis pies sobre el borde de la gran ventana de la celda indicada y recuperar el equilibrio, sin soltarme de la soga. La iluminación era excelente, lo que indicaba que había electricidad. El borde de la ventana estaba decorado con telas. De repente una mujer blanca, de unos 1.70 de estatura, esbelta, de cabello negro, largo y lacio y de ojos castaños, se mostraba asustada al ver en su ventana a un hombre. Por unos segundos quedé estupefacto al contemplarla, ya que además de su belleza vestía un conjunto de ropa interior negro que resaltaba sus encantos, y vestía un abrigo de pieles negro. Sí! era ella, Delia Meir, la top model que muchas veces yo había visto en televisión y en las revistas. No había confusión alguna. En ese instante me sentía como todo un James Bond... a mi madre no le gustaba que yo me identificara tanto con este clásico personaje de la acción y el espionaje. Mi pasión por el agente 007 nació cuando era pequeño, tenía, hasta donde puedo recordar, seis o siete años; mi padre, Moshé Ben-Eliézer, me mostraba las películas de este personaje. Aún puedo recordar esas tardes de Shabat, yo prefería mil veces quedarme en casa, sentado en el sofá a ver los clásicos del 007 mientras me comía un barril de crispetas y una botella de gaseosa, en lugar de acompañar a mi madre al servicio de Havdalá (Despedida del Shabat). En algunas ocasiones mi madre apagaba violentamente el televisor y me obligaba a acompañarla a la sinagoga... eso en la niñez, porque todos esos conocimientos que poseía de James Bond de nada me sirvieron para conquistar a las chicas de la preparatoria que me habían robado el corazón. Así que en el momento en que tuve frente a mí a una modelo tan reconocida como Delia Meir, por un lado me sentía como James Bond rescatando a su chica, pero por otro lado sentía ese nerviosismo de la adolescencia, sobre todo ese horrible temor a ser rechazado por las chicas... rechazo que durante toda mi adolescencia fue mi pan de cada día. Me sentía como un miserable cavernícola frente a la belleza y pulcritud de Delia. Una corriente fuerte de viento me hizo perder el equilibrio, pero pude colocarme nuevamente frente a la ventana. Le hice un gesto a Delia para que se calmara y no temiera... luego le indiqué con señas que me abriera la ventana, cosa que ella hizo de prisa. - Mah kar ajútza!! - le dije en hebreo, que significa “Hace frío afuera!”, como para romper el hielo e iniciar una amena charla en medio de la tensón del rescate. - Quién eres? no pareces persa - preguntó la modelo, mientras me desataba de la soga y cerraba la ventana. - Inteligencia Israelí, soy el agente Refael Ben-Eliézer - Gusto en conocerte. - He venido a sacarte de esta po... Pocilga? qué tipo de pocilga era un cuarto que, además de tener decoraciones en las ventanas, alfombras, una chimenea, velas por casi todos los rincones y disponía de una cama que se veía muy confortable, con toldo de seda de lujo, una bandeja plateada con frutas, una botella de champaña y algo que expedía un cierto aroma a vainilla?! - Disculpa, interrumpo algo? - le pregunté con tono de confusión mientras cerraba la ventana, luego de desapuntarme las sogas. - No! me han tratado bien hasta ahora. - Demasiado bien, diría yo. - Supongo que tus amigos nos esperan afuera. 6
  7. 7. - Amigos? Eeh... no. - No? - Vengo solo. - Qué?! cómo es posible? un sólo hombre me va a sacar de aqui? - Bueno, si lo deseas te puedes quedar, creo que estás muy cómoda en esta alcoba del paraíso terrenal. Yo me limito a hacer mi trabajo, pero si no quieres ver de nuevo a tu padre, allá tú... oye, están frescas las manzanas? - Cómo me dijiste que te llamabas? - Refael - respondí mientras me dirigía a la bandeja de las frutas. - Refael, alguna vez te han dicho que tienes una actitud muy odiosa? - Sí, mi novia me lo dice todos los viernes en la noche... quieres una manzana? - No, gracias. - ... no, mejor una pera. Con tu permiso me siento en el sofá, me duelen los pies. Dí un suspiro de alivio mientras degustaba la fruta, que efectivamente, estaba fresca. Miré fijamente a Delia, como queriendo decirle "y bien?" - Sabes? - le dije -, este cuarto es excelente para una velada romántica. - No intentas cortejarme, verdad? - Delia, en primer lugar resalto tu belleza y créeme que estás muy hermosa, te felicito por ello. - Muchas gracias. - En segundo lugar quisiera saber por qué estás vestida... - dije haciendo un gesto como para darle a entender lo de la ropa interior y el abrigo de piel negro - ... así?! - Ah! Abdul Majid, el líder de mis captores, me presionó. Amenazó con dañar alguna parte de mi rostro o de mi cuerpo si no me acostaba con él... Refael, no me mires así!, comprende que mi cuerpo es mi herramienta de trabajo, si me llega a pasar algo, mi carrera como modelo se va a pique. Mucha gente puede dar de comer a sus hijos gracias a mi cuerpo y mi imagen. Crees que disfruto la presión de Abdul? - No hay manera de negociar con él? - Claro! en primer lugar eres hombre, qué pierdes? - Mirando bien la situación, sin duda perdería la cabeza y una pierna por un disparo. - Ouch!... en segundo lugar, tú no eres modelo, no tienes que cuidar de una imagen. Dime, Refael, qué harías al respecto? - Oye, por qué ustedes las modelos le rinden tanto culto a su cuerpo? qué será de ti en unos años? - Llegará el día en que estés caminando en los mismos zapatos que yo; tienes porte y la vida te puede dar un giro muy vertiginoso y termines haciendo lo que menos pensabas hacer. - Sí, claro! Soñar no cuesta nada, pero créeme que la vida de drag queen no es para mí… está bien, está bien! lo entiendo aunque no lo comparta... pero, tu pie es muy pequeño para yo usar tus zapatos. Yo, Refael Ben-Eliézer, modelo? ja! sueña, cretino!... Delia, a qué hora quedó en venir Abdul? - A las diez. Miré mi reloj... - Tenemos siete minutos para salir de aquí. - Estaré lista en tres minutos, me pondré algo de ropa. - Que sean dos, por favor. - No me presiones! - Me pagan para eso, preciosa. 7
  8. 8. Delia sacó un vestido azul claro y se lo puso de prisa. Yo me ponía nervioso cada vez que escuchaba afuera pasos de botas militares, como supervisando que no hubiera novedades. De repente alguien tocó a la puerta. Inmediatamente me levanté y desenfundé mi pistola de 9 milímetros con silenciador (un arma primitiva, pero efectiva), mientras Delia se disponía a abrir, a la vez que me daba indicaciones para que me escondiera en el baño. - Haz que entre - le dije casi en susurro. Delia hizo un movimiento de cabeza como queriéndome decir: "qué rayos piensas hacer?", y abrió. Yo estaba detrás de la puerta. Oí una voz ronca y grave que hablaba en farsi. - El jefe desea saber si estás lista para él - tradujo al hebreo otra voz, algo más aguda y melodiosa. Esto me indicaba que eran dos hombres, lo que me dificultaba las cosas y debía tomar medidas extremas, contundentes y rápidas. - Me estoy preparando para recibirlo, pero necesito un poco de fuerza masculina para levantar una caja. Podrían ayudarme? - respondió Delia a la vez que el hombre de la voz aguda traducía al persa la respuesta. Luego el de la voz grave dijo algo. - Veamos la caja - respondió el de la voz melodiosa. Dicho esto, Delia dio media vuelta y caminó hacia la cama, a la vez que entraban los hombres, que no vestían prendas militares, sólo jean, botas y chaqueta. La puerta se cerraba lentamente. Apunté hacia sus nucas antes de que me descubrieran y en una rápida acción dí un disparo a cada uno, por la nuca. Ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar. Uno de ellos cayó justo a los pies de Delia. Me dirigí a los fulminados, los desarmé y tomé sus armas, mientras yo guardaba mi pistola en un estuche, justo atrás de mi cuello, por si ocurría algún imprevisto. Tomé unas telas oscuras que adornaban el sofá y envolví sus cabezas, para que la sangre no fuera a derramarse en el piso... era necesario eliminar la evidencia. Le pedí a Delia que me ayudara a arrastrar a uno de los guardias, pero presa del pánico, aunque no gritaba, sí había quedado como en shock. Abrí la ventana y arrojé los cadáveres al abismo, no sin antes dirigir una mirada hacia arriba y a los lados de la ventana, como para asegurarme de que nadie veía. No pesaban mucho, así que arrojarlos no fue complicado. - Sha’a lalejét! Hora de irnos! - le dije a Delia echándome su morral personal al hombro y tomándola de la mano izquierda, mientras con la derecha apuntaba con un fusil DK7 Soviet, propiedad de los guardias, presto a dispararle a todo lo que se moviera. Con agilidad logramos subir los niveles del monasterio bizantino, que para mi sorpresa, no estaba tan custodiado como yo creía. La vigilancia era pésima, los guardias estaban muy distraídos en sus juegos de cartas y ratos de sueño, lo que nos facilito un poco la salida del complejo. Al salir por una puerta lateral del complejo, siguiendo las indicaciones del satélite, se me notificó a través de un mensaje electrónico que una nave tipo AirWolf vendría a apoyar el rescate, y que se posaría sobre una garita despejada que se hallaba al oeste. Esto demostraba que, desde Jerusalén mis superiores seguían el operativo paso a paso y en tiempo real. Delia y yo nos escondimos detrás de unas canecas... - Esto va a ser difícil para ti - le dije a Delia -, estamos a unos cien metros de la garita y veo mucho movimiento. Estás lista para correr? - Sí! - Y tus tacones? 8
  9. 9. - Ya estoy acostumbrada. - ... bien, aquí vamos, no te separes mucho de mí. Tomé un poco de aliento como preparativos, y luego de darle la orden a Delia, empezamos a correr. Alguien se dio cuenta y dio la orden de atrapar a la chica. Yo iba detrás de ella corriendo, disparando a todo lo que se moviera y esquivando los disparos que nos daban, a la vez que procuraba que nada diera contra Delia... aunque la chica gritaba de pánico. Realmente los hombres de Abdul Majid no eran muchos, y ante mis disparos caían como zancudos ante un repelente. Algunos disparos al suelo, muy cerca de mí, estuvieron a punto de hacerme perder el control, y de no ser porque estaba pendiente de Delia, sin duda el pánico me hubiera ganado. Al fin llegamos a la garita de piedra. Tenía tres pisos y una compuerta metálica; menos mal la encontramos abierta, ingresamos y cerramos de inmediato el acceso. Colocamos como obstáculos unas tablas. - Buen trabajo, Delia - dije colocando la última viga y asegurándome de la efectividad del trabajo hecho. De pronto escuché una voz masculina hablando en persa. Yo no entendía nada, pero a girar lentamente la cabeza me percaté de que un guardia de Abdul había tomado a Delia como rehén y le apuntaba con un revólver. Me levanté lentamente y arrojé el fusil al suelo. El hombre dijo algo más, pero hice un gesto para darle a entender que no comprendía su idioma. - Manos arriba! - gritó el sujeto en inglés. Lo miré y luego a Delia, que mostraba preocupación. Dí un suspiro y llevé mis manos atrás de mi cuello, y sin perder la acción ni el tiempo, saqué mi pistola y como si fuese una serpiente, dirigí mi mano armada al sujeto y disparé justo a la frente; el hombre no tuvo oportunidad de reaccionar, y cayó al suelo. Delia se acercó a mí y me abrazó. - Todáh, Refael, me salvaste. - Dame las gracias cuando te haya sacado de aquí. Luego pudimos escuchar que afuera disparaban, a la vez que se escuchaba el sonido de un helicóptero acercarse. Delia y yo nos miramos. - Vienen por nosotros! - exclamó Delia alegre. - A la azotea, corre! - ordené. Subimos los tres pisos de la garita de prisa, y efectivamente era una nave modelo AirWolf, que se posaba lentamente sobre nosotros. Se podía ver cómo un co-piloto respondía a los disparos de los persas. Luego, la compuerta derecha de la nave se abrió; Delia me estampó un beso en la mejilla. - Todáh al kol, Refael!! - gritó para hacerse escuchar por sobre el ruido del transporte. - Que no sea la última vez que nos veamos!! - respondí. - Nos volveremos a ver, lo sé!! - contestó la modelo mientras la ayudaba a subir a la nave. - Ben-Eliézer, sube!! - me gritó uno de los pilotos por la ventanilla del helicóptero. - Váyanse ustedes!! aún no termino!! - Ya completaste la misión, sube!! - Nada de eso, Elí!! tengo que hacer el trabajo completo!! Despega ya, nos vemos en Jerusalén!! Lehitraót!! - Shalom vehatzlajá!! - respondió el piloto, y cerró la ventanilla. 9
  10. 10. El helicóptero se elevó por los aires a la vez que repelía el ataque en tierra, y luego se alejó rápidamente de allí. Bajé de prisa y en el segundo piso de la garita encontré, para mi fortuna, un arsenal completo. Fusiles AR-33, lanzagranadas, municiones... escuché que intentaban forzar la compuerta de abajo, por lo que me apresuré a armarme lo más que pudiera. Ya bien equipado bajé y lancé una carga con el lanzagranadas a la puerta. Una fuerte explosión se hizo sentir y luego unos minutos de silencio, a la vez que la compuerta caía. Salí corriendo, disparando en todas las direcciones y cubriéndome en cuanta barricada o pared encontraba. Cuando el fusil que llevaba en mano quedaba sin municiones, me cubría a la vez que enviaba algún disparo del lanzagranadas, mientras cargaba el fusil de nuevo. Y seguía la búsqueda de mi segundo objetivo a la vez que daba de baja a varios. No comprendía de dónde habían salido tantos sujetos en medio de la base, que daba la impresión de un campo de concentración. Llegué a una barraca que guardaba algo que parecía un automóvil, pero cuando le quité la cubierta, me alegré. Era un transporte aéreo artillado en forma de cápsula espacial, de color plateado. Adentro guardaba un computador portátil y varios discos, sin duda, con información valiosa de la red de Abdul. Esa era la razón por la cual me había quedado, mis superiores en Jerusalén me habían encomendado la misión, porque sabían de esto. El vehículo de guerra era de fabricación israelí, y se suponía que absolutamente nadie sabía de su existencia. Fue robado en un vuelo de prueba en Turquía y se sabía que los persas la retenían en el mismo sitio donde Delia estaba secuestrada. Mi segunda misión consistía en sacar la nave de allí y regresarla a Israel, junto con los discos y el computador que allí estaban. Encendí el vehículo, y el tablero indicaba que todos los controles funcionaban perfectamente. Subí al transporte, cerré la compuerta y puse en marcha el aparato. Los hombres de Abdul disparaban contra la nave, sin éxito alguno. El transporte era blindado. Dí varias vueltas por la base terrorista buscando alguna pista de despegue y no perdí la ocasión para poner a prueba el módulo de defensa de esta navecilla, en especial el láser (mi arma favorita). Identifiqué algunas canecas de almacenamiento de combustible y los destruí. Eso los detendría por un tiempo, además que la columna de fuego les serviría a los militares turcos para identificar el lugar de los terroristas y completar el trabajo. El satélite me mostró a través de mi computador de bolsillo, que existía una planicie de unos ochocientos metros de longitud, despejada, al noreste. Hacia allí dirigí la nave, luego de volar la entrada a la base; podía ver atrás cómo decenas de guardias corrían hacia mí, disparando e intentando alcanzarme. - Hora de la despedida - dije. Accioné los controles de despegue y la nave aumentó la velocidad; llegando a los ochenta kilómetros por hora la nave comenzó a elevarse y a aumentar la velocidad. Nivelé la nave al llegar a los mil pies de altura y la dirigí hacia el sur. Accioné los controles de comunicación para informar del éxito de la misión... pero debo confesar que no hay nada como pilotear en la noche, ya que las estrellas le dan a uno la impresión de estar en el espacio... y sí! es muy romántico, lástima que yo estaba solo en la nave. 10
  11. 11. II Conspiración en Casa De nuevo en casa, en Jerusalén, la Ciudad de David. Iba en el autobús hacia el barrio Leumi y con un semblante de no haber dormido; llevaba conmigo una maleta ejecutiva de rodachines y vestía jean, botas de explorador y una camisa a cuadros café... ah! sin afeitar y ya pensaba en ir a la peluquería porque tenía el cabello muy largo... aunque a mi madre siempre le había gustado que yo usara mis rizos largos. No sé cómo rayos hacen los músicos de rock pesado para soportarlo!! Mi aspecto por esos días era similar a aquellos actores de las películas de Jesús de Nazareth; para muchos me veía como todo un judío honrable, pero yo me sentía como un mendigo. Extrañaba mucho el corte militar que por tres años había usado mientras estuve prestando servicio en Tzáhal (Fuerzas de Defensa de Israel). Leumi era un barrio residencial al noroeste de la ciudad, algo alejado de los imponentes edificios de la ciudad moderna pero cerca a Yad VaShem. Nunca compré un auto en Israel porque sinceramente no había por dónde conducir y con dificultad el gobierno municipal logró habilitar avenidas exclusivas para los autobuses; en Israel habia un promedio de tres autos por habitante, asi que comprar un auto era perder el dinero. El clima en Jerusalem era agradable, el sol primaveral a veces quemaba las espaldas si a uno le daba por usar alguna chaqueta gruesa. Con algunas nubes que refrescaban el ambiente, y me sentía en el autobús terriblemente cansado y con sueño, y quería llegar a casa a comer algo. Con ansiedad esperaba ver a Magaly, mi novia. Esta mujer palestina, católica tridentina, se podía decir que era mi novia de toda la vida… bueno, en realidad ella era la única novia oficial que tuve! Ante la dura situación de trabajo en Israel, Magaly aceptó cuidar de Esther, la hija de su mejor amiga, cuando apenas tenía 2 meses de nacida, así que prácticamente Magaly y yo nos convertimos en padres adoptivos de la niña, que ahora tenía cuatro añitos. Pero por la formación recibida de nuestra parte, Esther hablaba como si tuviera doce años. Todos en el vecindario afirmaban que Esther era hija nuestra, por el gran parecido entre sus facciones y las nuestras, y y acabamos por convertirnos en la familia ideal del barrio. La comunicación entre Magaly y yo era difícil en muchas ocasiones, empezando por el idioma, así que no me quedaba otra vía que hablarle a ella en árabe, su idioma natal (aunque por su adhesión religiosa manejaba bien el latín). Siempre detestó el hebreo y nunca se empeñó en aprenderlo, y esto, como era de esperarse, le 11
  12. 12. impedía acceder a oportunidades de trabajo en Israel. A pesar de su duro temperamento, de sus celos casi obsesivos y de nuestras diferencias religiosas, Magaly era una mujer amante del hogar, con una vocación de esposa abnegada y amorosa. En ella se cumplía al pie de la letra todo el himno Eshet Jail (La Mujer Virtuosa), que solía cantarse en mi casa los viernes en la noche, al empezar el Shabat... en esa época tan agitada, encontrar una mujer hermosa que se supiera desempeñar como esposa y madre era demasiado difícil de encontrar, y yo me sentía bendecido. Qué mejor bendición para un varón judío que hallar una mujer que se desempeñe a la perfección como esposa y como madre? Pero mi madre siempre se opuso a mi relación con Magaly; la razón era muy sencilla: por no ser judía y por no ser de alta clase social, así que hubo con mi familia muchas discusiones por esto. El autobús me dejo en la estación a dos cuadras de mi casa. Leumi era un barrio muy limpio, luminoso y agradable. Sus casas daban la impresión de estar viviendo en Estados Unidos y no en Israel. Algunas casas tenían jardines muy bien cuidados, aunque la mayoría tenía un anteajrdín de césped, ideal para jugar y descansar en verano. Me dirigía a entrar a mi casa cuando salio de la casa vecina a nuestra derecha, un sujeto barbudo con sombrero y traje de paño negro, y tenía peyót largos (las patillas que lo jasídicos se dejan crecer para cumplir el precepto bíblico de no rasurar la cabeza). - Shalom Refael, barúj habá!! - me saludó el jasídico dándome la bienvenida. - Shalom Yehudá!! - respondí - cómo van las ventas? - Excelentes! todos quieren ir a Dubai, ya he vendido ocho mil planes turísticos y no damos abasto. Será un verano muy agitado. - Esa es una excelente noticia, mazel tov! - Todáh - respondió Yehudá para dar las gracias en nuestro idioma natal -... acerca de Magaly, todos la apreciamos mucho aquí, sabemos que es una mujer excelente y trabajadora, pero no pude hacer nada para contratarla en mi empresa. Lo siento, Refael, hice lo que pude. - Entiendo, sé cómo están las cosas en este tiempo. - Por qué ella no se convierte? las cosas le serían más fáciles para ella si, al menos, tuviera la teudá (el acta de membresía judía). Si quieres, hablaré con un amigo mío que trabaja en el Rabinato Superior, es un rabino muy influyente y un tzadík (un hombre muy santo); tú sabes que la Halajá no permite conversiones con fines matrimoniales, pero esto es una emergencia tratándose de una mujer con las virtudes que todos conocemos de Magaly… todo quedaría resuelto en menos de una semana, pero tú sabes qué se requiere por parte de ella. - Ay! si ella aprendiera hebreo! - Bueno, Raphael, estamos en contacto. Shalom! - Gracias por tu ayuda. Lehitraot! Llegué a la puerta de mi casa, pasé mi mano derecha por un lector de huellas dactilares y una luz azul horizontal se movió de arriba a abajo. Una lucecita verde se encendió y la puerta se abrió... - Shalom!! - grité para anunciar la llegada, luego de dejar la maleta a un lado de la puerta. - Refael! - gritó la pequeña Esther mientras bajaba las escaleras. - Despacio, no te vayas a caer! - gritó Magaly a la niña desde el segundo piso. La niña se lanzó hacia mí con alegría. La tomé en mis brazos. - Hola, mi pequeña! qué hicieron mientras estuve fuera? - Fuimos al zoológico y a cine - me comentaba Esther - ... y tú, qué hiciste? - Bueno, viajé a Turquía a una conferencia. 12
  13. 13. - Sabes que no me gusta que uses kipá, ni mucho menos en la calle - dijo Magaly bajando las escaleras y dirigiéndose en la cocina. La miré con sorpresa. - Ya hablas como mi madre, además tú sabías a qué te enfrentabas conmigo cuando nos vinimos a vivir juntos… oíste eso, Ester? Que no use kipá? - A mí me gusta – dijo la niña. Bajé a la niña para que continuara haciendo sus actividades. Le pedí que fuera a ver televisión un rato, y ella fue juiciosa a la sala. Me dirigí a la cocina para hablar con Magaly, no sin antes servirme un poco de jugo de naranja de la nevera. Magaly cocinaba para el almuerzo unas judías con pollo desmenuzado, que despedían un muy rico aroma... y en esos segundos contemplé la belleza de mi esposa. Magaly era delgada, medía alrededor de unos 1.72 centímetros. De raza caucásica y de rasgos definidos y delicados en su rostro, su piel blanca contrastaba con sus ojos marrones y su cabello castaño liso y largo hasta sus hombros. En su cabello Magaly usaba flequillo, según ella, para que no se viera su pronunciada frente. Me encantaba que su cabello fuera largo porque la hacía ver muy sensual, de hecho en un tiempo lo usó más largo, pero en uno de sus ataques de celos se fue a la peluquería y se lo mandó a cortar a la altura de sus orejas, y no me gustaba porque la hacía ver como una novicia de convento. Esta vez se lo había dejado crecer nuevamente. - Esperaba de ti un mejor recibimiento - le dije con voz muy suave, como para que la niña no escuchara. - Déjame en paz! - respondió Magaly muy enojada. Aunque había entrado en un cierto shock, hubiera querido seguir hablando, pero decidí quedarme callado y tomarme el jugo sin decir una palabra. - Treinta y cuatro horas fuera de casa y ni una llamada - continuó Magaly -. Me dijiste que te ibas a Turquía a una conferencia de arqueología, y qué vengo a saber? que te fuiste a ver con una modelo. - De qué rayos estás hablando? - El nombre de Delia Meir te suena familiar?... no dices nada? entonces sí era verdad. Tienes algo con esa mujer? - Hey, hey!! ya fue suficiente!! qué no ves las noticias? cómo voy a salir con alguien que está secuestrada? - No sé, una cosa es lo que las noticias dicen y otra lo que se hace detrás del telón. - ... yo saliendo con Delia Meir, ja, ja, ja!! - No sé, allá tu conciencia. Y qué? no pudiste llamar? - Imposible. Después de la conferencia varios profesores de universidad me invitaron a continuar dialogando con ellos, mejor agradece que no llegué con tragos en la cabeza. - Más te vale, Refael Ben-Eliézer. - ... aún sigues enojada conmigo? - Sí... escúchame bien: si llego a enterarme de que estás saliendo con otra mujer, no te lo perdonaré jamás. Intenté abrazarla para calmarla, pero tan pronto me acerqué, Magaly me rechazó bruscamente, y regresó a la cazuela de las judías con pollo. Yo retrocedí con un cierto aire de prudencia. - ... llamó tu madre - me informó -. Te manda a decir que viajará a Eliat, que no la esperes para Pésaj. - Cómo? pero si ella había dicho que haríamos el Séder con el resto de la familia... gracias por el mensaje. 13
  14. 14. - El padre Incencio nos espera para la liturgia del Viernes Santo. Iremos, verdad? - Eeh... - No le podemos quedar mal, lo sabes. - No seré bien recibido. - Pues no lleves kipá, pero no podemos faltar al Sermón de las Siete Palabras; y como tú dices: tú sabías a qué te enfrentabas conmigo si nos íbamos a vivir juntos. - ... pero, no crees que sería contraproducente asistir a la misa, estando tú y yo enojados? Magaly me miró con un gesto de ternura, y me dio un abrazo y un beso romántico. - Ya no estoy enojada contigo, se me pasó. - Me estabas preocupando. - Refael, sabes que soy asi. Al rato se me pasa el mal genio... y tú? - Me conoces, entro en shock cuando te pones así. - Te amo, Refael. - Yo también te amo. Un nuevo beso de enamorados selló la reconciliación, luego de un momento tan tenso. De hecho, esa era la estrategia de Magaly para regresar todo a la "normalidad". La amaba tanto que muchas veces pasaba por alto sus arrebatos. - Y ya que tu madre no estará en la ciudad, comeré la Pascua contigo. - Cómo? no que tus convicciones religiosas no te permiten asistir a ceremonias judías? - Lo podemos negociar... mi cielo, jamás me engañes con otra mujer. - Créeme! yo no he salido con otra mujer diferente a ti. - Por favor, no uses kipá en la calle, me siento como si fuera la mujer de un obispo. - Ja, ja, ja!! aún no estás acostumbrada. - Este país aún es extraño para mí, no me he podido acomodar a sus tradiciones. Por qué no nos vamos de Israel y nos mudamos... por ejemplo, a Italia? - Italia? - Sí! es un lugar perfecto para tener una familia. Hay paz, hay estabilidad, romance, trabajo, platos exquisitos... Cuando Magaly describía a Italia, la memoria me llevaba a la situación de aquel país que, a pesar de que vivió el fascismo muchas décadas atrás, no había aprendido la lección. Italia en mis tiempos era una nación vetada por el gobierno israelí a causa de su antisemitismo. Más de doscientos mil judíos italianos fueron rescatados por las Fuerzas de Defensa de Israel en territorio italiano y se libraron varias batallas, todas con la derrota de Italia como resultado. El parlamento romano, apoyado por la cúpula antijudía del Vaticano (el Papa de aquella época era de rito tridentino y anuló todos los documentos contemporáneos y posteriores al Concilio Vaticano II, declarándolos "herejes y no transmisores fidedignos de la doctrina cristiana"), había presentado una querella ante las Naciones Unidas contra Israel, por invasión y violación sistemática de la soberanía de sus estados, pero nuestro gobierno apoyado por la OTAN, aclaró que el Estado de Israel gozaba de un fuero especial, que consistía en garantizar la vida y la integridad de todo judío en cualquier punto del planeta, y que una agresión contra cualquier miembro de la Comunidad Judía incluyendo hebreos cristianos o judíos tradicionales, era considerado como un ataque directo contra el Estado de Israel... ... no, Italia no era un destino ideal para mí ni para ningún judio, al menos para esa época, era entrar a la boca del lobo! Tal vez Magaly ignoraba por completo la situación y veía Italia como un paraíso terrenal. 14
  15. 15. Iba a presentarle mi negativa radical cuando en ese momento llegó a la cocina la pequeña Esther. Sobra decir que el resto del mediodía y la tarde fue un momento de ambiente familiar muy hermoso: jugamos con la niña, salimos al parque, comimos helado y pizza, en fin! una tarde perfecta... al caer la tarde Janah, la mejor amiga de Magaly, se llevó a su hija a casa. Magaly tenía a las siete de la noche una cita en la Iglesia de Todas las Naciones, al este de Jerusalén, para coordinar con el párroco los preparativos para la ceremonia del Jueves y el Viernes Santo. El padre Inocencio, párroco de dicho templo y de origen italiano, era muy amigo de Magaly y aunque las leyes de Roma le obligaban a hacer cuanto proselitismo y propaganda antijudía pudiese, el Ministerio de Asuntos Cristianos de Israel lo observaba muy cuidadosamente para que no fuera a causar molestias. Por eso se mostraba amable, aunque muy reservado y frío para conmigo. Llegamos con Magaly al atrio de la iglesia. - Seguro de que no entras? - me preguntó Magaly. - Completamente seguro. Tengo mucho por hacer y debo entregar al decano un reporte de la conferencia. Recuerda que la Pascua se avecina. - Entonces te espero a las once - dijo Magaly luego de estamparme un rígido y apasionado beso en los labios. Y tome entonces un taxi. - Al barrio Leumi, por favor - ordené al taxista en hebreo, a la vez que me sujetaba mi kipá de color verde oscuro con un par de hebillas, mientras me aseguraba por la ventana de que Magaly entraba al templo y el vehículo se alejaba. Eran como las siete y cuarenta cuando llegué a casa. Encendí el computador y activé la conexión Wi-Fi para comunicarme con mis superiores, tal y como habíamos acordado cuando llegué de Turquía. Magaly creía que yo era un académico muy exitoso de arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y que por eso yo viajaba mucho a otros países... ella ignoraba por completo que yo era agente de Mossad, y por muchos motivos jamás se lo quise decir. Y por la misma razón nunca llevaba armamento ú objetos de espionaje a casa, para no despertar sospechas, excepto algunos elementos que obligatoriamente debía portar para no dejarlos a disposición de otras personas. - Conexión exitosa, bienvenido al Mossad. Por favor, ingrese su identificación y contraseña - me informaba el sistema, cosa que hice. - Erev tov, agente Ben-Eliézer!! - me saludaba una voz adulta masculina. - Señor, cómo nos fue con el botín? - Era exactamente lo que buscábamos. El Premier está al tanto de lo que hiciste y te envía una felicitación... de hecho, estoy dialogando con él por el otro sistema. - Enviéle al Premier mis saludos de agradecimiento y de lealtad. - Con gusto, Ben-Eliézer... hijo, aún tienes el disco que te pedí que guardaras? - Sí, señor, aún lo poseo. - Ben-Eliézer, escuchas con audífonos o con parlantes? - me preguntó otra voz, mucho más ronca y pasiva. - Tengo audífonos puestos y estoy solo en casa, señor. No existen micrófonos espías, es una terminal segura. - Perfecto, muchacho – respondió el Primer Ministro - Tzadí me ha hablado maravillas de ti y dice que eres un hombre de lealtad completa y absoluta, y que se te puede confiar cualquier misión. Voy a confiar en las referencias de Tzadí, ahora presta mucha atención a lo que te voy a decir. - Escucho, señor - respondí para dar a entender de que tenía mis cinco sentidos totalmente puestos en las palabras del primer ministro. - Hay una conexión entre la red de Abdul Majid y un sector del Mossad que quiere derrocarme; sabemos que estos agentes reciben órdenes de ciertos parlamentarios de la K’neset y reciben cantidades considerables de dinero. Mis fuentes me han informado que el cerebro de la conspiración es Natanael Ghamad. 15
  16. 16. - Sé perfectamente quién es, señor. Lo vi la semana pasada negando su responsabilidad en la quiebra del Banco Katzav, pero hasta ahora nadie le ha podido demostrar nada relacionado con un intento de golpe de estado. - Inserta el disco e ingresa al sistema con unos comandos que te voy a dictar, para compartir los datos en línea. El disco, un disco de unos 10 centímetros de diámetro, lo tenía escondido entre un bolsillo secreto que tenía mi portapapeles tamaño carta, que era donde yo tomaba apuntes y llevaba algunas cartas con membrete de la Universidad Hebrea. Lo inserté al computador y luego de que el sistema reconoció el disco, activé los comandos que me había dictado el primer ministro para compartir los datos. - Tzadí, lo ve? - preguntó el Premier. - Sí, señor... está todo... lo tenemos, Ghamad posee los códigos de acceso a los misiles de defensa. - Este sujeto está más que hundido! - susurré. - Eso no es nada, hijo - me decía mi superior - es sólo el comienzo. Revisa, por favor, el archivo de adquisiciones financieras. - Sí, señor... abierto. - No hay duda - decía el Premier -, los dineros del Banco Katzav están en veinte cuentas corrientes en Europa: Londes, París, Estocolmo, Roma... - Ghamad lo tenía todo bien organizado - agregó mi superior. - Ben-Eliezer, ves ese documento que se titula "discipulado"? - Sí, señor - respondí. - Nuestros sistemas no lo recoocen. Será un programa? - Déjeme ver un momento, señor... no, es un programa, es un archivo tipo base de datos. Dénme unos segundos para abrirlo... rayos! el maldito pensó en todo. - Qué ocurre? - preguntó mi superior. - Lo tiene protegido con contraseña... bueno, no quería usarlo, pero la ocasión amerita. Un momento, señor... - Tzadí, puede levantar la restricción de sistemas? - Sí, señor; Ben-Eliézer tiene acceso irrestricto a cualquier sistema, puede proceder con libertad. Se supone que los programas de hackers sólo podían ser usados bajo estricta vigilancia del Departamento de Seguridad Cibernaútica Nacional, y el activar un programa clonado sin legalización del software acarreaba algunos años de cárcel y unos cientos de miles de shkalím de multa. Pero como ésta era una situación de seguridad nacional, tendría que pasar por encima de mi conciencia y de mis deberes como ciudadano israelí, así que activé mi programa clonado de hacker y accedí al sistema binario de contraseñas. El programa se tomó veinte segundos en violar la codificación de la contraseña. Pensé que iba a tomar más tiempo. - Hecho, señor, accedí al archivo. Voy a copiarlo a un formato estándar. - ... Perfecto, Ben-Eliézer, ya lo vemos en pantalla. Buen trabajo. - Espero que Dios y el Estado pasen por alto este atrevimiento - susurrré, y pude escuchar las carcajadas de mis superiores. - Bien, señores, escuchen - dijo el Primer Ministro - si ustedes creían que se trataba de los miembros de la sinagoga personal de Ghamad, se equivocaron! - Sinagoga personal? - pregunté. - Natanael Ghamad es mesiánico y aún peor, ucraniano - aclaró el primer ministro. Fue entonces cuando recordé que los mesiánicos tenían en la K’neset, derecho a cinco curules parlamentarias... pero hasta donde yo sabía, sus representantes debían ser israelíes de nacimiento para poder acceder a este derecho constitucional. Y a juzgar por la aclaracion del Premier, Ghamad no lo era, sino que procedía directamente de cristianos protestantes de quinta generación, es decir, de 16
  17. 17. corriente apocalíptica. - No son discípulos religiosos, son elementos de propaganda gris - agregó mi superior -, vean: no son ellos miembros de diferentes movimientos religiosos radicados en Israel? - Efectivamente - contestó el Premier -. Miren a este, por ejemplo, Hans Winstmer, líder de la Cruzada Estudiantil. - Qué hace un pastor joven con Ghamad? - En principio no hay motivos para sospechar, seguramente Natanael se vale de su imagen internacional para ganar el favor de los cristianos de Alemania. Usted sabe, Tzadí, un estadio repleto de jóvenes y en pleno trance, es la ocasión perfecta para vender la idea de un Israel completamente evangelizado. Yo no tengo nada contra el Evangelio, pero no me gustan los movimientos de Ghamad afuera, podría acarrear una invasión de misioneros, y no queremos que los jaredím (ultra- ortodoxos) provoquen otra matanza de pastores en el país. - Entendemos, señor - respondió mi superior. - Para qué provocar una migración de misioneros desde y hacia Israel? - pregunté. - Se puede sacar los misiles de Israel teniendo el control de las migraciones religiosas - me explicó mi superior -. Estos líderes y demás personas están unidos por diversos sentimientos religiosos, pero no mires eso, es sólo fachada. Concéntrate en el hecho de que estos líderes gozan de inmunidad diplomática, sus equipajes no pueden ser revisados; Protocolo de Roma. - Y entre sus equipajes pueden esconderse los misiles - dije -, y fuera de Israel se puede hacer lo que se quiera con ellos. - Exacto! - respondió el Premier. De repente mi mirada se fijó en un nombre. Palidecí y no pude hablar. Algo hablaban mis superiores, pero a causa del impacto de mi descubrimiento no pude recordar lo que decían. Al fin mi superior me llamó la atención. - Ben-Eliézer, estás ahí? - Eeh… sí, señor. - Que ocurrio? hay alguien en tu casa? - No, no, señor, estoy solo aún. - Si ha ocurrido algo será mejor que lo informes, hijo - me dijo el Premier. - Denme unos segundos, voy por un vaso de agua. Continúen con tranquilidad, el sistema es seguro. Me levanté mareado de la silla y con las manos heladas y el pecho aprisionado, pero a la vez sentía como si de repente el verano hubiese llegado. Fui a la cocina y con lágrimas en los ojos me serví un vaso de agua. Tomé un sorbo con dificultad y di un muy fuerte suspiro, intentando retomar el control sobre mis emociones... ya un poco calmado, volví al computador y me puse de nuevo los audífonos. - Estoy en línea - dije para reportarme. - Qué pasó? - me preguntó mi superior. - Señor - dije con la voz entrecortada y secándome las lágrimas con las manos - … descubrí algo en estos archivos que me afecta directamente y pone mi seguridad y la de mi familia en máximo riesgo... el nombre de Magaly Rajab, en la sección de los miembros de la Compañía de Santa Filomena... es mi esposa y aparece en el listado de discipulado de Ghamad... 17
  18. 18. III La Propuesta La Compañía de Santa Filomena era un movimiento católico tridentino que tenia como objetivos protestar abiertamemnte contra la vinculación rabínica en las decisiones del gobierno de Israel, y exigía la libertad absoluta de culto en el país. Pero sabíamos que esa libertad de culto era un pretexto para hacer campañas de evangelismo y preparar el campo a los fascistas italianos, para que se repitiera el Holocausto. Debilitar en la fe para preparar otro exterminio como el de hace muchas décadas atrás, y entre sus objetivos militares estaban incluídos los hebreos católicos, que tenían varias parroquias en Israel; algunos meses atrás algunos fundamentalistas tridentinos fueron arrestados en flagrancia, cuando intentaron dinamitar algunos de esos templos; otros también fueron arrestados por comprobárseles su responsabilidad en asesinatos en serie de varios hebreos católicos. Ahora todo encajaba: el fastidio de Magaly por la tradición judía tenía sus motivos más allá de una simple indisposición. El movimiento era un centro de adoctrinamiento nazi bajo una fachada religiosa. Ahora comprendía por qué el padre Inocencio Calotto no soportaba la presencia ni el nombre de mi amigo, el padre Eliézer Zahav, un hombre de 75 años, hijo de un rabino católico muy respetado y amado por todos en Israel. Y ahora encajaba el cómo Magaly tuvo acceso a los datos de mi amiga la doctora Jessica Tiger, quien por cierto, me llamó una vez para comentarme que mi esposa la había amenazado de muerte si se volvía a ver conmigo, que Magaly tenía rastreados todos sus movimientos. La escena de celos que me armó Magaly para Janucá fue de película. Ahora era como si todas las piezas desordenadas de este rompecabezas se armaran y se ordenaran por sí solas. - Señores, lo que acaba de acontecer esta noche confirma un sentimiento que he tenido desde hace unos meses, pero no tenía la fuerza necesaria ni el motivo poderoso para actuar. Me quiero separar de Magaly, y cuanto antes mejor, antes de que suceda una desgracia. - Esto cambia las cosas - dijo el primer ministro -, no podemos dejar que el mejor hombre de Metsadáh caiga bajo los encantos de nuestra Dalila. Ben-Eliézer, tienes 18
  19. 19. que matarla. - Señor, se trata de mi esposa! - contesté algo ofuscado -, no creo ser capaz de matar a alguien que amo con toda el alma. - Hasta donde sabemos, ni siquiera fue un matrimonio secular legal, se casaron bajo el rito hawaiiano en unas vacaciones a Honolulu y tú estabas completamente ebrio - me recordó mi superior -; si no la cancelas, ella te cancelará a ti en cualquier momento. - No, Tzadí! - interrumpió el Premier - el muchacho tiene razón. No debemos matarla, ella poseé información valiosa y necesitamos esa información. Mañana comienza Pésaj y los cristianos podrían formar una revuelta si una líder de su apostolado es capturada, y eso aceleraría los planes de Ghamad, recuerden que él predicará hasta el domingo. - Ben-Eliézer - dijo mi superior -, estarías en disposición de salir de Israel? - Siempre estoy listo para todo, señor. - Del todo? a un país seguro? - Sí, señor... aunque me duele dejar a mi familia, creo que me hace falta cambiar de ambiente. - Mañana en la mañana, exactamente a las ocho horas, enviaremos a un hombre trigueño, más o menos de tu altura, de cabello largo, liso y negro, que te contactará en el Monte Scopus. Te envío su foto... y esúchalo. Por el mismo sistema se me envió la foto del sujeto, que para mi sorpresa, era amigo mío y de Magaly. Se trataba de Giovanni Nocceti, un modelo profesional nacido en Israel y de ascendencia italiana. Yo sabía que Magaly sentía algo por este chico, pero dejó en claro una vez, y bajo efecto del alcohol, que prefería la muerte antes de traicionarme con otro hombre. A veces yo sentia celos cuando la veía con Nocetti, pero nunca lo demostraba. Claro que ella en la noche me sacaba la verdad (siempre fui malo para mentirle a Magaly), y mis celos silenciosos eran compensados con una noche de pasion, que no viene al caso detallar. - Ben-Eliézer - me dijo el Premier -, esta es la última vez que tú y yo dialogamos, pero yo estaré pendiente de ti. Tu familia estará a salvo, por ahora preocupémonos por cómo sacarte del país. Eres muy joven y eres el mejor agente que Israel haya tenido, y no quiero sacrificarte por la seguridad de la nación. Así que recibe los consejos que tu contacto te va a dar. Ya hemos copiado todos los archivos y los archivos del computador de tu casa, investigaremos a Magaly Rajab y cómo nos puede llevar ella a más detalles de Ghamad. Destruye el disco y borra cualquier evidencia de esta conversación. Y gracias por proteger a Israel con tu vida. - A usted, señor, gracias por todo. - Pésaj kashér v´saméaj!. - Jag saméaj, señor. - Vayas a donde vayas - me dijo mi superior -, cuídate, hijo. - Gracias, señor. Jag Saméaj!!! Luego de borrar todos los artchivos temporales y documentos con respectp a la comunicación de esa noche, desconecté el equipo de comunicaciones y guardé el computador. Guardé el disco en mi chaqueta de material sintético, y como aún me quedaba un par de horas para ir a recoger a Magaly a la iglesia, aproveché para sacar de casa algunas cosas que, a mi concepto, no necesitaría ya más: cartas, tarjetas de amor, fotografias... Camino al la iglesia, justo por la vía hacia el Centro Davidson, me topé con una fogata que unos jóvenes jasídicos hacían. Allí puse a quemar los recuerdos y los pedazos del disco que había analizado. El calor y el fuego derritieron por completo la evidencias y ya no había peligro de nada... al menos por ahora. Y al ir por Magaly, procuré comportarme el resto de la noche como si nada hubiese ocurrido. No fue fácil conciliar el sueño, la idea de estar durmiendo con el enemigo no me 19
  20. 20. dejaba en paz, pero debía calmarme, pues al día siguiente debía estar con mis sentidos bien puestos para salir de mi amado país. Amaneció con el cielo despejado. Le dije a Magaly que se preparara, ya que por la noche la iba a invitar a un restaurante bien elegante para celebrar la Pascua, que en la noche vistiera la blusa que habíamos comprado días antes. Y me dirigí al Monte Scopus (tuve que decirle a Magaly que iba a la Universidad Hebrea a dejar todo el trabajo realizado antes del atardecer)... allí estaba Giovanni Nocetti, con gafas de sol negras modelo piloto. Vestia una camiseta blanca ceñida al cuerpo, jean y botas modelo Harley Davidson y tenía su cabello largo recogido con una banda de caucho. - Pensé que Magaly te había descubierto - me dijo. - Aún no. Te conté que una vez vino aquí para asegurarse de que yo trabajaba en la universidad? - Sí, algo me contó ella. Su actitud me preocupa, nunca antes la había visto tan obsesionada con alguien como lo está contigo, hermano... cómo la soportas? - Ni yo mismo sé de dónde he sacado paciencia para soportar sus ataques de celos, si hubieras visto cómo me recibió ayer... pero hoy esto se acaba. - Comparto la moción, por eso estoy acá. Refael, yo los estimo mucho a ustedes, pero al contrario que el resto de nuestros amigos, yo respeto tu decisión de divorciarte de Magaly. Tú eres quien conoce tu corazón y cada quien merece buscar su felicidad. - Gracias, Giovanni. - Para que ella no sospeche nada, seguiré siendo su amigo, te parece? - Estoy de acuerdo, el problema es entre ella y yo, tú no tienes nada que ver en esto. - Tzadí me comentó el problema y te traigo la solución... es una propuesta de trabajo... algo que, si lo haces bien, cambiará para bien tu vida. El pero está en que debes renunciar a todo lo que has vivido hasta ahora… y cuando digo “todo”, es todo. - Todo?... oye, viejo! tengo madre, hermanos, esposa, una hija adoptiva... - Refael, sé sincero conmigo: tú nunca has sido considerado ni hijo ni hermano para tu familia, siempre fuiste esclavo, la mucama de los Ben-Eliézer; todos veíamos cómo te humillaban tus hermanos y tu madre, no quieren entender que ya eres un adulto, aún te tratan como a un niño… y lo que es peor: Magaly completa el trabajo de tu familia cuidándote como hijo. Si te empeñas en quedarte acá, la mujer que amas acabará con destruirte. Ya has dado mucho, es momento de rehacer tu vida... o fue que ya te olvidaste de aquella noche en el Teatro Municipal?... - Cómo olvidar la humillación que Magaly me dio ante el Consejo General de la universidad? me dolió, y lo más paradójico de todo es que la perdoné, aunque no puedo negarte que desde esa noche tomé la determinación de divorciarme, pero no tenía la fuerza suficiente para dejarla... hasta anoche. - Mira la ciudad... durante siglos nuestros ancestros lucharon para que tú y yo pudiéramos nacer en esta tierra. Los tiempos han cambiado y no todos están seguros... a veces los profetas deben convertirse en exiliados y marcharse de su tierra, para que otras personas puedan habitarla en paz... no es momento para que te conviertas en mártir. Si quieres que tu familia esté a salvo en éste, nuestro país, debes marcharte... y tu país, en agradecimiento por tus invaluables servicios, te quiere dar la oportunidad de que te superes, de que emprendas una nueva etapa, un nuevo reto... una nueva oportunidad de ser feliz sin que ninguna celosa obsesiva te retenga... hace más de tres mil quinientos años nuestros padres se dejaron liberar en Egipto, y gracias a ellos estamos nosotros de pie en este monte... mira, considera esto como una oportunidad que Dios te está dando para empezar una nueva vida, ser libre haciendo lo que más te gusta... qué dices? aceptarías el trabajo? 20
  21. 21. Mi mirada se perdía entre los contrastes modernos y milenarios de la Ciudad de David, y la nostalgia hizo que yo dejara caer un par de lágrimas... por un lado deseaba morir en la tierra de mis ancestros, pero Giovanni tenía razón: por dar todo el amor que mi corazón tenía, me estanqué. Para bien o para mal, haber descubierto los nexos de Magaly con el rabino Natanael Ghamad me abría las puertas para empezar una nueva vida. Con excepción de mi trabajo en el Mossad, yo ya no tenía nada más que perder en Israel. Una voz en mi interior me gritaba: "Déjate liberar, déjate liberar!" a la vez que pensaba en mi madre y mis hermanos... - Está bien. Acepto, qué tengo que hacer? - A medianoche un módulo Camel negro te esperará en la entrada principal del Museo Islámico. A dónde la llevarás a cenar? - A Darna. - Calle Horkanus, eso queda algo retirado del museo, pero lo podemos arreglar. - Y qué hay de mis cosas? ropa, libros...? no pretenderás que me vaya con lo que tengo puesto. - Nosotros nos encargaremos de todo, dame el código de acceso de tu casa, vamos a sacar una copia de tus huellas dactilares.... tan pronto como salgas con Magaly, nosotros entraremos y sacaremos tus cosas; lo siento, pero las tendremos que sacar de Israel hasta que hagas contacto con nuestro enlace. Dame tus joyas... - Quién es el enlace? - Te acuerdas que una vez te propuse que aceptaras un puesto en Interpol?... pues ese será tu nuevo hogar. No sé cómo lo lograste, pero el Premier te ha transferido de unidad. Mazel tov!! - Gracias. - Nuestro enlace es de Interpol, se trata del mayor Izako Al-Nahyan Mustafá, de la fuerza aérea libanesa... dije "todas las joyas". - El anillo de bodas? Magaly me va a matar si no lo tengo puesto! - Lo tengas o no, te matará de todas formas. Dame el anillo... - ... bueno, no tengo más. - El reloj. - Te vas a apegar a esa baratija? - Por eso mismo, ya no la necesitarás, nunca más usarás baratijas... no, te devuelvo los documentos; los necesitarás hasta que cruces la frontera. - Y con qué voy a mirar la hora? - A su debido tiempo mirarás algo más que la hora. - ... oye, Izako Mustafá no es el mismo piloto que la Liga Arabe condecoró por las batallas del Mar Caspio contra los iraníes hace diez años? - El mismo, ahora trabaja para Interpol. Qué te parece? pero no lo digas a nadie, esto te lo cuento porque tú vas a trabajar ahora con él. - Entiendo. - ... cuando hables con él sabrás más detalles. Aquí sucederán algunas cosas después de tu partida, te ruego que no te alarmes ni entres en pánico, no te comuniques con tu familia, no llames a nuestros amigos, no entres al país... mejor dicho, piérdete del mapa hasta que el mayor Mustafá te dé luz verde. Si Magaly se nos sale de las manos, un informante y yo te mantendremos al tanto de sus movimientos, para que no se crucen por el camino; de acuerdo? - De acuerdo. - Entendiste el plan? - A la perfección. - No es bueno que nos demoremos más. Entonces, hasta la medianoche. Shalom! - Shalom... La tensión creció entrado el mediodía. Luego de almorzar en casa y de jugar por última vez con Esther, me dirigí al Kotel (el Muro Occidental) para orar. Até muy lenta y devotamente las filacterias, pues no sabía si las volvería a usar. Cubrí mi 21
  22. 22. cabeza con el talit (chal de oración) y ante los bloques del Muro, encomendé al Todopoderoso el operativo de medianoche; le pedí fuerzas para dejarle muy en claro las cosas a Magaly, y para tener la fortaleza de decir "no". Pedí por el bienestar de mi mamá y mis hermanos y la fuerza para no volver a verlos. Al salir del Kotel, alguien enviado por Giovanni me devolvió las llaves y me confirmó que todo se seguiría conforme al plan, que estuviera tranquilo. No pude aguantarme las ganas de llamar a mi madre, Tamara. Así que sentado en las gradas que dan a la entrada del Kotel, mientras contemplaba la plaza de banderas y procurando que nadie me estuviera escuchando, la llamé a su teléfono celular, pues ella estaba en Eliat. - Shalom, ima - saludé. - Hasta que por fin te dignas en llamar, Refael! por fin te soltó esa bruja? - Ima, no la trates así, aunque tenías razón en muchas cosas... te llamo para disculparme contigo por haberme ido a vivir con Magaly. - Qué te hizo entrar en razón? Te devuelves a casa entonces? - Digamos que alguien me abrio los ojos. El caso es que ya puedes estar tranquila, hoy eso se acaba. - Baruj HaShem!! siempre te lo dije, Refael!! esa mujer no te convenía, nunca me agradó. Vente de regreso a casa, es tu casa. - Hmm… estamos hablando. - Supongo que vendrás al Leil haSéder, verdad? No nos vas a dejar solos, es la noche santa, y Pésaj es para estar con la familia; que la bruja de Magaly esté con su gente, tú ven a los tuyos. - Ima, tengo que colgar, jag saméaj! - No nos falles, Refael!! La noche caía sobre Jerusalén y en muchísimos hogares estaban la familias reunidas, comiendo la Pascua. Mirando a algunos vecinos, recordaba aquellos años de mi infancia en que nosotros preguntábamos al abuelo acerca de la historia de la Pascua y él nos enviaba al final de la cena uno de nosotros a ir a la puerta, a la calle, para ver si Elías el Profeta venía. Avanzada la noche con su agradable clima primaveral, yo vestía un pantalón negro de corte clásico, zapatos negros y una camisa blanca especial para cocktail, muy elegante; de los bordes abajo colgaban cuatro flecos, los mismos flecos del talit, y Magaly llevaba la blusa con manga hasta el codo, que por cierto, le quedaba muy hermoso; yo estaba nervioso porque tenía miedo de echarme para atrás. Esa noche desafié a Magaly usando un kipá blanco con bordadura y canutillos dorados. Era el inicio de la Pascua y Magaly debía respetar el sentimiento de millones de judíos esa noche, aunque hiciera gestos de desagrado. Llegamos al Restaurante Darna, lo mejor en cocina mediterránea en la ciudad. Magaly sentía frío, así que ubicamos nuestra mesa junto a la chimenea, lo que daba un aire romántico. El mesero se acercó a nuestra mesa. - No tengo hambre - dijo Magaly -, pide tú, yo te acompaño. - Tenemos bebidas calientes - informó el mesero hablando en árabe. - Bien, en ese caso pediré un café con cardamomo. - Con gusto, y para el caballero? - Qué tal estamos en coctelería? - pregunté. - Lo que guste, señor. - Perfecto! por favor, un vodka martini agitado no-mezclado. - Señor, lamento decirle que no disponemos de aceitunas. - Comprendo... vodka en las rocas. Gracias. 22
  23. 23. Cuando el mesero se retiró, Magaly me hizo una cara de cañón anti-aéreo... - Desde cuándo le das a la bebida? - Desde los ocho días de nacido, unas gotas de vino cuando me circuncidaron... ah! y todos los viernes en el rezo de la sinagoga cuando niño. - No me gusta esa actitud tuya, eres muy odioso! - (Dí una carcajada)... descuida, Magaly, no soy adicto. - Eso está por verse... no crees que un capuccino con brandy te caería mejor? por qué pediste vodka martini? qué te estás creyendo? James Bond? - Hey, hey! son demasiadas preguntas, y ya deja de enojarte por cualquier cosa. Mira, quise traerte a este lugar porque me parece excelente para los dos. - No respetas la vigilia de Semana Santa, definitivamente tú has cambiado muchísimo, ya no eres el Raphael amoroso y noble que conocí hace seis años. En ese momento interrumpimos nuestra discusión porque el mesero se acercaba a servir nuestro pedido. Una vez se retiró, seguimos discutiendo en voz baja... - Máh coré imáj? - le pregunté en hebreo, que significa “qué te pasa?”. - A mí me hablas en árabe, por favor. - Qué pasa contigo? llevas medio año con esa actitud de malgeniada incontrolable, me confundes cada vez que cambias repentinamente de temperamento. Justo cuando estás más apasionada y cariñosa, de repente te conviertes en una cascarrabias. - Mi cielo, te amo tanto que tengo miedo de perderte. - No crees que con esa actitud me estás perdiendo? - ... qué me quieres decir? - Yo también te amo, y he renunciado a mucho por hacerte feliz, pero tengo un límite y hoy he llegado a ese límite. - No puedes. Yo sé que tú me amas locamente, y que por eso jamás me vas a dejar. Pero si no te cuido bien, viene otra y te pierdo, y no estoy dispuesta a permitir eso. - Por eso amenazaste a la doctora Tiger. - No lo puedo controlar - me decía Magaly mientras acariciaba mi mano derecha -, comprende que mi amor por ti es sublime, es intenso y es fiel. Te aguantarías que yo asistiera a un psicólogo bien apuesto?... lo ves? el sentimiento es mutuo, no lo dudes: fuimos creados el uno para el otro y por siempre. Las palabras de Magaly no hicieron otra cosa que confirmar mis sospechas de que ella no estaba en sus cabales, de que cimentaba nuestro amor en postulados de telenovela, y no en el respeto de la libertad, el espacio y la libre auto- determinación del otro. Magaly no me amaba, estaba terriblemente obsesionada conmigo, y mi presencia en su vida la estaba destruyendo, y de paso me estaba destruyendo. De pronto Magaly me tomó violentamente el dedo anular izquierdo, queriendo luxarlo; me hizo retorcer de dolor un poco. - Por qué rayos no tienes el anillo de bodas? Y me lo vas a explicar de inmediato! Era el momento de revelarle a Magaly la terrible verdad, y huir antes de que ella cometiera una barbaridad en público. 23
  24. 24. IV El Desierto Que Purifica - Magaly... por qué esta noche es distinta de todas las demás noches? - le pregunté luego de tomar un sorbo del vaso de vodka con el poco hielo que aún quedaba, mientras ella me sostenía fuertemente el dedo anular izquierdo, insistiendo en una explicación. - Porque es Pascua - respondió. Miré a Magaly con una mirada de desafío, tomé alientos y me decidí por acabar con esta farsa de una buena vez, no sin antes asegurarme de pagar la cuenta. Tenía una muy mala corazonada y era mejor pagar antes de salir huyendo. Por fin Magaly me soltó el dedo. - Magaly, esta noche es diferente a todas las demás, porque en una noche como esta mis ancestros rompieron sus cadenas de esclavitud y cruzaron el Mar Rojo, para ser una nación libre. - Eso ya lo sé, todo el mundo lo sabe! - Qué bueno... porque esta noche yo repetiré la historia. - ... no te entiendo. - Esta noche yo, Refael Ben-Eliézer, declaro mi independencia de aquellos que me han oprimido por tanto tiempo. - Qué poético! y quién es el Faraón en este caso? el rector de la universidad? - No... eres tú. Magaly quedó como de una sola pieza y me miró con un gesto de terror y de sorpresa a la vez. - Así es, Magaly - le dije terminando el vaso de vodka -, por seis años te he amado y te he sido leal en todo. Por seis años he soportado tus ataques de celos y tu rebeldía, me eché a mi familia a contra por defenderte, renuncié a amigos, oportunidades de trabajo, todo por amor a ti. Por seis años te pedí, te rogué, te supliqué que cambiaras tu actitud de enemiga de todo el mundo, y a cambio me metiste en problemas y me humillaste públicamente. No, Magaly, lo que tú sientes por mí no es amor sino una obsesión enfermiza. Y hasta hoy estoy contigo. - No, no me hagas eso - me decía llorando -, yo te amo de verdad. Me entregué totalmente a ti, dí mi vida por amarte... 24
  25. 25. - Ya, ya no más - le interrumpí hablando suave -, aterriza un poco y ten las agallas para aceptar tu error. - Error? mi error fue haberte conocido y amado. Refael, te di lo mejor de mi vida, y así me pagas? por qué haces esto? Delia Meir tiene que ver con esto? o es que estás saliendo con tu psicóloga? dime ya mismo quién es la maldita que me ha robado mi adoración... - HaShem! qué he hecho? - dije en voz baja - por qué no dije "no" cuando empezó todo esto?... ten, las llaves de la casa. - Entonces te perdí? - Sí, Magaly, me perdiste. La casa es tuya, vendela, réntala, haz lo que creas conveniente. - Me quiero morir, ya no quiero vivir más - susurraba Magaly entre sollozos; hubiera querido consolarla, pero mi conciencia me decía que no fuese a caer en la misma trampa de siempre, o lo echaría todo a perder. En mi interior rogaba al Cielo que me diera fuerzas para resistir - … si me llega a dar una nueva taquicardia, Refael, será tu culpa, tú respondes por lo que me pase hoy. - No morirás, eres fuerte... por qué me traicionaste, Magaly? por qué traicionas así al pueblo que te ha dado de comer? por qué quieres destruirnos?... no me hagas cara de que no sabes nada, supe que tienes nexos con Natanael Ghamad. Cuando Magaly escuchó estas palabras, interrumpió su llanto y se secó sus lágrimas. - Supe - dije - que ustedes están organizando una campaña religiosa para propagar el antisemismo en Israel, no puedo creer que me haya casado con el enemigo. - Cómo obtuviste esa información? - Entonces es verdad. - No me hagas cometer una brutalidad, dime quién te lo dijo? - Para qué? para asesinarlo? - Refael, te amo con todas las fuerzas y con todo mi ser, olvidate de eso y volvamos a ser la familia tan linda que éramos. - Crees que con lo que sé ahora tendré alientos de regresar contigo? - Pero llevamos seis años de casados! - Sí, y tambien Israel estuvo cuatrocientos años en Egipto y no era la Voluntad Divina. Que tienes con Ghamnad? - ... bueno, ya que sabes la verdad - respondió Magaly buscando algo en su bolso y secándose las lágrimas mientras daba un suspiro como queriendo calmarse -, te cuento que estamos organizando una campaña para que se respete la libertad religiosa en Israel. Por décadas este país ha tratado muy mal la santa religión católica, y el Santo Padre nos ha convocado a todos los verdaderos católicos apostólicos y romanos, para que emprendamos una cruzada y rescatemos Tierra Santa de las garras de los enemigos de Cristo... - ... que según ustedes, somos nosotros. - Así es, y los árabes y los musulmanes; todos ustedes son hijos de Satán. - Qué pasará con las iglesias orientales? - No tienen otra opción que abrazar el rito romano, o serán tratados como herejes, pero ese no es un objetivo en sí. El objetivo real es acabar con Israel, terminar el trabajo del Papa Urbano... y en lo que a mí respecta, nunca, nunca pensé que fuera a comenzar el trabajo con mi propio esposo... Dicho esto sacó un tubo como de un estuche de lápiz labial y me apuntó con el objeto, pero yo sabía perfectamente que era un arma, puesto que conocía el artefacto y además que Magaly descansaba su dedo pulgar derecho al lado de un botón. Por un momento palidecí, pero retomé la calma y me preparé para el escape, la hora ya se acercaba. 25
  26. 26. - Raphael, no me hagas matarte. Regresa a casa conmigo. - Por qué lo haces, Lee? - Deus vult - respondió ella, que en latín significa "Dios lo quiere". Un sonido de platos rotos se escuchó en el restaurante, a lo que dirigimos nuestras miradas hacia la barra. Aproveché ese instante para levantar violentamente la mesa a la vez que me levantaba de la silla. El café de cardamomo, aun caliente, se derramó sobre el pantalón de Magaly, quien dio un grito y cayó al suelo junto con su silla. Corrí hacia la puerta y cuando salí, un estruendo de vidrios rotos se hizo sentir atrás mío. Magaly había descargado un impacto contra mí, pero falló en su disparo. Corrí como atleta por varias cuadras, cuando apareció un taxi. Le hice señas para que se detuviera, pero ya llevaba cupo y siguió su ruta. Un nuevo estruendo de vidrios rotos, esta vez del taxi, el cual aceleró haciendo chillar las ruedas, me advertía que Magaly se acercaba rápidamente, y seguí corriendo. Di vuelta por una calle oscura y me oculté detrás de unas canecas. Magaly llegó hasta allí, pude ver su silueta. Caminaba despacio empuñando su arma, intentando localizarme para dispararme. De pronto una patrulla recorría esa calle oscura y un foco de luz iluminó a Magaly, quien habiendo arrojado a una de las canecas el arma, hizo señas a los oficiales para que se detuvieran. Uno de los oficiales salió del vehículo y le habló en hebreo, a lo que Magaly respondió en árabe llorando desconsolada. No pude escuchar el diálogo, el caso es que Magaly subió a la patrulla y, eso sí escuché bien claro, daba la dirección de nuestra casa en el barrio Leumi. Supongo que la llevarían hasta allá. Cuando la patrulla se alejó, di un suspiro de tranquilidad. Llegué jadeando al Museo Islámico a medianoche, conforme a lo acordado. Allí un vehículo negro tipo burbuja me esperaba, el cual abordé. Giovanni me esperaba. - Cómo te fue? - me preguntó. - Tenías razón, con anillo o sin anillo, me iba a matar... Giovanni me comentó que el mayor Mustafá había dado instrucciones para que mi salida de Israel fuese lo más secreta posible. En el Camel salimos de Jerusalén rumbo a Betania, en la República de Palestina, donde abordamos una camioneta Hummer color verde oscuro. En la frontera Jordano-Palestina nos esperaban unos amigos que tambien trabajaban para el Mossad, quienes facilitaron el paso y me ordenaron cambiarme de vestuario, a lo que a cambio recibí una chaqueta de jean, una camisa a cuadros azul, jean y botas de explorador, además de una hatta (el tradicional pañolón árabe, que en hebreo se le conoce como kaffía) y una shilaba (camisola) color beige. En Betania la camioneta fue tanqueada para continuar nuestra ruta a Jerash. Por motivos de seguridad se nos ordenó no entrar a Amman, la capital, ya que, conociendo a Magaly, habría dado la alerta a Ghamad, y como conocía yo al sujeto, habría sobornado a la policia para dar con mi paradero. Iba a amanecer cuando llegamos a Jerash, a 47 kilómetros de Amman. Se compraron provisiones. Giovanni había recibido notificación de que nos esperaban dos kilómetros más al este de la zona histórica de los Castillos del Desierto, en un área rocosa cerca de la frontera con Irak. A mediodía llegamos a un campamento que parecía ser una aldea nativa, que me recordaba los tiempos de los Patriarcas. Mientras me desperezaba y me estiraba un poco los músculos luego de varias horas de viaje en la camioneta, Giovanni entró a una tienda, la más grande de la aldea. Mientras bebía de un pequeño cántaro un poco de agua que una mujer adulta me ofrecia, veía a los niños jugar. Era un ambiente muy nostálgico, me recordaba los 26
  27. 27. juegos de la pequeña Esther... yo la extrañaba y me preguntaba qué le habría dicho Magaly porque me fui. Al fin salió Giovanni. - Tu enlace te recibirá ahora mismo. Trátalo con absoluta confianza y familaridad, aquí el protocolo militar no aplica. - Habla hebreo? - No, tienes que hablarle en árabe o en inglés, son dos de los idiomas oficiales de Interpol. El mayor Mustafá tiene una voz muy suave y dulce, así que no lo confundas con un afeminado. - Está bien, tendré cuidado en no juzgarlo. - Una cosa más, viejo: sé tú mismo, actúa con naturalidad, eso hablará bien de ti. - De acuerdo... me veo bien? Sacudí un poco la shilaba, me acomodé bien la hatta que llevaba cubriendo mi cabeza para protegerme del sol y los vientos de arena, dí un suspiro y froté mis manos para mitigar los nervios, y entré con Giovanni. Ya dentro de la tienda, que me recordaba un poco los ambientes descritos por Las Mil y Una Noches, me dirigí a un hombre de aspecto beduino pero con el rostro afeitado, de piel cobriza aunque no tan moreno, cabello rizado y corto, que dejaba ver las entradas de la calvicie en la frente, y de ojos castaños. Su mirada contagiaba de tranquilidad. Vestía una túnica blanca con brdaduras doradas en las mangas y en el borde inferior, y estaba recostado sobre unos cojines, acompañado de algunas chicas muy atractivas que vestían trajes coloridos, y unos varones con shilabas de diversos colores. - Salam aleikum! - saludé en árabe inclinando mi cabeza. - Aleikum salam! - respondió el hombre con gran amabilidad. - Que la paz y la bondad de Dios el Misericordioso descienda sobre ti y tu casa, y te colme de bendiciones. - Amín... veo que eres un hombre de muy buenos modales y de buenos sentimientos, refael Ben-Eliézer, me alegra eso. Ven, siéntate junto a nosotros. El hombre al que yo había saludado dio dos palmadas fuertes con sus manos, y se acercaron dos chicas con bandejas. Había kibbes, galletas de dátiles, pan árabe y algo que parecía a simple vista jugo de naranja. Debo confesar que las chicas vestían muy bien, pantalón bombacho que dejaba entrever sus encantos, sostenes con encajes y lentejuelas y diademas con joyas. Yo estaba extasiado ante tanta belleza y me sentía como si estuviera repitiendo alguna escena de una película de James Bond. - Bienvenido a la libertad, Refael. Fisehatak!! - exclamó el mayor sosteniendo un vaso de metal y brindando. - Fisehatak! - respondí al brindis, y bebí. Y en efecto, era jugo de naranja. - Hablé con Tzadí, me lo contó todo... lamento que hayas descubierto a tu novia infiltrada con Ghamad, y ojalá saques valiosas lecciones de todo esto. - Lo estoy haciendo, señor. - Llámame por mi nombre: Izako o Al-Nahyan. - ... está bien... Mustafá? - Perfecto! Mucho mejor!... Tzadí te habló de mi oferta? - Sé que tiene que ver con Interpol, pero no conozco los detalles. - Qué sabes de INTERPOL, Refael? - Sé que es una organización que se creó para mejorar y facilitar la cooperación policial internacional a escala mundial. Tiene más de 200 países miembros. La tarea fundamental consiste en fomentar la cooperación policial internacional, esto es, en ayudar a los policías de distintos cuerpos, países, idiomas y culturas a cooperar 27
  28. 28. entre sí y trabajar juntos para resolver delitos. - Veo que estás bien informado. - Hay algo que no me ha quedado claro, Mustafá. Tengo entendido que cada país miembro utiliza a sus propios policías para trabajar en su territorio y de conformidad con sus leyes nacionales, que los agentes de Interpol no viajan por todo el mundo para investigar casos en distintos países; eso sólo se ve en las películas de Hollywood. - Sí, esa es la versión oficial... sin embargo hay cosas que las Oficinas Centrales Nacionales conocen, aunque jamás se comparten con la opinión pública. Existe en Interpol una sección élite creada hace unos años por el Comité Ejecutivo, para dar con los criminales internacionales más peligrosos y más escurridizos… diplomáticos que trafican armas y dinero, políticos acusados de crímenes de lesa humanidad y que sus sistemas internos no permiten sus capturas, criminales que han desarrollado estrategias que nuestros agentes no han podido contrarrestar, dado que los Estatutos de la organización les impide salir de sus países a perseguir a estos maleantes. Se cumple con el intercambio de información, pero el trabajo se pierde porque no hay un seguimiento estricto y rígido de estos sujetos. Finalmente acaban con desaparecer, y la labor de Interpol se esteriliza... es ahí donde nosotros entramos en acción. - Interesante. - Interpol nos paga a todos, pero considéranos como páginas que no están escritas. - ... suena llamativo. Pero sabemos que muchas naciones son reservadas para con los agentes secretos. Yo viví esa experiencia en Mossad, casi siempre teníamos problemas con las oficinas de migración y de seguridad nacional, cómo hacen ustedes para entrar y salir de cualquier país sin complicaciones aduaneras? - Jamás llevamos identificaciones policiales. En eso nos diferenciamos de las películas de Hollywood. - ... no? y si ocurre alguna novedad? - Tenemos medios para avisar a la Secretaría General, en Francia. Ellos inmediatamente contactan a las oficinas de seguridad nacionales y a la Oficina Central Nacional de Interpol, quienes a su vez llaman a la unidad de policía o de migración que corresponda, y todo queda resuelto en menos de tres horas. - Waw!! A eso le llamo eficiencia en la cooperación internacional. - Tenemos una empresa de fachada para movernos con absoluta libertad por todo el planeta. - Qué es? venta de armas? monitoría de armamento nuclear? supervisión de software? - Nada de eso... es una agencia de modelos. Abrí mis ojos sorprendido. Inmediatamente conceptos como glamour, pasarela, moda, belleza, elegancia y otros se me cruzaron por la mente. - Aceptas trabajar con nosotros? - me preguntaba el mayor Mustafá. - La propuesta es tentadora, pero me preocupa algo: mi esposa no descansará hasta verme muerto, mi nombre aparecería en las revistas y estaría en problemas. - Nombre? acaso tienes nombre? - Por supuesto, como todos! Soy Refael Ben-Eliézer. - Querrás decir "fui Refael Ben-Eliézer". -... no comprendo. - Para el mundo... - me dijo el mayor Mustafá mientras me entregaba un periódico -... Refael Ben-Eliézer ya no existe. Mira las noticias! El comentario del mayor Mustafá me inquietó mucho, aunque ya deducía algo. El terror se apoderó de mí cuando abrí el periódico, que estaba escrito en hebreo, y en primera plana aparecía una foto mía, y el titular: "Agente de Mossad muere en atentado terrorista". El reportaje argumentaba que yo había muerto en el interior de un módulo Camel negro en las afueras de Jerusalén, el cual estaba 28
  29. 29. cargado con dos kilos de dinamita gelatinosa, accionados a control remoto y que hizo explosión en la madrugada de la fiesta de Pésaj, el Jueves Santo. Decía que mis familiares habían identificado mis pertenencias, aunque mis documentos se quemaron y mi cuerpo estaba completamente calcinado y no se permitía mostrarlo. Una foto del reportaje mostraba a mi madre con gafas y vestida de luto, acompañada de mis hermanos Dan y Kalif. Y un aparte resaltaba las palabras de la top model Delia Meir, quien expresaba su gratitud por haberla rescatado de los persas y decía que jamás me olvidaría. - Entonces, ese era tu famoso plan de escape - le dije a Giovanni sorprendido y confundido a la vez. 29
  30. 30. V Mi Nombre es Gal, Zamir Gal - Lo único que existe de Refael Ben-Eliézer - me explicaba el mayor Mustafá -, es su tumba. Y si no estoy mal, está prohibido exhumar un cadáver en Israel, así que olvidémonos de una identificación póstuma. Tzadí ha borrado todos los archivos que te identificaban: número de seguro social, número de placa, registros civiles y militares, registro de huellas dactilares y caja dental, lectura de ADN... en pocas palabras, oficialmente nunca naciste. No tienes historia... Esas palabras de mayor Mustafá fueron como un puñal al corazón. Todos mis principios éticos y morales los habia echado a la basura para proteger mi integridad personal. Por un lado la nostalgia por el pasado me invadía, pero de otro lado veía como un alivio estos acontecimientos. Al menos me quitaba a Aharón Ghamad de encima, pues ya no tendría a quién perseguir por el disco que le faltaba. Y como los estatutos de Interpol prohíben realizar investigaciones de tipo militar, político, nacional o religioso, me desentendería de ese caso para siempre. Mi labor estaba hecha, ahora que mis compañeros de Mossad se entendieran con esa pelota caliente. Salí de la tienda para respirar un poco de aire y para meditar un poco, pues esas palabras del mayor Mustafá me habían hecho ver estrellas; era como si me hubieran lanzado un baldado de agua fría en una medianoche de invierno… era demasiada información en un solo día, y necesitaba asimilarla; todo había ocurrido tan rápido, que no me di cuenta a qué hora sucedió todo esto. A qué hora todo lo que había construido a lo largo de mi vida se había convertido en cenizas. El mayor Mustafá también salió. - Estoy bien, Mustafá. Sólo es el impacto de la noticia - dije. - … permíteme que te enseñe una lección del desierto. Cuando la serpiente crece, cambia sus escamas por unas mucho más resistentes, para protegerse y poderse desplazar más rápido. Si no lo hace, muere. Algo similar ocurre con nosotros... hay ocasiones en la vida en que no podemos seguir nuestro camino evolutivo con la vida que llevamos, porque nos estanca o nos pone en peligro. Dios te ha dado a ti la oportunidad de evolucionar, empezando una nueva vida. Si quieres mantenerte con vida, es el momento de hacer el cambio, un cambio radical. Elige un nombre para ti, un nuevo nombre; medita en esta actividad que realizamos… míralo de esta forma: aprenderás, pero al tiempo tendrás la oportunidad de conocer muchas personas, hacer nuevas amistades. Y… creo que es hora de que le des a tu imagen personal un muy merecido cambio de aspecto; tienes el potencial de un modelo profesional, sólo es cuestión de que dejes salir a ese ser de luz que llevas dentro. - … un momento!! Esto no puede estar sucediendo!!. - Qué cosa? - Esto es demasiada coincidencia. Supiste que rescaté a Delia Meir? 30
  31. 31. - Sí, en Turquía. Vaya misión!! - … ella me dijo algo, algo que tenía que ver exactamente con lo que me estás proponiendo ser. - Qué te dijo? - Que yo tenía potencial, buen porte. - Lo ves? No creo que sea coincidencia, a mí me parece que Dios había preparado este momento especialmente para ti, y sólo para ti. - … alguna vez en mi adolescencia tuve la idea de ser modelo profesional, pero todos me decían que no tenía porte, que vestía muy mal y que mi rostro espantaba. - No existe hombre feo sino mal vestido. No te preocupes por eso, pues si aceptas trabajar con nosotros haré que medio planeta tenga que ver contigo. Todo es cuestión de dejarse enseñar, corregir y moldear, el resto ya lo llevas tú en tu corazón. Bien, ya he puesto las cartas sobre la mesa, ve y camina por el desierto, medita lo que te he dicho y lo que ha sucedido… cambia de piel o muere... tienes hasta el anochecer para que te decidas. Después del almuerzo, un helicóptero llegó por Giovanni. - Hasta aquí mi trabajo - me dijo mi amigo -, estaremos en contacto. Yo de ti no vacilaba más y aceptaba. - Lo meditaré, hay que ver mis potencialidades. - Cualidades es lo que te sobra, Refael; para Izako eres un diamante en bruto. Te mantendré informado si Magaly se mueve. Shalom! - Shalom! Estuve toda la tarde meditando y orando, caminando por la arenosa alfombra del desierto donde estábamos; no hacía mucho calor aunque el sol alumbraba con toda su fuerza. No había ninguna palmera, ningún oasis por lo menos a 2 kilómetros a la redonda. A veces el ciento soplaba y algo de arena golpeaba mi rostro, por lo que me cubría con la hatta para evitar que la arena llegara a mis narices o a mis ojos. Elegir un nuevo nombre significaba morir, y yo estaba muy apegado a muchos recuerdos, a mi familia, a Magaly aunque en el fondo la había dejado de amar recientemente. En oración le decía al Santo Bendito Sea todas mis angustias... tenía miedo de que algo saliera mal, o que yo hiciera algo mal y lo echara todo a perder. Estaba tan cargado de temores y angustias, que no pensaba en otra cosa que en eso. Salir de Israel era para mí una tragedia, ya no había nada que hacer, lo había perdido todo en menos de dos días y lloré un poco por no poder regresar a mi patria. Tantos años defendiendo a mi país, para tenerlo que abandonar ahora! En un momento de shock, con la mente en blanco y con mis ojos perdidos en la línea de horizonte hacia el occidente, hacia Israel, en ese instante recordé algunas palabras de m madre en mi último cumpleaños. Ella me decía "un nuevo año, un peldaño más hacia arriba y quemar todo lo que no te deje evolucionar"... bueno, parece que era hora de aplicar a rajatabla esa enseñanza tan valiosa. Era conciente de que ya Refael Ben-Eliézer había cumplido su misión entre los mortales. Como Refael, yo ya no tenía más que ofrecer a la Humanidad, mi muerte fingida era prueba de ello. En cierta forma me dolía porque todos me habían conocido así, así fui llamado por mis padres y como Refael había construido una historia… una historia que se había derrumbado, que ya no existía para nadie. Un nuevo nombre, como me pedía el mayor Mustafá, hablaba del nacimiento de una nueva personalidad, libre y decidida, como quería ser yo, como siempre quise ser. Recordé entonces un verso de la Tanák, algo que Dios decía por boca del 31
  32. 32. profeta. "y te daré un nuevo nombre, que de la boca del Señor saldrá"... asi que pedí al Altísimo un nombre. No quería elegir nombres por gusto, quería que mi nombre dijera mucho de mi nueva misión y de mi personalidad... Al caer la tarde entré a la tienda y me dirigí al mayor Mustafá. Me senté junto a unos cojines, hice un breve silencio y levanté la mirada. Todos los presentes estaban pendientes de lo que iba a decir, pareciera como si el futuro del mundo dependiese de la decisión que había tomado. Entonces de mis entrañas, una fuerte voz se hizo sentir por toda la tienda: - Mi nombre es Gal, Zamir Gal - respondí. Inmediatamente todos los presentes gritaron de alegría y apaludieron. - Bienvenido a la Interpol, detective Gal. Se ordenó un festejo antes de partir. La noche se vistió de gala y una fogata se hizo frente a la tienda del mayor Mustafá. Un grupo de música tradicional árabe nos acompañaba mientras las mujeres danzaban, todos los varones estábamos sentados acompañándolas con las palmas. Entre la algarabía y la resignación, yo arrojaba al fuego lo que me quedaba de documentos personales, como señal de que moría a mi pasado y que estaba totalmente dispuesto a empezar una nueva vida. A la madrugada un transporte muy similar a los módulos Vector A-6, unos deslizadores desérticos que nos llevarían al Aeropuerto Reina Alia de Amman; allí un avión HC135 Hércules equipado con lo último en tecnología y distribución de espacios; era como viajar en un Airbus 380, lo tenía todo! Oficinas, restaurante, cabinas independientes... el mayor Mustafá dio orden de recoger las cosas, y subí al lujoso transporte... - En unas tres horas estaremos en Atenas, es allí donde tenemos nuestra central de operaciones - me explicaba el oficial -. Atenas se ha convertido en la capital de la moda mediterránea, así que hay mucho movimiento. El mayor ordenó que se me tomara unas fotografías tipo documento en una de las oficinas del avión; se me tomaron todo tipo de huellas dactilares… - Una de las ventajas que tienes conmigo es que yo tengo poderosos amigos. - Cuando dices “poderosos” – le respondí al mayor Mustafá -, a qué te refieres exactamente? - Al Sheikh Zayed Rashid Bin Ahmed, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Conoce en detalle tu situación y propuso que se te designara a su cuerpo policiaco. - Eso quiere decir que… - Tu nueva identidad es emiratí; eres Zamir Gal, un oficial destacado del Departamento General de Investigaciones Criminales de Dubai, eso como información clasificada en caso de que alguien deseé consultar tus antecedentes... obviamente me comprometí con el sheik Zayed a regresarte a Abu Dhabi tan pronto esta misión concluyera, para evitar que en Israel se levanten sospechas. Aquí te entrego documentos de identificación, pasaporte, número de seguro social... en Emiratos Árabes todo ciudadano poseé una cuenta de ahorros con regalías dadas por el gobierno, estas regalías se te depositan a tu cuenta al final del Ramadán, es decir, a final de año. A eso inclúyele los ahorros al 30% de cinco años de trabajo como policía. Es bastante dinero, asi que no lo derroches. - Mustafá, si alguien pretende descubrir mi pasado? - No va a encontrar nada, perderá su tiempo. No sólo estos documentos están hechos de material oficial de Emiratos Árabes Unidos, sino que además las bases de 32
  33. 33. datos de ese país ya tienen tus datos… y de hecho, acabo de anexar esa información a la red informativa de Interpol; si alguien en Israel quisiera descubrir tu pasado, se tendrá que llevar una decepcionante sorpresa porque esta es toda la información que de ti existe; legal y oficialmente tú no tienes absolutamente nada que ver con Israel, para esa nación tú nunca naciste allá y jamás has visitado el país... mira los sellos del pasaporte! has estado por Europa y Asia, sellos de Rusia, Ucrania, Uzbekistán, Armenia, Nepal... - Ya entiendo. Soy más árabe que un plato de shawarma, je, je... - Espera a que lleguemos a Atenas, esto no ha terminado... Aún no había amanecido en la capital griega cuando descendimos del avión. Fuimos conducidos con maletas a la aduana. El mayor Mustafá me había comentado que todo mi vestuario había sido destruido, para que absolutamente nadie me reconociera, así que me asignaron cuatro trajes provisionales en una maleta. El oficial a cargo revisó mis documentos y equipaje... aunque por fuera procuré mostrarme tranquilo, por dentro estaba muy nervioso y temía que algo saliera mal... - Señor Gal - me dijo el oficial en inglés -, cuál es el motivo de su visita a nuestro país? - Iniciaré un curso de formación en modelaje profesional con Orkos Models... lo sé, no tengo la apariencia de modelo ni visto como tal, pero a eso vine: a aprender... además el viaje fue largo, llevo más de veinticuatro horas despierto. - Sí, señor, eso es comprensible. Pero, sabe? Atenas es una ciudad muy hermosa y el clima por esta época es excelente para recuperar energías, así que tome su llegada a nuestro país como unas vacaciones permanentes. Cuánto tiempo permanecerá en Grecia? - Seis meses. - Tome, su maleta y sus documentos, todo está en regla. - Gracias. - Señor Gal - me dijo en voz baja -, en lo personal, yo le recomendaría que visitara Psiris, es una zona de bares y clubes nocturnos, cerca al mercado de Monastiraki. No se arrepentirá. - Gracias por el dato, me será de utilidad. Gia su! El mayor Mustafá ordenó a algunos de sus efectivos que me llevasen el Hotel Economy, detrás del ayuntamiento ateniense. Llegué tan cansado que ni siquiera me di cuenta de cómo era la fachada de la habitación que me habían reservado en el piso 7; lo último que recuerdo es que me informaban que una chica llegaría para guiarme por la ciudad, e iniciar los preliminares de mi preparación para el trabajo de fachada de la unidad élite del mayor Mustafá. Arrojé lejos la maleta, me quité la ropa y a dormir, señores! no quería saber nada más por el momento. Bueno, al fin me desperté como a las diez de la mañana; luego de darme una ducha, vestí uno de los trajes que Mustafá me había dado como dotación provisional: una camisa azul claro, un pantalón de corte clásico negro y un sweater negro en cuello V, de una mezcla de hilo y acrílico, y bajé al comedor del hotel. Mi sorpresa aumentó cuando uno de los meseros, luego de preguntar mi nombre, me sirvió un sencillo plato de frutas y una guía nutricional que el mayor Mustafá me había trazado, y según la guía, debía seguir ese régimen al pie de la letra de ahora en adelante… “rayos! Moriré de hambre!!” me dije. Luego del desayuno se me acercó una mujer delgada. Era una mujer rubia de ojos castaños, de facciones definidas y delicadas. No, no era Magaly, pero aún así me soprendí. 33
  34. 34. - Kalimera!! - me saludó la chica muy amable y alegre con fuerte voz, quien por cierto, estaba muy linda. - Eeh... hola - respondí en inglés. - Eres Zamir Gal? - Sí, soy yo. - Soy Alexya Livadia, Izako me ha enviado para ayudarte en la primera fase de tu adaptación. - Encantado de conocerte, toma asiento, acabo de terminar mi desayuno. - Evaristó. - Qué fue lo que dijiste cuando me saludaste? - Ah! es "buenos días" en griego. - Ouch! debo aprender griego antes de que pierda la cabeza... - ... he leído mucho sobre Emiratos Arabes, es cierto que sus playas son las más blancas del mundo? - Así es! gracias al control de basuras y sedimentos, disponemos de unas playas envidiables.... gustas tomar algo? - No, gracias. Tenemos mucho por hacer, así que cuando tú lo indiques, salimos. - Estoy listo. - Entonces no perdamos más tiempo. El mayor Mustafá había dado instrucciones a Alexya para que me llevara a una boutique y a un salón de belleza, ya que se me haría un cambio de imagen... si iba a trabajar con Mustafá bajo la fachada de modelo profesional, debía lucir como tal. Se me dotó de un traje informal, un sastre y un traje casual, los cuales debería combinar con la primera dotación. Decidí estrenar esa noche el traje casual, que consistía en una chaqueta de pana con cuello un poco amplio, pantalón negro con caída a plomo, lo que indicaba su perfecto diseño, un cinturón de cuero negro con hebilla plateada cuadrada y completamente lisa, zapatos y una camisa blanca. A Alexia le causó curiosidad el cómo yo elevaba entre susurros una plegaria, besaba la prenda que iba a estrenar y luego la vestía. - Veo que eres un hombre muy piadoso - comentó ella -, nunca había visto a alguien agradecer a Dios por la ropa que se estrena. - En mi país es costumbre bendecir a Dios por esos detalles - respondí sin revelarle mi adhesión religiosa. Luego al salón de belleza, y no puedo negar que sufrí mucho con el manicure, especialmente el colocar mis manos frías en agua caliente (por más que sacudí fuertemente mis manos, el quemón fue terrible!); esto le causaba mucha gracia a la manicurista y me gané la fama de cobarde. Terminada la "tortura china", puse mi cabello rizado y largo en manos del estilista, quien luego de hacerme el estudio computarizado, me comparó con uno de los galileos de la época de los Apóstoles. Y terminé con un nuevo corte de cabello: estilo romano y con una pequeña aplicación de mano de res para dar la idea de humedad, aunque el nuevo corte de cabello dejaba entrever las entradas de la edad... ahora sí, era otro totalmente distinto. Nueva identidad, nuevo trabajo, y nuevo look, listo para la acción!! Caminamos un poco por las calles atenienses, para familiarizarme. El clima era agradable pero no caluroso. Atenas era una ciudad que durante décadas quiso conservar su aire mediterráneo, así que uno podía divisar casas antiguas con balcones, pero en las principales avenidas el contraste era otro: autos último modelo, avenidas perfectamente demarcadas y limpias, tránsito organizado y la gente vistiendo con prendas modernas. Uno podía identificar a grupos de jóvenes 34

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