Criticismo y etapas de filosófia de kant

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Criticismo y etapas de filosófia de kant

  1. 1. I. EL CRITICISMO DE KANTLa doctrina de Kant y de sus inmediatos continuadores (los post¬kantianos) forma la tercera etapade la filosofía moderna. La primera (la filosofía del Renacimiento) está constituida por el períododel hu¬manismo (Bruno, Telesio, Boehme...) y el del racionalismo de Des¬cartes y de susdiscípulos (Malebranche, Espinosa...); la segunda, llamada Época de las Luces (o de la Ilustración)la integran el mo¬vimiento del empirismo (de Locke a Hume) y el de los post-raciona¬listas(Leibniz, Wolff...).Kant es el fundador del criticismo, el recodo más importante de la filosofía moderna. Es cierto queel empirismo inglés (en Locke, particularmente) habíase planteado ya el tema de la naturaleza delentendimiento humano, señalándose los alcances de éste para rechazar todo escepticismo, perono se comprendió el lado positivo de la cues¬tión, a saber, las posibilidades creadoras de la razónhumana en cien-cia y moralidad, en arte y religión, en suma, dentro de la cultura entera.Una filosofía crítica, la creada por Kant, cala hondo en la esencia humana descubriendo sus límitesy aceptándolos, pero fundando en los principios de ella (principios objetivos, por cierto), la validezdel saber científico. En efecto: Kant enseña que las perspectivas del co¬nocimiento científico soninagotables, como lo ha venido a mostrar de manera dramática la ciencia contemporánea. Encambio, hace ver que no es posible como ciencia el saber metafísico tradicional, el saber acerca deDios, de la inmortalidad del alma y de la finalidad del universo.2. EVOLUCIÓN FILOSÓFICAEl pensamiento de Kant evolucionó significativamente a lo largo de su vida. Pueden distinguirsedentro de su desarrollo cuatro perío¬dos, cuyas ideas aparecen expresadas de clara manera en suobra es¬crita, tan abundante, tan característica, tan decisiva.En el primer período (1746-1760)-prevalece el interés por las cien¬cias naturales; filosóficamente,Kant es racionalista. En el segundo (1760-1769) aventaja la vocación filosófica, y se advierte unatenden¬cia hacia el empirismo. En el tercero (1769-1781) surge ya la idea cri¬ticista: es el períodode la gestación. En el cuarto (1781-1804) se producen las clásicas obras de la filosofía crítica, otrascendental, y, tras ellas, en los años postreros de su vida, algunas aclaraciones y retoques de sudoctrina.
  2. 2. a) El primer período. El racionalismo. El optimismoEn 1747 aparece el inicial escrito de Kant, compuesto aún en sus años de estudiante. Se llamaPensamientos sobre la verdadera estima¬ción de las fuerzas vivas y examen de las pruebas de quese han ser¬vido Leibniz y otros físicos en esta controversia, además de algunas previas reflexionesque conciernen a la fuerza de los cuerpos en ge¬neral. La obra muestra aquí y allá una adecuadainformación así como una manifiesta capacidad reflexiva del autor.Siete años después, en 1754, salen a luz dos de sus obras: Inves¬tigación sobre el problema de si laTierra en su rotación alrededor del eje, por lo cual se han-provocado alteraciones del día y lanoche, ha experimentado algunas modificaciones desde sus orígenes, qué sea la causa de ello ypor qué puede asegurarse tal hecho; y El tema de si la Tierra envejece, examinado desde el puntode vista físico.Su obra más significativa de este período es su conocida Historia general de la naturaleza y teoríadel cielo, o sea el estudio de la cons¬titución y del origen mecánico del universo, conforme aprincipios newtonianos. La obra apareció como anónima, en 1755, bien que dedi¬cada al reyFederico II. Consta de un prólogo y tres partes. En ella se describe la formación del universoentero, a partir de una nebulosa primitiva, y conforme a los principios de la física newtoniana. Lama¬teria primitiva lleva en sí misma la ley de esta formación, aceptando Kant, de esta suerte, lahuella de un creador y, por tanto, la prueba teleológica de la existencia de Dios. El físico yastrónomo francés Pedro Simón Laplace (1749-1827) en su Exposición del sistema del mundo,aparecida en 1796, llegaba por manera independiente a parecida hi¬pótesis de la kantianarespecto al sistema solar. La dicha analogía se explica por la circunstancia de que, mucho antes,Jorge Luis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788), había lanzado parecido pensamiento en suHistoria Natural (1749).Kant sustenta en este período una especie de racionalismo. Es cier¬to; pero se aparta en buenaparte de Leibniz y de Wolff. Eso queda evidenciado en su obra, también de 1755, Principiorumprimorum cognitiones metaphysicae nova dilucidatio. Partiendo del principio de identidad, dentrodel cual aloja el principio de razón suficiente, re¬chaza de la escuela Leibniz-wolffiana la existenciade dos necesida¬des: la absoluta y la hipotética (o virtual), pues esto equivaldría a ha¬cer de lalibertad (la segunda) un elemento del determinismo, lo cual es una contradicción.También rectifica Kant el concepto leibniziano de monada. Ésta no es algo inespacial, cerrada en símisma sino que ocupa un espacio, bien que mínimo, y se halla en contacto con otras mónadas. Dela doctrina de Leibniz, empero, aprovecha la concepción dinámica. En su Monadologia física (1756)reconoce que los átomos individuales son centros de fuerza atractiva y repulsiva, que obran segúnuna ley nece¬saria, pero ésta no es la única realidad. De esta manera llega a se¬parar Kant dosesferas del saber: la ciencia de la naturaleza fundada en una concepción estrictamente mecánica;la esfera de la moral y de la religión, que precisa explicar mediante la idea de libertad.Justamente esta idea llevó a Kant a una imagen optimista del mun¬do y de la vida. Los terremotosocurridos en Lisboa a fines de 1755, habían dado oportunidad a Voltaire (1694-1778) a destilar con
  3. 3. inge¬nio una concepción pesimista del mundo. Frente a ella, Kant, en la línea de Leibniz, sepronuncia en su Ensayo sobre el optimismo (1759), a favor del pensamiento de que, consideradoel universo en su tota¬lidad, Dios no hubiera podido crear otro mundo mejor que el que existe.b) Segundo periodo (1760-1769). El escepticismo. El empirismo. El problema del espacioAl iniciarse el año 1760, el pensamiento de Kant experimenta un cambio notable. Éste llega adudar del valor de la metafísica, tan cara a Wolff ya su escuela. Las convicciones de hombres deciencia como Cristiano Augusto Crusius, Leonardo Euler, Juan Enrique Lamber, D’Alember yMaupertuis, entre otros, le mostraron que el conocimien¬to de lo real no se obteníadeductivamente, a la manera como lo pro¬pugnaba la ontología racionalista.Ya en 1762 hace una censura de la lógica tradicional-escolástica en su obra La falsa sutileza de lascuatro figuras silogísticas. Com¬para a aquélla con un coloso de pies de arcilla, que tiene la cabezame¬tida en las nubes de la antigüedad. Muestra que sólo la primera figura del silogismo se hallaen concordancia con la naturaleza real del pen¬sar. Las otras tres figuras son, por decirlo así,juegos de prestidigi¬tación intelectual. La lógica ha de proponerse aclarar los pensamientos, nocomplicarlos.En su obra La única prueba posible para demostrar la existencia de Dios (1763) exhibe la distinciónentre esencia y existencia, y apli¬ca tal hallazgo para refutar la llamada prueba ontológica. Ésta,como se sabe, indica que la idea de un ser perfecto incluye por necesidad la nota de su existencia;por lo cual, de manera racionalista, precisa reconocer que existe. No, arguye Kant. La existencia esalgo distinto de la esencia. Ésta es el conjunto de las notas que es posible predi¬car de algo y sóloeso. La existencia, en cambio, es la posición radical de este algo. Así, un mundo perfecto tiene unaesencia, significa algo; pero no existe. De la idea de que Dios sea perfecto, no puede se¬guirse queDios exista. Para demostrar esto último hay que seguir el camino opuesto. Gracias a que hay queadmitir su existencia, es posi¬ble predicar su perfección: precisa, en otros términos, remontarsede lo posible como consecuencia a la existencia de Dios como principio. Lo posible sólo puede serpensado como tal en relación a un ser exis¬tente y necesario, ya que, sin él, lo posible seconvertiría en imposi¬ble. Este argumento es una nueva versión de la clásica prueba acontingentia mundi. El mundo es posible (contingente) en virtud de que existe un ser necesario,Dios.En un escrito Intento de introducir en la filosofía el concepto de magnitudes negativas, del propioaño 1763, también ataca el raciona¬lismo de Wolff. Éste había tratado de reducir el principio derazón suficiente al principio de no-contradicción, y, por tanto, las verdades de hecho a verdades derazón. Grave confusión. Hay dos clases de oposición: la lógica (que se da entre un término y lanegación de tal término) y la real (que se da entre dos hechos positivos que se anu¬lanrecíprocamente, por ejemplo, dos fuerzas antagónicas, dos pesos que en una balanza mantienenvertical el fiel). Justamente los nú¬meros negativos permiten comprender y expresar estaoposición real. Siguiendo el ejemplo: dos fuerzas iguales que se oponen producen cero: + F - F = 0.
  4. 4. Un concurso abierto por la Academia de Berlín, en el cual participara Kant, dio ocasión a que ésteprosiguiera sus investigacio¬nes. El tema propuesto decía: “Si las verdades metafísicas puedentener la misma evidencia que las matemáticas, y cuál sea la naturale¬za de su certeza”. Larespuesta del filósofo, publicada en 1764, llevó el nombre de Ensayo sobre la claridad de losprincipios de la teología natural y de la moral. Este trabajo es importante por sus reflexionesmetodológicas. Compara desde este ángulo matemática y filosofía, tras¬luciéndose una luchacontra los wolffianos. Al paso que la matemá¬tica parte de definiciones simples que conducen ateoremas demostra¬bles por el principio de la no-contradicción, la metafísica tiene que ocuparsede problemas reales, los que sólo deben ser abordados a partir de la experiencia. Para ello, no ve,por ahora, otro camino que el seguido por Newton. Dice: “La metafísica es, sin duda, el más di¬fícilentre todos los conocimientos humanos, por esto no ha sido toda¬vía escrita”. Respecto de lamoral, también señala el camino de la experiencia, recordando los análisis de Hutcheson, pueshabla de un “sentimiento moral” como hecho humano. La orientación de Kant hacia el empirismoinglés, es evidente.La propia orientación se confirma en su opúsculo intitulado Obser¬vaciones sobre el sentimientode lo bello y de lo sublime (1764), en donde distingue psicológicamente lo bello de lo sublime. “Losublime conmueve y exalta; lo bello, atrae y arrebata.” A la manera de Shaf¬tesbury trata Kant,entonces, de encontrar el fundamento de la moral en el sentimiento de la belleza y dignidadhumana.Semejante vuelco de su doctrina, aun aparece más acusado en el Programa de suslecciones del semestre 1765-1766. Es aquí en donde declara que no es el caso aprender unadeterminada filosofía, sino de aprender a filosofar. Dicho sea en otro giro: el método de laense¬ñanza de la filosofía ha de ser la inquisición de las verdades por cuenta propia. Lainformación histórica sólo es el primer paso. El segundo reside en dar una explicación objetiva delproblema. Por esta vía —también contra la Escuela de Wolff— llega a la idea de que la metafísicano es un saber de lo absoluto, sino “la ciencia de los límites de la razón”.Dentro de esta línea de oposición, la obra más importante del período lleva el nombre de Sueñosde un visionario esclarecidos por los sueños de la metafísica (1766). Con ocasión de las visionesfantás¬ticas del espiritista Manuel Swedemborg, muestra, con sátira llena de humor, el letargointelectual de las pretensiones de la metafísica de Wolff y de Crucius, que, como el espiritismo,todo lo sacan de su cabeza. “Frente a los arquitectos de los diversos mundos ideales eri¬gidos enel aire, cada uno de los cuales ocupa tranquilamente su sitio, con exclusión de los demás,situándose uno en el orden de las cosas que Wolff ha construido con insignificantes materiales dela experien¬cia, pero con muchos conceptos subrepticios, y el otro, que Crucius ha producido de lanada con la fuerza mágica de algunas palabras, como «pensable» e «impensable», nosotros, diceKant, delante de lo contradictorio de sus visiones, tendremos paciencia hasta que estos señoreshayan salido de su sueño”. Hay que mantenerse en la experien¬cia, subraya Kant; es inútil, en laciencia, soñar despierto. En el es¬crito, además, se ve, de manera clara, la influencia de Rousseau,al reconocer la importancia del sentimiento humano. Los sueños termi¬nan con este pensamiento:un conocimiento de lo trascendente es im¬posible; atengámonos en este problema a la creenciamoral.
  5. 5. La idea crítica comienza a encontrar su propio camino. Así lo ex¬hibe el último ensayo de esteperíodo: Sobre el primer fundamento de la distinción de las zonas dentro del espacio (1768). En élhace ver Kant cómo las posiciones que ocupa la materia son partes de un espacio en general, elloes, que estas partes y su relación mutua supo¬nen la existencia del espacio. “El espacio, dice elfilósofo en esta obra, es un concepto primitivo”. Pero no se trata de una idea innata, como podríaenseñarlo el racionalismo, sino de algo inseparable de la representación. Esta caracterización delespacio no es tampoco empi¬rista, pues la representación empírica lo supone. Es algo másfun¬damental.c) Tercer período (1769-1781). La gran luz. Orígenes del criticismoEl año de 1769 fue un año crucial. El ensayo de 1769 llevó a Kant a una honda meditación. :elmismo dijo: “El año 1769 me trajo la gran luz.” La gran luz era el principio criticista. Acaso influyósobre ello la lectura de los Nouveaux essais de Leibniz, escritos en 1704, pero dados a la estampahasta 1765. Como se sabe, esta obra de Leibniz fue Ulia réplica al empirismo de Locke, contenidoen su libro An essay concerning human understanding. La solución de Leib¬niz contra tal doctrinaquedó expresada en el aforismo: Nempe nihil est in intellectu quod non fuerit in sensu, nisi ipseintellectus.En 1770 aparece la disertación inaugural De mundi sensibilis at¬que intelligibilis forma et principis(Forma y principios del mundo sensible e inteligible). La obra puede ser considerada como el actade nacimiento del criticismo. Fue escrita por Kant como requisito para ser confirmado comoprofesor ordinario de lógica y metafísica en la Universidad. El acto académico consistía en unadiscusión del trabajo. Markus Herz fue el recensor y hubo tres oponentes.El pensamiento clave de la Disertación inaugural es que los prin¬cipios puros del conocimiento(entre los cuales figura el espacio y el tiempo) no son reductibles a la mera percepción de lossentidos, como enseñaban los empiristas, pero que la dicha percepción sensible no es tampocoreductible a. una imagen confusa, a manera como ase¬guraban Leibniz y Wolff, quienes creían queel conocer es un proceso que va de lo confuso a lo claro.La Disertación está dividida en cinco capítulos:1. El concepto del mundo en general (parágrafos 1, 2);2. Distinción entre las cosas sensibles y las esencias intelectuales (parágrafos 3-12);3. Principios de la forma del mundo sensible. Del tiempo. Del espacio. Corolarios. (Parágrafos13-15);4. Del principio de la forma del mundo inteli¬gible. Elucidación (Parágrafos 16-22);5. Acerca del método del co¬nocimiento sensible y del inteligible en la metafísica (Parágrafos23-30).
  6. 6. En la Disertación figura ya el tiempo como una forma del cono¬cimiento. En el escrito anterior sólohabía sido tratado así el espacio. En el conocimiento sensible hay que distinguir la materia de lafor¬ma. La materia es la sensación, la cual se modifica por los órganos de los sentidos,testimoniando así la presencia del objeto por el cual es producida la sensación. La forma es la ley,independiente de la sensi¬bilidad, que organiza la materia sensible. El conocimiento sensible,anterior al uso del entendimiento lógico, se llama apariencia; y el conocimiento reflejo, que nacede la comparación hecha por el enten¬dimiento, de múltiples apariencias, se llama experiencia. Dela apa¬riencia a la experiencia sólo se llega gracias a las formas del enten¬dimiento. Los objetos dela experiencia son los fenómenos. La forma, esto es, la ley que suministra el fundamento del nexouniversal del mundo sensible, está constituida por el espacio y el tiempo. Tiem¬po y espacio noderivan de la sensibilidad, que los presupone, y no son tampoco conceptos generales y comunesque tengan las cosas individuales debajo de sí: son más bien intuiciones, pero intuicionespre¬insertas en el conocimiento, sensibles y fundadas independientemente de él; por tanto,puras. Por esto, no son realidades objetivas, sino úni-camente condiciones permanentes ynecesarias a la mente humana, para coordinar para sí, en virtud de una ley, todos los datossensibles. El tiempo hace, en efecto, posible intuir la sucesión y la simultaneidad y coordinar,según estos dos modos, todos los objetos sensibles. El espacio permite intuir los fenómenos en unnexo universal, a saber, como partes de un todo, cuyas leyes y principios son los de la geo¬metría.A continuación aborda Kant (cap. IV) el tema del conocimiento intelectual. Aquí distingue un usoreal y un uso lógico. El uso real es aquel por el que las cosas y sus relaciones son dados; el usológi¬co es aquel por el cual los conceptos de las cosas son subordinados unos a otros y unificadosentre sí, según el principio de contradicción. Kant insiste sobre el hecho de que el uso lógico delentendimiento no elimina el carácter sensible de los conocimientos, debido a su origen. Aún lasleyes generalísimas suponen lo sensible, y los principios de la geometría no salen de sus límites dela sensibilidad. En la meta¬física, en cambio, no se encuentran principios empíricos. Losconcep¬tos de ella son inherentes a la naturaleza misma del entendimiento puro, por más que nosean innatos, sino abstraídos de las leyes de que se sirve la mente y, por tanto, adquiridos.Así surgen en Kant dos conceptos de metafísica: una inmanente, aquella que se contrae a estudiarlas leyes ontológicas del entendi¬miento; otra, la tradicional, trascendente, aquella que creedescubrir por los caminos de la especulación, la existencia de Dios, la inmor¬talidad del alma y lafinalidad del mundo. La primera es posible, pues se ocupa de principios inherentes a la razónmisma; la segunda no es posible, ya que trata de indagar la esencia de entes en sí, sin tomar encuenta los límites del entendimiento.Con todo, aún no se precisa y analiza en la Disertación el sistema de las leyes del conocimiento, y,consecuentemente, el concepto de naturaleza. A ello se llega tras una década de meditación, aldelinear con rigor la estructura del método trascendental.En efecto, de 1770 a 1780, Kant se consagra a esta tarea. No pu¬blica sino una recensión de unaobra de anatomía (1771), una monografía sobre las razas humanas (1775) y dos artículos
  7. 7. pedagógicos acerca del Filantropismo de Basedow (1777). Sus mejores esfuerzos estánconcentrados en torno de la nueva doctrina del criticismo. En junio de 1771 escribe Kant a MarcoHerz: “Estoy trabajando en una obra, la cual, con el título de Los límites de la sensibilidad y larazón, no sólo debe tratar de los conceptos y de las leyes fundamentales que conciernen al mundosensible, sino que debe ser un esbozo de cuanto constituye la naturaleza de la doctrina del gusto,de la metafísica y de la moral”. No fue, a decir verdad, éste el título de la nueva obra, sino el deCrítica de la razón pura, en obsequio de una reflexión de conjunto de los principios delconocimiento.d) Cuarto período (1781-1804). La sistematización del criticismo. El método trascendentalLa Crítica de la razón pura es la primera de las grandes obras sis¬temáticas. Aparece en 1781. Fueel fruto de muchos años de medi¬tación, bien que redactada “casi de un tirón, en cuatro o cincomeses”.Tres objetivos se propone la Crítica de la razón pura:1) En qué reside la validez del conocimiento científico (matemática, física...);2) Cuáles son los límites de dicho saber, y, por tanto, por qué no es posible la metafísicatradicional como ciencia;3) Cómo es posible el verdadero conocimiento filosófico.El conocimiento no consiste en un proceso deductivo que parte de ideas innatas, como enseña elracionalismo, ni en una reproducción de la experiencia, como lo declara el empirismo. El conoceres un acto gracias al cual una materia por conocer es conformada por ciertas leyes lógicas a prioride que echa mano la conciencia cognoscente en el referido acto. Dichas leyes son de dos especies:a) Formas de intuición, a saber, el tiempo y el espacio;b) Categorías del entendi¬miento (sustancia-accidente, causa-efecto, etc.).Un saber independien¬te de estas leyes, no es posible: no puede conocerse de manera científicauna “cosa en sí”, vale decir, más allá de estas leyes, como quiere la metafísica tradicional en suintento de discernir la esencia de Dios, alma y unidad del mundo. Sin embargo, el hombre no essólo un ser pensante, como creyó Descartes: es, además, voluntad y sentimiento; y por estas víascompleta su esencia personal, salvando su fe, cumpliendo sus deberes con los demás hombres yrecreándose en el arte.La Crítica de la razón pura no fue comprendida ni aceptada por muchos. Era explicable. Se tratabanada menos que de una nueva filosofía, en viva ruptura con las doctrinas dominantes. De fijo, antetales circunstancias, Kant dio a la estampa los Prolegómenos de toda metafísica futura que quierapresentarse como ciencia (1783). La obra es una exposición más breve y didáctica de la propiadoctrina de la Crítica.
  8. 8. En 1785 aparece la Fundamentación de la metafísica de las cos¬tumbres y, en 1787, la Crítica de larazón práctica. En estos libros Kant logra una nueva fundamentación crítico-trascendental de laética. Así como la Crítica de la razón pura parte del hecho (factum) de la ciencia constituida, laCrítica de la razón práctica parte del hecho real de la moralidad del hombre. Su problema resideen averiguar qué sea la conducta humana, cuál el principio efectivo de su valoración. Kant nopretende encontrar una nueva moral; suya es la preocupa¬ción teorética de descubrir el principioconforme al cual se pueda ex¬plicar cualquier hecho moral de la vida. Un tal principio lo llama ensu terminología imperativo categórico. Cuando el hombre obra de tal manera que la máxima de suacción pueda valer como máxima de universal observancia, realiza un acto bueno; Nada hay en elmundo absolutamente bueno fuera de una buena voluntad. Ética de inten¬ción, no de resultado.En la ética como en la teoría del conocimiento, Kant aplica con rigor el método trascendental, queve de hallar los principios confor¬me a los cuales se realiza ya el conocimiento, ya la moral, ya laexpe¬riencia artística. Por la circunstancia de ser dichos principios los que dan forma a unamateria, produciendo de tal manera una experiencia, se trata de principios a priori (no anterioresa la experiencia, como decía el racionalismo, sino sólo independientes de ella). La filosofíatrascendental descubre justamente estos principios a priori de la ex¬periencia en la propiaexperiencia. Dicho en otra forma: los principios a priori son inmanentes a la experiencia,trascendentales, no trascen¬dentes de ella, vale decir, que traspasaran los límites de laexperiencia posible.La fundamentación de la filosofía del arte queda formulada en la Crítica del Juicio, editada en1790. Más antiguo que la ciencia, tan viejo como la moralidad, es el arte. Así se impone al métodotrascen¬dental, además de investigar el principio teorético y el principio prác¬tico, otro principio:el a priori estético.Bien que belleza y bondad son modalidades a priori de la con¬ciencia, la primera place sirviéndosede imágenes, mientras que la segunda exige por deber. Por otro lado, aunque ni lo bello ni loagra¬dable se dan en conceptos, el valor estético es universal y necesario; el otro, subjetivo yfortuito. Empero, semejante carácter a priori (uni¬versalidad y necesidad) difiere de laconceptuabilidad teorética. El arte produce imágenes, no conceptos. En fin, la belleza se distinguede lo bueno y agradable en que place desinteresadamente. Pues la finalidad que preside el juicioestético se refiere a la armonía de los obje¬tos representados por la fantasía con las leyesformales de la sensibi¬lidad y del entendimiento. La finalidad de la belleza es intrínseca a la obrade arte. No la mueve un fin externo.A pesar de la altura lograda ya por la sistematización kantiana, había opositores de la nuevadoctrina. Uno de éstos, Juan Augusto Eberhard, atacó en su Philosophisches Magazin lasconclusiones de la Crítica de la razón pura. Kant dio respuesta a ellas en su opúsculo (1790) Sobreun descubrimiento según el cual toda nueva crítica de la razón pura resulta superflua frente a otraanterior. Allí dice: “Lo menos que puede decirse es que Eberhard, como otros muchos, no me hanentendido”.
  9. 9. La cuarta obra fundamental de Kant, es La religión dentro de los límites de la mera razón (1793).En esta obra el filósofo ofrece en panorama su vasta investigación: la reflexión crítica que lo lleva adiscernir los límites y, al propio tiempo, las posibilidades del hombre en su vida cultural: Así comoel límite del conocimiento, dentro de las formas de intuición y las categorías, da la clave paradescubrir el fundamento de las ciencias; el límite del querer, dentro de los lin¬deros de la buenavoluntad, capta la idea del imperativo de la ley moral; el límite del sentimiento, que ha decoordinar razón y querer, prueba el valor del juicio estético, ahora se ocupa de los límites de la fe,que, dentro de la propia naturaleza del hombre, conducen a mos¬trar el ideal del reino de Diossobre la Tierra.La religión, según Kant, es el reconocimiento de todos nuestros deberes como preceptos divinos.Se define como religión revelada, cuando muestra los mandamientos divinos, para que se sepacuál es el deber; se define como religión natural, cuando enseña un deber para que, partiendo deaquí, se deduzca un precepto divino. La Igle¬sia es una sociedad moral que tiene por fin elcumplimiento y la representación más perfecta de los preceptos morales, la congregación detodos aquellos que unen sus esfuerzos para combatir el mal y para propagar la moralidad. LaIglesia, en cuanto no es objeto posible de experiencia, esto es, la Iglesia, invisible, es la reunión detodos los buenos, bajo el gobierno de Dios. La Iglesia visible es, en cambio, la que representa elreino de Dios sobre la Tierra, en cuanto puede realizarse entre los hombres.En 1795 formula Kant su pensamiento político en su obra La paz perpetua. En ella hace ver laposibilidad de asociar a los Estados para proscribir las guerras. Según Kant, la paz perpetua debeser una línea de conducta cuyo cumplimiento requiere la creación de organismos internacionales,que acepten la dignidad y autonomía de todos los pueblos.La comunidad pacífica de todos los pueblos es una condición del desarrollo de la historia universal,pero Kant no cree que la historia se desenvuelva de un modo natural como la vida de las abejas ode los castores. Motor de la historia es la libertad.La filosofía de la historia de Kant supera la oposición en que se hallan Rousseau y Herder. Lahistoria no es el extravío de un estado originariamente bueno, ni una evolución natural; es unorden nuevo, diverso al de la naturaleza. El progreso en la historia es el acerca¬miento a laperfección moral, bajo el cual hay que entender la pau¬latina realización de la Idea.Más tarde, en 1797, dio remate a sus meditaciones sobre filosofía práctica en su libro Lametafísica de las costumbres. Allí se presenta metódicamente su filosofía del derecho. El derecho,dice, tiene la ta¬rea de fijar las condiciones bajo las cuales el arbitrio de uno pueda armonizarsecon el arbitrio de otro y de asegurar tal libertad de la persona humana. De ahí que la justicia residaen la idea de que sólo debe decidirse y practicar se algo tomando en cuenta que el Estado se haoriginado sobre la base de un contrato. La idea del contrato no es aquí, como en Rousseau, unaexplicación empírica del Estado, sino una idea regulativa, una norma que reconoce la dignidad detodos los contratantes. En Kant la justicia es el lazo de unión entre lo externo (la lex iuridica) y lointerno (honestas iuridica) de la conducta. La lex iustitiae es la misma que garantiza la dignidad decada cual dentro de la comunidad general humana.
  10. 10. La obra de Kant hacia las postrimerías del siglo XVIII, contenía ya pensamientos suficientes paraabordar una teoría filosófica del hom¬bre. Así lo realiza en su Antropología desde el punto de vistaprag¬mático de 1798. En torno del hombre se puede hacer una doble pre¬gunta:a) Lo que es —o ha sido— como ser de la naturaleza y de la historia;b) Lo que él hace —o debe hacer— de sí mismo, ello es, del sentido y finalidad de suexistencia. Sólo la segunda cuestión compete a la antropología filosófica.La antropología, pues, es una consideración del hombre; pero una consideración que toca alhombre como creador y responsable de su propia existencia. Un saber así del hombre es la clavemisma, de la fi¬losofía. Ésta, dice Kant, en su significación mundana tiene que ver con tres órdenesde cuestiones:1) ¿Qué puedo saber?2) ¿Qué debo hacer?3) ¿Qué puedo esperar?4) ¿Qué es el hombre?A estas cues¬tiones responden, respectivamente, la metafísica, la moral, la religión y laantropología. Y, agrega Kant estas palabras decisivas: pero en el fondo se podría poner todo estoen la cuenta de la antropología, por¬que las tres primeras cuestiones se refieren a la última. (Latriple cuestión aparece ya formulada en la Crítica de la razón pura, II, teo¬ría trascendental de losmétodos).También en 1798 salió a luz la obra El conflicto de las facultades. El libro es de suyo importante:ventila el tema de las relaciones entre sí de los diversos ramos del saber académico en términosde faculta¬des universitarias, y de éstas con el Estado. Habla de facultades “su¬periores” (deteología, medicina y derecho) y de una facultad “menor”, la de filosofía. De todas ellas esta últimaes la que ha de conducir sus labores bajo irrestricta independencia intelectual (la verdad por laverdad misma). Las otras actúan dentro de ciertos límites: al teó¬logo se le prescribe como pautala Biblia; al jurista, el derecho posi¬tivo, y al médico, las ordenanzas médicas.La obra a que dedicó Kant lo mejor de sus esfuerzos en los últi¬mos años (y que no publicó envida) lleva el título de Paso de los principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza a la física.Por desventura, no pudo dar término a ella, la cual, según sus planes, ofrecería “un sistema de lafilosofía pura en su concatenación”. La obra era tanto más oportuna, cuanto más polémicas ymalentendidos seguía ocasionando la filosofía crítica. Un ejemplo, entre otros, señala la Aclaración(1799) publicada por Kant, y en la cual considera a la Doctrina de la ciencia, de Fichte, como “unsistema absolutamente insostenible”.

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