Las Causas de Nuestra Conducta - Cherlok

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Las Causas de Nuestra Conducta - Cherlok

  1. 1. Dr. Alberto Chertok8ª ediciónPrólogo del Prof. Emérito de PsiquiatríaDr. Daniel L. MurguíaCentro de Terapia Conductual
  2. 2. 2La presente edición de “Las causas de nuestra conducta” seofrece gratuitamente en formato digital. Queda expresamenteprohibida su distribución y comercialización por cualquier vía,en formato digital o impreso. Se autoriza exclusivamente sudescarga del sitio web del Centro de Terapia Conductual,www.psicologiatotal.com1ª Edición: Mayo, 19881ª Reimpr.: Octubre, 19882ª Edición: Abril, 19903ª Edición: Junio, 19944ª Edición: Setiembre, 19955ª Edición: Junio, 19976ª Edición: Julio, 19987ª Edición: Marzo, 20048ª Edición: Abril, 2006 (edición digital)© Dr. Alberto Chertok
  3. 3. 3CONTENIDOSOBRE LA PRESENTE EDICION DIGITAL............................................ 5NOTA A LA TERCERA EDICION.............................................................. 6PROLOGO A LA SEGUNDA EDICION.....................................................del Prof. Emérito Dr. Daniel Murguía7PREFACIO...................................................................................................... 11Capitulo 1. CONDUCTA Y APRENDIZAJE............................................. 13Psicología: definición y objetivos. Conducta. Conductas privadas.Aprendizaje. Método experimental.Capitulo 2. TERAPIA DEL COMPORTAMIENTO.................................. 26Evolución histórica: conductismo watsoniano y neoconductismo.Enfoque científico de la modificación de conducta. Qué es y quéno es terapia del comportamiento.Capitulo 3. CONDICIONAMIENTO OPERANTE................................... 41Reforzamiento. Motivación. Extinción. Castigo. El reforzamientocomo un proceso natural y universal. Conducta gobernada porreglas. Discriminación. Generalización. Moldeamiento. Ejercicios.Capitulo 4. CONDICIONAMIENTO CLASICO....................................... 70Principios básicos. La respuesta de ansiedad. Condicionamiento dela ansiedad y adquisición de las fobias. Factores predisponentes.Aplicaciones terapéuticas. Ejercicio.Capitulo 5. APRENDIZAJE IMITATIVO.................................................. 90Elementos básicos y relación con otros modelos. Variables queinciden en el aprendizaje observacional. Aplicaciones terapéuticas.Ejercicio.
  4. 4. 4Capitulo 6. MODELO COGNITIVO DE APRENDIZAJE...................... 101Los pensamientos como responsables de nuestras emociones yconductas. Las ideas irracionales. Errores lógicos. Fundamento yconceptos básicos. La modificación cognitiva en un contextocomportamental. Resumen del procedimiento terapéutico: fases dela terapia. Otros procedimientos de naturaleza cognitiva.Ejercicios.Capitulo 7. EL ORIGEN DE LAS IDEAS IRRACIONALES.................. 124El miedo a la incertidumbre. El miedo a la incongruencia:disonancia cognitiva y teoría del equilibrio. Las ideas comoconductas.Capitulo 8. MEMORIA, VOLUNTAD Y AUTOCONCIENCIA............ 136Memoria. La conducta de ser consciente. Olvido. Voluntad ylibertad. La psicología del deseo.Capitulo 9. EL PROBLEMA DE LAS CAUSAS EN PSICOTERAPIACONDUCTISTA........................................................................................... 151Modelos de "enfermedad mental": modelo médico, psicoanalíticoy conductual. El papel de las causas al planificar el tratamiento. Elsignificado de la personalidad en terapia de la conducta.Conclusión.Capitulo 10. DESARROLLO Y MANTENIMIENTO DE LASDEPRESIONES............................................................................................. 164Modelo socio-ambiental. Modelo cognitivo de Beck y teoría del"desamparo aprendido" de Seligman. Modelo integrador.Capitulo 11. REFLEXIONES FINALES................................................... 179Concepto conductista de la libertad. Determinismo y librealbedrío. Libertad y responsabilidad. Libertad y terapia directiva.La relación terapéutica. Condición humanista de la terapia delcomportamiento.BIBLIOGRAFIA........................................................................................... 192
  5. 5. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conductaSOBRE LA PRESENTE EDICIÓN DIGITALCon gran satisfacción hemos comprobado que “Las Causas deNuestra Conducta” se emplea como libro de texto en los cursosde psicología conductual que se dictan en Uruguay y en otrospaíses de habla hispana, en instituciones públicas y privadas.Asimismo, la obra es consultada por psicólogos, psiquiatras yeducadores interesados en conocer las bases del modelo cogni-tivo – conductual.Con objeto de facilitar el acceso a la obra por parte de todos losinteresados, y en particular de los estudiantes y colegas que cur-san seminarios sobre el tema, ofrecemos la presente edición enformato digital y en forma totalmente gratuita.Esperamos contribuir de este modo a la difusión de la psicolo-gía conductual cognitiva, sus fundamentos teóricos y su formade comprender el origen y mantenimiento de la conducta.Dr. Alberto ChertokCentro de Terapia ConductualMontevideo, abril de 2006
  6. 6. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta6NOTA A LA TERCERA EDICIONA seis años de la primera edición, tengo la satisfacción deofrecer una nueva entrega de "Terapia del Comportamiento",esta vez titulada "Las Causas de Nuestra Conducta". La mismaincluye varios cambios, que espero contribuyan a un mejor co-nocimiento de la psicología conductual y de sus posibilidades.En el capítulo 1 han sido ampliadas las nociones de "conducta"y "conductas privadas", insistiendo en el concepto de estímulo-respuesta, con frecuencia mal comprendido. La extensión queadquirió esta sección obligó a dividirla, reuniendo los temas refe-ridos a la terapia del comportamiento en el capítulo 2. Lapresente edición cuenta con un capítulo adicional sobre"memoria, voluntad y autoconciencia", donde se analizan mu-chas explicaciones populares del comportamiento tales como el"deseo inconsciente" y la "fuerza de voluntad".Ha merecido también un desarrollo más extenso el problemade las causas y el concepto de personalidad -capítulo 9-, y lasección dedicada al condicionamiento operante se ha comple-tado con un análisis conductual de la "motivación" y de la"conducta gobernada por reglas". Otros cambios, en fin, apuntana una exposición más clara de los conceptos tratados en distin-tas partes del texto. Espero que el público interesado en lapsicología conductista, destinatario final de esta obra, encuentreen ella una herramienta útil para comprender las causas delcomportamiento y el camino para modificarlo.El autor
  7. 7. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta7PROLOGO A LA SEGUNDA EDICIONLos trastornos psicopatológicos constituyen un espectro desituaciones cuya exteriorización final está configurada por con-juntos de comportamientos distorsionados que se ofrecen comoexpresión objetiva, vertiente explícita y conductual, que secorresponde con otra vertiente que es psíquica, inefable, subje-tiva y subyacente; la articulación de ambas vertientes, la relaciónmolecular que entre sí las vincula escapa a nuestroconocimiento actual.La Psicología y la Psicopatología, como ciencias, inicialmen-te tomaron como objeto de estudio la vertiente subjetiva,aplicando su metodología al análisis de los datosfenomenológicos que proporcionaba el método introspectivo.En tal perspectiva, que no constituye de por sí una ciencia si-no más bien una filosofía de la ciencia psicológica, se han idodesarrollando diferentes teorías cuyas proyeccionesterapéuticas están constituídas por diversas metodologías conaplicación psicoterápica.Con el advenimiento del positivismo filosófico hacia la mitaddel siglo XIX comenzó el rechazo de la introspección como basemetodológica de la Psicología, rechazo ya manifestado en el si-glo anterior por los filósofos empiristas ingleses.En tal ámbito ideológico cobró interés el métodoexperimental, aplicado en la vertiente de las conductas, con va-lor objetivo y resultados mensurables.Estudios sobre la conducta animal, iniciados por la escuelarusa con Sechenov, seguidos sobre todo por Pavlov y prosegui-dos después por Bechterev, cuyos resultados pueden serextensibles al hombre y a la comprensión de suscomportamientos, abrieron el camino para una nueva metodolo-gía.En Estados Unidos se inició, a partir del año 1913, un ampliomovimiento en el mismo sentido dirigido al estudio de los fenó-menos comportamentales; comenzó luego que J. B. Watson
  8. 8. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta8publicara su artículo: "Psicología desde el punto de vista delconductista", en el que afirmaba de modo inequívoco que el ob-jeto de estudio de esa disciplina lo constituye la consideraciónde la conducta del organismo, expresando de paso una crítica ala psicología introspectiva, considerando que había agotado yasu utilidad.Siguiendo a esos aportes iniciales, la ideas de Watson toma-ron un sesgo metafísico que les hizo perder prestigio y justificólas duras críticas que le fueron dirigidas. Sin embargo, susconceptos iniciales constituyeron punto de partida para el desa-rrollo ulterior del denominado neo-conductismo y conductismocontemporáneo que durante y luego de la segunda guerramundial cobró importante vigencia. Investigadores tales comoHull, Tolman, Skinner y otros enunciaron y formularon leyes so-bre el comportamiento humano en base a reglas lógicas ymatemáticas.Progresivamente, al movimiento conductista se incorporaronotras escuelas psicológicas cuales la guestáltica, cognitiva, etc.,con lo que se enriqueció la teoría al tiempo que se progresó enel área de la fisiología del sistema nervioso; en el conocimientode la participación bioquímica en las conductas; los adelantosen el campo de otras ciencias cuales la etología, la informática yla cibernética, etc., contribuyeron al desarrollo, riqueza y solidezde la teoría inicial, que llegó así, al presente, a alcanzar dimen-siones insospechables cuando por primera vez se escucharonlas palabras augurales de Watson.En esta 2da. edición del volumen intitulado "TERAPIA DELCOMPORTAMIENTO", Principios Básicos de Psicología Con-ductista, su autor, el Dr. J. Alberto Chertok, se ha propuestoproporcionar al estudioso en general y al interesadoespecialmente en el conocimiento y aplicación práctica de la teo-ría del comportamiento, normas generales sobre fundamentosteóricos y la praxis de esta ciencia.Con un propósito eminentemente pedagógico, que esmanifestación de su honda vocación docente probada a través
  9. 9. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta9de sus actuaciones en la Clínica Psiquiátrica de la Facultad deMedicina, en la Escuela Universitaria de Psicología y en sus in-tervenciones como miembro fundador de la Sociedad Uruguayade Análisis y Modificación de la Conducta (SUAMOC), el autordesarrolla con estilo fluido sucesivos capítulos que correspon-den a otras tantas exposiciones temáticas efectuadas en el aulao en artículos publicados en revistas científicas.Ya la generosidad conceptual y las bondades de esta obradeterminaron el rápido agotamiento de la primera edición deella. Como el creador, siempre desconforme con su obra, el Dr.Chertok se impuso la laudable tarea de recrear y mejorar aque-lla primera parte y hoy ofrece esta segunda edición a la quecomo expresión de su espíritu crítico para con la primera, intentamejorar y enriquecer. En esta tarea se empeña desde la correc-ción del índice hasta la recreación de capítulos definidos, talcomo ocurre con el primero de este volumen titulado:"Conceptos Básicos" que mereciera una nueva redacción que lehace ganar en precisión expositiva, exactitud conceptual, elo-cuencia didáctica y abarca una extensión que permite expresarun mayor acerbo de ideas valiosas para la comprensión mejorde la doctrina conductista y su metodología en la praxis clínica.Merece destacarse en este capítulo el tratamiento particularofrecido al tema "Conducta", que es en verdad el eje que verte-bra toda la razón y desarrollo de la teoría conductista, así comolos conceptos expuestos en otros tantos parágrafos cuales losreferidos al "Aprendizaje", al "Método experimental", a la "Evolu-ción histórica", así como a la precisa definición de lametodología, los propósitos finales y la precisión exacta quecorresponde a la terminología usada, que aparecen expuestosen el párrafo "Qué es y qué no es la terapia del comportamien-to".También cabe señalar la reelaboración del capítulodenominado "Condicionamiento operante" en el que se introdu-cen modificaciones en su redacción e incluso parágrafos, comoel dedicado al tema "Reforzamiento", que merece un planteo y
  10. 10. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta10tratamiento quizás más elocuente y didáctico destacándoseleenfáticamente como un proceso natural y universal.El capítulo 3 de la nueva edición titulado "Condicionamientoclásico" ofrece un amplio y complejo cambio en su estructura,que se torna más clara y completa en cuanto a su finalidadexpositiva, con un desarrollo importante del parágrafo referido ala respuesta de ansiedad y al condicionamiento de la ansiedad yadquisición de las fobias.También en el capítulo 5, que ahora se titula "Modelo cogniti-vo de aprendizaje", se introducen algunos interesantes cambiosen cuanto se clarifican y se hacen más comprensiblesconceptos cuales los tratados en el parágrafo "Los pensamien-tos como responsables de nuestras emociones y conductas".Igualmente en el capítulo 6, a la vez que se cambia sudenominación -pasa a llamarse "El origen de las ideas irraciona-les"- se introducen interesantes conceptos en los párrafosdedicados a los conceptos de inconsciente, voluntad y deseo.Obra eminentemente informativa y didáctica, constituye unaapertura fascinante a la comprensión del mecanismo de lasconductas y su distorsión patológica, abriendo generosas pers-pectivas para la aplicación terapéutica de sus principios. Pero aesas bondades que de por sí hablan elocuentemente de losvalores de su autor debe agregarse el mérito de constituirse enexpresión del "libro uruguayo", tan pobre en realizaciones ennuestro país y del cual tan necesitados estamos. Porque él esexpresión concreta de labor universitaria, de intereses investiga-torios, de síntesis integradora definitoria de identidad nacionalen el terreno de la cultura en general, y de la ciencia enparticular.Daniel L. Murguía11Prof. Emérito de Psiquiatría
  11. 11. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta11PREFACIOEl presente manual fue confeccionado recopilando el mate-rial que entregamos a nuestros alumnos durante los cursosbásicos de terapia del comportamiento. Incluye por lo tantoartículos publicados en revistas científicas, clases grabadas y re-súmenes redactados con la finalidad específica de serrepartidos durante el curso. Si bien su procedencia esheterogénea, todos los textos han sido seleccionados para cum-plir una misma finalidad: proporcionar una información básica yactualizada sobre la terapia del comportamiento y susfundamentos teóricos. La publicación de este material en formaconjunta permitirá disponer de una guía unificada para iniciar elestudio de la psicoterapia conductista y aprovechar la profusa bi-bliografía existente en español, cuya lectura requieregeneralmente una información básica sobre la disciplina.El cabal conocimiento de los principios básicos en que seapoya la psicoterapia conductual permite comprender en formaracional sus estrategias de intervención terapéutica, las cualesno se abordan directamente en este manual. Nuestra condiciónde clínicos, sin embargo, nos ha impedido centrarnos exclusiva-mente en los aspectos psicopatológicos: reiteradamentealudimos a la aplicación práctica de los conceptos presentados,en un intento de relacionar los modelos teóricos con situacionesclínicas habituales. La mención de tales situaciones se hace na-turalmente en forma resumida y a los efectos de ilustrar el puntoen cuestión, cumpliendo únicamente una finalidad didáctica; enningún momento pretendemos realizar análisis exhaustivos decasos clínicos.El plan general del libro respeta el orden en que dictamoshabitualmente las clases, abordando en forma sucesiva losdistintos modelos de aprendizaje. Tal como ocurre durante elcurso, los conocimientos se imparten en forma progresiva, demanera que cada clase supone el conocimiento de las anterio-
  12. 12. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta12res. En el capítulo 9 -"El problema de las causas en psicoterapiaconductista"- presentamos una visión integrada de la terapia delcomportamiento, relacionando sus procedimientos terapéuticoscon la concepción etiopatogénica en la cual se apoyan. A conti-nuación incluimos un trabajo que sintetiza el enfoque conductualde las depresiones como ejemplo de aplicación de distintosmodelos de aprendizaje a un problema clínico concreto. Hemospedido al Dr. José Silva el texto de la clase sobre "aprendizajeimitativo" que siempre expone con singular claridad, a la cual leagregamos un ejercicio para aplicar los conceptos desarrolla-dos. Nos pareció oportuno, en fin, incluir una "bibliografíasugerida" al final de cada capítulo para aquellos lectoresinteresados en ampliar el tema.Aunque las clases grabadas han sido corregidas para su in-clusión en este manual, hemos procurado alterar lo menosposible su estructura original, transcribiendo incluso losejercicios que proponemos a los estudiantes. De modo que enalgunos casos la elegancia del texto ha sido sacrificada en arasde una comunicación viva con el lector, a quien imaginamos lá-piz en mano subrayando conceptos, respondiendo las preguntasque se formulan en el texto y elaborando activamente elmaterial. No esperamos un acuerdo total de su parte; este ma-nual, al igual que los cursos en que se origina, está dirigido atodos aquellos profesionales y estudiantes del área de la SaludMental que se interesen en obtener una visión objetiva de la te-rapia del comportamiento, más allá de su identificación o no condicha corriente. Si su lectura permite comprender la unidadconceptual de la orientación conductista, habremos alcanzadonuestro objetivo.Dr. Alberto Chertok
  13. 13. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta13Capítulo 1CONDUCTA Y APRENDIZAJEPSICOLOGIA: DEFINICION Y OBJETIVOSPara el psicólogo de orientación conductista, la psicología esla ciencia de la conducta. Esta definición tiene dos elementosimportantes. En primer lugar, indica cuál es el objeto de estudiode la psicología: la conducta. En segundo término, estableceque el procedimiento elegido para estudiarla es el método cientí-fico. La ciencia, en general, se propone explicar, predecir yeventualmente controlar los fenómenos. La meteorología, porejemplo, procura explicar por qué se producen los cambios cli-máticos y predecir las condiciones del tiempo. Del mismo modo,el propósito de la psicología consiste en explicar, predecir ymodificar el comportamiento del hombre (Malot y García, 1986).Los objetivos que acabamos de enunciar pueden ponerse enevidencia analizando un ejemplo sencillo. Consideremos laconducta de un estudiante de pedir la palabra en clase para for-mular preguntas o hacer comentarios. Nuestra primera tareaconsistirá en explicar por qué ocurre dicho comportamiento,identificando los factores que aumentan la probabilidad de queintervenga en clase y aquellos que inhiben su conducta. Esteproceso no es sencillo y requiere un análisis exhaustivo del com-portamiento del sujeto incluyendo sus pensamientos yexpectativas, las circunstancias ambientales que preceden a laconducta y las probables consecuencias de la misma. Como re-sultado de este análisis, formulamos una hipótesis acerca de losfactores que están manteniendo o inhibiendo el comportamientodel estudiante.Si nuestra hipótesis es correcta, podremos predecir con cier-to grado de certeza en cuáles situaciones es más probable que
  14. 14. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta14pida la palabra. Decimos que una conducta es más probable endeterminada situación, cuando su frecuencia es mayor en esasituación que en otra considerada. El valor predictivo de una hi-pótesis es muy importante en el análisis experimental de laconducta. Al igual que en otras ciencias, cuando los hechoscontradicen a las hipótesis son éstas las que deben revisarse.Aquí el hecho estudiado es la conducta, y las hipótesis explica-tivas deben ser eficaces para predecir y eventualmentemodificar el comportamiento del sujeto. Si por ejemplo elestudiante desea incrementar la frecuencia de sus intervencio-nes, debemos ser capaces de ayudarle a cambiar su conductaalterando los factores que hemos postulado como causales.La premisa básica de la cual partimos es que la conducta delos organismos no ocurre al azar, sino que obedece a ciertas le-yes. La conducta de intervenir en clase, por ejemplo, no ocurre"porque sí". Depende de la situación actual en que se encuentrael estudiante -si tiene o no dudas sobre el tema tratado, si el pro-fesor permite o no preguntas, etc.- y de su historia personal, porejemplo los temores e inseguridades que ha desarrollado enrelación a hablar en público. El análisis experimental de la con-ducta ha permitido identificar muchas leyes generales delcomportamiento, tales como el condicionamiento clásico, elcondicionamiento operante o la imitación de modelos. Estas le-yes explican bajo qué condiciones es probable que un sujetoemita determinada respuesta. Aplicando estos principiosgenerales a un caso particular como el de nuestro ejemplo, esposible identificar las causas específicas del comportamiento yeventualmente modificarlo.
  15. 15. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta15CONDUCTAEl estudio de la conducta nos ocupará durante el resto del li-bro. En los próximos capítulos veremos cuáles son las causasde nuestro comportamiento y cómo es posible modificarlo. Laterapia consiste precisamente en ayudar a otras personas acambiar su propia conducta. Pero antes de abordar esta tarea,resultará útil definir con precisión el término que nos ocupa:¿qué entendemos exactamente por conducta? Es probable queel lector se sienta inclinado a responder citando ejemplos de lavida cotidiana: caminar, correr, hablar, escribir, "hacer cosas" engeneral. En pocas palabras, cuando hablamos de conducta ocomportamiento en el lenguaje habitual, nos referimos a la ac-ción voluntaria y visible de un ser vivo.En psicología conductista, sin embargo, el término tiene unalcance mucho mayor. Hablamos aquí de conducta para referir-nos a toda actividad desarrollada por un organismo vivo. Dehecho, incluye "todos y cada uno de los cambios que puedenocurrir en un organismo o en cualquier parte de él" (Wolpe,1958). Los comportamientos pueden ser evidentes para el ob-servador, como los que acabamos de mencionar. Podemosconstatar que un individuo camina, habla o escribe utilizandosimplemente nuestros sentidos, por ejemplo la vista o el oído.Además, estas conductas son intencionales: persiguen un fin, yel sujeto las experimenta como voluntarias.Otro grupo de comportamientos incluye las respuestas refle-jas o automáticas del organismo frente a ciertos estímulos osituaciones. Si un auto frena bruscamente cerca de nosotros-estímulo- reaccionamos con una descarga de adrenalina y unaaceleración de los latidos cardíacos -respuestas-. Aunque no esposible observar directamente estas respuestas, pueden poner-se de manifiesto utilizando los medios apropiados. Unestetoscopio permite apreciar la existencia de taquicardia, y losestudios de laboratorio pueden confirmar la liberación de adre-nalina en el torrente sanguíneo.
  16. 16. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta16CONDUCTAS PRIVADASLa característica común de los fenómenos que estamosdescribiendo es que se trata de cambios que tienen lugar en elorganismo. Dichos cambios ocurren en forma refleja ante ciertosestímulos -como la taquicardia ante el "frenazo" de un automó-vil- o se emiten con una finalidad -como la conducta de hablaren clase-. Sin embargo, no todos los cambios que ocurren en elorganismo son públicamente observables o pasibles de ser iden-tificados con instrumentos especiales. Los pensamientos y lasemociones sólo son percibidos directamente por la persona quelos experimenta. A pesar de ello, constituyen cambios en el or-ganismo -reflejos o intencionales- y por eso se los consideraconductas.En términos generales, llamamos conductas privadas oencubiertas a fenómenos tales como los pensamientos, ideas,expectativas, afectos y emociones cuya ocurrencia no puede sercomprobada directamente por un observador. Se accede a ellasen forma indirecta, a través de la verbalización del sujeto que lasexperimenta o por el efecto que tienen sobre la conductaobservable. Podemos constatar que una persona siente miedoporque nos trasmite verbalmente su vivencia, o deducirlo a partirde sus conductas visibles: sobresalto, temblor, palidez, etc.Para que el estudio de las conductas privadas no caiga enun plano especulativo, es necesario relacionarlas siempre confenómenos objetivos. Aunque es difícil establecer con precisiónlo que un sujeto piensa o siente, podemos valorar el efecto desus emociones, ideas y creencias sobre la conducta manifiesta.De hecho, las verbalizaciones internas -lo que el sujeto se dice así mismo- o las imágenes que evoca en una situación determi-nada, permiten explicar muchas veces sus reacciones visibles.Si interrogamos al estudiante de nuestro ejemplo a efectos deanalizar en detalle su comportamiento, podemos descubrir queal proponerse hablar en clase se dice a sí mismo: "si preguntoalgo obvio se van a reír de mí; haré el ridículo y creerán que no
  17. 17. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta17soy capaz de entender nada". También puede imaginar a suscompañeros burlándose o riéndose de él, evocando dichas es-cenas como en una película. Estas conductas privadas puedenexplicar sus inhibiciones o vacilaciones al proponerse hablar enpúblico.La conducta que llamamos pensar consiste generalmente endiálogos internos de esa naturaleza. Pensamos verbalmente,hablando con nosotros mismos aunque más rápido de lo que lohacemos en voz alta. También evocamos imágenes, comocuando dejamos "vagar la imaginación" y soñamos despiertos.Podemos evocar incluso olores o sensaciones táctiles. En todoslos casos se trata de respuestas privadas a estímulos, en formarefleja -automática- o emitidas con un propósito.Uno de los fenómenos privados que cuesta reconocer comoconducta es el acto de ver. Lo que llamamos "ver" es normal-mente una respuesta refleja a ciertos estímulos externos alorganismo. La presencia de un árbol en el campo visual delsujeto, suscita en el mismo un impulso nervioso que se transmi-te por determinadas vías a los centros cerebrales responsablesde la visión. En tales centros tiene lugar la activación de ciertasneuronas en una secuencia determinada. La onda recorre milesde células de acuerdo a un patrón específico de activación tém-poro-espacial (Eccles, 1970). Cuando ocurre tal activaciónneuronal tenemos la experiencia subjetiva de "ver el árbol".La misma respuesta neuronal puede ocurrir en ausencia delárbol, por ejemplo al evocar la imagen con objeto de describir suaspecto a una persona que nos ha preguntado por él. Aquí laconducta de ver el árbol se emite con una intención o propósito:efectuar la descripción.Es importante retener que la imagen del árbol no está dentrode la cabeza esperando ser mirada. No miramos una supuestaimagen interna. La imagen sólo existe cuando se activan lasneuronas correspondientes, y no puede tener una existencia in-dependiente de tal activación (Wolpe, 1958). Como señalaSkinner (1974), no tiene sentido asumir que "hay" un objeto
  18. 18. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta18mirado -la imagen- y un sujeto que mira. Lo único que hay es unsujeto que responde a ciertos estímulos. Cuando recordamos elárbol simplemente hacemos lo mismo que cuando estamos fren-te a él, sólo que en este caso la respuesta ha sido suscitada porotros estímulos, por ejemplo la pregunta: ¿cómo es el árbol queestá frente a la casa?. Fuera de la activación específica de lossistemas neurológicos involucrados, disparada por la presenciadel árbol o por otras circunstancias, lo único que existe es la po-sibilidad de evocar la imagen cuando incidan los estímulosadecuados. Como veremos más adelante, -capítulo 8-laposibilidad de evocar un recuerdo depende de modificacionesestructurales del sistema nervioso, no de la presencia de unaimagen "almacenada".Este concepto es válido para todas las conductas. Lospensamientos, en particular, no son entidades inmateriales queestán flotando cerca de la cabeza de la persona. Dependen dela actividad del sistema nervioso central y sólo existen cuandociertos estímulos, que pueden ser otros pensamientos o imáge-nes, disparan una respuesta verbal -diálogo interno- quellamamos pensamiento.Cabe señalar que las conductas privadas están sujetas a losmismos principios que explican el comportamiento visible, y queestudiaremos a lo largo de este libro. En otras palabras, los pen-samientos e imágenes que evocamos en una situacióndeterminada no ocurren al azar: dependen de los estímulospresentes y de nuestra historia personal de aprendizaje.Digamos también que en su acepción psiquiátrica tradicio-nal, el término conducta tiene un alcance más restringido: serefiere sólo a los comportamientos observables y a los"pragmatismos", en tanto actividad productiva dirigida a un fin.Se habla así de pragmatismo familiar, social, laboral y sexualpara aludir al comportamiento del sujeto en dichas áreas. El tér-mino "trastornos de conducta" suele reservarse para loscomportamientos agresivos, antisociales o reñidos con la ética ola moral. Esto ha determinado que muchos profesionales pien-
  19. 19. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta19sen erróneamente que la terapia del comportamiento se aplicasólo a los trastornos de conducta en el sentido psiquiátrico,cuando en realidad su campo de acción es mucho más amplio.Con fines didácticos, hemos considerado hasta ahorarespuestas puntuales tales como pedir la palabra en clase, ex-perimentar taquicardia o ver un árbol. Para el clínico, sinembargo, importan más los estilos habituales de conducta quelos comportamientos aislados. Así, una tendencia a experi-mentar ansiedad o sobresalto ante mínimos incidentes es mássignificativa que una respuesta aislada. El bloqueo de unestudiante para intervenir en clase cobra más importancia siconstituye un problema habitual, y sobre todo si se acompañade otras inhibiciones sociales tales como dificultad para iniciarconversaciones o para pedir citas. Una tendencia a deprimirseante cualquier contratiempo reviste mayor interés que un "bajón"ocasional. Por ese motivo, la psicología conductista se ocupabásicamente de nuestros hábitos de pensamiento, sentimientoy acción, en particular cuando resultan limitantes o autodestructi-vos.El análisis experimental de la conducta, sin embargo, estudiacon frecuencia respuestas aisladas con la finalidad de estable-cer las leyes generales del comportamiento, las cuales permitendespués examinar casos más complejos. Como el propósito deesta obra es familiarizar al lector con dichas leyes generales,emplearemos con frecuencia ejemplos sencillos para ilustrar losconceptos estudiados.ESTIMULOS Y RESPUESTASLa conducta, aun la habitual, no ocurre en cualquier momen-to sino en determinadas circunstancias. Una persona puedereaccionar con pánico cada vez que su auto se detiene en un"embotellamiento", cuando viaja en ómnibus o cuando se sientaen el centro de una fila -por ejemplo en el cine o el teatro-. Tales
  20. 20. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta20circunstancias se consideran estímulos para la respuesta demiedo. El hecho de tomar en cuenta las situaciones en que ocu-rre el comportamiento, permite comprenderlo mejor que si se loconsidera en forma aislada. Con frecuencia se descubre unfactor común en los distintos estímulos que desencadenan larespuesta. En el caso anterior, parece que el miedo surge cuan-do el sujeto se encuentra en un lugar de donde no puede salirrápidamente en caso de experimentar un ataque de pánico. Apartir de allí, es posible seguir investigando cómo se producenlos ataques.Al tomar en cuenta los estímulos, no suponemos que la con-ducta ocurre siempre que el sujeto se encuentra en esassituaciones. Nos limitamos a consignar en qué circunstancias larespuesta es más probable, con objeto de enriquecer nuestroanálisis. Tampoco suponemos que los estímulos siempre sonexternos al organismo: una idea o una sensación física, porejemplo, son fenómenos internos que pueden generar futurasrespuestas. Por último, estímulos y respuestas se encadenancontinuamente, dando lugar a los complejos comportamientoshumanos. Así, el encontrarse en un lugar atestado puede sus-citar el pensamiento "me va a dar un ataque de pánico", el cualdesencadena respuestas fisiológicas como taquicardia,transpiración y temblor. Estas respuestas suscitan nuevos pen-samientos -"ya me estoy poniendo nervioso"-, los cualesdeterminan la huída o el alejamiento de la situación temida.APRENDIZAJELa mayoría de nuestras conductas fueron adquiridas des-pués del nacimiento y a lo largo de la vida. Este proceso deadquisición de nuevos comportamientos se conoce comoaprendizaje y ocupa un papel central en el desarrollo de la per-sonalidad. Aprendemos una gama muy amplia de conductas,desde hábitos higiénicos como lavarnos las manos y cepillarnos
  21. 21. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta21los dientes hasta normas morales, religiosas y sociales -p. ej.que robar es malo y que existe un Dios-. Incorporamos un reper-torio de conductas acordes con nuestro sexo -vestimenta,posturas y juegos apropiados- y adquirimos, en suma, unaidentidad sexual. Podemos desarrollar una expectativa de con-trol sobre nuestro entorno, asumiendo que somos capaces deenfrentar y resolver nuestros problemas, o convencernos de quesomos incapaces de manejar las circunstancias adversas y de-sarrollar un modelo de reacción depresiva ante las frustraciones.Más adelante veremos cómo se aprenden estas pautas deconducta y cómo inciden los distintos factores para que incorpo-remos ciertos hábitos en lugar de otros. De hecho, el resto dellibro está dedicado a este problema. Por ahora, digamos que laadquisición de patrones específicos de conducta, incluyendonuestros valores, actitudes y puntos de vista depende de nues-tra interacción con el medio familiar, social y cultural en quevivimos. Un chico educado en un medio social que aprueba laviolencia y el atropello a los derechos ajenos, desarrollará proba-blemente un comportamiento distinto al de otro educado en unambiente que promueve valores éticos y morales más estrictos.La conducta sexual de una joven criada en el seno de una fami-lia religiosa muy puritana puede diferir de aquella exhibida poruna chica proveniente de un medio más liberal.La conducta no refleja siempre los patrones familiares, por-que los sujetos no son receptores pasivos de la influencia delmedio; ellos actúan, a su vez, sobre su entorno al que puedenmodificar. El aprendizaje no es un proceso unidireccional, sinouna compleja secuencia de interacciones. Un niño, por ejemplo,puede ser reforzado inadvertidamente por presentar uncomportamiento rebelde; si el reforzamiento ocurre con regulari-dad, es probable que comience a oponerse sistemáticamente alas demandas paternas -y a otras figuras de autoridad-. Estogenera una reacción de sus padres, la cual afecta a su vez larespuesta del niño. Volveremos sobre este punto al tratar el con-cepto de libertad.
  22. 22. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta22En este momento sería oportuno aclarar qué entendemosexactamente por aprendizaje. Roger Tarpy (1975) lo define co-mo "un cambio en la conducta relativamente permanente, queocurre como resultado de la experiencia"2. Al especificar que elcambio debe estar motivado por la experiencia, se excluyen fac-tores tales como la maduración y la administración de drogasque pueden modificar el comportamiento del sujeto. Laexpresión "relativamente permanente", descarta los cambios enla conducta producidos por la fatiga y otros factores de efectotransitorio. El número de errores que comete una dactilógrafapuede aumentar luego de varias horas de trabajo; sin embargo,recupera su eficacia cuando se disipa la fatiga. Fuera de estasexcepciones, la adquisición y mantenimiento de nuevas conduc-tas se conoce como aprendizaje. Como resultado de esteproceso se incorporan tanto las respuestas adaptativas comoaquellas inadaptadas o inconvenientes para el sujeto. En otraspalabras, las conductas consideradas "patológicas" -p. ej. loscomportamientos neuróticos- se adquieren de acuerdo a los mis-mos principios que las respuestas "normales"3.Cabe distinguir entre experiencias de aprendizaje (lascircunstancias concretas en que ocurre el aprendizaje) y proce-sos de aprendizaje ("cómo" se aprende). Las experiencias deaprendizaje son las situaciones específicas que atravesamosdurante la vida, las múltiples interacciones con nuestra familia ycon el entorno en que vivimos. Estas experiencias son únicaspara cada individuo, y por eso no existen dos personas que de-sarrollen idénticos patrones de conducta o los mismos2Principios Básicos del Aprendizaje, Edit.Debate, 1977.3Esto no excluye, por supuesto, la incidenciapatogénica de factores orgánicos que será consideradamás adelante.
  23. 23. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta23esquemas de pensamiento. Llamamos procesos de aprendiza-je a los mecanismos por los cuales se desarrollan nuevoshábitos. La imitación de otras personas, por ejemplo, es unproceso de aprendizaje. La asociación de estímulos y respues-tas, tal como el torno del dentista y el dolor que produce, estambién un mecanismo de aprendizaje. Los procesos deaprendizaje son universales: todos aprendemos a partir de laimitación de modelos, de la asociación entre estímulos y res-puestas, de las instrucciones verbales que recibimos y delresultado de nuestros actos (condicionamiento operante). Loque cambia para cada persona –cómo señalamos más arriba-son las experiencias específicas que atraviesa, es decir: quémodelos específicos imita, a cuáles asociaciones de estímulos yrespuestas está expuesta, qué instrucciones verbales y no ver-bales recibe y cuáles son las consecuencias de sus actos. Poreso cada individuo desarrolla una personalidad particular yúnica.No todas nuestras conductas son aprendidas; poseemostambién un repertorio de respuestas innatas. Nacemos con lacapacidad de contraer la pupila cuando la luz incide sobre ella.La percusión del tendón rotuliano desencadena la extensión dela pierna, y el descenso de la presión arterial genera taquicardiay otros ajustes cardiovasculares compensadores. Se trata derespuestas biológicamente determinadas que no requieren unaprendizaje previo.Por otra parte, el aprendizaje ocurre siempre en sujetos quetienen una determinada constitución genética. Las personas di-fieren por ejemplo en su reactividad emocional, y talesdiferencias pueden facilitar o inhibir el desarrollo de respuestasagresivas o depresivas. La capacidad para adquirir conductasnuevas también es variable. Algunos sujetos condicionanfácilmente respuestas de ansiedad, mientras que otros requie-ren circunstancias muy especiales para que ocurra elaprendizaje. El resultado final depende siempre de la interacciónentre los factores constitucionales y la relación con el medio. En
  24. 24. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta24algunos casos los factores genéticos son determinantes, comoen la psicosis maníaco-depresiva bipolar; en otros, su participa-ción es mucho menor, por ejemplo en los cuadros conocidoshabitualmente como "reactivos".METODO EXPERIMENTALComo hemos visto, el aprendizaje juega un papel central endesarrollo de la personalidad. El repertorio de conductas que po-see un sujeto, incluyendo sus ideas, valores, respuestasemocionales y el modo como procesa la información, sedesarrolla a partir de sus experiencias. Esto plantea una nuevainterrogante: ¿Cuáles son los principios que regulan la adquisi-ción y mantenimiento de nuevas conductas? No se trata de unapregunta retórica. Si descubrimos cómo se aprende a reaccionarcon temor frente a situaciones que no revisten peligro, habre-mos explicado el desarrollo de las fobias. Y lo que es másimportante, podremos utilizar esa información para promover ladesaparición del temor. En otras palabras, el conocimiento delos principios del aprendizaje nos permite comprender el origende las conductas inconvenientes y modificarlas con fines tera-péuticos.El estudio del aprendizaje parte de una concepcióndeterminista del comportamiento individual. Se considera quelas conductas, incluyendo los fenómenos subjetivos o privados,están relacionadas entre sí y con el ambiente en términos decausa y efecto. La idea es entonces que los comportamientos-motor, intelectual, emocional- no ocurren al azar sino que si-guen ciertas reglas. La premisa determinista puede sintetizarseafirmando que dada una constelación causal "A", ocurre unefecto "B". Otra manera de expresarlo consiste en hablar de va-riables independiente (VI) y dependiente (VD) respectivamente.Esta nomenclatura es la utilizada en los diseños experimentales,donde el investigador manipula el valor de la VI y observa las
  25. 25. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta25variaciones en la VD. Cuando comprueba que determinadasmodificaciones en la primera van seguidas regularmente por va-riaciones en la segunda, ha establecido una regla. Loscientíficos conductuales operan precisamente de ese modo.Procuran encontrar una relación regular entre un evento o situa-ción (VI) y el comportamiento estudiado (VD).El método experimental se ha utilizado para establecer losprincipios básicos del aprendizaje. En el capítulo 5 se describeun experimento de Bandura y Walters que constituye un ejemplode esta aplicación. El comportamiento estudiado en ese casofue la conducta agresiva de un grupo de niños, y la VI que ma-nejaron los investigadores fue la observación de modelospasivos y violentos. Los resultados demostraron que es posibledesarrollar comportamientos agresivos a partir de la imitación,ya que el número de respuestas agresivas ante una frustraciónfue mayor en los sujetos que observaron modelos violentos. Es-tudios adicionales confirmaron estos resultados y permitieronidentificar las variables que facilitan o inhiben la incorporación deconductas a través de la observación, dando lugar al modelo deaprendizaje imitativo. Un modelo de aprendizaje es un conjun-to de leyes o principios que explican bajo qué condiciones seadquieren, se mantienen o se suprimen determinadasrespuestas.El estudio experimental de la conducta se utiliza tanto paraestablecer los principios generales del aprendizaje como paramodificar el comportamiento con fines terapéuticos. En el próxi-mo capítulo veremos algunos ejemplos de aplicación del métodocientífico a la modificación de conducta en situacionesconcretas.
  26. 26. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta26Capítulo 2TERAPIA DEL COMPORTAMIENTOEVOLUCION HISTORICADesde que el hombre es hombre ha procurado modificar supropia conducta y la de sus semejantes, de modo que en unsentido estricto resulta arbitrario situar el comienzo de la terapiade la conducta en un momento determinado de la historia. Perocomo disciplina científica aplicada a la comprensión y tratamien-to de los problemas psicológicos, el inicio de la terapiaconductista se ubica a comienzos de este siglo. Es costumbrerelacionar el nacimiento del conductismo con el nombre de Wat-son.John B. Watson (1878-1958) fue realmente el primerinvestigador que trabajó en lo que él llamó el conductismo. En elconductismo watsoniano se han distinguido tradicionalmentedos facetas: por un lado el llamado conductismo metafísico,que alude a la especial concepción del psiquismo que tenía Wat-son y que se basaba en la negación ontológica de la mente. Lamente, decía no existe, y toda la actividad humana incluyendolos pensamientos, emociones y demás fenómenos subjetivos,se puede explicar en términos de movimientos musculares o se-creciones glandulares. Por otra parte, Watson negaba el papelde la herencia como determinante del comportamiento.Consideraba que la conducta se adquiere casi exclusivamentepor aprendizaje y proponía abandonar la noción de instinto.El conductismo metafísico como tal, hoy no existe más. Aun-que el conductismo radical de Skinner continúa negando laexistencia de la mente como una entidad no física, suexplicación de los pensamientos y demás fenómenos privadosdifiere de aquella propuesta por Watson. Y tanto Skinner comootros autores conceden actualmente una importancia mucho
  27. 27. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta27mayor a los factores genéticos o heredados en el determinismode la conducta.Por otro lado, Watson sentó las bases de lo que hoy se co-noce como conductismo metodológico, a partir del métodoque propuso para el análisis y modificación de la conducta. Enesencia, este autor consideraba que el único objeto de estudioválido para la psicología era la conducta observable; rechazabala introspección como fuente de información y propugnaba por laaplicación del método objetivo de las ciencias naturales al estu-dio de los comportamientos humanos.Aunque hoy en día el conductismo no se limita al estudio delos fenómenos observables y las formulaciones teóricas incluyeneventos privados como pensamientos e imágenes, se mantieneel criterio de relacionar los postulados teóricos con la conductamanifiesta mediante un enfoque experimental. A diferencia de laconcepción metafísica, el conductismo metodológico se desarro-lló con el correr del tiempo. Como vimos antes, la terapia delcomportamiento se caracteriza actualmente por utilizar elmétodo experimental en la tarea clínica y en la investigaciónpsicológica, de manera que la herencia que nos dejó Watson noes tanto el contenido de sus concepciones teóricas sino el modocomo abordaba el estudio del individuo.El real despegue de la terapia del comportamiento tiene lu-gar después de la segunda guerra mundial, desarrollándose loque se conoce como neoconductismo o conductismo de lapost-guerra. Las nuevas orientaciones conductuales difierenbastante, como vamos a ver, de sus antecesores watsonianos.Por otro lado, toman muchos elementos de teóricos del aprendi-zaje anteriores, como Pavlov y Thorndike, que realizaron sustrabajos en la primera mitad del siglo.A partir de la década del 30, tuvo lugar en Estados Unidos eldesarrollo del condicionamiento operante, como resultado delos trabajos realizados por B.F. Skinner y colaboradores. Esteautor estudió la adquisición y mantenimiento de loscomportamientos que habitualmente se consideran voluntarios,
  28. 28. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta28tales como hablar, moverse, caminar, etc. Partiendo de laexperimentación animal, Skinner describió los principios queregulan la instalación y pérdida de este tipo de conductas, y diolugar al paradigma teórico llamado condicionamiento operante oinstrumental, de enorme importancia para el desarrollo de la psi-cología. Veremos este modelo en el próximo capítulo.En la década del 50 surgen en distintos lugares y como frutodel trabajo de investigadores independientes, corrientes de pen-samiento que luego confluirán. Una de estas líneas la podemosubicar en Sud Africa con los trabajos de Joseph Wolpe, quien semanejaba con el modelo del condicionamiento clásico o pa-vloviano. Trabajando primero con gatos y adaptando luego elresultado de sus experiencias a las neurosis humanas, Wolpedemostró cómo podía desaprenderse o inhibirse la ansiedadcondicionada. Partiendo de los trabajos de Hull (1884-1952) yde los resultados obtenidos con sus propias "neurosis experi-mentales", estableció el importante principio de la inhibiciónrecíproca. Su libro "Psicoterapia por Inhibición Recíproca"(1958), donde analiza los mecanismos involucrados en el apren-dizaje de las fobias y otros fenómenos vinculados alcondicionamiento de la ansiedad, constituye uno de los aportesmás importantes que ha tenido la terapia del comportamiento.En la misma línea, trabajando desde la perspectiva del condicio-namiento clásico, podemos ubicar a H.J. Eysenck, un notableteórico que abordó con gran rigor científico el estudio de lapersonalidad (Eysenck, 1967). Desarrollaremos el condiciona-miento clásico en el capítulo 4.A partir de los años sesenta, Bandura y Walters describenun modelo de aprendizaje que tiene ya una base "mediacional"en tanto el individuo aparece como un intermediario activo entreel estímulo y la respuesta. Se trata del aprendizaje imitativo uobservacional, que estudia bajo qué condiciones se adquieren-o desaparecen- comportamientos mediante el proceso de imi-tación. Le dedicaremos también un capítulo.
  29. 29. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta29El enfoque mediacional propiamente dicho adquiere gran re-levancia en las décadas del 60 y 70 y actualmente, en quetiene lugar el desarrollo de las corrientes cognitivas. Hasta eseentonces, un poco por reacción a los enfoques "mentalistas" quese consideraban altamente especulativos, el conductismo habíadejado de lado lo que pasaba "dentro de la cabeza", es decir loque tenía que ver con pensamientos, sentimientos, expectativas,intereses y demás fenómenos subjetivos. Estos factores no ha-bían sido considerados directamente en las concepciones delcondicionamiento clásico y el condicionamiento operante. Ahora,a partir de los años sesenta, varios autores comienzan a trabajaraplicando la metodología conductista a los procesos psicológi-cos subjetivos. Pensamientos, sentimientos y expectativascomienzan a ser objeto de estudio de los conductistas y tienelugar el gran despliegue del enfoque cognitivo, que hoy en díaconstituye una línea de trabajo muy fecunda en el campo de laterapia conductual.Los trabajos pioneros en esta línea corresponden a AlbertEllis, quien desarrolló una forma de psicoterapia llamada "Tera-pia Racional Emotiva", (TRE) (Ellis, 1962), que es en ciertomodo la raíz del modelo cognitivo. Más adelante fuecomplementado y ampliado por autores como Aaron T. Beck,cuyo aporte a la comprensión y tratamiento de los cuadros de-presivos tiene gran relevancia en la actualidad. Beck propuso unmodelo psicopatológico de base cognitiva y una "terapiacognitivo-conductual de las depresiones" de probada eficacia(Beck, 1979). Martin Seligman, trabajando también sobre el fe-nómeno depresivo, propuso el modelo de la "desesperanzaaprendida", de gran valor teórico y predictivo (Seligman, 1975).Donald Meichenbaum desarrolló un procedimiento conocido co-mo "entrenamiento autoinstruccional" (Meichenbaum, 1974).Michael J. Mahoney, M. R. Goldfried y Arnold Lazarus hanrealizado también valiosos aportes a este modelo, al cual le de-dicaremos dos capítulos.
  30. 30. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta30Aunque en esta obra exponemos los modelos en formaseparada, en la práctica interactúan para determinar la multiplici-dad de comportamientos humanos, conformando procesos deaprendizaje complejos. En general un cuadro clínico no sueleexplicarse sólo en términos operantes, respondientes o cogniti-vos. Estos procesos se relacionan entre sí en forma recíproca yevolutiva, y las estrategias terapéuticas combinan elementos delos distintos enfoques. Pero con fines didácticos y a los efectosde mostrar su evolución histórica, resulta útil presentarlos en for-ma separada.ENFOQUE CIENTIFICO DE LA MODIFICACION DECONDUCTAEl método experimental que caracteriza a la psicología con-ductista se aplica tanto a la investigación -procurando establecerlas leyes generales del comportamiento- como a la modificaciónde hábitos perjudiciales o inconvenientes. El ejemplo siguientepermite apreciar cómo se aplica esta metodología en un casoconcreto.El psicólogo de un colegio es llamado para analizar y tratarla "mala conducta" de un alumno. A los efectos de recabarinformación entrevista a la maestra, al alumno y a sus padres yobserva directamente el comportamiento del niño en clase.Constata que el chico recibe considerable atención por alterarel orden, ya que su maestra lo exhorta repetidamente a callarsey permanecer quieto, explicándole varias veces cómo debeconducirse. Concluye que es precisamente esa atención la queestá manteniendo la conducta estudiada, y elabora una estrate-gia para modificar la situación. Instruye a la maestra para queignore al chico cada vez que altera el orden y le dedique encambio su atención e interés cuando exhiba un comportamientoadecuado.
  31. 31. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta31En este ejemplo la variable dependiente (VD) es la conductaque se desea modificar. Sin embargo, definir dicha variable co-mo "mala conducta" resulta ambiguo y poco operativo. A losefectos de instrumentar el programa es necesario describir conprecisión la conducta, de modo que la maestra sepa exactamen-te cuándo atender al chico y cuándo ignorarlo. Además, esconveniente definir el comportamiento en términos mensurablespara poder registrar los aumentos y disminuciones en su fre-cuencia, y evaluar así la marcha del programa. En nuestro caso,la conducta problema consiste en pararse, deambular por elsalón o hablar en voz alta sin autorización. Esta definición nospermite consignar el número de veces que el alumno emite laconducta durante un período determinado, por ejemplo en elcurso de una clase.Cabe formular las mismas precisiones respecto a la variableindependiente: ¿Qué significa exactamente prestar atención? Ennuestro caso, cualquier respuesta de la maestra parece eficazpara mantener la conducta. En consecuencia, la maestra deberáabstenerse de hablar o mirar al chico cada vez que se para,deambula o interrumpe la clase. En cambio, deberá dirigirse a éle incluso alabarlo cuando permanece sentado en su lugar o pidela palabra. Antes de poner en práctica el programa, el psicólogoregistra la frecuencia con que ocurre la conducta sin tratamiento.Este dato, que corresponde al primer sector (A) de la gráfica, seconoce como línea-base. A continuación se introduce el trata-miento y se registran los cambios en la conducta (B). Si éstavaría en la dirección prevista -en nuestro caso disminuye-, esprobable que el programa sea responsable del cambio. Sin em-bargo, el cambio podría atribuirse también a factores ajenos altratamiento, por ejemplo a hechos fortuitos en la vida del sujetoque coincidieron con la aplicación del programa. Para compro-bar que el tratamiento fue el responsable del cambio podemosretirarlo transitoriamente, volviendo a prestar atención a lasconductas que se procura modificar. Como se aprecia en el ter-cer sector de la gráfica (A), dichas conductas deberían retornar
  32. 32. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta32a sus valores basales. Introduciendo nuevamente el tratamiento-último sector B- la conducta vuelve a disminuir, lo cual nos pro-porciona una seguridad adicional de que la modificación delcomportamiento fue producida por el programa empleado.Este diseño se conoce como ABAB y es uno de los modelosexperimentales utilizados en modificación de conducta. Otros di-seños incluyen grupos de control para comparar la respuesta dedistintos sujetos en diferentes condiciones experimentales. Loslectores interesados en el tema pueden consultar la bibliografíaque se detalla al final del capítulo. El ejemplo anterior pretendebrindar una idea general acerca de la metodología empleada pa-ra explicar y modificar el comportamiento. A continuaciónresumimos las etapas que deben cubrirse al utilizar el métodocientífico para modificar la conducta con fines terapéuticos.El primer paso consiste en definir con precisión la con-ducta que se desea modificar. En la primera fase de laterapia, paciente y terapeuta establecen objetivos específicosde cambio. Cuando las quejas del paciente son vagas o muyNúmero deconductasinadecuadasA B A BDias de clase
  33. 33. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta33generales, es necesario reformularlas en términosconductuales. En el curso de una terapia de pareja, porejemplo, la esposa puede solicitar que su cónyuge sea "máscariñoso". Para abordar este problema debemos definir prime-ro qué entiende la paciente por "más cariñoso". Si desea quesu marido se despida de ella con un beso cada mañana y quela abrace o la acaricie al acostarse aunque no mantengan re-laciones sexuales, ya estamos definiendo sus objetivos entérminos conductuales y podemos trabajar sobre ellos. Sicomo resultado de la terapia su esposo se aviene a compla-cerla en este punto, la formulación conductual nos permitiráevaluar si se cumplió o no con lo convenido y continuar eltratamiento a partir de allí. Sin esta definición precisa de objeti-vos, sería muy difícil evaluar después si su marido se condujoo no de un modo "más cariñoso". Esto no significa que setrabaje siempre sobre conductas aisladas o focales, tales co-mo la demostración de afecto, una fobia o una disfunciónsexual. La mayoría de los pacientes concurren a la terapia conproblemas complejos y sin metas definidas de cambio. Afir-man por ejemplo que están atravesando una crisis existencial,que tienen dudas respecto a sus propios sentimientos, que noestán conformes con su vida conyugal o laboral, etc. El refor-mular dichas quejas en términos de conductas no simplifica elproblema, pero permite analizarlo y definir objetivos concretosde cambio.Si acordamos trabajar con un paciente para modificar sucomportamiento depresivo, debemos establecer con precisióncuáles son las conductas depresivas y si es posible cuantificar-las. En otras palabras, necesitamos obtener los datos delínea-base, describiendo el estado actual de las conductas quese desea modificar: el número de horas que permanece en ca-ma, las actividades que realiza durante el día -se lleva unregistro-, su conducta verbal -quejas hipocondríacas,autorreproches, conversación informal, comentarios optimistas-,etc. También podemos consignar el puntaje que alcanza el suje-
  34. 34. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta34to en una escala o inventario de depresión. Una vez que hemosdefinido el problema en estos términos, estamos en condicionesde analizarlo y formular una hipótesis sobre el origen y manteni-miento de la conducta depresiva. Este paso se conoce comoanálisis funcional de la conducta, y permite identificar losfactores responsables de la persistencia del problema.La metodología experimental exige que las variables se de-finan en forma operacional, especificando las operaciones quese realizan para medirlas o para registrar su ocurrencia. Sinuestra hipótesis propone que la ansiedad que experimenta unpaciente cuando intenta hablar en público (VD) se debe a lasideas o pensamientos que evoca en ese momento (VI), debe-mos aclarar cómo objetivaremos dichas variables. La ansiedadpodría definirse como la alteración de la resistencia eléctrica dela piel (RPG), el incremento de la frecuencia cardíaca o el punta-je que estima el sujeto en una escala de apreciación subjetiva-p. ej. de cero a cien-. La elección dependerá de la utilidadpráctica que nos proporcionen estas u otras medidas en la situa-ción concreta que estamos considerando. Las ideas puedendefinirse como el reporte verbal que da el sujeto acerca de loque se dice a sí mismo en la situación, por ejemplo: "se van areír de mí", o de las imágenes que evoca en ese momento. Alobjetivar las variables en juego es posible diseñar un experimen-to para comprobar la validez de la hipótesis. Además, ladefinición operacional permite que otros investigadoresrepliquen los experimentos, confirmando o cuestionando las pri-meras conclusiones.El siguiente paso consiste en diseñar una estrategia paramodificar el comportamiento en la dirección establecida. La es-trategia se elabora a partir de la hipótesis explicativa queformulamos previamente. Si pensamos que la conductadepresiva es el resultado de ciertas distorsiones cognitivas, laestrategia incluirá procedimientos destinados a modificar lasideas y creencias equivocadas que se postulan como responsa-bles del trastorno. Si suponemos que el reforzamiento familiar
  35. 35. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta35juega un papel importante en la persistencia del comportamientodepresivo, procuraremos modificar la respuesta del entorno fa-miliar. Con frecuencia la estrategia incluye distintosprocedimientos o técnicas en una secuencia determinada.Por último, se evalúa la efectividad del tratamiento a la luzde los resultados obtenidos. Como la definición de objetivos te-rapéuticos es muy precisa, es relativamente fácil apreciar enqué medida se alcanzaron las metas fijadas. Si el paciente bajóel puntaje en el inventario de depresión y esa disminución semantiene, si redujo el número de horas que permanece en ca-ma, si aumentó su participación en otras actividades, etc.,podemos afirmar que los objetivos se han alcanzado -total oparcialmente-. Si esto no ocurrió, por mayor que sea el conoci-miento que el paciente adquirió de su problemática, no podemoshablar de un éxito terapéutico.En relación a los procedimientos terapéuticos, se ha aplica-do un criterio similar. Antes de considerar eficaz una técnicadebe responderse a las siguientes preguntas: ¿Se obtiene conella un porcentaje de mejorías o remisiones mayor que con unasimple relación médico-paciente, sin psicoterapia específica?¿El número de éxitos terapéuticos es superior al registrado porrecuperaciones espontáneas -sin ningún tipo de tratamiento- du-rante el mismo lapso? ¿Se mantienen los resultados en eltiempo?Incluso cuando se reconoce la eficacia de una técnica cabepreguntarse cuáles son los ingredientes realmente terapéuticosde la misma, lo cual lleva a plantear nuevos trabajos. En unprocedimiento de probada eficacia como la desensibilizaciónsistemática, por ejemplo, se ha investigado si es imprescindiblela relajación muscular, si la confrontación imaginaria con las es-cenas temidas debe hacerse necesariamente en un ordenjerárquico, etc.
  36. 36. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta36QUE ES Y QUE NO ES TERAPIA DELCOMPORTAMIENTOLamentablemente, los prejuicios y concepciones erróneasque aún hoy existen acerca de la terapia conductista, nos obli-gan a explicar qué no es terapia de la conducta y confrontarlocon lo que sí es esta disciplina. Ya hemos señalado en estecapítulo que el análisis experimental del comportamiento no selimita a las conductas observables y aclaramos el alcance deltérmino conducta. Podríamos agregar aquí algunas precisionesterminológicas. Conducta, comportamiento y respuesta seusan en forma indistinta, como sinónimos. El enfoque conduc-tista se caracteriza por la metodología que emplea para estudiaral individuo -el método científico-experimental-. La aplicación deeste método al estudio de los comportamientos animales y hu-manos, dio lugar al enunciado de los principios que integran elcuerpo teórico del conductismo: las leyes del aprendizaje. Estospostulados, sin embargo no son inamovibles; se mantienen sóloen la medida en que sean congruentes con los hechos clínicos yexperimentales. De modo que lo esencial del conductismo es elrespeto a los datos objetivos, es decir su modalidad específicade estudiar la conducta -metodología-, y no el contenido de susconcepciones teóricas.Terapia de la conducta es la aplicación de la metodologíaexperimental y los principios del aprendizaje a la situación tera-péutica. Los términos terapia y modificación de conductasuelen utilizarse como sinónimos, si bien este último se usa aveces en un contexto más "skinneriano", es decir en términos decondicionamiento operante. De hecho, Skinner y col. hablan so-bre todo de modificación de conducta. Muchos autoresconsideran, probablemente con razón, que modificación deconducta tiene una acepción más amplia, porque incluye el cam-bio de comportamientos en contextos no terapéuticos. Laaplicación de los principios conductuales a la mejoría delaprendizaje en estudiantes es un ejemplo de aplicación no tera-
  37. 37. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta37péutica. En este caso sería más apropiado hablar demodificación que de terapia de la conducta.Otro concepto muy importante, tan importante que le vamosa dedicar un capítulo, es el problema de las causas en psicote-rapia conductista. Dicha sección se propone aclarar un conceptoerróneo que está muy difundido: la idea de que la terapia delcomportamiento es "sintomática", porque trata el "síntoma" neu-rótico y no se ocupa de las causas subyacentes. Este es tal vezel cuestionamiento que con más frecuencia le hemos escuchadohacer a la terapia conductual, y por eso nos pareció oportunodedicarle un capítulo entero de modo que no lo vamos a desa-rrollar aquí. Digamos solamente a manera de introducción, queen la concepción conductista los fenómenos neuróticos noconstituyen síntomas de un conflicto inconsciente y sobre todo,y esto es muy importante, no se piensa que estén cumpliendouna función defensiva. Se piensa en cambio que los trastornosneuróticos, es decir las conductas inconvenientes para el sujeto,son el resultado de un proceso de aprendizaje, que es bastantecomplejo pero que se puede objetivar y estudiar en forma expe-rimental. Por lo tanto, el objetivo de la terapia es primeroanalizar el trastorno para ver cuáles son los factores que loestán manteniendo, y luego sustituir la conducta neurótica porhábitos más convenientes.Si el problema es una "inhibición social" -dificultad para esta-blecer vínculos interpersonales, ansiedad e inseguridad ensituaciones sociales-, para citar un caso concreto, nosuponemos que el trastorno es el resultado del desplazamientode un temor inconsciente ni que el sujeto se esté defendiendocon él frente a la angustia generada por un conflicto; pensamosque el paciente adquirió su inhibición mediante un proceso deaprendizaje, y que en el momento actual existen determinadosfactores que están manteniendo el problema. El análisis de losfactores responsables de la subsistencia actual del trastorno esun proceso complejo que reviste gran importancia y que ya he-mos mencionado en este capítulo -el análisis funcional de la
  38. 38. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta38conducta-. Como resultado de este análisis se elabora una es-trategia terapéutica que supuestamente será efectiva. Si elanálisis conductual nos revela que existe una ansiedad socialcondicionada, es probable que utilicemos como parte de la es-trategia procedimientos para descondicionar la ansiedad comola desensibilización sistemática u otros. Si comprobamos que elpaciente no ha adquirido las aptitudes necesarias para estable-cer una relación adecuada con sus semejantes, la terapiadeberá encararse como una experiencia que le permitaaprender a comunicarse con los demás en un plano de igual-dad, defender sus derechos, expresar sus deseos ysentimientos, tomar la iniciativa para establecer nuevosvínculos, etc. -entrenamiento asertivo-. Si encontramos que suinhibición social se debe a que alberga ideas equivocadas acer-ca de los vínculos interpersonales, le ayudaremos a reevaluarsus creencias y expectativas por medio de una reestructuracióncognitiva. Al concebir la "inhibición social" como el resultado deun proceso de aprendizaje, el camino para modificarla consisteen desarrollar habilidades sociales más convenientes y gratifi-cantes.Queda claro entonces que el enfoque psicopatológico esdistinto al psicoanalítico, y que no se piensa en los trastornospsicológicos en término de síntomas. El motivo de esta posturaes que existe evidencia experimental para considerar a los fenó-menos neuróticos como resultado de un proceso deaprendizaje, tanto por su reproducción en el laboratorio-neurosis experimentales- como por la respuesta de estos tras-tornos a los procedimientos conductuales. También se hacomprobado experimentalmente, por ejemplo en el caso de lasfobias y es un hecho de observación clínica habitual, que los su-jetos que superan sus trastornos mediante un tratamientoconductual no desarrollan síntomas sustitutos ni nada que se leparezca.Otro concepto que habitualmente genera confusión y que es-tá íntimamente vinculado con el que venimos desarrollando, es
  39. 39. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta39la condición de "superficial" o "profunda" de la terapia delcomportamiento. El concepto de profundidad es relativo. En uncontexto psicoanalítico, profundizar se refiere a vincular los pro-blemas actuales del paciente con conflictos que supuestamentetuvieron lugar en alguna etapa del desarrollo psico-sexual.Como los clínicos de orientación conductual entienden que lostrastornos psicológicos son el resultado de un proceso de apren-dizaje que persiste en el presente, no se plantea unaprofundización biográfica -si bien el estudio de la biografía esrelevante-. Se efectúa en cambio una profundización "transver-sal", el análisis funcional de la conducta, que supone un estudioexhaustivo y minucioso del trastorno en el aquí y el ahora,incluyendo su evolución hasta el presente. No tiene sentido, portanto, afirmar que una modalidad es superficial apoyándose enuna concepción psicopatológica distinta. Es bueno tener presen-te que existe más de una explicación para la conducta alterada,y que manejarse con un esquema psicopatológico cerradoconlleva el peligro de enclaustrarse dentro de una determinadalínea de pensamiento que constantemente se va "confirmando"a sí misma.La referencia al análisis funcional de la conducta que acaba-mos de hacer, resulta propicia para aclarar que la terapia delcomportamiento no es un conjunto de técnicas que se utiliza enforma indiscriminada. Como vimos antes, la estrategia terapéu-tica se elabora una vez que se ha establecido cuáles son losfactores responsables de que el problema subsista y cómointeractúan dichos factores en la actualidad. En otras palabras,las técnicas no se seleccionan en función del diagnóstico. Unpaciente portador de una "disfunción sexual eréctil" puede re-querir terapia sexual, reestructuración cognitiva, entrenamientoasertivo, procedimientos para descondicionar la ansiedad, etc.,o lo que es más probable una combinación de varias técnicas enuna secuencia definida. De modo que en terapia del comporta-miento no se tratan entidades clínicas sino individuos quetienen problemas específicos y una historia de aprendizaje
  40. 40. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta40particular. El análisis conductual permite investigar en detallecada caso a los efectos de plantear una estrategia específicapara ese paciente.A la luz de estos conceptos, resulta evidente que la terapiadel comportamiento no consiste sólo en "aplicar técnicasconductistas"; su práctica requiere el conocimiento cabal de lospasos que hemos venido mencionando. Tanto el análisis con-ductual como el diseño de una estrategia terapéuticaconstituyen procesos complejos que deben tomar en cuentanumerosas variables. La recolección de datos se realiza princi-palmente por medio de la entrevista y se recurre además a laaplicación de cuestionarios, inventarios de autoobservación yautorregistro, entrevistas con familiares e incluso medidas fisio-lógicas. La aplicación específica de las técnicas requierenaturalmente un entrenamiento suficiente, el conocimiento delos obstáculos que pueden surgir y la flexibilidad necesaria parair adecuando el procedimiento a la evolución del paciente.BIBLIOGRAFIA SUGERIDA PARA LOSCAPITULOS 1 y 2MODIFICACION DE CONDUCTA. Craighead, Kazdin y Maho-ney. Ediciones Omega S.A., Barcelona, 1981. Capítulos1 al 5: "Fundamentos conceptuales de la modificación deconducta", y capítulo 6: "Modelos de cambio de conduc-ta".TECNICAS TERAPEUTICAS CONDUCTISTAS. Goldfried yDavison. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1981. PrimeraParte: "Consideraciones Básicas" (capítulos 1 al 3).TEXTO DE PSICOLOGIA HUMANA. Eysenck y Wilson. Edito-rial El Manual Moderno, México, 1980. Capítulo 1: "Lapsicología como una ciencia biosocial".
  41. 41. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta41Capítulo 3CONDICIONAMIENTO OPERANTEComo vimos en el capítulo 1, un modelo de aprendizaje esun conjunto articulado de principios o leyes que explican bajoqué condiciones se adquieren, se mantienen o desaparecen de-terminadas conductas. El condicionamiento operante se refierea los comportamientos emitidos con una finalidad o propósito.Cuando abrimos la ventana para que entre aire o bebemos aguapara aliviar la sed, nuestra conducta está dirigida a promover uncambio en el ambiente que nos rodea o en nuestro propio orga-nismo. Se dice que estas conductas operan sobre el entorno, ypor eso se las conoce como conductas operantes. Lasmayoría de las conductas emitidas en la vida diaria pertenecena esta categoría: hablar, caminar, escribir, trabajar, "hacer co-sas" en general.Los cambios que estas conductas promueven en su entornose llaman consecuencias. En los ejemplos anteriores, la entra-da del aire y el alivio de la sed son consecuencias de lasconductas correspondientes -abrir la ventana y tomar agua-. Elprincipio básico del condicionamiento operante establece que laemisión de una conducta depende siempre de sus resultados.En otras palabras, la conducta está controlada por sus con-secuencias inmediatas. La lectura de este capítulo es uncomportamiento que genera determinadas consecuencias:despierta interés, proporciona información, aburre, etc. La conti-nuación o no de su lectura depende de las consecuenciasespecíficas que produce o de la interferencia de otra conductaincompatible con la de leer, por ejemplo atender el teléfono, quea su vez se emite porque produce ciertas consecuencias.Como la conducta que ya se ha emitido no puede alterarse,en este caso el hecho de haber leído, las consecuencias alteranen realidad la probabilidad futura de que ocurra el comporta-
  42. 42. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta42miento -el hecho de seguir leyendo-. En otras palabras, laemisión actual de una conducta depende de las consecuenciasque ha generado en el pasado.La conducta operante se experimenta frecuentemente comovoluntaria. En otros casos puede emitirse en forma más o me-nos automática, como ocurre al dirigir la mirada hacia alguienque menciona nuestro nombre. Generalmente somosconscientes de nuestro comportamiento y de sus resultados.Otras veces actuamos inconscientemente, por ejemplo al dar-nos vuelta en la cama mientras dormimos buscando unaposición más cómoda. En todos los casos, sin embargo, laconducta está controlada por sus consecuencias.El condicionamiento operante, también conocido comoaprendizaje instrumental, fue desarrollado por B.F Skinner a par-tir de 1938, fecha en que publicó su primera obra4. Comoantecedentes pueden citarse los trabajos de Thorndike(1874-1949), quien desarrolló un concepto similar al de reforza-miento en su "ley del efecto" (Hilgard y Bower, 1966).REFORZAMIENTODecimos que una conducta es reforzada cuando lasconsecuencias que genera aumentan su probabilidad de ocu-rrencia futura. La conducta de oprimir el botón del ascensorproduce normalmente la llegada del mismo. Esta consecuenciadetermina que volvamos a oprimir el botón cada vez que necesi-tamos el ascensor. El proceso de reforzar una conducta seconoce como reforzamiento.Existen dos modalidades de reforzamiento. Cuando el sujetoobtiene algo luego de emitir la respuesta, como en el ejemploque acabamos de presentar, hablamos de reforzamiento posi-4"La conducta de los organismos"
  43. 43. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta43tivo. Aquello que obtiene como resultado de la conducta -elascensor- se conoce como reforzador positivo. El salario es unreforzador positivo para la conducta de trabajar, aunque estaconducta puede estar mantenida además por otros reforzado-res: la satisfacción del deber cumplido, mantenerse ocupado, elplacer que despierta una tarea agradable, etc.; esto varía, porsupuesto, de acuerdo a la persona y a la situación. El reforza-miento positivo se conoce también como reforzamiento porpresentación de un reforzador, porque el incremento en laprobabilidad de la conducta se obtiene presentando un eventocomo consecuencia de la misma.A veces se confunde el reforzador positivo con un premio. Elpremio se define como algo valioso o agradable que se otorga aquien alcanza una meta o realiza con éxito una tarea. Aunquelos reforzadores positivos generalmente se consideran agrada-bles, no siempre es así. De hecho, un reforzador positivo no sedefine por el valor que se le asigna sino por el efecto que tienesobre la conducta en un caso concreto. Cualquier suceso queaparece después de emitida una conducta y aumenta la fre-cuencia de la misma es un reforzador positivo, aunque lamayoría de la gente no lo considere agradable. Si los retosmaternos, por ejemplo, tienen como resultado que el chico conti-núe colgándose de las cortinas, están funcionando comoreforzadores positivos, aunque nadie calificaría a los retos comopremios. Inversamente, si un suceso no incrementa la probabili-Reforzamiento PositivoCONDUCTA ---------obtiene----------REFORZADOR POSITIVOOprimir el botón AscensorTrabajar Salario
  44. 44. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta44dad de que se emita una conducta, no puede considerarsereforzador -para esa conducta- aunque se trate de algo general-mente valorado. La autorización para mirar televisión puedeservir o no para reforzar la conducta de hacer los deberes. Elúnico medio de comprobarlo es observar el efecto que producesobre el comportamiento del chico.Una segunda modalidad de reforzamiento consiste en quitaralgo como consecuencia de la conducta emitida. Ejemplo de es-to sería un padre encendiendo la luz del dormitorio de su hijopara terminar con el llanto del chico, o una persona aplicándoserepelente para evitar que los insectos la piquen. El proceso sellama reforzamiento negativo o reforzamiento por retirada deun suceso aversivo, y los eventos que se suprimen -el llanto enun caso y las picaduras en otro- son reforzadores negativospara las conductas correspondientes.Los términos empleados en el aprendizaje instrumental seprestan a veces a confusión. Conviene recordar que el reforza-miento es el acto de presentar o de suprimir un reforzador,mientras que el término reforzador se refiere al eventoespecífico que se presenta o se suprime como resultado de laconducta. Al analizar situaciones como las presentadas en estecapítulo, el lector puede encontrar útil formularse las siguientespreguntas:Reforzamiento NegativoCONDUCTA --------suprime---------REFORZADOR NEGATIVOEncender la luz LlantoAplicarse repelente Picaduras
  45. 45. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta451. ¿Cuál es la conducta que se está analizando? En elejemplo del ascensor la conducta es oprimir el botón. En el casode las picaduras consiste en aplicarse repelente.2. ¿La conducta aumenta -es decir, se emite- o disminuye-deja de emitirse? En los dos ejemplos mencionados la conduc-ta aumenta: el sujeto oprime el botón o se aplica repelente. Porlo tanto, en ambos casos se trata de un proceso dereforzamiento. Más adelante estudiaremos los procesos que dis-minuyen la ocurrencia de una respuesta.3. ¿Cuál es el resultado de la conducta? Si se obtiene algocomo consecuencia de la misma -llega el ascensor- se trata dereforzamiento positivo. Si en cambio se suprime algo -laspicaduras- es un caso de reforzamiento negativo. Repárese enque tanto el reforzamiento positivo como el negativo aumentanla probabilidad futura de una conducta.Los dos ejemplos de reforzamiento negativo que presenta-mos en este capítulo difieren en un punto: en uno de los casosel suceso no deseado ya está presente -el llanto del chico- y laconducta está destinada a hacerlo cesar. Esto se conoce como"condicionamiento de huída o escape". En el otro, el sucesoaversivo -las picaduras- aún no ha ocurrido. Hablamos aquí de"condicionamiento de evitación", ya que la respuesta impide queel evento tenga lugar.Tanto los reforzadores positivos como los negativos formanparte de una "contingencia". Cuando hablamos de una contin-gencia conductual nos referimos a tres elementos relacionadosentre sí: la conducta, sus consecuencias y la ocasión en quedicha conducta produce esas consecuencias (Skinner, 1953). Eltimbre del teléfono constituye la ocasión para levantar el tubo-conducta- y saber quién llama -consecuencia-. Para que el re-forzamiento sea posible, el reforzador debe proporcionarse enforma contingente con la conducta. Esto significa que el
  46. 46. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta46reforzador se presenta una vez que ha ocurrido elcomportamiento y no se presenta en ausencia del mismo. Enotras palabras, el reforzador depende de la conducta. Las bue-nas calificaciones mantienen normalmente la conducta deestudiar porque se otorgan en forma contingente con elrendimiento de los alumnos. El lector puede imaginar el efectoque tendrían si se administraran en forma aleatoria -no contin-gente-.Una visión más amplia del proceso de reforzamiento seobtiene a partir de los aportes de Premack, quien efectuó unarevaluación del concepto de reforzador. Premack observó quecuando un individuo tiene libre acceso a una serie de activida-des, el tiempo que dedica a cada una de ellas es variable. Estodefine la preferencia o valor que el sujeto asigna a cadaactividad, lo cual puede expresarse diciendo que las actividadesdifieren en su probabilidad. El Principio de Premack estableceque las conductas o respuestas de mayor probabilidad puedenutilizarse para reforzar conductas de probabilidad menor. Si paraalguien hacer gimnasia es una conducta de menor probabilidadque escuchar determinada audición radial por la mañana, puedehacer contingente la segunda conducta respecto de la primeracon objeto de incrementar sus ejercicios matinales. Esto signifi-ca que escuchará la audición radial sólo si hace gimnasia.Repárese en que hablamos de conductas de mayor o menorprobabilidad, y no de mayor o menor frecuencia. Las conductasde alta probabilidad son reforzantes por sí mismas y tienden aemitirse sin necesidad de estar mantenidas por otros reforzado-res. Ir al dentista puede ser una conducta de alta frecuencia,pero difícilmente sirva para reforzar otro comportamiento.De manera que la condición de reforzador no depende deuna cualidad intrínseca del evento reforzante, sino de su rela-ción de probabilidad con otros eventos. Cualquier actividadpuede utilizarse para reforzar otra de probabilidad menor, y enesa circunstancia actúa como reforzador. Por otra parte, la pre-ferencia por una actividad varía de acuerdo a la condición en
  47. 47. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta47que se encuentra el organismo. Mirar televisión puede ser demayor probabilidad que dormir cuando encendemos el receptor,pero a medida que aumenta el sueño y disminuye el interés porel programa la relación de probabilidades puede invertirse.El Principio de Premack suele utilizarse en procedimientosde autocontrol. Como ejercicio, proponemos al lector que anotea continuación dos o tres pares de conductas propias que difie-ran en su probabilidad:MENOR PROBABILIDAD MAYOR PROBABILIDAD1________________________ 1________________________2________________________ 2________________________3________________________ 3________________________Digamos para terminar que existen dos tipos de reforzado-res. Aquellos cuya cualidad reforzante es natural y no debe seraprendida porque satisfacen nuestras necesidades biológicas,son los reforzadores primarios o incondicionados. Incluyen elalimento, el agua, la actividad sexual, el calor, etc. Y los eventoscuya cualidad reforzante es el resultado de un aprendizaje, co-mo el dinero, se conocen como reforzadores secundarios ocondicionados. Entre estos últimos cabe destacar la atención,interés y preocupación por parte de otras personas, así comolos alabos, elogios y muestras de aprobación -reforzamiento so-cial- que tienen un elevado poder reforzante y puedenemplearse incluso con fines terapéuticos.
  48. 48. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta48MOTIVACIONEl principio básico del condicionamiento operante estableceque la conducta está mantenida por sus consecuencias. Es co-mún, sin embargo, invocar otros factores como supuestascausas del comportamiento. Uno de ellos es la voluntad, cuyosignificado conductual será estudiado en el capítulo 8. Otra ex-plicación popular de la conducta es la motivación. Decimos porejemplo que un joven está muy motivado para hacer deportes oque está poco motivado para estudiar. Sin embargo, la conductano se emite porque el sujeto esté motivado, sino porque tieneuna alta probabilidad de ser reforzada.El término motivación tiene un significado descriptivo, perono explica en realidad el comportamiento. Cuando afirmamosque el joven está muy motivado para hacer deportes, sólo esta-mos indicando que dicha conducta es muy probable. A su vez,la conducta es muy probable porque está bajo el control de unreforzador muy potente. De modo que la "alta motivación" des-cribe una situación en que la conducta está siendo intensamentereforzada.La potencia de un reforzador, es decir su capacidad paracontrolar la conducta, no es siempre la misma para un mismo in-dividuo. Si el sujeto se ha visto privado de alimentos, agua oejercicio durante un tiempo prolongado, dichos eventos setransforman en potentes reforzadores. Decimos en tales casosque el sujeto tiene avidez por comer, beber o moverse. Técnica-mente, esta situación se conoce como privación, y es uno delos factores que aumenta la motivación, es decir la probabilidadde la conducta orientada a obtener tales reforzadores.El fenómeno inverso se conoce como saciedad: un eventopierde su capacidad reforzante si es suministrado en exceso.Cuando esto ocurre, la conducta puede disminuir en frecuencia.Podemos reforzar a nuestros hijos cada vez que toman sus pro-pias decisiones y resuelven por sí mismos sus dificultades, conobjeto de incrementar su independencia y autonomía. Pero si
  49. 49. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta49proporcionamos nuestro elogio con demasiada frecuencia ysiempre con las mismas palabras, corremos el riesgo de perderefectividad. De modo que el elogio debería ser suministrado demanera dosificada y con modificaciones. Lo habitual, sin embar-go, es que se brinde poco reforzamiento por las conductasdeseadas.Privación y saciedad no son características intrínsecas delos reforzadores: se refieren al estado en que se encuentra el or-ganismo. En otras palabras, la cualidad reforzante de un eventoes variable, y depende de la situación en que se encuentra elsujeto.EXTINCIÓNCuando una conducta deja de ser reforzada, disminuye sufrecuencia hasta desaparecer, es decir se extingue. En el ejem-plo del ascensor citado anteriormente, la conducta de oprimir elbotón se extinguirá si deja de producir la consecuenciaesperada -la llegada del ascensor-. Como vimos en el capítuloanterior, una maestra puede ignorar a un chico que constante-mente interrumpe la clase al que estuvo reforzandoinadvertidamente con sus reprimendas. La conducta del chicose extinguirá si estaba siendo mantenida por la atención de lamaestra. Se debe tener presente que cuando se inicia un pro-grama de extinción tiene lugar primero un incremento de laconducta, la cual luego sí decrece en frecuencia. Por lo tanto, esprobable que al principio oprimamos reiteradamente el botón delascensor hasta cerciorarnos de que no funciona, y que el chicohable más que antes al comienzo de la extinción en un intentode obtener el reforzador.Las conductas que se mantienen por reforzamiento negativotambién se extinguen cuando dejan de suprimir el suceso aversi-vo. Si los mosquitos nos pican a pesar del repelente,probablemente dejaremos de usarlo.
  50. 50. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta50La resistencia a la extinción, es decir el tiempo durante elcual continúa emitiéndose la conducta una vez que cesa elreforzamiento, varía de acuerdo al "programa de reforzamiento"utilizado. Si cada respuesta del sujeto va seguida del reforzador,nos encontramos frente a un programa de reforzamiento conti-nuo. La conducta de encender la radio pertenece a estacategoría, ya que cada vez que giramos la perilla se enciende elreceptor. En otros casos, sólo algunos intentos del sujeto son re-forzados; hablamos entonces de reforzamiento intermitente.Los vendedores ambulantes ofrecen su mercancía a muchagente, pero no todos sus intentos culminan con éxito. Las ventasesporádicas que realizan refuerzan, en forma intermitente, suconducta de ofrecer la mercancía.El reforzamiento continuo es útil para incrementar la emisiónde aquellos comportamientos que ocurren con muy baja fre-cuencia. En combinación con otros procedimientos, por ejemplola imitación, sirve para consolidar conductas nuevas; sinembargo, las conductas que se refuerzan de ese modo se extin-guen rápidamente cuando dejan de ser reforzadas. Elreforzamiento intermitente, en cambio, resulta apropiado paramantener comportamientos ya establecidos, porque determinauna mayor resistencia a la extinción: una vez que cesa el refor-zamiento, emitiremos la conducta durante un lapso másExtinciónCONDUCTAdeja de obtenero de suprimir elREFORZADORInterrumpir en clase Aprobación de maestraAplicarse repelente Picaduras
  51. 51. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta51prolongado si fue reforzada en forma intermitente. Volviendo alos ejemplos anteriores, es poco probable que sigamos girandola perilla de la radio si ésta no funciona; el vendedor ambulante,en cambio, continuará ofreciendo sus artículos durante largotiempo aun cuando no venda ninguno.En un programa de modificación de conducta puede em-plearse ambos procedimientos en forma sucesiva. Si deseamosincrementar las interacciones sociales de un niño con sus pares,al principio le reforzaremos sobre una base continua, por ejem-plo elogiándole cada vez que se acerca y juega con otro chico.Más adelante iremos espaciando el reforzamiento, elogiandosólo algunas de sus interacciones. En este caso, sin embargo,entran a jugar otros factores. El niño puede encontrar gratifican-te -reforzante- el jugar con otro chico, independientemente denuestros elogios. De hecho, cuando se refuerzaintencionalmente una conducta se espera que una vez estableci-da genere reforzadores por sí misma en su medio natural, demodo que se mantenga sin necesidad de reforzamiento externo.Remitimos al lector a la bibliografía sugerida al final del capítulopara una descripción detallada de los diferentes programas dereforzamiento.La extinción no es el único procedimiento para reducir la emi-sión de conductas; suele complementarse con el reforzamientode una conducta incompatible con la que se desea extinguir.En el ejemplo que vimos en el capítulo anterior la maestra em-pleó con éxito este procedimiento. Además de ignorar al chicocada vez que interrumpía la clase, se dedicó a elogiarlo yfelicitarlo cuando se conducía correctamente. Repárese en quemuchas veces se hace lo contrario: se presta atención a unapersona cuando emite el comportamiento inadaptado y se la ig-nora cuando se conduce de manera adecuada.
  52. 52. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta52CASTIGOEn muchos casos resulta deseable reducir la ocurrencia decomportamientos inconvenientes, por ejemplo conductas depre-sivas, autoagresivas, compulsivas, etc. Los procedimientosusados habitualmente son los ya vistos, principalmente laextinción y el reforzamiento de una conducta incompatible. Porotro lado, algunos métodos observados en situaciones cotidia-nas parecen no corresponder a ninguno de los mencionados.Cuando un padre da una palmada a su hijo por introducir losdedos en un tomacorriente, está usando un procedimiento quese conoce habitualmente como castigo. En terapia del comporta-miento, sin embargo, el término castigo tiene un significadomucho más preciso. Se refiere al proceso por el cual se reducela probabilidad de una conducta presentando un elemento aver-sivo -desagradable- o retirando un reforzador positivo luego deemitida la misma. De acuerdo a esta definición, la palmadacastiga la conducta sólo si reduce la probabilidad de que el chi-co vuelva a introducir los dedos en el tomacorriente.O sea que un procedimiento no se define como castigoporque involucre un suceso desagradable como la palmada, si-no por el efecto que tiene sobre la conducta. El castigo tampocoestá relacionado con "hacer justicia" o con tomar represalias. Lamedida de encarcelar a los delincuentes, por ejemplo, sólo po-dría considerarse castigo si redujera la probabilidad de queestos volvieran a delinquir. Por otra parte, tampoco es necesarioque la contingencia se implemente con la finalidad de controlarel comportamiento: una tormenta inesperada puedehacer cesar un entretenido partido de fútbol.Las reprimendas de una esposa a su marido por leer el dia-rio durante la cena, pueden considerarse castigo si consiguenque deje de leerlo. Otra medida sería retirar los platos de lamesa antes de que su esposo los toque. En el primer caso esta-ríamos frente a la presentación de un suceso aversivo: las
  53. 53. Dr. Alberto Chertok La causas de nuestra conducta53reprimendas; el segundo implica el retiro de un reforzador positi-vo: la comida.El procedimiento de quitar un reforzador como consecuenciade la conducta puede adoptar distintas modalidades. Cuando seretira directamente el reforzador, como en el ejemplo anterior,hablamos de "costo de la respuesta". La otra variante consisteen retirar al sujeto de la situación reforzante para que no tengaacceso al reforzador durante cierto período; este período se co-noce como "tiempo-fuera". Cuando un niño pequeño cruza lacalle durante sus juegos, la madre puede impedirle jugar porunos minutos con objeto de evitar la reiteración del comporta-miento peligroso. En este caso, y siempre que se emplea elcastigo para reducir una conducta, es conveniente reforzar almismo tiempo una conducta alternativa o incompatible con laCastigo por presentación de un suceso aversivoCONDUCTA obtieneSUCESOAVERSIVOLeer el diario Reprimendas de laesposaCastigo por retirada de un reforzador positivoCONDUCTA suprimeREFORZADORPOSITIVOLeer el diario Comida: Costo de la espuestaCruzar la calle Participación en juego:Tiempo fuera

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