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Viaje Cultural a Valladolid: Museo Oriental

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14-12-2029 Viaje Cultural a Valladolid: Museo de Escultura Policromada, Belén Napolitano siglo XVIII, Museo Oriental y Ruta del Hereje.
Organizado por la Universidad Popular Carmen de Michelena de Tres Cantos

Published in: Travel
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Viaje Cultural a Valladolid: Museo Oriental

  1. 1. MUSEO ORIENTAL DE VALLADOLID Aunque no ya tan conocido, en Valladolid se encuentra también la más importante muestra de arte Oriental de toda la península Ibérica. Aquí, en el corazón de Castilla, y gracias al esfuerzo y la ilusión de los tres mil misioneros que a lo largo de cuatro siglos de presencia en tierras del lejano Oriente han ido reuniendo una colección inmensa de objetos y piezas de arte, el Museo Oriental se ha convertido en un importante centro de estudios y divulgación. Desde los tiempos en que los relatos del mítico Marco Polo comenzaron a fascinar a cuantos los escuchaban en cualquier rincón de la vieja Europa, el hechizo por lo Oriental ha sido siempre una constante a lo largo de la Historia. Viajeros, conquistadores, comerciantes o misioneros no han podido, ni querido, sustraerse al embrujo que produce el contacto con culturas tan sofisticadas y ancestrales como las que se dan en la inmensa China. Ubicado en el Real Colegio de los Padres Agustinos Filipinos, el origen más remoto del Museo está en la necesidad de familiarizar a los jóvenes misioneros que se preparaban para realizar tareas de apostolado en tan lejanos horizontes. La gran distancia cultural con aquellas tierras o el desconocimiento de costumbres y lengua, hicieron pensar que un primer acercamiento podía venir del contacto con los diferentes objetos y piezas de arte traídas de allí por otros misioneros.
  2. 2. Aunque los fondos han ido reuniéndose con el tiempo, la idea de clasificarlos de cara a constituir una exposición permanente, tiene lugar ya a lo largo del siglo pasado. Es en 1887 cuando se construye en el colegio de los Filipinos un espacio donde instalar adecuadamente la colección. Más tarde, en 1908, la exposición queda abierta al público, aunque con el carácter restringido de quien sentía interés por las labores misionales propias de la Orden. Finalmente, será a partir de 1976 cuando se comienza un reacondicionamiento que terminará por estructurar la muestra tal y como hoy puede contemplarse. La muestra está organizada en un largo recorrido por 18 salas dedicadas a China, Filipinas y Japón. Ya desde las primeras salas queda claro, por profano que se sea en la materia, el alto grado de refinamiento de los artesanos y artistas chinos, capaces de convertir en objetos de arte hasta la más pequeña figurilla ornamental o de uso cotidiano. A lo largo de las numerosas vitrinas, en las que se hayan agrupadas las distintas secciones de manera temática o cronológica, se entra en contacto con armas ancestrales, como los hachas pertenecientes a la dinastía Chou (1030-221 a.C.), espadas, estatuillas de bronce representando dioses o conceptos filosóficos como el ‘Ying-Yang’, bellos esmaltes -cuya técnica fue introducida en China por los mercaderes árabes en el siglo XIII-, o curiosas muestras de cerámica popular funeraria. Los muertos eran enterrados con todos sus enseres personales e incluso, como en el caso de los reyes en tiempos de las dinastía Shang (1520-1030 a.C.), se sacrificaban sirvientes y guardianes para que continuaran prestando sus servicios en la otra vida. La muestra continúa con bellísimos ejemplos de porcelanas ornamentales, piezas lacadas -pintadas y talladas-, virtuosísimas esculturas realizadas en jade o marfil, una colección numismática que recoge 2.300 monedas y una extensa selección de bordados en seda en la que se pueden apreciar ejemplos de vestidos, estandartes o insignias de un arte que los chinos realizaban ya hace 4.000 años.
  3. 3. Al igual que en China, la presencia de los misioneros Agustinos desde el siglo XVI en las islas Filipinas ha propiciado la recopilación de una gran cantidad de objetos pertenecientes a las tribus del norte y del sur de Luzón. El carácter más primitivo de estos pueblos se refleja en una mayor abundancia de armas, escudos o hachas como los utilizados por ‘los cortadores de cabezas‘. Las causas de las tribus malayas para cortar cabezas podían deberse a un variado abanico de posibilidades: el deseo de buenas cosechas, de ser considerado un valiente, para adquirir el favor de las mujeres o para saldar una deuda. Lanzas, armaduras, adornos, bordados de Manila y una destacable selección de marfiles hispano-filipinos permiten a los visitantes un viaje al Oriente, para muchos imposible pero, gracias a esta valiosa colección, al alcance de la mano todos los días del año.

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