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UNIVERIDAD POPULAR CARMEN DE MICHELENA
LA TRANSICIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA DE 1978
SEMINARIO OCTUBRE-DICIEMBRE-2020
TEMA 5: ...
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1.-LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN: FASES
Aunque no puedan establecerse fechas precisas sobre el comienzo y fina...
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.-El arte, que se hace eco de las protestas y críticas contra el franquismo: A. Saura, Feito,
Canogar, Arroyo, Ibarrola,...
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Generación del 98, Ortega y Gasset y sus colaboradores. Una nueva cultura democrática
muy alejada de la cultura oficial ...
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J. Estefanía, Javier Pradera (como editorialista), Rosa Montero, Maruja Torres, Haro
Tecglen, Vázquez Montalván, Manuel ...
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1.3.- .-Fase 2 de EVOLUCIÓN y PLURALIDAD, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida
Madrileña.
Entre finales de los 70 y co...
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que debía entenderse como deber y comportamiento moral. Son exponentes de este
movimiento Elías Díaz (Ética contra Polít...
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.-en 1996 a Manuel Rivas por “¿Qué me quieres amor?” (en gallego).
Se abre así una nueva idea de España y de su cultura ...
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reclamaba la ruptura con el Régimen, elecciones democráticas con partidos políticos
(incluido el PCE, todavía ilegal) y ...
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(de las que saldría la ORT), Pax Romana (cuyo Presidente era Ruiz Giménez), etc, que
serán en el futuro alimento para f...
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3.-CULTURA, SUBCULTURA Y CONTRACULTURA (UNDERGROUND) EN LA TRANSICIÓN.
LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL.
.-Cultura: concepto q...
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MADRILEÑA y que algunos consideran como un movimiento contracultural en contra de
la nueva cultura democrática. Lo anal...
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2008 pero ya con unas connotaciones muy diferente; España había cambiado mucho
dos décadas después.
Por todo ello cabe ...
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elemento más de la negociación (a veces chalaneo) política entre partidos en el gobierno
que necesitan de apoyos de par...
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ponencia próxima de este Seminario. Aquí nos limitaremos a explorar brevemente ese
escenario desde el punto de vista de...
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De ese modo la cultura de la Movida Madrileña venía a representar a esa nueva España
libre y fue utilizada convenientem...
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BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
.-Santos Juliá: “Historia de las dos Españas” (Taurus-Madrid; 2004)
.-Santos Juliá: “ Transición. H...
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https://www.universidadpopularc3c.es/index.php/actividades/seminarios/event/3841-27-11-2020-seminario-la-transicion-la-transicion-politica-2-plazas-agotadas
Elaborado: Vicente Ausín, Doctor de Ciencias Físicas, Presidente de la U. P. Carmen de Michelena
Tema: Aspectos culturales de la Transición democrática en España.
Fecha: 4 de diciembre 2020
Descripción:
ÍNDICE.
1.-LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN: FASES
1.1.-Período de PRE-TRANSICIÓN, entre 1960 Y 1974.
1.2.-Fase 1 de CONSOLIDACIÓN: años 1974 a 1977.
1.3.- .-Fase 2 de EVOLUCIÓN y PLURALIDAD, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida
Madrileña.
2.-CULTURA DEMOCRÁTICA Y CAMBIO POLÍTICO
3.-CULTURA, SUBCULTURA Y CONTRACULTURA (UNDERGROUND) EN LA TRANSICIÓN.
LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL.
3.1.-El cambio cultural del franquismo a la democracia liberal.
3.2.-Contracultura y underground
3.3.-Subcultura y Movida Madrileña
3.4.-La Educación en la Transición.
4.-LA CULTURA Y EL LLAMADO RÉGIMEN DEL 78: UNA INTERPRETACIÓN ALTERNATIVA
DE LA TRANSICIÓN.
BIBLIOGRAFÍA ELEMENTAL.

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  1. 1. 1 UNIVERIDAD POPULAR CARMEN DE MICHELENA LA TRANSICIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA DE 1978 SEMINARIO OCTUBRE-DICIEMBRE-2020 TEMA 5: 4 DE DICIEMBRE DE 2020 LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA DE 1978 VICENTE AUSÍN ALONSO (Dr. En CC. Físicas) ÍNDICE. 1.-LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN: FASES 1.1.-Período de PRE-TRANSICIÓN, entre 1960 Y 1974. 1.2.-Fase 1 de CONSOLIDACIÓN: años 1974 a 1977. 1.3.- .-Fase 2 de EVOLUCIÓN y PLURALIDAD, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida Madrileña. 2.-CULTURA DEMOCRÁTICA Y CAMBIO POLÍTICO 3.-CULTURA, SUBCULTURA Y CONTRACULTURA (UNDERGROUND) EN LA TRANSICIÓN. LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL. 3.1.-El cambio cultural del franquismo a la democracia liberal. 3.2.-Contracultura y underground 3.3.-Subcultura y Movida Madrileña 3.4.-La Educación en la Transición. 4.-LA CULTURA Y EL LLAMADO RÉGIMEN DEL 78: UNA INTERPRETACIÓN ALTERNATIVA DE LA TRANSICIÓN. BIBLIOGRAFÍA ELEMENTAL.
  2. 2. 2 1.-LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN: FASES Aunque no puedan establecerse fechas precisas sobre el comienzo y final de las distintas fases que pueden diferenciarse en el tránsito desde la cultura franquista a la democrática a efectos del desarrollo de esta ponencia se han diferenciado las siguientes: .-Fase 0- período entre 1960 y 1974, que podríamos denominar de Pre-Transición. .-Fase 1, de consolidación, entre los años 1974 a 1977. .-Fase 2, de evolución y pluralidad, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida Madrileña .-Fase 3, de diversidad cultural y pluralidad territorial: 1982-… El contenido, evolución y características de cada fase se desarrollan a continuación. 1.1.-Período de PRE-TRANSICIÓN, entre 1960 Y 1974. Cubre el último período de la Dictadura en la que una cierta liberación económica (desarrollismo económico de loa años 60) y tímidos intentos aperturistas (mirada al exterior), con Fraga Iribarne en el Mº. de Información y Turismo, abren resquicios en el sistema que las fuerzas progresistas del momento aprovecharán al máximo para introducir en el amplio ámbito de la cultura elementos democráticos. Los hitos fundamentales de esta etapa son: .-1960: el conflicto universitario (iniciado con la 1ª huelga en 1956) se hace endémico y se prolongará hasta el fin de la Dictadura. .-1965: grandes protestas en la Universidad Complutense, con la expulsión de J.L. Aranguren, E. Tierno Galván y A. García-Calvo. 1970: huelga de profesores no numerarios (PNN) en todas las universidades. 1974: el nuevo gobierno de Arias Navarro con su intento de reforma política y hechos extremos (ejecución de Puig Antich que levanta una oleada internacional de protestas) preludian el final de la Dictadura; crecen los sindicatos ilegales y son numerosas las asambleas y comités obreros en las fábricas; las universidades siguen en ebullición y hay un desbordamiento de actos culturales que el Régimen ya no es capaz de controlar. En esta etapa la oposición al Régimen franquista tiene uno de sus principales pilares en la Universidad, que juega el papel de conciencia crítica de la sociedad; erosionó el franquismo, creó ideas y fomentó los valores en los que se fundamentaría la Democracia Española a partir de 1950. Hay muchos elementos que confluyen en esta fase y aportan sillares importantes para un cambio hacia una cultura democrática: .-el cine (ya desde los años 50), con autores atrevidos que arriesgan con obras de contenido social y críticas veladas hacia el Régimen: J.A. Bardem, Berlanga, Saura,… El cine de Arte y Ensayo recupera las obras emblemáticas de Buñuel (Viridiana, Nazarín, Los olvidados,…), de Eisenstein (Acorazado Potemkin, Iván el Terrible,…) y el cine revolucionario de Latinoamérica (Glauber Rocha, Ruy Guerra,…) .-la Literatura, con R. Sánchez Ferlosio (El Jarama-1956), C. Martín Gaite, Buero Vallejo, Alfonso Sastre, etc,; todos comprometidos en actos de oposición al Régimen y algunos de ellos encarcelados.
  3. 3. 3 .-El arte, que se hace eco de las protestas y críticas contra el franquismo: A. Saura, Feito, Canogar, Arroyo, Ibarrola, Chillida, Juan Genovés (con sus multitudes perseguidas),… .-aparecen nuevas editoriales de calidad que acercan el mundo actual a España: Alianza Editorial, Seix Barral, Ariel, Taurus,… En 1964 se concede en España un premio literario a J. Semprún (todavía en el partido comunista) .-revistas y semanarios: unos tradicionales que viran hacia posiciones de izquierda; el más emblemático Triunfo (presente desde 1946) con los inolvidables Haro Tecglen, Vázquez Montalbán y L. Carandell (con su Celtiberia Show) o Destino; otros de nueva creación, como Índice, El ciervo, y sobre todo “Cuadernos para el Diálogo” que desde posturas entre la Democracia Cristiana y el Socialismo Democrático juega un papel político de 1º orden con su grupo Tácito, que marca tendencia política hacia la nueva cultura democrática. .-circulan sin problemas las obras de A. Machado, Miguel Hernández, Alberti; aparece la canción protesta (movimiento Setze Jutges en Cataluña, Raimon, Serrat, Paco Ibáñez, L.E. Aute,… ). En Teatro empiezan representarse obras de Bertold Brecht, piezas prohibida de García Lorca y de Valle Inclán (Comedias Bárbaras) , Peter Weiss (con su impactante Marat- Sade). .- en las Humanidades se produce un vuelco desde los estudios clásicos (Filosofía, Historia y Geografía, Bellas Artes,…) hacia nuevas disciplinas ignoradas hasta entonces: Economía, Sociología, Psicología, Periodismo (algo más tarde), tras de las cuales aparecen fuertes personalidades de oposición al Régimen (R. Tamames, J.L. Sampedro, Manuel Sacristán,…) que introducen en España las obras de Lukacs, Gramsci, Althuser y Marx (Filosofía marxista). En esa época Tierno publica su gran Antología Marxista y Castilla del Pino su libro pionero sobre Psicoanálisis y Marxismo (1969). Todo ello son movimientos hostiles al Régimen pero que se toleran por la necesidad de técnicos que soporten los nuevos caminos de la economía liberal abiertos por los tecnócratas del Opus Dei (los ministros tecnocráticos del franquismo). .-en cuanto a los estudios históricos aparece también una historiografía marxista que entre mediados de los años 60 y los 80 da un vuelco a los tradicionales estudios históricos tradicionales (con la Reconquista, Reyes Católicos y el Imperio español como líneas directrices) y evoluciona hacia una nueva historia en la que dominan los estudios de las clases sociales, la demografía, economía, formas de poder político,… (Joseph Fontana y su revista Recerques desde 1970, Tuñón de Lara desde Pau (Francia), Vicens Vives, Miguel Artola… ). Se difunden al mismo tiempo las obras clásicas sobre España de autores extranjeros como Gabriel Jackson (La República Española y la Guerra Civil, de 1967) Gerald Brenan (con su impactante “Laberinto Español”),Joseph Pérez, Pierre Vilar, … Todo ello conduce a una nueva interpretación de la reciente historia de España en la que las claves de la crisis contemporánea del país se sitúan en el doble fracaso de la revolución burguesa y la revolución industrial desde el S. XIX. En toda esa época el modelo cultural ya no era el difundido por el franquismo sino la recobrada tradición liberal, una tradición que continuaba la cultura introducida por el krausismo, la Institución Libre de Enseñanza (Giner de los Ríos, Bartolomé Cossío), la
  4. 4. 4 Generación del 98, Ortega y Gasset y sus colaboradores. Una nueva cultura democrática muy alejada de la cultura oficial que la acusaba de frivolidad, pesimismo negativo, egocentrismo y elitismo (El Crepúsculo de las Ideologías- Fernández de la Mora- 1965). Se produce también en esta época un renacimiento de la diversidad cultural española y empiezan a tener visibilidad las culturas propias catalana y valenciana, la vasca y la gallega, que tendrán un gran desarrollo a partir de 1982 (ver punto 1.3 de esta ponencia). No debe sacarse de todo ello la falsa impresión de que todo este enorme esfuerzo en pro de una nueva cultura democrática transcurría de manera fácil y sin problemas; seguía siendo necesario sortear la censura, echar mucha imaginación y correr riesgos: Los partidos políticos seguían en 1974prohibidos y en la clandestinidad , y en 1972 el diario crítico Madrid fue cerrado (a pesar de la supuesta apertura ley de prensa de Fraga Iribarne que obligaba a “autocensurarse” ). La cultura recorrió en esta 1ª etapa un camino de apertura, de libertad y democracia en la última etapa del Franquismo. Puede decirse que puso las bases de la nueva cultura democrática, anticipó la Transición política y en cierto modo alcanzó su grado máximo de desarrollo. La llegada de la nueva democracia en 1978 no añadió nuevos elementos de gran interés a esta nueva cultura, y hasta podría decirse que supuso un cierto retroceso sobre las expectativas anteriores. La concesión del Nobel de Literatura a V. Aleixandre en 1977 fue en cierto modo un reconocimiento mundial a esta nueva cultura española que había sabido superar 39 años de Dictadura . 1.2.-Fase 1 de CONSOLIDACIÓN: años 1974 a 1977. En esta 1ª etapa de la Transición política la nueva cultura democrática atraviesa una fase de consolidación en la que la nueva situación política permite asentar muchos de los elementos conquistados en la etapa anterior de pre-transición, lo que afecta fundamentalmente a los ámbitos de la edición, la prensa, el cine y el teatro y las Bellas Artes. Algunos de sus acontecimientos y características principales se recogen a continuación. .-Desaparece el monopolio de la información detentado por el Mª. De información y Turismo de Fraga Iribarne, que se elimina en 1976 para dar paso al nuevo Mº de Cultura en 1977. .-Se cierran los periódicos franquistas del estado: 13 cerrados (entre ellos Pueblo, El Alcázar y Arriba), 17 vendidos y el resto clausurados por los socialistas a su llegada al gobierno en 1983. .-Surgen nuevos periódicos: El País (Mayo-1976), El Mundo, El Periódico de Cataluña, Avui, Egin, … .-El hecho más significativo en toda esta época es el éxito rotundo de El País que nace en 1976 y en pocos años se convierte por tirada e influencia en el periódico más importante de toda España, con J. Luís Cebrián como director y periodistas de gran peso:
  5. 5. 5 J. Estefanía, Javier Pradera (como editorialista), Rosa Montero, Maruja Torres, Haro Tecglen, Vázquez Montalván, Manuel Vicent,… Con el tiempo acabará teniendo ediciones autonómicas. Le acompañan en el éxito la revista Interviú, que aparece en 1976 con una línea un tanto amarilla que conjuga reportajes erótico-pornográficos (prohibidos hasta entonces) con otros de investigación y crítica política, muy bien recibidos por el público. .-Desaparecen por problemas económicos los periódicos Informaciones, Madrid, Ya, Diario de Barcelona, y las revistas Triunfo (1978) y Cuadernos para el Diálogo. .-En el conjunto, a finales de 1977 había 70 diarios en toda España, con una tirada de 2 millones de ejemplares entre todos. En 1994 la cifra se amplía a 80 diarios y el nº de ejemplares se duplica (4 millones). .-Evolucionan también de manera importante las cifras de tirada de los distintos periódicos: en 1975 se sitúan en cabeza La Vanguardia (223.000 ej.) y el ABC (187.000 ej.), mientras que en 1994 se sitúa en cabeza El País (con 400.000 ej.) y mantiene el 2º puesto el ABC (sube hasta 320.000 ej.). .-También la radio sufre un crecimiento importante, y pasa de 336 emisoras en 1976 a 2600 en 1996. Tendrá un papel muy importante en la emisión de noticias en el golpe de estado de 1981 (23-F), junto con los periódicos de esos días. .-Se elimina la censura en los espectáculos (en 1977) y se da visibilidad a temas prohibidos hasta entonces, como son la pornografía, la homosexualidad y la pluralidad sexual. .-El Mº de Cultura (1977) pretende una renovación cultural con objeto de crear infraestructuras culturales inexistentes hasta entonces, pero con una línea política centrada en las artes: apoyo a orquestas, ballets nacionales, teatros y empresas culturales en el ámbito del espectáculo, festivales de música, exposiciones de los grandes artistas españoles tanto clásicos (Velázquez, Goya, El Greco) como contemporáneos (Picasso, Dalí, Miró, Tapies, Chillida, Barceló,…). .-Hay un reconocimiento explícito de la diversidad cultural española que tendrá gran desarrollo más adelante, a partir del estado de la Autonomías. .-Se recupera la Universidad Internacional Menéndez Pelayo creada en la II República y borrada por el franquismo. Lo mismo ocurre con la Universidades Populares, clausuradas por el franquismo y que a partir de 1976 empiezan a renacer, hasta alcanzar un gran éxito en la actualidad, aunque con un carácter y un sesgo diferentes a las UU.PP. anteriores. Como ya se ha dicho esta es una etapa de modernización y renovación cultural de las ciudades en general, que responde a una demanda social ávida de acontecimientos culturales hasta entonces con una oferta mínima y con censura de contenidos.
  6. 6. 6 1.3.- .-Fase 2 de EVOLUCIÓN y PLURALIDAD, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida Madrileña. Entre finales de los 70 y comienzos de los 80 la cultura española (ya consolidada pasa) a una etapa de pluralidad y eclecticismo que es reflejo de una nueva sociedad abierta y plural, sin ideologías dominantes. Un ejemplo de ello es la evolución de la Literatura en esa etapa, en la que ya no prima el realismo social y la novela ideológica, y se abre a una gran diversidad de temas y estilos. La Literatura deja su función política y da paso a una narrativa imaginativa y de creación lingüística, aunque no desaparecen totalmente la realidad social y la política pero con un tratamiento más vecinal y cercano: F. Umbral, Julio Llamazares, Eduardo Mendoza (La ciudad de los prodigios), Vázquez Montalbán (con su detective Carvalho), … . Los premios literarios empiezan a dominar la escena. En Arte la Bienal de Venecia de 1976 presenta a la Vanguardia artística y social entre 1936 y 1976, y muestra la combatividad política de la vanguardia artística española durante la Dictadura. En cierto modo pone punto final a la etapa anterior y abre un nuevo ciclo, ya no combativo (el dictador ha muerto) sino buscando la modernidad y el acercamiento a la cultura exterior. La cultura española empieza a entrar en ebullición y va consiguiendo el reconocimiento internacional, culminando con la concesión del Nobel de Literatura a C.J. Cela en 1989. Nuestros grandes arquitectos (Moneo, Bofill, Calatrava) consiguen grandes éxitos internacionales y la Pintura y Escultura se sitúan en la 1ª línea de la actualidad (Tapies, Barceló, A. Saura, Chillida,…). Se abren nuevos estilos, temas, lenguajes y formas de expresión: abstracción, expresionismo, informalismo, con gran influencia de las tendencias predominantes en el panorama mundial del arte. El cine aborda temas prohibidos hasta entones por la censura fraguista sobre la Guerra Civil y la posguerra, con cineastas como Jaime Camino, Gutiérrez Aragón, V. Erice (El espíritu de la columna), Berlanga ( La Vaquilla), J.A. Bardem (Siete días de Enero),… El nuevo cine de P. Almodóvar (ya en 1980) inicia una nueva etapa contracultural, ligada a la Movida Madrileña, que se centra en la moda y la música pop y transgresora, que tiene un alto contenido provocador y anti-convencional, con aires de postmodernidad. Fue un movimiento iniciado en Madrid pero que acabó irradiándose a todo el país, y del que hablaremos más adelante sobre su interpretación y significado dentro de la evolución social española de la Transición. Uno de los elementos más significativos de esta época la aporta el pensamiento filosófico, que muestra el desencanto por el carácter de ruptura y pacto en la Transición, con un gran pragmatismo por parte de la izquierda moderada (incluido el PCE). Los pactos se consideran como una cesión excesiva hacia el régimen dictatorial y se echa en falta una actitud más firme en defensa de lo que fue la lucha contra el franquismo durante la Dictadura. Especialmente críticos son en esta etapa Aranguren (que recupera su cátedra 10 años después de su expulsión) y Eugenio Trías. En contraposición de esas posturas negociadoras y conciliadoras aparece un movimiento filosófico que reclama el retorno a la Ética en los años 80, una conciencia crítica y moral que entendía que la democracia no podía ser sólo acuerdo político sino
  7. 7. 7 que debía entenderse como deber y comportamiento moral. Son exponentes de este movimiento Elías Díaz (Ética contra Política-1980), F. Savater (Ética para Amador-1991) y Adela Cortina (El quehacer ético-1995), entre otros. Urge la elaboración de una Ética laica que sustituya a la moral católica de los últimos siglos, una Ética de libertad y asunción de valores y responsabilidades morales tales como la justicia y la dignidad. Todo ello no era más que la traducción al pensamiento de un cierto desencanto general provocado por la negociación del tránsito político en esa época entre los partidos políticos predominantes en el momento (UCD, PSOE y PCE). Una parte de la población traducía esas negociaciones como el reparto del poder político entre sus actores, y el consenso político (pilar fundamental de la negociación y el acuerdo de la Transición) como la legitimación de la presencia de muchos miembros del Régimen (Suárez en primer lugar) que se creía que en realidad trabajaban contra la democracia y en favor de la pervivencia de los valores del régimen franquista. Según esas posiciones la Transición había fracasado al intentar traer la ansiada democracia de la oposición franquista. El pragmatismo de la negociación hizo desaparecer la política de la sociedad española, y eso derivó en decepción, desencanto y pasotismo general. En ese marco se encuadra el movimiento cultural más significativo de esta etapa, la conocida como Movida Madrileña, un movimiento cultural que nació en Madrid a partir de 1980 pero se extendió a todo el país y acabó transmitiendo una determinada imagen de la nueva realidad española el resto del mundo. De eso hablaremos más a fondo y será analizado en el punto 4 de esta ponencia. 1.4.- Fase 3, de diversidad cultural y pluralidad territorial: 1982-… En esta etapa la nueva cultura democrática se estanca en su evolución e incluso podría decirse que va empobreciéndose a medida que vamos incorporándonos a los procesos crecientes de globalización, que empiezan siendo un fenómeno fundamentalmente económico pero acaban teniendo una componente cultural importante. La incorporación ( a partir del nuevo siglo) de los medios digitales, sobre todo con las redes sociales provocan una uniformización en los gustos y en los contenidos que empobrecen la cultura, sin que la facilidad de difusión acabe mejorando el alcance de los contenidos de calidad. El fenómeno más sobresaliente en la década de los 80 en el ámbito de la cultura es la incorporación y confirmación de la diversidad cultural de España en base a la nueva estructura territorial de las Autonomías que propician el conocimiento de las culturas propias y las apoyan económica y administrativamente. Se produce un reconocimiento general de las culturas autóctonas de los territorios que las tienen y esto se traduce a nivel nacional (de España) en la concesión de numerosos premios de las Letras española y del Nacional de Narrativa a obras en lenguas de esos territorios: .-en 1984 al poeta catalán J.V. Foix .-en 1989 a Bernado Atxaga por su obra Obababoak (en euskera)
  8. 8. 8 .-en 1996 a Manuel Rivas por “¿Qué me quieres amor?” (en gallego). Se abre así una nueva idea de España y de su cultura basada en la integración de los hechos diferenciales. En esa misma línea el periódico “El País” empieza a incluir en sus reseñas literarias libros en catalán, euskera y gallego. Actualmente todos los días publica algún artículo en catalán en su edición nacional. Podríamos acabar el repaso a esta evolución de la cultura democrática de la transición desde la cultura franquista con un dato significativo del gran salto que se produce en el interés internacional de la misma: el número de solicitudes de pruebas para obtener el Diploma de Lengua Española del Instituto Cervantes pasó de los 600 demandas del año 1988 a las más de 10.000 del año 2000 (creció casi 20 veces en sólo 12 años) 2.-CULTURA DEMOCRÁTICA Y CAMBIO POLÍTICO Como ya vimos en el punto anterior la cultura jugó un papel importante en el cambio político durante la Transición, sobre todo en el período que llamamos de pre-transición (1960-1974) y en la etapa 1ª (1974-77). Veremos aquí con más detalles esta interacción entre cultura democrática y cambio político. Las elecciones municipales de 1979 se vivieron en muchos ámbitos como la auténtica ruptura con la Dictadura Franquista. Los grandes partidos del momento ganaron en las ciudades más habidas, repartiéndose PSOE y PCE (más el PSA en Andalucía) los grandes núcleos urbanos de las zonas más industriales y reduciéndose UCD a las zonas más agrarias (Galicia, Extremadura, las dos castillas, más Huesca y Teruel). Algunos vieron en todo ello una cierta semejanza con la caída de la Monarquía en 1931 y el advenimiento de la 2ª República. Había en el ambiente como un preludio del principio del fin de UCD. Una de las causas de ese resultado fue una amplia participación ciudadana unida al hecho que se venía produciendo desde años atrás de un gran cambio cultural en el ámbito local urbano (afectó también al mundo rural pero en menor escala). Esta interacción entre los cambios socioculturales y los grandes procesos políticos en esa época constituye un factor importante para la llegada al poder del PSOE en 1983. Esos cambios socioculturales se produjeron al margen de las políticas culturales del gobierno de UCD en esos años. El Mº de Cultura, que aparece como novedad en 1977, sólo disponía del 1 % del Presupuesto nacional y se dedicaba sobre todo a la cultura de bajo nivel: promocionaba redes de tele-clubs, los bailes folklóricos,…, al tiempo que hacía algún guiño a la cultura de altura, con operaciones propagandísticas como la recuperación del Guernica de Picasso, pero la sociedad en general estaba impregnada de un caldo cultural mucho más ambicioso y exigente. El avance de la cultura democrática iba por delante de esas políticas culturales de UCD empujada por un fuerte impulso de la etapa anterior a la muerte de Franco. El ambiente cultural que impregnaba todo el tejido social empujaba inevitablemente al cambio. El movimiento universitario (aunque muy desequilibrado según zonas) empujaba muy fuerte y ya desde los últimos años del franquismo provoca una oleada de manifestaciones y movilización social que provocó el fracaso del reformismo de Fraga y
  9. 9. 9 reclamaba la ruptura con el Régimen, elecciones democráticas con partidos políticos (incluido el PCE, todavía ilegal) y Cortes Constituyentes. Pero las citadas elecciones de 1979 provocaron también una debilitación de estos movimientos socioculturales ya que una parte significativa de sus líderes fueron captados por los distintos partidos políticos para sus candidaturas. Se produce en consecuencia un cierto vacío entre los líderes cultuales y sociales, y cambian las tendencias socioculturales, rebajando considerablemente sus contenidos políticos e ideológicos. Hay una utilización de estos movimientos socioculturales como correa de transmisión de los partidos que politizan sus actividades y los partidos de izquierda empiezan a descartar a los movimientos ciudadanos como interlocutores válidos. Desde 1960 la cultura antifranquista va pasando por muchos cambios con exigencia creciente de libertad y participación ciudadana; empuja hacia la Transición con una gran explosión de creatividad y movilización. A partir de 1970 empieza a producirse un cambio de tendencia con un debilitamiento del compromiso político (denunciado por Alfonso Sastre entre otros intelectuales) y derivas preocupantes hacia tendencias elitistas y esteticistas (como ejemplo la “Gauche divine barcelonesa”); ya en 1977 este empuje inicial contra el Régimen franquista va extinguiéndose a medida que los partidos políticos imponen como NORMALIDAD la idea de una democracia de baja intervención cívica , canalizada a través de instituciones, sindicatos y partidos políticos. Esta desmovilización progresiva la definió muy bien Vázquez Montalbán con su frase de “contra Franco estábamos (o vivíamos) mejor”. Esta deriva daría paso a partir de 1980 del movimiento cultural llamado “Movida Madrileña” que poco tendría que ver con los inicios de la cultura democrática de los años 60. Hay que insistir en las raíces intelectuales del cambio social desde 1960,cuando en torno a universidades, editoriales, cine-fórums,,…, empiezan a ganarse espacios libres al margen del sistema (donde podían expresarse ideas nuevas, debatir y crear conciencia cívica y social) y se propician escenarios nuevos para las luchas universitarias, obreras y a la postre políticas. Esos años 60 (con el importante Concilio Vaticano II al fondo) son los que aúnan la incipiente cultura obrera, con la cultura crítica y radical (más intelectualizada) y movimientos incipientes como el feminismo y el ecologismo, y sirven de alimento a los nuevos movimientos sociales que superan esos años de dura represión franquista. En 1966 el fracaso de la Ley de Prensa e Imprenta de Fraga hace más visibles las contradicciones internas del Régimen y acelera su crisis. Toda esta fase de intensa ideologización (desde los años 60) irá cristalizando en los años 1968-70, con la importante aportación de revistas de gran influencia (Triunfo, Cuadernos para el Diálogo con su grupo de opinión política Tácito), en organizaciones políticas clandestinas y la aparición de una nueva izquierda (sobre todo el Frente de Liberación Popular-FLP) en competencia con los partidos históricos (PCE y PSOE). La procedencia de los integrantes de estos movimientos (en su mayor parte clandestinos) suelen ser jóvenes procedentes de familias de clase media alta, formados en colegios privados religiosos y en muchos casos con experiencias previas en movimientos de apostolado seglar como la Acción Católica y sus movimientos especializados de la época (HOAC, JOC. JEC,…), las jesuíticas Congregaciones Marianas
  10. 10. 10 (de las que saldría la ORT), Pax Romana (cuyo Presidente era Ruiz Giménez), etc, que serán en el futuro alimento para futuros militantes y dirigentes políticos: Los González, Guerra y Chaves del inicial PSOE andaluz, Peces Barba, Óscar Alzaga, Sánchez Terán , Francisca Sauquillo y muchos otros. Hay en muchos de ellos un proceso de secularización que transita de lo religioso a lo social y político. Hay que citar también a los Colegios Mayores que se convierten en lugares de sociabilidad intelectual y acogen multitud de conferencias y actos culturales que van creando conciencia social en los universitarios e irradian vectores de cultura democrática al resto de la universidad. Quiero citar también aquí un hecho singular y significativo dentro de las contradicciones finales del Régimen franquista: las Universidades Laborales, la institución educativo- cultural más genuina del Régimen. En su última época (a partir de 1965) las nuevas Universidades que se van creando (Alcalá de Henares, Zaragoza, La Coruña, Cheste) van sufriendo un proceso inesperado de radicalización a medida que elFrente de Juventudes es sustituido en sus internados por equipos de profesionales no adscritos al Régimen y donde el servicio religioso se adjudica a “jesuitas” más o menos liberales y progresistas. En pocos años esos internados (con jóvenes hasta los 23 años) generan un nuevo ambiente de debate y participación cultural totalmente nuevos y crean también conciencia social y política en muchos de sus alumnos; buen número de ellos acabarán también integrando los nuevos cuadros de los partidos políticos. Como ya se ha dicho en el punto 1 de esta ponencia en estos años 1960-1977 unas cuantas revistas y editoriales cumplen una función como lugares de encuentro y sociabilidad intelectual que sería la base de la acción ética y política de los jóvenes. Revistas como Destino, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, índice, El Ciervo, Serra D´Or (ligada al monasterio de Montserrat>) jugaron un relevante papel en la conquista de espacios libres que posibilitaron las conquistas políticas de la Transición. En CONCLUSIÓN puede decirse que los cambios culturales del los años 60 cumplieron una función de puente entre las transformaciones socioeconómicas de la época (impulsadas por los tecnócratas del Opus Dei) y los factores estructurales y de estrategia política que centran la Transición española. Esos cambios de la cultura democrática fueron la escuela de la parte más activa de la sociedad española que ya no estaba marcada por las diferencias de clase de épocas anteriores. Muchos jóvenes se alimentaron de esa cultura incipiente que venía a colmar sus ansias de una sociedad nueva, con frecuencia la antesala de su compromiso político posterior. Gran parte de ese bagaje cultural se perdería en la resaca revolucionaria de los años setenta y les llevará a muchos a recordar con desencanto y nostalgia la época de exaltación de los años sesenta. Pero nuestra actual Democracia Española se alimentó de lo que dejaron esos años, poco o mucho, bueno o malo, depende de quién lo vea.
  11. 11. 11 3.-CULTURA, SUBCULTURA Y CONTRACULTURA (UNDERGROUND) EN LA TRANSICIÓN. LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL. .-Cultura: concepto que incluye múltiples elementos, siendo los principales: el conocimiento, las creencias, el arte, la ciencia, la moral, el derecho, las costumbres, la organización social y la vida en sociedad. .-Contracultura: conjunto de valores y creencias de la sociedad que buscan alterar y reemplazar el orden social instituido, es decir la cultura oficial. .-Subcultura: conjunto de valores culturales alternativos que quieren diferenciarse de los valores culturales oficiales o dominantes, pero no para reemplazarlos sino sólo para mostrarse diferentes, como una singularidad dentro de la normalidad. 3.1.-El cambio cultural del franquismo a la democracia liberal. Políticamente hablando la Transición es el paso entre un régimen dictatorial (Franquista) y la actual Democracia Liberal en forma de Monarquía Constitucional. Desde el punto de vista cultural eso supone un cambio en muchos de los elementos con los que hemos definido el concepto de cultura:, siendo los principales la moral, el derecho, las costumbres y la vida en sociedad. Podríamos considerar que antes de la Transición la cultura democrática naciente (entre 1960 y 1977) es un movimiento contracultural que busca reemplazar el orden social y cultural del franquismo. Pero una vez conseguido esto en la Transición (paulatinamente) la cultura democrática se convierte en cultura oficial, homologable al resto de culturas de los países occidentales con regímenes democráticos, y sobre la cual aparecerán también algunos movimientos contraculturales y subculturales. La muerte de Franco en 1975 es el punto de arranque de la consolidación progresiva de esta cultura democrática pero a partir de las elecciones generales de 1977, y sobre todo de las municipales de 1979, ya con la democracia liberal instituida, el optimismo inicial de los españoles hacia la nueva situación empieza a virar en un sentido crítico que se traduce en un progresivo desencanto general que comienza a impregnar a la cultura. 3.2.-Contracultura y underground La despolitización y desmovilización que se producen entre 1977 y 1982 son claves para entender la evolución de la Transición española. En esa época la desmovilización social fue un factor clave que favoreció la estrategia de cambio diseñada por las élites políticas, ya que no había oposición real ni proyecto político alternativo a los que estaban en el poder. La llegada algobierno del PSOE en 1983 pareció inicialmente torcer esa tendencia pero a la postre derivó en lo mismo, no parecía haber alternativa y la sociedad parecía haber llegado al puerto deseado y no quería nuevas singladuras. En todo este proceso la cultura se utilizó como alternativa o espejismo frente a las decepciones creadas por la despolitización de los españoles. La sociedad necesitaba ver alguna novedad en la llamada democracia y la CULTURA se utilizó como señuelo que trajo esa novedad. A partir de los años 80 empieza a aparecer signos de nuevas tendencias culturales que se oponen tímidamente a los nuevos modos culturales oficiales y eso acaba cristalizando en un movimiento más estructurado y amplio que acabó conociéndose como la MOVIDA
  12. 12. 12 MADRILEÑA y que algunos consideran como un movimiento contracultural en contra de la nueva cultura democrática. Lo analizamos en el punto siguiente. Pero si algo hay de contracultura a lo largo de la Transición esto debería situarse más bien en el ámbito de la prensa UNDERGROUND, que constituye un remedo de subversión contra el orden establecido (en sus elementos de moral, costumbres y vida social), que no sólo es clandestina sino que se difunde de manera casi pública a través de la venta legal de publicaciones a través de los quioscos de prensa. El UNDERGROUND español es un movimiento que se desarrolla principalmente desde 1968 hasta 1983 a través del cine, los cómics, el rock y la literatura, y que se cuela a través de revistas especializadas e incluso de boletines de la Iglesia posconciliar (como Serra D´Or y Oriflama). El movimiento empieza en Madrid con la revista Ozono (que sólo duró 4 años) y que pronto se traslada a Barcelona, donde se consolida con publicaciones como El Víbora y Star (con Juanjo Menéndez y Karmele Marchante, periodista progre en la época) que suponen un cursillo acelerado de modernidad clandestina. Poco después la revista Ajoblanco recoge en parte la tradición anarquista de la Barcelona cenetista y va introduciendo movimientos radicales como la okupación, las comunas, el feminismo, la liberación gay, la insumisión , antipsiaquiatría, etc., parte de los cuales serán posteriormente incorporados a la nueva cultura democrática oficial. En 1976 un error con un reportaje sobre las Fallas valencianas (crítica demoledora) le costaría el cierre definitivo de la revista a manos del Tribunal de Orden Público, todavía no eliminado del orden jurídico español. En definitiva, hubo intentos de contracultura a lo largo de la Transición Española pero no acabaron de cristalizar y lo que quedó de ellos fue fagocitado por la nueva cultura democrática, que en parte recogió su herencia pero ya muy devaluada. 3.3.-Subcultura y Movida Madrileña. Los restos de la Contracultura barcelonesa de los años setenta aterrizan en Madrid a principios de los ochenta. Aparecen revistas como La luna de Madrid, Madrid me Mata, Dezine y otras con muchos de los colaboradores de las anteriores publicaciones radicadas en Barcelona y que hemos citado anteriormente. Pero esas publicaciones madrileñas tienen más de “modernas” que de underground. Sus contenidos oscilan entre elementos ideológicos y estéticos y con frecuencia gana lo segundo. Se hace popular el slogan de “la juventud unida nunca será vencida” pero es una declaración vacía que tiene como contenido la música progresiva (en sustitución del rock), los cómics en línea chunga, , la liberación sexual en sentido amplio y casi sin límites, y la desdramatización de la droga, con cierta mitificación de los yonquis (Lou Reed). En lo político el movimiento de la Movida (que acabó difundiéndose por toda España) manifiesta una confusión general, con contradicciones subterráneas pero muy importantes: dan cabida tanto a la glamourización de la banda terrorista Baader- Mainhof como al reaccionario libro de Jiménez Los Santos “Lo que queda de España”. En definitiva la MOVIDA Madrileña puede considerarse como la máxima representación del anhelo de una “nueva cultura” que funcionó como un catalizador del desengaño producido por las limitaciones de la Transición española en determinados sectores sociales, fundamentalmente lo jóvenes. Algo de ello renació en el movimiento 15M en
  13. 13. 13 2008 pero ya con unas connotaciones muy diferente; España había cambiado mucho dos décadas después. Por todo ello cabe situar a la Movida Madrileña como un movimiento subcultural más que contracultural, ya que no parece que quiera cambiar el orden social instituido y sustituirlo por otro sino que más bien desea diferenciarse de la cultura dominante; no quiere reemplazarla sino mostrarse diferente y lograr cotas de libertad no alcanzadas en el orden social y sobre todo de las costumbres, sin alterar el orden político ya consolidado. 3.4.-La Educación en la Transición. Nadie duda de que la Educación forma parte esencial de la cultura en todo momento. Muchos de los contenidos de un modelo cultural vienen condicionados o definidos por el tipo de educación imperante en cada momento: el lenguaje, las costumbres, la moral, el conocimiento, el arte y la ciencia, etc. La evolución de la Educación a lo largo del período de la Transición merecería por ello un tratamiento extenso y monográfico que no entra en el alcance de esta ponencia, pero dejamos aquí sólo constancia de algunos elementos importantes: .-la Educación, a través de las sucesivas leyes de Educación que se fueron promulgando (cada una rectificando el rumbo marcado por la anterior) nunca acabó de tener un corpus legislativo aceptado y seguido por una gran mayoría. Cada fuerza política, cuando dispuso de mayoría legislativa, impuso su modelo y a lo largo del tiempo han demostrado su incapacidad para dotar al país de una buena ley de Educación con permanencia en el tiempo. Su incapacidad para el consenso en este campo ha sido manifiesta y los vaivenes constantes en este campo han acabado pasando factura al sistema educativo público. La Educación es en España y a día de hoy una de las grandes asignaturas pendientes de la Transición y está pasando factura a nuestra sociedad. .-la transferencia de la Educación a las Comunidades Autónomas a principios de los ochenta introdujo un factora adicional de dificultad para poner orden en el campo educativo. No sólo se dio entrada a las lenguas propias de las CC.AA. que disponen de este importante acervo cultural sino que al amparo de la transferencia se introdujeron distintas visiones históricas y se orientaron contenidos importantes de la educación en clave autonómica (con tendencias claramente independentistas en ocasiones) , con olvido importante de principios unitarios tan importantes para cohesionar un país. .-la lengua en especial ha sido dentro de la educación un elemento crucial. Se pasó del monolingüismo de la cultura franquista al bilingüismo de la cultura democrática con la inmersión lingüística como bandera; en ocasiones (sobre todo en Cataluña) el pretendido blindaje de esta inmersión ha llevado al extremo de poner en tela de juicio la cooficialidad del castellano con la lengua propia, a intentar eliminarla como legua vehicular y hasta está habiendo intentos de volver al monolingüismo pero dando la vuelta a la situación franquista: establecer como única lengua del territorio a la propia de la Autonomía, dejando el castellano al margen. Algunas de estas fuerzas políticas autonómicas parecen desear que el castellano pase del monopolio a la marginación, ignorando el gran peso internacional que nuestra lengua común tiene internacionalmente. La Educación parece haberse convertido en un
  14. 14. 14 elemento más de la negociación (a veces chalaneo) política entre partidos en el gobierno que necesitan de apoyos de partidos minoritarios y éstos ofrecen sus votos a cambio de avanzar sus tesis autonómicas en el campo educativo y especialmente en el lingüístico. 4.-LA CULTURA Y EL LLAMADO RÉGIMEN DEL 78: UNA INTERPRETACIÓN ALTERNATIVA DE LA TRANSICIÓN. Una visión retrospectiva del cambio cultural desde 1975 hasta hoy nos lleva inevitablemente a aceptar que la Transición supuso un avance considerable tanto en el campo cultural como en el social, económico y político. Sólo los que no vivieron los años 60 y 70 pueden poner en duda esos avances, pero a pesar de ello una parte de nuestra sociedad actual ha venido acuñando el término de Régimen del 78 para referirse con espíritu crítico al cambio político de la Constitución promulgada en Diciembre de 1978. Eso supone una interpretación alternativa de los valores de la Transición y viene a poner el acento en sus limitaciones y el olvido de reivindicaciones iniciales consideradas fundamentales. Ya habíamos dicho que a partir de los años ochenta la Transición política empieza a dar un giro hacia posiciones cada vez más reformistas y sin capacidad de superar elementos determinantes del anterior Régimen. La nueva cultura democrática se resiente de ello, y en ese estancamiento del progreso de la Transición los medios de comunicación y su manipulación juegan un papel fundamental. Recordemos al respecto algunos hechos: .-es evidente que en esa época se produce un cierto desconcierto y desencanto en la sociedad respecto a la etapa inicial (años 77 a 81) en que se sucedieron cambios drásticos e importantes en un tiempo récord. La ya recordada frase de Vázquez Montalbán “Contra Franco estábamos mejor” es un exponente de ese desencanto. .-a partir de ese momento los espíritus más críticos empiezan a considerar que la democracia conseguida con esa Constitución del 78 es en realidad una “democracia otorgada” por las fuerzas franquistas que en realidad es una continuidad del Franquismo con un nuevo ropaje. .-hay que recordar que el nombramiento de Adolfo Suárez como Presidente en julio- 1977 fue recibido por la revista Cuadernos para el Diálogo con una portada en negro y un editorial titulado “El apagón” en que se refiere a ese nombramiento como “el error Suárez” y propugna la RUPTURA como única vía para traer la verdadera democracia. Otros medios periodísticos se pronunciaron en la misma línea de rechazo y desencanto. .-el Referéndum de la Constitución tuvo un 33 % de abstenciones, cifra en la que muchos situaban el desencanto producido por su limitaciones y que mostraba el desaliento de algunas fuerzas políticas, en especial de tendencias libertarias. .-en Octubre de 1978 se pronuncia en el club S. XXI una conferencia sobre el “fin del consenso” a cargo de la oposición que promete lucha y presión contra el gobierno de Suárez. Son sólo unas pocas pinceladas sobre el fenómeno del desencanto y desconcierto en torno a la Transición en los años ochenta, sobre los cuales entrará más a fondo la
  15. 15. 15 ponencia próxima de este Seminario. Aquí nos limitaremos a explorar brevemente ese escenario desde el punto de vista de la cultura en esa época. Según esa interpretación alternativa de la Transición (Régimen del 78) en 1975 el Régimen franquista no había quebrado, sólo sufría una crisis de sucesión después de la muerte del Dictador; los herederos del Régimen tenían una necesidad de adaptación para la que buscaban soluciones dentro de una coalición con presencia mayoritaria de fuerzas autoritarias. Los partidos políticos principales del momento (PSOE, UCD u PCE) habrían negociado entre ellos para asegurar sus posiciones de poder en el momento y el consenso al que llegaron para llegar a tal fin fue una contribución más al proceso de desencanto de la sociedad más crítica, ya que legitimaron con sus pactos la presencia y continuidad del Régimen. Según esa interpretación las fuerzas del Régimen presentes en los pactos trabajaban contra la democracia y no tenían ninguna voluntad de aceptar los principios elementales de un sistema democrático. De ese modo las fuerzas de oposición aceptaron meter en su casa la herencia del Franquismo que en realidad iba contra ellos aunque firmasen acuerdos y votasen por la Constitución de 1978. Según esa interpretación las negociaciones que alumbraron la Constitución no fueron sino un instrumento de legitimización del Régimen anterior que introdujo en aquella suficientes elementos ambiguos como para impedir el desarrollo de una democracia plena. La Transición habría fracasado de ese modo para traer la democracia deseada y se habría convertido en un tratado que iba a propiciar la desaparición de la política entre las inquietudes y ambiciones de la nueva sociedad española. Llegó así la decepción de los que aspiraban a una democracia plena (no a medias) y con ello creció el desencanto que derivaría en pasotismo político. En esa tesitura aparece la Movida Madrileña como un nuevo movimiento cultural (heredero de movimientos anteriores más progresistas pero ya en declive) que se convertiría en la expresión máxima de esta “nueva cultura” hija del desencanto y la decepción (incluso del pasotismo). La Movida Madrileña, que en pocos años extendería su influencia a todo el territorio español e incluso tuvo una cierta influencia internacional, funcionó en realidad como un catalizador que facilitaba superar una Transición democrática fallida y el desencanto subsiguiente. Esta nueva cultura de la Movida estaba en parte liderada por arriba, apoyándose en políticas culturales institucionales entre las cuales la figura de Tierno Galván como Alcalde de Madrid sería la expresión máxima. El poder de atracción de esta variante cultural de la Movida fue tan potente que resultó suficiente para satisfacer los deseos de ruptura de los españoles (en particular los más jóvenes) contra el Régimen anterior. Muchos consideraron en su momento a la Movida Madrileña como un auténtico movimiento contracultural y antisistema pero en el fondo no pasaba de ser un sucedáneo contracultural que más bien cabría calificar como movimiento subcultural en la medida en que sus mayores intereses acabaron centrándose en el mundo de la moda, la música alternativa al rock, la libertad sexual y hasta la legitimización de las drogas, pero en modo alguno se planteó en ningún momento ser un movimiento de oposición política que propiciase una alternativa o superación de los límites de la reciente Constitución del 78.
  16. 16. 16 De ese modo la cultura de la Movida Madrileña venía a representar a esa nueva España libre y fue utilizada convenientemente por el gobierno transicional para legitimar la nueva Democracia Española. El nuevo Ministerio de Cultura, creado en 1977, sería un testimonio elocuente de esta utilización de la cultura en pro de los intereses políticos del momento. En CONCLUSIÓN podríamos resumir todo esa interpretación alternativa sobre la Transición española del modo siguiente: .-el 1º paso de la Transición consiste en pasar de un régimen autoritario a otro democrático SIN RUPTURA. .-el 2º paso fue utilizar la cultura (en sus nuevas expresiones) como un instrumento de legitimización de sus actos no democráticos. Y el éxito de la Transición en el momento tuvo su mayor apoyo en este 2º factor: la cultura funcionó como una máquina de estabilización de una supuesta falsa democracia que despolitizó a los españoles y abrió el camino para las libres negociaciones políticas. Esta desmovilización política fue el elemento que favoreció la estrategia pactista del cambio político diseñado por las élites políticas. Y esta interpretación fue la que acabó consolidándose sobre todo a raíz del movimiento del 15 M y derivó en la expresión Régimen del 78 frecuentemente utilizada hoy en día por las fuerzas políticas más recientes y en posiciones más de izquierdas. Según eso la cultura de la Transición no sólo fue controlada por el Estado sino que fue un producto del Estado. Dentro de ello la Movida Madrileña fue en realidad un movimiento pretendidamente contracultural construido artificialmente por el Estado para dar a los españoles una nueva identidad que andaba buscando y necesitaba para superar el desencanto político. Los que así piensan se olvidan de un hecho fundamental en todo el proceso de negociación política de la Transición: todas las fuerzas políticas que negociaron la Constitución del 78 tenían muy presente el riesgo de una nueva confrontación civil si se repetían las posturas de la España del 36 y todas tenían muy claro que de ningún modo una nueva Guerra Civil era la solución a sus diferencias políticas: negociar era la única vía, renunciando cada partido a una parte de sus idearios óptimos, y de esa negociación imprescindible e inevitable (para eludir el camino de la confrontación y la guerra) nació la Constitución Española de 1978. No fue lo mejor para ninguno pero esa fórmula nos ha llevado hasta ahora a 45 años de convivencia pacífica y sin guerras, algo inédito en la historia de España. Sigue habiendo residuos de las llamadas “dos Españas” pero a día de hoy las fracturas y las desigualdades vienen siendo propiciadas más por el fenómeno de la Globalización financiera y un avance tecnológico imparable (en el que vamos siendo perdedores) que por la denostada Constitución del 78 .
  17. 17. 17 BIBLIOGRAFÍA BÁSICA .-Santos Juliá: “Historia de las dos Españas” (Taurus-Madrid; 2004) .-Santos Juliá: “ Transición. Historia de una política española (1937-2017)” (Galaxia- Gutenberg; Barcelona 2017) .-Juan P. Fusi: “Un siglo de España. La Cultura” ( Marcial Pons; Barcelona 1999) .-Matilde Alonso Pérez y Elíes Furió Blasco:”Panorama de l Éspagne contemporain: 30 ans de transformations politiques, economiques, sociales et culturelles” (Ellypses-2007) .-Javier Muñoz Soro: “Cultura y cambio político, de la Dictadura a la Democracia” (Actas VII Congreso local de Aragón; edición de Carmen Frías Corredor, J.L. Ledesma y Javier Rodrigo; 2011 / páginas 207-218) .-Diego A. Manrique: “Prensa Underground: cuando la subversión llegaba a través del quiosco” (El País 19-07-20) .-Delaram Rahimighazi: “La cultura como máquina despolitizados en la época de la Transición española; el caso de la Movida.” (University of Nebraska-Lincoln-UNL) .-J.L González y M. Requena: “Tres décadas de cambio social en España” (Alianza Editorial; Madrid-2005). .-David Ruiz: “ La España Democrática /1975-2000). Política y Sociedad” (Síntesis; Madrid-2002) Tres Cantos a 9 de Noviembre de 2020 Vicente Ausín Alonso (Dr. En CC. Físicas) Presidente de la Universidad Popular Carmen de Michelena.

Más información en: https://www.universidadpopularc3c.es/index.php/actividades/seminarios/event/3841-27-11-2020-seminario-la-transicion-la-transicion-politica-2-plazas-agotadas Elaborado: Vicente Ausín, Doctor de Ciencias Físicas, Presidente de la U. P. Carmen de Michelena Tema: Aspectos culturales de la Transición democrática en España. Fecha: 4 de diciembre 2020 Descripción: ÍNDICE. 1.-LA CULTURA DEMOCRÁTICA EN LA TRANSICIÓN: FASES 1.1.-Período de PRE-TRANSICIÓN, entre 1960 Y 1974. 1.2.-Fase 1 de CONSOLIDACIÓN: años 1974 a 1977. 1.3.- .-Fase 2 de EVOLUCIÓN y PLURALIDAD, entre 1977 y 1982: desencanto y Movida Madrileña. 2.-CULTURA DEMOCRÁTICA Y CAMBIO POLÍTICO 3.-CULTURA, SUBCULTURA Y CONTRACULTURA (UNDERGROUND) EN LA TRANSICIÓN. LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL. 3.1.-El cambio cultural del franquismo a la democracia liberal. 3.2.-Contracultura y underground 3.3.-Subcultura y Movida Madrileña 3.4.-La Educación en la Transición. 4.-LA CULTURA Y EL LLAMADO RÉGIMEN DEL 78: UNA INTERPRETACIÓN ALTERNATIVA DE LA TRANSICIÓN. BIBLIOGRAFÍA ELEMENTAL.

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