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Hmu tema 02

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Hmu tema 02

  1. 1. María Isabel Espiñeira Castelos 1 Limes Elba-Danubio TEMA II LAS MIGRACIONES GERMÁNICAS. EL FIN DEL IMPERIO EN OCCIDENTE EL MUNDO GERMÁNICO ANTERIOR A LAS MIGRACIONES No hay muchas fuentes escritas sobre los germanos protohistóricos. La primera cultura germana de la que sabemos algo se esboza en la Escandinavia meridional y en la Península de Jutlandia; de ahí se expande por el Báltico, entre el Elba y el Oder, llegando al Rhin alrededor del año 500 a.C., a las tierras de la actual Turingia y la Baja Silesia. Sus gentes entran en contacto con los celtas y se cree que son éstos los que les dan el nombre de germanos. Las migraciones de éstos se hacen a costa de los celtas y no cesan hasta la conquista de la Galia por César y la organización del limes danubiano por Augusto. Desde entonces y hasta los tiempos de Marco Aurelio los germanos dejaron de ser un peligro inmediato para los romanos. Ya estaban en esta época fijadas las grandes ramas dialectales de los pueblos germanos: Hablas nórdicas o escandinavas. Hablas ósticas (burgundios, góticos y vándalos). Hablas westicas (francos, alamanos, bávaros y lombardos). Grupo del Mar del Norte (anglos, sajones, frisones). Grupo del Esla. Es importante el desarrollo del comercio con sus rutas comerciales, en especial la Ruta del Ámbar, desde Aquilea hasta el Báltico .El comercio facilita el intercambio de técnicas agrarias, la entrada de bárbaros en el ejército imperial y la aparición del primer alfabeto germano, que es el rúnico. Las clases ricas germanas empiezan a adoptar algunos signos de lujo y algunos esbozos de organización política. A estos efectos se distingue entre los germanos occidentales, que participan poco de este flujo comercial y son mucho más arcaicos, y los germanos orientales, con varios pueblos en curso de una incipiente organización política. Las migraciones del siglo III coinciden con una crisis del imperio romano y son en realidad uno de sus factores. Los godos se dirigen a las tierras de la actual Ucrania y hacia el Danubio. Vándalos y burgundios avanzan hacia la frontera del Rhin empujando a los germanos del Elba. Roma pudo rechazar estas invasiones con grandes sacrificios, pero la relación con los germanos nunca sería la misma.
  2. 2. María Isabel Espiñeira Castelos 2 ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y RELIGIOSA DE LOS PUEBLOS GERMÁNICOS EN LOS SIGLOS III A V La organización social se basaba en tres solidaridades: la familia amplia, la tribu y el pueblo. La familia (SIPPE) reúne a una numerosa parentela en torno al padre, dueño de la soberanía doméstica y que dispone de las propiedades y del uso que se les haya de dar. Las esposas legítimas son las guardianas de la pureza y la tradición; por eso se castiga el adulterio y se atribuye al contrato matrimonial y a las prestaciones económicas del marido (arras y morgengabe) mucha importancia. Los hijos llegan a la edad viril a los 15 años, que es cuando son armados, y las hijas permanecen bajo la tutela paterna hasta su matrimonio. Los semilibres pueden acceder a la libertad total estableciendo una relación de clientela con una familia. Todos los pueblos germanos practican la esclavitud. La tribu. Las familias se integran en tribus, posiblemente en torno al recuerdo de un antepasado común epónimo. El pueblo (GAU) es el conjunto o grupo de tribus, con un jefe común y reuniones anuales de guerreros, a menudo para elegir los lugares a los que se confiere virtualidades sagradas. Por encima del pueblo sólo hay confederaciones entre iguales o uniones forzosas. De entre los varones adultos, guerreros y libres, emerge una aristocracia, la de los dueños o administradores de tierra y ganado, directores de la guerra y de la política, cabezas a menudo de las sippe. La asamblea de guerreros o THING es la depositaria de la soberanía popular al elegir jefe, tratar sobre la guerra y la paz, juzgar los delitos mayores y condenar a muerte. Pero sobre todo predomina una aristocracia basada en la riqueza, el prestigio miliar o el linaje. En torno a sus titulares se forman clientelas mayores o COMITATUS de hasta 200 guerreros, unidos a su jefe por lazos personales de fidelidad y ayuda mutua, a los que se añaden también campesinos serviles. Los jefes de las clientelas militares más importantes podían ser elegidos para dirigir la guerra y alcanzar la calidad de DUCES o HERIZOGOS e incluso la de reyes del pueblo en armas. Junto a esta realeza militar hay otra más antigua de origen divino. Las creencias religiosas de los germanos nacen de la concepción del universo como un gran campo de batalla entre dioses y otras fuerzas espirituales hasta su destrucción final. El culto tiene lugar en lugares sagrados tales como determinados árboles y montañas. Se trata en realidad de un mundo primitivo, totalmente rural y casi analfabeto sin verdadera organización estatal.
  3. 3. María Isabel Espiñeira Castelos 3 LA ECONOMÍA Todos estos pueblos conocen ya la agricultura sedentaria, aunque los sajones y frisones le dan mayor importancia al ganado bovino de pradera y los otros germanos desarrollan preferentemente la ganadería equina. En las zonas boscosas se practica una agricultura itinerante basada en las rozas. La forma más completa de ocupación del suelo es el poblado con sus tierras de labor circundantes y las marken, más alejadas, que aprovechan los dueños de ganado. Los campos de cereales suelen ser comunales y usan el arado de ruedas, que se adapta mejor que el romano a este tipo de suelo espeso y húmedo. El trabajo artesano destaca en la metalurgia y la orfebrería y menos en los trabajos de cerámica y textiles. No conocen la moneda para el comercio, aunque la atesoran por su valor en oro y plata. Practican el trueque y el autoconsumo y comercian con Roma sobre todo en ámbar, esclavos y pieles, comprando a su vez manufacturas y metales preciosos. LAS GRANDES INVASIONES DEL SIGLO V Antes de las grandes migraciones ha habido dos siglos de contactos intensos y de pactos entre Roma y los pueblos bárbaros, al igual que una germanización del propio ejército imperial. También ha habido áreas de instalación de colonos germanos, que van derribando las barreras culturales y étnicas .Estos colonos pueden ser: • Dediticii. Prisioneros de guerra adscritos a la tierra, que podían obtener su libertad sirviendo en el ejército. • Letes. Gentiles con la condición de aliados. Colonizan las tierras del interior del imperio. Una ley del año 370 prohíbe el matrimonio mixto con ciudadanos romanos. Las migraciones en sí formaron parte de un proceso largo y de diferentes pueblos: • Los francos. Ocupaban la orilla derecha del Rhin inferior. • Los sajones. A la retaguardia de los francos, dominan parcialmente a los frisones. • La confederación de alamanos. Con claro predominio suevo, se instalaban en la actual Alemania. • La confederación de turingios. Ocupaban la zona entre el Saale y el Elba. • Los marcomanos. Se establecieron en la meseta de Bohemia. • Los quados y los suevos. En Moravia. • Los lombardos. En Panonia. • Los vándalos. En la llanura de Hungría y en la Silesia Media. • Los godos. Llegaron al mar Negro desde su lugar de origen, Gotland (Suecia). • Los visigodos. Se instalan en la Dacia. • Los ostrogodos. En el Ponto y en la actual Ucrania.
  4. 4. María Isabel Espiñeira Castelos 4 LOS VISIGODOS y LOS HUNOS En las migraciones germánicas es importante la alteración del mundo nómada que se extendía desde los Cárpatos hasta la cuenca de Panonia, porque los nómadas de estos lugares protagonizarían varias migraciones en cierto modo paralelas a las de los habitantes de los otros desiertos, los de las zonas cálidas (árabes y bereberes). Fueron los hunos quienes hicieron los primeros intentos .Eran pueblos turcos, quizá mongoloides, instalados con permiso y cierta influencia persa al este del mar de Aral. Sus migraciones hacia el oeste tuvieron como consecuencia la derrota de los alanos en el año 370, la destrucción del reino ostrogodo y algunas derrotas importantes de los visigodos, quienes pasaron en su mayoría el Danubio al mando de Fritigerno, haciéndose acompañar por algunos grupos de ostrogodos. El emperador Valente no tuvo otro remedio que aceptarlos y mantenerlos con cargo a la annona, entretanto no se establecían en Tracia. Pero los abusos de los mercaderes romanos provocaron la rebelión de los visgodos, derrotando y dando muerte a Valente. Sólo Teodosio fue capaz de pacificarlos, instalando a los ostrogodos en Panonia y a los visigodos en la Mesia inferior, todos bajo el régimen de foedus, que los convertía en tropas al servicio de Roma a cambio de recibir provisiones de la annona. La mayor parte de los visigodos adoptaron el arrianismo, pero realizaban pequeñas rebeliones frecuentemente. Entre los jefes visigodos destacaba el dux Alarico, perteneciente al linaje regio de los Baltos. La situación se mantuvo hasta la muerte de Teodosio en el año 395. Le sucedieron sus hijos Honorio en Occidente y Arcadio en Oriente. Honorio tenía doce años y el poder recae realmente en Stilicón, un militar de origen vándalo, que hará frente a las invasiones y ataques germánicos. El problema principal para Estilicón fue siempre Alarico, quien con la ayuda de Constantinopla asolaba la Tracia y Macedonia. Stilicon logró mantenerle en Ilirico como ejecutor de las órdenes imperiales y autorizó el asentamiento visigodo en Epiro entre los años 397 y 400. Entretanto, los hunos habían reemprendido su marcha hacia la Dacia y Panonia, lo que provoca la huida de los germanos. Ante esta nueva invasión, Honorio y su corte se refugian en Rávena. Unos meses después, una oleada de vándalos, alanos y suevos rompe la frontera del Rhin e inicia la invasión de la Galia. La apertura de este nuevo frente y el asesinato de Stilicón son aprovechados por Alarico para entrar en la Península Itálica, con la intención de pasar a África. Su muerte en Cosenza abre un nuevo período para los visigodos.
  5. 5. María Isabel Espiñeira Castelos 5 DISTINTAS OLEADAS El Imperio Romano al final del reinado de Teodosio Los suevos, alanos y vándalos que habían roto la frontera del Rhin, recorren la Galia durante tres años hasta llegar a Hispania a través de Somport y Roncesvalles, a finales del año 409. La resistencia es escasa porque había pocas tropas romanas. Los invasores se reagrupan y hacen un reparto entre ellos de las tierras de Hispania e incluso intentan que el imperio los considere como sus aliados. Gallaecia queda para los suevos, con centros en Lugo y Braga, y los vándalos asdingos se quedan Lusitania. Los alanos se establecen en Cartaginense, mientras que los vándalos silingos permanecen en la Bética. La Tarraconense sigue en poder del imperio. Honorio no acepta esta división y prefiere utilizar contra ellos a los visigodos. Éstos, después de la muerte de Alarico, habían nombrado rey a su cuñado Ataulfo y en el año 412 pasan a la Galia, con el beneplácito de Honorio, para acabar con el alzamiento del usurpador Jovino. Ante el incumplimiento de las promesas imperiales de trigo y tierra, Ataulfo conquista Toulouse, Narbona y Burdeos y se casa con Gala Placidia, hermana del emperador y a la que habían hecho prisionera los visigodos en el saqueo de Roma. Movidos por el hambre, los visigodos llegan a Hispania alrededor del año 415, Ataulfo es asesinado y Valia, el nuevo rey, piensa en llegar a África, pero los visigodos, espoleados por los romanos, aniquilan a los vándalos silingos y arrinconan en el norte a los asdingos, alanos y suevos. Se asientan con un foedus del imperio con el fin de luchar contra el bandolerismo rural (bagaudia) y la piratería de los sajones. Así nace el primer reino bárbaro en el seno del imperio romano. Hacia el año 420 y como la situación parece controlada, Honorio asocia en el poder a Constancio, casado con su hermana Gala Placidia y padre de Valentiniano III, que sucederá a su tío. Cuentan también con la aquiescencia del emperador oriental. La menor edad del emperador hace recaer toda la responsabilidad en Aecio. Su época, ligada al reinado de Valentiniano, se caracteriza por el paulatino desgaste del imperio occidental frente a nuevas invasiones. Aecio pone el mayo empeño en defender la frontera del Rhin y para ello mantiene una alianza con los hunos, a cuyo rey Atila concede el título de magíster militum, legalizando así su presencia en Panonia. El deterioro del poder romano en la Galia era evidente, salvo en las inmediaciones de Arlés, capital de la prefectura del Pretorio. Aecio consiguió, hacia el año 466, restablecer la frontera del Rhin, venciendo a bretones y bagaudas y
  6. 6. María Isabel Espiñeira Castelos 6 obligando a los burgundios a asentarse cerca del lago Lemán. En cuanto a los visigodos, hubo de firmar un tratado de paz que les reconocía el dominio de toda la tierra de los Pirineos y Garona, como aliados y no como simples federados. Mientras, los vándalos asdingos, junto con los silingos y alanos, habían abandonado Gallaecia y ocupado la Bética, hasta que el rey Genserico los dirigió a la conquista del África romana. Los vándalos tomaron Cartago y amenazaron incluso Sicilia. Había más áreas en las que se debilitaba la presencia romana. Una de ellas era Hispania, donde los suevos, aunque en minoría, llegaron a dominar por unos años de manera irregular gran parte de la Bética y la Cartaginense. En Bretaña dominaban gran parte del territorio tribus celtas, que sustituyen el régimen administrativo de las ciudades por una organización en clanes. En los últimos años, Aecio hubo de hacer frente al peor de los peligros militares, Atila, que en los veinte años anteriores había atacado esporádicamente los Balcanes y que ahora dirige a los hunos y a sus aliados, los germanos, contra occidente, posiblemente porque desea obtener el poder mediante su matrimonio con Honoria, la hermana de Valentiniano. Inicia en el año 451 el asedio de Orleáns, aunque es derrotado por Aecio y Teodorico cerca de Troyes. Al año siguiente irrumpe en el valle del Po, pero una embajada romana enviada por el Papa León I le convence de que no marche contra la capital, prometiéndole el envío de Honoria. La muerte de Atila disgrega rápidamente el conglomerado de pueblos que obedecían su mando, pero el daño ya estaba hecho para el imperio, porque la inestabilidad era cada vez mayor. Aecio fue ejecutado por orden de Valentiniano en el año 454 y el propio emperador murió asesinado al año siguiente. Gala Placidia con Valentiniano III y Honoria Valentiniano III EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL IMPERIO EN EL SIGLO V Desde el año 455 al 490 se consuma la descomposición del poder imperial de occidente. Son más importantes en esta época los nombres de los jefes militares que los de los emperadores. Destacan sobre todo Ricimero, de sangre sueva y visigoda, y Odoacro, que fue nombrado rey por las propias tropas imperiales. La actitud de los vándalos había sido un motivo de continua merma para el poder militar del imperio. Al morir Valentiniano III, Genserico se erigió en vengador y envió su flota contra Roma, que fue saqueada. A la altura de Cartagena los vándalos derrotan a la escuadra romana de Mayoriano y consiguen que se reconozca su dominio sobre Baleares, Córcega y Cerdeña. Su mala relación con Ricimero dio excusa a Genserico para proseguir sus expediciones navales contra Sicilia y el sur de Italia. Roma se vio obligada a pedir ayuda a Constantinopla. Al final, los vándalos se apoderan de Sicilia y firman la paz con Zenón, haciéndose con el control de todo el Mediterráneo
  7. 7. María Isabel Espiñeira Castelos 7 occidental. Al año siguiente muere Genserico. Mientras el imperio desaparece se producen grandes avances en los reinos bárbaros. Entre los visigodos reina Teodorico y más tarde su hermano Eurico, que son los federados de Roma en la Galia y en Hispania. Eurico pide al Papa León I la disolución del foedus y el reconocimiento de soberanía, que se extiende hasta el Loira, la Provenza y Arlés. La actitud de los reyes burgundios había sido semejante, porque también aprovecharon su condición de federados al imperio para ampliar su territorio, ocupando Lyon y el valle del Ródano. Mausoleo de Teodorico, Rávena En los últimos años del siglo V continúa modificándose el reparto de poderes hasta llegar a un punto de equilibrio inestable que se verá modificado por la expansión de los francos, la hispanización de los visigodos y la reconquista bizantina. Pero el suceso más importante es la entrada en la escena política de los ostrogodos, una rama del pueblo godo sujeta a los hunos hasta la muerte de Atila, que habían recibido tierras imperiales en Panonia. Desde el año 473 su jefe más importante era Teodorico el Amalo, al que Zenón nombraría sucesivamente patricio y cónsul. Mientras tanto, los lazos entre el imperio y Odoacro se debilitaban ante las expediciones militares de éste sobre Dalmacia y Nórica. Teodorico supo aprovechar la ocasión y marchó sobre Constantinopla exigiendo que se le confiriese el gobierno de Italia, lo cual consiguió sin grandes dificultades. Pasó a la Península y derrotó a Odoacro, que sería ejecutado tras la toma de Rávena en el año 493. Cuando cayó Rávena, Teodorico fue nombrado rey y pretendió establecer lazos familiares con los demás linajes germánicos que dominaban Occidente, sobre todo con los visigodos, y también mediante el intercambio de princesas con los francos, borgoñones y vándalos. Sin embargo, tropezó con grandes dificultades alrededor del año 500, debido a la inestabilidad con que Constantinopla veía la situación y la precariedad de muchos asentamientos germanos en el Imperio. Clodoveo I Mientras tanto, Clodoveo unificaba a los francos salios y extendía su dominio hasta la línea del Loira, venciendo también a alamanos y turingios en la orilla izquierda del Rhin, y pactaba con el rey burgundio Gondebaldo. Gracias a la intervención de su mujer Clotilde se acerca al Catolicismo, bautizándose en el año 506. Aparte de la importancia religiosa que tuvo este paso del paganismo al catolicismo, sus consecuencias políticas no tardarían en dejarse sentir. Mientras tanto, anglos, sajones y jutos ampliaban su territorio en Bretaña. Alrededor del año 500 los invasores dominaban la tercera parte de la isla, pese a la resistencia bretona.
  8. 8. María Isabel Espiñeira Castelos 8 ORGANIZACIÓN MILITAR DE LOS INVASORES Y CARACTERÍSTICAS DE LA DEFENSA ROMANA Muchos de los pueblos germanos habían modificado sus formas de organización social y política a lo largo de las migraciones e invasiones. Junto a los pueblos se forman confederaciones, conservando el nombre y la realeza del grupo principal, lo cual explica los vaivenes en hegemonías distintas de pueblos, según las derrotas y las victorias. Las migraciones y conquistas consolidan el papel sacro y militar de los reyes y le dan preponderancia a la realeza, que será una pieza clave en la Historia y Política medievales. Los invasores no fueron muchos. En las zonas más germanizadas, como Bretaña, el cambio poblacional se debe a la acción de los inmigrantes, con la acción continuada de varias generaciones, y a los asentamientos agrarios, más que a las conquistas armadas. En la Europa mediterránea entraron grupos menores, como los visigodos en Hispania y los ostrogodos en Italia. Al principio, la capacidad bélica de los invasores no parecía suficiente para que se tambaleara un imperio tan bien organizado como el romano. Los bárbaros no tenían ni medios ni conocimientos para asediar fuertes plazas como no fuera por hambre o por sed. Algunos combatían a pie y otros a caballo, con mejores armas que las romanas y tácticas a veces más efectivas, pero los invasores no podían asegurar su subsistencia más que con el saqueo, que agotaba los países por donde pasaban, o apelando a pactos con Roma que les facilitasen el acceso a la annona imperial. Los excesos y muertes que quedaban al paso de los bárbaros no pueden explicar por sí solos la caída del Imperio, que se debe en gran parte a la incapacidad romana para asimilar el fenómeno de las migraciones y a que desaprovecharon el contacto con los bárbaros. No olvidemos que éstos incluso se veían obligados a reinvertir parte del botín obtenido en los saqueos en la economía romana, siendo los romanos, a veces, los inspiradores de sus decisiones y sus consejeros. No olvidemos el caso de Atila. A los ojos de los romanos el invasor continúa siendo culturalmente muy inferior, pero a lo largo del siglo V algunos pensadores como Salviano opinan que los bárbaros aportan valores morales más elevados que el imperio romano ya no encuentra dentro de sí mismo. ¿No radicará entonces en la falta de entusiasmo respecto a lo que se ha de defender la causa principal de la caída del imperio? Quizá los romanos ya no creyesen en la idea que levantó Roma. La defensa romana tenía muchas limitaciones. Las rupturas de frontera demostraron la ineficacia de los cuerpos ripenses. No había procedimientos de movilización popular para la autodefensa de cada región y por tanto sólo las murallas de las ciudades o la presencia de cuerpos operacionales del ejército aseguraban a la población frente a los invasores. Los gobernantes romanos tampoco hacían nada por movilizar a la
  9. 9. María Isabel Espiñeira Castelos 9 población en la defensa, porque temían las consecuencias de disgregación que esto pudiera conllevar. No confiaban, en definitiva, en su estructura política. El resultado es que África se queda sin tropas a fines del siglo IV e Hispania incluso antes. Roma dispuso tan solo de unos cuantos cuerpos del ejército que permitían defensas regionales, pero careció de un plan estratégico y padeció la mala comunicación entre las diversas regiones. Un problema todavía inexplicado es cómo los vándalos pudieron aprender en la Bética el dominio del mar y quién se lo enseñó. El estado no confiaba en los ciudadanos para la organización militar, ya que, debido al injusto sistema administrativo y de la Hacienda, sabían que el pueblo aceptaba coactivamente este orden, pero no pensaban que fuese el mejor. Por eso, con los reveses militares del siglo V, se estimulan las revueltas sociales y la conciencia de que sólo la autodefensa a nivel regional podía ser útil. Toman importancia las ideas protofeudales de las aristocracias dueñas de las tierras y del poder local. Estas aristocracias fueron generalmente derrotistas y respondieron a la desconfianza con que las trató el estado y a la marginación política que siempre sufrieron. Procuraron agruparse regionalmente y pactar con los invasores para conservar sus privilegios y su poder y fueron un factor decisivo en la transmisión de la cultura clásica en el medievo. La Iglesia fue partícipe de la idea de que era una institución que estaba más allá de la suerte que corriese Roma y por ello no opuso resistencia .Esto era impensable en la época de Eusebio de Cesárea o de Orosio, pues para ellos el imperio representaba la última fase de la Historia humana antes de la segunda venida de Cristo. Las iglesias sólo fueron atacadas en épocas de persecución arriana y se mostraron como elementos de estabilidad en las nuevas situaciones. Pero en el siglo V apenas se acercaron a los invasores para aminorar el choque de culturas, porque al fin y al cabo eran romanos de pensamiento y la quiebra de su mundo secular les turbaba como al resto de sus conciudadanos. Las más bajas capas sociales, los humiliores, no tenían medios de enfrentarse a los invasores, pero también se veían abandonados por la clase dirigente. El fin de la presión fiscal romana era a veces casi preferible a sufrir las depredaciones de los bárbaros. En el siglo V renacen, a costa de las capas sociales menos romanizadas, las “barbaries indígenas”, con estilos de vida, de arte, lenguas y costumbres anteriores a la conquista romana, lo cual sería un ingrediente más en la Alta Edad Media. Ejemplo de este fenómeno son el celtismo bretón y armoricano, el berberisco del norte de África, o los provincialismos lingüísticos en la Galia e Hispania. En el siglo V latino han proliferado formas locales de bandidaje y perturbaciones sociales al calor de las invasiones y de la descomposición imperial, nacidas como protesta al fisco, modo de lucha contra los privilegios y también como una forma de subsistencia. En el norte de África fue el movimiento de los circumcelliones, campesinos míseros, y en la Galia e Hispania era la Bagaudia, revueltas contra el Fisco romano.
  10. 10. María Isabel Espiñeira Castelos 10 EL IMPERIO DE ORIENTE EN LA ÉPOCA DE LAS INVASIONES. LAS FORMAS DE ASENTAMIENTO Y LAS RELACIONES ROMANO-GERMÁNICAS Durante el siglo V Constantinopla se sintió progresivamente más desvinculada de la suerte política de Occidente, al tiempo que crecían el alejamiento cultural y las divergencias sociales y económicas. La partición del poder imperial realizada por Teodosio en el año 395 a favor de sus hijos Arcadio y Honorio señaló ya la importancia que se le concedía a la parte oriental, otorgada a Arcadio, el hijo mayor, e incrementada con buena parte del Ilirico. Cuando Alarico pasa a Italia, el Oriente romano disfruta de un largo período de tranquilidad, que permite reorganizar el ejército y reducir la presencia germana entre las tropas. Teodosio II, por influencia de su madre y después de su esposa, pudo representar la figura del gran emperador dedicado a la promoción cultural y recopilación legislativa, al menos hasta que los hunos atacaron Constantinopla, pues entonces el imperio se vio sujeto al peligro de sus saqueos o a la humillación de treguas impuestas. La desviación de Atila hacia Occidente fue utilizada como elemento de prestigio personal del nuevo emperador, Marciano, que se había casado con la hermana de Teodosio II, pero también trajo consigo una mayor presencia de germanos en el ejército, donde descolló el alano Aspar. El mayor problema de los emperadores orientales era tener que contentar tanto a los ortodoxos como a los monofisistas. León I se liberó del influjo de Aspar apoyándose en los militares isaúricos, cuyo jefe Zenón llegó a casarse con una hija del emperador. León intentó ganar prestigio enviando una expedición naval contra los vándalos, pero fracasó. A su muerte, se hizo con el trono Zenón, que tuvo que superar diversas conjuras y hubo de aceptar el envío de las tropas imperiales por Odoacro y disimular la usurpación, nombrándole magíster militum per Italiam. A él se debe la solución del problema de los ostrogodos en la Península Balcánica, porque envía a Teodorico el Amalo a Italia, lo cual libra a Oriente de la presencia germana. Anastasio llevó a cabo una política interior de estabilización monetaria y saneamiento fiscal. Con él termina la influencia de los isáuricos en la vida política, pero surge el problema de la revuelta urbana en Constantinopla entre los bandos del Hipódromo: los Azules, partidarios de los ortodoxos y apoyados en la aristocracia senatorial, y los Verdes, partidarios de los monofisistas, con apoyo de los grandes mercaderes y funcionarios. Anastasio se apoyó sobre todo en los Verdes, pero más tarde Justino y Justiniano buscan el apoyo de los Azules.

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