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Arte con mucho artificio

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Esta comunicación se presentó en el II Congreso del Observatorio para la Cibersociedad (2004).

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Arte con mucho artificio

  1. 1. Arte con mucho artificio. (Subasta de la máquina podrida de BrianMackern).Autor/-a/-s/-as: · Raquel Herrera FerrerIdioma original: · castellanoPalabras clave:· agitador/dinamizador socio-tecnológico· análisis del discurso· arte/bellas artes· comunicación· net.artABSTRACTLa descripción del proyecto de subasta de “la máquina podrida”, el viejoordenador del artista digital Brian Mackern, supone un interesante punto departida para realizar un análisis del discurso. Este punto de partida permite nosolamente analizar la performance de subasta organizada por el artista, sinotambién reflexionar sobre el papel de los soportes informáticos en el sistema devalidación del arte contemporáneo “tradicional”, y sobre los nuevas estructurasde validación necesarias ante la introducción artística de los componentesinformáticos y el arte del software. Asimismo, este proyecto enfatiza lasdificultades para reformular las nociones de objeto artístico y autoría enrelación a las nuevas formas de arte en la red y a la variabilidad de acepcionesde emisor y receptor en ellas.1. PRESENTACIÓNLeLE & casares aka _los machín_ aka _latinolovers_, con elconsentimiento y aprobación del net.artista propietario de la *máquinapodrida* aka *la desdentada*, inicia la subasta del ordenador de BrianMackern, artista que ha contribuido al net.art desde el lejano 1994 cuandotrabajaba en lo que él llamaba *ambientes en red*.Es un artista, en este sentido, fundacional, aunque como es ajeno a losámbitos europeo y norteamericano, dada su nacionalidad uruguaya, noposee el lustre de los siete magníficos, a pesar de anticiparse en el uso dela herramienta Flash y los recursos sonoros.Fundador de los directorios online [ http://www.internet.com.uy/vibri/ ] ynetart_latino database [ http://netart.org.uy/latino/index.html ]. Es,además, desarrollador de interfaces sonoras offline/online.Su currículum vitae puede ser consultado enhttp://netart.org.uy/brian.html, y sus sitios de referencia sonhttp://netart.org.uy , http://no-content.net y http://34s56w.org.
  2. 2. Casares presenta a Mackern como un artista “fundacional” en arte digital.Si tenemos en cuenta que la antigüedad del arte digital funciona en granmedida como la vida de un perro o gato, Mackern se puede considerar unpionero. Casares nos referencia los datos curriculares de Mackern en Internetpara a continuación presentar la subasta. ¿De qué? ¿De un ordenador viejo?Hay mucho más que eso: se trata de un ordenador/ taller de artista/ obra queconstituirá a la vez sujeto y objeto, proceso y resultado artístico (como acontinuación veremos).2. SE ABRE LA PUJAEl precio de salida de este ordenador/taller_de_artista/obra es de 4.000 €[euros].Debemos insistir en que estamos ofreciendo el ordenador completo ylleno de todos los datos contenidos hasta el momento en que se hadecidido su venta, día 08.05.2004:No un cedé con la imagen de una sección del disco, caso de joshuadavis1.Es decir, que a diferencia de la propuesta de Davis, la máquina podrida no esuna reproducción parcial de sí misma.Ni el ordenador que sólo aloja un virus que arranca, ejecuta el virus, locontrataca, se muere y reinicia, caso del grupo artístico europeo0100101110101101.ORG2.Asimismo, la máquina podrida no es una máquina suicida que juguetea con lasestrategias de contaminación y modificación “maligna” de los sistemasinformáticos (y con el valor del código como lenguaje-objeto y de la máquinacomo vehículo de software art).Ni tampoco un bello portátil apple que recoge una abstracción geométricafacilitada por la cibernética expuesto como si de un cuadro se tratara,caso de john f. simon jr3.1 http://www.eastgate.com/catalog/Praystation.html2 http://0100101110101101.org/home.biennale_py/story.html3 http://www.numeral.com/panels/panels.html
  3. 3. Contrariamente a las creaciones de John F.Simon Jr, la máquina podrida nopretende tampoco realzar valores estéticos de la computación ejerciendo encierta medida de mero soporte videoescultórico.Ni mucho menos un ordenador personalizado exteriormente como unaintervención a la moda.Siguiendo la línea esteticista, tampoco desea hacerse partícipe de los juegosde customización actuales, donde cuadros, zapatos, camisetas (o elementosde hardware) pueden adquirir valor artístico por el simple hecho de haber sidomodificados “uno a uno” y de manera específica.Como tampoco un viejo ordenador al que se le deja rastros de una piezapara que puedas disponer de algo del trabajo de su propietario.De otro modo, la máquina podrida tampoco debe interpretarse como un agenteactivo del “cementerio de elefantes” del arte, donde reciclaje y feísmo pueden irde la mano.Según nos indican estos cinco puntos de crítica, la estrategia inicial empleadapara definir los rasgos de la máquina podrida consiste en hablar de todo lo quela máquina podrida “no es”. Gracias a ello, podemos conocer de qué vicios deconversión a lo artístico “se ha librado” la máquina, y poseer una descripciónprecisa de los mismos.Estos cinco puntos permiten reflexionar acerca de determinados aspectosdestacables de la creación digital en general, así como de manera muysignificativa sobre la elaboración de estrategias persuasivas en el artecontemporáneo, de marketing artístico transmitido a través de: • El énfasis en la paradoja de simultaneidad entre reproducción y aura según el caso de Joshua Davis. Lo cual significa que el valor no se otorga a partir del original, ni de sus eventuales copias, sino a partir de la copia que es fragmento del original. Esta copia-fragmento reproduce (o al menos pretende reproducir) a pequeña escala las cualidades esenciales del original, invitando a imaginar “en qué consistía el resto”. Considerando el caso Davis, la capacidad reproductora permite (potencialmente) realizar copias infinitas, pero al mismo tiempo la propuesta adquiere un aura de carácter artístico al tratarse de un fragmento del disco con un atributo principal: sólo lectura. • El énfasis en la fascinación tecnológica en la vertiente de ensalzamiento del código y nuevas estrategias de acción política basadas en la manipulación de éste, según el caso de 01001011101011101.ORG. La alusión a este colectivo no puede sino interpretarse como un guiño crítico a esa “época heroica” en la que los primeros -para algunos los únicos- net artistas sentaron las bases del arte digital a partir del tratamiento exhaustivo del código y el valor metafórico que esta clase de operaciones pueden generar. El encantamiento visual generado por tales operaciones (y el valor que pueda atribuirse a este arte del
  4. 4. software en tanto que proceso de construcción/ deconstrucción del lenguaje) viene ligado en el ejemplo de 01001011101011101.ORG a un determinado (y no trivial) hardware. Pero la máquina de Mackern está podrida, y no se ha suicidado siguiendo un juego permanente de exaltación estética del dispositivo informático con resonancias del futurismo. • El énfasis en la belleza (y utilidad) del soporte, según el caso de John F. Simon Jr. Una máquina bonita vende más que una fea, y del mismo modo puede ejercer funciones de pedestal, de monitor... acompañada por sugerentes imágenes. El fetichismo del ordenador en este ejemplo pasa por resaltar una hermosura, que, al menos en términos absolutos, no es afín al planteamiento de la máquina podrida. • El énfasis en el valor de lo único pasado por el tamiz de la moda de carácter fetichista y puerilmente cosmopolita y vanguardista, según el cuarto ejemplo. La conversión en fetiche se opera de este modo otorgando cualidades estéticas a través de un proceso de customización (adaptación o personalización en pos de poseer un objeto a la moda). En lo cual aparentemente se diferencia de la máquina podrida, pues la unicidad de la máquina podrida de Mackern viene constituida por tratarse de “su propiedad”, “su” computadora (y no por haberla modificado de modo teatral y espectacular externamente para su disfrute visual y consiguiente venta)4. • El énfasis en el valor de antigüedad, según el quinto ejemplo. A diferencia del planteamiento de apropiación y posterior bricolaje de este ejemplo, la antigüedad de la máquina podrida viene articulada en dos aspectos: por un lado, el “valor vital” aportado por los años de vida de la máquina (“una reliquia”, “un clásico” de 1999), y de manera opuesta al caso Joshua Davis, la existencia no de copias, pero sí de restos de esa reliquia que puedan ser reutilizados para procesadores actuales (reliquias actualizadas, como una prenda de ropa de otra época que aún se puede llevar ).3. HAGAN SUS APUESTASNo.Ofrecemos el instrumento de trabajo (el taller, en términos clásicos) queha acompañado a Brian Mackern durante los últimos años, tanto en sustrabajos personales, como en sus encargos para otros artistas, o en susnet jamm con los miembros del grupo OFFLINE [http://offline.area3.net],[entre otros], aparte de sus trabajos como VideoJockey [VJ], conferenciasy workshops.4 Y sin embargo, las siguientes informaciones sobre el proceso de subasta pondrán demanifiesto las contradicciones de esta crítica, pues el ordenador de Mackern posee otrosatributos o cualidades de customización más allá de los exclusivamente referidos al hardware.
  5. 5. En fin, su herramienta.Completo de información e historia, además de todas las penalidadessufridas por la máquina de un artista que pertenece a un país nodesarrollado, donde el low-tech no es un recurso estético sino la únicasalida para continuar trabajando.Una herramienta que puede ser adquirida para ser vampirizada ycontinuar su obra o bien exponerla para la posteridad cuando eldesarrollo de hardware y software nos impida ver muchas de las piezashospedadas en su ordenador, algo que ya sucede.Aquí empieza la descripción de las propiedades o valores de las cuales lamáquina podrida sí desea hacerse partícipe: - El valor del ordenador de Mackern como herramienta, taller móvil, tanto para “ejecutar” su arte como para realizar proyectos en grupo y por encargo. En este caso se vuelve a reiterar la particular unicidad de la “máquina podrida” de Mackern más allá de eventuales modas y/o procesos de conversión artística a la moda. Máquina y persona se recargan de especificidad más allá de consideraciones estrictamente estéticas (un poco a la manera del proceso de deificación del DJ llevado a cabo en los últimos años) - Un taller móvil cuyo estado deplorable queda justificado, además de por los múltiples viajes, por la tan manida precariedad de medios de artistas latinoamericanos como el propio Mackern. Dice “el low tech no es un recurso estético”, frase donde ironiza sobre el gusto europeo/ norteamericano por el feísmo y la precariedad, ensalzando al mismo tiempo el tópico de “creatividad burbujeante” de los países menos favorecidos a falta de poder basar la creación en un despliegue de recursos económicos. Este comentario conecta con las consideraciones actuales sobre las geopolíticas del arte contemporáneo, y en principio debería hacerse extensible a la situación países desarrollados/ en desarrollo y la llamada “brecha digital” (pese a las sospechas que puedan despertar los constantes viajes de Mackern, poco habituales para un artista de sus orígenes, alrededor del mundo). - Una herramienta cuyos valores (operatividad como herramienta- orquesta más allá de la mera funcionalidad del procesador informático, sentimiento entrañable y empático hacia el desgaste y la depauperación del aparato) se trasladan del propietario/ artista Mackern a las posibilidades de apropiación que pueda conjugar el nuevo propietario. De esta manera se reelabora en términos artístico-tecnológicos el traspaso de poderes del mundo de las subastas, pues no sólo se es propietario sino eventual programador/ comisario/ artista de la máquina podrida, o de lo que quede o pueda conservarse con el tiempo de ella. Se adquiere la máquina, pero eventualmente lo que en verdad se adquiere son más los valores afines a la máquina podrida que la propia máquina y su valor específicamente patrimonial.
  6. 6. 4. ¿QUIÉN DA MÁS?la subasta de su ordenador, un viejo portátil pecé de 1999, seguirá elsiguiente procedimiento:1.- en el día 08.05.2004 el ordenador ha sido congelado para preservartoda la información que contiene ya que su estado es sumamentedelicado y corre riesgo de perder una valiosa información que no se limitaa la propia obra del propietario, quien en su faceta de arqueólogo digitalposee información acumulada de la historia del net.art desde sus inicios.Y sin embargo, la necesidad de desarrollar este experimento de comunicaciónentre el mundo artístico de las subastas y la exaltación del computer art haceque el equipo de Casares y Mackern ponga en funcionamiento un conjunto demecanismos para garantizar el proceso de conservación patrimonial de lamáquina podrida, o al menos su supervivencia como archivo temporal de obrascuyo valor no es sólo el de pertenecer a Mackern , sino también a la breve perointensa historia del arte digital. Que muchos artistas digitales hayan optado porno conservar gran parte de sus obras para responder a la lógica desechable dela nueva cultura no es algo que haya que considerar en esta ocasión.Mackern ha querido romper esa lógica para homenajear aspectos del artecontemporáneo que en cambio tienden a descartarse en la vertiente del artedigital, y que precisamente impiden en muchas ocasiones la comprensión entrelos dos mundos.2.- Existe documentación fotográfica que demuestra la *congelación*del ordenador en el día indicado y que toda su información ha sidotraspasada a un kit de restauración formado por cuatro DVDs copiaespejo del disco duro. La documentación fotográfica sigue las pautasclásicas de la petición de un rescate por secuestro, se fotografía alcongelado junto al diario del día de su congelación.El registro visual de la congelación mantiene el carácter lúdico e irónico de estaperformance de venta. El rigor con el que se informa del sistema dealmacenamiento ideado para salvaguardar los contenidos de la máquinapodrida más allá de la vida de ésta queda trastocado por las fotografías dondese nos presenta la máquina secuestrada. Esta personificación de la máquinachoca de pleno con el fetichismo de las subastas tradicionales, aunque másallá de la crítica a la obsesión por los objetos (validados como) artísticos setransmite la consideración de que la continuidad vital de la máquina no seráposible mientras no haya un nuevo propietario que la encienda y teclee en ella.Esta consideración vuelve a poner de manifiesto el carácter dual de la máquinapodrida: su utilidad (mayor o menor, pero evidente), de modo que eldestinatario del ordenador es un (mero) usuario; y su complejo valor artísticoañadido, lo que hace que el destinatario sea múltiple.3.- Esta copia espejo del disco duro en soporte DVD garantiza alcomprador la presentación del ordenador en todo tipo de exposicionespara, si alguien *deforma* el disco duro, poderlo restaurar desde lacopia espejo que proveemos en esta serie de DVDs autoejecutable.
  7. 7. Este destinatario múltiple podrá mantener una relación polifacética con lamáquina si así lo desea, es decir, podrá ejercer de “artista” o “nuevo BrianMackern” en sus distintas facetas: • Como programador/ comisario/ exhibidor de obra propia o ajena en la máquina podrida o fuera de ella, si ésta fallara o alguien la hiciera fallar. • Como artista poseedor del taller móvil y todos sus contenidos (para su eventual modificación). • Y en última instancia y con cierta dosis de perversión, como boicoteador de la máquina podrida, si fuera él mismo quien “deformara” el disco duro en aras de dar una vuelta de tuerca a las nociones de artista, exhibidor, comprador, y para una generar una controversia mayor sobre el aura, la autenticidad y el valor objetual de los contenidos de la máquina podrida.¿Qué relación guarda la copia espejo del disco duro con el disco duro en sí?La capacidad reproductora potencialmente infinita del ordenador y suscomponentes como elementos fabricados en serie no permitirían personificar lamáquina podrida.Asimismo, hemos comentado la especial “aura” que otorga a la máquinapodrida su eventual carácter artístico través de la subasta en línea de su discoduro congelado, convirtiendo en obra/estatua, contenedor-contenido a máquinay disco duro a partes iguales.O eso podríamos afirmar en un principio…Porque la paradoja de simultaneidad entre reproducción y aura funciona comoun proceso reversible constante: - En un primer momento tenemos un ordenador antiguo del cual sólo conocemos al propietario. Ese propietario lo utiliza para generar, recopilar y difundir arte, pero nuestra percepción de la máquina podrida y su propietario es básicamente la de la herramienta y su usuario. - En un determinado momento, y queriendo sacar mayor partido de la vejez de su computadora que reciclando algún que otro componente, Mackern decide ponerlo a la venta en la categoría de obra de arte. Difunde el comunicado que estamos analizando, congela el disco duro y se pone en contacto con un festival de arte electrónico y un sistema de subastas en Internet. La singularización artística se ha puesto en marcha. Nuestra percepción de la máquina podrida y su propietario pasa necesariamente por la reconsideración de los roles que juegan ambos elementos (como hemos comentado en los apartados anteriores). Conversión artística significa obviamente recontextualización y polisemia. - La ejecución efectiva del plan para reaprovechar y pasar a considerar la máquina podrida como un objeto artístico implica sin embargo la pérdida del carácter exclusivo de ésta. La realización de la copia del disco duro
  8. 8. “para conservar la máquina podrida en tanto que obra exclusiva” nos remite de nuevo a su fácil y evidente capacidad reproductora. ¿Cuál es la diferencia real entre el disco duro y su copia? De hecho ninguna.En todo caso podemos afirmar el carácter inevitablemente transitorio de estosprocesos de alternancia entre reproducción y aura. Durante el espacio detiempo que la máquina podrida y su disco duro se mantengan intactas lamáquina se habrá cargado de las propiedades de exclusividad de la obra única.La realización de eventuales copias romperá esta dinámica, sólo recuperable através de efímeras presentaciones de las copias individualizadas y justificadasde algún aspecto reseñable de la máquina podrida. Sólo este proyecto y suduración determinada permiten considerar transitoriamente artística a lamáquina podrida en su conjunto.En este orden de cosas, la percepción de la máquina podrida y su propietariose confunden. La máquina alternará en todo este proceso su condición útil y sucondición artística, y las relaciones con el propietario dependerán de si siguesiéndolo Mackern y actuando como lo ha hecho hasta la fecha, o de los rolesque decida adoptar el nuevo propietario.La reversibilidad artística de la máquina podrida se hace eco de estrategiasperformáticas del arte contemporáneo anterior a la difusión masiva del artedigital: una acción operada en un determinado periodo de tiempo cuyo valor secircunscribe a esas coordenadas determinadas. Pero además, el intento deconsiderar la máquina podrida como obra de arte total pone de manifiesto lascontradicciones al parecer inherentes entre una política de conservación de lasobras y la caducidad y fugacidad inherentes al arte electrónico.En este sentido, los intentos de Mackern por conservar no sólo sus propiascreaciones sino también las de otros artistas, insistiendo siempre en un valorde “arqueología digital”, supone un planteamiento contracorriente, no tantodesde el punto de vista práctico, pues la caducidad de la máquina podridapuede solventarse buscando nuevos contenedores, más potentes y resistentes,sino por la ruptura de las premisas constitutivas de la mayoría de obras de artedigital, “nacidas para morir”. El intento de conservar las obras pioneras de netart supone un paréntesis, pero, ¿puede entenderse el arte digital en los mismostérminos historiográficos de obras “clásicas”, “vanguardistas”, etc, buscando entodo momento un canon? ¿Nos permite la profusión y el carácter efímero yespecífico de las obras tales consideraciones, y justifica la acción de Mackern?La tensión entre los distintos planteamientos está de plena vigencia y hasta elmomento no ha habido consenso5.5 Más bien las instituciones artísticas han ejercido fuerte presión para lograr una conservaciónparcial del arte digital pensando en su eventual rentabilización, enfatizándose en este debateno sólo las dificultades para “almacenar lo inmaterial” sino asimismo el carácter potencialmenteutópico y periférico de las prácticas artistas de “arte digital” versus la institucionalización a laque se han visto mayoritariamente sometidas no sólo las artistas plásticos (esto no es ningunanovedad) sino asimismo las artes mediáticas anteriores a la digitalización masiva (pensemosen la presencia actual del videoarte en los museos). La presión socioeconómica de los grandesgrupos multimedia no ha hecho mella suficiente para erradicar cierto carácter resistente en elarte generado por ordenador.
  9. 9. 4.- La subasta se inicia con la exhibición del ordenador durante el_pescara electronic artists meeting 2004_ [ PEAM2004 ][ http://www.artificialia.com/peam2004/ ] entre el 19.05.2004 y el23.05.2004, en cuya inauguración, día 19.05.2004, quedará abierta enEUROBID[ http://www.eurobid.com/console.cfm?item=AT0020520002&cat=AT002 ].5.- Acompaña al ordenador y a los DVDs de restauración, lamochila para su transporte y el monstruo verde sin el cual el artistano podía realizar su trabajo. Ambos elementos, mochila y monstruoverde, forman parte inseparable de este taller del artista del queahora se desprende.6.- El ordenador se vende sellado y junto con la copia espejo deldisco duro, también en caja sellada, se facturará al domicilio delcomprador que pasa a ser su legítimo propietario pudiendo mostrarloen futuras exposiciones de arqueología del net.art o curiosear por sudisco duro para poder descubrir la fuente de las obras de BrianMackern, a la vez que dispone de un excelente repositorio de obrasantiguas del net.art.7.- Como información complementaria para esta subasta el artista,Brian Mackern, cuelga a disposición de los internautas un interactivoque permitirá acceder a sus instrucciones de uso al posible compradory conocer las anécdotas que han rodeado la vida de *la desdentada*de la que se ve obligado a desprenderse por su incapacidadpara continuar siendo una herramienta fiable de trabajo.Los últimos comentarios sobre la máquina podrida son variopintos, peroremiten mayoritariamente a los aspectos eminentemente prácticos: datos sobreel festival donde se exhibirá la máquina, URL de la subasta, datos sobre el“paquete completo” que recibirá el futuro propietario. De todos ellos podemosextraer los siguientes comentarios para complementar lo dicho hasta elmomento: - Acerca de los complementos que lleva el paquete de la máquina podrida. Como hemos anticipado y recalcado anteriormente, los planteamientos de caracterización de la máquina podrida no son sencillos ni están exentos de contradicciones. Al complicado proceso de “reversibilidad artística” que acabamos de comentar se une el justificar la unicidad de la máquina alegando que su valor proviene del trabajo que en ella ha volcado Brian Mackern, y no necesariamente de un proceso de customización estética. La importancia de la mochila y el monstruo verde es una broma que no obstante no hace sino añadir unos determinados valores estéticos a la máquina. El hecho de que la máquina podrida no esté recargada de accesorios nuevos y brillantes como un maniquí, o un coche tuneado, no significa que el fetichismo no se opere por razones ajenas a los contenidos artísticos albergados en el disco duro del portátil. Aparte de los complementos, si hacemos el viaje
  10. 10. interactivo para descubrir las instrucciones de uso de la máquina al valor conceptual e intelectual del ordenador se sumará un valor sentimental del cual seguro que un propietario “sensible” deseará formar parte. - Acerca de las condiciones de recepción de la máquina podrida. El procedimiento de envío de la máquina casa perfectamente con cualquier sistema industrial de venta por correo. En este sentido, la descripción precisa de los elementos del paquete enviado y la reiteración de la posibilidad de figurar como “nuevo propietario” de las obras de Mackern y los pioneros del net art tiene un tono decididamente burlesco que equipara tal posesión con un sistema de fabricación en serie de los recuerdos de la historia, como se hizo en su día con los restos del muro de Berlín y otras aberraciones fetichistas similares.5. ARTE SIN ADJUCACIÓN: REFLEXIONES DESPUÉS DE LA SUBASTAPodría pensarse que todas las reflexiones realizadas entorno a la máquinapodrida han caído en saco roto si tenemos en cuenta que no hubo puja niadjudicaciones en la subasta colgada en Eurobid (ver, sin embargo,Addenda: Se cierra la subasta).Así fue: la subasta como tal, la legitimación de la máquina podrida en el circuitoneoartístico de las subastas en línea no se ha producido durante el periodopropuesto, pero no por ello deja de servirnos para realizar reflexionesrelevantes sobre la especificidad y problemática del arte digital.5b. Dos apuestas y un (posible) compradorA la de una...En una época de preeminencia de los valores de inmaterialidad y reformulaciónespacio-temporal con la popularización de la red de redes y ese oscuro objetode deseo llamado “ lo virtual”, la polisemia con que se describe a la máquinapodrida nos sirve para poner de manifiesto no sólo los problemas parareconocer y aceptar artísticamente los valores que al parecer son propios deestas nuevas manifestaciones artísticas, sino también las dificultades paradesprenderse del sistema de validación del arte contemporáneo al que (almenos parcialmente) es afín.El carácter de transición de la máquina podrida, a mitad de camino entre lospresupuestos ideológicos de la influencia virtualizadora y los rasgos queinevitablemente entroncan con otros experimentos de carácter vanguardista (elurinario y la pipa-que-no-es-tal no quedan tal lejos), no hace sino ampliar lasmiras e interrogantes sobre qué llamamos arte digital y qué concepción(es) delarte aplicamos para validar las creaciones digitales.A la de dos...
  11. 11. Asimismo, el juego polisémico operado por la máquina podrida pone el dedo enla llaga en la ya muy denostada figura del autor.No ha hecho falta que se hablara con la etiqueta de “arte digital” para fulminarla noción de autoría, pero sí es cierto que las estrategias planteadas porMackern y su máquina han servido para volver a poner en primer plano eldebate que cuestiona la vigencia de establecer distinciones entre los roles deartista, usuario, consumidor, cliente...En este sentido, el proyecto de subasta de la máquina podrida no esciertamente un elogio de DIY (Do-it-yourself), como si el “traspaso de poderes”de artista (Mackern) al eventual propietario de la máquina le diera lashabilidades mágicas para poseer todos esos roles en uno (y no tuviera que serun “artista congénito” para considerarse como tal, sino tan sólo poseyendo lasherramientas adecuadas). Más bien se trata de una problematización de talsupuesto traspaso, no sólo ante las dificultades para legitimar y lograr la venta,sino de modo muy significativo ante el juego de espejos efectuado por lageneración de copias del disco duro.¿Adjudicad@?Las inestabilidades y contradicciones para describir obra y autor en el marco dela performance de Mackern y la máquina podrida no impiden sin embargo queeste experimento haya logrado parcelar un ámbito de discurso propio digno dereseñarse en la última de estas consideraciones.La presentación mediante descripción escrita y audiovisual en página web, elenvío del proyecto a múltiples listas de correo vinculadas al arte digital y sucolocación en el sistema de subastas en línea significan no sólo que elproyecto se haya presentado en la red, sino que se puede monitorizar sudesarrollo a través de ella.El valor singular de este hecho radica no solamente en la validación del circuitode difusión en línea (pues una difusión de tales características podría realizarsepara cualquier obra física), sino en cómo el planteamiento, la puesta en escenasi queremos llamarla así de este proyecto resta importancia a la existenciafísica de la máquina podrida y su eventual presentación el festival PEAM.Todo el discurso puesto en marcha para hablar de la máquina podrida nospermite realizar un seguimiento y análisis de ella sin ni siquiera haberla visto.Esta nueva forma de análisis puede ser algo más que poco rigurosa, sinonovedosa por cuanto resalta el valor procesual y conceptual de experimentoscomo esta subasta, y permite otorgar el valor y la fiabilidad al intento, a laconvocatoria, a la llamada más allá de sus eventuales consecuencias.Que no exista, al parecer, actualmente, un público dispuesto a comulgar conlas intenciones de venta de la máquina podrida no significa necesariamenteque no pueda llegar a existir. El incremento masivo de la importancia del artedigital en las nuevas parcelas de comunicación, difusión y existencia que estágenerando abre la veda para un nuevo tipo de público tan familiarizado con la
  12. 12. realidad tecnológica de nuestra época como con el linaje histórico del arte y suconsideración social en (ciertas) esferas. El acelerado devenir del arte digitalacabará seguramente dando pie a este tipo de debates.Éste debe ser, creemos, el auténtico valor de la máquina podrida para alentarun debate intelectual sobre la cibersociedad y los roles y estatutos artísticos delarte digital en este nuevo panorama cultural.Addenda: Se cierra la subastaÉsta era la situación a fecha octubre 2004, cuando este artículo vio la luz porprimera vez en el 2º Congreso Online del Observatorio para la Cibersociedad,¿Hacia qué sociedad del conocimiento? Apenas 15 días más tarde supe de laadquisición de la máquina podrida por parte del comisario, artista y experto enarte digital Antonio Cerveira Pinto, asesor del MEIAC (Museo Extremeño eIberoamericano de Arte Contemporáneo) en temas de arte digital y cibercultura.Esta adquisición parece demostrar, al menos, cierto interés “institucional” por elarte digital. La pregunta en este caso sería si se hace desde la sumisión de lamáquina podrida a un “coleccionismo estándar” propio de la esfera museística,o si enfocará realmente como una “obra transicional” entre el coleccionismo deobjetos y la virtualización del museo a través de sus versiones en línea.¿Conseguirán elementos como la máquina podrida romper con el aparenteantagonismo entre museo y arte digital?Asimismo, resulta interesante preguntarse hasta qué punto dos de lacaracterísticas del MEIAC han pesado para explicar la compra del ordenadorde Mackern: el hecho de que se trate de un museo español alejado de loscentralismos y la “pompa” propia de los centros madrileños o barceloneses,pero, adscrito, mal que le pese, al círculo de “museos periféricos” que hanproliferado en distintas ciudades españolas en los últimos años; y el hecho deque, para distinguirse de los otros, haya apostado por especializarse en arteextremeño e iberoamericano, cumpliendo, para esta ocasión, con la funcióndoblemente redentora de adquirir “arte digital” que además pertenece a unartista uruguayo.La necesidad de estos nuevos centros de abrirse un hueco específico paraevitar ser confundidos y justificar su existencia ha hecho enlazar en estaocasión arte digital, validación museística, y necesidad de reconocimientogeográfico en una complicada mezcolanza de dispositivos, ámbitos eidentidades culturales.Por ello, y evitando entrar un debate que a todas luces merece una revisiónexhaustiva (aparte), tan sólo apuntar que el complicado desarrollo y debate delegitimación del arte digital ante las instituciones de arte contemporáneo deberánecesariamente enfrentarse a debates de idiosincrasias culturales provenientesde problemáticas geopolíticas anteriores. A la vista de lo sucedido con laadquisición de la “máquina podrida”, no podrá “globalizarse” la tensión
  13. 13. existente entre arte digital e instituciones del arte sin atender a una concepciónamplia de las “geografías digitales”6 imbricadas en estos procesos.BIBLIOGRAFÍA(El texto de difusión de la subasta de la máquina podrida se ha reproducido íntegramente yrespetando el orden con el que apareció).BENJAMIN, Walter; La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936), EditorialTaurus, Madrid, 1973.http://inicia.es/de/m_cabot/la_obra_de_arte_en_la_epoca_de_su.htmII Congreso Online del Observatorio para la Cibersociedad. ¿Hacia qué sociedad delconocimiento?http://www.cibersociedad.net/congres2004/index_es.htmlLA MÁQUINA PODRIDA Brian Mackern SUBASTA 2004.Información sobre la máquina podrida y la subasta:http://netart.org.uy/subasta/Información sobre el momento de la congelación:http://netart.org.uy/subasta/congelacion.htm6 Brian Mackern utiliza el término “cibergeografías” para referirse a similitudes mentales entreartistas digitales más allá de similitudes geográficas. La siguiente conversación mantenida conel artista digital mexicano Arcángel Constantini ilustra perfectamente la complejidad delproblema:[...]GEOGRAFÍAS VS. CIBERGEOGRAFÍASG.Romano: ¿Piensan que hay un posible recorte latinoamericano en la producción de arte eInternet? Lo pregunto un poco pensando en si hay algo más que la simple selección de obratomando en cuenta de dónde viene y que generalmente éste es el criterio de selección menosinteresante.B.Mackern: Lo de las muestras latinoamericanas me parece que son armas de doble filo. Yocreo que, a veces, tenemos más relación de vecindad entre zonas de cibergeografía que degeografía.G.Romano: Definíme eso de "zona cibergeográfica".B.Mackern: Yo creo que hay espacios geográficos diferentes pero también hay espaciosmentales diferentes. Por ejemplo, yo quisiera resaltar algunas cosas que podrían unirnos odesunirnos como latinoamericanos. Por una parte, hay una proximidad de contextos que estáequivocada. Por ejemplo, cuando se habla de low tech, es claro que no es lo mismo cómotrabaja un europeo con low tech que cómo trabaja un latinoamericano. Nosotros lo trabajamosdesde la carencia. Ellos lo trabajan desde la saturación.Pero por otra parte, ¿qué me puede pasar a mí con la obra de otro latinoamericano que estátrabajando con cosas que a mí no me interesan para nada por un tema sensible o existencial olo que fuera? A mí, lo que más me motivaba para entrar en Internet era el encontrar unaescena de gente que produjera feedback, intercomunicación. Así, por ejemplo lo encontré aArcángel como interlocutor en México, como un interlocutor superválido que en Uruguay no lotenía. Por eso hablo de zonas cibergeográficas. Yo a veces tengo la sensación, yo sé que esmuy naive, pero que, desde que me metí en Internet, es como que he estado encontrando unaserie de integrantes de una tribu que se vio disgregada y la encuentro totalmente deslocalizadageográficamente, los hay en cualquier lado, tanto en países centrales como periféricos. (…)Extracto de la charla “Internet y otras redes”, entre Brian Mackern y Arcángel Constantini, conla participación de Gustavo Romano y Belén Gache, en Cuadernos del Limbo 1, primavera2003, páginas 10 a 16, en http://www.limb0.org/cuadernos/primavera03.PDF
  14. 14. Información sobre cómo cuidar la máquina podrida para el futuro propietario:http://netart.org.uy/subasta/info.htmSoftware art International Conference (2003)Mesa de debate Software Art: A curatorial fiction or a new perspective?http://www.softwareart.net/(Última fecha de consulta: 27 de septiembre de 20004).Agradecimientos a Brian Mackern, Nilo Casares y Antonio Cerveira Pinto.

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