UNA CARTA ESPECIALQueridos lectores:   Durante una década me habéis estado escribiendo desdetodas partes del mundo, aun de...
LOBSANG RAMPA24 horas en el día; también olvidan la diferencia en husosh o r ar i o s, e tc . Y al g o m ás i m p o r t an...
CAPÍTULO I   La blanda noche de estío suspiró levemente, susurrandoqueda a los sauces que cabeceaban orlando el Templo del...
LOBSANG RAMPA.laderas de la montaña hacia un pequeño tributario del RíoFeliz desde donde se obtenía la provisión de agua p...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOnaturaleza, seguían charlando, dejando correr el tiempos.antes de decidirse a levantar sus cargas y tre...
LOBSANG RAMPAlos viajeros. Yo una vez oí a un mercader que me decíaque en algunos -países tienen luz tan brillante como el...
MAS ALLA DEL DÉCIMOliarías y se volvió hacia su amiga, la señora OFlanni-gan:   —No quiero más conferencias de éstas, que ...
LOBSANG RAMPAcoche; pero, a menos que seamos lo suficientemente ricoscomo para pagar viajes aéreos nos hallamos ligados a ...
MAS ALLA DEL DÉCIMOnuestra tarea de ayudar o aprender y de pronto sentimosuna mano sacudiéndonos en la parte posterior del...
LOBSANG RAMPAse pueda recibir una estación por la simple razón de quealgo puede haberla interceptado.   Sucede lo mismo co...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOcon estruendo ideas tontas en vuestros oídos, vosotros nolograríais concentraros y, con seguridad, harí...
LOBSANG RAMPAmuy reales. Las cosas son tan reales y verdaderas en esosmundos como aparecenaquí en esta Tierra; y aun parec...
MAS ALLÁ DEL DÉCIMOhay condiciones algo semejantes a las de la Tierra, esdecir, hay variados tipos de gente y el individuo...
LOBSANG RAMPAtiene que aprender en el futuro, es decir, si se reencarnará deinmediato o pasará o permanecerá quizá seiscie...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOrecién llegado así como ellos en su oportunidad fueroncuidados.   En cuanto al Infierno, no existe; vos...
LOBSANG RAMPAuna conciencia tranquila y estos sacerdotes que debieransaber más han predicado sobre el fuego del infierno y...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOestado de evolución que posee la persona, mucho dependede aquello para lo cual se está preparando. Pero...
LOB,SANG RAMPA   En el mundo astral más bajo las personas a menudocomen, también pueden fumar si lo desean. Cualquier cosa...
MÁS ALLA DEL DÉCIMOesa persona partió. Bueno, muy posiblemente ese ser eramiembro de vuestro grupo y, al morir vosotros pa...
LOBSANG RAMPAexaminando el Registro Askasi o averiguando el pasadopara saber qué es lo que se ha hecho de malo o indagando...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOverme a sugerir que los seres irracionales tienen alma,diciéndome que sólo los humanos la tienen y deja...
LOBSANG RAMPA   Una de las razones por las cuales las comunidades religio-sas niegan la existencia de los OVNIS es porque ...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOquerido porque volverán a estar juntos pasando los con-fines d e es ta Tierr a del mismo modo qu e Fifí...
CAPÍTULO II   El anciano se movió fatigosamente en la incómoda sillade ruedas. "Ni resortes —rezongó— ¡hasta los coches pa...
LOBSANG RAMPAVeintidós páginas: todas preguntas, preguntas que necesita-rían un libro para ser contestadas; ESTE libro, se...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOriosas, trémulas avanzaban como luciérnagas a lo lejos,indicando el retorno de los últimos obreros a su...
LOBSANG RAMPAbastante diferentes. Es como quitarse los anteojos ahuma-dos y ver las cosas tal cual son.   Desde Digby se t...
MÁS ALLÁ DEL DECIMOdá anunciando estruendosamente su camino a través delAtlántico hacia... ¿dónde? ¿Shannon? ¿Prestwick? ¿...
LOBSANG RAMPAfonos que se supone que es el más alto de Inglaterra.Pensativamente, con todo interés circuló en torno a él y...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMO   Con esa idea el anciano volvió sus pensamientos hacia elsur y en el vuelo astral echó una amplia mir...
LOBSANG RAMPAción y sólo pareciera tierra quemada por el sol que, seca ypolvorienta, se levanta y vuela al primer soplo de...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOvez más alto y se trasladó con la velocidad del pensamien-tó a través del mundo, cruzando océanos, cruz...
LOBSANG RAMPAmodo, vacíos espacios en ella representando el cuerpoastral. Si sacudimos la esponja, podemos desalojar la nu...
MAS ALLÁ DEL DÉCIMOmente necesario evitar el pánico, eludir el miedo porque elpánico o el miedo arrojarán violentamente a ...
LOBSANG RAMPAunos pocos centímetros o unos decímetros sobre él cuer-po. No os asustéis si sobrevienen algunos bamboleos yv...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOY otra: " ¡Oh, Dios mío! ¡Caí fuera de mi .cuerpo y meatemoricé tanto, que caí dentro de nuevo! "   Per...
LOBSANG RAMPAastral, no resulta más difícil salirse del cuerpo que abando-nar una habitación y pasar afuera. En realidad, ...
MAS ALLÁ DEL DÉCIMOde que el viaje astral es completamente normal, comple-tamente fá cil y nada peligroso . Lo únic o que ...
LOBSANG RAMPA                      •No se puede practicar fácilmente el vuelo cuando se viveen cuarteles con otros hombres...
•                     MAS ALLÁ DEL DÉCIMOno puedo aplicar una palmada en las nalgas de cada unode vosotros para iniciaros ...
LOBSANG RAMPAconfusión. En una calle muy transitada de una ciudadbulliciosa es posible hallar gente que se atropella entre...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOlos reportajes, decide que al día siguiente debe ver a unapersona muy difícil. Entonces, cuando está en...
LOBSANG RAMPAble dolor de cabeza y la sensación de que se está enfermo.Sólo hay una cosa que hacer —ninguna medicina ni re...
CAPÍTULO III   John Thomas era un joven excelente y honorable miem-bro de la pequeña comunidad galesa. Leal y vocingleroin...
LOBSANG RAMPAd a m e n t e y a r r e b a t ó e l c h o p l l e no d e u n h o m b r e q u eestaba distraído. Bebiendo el d...
MÁS ALLÁ DEL DÉCIMO  —Sí, muchacho, sé pe rfect a m e n t e l o q ue l e p a s a austed. Como Thomas el Omnibus, usted est...
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Lobsang Rampa: "Más allá del décimo"

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  1. 1. UNA CARTA ESPECIALQueridos lectores: Durante una década me habéis estado escribiendo desdetodas partes del mundo, aun desde detrás de la Cortina deH ierro y he recib id o tr ein ta o cu aren ta c ar tas por dí a,cartas que he contestado conscientemente. Pero un buennúmero de vosotros ha escrito para decirme que un autorde libros como los míos se debe al lector y que un autorcomo yo no puede dar por finalizada su obra con nuevelibros sino que debe continuar escribiendo hasta que todaslas preguntas razonables sean contestadas. En respuesta a eso me dirigí a algunas personas repre-sentativas del grupo formulando esta pregunta: "Bueno,¿qué es lo que vosotros queréis en e décimo libro?Decidme, decidme qué es lo que queréis; decidme qué heomitido en los otros libros y entonces escribiré ese décimolibro que reclamáis." Como resul tado de l as c ar tas que he recibido en res-puesta a estas preguntas, he escrito este libro que ahoravais a leer. Algunos de vosotros, sin duda diréis que existe repeti-c i ó n aq u í o al l á . Y o s ó l o p u e d o a r g u m e n t a r q u e e l l oresponde a un requerimiento unánime de mi "grupo selec-to d e l e c to r e s" ; s i n o , n o e s t ar í an e n e s te l ib r o ; y , s ivosotros consideráis que hay redundancia en lugares, bue-no, ello podría ser útil para re frescaros la memoria. Lo que se me h a solicitado en particul ar es: "Oh, Dr.R am p a, v i s í te me e n e l mu n d o as t r al , c ú r e me d e e s to ,cúreme de aquello, dígame quién va a ganar el Sweepstahede Irlanda, venga a nuestra reunión de grupo en el mundoastral." Pero lo que estos lectores olvidan es que sólo hay 9
  2. 2. LOBSANG RAMPA24 horas en el día; también olvidan la diferencia en husosh o r ar i o s, e tc . Y al g o m ás i m p o r t an te aú n ; au n q u e y opueda verlos claramente en el mundo astral a voluntad, nosiempre ellos podrán verme no obstante que una cantidadsor pre n de n te de g en te me h a e sc r ito c on f ir m an d o conexactitud visitas astrales, contactos telepáticos, etcétera. Bueno, mi intención no era escribir una carta larga; asíque continuaremos con el libro mismo, ¿verdad? U. LOBSANG RAMPA 10
  3. 3. CAPÍTULO I La blanda noche de estío suspiró levemente, susurrandoqueda a los sauces que cabeceaban orlando el Templo dela Serpiente. Lánguidas ondulaciones surcaban la placidezdel lago mientras algunos peces madrugadores buscaban lasuperficie en procura de insectos desprevenidos. Sobre losduros y altos picos de la montaña, cori su eterna espumade nieve a manera de pendón flotante, una estrella solita-ria titilaba con brillo resplandeciente en el firmamentoluminoso. En los graneros, chirridos y crujidos apagados delataronla presencia de ratas hambrientas alimentándose en losbarriles de cebada. Los pasos cautelosos y los ojos chis-peantes de Gato Centinela aparecieron en escena provocan-do el forcejeo de las ratas en su fuga precipitada y luego,silencio completo. Gato Centinela olfateó con desconfianzaa su alrededor, y una VPZ satisfecho, saltó sobre unaventana baja mirando afuera, hacia el amanecer •que seacercaba rápidamente. Las lámparas de manteca con su llama vacilante siseaban ychisporroteaban y, por momentos, su luz se hacía másbrillante a medida que los acólitos de servicio nocturnoreponían su combustible. Desde algún templo interno llegóel murmullo apagado y el leve tintineo de diferentes cam-panas de plata. Fuera,, sobre un techo alto, una figurasolitaria se alzaba de pie para saludar a la aurora naciente,con las manos rodeando ya el cuello de la trompeta parael Toque de la Mañana. Figuras sombrías, indefinidas, aparecieron por algunapuerta trasera y se amontonaron para marchar bajando las 11
  4. 4. LOBSANG RAMPA.laderas de la montaña hacia un pequeño tributario del RíoFeliz desde donde se obtenía la provisión de agua para lasnecesidades del Potala. Eran componentes de la ClaseServidora, hombres viejos, entecos y simples grupitos demuchachos que marchaban en antigua procesión, montañaabajo, portando duros baldes de cuero para sumergir en elrío y trasportarlos luego trabajosamente a mano hasta lostanques de las cocinas y los depósitos. La excursión en descenso era fácil: una muchedumbremedio dormida todavía pensando confusamente en el pla-cer del sueño. Se detuvieron un rato al borde del pequeñopozo constantemente alimentado por el río tributario,charlando e intercambiando los chismes recogidos el díaanterior en las cocinas, gozando de ese corto ocio, matan-do el tiempo y postergando la inevitable y dura ascensiónpor la ladera de la montaña. En lo alto, la noche ya había dado paso al nuevo día.La cortina de púrpura nocturna se había desplazado haciaoccidente ante el avance de la aurora; el firmamento ya nolucía los puntitos nítidos, brillantes de luz que eran lasestrellas en su recorrido; pero, en cambio, se presentabaluminoso con los rayos del sol que traspasaban los planosmás bajos, iluminando la parte inferior de las ligeras nubesde alto estrato que se deslizaban rápidamente arriba. Losp i c o s d e l a m o n t a ñ a s e t i ñ e r o n a ho r a d e o r o , u n o r oblanco que despedía arco iris desde la nieve que se des-prendía en la cúspide y que hacía aparecer cada cimacomo si fuera una fuente vívida de color iridiscente. Vertiginosamente avanzó la luz, y el Valle de Lhasa,hasta entonces en las sombras purpúreas de la noche, seiluminó totalmente, grandes destellos relampaguearon desde los techos dorados del Potala, reflejándose tambiéndesde la Catedral de Jo Kang en la Ciudad de Lhasa. Alpie del Potala, cerca de las tallas coloreadas, un pequeñogrupo de madrugadores contemplaba reverentemente lasluces que centelleaban sobre sus cabezas pensando queserían reflejo del espíritu del Más Recóndito. Al pie del sendero de nuestra montaña, sin embargo, losmonjes sirvientes, totalmente inmunes a las glorias de la 12
  5. 5. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOnaturaleza, seguían charlando, dejando correr el tiempos.antes de decidirse a levantar sus cargas y trepar la ladera.El viejo monje, Big Ears, se puso de pie sobre una rocachata,. mirando fijamente a través del lago y el río cer-cano. —¿Sabes lo que decían los mercaderes ayer en la ciu-dad? —preguntó a un monje más joven parado a su lado. —No —contestó el muchacho—, pero los mercaderestienen siempre historias maravillosas que contar. ¿Qué hasoído, Viejo? El viejo- Big Ears movió nerviosamente sus mandíbulasun inst ante y se limp ió la nariz con el extre mo de sutúnica. Luego escupió con toda habilidad y precisión entredos baldes llenos. Tuve que ir a la ciudad ayer —dijo— y en laC a l l e d e las Tiendas di con algunos mercaderes queestaban exponiendo sus mercancías. Uno de ellosparecía un tipo de hombre entendido; en realidad, asícomo yo, por lo cual me detuve a conversar con él. Guardó silencio un momento, masticó haciendo jugarnuevamente sus mandíbulas y miró el agua ondulante. Ala distancia, desde algún lugar, un pequeño acólito habíaarrojado un guijarro haciendo impacto en una rana que sepuso a croar en asombrado lamento. Prosiguió: Hombre entendido era, que había viajado am u c h o s lugares extraños. Me contó que una vez habíadejado su tierra nativa de la India, atravesando elocéano hacia Merikee. Le dije que quería ver nuevosbaldes porque algunos de los nuestros estaban rotos yme dijo que en Merikee nadie acarreaba baldes de aguasubiendo la montaña. Todos tenían en sus propias casas agua,que llegaba a través d e caños y la te nían en cantidad enun cuart o especial llamado cuarto de baño. El joven monje se sobresaltó sorprendido y dijo: ¿Agua en sus casas, eh? ¿Y en un cuartoespecial también, eh? Eso suena a demasiadomaravilloso para ser verdad; desearía que tuviéramos algoparecido aquí. Pero, por supuesto, uno no puede creer todosestos cuentos de 13
  6. 6. LOBSANG RAMPAlos viajeros. Yo una vez oí a un mercader que me decíaque en algunos -países tienen luz tan brillante como elrayo que conservan en botellas de vidrio y convierten lanoche en día. Sacudió su cabeza c o mo si esas cosas difíci lmentepudieran caber en ella y el viejo monje Big Ears, temerosode ser superado como narrador de cuentos, continuó: —Sí, en el país de Merikee tienen muchas cosas maravi-llosas. Esta agua está en todas las casas. Tú haces girar unapieza de metal y sale un chorro de agua caliente o fría, laque quieras, tanta como quieras, cuando quieras. Por elDiente de Buda, que es un milagro —dijo—. Bien quisieraq ue t u v i é r a m o s a l g ú n o t r o m o d o d e s u bi r a gu a a l a scocinas. Muchos y largos años he estado haciendo esto,llevando y llevando agua y nada más que agua. Sientocomo si hubiera gastado mis pies y mis piernas hasta lasrodillas y como si tuviera una inclinación permanente a uncostado de tanto luchar contra el arrastre de la montaña.Y, ¿agua en cada cuarto? ¡No, eso no es posible! Ambos quedaron en silencio sobresaltándose al punto,alertas a los pasos de uno de los Guardianes de nuestraLey, los Procuradores. El enorme hombre caminaba agrandes trancos, y cada uno de los monjes encontró tareaurgente en la cual empeñarse de inmediato. Uno volcó sucubo de agua y lo llenó nuevamente, otro levantó dosbaldes y se dio prisa a grandes pasos por el senderomontañoso. Pronto todos los monjes se hallaban en movi-miento acarreando agua, la primera rueda de aguateros deldía. El Procurador inspeccionó en torno durante algunosmomentos, luego él también hizo ascensión por el senderotras ellos. Silencio, relativo silencio cayó sobre la escena quebradosólo por el débil cántico que venía desde lo alto de lamontaña y por las protestas de algún pájaro que, adormi-lado, pensaba que era todavía demasiado temprano paralevantarse a iniciarse en el trajín del día. La anciana señora MacDunnigan cacareó como siacabara de poner un huevo de dimensiones extraordi- 14
  7. 7. MAS ALLA DEL DÉCIMOliarías y se volvió hacia su amiga, la señora OFlanni-gan: —No quiero más conferencias de éstas, que nos diganque los sacerdotes del Tíbet pueden hacer telepatía. ¡Quédisparate ! ¿Qué pretenderán que creamos la próxim avez? La señora OFlannigan se sonó la nariz como un trom-petista del Ejército de Salvación en su mejor resoplido yrecalcó: —¿Por qué no pueden ellos usar teléfonos como el restogel mundo? Eso es lo que quisiera saber. Así siguieron ambas damas ignorando de que consti-tuían "la otra cara de la moneda": los monjes del Tíbetno podían creer que las casas tuvieran agua corriente enlas habitaciones y las dos mujeres de Occidente no podíancreer que los sacerdotes tibetanos fueran capaces de practicar telepatía. Pero, ¿no somos todos así?_ ¿PODEMOS comprender"el punto de vista del prójimo"? ¿Nos damos cuenta deque lo que es lugar común AQUI_es lo más extraño de loextraño ALLA y viceversa? Nuestro primer pedido es sobre la vida después de lamuerte, o la muerte, o el contacto con aquellos que hanabandonado esta vida. Antes de todo hablaremos de unapersona que está en trance de dejar esta Tierra. General-mente se halla muy, muy débil y la "muerte" sigue comoresultado de que el mecanismo corpóreo humano se detie-ne. El cuerpo se vuelve insostenible, inoperable y sé con-vierte en u na caj a de arcilla que envuelve al espírituinmortal que, incapaz de soportar tal limitación, lo aban-dona. Cuando el espíritu inmortal se ha librado del cuerpoinerte, cuando ha dejado los confines familiares de laTierra, el —¿cómo podríamos llamarlo: Alma, Super Yo,Espíritu o qué? Llamémosle Alma esta vez, para variar, elAlma, entonces se halla en un ambiente extraño dondeexisten muchos más sentidos y facultades, que los experi-mentados en la Tierra. Aquí, en la Tierra, tenemos querondar o sentarnos en una caja de metal que llamamos 15
  8. 8. LOBSANG RAMPAcoche; pero, a menos que seamos lo suficientemente ricoscomo para pagar viajes aéreos nos hallamos ligados a latierra. No es así .cuando estamos fuera del cuerpo porqueen este estado, en esta nueva dimensión que llamaremos"mundo astral" podemos viajar a voluntad y al instantepor medio del pensamiento y no necesitamos esperar elómnibus o el tren, no estamos encerrados en un coche oen un aeroplano por cuyo arribo se pasa mayor tiempo enla sala de espera que el que se emplea en el viaje en sí. En el mundo astral podemos viajar a cualquier velocidadque elijamos. "Que elijamos" es un par de palabras preme-ditadas porque nosotros en realidad "elegimos" la veloci-dad a la cual viajamos, la altura y la ruta. Si, por ejemplo,se quiere gozar del maravilloso escenario del mundo astralcon sus pastos verdeantes y la profusión exuberante de suslagos, podemos flotar exactaitiente sobre la tierra o sobre agua tan livianos como un villano, o podemos elevarndsyremontarnos sobre las cumbres de la montaña astral.Cuando estamos en esta nueva y maravillosa dimensión,experimentamos tantos cambios que, a menos que seamosmuy cuidadosos, cederemos a la tendencia de olvidar aaquellos que nos lloran en ese horrible y viejo globo quees la Tierra que acabamos de dejar; pero, si la gente sobrela Tierra nos llora tan fervientemente, sufriremos inexpli-cables punzadas y tironeamientos y sensaciones extrañasde pena y tristeza. Cualquiera de vosotros que padezca deneuritis o dolor crónico de muelas sabrá cómo es eso: escomo un súbito y vicioso tirón de un nervio que casi noslevanta de la silla. De la misma manera, cuando estamosen el mundo astral y alguien nos llora con lamentaciónprofunda en vez de continuar empeñado en sus propiosasuntos, nos retrasa, nos , ata con- sujeciones indeseablesque retardan nuestro progreso. Avancemos un poco más allá de nuestros primeros díasen el mundo astral y trasladémonos al momento en quehemos ingresado en el , Salón de las Memorias, cuandohemos decidido qué tarea vamos a desempeñar en el mundoastral, cómo vamos a ayudar a otros, cómo vamos aautoinstruirnos e imaginemos que estamos ocupados en, 16
  9. 9. MAS ALLA DEL DÉCIMOnuestra tarea de ayudar o aprender y de pronto sentimosuna mano sacudiéndonos en la parte posterior del cuello—pellizca que te pellizca y tira que te tira que distrae,nuestra atención y nos dificulta el aprendizaje y nuestrointento de ayudar a otros porque no podemos dedicar unaconcentración o atención total a lo que estamos haciendodebido al tirón e interferencia insistente provocados poraquellos lamentos sobre la Tierra. Pareciera que mucha gente cree que es posible ponerseen contacto con aquellos que "se han ido" consultando ala médium de algún callejón, pagando unos pocos dólares ounos pocos chelines y obteniendo así un mensaje de lamisma manera que se obtiene una comunicación telefónicamediante un intermediario. Bueno, aun este asunto de lacomunicación telefónica no es tarea fácil: ¡tratad vosotrosde establecer comunicación con España desde Canadá!¡Intentad hablar con Inglaterra desde el Uruguay! Pri-mero tropezaréis con la dificultad de que el intermediarioque es el operador del teléfono sobre la Tierra, o sea, elmédium, no está familiarizado con las circunstancias yquizá . tampoco esté familiarizado con el idioma en el cualdeseáis hablar. Y luego hay toda clase de silbidos, chasqui-dos y choques en la línea y la recepción puede ser difícil; amenudo, en realidad es imposible. Y eso que aquí, en laTie rra, conocemos el número te lefónico d e aquél conquien quer emos habla r; pero ¿qu ién va a decirnos elnúmero de teléfono de una persona que ha dejado recien-temente la Tierra y ahora vive en el mundo astral? ¿Nú-mero telefónico en el mundo astral? Bueno, bastanteaproximado porque cada persona en cualquier mundo tie-ne una frecuencia y una longitud de onda personal. Exac-tamente del mismo modo que las radioemisoras de laB.B.C., o l as estaci ones de la Vo z de Améri c a en losEstados Unidos tienen sus propias frecuencias, así la genteposee frecuencias y, si nosotros las conocemos, podremos-sintonizar la estación radial SIEMPRE QUE las condicio-nes atmosféricas sean apropiadas, el momento del día sea -el correcto y la estación sea realmente radiodifusora. Noes:posible sintonizar y estar infaliblemente lseguro de que 17
  10. 10. LOBSANG RAMPAse pueda recibir una estación por la simple razón de quealgo puede haberla interceptado. Sucede lo mismo con las personas que han traspuestolos límites de esta vida. Se puede establecer contacto conellas si se conoce su frecuencia personal básica y si soncapaces de recibir un mensaje telepático sobre esa frecuen-cia. La mayoría de las veces, a menos que un médium seaciertamente muy, pero muy experimentado, puede serguiado erróneamente por algunos entes perjudiciales queestán jugando a los seres humanos y que pueden adivinaren el pensamiento del "visitante" lo que éste quiere. Es decir, supongamos que la señora de Brown, flamanteviuda, desea ponerse en contacto con el señor Brown, unhumano recientemente liberado que ha huido al OtroLado. Uno de esos entes menores que no son humanosp u e d e p er ci b i r l o q u e e l l a q ui e re p r e g u nt a r a l s e ño rBrown, puede extraer de los pensamientos de la señora deBrown cómo hablaba el señor Brown, cómo era su aspec-to. Así, el ente al igual que un mal alumno que no asimilóla disciplina que tanto necesitaba, puede influir a la bienintencionada médium haciéndole una descripción del señorBrown que acaba de obtener de la mente de la señora deBrown. La médium producirá una "prueba sorprendente"describiendo en detalle el aspecto del señor Brown que"está sentado ahora a mi lado". Bueno, la persona muyexperimentada no puede ser engañada de tal manera, perola persona muy experimentada es una excepción y notiene tiempo en absoluto para tratar tales cosas. Más aún,cuando interviene el interés comercial en esto, cuandoexige una suma determinada por una sesión mediumnísticase produce una menor vibración en el proceso, intercep-tándose así con frecuencia un mensaje auténtico. No es bondadoso ni noble permitir que vuestra tristezaperjudique y obstaculice a una persona que ha abando-nado la Tierra y que ahora está trabajando en cualquierotra parte. Después de todo, suponiendo que vosotrosestuviéreis muy ocupados en alguna tarea importante ysuponiendo que alguna otra persona, invisible a vuestrosojos, insistiera en tironear y punzar vuestra nuca, volcando 18
  11. 11. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOcon estruendo ideas tontas en vuestros oídos, vosotros nolograríais concentraros y, con seguridad, haríais descendertoda clase de malos pensamientos sobre vuestro atormenta-dor. Sin duda alguna, si realmente queréis a la persona queha abandonado la Tierra y ella en verdad corresponde avuestro cariño, os encontraréis de nuevo porque seréisatraídos mutuamente cuando vosotros también dejéis laTierra. En el mundo astral no puede haber encuentro conalguien a quien se odia o que lo odia a uno. Ello no puedeocurrir, porque se quebraría la armonía de ese mundo y nopuede ser. Por supuesto, si hacéis un viaje astral, sólopodréis llegar hasta el mundo astral de MAS ABAJO quees, como si dijéramos, la sala de espera o el portal delmundo astral verdadero. En el astral más bajo se puedendiscutir diferencias con alguna vehemencia, pero en lasregiones más elevadas, no. Hay que recordar esto: si realmente se profesa cariñohacia la otra persona y ella en verdad lo corresponde, seproducirá el reencuentro aunque bajo distintas condicio-nes. No existirá malentendido alguno como en la Tierra,no existe la mentira en el mundo astral porque allí todospueden ver el aura y si un habitante del astral miente sesabe a simple vista debido a la discordia que se hacepresente en sus vibraciones personales y en los colores delaura. Así se aprende a ser veraz. Pareciera que la gente tiene la idea de que, si no ordenacelebrar un costoso funeral en memoria del difunto y noqueda sumida en éxtasis de pena, no demuestra un apreciodigno del desaparecido. Pero esto es inexacto: el luto y ellamento es una manifestación egoísta; el lamento provocauna grave interferencia y perturbación al recién llegado alplano astral. El lamento, en verdad, podría considerarsecomo una expresión de piedad y tristeza hacia sí mismopor haber perdido a alguien que hizo tanto por aquellosque dejó atrás. Es mejor y se demuestra mayor respeto yreflexión controlando la pena y evitando las explosioneshistéricas que provocan tal desgracia a la gente que ya hapartido. Los mundos astrales ( ¡sí, definidamente en plural! ) son 19
  12. 12. LOBSANG RAMPAmuy reales. Las cosas son tan reales y verdaderas en esosmundos como aparecenaquí en esta Tierra; y aun parecenmás verdaderas porque existen sentidos extras, capacidadesextras, colores extras y sonidos extras. Nosotros podemoshacer mucho más en el estado astral. P e r o . . . . —Doctor Rampa, usted nos ha dicho mucho sobre elmundo astral en sus libros, pero no lo suficiente. ¿Quéhace la gente, qué come, cómo emplea su tférnpp? ¿Puedeusted decirnos esto? Muy ciertamente que puedo porque yo tengo memoriaeidética, es decir, puedo recordar cualquier cosa que algu-na vez me haya ocurrido a mí. Recuerdo haber muerto yhaber nacido y poseo la gran ventaja de que puedo efec-tuar viajes astrales cuando estoy en goce pleno de miconciencia. Así, veamos este asunto de los mundos astralesy lo que uno hace en ellos. En primer lugar, no hay solamente un mundo astralsino muchos, tantos, en realidad, como diferentes vibracio-nes existen en las personas. Quizás el mejor modo de darsecuenta de esto es reflexionando cómo funciona la radio; e nl a r a d i o ha y m u c h a s y m u y d i f e r e n t e s e s t a c i o n e s entodas partes del mundo. Si tales estaciones trataran departicipar en una longitud de onda o frecuencia común,sería un desconcierto; cada una interferiría con algunaotra, por lo cual las radioemisoras tienen cada una supropia frecuencia por separado y, si se quiere oír a laB.B.C. de Londres, han de sintonizarse aquellas frecuenciasasignadas a la B.B.C.; si se desea Moscú, hay que sintonizarlas frecuencias que pertenecen a Moscú. Existen miles deradiodifusoras diferentes, cada una con su propia fre-cuencia, cada una como entidad aislada que no interfierecon las otras. Del mismo modo los mundos astrales son planos dife-rentes de existencia que tienen distintas frecuencias, demanera qu e sobre el mundo astr al X, por ejemplo, sehallarán todas las personas compatibles dentro de ciertoslimites. En el mundo astral Y se hallará otro conjunto depersonas compatibles dentro de sus propios límites. Algomás abajo, en lo que llamamos el mundo astral más bajo, 20
  13. 13. MAS ALLÁ DEL DÉCIMOhay condiciones algo semejantes a las de la Tierra, esdecir, hay variados tipos de gente y el individuo comúnque se evade de su cuerpo durante las horas del sueño yviaja al mundo astral, al más bajo donde todos los serespueden mezclarse. El mundo astral más bajo es, entonces,un lugar de reunión para gen te de difer ent es razas ycredos y aun de diferentes mundos. Es muy similar a lavida sobre la Tierra. A medida que ascendemos, hallamos que las frecuenciasse vuelven más y más puras. Mientras que en el astral másbajo se puede tener una discusión con alguien y decírseleque se odia hasta su presencia, cuando se van superandolos planos astrales ya no es posible, porque no puedeoponerse la gente entre sí. Recordad, entonces, que losmundos astrales son como radioemisoras con diferentesfrecuencias o, si se prefiere, como un gran colegio condiferentes aulas, situándose cada clase en un nivel superioren vibración a la que antecede, de manera que el gradoUno es una clase corbún denominador, o mundo astral,donde todos pueden encontrarse mientras continúa el pro-ceso que determinará sus capacidades. Entonces, a medidaque realizan sus tareas asignadas —trataremos eso dentrode poco—, van elevándose a mayor y mayor altura hastaque con el tiempo salen del plano astral de mundos todosjuntos e in gresan e n un estad o en donde n o hay másrenacimiento, reencarnación y donde la gente trata ahoracon estructuras de seres mucho más elevadas que lashumanas. Pero vosotros queréis saber qué ocurre cuando unomuere. Bueno, en realidad ya he escrito mucho sobre esoen mis libros anteriores. Se abandona el cuerpo, y suforma astral flota y se remonta al mundo astral de másabajo, donde se recupera de los ataques y daños provoca-dos por las condiciones de vida o muerte que imperan enla, Tierra. Luego, después de unos pocos días, de acuerdocon el tiempo que lleve el ajuste de cuentas con la Tierra,uno ve todo su pasado en el Salón de las Memorias, vetodo lo que uno ha logrado y dejado de lograr y, determi-nando los éxitos y los fracasos uno puede decidir lo que 21,
  14. 14. LOBSANG RAMPAtiene que aprender en el futuro, es decir, si se reencarnará deinmediato o pasará o permanecerá quizá seiscientos añosen el mundo astral. Depende de lo que una persona tengaque aprend er y de la intención q ue tenga e n la escalade evolución. Pero ya he explicado todo esto en librosanteriores. Permítaseme mencionar otro tema por unmomento antes de , decir lo que la gente hace en elmundo astral. -- Una dama muy simpática me escribió: "Estoy tan asus-tada, tan atemorizada de que pueda morir sola sin alguienque me ayude y me oriente hacia el Sendero que yo debaseguir. Usted, en el Tíbet, tenía los Lamas que dirigían laconciencia del moribundo. Yo a nadie tengo y por esoestoy tan asustada". Vosotros sabéis que esto no es exacto. Nadie está solo,ninguno tiene a "nadie". Vosotros podréis pensar queestáis solos y es muy posible que no haya persona algunacerca de vuestra encarnación terrestre, pero en el mundoastral hay muchos ayudantes que esperan al lado del lechomortuorio de manera que apenas la forma astral se levantaseparándose del cuerpo físico agonizante, ellos le brindanla asistencia necesaria, así como en un nacimiento haygente esperando para recibir al recién nacido. La Muerteen la Tierra es el nacimiento dentro del mundo astral y losayudantes experimentados están allí para dispensar susservicios especializados, así que no hay que temer, jamásdebe existir el temor. Recordad que, cuando llega el mo-mento de alejarse de este mundo de penas —y llega paratodos—, habrá gente en el Otró Lado que está esperandopor nosotros para ayudarnos y socorrernos exactamente dela misma manera que hay gente en la Tierra esperando elnacimiento de un nuevo niño. Cuando los ayudantes tienen este cuerpo astral queacaba de separarse del cuerpo físico muerto, lo tratancuidadosamente y lo ayudan haciéndole saber dónde sehalla. Mucha gente que no ha sido advertida supone queestá en el Cielo o en el Infierno. Los ayudantes lesinforman con exactitud dónde se encuentran, los ayudan aadaptarse, los llevan al Salón de las Memorias y cuidan del 22
  15. 15. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOrecién llegado así como ellos en su oportunidad fueroncuidados. En cuanto al Infierno, no existe; vosotros ya lo sabéis.Infierno era en realidad un lugar para ventilar juicios queexistía cerca de Jerusalén; era una pequeña villa próxima ados rocas muy altas entre las cuales, extendiéndose algúntrecho en torno a él, había un tembladeral que arrojabavapores sulfurosos y que estaba siempre impregnado delhedor del azufre ardiente. En aquellos lejanos días unapersona acusada de un crimen era llevada a esa villa y"tenía que cruzar el Infierno". Se le colocaba en unextremo del tembladeral y se le decían los crímenes de loscuales se la acusaba informándosele de que, si podía cru-zar el tembladeral ilesa, era señal de que era inocente;pero, si fracasaba y s e hundía e n el fango, resultabaculpable. Luego el acusado era impelido a moverse —qui-zás algún soldado lo chuseaba con una lanza por algunaparte delicada—; de cualquier manera el infeliz corría "através del Infierno", cruzando todo ese fango arremoli-nado de sulfuro y vapores de azufre a lo largo del paso,rodeado de pozos hirviendo, donde la tierra temblaba y sesacudía, inspirando terror a los más valientes. Y, si alcan-zaba la otra orilla había pasado por el valle del Infierno yhabía sido purificado de cualquier ofensa y era inocentede nuevo. Así, no creáis vosotros que iréis al Infierno. Yno iréis porque tal cosa no existe. Dios —no importa comoLo llamemos— es un Dios de bondad, un Dios de compa-sión. Ninguno es condenado eternamente, nadie es senten-ciado con una maldición sempiterna, no existen cosas talescomo diablos que saltan por encima y por debajo de unohundiendo agudas horquillas en el cuerpo tembloroso. Esoes todo una ficción creada por la imaginación de sacer-dotes que trataron de conquistar dominio sobre los cuer-p-)s y las almas de aquellos que no supieran nada mejor.Sólo hay esperanza y el convencimiento de que, si uno seempeña en ello, se puede expiar cualquier crimen pormalo que ese crimen pudiera haber sido. Por tanto, nadiees "destruido" ni abandonado por Dios para siempre. Lamayoría de las personas temen la muerte porque no tienen 23
  16. 16. LOBSANG RAMPAuna conciencia tranquila y estos sacerdotes que debieransaber más han predicado sobre el fuego del infierno y eltormento perpetuo, la maldición eterna y todo eso y elpobre desdichado que ha oído todas esas historias piensaque inmediatamente que muere va a ser apresado pordiablos y cosas , horrendas van a cernirse sobre él. No lo,creáis; no lo creáis en absoluto. Yo recuerdo todo y puedoir al mundo astral en cualquier momento y, repito, noexisten el Infierno ni el tormento eterno; siempre hayredención, siempre hay una nueva oportunidad, siemprehay misericordia, compasión y comprensión. Tememos morir por esa razón u otra; tememos morirporque el temor se ha asentado en nosotros. Si la genterecordara las glorias del mundo astral, querría ir allá enmultitudes, no querría permanecer más en esta Tierra,querría evadir sus clases, querría suicidarse y el suicidio esalgo muy malo, vosotros lo sabéis; uno se ofende a símismo. No lastima a nadie más, pero uno se convierte endesertor de la vida. Pensad en ello así: si vosotros os estáispreparando para ser profesionales en algún sentido, aboga-do o médico, bueno, tendréis que estudiar y tendréis queaprobar los exámenes; pero, si os desanimáis a mitad delcamino y desertáis del curso y no llegáis a ser abogados omédicos, y antes que vosotros intentarais ser abogados omédicos, nuevamente tendríais que dejar de ser desertoresy retornar a la clase y estudiar todo nuevamente. Y paraese entonces hallaréis que los planes de estudio han cam-biado, existen diferentes libros de texto y todo lo quehabréis aprendido antes es inútil de manera que tendréisque comenzar desde el principio otra vez. Así ocurre conel suicidio; hay que empezar de nuevo, se produce unareencarnación, que es lo mismo que reingresar al colegiopara hacer otro curso; pero, al reencarnaros aprenderéistodas las lecciones de nuevo exactamente desde el princi-pio y todo lo aprendido anteriormente es ya anticuado,por lo cual habréis perdido toda una vida, ¿verdad? No ossuicidéis; jamás valdrá la pena. Bueno, esto nos ha desviado completamente de lo quela gente hace en el mundo astral. Mucho depende del 24
  17. 17. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOestado de evolución que posee la persona, mucho dependede aquello para lo cual se está preparando. Pero los mun-dos astrales son lugares sumamente hermosos, con unescenario maravilloso con colores jamás soñados sobre laTierra; hay música, música que nunca fue escuchada en laTierra; hay casas, pero cada uno puede edificar su propiacasa con el pensamiento. Vosotro s lo pensáis y, si lopensáis con suficiente convicción, ES. Del mismo modo,cuando se llega al mundo astral por primera vez, se estádesnudo exactamente como cuando se llega a la Tierra yentonces se piensa en la clase de ropa que se desea usar.No es indispensable usar ropa, pero la mayoría de la gentelo hace por alguna extraña razón y así se puede ver lacolección más notable de prendas de vestir, porque cadapersona hace sus propios vestidos de acuerdo con el estiloque está ideando. De la misma manera edifican sus casas.No hay coches, por supuesto, ni ómnibus ni trenes, no sonnecesarios. ¿Para qué complicarse con un coche si unopuede moverse tan ligero como desea a voluntad? Así,mediante el solo poder del pensamiento, vosotros podéisvisitar cualquier parte del mundo astral. En el mundo astral hay muchas tareas para desempeñar.Se puede ser guía para aquellos que a cada segundo llegande la Tierr a, se pued e cuidar, s e puede cu rar porqu emuchos de los recién llegados no están al tanto de larealidad del mundo astral y creen en lo que su religión lesha enseñado a creer. O, si fueran ateos, no tienen creenciaalguna y se hallan envueltos en una niebla negra que espegajosa y confusa y hasta que no adquieren alguna clasede conocimiento del que se hallan privados por su propialocura, no pueden ser ayudados, por lo cual los asistentesno los abandonan y tratan de disipar esa niebla. Luegoestán los otros que aconsejan a la gente del mundo astralque tiene que volver a la Tierra. Dónde quieren ir, quétipo de padres desean, qué condiciones de familia: rica opobre. Qué situación los capacitará mejor para desempeñarlas tareas que se han propuesto. Todo esto parece tan fácil,cuando se está en el mundo astral, pero no siempre es tanfácil cuando se está en la Tierra, vosotros lo sabéis. , 25
  18. 18. LOB,SANG RAMPA En el mundo astral más bajo las personas a menudocomen, también pueden fumar si lo desean. Cualquier cosaque ellas tengan voluntad de comer es en realidad extraídode la atmósfera con el pensamiento, lo cual no resulta tanasombroso si se cree en el prana que existe implícitamentesobre la Tierra. De manera que se puede comer y beber loque se desee; pero, en realidad, todo esto es solamentetontería porque uno recibe toda la energía y el sustentode las irradiaciones atmosféricas y el comer y el beber esnada más que un hábito. Uno pronto se libera de esascostumbres y es mejor. Vosotros podéis deducir de loexpuesto que uno se maneja en el mundo astral más bajoal igual que en la Tierra. Sí, señora Fulana, también hay vida sexual en el mundoastral, pero en un grado muy superior a lo que puedahaberse experimentado alguna vez sobre la Tierra porqueel grado de sensaciones se halla aumentado. De esa manerael que no haya tenido una vida sexual suficientementeequilibrada en la Tierra recuerde que en el mundo astral latendrá porque ello es necesario para lograr una personaequilibrada. Por supuesto que cuanto más alto uno se eleve en losmundos astrales mayor será el aumento de vibracionespersonales individuales y consecuentemente, cuanto mejorsean las experiencias, más gratas serán y más satisfactoriase volverá toda la existencia. Muchas personas constituyen un grupo sobre la Tierra.Se puede tener, por ejemplo (y solamente por ejemplo)diez individuos que juntos completan realmente una enti-dad astral. Eri la Tierra tenemos estos diez individuos yquizá mueren tres, cuatro, cinco o seis; bien, la personaque se halla en el mundo astral no se integra realmenteh a s t a q ue t o d o e l g r u p o s e h a l l e u n i d o . R e s u l t a m u ydifícil explicar esto porque comprende diferentes dimen-siones que aún no son conocidas sobre esta Tierra, perovosotros quizás habéis sentido una notable afinidad concierta persona, por supuesto completamente separada devosotros, y habéis pensado cuán compatibles erais con ellay habéis experimentado una sensación de pérdida cuando 26
  19. 19. MÁS ALLA DEL DÉCIMOesa persona partió. Bueno, muy posiblemente ese ser eramiembro de vuestro grupo y, al morir vosotros para estaTierra, os hallaréis unidos como una entidad. Esta gente,aquí en la Tierra, son como tentáculos que se alargan paralograr diferentes sensaciones, diferentes experiencias duran-te esa breve llamarada de conciencia que constituye elcurso de la vida terrenal. Cuando todos los componentesde ese grupo —cuando todos los tentáculos— son atraídos,se tiene en realidad la experiencia de quizá diez vidas enuna. Se viene a la Tierra para aprender el duro materia-lismo porque no - existe una práctica semejante en el mun-do astral. N o t o d o s so n i n t e g r a n t e s d e u n g r u p o , v o so t r o s l osabéis, pero probablemente sí conoceréis grupos enteros degente que . jamás pueden manejarse el uno sin el otro.Pueden ser miembros de una gran familia que siempreestán entremezclados para interiorizarse de cómo les va alos otros, y hasta cuando se casan abandonan por momen-tos a su cónyuge para retornar de pronto a su antiguohogar como si fueran un montón de pollos bajo el ala dela vieja gallina. Muchos son individualistas, no componenun grupo sobre la Tierra, hacen las cosas por sí mismos yse levantan o caen impulsados sólo por su propio esfuerzo.Las pobres almas frecuentemente lo pasan muy mal sobrela Tierra y esto no significa necesariamente que tenganque sufrir por inmensidad de deudas kármicas; significasimplemente que están haciendo un trabajo especial paramerecer un buen Karma para unas pocas vidas próximas. Ciertamente, la gente experimentada puede decir lo queotros han sido en su vida anterior, pero ho creáis losanuncios que leéis referentes a que por una pequeña sumade, dinero es posible informaros de todas vuestras encarna-ciones pasadas. No lo creáis ni por un momento, porque lamayoría de esa gente son impostores. Si piden dinero portal servicio, estad seguros de que son embaucadores; lapersona especialmente facultada para esos propósitos ocul-tos no exige dinero, porque ello disminuye sus vibracionespersonales. Es cosa trágica que aparezcan tantos avisos deestos farsantes redomados. La gente investiga aquí o allá 27
  20. 20. LOBSANG RAMPAexaminando el Registro Askasi o averiguando el pasadopara saber qué es lo que se ha hecho de malo o indagandoun poco más adelante para conocer lo que se ha hecho debueno, siempre que reciba suficiente dinero. Y luego estántodos estos cultos que enseñan el Misterio de las Epocassiempre que se pague una suma mensual durante el restode la vida. Algunos de éstos son solamente colegios comu-nes de correspondencia comercial, quieren dinero y posi-blemente podrían hacer algo bueno: enseñar a desconfiarde los anuncios, por ejemplo. Pero mi propio punto devista es que, si una persona publica en términos hechizan-tes lo que puede hacer por uno a cambio de un pequeñodesembolso, bueno, hay que proceder con cautela. Si estagente pudiera hacerlo, lo haría por sí misma y obtendríadinero y poder de esa manera. El hecho de que tenganque mantener un curso por correspondencia o hacer tal ocual favor los hace sospechosos y sinceramente desearíaque tales avisos pudieran ser investigados y controlados.Son muchos, muchos los realmente sinceros pero, segúnmi experiencia personal, es sumamente difícil que publi-quen avisos. Recordad también que a aquellos que hacenesas afirmaciones maravillosas sobre sus viajes al mundoastral por vosotros para leer vuestros registros, etcétera, nose les puede probar que están equivocados de la mismamanera que no se les puede probar de que tienen razón.Por lo cual mantene rs e en lu gar seguro es mejor qu ecomplicarse con gente que hace tales publicaciones. Encambio, meditad, porque, si vosotros meditáis, obtendréislos resultados perseguidos. Vosotros os conocéis mejor quecualquier otra persona que pretenda conoceros y mejoraún que aquel que os cargue un par de dólares por tal ocual servicio. La mayoría de las veces todo lo que hace esponer un formulario impreso en un sobre y enviarlo porcorreo bajo el membrete de "Estrictamente privado ypersonal". He aquí otro resumen de una carta triste: "Reciente-mente he perdidó un amigo de muchos años; mí animalitomimado murió y yo quedé acongojada y sorprendida. Elcura de mi parroquia me tildó de mala mujer por atre- 28
  21. 21. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOverme a sugerir que los seres irracionales tienen alma,diciéndome que sólo los humanos la tienen y dejandoentender más o menos que solamente aquellos humanosque pertenecen a su propio credo. ¿Puede darme ustedalguna esperanza de que veré a mi querido mimado en laotra vida? " Algunos curas realmente son sorprendentemente igno-rantes. Siempre me asombra —bueno, tomemos a los cris-tianos— que los cristianos casi se pelean para demostrarcuál credo es el verdadero. Los cristianos predicando aCristo no demuestran cristiandad hacia los cristianos deotro credo. Mirad a los protestantes y a los católicos;podría pensarse que han comprado toda la primera fila deplateas en el Cielo a juzgar por el modo como se condu-cen. Los católicos parecen pensar que los protestantes sonmalvados, y los protestantes están completamente segurosde que los malvados son los católicos. Pero ésta no esmateria de discusión por el momento. Durante siglos, sacerdotes han estado enseñando que elHombre es lo más grande que existe en evolución, que nopuede haber nada más elevado que el género humano yque sólo el hombre tiene alma siempre que profese esta oaquella religión en particular. Yo declaro, con absoluto conocimiento, que los anima-les también van al mundo astral, puesto que los animalestienen las mismas oportunidades que los humanos. Osrepito que sí, que vosotros podréis encontraros con vues-tros queridos mimados de nuevo, no solamente cuandovosotros mismos dejéis esta Tierra sino ahora, en el viajeastral a la zona en la cual estos animales se hallan. Solamente un tonto completo podría creer que él Hom-bre es una edición única, por así decirlo, sobre almas.Considerad esto: los tripulantes de los OVNIS son reales,hay otra gente en el espacio, gente tan altamente eyolucio-nada, tan singularmente inteligente que los humanos inteli-gentes son ahora por comparación con estos habitantesespaciales tan estúpidos como un maniquí, una de aquellasfiguras de plástico o yeso, rígidamente de pie que exhibenlas tiendas con algún horrible vestido puesto. 29
  22. 22. LOBSANG RAMPA Una de las razones por las cuales las comunidades religio-sas niegan la existencia de los OVNIS es porque su solapresencia demuestra que el Hombre no es la forma másperfecta de evolución. Si los sacerdotes tienen razón y elHombre es la forma más perfecta de evolución, ¿qué sonentonces esta gente en el espacio? Son personas reales,inteligentes y algunos de ellos espirituales. Tienen , alma,ellos también van a los mundos astrales exactamente igualque los humanos, exactamente igual que los animales,gatos, caballos, perros, etcétera. Muy concretamente, muy enfáticamente y hablando conel cabal conocimiento de quien hace de los viajes astralesun motivo de rutina, os digo esto: sí, amiga mía, vuestropequeño mimado vive en otra esfera, vive con buena saludy en mejor forma, aún más grata de admirar, quizás osestá extrañando, pero ahora con la certeza de que oshallaréis de nuevo, pues, como en el caso de los humanos, sivuestro cariño es mutuo vosotros podréis reencontraros. Permítase me decir que Fifí Bigote s Grises, mi mu yamada amiga, dejó esta Tierra hace algún tiempo; ellacontinúa siendo mi muy amada amiga y yo puedo visitarlaen el mundo astral. Y Lady Kuei también abandonó estemundo cuando otro ataque de persecución de prensa latrastornó malamente. Lady Kuei se hallaba enferma enese entonces y estos retardados periodistas con su escán-dalo la trastornaron y, bueno, me dejó. Me puse triste,triste por mí mismo, triste porque ya no podría acunarlaen mis brazos, pero contento de que se hubiera liberadode las tristezas y miserias que nos circundan y que ella yyo habíamos soportado juntos en esta Tierra. Repito quela encuentro en el mundo astral y me hallo en situaciónde absoluta certeza como para deciros que los sacerdotesestán equivocados, que el género humano no constituye laesencia del desarrollo espiritual. ¡Algunos animales sonsumamente más espirituales que el Hombre! Cerremos este capítulo, entonces, reiterando esta afir-mación. Os repito, sí, que todos los que sufren por aque-llos animalitos mimados que se han ido de esta Tierrahacia ,el más allá no deben sufrir más si realmente se han 30
  23. 23. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOquerido porque volverán a estar juntos pasando los con-fines d e es ta Tierr a del mismo modo qu e Fifí BigotesGrises, Lady Kuei y yo nos encontramos tan a menudo .en el mundo astral y estaremos definitivamente juntos —puede ser pronto— cuando termine para mí esta vidasobre la Tierra y cuando cese la hostilidad y persecuciónde la prensa y cuando ya no exista el dolor y la miseriaque desde hace mucho son causas de enfermedad. 31
  24. 24. CAPÍTULO II El anciano se movió fatigosamente en la incómoda sillade ruedas. "Ni resortes —rezongó— ¡hasta los coches parabebés tienen elásticos, y los que estamos enfermos tene-mos que desplazarnos con tanta dificultad como si estuvi&ramos sobre una carreta. de granja! " Había sido un día triste e interminablemente largo.Cartas y MAS cartas: Todas PIDIENDO algo. "Usted es mi_padre y mi madre —decía la carta de Africa— y lo quierocomo a mi mejor amiga. Deseo ir a decírselo. ¿Me enviaríau n p a s a j e d e i d a y v u e l t a p a r a p o d e r ha c er l o ? ¿ Y a lmismo tiempo mandarme el importe del viaje para ver ami hermana que vive en Los Angeles? Espero recibirlo avuelta de correo y besaré el polvo a sus pies." El ancianosuspiró tristemente y puso la carta a un- lado. "Piensa quesoy millonario, ¿no? " —preguntó a la gatita que ronro-neaba a su lado. La Vieja Ruthie había salido nuevamente de la casa desalud y había reanudado su avalancha de indeseables cartasde amor. ¡Vieja Ruthie! ¡La mujer que viajó a estepuerto de mar canadiense y que comentaba con la genteque e r a emp l ea d a d el anciano! Decía qu e él la habíaempleado, contrajo una deuda por ciento sesenta y ochodólares a nombre de él y envió a un atemorizado administra-dor del hotel para que el anciano la pagara. Dinero que noconsiguió. "Jamás he visto a esa mujer —dijo el anciano— yme inunda con cartas que hago trizas. No, ni trabajo nidinero tengo para ella." Entonces la Vieja Ruthie admitióalegremente que acababa de dejar un hogar para enfermosmentales y fue deportada y remitida nuevamente a otro. La carta de la señora Horsehed también era un bodrio. 33
  25. 25. LOBSANG RAMPAVeintidós páginas: todas preguntas, preguntas que necesita-rían un libro para ser contestadas; ESTE libro, señoraHorsehed. ¡Cara amiga! Señora Horsehed, ¡la dama quese había hecho escribir cosas en palabras de una sílaba yTODAVIA se daba maña para interpretar un sentido erró-neo en cada una de ellas! Sí, el anciano estaba cansado. El día había sido largo, ylas cartas lo habían sido aún más. Fuera, el tiempo estivalde intensa, profunda niebla, se concentraba oscuramente,tiznando las ventanas con tina espuma grasosa que ocultabalos edificios ruinosos cerca de la ribera. Desde algúnlugar entre la niebla un barco ululaba lúgubremente comosi gritara su desesperación por tener que entrar en estepuerto agonizante donde el agua despedía hacia el cielo ladescarga de emanaciones pestilentes de una cercana fábricade pulpa. "PFAH, ¡qué hendiondez! " —refunfuñó el an-ciano y continuó firmando las cartas; cuarenta y tres entotal. La Gati ta se levantó, arqueó el lomo y dijo "Arrh! "antes de salir para tomar su té. La gata Pequeñita guar-daba todavía cama recuperándose de un resfrío provocadopor la niebla viscosa y la intensa humedad de estos díasestivales. La silla de ruedas gimió accmgojada bajo el pesode ciento veinte kilos del anciano a medida que éste sedaba vuelta para encender las luces. "Luces —murmuró—luces, ¿son realmente necesarias a las cinco de la tarde enun día de verano? " Los años cavaron hondo, años de sufrimiento, años depena, más tristes todavía por la campaña de los cobardeshombres de prensa que siempre publican mentiras —por-que son ajenos a la Verdad— y que jamás se atreven abrindar una oportunidad en sus columnas para la respues-ta. Hombres cobardes, despreciables, que viven del chismepara satisfacer las pasiones más bajas de sus lectores y quearrastran la cultura en vez de elevarla. El pesado anochecer fue acentuándose lentamente. Elmás débil de los brillos mortecinos indicó que en algúnlado, más allá de las ventanas envueltas por la niebla, sehabían encendido las luces de la calle. Otras luces miste- 34
  26. 26. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOriosas, trémulas avanzaban como luciérnagas a lo lejos,indicando el retorno de los últimos obreros a sus hogaresdetrás de las linternas que se abrían paso entre las som-bras. Al fin fue lo suficientemente tarde como para retirarse.El anciano hizo rodar su silla de ruedas acercándose a ladurísima cama y saltó sobre ella. Con un suspiro de aliviose puso de espaldas. "Ahora —pensó— en busca de liber-tad, libertad para vagar a voluntad por el mundo en elviaje astral." Por algunos momentos descansó perdido ensu pensamiento; luego, decidido sobre el viaje de la noche,se relajó para las etapas preliminares. Pronto sobrevino la ligera y familiar sacudida; casi comoun arranque, como si hubiera sido asustado y, con la levesacudida, el cuerpo astral se agitó liberándose del físico.Libre, ya empezó a flotar hacia arriba, cada vez más alto. La niebla circundaba toda la bahía. Unos pocos kiló-metros más allá se disipaba hasta alejarse totalmente. En elaeropuerto las luces estaban encendidas, y las pocas má-quinas podían todavía realizar su aterrizaje. Lejos, en laBahía de Fundy, un gran buque cisterna de petróleo echósus amarras y quedó anclado, balanceándose ligeramentesus luces flotantes a medida que el barco se movía en elvaivén de la marea. A bordo del petrolero los hombrestodavía jugaban con mazos de naipes delante de ellos ypilas de dinero sobre el piso. Parecían bastante alegres,aunque impacientes por desembarcar en busca de cualquierentretenimiento que este pobre puerto pudiera ofrecerles.¿Entretenimiento? ¿Qué clase de entretenimiento quiereel marinero común? Y ¿qué puede encontrar en el máspobre de los puertos? ¡Cuanto más pobre el puerto másbarato el modo de divertirse, aunque posiblemente el máscaro al final! El anciano, ya no vi ejo por habe rse lib erad o de u ncuerpo achacoso y una chirriante silla de ruedas, se des-plazó atravesando la Bahía de Fundy. Se detuvo unmomento en la pequeña villa de Digby asentada entrecerros, un curioso y pequeño lugar que sería agradablevisitar en envoltura carnal porque los colores astrales son 35
  27. 27. LOBSANG RAMPAbastante diferentes. Es como quitarse los anteojos ahuma-dos y ver las cosas tal cual son. Desde Digby se trasladó a Yarmouth para ver ese mo-desto lugar cón sus calles estrechas y sus casas amontona-das. Semejaba una calle principal con unas pocas casasdiseminadas alrededor. Y -- oh, s í ! — allí vivía una horri-ble mujer demente. Adelante, adelante hacia Halifax. Una ligera pausa yabajo se hizo confuso como un borrón con la velocidaddel viaje. Y las , luces de Halifax aparecieron súbitamente ala vista. ¡Halifax! Qué ciudad inhóspita, qué horrible, fuela opinión personal del hombre que volaba en lo alto. Se -acordó por un momento 51e esa tonta y vieja criada irlan-desa que en el Aeropuerto decía que ella era una buenacatólica, y que no querían paganos en la pura Halifax.Bueno, eso había sido en tiempos pasados. Hoy es hoy ymañana... unos pocos kilómetros más adelante y estare-mos en mañana. Así una vuelta alrededor de Halifax,pasando los grandes edificios de Paragon, dejando atrás laEstación Naval y la Bahía de Bedford, y contemplando lasluces que titilan sobre las laderas arboladas que flanqueanla bahía. Las luces de la gente rica, los únicos que podíancomprar y pedir lo que quisieran, los que podían lograratención médica sin fijarse en el costo. No como el ancia- 1no que, porque estaba tán enfermo, no podía asegurarséen la Cruz Azul o el Escudo Verde, o cualquier otra cosa.To dos par e cían quer er su propio pastel y c o mer el dealguno más. Por eso el anciano no podía conseguir aten-ción médica en la joven y bulliciosa Canadá y así sufríapor la falta de dinero y de cuidados que no estaban a sualcance. Así pensando se elevó cada vez más alto, hasta dondepodía ver la luz del sol y pasó vertiginosamente a travésdel Atlántico. De pronto un satélite pasó con violencia asu lado, un satélite reflejando plata brillante como sihúbiera atesorado los rayos del sol. Pero ni los satélites ninada de esa naturaleza preocupaban al anciano. Erandemasiado corrientes, demasiado comunes. Siguió adelante y alcanzó un aeroplano de la Air Cana- 3 6
  28. 28. MÁS ALLÁ DEL DECIMOdá anunciando estruendosamente su camino a través delAtlántico hacia... ¿dónde? ¿Shannon? ¿Prestwick? ¿Oquizá directamente hacia Le Bourget en Francia? El viajeastral tiene muchas ventajas. El aeroplano fue alcanzado ypasado con sólo una ojeada por las ventanillas de la cabinadonde todo el pasaje de turismo y económico se hallabade a tres de frente, a ambos lados del pasillo, con una luzazulada que simulaba noche cayendo mortecina sobreellos. Algunos estaban con la boca totalmente abierta. Yallá, dando al otro pasillo, se hallaba una mujer con suboca abierta en toda su extensión y la falda arrollada a laaltura de sus muslos, profundamente dormida e indiferentea la mirada interesada del joven sentado a su lado queestaba deseando que hubiera más luz. En l a ca b i na d el p i loto, 1 c a p i t á n e n l o s c o n t r o l e sfumaba su pipa con el aspecto de una vieja y plácida vacade las que se ven en el campo de Irlanda. Su copiloto,sentado a su lado, parecía aburrido hasta las lágrimas. Y elingeniero de vuelo, detrás de ellos, a la derecha, sosteníasu cabeza entre sus manos como si la vida le fuera dema-siado insoportable. El anciano aceleró sobrepasando la velocidad del aero-plano que avanzaba pesadamente detrás quizás a novecien-tos kilómetros por hora. Y e,ri seguida, sobre la curva delhorizonte, aparecieron las luces londinenses y el relampa-gueante faro que denunciaba al Aeropuerto de Londres. Aquí, en Londres, las calles en •manera alguna se halla-ban desiertas, aunque era en torno a las dos de la mañanay de una hermosa mañana, por cierto. Cuadrillas de traba-jadores atareados se hallaban en actividad barriendo ydespejando el desorden; y aquí y allá las bocas de accesoabiertas en las calles ostentaban pequeños marcos conbanderas rojas para alertar a los desprevenidos sobre unaposible caída. Aquí estaban los cloaqueros realizando suinspección nocturna,• en su trabajo subterránep mientras elresto de Londres dormía. Pero cómo ha cambiado Londres, pensó el anciano.¡Este gran edificio que se estira tan hacia arriba! Enton-ces recordó, por supuesto, era el nuevo Edificio de Telé- 37
  29. 29. LOBSANG RAMPAfonos que se supone que es el más alto de Inglaterra.Pensativamente, con todo interés circuló en torno a él yvio a los hombres dentro matando el tiempo más o menos.Las cosas no exigían gran activ idad a esta hora de lanoche. Y el anciano siguió atravesando la calle Victoria. Acababa de llegar un tren a la estación, y los pasajeros,cansados, estaban levantando su equipaje y estirando suspiernas acalambradas. En la línea de taxis los conductoresse despertaban después de haber echado un ligero sueño ypreparaban sus coches a la espera de los viajes. Pero el anciano siguió el recorrido contemplando lugaresfamiliares en la Calle Victoria y observando un edificionuevo, inmenso, cuyas ventanas miraban desde lo alto.hacia los jardines del Palacio de Buckingham. " ¡Qué malgusto —pensó— qué mal gusto! " "Que estos promotoresde edificios hayan de inmiscuirse en la vida privada de laFamilia Real que tanto ha hecho por Inglaterra, aun apesar de la activa campaña opositora de la prensa que nopierde oportunidad, no importa lo injustificada que sea, dehallar er rores en la Familia Real. Una fami lia que hahecho má s por Inglat erra que c ualquier ot ro inglés oinglesa." Abajo, ómnibus rojos de dos pisos todavía recorríanruidosamente las calles trasportando obreros hacia sus tur-nos nocturnos y desde ellos. Tal vez esta pequeña excur-sión a Inglaterra debe finalizar ahora; hay mucho más paraver. Pero, antes de abandonar Inglaterra, echemos unanueva mirada a lo largo de la Calle Fleet y leamos algunosde los titulares de la mañana. Aquí dice que la prensa deInglaterra está pasando por un angustioso momento finan-ciero, no pueden elevar el precio de sus periódicos, pues lagente ya no lo pagaría. ¡Seis peniques por un diario!¡Una cantidad de dinero por papel en el cual uno envuelvesu pescado y otros alimentos! "Personalmente —pensó elanciano— los diarios, todos ellos juntos, no valen medio peniquey,/ cuanto antes se fundan, mejor para el mundo, puesellos generan el odio entre las naciones y entre lospueblos. ¿Puede decir alguien que la prensa ha hechoalguna vez algo bueno? " 38
  30. 30. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMO Con esa idea el anciano volvió sus pensamientos hacia elsur y en el vuelo astral echó una amplia mirada sobre elCanal inglés. Fue directo sobre París donde de un vistazoa b a r c ó e l ho g a r d e D e G a u l l e, e l r e v o l t o s o , a n t e s d etrasladarse velozmente a Sudamérica, al Río de la Plata, ala tierra del Uruguay, Montevideo. Allí, en Montevideo, ya era casi media noche. Las callesestaban todavía atestadas de gente. Las manifestacionesaumentaban. Los estudiantes se habían rebelado, y elanciano observó desde unos pocos pies de altura sobre laciudad, la mano de un estudiante vehemente arrojar unagran piedra directamente contra la esfera de un relojinstalado sobre la acera al lado de una familiar parada deómnibus. Hubo un d estrozo de vidrios y un ¡PFHUT!una lluvia de chispas y la esfera del reloj se puso negra ynunca más indicó las horas, los minutos ni los segundos. Dando vuelta la esquina de la calle apareció un piquetede policías uniformados de gris que se arremolinaron,machete en mano, birretes requintados, con los brazosextendidos para aprehender cualquier estudiante que secolocara a su alcance. El anciano siguió flotando con elpensamiento de lo que podría haber sido el futuro delUruguay. Podría haber sido un lugar maravilloso. Podríahaberse convertido en el Jardín de Sudamérica, proveyendofrutas exóticas al resto del mundo. Podría haber sido laSuiza de Sudamérica, cuidando las finanzas de toda Améri-ca: norte, central y sur. Pero los uruguayos fueron pocoeficientes para resolver los problemas que tenían delante aligual que el hombre que nunca ha estado enfermo y, portanto, no se halla inmunizado, cae víctima de la primerleve enfermedad. Uruguay, que no conoció el sufrimiento,se deshizo cuando las primeras tormentas congestionaronsu superficie aparentemente calma. El anciano pensó en que, cosa de un año atrás, habíavisitado el mundo astral y consultado él Registro Askaside las probabilidades y había visto las que debían habercorrespondido al Uruguay. El interior del Uruguay es áridoporque los uruguayos han derribado todos sus árboles y latierra allí es casi estéril, casi desierta, sin agua, sin vegeta- 39
  31. 31. LOBSANG RAMPAción y sólo pareciera tierra quemada por el sol que, seca ypolvorienta, se levanta y vuela al primer soplo del viento.El Registro Askasi de Probabilidades indicaba que losuruguayos debían haber puesto en circulación un emprés-tito en los países vecinos y, mediante explosiones atómicascuidadosamente controladas, haber excavado una grancuenca de quizá cuarenta y cinco kilómetros por setenta ycinco en el centro, que sería llenada con la provisión déagua de pozos profundos,•porque el agua allí está debajode la superficie. Se habría llenado y habría sido un her-moso lago o laguna que habría dado vida a la tierra delUruguay. Entonces se habrían plantado árboles en lasorillas bordeando el lago, con lo cual se hubiera proporcio-nado una nueva atmósfera que habría revitalizado la zona.Pronto la tierra hubiera florecido, se hubieran logradocampos de pastos frescos y jugosos, huertas ricas y el, paíshubiera sido el Jardín de Sudamérica. • El Registro de Probabilidades mostraba que deberíahaberse hecho un canal partiendo desde el centro del paíshasta Maldonado, donde hay un agua tan profunda y unacurva de contorno tan hermosa, que, en realidad, es unabahía natural. El puerto principal debería haber estadoallí, en Maldonado, porque el actual puerto de Montevideose está obstruyendo, y todo el Río de la Plata es ahorauna extensión superficial de agua constantemente dragadaen las arenas siempre movedizas. • Pero el anciano, flotando arriba, mirando hacia abajo ypensando en todas estas cosas, sacudió su cabeza contristeza al pensar que los uruguayos no se hubieran eleva-do a la altura de todas aquellas cosas que constituían susprobabilidades y que los hubiera conducido tan provecho-samente a la grandeza. El Registro de Probabilidades indi-caba que en años venideros Australia, influida por el éxitodel plan, habría imitado el proyecto en el corazón inertede Australia, donde el desierto como el horno seca todo.Australia podría haber sido explotada del mismo modoque el Uruguay pudiera haberlo sido. • El anciano ya había visto bastante de Uruguay;así que,agitando su mano a manera de .despedida, se elevó cada 40
  32. 32. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOvez más alto y se trasladó con la velocidad del pensamien-tó a través del mundo, cruzando océanos, cruzando tierras,hacia otro destino. "Quiero qu e usted no s diga algo más sobre el viaj eastral, cómo podemos hacerlo.. Usted ya ha escrito sobreeso en Usted y la eternid ad y en ot r os libro s; pero expl í-quenos de nuevo. Usted nunca nos dirá demasiado sobre eltema; díganos cómo podemos hacerlo." Así siguen las cartas; así siguen los pedidos: "Háblenossobre el viaje astral." En realidad, el viaje astral es la más simple de las cosas;tan simple que es sorprendente que la gente no puedahacerlo sin ensayar. Pero debemos recordar que caminartambién es simple, tan simple que podemos caminar enlínea recta o seguir un sendero curvo y no tenemos quepensar en ello, tan natural es para nosotros. No obstante,en algunas ocasiones, cuando una persona ha estado muyenferma y ha guardado cama durante varios meses, hadlvidado ca si cómo ca minar, por lo cual es necesarioenseñarle de nuevo. Ocurre lo mismo c.on el viaje astral. Todos pudieronrealizar alguna vez el viaje astral, pero por algún motivoespecial han olvidado precisamente cómo hacerlo. ¿Cómose enseña a caminar? ¿Cómo se enseña a una persona queha estado durante mucho tiempo encerrada en un pulmónde acero a respirar? ¿Cómo se enseña a alguien para queviaje al mundo astral? Posiblemente, repasando las etapasy el proceso. Posiblemente, mediante el método que puedellamarse de repetición se puede convencer a una persona yenseñarle a ir de nuevo al mundo astral. Supongamos que tenemos una esponja, úna esponjagrande, común de baño y pensemos que es el cuerpo.Supongamos que llenamos los agujeros de la esponja conun gas que se adhiere y une entre sí; es decir, que no sedispersa como la , mayoría de los gases, sino que se man-tiene unido como una nube. Bien, a este gas podemosllamarlo el estado astral y está en la esponja, con lo cualse tiene una entidad dentro de otra. La esponja represen-t a n d o e l c u e r p o f í si c o y e l g a s q u e l l e n a l o s , d e o t r o 41
  33. 33. LOBSANG RAMPAmodo, vacíos espacios en ella representando el cuerpoastral. Si sacudimos la esponja, podemos desalojar la nubede gas. De la misma manera, cuando el cuerpo da unasacudida en condicior es controladas, el cuerpo astral saltaliberándose. La mejor manera de prepararse para el viaje astral espensar en él. Pensarlo muy seriamente en todos sus aspec-tos porque, como se piensa hoy, así será mañana y, segúnsobre lo que se piense hoy, se PODRÁ hacer mañana. Esnecesario preguntarse a sí mismo por qué se quiere viajaral mundo astral y preguntarse honestamente cuál es elmotivo real del viaje. ¿Es simplemente por vana curiosi-dad? ¿Es para espiar a los otros o se quiere volar en lanoche para atisbar en las alcobas? Porque, si esos fueranlos objetivos, es mejor desistir del viaje. Hay que estarseguros de que los motivos son sanos antes de realizar elviaje astral y aun antes de ensayarlo. Una vez que la razón que existe para realizar el viaje esanalizada exhaustivamente, uno /debe prepararse para lasiguiente etapa. Se debe estar seguro de . que al irse a lacama, solo, no se está cansado; por lo contrario, uno debemantenerse fresco para permanecer despierto. Cualquierapuede hacer un viaje astral, pero la mayoría de la genteque no está entrenada se duerme durante el proceso, locual es sumamente molesto, por cierto. Así es que hayque irse a la cama antes de experimentar cansancio ydescansar de alguna manera confortable, en ella, PENSAN-DO en que uno se está evadiendo del cuerpo. Lograr,entonces, un relajamiento completo. ¿Existe tensión en eldedo gordo del pie? ¿Pica la oreja? ¿Se experimentadolor en la espalda? Cualquiera de estos síntomas indicanque el relajamiento no se ha logrado verdaderamente.Llegando al relajamiento total, imaginar que "algo" se estádesprendiendo del cuerpo, como si uno fuera el gas que seescurre de la esponja. Podría experimentarse un leve hor-migueo, podría percibirse un corto y pronunciado crujidoo, tener la sensación de "alfileres y agujas" en la nuca.¡Perfecto! Eso significa que uno se está evadiendo. Ase-gurarse bien ahora de mantenerse tranquilo; es absoluta- 42
  34. 34. MAS ALLÁ DEL DÉCIMOmente necesario evitar el pánico, eludir el miedo porque elpánico o el miedo arrojarán violentamente a uno de nuevohacia el cuerpo propinando un buen susto. Esto tambiénprovocará la imposibilidad de realizar conscientemente unviaje al mundo astral durante por lo menos tres meses. El viaje astral es normal y completamente seguro. Nin-guno puede posesionarse del cuerpo físico, ninguno puededañarlo; lo único que puede ocurrir es que, si uno estáasustado, algunas entidades astrales poco gratas intuirán overán el color del susto y con el más grande de los júbilostratarán de provocar mayor temor aún. Ellos no puedenherir ni lastimar en absoluto pero les proporciona un granplacer poder rechazar el cuerpo astral y meterlo nueva-mente en el físico. No existe secreto en el viaje astral, solamente hace faltaconfianza. Es necesario tener el firme convencimiento deque se viaja al mundo astral cuando se está totalmentedespierto, y la mejor manera de empezar es imaginar quese está viajando y que se está fuera del cuerpo. Estapalabra "imaginación" es a menudo empleada errónea-mente. Quizá fuera más acertado decir "representación".Así, hay que representarse a sí mismo abandonando laenvoltura carnal, representarse en una elevación gradualfuera del cuerpo flotando algunos centímetros sobre elfísico recostado. En realidad, si uno se representa hacién-dolo se concibe la firme idea de que se lo está haciendo ytarde o temprano se hará. Y llegará el momento en que severá flotando, mirando hacia abajo sobre un cuerpo terre-nal blando, verde blancuzco. Probablemente tendrá suboca abierta, quizás esté roncando porque, si uno estáfuera, no i mporta en absoluto q ue el cuerp o físic o seinterne en el sueño, porque, si uno se evade mientras seestá despierto, se recordará totalmente la experiencia. Esto es lo que vosotros debéis imaginar: vosotros estáisdescansando en una relajación completa sobre vuestracama en cualquier posición que os venga bien siempre quesea cómoda y relajada. Entonces debéis pensar en vosotrosmismos que os alejáis lentamente de la envoltura carnal,del cuerpo físico, poco a poco y elevándoos y flotando 43
  35. 35. LOBSANG RAMPAunos pocos centímetros o unos decímetros sobre él cuer-po. No os asustéis si sobrevienen algunos bamboleos yvueltas porque NO PODREIS SER LASTIMADOS. Nosolamente no podréis ser lastimados, sino que, mientrasestáis flotando, no podréis caeros. Cuando hayáis alcan-zado ese plano, descansad un rato; manteneos serenos,pues no hay motivo para experimentar ni pánico ni ale-gría; simplemente descansad apaciblemente durante unospocos momentos. Entonces, si creéis que podéis soportarel choque, dependiendo de qué clase de cuerpo habéislogrado, contemplad la cosa que habéis dejado: lo veréissin equilibrio, amontonado y pesado, como una mezclaconfusa. Bien, ¿no estáis contentos de hallaros fuera deeso por el momento? Con ese pensamiento podréis echar un vistazo al mundocircundante. Os elevaréis y traspasaréis el cielo raso y eltecho. ¡No! No sentiréis nada, ni choque ni rasguño nisacudida. Simplemente flotaréis y os representaréis flotan-do., Una . vez que hayáis atravesado el techo, deteneos a losveinte o cincuenta pies encima y mirad a vuestro alrede-dor. Podréis deteneros pensando que estáis detenidos ypodréis elevaros pensando que os estáis elevando. Mirad entorno a vosotros, mirad lo que os circunda desde un puntode vista en que jamás lo habréis hecho antes —que recor-déis— y acostumbraos a hallaros fuera del cuerpo. Acos-tumbraos a moveros circulando, tratad de flotar alrededorde la manzana. ¡Es fácil! Simplemente tendréis que deci-ros hacia dónde vais, a qué velocidad vais, es decir, eligien-do si queréis ir lentamente como empujados por la brisa otrasladaros al instante. La gente me escribe diciendo que ellos han ensayadotodo lo que conocen referente al viaje astral, pero que,por alguna razón u otra, no tienen éxito. Una persona mecomenta: "Sentí un extrañó cosquilleo en la nuca; penséque me estaban atacando y me asusté." Otra dice: "Mepareció que yacía en la cama sin fuerzas para movermecomo si estuviera mirando por un largo y rojo túnel conalgo que brillaba que no ptiedo describir en el extremo.- 44
  36. 36. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOY otra: " ¡Oh, Dios mío! ¡Caí fuera de mi .cuerpo y meatemoricé tanto, que caí dentro de nuevo! " Pero, si esos son síntomas perfectamente corrientes ynormales. Cada uno de ellos puede ocurrir cuando uno seestá evadiendo conscientemente por primera vez. Son unabuena señal, el indicio de que se es capaz de realizar elviaje astral conscientemente, de que se tiene la mano en/lapuerta, por decirlo así, y la puerta se abre lentamente y esallí, en el umbral de esta maravillosa experiencia, dondeesta gente se asusta, se aterroriza y retorna a esa húmeday mísera caja de arcilla. Solamente el temor puede provocar una dificultad real;cualquier otra cosa puede ser superada, pero el temor...Si la gente no domina el miedo a lo aparentemente desco-nocido, ¿qué puedo hacer yo por ellos? Deben realizarese esfuerzo por sí mismos. Vosotros sabéis que no esposible echar una moneda por la ranura de una máquinaautomática y obtener una excursión preparada con antela-ción por el mundo astral. Bueno, cuando se tiene la sensación de cosquilleo, signi-fica que el cuerpo astral se está liberando del físico y, poralguna razón particular, el proceso provoca una cosqúilla,que es, después de todo, alguna forma leve de irritación.Significa simplemente que el viaje astral no se realiza amenudo porque, con la práctica, la separación de los doscuerpos se vuelve cada vez más fácil. Sólo a manera de digresión permítaseme decir lo si-guiente: me encontraba escribiendo este capítulo sobre el,viaje astral y presumo que lo estaba pensando tan intensa-mente o algo así, qu e me hallé d e inmediat o flotand osobre este edificio —propiamente fuera— y miranda haciaabajo. Una persona de mi familia llegaba en ese momentode la calle trayendo una bolsa de comestibles. La vi entrar,observé cómo escuchaba levemente detrás de mi puertapara saber si yo estaba trabajando o no y luego, indeciso,pasó a otra habitación. Miré en torno y pensé: " ¡Oh, Diosmío! ¡Me estoy evadiendo! Y descendí y me ubiquédirectamente en mi cuerpo y continué trabajando: Peroesto demuestra que, cuando se tiene práctica en el viaje 45
  37. 37. LOBSANG RAMPAastral, no resulta más difícil salirse del cuerpo que abando-nar una habitación y pasar afuera. En realidad, el esfuerzoes menor, mucho menor. Cuando una persona está recostada y luego repentina-mente se siente paralizada, es un síntoma perfectamentenormal, nada hay de malo en ello. Simplemente significaque la separación de ambos cuerpos está evitando el mo-vimiento del cuerpo físico y la llamada parálisis es, porcierto, una denominación errónea. Es solamente una fuerteausencia d e disposici ón para moverse. A menudo, almismo tiempo, pareciera que uno está observando a travésde un largo tubo; podría ser rojo, negro o gris; no interesael color; es un buen síntoma, ind ica que uno se estáliberando. Lo más temible es el temor en sí, porque todas estascosas son perfectamente corrientes. No hay nada que seaextraordinario. Pero, si se cede al pánico, se vuelve direc-tamente al cuerpo y se sufre un gran "choque" porque seproduce un desajuste con el físico y se sentirá un dolor decabeza por el resto del día hasta que, al dormir otra vez,se acomoden ambos., Sucede a veces que uno se libera ligeramente del cuerpoy se experimenta una sensación de balanceo. Eso tambiénes normal, significa simplemente que aún no se ha logradomanejar debidamente el cuerpo astral. Puede hacerse unacomparación con una persona que aprende a manejar uncoche: se mete en la malhadada máquina y hace girar elvolante con demasiado ímpetu; luego lo hace en sentidocontrario y se encuentra-que también lo ha llevado dema-siado lejos. Entonces sigue la práctica en una suerte decurvas en S hasta qu e domina el volante a voluntad .Sucede lo mismo con el viaje astral: al emerger del cuerpoy elevarse un poco fuera, se empieza a perder la entereza,no se sabe cómo sacar un pie o los dos, etc. Y entonces seestá allí balanceándose cuando lo único que hay que haceres visualizarse a sí mismo FUERA. Sí, a no dudarlo,. mucho de esto puede parecer repeti-ción para vosotros. Deliberadamente es una repetición,porque vosotros necesitáis tener el firme convencimiento 46
  38. 38. MAS ALLÁ DEL DÉCIMOde que el viaje astral es completamente normal, comple-tamente fá cil y nada peligroso . Lo únic o que hay quetemer es el miedo mismo porque, si vosotros os atemori-záis, retrasáis vuestro progreso: es como mantener losfrenos fuertemente apretados. Una vez que el miedo se haposesionado de uno, se pierde el control y la química delorganismo sufre un desarreglo. Así que no hay que temer,porque no existe razón alguna para experimentar temor enel astral. Realmente es una experiencia soberbia y gloriosa libe-rarse del cuerpo físico y flotar en el aire. No es necesariorealizar excursiones largas, basta dejarse llevar quizás unosdiez o doce metros so bre el suelo. Sentiréi s una leveelevación originada en corrientes de aire, especialmentecuando se pasa entre árboles. Los árboles despiden emana-ciones agradables, una suerte de brisa cálida y amistosa y, siuno se mantiene flotando a una altura constante sobre ungrupo de árboles, cuando se halla en el mundo astral, senotará que la vitalidad mejora sorprendentemente. Pero esteviaje astral es un placer que debe ser apreciado,porque no hay palabras que puedan describirlo adecua-damente. Vosotros estáis fuera del cuerpo y os sentíslibres, os sentís como si hubierais recibido una nueva cargade vida, como si estuvierais brillando sobre todo, y es unade las mejores experiencias.• Puede ser una experienciavuestra también si vosotros lo queréis. Miles de personasme han escrito comentándome cuán fácil encuentran elviaje astral, describiéndome sus viajes y diciéndome queme han visto en sus excursiones. Lo que esa gente puedehacer, lo podéis hacer vosotros. Pero internémonos un poco más en el asunto para tratarde descubrir qué es lo que se opone al goce de estamaravillosa experiencia. - Ante todo, ¿vosotros dormís solos? Quiero decir enuna habitación propia, porque, si se comparte la cama conalguien, la prueba resultará un poco difícil. Existe eltemor de que, si la otra persona se da vuelta, perturbe elvuelo astral. Así que, cuando se inicia el viaje astral, sedebe estar solo, completamente solo, en una habitación. 47
  39. 39. LOBSANG RAMPA •No se puede practicar fácilmente el vuelo cuando se viveen cuarteles con otros hombres u otras mujeres. Así comono podréis iniciar fácilmente el viaje astral si os habéiscasado recientemente. Debéis estar solos, concentrar lamente en el viaje y entonces podréis hacerlo. Por lo que deduzco de las cartas, parece ser que la másgrande falla de aquellos que están ensayando el viaje astrales la impaciencia. Particularmente los norteamericanos,quieren "el viaje astral al instante". No se preparan paraesperarlo ni trabajan para ello, no tienen paciencia. Quie-ren una cosa más rápida que la rapidez y más ligero que"ya". Bien, no se hace de esa manera; se debe estar en lamejor condición primero. Es necesario ejercitar la pacien-cia exactamente como si se hubiera estado en cama muchotiempo y fuese indispensable aprender nuevamente a cami-nar. Con paciencia yo tengo fe de que vosotros podréislograrlo. Visualizados flotando sobre vuestros cuerpos por-que la "imaginación" es la fuerza más potente, y si con-seguís apartaros del físico entonces lo demás es comple-tamente simple. El viaje astral es lo más sencillo quepodernos hacer: hasta respirar exige algún esfuerzo: el viajeastral es la absoluta negación del esfuerzo. Después de la impaciencia, .la gran falla que impidecolocarse en el plano astral es el cansancio exagerado. Lagente trajina durante todo el día agitándose de aquí a allácomo una gallina sin cabeza, corriendo para el cine, paralos supermercados , y haciendo cabriolas por la ciudad.Cuando ya están casi para desplomarse de cansados, se van:a la cama y piensan que pueden realizar el viaje astral.Bueno, se puede, pero cuando se está tan cansado, uno seduerme y se olvida del viaje o, más bien, olvida todas lasexperiencias de ese viaje. No hay que cometer errores conesto: se puede viajar cuando se está dormido, pero el quidde la experiencia está en mantenerse despierto y hacerlo,porque es justamente una habilidad que se debe adquirirde , la misma manera que se adquiere la habilidad derespirar bien. El médico. suele propinar unas palmaditas ental: nalgas del recién nacido y el pequeño lanza un alaridd.de protesta .y la respiración ya está en marcha. Bueno, yo 48
  40. 40. • MAS ALLÁ DEL DÉCIMOno puedo aplicar una palmada en las nalgas de cada unode vosotros para iniciaros en el viaje astral; pero ello estan simple que sólo requiere un poco de habilidad. La impaciencia y el excesivo cansancio son ambos lasdos causas principales del fracaso. Y existe una terceracausa: el estreñimiento. Si se padece de estreñimiento, generalmente se está tantriste, que la desdichada forma astral se encuentra aprisio-nada en una masa congestionada de arcilla. El estreñi-miento, es la maldición de la civilización y, como es tanimportante evitarla a los efectos de nuestros estudios sobreviajes astrales, voy a dedicar un capítulo entero a cuestio-nes de salud. Así, más adelante en este libro podréis leercómo liberaros del estreñimiento, pues, cuando uno elimi-na del cuerpo los desechos, se siente mucho más libre y sepuede ingresar en el mundo astral. Alguno me ha escrito diciéndome: "Pero, mire: todosesos cuerpos astrales que usted asegura que flotan duranteel día y la noche, ¿cómo es que no enredan sus . Cordonesde plata y no chocan entre sí? Usted dice que miles depersonas abandonan sus cuerpos y se remontan como sifueran globos sujetos al extremo de un cordel. ¿Cómopuede ser esto sin que se produzca una maraña irreme-diable? " La respuesta es sencilla: cada persona tiene una frecuen-cia diferente, cada cuerpo físico tiene una frecuencia espe-cial y el cuerpo astral tiene una frecuencia algunas —yo nosoy músico pero permítaseme decir— "octavas" más altas.El cuerpo astral se halla evidentemente en un plano armó-nico con el cuerpo físico, pero la vibración es muchosmillones de veces más acelerada que en el cuerpo físico.Cada uno tiene una frecuencia distinta o una velocidad devibración diferente y, si uno capta la B.B.C. de Londres en laradio, se tiene la B.B.C. de Londres y no Radio Turquía oRadio Pekín en esa frecuencia o longitud de onda. Se podría decir que las frecuencias de las estaciones deradio no se interfieren entre sí y, de la misma manera, lasfrecuencias de diferentes astrales tampoco se interceptan,por lo cuál no .pueden chocar y no ha.; ni enredo ni 49
  41. 41. LOBSANG RAMPAconfusión. En una calle muy transitada de una ciudadbulliciosa es posible hallar gente que se atropella entre sí yse disculpa o se enoja, según su modo de ser, pero esascosas nunca ocurren en el mundo astral, no hay colisiones.Los únicos que pueden acercarse entre, sí en los mundosastrales, sobre el mundo astral más bajo, son aquellos queson compatibles. No existe la discordia, y una colisión esgeneralmente una discordia, ¿verdad? To dos cono cemos individuos que dicen: "No puedoresolver este problema ahora, me voy a dormir y a pensaren él. Mañana tendré la respuesta." Bueno, esto es bastanterazonable porque la gente con problemas los lleva almundo astral y, si no los pueden resolver por sí mismos,siempre hay alguien dispuesto que puede hacerlo. Y, siellos no pueden viajar conscientemente al mundo astral,pueden retornar con alguna memoria de cómo el problemapuede ser resuelto. Grandes músicos pasan al Otro Lado yviajan a una zona del astral más bajo. Ellos escuchan estamaravillosa música espiritual y entonces, como están dota-dos de base musical porque tienen percepción musical, lamemorizan y cuando están despiertos en la mañana —oaun podrían despertarse a tal efecto— corren a un instru-mento musical y, a medida que piensan, "componen".Algunos grandes compositores conservan papel y lápiz allado de la cama de m anera que, si se despiertan co n"inspiración", puedan efectuar la composición musical deinmediato. Se trata de un motivo que han percibido en elastral, es música que han aprendido allí, y éste es unlegítimo provecho que sacan de tal viaje. Un gran inventor puede haber visto algo en el mundoastral sin haber hecho el viaje conscientemente y cuandodespierta a la mañana siguiente tiene una sorprendenteidea para una nueva "invención" y se abalanza sobre sulibro de apuntes y anota la especificación y dibuja rápida-mente proyectos. Bien puede haber inventado algo cuyafalta se hizo sentir en el mundo durante largo tiempo. Muchos hombres d e n egocios mi mados p or el éxitoutilizan el viajé astral consciente o inconscientemente. Asíes como trabajan: un hombre que tiene mucho éxito en 50
  42. 42. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMOlos reportajes, decide que al día siguiente debe ver a unapersona muy difícil. Entonces, cuando está en la cama,según su hábito, conversa consigo mismo, y dice lo quepiensa exponer a su "candidato" al otro día. Se anticipalas objeciones y argumentos del candidato y las refutamientras está acostado en la cama. Entonces se duerme.Su cuerpo astral ha tomado la idea y, cuando el físico seha dormido, el astral se evade en busca del cuerpo, o elastral, del candidato y le cuenta lo que se va a tratar aldía siguiente y también le sugiere qué actitud debe asumir. A la mañana, en la entrevista, ambos se saludan comoviejos amigos pues están seguros de que se han encontradoantes. Encuentran que se llevan a las mil maravillas y elreportero expone con éxito su posición al candidato yobtiene realmente el efecto deseado. Es simple, altamenteprovechoso y enteramente legítimo. Así, si vosotros de-seáis tener éxito en negocios o amor, haced un viaje astral,tened vuestra palabra primero y obtendréis la acción de-seada firmemente implantada en la mente del candidato. H e m o s d ic h o m u c h o s o b r e l a e v a s i ó n d el c u e r p o yvosotros podéis hacerlo. Una vez fuera, siempre se puedevolver. Jamás en la historia se ha dado el caso de que unapersona no haya podido retornar. Podréis volver perfec-tamente, pero vosotros querréis volver en las mejores con-diciones porque, si volvéis deslumbrados y saltáis sobrevuestra caja de arcilla, tendréis un dolor de cabeza. Cuando se vuelve del viaje astral, se ve el cuerpo carnalacostado sobre la cama generalmente en posición torcida.Los ojos cerrados, la boca abierta, los miembros en aban-dono desordenado y hay que introducirse en él. Hay quevisualizarse bajando cada vez más y más, muy suavemente, ycuando se está escasamente fuera de contacto hay queponer los propios mi embros en la misma a ctitud qu epresenta el cuerpo físico, dejándose absorber dentro delcuerpo como el papel secante absorbe la humedad. Enton-ces, ya se está en el cuerpo (esa cosa fría y viscosa), perono ha habido choque, ni sacudida ni desagrado. Perosuponiendo que uno se hallara incómodo y se hubieraingresado con una fea sacudida, se experimentará un terri- 51
  43. 43. LOBSANG RAMPAble dolor de cabeza y la sensación de que se está enfermo.Sólo hay una cosa que hacer —ninguna medicina ni reme-dio servirán para el caso—; sólo hay una posible cura y esésta: Acostarse serenamente con los pies juntos y las manosjuntas y dejarse arrastrar por el sueño, aunque sea sola-mente por unos pocos momentos, de manera que el cuerpoastral pueda fácilmente liberarse del físico y luegohundirse ubicándose nuevamente de la manera correcta.Una vez logrado esto se experimenta una sensación debienestar sin dolores de cabeza. Y eso es todo. En este capítulo se ha dicho mucho sobre el viaje astral,más de lo que hubiera sido necesario; pero la idea princi-pal fue repetir cosas desde diferentes aspectos de maneraque se pudiera captar la afirmación fundamental de que esmuy fácil. Vosotros podéis hacerlo siempre que no loensayéis demasiado bruscamente. Podéis hacerlo siempreque tengáis paciencia. Vosotros sabéis que no se puede ir auna agencia de pasajes o de turismo y reservar un vueloastral. Algunos de los viajes aéreos cuestan mucho, pero en elmundo astral todo es gratis. Y vosotros podréis lograrlo —en cambio— si tenéis paciencia y no estáis demasiadocansados. No dejéis de hacerlo. Verdaderamente es una sensaciónen extremo maravillosa. 52
  44. 44. CAPÍTULO III John Thomas era un joven excelente y honorable miem-bro de la pequeña comunidad galesa. Leal y vocinglerointegrante del Movimiento "Gales para los galeses — Fíje-se", era un confeso cabecilla de un grupo que lanzabainvectivas cuando el futuro Príncipe de Gales aparecía enel Principado. En verdad fue espectacular e incisivo cuan-do tradujo al inglés extraños juramentos bárdicos quearrojaba a la cabeza o a los oídos de los turistas inglesesque visitab an inocente mente el Asiento de la CulturaGalesa. Allá, en "Leek and Daffodil" dirigió un hermoso dardo"al corazón del tirano inglés, quienquiera que fuese, fíje-se", mientras descansaba un momento, por decirlo así, desu interminable libación de cerveza. Eran muchos los cuen-tos que narraba sobre las atrocidades inglesas mientrasesperaba la ayuda siempre retardada por causa de la flemainglesa. Por la noche acostumbraba escabullirse con un tacho depintura y un pincel y, luego de estar seguro de que no eraobservado, pintaba ingeniosos pensamientos sobre algunapared conveniente, siempre contra los ingleses, por supues-to. Pero un día apareció en "Leek and Daffodil" ceñudo ymalhumorado. "¿Qué te pasa, John Thomas? —preguntóun amigo—. ¡Se te ve alicaído! " John Thomas suspiró, gimió y meneó sus orejas. " ¡Ah,desdichado de mí! " —exclamó volviendo sus ojos al cielop e r o m a n t e n i e n d o f i r me s u c h o p d e c e r v e z a — . " ¡ D e s -g r a c i a d o d e m í , m i r ac i ó n s e h a a c a b a d o y n o p u e d oobtener más de estos puercos ingleses, ahora tendré quetrabajar en la Tierra de mis Mayores! " Se volvió rápi- 53
  45. 45. LOBSANG RAMPAd a m e n t e y a r r e b a t ó e l c h o p l l e no d e u n h o m b r e q u eestaba distraído. Bebiendo el del otro primero y luego elpropio salió aceleradamente. Al día siguiente, con sentidas lamentaciones, se empleócomo conductor de ómnibus para turistas y desde enton-ces se lo conoció como Thomas el Omnibus. Tristemente,apesadumbrado, paseaba a los turistas ingleses en sus ex-cursiones, contestando sus preguntas con una sonrisa ama-ble, pero ocultando la muerte negra en su corazón. Losdías pasaban y Thomas el Omnibus se consumía. Cada vezestaba más malhumor ado, "fíjese ", y ya su voz no seelevaba en el canto. Ya no alzaba su chop ni por lacerveza regalada. Se volvió lánguido, indiferente y perezo-so. Ya no pintarrajeaba de noche inscripciones sobre lasparedes ni se inmutaba ni alborotaba cuando al ser descu-bierto dando menos vuelto del debido a sus turistas, algúninglés cantaba: "Taffy era un hombre de Gales, Taffy era un ladrón, Taffy llegó a nuestra casa Y una rodaja de carne robó". "Ciertamente estoy enfermo —confesó a un compin- che— y siento como si mi sombra fuera más consistente que yo mismo. Quizá debiera apresurarme a consultar al viejo doctor Williams." Se fue vacilante sobre sus temble- queantes piernas y penosamente se arrastró subiendo los tres peldaños hasta llegar a Williams, el Médico. El Dr. Williams pronto despidió a los otros pacientes y ,llamó-a Thomas el Omnibus exclamando: —Bien, ¿qué le pasa, muchacho? —Oh, Dr. Williams --contestó Thomas el Omnibus—; ya no puedo cantar ni levantar mi chop de•cerveza. Miró a su alrededor sigilosamente y luego en un susurro murmuró misteriosamente: —Eso no es todo lo que no puedo hacer. Su voz se hundió cada vez más en el secreto y, al final, el Dr. Williams dijo: 54
  46. 46. MÁS ALLÁ DEL DÉCIMO —Sí, muchacho, sé pe rfect a m e n t e l o q ue l e p a s a austed. Como Thomas el Omnibus, usted está constante-mente inclinado sobre los controles y sus intestinos estánconstreñidos. Su voz se elevó en un rugido de enojo: -Usted está constipado, muchacho, CONSTIPADO, lle-no de basura inútil. ¿Guardaría usted basura en su casa?¿No la sacaría afuera para que se la llevara el basurero? Thomas el Omnibus inclinó su cabeza avergonzado ymurmuró: —Sí, mi ómnibus funciona todos los días, pero yosolamente una vez por semana. Yo recibo muchísimas cartas, treinta o cuarenta por díacomo ya he manifestado, y un número sorprendente deellas trata sobre problemas médicos. A mucha gente, espe-cialmente mujeres, no les resulta agradable ir a ver elmédico y tratar algunas de las más comunes y quizá másdesconcertantes enfermedades, disfunciones o dolencias:por eso me escriben a mí. En este capítulo voy a ocupar-me de uno o dos problemas de salud, pero el primero detodos es el estreñimiento. Es probablemente la dolencia o enfermedad más insidio-sa que jamás haya afligido a la humanidad. Se tomanmedidas sobre otros tipos de males. Si se sufre de undolor de muelas, uno se hace arrancar de un tirón ladesdichada cosa. Si se tiene una fractura de pierna, sehacen poner los huesos en su lugar. Pero el estreñimien-to... La gente parece creer que es como la pobreza,siempre con uno. Muchas personas confían plenamente en las sabias pala-bras de los médicos, pero los médicos a menudo se hallanen manos de fabricantes de productos farmacéuticos. Elresfrío común y aun el más común estreñimiento sonc o m o s e l o s p o d r í a l la m a r e l " p a n y m a n t e c a " d e l o sfarmacéuticos en cuanto a enfermedades. Billones de dóla-res han sido y serán gastados en remedios para los resfríosy el estreñimiento. Bueno; el médico está, o debe estar, deacuerdo con dos leyes muy antiguas, la primera de las 55

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