Avivando la llama

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Lobsang Rampa: "Avivando la Llama"

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Avivando la llama

  1. 1. CAPITULO PRIMERO Cuanto mayor sea tu conocimiento, mayor será tu necesidad de aprender. La carta era breve, incisiva y sin rodeos. "Señor —decía—,¿por qué malgasta tanto papel en sus libros? ¿A quiéninteresan sus exquisitas descripciones del Tíbet? Díganos,más bien, cómo ganar el Sweepstake de Irlanda." Lasegunda insistía intencionadamente sobre la idea: "Miquerido Dr. Rampa —escribía— este descarado mozalbete—¿por qué pierde tanto tiempo escribiendo sobre la PROXIMAvida? ¿Por qué no nos dice cómo hacer dinero en ésta?Quiero saber cómo hacerme rico ahora. Quiero conocer elmodo de influir sobre las chicas para que hagan lo queyo quiero ahora. No me importa la otra vida; todavía estoytratando de vivir ésta." El anciano estrujó la carta y se echó hacia atrás en suasiento, sacudiendo la cabeza tristemente. "Yo puedoescribir sólo de acuerdo con mi sentir —dijo--; estoydivulgando VERDAD, no ficción, de manera q u e . . . " La niebla se asentaba pesadamente sobre el río. Zarcillostrepadores se retorcían y ondulaban, olorosos dealcantarilla y ajo, deslizando sus tentáculos amarilloscomo criaturas vivientes que buscaran penetrar en unahabitación. Desde el agua invisible llegó el apremiantesonido de la sirena de un 9
  2. 2. LOBSANG RAMPAremolcador, seguido por una gritería bronca en dialectocanadiense-francés. En lo alto, un sol rojo oscuroluchaba por traspasar la bruma cargada de olores. Elanciano, desde su silla de ruedas, escudriñaba condisgusto en derredor suyo en el edificio húmedo,pegajoso. El agua se escurría tristemente desde algunamoldura de la pared de concreto. Una brisa erranteagregó una nueva dimensión al mundo de olores que sesumaban al conjuro de la niebla: cabezas de pescadopodrido. " ¡Pah! —murmuró el anciano— ¡Qué basuralmiserable! " y, con este íntimo pensamiento, impulsó susilla hacia atrás, entró en el departamento y rápida-mente cerró la puerta. Una carta cayó por el buzón. El anciano la abrió ydio un resoplido. "No habrá agua esta noche —dijo—, nicalefacción." Y luego, como si de repente se leocurriera: "y dice que durante algunas horas tampocohabrá electricidad, porque algún caño o algo ha reven-tado". "Escribe otro libro" —había dicho la Gente del OtroLado de la Vida. Y por eso el anciano y su familiapartieron en busca de tranquilidad. ¿Tranquilidad?Radios altisonantes, televisores retumbantes y chiquili-nes gritones chillando por doquier. ¿Tranquilidad? Mi-rones abribocas espiando tras las ventanas, golpeandopuertas, exigiendo respuestas a preguntas estúpidas. Un lugar donde la tranquilidad no existe, donde nadase logra sin un enorme esfuerzo. Un caño pierde,alguien informa sobre ello. Mucho después llega unplomero para comprobar el daño por sí mismo. Elplomero lo comunica jerárquicamente al superinten-dente del edificio, el cual lo verifica personalmenteantes de ponerlo en conocimiento de la "Oficina". Estaavisa al superior, con quien mantiene una conferenciatelefónica. Mucho después se llega a una decisión quees comunicada por la "Oficina de Montreal" al superiorque, a su vez, la informa al superintendente 10
  3. 3. AVIVANDO LA LLAMAdel edificio, el cual la hace llegar al plomero; ésteexplica al inquilino: "La próxima semana, si tenemos -tiempo, haremos el arreglo". "Lugar miserable", según alguien lo describió. Elanciano no se expresaba de manera tan delicada parareferirse a él. Los hechos eran mucho más elocuentesque las palabras; mucho antes que expirara su con-trato de alquiler, el anciano y su familia lo abandona-ron, antes de sucumbir en medio tan escuálido. Conalegría v olvieron a la ciudad d e Saint Jo hn y allí,debido a las penurias sufridas en Montreal, el estadode salud del anciano se agravó rápidamente hasta queuna vez, muy avanzada la noche, mediante un llamadourgente llegó una ambulancia que lo trasportó al hospi-tal... La nieve caía blandamente como pensamientos des-prendidos del cielo. Una luz, en blanca nebulosa, seme-jaba una capa de merengue sobre una torta de Navi-dad. Fuera, los vidrios de colores de los ventanales dela catedral brillaban en la oscuridad, volcando verdes,rojos y amarillos luminosos sobre la nieve que caía.Desmayadamente llegaron los sonidos del órgano y uncanto sonoro de voces humanas. En tono más alto,desde la derecha bajo la ventana, se hizo oír la ardien-te serenata que un gato dedicaba a su amada. El prolongado siseo de las frenadas, el golpe metáli-co de los portazos de los autos y el arrastrar de lospies cubiertos con los zapatos de goma sonaban en elcamino cubierto de nieve. Otra congregación formandofila ingresaba en el servicio del atardecer. Saludos envoz baja a medida que los viejos amigos se encontra-ban y pasaban. El tañido solitario de una aguda cam-pana que exhortaba a los remisos a apurarse. Silencio,interrumpido sólo por el rumor s ordo del tránsitodistante en la ciudad. Silencio, interrumpido sólo porel maullido del gato en su reclamo amoroso, reco-menzando después de cada pausa. Por un panel roto de la ventana de la catedral, 11
  4. 4. LOBSANG RAMPAdestrozado durante alguna incursión violenta de adoles-centes, llegaba una visión fugaz del sacerdote, ataviadode ceremonia, en solemne procesión, seguido por loschicos del coro que entre empujones y balanceos can-taban y reían al mismo tiempo. El sonido del órganose ampliaba y disminuía. Pronto prevaleció la monoto-nía de una única voz que entonaba viejas plegarias. Ellamento sordo y prolongado del órgano y nuevamenteel pasaje de figuras solemnemente vestidas, regresandoa la sacristía. El ruido de muchos pasos y los portazos de loscoches se hicieron oír prontam e nte. El cr u jido demáquinas, el chirriar de engranajes y de ruedas indica-ban que el tránsito de la catedral se alejaba por otranoche. En el gran edificio las luces desaparecieron unatras otra hasta que al fin quedó brillando sólo la luzde la luna desde un cielo límpido. La nieve ya no caía,la congregación se había dispersado y hasta el impa-ciente gato se p erdió en su vaga bundeo de eternoreclamo. En el hospital, frente a la catedral, el equipo deservicio nocturno se aprestaba a ocupar su puesto. Enla sala de enfermeras, exactamente frente a los ascen-sores, un médico interno impartía las instrucciones deúltimo momento para el tratamiento de un enfermograve. Las enfermeras controlaban sus bandejas condrogas y medicinas. Las hermanas de caridad escribíansus partes, y un practicante explicaba agitadamenteque había llegado tarde porque un agente lo habíadetenido por exceso de velocidad. Poco a poco el hospital se preparaba para pasar lanoche. Las indicaciones de "sin desayuno" se fijarone n l a s c a m a s d e l o s p a c i e n t e s q ue h a b r í a n d e s e rsometidos a intervenciones quirúrgicas al día siguiente.Se apagaron las luces principales, y asistentes vestidosde blanco se dirigieron hacia una cama oculta tras unbiombo. Silenciosamente una camilla con ruedas tam-bién fue introducida detrás de él. Las órdenes fueron 12
  5. 5. AVIVANDO LA LLAMAdadas en voz baja, casi imperceptible, y una figurainmóvil, totalmente cubierta por una sábana, quedó ala vista mientras era trasladada cuidadosamente al co-rredor. Los asistentes permanecieron en silencio mien-tras el ascensor llegaba al piso, y entonces, como siobedecieran a un solo pensamiento, los dos hombres semovieron al unísono, impulsando la camilla rodantedentro de él. Así descendieron a la morgue, la granrefrigeradora, depósito de tantos cuerpos, que se levan-taba como un inmenso archivo. Las horas se arrastraban como si cada minuto seresistiera a entregar su breve posesión de vida. Aquí,un paciente con respiración jadeante; allí, otro se sacu-día y gemía de dolor. Desde una alcoba lateral llegabala voz entrecortada de un anciano que llamaba incesan-temente a su esposa. El chasquido apagado de lassuelas de goma sobre la baldosa, el roce rumoroso dela ropa alm idonada, el tintineo metálico con tra elvidrio, todo dio paso a los ronquidos que pronto seelevaron y descendieron en el ambiente nocturno. Fuera, la sirena urgente de los bomberos provocóalarma entre los pacientes insomnes que trataron deadivinar por un momento "donde sería", para caernuevamente en sus pensamientos, inquietos por su pro-pia suerte. Por la ventana entreabierta llegó el golpesordo que producía un trasnochador al vomitar sobrela acera. Una maldición sofocada cuando alguien legritó, y una ristra de imprecaciones cada vez que losvapores del alcohol provocaban sus arcadas. El Angel de la Muerte seguía cumpliendo su misiónpiadosa, llevando paz a un ser torturado, poniendo fina la lucha inútil, sin esperanza de algún enfermo decáncer. Los estertores cesaron, se produjo la instan-tánea contracción nerviosa refleja, sin dolor, del mo-mento en que el alma abandona el cuerpo y los asis-tentes, otra vez con su camilla rodante, se adelantaronrepitiendo una vez más su cometido. El último de losliberados por la muerte era una personalidad política. 13
  6. 6. LOBSANG RAMPAAl día siguiente, la prensa sensacionalista escarbaría ensus archivos y, como de costumbre, publicaría susmentiras e inexactitudes. El viejo budista, despierto y dolorido, yacía inerteen una habitación que miraba hacia el atrio de lacatedral y desde donde podía divisarse un fugaz reflejodel mar en la Bahía de Courtenay. Pensaba en muchascosas. Una vaga sonrisa se dibujaba en sus labios quese desvaneció rápidamente ante el recuerdo de unincidente ocurrido en la mañana, temprano. Una monjahabía entrado a su habitación; tenía un aspecto desantidad poco común. Miró tristemente al viejo budistay las lágrimas brillaron en sus ojos. Parecía muy apena-da y se volvió para irse. ¿Qué le pasa, hermana? —inquirió elv i e j o b u d i s ta—, parece usted muy triste. Ella encogió sus hombros y exclamó: — ¡Oh, qué pena, usted irá derecho al infierno! . La boca del viejo budista se abrió en un gesto deasombro. —¿Ir derecho al infierno? —preguntó sorprendido—¿Por qué? Porque usted es budista y solamente losc a t ó l i c o s van al cielo. Otros cristianos van alpurgatorio, los budistas y otros paganos van derechoal infierno. ¡Oh, tan bella persona como es usted quevaya directamente al infierno! ¡Qué triste! Y apresuradamente dejó la habitación dejando alasombrado budista, perplejo ante el enigma. El Angel de la Muerte se adelantó, penetró en lahabitación y se detuvo observando al viejo budista. Elanciano se volvió y lo miró intensamente. ¿Liberado al fin, eh? —preguntó—. Ya erat i e m p o . Creí que jamás vendrías. Suavemente el Angel de la Muerte levantó su manoderecha y, cuando iba a posarla sobre la cabeza delanciano se abrió repentinamente el aire de la habita-ción y una Figura Dorada apareció en la tiniebla azula- 14
  7. 7. AVIVANDO LA LLAMAda de las sombras de la medianoche. El Angel detuvosu mano ante el gesto del Visitante. ¡No, no, todavía no es la hora! —exclamó unaquerida voz, bien conocida—; hay algo más que hacerantes de que partas para el Hogar. El anciano suspiró. Ni aun la vista del Lama Min-gyar Dondup podía consolarlo de la idea de prolongarsu vida en esta Tierra, una Tierra que sólo le habíadeparado d esazones a causa del odio fomentado yalimentado por la prensa pervertida. El Lama MingyarDondup se volvió hacia el anciano y explicó: —Es necesario escribir otro libro, hay que trasmitirmayor conocimiento y un pequeño trabajo referente alas auras y la fotografía. Sólo un poco más. El anciano se lamentó en voz alta: —Siempre mucho que hacer y tan poco para llevarloa cabo con la consabida falta de dinero; ¿cómo sepuede adquirir equipo sin plata? El Lama Mingyar Dondup permaneció de pie al ladode la cama. El y el Angel de la M uerte se mirarontrasmitiéndose abundante mensaje telepático. El Angelinclinó su cabeza y se retiró lentamente continuandoen otra parte su tarea misericordiosa que acaba con elsufrimiento y libera almas inmortales prisioneras en elbarro del cuerpo carnal. Durante un momento todofue silencio en ese pequeño cuarto de hospital. Fuera,los ruidos de la noche: un perro vagabundo merodean-do entre los tachos de residuos, una ambulancia quetraspone la Entrada de Guardia del hospital. —Lobsang —el Lama Mingyar Dondup miró al ancia-n o q u e y a cía s u f r i e n do e n e l l e ch o — ; L o b s a n g —r e pitió—, queremos que en tu próximo libro dejesbien aclarado que, cuando abandones esta Tierra,no te comunicarás con ninguna Médium de callejónni asesorarás a aquellos que publican sus avisos enlas revistas de su preferencia. —¿Qué qui eres decir, Honorable Guía? —dijo elanciano—. Yo no estoy cooperando ni con Médiums ni 15
  8. 8. LOBSANG RAMPAcon revistas. Ni siquiera las leo. —No, Lobsang, eso ya lo sabemos. Lo que quieroque sepas es esto. Si leyeras esas revistas, no tendría-mos por qué decírtelo; pero hay gente inescrupulosaque ofrece servicios de consulta, etc., pretendiendoque establecen contacto con gente que ya no existe.Simulan recibir consejo, poderes curativos y otras fa-cultades desde el Más Allá, lo cual, por supuesto, escompletamente ridículo. Queremos que dejes estableci-do muy claramente que de manera alguna estás favore-ciendo todo ese engaño o charlatanería. El anciano suspiró con gran contrariedad y contes-tó: —No, jamás leo esas revistas, ni inglesas ni norteame-ricanas. Creo que hacen más daño que bien. Aceptanpropaganda equívoca, la mayoría de la cual es peligro-sa y es tal la tendencia y antipatía personal haciacualquiera que no pertenezca a su propia pequeñacamarilla que, en realidad, perjudican lo que pretendenestar fa vor eciendo. H aré lo que usted dice: dejaréestablecido sin lugar a dudas que, cuando abandoneesta Tierra, no volveré. Lector, ¡oh, tú el más sensato entre la gente! ¿Pue-do molestar tu atención por un momento? En cumpli-miento de mi promesa quiero decir esto: Yo, TuesdayLobsang Rampa, declaro por el presente solemne eirrevocablemente que no volveré a la Tierra ni seréconsultor de nadie que pretenda que estoy actuandoen tal carácter, ni apareceré ante ningún grupo me-diumnístico. Yo tendré otras obligaciones y no dispon-dré de tiempo para dedicarme a estas cosas que ínti-mamente me disgustan. Así, lector, si alguna vez leesalgún aviso en donde tal o cual persona dice que sehalla en contacto espiritual con Lobsang Rampa, llamaa la policía, llama al j e fe de correos y pide que laarresten por fraude, por intentar utilizar el serviciopostal con fines fraudulentos. Yo, cuando haya ter-minado con mi vida en esta Tierra, emprenderé un 16
  9. 9. AVIVANDO LA LLAMAlargo, largo camino. De manera que aquí está: éste esmi mensaje especial. A l l í , e n l a h a b i t a c ió n d e l h o s p i t al , c o n s u t o noverdoso, con una ventana mirando hacia la catedral ycon su reflejo de las aguas de la Bahía de Courtenay,el Lama Mingyar Dondup determinaba lo que conside-raba necesario. —Este, tu undécimo libro —dijo—, debe responder amuchas de las preguntas, justas y razonables, que hasrecibido. Tú has encendido la llama del saber y ahora,en él, has de alimentar la llama, es decir, inculcarla ydifundirla. —Su tono se volvió grave y triste cuandocontinuó—: Sé que sufres enormemente, sé quesaldrás de este hospital sin cura, sin posibilidad quirúr-gica y con pronóstico de poca vida, pero todavíatendrás tiempo de realizar una o dos tareas que hansido descuidadas por otros. El anciano escuchaba cuidadosamente, meditandosobre cuán injusto era que algunos fueran los dueñosde toda la salud y todo el dinero, que pudieran hacerlo que quisieran y continuar sus propios quehaceresdentro de las condiciones más cómodas posibles, mien-tras que él había padecido la constante persecución yodio de la prensa y además la falta de medios econó-micos. Pensaba qué triste era que no hubiera asistenciagratuita en esa zona y lo caras que resultaban lasrecetas médicas. Durante algunos momentos ambos, el anciano y elLama Mingyar Dondup, conversaron de su pasado co-mo viejos amigos y rieron recordando muchos sucesosque, si bien no fueron agradables en el momento enque ocurrieron, resultaban divertidos al evocarlos. Unsordo ruido de pisadas indicó la presencia de un asis-tente nocturno que iniciaba su trabajo. El Lama Min-gyar Dondup se despidió apresuradamente, la luz dora-da se desvaneció y la sencilla pieza de hospital sesumergió nuevamente en la tiniebla azul del alba. 17
  10. 10. LOBSANG RAMPA La puerta se abrió dando paso a un practicante deblanco que con la luz de su linterna formaba un discoluminoso frente a sus pies. Prestó atención al ritmo delas respiraciones y luego, silenciosamente, se retirócontinuando su ronda nocturna. Desde el otro lado delpasillo, el anciano que incesantemente llamaba a suesposa dejaba oír sus lamentos. Otra vez surgió másallá del corredor desgranándose en un torrente deavemarías infinita y monótonamente repetidas que hi-cieron recordar al anciano a algunos de los monjes querepetían maquinalmente el Om Mani Padme Hum sincesar y sin la más mínima idea de lo que en realidadestaban diciendo. Desde algún lugar lejano un reloj anunció las horas,una, dos, tres. El anciano se movió inquieto, el dolorera punzante y se había agudizado por la tensión queacababa de soportar. El día anterior había sufrido uncolapso total y, aun dentro de un hospital, , un colapsototal es motivo de alguna preocupación. Tres en pun-to. La noche era larga. Fuera, desde algún sitio de labahía de Fundy, un remolcador hacía sonar su sirenamientras, junto con otros, se dirigía a traer un petrole-ro que esperaba para ser atracado al costado de larefinería de petróleo. Una estrella fugaz atravesó vertiginosamente el cielodejando tras sí una estela brillante. Desde la torre dela catedral un búho chilló y luego, avergonzado depronto por el ruido que estaba haciendo, emitió ungraznido de temor y voló cruzando la ciudad. Las cuatro en punto y la noche era oscura. Nohabía luna, pero repentinamente la flecha de luz de unreflector atravesó la bahía y se posó sobre un pequeñobarco pesquero que probablemente se dedicaba a lapesca de langostas. La luz se abrió de golpe dejandover un remolcador que arrastraba un enorme buquecisterna. Lentamente surcaron las aguas turgentes de labahía de Courtenay y, poco a poco, la brillante luzroja que el petrolero ostentaba sobre el lado que daba 18
  11. 11. AVIVANDO LA LLAMAal puerto se hizo presente cortando el campo visual paraesconderse detrás de las viejas casas que se levantabanen las proximidades. Desde el corredor se pudo percibir una repentinaconmoción sofocada, murmullos y el ruido controlado deuna súbita emergencia. Luego una voz nueva y unmédico interno que apresuradamente dejaba el lechopara atender la necesidad inmediata de una operación.Rápidamente, el asistente de turno y una enfermerapusieron al paciente sobre una camilla de ruedas y lotrasportaron silenciosamente frente a las puertas hastael ascensor y luego dos pisos más abajo, al quirófano.Durante algunos minutos se oyeron voces apagadas y elrunrún de ropas almidonadas. Nuevamente cesó todoruido. Las cinco en punto. El anciano se sobresaltó. Alguienestaba a su lado: un asistente de blanco. Despre-ocupadamente le dijo: —Ahora recuerdo que debo de-cirle que no habrá desayuno para usted esta mañana.Tampoco podrá beber nada-Y sonriendo consigo mismose volvió y salió de la habitación. El anciano quedómaravillado ante la torpeza y la necedad que hacía faltapara despertar a un paciente que acababa de tomar elsueño para enterarlo de que no habría desayuno paraél. Una de las cosas más mortificantes es yacer en unacama de hospital, hambriento y sediento, y sentir quefuera, junto a la puerta abierta de la propia habitaciónhay un inmenso artefacto repleto de comida, los desa-yunos preparados para todos los pacientes que puedentomarlo en esa misma sala. El anciano echó una ojeadaa su derecha y allí decía: "Sin desayuno", tan simple-mente como podía ser. Estiró su mano buscando untrago de agua, pero... tampoco había agua. Nada paracomer, nada para beber. Otros estaban tomando sudesayuno, alrededor se oía el ruido de la vajilla y lasbandejas que se posaban y entrechocaban. Luego cesóel barullo y el hospital fue adquiriendo la fisonomía 19
  12. 12. L OBS ANG RAMPAcorriente del trajín matutino: gente que va al quiró-fano donde tampoco lo pasan bien, gente que se trasla-da a la sala de rayos X, que va a Patología y los felicesque se retiran a sus hogares. Quizá los más afortunadosde todos fueron aquellos que ya han encontrado supropio "verdadero hogar". El anciano, acostado en su lecho, pensaba en elplacer de pasar a la otra vida. Lo único difícil es que,cuando uno muere, generalmente se produce algunadestrucción física en alguna parte, cierto sector de laanatomía ha sido invadida por un mal terrible, porejemplo, o algo está padeciendo una intoxicación. Na-turalmente, eso produce dolor. Pero morir, en sí mis-mo, no significa sufrimiento; nada debe temerse antela muerte. Cuando se está próximo a morir, llega unapaz interior y se adquiere una sensación de satisfaccióncon el convencimiento de que al fin el largo día haterminado, el trabajo ha cesado y la propia tarea, o hasido hecha o por el momento queda suspendida. Seexperimenta la realidad de que uno se aproxima a su"Hogar". Hogar, donde cada uno tiene asignada supeculiar tarea y donde se integrará su salud espiritual. Realmente es una sensación agradablé. Uno estáenfermo y llegan las últimas etapas, el dolor que ya noes agudo, cesa repentinamente y un adormecimiento,seguido rápidamente de una impresión de bienestar, setraduce en un sentimiento de euforia. Entonces uno seda cuenta de que el mundo físico se borra para darpaso al astral que brilla. Es como observar una pantallade televisión en la oscuridad; no hay nada que distrai-ga la atención de la imagen de la pantalla si todo lodemás está en la oscuridad. Esa visión televisiva repre-senta la vida en la Tierra, pero no bien raya el alba,c u and o l a l u z d el sol brilla en la ventana y chocacontra la pantalla del televisor, la imagen desaparecede nuestra vista. La luz solar representa el día astral. Así, el mundo físico que llamamos "Tierra" se des-vanece. Las personas aparecen desdibujadas, sus imáge- 20
  13. 13. AVIVANDO LA LLAMAnes son borrosas, como sombras, los colores terrenalesse van perdiendo, y la Tierra se puebla de fantasmasgrises. El firmamento, aun en el día más esplendoroso,se torna purpúreo y, a medida que nuestra vista se vanublando en la Tierra, adquiere luminosidad en elastral. En el lecho de muerte podemos reconocer a losque nos asisten, personas bondadosas que nos ayuda-rán a nacer nuevamente en el mundo astral. Huboquien nos brindó atención cuando llegamos a estemundo, quizás un médico, tal vez una obstétrica, posi-blemente un chofer de taxi. No importa quién; alguiennos atendió. Pero esperándonos para que ingresemosen el Otro Lado hay gente altamente experimentada,sumamente diestra, muy comprensiva y simpática. En la Tierra lo hemos pasado mal, ha sido una vidaterrible. La Tier ra es un infierno , ya lo sabemos ydebemos ir al "Infierno" para tod a clase de cosas.Muchos chicos piensan que el colegio es Infierno tam-bién. La Tierra es la escuela de los rebeldes. Por esonos hallamos en un estado de conmoción y la mayoríade la gente teme la m uerte, t eme al dolor, t eme almisterio y temen porque no saben qué es lo que va aocurrir. Temen encontrar un Dios colérico que, blan-diendo una horquilla se halle dispuesto a clavar susdientes en alguna parte de su anatomía, empujándolosdirectamente hacia Satanás que los esperará con sushierros candentes listos. Pero todo eso es tontería. No existe ese Dios iracun-do. Si hemos de amar a Dios, hemos de amar a unDios bondadoso y comprensivo. Hablar del temor aDios es necedad, es criminal. ¿Por qué habríamos detemer a alguien que nos ama? ¿Temeríais vosotros aun padre realmente bondadoso y comprensivo? ¿Te-meríais vosotros a una madre realmente bondadosa ycomprensiva? No, si gozáis de sano juicio. Entonces,¿por qué temer a Dios? Existe un Dios; decididamen-te sí, EXISTE un Dios, un Dios misericordioso. Perovolvamos a nuestro lecho de muerte. 21
  14. 14. LOBSANG RAMPA El cuerpo yace, la vista ya se ha apagado. Quizá larespiración todavía lucha dentro del pecho. Al final,eso también se atenúa, cesa y se apaga. Se produceuna contracción que los hombres de prensa probable-mente denominen estertor de muerte. No es nada deeso; no es dolor o, para ser más exactos, es unasensación de placer. Es como sacudirse de algunaprenda de vestir fría y pegajosa para que nuestrocuerpo pueda gozar del aire cálido y de la luz del sol.Un sacudimiento convulsivo y el cuerpo astral seremonta. La impresión es indescriptible. ¿Podemosimaginamos lo que es hallarse nadando en champañamientras todas las pequeñas burbujas rebotan contranuestro cuerpo? ¿Cuáles son las vacaciones másencantadoras que habéis tenido? ¿Habéis estado enalguna playa paseando despreocupadamente sobre laarena, dejando que los rayos del sol se volcaran sobrevosotros, el canto de las olas regalara vuestros oídos yuna brisa suave y fragante despeinara vuestroscabellos? Bien, esto no da la idea exacta, es un pálidoreflejo de la realidad. No hay palabras para describir eléxtasis puro que se experimenta al abandonar elcuerpo e "ir al Hogar". El anciano pensaba en estas cosas ahondando ensus recuerdos y, sabiendo lo que era y lo que iba a ser,pasó el día o, mejor dicho, soportó el día y pronto llegónuevamente la noche. En este hospital no se permitíanvisitantes: una epidemia declarada en toda la zonahabía obligado a todos los hospitales a suspender lasvisitas, de manera que los enfermos se hallaban solos.Los ubicados en salas colectivas podían hablar entreellos. Los que se hallaban en cuartos aislados,permanecían sin compañía... ¡lo cual era muy buenopara la meditación! Finalmente, un día o dos después —que pareció unaeternidad—, el anciano fue enviado a su casa. Nadapudo hacerse: no había cura, no era posible operar, nohabía esperanza alguna. Decidió, entonces, hacer loque le pedían los eruditos hombres del Otro Lado de 22
  15. 15. AVIVANDO LA LLAMAla vida: escribir su undécimo libro que será para con-testar las preguntas de la gente. Durante los últimos meses el anciano había estadoinvestigando cuidadosamente entre las cuarenta y tan-tas cartas que diariamente le llegaban para seleccionaraquellas que contenían preguntas de interés general.Escribió a una cantidad de personas de diferentes paí-ses sugiriéndoles hacer una lista de lo que queríansaber, y lo mismo hizo con algunos buenos amigos. Nodebemos olvidar nuestra vieja amiga, Sra. Valeria So-rock, pero el anciano quiere agradecer de manera par-ticular a las siguientes que han enviado sus preguntasque serán contestadas en este libro: •Sra. y Srta. Newman.Sr. "Yeti" Thompson y señora.Sr. de Munnik.Sra. de Rodenhaver.Sra. de Ruby Simmons.Srta. Betty Jessee.Sr. Gray Bergin.Sr. Hanns Czermak y señora.Sr. James Dodd.Sra. de Pien.Sra. de Van Ash.Sr. John Henderson.Sra. Lilias Cuthbert.Sr. David OConnor.Las damas Worstmann. Así, el anciano fue enviado a su hogar. "Enviado asu hogar." Breves y sencillas palabras que probable-mente nada signifiquen para el común de la gente,pero para aquel que nunca había tenido hogar hastahacía bastante poco tiempo y bastante tarde en la vidatiene un significado importante. "Enviado a su ho-gar"... bien, quiere decir hallarse entre seres queridos,en ambiente familiar donde las penas no son tan gran-des porque se comparten y se dividen. Y el ancianofue enviado a su hogar. Cleopatra y Tadalinka estaban 23
  16. 16. LOBSANG RAMPAallí, dentro de la mayor formalidad, para ver qué clasede extraña criatura volvía del hospital. Arrugaron mu-cho sus narices y olfatearon conscientemente. Los olo-res de hospital so n p eculiares y ¿cómo era que elanciano había conservado su integridad en vez de quelo hubieran desmembrado? Todavía tenía dos brazosy dos piernas, por supuesto que no tenía cola, perotampoco la tenía antes. Tanto Cleopatra como Tada-linka lo observaron muy seriamente llegando a unaconclusión. —Ya sé —dijo Cleopatra—; me doy cuenta exacta-mente de lo que ha ocurrido. Ha regresado para termi-nar el libro Alimentando la llama antes que lollevaran para que alimentara la del crematorio local.Estoy tan segura como de que dos y dos son cuatro. Tadalinka parecía muy preocupada, ciertamente. Sí —dijo—; pero, si sigue perdiendo peso,n o t e n drá con qué alimentar llamas. Creo que le hanhecho pasar hambre. Me pregunto si no deberíamosdarle algo de nuestra comida. Cl eopatra sal t ó sobre el pecho d el an ciano y loolfateó, olió su barba, sus orejas y detenidamente suboca. Me parece que está desnutrido, Tad —dijo—; t e n dremos que hablar con Ma parasuperalimentarlo y rellenar todos esos huecos. Pero no importa lo que diga Cleopatra, tampoco loque diga Tadalinka ni las intenciones de Ma por muybuenas que fueren; el anciano tendría que estar a dietapor el resto de su vida, un régimen miserable, desgra-ciado, escasamente suficiente como para mantener jun-tos el cuerpo y el .alma. Tadalinka se precipitó bajo la cama donde estabaCleopatra. —Dime, Cleo —gritó—; ¿sabes algo? Acabo de oírque hablaban que él está perdiendo medio kilo pordía, de manera que en doscientos setenta días él ya nopesará nada. 24
  17. 17. AVIVANDO LA LLAMA Las dos gatas se sentaron pensando en todo esto yluego Cle o patra, m ovi ó pensat iva mente la c abeza,con toda la sagacidad y sensatez que corresponde auna gatita de cuatro años. —Ah, sí —exclamó; pero tú olvidas una cosa, Tad-dy. Cuanto más hambriento esté, cuanto más enfermose sienta, más clarividente será. Pronto estará viendocosas antes de que sucedan. — ¡Qué no t icia! —cont estó Tadalinka—; él ya lohace. Recuerda los mensajes telepáticos que nos envia-ba desde el hospital. Es una buena preparación paracomenzar su libro. Considero que tendríamos que ayu-darlo tanto como podamos. El radiador estaba caliente y ambas gatitas saltaronsobre la ménsula que está sobre él. Allí se estiraroncuan largas eran, de cabeza a cola, buscando concen-trarse antes de comunicar todos los pensamientos deldía a los gatos de la localidad. ¿Y el anciano? . Bueno,el anciano estaba contento de estar en la cama. Deespaldas durante un rato pensó: "Este bendito libro,supongo que tengo que escribirlo. Tengo que vivir yaunque no coma mucho actualmente tengo que pagarpor lo que coma." Así, al día siguiente, decidió: "Em-pecemos este libro con la esperanza de que será termi-nado, y aquí está. Ya está empezado, vosotros estáisleyendo el primer capítulo, ¿verdad? " Una cantidad de personas han escrito preguntandocosas, toda suerte de preguntas. Creo que sería unabuena idea si dedicara este libro a contestar lo queparecieran ser preguntas comunes. La gente tiene dere-cho a saber; de otro modo concibe ideas fantásticastales como aquellos que piensan que la muerte es algoterrible y los que creen que no hay otra vida. Bueno,siempre me ha hecho gracia que la gente diga que nohay otra vida simplemente porque no la conocen. Dela misma manera, el que vive en algún lugar de un paísremoto pod ría decir q ue no exist e Londres, NuevaYork o Buenos Aires porque, en realidad, jamás las han 25
  18. 18. LOBSANG RAMPAvisto. Después de todo, las fotografías pueden serfalsificadas. He visto enormidad de trucos fotográficossobre la vida del Otro Lado, lo cual es una verdaderalástima. Existe un "Otro Lado" muy bueno y resultade lo más absurdo que "videntes" inescrupulosos ypervertidos produzcan una cantidad de material falsifi-cado. ¡Es tan fácil exponer la verdad! En realidad,más fácil de lo que pudiera decirse. Yo había alimentado la esperanza de continuar conla investigación del aura. Desgraciadamente, he debidoabandonar la idea por la falta de dinero; y ahora...bueno... no hay una o r ganización sanitaria aquí,como en Inglaterra, y todo es terriblemente caro. Portanto, el estudio sobre el aura quedará para que otroslo realicen. Yo tenía otro proyecto para desarrollar, y es éste:es absolutamente posible fabricar un dispositivo quepermita "hablar por teléfono" con el mundo astral. Enrealidad, ya había sido hecho; pero el hombre que lollevó a cabo sufrió tal andanada de dudas, suspicaciasy acusaciones de los periodistas que se cansó, se desco-razonó e, impulsado por la prensa insana, destruyó suinvento y se suicidó. Es Completamente factible inventar un teléfono paracomunicarse con el mundo astral. Consideremos ahorael habla. Cuando hablamos provocamos una vibraciónque imparte su energía a una columna de aire la cual,a su vez, da energía a algún aparato receptor, po rejemplo, el oído de alguien, de manera que los sonidosque nosotros emitimos pueden ser recibidos. Esto seinterpreta como habla. Nadie ha llegado hasta ahora apararse en la parte superior de un mástil de radio parah abl ar al mundo y s e r oí d o e n t o d a s p a r t e s . P a r alograr eso, las vibraciones se trasforman en una formadiferente de energía, y los mensajes hablados que sontrasformados en esta energía pueden ser oídos en todoel mundo mediante aparatos adecuados. Yo he escu-chado Inglaterra, Japón, Australia, Alemania, en todas 26
  19. 19. AVIVANDO LA LLAMApartes. Hasta he escuchado la pequeña América en laAntártida Sur. Algo parecido es el aparato para telefonear al astral.Trasforma las ondas de radio actuales en algo incom-parablemente más elevado, exactamente como las on-das de radio, a su vez, son mucho más elevadas enfrecuencia que la palabra. En días venideros la gente podrá hablar por teléfonocon los que acaban de morir de la misma manera queuna persona puede ahora hablar al hospital y, si tienesuerte y la enfermera está de buen talante, comunicar-se con un paciente que se está recuperando de unaoperación. Así sucederá con aquellos que acaban dedejar esta vida y se están recuperando de la tensión deltránsito, lo mismo que una madre y su bebé se recupe-ran de la tensión del alumbramiento. Mientras tienelugar este proceso de restablecimiento, los parientespueden llamar telefónicamente a la zona de recepción yaveriguar "como se encuentra el paciente". Natural-mente, cuando el "paciente" ya esté recuperado y hayapasado, a otras dimensiones se hallará demasiadoocupado para aceptar que se lo moleste con los mez-quinos y menudos intereses de esta Tierra. Esta Tierrasólo es una pizca de polvo para un abrir y cerrar deojos en lo que es el tiempo REAL. Para aquellos que tengan esta inquietud, quiero de-cirles que en verdad he visto tal teléfono y lo he vistofuncionando. Es -una lástima que la prensa necia noesté controlada por la censura porqué no debiera serpermitido llevar a cabo actos alocados en obsequio delsensacionalismo e inhibir lo que son descubrimientosreales. Así, consideremos esto como un principio y el .fin delprimer capítulo. Juntos continuaremos y veremos loque podemos hacer para responder algunas de laspreguntas en el segundo. 27
  20. 20. CAPITULO SEGUNDO Jamás respondas a la crítica; hacerlo es debilitar tu argumento. El anciano se hallaba solo en su casa. Ma, Butter-cup, Cleopatra y Tadalinka habían salido, atendien-do sus tareas habituales que parecen ser las de to-das las familias: compras. Porque aun en las comunida-des mejor organizadas existe siempre la inevitable nece-sidad de salir de compras. Papas, copos para sopa yotros artículos diversos, incluyendo —digámoslo envoz baja—, prendas y cosas de uso íntimo sin las cualesno es fácil manejarse actualmente. El anciano yacía deespaldas sobre la cama, escuchando la radio. S e o í a b i en . E l p r o g r am a e r a t r as m i t i d o p or e lservicio a fricano de la B.B.C. co n toda clar idad ybuen volumen. Alguien ejecutaba los nuevos éxitosmusicales. El anciano sonrió al oír una pieza con elcurioso título de "Viaje astral". Tuvo que suspendersu programa, porque el teléfono, al lado de su cama,estaba sonando. Una vez atendida la llamada, sintonizó nuevamenteel trasmisor al momento de escuchar uno de los últi-mos éxitos. Un locutor de la B.B.C. o encargado dela programación de discos, o lo que fuera, anunció conel acento popular londinense característico que iba atrasmitir de inmediato la última novedad: "Sin la no-che, no habría día". 29
  21. 21. LOBSANG RAMPA Sin la noche, no habría día... ¿Sabía ese hombreque había dicho una gran verdad? Uno tiene quetener extremos para tener algo. A veces, desde los EE.UU., algún domingo en particular, se trasmite poronda corta un horrible programa que lanza al aire ungrupo de predicadores misioneros. El estrépito seríasuficiente como para volver a cualquiera en contra delcristianismo. Y luego, desde alguna estación de Suda-mérica, exactamente por el Ecuador, hay otro gruporeligioso de predicadores que alerta contra el error deno ser cristianos, que condena irremisiblemente al in-fierno. Ciertamente no es la mejor manera de predicaruna religión sana. Sin la noche no puede haber día; sin el mal nopuede existir el bien; sin Satanás no puede haber Dios;sin . frío no puede haber calor. Sin los extremos, ¿có-mo puede haber algo? Si no hubiera extremos, sóloexistiría una condición estática. Pensemos en el meca-nismo de la respiración. Se inspira y se atrae abundan-te aire, lo cual, si se hace demasiado rápidamente,produce una superventilación. Luego se espira, el otroextremo, porque para todo fin práctico no se retieneel aire dentro porque se correría el peligro de asfixia.Pero, nuevamente, si no se inspira y espira, nada setiene y no se puede vivir. Algunas personas de Nueva Escocia, rematadamentetontas, me remitieron, en pésima y rebuscada litera-tura, algo sobre los pecadores y Satanás. Al parecer, laidea era de que yo habría de enviarles algún dinerocon lo cual ayudaría a hacer desaparecer tan indesea-ble personaje. ¿Hacer desaparecer a Satanás? Quizásadquirirían algunos de los más modernos detergentesrociando con él un trapo de piso especial, o algoparecido, tratando de borrar al viejo Satanás de esemodo. De cualquier manera, el destino de toda esabasura fue, como debía ser, el cesto de los desperdi-cios. Ha de existir lo negativo para que podamos apreciar 30
  22. 22. AVIVANDO LA LLAMAlo positivo. Debe existir lo opuesto para justificar lamoción. Todo lo que existe tiene moción. La noche dapaso al día, el día da paso a la noche; el verano dapaso al invierno, el invierno da paso al verano, etc.Tiene que haber moción, tiene que haber extremos.No es nada malo tener extremos; ello sólo significaque dos puntos se hallan separados entre sí tantocomo pueda ser. Así, conservemos por algún tiempo alviejo y buen Satanás, pues sin Satanás no podría haberDios, sin Dios no podría existir Satanás porque tampo-co habría humanos. El peor "Satanás" es el terriblepedante que intenta inculcar coercitivamente una reli-gión a quien profesa otra. Yo soy budista y me resien-te decididamente toda la necedad de los que me en-vían Biblias, Nuevos y Antiguos Testamentos, hermo-sas láminas —puramente imaginarias, por supuesto—, deCrucifixiones, etc., ad lib, que me desagradan.Soy budista. Pues bien, soy el otro extremo del cristia-nismo, y los cristianos son el extremo mío comobudista. No trato de convertir a nadie al budismo; enrealidad, una cantidad de gente me escribe interrogán-dome si pueden ellos hacerse budistas y mi respuestainvariable es que deben continuar profesando la reli-gión en la cual han nacido a menos que algo realmenteimportante, una condición o circunstancia poderosa asílo imponga. No me gusta la gente que reniega de sureligión sólo porque "es lo que se hace" o lo que estáde moda o porque quieren experimentar un sentimien-to sensacional y que la gente los indique diciendo:¡Miren, es un budista! Pero sin oscuridad no puede haber luz. Sí, señorlocutor del característico acento de voz, ciertamenteusted ha dicho una gran verdad. No persigamos tantoal viejo Satanás; él vivirá; de otra manera no habríapunto de comparación, ¿no es así? Si no se hablarade Satanás, ¿cómo se apreciaría el bien? Si no exis-tiera la maldad, no habría bondad. Evidentemente, no,porque no habría cómo realizar la comparación. Por- 31
  23. 23. LOBSANG RAMPAque se debe poder establecer la diferencia entre la X yla Z, entonces nosotros tenemos bueno y malo; exacta-mente lo mismo que en EE. UU. y Canadá se habla de"buenos tipos" y "malos tipos". Los buenos tipos sonsiempre los cabales y de hombría, todo norteameri-cano que luce traje Ivy League y la sonrisa Pepsodent,mientras los malos tipos son los pobres indios quefueron sacados de sus tierras con un montón de pro-mesas aparentemente justificadas. Consideremos el pro-grama de televisión que no sería aburrido si no hubierabuenos tipos que pudieran luchar contra los malostipos, o si no hubiera malos tipos que pudieran demos-trar qué buenos son realmente los buenos tipos. Así, atodos vosotros, gente que me escribe y dice que yo nocreo que el demonio deba ser destruido, eliminado oexcomulgado, o enviado a Rusia, u otra cosa, dejadmedecir ahora... No, pienso que Satanás es un buen tipoe n e l s e n t id o d e q u e n o s d a u n t i p o m a l o p a r a l obueno, nos proporciona un nivel con relación al cualpodemos medir lo bueno. Por tanto, brindemos porSatanás, pero, sólo para que traiga suerte; pongamosu n p o c o d e á c i d o s u lf ú r i c o y a z uf r e e n u n vas o ydémoslo vuelta hacia abajo, es más seguro de estamanera. El anciano refunfuñó al desdoblar la carta: "Escribídesde Inglaterra por una Piedra de Toque —leyó—;hace ya cuatro semanas que les envié.el dinero, perono he tenido respuesta. Creo que me han estafado." El anciano rezongó en voz alta. Luego, miró elsobre y volvió a rezongar. En primer término, él no sehalla conectado ni interesado en asunto o aventuracomercial alguno. A veces, una firma se extiende yproclama que se halla asociada a Lobsang Rampa,etc. Solamente existe un caso y él es con una firma deInglaterra, que está autorizada para usar el nombre deCompañía Piedra de Toque Rampa. Repito, entonces,que el anciano quiere aclarar sin lugar a dudas que nose halla conectado ni interesado en ninguna empresa 32
  24. 24. AVIVANDO LA LLAMAcomercial. Hay una firma con la cual el anciano seencuentra muy disgustado porque utiliza el nombre desu primer libro para anunciar una compañía que sededica al envío postal de mercadería sin su permiso niautorización. De manera que eso es todo; lo demás esasunto suyo. Pero el anciano rezongó cuando vio el sobre porqueni en el sobre ni en la carta existía dirección alguna.En los EE. UU. y Canadá la gente a veces pone sunombre y dirección en el sobre, pero rara vez en lacarta que es donde debiera figurar. En Inglaterra yE u r o p a e n e l m i s m o p a p e l d e l a c a r t a s e h al l a elnombre y dirección del remitente y así, siempre esposible contestar las que llegan de esa procedencia: Yesta persona en particular que se queja tan.insultante yacerbamente de que ha sido estafada, no indica direc-ción a la cual pueda respondérsele. ¿Qué se puedehacer? La firma sólo es "Mabel", nada más, sin apelli-do, sin dirección y hasta el sello postal no podría serl eí d o n i c on l u pa . D e m an e r a q u e a q ue l l o s q u e s equejan de que no han recibido respuesta y de que hansido defraudados, pregúntense si realmente han puestosu dirección en el sobre o en la carta. Hace muy poco tiempo recibí una carta y no pudedescifrar ni una sola palabra. Quizá fuera en inglés,pero no me pude enterar de lo que decía, por lo cualquedó sin contestación. El propósito de una carta escomunicar algo y, si la escritura no puede ser entendi-da, fracasa en su intención y si, además, no tienedirección de remitente, representa sólo una pérdida detiempo. Escuchando en la radio el Programa Transoceánicode la B.B.C., el anciano reflexionaba sobre ruidos.Pocos años atrás la música era algo muy agradable, unacosa sedante o vivaz; pero ahora... ¿qué ha pasado ene l m u n d o ? E l m a t er i a l q u e vi e n e d e I n g la t e r r a escomo oír a una caterva de gatos con sus colas enreda-das. Eso no es música, no sé lo que es. Los sonidos, 33
  25. 25. LOBSANG RAMPAlos diferentes sonidos son peculiares de las diversasculturas. La gente tiene ciertos sonidos a los cualesatribuye la virtud de hacerla buena, tal como la emi-sión de "OM", correctamente pronunciada. En cambio,hay otros ruidos que no son socialmente aceptables.La expresión de cierta palabra de cuatro letras, porejemplo, no es socialmente aceptable y quizás esosmismos sonidos son absolutamente correctos en el len-guaje de otra cultura. Tal palabra ciertamente es feísi-ma en inglés, mientras que en ruso es absolutamentecorrecta, perfectamente decente y se pronuncia muchí-simas veces por día. No concedáis demasiada importancia a los sonidos.Muchos se enloquecen a veces preguntándose si estaránpronunciando "OM" perfectamente. En sí misma, lasílaba "OM" nada significa ni aunque se pronunciaracomo debe ser dicha en sánscrito. Es inútil emitir uña"palabra metafísica de poder" con corrección a menosque se piense también correctamente. Consideremos lo siguiente: pensemos en un progra-ma de radi o. Ten emos ciertos son idos que, por símismos, no pueden ser trasmitidos. Esos sonidos sólopueden lanzarse al aire si se dispone de una onda porta-dora. Una onda portadora es similar a la luz que es nece-saria para poder trasmitir una película cinematográfica otelevisiva o proyectar diapositivas. Las diapositivas por símismas, sin luz, nada representan. Es indispensable elrayo de luz que es el vehículo y, precisamente de lamisma manera es indispensable la onda portadora parapoder trasmitir el programa radial. Reitero, entonces, que, del mismo modo, el sonido"OM", etc. o cualquier otra "palabra de poder" actúasimplemente como onda portadora para corregir pensa-mientos. ¿Lo queréis más claro? Perfectamente. Supongamosque grabemos un disco que registra nada más que" O M " c o rr e c t a m e n t e p r o n u n c i a d o , " O M , O M , O M ,OM, OM", y pudiera hacerse oír durante toda la vida 34
  26. 26. AVIVANDO LA LLAMA—siempre que antes no se gaste— no se lograría nadabueno porque el tocadiscos, si ocurre que se está enInglaterra, es una máquina que no piensa. OM es útilsolamente cuando uno está pensando y pronuncián-dolo correctamente. La mejor manera de progresar esabstraerse en el pensamiento exacto y dejar que elsonido se cuide solo. ¡Sonidos! ¡Qué cosa poderosa puede ser un soni-do! Puede añadir aliento a los pensamientos. La músi-ca, buena música, es capaz de conmovernos y elevar-nos espiritualmente. Puede lograr que uno tenga mayorfe en la honestidad del prójimo, lo cual seguramentees, en sí, la más satisfactoria de todas las adquisicio-nes. Pero la música especialmente inspirada puede con-vertir a un pueblo en un ejército belicoso. Las marchasayudan a marcar el paso con menor esfuerzo. Peroahora, ¿qué le ha ocurrido al mundo? ¿Qué es todoesto peor que el yaz, peor que el rock and roll? ¿Quéle ha pasado a toda esa juventud que está tratando deenloquecerse con esa cacofonía que pareciera estardestinada a hacer aflorar lo peor que hay en ellos, aaficionarlos a las drogas, empujarlos a la perversión y atodo lo que se le parece? Eso es lo que vosotros habéisde saber. La gente sometida al sonido pernicioso puede llegara desear las drogas. Las canciones de los que bebenpueden incitar a beber más; algunas de las viejas cancio-nes de las cervecerías germanas eran lo mismo que lossaladitos que servían algunos bares para aumentar lased y hacer beber más para mayor gloria de la ganan-cia del posadero. Ahora tenemos guerras, revoluciones y odios y dis-turbios en todo el mundo. El hombre lucha contra elhombre y todo va de mal en peor en vez de queocurra a la inversa. Los sonidos, los malos sonidosprovocan todo esto. Agitadores que gritan y vociferanenardeciendo los peores pensamientos entre el popula-cho, exactamente como Hitler, orador brillantemente 35
  27. 27. LOBSANG RAMPAdotado pero desviado, fue capaz de excitar a los ale-manes, normalmente sensatos y razonables a un frene-sí, una orgí a de destru cción y salvajismo. Si sólopudiéramos cambiar el mundo eliminando toda la mú-sica discordante, todas las voces discordantes que pre-dican odio, odio, odio. Si sólo la gente pensara en elamor, la bondad y consideración hacia el prójimo. Nohay necesidad que las cosas continúen como están.Hace falta nada más que unas pocas personas decidi-das, de pensamientos puros que produzcan aquellossonidos necesarios en la música y en la palabra quehagan posible que nuestro pobre y totalmente insensi-ble mundo recupere algún viso de cordura en vez depresentar el vandalismo y la delincuencia juvenil quenos ataca diariamente. Entonces, también, deberíaexistir alguna censura para la prensa, pues ella siempre,casi sin excepción, se esfuerza en hacer que las cosasaparezcan más. sensacionales, más sanguinarias, más ho-rrendas que lo que realmente son. ¿Por qué todos nosotros no tenemos un período demeditación, con buenos pensamientos, pensando ytambién expresando buenos pensamientos? Es muyfácil, porque el poder del sonido controla los pensa-mientos de mucha gente. Sonido, siempre que encierreun pensamiento. El anciano yacía en su cama, el pobre no teníaalternativa. Cleopatra, acostada sobre su pecho, con lacabeza apoyada sobre su barba, ronroneaba alegre-mente. Lo miró fijamente con los más azules de losojos azules. Cleopatra Rampa, la más inteligente de laspersonas, la más adorable y bondadosa, sólo un peque-ño animal para la mayoría aunque excepcionalmentebello. Para el anciano era una persona, decidida, inteli-gente, que había venido a esta Tierra para cumplir unatarea específica y que la estaba llevando a cabo noble-mente y con todo éxito. Una persona con la cual elanciano mantenía largas conversaciones telepáticas yde la cual aprendía mucho. 36
  28. 28. AVIVANDO LA LLAMA En la silla automática de ruedas, Tadalinka Rampase hallaba acurrucada, roncando. Cada tanto tiemposus bigotes se retorcían y sus ojos se movían detrás desus párpados cerrados. Taddy era sumamente cariñosa,a Taddy le gustaba la comodidad. Eso y la comidaeran las principales preocupaciones de Taddy y ella seganaba su sustento y comodidad. Taddy, la más telepá-tica de las gatas, hacía su trabajo manteniéndose encontacto con diversas partes del mundo. En ese momento se oyó un golpecito en la puerta yel Vecino Amigo entró y desplomó su sólida humani-dad con un resonante " ¡plaf! " sobre una silla que noparecía adecuada para contener tal volumen. —Quiere a sus gatas, ¿verdad Guv? —dijo con unasonrisa. —¿Quererlas? ¡Válgame Dios! ¡Claro que sí!Son como hijas mías, notablemente inteligentes. Estasgatas hacen más por mí que los humanos. Tadalinka estaba atenta, erguida, lista para gruñir,lista para atacar si fuera necesario, porque ambas gati-tas pueden volverse de una fiereza realmente impresio-nante cuando se trata de defender lo que ellas conside-ran sus responsabilidades. En nuestro departamento,una noche intentó entrar un hombre. Ambas gatass a l t a r o n h a c i a l a p u e r t a , y e l p o b r e d i ab l o q u e d óirreconocible, porque el gato siamés enfurecido es unespectáculo espantoso: resopla, cada pelo de su piel seestira en ángulo recto con relación al cuerpo, esponjasu cola y se yergue so bre la p unt a de su s p atas ysemeja algo escapado del infierno. Entonces, en reali-dad, no puede llamárselo gato, porque es la antípodade él: ruge, gruñe y echa humo y nada es tan peligrosopara un gato siamés c omo tener que proteger unapersona o una propiedad. Existen muchas leyendasacerca de gatos siameses guardianes —la mayoría origi-nadas en Oriente— sobre cómo estos seres custodiabana gente importante o enferma. Pero... no hubo necesi-dad de más. Jamás alguien intentó entrar nuevamente 37
  29. 29. LOBSANG RAMPAen nuestro departamento sin nuestro conocimiento. Lahistoria de las "fierecillas gatas Rampa" se hizo popu-lar, y parece que los salvajes gatos siameses inspiraronmás temor que los perros hidrófobos. Así fue, debe ser y es que ahora, que el anciano sehalla impedido, las dos gatitas están alertas para acudirde inmediato en su defensa. Entre las preguntas, he aquí la de una dama quequiere saber sobre animales. ¿Dónde está? ¡Ah, aquí!"¿Puede usted decirme qué sucede con nuestros ani-malitos queridos cuando abandonan esta Tierra? ¿Sondestruidos totalmente iD se reencarnan en seres huma-nos? La Biblia nos dice que sólo los humanos van alcielo. ¿Qué dice usted de esto? " Señora, tengo mucho que decir sobre esto. La Bibliase escribió mucho tiempo después de haberse produ-cido los acontecimientos que relata y tampoco la Bi-blia constituye las Escrituras originales. Es una traduc-ción de un a traducció n de una tr aducción d e otratraducción que había sido traducida nuevamente paraadecuarla a circunstancias del momento. Considere laEdición King James o ésta, o aquélla o alguna otra.Sin duda, las Escrituras originales reflejan gran verdad,pero cantidad de pasajes de la Biblia ahora son taninexactos como la inexactitud que caracteriza a laprensa y cualquiera sabe qué representa eso. La Biblia pareciera enseñar a los humanos que ellosson los reyes de la creación y que el mundo entero fuehecho para el hombre. Bien, el hombre ha hecho unhorrible re voltijo del mundo, ¿ve rdad? ¿Dónde noh a y g u e r r a , o r u m o r e s d e guerra? ¿Dónde no haysadismo, terror o persecución? Tendréis que apartarosde esta Tierra si queréis una respuesta. Pero estábamoshablando de animales y lo que les ocurre a ellos. En primer término, existen especies muy diferentesde criaturas. Los humanos son animales, quieras queno, los humanos son animales, horribles, desgarbados, 38
  30. 30. AVIVANDO LA LLAMAegoístas, más salvajes que cualquier otro tipo de ani-mal de la Naturaleza. Porque los humanos tienen pulgar y dedos han sidocapaces de producir ciertos elementos, pues como pue-den usar sus manos, fabrican cosas, mientras que losanimales no pueden. El hombre vive en un mundomuy material y sólo cree en aquello que puede aprisio-nar entre sus dedos y su pulgar. Los animales que notienen pulgares y no pueden aprisionar una cosa en dosmanos han tenido que evolucionar espiritualmente y lamayoría de ellos son espirituales; ellos no matan amenos que tengan absoluta necesidad de alimentarse ysi un gato "aterroriza y tortura" a una rata... bien,eso es una ilusión del humano; la rata está completa-mente insensible porque está hipnotizada y no sientedolor. ¿Le gusta eso? Cuando una persona se halla bajo tensión, sus sensa-ciones son anuladas; así, en tiempo de guerra, porejemplo, un hombre puede haber sido baleado en unbrazo y, fuera de un inexplicable adormecimiento, élno lo sentirá hasta que la pérdida de sangre lo debilite.Lo mismo pasa con el piloto de un avión por ejemplo,que puede ser baleado en el hombro y seguirá mane-jando su máquina hasta llevarla a destino con felicidady sólo una vez pasada la excitación del momentosentirá dolor. En el caso de nuestra rata, en talescircunstancias ya no tendrá sensación. Los caballos no se reencarnan en margaritas. Tampo-co los pequeños titíes en gusanillos o viceversa. Lanaturaleza presenta diversos grupos de gente, cada unode los cuales se halla separado, aislado en una "cásca-ra" que no choca con la existencia espiritual o astralde los otros. Lo que esto significa realmente es que unmono jamás se reencarnará en un hombre, un hombreen una rata, aunque, lo admitimos, muchos hombres seasemejan a ellas en su falta de fortaleza íntima, lo cuales una manera política de explicar.. .; bueno, ya seentiende. 39
  31. 31. LOBSANG RAMPA Está decididamente determinado que ningún animalse reencarna en un ser humano. Por supuesto que loshumanos son animales también, pero estamos utilizan-do la expresión comúnmente aceptada. Nos referimosa los humanos y a los animales porque los primerosson vanidosos y pretenden que no son animales, sinouna forma especial de criatura, elegida de Dios... hu-manos. Entonces, el animal humano jamás se reencar-nará en un an imal feli no , c a n i n o o e q u i n o . Y , d e lmismo modo, vieja amiga nuestra, a la inversa. El animal humano tiene un tipo de evolución quedebe seguir, el... —qué diríamos— otro animal tieneotro diferente y no necesariamente paralelo. Por tanto,no son entidades intercambiables. Muchas Escrituras budistas cuentan que el hombredesciende de arañas o tigres o algo así, pero porsupuesto los budistas cultos no dan crédito a ello, puesparte de u n equívoco que se orig inó hace m uchossiglos, al igual del equívoco sobre Santa Claus, o sobrela niñitas que están hechas de azúcar y especias ytodas esas cosas lindas. Vosotros y yo sabemos que lasniñitas no son bon ita s; algunas de ellas so n MUYbonitas, otras apestan, pero naturalmente vosotros yyo conocemos sólo las bonitas, ¿no? Cuando un humano muere, se traslada al planoastral sobre el cual hablaremos algo más adelante; y,cuando un animal muere, también va al plano astral,donde se encuentra con los de su propia clase, dondeexiste una comprensión perfecta y donde se estableceuna perfecta comunicación entre ellos. Como en elcaso de los humanos, los animale s no pueden sermolestados por aquellos que son incompatibles y aho-ra, estudien esto cuidadosamente: cuando una personaque quiere a un animal muere y va al mundo astral, sehallará en contacto con él y pueden estar juntos, sihay un cariño absoluto entre ellos. Más aún, si loshumanos fueran más telepáticos, si fueran más crédu-los, si abrieran sus mentes y recibieran mensajes, en- 40
  32. 32. AVIVANDO LA LLAMAtonces sus animales queridos que ya no existen aquí,podrían mantenerse en contacto con los humanos aunantes que éstos dejaran la Tierra. P e r m í t a s e m e d e c i r a l g o : yo todav í a me hallo encontacto muy ciertamente con una cantidad de peque-ños amigos míos que han abandonado este mundo.Entre ellos, una gatita siamesa, Cindy, con quien mecomunico día a día y que me ha ayudado enormemen-te. En vida, lo pasó muy mal. Ahora, está constante-mente ayudando, haciendo todo lo que alguien puedehacer desde el Otro Lado por alguien que se halla enéste. Aquellos que realmente quieren a sus "mimados"pueden estar seguros de que, cuando esta vida acabepara ambos, estarán nuevamente juntos, aunque deotra manera. En esta vida los humanos son una banda de descreí-dos, cínicos, mezquinos, hastiados, etc. Cuando llegana l O tro L a d o , suf ren u na o dos sacu didas qu e loscapacitan para darse cuenta de que no son los reyes dela creación como pensaban, sino parte de un PlanDivino. E n el Otro Lad o compren den que t a mbiénotros tienen derechos, encuentran que ellos puedenhablar con la mayor claridad a los animales que sehallan también en el Otro Lado y que los animalesresponden en cualquier idioma que deseen usar. Loshumanos están limitados en el sentido de que, mien-tras se hallan en la Tierra no son telépáticos y noconocen el espíritu, la capacidad y las facultades queposeen los llamados "animales". Pero, cuando muerentodo se vue lve claro pa ra ellos y e ntonces se pare-cen a aquellos que han nacido ciegos y repentina-mente ven. S í , l o s a nim a l e s v a n a l c i e l o ; n o a l c i e l o d e l o scristianos, por supuesto, pero con ello nada pierden.Tienen un cielo real, sin ángeles con alas de plumas deganso, y un Manu o Dios que vela por ellos. Cualquiercosa que el hombre puede obtener o lograr en el Otro 41
  33. 33. LOBSANG RAMPALado, puede también conseguirlo un animal —paz, ins-trucción, progreso— lo que sea y todo. Sobre la Tierra, el hombre se encuentra en la posi-ción de ser la especie dominante debido a las armastemibles que posee. Un hombre desarmado no podríamedirse con un tipo determinado de perro; armadocon algún medio artificial, como una escopeta, unhombre puede dominar a una jauría, y fue sólo porsus vicios por lo que el hombre perdió el poder telepá-tico de comunicación con los animales, lo cual es,como sabemos, la real historia de la Torre de Babel.La humanidad se comunicaba por regla general telepá-ticamente y utilizaba el habla en dialectos locales nadamás que con los miembros de su familia cuando noquerían que su conversación no trascendiera a la co-m u n i d a d . P e r o e l h o m b r e a t r a j o c o n e n g a ñ o a l osanimales y los encerró en trampas, mediante una falsatelepatía y falsas promesas. Como resultado y comocastigo, la humanidad perdió su poder telepático yahora só lo unas po cas persona s s obre la Tie rra loconservan y para aquellos que lo poseemos es como sifuéramos uno que ve en el país de los ciegos. Bien, señora, para responder brevemente su carta:No, los humanos no se reencarnan en animales y losanimales no se reencarnan en humanos. Sí, los anima-les van al cielo y, si usted realmente ama a su pequeñomimado, podrá juntarse con él cuando muera, SI sucariño es verdaderamente sincero y no un deseo egoís-ta, insensato de dominar o poseer. Y, para terminarcon este tema, los animales no son una especie infe-rior. Los humanos pueden hacer una gran cantidad decosas que los animales no pueden hacer, y los animalespueden hac er una gran cantidad de cosa s que lo shumanos no consiguen realizar. Son diferentes, y esoes todo: son diferentes, pero no inferiores. Ahora Cleo que descansa tan cómodamente, miróhacia arriba con aquellos ojos de azul límpido y envióun mensaje telepático: "A trabajar, tenemos que tra- 42
  34. 34. AVIVANDO LA LLAMAbajar o no comeremos". Y, diciendo así, se levantógraciosamente y se retiró con toda delicadeza. El an-ciano, con un suspiro, volvió a otra carta y otrapregunta. "¿Existen mantras para enviar a los animales mori-bundos a reinos más elevados y, si así fuera, quiénesson tales Mantras? " No se necesitan mantras de humanos para animales;exactamente como los humanos tienen sus propiosauxiliares en el Otro Lado de la vida para ayudar alhombre moribundo a renacer en el astral, así los ani-males tienen sus propios asistentes. Por tanto, los Man-tras no son indispensables para ayudar a los animalesque muer en a entr ar en el mu nd o astral. Po r otraparte, los animales conocen por instinto, o premoni-ción, mucho más de tales cosas que los humanos. No se debe esperar a que un ani mal se hall e entrance de muerte para prodigarle cuidado. La mejormanera de hacerlo es mientras vive y bien sobre estaTierra, porque son hermosas criaturas y no existenanimales malos o viciosos, a menos que se hayanvuelto así por el mal trato, consciente o inconsciente,de los human o s. He con o ci do much os gatos, perojamás a alguno que haya sido vicioso o irascible pornaturaleza. Si un gato ha sido atormentado por elhombre, o sus niños más probablemente, por supuestoentonces tiene que adoptar una fiereza defensiva, peropronto, con un poco de bondad, todo lo -olvida, ynuevamente »tenemos un animal dócil y sumiso. Ya vemos cómo mucha gente se siente paralizada demiedo ante los gatos siameses, comentando su feroci-dad, su instinto destructivo, su crueldad. Y eso no escierto; no hay una sola palabra de veracidad en ello, niuna sola. Cleopatra y Tadalinka jamás hacen algo quenos, moleste. Si algo nos irrita, basta con que le diga-mos: " ¡Oh, no hagas eso, Cleo! ", y no vuelve ahacerlo. Nuestras gatas no destrozan muebles, cortinasni tapizados, porque hemos hecho un pacto con ellas: 43
  35. 35. LOBSANG RAMPAles proporcionamos un poste para arañar y rascarse, demuy fácil confección, en realidad, tenemos dos. Sondos palos firmes, fuertemente montados sobre unabase cuadrada, cubiertos ambos con una alfombragruesa, pero no un pedazo de tapizado viejo donde seapoyaba el tacho de desperdicios, sino una alfombranueva, en realidad, retazos. Bien, este encarpetado esasegurado firmemente a los postes y sobre cada uno deellos, en su plano superior, hay lugar para que la gatase siente. Varias veces al día Cleopatra y Tadalinka van a suspostes de rascarse y se estiran y arquean con tantagracia que uno se siente mejor sólo de observarlas. Enocasiones caminan por el poste en vez de saltar hastaarriba, lo cual es muy bueno para sus músculos y susgarras. De esta manera nosotros les damos los postes, yellas nos retribuyen con tranquilidad, porque no tene-mos temor de que perjudiquen nuestros muebles ocortinas. Alguna vez he pensado escribir un libro de leyendassobre gatos y su real historia. Mucho lo hubiera desea-do, pero mi decrepitud en aumento lo hace improba-ble. Quisiera decir, por ejemplo, cómo en otro mundo,en otro sistema, alejado del sistema solar, había unacivilización superior de gatos. En aquellos días, ellospodían usar sus "pulgares" como los humanos; perotal como los humanos lo están haciendo ahora, caye-ron en desgracia y tuvieron que elegir entre empezaruna Vuelta toda de nuevo o trasladarse a otro sistemapara ayudar a una raza que aún no había nacido. Los gatos son criaturas buenas y comprensivas y poreso toda la casta de gatos con su Manu decidieronvenir al planeta que llamamos Tierra. Llegaron paraobservar a los humanos e informar a otras esferassobre su conducta, algo así como tener una cámaratelevisiva que observa todo el tiempo. Pero ellos vigilane informan no para perjudicar a los humanos sino paraayudarlos. En las regiones superiores la gente no infor- 44
  36. 36. AVIVANDO LA LLAMAma con el propósito de hacer daño sino sólo para quelos defectos puedan ser superados. Los gatos se hicieron naturalmente independientespara que no pudieran ser dominados por el afecto. Sevolvieron pequeños para que el hombre pudiera dispen-sarles su bondad o su maldad, de acuerdo con lanaturaleza humana. Los gatos son buenos, una buena influencia sobre laTierra. Constituyen una extensión directa de un GranSuperyó de este mundo, una fuente de informacióndonde gran parte de ella es distorsionada por las condi-ciones terrenales. Sed bondadosos con los gatos, tratadlos cariñosa-m e n t e , t e n e d f e e n e l l o s con la c o nvicción de queningún gat o jamás ha dañado a un humano , peromuchísimos gatos han muerto por auxiliar a los huma-nos. Tadalinka ha irrumpido con un mensaje telepático: "¡Eh! Guv, ¿adivina s? ¡Hay setent a y ocho c artaspara ti hoy! " ¡Setenta y ocho cartas! Ya es tiempode que me ponga a contestar algunas que están espe-rando. 45
  37. 37. CAPITULO TERCERO El sendero recto se halla muy cerca, a la mano; sin embargo, la humanidad lo busca lejos. "¿Cómo es ahora la vida en Lhasa? ¿Los noviciosse hacen abrir su tercer ojo? ¿Qué ha ocurrido contoda la gente que usted presentó en su primer libro? " Lhasa 1970, bajo la presión terrorista de los chinosr o j o s , e s m u y d i f e r en t e d e l a L ha s a a n t e r i o r a l ainvasión. La gente se mueve sigilosamente, espía sobresu hombro antes de aventurarse a pronunciar palabraaun con sus allegados más íntimos. Ya no hay pordio-seros en las calles: o han sido colgados clavados de lasorejas y hace tiempo han muerto o han sido enviadosa trabajos forzados. Las mujeres han perdido la alegríay felicidad que las caracterizaba. Ahora, en el Tíbetsometido a la dominación china, las mujeres son obli-gadas a casarse con los hombres chinos que han sidodeportados de su patria y enviados al Tíbet para serlos primeros colonos. Los chinos son culpables de genocidio, están tratan-do de matar la nación tibetana. Muchos de ellos fue-ron arrancados del seno de sus familias y enviados alTíbet para cul t ivar su duro suel o y g an arse pen o -samente la vida, enviados al Tíbet para casarse conmujeres no dispuestas a ello y para que sean los padresde una raza de mestizos, mitad chinos y mitad tibeta-nos. Tan pronto como nace un niño, es sacado a sus 47
  38. 38. LOBSANG RAMPApadres y colocado en un hogar municipal, donde, amedida que crece, va aprendiendo a odiar todo lo quees tibetano y a adorar todo lo que es chino. Los hombres del Tíbet están siendo intervenidospara que ya no sean hombres y no puedan ser padres.Muchos hombres y muchas mujeres, también, han esca-pado quizás a la India o a lugares recónditos de lasmontañas adonde no pueden llegar las tropas chinas.La raza tibetana no desaparecerá, por lo contrario,sobrevivirá. Es una tragedia que los tibetanos promi-nentes, los conspicuos tibetanos que ahora están enIndia no tengan la inquietud de salvar al Tíbet. Alguna vez abrigué la íntima esperanza de que estosencumbrados personajes depusieran sus mezquinos ce-los y odios y cooperaran conmigo. Desde hace muchotengo gran deseo de hablar como representante delTíbet ante las Naciones Unidas. No soy ni mudo nianalfabeto, conozco los puntos de vista de Oriente ylos de Occidente, y ha sido mi más ferviente deseoservir al Tíbet apelando a los pueblos libres del mundopara despertar su interés en favor de la gente ahoraesclavizada que enfrenta la tentativa de extinguir suraza. Pero, desgraciadamente, dijeron de mí muchascosas, y esos grandes señores que viven cómodamenteen la India no han considerado adecuado hacer algopara salvar el Tíbet. No obstante, esto es otro asunto,es la "ambición de un hombre", ambición, aunquetotalmente desprovista de egoísmo, pues nada buscopara mí mismo. Mis libros son sinceros, cada uno de ellos, todos sonabsolutamente verdad; pero desgraciadamente la prensaestimó que era mejor atacarme; después de todo, esmucho más fácil y más espectacular para la prensat r a t a r d e hu n d i r a a l gu i e n y d e ha c e r a lg o se n s a -cionalista de algo que no existe, que admitir la verdad.Haciendo un examen retrospectivo, me parece queaquellos encumbrados tibetanos que actualmente vivencon holgura allí, temen prestarme su apoyo en la idea 48
  39. 39. AVIVANDO LA LLAMAerrónea de que, si así lo hicieran, perderían el favor dela prensa. ¿A quién puede importar la prensa, despuésde todo? A mí, ¡no! ¿La gente que he conocido en el Tíbet? Los quegozaban de mayor jerarquía han sido asesinados,torturados hasta morir. Por ejemplo, el PrimerMinistro del Tíbet fue arrastrado, atado a la parteposterior de un coche que, a toda velocidad, recorriólas calles de Lhasa. Una soga amarrada por unextremo al vehículo sujetaba por el otro uno de lostobillos del infortunado. El coche fue cargado conchinos regocijados e insultantes y partió llevando trasde sí y golpeándolo por las calles a un hombreeminente, doblando, dando vueltas por los caminosrocosos, destrozando su rostro y su cuerpo hasta que,ensangrentado y deshecho, fue tirado entre un montónde basura para festín de los perros. ¿Mujeres que he conocido? Bueno, sus hijas fueronpúblicamente violadas ante sus propias familias. Mu-chas mujeres eminentes fueron arrojadas y sometidaspor las tropas chinas en los prostíbulos. La lista deestas atrocidades es larga y no viene al caso. Ciertos hombres importantes capitularon cobarde-mente ante las demandas de los chinos,convirtiéndose en sus lacayos, obedeciendo a sus másinsignificantes caprichos, imitándolos, sirviéndolos ypermaneciendo en cargos de "confianza" hasta que suspatrones, cansados de ellos, los liquidaron. Algunos consiguieron escapar a las montañas paracontinuar la lucha. Muchos, por supuesto, setrasladaron a la India. Eligieron ese camino y, denuevo, me asalta el pensamiento de por qué los"grandes" que se hallan libres en la India no hacenalgo para ayudar a aquellos que no están a salvo. Todas las láminas de oro que revestían los techos delos Grandes Templos y del Potala mismo, fueron des-montadas y llevadas a la China, donde, presumible-mente, el oro fue fundido y trasformado en dinero. 49
  40. 40. LOBSANG RAMPALas imágenes sagradas también corrieron la mismasuerte por su contenido de oro y plata, así como laspiedras preciosas que fueron desengastadas. Con otrascosas, libros, manuscritos, pinturas y tallas se formóun a g r an pira, donde ardió l a h i s t o r i a d e u n p a í spacífico, inocente, dedicado sólo a hacer bien a lahumanidad. Los lamasterios son ahora prostíbulos o barracas.Los monasterios... bueno, los chinos consideraron deentrada que ya eran prostíbulos. Los monumentosantiguos han sido destruidos para permitir un mejordesplazamiento de las columnas armadas. Lhasa ahora es la ciudad capital del terror, donde lagente es torturada y asesinada sin que sepa por qué.Todo fue devastado y todo lo hermoso destruido,excepto lo que algunos precavidos pudieron salvar atiempo, llevándolo penosamente hacia los refugios delas montañas en donde se conservará para las genera-ciones venideras. El Tíbet resurgirá; no hay batallafinal hasta que no se haya librado la última batalla ysólo la última es la decisiva. Quizás aparezca algúnhombre fuerte que sea un gran líder y que tenga lavirtud de infundir nuevos bríos a aquellos que ahorahan buscado sólo seguridad y comodidad en su huida. El Tíbet está rodeado actualmente de grandes cami-nos, grandes edificios como barracas, albergue de tra-bajadores que tratan de hacer algún tipo de trabajofuera de las altas tierras estériles. No es una tarea feliz,parque los chinos que han sido convertidos, contra suvoluntad, en inmigrantes o colonos, odian la tierra,odian la gente, y sólo desean retornar a sus propioshogares. y a sus propias familias. Los tibetanos recibenun trato infrahumano, los colonos chinos son tratadoscomo prisioneros y mantenidos en el Tíbet contra suvoluntad y cualquiera que intentara huir sería tortura-do y públicamente ejecutado. Mientras tanto las naciones del mundo continúansus preocupaciones cotidianas de las guerras aquí y 50
  41. 41. AVIVANDO LA LLAMAallá... Corea, Vietnam, Israel y los países árabes, Afri-ca, la frontera chino-japonesa y algunos otros lugares.Mas, si se elevara una Voz apropiada, quizás algunas delas naciones más perspicaces del orbe podrían escucharun pedido de ayuda de un representante acreditado delTíbet que pudiera reforzar la palabra hablada con lapalabra escrita, que pudiera presentarse ante las Nacio-nes Unidas, que pudiera aparecer en las pantallas de latelevisión, que pudiera escribir buscando apoyo paraun pueblo abatido, antes que fuera demasiado tarde. Desde el corredor llegó un bramido. Un estampidoen la puerta y el obeso vecino entró- a los trancos. Lacara roja como una puesta de sol, se desplomó sobreuna silla con un estrépito que pareció sacudir el edifi-cio. —¿Sabe la novedad? —rugió—; ¡esos... de Halifaxquieren aumentarme el alquiler! El anciano se sostuvo en la cama tratando de hallaralgunas buenas palabras adecuadas sobre "Halifax",pero tuvo que admitir que TODO estaba subiendo: laleche, el alquiler, el franqueo, los fletes, las obras. Abajo, en la entrada principal, el Superintendente,Angus Robichaud, trabajaba empeñosamente en la lim-pieza de la alfombra. Mucho que hacer, demasiado quehacer y excesiva responsabilidad. Angus Robichaud esun buen hombre, un hombre leal que con todo éxitotransita por el estrecho sendero de hacer lo que lepiden sus empleadores y complacer tanto como puedea sus inquilinos. Un ser raro, cada vez más difícil deencontrar. En el departamento del superintendente, la esposade éste, señora de Robichaud, estaba luchando para noperder la paciencia y mantenerse en su sano juicio entrecontradictorias llamadas telefónicas. La señora Schnit-zelheimer del 1027 decía malhumorada en su peculiarmanera de expresarse: "Sí... yo quiere decir cerrar lacalefacción ya. Mi marido decir estar asando... sí,demasiado calor". No bien colgó el auricular, de pési- 51
  42. 42. LOBSANG RAMPAmo talante, el teléfono sonó nuevamente: "Señora,dígale a su esposo que encienda la calefacción ENSEGUIDA, o hablaré con el dueño y me quejaré.¿Para qué cree usted que pago aquí? ¿Para congelar-me? ¿Todo está subiendo? El anciano adivinaba que elsueldo del señor Robichaud, no. ;Qué lástima, pensó,que algunos de los propietarios de esta casa de depar-tamentos sean tan ciegos que pusieran a cargo de unedificio que cuesta unos cuantos millones a un hombreal cual probablemente le pagaran lo suficiente comopara conse rvar el cue rpo y el alma juntos! Sí; losprecios estaban subiendo para que hicieran dineroaquellos que ya tenían demasiado. ¿Pagar? ¿Pagar? ¿Suben los precios de todo? Sí,ésa es una buena pregunta. Me preguntan por qué losocultistas esperan que les paguen sus servicios, su in-formación. Es un error cobrar por el conocimientooculto. Perfectamente, señora Fulana, usted va a su abogadoo a su médico o a su almacén, va a donde usted quieray , si necesit a algo, tendrá que pagar por ello. Suabogado tuvo que pagar una cantidad de dinero paraadquirir su práctica, tuvo muchos años improductivoscomo estudiante y como abogado ya recibido. Invirtiódinero y tiempo en adquirir conocimientos, conoci-mientos especializados, y espera, honestamente espera,tener una justa retribución a su inversión. Su médico también ha tenido muchos años de sacri-ficios como estudiante de medicina. Tuvo que estudiar,hacer sus guardias por las salas y posteriormente apro-bar un difícil examen que determinó lo mucho o lopoco que sabía. Si es buen médico, todavía tiene queseguir estudiando, debe mantenerse actualizado sobretodo acontecimiento de su especialidad, debe seguirleyendo para enterarse de los resultados de las investi-gaciones. Sus estudios le costaron mucho dinero, in-vertido para lograr un futuro y, como el abogado, 52
  43. 43. AVIVANDO LA LLAMAcomo el corredor de bolsa, como cualquier otro, es-pera obtener una retribución equitativa a su inversión. Intente ir al almacén de su barrio para conseguirproductos sin pagar. Diga a su almacenero que escriminal que tenga tanta mercadería en sus estantesmientras usted nada tiene en los suyos, hágale enten-der que es infame que él posea tanto alimento mien-tras usted carece de él y que debe dárselo sin cobrarle.Hágalo y probablemente será sacada del local a empe-llones e internada en una casa de salud como enfermamental. Los ocultistas y metafísicos genuinos —y yo soyuno de ellos— han pasado mucho tiempo estudiando ysufriendo. Así, no obstante que con todo placer hace-mos cualquier cosa para ayudar a la gente, tambiénnos asiste el derecho de vivir, de comer, de usar ropa,y por eso cobramos. Pregunte a su médico, a sualmacenero o a su abogado si eso no es honesto. Hay otra pregunta en la misma carta, quizá debamoscontestarla al mismo tiempo, ya que tiene relación conlas observaciones anteriores. La pregunta es: "He estado en Vancouver y vivo enBritish Columbia. Existe allí un hombre que cobragrandes sumas de dinero para responder preguntas.Dice que es discípulo suyo y que trabaja en estrecharelación con usted, recibiendo su consejo cuando en-cuentra alguna dificultad. Este individuo ya me hacostado mucho dinero y me ha dado información quees completamente falsa. ¿Que tiene usted que decir aesto? " En primer lugar, yo no estoy trabajando en cone-xión con nadie. Tampoco tengo discípulos. Es absolu-tamente falso decir que estoy trabajando con adivinoalguno; yo no creo en adivinos. Muy a menudo, cuan-do uno "predice el porvenir", induce a alguien a hacerlo que normalmente no haría, pero ya trataremos estoen otra ocasión. Si usted tiene motivos para creer que esa persona se 53
  44. 44. LOBSANa RAMPAe s t á ha ci end o pa sa r p o r discípu lo mío y qu e estáobteniendo dinero de usted pretendiendo serlo, enton-ces vaya a la comisaría local y diríjase a la Oficina deDefraudaciones. Explique allí el caso y, si le parece,exhiba este libro, muestre esta página donde declaro ro-tundamente que no tengo discípulos y que, de maneraalguna trabajo con adivinos ni con nadie de esa espe-cie. Explique también que no tengo discípulos, que noquiero discípulos, que, en realidad, ¡son todos unospelmazos! Lógicamente eso queda entre nosotros. Losdiscípulos zumban alrededor: "Sí, maestro, esto; sí,maestro, aquello", andan por el suelo, se arrastrandesde la madera como termitas. Hace ya muchos añosque decidí que jamás tendría alumnos, jamás discípu-los y todo esto hace que su adivino de Vancouver,British Columbia, parezca un poco tonto, ¿verdad?No, señora; no me culpe de información falsa. Yo nolas doy y ni siquiera las vendo. Escribo mis libros yaquí usted, nuevamente, tiene mi afirmación cabal ypositiva de que todos mis libros son verdad. No lo jurosobre una pila de Biblias, porque no soy cristiano ypara mí sería como jurar sobre un montón de papel dediario; pero, repito, todos mis libros son verdad. No es prudente, ya sabemos, hacer caso de adivinos.Después de todo, todos y cada uno de nosotros veni-m o s a e s t a Tie rr a c o m o e s t u d i a n t e s a u n c o l e g i o .Suponiendo que usted hubiera ido a un cole gio y,durante un día de vacación o de asueto perdiera sutiempo con alguna vieja vulgar de las que usan grandesaros en las orejas y un turbante en la cabeza, y ledijera: "Escucha, vieja, ¿cómo me va a ir en elpróximo semestre? Yo nada te diré, tú me lo dirástodo". Bueno, la vieja vulgar no podría decir mucho,¿verdad? Ella no sabría qué año estaría usted cursan-do, cuáles serían sus íntimas ambiciones y cuáles susdebilidades. ¡No! Y el adivino común es más o menoscomo eso. 54
  45. 45. AVIVANDO LA LLAMA Ahora, lea esto cuidadosamente, grábelo en su me-moria; nadie puede consultar el Registro Ascásico deotro sin "Permiso Divino". Y usted puede imaginarseque el Permiso Divino es tan difícil de obtener comoun pelo sobre un huevo; de manera que, si le dicenque van a suspender la conversación por un momentopara echar una mirada al Registro Ascásico y volvercon una copia de su pasado y de su futuro, dígaletodo lo que piensa y, si es lo suficientemente sensata,llame a la policía, si hay dinero de por medio. Cada uno de nosotros se halla aquí para hacer algoy, si escuchamos a adivinos que, en realidad, no sabenlo que dicen, podríamos desviarnos de nuestro caminoy, en vez de vivir con éxito nuestra vida, corremos elriesgo de desilusionarnos, desanimarnos o desencantar-nos profundamente. Lo mejor es meditar con intensi-dad, pues de ese modo se puede llegar a conocermucho de uno mismo, una enormidad. Usted ha expe-rimentado cosas en donde ha procedido equivocada-mente por haber escuchado a otros. Desde ,luego, ustedpuede ESCUCHAR a otros, pero debe hacer una elec-ción y seguir su propio camino con toda responsabili-dad. Una de las afirmaciones más disparatadas que se hanh e c h o e s q u e e l h o m b r e e s u n a is l a e n s í m i s m o .To nto, ¿no ? Por su pu esto, cad a uno tien e q ue ser"una isla en sí mismo". S i u n o i n t eg r a c u l t o s y g r u p o s , e n t o n c e s n o s eproduce la individualidad, se vive en comunidad. Siuno se convierte en miembro de un culto o grupo, nose está aceptando la propia responsabilidad como indi-viduo. Sin duda esto provocará gran conmoción entretodos aquellos que anuncian cursos de metafísica porcorrespondencia por los cuales se pagan grandes sumasde dinero durante toda la vida sin obtener mayorbeneficio en cambio, pero la verdad es ésta: no impor-ta lo que nos haya dicho nuestra madre que hagamos,no interesa lo que el conductor de nuestro grupo nos 55
  46. 46. LOBSANG RAMPAindique hacer o el eminente y místico poseedor de lallave simbólica del colegio correspondiente; cuandouno deja esta vida, uno, y nadie más que UNO tieneque responder ante el propio Superyó por lo que se hahecho o se ha dejado de hacer. Es enteramente inútilcreer que puede decirse: "Oh, yo no puedo ser culpa-do por eso; yo solamente hice lo que mi madre medijo que hiciera. Si estuviera aquí, ella misma lo di-ría". Pero eso es tonto, pues uno y solamente unodebe asumir la responsabilidad. De manera que, siúnicamente uno es el responsable, como ciertamente loes, ¿por qué dejarse persuadir por gente que se hallaempeñada en sacarnos el dinero o en adquirir ascen-diente sobre algún grupo? Ese tipo de persona no va aestar a su lado cuando su Superyó esté juzgando suvida. Reitero que usted y solamente USTED tendráque responder a su Superyó, por lo cual usted ysolamente usted deberá vivir su vida y tomar sus deci-siones, aceptando o rechazando responsabilidades tantocomo usted lo crea conveniente. No tiene sentido escuchar al Sr. Dogwalloper, presi-dente de la Sociedad Metafísica del Diente de Cerdo,que le dirá a usted esto o aquello o lo de más allá, yademás que, si se porta como lo sugiere su religión,t e n d r á r e s e r v a d o u n l u g a r e n e l c i e l o q u e i n c l uy elecciones gratis de arpa. Usted sabe que eso es mentira,pues, si el Sr. Dogwalloper supiera lo suficiente, nodiría tantas sandeces, estaría tan ocupado tratando deordenar su propia vida y preparándose para su propiojuicio, que no se entremetería en lo que a usted leincumbe. De la misma , manera es insensato dejarse influir porla cháchara y el parloteo de esas mujeres y hombresviejos que pretenden que los que se unen a su gruporeligioso go zarán de la gloria e ter na y los que no,estarán condenados para siempre. Otra vez le pido querecuerde que toda esa gente no responderá por ustedmás tarde. 56
  47. 47. AVIVANDO LA LLAMA Frecuentemente se oye: "La bendición de Dios seac o n v o s o t r o s " , c o m o s i e l q u e l o d i c e t u v i er a u n aautoridad directa de Dios para bendecir y dar la abso-lución de hechos consumados. ¡Dios ha de estar terri-blemente ocupado! Esta gente es exactamente comocualquiera de vosotros, ni mejor ni peor quizá. Puedeser que estén engañados y que piensen que, porqueusan el cuello al revés, lo de atrás para adelante, o leenun libro automáticamente se convierten en santos. Tener conocimientos de metafísica no significa nece-sariamente ser un santo, ya lo sabemos. De acuerdocon la leyenda, el mismo viejo Satanás sabe una o dostriquiñuelas de corte metafísico y no por eso ha dellamársele santo, en manera alguna en el sentido co-rrecto. Yendo al fondo del asunto, cualquiera puedeaprender cosas metafísicas, no importa lo mala que lapersona sea; para aprender tales cosas, no es indispen-sable poseer cierto grado de espiritualidad primero.Pero una grande y misericordiosa Providencia casisiempre —no siempre, pero casi siempre—, arregla todode manera tal que, si un villano empedernido estudiametafísica, lo trasforma primero en simplemente villa-no y, a medida que el tinte se le va aclarando, puedellegar a mostrar el tipo decente que lleva oculto. Nohay que creer los anuncios sobre el "Santo Fulano queahora es Swami". Un Swami es un señor, ¿no es así?No es ningún título místico; esa pequeña palabra,Swami, en realidad tiene influencia sobre una cantidadde personas, pero vosotros no os dejéis engañar porella. Y ahora aquí veo otra pregunta que, en realidad,acabo de contestar. Ella es: "Dígame por qué no debepracticarse la metafísica en grupos y debe hacerse sóloindividualmente". Ya he contestado eso, pero quizá pueda agregar algotodavía. Hace poco recibí cierta p-opaganda de ungrupo que quería que me asociara a ellos. Se jactabande nuclear diversas categorías de gente y todos medita- 57
  48. 48. LOBSANG RAMPAb a n j u n t o s . ¿ H a b é i s l eí d o a l g u n a v e z m a y o r n e c e -dad? ". . . todos meditaban juntos". Bueno, si hubierantenido la más mínima noción de metafísica, hubieransabido que no podían meditar ju ntos. ¿Sabé is porqué? Cada humano irradia energía, irradia ondas, on-das de pensamiento, ondas de prana; y cada uno es,hasta cierto punto, telepático. De manera que, si setoma un grupo de gente meditando sobre sus propiosasuntos, evidentemente confundirán sus objetivos, locual hace imposible realizar una meditación individualútil. Esto puede ser corroborado en las multitudes. To-memos una tribuna de fútbol, por ejemplo; en ellapodréis observar unos miles de sujetos normales, algu-nos bastante equilibrados y otros tan locos como unacabra, todos reunidos. Piensan en el juego y de prontosucede algo, alguien imagina determinada cosa y ladice y se produce una personalidad repentina de gru-po: histeria colectiva. La gente cae y es pisoteada,destrozan las instalaciones, se produce el caos y lamuchedumbre se abalanza hacia la salida gritando, vo-ciferando y atropellando todo lo que encuentra a supaso. Más tarde, cuando la multitud se dispersa, losresponsables, con horror y vergüenza, se preguntan quépudo haberles ocurrido. Exactamente igual sucede con los que meditan engrupo. Cada uno, pensando en determinada cosa puedeprovocar la ley del Efecto Inverso. Me refiero a "pen-sando la misma cosa". El simple acto de meditar essuficiente porque, si uno está meditando, realiza unacto determinado, y cada persona que medita imprimesu propio genio a la forma del nuevo pensamiento y ala personalidad de grupo y, a menos que se trate depersonas ampliamente ejercitadas —rara vez lo son—,que puedan dominar las cosas, se produce toda suertede reacciones nerviosas resultantes de la reunión. Portanto, repito, si queréis que ésta sea vuestra últimavida en la Tierra no os asimiléis a grupos o cultos 58
  49. 49. AVIVANDO LA LLAMAvivid vuestra propia vida, aceptad vuestras propias res-ponsabilidades y tomad vuestras propias decisiones.Oh, sí, de todas maneras, no desechéis el consejo,tened en cuenta las diferentes opiniones y decidid porvosotros mismos. Entonces, cuando abandonéis la Tie-rra y os encontréis en el Salón de las Memorias,sintiendo que vuestras rodillas tiemblan y se entrecho-can por el miedo y esperéis el juicio de vuestro Super-yó sobre vuestros pecados, por omisión o comisión,podréis hallar algunas palabras de propia alabanza ydecir: "Sí, sí, me alegro de haber seguido el consejode Rampa. Después de todo, él tenía razón". El día terminaba y "la Familia" se hallaba reunidajunto al lecho del anciano. Cleopatra dirigía su miradahacia afuera, a los barcos en el puerto; Tadalinka yacíaen los brazos del anciano, Ma dejó las primeras páginasdel escrito que había estado leyendo y casi simultánea-mente Buttercup hizo lo propio con la copia quetambién había estado leyendo. Y bien —inquirió el anciano—; ¿quép i e n s a n d e esto? M a s e f r o t ó l a o r e ja y d i j o : — E s t á b i e n , m e h ahecho reír. Y tú, Buttercup, ¿qué piensas-de eso? ,d i j o e l anciano. Buttercup... bueno, ella paseó la vista por el escritonuevamente y luego miró al anciano mientras decía:"Usted se repite. Esa parte sobre los metafísicos quelucran ya había sido dicho más o menos en Más alládel Décimo". Por supuesto que me repito —dijo ela n c i a n o airadamente. "¿Cómo puedo saber si lapersona que está leyendo este libro ha leído Más alládel Décimo"? Y estas cosas, a mi modo de ver, son tanimportantes que se justifica plenamente una reiteración.Después de todo, en la escuela el maestro no secontenta con decir algo una sola vez esperando quesea suficiente para que el alumno lo recuerdeeternamente Lo repite 59

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