Hola, soy profe de un concertado

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  • Soy profesor de un colegio concertado, y entré en mi puesto por mi formación y mis méritos profesionales, no porque conociera a una monjita, ni tampoco por un examen que selecciona a través de un sorteo de lotería. Soy profesor de un centro concertado, y no me presento nunca a las oposiciones, porque considero que es un sistema injusto que premia más la suerte que los méritos o la vocación profesionales, a diferencia de lo que ocurre en esa Finlandia que citas. Tengo muchos amigos en la pública, amigos que a pesar de estudiar durante años, sacrificando su vida personal, no conseguían pasar las oposiciones por no tener suerte en la lotería. O han estado años yendo de aquí para allá sin estabilidad ni perspectivas de futuro inmediato. Mi vocación siempre fue ser profesor, pero también tenía claro que no quería estar media vida estudiando y dando vueltas por todas partes, sin poder hacer planes vida según mi propia voluntad; esto para mí sí que no tiene precio. Si tú elegiste libremente que para ti sí merecía la pena, a mí me parece bien. Soy profesor de un centro concertado, y entiendo que la sociedad demande que no haya centros concertados, y que la enseñanza religiosa (o no, que también hay centros concertados laicos) deba ser elegida libremente y no por obligación. Pero los gobiernos nacionales y autonómicos (que por cierto forman personas que no son funcionarios seleccionados por un examen, sino a dedo por sus partidos) no dedican fondos suficientes para acabar con los conciertos, fondos que permitirían a la pública absorber al alumnado que demandaría centros públicos si se perdieran los conciertos sin tener que poner ratios del siglo XIX ni comprometer la calidad de la enseñanza. Yo, como profesor de un centro concertado, no pido nada de equiparación ni cosas así. No quiero el respeto ni el sueldo de un funcionario, pues no lo soy. Quiero que se me pague por mi trabajo, un trabajo que elegí libremente y que desempeño sin criticar a mis compañeros y compañeras que igual de libremente decidieron entrar en la pública. Yo no decidí trabajar aquí por el sueldo, ni las vacaciones, sino por educar a niños y niñas. Soy profesor de un centro concertado, y en mi colegio hay alumnado de todas las clases sociales y todos los colores de la piel humana, de familias religiosas y de familias ateas, de altas capacidades y de altas dificultades, y atiendo a todos según sus necesidades y dentro de lo que dan de sí mi capacidad, mi formación, mi cariño y mi esfuerzo. Soy profesor de un centro concertado, y quiero que mi alumnado aprenda a afrontar la vida, en lo académico y en lo personal. Me implico con mi alumnado porque amo mi trabajo, y no porque me obligue una monjita. Procuro que mis alumnos y alumnas no sean tratados como números, sino como personas, y tengo libertad de criterio a la hora de evaluar y calificar, pues las monjitas confían en la profesionalidad que he demostrado desde que me contrataron. Y nunca apruebo o suspendo por la cara a mi alumnado, ni por decisión mía ni por presiones de las monjitas, sino que me dedico a enseñar y ayudar lo mejor que sé y puedo para que superen sus dificultades y salgan adelante. Y si mi alumnado suspende me preocupo porque significa que no estoy atendiendo bien a sus necesidades, no porque se enfaden las monjitas. Me da igual si cobras más o menos que yo, si trabajas más o menos que yo, o si crees que por trabajar en un colegio concertado he comprometido mis ideales. Tú te fuiste de casa y abandonaste familia, novio/a, esposo/a, hijos/as o lo que sea que dejases atrás en tus años de interinidad, y a mí me parece bien si es lo que libremente aceptaste. Tú elegiste tu futuro igual que yo elegí el mío, y por ello no eres ni mejor ni peor que yo, sólo distinto. Cada uno debe intentar ser feliz en su trabajo, creo que es lo verdaderamente importante. No pretendas ser más que nadie porque te tocara una lotería, y da gracias a quien creas oportuno por que ese día saliera tu bolita.
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  • Hola, soy funcionario de la Escuela pública y me gané mi puesto por una oposición hace mucho tiempo. Anteriormente conocí a una monjita.
    Yo, que soy más ateo que La Pasionaria, que vivo en pecado y que se lo comuniqué a aquella monjita, me permitió trabajar en su colegio durante muchos años, respetando mi postura y enseñándome que yo también debía respetar la suya. Nunca se me obligó ni se me pidió nada relacionado con la religión. Solo dar lo máximo como maestro.
    Lo mismo que hago ahora lo hice entonces. Cierto es que había mucho profesor que no había demostrado nada para estar en su puesto y que las aulas están masificadas y que no se airean los problemas internos porque, en definitiva, la rentabilidad empresarial es un valor más y la religión otro valor a añadir. Pero es una opción estar en un colegio así. No te gusta, vete a la pública.
    En la pública se ofrece una libertad ideológica y un profesorado que ha tenido que pasar unas oposiciones que, se supone, ha seleccionado a los candidatos. La formación continua profesional es mucho mayor pero no muy eficaz, realmente.
    Es otra opción, igualmente respetable. Las 2 opciones privadas y públicas deben coexistir. ¿Concertada? La culpa no es de los colegios sino de los responsables que permiten opciones de escolarización que no son acordes a la realidad.
    El maestro de la concertada tiene una carga lectiva mayor que el de la pública, cuesta más rendir y los problemas pueden ser muy diferentes a los de centros públicos de entornos más deprimidos. El maestro de la concertada es otra víctima que quiere lo mejor para los alumnos pero tiene una ratio que le supera, no tiene medios para atender a la diversidad o al menos no todos los que desearía y si muchos medios de cara a la galería (aparatitos electrónicos, pizarras digitales y otros que en muchos casos se utilizan poco y mal).
    No es una batalla entre maestros de la pública y de la concertada. Es una batalla por conseguir lo mejor de nuestros chavales, que son los que nos pagarán las pensiones, serán quiénes nos gobiernen cuando seamos viejecitos y serán los que eduquen a nuestros nietos.
    El problema está más allá, en los que organizan unas leyes injustas, donde reparten al alumnado de forma desigual, donde priman intereses muy por encima de los educativos, formativos y de competencia académica. Esos son los problemas. La monjita tiene la mejor voluntad y gestiona el dinero público de la concertada que se le ha permitido y difícilmente se llevará un duro que no sea suyo (aunque hay de todo en todo, claro).
    Por cierto, mi hijo va a una escuela pública. Y como buen maestro de la pública, tengo mi atención médica en el INSS y no tengo ningún seguro privado pagado con dinero público porque me parece incongruente. Ni yo, ni mi mujer, que también es del gremio.
    Respeto para todos los profesionales de la enseñanza que hacen su trabajo bien. Estén donde estén.
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Hola, soy profe de un concertado

  1. 1. HOLA, SOY PROFESOR DE UN COLEGIO CONCERTADOHola, soy profesor de un colegio concertado. No soy religioso yen realidad estoy en total desacuerdo con muchas ideas de laiglesia católica, pero soy profesor de un colegio de monjitas ydebo decirle a la madre superiora “amén, Jesús” una y otra vezpara conservar mi puesto. No soy religioso, pero me trago misprincipios y soy profesor en un colegio de monjitas. Soyprofesor de un colegio concertado. Tenía una novia y me tuveque casar con ella por la iglesia, pese a que ella habría preferidono casarse o hacerlo por el juzgado. Pero soy profesor de uncolegio concertado, no me critiquen, por favor, que no soyfuncionario.Hola, soy profesor de un colegio concertado. Antes no iba nuncaa misa, pero ahora voy todas las semanas a la eucaristía delcole, y además ayudo a las monjitas en su preparación ycomento el cura lo acertado de su edificante sermón al acabar.Antes nunca iba a misa, pero ahora soy profesor de un colegioconcertado, las monjitas me han hecho ver lo equivocado queestaba cuando no iba a misa, no me critiquen, por favor, que nosoy funcionario.En mi colegio hay más o menos los mismos problemas deindisciplina -falta de respeto de los alumnos y los padres haciami labor, falta de nivel, etc- que en un instituto público, pero lasmonjitas, que son muy buenas y muy amables con los papás, seencargan de que eso no se sepa. Soy profesor de un colegioconcertado, mi imagen y la imagen de mi colegio son muyimportantes, por eso tengo que callarme muchas cosas y nopuedo airear por ahí las faltas de respeto a las que me sometenlos alumnos o los padres, pues mi puesto se debe a ellos y lasmonjitas lo saben. Soy profesor de un colegio concertado,respétenme, que yo no soy funcionario, merezco más respetoque un funcionario.Soy profesor de un colegio concertado. El nivel de los alumnosbaja en picado a medida que pasan los cursos, pero no puedoexigirles todo lo que me gustaría. Las monjitas, que son unasseñoras muy listas y muy amables, saben que los papás quierenque sus hijitos aprueben. Por ello me presionan en las sesionesde evaluación para que incremente el número de aprobados, yyo se lo agradezco, pues lo hacen suavemente, casi ni lo noto, yademás lo hacen por mi bien. Las monjitas saben que si
  2. 2. apruebo a muchos alumnos, los papás estarán contentos y yotendré mi puesto asegurado. Así que, por favor, no mecritiquen, que yo no soy funcionario, yo soy profesor de uncolegio concertado.Soy profesor de un colegio concertado. Todos los años voy deexcursión con mis alumnos. A veces me gustaría decirle a lasmonjitas que no quiero ir, ya que mi labor es enseñar y noejercer de animador sociocultural. Pero las monjitas, que sonmuy buenas, saben que las excursiones ponen contentos a lospapás. Y me presionan para que vaya, y yo voy, porque lasmonjitas saben lo que es bueno para mí y hacen bien enpresionarme. Además participo en todas las funciones del cole,colaboro en montar el belén y canto villancicos en navidad comoel que más, porque eso pone a las monjitas contentas. Y lasmonjitas son buenas y me dan de comer, así que yo les estoyagradecido y canto los villancicos con mucho entusiasmo.Porque soy profesor de un colegio concertado, no me critiquen,por favor, que no soy funcionario.Soy profesor de un colegio concertado. Me presento a lasoposiciones una y otra vez, pero no consigo aprobarlas. Dicenque en la pública no hay monjitas, que allí puedo ser yo mismoy no tengo que fingir, que allí puedo tener independencia decriterio en mi vida personal y a nivel profesional. Por eso mepresento todos los años a las oposiciones. Y las monjitas losaben, pero no me lo reprochan, igual que yo tampoco les digoa ellas que me gustaría ser libre. Ellas me mantienen en elpuesto y me dejan que oposite porque saben que no es tan fácilque yo llegue a irme del colegio, saben que aprobar unaoposición es muy duro y necesitaría mucho tiempo paraprepararla. Así que procuran mantenerme siempre ocupado yme sobrecargan con miles de tareas de todo tipo a las que yonunca me niego. Sé que así nunca llegaré a ser funcionario,pero lo sigo intentando. Y ellas me lo siguen permitiendo,siempre que yo lo haga en secreto y no les diga a los papás quequiero ser funcionario. Las monjitas son buenas y me cuidan,saben que si me hiciese funcionario podría vivir de acuerdo conmis principios, en lugar de adecuar mis principios a como ellasme obligan a vivir. Y ellas me quieren, saben lo que es buenopara mí, por eso hacen todo lo posible para que yo no caiga enla senda del mal, para que no me haga funcionario. Por favor,respétenme, que soy profesor de un colegio concertado, yo símerezco respeto, yo no soy funcionario.
  3. 3. Soy profesor de un colegio concertado. Cobro un poco menosque los profesores funcionarios y doy alguna hora más de clase.Pero eso cada vez importa menos, pues a los profesoresfuncionarios cada vez les ponen más horas de clase y dereuniones, así que ya casi estamos igual. Y la diferencia en elsalario es mínima. Incluso puede que ahora estemos yaequiparados, pues a ellos les van a recortar la nómina y a míno. Además los sindicatos mayoritarios me defienden. Ellosdicen que a igualdad de trabajo debería haber igualdad desueldo. Por eso dicen que yo tengo que cobrar lo mismo que losfuncionarios y luchan para la homologación salarial entre ambostipos de profesores. Pero no luchan para que yo tenga quesuperar una oposición igual que los funcionarios si quiero ganarel mismo sueldo. Es curioso, porque con el recorte del salario delos funcionarios voy a conseguir aquello a lo que siempre heaspirado: ganar lo mismo que los funcionarios. Lo que pasa esque la homologación es a la baja. Pero no importa, porque lospolíticos me defienden y me dan prestigio y se van a encargarde que con el tiempo yo gane más dinero que los funcionarios.Porque es justo que les quiten el dinero a ellos y me lo den amí, ya lo verán, tarde o temprano lo conseguiré. Pero no mecritiquen, yo no soy funcionario, yo sí merezco respeto.Soy profesor de un colegio concertado. Los profesoresfuncionarios deben demostrar que se ganan el puesto según losprincipios de igualdad, mérito y capacidad. Yo no he tenido quehacer eso. Los funcionarios son tontos. Yo soy más listo queellos porque conocía a una monjita y ella me dio el puesto. Asíque no he tenido que competir por el puesto y demostrar misconocimientos en una prueba objetiva, simplemente he tenidoque hablar con la monjita y prometerle que voy a hacerle muchola pelota. Y la monjita me ha dado el puesto y yo se loagradezco, pues ella me cuida y sabe lo que es bueno para mí.Pero no me critiquen, por favor, que yo no soy funcionario, yo símerezco respeto, los malos son los funcionarios.Soy profesor de un colegio concertado. Los profesoresfuncionarios tienen la plaza fija y cobran del estado, pero se lohan ganado tras unas duras pruebas de selección. Yo tambiéntengo la plaza fija, la única condición que tengo que cumplirpara ello es sonreírle mucho a las monjitas, hacer lo que ellasme dicen en todo momento y mostrar una buena imagen paraque los papás estén contentos conmigo. Y si tengo que aprobar
  4. 4. a los alumnos que no saben, yo lo hago feliz, porque sé que asítengo el puesto fijo. Y además yo cobro del estado, igual que losfuncionarios, pero eso no importa, pues los papás tienen“derecho a elegir” y saben que yo doy una buena imagen y queen el cole de las monjitas todo es muy bonito y muy precioso ytodos somos muy felices. Mi conciencia me dice que no es éticodesviar dinero público para financiar un negocio privado comoes el colegio de las monjitas. Pero el “derecho a elegir” de lospadres es más importante que mi conciencia. Además lasmonjitas son muy buenas y han admitido a un par de niñosinmigrantes, pero lo hacen como obra de caridad, porque sonmuy buenas, y porque así justificamos ese desvío de fondos queen realidad sabemos que es inmoral. Y los papás lo entienden yno les importa, y seguirán mandando a sus hijitos aquí, porqueles gusta que haya un par de inmigrantes que pongan coloridoracial al centro, pero que no molesten mucho. Además así lospapás se sienten buenos cristianos y limpian su concienciaburguesa. No es como en los institutos públicos, donde hay másniños inmigrantes y varios gitanos, eso no les gustaría a lospapás, aunque los papás no son racistas. Y como los papás noson racistas, aquí tenemos dos alumnos inmigrantes, pero sólodos, que así se integran mejor, y todos somos felices viendo suintegración y todos los queremos mucho porque así los demássaben que somos solidarios y buenos cristianos. No mecritiquen, que yo no soy funcionario, yo sí soy un buen profesor,yo soy profesor de un colegio concertado.Soy profesor de un colegio concertado. Los profesoresfuncionarios pasan normalmente mucho tiempo de interinos, sinplaza fija y sin saber lo que les depara el futuro, antes de serfuncionarios. Y después de ser funcionarios también se pasanmuchos años cambiando de centro cada poco mientras están enexpectativa de destino. Y cuando les dan el destino definitivo yason bastante mayores y ya tienen familia, hipoteca y todas esascosas y se tienen que ir lejos, y dejarlo todo, pues la ley lesobliga a trabajar en el destino definitivo que les toque, quemuchas veces es muy lejos de su casa. Y a veces se pasanvarios años fuera hasta poder volver, y sólo ven a sus parejas ya sus hijos en vacaciones y en los puentes. Pero yo soy profesorde un colegio concertado. Yo siempre estoy en el mismo colegio,las monjitas me tienen mucho cariño y no me desplazan. Losfuncionarios son tontos por servir a la sociedad. Yo prefieroservir a las monjitas. Ellas son buenas y me mantienen siemprecerca de mi casa. Y lo único que me piden a cambio es que sea
  5. 5. un buen cristiano y que dé buena imagen. Y yo cumplo con ello,porque las monjitas me quieren mucho y yo a ellas también.Pero no me critiquen, por favor, que yo no soy funcionario, yo símerezco respeto, yo no vivo fiel a mis principios, pero soyprofesor de un colegio concertado, y por eso merezco másrespeto que un funcionario.Soy profesor de un colegio concertado. En Finlandia laenseñanza es totalmente pública y gratuita, salvo unreducidísimo número de colegios privados (no concertados) alos que van algunas personas que son una ínfima minoría. Y laenseñanza pública, gratuita, y donde trabajan profesoressimilares a los que aquí llamamos con desprecio “funcionarios”es allí muy prestigiosa y obtiene buenos resultados. Pero aquínos dicen que no es así, que la enseñanza privada siempre esmejor que la pública, porque en España en el fondo hay muchoelitismo aunque no nos atrevamos a decirlo, que queda feo deciresas cosas. Los políticos y la sociedad dicen que sólo es buenala enseñanza privada. Y los papás quieren por eso mandar a sushijos a un colegio privado. Pero además los papás exigen queese lujo se lo paguemos todos los españoles con nuestrosimpuestos, pues ellos tienen “derecho a elegir”. Por eso es tanimportante que los funcionarios se queden sin dinero y me loden a mí, porque la enseñanza privada no es mejor que lapública, pero los papás la prefieren para que sus hijitos tenganmejores oportunidades que los de los demás, para que ya depequeñitos se relacionen con “gente bien” y empiecen a escalarun poquito en la sociedad. Además a muchos papás no lesinteresa realmente que sus hijitos aprendan, sólo les interesaque obtengan el título y que hagan “buenas amistades”. Ytienen razón, porque en España muchas veces los que lleganmás lejos no son los más inteligentes, ni los más preparados,sino los que tienen más “contactos” o los que tienen más caradura, como muchos políticos, que sí llegan lejos y ganan muchodinero aunque sean unos ignorantes de impresión. Y en uncolegio privado los papás se creen con derecho a exigirme cosasporque saben que es como si fuesen mis clientes, y el clientesiempre manda, y si hace falta compran el título, y yo lo sé, séque ellos son mis clientes, y por ello procuro vender ese títulobarato, pero sin que se note, para que los papás esténcontentos y crean que sus hijitos son muy listos. Los papássaben que si sus hijitos no aprueban, se los pueden llevar a otrocolegio privado concertado, así que yo sé que les debo mipuesto, y yo se lo agradezco, igual que a las monjitas, y
  6. 6. también hago lo posible para que los papás estén contentos ysus hijitos obtengan el título, aunque muchas veces se hayanesforzado mucho menos que un alumno de la pública paraobtenerlo. Y los papás saben que en la pública se puedealcanzar un buen nivel, pero sólo si el alumno se esfuerza, yellos saben que lo importante en España no es ser inteligente,estudioso o trabajador, saben que lo importante es tener“buenas influencias”. Por eso a mí el estado me da dinero y alos funcionarios se lo quita, porque el funcionario demostró ensu momento ser inteligente, estudioso y trabajador, mientrasque yo lo único que tuve que demostrar es que conozco a lasmonjitas y que he sabido buscarme “buenas influencias”, y esoes lo que importa.Así que respétenme, por favor, que yo no soy funcionario, yo símerezco respeto, pero los funcionarios no, ellos estudiaron y yoconocí a una monjita, yo soy profesor de un colegio concertado,yo soy buen profesional y los funcionarios no.

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