José Wilder Peña Ortega
JUAN YACHA
yotrashistoriasdeGuamallis
Segunda Edición
Corregida yAumentada
José Wilder Peña Ortega
JUANYACHA
y otras historias de
Guamallis
Segunda Edición
Corregida y Aumentada
2009
Juan Yacha y o...
PREFACIOALA
SEGUNDAEDICIÓN
A José Antonio
PREFACIOALA
SEGUNDAEDICIÓN
Transcurridaunadécadadeinfortunio,undía
desperté como de un sueño o me evadí de
una pesadilla. ...
(elevaciónquedicenestáformadoporlatesta
de un felino en que sobresalen sus orejas),
son dos vecinas distantes. Carhuacocha...
Como científico social -dizque eso
forma la antropología-, descreo de la
metempsicosis,latrasmigracióndelasalmas,
la reenc...
reciprocidad. Mauss, Sahlins, Godelier
trataron sobre el tema académicamente y su
lectura resulta inextricable en el lengu...
sobre Don Juan Yacha, indio noble,
exaccionado, conquistador, hombre de
ingentes caudales, dueño de abundante
ganado que m...
de alguna calidad, de entre ellos debo
mencionar a Edilberto Huertas Clemente y
RaúlVergara Rubín, así como aAndrea del
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JUAN YACHA
... aparte de la fe,
todo es baladí
en el camino de alcanzar lo anhelado
JUAN YACHA
A Lucía Beatriz
Lasprimerasreferenciasquesobreéltenemos
seremontanalsiglodiecisiete,enlascrónicas
quesobresusvi...
Y descubrió lo que acontece con un hombre
pobre: todos lo compadecen, pero nadie lo
socorre.Algunosafirmanquesuesposaestab...
Alguna versión cuenta de una
conversaciónhabidaentrelosJircasWamanis
que protegen la zona, preguntándose quién
era ese pob...
- Cierra los ojos, al abrirlos estarás en
China Tancuy donde encontrarás una
canasta con frutas, cárgala y vuelve a
cerrar...
opiniones y, durante tres días, confiaron sus
vidas enteras sobre la manta que tendida al
suelolesservíademantel.Conformed...
de Gallococha un puma amenazador, al que
Juanacometiócongestodecididoymatócon
un golpe del cuchillo. Su sangre formó la
la...
Concluye aquí lo legendario. Lo
ocurrido luego, se pierde en el intrincado
decursodelohistórico,JuanYachafiguraen
los cens...
PÍO PARDAVÉ
¡Ah, vanagloria del poder humano, cuan
poco tiempo permanece
verde tu cima!
PÍO PARDAVÉ
A Isabel Priscila
Vivió sus primeros años, sin señal
extraordinaria alguna. Ni los cielos, ni los
elementos de...
cautivadora brida y siempre, todos los
domingos,aMisamuydemañana.
Sus usuales apariciones fueron
prolongándose.Frecuentómá...
del empuje de los vicios que venían en tan
numerosa compañía. Un solo ejemplo de
lujuria o de crueldad nos ocasiona un gra...
amor que le profesaba le había abierto los
arcanos que escondían los cerros.
Alsiguientedía,suponiendosusecreto
a buen rec...
argumento lo he plagiado de alguna tradición oral,
pero devaluando su valor en la traducción del
quechua –que preciso es r...
PABLO CURU
... hubieron de calmar su hambre
rumiando su sorda impotencia
y miseria.
PABLO CURU
Los hechos me fueron referidos por primera
vez en 1980, en un tambo llamado Izcarag,
durante una travesía cruza...
acémilasyganado-yparaeldescansodelos
viajeros una pared hecha de piedras unidas
con argamasa de barro negro de la zona,
do...
de pobreza, de desamparo total, impotencia
ydesnudezquesesientecuandohemossido
víctimasdeunrobo.
Unasensacióndeangustiainv...
a distribuir. Planificó con meticulosidad las
compras que efectuaría, cuáles concedería,
las que pospondría y aquellas que...
Laspapasfueronapareciendograndes,
lustrosas, bien formadas, en tan grande
cantidadqueexcedíatodassusexpectativas.
Ah,quépr...
La visitante –que resultó ser la madre
de Pablo- luego de discurrir algunas
simplezas, se despidió y se marchó.
Segurament...
TUMA GARAÑÓN
bajo las estrellas,
solos, furtivamente,
sabiéndose infieles y teniendo la puna
y su soledad por testigos
TUMA GARAÑÓN
En las sierras de Huánuco, así como en el
resto del Perú, los campesinos tienen lo que
modernamente llamamos ...
ellossequedaseunasemanamásparacultivar
la plantación y dejar lista la coca para la
próximacosecha.
Emeterio, el mayor de l...
Al día siguiente, como no querían
incurrir en gastos, prepararon su propio
desayuno, un poco de agua hervida con café
dilu...
Tuvo conciencia de la permanencia y
lacercaníadelave,porquevolvióaescuchar
su graznido ahora más corto y marcado.
Sipuysha...
enorme roca en la cima de una montaña, por
el que discurre un arroyuelo muy pequeño,
sin que nadie pueda explicarse de don...
agotar las preguntas que me fueron posible
formularypermutar,paradiscernircómoeste
relato fue distorsionándose y se convir...
TUMPAYSUY
... paradójicamente
sintió la presencia de la anciana
como una seudoestesia
TUMPAYSUY
A José Pedro
Llataestáubicadasobrelaconfluenciadedos
ríos, elTambos y elAco. Cerca, asentada en
un puente natura...
cuandonoformaranunaparadacompleta,al
menos aliviaría su labor. Sin más, pusieron
manos a la obra.
La ayuda de la anciana h...
inusual, tuvo la certeza de ver en esa nuca
una boca desmesurada, grotesca, con labios
enrojecidos.
Ahora todo encuentra e...
vivos colores, que correspondía a los del
joven que vivía en la margen del Marañón.
Se percataron también de la súbita
des...
INDICE
PrefacioalaSegundaEdición xxx
JuanYacha xxx
Pío Pardavé xxx
Pablo Curu xxx
TumaGarañón xxx
Tumpaysuy xxx
La presente Segunda Edición,
corregida y aumentada de
JuanYacha y otras historias de Guamallis,
se terminó de imprimir el
...
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Juan Yacha y otras historias de Guamallis, libro de cuentos, que tienen como base la tradición oral popular de Huamalíes provincia de Huánuco.
El autor de la obra es el antropólogo José Peña, persona muy vinculada al desarrollo e investigación etnográfica de la provincia y con una prolífica obra acerca de su querida tierra Huamalíes.

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  1. 1. José Wilder Peña Ortega JUAN YACHA yotrashistoriasdeGuamallis Segunda Edición Corregida yAumentada
  2. 2. José Wilder Peña Ortega JUANYACHA y otras historias de Guamallis Segunda Edición Corregida y Aumentada 2009 Juan Yacha y otras historias de Guamallis Segunda Edición - Corregida y aumentada Guamalli, voz del dialecto llatino del quechua que designa al falcoperegrinus,alquedebesunombrelahuanuqueña provincia de Huamalíes. Hecho el depósito en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2010- XXXX. Primera Edición, enero de 1999. SegundaEdición,enerode2010. Tiraje1000ejemplares. © (Autor - Editor) José Wilder Peña Ortega Jr. Lima Nº 328 Llata - Huamalíes - Huánuco. Printed in Perú. Impreso en el Perú.
  3. 3. PREFACIOALA SEGUNDAEDICIÓN A José Antonio
  4. 4. PREFACIOALA SEGUNDAEDICIÓN Transcurridaunadécadadeinfortunio,undía desperté como de un sueño o me evadí de una pesadilla. Debo señalar que fue mucho lo que este sueño, o pesadilla, me enseñó: el modoenqueforjómicarácteryfortaleciómi espíritu. En tono confesional expreso mi gozo infantil de reecontrarme con la lectura. La antropologíafueelefugioperfecto,pletórico decitasbibliográficas,referenciastemáticas, autoresrayandoelacademicismo,posiciones metodológicascontrapuestas,unaintrincada ruta de propuestas, contrapropuestas, ponenciasycomponencias. Descubrí en algunos, no muchos, de ellos la sabiduría popular en fulgurantes fragmentos literarios. Quedé perplejo al descubrir que algunos, en extremo pocos, pudieran graficar vívidamente el delicado esbozodelespíritudelindígenaperuano. Yvuelvoalosdíasdehorasmezquinas en el tráfago de la contemporaneidad. Y vuelve la necesidad de justificar las inútiles horas vespertinas, ahora por rutinarias. No puedelimitarseelviviramantenerseenvigilia, dormir,yantar,digerir,evacuar,copular,ylas demásfuncionesbiológicasquenosequiparan con nuestros congéneres bípedos. La presente segunda edición de Juan Yacha y otras historias de Guamallis, sólo testimonia mi falta de creatividad, pereza y torpezaenelexquisitoartedehilvanarfrases. Mis limitaciones quedan testificadas en las correcciones que aparecen en esta versión que, sin reparo, reconozco. La más importante es la nominación de las lagunas que figuran en el relato que da nombre a la presente publicación. Ciertamente Sacracocha es la más extensa al Oeste de Huamalíes,peroCarhuacochatienelamagia. UbicadasenambasvertientesdelMishiwala xxxx
  5. 5. (elevaciónquedicenestáformadoporlatesta de un felino en que sobresalen sus orejas), son dos vecinas distantes. Carhuacocha, unidaaTelarcochaporunmeandro,dainicio a una extensa quebrada. Su denominación tienelasuficienteambigüedadparaencerrar nuestro parentesco cultural con el corredor interandino que va hacia el Sur en losAndes Centrales. Hacia el Norte están Wamanin Jirca (doblementesagrado)yCarhuancho,quenos recuerdan aWallallo Qarhuancho poderoso rival de Pariaqaqa en el relato que tempranamenterecogieraÁvilaenHuarochirí. La denominación –según dicen los que allí viven y más saben- obedece a la presencia endémica de flores amarillas en abrigos rocosos.Sinembargo,yaPariaqaqaanuncia lafundacióndeLlatacomolinajesecundario queaseguresuavancetriunfalluegodeapagar la Bola de Fuego del Wallallo Qarhuancho conabundantelluvia. Otradelascorrecciones,nomenorpor cierto, es el nombre de las montañas a la que se alude en JuanYacha, digo de uno de ellos Warmi Tancuy, cuando en precisión debí anotar ChinaTancuy. Este falseamiento fue inducido por mi torpe conocimiento de las diferenciasentreelquechuayelaymara.Pido perdón por ello. Explicaestanarraciónelmodoenque se formó el Pumacocha e implícitamente conmemora la fábrica de Susucocha –agua nutricia-tancaraparaLlata.Justificaelrelato la existencia de las demás lagunas y formacionesgeográficasconunaingenuidad que sobrecoge. Sigueenmí,pues,lapreocupaciónpor disgregarlohistóricodeloimaginarioenlos relatos que animan las mentalidades de nuestros pueblos, ubicar el tenue lindel que depura lo mítico de lo real, lo imaginario de lo que en el decurso de la narración pretendemos es ficción. Que en conjunto fundaneluniversoyledanconsistencia. xxxx
  6. 6. Como científico social -dizque eso forma la antropología-, descreo de la metempsicosis,latrasmigracióndelasalmas, la reencarnación, la magia simpática u homeopáticayelanimismo.Sinembargome cuesta muchísimo, aun cuando busco sumergirme en este afán, dilucidar los complejos contenidos ideológicos, teóricos, conceptuales e históricos, contenidos en cualesquiera de nuestras narraciones populares. Todo compendio es una galería de gustos personales y el presente no pretende escapar a este sino. Los textos que reiterativamente presento, han sido compendiados muy torpemente. Reclaman tan solo para sí, su adscripción a la huanuqueña provincia de Huamalíes, pretensión vana por cierto. Permítaseme – como torpe justificación- declarar el cariño entrañable a la tierra de mi infancia, madre quealimentómiuniverso,miscreenciasylas demismayores. El último de los relatos de la presente serie, se ocupa del mito de la fecundidad. Como podrá advertir el lector, trata del recurrentetemadelafertilidadligadaalagua enlassociedadesandinas.Unaversiónlocal fuepublicadaporWillelmoRobles,delaque fuera recogida en Huarochirí por Julio C. Tello,auncuandomáslacónicaypobreenla amplitud de su alcance. Queda en ambos, execrada la rapacidad de Wampu al querer para sí toda la fuerza reproductiva. El relato que le antecede, bajo la fuliginosidad de un tema escabroso, es un himno a la estructuración de la familia. En nuestrascomunidades,dondelaorganización social es la más importante herramienta tecnológicaproductiva,laestrictadelimitación de obligaciones interpersonales está determinada por reglas de consanguinidad, afinidadyritualidad. Pablo Curu, pretende, narrando la aparicióndelosShiuriCurus,unaexhortación dramática contra las faltas a las reglas de la xxxx
  7. 7. reciprocidad. Mauss, Sahlins, Godelier trataron sobre el tema académicamente y su lectura resulta inextricable en el lenguaje ampulosoqueutilizalacienciaparatratarde articularlosvaloressocialescontenidosenun relato que propende ser elemental. He preferido mantener la perífrasis inicial aun cuando distraiga al lector no atento sobre el fondo del tema, creo que la calidez de una segundaediciónasíloexige. PioPardavé,esunrelatorecurrenteen la literatura oral de nuestras comunidades. Bajo la apariencia de una bella mujer con cabello dorado, ojos azules, piel blanca, aparece la diosa lunar, Mama Quilla, dueña delagua–otravezelagua-quevivifica,ahora en su versión nocturna, enseñoreada sobre losfenómenoscelestes.Sufinalesuntraslape de lo ocurrido al hombre rico con quien Huatiacuriseenfrentayvence,convertidoen unvenadohacemutiscondirecciónalAntiy fluctua de poderoso predador a presa de los hombres. Finalmente,elcompendioseiniciacon Juan Yacha, el Margo Garacog del mundo andino. Es interesante cómo el pueblo huamaliano le adscribe conceptos y particularidadesquelohacensingularyvalidan su originalidad.Tiene los componentes que lo hacen un mito de origen para el pueblo llatino.Estánallílaperplejidadantelainmensa cantidad de ganado habido en las punas del distrito, la determinación del espacio geográfico, del área cultural, del dominio ecológico productivo, el establecimiento de reglas en las relaciones comunales y tercamente nuestra fe en nuestros Jircas y Wamaniscubiertosconelmantodelsantoral católicocristiano. Sobre Juan, debo señalar que en el Archivo General de la Nación existe un expediente promovido por su biznieto José Manuel de Rojas Yacha (injustamente bientratado) pretendiendo retomar para sí el kurakazgodesuseñorbisabueloylosbienes por él habidos. Durante el proceso judicial desarrollado, diversas personas notician xxxx
  8. 8. sobre Don Juan Yacha, indio noble, exaccionado, conquistador, hombre de ingentes caudales, dueño de abundante ganado que más de contarlos los medía en los corrales que tenía en las pampas adyacentes a Carhuacocha. Lo histórico, realmente, resulta ser más fantástico e inverosímilquelaversiónaquírecogida. Esta segunda edición corregida me permite, con pomposa solemnidad, abjurar de los conceptos altílocuos expresados en la Presentación de la primera versión. De ser ello posible, ruego sean olvidados o considerarlospárrafoscorruptosinterpolados por algún genio malévolo o dados por no publicadosenelbondadosoolvidodellector acusioso. Reitero aquellas pocas razones que a miparecertienenvalidez,cuandoexpreséque el pretender constreñir en un texto la multiplicidad de sensaciones que encierra la grandiosidad de un paisaje o la profundidad deunsentimientoesundevaneoesforzadoy decadente.Sinembargo,loshombreshemos pretendido–sinéxitoalguno-,unayotravez, encerrar en una tediosa sucesión de cientos depáginasunaimagenperfectasinlograrlo. Menoslícitoes,todavía,sugeriralguna moralidad a los textos propuestos, ésto los deformaylosfalsea.Losrelatosqueocupan nuestra narrativa son fantasías puras que no buscan justificación alguna. Si acaso algo pueda justificarlos es la confluencia de la realidad y el arte, las momentáneas confluencias del mundo imaginario y del mundoreal–delmundoqueeneldecursode la lectura simulamos es real-. Qué nos importanloshechosincreíblesytorpessinos consta que han sido ideados no para sorprendernuestrabuenafesinoparadefinir lospersonajes;nuestracreenciaenellossalva todaslasdeficiencias. Expreso mi profundo agradecimiento a quienes con el generoso despliegue de su conocimiento y tiempo enriquecieron esta ediciónconvirtiéndolaenlegibleyfiduciaria xxxx
  9. 9. de alguna calidad, de entre ellos debo mencionar a Edilberto Huertas Clemente y RaúlVergara Rubín, así como aAndrea del Carmen Peña Alvarado. Agradezco, asimismo,alaEscuelaNacionalSuperiorde Folklore «José María Arguedas» por dispensarme el uso de la membresía institucional en esta publicación. Los yerros incurridos son de completa responsabilidad mia, por los que nunca seré vituperado suficientemente. Expresomisdisculpasanticipadaspor pareceraquíperipatético,ridículoyafectado. Reitero que ni los temas ni las narraciones mepertenecen,siacasoalgopuedajustificar estasegundaediciónessuusocomomaterial didáctico en alumnos de niveles iniciales.A ellos, pido su benevolencia por lo laboriosa que pueda resultar su lectura. xxxx
  10. 10. JUAN YACHA ... aparte de la fe, todo es baladí en el camino de alcanzar lo anhelado
  11. 11. JUAN YACHA A Lucía Beatriz Lasprimerasreferenciasquesobreéltenemos seremontanalsiglodiecisiete,enlascrónicas quesobresusviajesporestosparajeshiciera el cura Gutierrez de Castro. Confusos años en que mineros y vagabundos españoles, burlandoleyesyprohibiciones,seinstalaron en las sierras de Huamalíes. Fundaron pueblos e instalaron frailes que redujeron a los indios para la cura de sus almas. No es intenciónreferirnosalaveracidadhistóricao procedencia de estos hechos, nos basta consignarlos. JuanYacha figura en los censos de la época, Cacique Principal en uno de estos pueblos: Llata; extraviado en una meseta a 3500 metros de altitud, rodeado de precipicios profundos que lo llenan de un sobrecogedor paisaje y, al mismo tiempo, lo hacen infecundo para la agricultura. Sin minería significativa, sus habitantes pugnan desde aquellos tiempos entre la miseria y el trabajosinhorizontes. España, que nos trajo consigo el dolorosotrabajo,trajoasimismoelconsuelo. Acompañóalahuestecivilizadoraoccidental ycristianalaesperanzadelafecatólicaenla imagendeunamadre:laSantísimaVirgendel Carmen, a cuya advocación celebraron pompas en su honor. Mas, en la miseria aun el consuelo es una carga; alguien debe sufragar los gastos en la celebración y fue Juan Yacha el espontáneo (o el espontáneamente elegido) paraasumirloelañopróximo.Algunosdicen que asumió la realización de la fiesta entusiasmado por los ríos de alegría líquida en que se había sumergido. Durante los siguientes doce meses fatigósussementeras,extenuólafecundidad de sus animales, se agotó en trabajos de jornalero:para,alfinal,descubrirsupobreza. xxxx
  12. 12. Y descubrió lo que acontece con un hombre pobre: todos lo compadecen, pero nadie lo socorre.Algunosafirmanquesuesposaestaba embarazada,loqueincrementabasutensión y angustia, había recurrido a todos sus allegados obteniendo de ellos muchas, muchaspalabrasdeconsuelo,peronoayuda. No se arredró. Dando soltura a su carácter altivo, confiando en su fortaleza y sabiéndose escogido por la propia divinidad comoinstrumentoparalacelebración,partió en busca de empleo y paga. Sedirigióalacosta–latradiciónnolo consigna,peroesimposiblequeasínofuera- por la ruta que tomó. Lo refieren junto al espejodecielollamadoCarhuacocha,amás de 4600 metros de altitud; allí, unida por un meandro, existe una laguna llamada Telarcocha, en uno de cuyos extremos hacia el Este se ubica un área pantanosa llamada Telarcuchu, en uno de sus recodos, a su vez, se halla un abrigo rocoso conocido por Telarmachay. En este lugar se reunió con el atardecer, la soledad y el viento y lleno de luna llena, esperó el transcurrir de la noche. Otrosdicenqueesteviajefueenbusca de la ayuda de su hermano, quien poseía un hato de ganado ovino en esos parajes.Asu llegada, lo recibió con palabras de recriminación por su malhadado talante de querer ser Mayordomo en una festividad no reservada a los pobres. Al terminar la tarde, hay una hora mágicaenquelapunaestápordecirnosalgo; nuncalohaceoquizálodiceinfinitamentey no lo entendemos o tal vez lo entendemos pero no lo podemos expresar en palabras, como una música tenue cuya melodía bulle en nuestra memoria pero no logramos recordar. JuanYacha, sentado en un recodo de la cueva, tanteando las hojas de coca que traía consigo, se dejó al pasar de las horas. Fue saturándolas con imágenes de bienestar ybonanzaeneldulceensueñoquematerializa la prosperidad al alcance de los dedos y que sin embargo no puede asirla. xxxx
  13. 13. Alguna versión cuenta de una conversaciónhabidaentrelosJircasWamanis que protegen la zona, preguntándose quién era ese pobre hombre dormido en un lugar taninhóspitoydelconocimiento,porunode ellos,delabondadquealbergabasucorazón. Conversaciónque,dicen,definiólasuertede Juan. Quedamente,sinsobresaltosniruidos delatores, se supo acompañado por un anciano de luenga barba, cabello crecido y cano, cubierto por una pacucha multicolor, chamarradecordillate,pantalóndemontary una manta terciada a la bandolera. Sin extrañarse,prosiguieronlaconversaciónque percibieroniniciadadesdesiempre. Juan,lecontóalancianosudesánimo, tradujo entre balbuceos su recién entendida pobreza material y le reveló en la fuerza de su expresión la firmeza de su carácter. El anciano, al inicio, le escuchó socarronamente, luego con curiosidad, para que finalmente con aire de bonachona protecciónseidentificaraconél. Repentinamenteseentusiasmó. Con desencadenado frenesí le refirió en un ininterrumpido parloteo ser el Jirca Wamani, protector de los cerros. Intercalando palabras y gestos, dijo poseer riquezas nunca vistas, que ofreció entregárselas a cambio de participar en una particularporfía. Le propuso masticar coca ininterrum- pidamentehastaqueunodeellosdesistierao que doblegado por el cansancio o el sueño, abandonaselareunión. Juan, que había ya traspuesto el dintel de la verosimilitud, dejándose llevar por el entusiasmodelanciano,sindiscernir,asintió. Entonces le fueron dadas las instrucciones: xxxx
  14. 14. - Cierra los ojos, al abrirlos estarás en China Tancuy donde encontrarás una canasta con frutas, cárgala y vuelve a cerrar los ojos; al abrirlos, estarás en Orgo Tancuy, donde estará esperándote unfardodecoca,cárgalotambién;luego, al cerrar y abrir los ojos, nuevamente estarás aquí. Ciertas versiones, que pretenden y afirmansermásprolijasendetalles,afirman que las frutas fueron doradas naranjas. Otros dicen que por indicación del Jirca,Juanrealizóesteviajecabalgandosobre un venado macho, considerado éste la cabalgadura del Jirca, el cual más que correr vuela por los aires. Referir con rasgos de credibilidad los hechosdeesteviaje,osuspormenores,sería difícilyseguramenteimprocedente.Unrasgo de lo sobrenatural es su irrealidad, que la saturaylaempañaanulandosuverosimilitud. ¿Cómopodríaserlo,siquiénloejecutóacaso en algún momento creyó en él? Tenemos la convicción que se aferró a su posibilidad y ello lo hizo practicable.Aparte de la fe, todo es baladí en el camino para alcanzar lo anhelado.Así pues, estuvo de regreso. Losmásancianos,ahora,confirmanla realizacióndeesteviaje,dicendelacercanía delTancuy,puesendíasdelluvialostruenos que retumban en la montaña son claramente audibles en la puna, conocen la secreta ubicación de piedras que a modo de campanasnoticianlaslluvias,rayosytruenos al fondo de la quebrada en el Tancuy. Así pues, bien pudo Juan hacer este viaje. Luego, al anochecer, sentados a la luz deunalumbre,abrigadosporlacalidezdela charla, distraídos y encandilados por argumentos intrascendentes, empezaron a charlar, entre tanto masticaban la coca. Conforme compartieron las verdes hojas, compartieron también las horas, comentarios, anécdotas; conjugaron xxxx
  15. 15. opiniones y, durante tres días, confiaron sus vidas enteras sobre la manta que tendida al suelolesservíademantel.Conformediscurría el tiempo, Juan se fue liberando de pesadumbreydesánimomostrandounalma fortalecidaporelejerciciodeunavidafrugal, con la aspereza que da una existencia llena de privaciones y forjada en el ejercicio de vencer los elementos de la naturaleza para arrancarle sus frutos; a la vez, que sensible a la belleza del paisaje que estalla en un caleidoscopio de formas y colores así como lamúsicaenelarmoniosocantodelospájaros y el dulce silbido del viento cuando bate las hojas de los árboles o se filtra entre la paja de la puna. Al tercer día, el anciano fue adormeciéndose, poco a poco, desadver- tídamente. Entre tanto Juan, al abrirse en la conversación, fue sintiéndose cada vez más liberado,lúcido,menostenso. Percibióunchasquido,distraído,muy suave y vio rodar a los pies del Jirca su iscupuru, la calabacita que le servía para alcanzarse la cal. Tornó la mirada y vio al anciano, quieto, dormido, con los brazos laxos, extendidos junto al cuerpo. ¡Te vencí! ¡Te vencí! Lo despertó sin mayor demostración de alegría que el convencimiento de haber vencido, aun sin comprender en qué. El anciano aceptó el hecho; con una maldisimuladaalegría,adoptóunaposición máscómodaydurmióprofundamente. Alsiguientedía,bajounlímpidocielo, elancianoledijo: - Toma este cuchillo. De la laguna saldrá un puma al que tendrás que matar y desollar. Luego saldrá un carnero macho, negro, al cual también matarás; finalmente, aparecerá un carnero blanco. Déjalo. Al restallar la huaraca del Jirca, salió xxxx
  16. 16. de Gallococha un puma amenazador, al que Juanacometiócongestodecididoymatócon un golpe del cuchillo. Su sangre formó la laguna de Pumacocha y su altiva cabeza degollada, las alturas del Mishihuala.Aotra señal del Jirca, salió de las aguas del Telarcocha un carnero macho negro al que también Juan dio muerte, de la sangre manada se formó Yanacocha, cuyas aguas discurren al Orcco Mayo. Cuando Juan desollóaestosanimales,arrojólostestículos a un costado del Uchpa Janca, de los que se formaronGorotáncochayVinchuscocha. Algunos ancianos, a quienes conocimos en nuestra infancia, decían saber mássobredetallesdeloqueallípasóenrelatos que se han diluido en el tiempo y las generaciones. No terminaremos de execrar lascircunstanciasqueimpidieronrecogerlas y registrarlas.Ahora, no podemos discernir el modo en que se entrelazan la ventura que encierraWakacocha,nientenderlosmalignos designioscontenidosenGallococha,ocómo el Inca ordenó la formación del Llama Goshparanan. Y,así,aunpenetrantesilbidodelJirca, traselcarneromachoblanco,salierondeuna paqarina al borde de Carhuacocha, una infinitafiladeovejas,deunaenuna,deados y de a tres; medrosas, bajando los ojos y el hocicoalsuelo,yaquelloquehizolaprimera lo hicieron las demás: llenaron los corrales naturales que allí habían, arrimándose entre ellasinofensivasytranquilas. Fueron llenando los corrales que estaban allí desde inmemoriales épocas: el másgrandellamadoAlmud,otromáspequeño llamado Celmín; el siguiente, Real Mati; un cuarto, Medio Mati; un quinto, Purashnín y el más pequeño conocido por Aptaynín. CuandoJuanviocolmadosloscorralesysin saber dónde guarecer más animales suplicó a su benefactor para que cesaran de seguir saliendo.ElJircaleordenóquesellaralasalida colocandosupiesobreunapiedra,marcando desde entonces la huella de su talón en señal de hartura. xxxx
  17. 17. Concluye aquí lo legendario. Lo ocurrido luego, se pierde en el intrincado decursodelohistórico,JuanYachafiguraen los censos como Cacique Principal de Llata, ¿voluntario? benefactor de la Parroquia del Espíritu Santo, a cuyo favor deja en Buenas Memorias la totalidad de los corderos que sumanmásdecincomilcabezas,conlosque se instituiría la Cofradía de la Virgen del Carmen,origendemuchasfortunaslocales. Su recuerdo se diluye en los hechos inmediatos posteriores como diluida quedó la festividad hecha; no quedan rastros de los toros que se lidiaron o los fuegos artificiales quemados o la belleza de las doncellas que durante tres días danzaron al son del arpa y de los violines; tampoco queda recuerdo de la carne consumida en pantagruélicas comilonas, ni siquiera huellas de la mar de aguardiente ingerido en los días que duró la festividad;sólopermanecetercamentevívido elrelatoquepuntualmentehemosreferidoy, enmanosnotanpías,lafortunainiciadacon JuanYacha. xxxx
  18. 18. PÍO PARDAVÉ ¡Ah, vanagloria del poder humano, cuan poco tiempo permanece verde tu cima!
  19. 19. PÍO PARDAVÉ A Isabel Priscila Vivió sus primeros años, sin señal extraordinaria alguna. Ni los cielos, ni los elementos de la naturaleza –tan pródigos en señales-dieroncuentadesuexistencia,dela extraña estela que dejaría su vida. Desconocemos quienes fueron sus padres –y no queremos inventarlos-; podemossí,afirmarquesunombrefue–oél quisoquefuera-PíoPardavé.Bienformado, de porte atlético, continente altivo, parco en el hablar y absolutamente pobre. Forjarían su carácter la carencia de bienes materiales y aquel género de vida de brindarle al cuerpo lo indispensable para su subsistencia. Comía sólo para calmar su hambre; el aguaclaradelmanantialbastabaparacalmar su sed y servía su pobre choza para defenderlodeloselementosdelanaturaleza. Dueño de su pobreza, no tuvo aquello que de manera superflua fuera un afeite o eleganteatavío. Subsistía del recojo de leña en los bosquecillossilvestreshabidosenlaquebrada en que moraba al fondo de un precipicio circundante al pueblo del Espíritu Santo de Llata, en la sierra central. No se tuvo por pobre entre tanto no deseaba más de lo que tenía,sincodiciarloajeno. Algunatarde,apareciósinlasacémilas quesolíanprecederloy,sinquenadiereparase en él, encaminó sus pasos al bazar de la población. Luego, como azorado, retornó a su casucha con un lío de ropa nueva bajo el brazo. A partir de entonces, apareció día tras día, ora elegantemente vestido, ora cabalgando un brioso corcel enjaezado de xxxx
  20. 20. cautivadora brida y siempre, todos los domingos,aMisamuydemañana. Sus usuales apariciones fueron prolongándose.Frecuentómáspersonasyfue tolerado en los círculos de amistades. Pausadamente, pero sin tregua, fue arrastrado, debido a su prosperidad, por las gentes que siempre asisten a los festejos. Le fueron multiplicadas las celebraciones,desdobladoslosmotivospara festejos, aun lo insulso, en los que él, Don Pío Pardavé, gastaba. Solicitado y rodeado de afectos impersonales,supodeladulzuradelhalago. Enmediodelamelifluaembriaguezdel poder, hizo traer desde lejanas tierras una campana para lucirla en la torre de la Iglesia Matriz,dijeronquehastanombretenía:María Angola.Y, aunque nadie supo explicarle ni explicarse el nombre, poco importó. La celebración de su tañido marcó un hito entre las demás y la farra siguió su curso. El contacto con la turba lo fue contaminando, puesto que se fue confiando aellasincuidado.Jamásvolvióconelmismo temple de alma con el que a ella hubiera acudido.Notuvoconcienciaqueeltratocon la multitud era dañosa, que entre quienes la componen no había ninguno que dejase de recomendarnos un vicio, o sin que lo advirtiéramoslodejaraimpresoennosotros, manchándonos.Y,aunmás,quenohabíanada más perjudicial que las celebraciones –para él tan frecuentes- puesto que en ellas, por medio del placer, los vicios penetraban más cómodamente. Sin conciencia, fue tornándose más sensualyhastacruel,másinhumano,entanto sugenerosidadylarguezasefueronhaciendo provebiales. Nosupo,nopudoonoquisoapartarse del trato con el pueblo, y le fue más fácil ponersealladodelosmás,nituvoconciencia xxxx
  21. 21. del empuje de los vicios que venían en tan numerosa compañía. Un solo ejemplo de lujuria o de crueldad nos ocasiona un gran daño; el trato con un hombre voluptoso nos enerva insensiblemente y nos ablanda; un vecino rico excita la codicia, un compañero malediciente mancha con su herrumbre a la persona más franca e inocente. Qué fue pues de la pobre moralidad de Pío, a quien todo el pueblo acometió sin piedadnitregua.Cómopermanecerindemne ante tal asedio. De entre ellos hubo quien se preguntó sobre el origen de su fortuna; sólo fue suficiente expresar la interrogante y la curiosidadfuegeneralyacuciante,asícomo su terca negativa en revelar el origen de su caudal. Nada pudieron el reiterado halago, nilosruegos.Inútilmentesegastaronlisonjas, súplicas,niaunamenazas.Todochocabacon respuestas siempre evasivas, para rodearlo de un aire misterioso y reservado. Inexplicada prosperidad, que lo envolvió sin que opusiera resistencia y libre de trabas lo llevó en una caída rauda; luego de encaminarlo al borde de un precipicio, lo arrojó desde semejante altura. Averiguarsucausayorigenseconvirtió enalgoimperativo,urgíaunaexplicaciónpara tanta riqueza. Dos de sus amigos se propusieron averiguarlo y, aprovechando su cercanía,unatardecualquiera,entrelacharla insulsa y libaciones en apariencia inocentes, fueroncayendoenlaembriaguezylaxituddel recelo. Cuando la alerta fue descuidada, Pío Pardavé develó su secreto: era una mujer, su amante,quehabitabaenLlacuy,unaprofunda gruta en la quebrada llamadaAnlay, de una belleza bizarra, quien le proporcionaba las aúreas monedas que gastaba sin tasa ni medida y que siempre tenía más. Reveló que se las daba a cambio de su compañía, de su amor, y que en nombre del xxxx
  22. 22. amor que le profesaba le había abierto los arcanos que escondían los cerros. Alsiguientedía,suponiendosusecreto a buen recaudo entre sus amigos, Pío fue a ver a su amante a la que encontró anegada en llanto, quien entre sollozos le increpó su deslealtad. ¿Porqué?–ledijo-¿Porquétuvisteque revelar mi existencia? Ahora, ya nada importa, quebrado el secreto, mi vida se diluye, vuelvo a las sombras de la gruta, mi espíritu gemirá su soledad en lasnochesdelunallena,gritarétutraición alosvientosparaquehastalosanimales de la quebrada lo sepan causando espanto;millantoserálalluviaqueinunde los cielos y arrase los cultivos de los hombres;misgritosdedolor,lostruenos queretumbaránalaireespantandoalas gestantesyseñalenalosaunnonacidos por los hijos que no tuvimos; mi fuerza desatada serán los rayos que ciegos y en recuerdo a los días en que fuimos felices, a cambio de la opulencia que derrochaste, otorgarán dones a quienes alcancen. ¿Qué fue de tu fortaleza de carácter? ¿Qué, de la sobriedad que amé en ti? ¿Por qué tuviste que ceder a las tentaciones? Sitodotelodí,únicamente acambiodetufidelidadynofuistecapaz demantenermelealtad.¡Ah,vanagloria del poder humano, cuan poco tiempo permanece verde tu cima! A tí, te convertiré en un venado macho y te pondré al cuidado de los demás venados que posee mi padre en las alturasdelHuamashparaquecontuvida loscuides.Porcadaunoquesetepierda o sea cazado, me servirás un año más. Acabo de revisar las notas anteriores, y debo afirmar que su relato me es falazmente propio. El xxxx
  23. 23. argumento lo he plagiado de alguna tradición oral, pero devaluando su valor en la traducción del quechua –que preciso es reconocerlo, posee una expresividad difícilmente traducible- expresando de modo vulgar, lo dicho con mejor estilo, así como con una mayor fuerza expresiva. El tema recurrente de la fortaleza de carácter y su cuidado, harto presente en las ficciones literarias, está tomado del Tao Te King, Capítulo 9: Una pieza llena de oro y jade es difícil de proteger. La opulencia y los honores llevan a la ruina. Capítulo 33: El que sabe contentarse con lo que tiene es rico. Capítulo 44: el que sabe donde detenerse, no peligrará; que luego es repetido por Dante en el Canto Séptimo del Infierno de su Divina Comedia en el que expresa sobre la riqueza y la avariacia: Tú puedes ver ahora, hijo mío, la efímera vanidad de los bienes que se atribuyen a la Fortuna, y por los que tanto se desvive la raza humana; pues todo el oro que hay bajo la luna, ni todo el que ha habido, no bastaría a saciar a una siquiera de estas inquietas almas, y antes que él repetido por Séneca en su Epístola VII a Lucilio. Erróneamente puede creerse en todo ese disceptar, pues el espíritu humano jamás pudo vencer la sensualidad ni la intemperancia. En cuanto a los hechos aquí narrados, afirmo plenamente que todo es falso, excepto el oscuro origen y nunca bien explicada existencia de la campana María Angola que con su tañido sigue recordándonos la hora de asistir siempre, todos los domingos, a Misa muy de mañana.
  24. 24. PABLO CURU ... hubieron de calmar su hambre rumiando su sorda impotencia y miseria.
  25. 25. PABLO CURU Los hechos me fueron referidos por primera vez en 1980, en un tambo llamado Izcarag, durante una travesía cruzando la cordillera oriental de los andes, por un arriero de quien vagamentepudeadivinarsusfacciones–más que distinguirlas- pues se me presentaban difuminadas por la noche, cuya negritud rasgaba por instantes el ascua momentánea deuncigarrillo;hablabaconunavozgangosa, marcando largos silencios, entre tanto masticaba un puñado de coca y expelía bocanadas de humo; las cigarras –que por un arcano de la naturaleza sobreviven al húmedo ambiente- ponían un fondo armonioso y de suspenso. Durante dos días, habíamos fatigado la antigua ruta trazada por Juan Bezares, aquel controvertido personaje que entre la etapa final de la Colonia y los primeros años republicanos,ensuinfortunadabúsquedade ElDorado,materializaraelcaminoconvisos defábula;rutaqueluegodelfugazaugedela cascarilla, quedó abandonada como trepadero de animales salvajes y es ocasionalmenteusadoporcontrabandistasy traficantes. También es usado por aquellos míseros que alquilan su fuerza de trabajo en las plantaciones de coca en el valle del Monzón. El paisaje está dominado por la lujuriosavegetacióntropicalquedesafiando la altitud trepa afanosa por las escarpadas laderasdelacordillerareteniendolahumedad y llenando el ambiente de una densa neblina que imposibilita la visión más allá de cinco metros. El tambo, lo constituye una choza construida de ramas desnudas de arbustos, por donde se filtra la luz y el aire. Esta única construcción es usada como cocina- dormitorio-sala-comedor; un claro entre la vegetación para guarecer los animales – xxxx
  26. 26. acémilasyganado-yparaeldescansodelos viajeros una pared hecha de piedras unidas con argamasa de barro negro de la zona, donde guarecerse del húmedo viento nocturno, con un alero techado con paja que loprotegedelapersistentelloviznadiurnaque permanece todo el año. Lasuculentaviandaquesebrindaalos viajerosloconstituyeunplatoúnico:uncaldo de carne de cordero.Agua, sal, algún ramito de orégano y una enorme presa de carne. Aqueldía,supreciohabíasidoincrementado en algunos centavos sin que los viajeros pudieranhabersidoadvertidosdelavariación, circunstanciaqueobligóaalgunosdeellos– no a los contrabandistas y traficantes- a prescindir de la cena, pues, ni los tamberos consintieron en rebajar el precio o la ración, ni los tales viajeros, hubieron de calmar su hambre rumiando su sorda impotencia y miseria. En el decurso de los siguientes años, volví a escuchar el relato con variaciones ligeras en sus detalles, que se fueron multiplicando en una espiral inextricable, desfigurandoesta–paramí-primeraversión, que la recuerdo más original, por la fuerza expresivadelanarraciónyelambienteirreal en que me fue referida. Algunos nombres propios, una o dos circunstancias adjetivas se han diluido en mis recuerdos, los que he tratado de suplir con menoscabo de su originalidad. El relato que prosigue, que pretende ser literal, trata de lo ocurrido a Pablo Serna, en un caserío perdido de Huamalíes. En la profunda oscuridad de la noche, se despertó sobresaltado, faltarían aun dos o treshorasparaelamanecer,perolarecurrente pesadilladelasúltimasnocheshabíavueltoa perturbar su descanso. No podía explicarlo, en sus sueños se mezclaban sus familiares más cercanos. Estaban allí, su madre, hermanas, cuñados, sobrinos;y,estabatambiénallíesasensación xxxx
  27. 27. de pobreza, de desamparo total, impotencia ydesnudezquesesientecuandohemossido víctimasdeunrobo. Unasensacióndeangustiainvadiótodo su cuerpo, una falaz exultación del ánimo había roto su sueño al igual que las últimas noches. Lentamente, fue tomando conciencia de cuanto lo rodeaba: su lecho formado por pieles de cordero secas y sin curtir, sus cobertoresmulticoloresconfeccionadoscon lana de sus ovejas; fue percibiendo en la absoluta oscuridad de la noche la habitación que constituía toda su casa. Ciertamentelamiseriasehabíacebado enél,puestoquenisiquierateníalosanimales que su hermano había podido adquirir luego de una prolongada estadía en las alturas cuidando una mahada ajena y cuyas crías fuerondistribuidasentreélylospropietarios enmitades.Él,conmujerydoshijosnohabía podido(nohabíaquerido)separarsedeellos para marcharse a la puna y le resultaba impensable siquiera lo realizado por su hermano de llevar consigo a su familia a las soledades de las alturas. Pablo, si bien pobre, era arrogante y orgulloso de su pobreza, impidiéndole esta circunstancia aceptar trabajo alguno que significara colocarlo en situación de servidumbre o lo obligase a soportar ser tratado como inferior. Sin embargo, era grandesumiseria. Pero hoy, tendrían fin todas sus penalidades,susementeradepapasdebíaser cosechada; luego de un larguísimo período, lasplantasestabanparadarlesusfrutosycon ellos proporcionarle el bienestar económico que estaba seguro merecía. En la penumbra previa al amanecer vislumbró cómo su cosecha era pródiga y vendida al mejor precio y el dinero recibido excedía sus cálculos sintiendo en sus dedos lasmonedasylosbilletes,queluegoempezó xxxx
  28. 28. a distribuir. Planificó con meticulosidad las compras que efectuaría, cuáles concedería, las que pospondría y aquellas que negaría. Pensó en las galas tanto para sí como parasumujer,losjuguetesparasushijos,los utensilios y herramientas necesarios, los utensiliosyherramientasanheladas,enfin,se perdió en un sinfín de etcéteras. Selevantóconlasprimeraslucesdela aurora de un grisáceo día; sin embargo, con unaextrañadesazónquenosupoexplicarse, dispuso todo para las labores de la cosecha. Partieron,consumujerehijoshacialachacra cercana, no dejaron en la casucha ni a los perros. Alzaronconlasherramientas,algunas ollas, sal, ají, costales y mantas. Partieron silenciosos, como agazapándose, cual si fueran ladrones en acecho. Llegados que fueron a la chacra, dispuso que la mujer y los hijos fueran a su zaga recogiendo los tubérculos que él iría removiendo con la calza, para luego de escogidosirlosencostalando. Con fruición dieron inicio al trabajo, solos,furtivos,puesnohabíanpedidoayuda de ningún miembro de la familia, ni vecino alguno. Con los ayudantes se habría visto mermada su cosecha, puesto que ellos no solicitabanunaretribuciónendinerosinomás bien apartaban para sí una parte de la producción y la sementera en este año se presentaba tan buena que era impensable compartirla, aun cuando el trabajo fuera multiplicado.Tansinimportanciaresultaban ahora las jornadas de roturación, siembra, cultivo y recultivo en los que tuvo ayuda de sus parientes y allegados, buscándolos, agasajándolos,comprometiéndoseconellos. Bien que él –razonó- había estado en las labores en las chacras de ellos, dando por saldadoelcompromisoadquirido. xxxx
  29. 29. Laspapasfueronapareciendograndes, lustrosas, bien formadas, en tan grande cantidadqueexcedíatodassusexpectativas. Ah,quépródigaeralanaturalezaymuybuena había resultado la chacra, o sería quizá el guano traído de las granjas polleras de la costa. Pablo pensaba y conjeturaba en silencio mientras trabajaba febrilmente, con el entusiasmo de un torrente desbordado. Ahora veía tan cerca la concreción de su sueño.Tan realizables sus esperanzas. Y, repentinamente, escucharon un silbidopenetrante,agudo;quelesparalizó. Todosloescucharon,atodoslespesó, los sobrecogió y sin embargo, como concertados, no dieron muestras de haberse percatado.Siguierontrabajandosilenciosos. El silbido se repitió con más fuerza.Y aun sonó por tercera y cuarta vez. Pablo sintió explicada su desazón del amanecer. Algún pariente o amigo venía a despojarlo de una parte de sus papas, y ayudarle. Rápido,sindelatarse,seocultóenuna cueva contigua que les servía de depósito, e instruyó a su mujer que lo negara. La visitante se fue acercando, hasta llegar al borde de la chacra sin que Pablo pudiera evitarlo. Terminó por esconderse dentro de los tallos de la papa recién cosechada y la paja donde estaban almacenando las recién cosechadas papas, cubriéndoseconellos. - Buenos días mamitay ... Tuvo por respuesta el silencio y un asentirconungestocomoafirmativo. -Y... el Pablo? Nuevamenteelsilencio,conotrogesto como desdeñoso. xxxx
  30. 30. La visitante –que resultó ser la madre de Pablo- luego de discurrir algunas simplezas, se despidió y se marchó. Seguramentesintióladesconfianzadelaque era objeto y ese monólogo tan tenso que se percibía en el aire. Lamujervolvióarespirartranquilidad. Pasado el momento de desconfianza, lo llamó. - Pablo. Lerespondióelsilencio. Pensóenunabroma,talerasualegría. Volvióallamarloconuntonoentreanimado yconunaalegríanerviosa. - ¡Pablo! Yfinalmentefueabuscarlo. Al descubrir la paja, tan sólo encontró losrestosdelquefuerasuesposo,totalmente carcomidoporlosShiuriCurus,gusanos,que salidos de la papa sintiendo el olor a carne fresca, lo habían devorado. (*) Curu: vocablo del dialecto quechua huamaliano que traducido al castellano designa «gusano». Refiérese a la larva del gorgojo Phyrdenus muriceus o la polilla Phthorimaea operculella que infestan las papas durante su crecimiento. xxxx
  31. 31. TUMA GARAÑÓN bajo las estrellas, solos, furtivamente, sabiéndose infieles y teniendo la puna y su soledad por testigos
  32. 32. TUMA GARAÑÓN En las sierras de Huánuco, así como en el resto del Perú, los campesinos tienen lo que modernamente llamamos «ocupación estacional»; esto es, que pasada la campaña agrícolaingresanenunaetapadeocioquese tornatediosaeimproductiva. Muchos de ellos aprovechan estos meses para dirigirse a la selva alta y contratarse como jornaleros al destajo en las labores propias de la cosecha y el cultivo de coca. Esta ocupación les proporciona los medios para subsistir con algo de soltura y algún dinero adicional para mejorar sus plantacionesconfertilizantesypesticidas. Siguiendo este círculo de pobreza Emeterio, Clarisa, su mujer, y Edilberto, el menordesusushermanosquefrisabalaedad delafortaleza,partierondelcaseríoMuchcay, en las serranías de Huamalíes, para dirigirse al Fundo Cascada, en el valle del Monzón, en la que siempre eran contratados. Duranteochosemanassusdíasfueron una sucesión de levantarse con las primeras lucesdelamanecer,desayunar,cosecharcoca hasta escuchar el cuerno que llamaba al almuerzo; volver a la chacra hasta donde iluminelaluzdeldíayllegaraverificarelpesaje de lo cosechado. En dos meses cosecharon tres hectáreas de coca, con jornadas de entre 14 y 16 horas, siempre sujetos al pesaje. Los domingos, lejos de dedicarlos al descanso, se atarearon en jalar cabuya de las pencas que crecen en los bordes de las plantaciones delazonayconlafibraasíobtenidatrenzaron fuertes sogas que luego venderían en su pueblo;Clarisa,entretantolavabalaropade los tres en el riachuelo cercano. Sinembargo,alconcluirlacosecha,el dueño de la chacra les propuso que uno de xxxx
  33. 33. ellossequedaseunasemanamásparacultivar la plantación y dejar lista la coca para la próximacosecha. Emeterio, el mayor de los hermanos, decidió que debía quedarse, entre tanto que EdilbertoconClarisadeberíanregresaracasa paraevitarelgastoenlaalimentacióndiaria, que al no trabajar directamente no les correspondía. Edilberto y Clarisa prepararon, pues, sendos bultos con lo conseguido en sus dos meses de trabajo, sogas, ropa, frutos de chirimoyo–alosqueerantanaficionados-y las naranjas que el patrón les dejó cosechar y aun el dinero que consiguieron de paga lo convirtieronencocaenfardelada,puestoque vendidaenlasierralesdaríaunmayorrédito. Ellunessiguiente,demadrugada,poco antes del amanecer, partieron.Tendrían que caminar durante tres días, para cruzar la antiguarutaalMonzón,trazadaporlaúltima expedición española que partiendo de Huánuco fue en infructuosa búsqueda de El Dorado. Caminaron durante todo el día cruzando el valle, atravesaron el poblado llamado Maravillas, de una sola calle y sin Iglesia; cruzaron el puente Mono-Punco (Puerta del Mono), donde se inicia una extenuante subida que concluye en un serpenteante tramo llamado Caracol, compuesto por trece zigzagueantes trechos para vencer lo empinado de la cuesta, que es como ascender volando sin alas. LlegadosalacimadeSantoDomingo, y desde allí, divisaron el último panorama visible de la selva antes de adentrarse en la zona de espesa neblina que separa la selva de la sierra en cuyo trayecto cruzaron el peligroso Balcón de Judas y se percataron deloavanzadodeldía.Durmieroneneltambo Mirador, acompañados por viajeros que, comoellos,utilizabanlarutaparasucomercio conlaselva. xxxx
  34. 34. Al día siguiente, como no querían incurrir en gastos, prepararon su propio desayuno, un poco de agua hervida con café diluidoendulzadoconunpuñadodeazúcar. Siendomediamañana,prosiguieronsu camino, cruzaron las punas de Izcarag y el día se tornó lluvioso, hasta que se desató la tempestad, apuraron el paso y llegaron a guarecerseenunagrancuevallamadaCuchi- Machay (Cueva del Chancho) en donde descansaron en espera que el cielo escampe. Sin embargo, la lluvia prosiguió hasta pasada la media tarde y decidieron quedarse a pasar la noche en la cueva y proseguir su camino al siguiente día. Acomodaron sus bultos y viendo llover esperaron el pasar de las horas. En el crepúsculo de la tarde, todo en la naturaleza nos habla, los colores con que se pinta el cielo reflejando la luz del sol que se resiste a ocultarse, los perfumes que exhalanlasplantasylatierrahúmedadespués delalluviayaquellamiriadadeanimalesque pueblan el paisaje y cantan su alegría por el agua que vivifica. Todo excita nuestros sentidoshastalasensualidad.Noresultópues extraño que un ave vestida con todos los colores del arco iris fuera a posarse sobre una gran peña al frente de la cueva y emitió ungraznidobisbiseanteconunagradabletono aflautadoyquemuysugerentementesonó: Sssipuy ssshay ... (Fornica con ella; hazla tuya ... ) Edilberto sintió que sus mejillas se sonrojaban y sin poder dominarse, una vergüenza que le caló hasta los huesos. Enesemomentotuvoconcienciadela cercanía de Clarisa, de sus formas redondas como fruta madura y fresca se recordó viéndolaarremangarselafaldaparalavarlos pantalones suyos el domingo en el arroyo y que viéndose descubierta le lanzó como un dardo esa risa cantarina que le penetró en el pecho. xxxx
  35. 35. Tuvo conciencia de la permanencia y lacercaníadelave,porquevolvióaescuchar su graznido ahora más corto y marcado. Sipuyshay. Si tan sólo era un ave emitiendo su graznido, por qué aquel hormigueo en la espalda, cómo explicar esa sequedad tan intensaenlabocaylaimposibilidaddevolver el rostro y mirar a Clarisa que seguramente estaría agraviada en su femenino pudor. Y prosiguió el martirio repitiendo el ave una y otra vez su graznido, firme, entrecortado, penetrante. Cómohacerparanoescuchar;porqué noseríamosdotadosconpárpados–comoen la vista- para no escuchar aquello que no deseamos. No soportó más, muy avergonzado y con voz tan baja que era apenas perceptible alavistacomentó: - Cómo quieres que haga tal cosa, es mi hermana, esposa de mi hermano. Sería impropio. Sinembargo,Clarisa,antesuasombro comentóconsoltura: - Así como es con tu hermano, igual será pues. Y le abrió las puertas para que entrase enlamardedeliciasquesinsaberlodeseaba hacemuchotiempo.Durantetodalanochey bajo las estrellas, solos, furtivamente, sabiéndose infieles y teniendo la puna y su soledad por testigos, se entregaron el uno al otro, golosamente, una y otra vez, como los niños que gustan de un dulce sin saciarse. Llegadoeldía,Edilberto,galante,juntó su bulto con el de Clarisa, y se cargó con ambos, emprendiendo el camino ensimismadoensugozo,orgulloso,pleno. Doskilómetrosmásadelante,existeuna xxxx
  36. 36. enorme roca en la cima de una montaña, por el que discurre un arroyuelo muy pequeño, sin que nadie pueda explicarse de donde mana.Esunaguaclara,limpiayfresca,deun excepcional sabor agradable. Y Edilberto apuró el paso para calmar allí la sed que lo agobiaba. Llegó sin sentir su fatiga, pese a lo ajustado que había sido su paso, pero los deleitesdelanochepasadalohabíantornado intrépido,yenunalardedehombríayfortaleza decidió beber sin bajar la carga de sus hombros. Hincó ambas rodillas en el suelo y bebió como se abrevan los animales (¿acaso no recordaría lo leído en la Biblia?); largamente,condeleite. Clarisa, que como mujer –su mujer- venía un tanto rezagada, lo vio beber y se sonrió. Lo alcanzó caminando lentamente y esperó. Sin embargo Edilberto no se ponía en pie y seguía en actitud de gustar del agua. Ella,sintiéndoseauninundadaporlahombría –torrente caliente que sentía correr por sus venas- recién descubierta, lo apuró. - ¡Toma garañón! Que con el sabor propio de su lengua maternasonó: -¡Túmagarañón!. Y repitió el llamado, entre coqueta y talvezsiofreciéndosenuevamente. Sin embargo Edilberto nunca respondió,elesfuerzodebeberenlaposición en que lo hiciera, con el peso sobre sus hombros, le impidió poder ponerse nuevamente en pie; y él, joven, fuerte y garañón había muerto ahogado en un hilillo de agua. Dejoaquíconstanciademidesazónal xxxx
  37. 37. agotar las preguntas que me fueron posible formularypermutar,paradiscernircómoeste relato fue distorsionándose y se convirtió en legendario, entre los pobladores circunvecinosallugarquedesdeentonceses llamado«TumaGarañón». xxxx
  38. 38. TUMPAYSUY ... paradójicamente sintió la presencia de la anciana como una seudoestesia
  39. 39. TUMPAYSUY A José Pedro Llataestáubicadasobrelaconfluenciadedos ríos, elTambos y elAco. Cerca, asentada en un puente natural en el cauce del ríoTaricay que se forma en esta confluencia, está el pobladodeCochapata.LasaguasdelTaricay van a dar al Marañón. Como podemos advertir, el nombre le fue dado al río con los españoles,antesfueconocidoporQuiquillan, conformeloregistranantiguascrónicas.Previa esta confluencia, aguas arriba, se encuentra la antigua hacienda de Morca, en un paraje en que el río tiene aguas calmas. En una parcela ubicada a la vera de este paraje, extrañamente, barbechaba un solitario personaje, premunido de su chaqui taklla; llegó, y dio inicio al chaqmeo de su chacra.Nopodemosafirmarlasrazonesque lo impulsaban a trabajar solo, cuando la herramienta está desarrollada para trabajar formandoparadas,formadaspordosvarones con takllas y una mujer, llamada rapag, que voltea los terrones que al unísono van pateandolosvaronesllamadosporestaacción jaitajkuna. Era un joven bien formado, de una fuerza y complexión atlética marcadas, con una especial destreza en el manejo de su herramienta. De cierta distancia se le veía bizarro, no sólo por trabajar solo, sino por la singularidaddesubienformadafigura.Vestía, eso sí, de muy modesta manera. No supo de dónde salió, como un espectro se apartó hacia él del camino cercano,paradójicamentesintiólapresencia de la anciana como una seudoestesia, tampoco tuvo conciencia de cómo iniciaron la conversación referida a su extraña forma de trabajar sin compañía, de la fuerza que es necesaria para chaqmear de esta manera, de ladescortesíaqueresultabaparaellaverque un joven trabajara solo y entre estas y otras razones, se ofreció a ayudarlo. Así, aun xxxx
  40. 40. cuandonoformaranunaparadacompleta,al menos aliviaría su labor. Sin más, pusieron manos a la obra. La ayuda de la anciana hizo que los movimientossemecanizaran,lanaturalezade lalabortiendeauniraquienesrealizanestos armonizadosmovimientos.Sibienlafaenase hizomásligerayllevadera,deprontoeljoven se sintió inusualmente cansado, la fatiga lo agobióintempestivamente,losmúsculossele aflojaron, la respiración se tornó pesada, sus latidos acelerados no tenían la presión ni la fuerza que hubieran sido habituales en situaciones semejantes e iteradamente la seudoestesia. Extrañado,intrigado,temeroso,ledice asufortuitaayudantequenecesitaevacuar,y sealejahaciaunosmatorrales.Allí,seexamina minuciosamente, se palpa la cabeza, los brazos,vadesciñendolaspiezasdesuvestir, tienta sus piernas, su cintura, caderas. Nada anormal; pero el cansancio lo agobia inusualmente. De pronto, hurga sus testículos. Oh sorpresa: Impar, impar, y cómo, y desde cuándo.Quedóperplejo,anonadado.Luego, dejando de lado su estupefacción, respiró profundo, sopesó las pasadas circunstancias en las que sólo la presencia de aquella inusitaday,sinembargo,alparecerprovecta, mujer había roto lo habitual de los hechos ocurridos. Volvió a vestirse, acomodó prolijamente sus ropas, se ciñó con firmeza la cintura y sin mostrar su azoramiento y portando su taklla volvió a su mecanizada labor, hundiendo rítmicamente la calza en la tierrasemanteníaalertaacadamovimientoy carácter de su inusual compañía; se percató desupresenciasucia,desgreñada,lasmanos sarmentosas, las uñas crecidas y llenas de mugre, los vestidos con parches infinitos y decolorados, los cabellos apelmazados de suciedad,trenzadosdesdetiempoinmemorial y debajo de ellos le pareció ver en un momento su nuca llena de una gruesa capa demugre.Luego,enunmovimientobrusco, xxxx
  41. 41. inusual, tuvo la certeza de ver en esa nuca una boca desmesurada, grotesca, con labios enrojecidos. Ahora todo encuentra explicación, la desagradableacompañante,sucansancio,la juventudsinfuerzas,labocadelaAchkay,la mutilacion de su testículo. Temeroso, azorado, balbuceó sin articular argumentos varios y se apartó nuevamente, con actitud desadvertída llevó consigo su herramienta y buscandonoservistohuyó,llevandosupesar a rastras. Subió raudo Barbacó como quien vuela sin alas y desapareció internándose en la maraña de viviendas y calles que constituyenLlata. LaAchkayesperóalgunosmomentos, seimpacientó,noseaqueladebilidadlohaya adormilado. Lo buscó infructuosamente por los recodos del campo, bajo los arbustos y se desesperó, se sintió burlada. Olfateando el aire, buscando sus huellas, adivinando su rumbosupodesuausenciaenellugar.Como una bestezuela rabiosa se dio a perseguirlo. Pasó por Morca, Cochapata, Taricay y de allí a Llata. Mientras recorría el camino, preguntabaalosviandantes: ¡Tumpaysuy! ¿sula gorota gohualata rikalargayqui? ¡Tumpaysuy!¿habrásvistoamimarido, eldeltestículoimpar? Tratándose de un joven, sospechando que podría ser quien buscaba, estiraba su manoyexplorabainesperadamentelaparidad de sus testículos, asumiendo en su fracaso, unaactituddetonteríaqueatenuabaelfastidio delosmaznados,induciéndolosalabenévola compasión teniéndola por ida. Llegada que fue a Llata, se dio a una mal disimulada frenética búsqueda, ora preguntando, ora palpando y siempre sonriendo, lo que confirmósulocura. Una madrugada, apareció en una paupérrimaviviendaelcuerpoensangrentado de un joven, muerto de manera brutal, sus restos cubiertos con un poncho listado de xxxx
  42. 42. vivos colores, que correspondía a los del joven que vivía en la margen del Marañón. Se percataron también de la súbita desaparición de laAchkay o su huida que se prolongóporvariosdías.Estehechoconfirmó suculpabilidad. La comunidad, con un miedo pánico, decidió eliminarla y concertó la forma de desaparecerla. Aun cuando fuera astuta y huidiza, pues no aparecía todos los días y nadie sabía o no les interesaba dónde vivía. Tuvieron que valerse de un ardid. Durantelarealizacióndeunafestividad popular,conlaparticipacióndemojigangas, músicos que al son de la caja y el pincullo armonizaban el ambiente o que con sus violines y arpa daban un fondo festivo a la población, la invitaron a degustar una pachamanca como parte del fin de fiesta. En un momento de descuido fue arrojada a una fosa profunda. Nadie supo quien la cavó, tampoco se tiene la precisión actualdesuubicación.Allílaenterraron,entre todos,comohormigas,unosllevaronpiedras, otrosterrones;losmáspequeños,pedrezuelas o aun espinas, todo sirvió para sellar la boca de la fosa, que una vez emparejada al ras del piso fue apisonada y su ubicación borrada, como borrado quedó el recuerdo de aquella Achkay. Loquepermanecevívidoyresuenaen elrecuerdodelosqueallíestuvieronsonsus últimaspalabras: ¡Allauchi!,ascamarcataushagshimilá. Pobre de mi boca exterminadora de muchospueblos. xxxx
  43. 43. INDICE PrefacioalaSegundaEdición xxx JuanYacha xxx Pío Pardavé xxx Pablo Curu xxx TumaGarañón xxx Tumpaysuy xxx
  44. 44. La presente Segunda Edición, corregida y aumentada de JuanYacha y otras historias de Guamallis, se terminó de imprimir el 10 de Enero de 2010, en los Talleres Gráficos de Daibrens Publicidad y Marketing Jr. Callao Nº 427-4 Lima,1

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