Bakunin y Marx

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Análisis sobre las incompatibilidades teóricas y prácticas entre Bakunin y Marx.

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  • Les recomiendo este artículo disponible en internet de algún compañero tb preocupado por estos temas. http://www.diemer.ca/Docs/Diemer-BakuninMarxSp.htm
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  • Amigo anarquista, junto con felicitarlo por su esfuerzo, le pido q lea Crítica al programa de Gotha, La guerra civil en Francia y Miseria de la filosofía, que son juntos los textos donde realmente se expone sobre el Estado y la revolución en Marx. Y por último, solo aclaro q en ningun caso cuando el Estado es manejado por los trabajadores es que se crean las formas economicas socialista, eso solo lo puede decir quien no comprede la economía y quien tampoco ha leido El Capital, las condiciones socialistas de producción ya estan dadas relativamente en los límites del capitalismo. Saludos, camarada.
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  • Interesaante presentación. Clara y objetiva. Noto, sin embargo, que hasta cierto punto la propuesta anarquista semja al marxismo: no determina el nuevo modo de producción. Es evidente que sería una locura llegar al poder político, destruir el estado y organizar la producción. Mi punto es que la acción política ahora es organizar los sectores proletarios más pobres desarrollando formas colectivas de producción, comunas liberadas de la producción capitalista, o dependiente de ella. la lucha por la tierra, la obtención de territorios que permitan la alimentación de grupos de mil a mil quinientas personas, autónomas, interdependientes con otras comunas con las que intercambiar excedentes, comunas donde no exista asalriados, que progresivamente vayan creciendo como una gran red, intercomunicadas cibernéticamente, hasta que se llegue a un punto de desarrollo que estanueva forma de producción y distribución exige una nueva institucionalidad que garantice la existencia de productores libres, asociados en la gran comunidad humana.
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Bakunin y Marx

  1. 1. Anarquismo y Marxismo. Análisis sobre las incompatibilidades teóricas y prácticas entre Bakunin y Marx. Miguel Bakunin Carlos Marx
  2. 2. La Revolución francesa de 1789, puso el poder del Estado en manos de la clase burguesa, después de que ésta clase se apoyara en el campesinado y en el escaso proletariado industrial que se había desarrollado hasta entonces, para derrocar al régimen monárquico que le era un obstáculo para su propio desarrollo. Pero tras esa Revolución particularmente política, hubo una cierta “restauración” monárquica en la misma Francia, centro del liberalismo europeo, lo que dio pie a un fortalecimiento de la resistencia de las fuerzas monárquicas retrogradas para aferrarse al poder de las distintas naciones europeas. Esto no quiere decir en absoluto que el régimen feudal hubiese regresado, sino que, a pesar de la dominación económica del capitalismo, la burguesía no estaba administrando directamente al Estado a través de una forma republicana, sino que éste protegía al capitalismo a través de regímenes tales como la monarquía constitucional o de dictaduras imperiales como las de los Napoleón. Dentro de todo este contexto político fue que nació el movimiento obrero en Europa. Fue durante todo este periodo que se fue gestando poco a poco lo que posteriormente vendría a ser la Asociación Internacional de los Trabajadores, fundada en 1864. Dentro de la Internacional existía una libertad de tendencias políticas y filosóficas, puesto que era la solidaridad económica del proletariado contra la explotación burguesa lo que marcaba la única condición indispensable para adherirse a ésta organización. Al existir esa sana libertad de corrientes políticas dentro de la Internacional, se configuraron tres grandes corrientes, dos de carácter claramente socialista, como lo eran el marxismo y el anarquismo (mejor conocido en aquella época como socialismo revolucionario o colectivismo) y una que puede ser mas bien catalogada como corriente de carácter pequeño-burgués, nos referimos al mutualismo inspirado principalmente en los postulados de Proudhon.
  3. 3. En el seno de la Internacional se desarrolló una fuerte disputa entre las distintas líneas políticas que se mencionan en el párrafo anterior, pero hubo específicamente una disputa que resaltó sobre las demás, y que trastoco a todo el movimiento revolucionario de Europa en aquellos tiempos, y que a mas de 140 años de la fundación de aquella organización sigue generando debate; nos referimos a las diferencias entre el comunismo marxista y el colectivismo bakuninista. Tal confrontación programática estaba centrada sobre todo en las distintas apreciaciones existentes entre ambas corrientes políticas sobre la vía de destrucción de las relaciones sociales capitalistas. Creemos que es sumamente importante que el lector tome muy en cuenta éste punto, ya que ha sido algo característico de los pseudo debates de las corrientes leninistas contra el anarquismo, el esforzarse por desterrar a la corriente libertaria de sus evidentes raíces y orígenes obreros. Durante el siglo XX, cualquier cantidad de textos en contra del anarquismo fueron elaborados por organizaciones marxistas, que empleaban como principal recurso, no la argumentación seria de las ideas, sino la vulgar tergiversación de la historia, para tratar de convencer a los lectores de que el anarquismo no tenia absolutamente nada que ver con el movimiento obrero, que aquel no era un ideario para la lucha por el Socialismo, como lo comprueba su teoría y practica histórica, sino un supuesto movimiento de “origen puramente pequeño-burgués”, que aspiraba a la constitución de una sociedad basada en la pequeña propiedad privada. Todo aquel que tenga un mínimo de conocimiento de la teoría anarquista, de la historia del movimiento obrero y de la relación del anarquismo con él, fácilmente reconocerá el carácter evidentemente falso de las afirmaciones vertidas en esos pobres debates.
  4. 4. Mas bien, como se dice líneas arriba, la confrontación histórica del marxismo y el anarquismo, no está basado en un supuesto “Programa Proletario Marxista vs. Programa Pequeño-Burgués Anarquista”, como con toda la intención de engañar ha dicho el leninismo y sus vertientes (estalinismo, maoísmo, trotskismo, etc), sino en las formas que tienen que asumir las luchas de los explotados para combatir de manera efectiva a la burguesía y su Estado. Como ya hemos dicho, la disputa política entre ambas corrientes se basaba en una interpretación muy distinta sobre la organización y vía que debían de tomar las masas explotadas para alcanzar su definitiva emancipación, y no en el objetivo final que nos hemos planteado, como perfectamente puede verificarse en los documentos históricos de ambas corrientes. Para entender un poco mas tanto las concordancias como las discordancias entre ambos programas, se vuelve indispensable estudiar un poco la evidente diferenciación que hace Bakunin sobre el pensamiento de Marx. Para Bakunin, Marx es un estudioso muy serio, y un genio profundamente conocedor de las leyes económicas. Esto lo reconoce Bakunin en repetidas ocasiones, dejando perfectamente claro que ni las mas abismales discrepancias políticas y personales con el alemán, pueden hacerle desconocer el mérito que ha tenido éste en desenmascarar el verdadero carácter explotador del sistema burgués. De hecho es Bakunin quien hace la primera traducción al ruso del Manifiesto comunista, y quien después también se da a la tarea de escribir el breve panfleto titulado “El Sistema Capitalista”, que dice elaborar para hacer mas accesibles a los proletarios las lecciones de “El Capital” de Marx, escrito en un lenguaje comprensible solo para los intelectuales y conocedores de economía.
  5. 5. Hasta aquí podemos hablar del Marx con el que concuerda Bakunin, el Marx que va hasta el fondo del análisis de la sociedad mercantil capitalista, ese Marx que es en parte el que convence a Bakunin de la noción de la revolución socialista de los trabajadores, como el mismo ruso le confiesa al alemán en una carta fechada el 22 de diciembre de 1868: “… ahora comprendo mejor que nunca que tenías razón al seguir la ruta de la revolución económica, al invitarnos a todos a seguir el mismo camino, y al denigrar a aquellos de nosotros que se perdían por las sendas de las empresas nacionalistas o exclusivamente políticas. Estoy haciendo ahora lo que tú empezaste a hacer hace más de veinte años. Desde la despedida pública y solemne que he dirigido a los burgueses del Congreso de Berna, no conozco otra sociedad, otro ambiente que el mundo de los trabajadores. Ahora mi patria es la Internacional, de la que tu eres uno de los principales fundadores. Ya ves, querido amigo, que soy tu discípulo y que estoy orgulloso de serlo. “ Pero por el otro lado, estaba el Marx político, el Marx que no solo hacia una critica seria y admirable del capitalismo, sino que además tenia su concepción particular de cómo habría que terminar con tales relaciones de producción, y es precisamente éste Marx al que Bakunin, y toda el ala libertaria de esos tiempos se oponen tan radicalmente, marcándose así la separación histórica de ambas corrientes socialistas. El Manifiesto Comunista de 1848, obra central del pensamiento marxista, es quizás el mejor de los ejemplos de esta contradicción entre los postulados de carácter negativo y positivo, que representan tanto Marx como Engels. Mientras que por una parte el Manifiesto comunista puede ser considerada como la primera declaración de guerra a la civilización burguesa desde una óptica materialista de la historia, puesto que nos dice claramente lo que está realmente detrás de las relaciones entre patrones y trabajadores, es también preciso señalar que en sus consideraciones positivas (constructivas), los planteamientos del manifiesto no son de carácter estrictamente revolucionarios, sino socialdemócratas, reformistas.
  6. 6. Aunque no hay duda que para el tiempo en que fue publicado el manifiesto, las ideas ahí vertidas eran sumamente radicales, también es indispensable declarar abiertamente que el manifiesto nos revela que Marx y Engels no pudieron desentender su propuesta de la de los jacobinos en la Revolución burguesa. El manifiesto comunista concibe el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad a través de una revolución meramente política, en la que una vez que los representantes de la clase obrera conquistaran el control del Estado, estos se encargarían de ir tomando medidas que posibilitaran el paso del capitalismo al socialismo, todo esto, además, de manera gradual, conforme las medidas adoptadas por el gobierno de los obreros, fuesen imposibilitando a los burgueses el sostener sus empresas, las cuales irían a pasar a manos del Estado. Así explican los autores del manifiesto comunista, en esa misma obra, el proceso que señalamos: “ El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar con la mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas.” Marx y Engels esperaban que a través de una serie de decretos que impusieran un incremento general tanto de los salarios, como de los impuestos a los propietarios, así como de la nacionalización directa de ciertas áreas de la economía, podría irse gestando la trasformación social.
  7. 7. Esto nos lleva a otro dato significativo; que esa etapa que el marxismo caracteriza como la “dictadura del proletariado”, o lo que vendría a ser el “proletariado organizado como clase dominante”, ni siquiera es una fase donde el proletariado se haya apoderado de manera autónoma, a través de su propia actividad revolucionaria, de los medios de producción, y en la que haya instaurado su control autogestivo sobre la sociedad, defendiéndose además de la agresión contrarrevolucionaria burguesa, sino una etapa en la cual la burguesía sigue existiendo como clase, manejando sus negocios y explotando el trabajo obrero, con la diferencia de que el partido de los obreros se ha apoderado del control del Estado, el cual utilizará, se dice, para llevar a cabo las medidas de las que ya se habló en los párrafos anteriores, en función de suprimir a la clase capitalista. Nótese que hemos hablado en un párrafo que éste método es reformista, pero a su vez hemos dicho que éste programa expone la perspectiva de una revolución política. Quizá pueda parecer esto contradictorio, por eso es preciso clarificar que es exactamente a lo que nos referimos. Una revolución política es aquella en la que los representantes, o supuestos representantes de una clase (o hasta de una fracción de la clase dominante), desplaza del poder político estatal a la clase que lo tiene bajo su control, ya sea a través de una transición pacifica o violenta. Esta fue la forma que asumió la Revolución francesa de 1789, que llevó a cabo la burguesía para apoderarse del Estado, y utilizarlo para generar los cambios necesarios que le permitieran su dominio, y esta es la misma formula postulada por Marx y Engels en el manifiesto comunista, cuando nos dicen que la condición indispensable para la emancipación del proletariado es que éste se apodere primeramente del poder político del Estado.
  8. 8. Los Anarquistas creemos que no es posible aplicar la misma formula jacobina a la revolución de los trabajadores, ya que existe una diferencia cualitativa fundamental entre una revolución que tiende a apoderarse del Estado, sin la menor intención de acabar con él, y más bien, perfeccionarlo para garantizar un dominio permanente sobre las demás clases, y una revolución del proletariado, que por sus mismas implicaciones materiales solo puede tender a la abolición de todas las clases. Una de las más grandes diferencias que tiene el Bakuninismo con el Marxismo, es precisamente la negación del primero a desarrollar una revolución exclusivamente política, la cual, trasladada al campo del proletariado, no puede sino generar un resultado reformista, es decir, con el mantenimiento de las relaciones basadas en la explotación de la mayoría por una minoría. Un detenido estudio del manifiesto nos revela el carácter desviacionista de la formula marxista, una desviación que podemos identificar como “superestructuralista”. ¿Qué quiere decir esto de “desviación superestructuralista”? Este punto es más interesante de lo que puede parecer, pues es uno de los ejes fundamentales entre la divergencia marxista-bakuninista, y esto por lo siguiente. Ya anteriormente a Marx, se había llegado a una cierta comprensión de que el verdadero mal de la sociedad provenía primeramente del factor económico, siendo sin duda uno de los estudios mas serios sobre esta materia el desarrollado por Proudhon, en su trabajo “¿Qué es la propiedad?”, donde el revolucionario francés afirma una indiscutible verdad, sobre la que se asienta todo el pensamiento socialista. Proudhon señaló que la propiedad privada es la primera piedra sobre la que se levanta el edificio de la desigualdad y la injusticia. Mas allá de que Proudhon terminara proyectando una sociedad que no rompía con la propiedad, sino que únicamente se presentaba reducida extremadamente, no cabe duda de que el estudio ya mencionado influyó mucho sobre Bakunin y el mismo Marx, quien pese a la influencia que pudo haber recibido de Proudhon, se lanzó en una fuerte crítica sobre éste, ya que el francés nunca logró deslindarse de sus abstracciones metafísicas.
  9. 9. Marx, tomando como base el planteamiento de Proudhon, también llega a la conclusión de que la tarea del proletariado es transformar las formas de producción, es decir, atacar el problema económico, el problema de la propiedad. En economía política, lo referente a la cuestión meramente económica se le conoce con el termino de “estructura”, la cual a su vez da base, tanto a las formas objetivas y orgánicas que adquiere el Estado, como a las manifestaciones subjetivas (ideas) dominantes en dicha sociedad. Sin embargo, la vía supuestamente revolucionaria expuesta por Marx, invitaba al proletariado, no a deshacerse de la “estructura económica”, tomando para sí los medios de producción y poniéndolos bajo su propio control, sino a apoderarse previamente de la “superestructura” burguesa, o sea, del Estado, y desde arriba, paulatinamente, ir transformando la estructura económica. El marxismo, entonces, deja en un segundo plano el problema en que se fundamentan todas las iniquidades sociales, para dirigir sus esfuerzos, primeramente, a la conquista del poder político, el cual puede conquistarse ya sea a través de una insurrección obrera que ponga el poder político en manos de los jefes revolucionarios, o mediante una transición pacifica, en la que por medio del sufragio universal, el partido de los obreros consiguiese la hegemonía necesaria para imponer medidas que, ahora sí, le permitieran atacar la “estructura” de la sociedad. He aquí todo el método del jacobinismo burgués trasladado al campo del proletariado, he aquí una vía que sirve para constituir y garantizar el poder de una clase que pretende imponerse y dominar a otras clases, trasladado a una revolución que pretende, muy por el contrario, barrer con todas las bases (estructurales y superestructurales), que permiten la existencia misma de las clases.
  10. 10. El planteamiento de Bakunin, en contraposición al de Marx, es el de una revolución económica y política a la vez; política no en su sentido positivo, es decir, de afirmación del Estado, sino completamente negativo, o sea, en la total destrucción del Estado, instrumento sobre el que se apoya la dominación burguesa, que una vez destruido, despoja a esa clase de la base real de su existencia, que se sustenta en la legitimación jurídica de la propiedad por parte del Estado. Estos dos puntos son de carácter trascendental para el entendimiento preciso del Bakuninismo, nos referimos, claro está, al carácter de revolución económica y revolución política. Bakunin sitúa a las masas trabajadoras en el papel de protagonistas principales en el proceso de transformación revolucionaria de la forma de propiedad burguesa (privada) a la forma de propiedad socialista (colectiva), puesto que son las mismas masas las que habrán de apoderarse de las fábricas, máquinas, herramientas, tierras y demás medios de producción, y reorganizarán la sociedad de manera que pueda accederse a los medios de vida mas igualitarios posibles, (constitución de la clase trabajadora en Asociación Internacional de Trabajadores Libres, como solía llamarle Bakunin) sin tener que esperar su “redención” de las manos de alguna minoría intelectual constituida en gobierno, todo esto aunado a un sistema “político” que elimine por completo la dominación de unos sobre otros. Estamos aquí ante una seria diferencia entre Marx y Bakunin, mientras el primero promueve la acción organizada de la intelectualidad proletarizada para emancipar a los explotados, el segundo defiende la acción autónoma del proletariado hacia su propia liberación.
  11. 11. Ahora, en lo concerniente a lo político, como ya se dijo en un párrafo anterior, si bien Bakunin al igual que Marx considera que se debe actuar sobre la “superestructura” para generar un cambio en las relaciones humanas, lo hace en un sentido completamente diferente. Bakunin considera que hay una reciprocidad dialéctica de causas y efectos una vez dada la relación entre estructura y superestructura social, y manifiesta una y otra vez que la esencia de la Revolución depende de la apropiación expropiatoria de la burguesía a manos de la clase trabajadora, pero además de la mas absoluta destrucción de la institución sin la cual la explotación económica no podría sostenerse, hablamos evidentemente del Estado. De la siguiente manera, hablando sobre la Internacional, es que Bakunin explica el carácter de la revolución política desde una perspectiva proletaria: “ La gran tarea que la Asociación Internacional de los Trabajadores se ha propuesto, la tarea de la emancipación definitiva y completa de los trabajadores del yugo de todos los explotadores –de los patrones, de los poseedores de las materias primas y los medios de producción; en una palabra, de todos los representantes del capital– no es sólo un objetivo económico o puramente material. Es al mismo tiempo una tarea social, filosófica y moral; y a la vez… una alta tarea política, pero solo en el sentido de la destrucción de toda la política mediante la abolición de los Estados.” Mijaíl Bakunin; Afirmación de la Alianza.
  12. 12. Como se ve, esta diferencia de razonamientos puede resumirse de la siguiente manera: La creencia en Marx de la división de la revolución en dos etapas, una en la que el proletariado debía aliarse al ala mas radical y democrática de la burguesía, para que ésta clase pudiese establecer su propio dominio e impulsar ciertas libertades democráticas que le permitirían al proletariado, en una segunda etapa, utilizar estas mismas libertades generadas por la burguesía para atentar contra ella, y establecer por último “la dictadura del proletariado”, mientras que Bakunin juzgaba posible que los explotados lograsen pasar de un marco capitalista no democrático hacia el socialismo de manera directa, sin tener que asumir una táctica de colaboración de clases con la burguesía, para que ésta instaurara su propia Republica. Bakunin considera que una alianza con la clase capitalista solo puede producir un efecto nocivo para el objetivo mas profundo del proletariado, a saber, la abolición de toda clase de explotación y dominación del hombre sobre el hombre. Es por esto que en “cartas a un francés” el revolucionario anarquista hace una severa crítica al partido marxista dirigido por Bebel y Liebknecht, por promover una política de alianza con el radicalismo burgués: “ Esta desdichada idea de la revolución política que, como dicen los socialistas alemanes, ha de preceder a la revolución social, abre de par en par las puertas del Partido Social-Demócrata Obrero a todos los demócratas radicales alemanes exclusivamente políticos, personas que tienen muy poco de socialistas. Así, ha sucedido ya en varias ocasiones que el Partido Social-Demócrata Obrero ha sido inducido por sus jefes –no por su propio instinto colectivo, mucho más socialista que las ideas de sus jefes– a confraternizar con los demócratas burgueses del Partido Popular (Volkspartei), un partido exclusivamente político que no sólo es extraño, sino directamente hostil a cualquier socialismo serio.” Mijail Bakunin; Cartas a un francés.
  13. 13. Y una vez más, podemos encontrar el rechazo de Bakunin a la colaboración entre clases que tienen intereses completamente opuestos cuando nos dice: “ Está claro que la sección socialista revolucionaria del proletariado no puede aliarse con ninguna facción, ni siquiera con la facción más avanzada de la política burguesa, sin transformarse inmediatamente, en contra de su voluntad, en un instrumento de esa política” Mijaíl Bakunin; Afirmación de la Alianza. Estas y otras declaraciones por el estilo, ubicaron a Bakunin como el blanco perfecto de una campaña en su contra que montó el ala marxista de la primera Internacional, después retomada y agudizada por el bolchevismo. Hasta nuestros días solemos escuchar la versión según la cual Bakunin y los colectivistas de su época, supuestamente invitaban a la clase trabajadora a darle la espalda y abstenerse de todo tipo de política. Evidentemente, a la única política a la que Bakunin invitaba a rechazar, era la política oficial burguesa. Bakunin comprendió que la política de los capitalistas no podía ser sino una vil trampa que debía combatir el proletariado, ya que las “libertades” democráticas a las que podía accederse en una Republica capitalista, no eran sino el disfraz democrático con que se cubría la real dominación de unos cuantos capitalistas sobre los desposeídos. El revolucionario anarquista no luchó para que los trabajadores organizados en la Internacional se olvidaran de hacer política, sino para que evitaran hacer política burguesa (que evidentemente no es la misma cosa); para que no comprometieran sus aspiraciones y objetivos a los mecanismos estatales, que le son ajenos de principio a fin, porque es precisamente en ellos, donde descansa la base misma de su condición como esclavos del trabajo asalariado.
  14. 14. Luego de casi un siglo y medio de aquellas disputas, hoy parece estar mucho mas claro, al menos para la izquierda más radical, el verdadero rol que juega el mecanismo democrático burgués, sin embargo, en la época de la primera internacional, entre el ala marxista, y a pesar de reconocer que la democracia parlamentar-republicana no era sino la dictadura de la burguesía, existía la confianza de poder hacer uso del sistema burgués y utilizarlo contra los intereses de clase de la misma burguesía, de ahí que Marx declarara en 1873, cuando se supone que había ya transformado su concepción sobre el Estado, derivada de las lecciones de la Comuna de París, que en ciertos países, entre los cuales se encontraba Holanda e Inglaterra, la transición al socialismo podía darse de forma pacífica, es decir, utilizando las instituciones estatales del privilegio y la explotación, para supuestamente destruir lo uno y la otra, y con esto “cambiar” el carácter de clase del Estado. Esta creencia, según la cual las libertades democráticas podían ser empleadas contra la misma dominación burguesa, está mucho más profundamente expresada en Federico Engels, el mejor de los ejemplos es su prologo a “Las luchas de clases en Francia”, donde el comunista alemán, hasta en un tono irónico, se mofa de aquellos que aún tienen esperanzas en la acción directa y autónoma del proletariado, habla sobre los importantes “logros” que ha conquistado su partido a través del parlamentarismo, y vaticinaba que en apenas unos pocos años tendrían la suficiente fuerza electoral como para hacerse del control político y poder llevar adelante su programa. Es obvio que después de poco más de 100 años de haber sido redactadas aquellas palabras, y con toda la experiencia histórica que nos legaron las luchas proletarias del siglo XX, hasta resulta cómica la lectura de un planteamiento tan colmado de idealismo. Hoy solo el reformismo más vergonzoso, y a la vez más liquidado, puede sostener planteamientos afines a aquellos de Engels en la última década del siglo XIX.
  15. 15. En aquella polémica sobre la supuesta abstención política de los anarquistas, Bakunin lo único que defendió y sostuvo, es aquello que hoy es completamente evidente, a saber, que la política burguesa, por más libertades y espacios que pueda otorgar, nunca será más que una trampa para el proletariado y todos los estratos sociales que sufren bajo el actual orden de cosas, y que lejos de ser una vía de liberación, la falsa e hipócrita democracia del capital es la mejor herramienta para inutilizar y canalizar las luchas y los movimientos sociales del pueblo pobre que pone su confianza en ella. El sistema electoral, de supuesta representación popular, no ha sido, para los intereses de los explotados, más que la perfecta fábrica de nuevos burgueses, individuos con largas carreras como jefes de partidos supuestamente obreros y revolucionarios, que una vez situados en algún espacio de poder estatal no han hecho otra cosa que no sea utilizar ese poder para enriquecerse, y eso sí, lanzando algunas cuantas migajas a aquellos que dicen representar, para mantener el clientelismo, y poder seguir manipulando la fuerza obrera para mantener sus nuevos privilegios. Como se ve, el rechazo a los mecanismos políticos del Estado, y la adopción, por el contrario, de la táctica de la Acción Directa Obrera, con las formas orgánicas que ésta conlleva, como lo es la democracia directa asamblearia, no son de modo alguno caprichos y obsesiones anarquistas, sino francas necesidades materiales básicas en el trabajo por la construcción del Frente Único del proletariado, de una clase obrera consciente, autónoma y militante, que se enfila hacia la demolición de la enferma e incurable sociedad burguesa, hacía la negación misma de su condición como clase, y de todas las clases, en la nueva civilización que no hallará cabida para la explotación y la dominación de una parte de la humanidad sobre la otra, sino la armonía social de la misma.
  16. 16. Si se hace énfasis en este punto, es porque desde los tiempos mismos de la Internacional, se ha prestado en incontables ocasiones para la crítica del marxismo sobre el anarquismo. Se ha pretendido atribuir a nuestra defensa de las prácticas horizontales una fuente más bien moral que material o práctica, cuando para el anarquismo revolucionario histórico, partiendo de los postulados Bakuninistas, y estos a su vez del riguroso estudio del movimiento real de las masas obreras, de su organización, instintos y aspiraciones, la explicación de sus postulados anti-verticalistas se cimienta sobre lo segundo, como se dijo ya, en una necesidad material y práctica. Bakunin no levantó las banderas de la autonomía política y organizativa del movimiento de las masas populares, porque considerara inmoral el “mancharse las manos” dentro del Estado burgués, sino porque comprendía correctamente (y la historia de las revoluciones políticas marxistas le dan plenamente la razón) que la esencia de la Revolución Social no pasa por apoderarse del Estado o reconstruir uno nuevo, pintado de rojo y etiquetado de revolucionario, sino en la destrucción misma de todas las instituciones de la desigualdad, de todos los Estados y su reemplazo por nuevas relaciones sociales, políticas y productivas para la sociedad humana libre y emancipada.
  17. 17. La confrontación histórica entre Anarquismo y Marxismo, solo puede ser superada en base del reconocimiento de las amplias enseñanzas de Marx, pero llegando a la conclusión (demostrada por los acontecimientos históricos materiales) que la aplicación de sus tesis positivas están alejadas, y por mucho, de una comprensión real del movimiento y necesidades del proletariado para una definitiva emancipación. De esta forma, creemos también que debe reconocerse, por quienes hoy propugnan por dicha superación, que la misma solo puede ser el resultado de comprender que en tal disputa, el Anarquismo formulado por Bakunin, lejos de ser una ideología personal, es el ordenamiento teórico de las acciones y aspiraciones reales del proletariado, estudiadas en el seño mismo del desarrollo de la lucha de clases, y que han logrado formular las tesis para el derrocamiento final de todos los absurdos económicos y políticos que conllevan la existencia de la propiedad privada y el Estado. Por tanto, la superación de la confrontación entre marxismo y anarquismo, solo puede alcanzarse cuando se reconozca que el anarquismo es la superación misma del programa socialdemócrata reformista del marxismo y que aquel (el anarquismo), es en si mismo, solo el programa de la lucha natural que desarrolla (y desarrollará hasta su triunfo final) el proletariado contra la burguesía. Lo que se ha intentado exponer hasta aquí, son las evidentes discrepancias teóricas, con fuertes implicaciones practicas, entre Anarquismo y Marxismo. Es por estas implicaciones prácticas, que consideramos que la disputa histórica entre ambas corrientes anticapitalistas, no puede ser superada por el decreto caprichoso de los revolucionarios del siglo XXI, como pretenden ciertas líneas políticas, sobre todo desde el marxismo, pero también desde el anarquismo. La única que puede dar fin a la confrontación teórica, es la resolución practica de la lucha contra el capitalismo, solo ella podrá revelarnos la veracidad o las limitaciones de cada uno de los programas.
  18. 18. Por nuestra parte, desde nuestra trinchera Anarquista y Proletaria, nos abocamos a luchar por lo que postula nuestro programa revolucionario, y que no es otra cosa que la aspiración histórica (instintiva o conciente) de los oprimidos y los explotados de todos los rincones del planeta: la destrucción total y definitiva de toda explotación y dominación humana. El texto ha sido escrito por D. A. Larralde para Estrategia , revista de teoría y análisis anarquista.

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