No hay caso, che...
Y eso que lo intentamos.
...Queremosescribir...
...Peronossale espuma...
La revista literaria y moronense
Tiene el agrado de presentar,
en su primera edición digital…
Yes, Michael, y me preguntou...
¿Se supone que meterse en el asunto de las letras da algún tipo de 
prestigio?  Todos aseguran no creérselo, pero se sigue...
El Escritor de Vanguardia
*Por Ma. Cristina Hisijos
“La literatura no existe, yo la maté”     (Roberto Arlt)
Yo soy un esc...
Un Poeta en Particular
Luis Barroso
Qué gran poeta dice el muchacho sobre Rimbaud
que retorció el lenguaje hasta hacerlo t...
La Casa de las Palabras
•Eduardo Galeano
A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras...
TALLER LITERARIO
Nora Perusin
*a los del taller Mario J. de Lellis
Fuimos viajantes del transiberiano
entre la noche y el ...
El Duende, el Ángel y la Musa
Federico García Lorca, 1933
El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de...
LA LITERATURA ES ALGO QUE DUELE ACÁ
1Aparte de buscar lleno de esperanza, uno se  maneja con 
ciertos recaudos y miedos, y...
promete fortuna, la belleza, felicidad, o la droga bienestar. No es 
fiesta, popularidad, estruendos, ni fama, lo que lleg...
POESÍA 
Charles Bukowski
se 
requiere 
de mucha 
desesperación
para 
escribir 
unos 
pocos 
buenos 
poemas. 
no es 
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(Por Miguel Angel Córdoba) - Si algo debiera significar la
poesía es libertad. Algo tiene que ver el verso libre que
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A LOS POETAS PUROS
Rubén Derlis
No sirven los versitos a la luna cuando están estaqueando a la Patria.
No es lícito cantar...
(…) Para poner dique a preguntas indiscretas o insinuaciones
irónicas, me revestí de la tiesura del espectador que ha supe...
La experiencia era interesante. En plena
reunión de «Perros», Diego González arrojó
la preguntita del título. Todos ladrar...
Al final, che, nos
quedamos sin
saber
para qué sirve
la literatura
Eso…
…Y encima se nos terminó
la revista…
Por lo menos ...
En fin: al cierre de nuestra 
primera revista digital,
sólo podemos decir que lo 
intentamos. Y que pudo salir 
mucho peor...
Hicieron posible esta edición...
Jauría Editora: Ma. Cristina Hisijos y Luis Barroso
Jauría de Fierro: Ivana Szac, Miguel ...
Perros digitales 1   la literatura (noviembre 09)
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Perros digitales 1 la literatura (noviembre 09)

  1. 1. No hay caso, che... Y eso que lo intentamos.
  2. 2. ...Queremosescribir... ...Peronossale espuma...
  3. 3. La revista literaria y moronense Tiene el agrado de presentar, en su primera edición digital… Yes, Michael, y me preguntou si Seguirán castigando a la Literatura durante los Veraniegos días próximos Pardiez, Guille! Que ya casi terminado es el 2009 y estos muchachos la edición digital Primera lanzado han, finalmente…
  4. 4. ¿Se supone que meterse en el asunto de las letras da algún tipo de  prestigio?  Todos aseguran no creérselo, pero se sigue sacando  número para asistir a alguna conferencia, se invierte más de lo que  se tiene en cursos y posgrados, se sigue viendo a los escritores  relamerse ante la posibilidad de una edición.  ¿Pero cuál es el verdadero valor de escribir, de leer literatura?  Desesperados algunos por ganar un concurso.  Otros, por inscribirse  en un taller.  Unos cuantos, por encontrar a quien alguna vez le  publique algo.  La mayoría pretendemos sólo leer algún textito a los amigos sin que  se burlen.  O llegar al final de la lectura sin que se aburran.  Entre todo esto, el más auténtico sabor de la literatura es el más  íntimo.  El que se goza y se genera adentro de uno.  Simplemente leer.  Simplemente escribir.  Sin promesas de sanación ni de éxito. 
  5. 5. El Escritor de Vanguardia *Por Ma. Cristina Hisijos “La literatura no existe, yo la maté”     (Roberto Arlt) Yo soy un escritor de vanguardia. A mi no me va eso de la introducción, nudo y ya sabemos.Yo busco innovar, marcar un nuevo camino. Porque ya sabemos, que más o menos, como ya está todo dicho, también está todo escrito. Y yo soy el futuro de la lengua escrita. A ver si nos entendemos: el lector de hoy necesita interactuar con el texto. Ya no es un lector pasivo, que sólo abre la boca y traga lo que sea. Entonces, yo puedo escribir por ejemplo, arenam atse ed, y confío en que usted entenderá. No sólo entenderá, sino que se relamerá de placer ante aeníl adac. Ya demasiado se ha escrito sobre el lunfardo, la mezcla de estilos, y hasta jergas. Son exploraciones trilladas... Y yo estoy para otra cosa. La exploración es lo mío. Noches de insomnio y de estudio al máximo me llevaron a un perfecto dominio del lenguaje jeringozo. Con exquisito don, escribí el año pasado upu napa nopovepelapa (y se lo escribo así, para que vaya familiarizándose con el lenguaje, porque planeo enviarle en breve mis trabajos en su totalidad) depe abpabopoluputapa vapanguapardiapa. Cuando la presenté a los editores (un grupo de jóvenes supuestamente modernos y creativos) me la rechazaron. Ya se imaginará usted lo que pienso (mientras sonrío con magnanimidad y meneo la cabeza). Evidentemente nuestro ambiente está rodeado de ignorancia y pacatería. La literatura nos espera. Está en constante cambio y evolución. Necesita nutrirse de estudiosos entusiastas como nosotros. No en vano hemos recorrido tantos años de cátedras, tantas pestañas quemadas en cursos, tantas sillas gastadas en conferencias, dinero invertido en talleres y postgrados; hagamos valer nuestros vastos conocimientos y enarbolemos nuestra bandera de erudición ante tanta cultura popular que avanzó ya en tantos terrenos, y pretende seguir haciéndolo hasta conquistar nuestra literatura. Nuestra. La que nos pertenece por derecho, por cuna, por ilustración y por años de tragar y sobaquear libros. Y asentir contenidos aunque nunca pudiéramos llegar a entenderlos. Nosotros nos esforzamos por estar de acuerdo hasta con lo inconcebible y lo logramos. Perdone que me ofusque, licenciado, pero verdaderamente nos rompimos el alma, para mantener bajo el alero que corresponde lo que intrínsecamente nos pertenece. Y la única salida posible ante los desislutrados que avanzan, es un constante perfeccionamiento y actualización. Si nos quedamos de brazos cru-zados corremos riesgos. Y la pruebas están a la vista. Sólo dese una vuelta por algún tallercito literario cercano de su barrio y verá qué estofado se está cocinando actualmente. Y ni traigamos a la memoria a autores que ya pretendieron hacer estragos con lo nuestro, o apoderarse del buen nombre de la innovación bien entendida. Estuve tratando de escribir una novela brevísima, en la cual la tercera persona , pasaba luego a una tercera plural colectiva, más tarde a segunda, para concluir leyendo el lector mi propio texto no escrito... porque un texto bien llevado, lo conduciría naturalmente a leer su propia elaboración, pensando lo que se debe pensar y hasta -un texto bien construido puede lograrlo- seguir manteniendo la respiración, la pose, el gesto de tomar el libro de un lector adecuadamente decente que lee palabras invisibles para los vulgares ojos.(Y se me acaba de presentar la ocurrencia de trabajar, en un futuro cercano, con la elaboración de un libro-no libro, que presente las posibilidades de ser leído en las circunstancias menos verosímiles. Imaginemos sus virtudes. Desde el poco lugar que ocuparía en las estanterías de una biblioteca, hasta lo liviano de llevarlo en el bolso o su capacidad de entrar en cualquier bolsillo. Hasta la facilidad de leerlo en los lugares más inhóspitos para nosotros, donde la lectura no es bien recibida. ¡Y ni pensar en su reducido costo de edición!) Aunque traté de hacer una novedosa incursión en la óptica del narrador, ahora estoy inmerso, específicamente, en el estudio de la alteración de la cronología narrativa. ¡Qué son esas nimiedades, esas convenciones del tiempo para un escritor como yo, un lector como usted!. Si ambos estamos para aspirar a más, estimado licenciado. Sí, yo soy un escritor de vanguardia. Confío en su sano buen gusto y aprobación, si yo le digo que éste es el final de mi cuento. Cuyo comienzo, usted, nunca llegará a leer. Porque, por supuesto, todavía no lo he comenzado a escribir.
  6. 6. Un Poeta en Particular Luis Barroso Qué gran poeta dice el muchacho sobre Rimbaud que retorció el lenguaje hasta hacerlo temblar puso alas en él / construyó cataclismos / hizo señales de la eternidad lo mismo dice de Mallarmé / de Dylan Thomas / otros grandes poetas que hicieron tiritar la palabra en plena arteria / en cambio Paco Urondo nunca se consagró / sólo se desangró / del alma para afuera / del mundo para adentro poco hizo con sus versos / escarbó bajo capas y capas de tristeza hasta encontrar el hueso no asesinó burgueses / los amó simplemente / combatió su sistema Urondo amó los ruidos que venían del pueblo y a mujeres concretas Paco una noche tomó la decisión / libres o muertos dijo seguramente cuando venían por él / pasarán años / sus pelotas seguirán alumbrando jamás hará milagros como hacer delirar a las palabras / Urondo no será recordado como Artaud Dylan Thomas Mallarmé Apollinaire.
  7. 7. La Casa de las Palabras •Eduardo Galeano A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido. En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...
  8. 8. TALLER LITERARIO Nora Perusin *a los del taller Mario J. de Lellis Fuimos viajantes del transiberiano entre la noche y el vértigo de amanecer,  casi niños. Poesía, déjanos hablar, llegar hasta el fondo. Escribir poesía era el paso de Gerard Philipe bajo la lluvia. Fotos y sombras disipándose  entre los dedos, el retumbe de una avellaneda triste en su marcha hacia plaza de mayo el resplandor de la palabra socialismo agitándose en el agua. La memoria traiciona detalles del rostro de esos jóvenes. Alguien se parece a nosotros. Alguien se parece a lo que fuimos Queríamos llegar hasta el fondo del viaje de Cendrars, tomar ese tren de estaciones ardientes y atravesar el mundo como un cuchillo filoso. No teníamos más que la poesía. Después de todo, comprobamos que podía arder como fogata. Arder sola, no ser relámpago, ni avispa Ni nada. EL POETA  Ivana Szac Desespera  frente a fotos antiguas,  escupe sus grandes espejos, destroza copas vacías  mientras vuelca su dolor en los papeles. *   *   * Escribiré hasta quedarme,  sin llanto, sin saliva sin manos hasta que la mañana  no me despierte. 
  9. 9. El Duende, el Ángel y la Musa Federico García Lorca, 1933 El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de aquel alegrísimo demonio de Sócrates, mármol y sal que lo arañó indignado el día en que tomó la cicuta, y del otro melancólico demonillo de Descartes, pequeño como almendra verde que, harto de círculos y líneas, salió por los canales para oír cantar a los marineros borrachos. Todo hombre, todo artista llamará Nietzsche, cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con un duende, no con un ángel, como se ha dicho, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra. El ángel guía y regala como San Rafael, defiende y evita como San Miguel,y previene como San Gabriel. El ángel deslumbra, pero vuela sobre la cabeza del hombre, está por encima, derrama su gracia, y el hombre, sin ningún esfuerzo, realiza su obra o su simpatía o su danza. El ángel del camino de Damasco y el que entró por las rendijas del balconcillo de Asís, o el que sigue los pasos de Susson, ordena y no hay modo de oponerse a sus luces, porque agita sus alas de acero en el ambiente del predestinado. La musa dicta, y, en algunas ocasiones, sopla. Puede relativamente poco, porque ya está lejana y tan cansada. Los poetas de musa oyen voces y no saben dónde, pero son de la musa que los alienta y a veces se los merienda. Como en el caso de Apollinaire, gran poeta destruido por la horrible musa con que lo pintó el divino angélico Rousseau. La musa despierta la inteligencia, trae paisaje de columnas y falso sabor de laureles, y la inteligencia es muchas veces la enemiga de la poesía porque imita demasiado, porque eleva al poeta en un bono de agudas aristas y le hace ol-vidar que de pronto se lo pueden comer las hor-migas o le puede caer en la cabeza una gran langosta de arsénico, contra la cual no pueden las musas que hay en los monóculos o en la rosa de tibia laca del pequeño salón. Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas (Hesíodo aprendió de ellas). Pan de oro o pliegue de túnicas, el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles. En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre. Y rechazar al ángel y dar un puntapié a la musa, y perder el miedo a la fragancia de violetas que exhale la poesía y al gran telescopio en cuyos cristales se duerme la musa enferma de límites. La verdadera lucha es con el duende. Se saben los caminos para buscar a Dios, desde el modo bárbaro del eremita al modo sutil del místico.Y aunque tengamos que clamar al fin y al cabo Dios manda al que lo busca sus primeras espinas de fuego. Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.
  10. 10. LA LITERATURA ES ALGO QUE DUELE ACÁ 1Aparte de buscar lleno de esperanza, uno se  maneja con  ciertos recaudos y miedos, y con el bolsillo jugando en  contra a la hora de comprar un libro, mira de reojo los  best sellers. ¿Cómo desprenderse del prejuicio de que el  asunto, si viene con tanto bombo, huele feo? ¿Desconfiar  del negocio editorial, del nombre archiconocido, o del gusto  popular en general que lo compra y lo aclama?  Fontanarrosa fue best seller, sí, pero Jorge Bucay también. Y también algunos libros de autoayuda.  ¿Manejarse con cautela es la clave?, ¿Confiar en el  propio buen gusto?. ¿Prestar el oído a las  recomendaciones?, ¿o despojarse de todo preconcepto  y tirarse a la pileta?      2Un poco apoyado en la falta de espiritualidad de la  humanidad actual, y otro poco en la psicología, llegó  un tal Stamateas y la rompió. O por lo menos esto es  lo que se percibe parando la oreja en el trabajo o en  el almacén.  Es cierto. La libertad es libre, decía mi abuela, y que cada  uno lea lo que quiera o pueda leer. El tema es que debería  saberse que ‐por lo menos, en este caso‐ no se lee literatura.  Y eso sería lo de menos. Lo peligroso es tomar estas  lecturas como los mandamientos actuales; o el decálogo del  sano proceder. Tendríamos que apelar al buen criterio de la  población, que no es poca cosa.  3 «A los niños y adolescentes les gustan los cuentos de  terror». Este y otros preconceptos, ya hartan. Fueron  creados, tal vez, con el mismo criterio uniforme con  que los diseñadores inventan vestuarios para los más  pequeños, o la televisión promociona series o  programas de entretenimiento. De tanto oírlo, lo  incorporamos y terminamos comprándole al pibe alguna  anto‐logía de bonita en‐cuadernación, que mezcla todo  desde Poe hasta Lugones, pasando por adaptaciones (a veces poco respetuosas). Lo cierto también es que hasta que el  libro llega a las manos del pibe, pasó por los censores dictámenes de  los padres, psicólogos, consejos publicitarios, docentes...y los  prejuicios editoriales. Y es tan probable que los chicos nunca  exploren las diversidades literarias, como que nunca sabremos (ni  ellos descubrirán) sus gustos en ese terreno. Todo esto alumbrando  el consabido lema: «no importa qué: lo importante es que lean». Quién sabe cuál es el esquema a seguir, o desde cuando gobierna los  designios de los que seleccionan «literatura femenina». Se basan,  seguramente, en los supuestos gustos de mujeres que conocen y más  bien prejuzgan. Suponen que el reducido mundo de la mujer tiene que  ver sólo con hijos, astrología, belleza, moda, cocina, test de diversas  categorías, y modos de conseguir pareja o de no perder la que se tiene.  Frente a tales parámetros la literatura «para la mujer» estaría  contenida en un marco bastante preciso. Y angosto. Siguiendo estas reglas, el hombre leería sólo temáticas ligadas al  fútbol, box, desnudos femeninos o pesca. Y no existirían para ellos  «Final del juego», porque su voz narradora es la de una niña, o aquella  Novela Ejemplar donde dos perros discrepan. 5Coincidimos: hay que fomentar las diversas expresiones culturales,  la integración de todas las ramas del arte; y a todos nos duele el  cuello de tanto subir y bajar la cabeza en señal de aprobación: la  cosa es promover la literatura, acercarla a las masas, manosearla,  incorporarla a la vida cotidiana. Pero hay un punto en donde uno se  traba y empieza a sospechar (además del olor a movida publicitaria,  el negocio, o los intereses particulares que uno husmea escondidos  entre tanta parafernalia y aplauso). Nos nace un hormigueo si acompañamos la cosa sin chistar. Partir  de la mentira para promover la lectura, o al libro. El gran circo de  una feria promete alegría, espectáculo, personalidades,  glamour…cuando el acercarse así a la literatura es buscar lo que no  hay, o comprar una verdad a medias. Es tomar como pun‐to de  partida una estafa. Es casi el mismo mecanismo con que el casino Por Ma. Cristina Hisijos (sigue)
  11. 11. promete fortuna, la belleza, felicidad, o la droga bienestar. No es  fiesta, popularidad, estruendos, ni fama, lo que llegará a usted al  acercarse a un libro y amarlo. Probablemente, será todo lo contrario.  Usted leerá en soledad, leerá y se apartará del mundo, se conmoverá,  despertará sus fantasmas más íntimos, y se quedará en silencio. Se  sentirá, quizá incomprendido, encontrará introspección, reflexión,  lágrimas o risas inentendibles para los demás. Y bienvenidas sean esas  emociones, tan apartadas y lejanas a una feria.  6De uno u otro lado del mostrador sigue siendo maravilloso  descubrirnos en algún personaje de una novela. O descubrir a  alguien, que leyó lo mismo que uno, gustoso o no. O pelearse con un  amigo, discutiendo a un autor, o a una corriente. Sentirse  embelesado con el olor de un libro. Comérselo con los ojos, leerlo, releerlo, marcarlo, encomendarlo, prestarlo,  contarlo. Andar como un loco por la calle, metido en la  historia que terminamos de leer. Encontrarse a la mañana  con el libro abierto en la cama, por haberse dormido  leyendo. Verse tratando de imitar a un escritor admirado.  Soñar con él. Abrir el libro y encontrarlo con miguitas, o  manchas de mate cocido, sucio de vida. Descubrir en una  plaza a un desconocido, leyendo muestro libro favorito y  saberse menos solo. Matar, morir, amar, sentirse por una  vez parte de algo grosso. Sentirse el héroe o el protagonista.  Simplemente leer. Sin promesas de sanaciones ni triunfos.  Leer. Para no matar. Para no morir. Seguimos siendo muchos los infectados con la locura de las  letras. Y ojo, que podemos ser más. G. o los viajes de la imaginación Alberto Ramponelli ¿Por qué todos los camellos pueden pasar la frontera, menos yo? Esto se pregunta G. mientras regresa cabizbajo a su oasis, luego de un nuevo intento fallido. Un cartelito humillante cuelga de su joroba: «declarado indeseable». Más tarde, recostado en la arena, masticando con desgano unos pastitos, encuentra la posible respuesta. Alguien, mucho tiempo atrás, también esperó inútilmente ante las puertas de la Ley. Descubre, así, su estirpe kafkiana. Se dice, con lógica sencilla pero inapelable, que si Cortázar fue su padre, Kafka sería su abuelo. Comprensivo, como todo camello, entiende que esta marca de familia despierte el recelo de los guardias de fronteras. Pero no está dispuesto a desistir de su viaje (los camellos suelen ser también muy tozudos). Sabe, ahora, que hay un modo de sortear cualquier frontera, aunque tenga la consistencia inhumana de un muro de hierro y cemento. Acicateado por esta revelación, G. se levanta y camina hacia la modesta pero suficiente biblioteca del oasis. Cuando entra, el bibliotecario sonríe y le guiña un ojo, como una contraseña, al leer el cartelito que cuelga de la joroba de G. Bienvenido, le dice, y con un ademán que es una invitación abarca las estanterías rebosantes de libros. A partir de ese día, G., luego de cumplir las tareas concernientes a la vida cotidiana de los camellos, se dirige por las tardes a la biblioteca. Allí, a la luz de las lámparas estudiosas (como dijo Borges que dijo Milton) abre un libro y deja que su imaginación inicie un nuevo viaje. Ahora sí todas las fronteras se abren a su paso, porque G. lleva colgando de su joroba el cartelito de siempre, ante el cual se inclinan respetuosos y ligeramente avergonzados hasta los guardias más severos. a la memoria de J. C.
  12. 12. POESÍA  Charles Bukowski se  requiere  de mucha  desesperación para  escribir  unos  pocos  buenos  poemas.  no es  para  todo mundo  ya sea para  escribirlos  o siquiera para  leerlos Premios Clarín Eduardo Espósito Escribo un poema en un grano de arroz Es un haiku creo y sublime además Lo pongo a cocinar a fuego lento Las palabras se hinchan hasta pegotearse Desbordado apago las hornallas Sobredimensionado el grano sigue hirviendo Quién sabe cuántos comerán de esta novela.
  13. 13. (Por Miguel Angel Córdoba) - Si algo debiera significar la poesía es libertad. Algo tiene que ver el verso libre que adopta y elige el poeta contemporáneo para su trabajo creativo. Y por supuesto, no es esta técnica garantía de calidad ni mucho menos. Si el poeta no escribe con la profundidad espiritual que requiere este quehacer, pobres serán sus resultados. Y esto se nota, en particular, cuando se trabaja por compromiso económico o para cumplir con un trabajo en publicaciones pasatistas y con la liviandad que utilizaría en la venta de un producto de consumo masivo. Así, vemos engendros literarios que se presumen «poemas» en posters, revistas de actualidad, dirigidas a un público poco exigente. Allí se utilizan golpes bajos, sensiblería barata y recursos mercantilistas que provocan lágrimas fáciles, superficiales. La poesía es otra cosa...Es el íntimo compromiso del yo poético del autor con su poema. Es la imagen o metáfora que nos deja pensando. Una reflexión sobre la vida y sus direcciones inesperadas. Nos hace bajar la velocidad cotidiana para ver o sospechar otras cosas importantes esperando para trascender la pelea diaria por la ropa o la comida. Es un viaje a nuestro ser profundo y verdadero, la posible comunicación con el absoluto que nos crea y abarca. La poesía son las alas que nos faltan. La luz para ese viaje a nuestro prójimo que sufre con nosotros y se ríe de nuestra finitud. Es, en definitiva, la última puerta de nuestra intuición para saber que aún estamos a tiempo para ser humanos. Sobre la Poesía I.. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable  cuando uno no se preocupa de serlo. II. No intenten deslumbrar  al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le  amenazan el bolsillo. III. No traten de complicar al lector, ni  buscar ni reclamar su ayuda. IV. No escriban jamás pensando  en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o  esposa. Ni siquiera en el lector hipotético. V. No sacrifiquen la  sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo.  Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que  llevamos dentro y no es posible engañar. VI. No sigan modas,  abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.  VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y  Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son  genios. VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos  son cuatro; pero ¿y si fueran 5?  IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su  origen. Roben si es necesario.  X. Mientan siempre.  Decálogo Juan Carlos Onetti
  14. 14. A LOS POETAS PUROS Rubén Derlis No sirven los versitos a la luna cuando están estaqueando a la Patria. No es lícito cantarle al propio ombligomientras buitres foráneos y caranchos autóctonos a picotazo y garra celebran su festín. En tanto el poeta puro, mirando hacia otro lado, cree que esto no le incumbe, porque él debe seguir buscando la palabra inconsútil, etérea, prístinamente alada (...) Travestirá palabras, que no digan ni alerten, apenas que sugieran lo intangible, que esotéricas se abran sólo a los que posean la llave liminar. Por eso pontifica muy ufano y orondo que la Poesía elige a aquellos a quienes debe llegar (...) El poeta puro es un montón de escombros, de palabras vacías sin tiempo ni lugar. No le faltan alas para emprender el vuelo, pero como nunca caminó junto a los hombres jamás podrá volar. Hemos venido siguiendo tu carrera  durante las últimas décadas y tenemos  algo importante que comunicarte.  Descontamos que será de provecho no  solamente para ti y los tuyos, sino para  mantener el sano equilibrio existente  dentro del rico espectro de formas,  géneros y estilos que articulan el vasto  mundo de la literatura. Sabemos que  tienes talento, pero ¡cuidado! Utilízalo con  tacto. No intentes incursionar en roles que  no te han sido asignados. No van‐ guardices, porque te vamos a boicotear.  No vamos a avalar tus inventos. Debes  usar tus dones en la tarea de aplicar las tropical los hace ser un poco más  remolones, y bueno, en la economía  de mercado el que no se apura va al  muere. Así que tratá de escribir bien,  idiota. Escribí cosas que nosotros  podamos entender. Color local sí,  podés ponerle todo lo que quieras,  giros idiomáticos característicos,  voces indígenas, porque ya sabés eso  de «pinta tu aldea y pintarás el mun‐ do». Pero pintalo con el pincel que  nosotros te damos. (...)Sí escribís co‐ sas raras, nosotros no nos vamos a  esforzar en lo mas mínimo por desci‐ frarlas, y tus coterráneos, aunque les  vean cualidades, igual van a hacer la  vista gorda ante ellas y van a des‐ confiar, porque no van a estar  seguros de que son buenas, a menos  que nosotros así lo decretemos.  (...)Tenés que ser la voz de la  conciencia culpable de Europa. Si nos  hacés caso, te prometemos para  siempre un lugar allá abajo en  nuestra lista de lo más vendidos, y te  vamos a pasear de una ciudad a otra  del primer mundo, para que des  charlas sobre tu literatura y las  desgracias de tu gente. Y en las revis‐ tas literarias europeas van a salír artí Carta a un escritor culos sobre vos,  escritos por nosotros. Reservá tu  ejemplar con anticipación. Firmado:Asociación de Críticos  Literarios de Europa y Tribunal de  Geopolítica Literaria técnicas poéticas y narrativas que nuestros  escritores consagraron como válidas. Sólo  que ellos se valieron de esas herramientas  para describir nuestra realidad, y tú debes  describir la tuya. Hay por aquí un grupo de  intelectuales que asumen, en nombre de  toda Europa occidental, la culpa que ella  tiene de que en tu país la gente viva mal. Y  esta gente necesita documentación. (...)Y  que esos testimonios estén bien escritos,  para demostrar su tesis de que los la‐ tinoamericanos no son criaturas inferiores,  anormales bastardos nacidos  ilegítimamente del cruce de dos especies no  compatibles (...). Es sólo que el clima  Carta a un escritor latinoamericano Roberto Bolaños
  15. 15. (…) Para poner dique a preguntas indiscretas o insinuaciones irónicas, me revestí de la tiesura del espectador que ha superado las pobrezas de las actividades humanas. Tuve que defenderme y comencé a desperdigar frases: -La vida no es literatura. Hay que vivir…después escribir. No inútilmente se finge el fantasma. Llega un día en que se termina por serlo. Así, insensiblemente, fui impregnándome de cierta acidez que in- filtró en todas mis palabras un resabio de ironía agria, cierto hedor de leche cortada. La gente me huía instintivamente. Tuve renombre de cáustico. Mis chistes, los mejor intencionados, resultaban siempre de doble sentido, perversos, y los papanatas me cobraron un miedo terrible(…)Tampoco sé por qué les gasté bromas tan tremendas a los que tomaban la vida en serio, e incluso sostuve que únicamente los badulaques profundos le concedían importancia a lo que nacía de ellos. Lo cual no impedía que de continuo se formaran en la superficie de mi conciencia, grietas que rezumaban amargo salitre de envidia. Nada me ofendió más profundamente que el éxito de un compañero a quien despreciaba en mi fuero interno. Cierto es que el éxito era una bagatela comparado con los que podía obtener yo explotando las posibilidades encerradas en mí.(…) Yo era una esperanza. Y una esperanza sin proporciones es siempre superior a una realidad mensurable. Espoloneado por mi amor propio, juré ir muy lejos, sin cavilar por un instante que mi «muy lejos» pertenecía al pasado. ¡Es tan fácil, por otra parte, enunciar propósitos sin pro- porción!(…) Me indigné contra mi intelecto, hice tentativas de intimidar a la inspiración, de infiltrarme en mi propio subconsciente. Era indispensable que él obedeciera y trabajara a mi servicio, pero fue todo inútil. No olvidaré nunca que me encerré entre cuatro paredes a la espera de la maravillosa fuerza que debía inspirarme páginas inmortales, pero el único fenómeno que provocó tal encierro consistió en una violente intoxicación tabacosa y, aburrido de hacer el ermitaño, me lancé a la calle a buscar la vida. Escritor Fracasado Roberto Arlt Una sola palabra golpeando sola destruye mi torre de naipes. Valeria Lombardía Los artificios Edgardo Allan Poe Muchos escritores, especialmente los poetas, prefieren dejar creer a la gente que escriben gracias a una especie de sutil frenesí o de intuición extática; experimentarían verdaderos escalofríos si tuvieran que permitir al público echar una ojeada tras el telón, para contemplar los trabajosos y vacilantes embriones de pensamientos. La verdadera decisión se adopta en el último momento, ¡a tanta idea entrevista!, a veces sólo como en un relámpago y que durante tanto tiempo se resiste a mostrarse a plena luz, el pensamiento plenamente maduro pero desechado por ser de índole inabordable, la elección prudente y los arrepentimientos, las dolorosas raspaduras y las interpolación. Es, en suma, los rodamientos y las cadenas, los artificios para los cambios de decoración, las escaleras y los escotillones, las plumas de gallo, el colorete, los lunares y todos los aceites que en el noventa y nueve por ciento de los casos son lo peculiar del histrión literario.
  16. 16. La experiencia era interesante. En plena reunión de «Perros», Diego González arrojó la preguntita del título. Todos ladraron al mismo tiempo. Luego, se escribieron las respuestas. «Para recordar o inventar mi vida», dijo Mercedes Rondán, «para que salga lo que no quiero decir, mi lado oscuro. Tengo duendes para escribir, algunos me ignoran, pero otros me susurran palabras obscenas». Le preguntaron por las palabras obscenas, pero se negó a revelarlas. “Uuuh…”, dijo. Ni lerdo ni perezoso, Diego reveló que lo hacía «para plagiar a los grandes escritores y que ellos no se aviven». Ante la protesta general, dijo más serio. «Escribir es dulce, embriagador y necesario como una botella de vino», y añadió que «pasan los amigos, las mujeres, los trabajos, los gobiernos, pero las palabras quedan y uno se vuelve más humano». Con cara de importante, Luis Barroso dijo lo obvio: «Lo hago porque no tengo la guita de De Narváez, el talento de Maradona, el caradurismo de Tinelli ni la garganta de Pavarotti». Y siguió: «Y también porque Arlt, Cervantes, Manzi y Onetti se murieron sin dejar reemplazo». «De noche -siguió- cuando la soledad muerde y vienen los fantasmas, uno aprendió a exorcizarlos a palabrazo limpio. Y además - concluyó, en un tono más bajo- a los malos escritores no nos abuchea nadie y podemos levantar minas como los que escriben bien». Cristina Hisijos estaba dibujando la tapa, y sin levar la mirada del papel señaló que escribir «es un modo de buscar la inmortalidad y otras veces es una manera de ocultar tus fantasmas secretos, tus crímenes más íntimos creando un personaje salame que tendrá que cargar con tus miserias y vergüenzas». Dejó el dibujo y, más seria, encaró: «es una gran mandada de parte, algo como un ‘mirá qué bien lo hago, no seré capaz de otra cosa, pero esto lo hago bien’». «Aún no te multan por escribir mal ni por decir pavadas -siguió- ...y aún es muy poco probable por ahora que te rajen a patadas de los talleres literarios». Entusiasmada, concluyó que ella seguía escribiendo «porque papel y lápiz en casa nunca faltan», logrando los abucheos de los otros perros. La noche estaba avanzada y hacía frío. Alguien propuso calentar el agua del mate, y los demás aceptaron, gustosos… POR QUÉ ESCRIBIMOS Roque Dalton Uno hace versos y ama la extraña risa  de los niños, el subsuelo del hombre  que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda, la instauración de la alegría que profetiza  el humo de las fábricas. Uno tiene en las manos un pequeño país, horribles fechas,  muertos como cuchillos exigentes, obispos venenosos, inmensos jóvenes de pie  sin más edad que la esperanza, rebeldes panaderas con más poder que un lirio, sastres como la vida,páginas, novias, esporádico pan, hijos enfermos, abogados traidores nietos de la sentencia y lo que fueron, bodas desperdiciadas de impotente varón, madre, pupilas, puentes, rotas fotografías y programas. Uno se va a morir;  disperso va a quedar bajo la tierra y vendrán nuevos hombres pidiendo panoramas. Preguntarán qué fuimos, quienes con llamas puras les antecedieron, a quiénes maldecir con el recuerdo. Bien. Eso hacemos: custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.  ¡Eso, che…! ¿Por qué escribimos?
  17. 17. Al final, che, nos quedamos sin saber para qué sirve la literatura Eso… …Y encima se nos terminó la revista… Por lo menos salimos en Internet… A mí me gusta más en papel… ¡Rajá, troglodita, perro de las cavernas…! No es por amargarlos, pero todavía nos falta volver al programa de Radio… ¿Y a la tele, cuándo…? Me parece que se les va la mano, che…
  18. 18. En fin: al cierre de nuestra  primera revista digital, sólo podemos decir que lo  intentamos. Y que pudo salir  mucho peor de lo que  realmente salió. Y que ‐como además de  porfiados somos optimistas‐ en un par de semanas más  tendremos en la calle  la segunda edición digital de  Perros Sueltos. Y que, con toda seguridad, será  mejor que la primera... Por supuesto: estamos  agradecidos a todos los que  figuran y a los que no  figuran en esta edición, porque gracias a ellos  podemos seguir ladrando. Chau y guau.
  19. 19. Hicieron posible esta edición... Jauría Editora: Ma. Cristina Hisijos y Luis Barroso Jauría de Fierro: Ivana Szac, Miguel Córdoba y Mercedes Rondán Jauría que rempuja:  Diego González,  Osvaldo Hueso,  Estrella López Forn,                                    Gisella Aronson y  Anabela Orona Y también: Eduardo Galeano Rep Nora Perusin Federico García Lorca Horacio Sacco Charles Bukowski Roberto Bolaños Mario Meléndez Eduardo Espósito Juan Carlos Onetti Rubén Derlis Alberto Ramponelli César Guillermo Sarmiento Roberto Arlt Edgardo Allan Poe Valeria Lombardía Roque Dalton Para colaboraciones, felicitaciones, amenazas, cartas de amor, sobornos, puteadas, propuestas deshonestas y otras zarandajas, nuestro mail es éste: perrossueltos@yahoo.com.ar

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