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LIBRO EL EVANGELIO EXPLICADO TOMO 4 DE 7 - PADRE ELIECER SALESMAN

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LIBRO EL EVANGELIO EXPLICADO TOMO 4 DE 7 - PADRE ELIECER SALESMAN

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LIBRO EL EVANGELIO EXPLICADO TOMO 4 DE 7 - PADRE ELIECER SALESMAN

  1. 1. TNE§MINUTO§ PANAETE§PÍNITU 365 breves meditaciones D0§ilnuTo§ PANADIO§ Una bella página para cada día del año UNEJEMPIO PARA CADADH Hermoso e interesante BNI,H ru§TMDAPANA I,AJUMI{TUD Hermosísima edición §EI§ HORA§ §ANTA§ 200 páginas de hermosa lectura ?. €l¡écer Sólesmon CL flNNOCLIO cr?Ll(nDo DOMING,OS 8 o I4 Ciclos R-B-C Con los dabidos licancios
  2. 2. ESTE H-[BRü SE CONSIGUE Elrtr: LIBHERIA SAGRADA FAMILIA Ur. Las Lomas. Río Piedras. T. 793-6802 PUERTO RICO. 00922 LIBRERíA OIVINO NIÑO .IESÚS San Jorge, 357 Santurce. Tel. (809) 728-5207 PUERTO RICO. 00912 DISTRIBUIDORA LATINO Av. Miguel Prostella. Galerias Eldorado LOCAI Nq 12 PANAMÁ T. 3646 27 . REPÚAL¡CA DE PANAMÁ LIBHERíA CATÓLICA "ANAWIM" De Diego Ne 59, Arecibo Tel.: (787) 878-BB44PUERTO R1C0.00612 L¡BRERíA SAN PEDRO CI.AVER Tel. 7183530956 NEW YORK, U.S.A. ED¡CIONES DON BOSCO Tel. 5357557. MÉXICO, D.F. ALMACENES UNIDOS TEI. 554444 SAN JOSÉ, COSTA RICA EDIfIONES DABAR Mirador 42 col el mirador. C.P. 04950 Tels.: 5603-3630. 5673-8855 Fax: 5603-3674 México. D.F. PARA ENVíOS AL EXTERIOR, HACER SUS PEDIDOS A: HERhIAI{DO NEIRA: Carrera 50 Ne 52- 126 0f . 405 - Tel .: 251 86 92 Fax 571 85 52 . MedellÍn, Colombia o APOSTOLADO níe¡"lCo CATÓUICO Bogotó - Colombio lmpi'eso en Colombio Printed in Colombio rpffiR. auH ffis EMPORTANTTE PST.EDICAR. Y CA'T'HQUTZ.ASI tsIEN? Ío Vemtmjas para preparar !¡ien Un sencillo hablador, venido de un pobre pueblo que ninguno de Ios oyentes ni siquiera sabe dónde queda, pue- de influenciar benéficamente a un gran público si sabe ha- blarles como se debe hablar. xxxEl mundo de hoy busca Profetas. La palabra "pro- feta" significa: el que proclama en público los men- sajes de Dios. Un 'tpregonero de Dios". Si el mundo no encuentra buenos profetas, se irá tras los charlatanes que lo engaña rán y le envenenarán la mente. Junto a una enorme planta eléctrica vi un ranchito con luz de vela, porque no le habían conectado la electricidad. Junto a las maravillosas enseñanzas de Jesús y de sus san- tos, pueden existir pobres personas con lucesitas misera- bles de velas de sebo en su mente, porque ha faltado quién venga con su predicación y enseñanza conectarles con la luz de la Divina sabiduría. (o
  3. 3. EL EVANEELIf] EXPLICADtr NA 4 La Vida eterna consiste en conocer a Dios y a su Hijo Jesucristo (S. Juan L7,3). Si sabemos predicar y enseñar bien, podemos hacer que para nuestros oyentes la vida eterna empiece desde ahora, porque empiezan ya a cono- cer a Dios y a su Hijo Jesucristo. La predicación y la catequesis, si se hacen debidamente, necesariamente vienen acompañadas de prodigios de con- versión y de cambio. Esto es algo totalmente normal. Lo anor- mal, lo raro, sería lo contrario. Pues lesús no puede dejar de cumplir aquella promesa maravillosa que hizo a quienes pre- dican su evangelio: "Las señales milagrosas os acompaña- rán" (S. Marcos t6,t7). En los que se dedican a enseñar las doctrinas de Cristo se seguirán cumpliendo las dos últimas frases con las cuales termina San Marcos su evangelio: "El Señor fue colaborando con ellos, confirmando Ia Pa- labra con las señales que la acompañaban". El Profeta Amós era un hombre tosco y sin mucha instrucción, pero se dedicó con toda su buena voluntad a llevar a las gentes los mensajes de Dios y obtuvo efi- cacia en su labor. Porque: équién puede quedarse sin obtener frutos en su enseñanza si el que le acompaña en su trabajo es el mismo Dios? Si el trabajador pone toda su buena voluntad, para predicar y enseñar de la mejor manera posible, los buenos resul- tados vendrán infaliblemente, aunque él no los note, ¿quiénes son los que con rnás fuerza y lran empujado a creer en Ia religión y PROLT]Etr} practircarla? éAcaso los grandes y famosos oradores? Probablemente no. Los que con más constancia y efica- cia nos han llevado al fervor y a la perseverancia han sido sencillos predicadores o catequistas o escritores que con charlas sencillas y con lecturas descomplicadas nos han evangelizado. Y nosotros podernos también ser de esos sencillos evangelizadores, que ponen en Dios toda su confianza y se preparan lo mejor posible y... salvan almas. san Marcos dice que los primeros evangellzadores iban por el mundo expulsando malos espíritus y curanclo gentes enfermas (Mc. 16). Ese es el formida- ble oficio que puede hoy repetir todo el que con buena votuntad se prepare bien a enseñar las doctrinas de Jesús: expulsar esos malos espíritus de impureza, de robo, de odio, de impiedad, de pereza y de envidia, que dominan a tantas personas. Y curar a tantas gentes enfermas de egoísmo, de sensualidad, de orgutlo y de depresión y desilusión. Y esto lo podremos lograr nosotros. Pero tenemos que prepararnos bien para saber enseñar bien. Dicen que la frase que más movió al joven san Gabriel de Ia Dolorosa para dedicarse con toda su alma a prepararse a ser un buen catequista y un buen predicador, fue esta de San Vicente María (pasionista): "Mientras estudias, lees y t enseñar catecismo o para predicar, imagín oyentes que te suplican emocionados: "p InstrúV'ete bien, par¡r que logres hal¡larnos tan agra-
  4. 4. EL EVAN G ELID EXPLICADtr NA 4. dablennente bien, eu€ logres; convert¡r ¡ruestros co- razor'¡es".Qué bueno sería que todo catequista y todo predicador pasara de vez en cuando esta escena por su mente y por su imaginación. Algunos predican ma! y no saben enseñar bien porque han creído que para hablar con sencillez basta c::har los pensamientos como llegan a Ia mente, sin orclen nl planeación. Pero la verdad es completamente lo contrario. La verdadera sencillez es fruto de estudio, de orden, de planeación y de medita- ción. Hablar "sin conrplicaciones" na slgnifica ha- blar *'sin preparación", El pueblo vive continuamente catequizado para el mal por medio del cine, Ia TV, las revistas, y los malos ejemplos, Y necesita personas que le cate- quicen para el bien y esa es la labor importantísima que Dios le tiene preparada a'quien acepte prepararse bien para predicar y para enseñar religión. Una de las más hermosas consecuencias de s,aber predicar y saber catequizar es obtener que los oyentes se vayan familiarizando con la Palabra de Dios, la amen y la aprecien. "Cuando se logre que una persona se entusiasme por la Palabra de Dios, ya podemos estar seguros de su salvación, porque la Palabra Divina jamás deja a un pecador como lo en- contró. Siempre obra transformaciones en su espíri- tu", decía San Francisco de Sales. @ PRÚLL]TiE 20 [-a smpürtaruü[a de dedEcarse ffi Ea Fredicaclóm, Para San Pablo era tan importante predicar y cate- quizar que al dirigirse a su fiel discípulo Timoteo le escribe: Te pido por Jesucristo que ha de juzgar a vivos y muertos, que prediques le¡l Pala[rra opor- tuna e I¡nportunarnente; que aconsejes y enseñes con toda paciencia y doctrina, porque ve¡rdnán tiem- püs enr e¡ue ta gente, apartando sus oídos de Ia sá¡ma rit'retrina los cllrigirán a escuchan fáhulas y cúsas ranas (2 Tim. 4). Así que para Sa¡r l¡ablo un deber principalísimo riel düscípulo es dcitlicarse a preclicar y e¡rseñar la religiérnr I r1o sólo en las oportunidades fáciles que se le presenten sino en los momentos y situaciones en que a los miedosos les parezca "importuno" predicar o ense- ñar. Y para animar a cada cristiano a dedicarse a hablar de la religión recuerda dos razones mul/ irnportan- tes: 1a Que Jesucristo va a venir a juzgarnos. 2a Que si no se predica y no se enseña bastante, la gente corre el peligro de dedicar sus oídos a escuchar fábulas y cosas falsas que no llevan a la salvación sino a la perdición. Por eso, todo tiempo que dediquemos a prepararnos, a hablar bien acerca de Dios, es un tiempo que nos puede librar de una sentencia contraria en el día del Juicio, a nosotros por predica[ y a los oyentes por no haberse dejado engañar de falsos profetas.
  5. 5. EL EVANGELItr EXPLItrADtr NA 4 UN GRAN PREMIO NOS ESPERA. San pedro afir- ma que "el Príncipe de los pastores premiará con pre- mio incorruptible de gloria a quienes se hayan dedicado con fidelidad a este oficio de hacer mejores a tos de- más" (1 Pedro 5). JESÚS LE DIO EL PRIMER PUESTO A LA PREDI. cAcróN y A LA ENSEñANZA. Cuando llamó a tos 12 apóstoles fue "para enviarlos a predicar,, (S_ Marcos 3,L4) y cuando los envió de dos en dos, la misión que les dió fue "Id y predicad" (s. Mateo La,7) y el último mandato que les dejó a sus discípulos en su despedida et día de la Ascensión fue,"Id y predicad por todo el mundo, (S. Mateo 24,14) y Él mismo corl su ejempro dio siem- pre el primerísimo puesto en su vida de apostolado a la predicación, El evangelio no cesa de repetir: Reco- rría Jesús toda la Galilea enseñando y proclamando la Buena Noticia del Reino de Dios>> (S. Mateo 4,23). ..y recorría todas las ciudades y pueblos enseñando y-pro- clamando el Evangelio del Reino-de Dios (Mt. 9,35j. y se agolpaban todos alrededor de É1, y Él les predicaba la Palabra (S. Marcos 2,2) etc. SAN PABLO CONCEDÍE CTUONME IMPORTANCIA A LA PREDICACIóN Y A LA ENSEÑANZA, EI dCCíA: No me envió Dios a bautizar sino a predicar et Evangelio (1 Cor. L,L7) y recuerda una noticia muy importante: que es imposible que las gentes crean si no hay quién les enseñe la religión. L"Cómo pueden creer si -no hay quién les predique? (Rom . LO,L4). PRoLOtf0 Y LA HISTORIA HA CCINFIR.MADÜ ESTA DECLA- RACIéN, QU€ la predicación y la enseñanza de la religión es algo esencial y de gran impoftancia en Ia propagación del cristianismo, pues el fervor por la religión y el cre- cimie¡rto de la fe en las distintas regiones han coin- cidido siempre con las épocas en que mejor se ha predicado y con más esmero se l'¡a enseñado a las gentes la doctrina cristiana. I-A PREDICACIÓN Y !.A ENSEÑAI{ZA LOS I.IAR.Á[U LIBRES. Porque lo que se busca al predicar o al enseñar religión es llevarles La Verdad, y Jesús dice: "la verdad os hará libres" (S. Juan 8,32). tr-o que tratanros de lleva¡"* les a sus entendimientos es la Verdad DEvir¡a conte-, nida en las §agradas Escnituras. No buscamos emplear nuestros poderes de persuasión para que presten atención a nuestros propios inventos u opiniones o para que aplau- dan nuestras cualidades de maestros y predicadores (eso sería una negra traición a este ministerio). Lo que busca- mos es que acepten la Verdad inspirada ¡ror Dios. Y esa verdad Ios hará libres, porque la promesa de Cristo no puede dejar de cumplirse. AL PREDTCAR O CATEQUTZAR ANUNCTAMOS BUE- NAS IüOTICIAS. 7 veces se llama este oficio en la Biblia con el título de "Evangelizar", que significa: contar a otros muy buenas noticias. E Isaías bendice a quien esto hace, diciendo "qué benéficos son los pies del que trae buenas noticias" (Is. 52). Qué hermoso oficio el nues- tro cuando nos dedicamos a llevar a otros "Buenas noti- o
  6. 6. EL_EVAN_E ELltl EXP_L!EAD_tr¡__ NE 4 cias" de salvación, enseñando y predicando. En la Sagrada Escritura se llama *KERIGMA" el oficio de predicar y ense- ñar religión. Y esta palabra "Kerigma", significa "pro- clamar públicamente un Mensaje de la Altísima Autoridad". Qué oficio más digno y honroso podremos hacer sobre la tierra que el de proclamar públicamente donde quiera que vayamos, los mensajes que la Altísima Autoridad Divina del cielo nos ha enviado". Y eso es preci- samente lo que hacemos al predicar y catequizar. PREDICAR Y ENSCÑAN DOCTRINAS CRISTIANAS ES EXTENDER EL EVANGELIO. En la historia de la lgle- sia se puede comprobar que el método ordinariamente empleado por la Divina Providencia para llevar el Evange- lio a cualquier clase de personas en cualquier región del mundo ha sido el de la predicación y Ia catequesis. Cada vez que nos dedicamos a estas labores estamos siendo "canales" para que llegue a las almas la gracia salvadora del Evangelio. UN OFTCIO QUE TIENE POR FINALIDAD. ALGOMARAVILL ,!, : ;.,i, ,;,.il,. , El predicar y el catequizar es un oficio cuyo fin es nada menos que lo más impoftante que una persona pue- da buscar en esta vida: salvar Ias al¡nas, éQuién no se preparará con todo esmero para ejercer debidamente una labor que propone un fin tan excelso? ÍE PRT]LL}GD ES UNA LABOR, FECUNDA. De las dos esposas de Jacob, cuenta la Biblia que Lía no era tan hermosa como Raquel pero en cambio su fecundidad era mucho mayor. "Dios bendijo con más hijos a la que era menos atrayente y hermosa". Así pasa con la enseñanza de la religión en la catequesis y en la predicación. Muchas veces no será una labor de deslumbrante belleza sino más bien algo ordinario y sin brillo ni mucho atractivo. Pero en cambio Dios le con- cede la fecundidad de unos frutos espirituales que quien Ia ejerce no puede ni siquiera calcular. Cuando lle- guemos al día del Juicio y Jesucristo cumpla aquella pro- mesa que hizo en el Apocalipsis: "Vendré y traeré mí recompensa conmigo para pagar a cada uno según su tra- bajo" (Apoc. 22,L2), nos quedaremos alegremente asombrados de los frutos de vida éterna que hemos Iogrado conseguir con nuestra predicación y cate- quesis y si las hicimos con el mayor entusiasmo posible. HE AQUÍ UN TRABAIO DE Cuando en 1841 fue ordenado de sacerdote San Juan Bosco, la gracia o el favor muy especial que le pidió a Dios en ese día inolvidable de su vida fue esta: "Señor concé- deme la eficacia de la palabra. Que mis palabras al hablar en predicación o catequesis o en apostolado escrito, reciban de Ti una gran eficacia para lograr hacei un verda- dero bien a las almas. Este favor lo siguió pidiendo durante toda su vida. Y en los 47 años de sacerdocio de este simpá- (D
  7. 7. E!_qvaN E ELt E EXPLT tr{Qp__Nj _t tico apóstol, la eficacia de su palabra en sus predicaciones y en sus clases de catecismo fue verdaderamente estupen- da. con palabras sencillas y ordinarias lograba convertir los corazones y transformar vidas. Eso mismo nos espera a los que nos dedicamos a predicar, cat quizar o propagar escri- tos de religión. si pedimos la eficacia de la palabra, y flo nos cansamos de pedirla con fe, lograremos tal eficacia g" !9 gue predicanros y enseñamos que superará los límites de nr¡estras esperanzast y se cumpiirá una vez más lo prometido por sán pablo: 'iD¡os tiene poder y bondad para darnos mucho más de lo que nos atrevamos a pedir o desear" (Ef.3,20). VÉrMüS ¡4' DEJ#ieq, hflllrffiü-LJ{S [MB0É{IIA,BLESr A menudo quien insiste aunque sea torpemente en tra- tar de con encer, consigue el éxito. ieué no togrará en- tonces quien se prepara bien para insistir hábilmente en los principios de religión? Cua¡.¡do r¡na afi¡"rmac!ós.n se n.t:¡'rífte rr'¡ue$tms vecesr elsa vm rfiaree¡ncto su hueEf;a sohre tras or¿v¡cclones cle 'r¡uiem üa escu¡cha, La pre- dicación y la catequesis, cuando se saben hacer bien, con amabilidad, con buena preparación y con mucha oración, dejan en el alma de los oyentes unas huellas que ninguna otra enseñanza las logrará jamás tan profundas y duáoe- ras. Por eso cuando una persona se prepara bien a estas labores, se está formando para ejercer una infruencia su- perior a toda otra. NO VAMOS A OBTENER CAMBIOS rtusrANrÁru ros, PERo.,. Un peligro para quien se dedica a predicar o a ense- ñar catecismo sería Ia ilusión de que va a obtener cam- bios instantáneos, milagrosos, mágicos. Que todo será rapidito: echarles un sermón, darles una clase de cate- cismo, y izas! Ya todos convertidos y... encostalar ese montón de almas y mandarlas para el cielo. iEso no va a suceder! En la naturaleza todo va despacio, por grados. "Las enfermedades del alma son como las del cuerpo - decía San Francisco de Sales- vienen corriendo, pero se van muy despacio y gastan bastante tiempo en alejarse totalmente". Así que las conversiones no Ias vamos a ver enseguida ni mágicamente, porque rara vez existen solu- ciones sencillas. Casi todas exigen tiempo, trabajo e in- teligencia y mucha gracia de Dios. Pero si no lograremos cambios instantáneos, sí vamos a ir consiguiendo una; serie gradual de rnodificaciones en el ¡modo de obrar y de penserr de nuestros c»yerrtes/ que rrüs van a dejar gratannente impresi«¡nados. Esto lo sa- ben por experiencia miles y miles de predicadores y de catequistas de todo el mundo, y lo van a experimentar también gozosamente nuestros amables lectores, si empiezan a prepararse desde ahora con gran esmero y cariño a la labor de predicar y catequizar. PRt]Lf)Etr
  8. 8. ELjY4'NE ELt D trXrr Lt cA.D ü Nr¡ zl PRCLf}G! §3Hü.?ü Fts.Y [J[fl ,PELfiffilitü; A quien tiene que dedicarse a enseñar por medio de la predicación o la catequesis tre pueden asa!ü:ar dos fi¿-r¿.lfl'c}nes Er,¡e !e roharáffi tr¡do e! éxlto de su Era- ha,!or la gwrsa y Ia su[lerficiialidac§, Lanzarse de una vez a enseñar sin haber aprendido casi nada. Dedicarse a predicar lo que no ha meditado., apurarse demasiado por empezar a hablar sin estar preparado. por eso este libro. Para evitar que por no prepararnos no obtenga- mos frutos. §tHtffiF{ffiffiEr,tüs quE ntsrrr Es ruL§E§TR0 {}Ffr6U{} MAS IFÍP0RT,fil!TE:, ,, , r : Juan Pablo II hablando a 4.000 sacerdotes y seminaristas de colombia en ra catedral de Bogotá el í de julio de 1986 decía: "R.ecúrdaax que vuestro ofi* cuo rrrtiírs Ém¡*ur"t:ar¡'d:e es ¡ererlflleetu" y enseíias" xa Fm- [¿"rF¡ra de Düos" Esa es vuestra tarea número uno. Preparaos bien para ello, porque de esto obtendréis co- piosos frutos espirituales". El Papa dice que ese es nuestro oficio principal. Por lo tanto a ninguna otra tarea debemos darlé tanta im- poftancia en u preparación como a la predicación y la catequesis. LO QUE LEVAMOS AL PUEBLO ES ALGO VALIOSÍSIMO: Cuando predicamos o enseñamos religión estamos lle- vando a los oyentes un regalo extraordinariamente valioso y provechoso: la Palabra de Dios. La S. Biblia dice que la Palabra de Dios es más va- liosa que el oro fino y que las piedras preciosas. Y la experiencia vive demostrando que la Divina palabra es provechosísima para toda clase de personas: a los buenos para volverse fervorosos; a los fervorosos para lle- gar a ser santos, y d los pecadores para salir de la esclavÍ- tud del pecado y empezar el camino de su salvación. La Palabra de Dios es como un faro para lograr salir del mar tempestuoso de las pasiones y de los errores y engaños del mundo. La Palabra de Dios tiene eficacia intrínse- ca, o sea, obra de por sí aunque el que la diga no sea santo. La Palabra Divina obra infaliblemente obteniendo formidables efectos en quien Ia oye con docilidad. El libro de la sabiduría dice que ella aprovecha más que los más sabrosos frutos de la tierra (Sab. 6,26). La Palabra es una fuerza actuante de Dios, Ella ilumina la inteligencia, y es una Regla de vida que transforma la conducta de las Personas. La Palabra de Dios da a conocer a cada uno lo que él es, lo que es Dios, y cómo deben ser nuestras relaciones con la Divinidad.
  9. 9. EL EVANGELIt] EXPLICADD NS 4 Y lo que llevamos al público al ñar catecismo es eso: la Palabra parece pues formidable este oficio que predicar o ense- de Dios. ¿No nos ejercernos? En esta labor, nuestro mayor engaño sería querer proceder solos. No nos quedaría sino el más estruendoso fracaso. Pero si tenemos la buena idea de "hacer compa- ñia" con Dios, Él se encargará de poner a disposición de nuestras palabras su poder de persuasión, y veremos frutos admirables. En Pentecostés los apóstoles hablaba como podían,'y el Espíritu Santo hizo el resto, hizo el milagro de que su palabra llegara a los corazones y los convirtiera. Esto mismo sigue haciendo ahora con la predicación y la cate- quesis. Nosotros nos preparamos para hablar Io mejor po- siblen y el Espíritu Santo se encarga del resto, de con- mover las voluntades de nuestros oyentes, y Ilegar a su cerebro y a su corazón con sus mensajes de salvación. Un gran catequista contaba su experiencia. .Al princi- pio fracasaba mucho. Pero un día se me ocurrió invitar a Dios a que hiciera de "socio" en mi labor de enseñar y dejé en sus manos Ios resultados. Nunca un hábil ge- rente había hecho progresar tanto una compañía como Io hizo Dios con mi labor de catequesis yo desde que empecé a creer que era Él y no yo el principai responsable de los resultados". (E Pnóloeo ZNonos panece,verdaderamente atrayente :ürahajar en una empresa cuyo "socio" principal es Dios, y cuyos ;resultados il.os obtiene nada menos que la ,Divirnli- dad? Eso es nr¡estra predicación. Eso es nuestra catequesis. Aquí s:í q.ue podemos repetir Ia frase ifarno- sa de los sa¡rtos: ¿"Mis g.ralidades y yo? Muy poca cosa. Pero émis cualidades, Vor y el poder de,mi Dios? Mayoría aplastante'r, Pues dediquémonos a enseñar nuestra santa religión predicando o enseñando catecismo. "Quien conviefte a un pecador de su camino equivocado, salvará su propia alma".dice el Apóstol Santiago (Sant. 4,20). ¡PERO ES QUE SOY PECADOR Y POCA COSA! No nos afanemos: El Espíritu Santo nos ayudará. Con unos pobres pescadores cambió el mundo porque Él ¡na siempre con ellos dándole gracia y eficacia a las palabras que decían en su predicación y en sus catequesis. El Espí- ritu Santo sigue siendo cada día el "dador de vidai y sigue y seguirá convirtiendo el mundo por medio de personas insignificantes, con tal de que éstas crean en el poder de Dios y se preparen lo mejor que puedan para enseñar bien la religión. @
  10. 10. EL TVANGELII EXPL¡CADf] ['.IC, 1 PRf}LDGO un obispo decía a sus sacerdotes: "Los momentos más importantes y lecisivos de una homilía no son Ios que se emplean pronunciándola, sino los que se han empleado preparándola"' Y el popular predicador san Juan Bosco repetía fre- cuentemente a sus sacerdotes y catequistas: la expe- riencia me ha demostrado por años y años que el sermón y Ia catequesis que meiore resultados producen son aquellos que más esmeradamente se han PreParado". Amable lector: si alguna página de este libro no le agrada mucho, no por eso deje de seguir leyendo. En esto pasa como en los libros de chistes: a unos gustan más unos y a otros otros. Puede ser que un pasaje no nos llame mucho la atención, pero habrá muchos más que sí nos van a hacer bien. Y nos puede pasar al leer este Iibro lo que de la lectura de los escritos de los San- tos Padres afirmaba el Padre De Lubac: entre muchos pasajes comunes y hasta cansones se encuentra uno de vez en cuando con verdaderas joyas de pen- samientos luminosos que le recompensan rnuy bien el esfuerzo que hizo por leer toda la obra"' Y para consuelo de quien lea estas páginas añadimos que las explicaciones que en estas páginas presentamos á."r.u de las lecturas de cada domingo han sido extractadas de autores sumamente respetables y completamente Seguros en su doctrina. No andamos expli- __@ Hagamos lo que podamos por prepararnos, y el Espíritu Santo se encargará del resto. EL PLAI{ DE ESTE I-IBIIÜ: El libro que aquí presentamos está hecho más que todo en forma de ''i'i¡editacié¡r" para quien se prepara a expli- car Ias lecturas de cada domingo. No hemos pretendido deslumbrar a nadie con datos cien- tíficos ni descubrimientos de última hora. Esta es una obra sencilla para gentes sencillas. Aquí se repiten cosas que quizá "r"l¡i ¡1¡¡r'tt sat¡idas se nsjs han olvidadc", Lo que se pretende es que quien va a explicar al pueblo de Dios Ias lecturas dominicales vaya meditando en ellas durante la semana. Así el subconsciente le irá preparando maravillosas ideas para cuando Ilegue el momento de ha- blar en público. Un gran orador narraba que el rnejor consejo que en su vida escuchó acerca del modo de prepararse para hablaien público fue éste: "Llénese el tonel, ábrase la llave, y déjese escapar librennente el contenido". O sea: leer, meditar, acumular datos durante Ia semana, y luego cuando llegue el momento de hablar en público ya "de la abundancia del corazón hablarán los labios".
  11. 11. cando cont¡nuamente de quien es cada comentario o cada pensamiento porque esto, podría hacer muy pesada la lec- tura a quienes no están muy familiarizados con los escritos de documentación, pero sí hemos echado mano de cuanto autor venerable hemos podido encontrar, para explícar lo mejor posible cada lectura. Si Nuestro Señor Jesucristo, Sabiduría Eterna, nos con- cede la gracia de que por la lectura de este libro alguna persona se entusiasme por la Divina Palabra y logre com- prenderla y amarla más, ya no habremos perdido nuestra venida a este mundo y podremos decir con el profeta Simeón. 'tSeñor ahora puedes despedir a tu siervo en paz,,. DOMINGO 8o. CICLO A Pequeñas avecillas de Tierra Santa ,tfrft i r6E €* E crs ctres 3 hIo Gf,rltirrcrra y erE P€rcfre CeIesüEcrI tcrs crlinnerrüc¡" -
  12. 12. Dorrringo 8c) r Ciclo A ANOS 2()()8-2(,1 L-2oL4-2fJL7 -2o2lJ OnaC¡óN: concédenos Señor tu ayuda para que el mundo progrese, las naciones gocen de paz y tu Iglesia se alegre de poder servifte con una entrega confiada y pacífi- ca por Nuestro Señor Jesucristo. PRIMERA LECTURA: Isaías 49, L4-!St Sión decíia: "Me ha abandonado el Señor. Mi due- ño me ha olvidado". éEs que puede una madre olvidarse de su¡ creatura. éNo conmoverse por el hijo de sus entra- ñas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. Este es un mensaje que intenta hacernos sentir a todos, en términos entrañables, afectuosos, el amor infinito con el que Dios cuida de nosotros. Es difícil encontrar otra compa- ración más díciente para ponderar el amor que el señor siente por los que somos sus creaturas. Se equívocó Sión al creer que Dios le había abandona- do. Y se equivocan los creyentes si se llegaren a imaginar que siquiera por un momento pueda Dios olvidarse de los seres que ha creado, y mucho menos abandonar a aquellos por quienes su propio Hijo ha derramado su sangre en la cruz. Aunque fuera posible que una madre llegara a olvidar o abandonar al hijo de sus entrañas. Dios NO olvidará ni abandonará jamás a quienes ponen su confianza en su poder y misericordia. En todo el Antiguo Testa- mento no se encuentra otra afirmación más profunda, ínti- ma y expresiva que ésta para significar el amor y la ternura que siente el Creador hacia los seres humanos. lamás lu- chamos solos contra las adversidades. Dios estará siempre con nosotros, y su presencia no es sólo la de un testigo que observa, sino la de un amigo que defiende y la de un pro- tector que concede toda la ayuda que necesitamos. Una presencia verdaderamente maternal. SALMO 6L. Descansa en Dios alma rhía, porque de Él viene mi salvac¡ón. Él es mí Roca, mi esperanza, mi refu- gio. Pueblo suyo: confiad en É1. Desahogad ante él vuestro corazón (Recomendamos para la explicación de cada sal- mo el hermoso libro "Los Salmos Explicados" de Sálesman. Es muy completo, práctico y agradable). SEGUNDA LECTURA: la Corintios 4t L-5 Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un ad- ministrador lo que se busca es que sea fiel. Pablo está invitando a los cristianos a no ver en sus pas- tores a simples seres humanos o a jefes de partidos o de grupos, sino a servidores de Cristo. La palabra griega que
  13. 13. e I [, EXPLICADD NA aquí utiliza para decir "servidores" es la que se empleaba para nombrar a los remeros que en la barca iban al mando del dueño de la embarcación haciéndola adelantar con la energía de sus brazos remadores. cristo es el jefe de la barca. Nosotros somos sus seruidores que tratamos de ha- cer adelantar la embarcación con nuestros esfuezos, pero siempre bajo su dirección y guía, y depend¡enáo en todo de su ayuda. san Pablo usa luego otra expresión: somos rrclrninis- tradores. (oikónomo err gríego. Mayo¡"-*ürnus en latín). EI administrador era er que estaba al frente de los empleados en una casa, industria o hacienda, dirigía el personal, suministraba lo que los demás iban necesitando y vigilaba para que cada uno cumpliera bien su deber. pero por mucha autoridad que tuviera sobre el personal, él de- pendía siempre del dueño o.jefe de la casa. También hoy, cualquiera que sea la posición que una persona dentro dé la Iglesia, cualquiera sea el poder que haya recibido o el prestigio de que goce, tiene que pensar que en todo de- pende de Cristo su jefe, y que et poder, el prestigio y la supremacía que tenga son préstamos del señor, de los cuales tendrá que rendir estrechas cuentas. El objeto de las obe- diencias, de los honores y de ros trabajos áe los que están bajo s.u mando no es él mismo, sino Cristo el Señor. Lo que se busca en un administrador es que sea fiel. san Pablo nos lleva a pensar y meditar en un juicio que nos espera. El administrador, el ecónomo, o mayordomo, tiene que ser una persona en la que se pueda confiar ptenamen- te. La seguridad que su jefe tiene en su absoluta honorabi- lidad y responsabilidad, es lo que hace que le conceda tan- ta independencia y tanto control sobre los demás. Es necesario que el jefe pueda confiar plenamente en la fide- lidad de su administrador. Se llama "fiel" a quien es exacto en el cumplimiento de sus deberes. El Papa Pío XII repetía: "Lo importante no es cuántos años ha vivido una persona, o qué altos cargos ha desempeñado, sino con qué exactitud cumplió los deberes que Dios le había asignado. De ahí dependerá el grado de su gloria eterna. San Francisco de Sales exclamaba: "aunque alguien resucite mueltos, si no cumple con su deber de cada dÍa jamás llegará a la santidad". Eso es'lo que se llama ser "fiel", cumplir con su deber en cada momento. Un no- vicio tenía por oficio barrer los corredores, pero le pareció que era más místico el irse a colocar unas flores en un altar elevado. Más la escalera se resbaló y él se vino abajo. Cuan- do cayó al suelo se le ocurrió gritar como San Pablo: "éSe- ñor qué queréis que yo haga?" -y una voz desde un corredor le respondió: "El oficio que te toca hacer mijito iel oficio! Ese es tu deber y nada más". Allíen el oficio que la Divina Providencia nos ha puesto, allí es donde sere- mos instrumentos para los planes divinos. Dios nos quiere en ese trabajo diario que se nos ha puesto. Un deber sen- cillo bien cumplido puede salvar más almas que diez días en ayunos. Nosotros, siendo fieles al cumplimiento de nuestros deberes diarios, podemos ser brazos irresisti- bles guiados por Ia fuerza de Dios para salvar almas". Cuando DDMINGE BLT - C¡CLf] ,A, a ú:t
  14. 14. CICLt] A t- Dios llegue a tomarnos cuenta en el día del juricio, ocupación en que puede encontrarnos 'es en ei ¡'rriento del propio deber" (P. Lombardi). la mejor cunrpli- Pero algunos cristianos son tan infieles en el cumpli- miento de sus deberes de cada día, que si fueran soldados en una guerra, ya los habrían fusilado por desertores (Gral. Marshall). "Para mílo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano. Mi juez És et :;gfiür. c! ituminará io gue esconden ias úniebtast | .Jttlidra dt d€.s6.rJ- oie¡to tos oesíEnios del c:orazor!, Entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece". Pablo nos lleva a meditar en el juicio que nos espera. Nos dice que hay tres juicios: Lü el juicio de tüs que nos rodean. El apóstol no se preocupa mucho de esto en com- paración de lo que le interesa eljuicio que Dios hará acerca de é1. Claro que no deja de ser importante cuidar de que no tengan que hablar contra nuestra conducta. pero si vivimos pendientes de qué dirán los demás, nuestra vida se nos volverá un infierno, porque siempre tendrán algo qué de- cir: si hacemos porque hacemos, y si no hacemos, porque no hacemos. Palo porque bogas y palo porque no bogas. Jesús ilecía: "Vino Juan que no con-na ni bebía y Oi¡e- ron; "Tiene demonio". Y vino el Hijo del Hombre que sí come y sí bebe, y dicen también: "Tiene demonio- (S. Lucas 7,33). Es difícil encontrar personas más desdichadas que aquellas que viven averiguando qué dicen, qué opinan los demás acerca de ellas. Como necesariamente las criti- cas ajenas derrumban su buena imagen, y dichas personas viven dando culto a esa buena imagen, llegan a ser profun- damente infelices. Por eso deberíamos repetir con San Juan Bosco: "Trabajar y estar contento, y dejar que hable la gente". Claro que no despreciaremos las obseruaciones que nos hagan porque ellas nos pueden ayudar mucho a mejorarnos. Los antiguos filósofos decían: "Dos perso- nas te pueden corregir con sinceridad: un enemigo que esté furÉoso contigo, y un amigo que te ame de verdad", 20 Juicio" San Pablo tampoco le daba demasiada im- portancia a lo que él pensaba de sí mismo,,porque fácil- mente podemos tener conciencia de fariseo que vive dándose ceftificados de buena conducta, mientras los demás no le ponen muy buena nota a sus proce- deres. Esopo decía que nosotros llevamos los defectos aje- nos en un paquete delante de nuestros ojos para estarlos viendo y criticando, y los defectos propios detrás en la nuca, para no verlos ni corregirlos. Aunque también hay perso- nas que se tratan a sí mismas con demasiada dureza y desprecio, y entonces sin lograr vivir en paz con su propio ser, tampoco viven en paz con los demás. Por eso no hay que darle demasiada importancia a lo que uno piensa de sí mismo, sino a lo que pensará Dios. 3er. Juicio: Mi juez es el Señor. Su juicio será el único verdadero y definitivo. Sólo Dios conoce todas nuestras circunstancias. Sólo El puede sacar a la luz lo que
  15. 15. D_D M_!N G D está oculto. Él conoce nuestras ius:!'res"sabe hasta dónde nos hundimos, pero también hasta dónde más podríamos haber subido si nos hubiéramos esforzado. *r,ir* rt, .¡i¡E.. Citdír unu podrie haber iiegaulo ir sÉr_ r.:í¡ i;.1 cl¡*n 1 :1i) ei rnat, ir lo que togró tiegar fi ser_ Sólo Dios conoce las motivaciones que nos movieron a hablar y a hacer. El ser humano ve las acciones, pero Dios ve tas intenciones. Mu- chas acciones que parecen nobres pueden haberse realiza- do por motivos egoístas y de orgullo, y muchas acciones que parecen sin gran valor pueden haberse realizado por motivos sublimes y nobilísimos. Éflrii:l ili:,r li:¿r,]! r¡.tFi-r^ -,.;r-¡ lr[tff¡i:lfrü / iO coi¡OCi: fJt:i-i.ür-.i r,ir-ir---i.il,qt, .::::, :! :ir,i. rltlü ptleOe juzgarltr rectaftteiftte. Así que pensemos en ese juicio de Dios que nos espera, y no tanto en los otros juicios humanos. Y'dejem<¡s a üiesi que i¡,¿iJr¡e ::i soiu, sin meternos nosotros a Juzgaf r ¡¡¿¡die, ¡,lrrr.ti..!e ñisr] ilo es nuestro oficio, EIANGELIG: San Mateo G,A*t-3,fl Dijo Jesús:"Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno ¡, querrá al otro, o al contrario: sg.ledicarl ul primero y no hará caso al segundo. irto po- déis lervir a Dios y al dinero. En el idioma en el que fue Éstrrito *r trlueuo 'É'es- tamentor €star al servicio de un amo es ser su esctavo, depender de él totalmente. Jesús no está cliciendo qu¿ no podemos ser amigos de dos anros, sino que rio podemos dedicarnos a seruir a los dos. Aquí pasa como en las elecciones politicas. La gente sale al recibimiento de cada candidato porque le interesa oír sus planteamientos y conocer a ese doctor tan famoso. Pero en el día de las elecciones tiene que definirse por uno solamente. No puede votar por todos al tiempo. Así en esto: a una persona le llama la atención la Ley de Dios y le atrae tam- bién el dinero. Pero cuando llega el momento de decidir en un caso en el que lo que el uno manda va en contra de lo que el otro dice, tiene que adoptar por uno de los dos. Así por ejemplo: Dios dice: "No robarás". Y el espíritu mundano me dice: "Si haces este negocio fraudulento con- seguirás mucho dinero". Tengo que decidir: entre lo que Dios me ordena y lo que el amor'al dinero me aconseja. No puedo seguir los mandatos de la avaricia y del robo y seguir teniendo contento a Dios. Es imposible darle gusto al mismo tiempo a dos señores tan opuestos. Las riquezas llegaron a ocupar desde tiempos muy anti- guos un sitio tan importante que se les llegó a considerar como un nuevo dios: Mammón. Ocuparon un puesto de importancia grande en la vida de la persona humana un puesto que no les peftenecía por derecho: el de alguien en quien se pone toda la confianza. Un dios para las gentes siempre ha sido aquello en lo cual depositan toda su espe- ranza. Apenas nosotros colocamos toda nuestra confianza y nuestras esperanzas en las riquezas, éstas se constituyen en nuestro amo y señor, y rácticamente reemplazan al verdadero Dios. Y esto es un gravísimo rror del cual Cnisto en su evangelio nos quiere liberar.
  16. 16. F! _EVA¡{E E LrD__EXEliq A p_!_ f_4 San Juan Crisóstomo con aquella soberana elocuen- cia que lo ha hecho famoso por tantos siglos, comenta así este pasaje de Jesús: "Qué cosa más espantable que esta que se nos dice aquí en el Evangelio: que por concederle demasia- da importancia a las riquezas nos exponemos a dejar de ser seruii'ores de Cristo. Pero qué noticia también más agra- dable que esta otra: que si a las riquezas les damos el sitio que se merecen, que es el de un puesto secundario, des- pués de lo espiritual, entonces podremos aumentar y con- servar nuestra amistad con Jesús. Cuando un médico acon- seja a un enfermo, emplea dos medios para convencerlo: El primero prevenirle de los males que le vendrán si no hace lo que le manda. Y el otro: avisarle de las ventajas que conseguirá si cumple sus recetas. Así hace Jesús: primero nos previene de los males que nos van a venir si nos hacemos esclavos de la,s riquezas: et peligro es que lo abandonaremos a El y nos hare- rnos servidores de quien no puede hacernos felices. Y segundo: nos avisa de las ventajas de liberarnos de la esclavitud de las riquezas: conservaremos la amistad con el verdadero Amo que nos puede hacer felices, que es Dios. Horroricémonos de lo que podemos llegar a hacer: colocar el dine¡o a la altura de Dios. Preferir la tiranía del dinero al seruicio amoroso del buen Dios. De una vez para siempre te pide el Señor que no hagas componendas entre estos dos señores. El uno te manda apoderarte de lo ajeno y el otro desprendefte de lo que tienes, en favor de los necesi- tados. El uno te aconseja ser casto, dominar tus apetitos y colocar en sitio secundario lo material y terreno. El otro te incita a ser vicioso, a beber, emborracharte, comer de gula y apegarte a lo pasajero y presente. El uno te invita a co- leccionar virtudes y obras buenas para la eternidad. El otro te empuja a llenafte de lujos, comodidades, casas, carrua- jes y adornos. Qué desdichados llegaremos a ser si estando al servicio de un Dios tan poderoso, tan amable y lleno de generosidad, nos hacemos de- sertores y nos pasamos a se¡vir como esclavos a un tirano tan salvaje como es el dinero. aQué ganare- mos con ello? Pleitos, afanes, luchas, y lo que es más grave de todo: la pérdida de los bienes eternos del cielo. Oh, que podamos repetir las palabras que decía el santo Job: "Mis delicias no han consistido en poseer bienes mate- riales" (3ob 31-25). No estéis agobiados pensando qué vais a comer o con qué os vais a vestir Mirad a las aves: no siembran ni almacendo¡ y vuestro Padre celestial las alimenta, Mirad a las flores del campo: no hilan y ni Salomón en toda su elegancia estaba vestido como una de ellas. Si a una yerba que hoy es y mañana la queman en el horno Dios la cuida así, éno hará mucho más por vosotros, gentes de poca fe? Lo que Jesús prohibe aquí no es la prudencia (que con- siste en saber analizar qué males pueden venir de una actuación y qué hay que hacer para llegar más seguramente al éxito). Lo que Jesús desea que evitemos es el afán (que consiste en pensar con miedo y angus-
  17. 17. q L_ EVAN_G E!l_Q_Elf_L t_qaD_q _N n 4 tias acerca del futuro). La prudencia nos ileva a tomar las medidas necesarias para prevenir !o que se va a necesitar en el futuro, y el afán nos lleva a angustiarnos por males que probablemente ni siquiera van a lregar. Jesús no recomien- da la imprudente despreocupación que no reflexiona ni hace planes acerca de lo que más tarcre se va a necesitar. Lo que quiere que evitemos es ese temor ansio- so, enfermizo, que por andar pensando en tos males y nece- sidades que nos van g llegar en el futuro no nos deja gozar felices del presente. (En el interesante ribro titulado-..se- cretos para triunfar en la vida" de sálesman hay un ca- pítulo bellísimo titulado 'tcómo vent:er las prencupacio- nes". ojalá alguna vez lo pudiéramos leer. Nos evitaríia mu- chas horas de inútiles angustias). No os afanéis. La frase en griego significa: 'oPensar con susto en el futuro", Las preocupaciones envejecén la persona antes de tiempo, y son causa de úlceras esto- macales, de jaquecas, y de derrames cerebrales y afterioesclerosis. un médico famoso de Norteamérica tiene en su escritorio esta frase en letras grandes: A ud. le que- dan dos caminos: o confiar en el poder y amor de Dios, o dedicarse a preocuparse y llenarse de enfermedades ner- viosas". iQué gran verdad! éNb vale más la vida que et allrnento? O sea: iel que os dio lo más, no os va a dar to menos? Mirad las aves. Había podido decir: Mirad a Elías, a Juan Bautista y a Moisés que no se preocupaban por el L DDI4 INED BD - CICLD A I I r t alimento". Pero le habríamos respondido: "Es que noso- tros no hemos llegado a tan grande santidad". Por eso nos dice: "Mirad esas aves creadas para vosotros... Si Dios cuida así a las criadas, ¿cuál será el cuidado que tendrá de los amos? (SJC). Las aves no almacenan. Este es un detalle que ha llamado siempre la atención a los autores espirituales. Dios da de comer a las aves pero no les echa el alimento en el nido. Tienen que ir a buscarlo. Más de cien víajes tienen que hacer cada día en busca de su alimentación, porque Dios no hace fácil la vida a ninguna de sus creaturas pues la facilidad degenera y quita vítalidad a la existencia, y vuelve tremendamente monótona la vida.,Pero las aves no almacenan. Hoy recogen lo de hoy. Mañana recoge- rán lo de mañana. Jesús no ha querido decir que las aves no trabajan o que a ellas no les cuesta ninguna fatiga lo que consiguen. Lo que quiere enseñarnos con este ejem- plo es que ellas no viven preocupadas por almacenar, por- que ya la Providencia de Dios se encargará de lo que nece- siten en el futuro. Es que no es nuestra inquietud la que arreglará el futuro sino el poder y la bondad de Dios. Por eso el libro de los Proverbios enseña "Lo que nos hará progresar será la bendición de Dios. Nuestro afán no añade nada" (Pr. 10). Mirad a las flores. Jesús señala lo más efímero que pueda haber. Y las llama "yerba del campo" para resal- tar lo poco que son. Y no dice "Mañana se marchita- rán", sino "mañana serán echadas al fuego"... peor
  18. 18. EL EVANEELID EXPLICADC NA 4 todavía. Y enseguida afirma "de tal manera las viste',. No solamente dice que Dios las viste sino que las viste de tal manera bien que el vanidoso salomón se vería feamen- te vestido comparado con una de ellas. Mirad cómo gusta el Señor dar la máxima intensidad para herir más vivamen- te nuestra imaginación. Porque enseguida va a añadir: "éNo hará mucho más con vosotros?,,. Como quien dice: A vosotros por quien todo lo ha creado Dios en este mundo. A vosotros a quienes regaló un alma inmoftat. A vosotros por quienes envió a los profetas y ahora ha enviado a su propio Húo, y con El todas las gracias... équé os podrá negar? Decidme: ¿os podrá dejar sin lo necesario? Qué hermosarnente habla lesús acerca de las flores. cuando San Francisco de Asís pasaba por los campos flori- dos y recordaba estas bellas frases de Jesús, se ponía a cantar poéticamente envidiando santamente a estas mara- villas de Dios que merecieron tan grande y simpático elogio del Redentor. Y se animaba a vivir sin afanes porque los seres humanos valemos miles de veces más que estas flo- res que tanto cuida Nuestro Señor. . Gente de poca fe: Es un amable reproche del Señor. El sabe animar, pero es también un buen consejero que sa"be reprender. Lástima que ese sobrenombre iam- poco honroso nos lo tenga gue decir también hoy a noso- tros. No nos hagamos ilusiones. Nuestra fe es poquita y raquítica. Por eso hay que hacer cada semana y cada mes algún esfuerzo por robustecerla. En pocas cosas insis- te tanto el evangelio como en la impoftancia de que nues- tra fe sea grande y robusta; por eso parece extraño que los que leemos el evangelio y lo meditamos, permanezcamos indiferentes y no nos esforcemos más por no ser del núme- ro de los que tienen poca fe. Porque en realidad sí somos de ese número. Ser gente de fe es una condición principal para pertenecer al reino de Dios, pero ésta es una viftud vivida poco intensamente por nosotros. Está como en un rinconcito del cerebro durmiendo. ZEs inoperante? Las ideologías modernas (materialismo, marxismo, indife- rentismo) la han venido apagando. éCreemos más en los autores de moda que en la Palabra de Dios? iqueremos dar a las verdades de la fe unas explicaciones que las ha- gan tan pequeñitas que quepan en nuestro cerebro? iSe- ñor: que no sea poca nuestra fe! , Los paganos se afanan por esas cosas. Pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todo eso. Alguna diferencia debe haber entre los que creen y los que no creen. Los paganos se afanan. Afanarse es algo ¡nút¡I. Muchos de los problemas que nos angustian son problemas que nunca se van a presentar. El fu- turo real que nos va a suceder, nunca será tan desastroso como el futuro que nos pintan nuestros temores. Y el afa- narse, no sólo es algo ¡nútil sino dañino. Las dos enferme- dades más comunes en la actualidad: la úlcera del estómago y la trombosis, provienen ambas de vivir afanándonos. La lección de la vida es que el afanarse es algo innecesa- rio porque Dios no necesita de nuestros avisos para saber lo que tiene que regalarnos en el futuro y en el presente; y L]DMINGD 8-,-CCLf]A
  19. 19. a [' ! I ; ¡r t' EL EVAN G ELIO EXPLIGADO NE 4 es algo dañoso porque trae enfermedades y no es capaz de proporcionar soruciones. con afanarse no se;;;üünada. El afanarse puede ser una señal de falta áe re "n-rnDios que nos ama mir veces más que nuestra propia madre que tanto amor nos ha brindado. Puede ser que haya pecados peores que el andar afa- nándose como si Dios no fuera a resolver nuestros proble- mas. Pero ningún otro defecto contribuye tanto a dañar la salud de nuestro cuerpo y a acabár con ra paz de nuestra alma. por eso Jesús iñs¡s[e en este tema: no afanarse. No angustiarse por el día de mañana. León Bloy dice: "Nunca et futuro fue para mí tan te- rrible como me ro había pintado nri faita de fe,,. TocJo lo que mis afanes me presentaban como si fueran setvas ne- gras para el porvenir, se convirtió al llegar, en sencillos bos- ques con caminos fáciles para atravesarlos. Lo que me llena_ ba de angustia era mi farta de fe en er poder de Dios,,. Ya sabe vuestro padre que tenéis necesidad de todo esto, Dios. sabe que ras aves necesitan arimento, pero en vez de echárselo en et nido les deja viajar . .oná"grirlo, por- qr.". "r. más agradabre pasar er día buscañdo ra co- mrda' que estarse en una iaula encerrado con todo el alimento ahí a los pies. Dios sabe lo que necesitamos pero deja que vayamos a buscarlo. Eso aumenta nuestra personalidad. Pero quiere que busquemos todo esto sin afanes. Henry Ford cuando alguien le preguntó: ..éusted no se afana por el futuro?", respondió: "Yo no me afano por el futuro porque Dios sabe todo lo que me va a hacer falta. Y El no me está pidiendo que yo le pase la lista de lo que voy a necesitar. El no necesita consejos míos para auxiliarme". Buscad el reino de Dios y su santidad y todo lo demás se os dará por añadidura. En esa "añadidura" están incluidos la salud que nece- sitamos, el honor y buena fama que nos hacen falta y los medios económicos que vamos a necesitar. Qué hermoso recordar este pacto famoso de Dios con nosotros. Si nos dedicamos a buscar el Reino de Dios y su Santidad, de todo lo demás se encargará la Divina Providencia. Por eso decía Jesucristo a Santa Catalina: "Cuida tú de mi honra y de mis cosas, y yo cuidaré de ti y de las tuyas". iQué gran esperan- za hay en esta promesa! Un gran líder decía a los cristianos: buscad Ia santidad y el reino de Dios, y no únicamente... las añadiduras. No os afanéis por el día de mañana. A cada día le basta su propio afán. Los sicólogos dicen que esta fórmula de Jesucristo es una de sus mejores contribuciones para mantener sano el sistema nervioso de sus discípulos. Porque lo que nos hace sufrir no es tanto lo que estamos haciendo hoy, sino el afán por el día de mañana. @D DDMINET] BA - GICLO A
  20. 20. EL Un gran maestro de salud menta! recomienda a sus alum- nos: "Vivan su vida en etapas. Lo pasado déjenlo, que ya eso por más que ustedes se angustien, no va a cambiar. Pedi- mos perdón a Dios por lo malo que hemos hecho, y tratamos de desagraviar al projimo y a la sociedad por los daños que les hemos causado, pero ya todo está irremediablemente hecho. Y nada ganamos con vivir recordando angustiados Io que hicimos o los males que nos hicieron. Ese recuerdo llena la cabeza de pensamientos tristes y dañosos pero no logra remediar nada. Lo futuro: no sabemos si llegará, o si vendrá en la medida tan tétrica como nuestra enfermiza imaginación nos lo pinta. Lo impoftante es el presente". EI Dr. Wosler famoso profesor de Oxford dice: "L.as ca- torce palabras que carnbiaron rni vida de triste y desanirnada er¡ alegre y entusiasta fueron éstas: "NO DARLE IMPORTANCIA A LO PASADO NI A LO FUTURO SINO A LO PRESENTE". Llevar hoy la carga del mañana es dañarse inútilmente la columna veftebral. La "Imitación de Cristo" es un li- bro formidable para llevar a las personas a la santidad, y trae este consejo: "Si quieres vivir alegre no vivas afanán- dote por los sufrimientos del futuro, QUe lo más probable es que quizás ni siquiera te van a llegar". "Ante todo fruscaC et Reino de Dios y su justicia o santidad y lo cternás se os dará peir añarllclura". Decía Pablo VI: que eil relación a "EI Reino cle Dios eE ta¡r lmpcrtante é1, todo se convierte en "lo dernás", P_tr_f4 t¡lG_o_ B : - -_--c- L Q,L-9--4 que es dado por añadidura. Solamente el Reino es absoluto, y todo el resto es relativo. El Reino de Cristo es lo que debe- mos colocar en primer sitio entre nuestras prioridades' Todo el resto es añadidura, es lo demás"' (Ev' Nunt' 8)' Reino, etimológicamente significa "gobierno". Reino de Dios es pues gobierno de Dios. Que cooperemos a que Dios logre gobernar y mandar en nuestras conciencias y en nuestra vida Y en la sociedad' A Dios lo llamamos ..Nuestro Señor,,. En latín "Dominus", el que pleno poder sobre c todo, y nosotros los remos a que El sea estamos buscando que llegue su Reino' El Reino de Dios tiene un Programa' una Constitu- ción: es el Sermón de la Montaña' son las bienaventuranzas.TieneunaLeyFundamental:amara óioi soore todas las cosas y con todo el corazón y amar a los demás como uno se ama a sí mismo' Preguntémonos: éde veras buscamos el Reino de OiosZieué estamos haciendo para que Dios reil-e en nues- tra vida, en nuestra familia, en nuestra sociedad? éDe ve- ras tenemos una auténtica jerarquía de valores? Lo pñ*"to primero y después lo secundario' iDe veras? ojalá recordemos la escala de valores de quien lee la Bi- blialiree en Dios. éEs la muestra? Deberá serlo siempre' _@ EVAN G ELI D EXPLI DADO NA 4 ffi
  21. 21. N-'_ rx E!__EYAI! q E!__1! _-FX P L I -trAD= D ffi#MENGO 8o. CEüLÜ B 200 6-2009 -2012-201 5-2A1 I L rfl n » x o CI¡ U m o ]Ti (Í, 'o C m rut nr mgqo rñE B *=^tE =8H=gZEE g !"*g E mn a, oo(oa §P iB u, (P' Dg) =*. o- A) + rm rn T = tr, -¡- oc) TD cl- .?C =.3(D .1 o I fl g,a -)o o-(D r;, 5' -(/, 5 a-(D --l¿ §)' U, c¡, (D oU, a. A¡q3 §). E o'a q¡ 3tq¡ o-E' o- c-f §¡ lltr r 0 n ffil LT;, a m ñ, G.. Z rTI r rn tr 7ts o m f o =l- oI o §r9= U, gag$ UE e§qÉ rH Éa{e-"88:8ü Eor, N=H5 FÉtr¿o*O'-l- )óɧ Po FB .-éao p Pi'ó »t tr - -l ='-f= EÉEHfrSUl^=* ñ" 6-'o)1-1{FF ci = J l.E O H O u) E ñ gE i€,gSBHE OUt*'-t OA5= X0¡ o g [gfi': € -3 e ú $ 8: r a,e'.8ñ :E ñ = á:; §É&3'-§ No ayunan los amigos del noüo mientras él está con ellos -tr, m T',.fl rn cl'¡7É f, C¡, rn g¿Eg - -ts8 w, =r.c.r, * =() m xIT { oU' --L rn filra, -l) ' rn l. zd FgTE' Fglh E E 68El- rn {frl z, rT1 E C) o trr= <Í, z,_{ o
  22. 22. ,.: [:,t t;T' t; r, h, [- ¡', DDNI INED Bt - CICLD I] m(}Mf,EUG# 8«r ¡r tECE-ffi ffi PRIMERA LECTURA: Eel profeta üseas. 2rL4-20. Esto dice er señor: yo ra cortejaré y me ra ,evaré ardesierto, le habtaré ar corazón y me responderá ailí, como en los días de su juventud, como et día ár;;ia saqué aeEgipto. La vida en er desierto durante tos 40 años de peregri- nación, aparece para ros profetas como un idear ar cuar llay que volver. una vida ideal cronde no existía ra idolatría, donde er puebro no se iba tras diosesfalsos extranjeros y se esforzaba poi uá, fier aDios, al único Dios,'y poil-r.lo con todo el co-razón. oseas habra der puebro de Dios como de una esposa lnfiel que elverdadero Esposo, Dios, trata de hacer votver a la fidelidad. El puebto det séñor otvida su fidefidad alunico Dios verdadero y se va tras falsas clivinidades, a adorar ídoros que no ro van a hacer iá¡ii; y er señorlo va llamando una.y otra vez para que vuerva a ser como erIsrael en er desiefto: adoradbr á"' ,n trd -Dirq er únicoDios,verdadero que existe. Amadár der único-qr"'ri corres_ponde siempre a nuestro amor. Oseas es el "Profeta enamorado". Amaba inmensa- mente a su esp(rsá p€ro ésta la resultó escandalosamente infiel. Sin embargo Oseas sigue haciendo todo lo posible por hacerla volver a la fidelidad. Y de esta imagen se vale Dios par;¡ declararnos el amor que Él nos sigue teniendo, a pesar de nuestras continuas infidelidades. La Biblia considera los 40 años del paso de Israel por el de- sierto como un idilio de Dios con su pueblo para tratar de entusiasmarlo por su amor y conservarlo fiel. A ese idilio quiere el Señor que volvamos otra vez. Para algunos quizás aparezca chocante esta "declaración de amor" de Dios hacia los suyos, pero debe servirnos para recordarnos que Dios sigue rutalmente enarnorado de su pueblo, ena- morado de cada uno de nosotros, con el qmor del más amante de todos los padres. Nos ama a cada uno, to- talmente, y lo que más desea es que su amor sea corres- pondido por cada uno de nosotros, sin excepción. Los santos y los autores espirituales han empleado mu- cho esta primera frase de hoy: "La llevaré al desierto", para recordar que Dios cuando desea hablar muy especial- mente a un alma y llenarla de su amor y de entusiasmo por la fidelidad y la religión la lleva a la soledad, al silencio, al recogimíento, lejos del bullicio y del atractivo y de los enga- ños del mundo. Es lo que hace cuando nos inspira ir a algún día de Retiro, o cuando obtiene que cerrando las puertas de nuestra habitación dediquemos unos minutos para la lectura de la S. Biblia o de otro buen libro religioso, o que entremos a un templo y nos entregue- mos por unos minutos a hablar con Dios, a pensar en Él y a l L
  23. 23. escuchar lo que El nos dice. El silencio y la soledad han sido siempre un clima necesario para los progresos espirituales, que soy pecador. y en todo momento nos proporciona fa- cilidades para que nos dejemos amar por'Ér, y nos dedi- quemos a amarlo. Dios habla aquí de su arianzacon su puebro como de un contrato matrimonial. Es un contrato para siempre. Un contrato que exige fidelidad. No irse con otros amantes con DDIVI INGT] ts', - CICLT] E Hay aquí entre los dos "contrayentes" un intercam- bio de regalos. El pueblo ofrece a Dios el derecho y la justicia: O sea respetar los derechos divinos y practicar la santidad. Y Dios en cambio le concede misericordia y com- pasión, y la gracia de compenetrarse del espíritu del Se- ñor, que es el que santifica y llena de alegría y paz. Salmo 102: El Señor es compasivo y misericor- dioso. Este salmo ha sido llamado el Cántico de las Miseri- cordias de Dios. Los sabios han considerado esta composi- ción como una de las obras maestras del Salterio. Es uno de esos himnos que al ser recitados con calma, tratando de saborearlos, nos van llenando de amor intenso hacia el amabilísimo Dios y Señor. , SEGUI¡DA LECTURA: 2a Corintios, 3,1-6. Hermanos: inecesitamos presentarnos o pediros car- tas de recomendación? Vosotros sois nuestra carta, conoci- da y leída por todos. Sois ca¡ta de Cristo, escrita no con tinta sino con el Espíritu de Dios, no en tablas de piedra sino en el corazón, Se refiere aquíel apóstol a una costumbre muy utili- zada en el ¡nundo antiguo (y también en el actual). Si uno se dirigía a una comunidad desconocida, algún ami- go que conocía a alguien dentro de ese grupo, le daba una cafta de recomendación para presentarlo y hacer que fue- ra bien recibido. Se consetvan muy hermosas cartas de
  24. 24. FF i E l_EYA¡r_tr§.lt o__EXE !LC_aQ ! N e 4 recomendación de los tiempos en los que fue escrita ta sagrada Biblia. Los cristianos les daban mucha importan- cia a las caftas de recomendación de ros jránoes jefes espirituales. san Pablo declara que él no necesita tales cartas. pro_ bablemente a ra comunidad de corinto habían ilegado al- gunos erriisarios con cartas de recomendación de los jefes de Israel, y valiéndose de esta confianza habrán hablado muchas cosas contra el apóstol. También pablo había lteva_ do caftas de recomendación del sanedrín cuando se fue a perseguir a los cristianos de Damasco (Hechos 9,2). Ahora declara que su única recornendación es ta vida de sus cristianos. El cambio que su predicación produjo en sus vidas y en su conducta, esa sí que es una rácomenda- ción que lo acredita. Nuestra buena conducta es la mejor recomen_ dación de que la religión cristiana sí "1 lu ,".dade- ra y sí merece ser seguida, un pagano al ver la vida tan admirablemente ejemplar de un cr¡Jtiano, .orpáñ"ro de estudios, exclamaba en el Japón: ..yo no profeso ningu- na religión, pero si algún día esco¡-o alguna, será la de este cristiano, porque su vida -o" ¡u *ujl, .."o- mendación de que esta rerigión bien -u"r""" ,",preferida a todas las demás,,. Sigue diciendo San pabto que nosotros somos CARTA DE cRrsro. Ya el famoso sabio platón había d¡cho: .iEi verdadero maestro no escribe con tinta sus ense- L D_O^4tNEo B: c!_C_Lq F ñanzas, sino que las graba en el corazón de sus dis- cípulos trasmitiendo el buen espíritu que él posee". Es lo que hizo Jesús. No se dedicó a escribir sino a llenar de su Espíritu el corazón de sus discípulos. Cuando el Señor Dios dictó por primera vez su Ley, ésta fue escrita en Tablas de piedra en el Monte Sinaí. Ahora que vuelve a dictar su iey de amor a sus hijos, ya no la manda grabar en piedras, sino que desea dejarla profundamente grabada en el corazón de cada uno. En estas palabras hay una gran verdad que es al tiempo una inspiración y una advertencia. Cada cristiano es una carta abierta de recomendación a favor del cristia¡ris¡rro, o de escándalo en contra de nuestra reli- gión. La vida de cada uno de nosotros es una propaganda o una antipropaganda para nuestra religión. Podemos ha- cer repetir a los que viven con nosotros lo que exclamaba Ghandi: "Me gusta el cristianisrno, pero no rne gus- tan los cristianos". O hacer que se repita la exclamación de aquel compañero de Domingo Savio, al verlo tan mara- villosamente amable y cumplidor de su deber"seré como tú". El honor de la lglesia, el honor de Cristo descansa en nuestras manos, en nuestra conducta. Un misionero decía tristemente:"El impedimento más grande que encuentro para obtene¡'que los paga- nos entren a nuestra religión, es la vida poco edifi- cante de los que ya son cristianos". Que esta verdad nos entusiasme pero también nos ate- morice: *Vamos con nuestras obras y palabras I!e-
  25. 25. DDM Nt3-D EL EVAN E_EL1!r_ EXPL¡CADD NE 4 vando una carta de recomendación a favor de nues- tra religión y de nuestro Dios". Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para obte- ner algo como realización nuestra. Nuestra capacidad nos viene de Dios que nos ha capacitado para ser seruidores de una alianza nueva, no basada en pura letra, porque la letra mata pero el Espíritu da vida. Cada una de estas frases de San Pablo es una verdad digna de meditación. Tenemos confianza en Dios. San Pablo no se siente un semi-hombre. No es un apocado. Tiene confianza. Hay cieftos cristianos sin confianza, llenos de miedo, como si Cristo no estuviera trabajando en favor de sus amigos. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para obtener algo.. nuestra capacidad viene de Dios. El apóstol se siente seguro porque su confianza no pro- viene de é1. Pablo se conoce. Se sabe débil e incapaz. Pero sabe también en quién ha puesto su confianza; en Aquél que jamás falla a la cita en ayuda de sus amigos. Señor: danos esa confianza que proviene de Ti y no de nuestras pobres capacidades. Los israelitas llamaban a Dios..El Shadai,,, que signifi- ca: el Suficiente, el Único Suficiente, el que es Todo- poderoso y puede ayudar siempre y en todo' De ese Omni- ñótent" depende nuestra capacidad' Cuando Stowe escribió su famosa novela "La Cabaña aetiío Tom,, y en un solo año se vendieron 300.000 ejem- pl.iái v rá tl"guoun felicitaciones de todas paftes' en vez de enorgulteceráexclamó: "El mérito no es mio' es el Señor que me inspiró' vo-sentía que Dios me inspi- iaUa tas ides y no tenía sino que traducirlas en pa- ffiil]-n?l ,árc ia alaba nza,,. ALgo parecido exclamó Ln iuroro músico europeo cuando le felicitaban por una fot*¡JuUle S¡nfonia q"'había compuesto' "E! mérito e's de Nuestro Sefot ü" me inspiró las-melodias' A El r"" lá gloria"'. Estos son los que- con ??Lfqlo siguen exclamando..nuetracapacidadvienedéDios,,.Elgran apostol no se cánsiOerabu pot sí mismo capaz de obtener conversiones, ni cambios de mentalidad y de vida en las p"rronur.,Conocíasudebilidadysuslimitaciones'paratan éián truná;o. e"ro sabía que nunca tenía que trabajar solo. óue tianaíaUa án compañía del Hijo de Dios' y que todo es posible Para quien tiene fe' Es Dios quien nos ha capacitado"' Es lo que se lla- ma la "gracia de estad o", Y que consiste en que cuando Dios da un or¡iiá, concede también las gracias y ayudas necesaria, puru ioOer desempeñarlo debidamente' Cuan- doaJuanXXIIIIonombra.onSumoPontíficesellenóde terror puro truii áor¡o el l'rbrito "Imitación de cristo" y leyó allí esta frase:aCuando Dios da una obligación' con- cede también iu' g'"tias para poder cumplirld"' Y __@
  26. 26. - i I I CiCLt] E} E L EVA-N q E_r!_tr__€x F L_] tAD.q §_?_ 1 esto ro ilenó de ánimo y aceptó. Es que es Dios quien noscapacita. servidores de una arianza nueva... ro que Moisés enseñó era muy bu-eno, pero lo que Jesús ha enseñado esmucho mejor. Enséñanos señor a no quedarnos sólo con loantiguo, sino a ir también aceptando ras nuevas buenasideas que se van presentando. No basada en Ia pura letra, porque la letr¿l mata,pero el espíritu da vida. Holzner, er mejor biógrafo de san pabro (cuya biografía de este gran santo ha éonvertido y sig;á l#r¡,tiundo amuchas personas) excrama: "con sórolauár' inr*,,-tasioesta frase, San pablo merecía y,i h;t;; ve¿,r¡do .:lmundo". Qué cierta es esta afirmación: ra letra rnata, er espiritties et que da vida. cuántas vidas se han qruoáJó parariza- das en la vía hacia ra santidad por quedarse sóro ra retra de tomandado"' cómo se puede degenerar una vocación, una pro- fesión, una plegaria, por.ontótuoe soramente con ro que ra letra manda sin poner espíritu a ro que se hace, sin dejar que sea el Espíritu quien nos guíe y nos mueva. señor no nos dejes obrar soto según ra retra de ro man-dado. Danos la gracia de saber con qué espíritu hay que i:::*:r:h Espíriru nruiño, ,"n a darte vida a to que DEMIt{ED gsr EVANGELIO: San Marcos 2, 18-22. Los discípulos de Juan y los fariseos estaban en ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: "I-os discípulos de Juan y l^i discípulos de los fariseos ayunan. éPor qué los t uy*ts ito? Los judíos más estrictos ayunaban dos días por semana: el lunes y el jueves. El ayuno consistía en no comer nada desde que aparecía el sol en el oriente hasta que se escondía en el occidente, o sea, de seis a seis. lesí¡s no estaba contra el ayuno, pero lo que no aceptaba era que varios lo hacían no tanto para agradar a Dios, cuanto por aparecer santos ante los demás. Y eso si no. La muerte antes de dedicarse a obrar para ganar alabanzas para el orgullo. El día que ayunaban se enharinaban la cara y se ponían ropas desa- rregladas y feas para que la gente se diera cuenta de que estaban haciendo penitencia. Pero este buscar apa- recer les traía un gran mal: "Ya habían recibido su recompensa en la tierra y se quedaban sin recom- pensa por parte de Dios" (S. Mateo 6). Jesús le contestó: "ées que pueden ayunar los ami- gos del novio mientras el novio está con ellos? Mien- tras tienen el novio con ellos no pueden ayunar Llegará un día en que se lleven al novio, Aquel día sí que ayunarán",
  27. 27. I e Jesús hace uso de una imagen muy en boga en esos EL EVANGEL¡D EXPLICADC Ntr' 1 DCMINGO r i tiempos. En aquella época cuando una pareja se casaba no salía de luna de miel sino que se quedaba en casa y duran- te una semana se hacía gran fiesta y a ella podían asistir todos los amigos a celebrar las alegrías de la boda. En una vida entre el pueblo pobre, vida que por lo general era bastante dura, una semana de bodas era una de las épo- cas más hermosas y alegres del año. Durante esos días había bebida y comida en abundancia para todos los ami- gos. éQuién se iba a dedicar a ayunar en tales días de ex- cepción? La misma ley judía decía: "Los invitados a una fiesta de bodas están exceptuados de la obliEacién de ayunar en esa fecha", Los autores hacen resaltar cómo Jesus compara fre- cuentemente su religión a una alegre fiesta de bo- das. Error garrafal sería creer que el cristianismo es una religión triste. Nada más lejos de la realidad. Una religión con un Dios tan extraordinariamente amable y bondadoso, con una esperanza ciefta en el cielo que nos espera, con un amigo tan poderoso como el Hijo de Dios y con un Espíritu Santo que les da vida y capacidades a sus amigos, ¿cómo puede ser triste? En una cárcel moderna estaba un preso tremendamen- te desesperado. Sólo deseaba dejar de vivir. Pero un día el sacerdote le regaló un Nuevo Testamento. Se de- dicó a leerlo y el cambio en su temperamento fue casi mila- groso. De triste y aburrido se tornó en alegre y esperanzado. Ese es el efecto de los mensaies de Cristo y de su religión: hacer de nuestra vida una fiesta. L Claro que aquí este párrafo termina con una nube en el horizont.":;;árá un día en que el novio les será quitado'..látút 'áiu tu cruz que le esperaba al final del sendero. La áuJ" ná tomO a lesús por sorpresa' El sabía muy bien ei áosto que debía pagar para salvarnos y sin embargo ,"gríu uá.lairte lleno de valor y de alegría. La crucifixión qu. r"'"rp"iába hac¡a el fin, no le quitaba la alegría det presÁá'lesús no cruzaba los puentes antes de llegar a ellos. Dejaba para angustiarse cuando llegara la hora de la angustia, y por ahora' aún sabiendo la tragedia ür" r" .tp"tuiu rracá el final' seguía su camino tan con- tento como "f qrJ"rtien ptána fiesta. iSeñor, regálanos ,n Po.o de esa admirable alegría! lesús en el evangelio de hoy se presenl{ cgmo un novio que ha venido a desposarse con la irumanidad, cumpliendo así la promesa de Dios por medio del profeta Oseas "Me desPosaré contigo"' Fesinalegríapuedeserfalsa.]esúscomenzóSUapos- tolado pafticipanáo Oe la fiesta alegre de unas Bodas en ¿;á, y cambiando el agua en vino para que sus amlgos estuvieran más alegres' Conlosanimalescompartimoslaseriedadyhosquedad. Con Dios compartimos la alegría y el buen humor' S. Francisco de Asís repetía: Tengan cuidado los ami- goJ" Jesucristo para no p esentarse iamás tristes' sino siempre alegres, y mesuradamente graciosos"' __@
  28. 28. EL EVAN G ELIO EXPLItrADI] NE 4 Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto viejo y pesado, porque la pieza añadida tira deltpaño -lo nuevo ide lo viejt y deja un roto peor Colocar un remiendo de tela nueva, que no se ha enco- gido lo suficiente con el remojo, en un vestido viejo, que ya no encoge más, es totalmente inadecuado, porque al enco- gerselcon la humedad ta nueva tela, aumenta ta rasgadura de la tela vieja, Como el parche de tela nueva es más fuer- te que la desgastada tela antigua, tira de ella y Ia acaba de rasgai. Siempre llegan momentos en los que ya no se pueden poner más remiendosr y es necesario con- seguir una nueva tela y hacer un nuevo vestido. Es lo que Jesús vino a hacer con su religión en el mundo. Formar un nuevo grupo de discípulos, con sus ideas nuevas y fuertes. El espíritu que animaba a los nuevos discípulos de Jeiús, era incompatible con e!'espíritu de Ios antiguos discípulos de Ios fariseos. Cristo necesita de personas que no tengan miedo a renovarse; Todos tenemos el peligro de sentir un aprecio exagerado a Io antiguo y un miedo a reno- varnos, a hacernos nuevos en el modo de ser y de pensar. Aunque nos cueste admitirlo, así es, y debería- mos cambiar mucho más radicalmente de lo que nos ima- ginamos. A veces confundimos la experienc¡¿,y !d tradición con una "costumbre inveterada de equivocarnos", Por eso hace 10 años rezábamos igual de,mal a lo que rezamos hoy, y no hemos hecho'nada por renovar nuestra oración. Adquirimos la costumbre de celebrar o asistir mal a Ia Misa y seguimos lo mismo. @ ,Nadie echa vino nuevo losi odres, y se pierden el odres nuevos. DtrIM¡NGD BO - EIELtr B en odres viejos porque revienta v¡no y los odres. A vino nltevo, En Palestina se guardaba el vino en odres o vasijas de cuéro, pues no tenían botellas como nosotros ahora. Cuan- doresos odres eran nuevos poseían ciefta elasticidad, pero a medida que iban envejeciendo se endurecían y ya no se estiraban más. EI vino nuevo aún no ha terminado de fer- mentar. Esto significa que desprenderá gases. Los gases aumentan la presión. Si el cuero es nuevo se estirará ante la presión de esos gases, pero si es viejo y ha perdido la elasticidad, es posible que estalle, y se rompa y se pierdan el vino y el odre que Io contenía. :Jesús quiere insistir en que su doctrina necesita mentes y corazones dispuestos a aceptar ideas nue- vas y a cambiar y renovatse. Es fatalmente peligroso anclarse en unas mismas ideas y modos de pensar y de obrar y resistirse sistemáticamente a todo lo que sea nuevo y no tradicional, Equivale a estar vivos físicamente y muertos mentalmente. A medida que nos vamos vol- viendo viejos, todos nos vamos volviendo reacios a todo lo que es nuevo, a todo lo que no hemos conocido o experi. mentado con anterioridad. Pero hay que huir de los dos e¡Gremos: el de los innovadores incorregibles que no acep- tan como bueno sino lo nuevo, y desprecian todo lo anti- guo, y el de los tradicionalistas'a ultranza que se amarran al pasado y toda idea nueva que vaya llegando la van lan- zando sin más al basurero de lo inseruible.
  29. 29. Na 4. Abraham triunfó porque supo renunciar a Io antiguo de su ciudad de Ur y aventurarse a lo nuevo que le esperaba en Tierra Prometida. Un santo sacerdote escribió hace poco esta tarjeta a un amigo para anunciarle su cumpleaños: Te saludo a los 85 y todavía creciendo.,. Qué hermoso es no volverse cuero viejo que ya no crece, ni tela desgastada que ya no encoge, sino más bien estar siempre dispuesto a afrontar las situaciones nuevas y las nuevas ideas buenas que el Señor quiera seguir colocando en nuestro camino. Jesús sabía perfectamente bien que había venido con un mensaje sorprendentemente nuevo y que su com- portamiento y su modo de vivir y de pensar chocaban contra el tradicional modo de vivir de fariseos y saduceos y demás personajes amarrados a un pasado incambiable, También sabía lo difícil que es para uno que por años y años ha profesado una idea, cambiarla por otra nueva y muy distinta. Se necesita tener una mente muy atrevida y audaz. Por eso sus doctrinas las colocó en el corazón de gentes capaces de adaptar- se a lo nuevo y de intentar nuevas experiencias espiri- tuales, Porque el gnan peligro para la conversión es no atreverse. Por demasiado "'prudentes" pode- mos quedarnos sentados a mitad del camino por miedo a un resbalón. Más vale "estirarse" un poco ante las nuevas ideas buenas, que permanecer encogidos sin per- mitir renovación. Codo órbol ¡e Gonoce no se Gosechon higos n¡ se uendimion 2oc7-20 10-201 3-20-1 6-20-1 9 Por su fruto, de los zorzos o rocllnos de los espinos
  30. 30. DDMINGI} BA - CICLD C Gffi.Gil:CD C I-ECT[,J [tA: Ecles!ást[co "Cuando se agita el cedazo o la criba, quedan encima los desperdicios, las cascarillas, los deshechos. Así suce- de con la persona humana, Cuando es examinada en, sus palabras oyéndole opinar, discurrir y reflexionat; en- tonces se conocen sws defectos y sus vilezas", Es lo que dirá Jesús en el evangelio: "De la abundan- cia del corazón habla la hoca", y "por sus frutos los conoceréis", Un joven le pidió un día al sabio Sócrates que le diera una opinión acerca de su propia persona (la deljoven) y el gran sicóloEo Ie respondió: "Habla, exprésate con fran- quezq, dedícate a conversar, para que yo logre co- nocer cómo eres y cuánto vales". "Muchas personas que de Iejos nos parecían muy santas, apenas nos dedicamos a tratarlas de cerca nos damos cuen- ta, por su conversación, que no eran tan perfectas como nos habíiamos imaginado', dice la Imitación de Cristo. Es la repe- tición con otras palabras de esta frase de la Iectura de hoy: "Al sacudir el cedazo quedan a la vista los deshechos, la basura. AI e»<aminar a la percona, aparecen sus defectos y vilezas". Los sicólogos y los santos enseñan que la persona que posee un gra,n carácter lo demuestra en un total dominio de su lengua. Sólo dice lo que conviene, donde conviene y cuando conviene. De alguien muy charlatán decía la gente: atravesó ríos, mares y tempestades, y terminó... ahogándose en saliva... Los neuróticos hablan y hablan sin cesar, como si les hubieran dado cuerda. En cambio las personas bien equili- bradas tienen por lema el de Santa Catalina: "No hablar sino lo necesario. Pero saber escuchar". "El horno prueba la vasija del alfarero. El hombre se prweba en su razona+ en sus razonamientos". El fuego del horno prueba hasta dónde llega la resisten- cia y consistencia de !a vas¡-a que fabricó el alfarero. Cuan- do oímos razonar a una persona logramos conocer hasta dónde llegar Ia altura de sus pensamientos. Estas frases están muy en consonancia con el evangelio de este domingo, donde lesús nos explica claramente cómo Ios frutos declaran la calidad del árbol que los produce. *El fruto muestra el cultivo de un árbol, si está bien cultivado; la palabra demuestra cuál es la mentalidad y el caráder de la personq y cómo es su corazón'i Cuando alguien es indisciplinado en el hablar, muy pro- bablemente será también indisciplinado en el obrar,
  31. 31. EL EV,A.NEELItr} EXPLIGADrj NA 4 ¿Eres moderado en el habla¡7 Preguntaba un sabio a uno de sus discípulos que le pedía su opinión sobre las posibilidades que veía en é1. ¿Somos moderados en nuestras palabras? Es esta una pregunta digna de repe- tirnos frecuentemente para saber si en verdad somos ár- boles bien cultivados que producen frutos buenos. Hay que pedir frecuentemente al Señor la grac¡a de poder dominar la lengua. Hay que repetirle las palabras del salmista: "Señor, que te sean agradables las palabras de nri boca y los deseos de mi corazón" (Salmo 18). Antes de hablar deberíamos pensart "éEs realmente digno eso que voy a decir?". Porque no hay que hablar sino para decir algo que sea mejor que el silencio. De! gran Pericles decía Plutarco: "No rebajaba jamás la ñobleza'de su personalidad con lenguaje bajo o con palabras indebidas. Su moderación en el hablar le atraía la admiración de todos". Ojalá puedan decir otro tanto de nosotros. San Francisco decía: "Dichoso el que estando au- . sente el hermano, jamás dice Io que no diría estan- do el otro presente". Este moderarse en el hablar de- muestra la nobleza del carácter y la bondad del corazón. "Por sus frutos los conoceré¡s" (Mt. 220). No alabes a nadie antes, de oírle hablar y razo- nar, porque esa es la prueba del hombre. "Habla jo- DtrMINED BA - EttrLE tr ven para que te conozca", repetían los antiguos maestros de espíritu. "Las palabras destructivas nacen de pensamien- tos destructivos, y las palabras constructivas na- cen de pensamientos constructivos" dicen los sicólogos. Cuando se murmura con la lengua, ya antes se ha murmurado con el pensamiento y el corazón. En cam- bio cuando se sabe guardar silencio respecto a los defectos de los otros se está demostrando con ello una actitud noble y un corazón bonda- doso. Cuando se es capaz de echar siete llaves a eso malo que sabemos del hermano y hacer que ese se- creto baje con nosotros al sepulcro, con ello estamos demostrando la grandeza de nuestro carácter. Callar Io malo ya es amar. Callar lo malo es defender al prójimo. Jesús atravesó el escenario de la Pasión vestido de silencio, de dignidad y de paz. Habló poquísimo durante su Pasión, y lo poco que habló fue inmensamente digno. Después de oírle hablar y razonar, ahora sí que po- demos alabarlo y con toda razón. Qué hermoso que de nosotros puedan afirmar lo que de su Santidad Juan XXIII dijo su biógrafo: "Nunca de sus labios salía un comentario contra otro". A él también, después de oírle hablar y razonar, Io podían alabar. G)
  32. 32. No olvidemos Ia impresionante noticia que nos trajo Jesús: "Por tus palabras serás declarado justo, o por tus palabras serás condenado" (S. Mateo L2,37). Son el mejor broche de oro para cerrar la primera lectu- ra de este domingo. 91: Es bueno dar gracias al EL EVANtSELIf] EXPLItrA.DD NA 4 Los Israelitas consideraban este salmo como un ver- dadero "Himno Nacional" para cantarlo en sus fies- tas. Todavía lo cantan cada sábado. Es un canto de acción de gracias al Señor por su misericordia y su fidelidad. Recuerda que así como la palmera y el cedro del Líbano son árboles típicamente centenarios y de Iarga duración, así el vigor espiritual de los amigos de Dios dura- rá por incontable tiempo hasta seguir dando fru- tos de buenas obras aún en la más prolongada vejez, proclamando que el Señor nuestra Roca es Santo y que en Él no existe maldad. SEGUNDA LECTURA:,la Calta de San Pablo a los Corintios,flS¡54*'58l ' , Hermanos: cuando esto corruptible se vista de inco- rrupción y esto moftal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: "La muefte ha sido absor- bida en la victoria. éDónde está oh muefte tu victo- ria? éDónde está, muette tu aguijón? DOMINED BA - EIELtr C San Pablo declara triunfalmente que los creyentes no te- nemos por qué temer al cambio que vamos a experi- mentar al terminar nuestra vida moftal. Quiere recor- dar que para el que tiene fe, morir es una gran aventura. La vida del cristiano es difrcil pero la meta de !a inmortalidad que nos espera, vale infinitamente las luchas del camino. La cita que hace es de Isaías 25,8 y de Oseas L3,L4. Ambos profetas aluden a la futura restauración mesiánica y el apóstol ve cumplidas estas promesas en el momento solemne de la derrota definitiva de la muerte cuando Ile- gue la venida gloriosa de Jesús. Estos dos temibles enemigos: la muelte moral que es el pecado, y la mue¡te física, serán derrotados por el Divino Redentor. "El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza det pecado es la ley". Quiere decir que la muete se vale del pecado como de un aguijón para sujetar a todos los hombres a su dominio, asícomo el arador se vale de un aguijón o punta afilada de hierro, para hacer que los bueyes le obedezcant y el ala- crán se vale de su aguijón envenenado para paralizar a sus víctimas. (Esto lo explica más detenidamente San Pablo en Romanos 5, L2-t4 y 7,7-LZ). Afoftunadamente, de estos males nos libera Dios por medio de Jesús. Demos gracias a Dios que nos da la victoria por Nuestro Señor Jesucristo. MO Of .,
  33. 33. EL EVANGELttr} EXPLICADE NA 4 Dos temas que estián siempre en los labios y en el corazón de Pablo: Dar gracias, reconocer Ias bondades divinas para con nosotros, Y ho olvidar nunca que todas nuestras victorias espirituales se deben a Cristo nuestro Redentor que con sus meritos nos ha hecho ricos y con su Pasión y Muerte nos ha hecho fuertes para vencer. cDoy EracEas f,recu.lemter¡reffite a Diios gralr sus fel- vones? áReeuerdo c¡ue todas nrls victorias en efi cannpo espíritual son un reEalo de rmi Señor Jesu- cristo? ¿ Y le doy gnacias?. "Así pues, hermanos, manteneos firmes y constantes. Trabajad siempre por el Señor, sin nesetrvasr cor'l- vencidos de qul,e eil §eñor no cleiará sin reaom;ler.sa v¡.¡estna fatiga", Como conclusión, San Pablo exhofta a los fieles a que se mantengan firmes e inconmovibles en sus creencias y en su buen compoftamiento, movidos por la esperanza de !a resurrección, porque entonces cada uno recibirá un sa- lario proporcionado a sus esfuerzos. Esto es lo que le da sentido y animación a la actividad de Ios creyentes. E! apóstol hace aquí lo que acostumbra hacer siempre: conve¡tin Ia teología en un clesafio. Bajar de lo mera- mente teórico a lo que es totalmente práctico. Convertir lo que era solamente una verdad teórica, en una incitación a la aeción. Si te van a pagar con incorrupción lo bueno que haces en esta vida corruptible, si tus fatigas en esta vida morta! van a recibir un salario inmoftal, entonces ipor qué no dedicarte sin reseruas a trabajar por ese Señor que no dejará sin recompensa ni siquiera la más insignificante de las fatigas que sufras por su Reino? Más de siete veces se repite en las caftas paulinas esta noticia tan halagadora: ¡-jri Scü"r,o¡'¡jt¡ru'i üj c:-i,-l;- -rr.¡::.; ¡,rc-;i1jl .r'ú:$ (}llij'iilri,, Ct¡alii¡ Cttmli i'¡:Cübüt'á pi"ell'tlo-l, ,r¡c i,-rtí',.;:,;.r.,i)¡'cii.úii¡ ., *iü,n$i esrr'lrl¿ic'lr,l{}li. ..iait¡;¡s Se qUUe,il¡,lfí,rl Süfi ¡rtrrr:riBiiLilrjt§dt::rl'i tn'i,r[la,rge ¡3or'eil S€ifil¡¡". éNo es verdad que se sienten ganas de trabajar por un Patrón que nunca se queda con nuestros salarios y que a nadie le paga solamente el salario mínimo, sino que siente gusto especial en pagar el Salario Máximo a sus colaboradores? ZEstamos convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa nuestras fatigas? La esperanza de la resurrección y de Ia glorificación que nos aguarda, es uno de Ios grandes estímulos para no ce- de¡' ni desanimarnos jamás en el esfuerzo por conveftirnos y en el trabajo por hacer mejores a los demás. fiiVd.{ftlGEL[ü: S. [-u¡cas 6, BS-¿$5" ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? El pasaje evangélico de hoy es una '"coteeciór¡ «le, pemsaririjentos suleltos de 3esús". Los maestros is- raelitas acostumbraban hacer aprender a sus discípulos una serie de frases cortas brillantes, llamativas, aunque no estuvieran muy conectadas unas con otras. Con to- das esas ideas se iba formando como un "Manual de Comportamiento". Modelo de esto son el libro de los Pro-
  34. 34. I ¡ I I EL EVAN G EL tr} EXPLItrADC} NE 4 verb¡os y el Libro del Eclesiástico, verdaderas coleccio- nes de "píldoras de sabiduria". El evangelio de hoy es una de estas pequeñas colecciones de frases sabias y provechosas, que a manera de refranes son muy adap- tadals, para aprenderlas de rnemoria. Empieza diciendo que hay que fijarse bien a quién escogemos para que sea nuestro guía. Porque si un ciego elige a otro ciego para que lo guíe, los dos se cae¡ián por el despeñadero. Jesús quiere poner en guar- dia a sus discípulos. Ojo, cuidado con los falsos profetas que i,s¡n conocer el camino se atreven a hacer de guías de los otros. Alerta con los que'sin saber casi nada de religión se Ias dan de maestros. Las consul[as se hacen a los que saben, y no a: los ignorantes. No basta con que tengan háb¡l lengua de charlatanes, es nece- sario que estén bien instruidos. Eso vale muy bien para hoy, cuando tantos falsos profetas andan por todas partes declarándose "guías" espirituales de los demás, sin saber ellos mismos nada de nada en religión. Eso es fatai. Peligrosísimo. Cuántas personas pierden la fe y hasta llegan a enlo- quecerse por ir a consultar a mentalistas, espiritistas, bru- jos, Ieedoras de naipes o de humo de cigarrillo o a fabricantes'de Horóscopos. Se deiaron guiar por guías ciegos y éstos los llevaron al abismo de Ia incredu- Iidad y de Ia desesperación. Otros han ido a consultar a;s¡quiatras ateos, o a mé- dicos:materialistas y éstos les han dado como solución a DDMINEtr BP - CItrLf} tr sus problemas el dedicarse a los vicios, o al amor Iibre, el practicar el aborto etc. etc. y los hacen caer al abismo del pecado donde su vida se les vuelve un infierno. "Dime a quién consultas, y te diré a dónde llegarás". Qué paz y sabiduría obtienen quienes saben consultar a santos sacerdotes y a sabios religiosos. En ellos se cumple la promesa del libro de Los Proverbios: "Triunfa quien consulta a los que saben y acepta la corrección e instrucción". El discípulo no más que su maestro. Si bien cuando termine su apren será como su miiaestro. En el orden natural es posible que un discípulo logre aventajar a su maestro. Por ej. Picasso y Beethoven supe- raron ampliamente a sus maestros. Pero en el orden sobre- natural, cuando un discípulo cristiano pueda decir que ha concluido su formación, se dará cuenta de que apenas se asemeja a su Maestro, Jesús. Es lo que dice San Pablo con estas palabras sublimes: "Dios nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo" (Ro- manos 8,29). Sólo cuando nos asemejemos bastante a Je- sús, nuestro Maestro, podremos decir que somos buenos cristianos, verdaderos discípulos suyos. Cuanto más nos ase- mejemos en nuestro modo de pensar, obrar y hablar, a Nuestro Divino Maestro, tanto mejores discípulos seremos. Aunque alcancemos la cumbre de la perfección no igua- laremos jamás a Nuestro Maestro, Jesucristo, -pero sí po- dremos irnos asemejando cada vez nás a El. lesús al
  35. 35. EL EVAI'¡GELItr EXPLItrADO Ntr 4 decirnos: "Cuando el discípulo termine su aprendi- zaje será como su maestro" nos está repitiendo aque- llas otros famosos mensajes suyos. "Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón" (Mt. Lt,29). Yo que soy el Maestro y el Señor os he lavado los pies, haced tam- bién vosotros otro tanto" (Juan 13,14). "éPor qué te fijas en la mota que lleva tu herma- no en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? éCómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, dé- jame c¡ue te saque la mota del oio*, ésin fiiarte en la viga que llevas en el tuyo? iHipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano'i Podemos imaginarnos a Jesús, sonriendo con buen hu- mor, al describir a este hombre con una enorme viga en sus propios ojos, y tratando de sacar una basurita del ojo de su hermano. Es una llamada de atención acercl del poco de- recho que tenemos a criticar si no nos hallamos li- bres de faltas, Es que no tenemos ningún derecho a dedi- carnos a criticar, porque "hay tanto mal en los que cüe nosotrcs se conoce, y tanto bien en Io que de los demás se desconoce", que criücar es una verdadera injusticia. Jesús nos quiere decir: "Tú que tienes ojos tan abier- tos pana ver y mirar los defectos de los demás, de los superiores, de los compañeros, de los familia- res y de los enemigos, ipor qué no te dedicas más bien a obseruar y corregir tus propios defectos? Eso sí que te produciría buen resultado; pero la critica de nada te sirue". pqvl§g_q ai_- trLql_tr_ -c iHipócrita! En el idioma de la Biblia significa: enmas- carado, disfrazado de bueno, siendo malo (Lobo con piel de oveja). Que finge ser lo que no es. En el idioma griego se llamaba "hipócrita" dl actor que en teatro se disfraza- ba y con máscaras aparecía otro personaje muy distinto a lo que él era. De ahí se le dio el nombre de hipócrita a la persona que oculta !a realidad tras uf1Et"1¡fscara de apa- riencias". Jesús empleó 15 veces esta palabra para cen- surar a los que aparecían buenos siendo malos. Aquí tengo que notar que esta palabra no se hizo úni- camente para los otros: ciertamente es a mí a quien Je- sús dice que soy un hipócrita, cuando critico a los demás. iCuánto más agradable sería la vida si en vez de em- plear nuestro tiempo en observar y comentar lo mal que se portan los prójimos, nos dedicáramos a enjuiciar nuestro proceder y a tratar de mejorar nuestro comportamiento! No perdamos tiempo en examinar qué es lo malo que dicen o hacen los otros, Empleemos ese tiempo precioso en planear ser mejores nosotros mismos. Así sí que habremos contribuido eficazmente a mejorar el mun- do."Toda alma que se eleva, eleva al mundo". La "revisión de vida" es un ejercicio espiritual muy evangélico, muy cristiano. Consiste en considerar las pro- pias actuaciones, revisar cómo actuamos, cómo pensamos, y cómo hablamos, y de qué manera cumplimos Ios propios compromisos y los deberes de nuestro estado. Sería una horrenda caricatura de la revisión de vida el dedicar nues-
  36. 36. EL EVANGELItrI EXPLItrADD N9 4 tro tiempo a examinar y criticar los defectos y la actuación de los demás. Señor, haz que yo vea bien claro mis propios defectos, y asíteniendo clarificada mi vista pueda ayudar a los otros a corregir los suyos éSerá que hay que ser perfecto para corregir a los de- más? No. No podemos ser "perros mudos" que nunca protestan por nada, porque ellos nos llevaría a ser "alca- huetes" de muchos errores. Pero al recordar las "vigas" que hay en nuestro proceder, tendremos que ser más com- prensivos con las "motas" del proceder de los hermanos (Hermano: palabra repetida 4 veces en los ocho renglones del evangelio de hoy. Jesús desea que así nos considere- mos y tratemos, como buenos "hermanos'). Si consideramos como "basuritas" lo que en realidad son basuritas, no andaremos condenando al projimo como si en verdad 1o que en sus ojos hay, fueran vigas. Tendremos que corregir muchas veces y es necesario lla- mar la atención a otros acerct de sus faltas y de sus errores, y eso es verdadera caridad, Pero si consideramos antes nues- tras propias deficiencias, nuestro tono al corregir y al llamar la atención será más modesto, y nuestro compoftamiento mu- cho más comprensivo, con lo cual obtendremos mejores éxi- tos al corregir. Quien tiene "casa de vidrio" debe pensar muy bien antes de lanzarle piedras al vecino. "No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol daña- do que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto. DOMTNGO Ba - trttrLO tr Porque no se cosechan higos de las zarzaq ni se vendimian racimos de los espinos'i Jesús nos quiere recordar que a una persona no se le puede juzgar sino por sus obras, por sus hechos. Nadie crea que llegará muy lejos escondiendo lo que piensa y Io que desea y ama, cubriéndolo todo con el dis- frazde la hipocresía. Si lo íntimo no corresponde a lo exte- rior, tarde o temprano se descubrirá. El punto débil de Ia hipocresía es que lo malo que hay por dentro se va mani- festando por fuera con obras y palabras. "cuando en lo interior de la casa hay un incendio, es imposible que desde afuera no se vea el humo" decía San Francisco de Sales. La enseñanza de Jesús es clara y sin metáforas. Suena así: la calidad del dib_cípulo se conoce por el modo como obra, por la manera como se comporta. No son tus maravillosas "declaraciones" las que te ha- en buenq sino fus @nectas"actuaciones", decía tbblo VI. "El que es bueno, de la bondad que atesora en su cora- zón, saca el bien; y el que es malo, de la maldad saca el mal. Porque Io que rebosa del corazón lo habla la boca'i iCómo se asemeja esta aseveración de Jesús a la primera lectura de hoy!
  37. 37. EL EVANGELII] EXPLItrADtr NA 4 Jesús nos recuerda que las palabras que salen de nues- tros labios son producto de lo que sentimos en el corazón. Nuestra conversación siempre nos delata. De la abun- dancia del corazón habla la boca. Algunos se hacen la ilusión de que en su corazó pueden odiar, despreciar y maldecir, pero que con los labios no lo van a hacer nunca, y cuando menos se imaginan esultan diciendo palabras de odio, de crítica, de desprecio y de maldición. Es que no es verdad que podemos pensar como se nos dé la gana y que después seguiremos obrando y hablando bien. Como pen- semos, así hablaremos y así actuaremos. Del árbol malo no salen frutos buenos. Esto es muy importante recor- darlo porque en este tiempo hay muchas personas que se imaginan que lo importante es aparecer como buenos aun- que en sus pensamientos sean malos. Pero lo grave es que si sus pensamientos son corrompidos o de odio o de mal- dad, aunque ellos no se den cuenta, sus palabras irán siendo también de corupción, de odio y de maldad" "Lo que rebosa del corazón lo habla la boca"" La palabra es el fruto del corazón. No sólo hemos de evitar el hacer mal uso de la lengua y de la palabra, sino que de- bemos esforzarnos porque nuestras palabras con- tribuyan siempre a la mayor gloria de Dios y alegría y progreso del prójimo. para ellos hemos de cultivar en nuestro corazón los mejores y más nobtes sentimientos, pero que toda palabra que salga de nuestros labios lleve alegría y paz.Hemos de soltar la lengua para manifestar a los demás el amor y aprecio que les tenemos, y no dejar ese cariño y ese aprecio enc rrados en nuestro corazón-. L NG'O 90. 2C,08-20 clclo A 11 -20 1 4-20 17-2c-2o^ uooscucho lo PoloFtg deDios r¡ lo pono oin.Ppltt g ion edifico onro(o.
  38. 38. DOMTNGO 90 I CICLO A ORACION: Señor: nos acogemos a tu providencia que nunca se equivoca. Te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que puedan ayudarnos para la vida presente y la futura. por Nuestro señor Jesu- cristo. PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 1L, 1g-29. "Guardad mis palabras en el alma y en el corazón, Llevadlas como atadas a la muñeca de vuestra manot como señal pegada a vuestra frente,i DtrMINGD 9A . CICLO A agua de la lluvia baja de lo alto y no vuelve allá sin haber hecho más fecunda la tierra y haber produci- do alimentos para la gente, así la Palabra que sale de mi boca no vuelve a Mí vacía, sino que cumple la misión que se le ha confiado, dice el Señor (Isaías 55,10). Por este gran beneficio que apofta la Palabra de Dios a quien la recibe, es por lo que se insiste tanto en el Deuteronomio para que se lIeve en la muñeca de la mano, o como una diadema que se porta sobre la frente. Por eso el Salmo 1 dice "Dichoso el que ¡nedita cada día en la Ley del Señor". "Hoy pongo delante de vosotros maldición y ben-. dición. Bendición si escucháis los mandatos del Se- ñor, Maldición si no escucháis los mandatos de vues- tro Dios, y os desviáis del camino que os marco". Esta es una frase muy famosa atribuida a Moisés. Es un dilema o contraposición de dos posiciones, en el que si sigue por uno de los dos caminos ya queda uno excluido del otro. Es el antiguo ejemplo de los dos camirioso tan popular en Oriente. Ya los griegos narraban cómo su héroe Hércules cuando joven llegó a un sitio donde el camino se dividía en dos: uno ancho, en descenso, llevaba al placer y al fracaso. Otro angosto, en ascenso difícil, guiaba hacia el esfuezo y el triunfo. Hércules pudo triunfar porque esco- gió a tiempo el camino de Ia dificultad en vez de dejarse llevar por la tentación de seguir por el camino de la facili- dad. Esa escogencia la tiene que hacer el cristiano cada día. Entre la ley de Dios que Ie significa cieftas dificultades pero termina en bendición y premio, o el camino del peca- @

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