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Programas de escuela de convivencia.

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3ER CONGRESO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN ABRAPALABRA.

EJE TEMÁTICO: EXPERIENCIAS SIGNIFICATIVAS EN EDUCACIÓN.

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Programas de escuela de convivencia.

  1. 1. 1 Programa de escuelas de convivencia familiar y comunitaria: una estrategia de intervención social para el fortalecimiento de la convivencia en el contexto escolar de la IETI DON BOSCO Betty Simancas Mendoza1 Resumen La violencia está presente en nuestras costumbres, lenguajes, instituciones y estructuras de relación social, se ha instaurado en nuestro cotidiano vivir como la forma frecuente de resolver las diferencias y los conflictos. Por ello, ante este fenómeno se necesitan propuestas que contribuyan a transformar esa cultura de muerte en una cultura de vida. En este sentido, desde el componente de gestión social de la institución educativa Don Bosco, ubicada en el municipio de Arjona, al Norte del Departamento de Bolívar, se pretende fomentar una convivencia pacífica fundamentada en relaciones respetuosas y amorosas. La propuesta pedagógica “Travesía: de la violencia a la convivencia”, busca entonces, favorecer la formación de madres y padres de familia, docentes, estudiantes y líderes comunitarios como gestores de convivencia. Esta propuesta pedagógica aporta a los miembros de la comunidad educativa un conjunto de herramientas conceptuales, metodológicas y didácticas que favorecen la comprensión del fenómeno, promueven la reflexión y, permitan poner en marcha, estrategias individuales y colectivas. Palabras claves Violencia intrafamiliar, violencia escolar, violencia comunitaria, convivencia pacífica, travesía 1 Trabajadora Social, Especialista en Convivencia y Conflicto y candidata a magíster en Conflicto Social y construcción de paz. Docente de la IETI Don Bosco, Arjona- Bolívar. Email bettysimancasm@yahoo.es
  2. 2. 2 Programa de escuelas de convivencia familiar y comunitaria: una travesía de la violencia a la convivencia. Betty Simancas Mendoza2 La situación de violencia que se vive en Colombia, es una realidad histórica y culturalmente construida por una sociedad profundamente desigual y excluyente. Una sociedad que fomenta una cultura de muerte cimentada en las leyes del salvajismo, los hábitos de la indiferencia, las normas de la agresión y la insolidaridad. Por lo tanto, la violencia está presente en nuestras costumbres, lenguajes, instituciones y estructuras de relación social. La violencia y todas sus manifestaciones, se ha instaurado en nuestro cotidiano vivir como la forma frecuente de resolver las diferencias y los conflictos. Es por ello que, ante este fenómeno conflictivo, se necesitan propuestas que contribuyan a transformar esa cultura de muerte en una cultura de vida. En este sentido, desde el componente de gestión social de la institución educativa Don Bosco, ubicada en el municipio de Arjona, al Norte del Departamento de Bolívar, se pretende fomentar una convivencia pacífica fundamentada en relaciones respetuosas y amorosas. Así las cosas, la propuesta pedagógica “Travesía: de la violencia a la convivencia”, busca favorecer la formación de madres y padres de familia, docentes, estudiantes y líderes comunitarios como gestores de convivencia. Esta propuesta pedagógica aporta a los miembros de la comunidad educativa un conjunto de herramientas conceptuales, metodológicas y didácticas que favorecen la comprensión del fenómeno, promuevan la reflexión y permitan poner en marcha estrategias individuales y colectivas. De hecho, los enfoques filosóficos en los cuales se enmarcará la intervención social propuesta, se relacionan con la teoría de la acción Comunicativa descrita 2 Trabajadora Social, Especialista en Convivencia y Conflicto y candidata a magíster en Conflicto Social y construcción de paz. Docente de la IETI Don Bosco, Arjona- Bolívar. Email bettysimancasm@yahoo.es
  3. 3. 3 por Habermas en 19843. Según este autor, el fin de cualquier ejercicio comunicativo, es el entendimiento lingüístico sobre una situación que permita coordinar, de común acuerdo, planes de acción para llegar al entendimiento o consenso de lo que podríamos llamar “diálogos de iguales”. I. Definiendo la violencia escolar A partir de estos postulados, se puede considerar que la comunicación es la base de toda la sociedad y de los proceso de interacción entre las personas. Las relaciones interpersonales están mediadas por el diálogo y para resolver las diferencias. Para ello, es necesario que las partes dialoguen y lleguen a acuerdos que solo se pueden llevar a cabo mediante la comunicación.4 En este sentido, los procesos comunicacionales y de interacción social, han generado entre los diferentes actores sociales situaciones de conflictos y de rivalidades. Aquellas situaciones que ha demandado la imperiosa tarea de estudiar las formas como se están relacionando los diferentes sistemas y, la manera cómo influye el uno sobre el otro. A razón de lo anterior, para los propósitos de este estudio, la teoría sistemática, cobra gran relevancia.5 A partir de este sustrato teórico, varios autores, como Ángela María Quintero, tratan de comprender la importancia del rol que tiene la familia, la escuela y la sociedad en el desarrollo psicosocial de los niños (as) y adolescentes. Para esto, sugieren una serie de acciones que permitan prevenir la violencia. La violencia se entiende “(…) como el uso de la fuerza para la resolución de conflictos interpersonales, que se genera en un contexto de desequilibrio de poder, permanente o momentáneo (B.Sandoval, 2006). Según esta definición y, 3 Desde la perspectiva de la acción comunicativa se interpreta el asunto relacionado con la comunicación, puesto que esta teoría plantea como alternativa para salir de la problemática la posibilidad de la argumentación y el diálogo. 4 En esta perspectiva, Habermas concibe el acto de comunicar como el fundamento de toda la vida sociocultural, propone un dialogismo por la cual las propuestas acerca de la sociedad intentan recoger las propias características plurales de diálogo entre sujetos variados en qué consiste la realidad social. 5Según este marco teórico, se propone trabajar al individuo en forma correlacionada con los demás sistemas ya que tanto el contexto, la familia, el grupo y la sociedad influyen en el comportamiento de todos los asociados al conglomerado social.
  4. 4. 4 siguiendo los postulados de la teoría sistémica, dentro de los procesos de relaciones de los miembros de la comunidad educativa, se presentan varios tipos de violencia, entre las que podemos mencionar: La violencia intrafamiliar y escolar. La violencia intrafamiliar se (…) “caracteriza por darse en el ámbito doméstico entre personas unidas por un parentesco, por unos lazos de poder desiguales. Es una relación singular de abuso, crónico o permanente que se da entre los miembros de la familia. Dentro de esta se encuentra la violencia de género, la cual está basada en la superioridad de un sexo sobre otro; de los hombres sobre las mujeres o viceversa. Puede incluso estar institucionalizada y aceptada dentro de un determinado marco social (I. Alberdi, 2002). Por su parte, la violencia escolar se puede conceptualizar como las relaciones agresivas de conflictos, para con cualquier miembro de la comunidad educativa. Este tipo de violencia puede generarse entre padre y maestro, entre el docente y el estudiante, entre el grupo de maestros o el de los estudiantes y, conllevar a situaciones de abuso, maltrato, agresiones físicas, psicológicas, emocionales y sexuales. Es preciso resaltar, que la familia juega un papel importante dentro de la prevención de la violencia, ya que su participación en el proceso de formación integral de los estudiantes es fundamental en el desarrollo de las estrategias pedagógicas para el aprendizaje significativo. Por consiguiente, es factible afirmar que, el proceso de prevención al que hacemos referencia, se logra a través de una comunicación asertiva que permita una interrelación entre padre – madre y los estudiantes. Además, podemos decir, que este proceso se vería reflejado en “la creación de espacios que permitan en el aula de clases y fuera de esta la interrelación de toda la comunidad educativa en donde además de aprenderse valores se vivencien” (T. Bustamante, 2002). En este sentido, se puede decir, que la interrelación que se da entre padres – madres de familia y sus hijos y, entre estudiantes y docentes; debe estar
  5. 5. 5 orientada hacia aspectos que conllevan a la búsqueda de la integridad del educando. Aquel aspecto mediado por el desarrollo de los procesos cognitivos. De hecho, el acercamiento a esta problemática, ha conllevado a mirar a la familia dentro del rol que está cumple en la formación de su hijos e hijas. La familia se considera como el primer ámbito donde el individuo adquiere las experiencias y habilidades necesarias para estar en sociedad. Es aquí, donde el estudiante va a afianzar su carácter. Aquel que ve reflejado, en las relaciones que establezca en la escuela. De modo que, la familia y las escuelas son los espacios por excelencia, donde las personas aprenden a formar su personalidad y su integridad y a fortalecer sus valores. De ahí que, la comunicación sincera, sencilla y oportuna entre padres e hijos fortalecerá las relaciones familiares. Por el contrario, muchas conductas negativas como fruto del maltrato y del mal manejo de las relaciones interpersonales y familiares, conllevaran a que no se respeta la persona, se abusa de la autoridad de padre y no se estimula las relaciones asertivas entre los miembros de la familia. A causa de ello, diferentes autores han coincidido en afirmar, ya sea dentro o fuera de la familia, que la comunicación es un elemento vital en el proceso de interrelación de los sujetos sociales. El acto comunicativo, genera confianza, seguridad en el proceso de socialización. Y a su vez, su papel en la prevención de la violencia escolar y familiar, implica reconocer que será efectivo en la medida en que padres, madres y docentes establezcan, dentro de su estructura y dinámica familiar, la implementación de normas y reglas que faciliten la orientación y protección de los adolescentes para que en un futuro estos estudiantes sean personas autónomas e independientes. Es decir, distintos procesos de comunicación asertiva. Ahora bien, para profundizar en la realidad de la violencia escolar y familiar que promueven y/o padecen los estudiantes, se hace apremiante abordar aspectos como las situaciones que se viven al interior de la familia y la escuela. Aquellas
  6. 6. 6 situaciones que se reflejan en el proceso formativo y de desarrollo cognitivo del educando. Al igual, todas aquellas circunstancias que inciden en su proceso de socialización e interrelación en otros contextos. La violencia escolar, así las cosas, genera conflictos entre los miembros de la comunidad y se manifiesta en la apatía escolar, el bajo rendimiento académico, en las alteraciones de la conducta, en la deserción escolar y en algunos casos el pandillismo. II. El camino de la travesía La situación grosso modo descrita, impuso la necesidad de estructurar y poner en marcha “el programa de escuelas de convivencia familiar y comunitaria”. Un proceso orientado a potenciar y fortalecer el papel de los miembros de la comunidad educativa en la reconstrucción del tejido social, a través, de la promoción y afianzamiento de una cultura de convivencia pacífica y de buen trato tanto al interior de las familias, las escuelas y las comunidades más vulnerables. Se considera que un nicho familiar y comunitario acogedor y seguro se convierte en la clave para incorporar a la vida cotidiana conceptos, valores y criterios de acción que contribuyan a formar hábitos, imaginarios y comportamientos de convivencia pacífica y un orden social democrático. Por tal motivo, podemos considerarlos como un escenario simbólico y comunitario para aprender y enseñar la convivencia, el buen trato y el respeto a la dignidad humana. Más que una clase magistral de la escuela tradicional, se trata de un escenario vivo de participación, de re-significación y búsqueda de alternativas para la sana convivencia. Desde este enfoque, las escuelas de convivencia familiar y comunitaria, operan a partir del binomio “aprender - enseñar”. Desde una relación respetuosa, fundamentada en el diálogo y la negociación cultural. Puesto que, abre una gama de posibilidades para que padres, madres, líderes y agentes educativos comunitarios; participen activamente en la creación de climas propicios para la convivencia y el buen trato en los entornos familiares y comunitarios.
  7. 7. 7 En este sentido, el programa desarrollará los siguientes procesos:  Proceso de formación: aporta elementos conceptuales y metodológicos para profundizar y avanzar en la comprensión del fenómeno de la violencia escolar e intrafamiliar.  Proceso organizativo: promueve la organización y compromiso de las comunidades para la prevención y detención de situaciones de violencia familiar y comunitaria, así como la construcción colectiva de pautas, criterios y mecanismos que favorezcan tanto en las familias como en las comunidades, una cultura de convivencia pacífica, y buen trato que permita disminuir la tendencia a resolver los conflictos por vías agresivas y violentas.  Proceso de promoción y divulgación. Se orienta al posicionamiento de una cultura de convivencia pacífica y buen trato en la agenda pública y la vivencia cotidiana de las comunidades a través de campañas de prevención de la violencia y la promoción y divulgación de la convivencia pacífica y buen trato como alternativa que contribuye a mejorar la calidad de vida y el fortalecimiento del tejido social de las comunidades.  Proceso de multiplicación. Se entiende como un proceso que expande las posibilidades de incidencia del programa a un mayor número de personas pues la construcción de un proceso de multiplicación permite que los conocimientos de la realidad de sus comunidades, construyan sus propias propuestas; por tanto, la multiplicación no es un simple ejercicio de réplica sino de reflexión y creación. Desde este punto de vista, se quiere comprometer a los padres y madres de familia, en la tarea de asumir el desarrollo de competencias y actitudes que les facilite la formación integral de sus hijos y el manejo de sanas dinámicas familiar, escolar y comunitaria.
  8. 8. 8 La metodología empleada durante el proceso de intervención social a partir de la caracterización institucional fue la (IAP) “investigación acción participativa”. Para ello, se propone hacer uso de diversas técnicas y estrategias, tales como: el diagnóstico social participativo realizado con los miembros de la comunidad educativa, el árbol de problema (docentes y estudiantes) y el Ábaco de Rignern (padres y madres de familia. En virtud de lo anterior, para la implementación de la propuesta, se creó una metodología denominada “Travesía: de la violencia a la convivencia pacífica” que, fundamentada en las pedagogías del diálogo y la negociación cultural, despliega la participación activa de los sujetos que intervienen en el programa para la construcción de alternativas de convivencia pacífica. Se ha llamado así porque tiene un ingrediente lúdico y simbólico. En este sentido, es una metáfora que invita a soñar y crear rutas que permitan transformar la violencia intrafamiliar, escolar y comunitaria en escenarios en el que la paz sea invitada de preferencia en nuestros hogares y comunidades. Es una invitación al riesgo de transformar, explorar y disfrutar alternativas que favorezcan una cultura de paz y buen trato en nuestras familias, escuelas y comunidades. La travesía, es una apuesta metodológica fundamentada en el diálogo cultural que busca, con la participación activa y respetuosa de los sujetos involucrados en el programa, generar situaciones pedagógicas que nos permitan aprender y desaprender significativamente sobre la convivencia humana. En este sentido, podemos decir que, la travesía responde a un itinerario a través del cual los miembros de la comunidad educativa actúan como gestores de convivencia pacífica en las familias y comunidades. Este itinerario tiene siete momentos que se pueden considerar como elementos de un proceso a largo plazo o, como momentos de un taller, que propone hacer la travesía un aspecto específico relacionado con la temática. A continuación explicamos cada uno de estos momentos:
  9. 9. 9 1. Listos para zarpar: Corresponde a la bienvenida, acogida y presentación de los participantes. Es un momento para plantear el objetivo y el sentido de la actividad, para disponer los aspectos claves del itinerario que se va a seguir. En este paso se da un saludo, se explican los propósitos y la agenda de trabajo, se hace una presentación e integración de los participantes y, en general, se motiva a disfrutar de la aventura y asumir los riesgos de aprender a convivir en paz. Convivencia a estribor. Un paraíso por descubrir. Buen viento y buena mar. 2. Viajando desde la experiencia: Es el momento para recurrir a la memoria sobre experiencias propias relacionadas con la violencia y la convivencia pacífica. Ya que todas y todos tenemos algún tipo de conocimiento previo sobre la problemática, en este paso se da la oportunidad de reflexionar sobre lo que hemos vivido y de compartir con otras personas lo que pensamos. Es un punto fundamental, dado que la intensidad de las vivencias debe verbalizarse (hablarse explícitamente) y racionalizarse (pensarse, analizarse, reflexionarse) para establecer el puerto de partida en función de la travesía hacia la convivencia pacífica. 3. Explorando otros horizontes. Una vez generado el ambiente de confianza entre los participantes y haber socializado las vivencias y analizado las situaciones experimentadas respecto al tema, se confrontan las ideas con otros aportes o puntos de vista de especialistas y expertos sobre la temática. Al explorar otros horizontes a través de lecturas, videos, audios conferencias etc., los participantes en la Travesía enriquecen sus puntos de vista y tienen más argumentos para analizar sus propias vivencias. En este momento de la travesía propuesta, simulamos estar en altamar. Por lo tanto, es importante utilizar binóculos, catalejos o telescopios en busca de pistas que ayuden a comprender las relaciones entre la violencia que se presenta en
  10. 10. 10 nuestra familia y la violencia que vivimos en Colombia. Por lo mismo, la metodología pone en diálogo y valora tanto el saber cotidiano de los participantes como el saber más académico y técnico que brota de universidades y centros especializados con el fin de construir una verdadera sabiduría que conduzca a mejores niveles de convivencia pacífica. 4. Agitemos el mar de las ideas, Al propiciar el encuentro entre las experiencias, conocimientos y prejuicios de los participantes con otros puntos de vista y o anotas do comprender las situaciones violentas que acontecen, se genera una agitación de ideas que se expresa en debates y discusiones para comprender mejor lo que sucede e ir tomando posición sobre lo que corresponde analiza y hacer. Este momento es propicio para escuchar y valorar posiciones, para reflexionar y replantear nuestras propias ideas sobre la problemática que nos ocupa. Es el momento oportuno para construir nuevos conocimientos, identificar los aprendizajes que son realmente significativos por medio de la construcción conjunta y participativa. No olvidemos que aprender a trabajar y dialogar en equipo tiene mucho que ver con las emociones y retos que un grupo de personas que comparten una embarcación, afrontan en medio de las olas. 5. Busquemos de nuevo las estrellas: Una vez hecho el análisis de la problemática, es hora de sacar conclusiones y establecer compromisos. Se trata de buscar el norte, de orientar nuestra embarcación por la ruta que nos llevará a la convivencia pacífica tanto desde lo individual como lo colectivo. Es un momento para concretar conclusiones. La oportunidad de definir estrategias y compromisos prácticos. Si hay algo especial en esta metodología es que invita a llegar a puntos concretos, no a divagar en el mar de las ideas sino a lanzar el
  11. 11. 11 anda que permita transformar realidades violentas en escenarios de convivencia pacífica y diálogo. 6. Evaluemos la travesía. En este momento se trata de evaluar no sólo el taller o la serie de talleres, sino los productos tangibles que se han obtenido luego de hacer el itinerario de a Travesía. Es el momento de verificar si los compromisos establecidos se han cumplido o de ajustarlos, si es necesario, para hacerlos más concretos, más visibles en la vida cotidiana. Es un paso muy exigente y necesario para hacer que la Travesía ofrezca resultados muy visibles y específicos tanto en la vida personal como en la vida comunitaria. 7. Celebremos en puerto nuevo. La Travesía tiene que llevarnos a modificar las realidades y situaciones de violencia que vivimos al interior de nuestras familias y comunidades, es decir, nos tiene que llevar a un puerto nuevo. En este sentido, es importante organizar una celebración llena de símbolos y gestos que inviten a cultivar la paz con esperanza. Ya estamos en Puerto Nuevo Recuperemos el don de la alegría y dispongámonos a valorar la hermosa aventura de convivencia pacífica a la cual nos conduce la Travesía. Por más preguntas, dudas y nuevas tareas, reconozcamos lo bueno de la ruta transitada y llenémonos de esperanza por ese futuro que ya está aquí, ya es, ya somos. La metodología de la travesía estará acompañando de varia herramientas; entre las que podemos mencionar a la maleta pedagógica. Esta herramienta, viene a ser el conjunto de instrumentos conceptuales, metodológicos y didácticas diseñadas para ayudar a los miembros de la comunidad educativa que participan en las Escuelas de Convivencia Familiar y Comunitarias (ECFC). Permitirá, por una
  12. 12. 12 parte, profundizar y avanzar en la comprensión de la complejidad del fenómeno de la violencia y, por otra, a elaborar para sus comunidades y grupos de referencia, propuestas formativas, organizativas y de divulgación que posibiliten navegar, desde las rutas de la violencia hacia la convivencia pacífica. La maleta pedagógica contiene: Audios, vídeos y un juego de la travesía. Para concretar la propuesta metodológica se elaboraron cuatro cartillas que corresponden a los aspectos fundamentales y transversales en el análisis previo sobre las causas y manifestaciones de la violencia en los entornos familiares y comunitarios. En este análisis encontramos cuatro aspectos que confluyen y se articulan, convirtiéndose, como lo muestra el gráfico, en los ejes de la reflexión temática para la Travesía: de la violencia a la convivencia pacífica. Dicho de otro modo, se puede acceder al fenómeno de la violencia intrafamiliar y comunitaria por cuatro caminos diferentes: la palabra, el cuerpo, las culturas y la situación del país. Cualquiera de estos caminos siempre llegará al mismo punto: una denuncia frente a las maneras de proceder en relación con los demás, maneras violentas y agresivas, poco respetuosas y lesivas a la dignidad que todo ser humano tiene. Si entramos por el camino de la corporalidad o si escogemos el camino de la palabra, siempre llegaremos a un punto que nos convoca a reflexionar y a modificar nuestras formas de pensar y obrar. De igual manera, reconocer las diversidades culturales y el entorno violento de nuestro país, conducen a poner en evidencia las inmensas y dolorosas repercusiones que se Culturas Violencia Cuerpo Palabra País
  13. 13. 13 viven al interior de los hogares y se expresan en las más cercanas y cotidianas relaciones en la comunidad. Dentro de este esquema se desarrollaran ejes temáticos como:  CONVIVENCIA Y CORPORALIDAD: El cual hizo referencia al manejo del cuerpo y a establecer diálogos con el cuerpo.  CONVIVENCIA Y PALABRA: Hizo referencia al manejo de la palabra de los diálogos con razón y corazón.  CONVIVENCIA Y CULTURA: Hizo referencia al manejo de los patrones culturales. Diálogos con sentido.  CONVIVENCIA Y PAIS: Hizo referencia al manejo de las situaciones del país. Diálogos con el entorno. Los talleres que cada cartilla contiene, proponen temas para hacer la Travesía: de la violencia a la convivencia pacífica. Sin embargo, cada facilitador o facilitadora tendrá que caracterizar y diagnosticar la situación de las personas que participan en su escuela para definir cuál es la mejor ruta formativa. De ahí, que se deba partir, de las necesidades de cada población y ubicar el problema o punto de interés. Los talleres abordan temas como los siguientes: sentido de vida, violencia física, relaciones de género, el perdón, diálogo intrafamiliar, resolución de conflictos, toma de decisiones, conflictos entre generaciones, diversos tipos de familia, deseo de superación, familia y ecología, sabiduría de la vida y diversidad. En consecuencia, con estas ayudas educativas se busca implementar la propuesta en la institución, a partir de las siguientes etapas y fases: Etapa I: Sensibilización (socialización de la propuesta conformación de núcleos familiares). Etapa II: Capacitación y formación (transferencia del modelo pedagógico “Travesía de la violencia a la convivencia pacífica”. Etapa III: Orientación (talleres formativos y orientación psicosocial). Etapa IV: Divulgación (socialización de las experiencias, recuperación de saberes y experiencias sobre convivencia)
  14. 14. 14 Fases del proceso: Proceso formativo, organizativo y promoción divulgación Con el anterior proceso se busca  Sensibilizar a la comunidad Educativa sobre la importancia de la implementación de las escuelas de convivencia familiar y comunitaria a partir de la socialización de la problemática existente y la conformación de los núcleos familiares por sectores.  Capacitar a la comunidad Educativa a través de la formación y apropiación de herramientas didácticas, metodológicas y pedagógicas que propicien la conformación de un grupo facilitador (multiplicador).  Orientar a la comunidad Educativa a través del desarrollo de estrategias como (talleres, foros, convivencia) que faciliten espacios reflexivos al interior de la misma para mejorar las relaciones existentes  Conformar y consolidar las escuelas de convivencia familiar y comunitaria, con la participación del 50% de los padres y madres de la Institución y un 5% de los líderes comunitarios y familias de los sectores donde tienen presencia las familias de la Institución  Sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia de la implementación de las escuelas de convivencia familiar y comunitaria a partir de la socialización de la problemática existente y la conformación de los núcleos familiares por sectores.  Capacitar a la comunidad educativa a través de la formación y apropiación de herramientas didácticas, metodológicas y pedagógicas que propicien la conformación de un grupo facilitador (multiplicador).  Orientar a la comunidad Educativa mediante el desarrollo de estrategias como (talleres, foros, convivencia) que faciliten espacios reflexivos al interior de la misma para mejorar las relaciones existentes.  20 facilitadores (multiplicadores o gestores de convivencia) desarrollando propuestas de capacitación fundamentadas en el modelo pedagógico “travesía de la violencia a la convivencia”.
  15. 15. 15 Entre los beneficios que pueden proporcionar estas ayudas al desarrollo de los procesos que propone la Travesía: de la violencia a la convivencia pacífica, podemos mencionar:  Contribuyen a la creación de situaciones pedagógicas que permiten el desarrollo ameno de los diferentes momentos propuestos por la metodología. Además, son ayudas que pueden ser adaptadas y recreadas por los facilitadores o facilitadoras, según las necesidades del grupo con el que trabajen.  Facilitan la puesta en común de las experiencias individuales y los conocimientos previos de los participantes sobre las diferentes temáticas que proponen los talleres, lo cual contribuye a la comprensión de los temas propuestos a partir de la propia experiencia.  Promueven la participación activa en los procesos de reflexión y discusión colectiva sobre los distintos temas de ¡a Travesía. Así mismo, facilitan el análisis crítico de la realidad o de situaciones particulares, propiciando la construcción y apropiación de nuevos conocimientos.  Posibilitan la construcción del vínculo e identidad grupal, en la medida que ofrecen oportunidades de aprendizaje en ambientes cálidos y de confianza básica que facilitan el conocimiento e integración de los participantes en las escuelas ECFC. Para el seguimiento y evaluación del proyecto se hará:  Una evaluación por producto de cada objetivo  Una evaluación por proceso  La sistematización de la experiencias Guía de los resultados. Para efecto de la evaluación de los objetivos se tendrá en cuenta variables como: El grado de confianza de la comunidad educativa hacia el programa, la participación, la conformación de los núcleos, y de igual forma indicadores como: la asistencia, la disposición para todas las actividades del programa
  16. 16. 16 Frente a las variables se puede decir que el nivel de confianza por parte de los miembros de los núcleos familiares y comunitarios es alto en la medida en que estos se mostraron receptivos frente al proceso, son propositivos en el desarrollo de las temáticas y actividades a seguir al igual que muestran motivación e interés por vincularse en estos espacios con miras alcanzar una sanas dinámicas en las relaciones a través de la convivencia pacífica al interior de la misma. Con respecto al nivel de participación se puede decir que los actores sociales que hacen parte de los núcleos familiares y comunitarios participan activamente dentro del proceso por los compromisos asumidos, reflexiones, comentarios y argumentos. Estos a su vez sugirieron la periodicidad a trabajar en los talleres formativos y que dentro de de este proceso formativo se incluya proceso productivo. Así mismo durante el proceso desarrollado en termino de evaluación de los productos se tendrán en cuenta los parámetros trazados en términos de eficacia, efectividad, eficiencia; teniendo en cuenta la planeación de las actividades programadas, ejecutadas, el tiempo de programación y ejecución al igual que los recursos pertinentes. Conclusiones La siguiente reflexión constituye un análisis respecto a la intervención en el sector educativo desde el trabajo social, hace referencia a los logros personales y profesionales alcanzados en el proceso de la intervención realizada en la institución a través del programa de “Escuela de convivencia familiar y comunitaria”, como campo de actuación. La labor del trabajador social en el campo educativo tiene que ver con el abordaje de las situaciones que presenta las escuela, en el trabajo con las familias, con la comunidad educativa interna y externa, este ha de intervenir en una seria de principios y fundamentos cuya función es la de estimular el aprendizaje y formación integral del estudiante en un sentido
  17. 17. 17 más humano y social. La que no hace pensar que no es posible prevenir ni resignificar situaciones de vulneración de derechos sin la presencia y participación de las familias, docentes y comunidades implicadas. Para el trabajo social la intervención familiar, escolar y comunitaria es uno de los campos de actuación donde se adquiere significativos aprendizajes. Como los logros personales en esta intervención social puedo señalar:  La sensibilización ante las diferentes problemáticas a los que diariamente están expuestas las familias, educando y la comunidad.  Desarrollar la capacidad de escucha, como herramienta indispensable en la intervención con la familia, la escuela y la comunidad, (docente, madre, padre, estudiante)  La importancia del dialogo para la resolución pacífica de los conflictos.  La gestión social participativa con los actores involucrados en el proceso.  La puesta en práctica de valores y principios como la responsabilidad, la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la equidad, entre otros.  El trabajo en grupo, validando la experiencia de los actores sociales para la consecución de objetivos propios y colectivos.  La importancia del trabajo interdisciplinar para la consecución de los objetivos y la pertinencia en la intervención  La interistitucionalidad para responder a las demandas de la intervención.
  18. 18. 18 BIBLIOGRAFIA  ALBERDI, I. (2002). La violencia domestica, informe sobre los malos tratos a mujeres en España: Colección estudios sociales N°10.Barcelona Ed. Fundación “la Caixa”, 2002.  BUSTAMANTE OSPINA, T (2002). La comunicación en el aula de clases y sus efectos en el desarrollo de la convivencia. Una mirada desde las ciencias sociales. Trabajo de tesis Universidad de Cartagena, Centro de documentación facultad ciencias sociales y educación  HABERSMAS, J. (1984).Teoría de la Acción Comunicativa. Madrid, Ed. Tauro. 1984.  QUINTERO A. (1999). “La conciliación en Familia” en: Revista Colombiana de Trabajo Social. N° 7. Cali, Consejo Nacional para la Educación en Trabajo Social-CONETS. Universidad del Valle.  SANDOVAL GUZMAN, B. (2006). Cartillas Pedagógicas del programa de convivencia familiar y comunitaria. Bogotá, Fundación Servicio Colombiano de Desarrollo Social. 

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