Credo

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Creo en la iglesia católica

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  • 3. La Iglesia es comunión, y es una, santa, católica y apostólica   Iglesia «communio»   A comienzos del siglo XX se contemplaba la Iglesia como «Sociedad Perfecta» . Era más bien una visión apologética para defen­derla de los ataques exteriores, sociales, políticos y jurídicos. Se primaba, dentro de ella, a la jerarquía. Posteriormente, se intentaron dos líneas de reno­vación y de profundización: la primera, partía del misterio de la Iglesia como cuerpo místico de Cris­to , cuyos miembros somos los fieles. El acento re­caía en el aspecto interior y espiritual del carácter comunitario de la Iglesia. Pío XII en su encíclica Mystici Corporis, en 1943, lo expresó ampliamente. La otra línea se quería centrar en el tema de la Igle­sia como Pueblo de Dios y partía de la realidad histórica, visible y palpable de la Iglesia. El Papa Benedicto nos ha invitado a unir estas dos líneas: la Iglesia es pueblo de Dios por el cuerpo de Cristo. Y, desde ahí, se unen la realidad interior y exterior de la Iglesia. Es una unidad de naturaleza sacramental. La Iglesia es Sacramento de Cristo en este mundo. La Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios que vive del cuerpo eucarístico de Cristo y de la Pa­labra de Cristo; y de esta manera ella se vuelve cuerpo de Cristo. Unidos por el lazo de la Eucaristía, los cris­tianos se convierten en hermanos que atestiguan su comunión a través de la caridad fraterna. La Eu­caristía es el sacramento de la fraternidad. La Iglesia es co­munión. Es la comunión de Dios con los hombres en Cristo y, por lo mismo, de los hombres entre sí; y así es sacramento, signo e instrumento de salva­ción. La Iglesia es celebración de la Eucaristía y la Eucaristía es Iglesia. No es que marchen juntas, si­no que son lo mismo. La iglesia es también «communio ecclesiarum», es decir, comunión de iglesias locales . De la eclesiología eucarística nace la eclesiología de las iglesias locales que afirmó el Concilio Vaticano II en la constitución Lumen Gentium y que se fun­damenta en clave eucarística. Por lo tan­to, la Iglesia una, vive en y a partir de muchas igle­sias locales en las que, bajo la guía del obispo local, está presente la Iglesia de Dios en su totalidad, siempre que esta iglesia local esté en comunión con las demás iglesias locales a través de su obispo. Es el mismo cuerpo eucarístico de Cristo el que une a to­das esas iglesias locales en la communio del único cuerpo de Cristo en el Espíritu Santo. En las primitivas iglesias, la communio se mani­festaba en la comunión eucarística cuando se ad­mitía a sus miembros a la propia celebración euca­rística. Si un cristiano viajaba a otra iglesia local, recibía de su obispo la carta de comunión que lo acreditaba como miembro de la comunidad de la Iglesia en su conjunto. El obispo es quien repre­senta y asegura el carácter apostólico y la catolici­dad de su iglesia local. Por eso, la communio de las iglesias locales se mostraba también en el reconoci­miento recíproco de los obispos y en la colegialidad del ministerio episcopal. Con esta eclesiología de communio se rompen dualismos en la Iglesia o vi­siones excesivamente mundanas. El núcleo de una sana eclesiología es la Eucaristía como fuente y cen­tro de la vida de la iglesia, y la naturaleza de la Igle­sia como sacramento en Cristo, como comunidad fraterna y como comunidad de iglesias locales.
  • Podemos resumir la la teología y espiritualidad laical en estos cuatro puntos cardinales: como Norte el amor apasionado y la conversión sincera a Jesucristo; como Sur, la ex­periencia de comunión eclesial; como Este, una se­ria y continuada formación permanente, y la viven­cia de la espiritualidad, para saber dar razón de la Fe y esperanza; y, como Oeste, la transformación de todas las realidades socioculturales y «munda­nas» desde las claves del Reinado evangélico.  
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  • Credo

    1. 1. 7 Creo en la Iglesia
    2. 2. Creo en la Iglesia «La Iglesia existe para que Dios sea dado a conocer, para que el hombre pueda aprender a vivir con Dios... La Iglesia no existe para sí misma, sino para la humanidad. Existe para que el mundo llegue a ser un espacio para la presencia de Dios, espacio de alianza entre Dios y los hombres». (Benedicto XVI) Muchas personas han dado la espalda a la Iglesia:  Unos porque piensan que es demasiado retrógrada, demasiado medieval, demasiado hostil al mundo y a la vida.  Otros, al contrario, porque creen que la Iglesia está a punto de traicionar su especificidad y de venderse a la moda del tiempo. En el fondo, en lugar de la Iglesia hemos colocado nuestra Iglesia, miles de iglesias. Cada uno la suya. Y ha desaparecido «su iglesia», la del Señor.
    3. 3. Creo en la Iglesia En la Sagrada Escritura encontramos muchas imágenes que ponen de relieve aspectos complementarios del misterio de la Iglesia. El Antiguo Testamento prefiere imágenes ligadas al Pueblo de Dios; El Nuevo Testamento, aquellas vinculadas a Cristo como Cabeza de este pueblo, que es su Cuerpo, y las imágenes sacadas de la vida pastoril (redil, grey, ovejas), agrícola (campo, olivo, viña), de la construcción (morada, piedra, templo) y familiar (esposa, madre, familia).
    4. 4. 1. Origen y misión de la Iglesia Hoy estamos tentados a pensar que la Iglesia es como otras organizaciones o grupos de la sociedad, en los sociedad que los mecanismos de mayoría o minoría deben intentar darle una forma que sea aceptable por todos sus miembros. Pero de ese modo somos nosotros y siempre nosotros quienes hacemos la iglesia. Nosotros intentamos mejorarla y disponerla como una casa confortable. Nosotros queremos proponer programas e ideas que sean simpáticos al mayor número de personas. Al obrar así, como si Dios no existiera, estamos confundiendo la iglesia con un partido político y la Fe con un programa de partido.
    5. 5. Compendio del Catecismo  149. ¿Cuál es el origen y la consumación de la Iglesia?  La Iglesia tiene su origen y realización en el designio eterno de Dios. Fue preparada en la Antigua Alianza con la elección de Israel, signo de la reunión futura de todas las naciones. Fundada por las palabras y las acciones de Jesucristo, fue realizada, sobre realizada todo, mediante su muerte redentora y su Resurrección. Más tarde, se manifestó como misterio de salvación mediante la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Al final de los tiempos, alcanzará su consumación como asamblea celestial de todos los redimidos.
    6. 6. 1. Origen y misión de la Iglesia La misión de la Iglesia es la de anunciar e instaurar entre todos los pueblos el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo. La Iglesia es el germen e inicio sobre la tierra de este Reino de salvación. La Iglesia es Misterio en cuanto que en su realidad visible se hace presente y operante una realidad espiritual y divina, que se percibe solamente con los ojos de la Fe. La Iglesia es sacramento universal de salvación en cuanto es signo e instrumento de la reconciliación y la comunión de toda la humanidad con Dios, así como de la unidad de todo el género humano.
    7. 7. 2. Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del EspírituSanto La Iglesia es el Pueblo de Dios porque Él quiso santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sino formando un solo pueblo.  Se llega a ser miembro del pueblo de Dios mediante la Fe en Cristo y el Bautismo,  Tiene por origen a Dios Padre,  Por cabeza a Jesucristo,  Por condición la dignidad y la libertad de los hijos de Dios,  Por ley el mandamiento nuevo del amor,  Por misión la de ser sal de la tierra y luz del mundo,  Por destino el Reino de Dios, ya iniciado en la Tierra.
    8. 8. 2. Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del EspírituSanto La Iglesia es cuerpo de Cristo porque, por medio del Espíritu, Cristo muerto y resucitado une consigo íntimamente a sus fieles sobre todo en la Eucaristía.  Cristo y la Iglesia forman el «Cristo total» (san Agustín). Llamamos a la Iglesia «esposa de Cristo» porque el mismo Señor se definió a sí mismo como «el esposo» (Mc 2,19), que ama a la Iglesia uniéndola a sí con una Alianza eterna. Mientras el término «cuerpo» manifiesta la unidad de la «cabeza» con los miembros, el término «esposa» acentúa la distinción de ambos en la relación personal.
    9. 9. 2. Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del EspírituSanto La Iglesia es llamada templo del Espíritu Santo porque:  el Espíritu vive en el cuerpo que es la Iglesia: en su Cabeza y en sus miembros;  Él además edifica la Iglesia en la caridad con la Palabra de Dios, los sacramentos, las virtudes y los carismas.  Los carismas son dones especiales del Espíritu Santo concedidos a cada uno para el bien de los hombres, para las necesidades del mundo y, en particular, para la edificación de la Iglesia, a cuyo Magisterio compete el discernimiento sobre ellos.
    10. 10. 3. La Iglesia es comunión A comienzos del siglo XX se contemplaba la Iglesia como «Sociedad Perfecta». Era más bien una visión apologética para defenderla de los Perfecta» ataques exteriores, sociales, políticos y jurídicos. Se primaba, dentro de ella, a la jerarquía. Posteriormente, se intentaron dos líneas de renovación y de profundización: la primera, partía del misterio de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo, cuyos miembros somos los fieles. La otra Cristo línea se quería centrar en el tema de la Iglesia como Pueblo de Dios. Dios El Papa Benedicto nos ha invitado a unir estas dos líneas: la Iglesia es pueblo de Dios por el cuerpo de Cristo. Y, desde ahí, se unen la Cristo realidad interior y exterior de la Iglesia. Es una unidad de naturaleza sacramental. La Iglesia es Sacramento de Cristo en este mundo. La Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios que vive del cuerpo eucarístico de Cristo y de la Pa­labra de Cristo; y de esta manera ella se vuelve cuerpo de Cristo.
    11. 11. 3. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica La Iglesia es una porque tiene como origen y modelo la unidad de un solo Dios en la Trinidad de las Personas. La única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica, gobernada católica por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Solo por medio de ella se puede obtener la plenitud de los medios de salvación, puesto que el Señor ha confiado todos los bienes de la Nueva Alianza únicamente al colegio apostólico, cuya cabeza es Pedro. En las Iglesias y comunidades eclesiales que se separaron de la plena comunión con la Iglesia católica, se hallan muchos elementos de santificación y verdad. Todos estos bienes proceden de Cristo e impulsan hacia la unidad católica. Los miembros de estas Iglesias y comunidades se incorporan a Cristo en el Bautismo, por ello los reconocemos como hermanos. El deseo de restablecer la unión de todos los cristianos (ecumenismo) es un don de Cristo y un llamamiento del Espíritu. ecumenismo
    12. 12. 3. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica La Iglesia es santa porque sus fieles lo son. Esta ha sido una son característica perenne en la Iglesia. Muchas gentes se quedan defraudadas por el hecho de que no todos los cristianos sean santos. La santidad en la iglesia consiste en que, por pecador que sea el hombre, Dios tiene poder para hacerla santa. La Iglesia es santa porque Dios santísimo es su autor; Cristo autor se ha entregado a sí mismo por ella, para santificarla y hacerla santificante; el Espíritu Santo la vivifica con la caridad. La Iglesia cuenta en su seno con la Virgen María e innumerables santos, como modelos e intercesores. Todos los fieles cristianos se reconocen pecadores, necesitados de conversión y de purificación, pero Dios nos llama a ser santos y nos da el Espíritu Santo que nos hace santos.
    13. 13. 3. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica La Iglesia es católica, es decir, universal, en cuanto que católica universal en ella Cristo está presente: «Allí donde está Cristo Jesús, está la Iglesia católica» (san Ignacio de Antioquía). La Iglesia anuncia la totalidad y la integridad de la Fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada en misión a todos los pueblos, pertenecientes a cualquier tiempo o cultura. Es católica toda iglesia particular formada por la comunidad de los cristianos que están en comunión, en la Fe y en los sacramentos, con su obispo ordenado en la sucesión apostólica y con la Iglesia de Roma, «que preside en la caridad» (san Ignacio de Antioquía).
    14. 14. 3. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica La Iglesia es apostólica por su origen, ya que fue construida «sobre el fundamento de los Apóstoles» (Ef 2,20); por su enseñanza, que es la misma de los Apóstoles; por su estructura, en cuanto es instruida, santificada y gobernada, hasta la vuelta de Cristo, por los Apóstoles, gracias a sus sucesores, los obispos, en comunión con el sucesor de Pedro. La palabra apóstol significa ‘enviado’. Jesús, el Enviado del Padre, llamó a doce de entre sus discípulos, y los constituyó como Apóstoles suyos, convirtiéndolos en testigos escogidos de su Resurrección y en fundamentos de su Iglesia. Jesús les dio el mandato de continuar su misión, al enviarlos y al prometerles que estaría con ellos hasta el fin del mundo. La sucesión apostólica es la transmisión, mediante el sacramento del Orden, de la misión y la potestad de los Apóstoles a sus sucesores, los obispos. Gracias a esta transmisión, la Iglesia se mantiene en comunión de Fe y de vida con su origen
    15. 15. 4. Iglesia y eucaristía Dado que la Eucaristía es el centro de la vida y donde se palpa que Dios está cerca de nosotros, el papa Benedicto XVI, ante la Eucaristía, solicita tres actitudes: estar, caminar y arrodillarse. Son las tres actitudes claves que encierra la solemnidad del Corpus Christi.  Estar : Solo la Eucaristía es capaz de unir a las personas de todos los pueblos, las razas y las culturas. Por eso, en un principio, en la ciudad solo había una Eucaristía y un obispo.  Caminar con el Señor : La Eucaristía nos convierte en peregrinos, y sabemos que Cristo está en medio de nosotros, como pan-sangre y Palabra. Y nos pide que, por donde caminemos, con su Espíritu, transformemos la realidad para hacer no «otro mundo», sino de este mundo «otro».  Arrodillarse ante el Señor: Si el Señor se nos da, solo nos queda inclinarnos ante Él, glorificarlo y adorarlo. No va en contra de la dignidad, de la libertad, de la belleza o de la grandeza del hombre. Al inclinarnos ante Él, nuestra libertad no solo no queda suprimida, sino que es asumida, purificada y elevada. Él mismo se ha inclinado para lavarnos los pies.
    16. 16. 5. Los fieles en la Iglesia Los fieles son:  Aquellos que, incorporados a Cristo mediante el Bautismo, han sido constituidos miembros del Pueblo de Dios;  Han sido hechos partícipes, cada uno según su propia condición, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, y  Son llamados a llevar a cabo la misión confiada por Dios a la Iglesia. Entre ellos hay una verdadera igualdad en su dignidad de hijos de Dios. Dios En la Iglesia, por institución divina, hay «ministros sagrados», que sagrados» han recibido el sacramento del Orden y forman la jerarquía de la Iglesia. A los demás fieles se los llama «laicos». De unos y otros «laicos» provienen fieles que se consagran de modo especial a Dios por la profesión de los consejos evangélicos: castidad en el celibato, pobreza y obediencia.
    17. 17. 5.1. Los fieles en la Iglesia: Jeraquía La jerarquía está formada por los ministros sagrados: obispos, presbíteros y diáconos. Gracias al sacramento del Orden, los obispos Orden y presbíteros actúan, en el ejercicio de su ministerio, en nombre y en la persona de Cristo Cabeza; los diáconos sirven al Pueblo de Dios en la diaconia (servicio) de la palabra, de la liturgia y de la caridad. El Papa, Obispo de Roma y sucesor de san Pedro, es el perpetuo y Pedro visible principio y fundamento de la unidad de la Iglesia. Es el Vicario de Cristo, cabeza del colegio de los obispos y pastor de toda la Iglesia, sobre la que tiene la potestad plena, suprema, inmediata y universal. El colegio de los obispos, en comunión con el Papa, ejerce también la obispos potestad suprema y plena sobre la Iglesia. La infalibilidad del Magisterio se ejerce cuando el Romano Pontífice, o el colegio de los obispos en comunión con el Papa, proclaman con acto definitivo una doctrina referente a la Fe o a la moral. Todo fiel debe adherirse a tales enseñanzas con el obsequio de la Fe.
    18. 18. 5.2. Los fieles en la Iglesia: Los presbíteros El sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se sacramento vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Desde la doctrina del Vaticano II y del magisterio de los papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, podemos deducir a modo de siete grandes perfiles:  1. El presbiterado, participación sacramental y ministerial en el sacerdocio de Cristo  2. El presbítero como evangelizador  3. El presbítero como pastor de la comunidad  4. El presbítero, hombre de oración y de caridad  5. El presbítero insertado en la sociedad: en el mundo sin ser mundanos  6. El presbiterio y la comunión presbiteral  7. El presbítero y la vivencia del celibato
    19. 19. 5.3. Los fieles en la Iglesia: Los laicos Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se Dios dirige a todos los bautizados. Los laicos participan en la misión sacerdotal de Cristo cuando ofrecen como sacrificio espiritual, sobre todo en la Eucaristía, la propia vida con todas las obras, oraciones e iniciativas apostólicas, la vida familiar y el trabajo diario... De esta manera, ofrecen a Dios el mundo mismo. Los laicos participan en la misión profética de Cristo cuando acogen la Palabra de Cristo, y la anuncian al mundo con el testimonio de la vida y de la palabra, mediante la evangelización y la catequesis. Los laicos participan en la misión regia de Cristo porque reciben de Él el poder de vencer el pecado en sí mismos y en el mundo, por medio de la abnegación y la santidad de la propia vida. Los laicos ejercen diversos ministerios al servicio de la comunidad, e impregnan de valores morales las actividades temporales del hombre y las instituciones de la sociedad.
    20. 20. 5.3. Los fieles en la Iglesia: Los laicos El Sínodo de 1987 sobre los laicos y a la exhortación Christifideles Laici nos han descrito perfectamente la espiritualidad laical:  1. Los fieles laicos «son» Iglesia  2. La dignidad de los fieles laicos radica en su inserción sacramental en Jesucristo, y en una Iglesia que es misterio salvifico de Cristo. Desde aquí están llamados a la santidad.  3. Los fieles laicos son corresponsales en la edificación de la misma y única Iglesia-comunión mediante el ejercicio de los carismas, ministerios, oficios y funciones propiamente laicales. Todo ello en la Iglesia Universal- Particular, tanto de forma individual como asociada.  4. Los fieles laicos son corresponsables de la única y misma misión eclesial que hoy se denomina «nueva evangelización», tanto en el ámbito de viejas y nuevas Iglesias como en la denominada «missio ad gentes» (evangelización de pueblos y culturas no cristianos). Esta misión de la Iglesia, y por lo mismo del laicado, se define como la defensa de los derechos humanos, según el Plan de Dios para la humanidad (su Reinado).
    21. 21. 5.3. Los fieles en la Iglesia: Los laicos Podemos resumir la teología y espiritualidad laical en estos cuatro puntos cardinales:  como Norte el amor apasionado y la conversión sincera a Jesucristo;  como Sur, la experiencia de comunión eclesial;  como Este, una seria y continuada formación permanente, y la vivencia de la espiritualidad, para saber dar razón de la Fe y esperanza; y,  como Oeste, la transformación de todas las realidades socioculturales y «mundanas» desde las claves del Reinado evangélico.
    22. 22. 5.4. Los fieles en la Iglesia: Los consagrados La vida consagrada es un estado de vida reconocido por la Iglesia, una respuesta libre a una llamada particular de Cristo, mediante la cual los consagrados se dedican totalmente a Dios y tienden a la perfección de la caridad, bajo la moción del Espíritu Santo. Esta consagración se caracteriza por la práctica de los consejos evangélicos. La vida consagrada participa en la misión de la Iglesia mediante una plena entrega a Cristo y a los hermanos, dando testimonio de la esperanza del Reino de los Cielos. El origen del seguimiento de Jesús se funda en una experiencia: el experiencia encuentro con su persona y hacer de ello una forma de vida. Y esto implica participar de su misión: predicar la Buena Nueva e instaurar el Reino; cumplir con tres exigencias “fundamentales: primero, relativizar los vínculos familiares por amor a Jesús y entrega al Reino, que se traduce más tarde en castidad; segundo, relativizar las riquezas para mostrar que la llegada del Reino no se apoya en medios humanos, sino en la fuerza de Dios y en la total disponibilidad y entrega, que se traduce en pobreza; y, por último, llevar la cruz, que se traduce en obediencia.
    23. 23. 6. La Iglesia y los nuevos movimientos Los nuevos movimientos eclesiales son «modos fuertes de vivir la Fe» y una provocación saludable a la iglesia. Los movimientos rebasan la frontera de la iglesia local para insertarse en «la catolicidad, la universalidad», y legar hasta los confines de la tierra. A los movimientos los une un vínculo muy estrecho con el ministerio y misión del sucesor de Pedro en la Iglesia universal. Benedicto XVI advierte de algunas claves de discernimiento: advierte a las nuevas realidades de los riesgos de una condición aún «adolescente» (exuberancia, unilateralidad, absolutizaciones, etc.), pero, al mismo tiempo, previene a los pastores a no caer en tentaciones de «vejez», como la uniformidad absoluta en la organización o en la programación pastoral. Solicita «menos organización y más Espíritu Santo».
    24. 24. 7. La Iglesia de sinodalidad Los sínodos son una llamada del Espíritu para un nuevo Pentecostés misionero y una nueva primavera eclesial. En ellos, como en la Iglesia, el protagonismo es de la Trinidad: el Padre nos convoca de nuevo (ekklesia), en un tiempo de gracia (kairos) en Cristo por el Espíritu. El sínodo es una convocatoria del Obispo, quien, personificando a Cristo Cabeza, Siervo y Pastor, desde la presidencia de la dimensión eucarística, nos convoca (ekklesia) para redescubrir al mismo Cristo y así fortalecer la comunión y la misión. Todo ello en un contexto concreto sociocultural, para desarrollar una Iglesia de totalidad, en la que todos somos necesarios, y todos hemos sido dotados con diversos carismas, vocaciones, ministerios y funciones.

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