¿Cómo llegaron los discípulos y discípulas a ver a Jesús resucitado?   No en un sepulcro vacío, ni en apariciones singular...
1     El domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol,    María Magdalena se presentó en el sepulcro.Fue la ...
Cuando vio que había sido rodada la piedra que tapaba la entrada,2  se volvió corriendo a la ciudad para contárselo a Simó...
Les dijo:-Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto.     No saber “dónde lo han puesto” no es...
3    Pedro y el otro discípulo se fueron rápidamente al sepulcro. 4 Salieron corriendo los  dos juntos, pero el otro discí...
8                        Entonces entró también el otro discípulo,                        el que había llegado primero al ...
9 (Y es que hasta entonces, los discípulos no habían entendido la Escritura,según la cual Jesús tenía que resucitar de ent...
Yo también quiero, Rabboni,ser María Magdalena.Quiero escuchar tu voz, ver tu rostroy descansar en tus brazos.Quiero oír c...
Domingo de resurrección c 2013 reflexión evangélica
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Domingo de resurrección c 2013 reflexión evangélica

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Domingo de resurrección c 2013 reflexión evangélica

  1. 1. ¿Cómo llegaron los discípulos y discípulas a ver a Jesús resucitado? No en un sepulcro vacío, ni en apariciones singulares. ¿Cómo, pues? Recordando mejor la historia de Jesús, trayéndolo al corazón, meditando su buena noticia. En la vida de Jesús vieron el amor inmortal de Dios, en las heridas de Jesús vieron la compasión sanadora de Dios, en la bondad de Jesús vieron la bondad poderosa de Dios. ¿Y cómo lo vemos nosotros? Lo vemos como ellos. Hoy y aquí sucede lo que nos narran los bellos relatos pascuales. Sucede sin cesar en nuestra vida normal de cada día. Abramos los ojos, y veremos a Jesús resucitado en medio de nosotros, a nuestro lado, en el fondo de cada ser. Abramos los oídos, y escucharemos la buena noticia, y llenará de paz nuestro corazón. José ArregiTexto: Juan 20, 1-9. PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS –C-.Ccmentarios y presentación: M. Asun Gutiérrez Cabriada.Música: Grieg. La mañana. Haendel. Aleluya.
  2. 2. 1 El domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol, María Magdalena se presentó en el sepulcro.Fue la sensibilidad, el dolor, la nostalgia, la búsqueda, el impulso del corazón,el amor, lo que llevó a María Magdalena, primera testigo de la Resurrección, a latumba, temprano por la mañana, cuando aún estaba oscuro. Emprendió el camino denoche para buscar a Jesús, el duelo oscurecía su corazón, porque no encontraba aquien amaba.El amor madruga más que el sol. El amor es luz en la oscuridad.El amor hace testigos de lo invisible, de lo “increíble”.El amor no mide, derrocha. El amor tiene bastante con amar.
  3. 3. Cuando vio que había sido rodada la piedra que tapaba la entrada,2 se volvió corriendo a la ciudad para contárselo a Simón Pedro y al otrodiscípulo a quien Jesús tanto quería.María Magdalena, testigo del sepulcro vacío, corrió a anunciarlo a los apóstoles,convirtiéndose así en "apóstol de los apóstoles", la primera anunciadora de laBuena Noticia de la Pascua.Jesús no siempre está donde creemos que está, ni donde nos gustaría que esté,ni donde intentamos colocarlo, sino donde Él se pone. Él va delante, abriendocaminos. Siempre más lejos, para que no nos instalemos, para que sigamosbuscándole día y noche, con luz y en la oscuridad. Como María Magdalena.
  4. 4. Les dijo:-Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto. No saber “dónde lo han puesto” no es razón para la desesperanza, sino para seguir buscando. Su “ausencia” nos lanza a buscarlo siempre,en las personas y lugares que Él frecuentaba, y a dejarnos encontrar por Él. Lo fundamental no es dónde ponen, o ponemos a Jesús, sino dónde y con quién está realmente.
  5. 5. 3 Pedro y el otro discípulo se fueron rápidamente al sepulcro. 4 Salieron corriendo los dos juntos, pero el otro discípulo adelantó a Pedro y llegó antes que él. 5 Al asomarse al interior vio que las vendas de lino estaban allí; pero no entró. 6 Siguiéndole los pasos llegó Simón Pedro que entró en el sepulcro, 7 y comprobó que las vendas de lino estaban allí. Estaba también el paño que habían colocado sobre la cabeza de Jesús, pero no estaba con las vendas, sino doblado y colocado aparte.Es conveniente partir de nuestra propia experiencia, contemplar nuestra vida parapoder dar testimonio de haber visto a Jesús.Ir al encuentro de Jesús, buscarlo, nos producirá la sorpresa de sentir que nuestravida cambia tanto como les cambió a sus primeros discípulos.
  6. 6. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Vio y creyó.Hoy Jesús está con nosotros, pasa a nuestro lado. ¿Le veo? ¿Creo en Él?¿Creo en la Resurrección? ¿Creo en mi resurrección? ¿Cómo se manifiesta esa fe enmi vida? ¿Como esperanza? ¿Como impulso para hacer el bien? ¿ Como compromisopor la justicia? ¿ Como solidaridad con las personas empobrecidas y excluidas?¿Contagio la alegría de la Resurrección? ¿”Resucito” o “doy vida” a alguien?En las personas, en la naturaleza, en la música, en las flores y en los acontecimientosde cada día, siempre podemos experimentar la resurrección y ser testigos de ella,como María Magdalena.
  7. 7. 9 (Y es que hasta entonces, los discípulos no habían entendido la Escritura,según la cual Jesús tenía que resucitar de entre los muertos).“Desde el momento de la resurrección, Cristo no tiene otro cuerpo visible que el de loscristianos, ni otro amor que dar que el de éstos” (L. Evely).Ahora somos nosotros quienes nos comprometemos a vivir como personas resucitadas.Siguiendo las huellas de Jesús. Experimentando su presencia y comunicándola a todos.Como María Magdalena, somos mensajeros del nuevo día, portadores de esperanza,cultivadores de nuevas pascuas. Hoy amanece. Entre todos podemos multiplicar la luz. EsPascua. Es la fiesta de la vida.Que ayudemos a Jesús a resucitar aliviando a las personas que lo necesiten, mostrando laalegría de la entrega y el encuentro, la ternura de la misericordia, el entusiasmo por un mundomás justo y mejor para todos..., siendo testigos, con nuestra palabra y nuestra vida, de queJesús...
  8. 8. Yo también quiero, Rabboni,ser María Magdalena.Quiero escuchar tu voz, ver tu rostroy descansar en tus brazos.Quiero oír cómo tus labios pronuncianmi nombre y cómo tus ojos me mirancon amor aceptándome como soy.Pero sabes, me duele quedarme siempreen la puerta de un encuentro pleno y eterno,y vivo soñando con que algún díase producirá esa meta final.Como María Magdalena, aspiro a esa unión con el Amado que nunca se termine,a que los momentos de intimidad se eternicen.Ésa es la aspiración de mi almay ésa es la promesa a la que aspiraba María Magdalenay con la que contamos todos.Nuestra Promesa.Isabel Gómez-Acebo

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