1N-20070822        LA LEYENDA DE LA ADUANA DE SANTO DOMINGO                         (MÉXICO)    ¿Leyenda , Historia… o amb...
2    A principios del siglo XVIII, vivía en esta Corte de la Nueva España,Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, rico y noble ...
3sobre el encaje de la corbata, los broches en el sombrero, y demásbrillantes preseas. A él le dedicó dos párrafos cuajado...
4noticia se volvió fiesta de ocho días. Y vino de las más afamadas casasde Francia, Flandes, España e Italia. La más ranci...
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6la casa de la amada a la que, en un cojín de terciopelo, hizoentrega de las llaves del edificio ya terminado y le pidió q...
7      Mientras tanto, el edificio construido por don. Juan GutiérrezRubín de Celis (Aduana Mayor) es uno de los más impor...
83).- Nao de China, también llamado “Galeón de Manila”, era el nombre conel que se conocían las naves españolas que cruzab...
9   La parte izquierda del arco está cimentada sobre troncos de haya verdes,técnica que se empleaba en aquella época cuand...
10..     Y el proyecto del edificio también reposaba, para burla de losprincipales de la Nueva España, y comentarios agrio...
11      Era, finalmente, el mejor incentivo para el indolente. Al díasiguiente fue al lugar y contrato cientos de peones, ...
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N 20060221 la aduana de santo domingo-méxico)

  1. 1. 1N-20070822 LA LEYENDA DE LA ADUANA DE SANTO DOMINGO (MÉXICO) ¿Leyenda , Historia… o ambas cosas a la vez?. Sea lo que fueredebemos relatar lo que se cuenta acerca de la construcción de esteedificio, en la que entró como razón principal el amor de un noble yrico caballero, a distinguida dama, hermosa y de alto linaje. Edificio de la Real Aduana en la Plaza de Santo Domingo (México) construida por amor Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis en el año 1731
  2. 2. 2 A principios del siglo XVIII, vivía en esta Corte de la Nueva España,Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, rico y noble caballero, coronel delRegimiento “Tres Villas”, así como Prior del Consulado, nombramientoque había recibido de Virrey, don Juan de Acuña, Marqués deCasafuerte (1). Esto le hacía ser respetado y gozar de distinciones enlas altas esfera sociales y nobles del Virreinato. Don Juan vivía en medio de un gran lujo y la suntuosidad másrefinada; jamás se le veía en pie, siempre en su carroza o en su literaforrada de seda. Mediana de estatura, medio robusto, bonachón, DonJuan Gutiérrez Rubín de Celis era, eso sí, un hombre elegante ypresumido hasta la exageración. No había ventana en la NuevaEspaña que no se le abriera disimuladamente al paso de su carruajede finas maderas labradas e incrustaciones de oro: sus cortinas,impecablemente bordadas con hilo de plata en sus filos, eran deseda china, y los caballos siempre blancos, tenían monturas deterciopelo bordadas de pedrería. A su vez Don Juan –quien, pese a todo, lo que menos tenía erafama de Don Juan- vestía de gala de la cabeza a los pies: en elsombrero, plumas de la India; en su casacón de terciopelo dorado,lucía un bordado de perlas valuado en 35 mil pesos oro de 1730, yadornado, además, de lentejuelas, cordones y botonaduras del áureometal. En su pecho brillaba un pesado collar de esmeraldas.El atuendo que llevó el Caballero de la Orden de Santiago, tituloobtenido más por su dinero que por su piedad religiosa,y afirma más de un historiador, que en 1716, durante los festejos dela toma de posesión del virrey Marqués de Valero (2), llevaba talcantidad de joyas sobre su traje que solamente los bordados de perlasdel casacón representaban la suma de treinta mil pesos. Por cuyodato, se podía calcular el valor de sus cadenas, sortijas, de los alfileres
  3. 3. 3sobre el encaje de la corbata, los broches en el sombrero, y demásbrillantes preseas. A él le dedicó dos párrafos cuajados de adjetivos ensu memorable crónica del fastuoso evento, el director de la Gaceta deMéxico, el segundo periódico de la Nueva España, Don Juan FranciscoSahagún de Arévalo, nombrado, por cierto, Primer y general cronistade la ciudad de México. Uno de quienes seguirían la huella de éste en la tarea de dar formaal recuerdo, Don Artemio de Valle-Arizpe, describía así el derroche devestimenta del presumido español Gutiérrez Rubín de Celis: “sustelas eran urdidas en los más preciados telares de Flandes y España,eran brocados de oro muy lucido. Espolines con flores esparcidas;terciopelos atrencillados o lisos de tres altos. Sus capas eran de dosfelpas o de fino liniste segoviano. En bretañas ruanes, bramantes,gorgoneas, estopillas y mitanes eran labradas sus ropas interiores defrescura halagadora.” No había barco que llegara de Europa sin un traje bordado para DonJuan Gutiérrez Rubín de Celis, y la Nao de China (3) - que enrealidad venía de Filipinas- no partía de Acapulco sin dejarle unacarga de seda al menos... Y así su casa: los metates preciosos semetían en todas las paredes y en todos los rincones. Usaba unabellísima vajilla de oro macizo y unas copas talladas en grueso cristalde roca. Sus sillones eran de terciopelo bordados con piedras deDamasco. En sus jardines cantaban pájaros exóticos traídos de Africay Filipinas... y encerrados en jaulas, naturalmente entre barrotesde plata. Era, pues, un hombre amante del derroche y la ostentación. Noobstante, de todas sus ropas – encerradas apretadamente en cuatrohabitaciones gigantes de su palacio de la calle Del Factor - hoyAllende - había una que lucía con más orgullo: Su hábito blanco decaballero de Santiago (4), que mandó cubrir de finísimas perlas dela cabeza a los pies. La ceremonia en que se impusieron, en la iglesiade la Profesa, fue la más suntuosa que se recuerda en muchos años. Yluego, naturalmente, hubo en la casa del nuevo caballero santiaguinoun festejo de tres días: 14 corderos, 70 gallinas, 100 arrobas de pan y70 pichel de vino. No obstante, un nombramiento mayor esperaba al ostentosocaballero: el prior del Consulado, cuya misión era tasar la mercancíaque llegaba a la Nueva España, para fijar las alcabalas - es decir-impuesto de importación, a los que hoy se llama aranceles -. La
  4. 4. 4noticia se volvió fiesta de ocho días. Y vino de las más afamadas casasde Francia, Flandes, España e Italia. La más rancia sociedad aquellaque haría suspirar al más apasionado cronista de sociales, estaba ensu casa. Condes, marqueses, duques, príncipes... La obligación más trascendente del ya famoso y flamante prior delConsulado, era terminar el edificio del Tribunal del Consulado,conocido, también, como Real Aduana,, que llevaba 20 años en elolvido, y que, paradójicamente, sustituía, desde entonces, con carácterde sede provisional, una añeja construcción situada en la calle de laAduana Vieja, hoy 5 de Febrero, entre la calle de San Felipe de Jesús(Regina), y el cuadrante de San Miguel - San Jerónimo, que ya estabainservible La austeridad de entonces, dado lo menguado de las arcas públicas,urgía al gobierno a desalojar la propiedad cuanto antes. Pero el nuevoedificio no tenía para cuando terminar de construirse. Primero detuvola obra la solicitud de un vecino del predio; el convento de laEncarnación, cuyo superior decía que por la incipiente obra podríanbrincarse ladrones y asaltar el encierro monacal. Luego fue que unriquísimo personaje quería construir ahí su residencia... El problema, ahora, era que el nuevo prior del Consulado no leponía muchas ganas al asunto de terminar el edificio delTribunal del Consulado (Real Aduana). Ha de saber usted que entrelos muchos defectos de don Juan Gutiérrez de Celis estaba el de lapereza. Más allá de su paseo diario, al atardecer, a la Catedral a rezara la Virgen de Guadalupe, su ocupación única era la de leer completitala Gaceta de Sahagún, de Arévalo, revisar los libros del tribunal.., yreposar. Ni siquiera los negocios le importaban. Su lema era suorgullo: “no traer al día de hoy las congojas de mañana.” Pero volviendo a los días de los festejos de la toma de posesión delvirrey Marqués de Casafuerte (1722), entre los almidonados y selectosinvitados del nuevo prior del Consulado, había una dama que lucíaentre todas, doña Sara de García Somera y Acuña (parienta delnuevo Virrey). Sus manos intensamente blancas, su pelo infinitamentenegro, sus ojos verdes o quizá sus labios de palpitante rojo cautivarona don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, y le rogó al mismísimo virrey quese la presentara.
  5. 5. 5 En el nobilísimo y nada joven caballero, se despertó loca yprofunda pasión amorosa por la linda doncella Doña Sara García,la cual dudaba en corresponder a aquel desenfrenado amor, porel carácter especial del enamorado que no presagiaba muchafelicidad en el matrimonio para el día de mañana…(59 años) Pero eran tantas las promesas y tantos los juramentos delapasionado pretendiente que allá por el año 1731, correspondióDoña Sara a las pretensiones de Don Juan, pero con una solacondición, algo rara en efecto (que algunos historiadores dicenque aconsejada por su pariente, el Virrey), pero indispensablepara conseguir la mano de la dama, y fue ésta:“que el apasionado caballero concluyera en el plazoimprorrogable de seis meses, las obras del edificio de la Aduana,cuya construcción se había empezando años antes y estabacompletamente abandonada.” Algo le extrañó la condición impuesta al caballero, Prior delConsulado, pero como el amor es poderoso cuando se adueña delas voluntades, sacudió don Juan su manera de ser abandonaday fría, aceptando el requisito que se le imponía, y con actividad enél desusada, puso mano a la obra sin escatimar gasto alguno niesfuerzo de ninguna clase, para salir airoso de la empresa. No encontró ningún arquitecto que se comprometiera en eseplazo, a terminar el edificio y él en persona se convirtió endirector de la obra. Hizo traer negros para que trabajasen día ynoche, con teas encendidas se realizaban estos trabajos cuandola luz del sol faltaba; distribuyó entre los canteros, todos cuantosexistían en la ciudad, las piedras que habían de labrar; mandóconstruir apresuradamente balcones y barandales de hierro; almismo tiempo hizo que cientos de carpinteros construyeranbastidores, puertas, frontis y ventanas, vigilándolo todo él, antesholgazán caballero, que al presente desplegaba una actividadextraordinaria descansando apenas unas cuantas horas paradormir. De esta manera, empeñoso y con tesonera constancia, tresdías antes de expirar el plazo fijado por la dama de suspensamientos, se puso de gala y, en su mejor coche, se dirigió a
  6. 6. 6la casa de la amada a la que, en un cojín de terciopelo, hizoentrega de las llaves del edificio ya terminado y le pidió quecumpliera su palabra de ser su esposa, ya que él había cumplidola suya de terminar e edificio. Don Juan, para dejar un testimonio de su amada a lasgeneraciones futuras, mando escupir sobre un arco unainscripción acróstica, en la cual se puede leer lo siguiente:“Siendo Prior del Consulado don Juan Gutiérrez Rubín de Celis,caballero de la Orden de Santiago, y Cónsules don Gaspar deAlvarado, de la misma Orden, y don Lucas Serafín Chacón, seacabó la fábrica de esta Aduana, a 28 de Junio de 1731 “ (sic). Y llegó el final. Un día antes del plazo fijado, exactamente el 28 dejunio de 1731, la bellísima prometida de don Juan descubría laplaca que sellaba a hazaña. Y otra vez fiesta, y otra vez lujo, y otravez derroche... A las diez de la noche de ese día memorable para la ciudad, doñaSara, la novia que logró el milagro, abandonaba, indispuesta, lafiesta del caballero, y de ahí en adelante no paró la fiebre, que pormomentos alcanzaba niveles alarmantes... Así pasaron 15 días en los cuales el dolor del prior del Consulado seconvenía en gruesas y abundantes lágrimas que manchaban suselegantes ropajes. Y la dama, pese a las tizonas, pese a los médicos,no podía aliviarse, y un día (23 después de la inauguración del nuevoedificio), doña Sara murió en silencio. Ni siquiera tuvo don Juan Gutiérrez Rubín de Celis el consuelode su mano blanca. Ni siquiera la dicha de recoger su últimosuspiro... Ya para qué la elegancia. Ya para qué el lujo. Ya para qué loscarruajes, las perlas, los baúles, las hebillas, las plumas de quetzal,las-botellas de Burdeos, el fragor de los saraos. Así se iba la vida del quién fue el más elegante caballero de la NuevaEspaña. y hubiera muerto de tristeza, de no ser porque un día,muchos años después, alguien lo convenció de que se metiera demonje al Convento del Carmen. (5)
  7. 7. 7 Mientras tanto, el edificio construido por don. Juan GutiérrezRubín de Celis (Aduana Mayor) es uno de los más importantes de lamajestuosa plaza de Santo Domingo de México, que está en la hoycalle de Brasil, frente a la plaza de Santo domingo, entre las calles deLuis González Obregón y Venezuela. En aquella época se llenaba deactividad. Apenas cabían, a veces, las recuas de mulas que llevabanlas mercaderías de importación a tasar, para fijar las 105 respectivasalcabalas que demandaba el rey. “70 pesos-oro”, gritaban los jefes dela Aduana, Gaspar de Alvarado y Lucas Serafín Chacón, “por estetibor chino; 90 reales; por estos aretes de perlas, 70; por la pieza deseda; 1500; por la carga de marfil……. El tribunal de Consulado o Real Aduana se mantuvo como tal,una vez anexados a él los edificios del convento de la Encarnación,justamente hasta el día en que murieron las alcabalas. Dichainstitución consular se estableció en Nueva España en 1574, duranteel reinado de Felipe II, con el fin de aplicar un impuesto a lasoperaciones de compra-venta, debido a los crecientes Gastos militaresde la Corona, librándose de tal cumplimiento los indios y los hombresde la iglesia, de acuerdo con un bando del virrey Martín Enriquez,leído el 17 de octubre de 1574. Al sobrevenir la independencia deMéxico, se siguió cobrando el impuesto, no para el Rey de España,sino para el Gobierno de la República durante 30 años más. Y el edificio en 1930, pasó a ser parte de las instalaciones de laSecretaría de Educación Pública. En el cubo de su vieja escaleraempezó a pintar en 1945 el maestro, David Alfaro Siqueiros, el muralPatricios y Patricidas que, por circunstancias desconocidas, nuncaconcluyó. En 1976 la obra que un día lograra el milagro de romper laindolencia de don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, fue restaurada ensu esplendor original. Y ahí está, para quien quiera saber hasta dondepuede llegar el amor. -----------------------ooo0ooo----------------------.Observaciones: 1).- Marqués de Casafuerte, don Juan de Acuña, fue virrey de NuevaEspaña desde el 15 de Octubre de 1722 hasta el 16 de marzo de 1734. 2).- Marqués de Velero, don Baltasar de Zúñiga Gurmán de Sotanayor yMendoza, fue virrey de Nueva España desde 16 de agosto de 1716 hasta el15 de octubre de 1722
  8. 8. 83).- Nao de China, también llamado “Galeón de Manila”, era el nombre conel que se conocían las naves españolas que cruzaban el Océano Pacífico,una o dos veces por año, entre Manila y los puertos de Nueva España-Acapulco. (Ver N-20100916 GALEÓN DE MANILA)4).- Caballero de Santiago. Don Juan ingresó en dicha Orden el 4 dediciembre de 1708, expediente 6.564, Canchillería de Valladolid.5).- Convento del Carmen. Don Juan, estando recluido en este convento,tras largas reflexiones sobre esta vida terrenal y la próxima venidera,convencido por Nuestra Señora Virgen de Guadalupe la forma de purificarsu alma, fue cuando el 23 de febrero de 1946 firmo el protocolo para laconstrucción de cuatro obras importantes para el Concejo de Celis: Puentede La Herrería, sobre el río Nansa; La Escuela de Primeras Letras en LaHerrería; Iglesia Parroquial San Roque de Celis, y la traída de aguas desdeLa Toja al pueblo de Celis, incluida la fuente junto a la Iglesia San Roque´ ---------------------------------ooo0ooo---------------------------------. EL PUENTE DE LA HERRERIA (CELIS) Esta fotografía, sacada desde el Parapeto el día 30 de junio de 2007,representa al Puente de la Herrería, construido entre los años 1749 y 1760,con un arco principal de 60 pies de altura y 99 de diámetro, siendorematado con una hornacina en la cima bajo la advocación de la Virgen deGuadalupe, y allí estuvo la imagen respetada durante 177 años, hasta queunos intolerantes la hicieron desaparecer en el año 1937 durante la GuerraCivil.
  9. 9. 9 La parte izquierda del arco está cimentada sobre troncos de haya verdes,técnica que se empleaba en aquella época cuando no se hallaba suelofirme. Los troncos de haya enterrados bajo el nivel del agua del ríopermanecen inalterables siglos- Durante la gran riada del río Nansa de 27de septiembre de 1907, en parte dichos troncos fueron vistos en el fondodel cauce del río. Este puente ha sido declarado “Bien de Interés Local el día 24 de febrerode 2004, por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte (CANTABRIA) Medidas Castellanas: Un a vara castellana = 3 pies = 0,83590 metros lineales Un pie castellano = 27, 8635 cm. = 0,278635 metros lineales Un codo = 2 pies = 55,7270 cm. lineales Una vara cuadrada (vara^2) = 0,69873 metros cuadrados (m^2) Un pie cuadrado (pie^2) = 0,0776375 m^2 Un carro (superficie) es igual a un cuadrado de 18 varas de lado, queencierra una superficie de (18 varas )^2 = 324 varas cuadradas Trazas para la Historia de Celis / / Víctor Manuel Cortijo Rubín Celis, 12 de agosto de 2007
  10. 10. 10.. Y el proyecto del edificio también reposaba, para burla de losprincipales de la Nueva España, y comentarios agrios de la CortePorfin, un día, aconsejada por el virrey y acuciada por las burlas que lehacían por la eterna flojera de su enamorado -al que más de unohabía prometido a su muerte ponerle este epitafio: “En esta tumbareposa quien jamás hizo otra cosa”, doña Sara le puso un ultimátum:Tienes – le dijo- seis meses para terminar la obra y un díadespués seré tu esposa” Era el 29 de diciembre de 1730.
  11. 11. 11 Era, finalmente, el mejor incentivo para el indolente. Al díasiguiente fue al lugar y contrato cientos de peones, canteros, herreros,alarifes, carpinteros y decoradores, ofreciendo jugosos premios a losque más avanzaran. Y así todos los días: su preocupación por el lujohabía dejado paso a otra mayor. Aún a media noche estaba elcaballero dando órdenes, revisando, supervisando, con granimpaciencia, los avances de la obra. Y al día siguiente, desde las cincode la mañana estaba ya animando las tareas. Y así el tezontle cobraforma. Y surgían las portadas y balcones de cantera. Y luego se abrióel espacio para dos enormes puertas de madera labrada. Y más tardefue la escalera monumental de mármol, en cuyo arranque estabanesculpidos dos primoroso leones pequeñitos, también de cantera.) Don Baltasar de Zúñiga Gurmán y Mendoza (Marqués de Velero) fue virreyde Nueva España desde 16 de agosto de 1716 hasta 15 de octubre de 1722.Su sucesor fue Don Juan de Acuña (Marqués de Casafuerte), que ejerciócomo virrey desde 16 de octubre de 1722 hasta el 17 de marzo de 1734.

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