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El tiempo y el espacio en el abordaje del consumo de sustancias en menores infractores

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El tiempo y el espacio en el abordaje del consumo de sustancias en menores infractores

  1. 1. . El tiempo y el espacio en el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas en menores infractores internados 1. The time and the space in the interventions on the consumption of psychoactive substances with young offenders Francisco Aguelo Muñoz Instituto Aragonés de Servicios Sociales Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial. Cnº El Castellar s/n 50191 Zaragoza Fax 976 40 95 61 correo e. faguelo@aragon.esResumen El consumo de sustancias psicoactivas está muy presente entre los menores internados por una medida judicial como consecuencia de haber cometido un delito grave. En estos chicos los consumos abusivos son utilizados como automedicación ante las sensaciones que invaden su cuerpo, para detener los pensamientos y el imaginario o para excitarse y relacionarse. Carecen de un proyecto o idea de futuro y eso les hace aparecer en un siempre presente habitado por la ansiedad. Hablan poco, pero pasan al acto con facilidad, sin reflexión previa ni posterior. El internamiento produce una parada en esa avidez por colmar y tapar la angustia, pero entonces aparecen miedos y la pobre idea de sí mismo, fragilidad y el desamparo. El abordaje de los tiempos y espacios de forma trasversal, ayudará a trabajar en la gestión de los riesgos, preparar recorridos e itinerarios que incluyen servicios de salud mental y drogodependencias como uno de los objetivos planteados desde un marco de ausencia de voluntariedad.Summary The consumption of psychoactive substances is very present between the minors placed by a judicial measure as consequence of having committed a serious crime. In these boys the improper consumptions are used as self-medication before the sensations that invade his body, to stop the thoughts and the imaginary one or to get excited and to be related. They lack a project or idea of future and they present lived by the anxiety makes it appear in one always. They speak little, but they go on to the act with facility, without previous reflection not later. The internment produces a stop in this avidity for fulfilling and to cover the distress, but then fears and the poor idea appear of yes same, fragility and the abandonment. The boarding of the times and spaces of form transversally, it will help to be employed at the management of the risks, to prepare itineraries that include services of mental health and substance abuse as one of the aims raised from a frame of absence of wilfulness.1 Publicado en Trabajo social y salud, ISSN 1130-2976, Nº. 69, 2011 , págs. 297-315 1
  2. 2. El Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial de Zaragoza es un recursodel Gobierno de Aragón destinado a jóvenes infractores que tienen una medidasocioeducativa de internamiento en régimen cerrado o semiabierto o terapéutico por ordenjudicial. En él se atiende a chicos y chicas de entre 14 y 21 años, la media de edad está en los 17años y menos de un 10% son chicas. Además de las conductas delictivas que han determinado su internamiento, en unimportante número de estos muchachos, aparecen consumos problemáticos de sustanciaspsicoactivas como comprobamos en un estudio realizado en 2008, y se manejan en uncampo de fragilidad y complejidad en el que las sustancias psicoactivas juegan unimportante papel (Aguelo, 2008). Además de las drogas legales, el cannabis, la cocaína ylos volátiles tienen una presencia importante en la vida de estos muchachos (Gráfico1). ESPAÑA(06-07) ARAGON(06-07) CONSUMOS 07 INTERNAMIENTO 100 100 100 TERAPÉUTICO 93,7 90 90 85,7 80 79,6 76 70 70 60 54,9 50 46,1 50 45,8 40 36,2 33 30 26 24 20 17 20 16,6 10 8,9 5,9 8,4 4,8 3,4 3 0,7 2 1 0 TABACO ALCOHOL THC COCAINA SPEED/ANF VOLATILES OPIACEOS Gráfico1 La necesidad de abordar esa problemática en la intervención socioeducativa que el equipodel Centro realiza y alguna de las líneas que marcan estas actuaciones pretendemosdesarrollar aquí.Adolescentes en conflicto y consumo de drogas Es difícil encontrar una evidencia empírica que permita explicar la relación entre elconsumo de drogas y las conductas delictivas dado la complejidad de factores y decondiciones sociales que intervienen en la génesis de ambas conductas (Aguinaga y Comas, 2
  3. 3. 1988) Además diversos estudios cifran entre un 50% y un 70% la presencia de problemasrelacionados con la salud mental entre los adolescentes que entran en contacto con lossistemas de justicia juvenil (Coccoza y Skowyra, 2006) En nuestro caso y en los últimosaños está entre un 50 y 60% de los casos. Los jóvenes del Centro que como todos los adolescentes, se encuentran en un momentocomplejo en su proceso evolutivo, tienen además algunas dificultades que les afectanespecialmente que hace más compleja su realidad y que con suma facilidad podemospatologizar, en muchas ocasiones como bien nos recuerda Meirieu el profesional seencuentra con situaciones que le plantean incertidumbres, con la dificultad de no saber quéhacer y con la sensación de no obtener resultados. Muchas veces, la angustia y laincertidumbre se resuelven castigando con la exclusión al sujeto que enfrenta al profesionalcon la propia dificultad (Meirieu 2001). El consumo de sustancias entre los adolescentes tienen un carácter generalmente funcional(Aguinaga y Comas, 1988), si embargo en el estudio realizado nos encontrábamos conalgunas respuestas cuando menos preocupantes respecto al papel de la sustancia(Gráfico2), el consumir para olvidar o como anestesia… entre adolescentes, nos habla degrandes malestares: ¿Para qué consumes? Experimentar 16 Placer 80 Influencia 16 Pertenencia 4 Oportunidad 24 Moda 4 Estilo de vida 16 Olvidar 56 Anestesia 24 Traficar 8 Delinquir 24 Aburrirse 32 (Gráfico2) Los adolescentes habitualmente llegarán a la juventud con un sentido de identidaddesarrollado, una adecuada capacidad para las relaciones sociales y un importante conceptoy sentido de la independencia y la responsabilidad personales (O´Conell,1989)Paulatinamente irán independizándose de sus familias para pasar a formar relacionessignificativas, a identificarse con un conjunto de valores personales e integrar susaspiraciones e intereses en un proyecto vital acorde con la realidad que les rodea. Pero estambién en esta etapa de elaboración y fragilidad cuando en algunos casos aparecenaflicciones (Martinez-Hernáez y Muñoz, 2010), malestares y en algunos casos consumos 3
  4. 4. mas o menos problemáticos y conductas que pueden acabar entrando en conflicto con lalegislación penal, como ocurre con los chicos y chicas ingresados en el Centro. En ese discurrir, los adolescentes son un “no ser”, no son adultos, no son niños, la propiaLey de Responsabilidad Penal del Menor, que rige las pautas de actuación del Centro lossitúa en ese terreno de nadie, de indefinición y expectativas confusas. Por ello el equiposocioeducativo del Centro no se plantea la intervención a partir de comportamientosadultos o maduros, si no que las intervenciones pretenden ir encaminadas a laconstrucción por parte de los menores de un futuro a partir de sus vivencias inmediatas. Este proceso de transición de la infancia a la vida adulta, dificultoso, se produce en lo quealgunos llaman contextos de dominio múltiple, no es la familia o el centro escolar quién vaa intervenir básicamente, más bien serán las relaciones informales, de calle, de los espaciosde diversión los que tienen más importancia y es ahí donde las drogas tienen su papel.Tienen mucho que ver con las maneras de actuar de los chavales, con sus maneras derelacionarse, en la forma en que interpretan los acontecimientos, en como disfrutan osienten placer o en como son capaces de padecer el dolor, el miedo, la angustia. Endefinitiva tienen mucho que ver con el estilo de vida que han llevado hasta ahora(Gráfico3). Los consumos solitarios, con los progenitores…, nos trasladan las especialesdificultades de los adolescentes del Centro. ¿Con quien consumes? 100 100 90 80 70 60 56 50 40 40 32 30 20 12 10 4 4 0 AMIGOS PADRES BANDA SOLO NOVIO/A HERMANO/A OTROS (Gráfico3)Por otra parte desde un punto de vista evolutivo debemos recordar que como el resto deadolescentes y jóvenes de su edad, los menores del Centro de Educación e Internamientopor Medida Judicial de Zaragoza están a la búsqueda de su identidad personal y está 4
  5. 5. búsqueda es practicada muy a menudo de una forma aparatosa, a golpes, de una formainestable, con el desequilibrio de quien a veces se siente que no es nada. Pero en otrasocasiones lo hacen con la autoafirmación de quién tiene el mundo por delante... Por eso aveces el clima emocional que se vive en el Centro es intenso, a menudo desbocado.Emociones y sentimientos, entusiasmos y desconsuelos forman parte del día a día. En todoello el consumo de sustancias que alteran los estados anímicos es importante, para reforzarsentimientos, para evitar la abulia o el aburrimiento... y todo ello a veces con granaparatosidad. En esta aparatosidad a menudo, la expresión de las dificultades no coincide con el gradode dificultad, a veces la realidad no es tan problemática como la plantean, pero estasdificultades que a veces no lo son tanto, se complican cuando aparece un consumoimportante, que no ayudará al equilibrio, sino más bien a la provocación o la ostentación delas dificultades. Por otro lado la relación con los adultos es en estas edades por oposición. Las normas loslímites, al venir del mundo adulto están para ser transgredidas, el consumo de sustanciastiene que ver con el ejercicio de la provocación, de su afirmación de la diferencia, de ahí ladificultad de hacer uso de la normativa y las prohibiciones. Por eso la intervención en elCentro pretende no basarse excesivamente en ellas para abordar la cuestión. Pero también los adolescentes internados se construyen en un proceso de imitación de larelación positiva con los adultos que les rodean. La ausencia de estos ha provocado unasoledad llena de dificultades y sin ningún proyecto de persona en la que mirarse. Por esolos profesionales del Centro no deben ser guías sino profesionales cercanos, atentos a susdemandas, a sus dudas y a sus tropiezos a lo largo de su estancia en el Centro. A vecesbasta con que sepan que se esta disponible para ellos y a partir de ahí podremos estimularsu independencia, teniendo en cuenta que van a vivir en entornos con multitud de usos dedrogas. Como bien vemos en el Gráfico 3 todos los menores internados que consumen lo hacengeneralmente en grupo y es que el uso de sustancias psicoactivas para ellos tiene muchoque ver con la pertenencia o la exclusión al grupo y sobre ello habrá que trabajar si sequeremos tener alguna incidencia. La definición que los menores del Centro hacen de símismos tiene que ver con la definición de los otros, son relaciones basadas en la igualdad yla libertad absoluta, buscan la confirmación en el grupo de iguales y no toleran lasdiferencias, cualquier conducta autónoma difícilmente es aceptada y aun menos negociada.El grupo, la organización en donde haya una diferenciación de roles se vive como unaperdida de libertad, obedecer es depender y desobedecer es ser autónomo. La sustanciapuede unir al grupo en el objetivo común de buscar la droga para colocarse, proporcionauna cierta estructura, da prestigio al que la tiene y poder entre quien distribuye a loscolegas. Se produce entonces la ilusión de pertenecer a un grupo que protege a susmiembros, pero cuando desaparece el objetivo común, generalmente el grupo desaparecerá(Escario, Duarte y Molina, 2007). Además en muchos de los jóvenes del Centro con unaevolución problematizada, el consumo de sustancias reasume y enmascara todas lasdificultades de una situación en conflicto y exclusión social (Brunelle y Brochu, 1998). No todos los momentos son oportunos ni todas las formas de intervención van a seradecuadas, los expertos consideran que las intervenciones deben realizarse cuando tenganla mayor probabilidad de impactar el comportamiento de chicas y chicos (WHO, 2002). 5
  6. 6. Debemos recordar que la mayor parte de ellos no consideran que tienen un problemarespecto al consumo de sustancias psicoactivas y por tanto no se plantean ningún cambio alrespecto, como mucho se encuentran ambivalentes: tienen razones para pensar ypreocuparse por el problema que les supone el consumo de drogas pero también tienen unbuen número de razones para seguir con sus conductas anteriores, sólo en alguno de loscasos la balanza se inclina con vacilaciones hacia la determinación de cambiar.Trabajando el consumo de sustancias, interviniendo en promoción de la salud Existen algunas evidencias que justifican la intervención respecto al consumo desustancias entre los adolescentes en conflicto con la ley (MINSAL, 2007) y la mayoría delas intervenciones con menores en conflicto con la ley recogen actuaciones relacionadascon el consumo de sustancias (Garrido, 2005). En el Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial de Zaragoza el abordar,la promoción de la salud y dentro de ella la gestión de la relación de los chicos con lassustancias psicoactivas forma parte del desarrollo curricular del programa de Centro(Benedí y Aguelo, 2009). El Centro pretende ser una escuela para la vida –habilidades parala vida (Mangrulkar y cols. 2001) - y por tanto también para la salud., por ello aún cuandorealizamos toda una serie de intervenciones específicas, aquí pretendemos reflejar latrasversalidad, el como la idea de promoción de la salud está inmersa en las actuaciones delCentro. La promoción de la salud, es un proceso de capacitar a las personas para aumentar elcontrol sobre su salud y mejorarla (Carta de Ottawa para la promoción de la saludo, 1988).Consideramos pues la salud como un recurso para la vida, no como el objetivo de la vida.Promover la salud en nuestro Centro implica potenciar aquellos factores que sostienenestilos de vida saludables y reducir aquellos otros que los merman. De entre las líneas deacción definidas en la mencionada Conferencia y reafirmadas en la Declaración de Jakartasobre promoción de la Salud en el siglo XXI (1997) nos ha parecido posible avanzar en tresde ellas: -Crear entornos saludables. -Desarrollar las habilidades personales. -Fortalecer la acción comunitaria. Trabajamos desde una concepción biopsicosocial del consumo de drogas (Jiménez,1999) por una parte está el contexto social y cultural, la imagen social de las sustancias,los estereotipos que sobre ellas se crean y su evolución (drogas inocuas, drogas peligrosas),los sistemas de valores (consumismo, versus esfuerzo personal), la situación legal o ladisponibilidad de las mismas.Otros factores tienen que ver con el contexto más próximo: el sistema de relacionesfamiliares, el sistema escolar, la zona, el barrio, el grupo de iguales en los que los menoreshan ido evolucionando Otros están ligados al propio individuo: - Factores físicos, como la maduración precoz en las chicas o la más tardía en los chicos (O´Conell, 1989), y su influencia directa sobre la autoestima (menor 6
  7. 7. aceptación por parte de los compañeros), la construcción del sentimiento de identidad personal ó el rendimiento ante la tarea. - Factores emocionales, muy relacionados con el momento evolutivo: imagen de sí mismo, actitud pasiva frente a la vida, baja tolerancia a la frustración, problemas con la búsqueda de identidad, alto nivel de ansiedad o depresión, sentimiento de alienación respecto a los otros, etc. - Factores de personalidad, propios de jóvenes con problemas de conducta: rebeldía, impulsividad, desconfianza, agresividad, inmadurez, egocentrismo, inseguridad, gusto por el riesgo, etc. -Factores cognitivos: dificultad para resolver problemas y para la toma de decisiones, escasas aspiraciones educativas, baja capacidad de análisis y abstracción, etc. Además, habría que tener en cuenta otras cuestiones que pueden ser significativas comola precocidad en el inicio de los consumos (Gráfico4), la cantidad de dinero disponible, losabuso físico o psicológicos recibidos... EDAD INICIO 18 16 16 14 14,2 14 14,3 14 13,7 13,5 13,8 12,6 13 12 12,4 12,3 12,3 10 EDAD 8 6 4 2 0 L O S NF C NA S O LE O C TH H /A AI CE BA TI O D C C LA TA IA EE CO AL P VO SP O MEDIDA INTERNAMIENTO SUSTANCIAS MEDIDA TERAPEUTICA (Gráfico 4) Dadas las características del Centro el interés de cara al consumo de sustancias, no va a irencaminado a un objetivo de abstinencia, más bien nos plantemos dotarles de herramientas 7
  8. 8. y conocimientos que les permitan situarse en mejores condiciones para su integraciónsocial, reduciendo el riesgo de desarrollar conductas inadaptadas ( Gutierres, 1994). En las actuaciones no podemos olvidar la dificultad que supone el que los jóvenes están enel centro por una medida judicial, y que abordar problemáticas tan complejas y difíciles deresolver precisan de un esfuerzo y seguimiento continuado y los frutos, cuando los hay, sona medio y largo plazo y poco tienen que ver en ocasiones con la duración de las medidasjudiciales. El Centro dispone de un programa de intervención de carácter multimodal basadofundamentalmente en aprendizaje social que incluye trabajo con familias, con recursos deinserción social, laboral, educativo y de tiempo libre, intervención en habilidades para lavida, intervenciones propiamente psicoaterapéuticas... destinado a la reducción deconductas problema ( que tienen que ver con el delito , el consumo de sustancias y otrasprácticas de riesgo) La mayoría de las estrategias que se plantean, proponen una finalidadde cambio, sin embargo en la práctica nos encontramos con jóvenes que no quieren, nopueden o no se ven capaces de cambiar y no sólo respecto a su consumo, la mayoría deellos están en fases de precontemplación o de contemplación en terminología de Miller yRollnick por ello, vamos a intentar reformular su realidad y propiciar dudas, que tal vezinclinen la balanza, y permitan propiciar cambios a medio o largo plazo ( Miller y Rollnick,1999). Pero el que el no cambio como forma de vivir la realidad esta presente, implica eladoptar estrategias que lo respeten. Espacio y tiempo como conceptos a trabajar “¿Qué es pues el tiempo?. Si nadie me pregunta, lo sé; si quiero explicarlo al que me pregunta, no sé” (Agustín de Hipona, Confesiones, XI, 14,17) Una de las líneas de trabajo y de una forma transversal para abordar la promoción deprácticas saludables tiene que ver con las vivencias de la relación espacio-tiempo-drogas.El encargo que se recibe en el centro es de intentar realizar un programa socioeducativo confines de inserción social en un espacio determinado: “internamiento en un centro” y duranteun periodo de tiempo también pautado. Pero una cuestión es la lógica del encargo social yotra la lógica del sujeto y las lógicas espacio-temporales de los residentes en el Centro tieneciertas peculiaridades. En general todas las intervenciones educativas, suponen una intervención en el espacio yen el tiempo: En el espacio se está, en el tiempo se es. Una tarea del equipo socioeducativosería convertir todo ello en “habitus”, en costumbre vivida. Los usos del tiempo y delespacio, regulados pueden adquirir tal autonomía que gobiernen el discurrir vital,Durkheim decía que los marcos de tiempo y espacio son marcos resistentes que encierrannuestro pensamiento (Durkheim 1993). El tiempo, para los menores como los que residen en nuestro Centro, es una constanteacomodación a los cambios. Los acontecimientos que se suceden a lo largo del tiempo soncausados por razones externas, no hay relación entre la acción y el lugar donde se producenlos cambios, las cosas suceden. Suceden simplemente sin ninguna explicación. Los chicos 8
  9. 9. no actúan, sobreviven acomodándose a los cambios y precisamente las experiencias vividasles han servido para mejorar esta capacidad de acomodación en vez de para introducircambios en sus estilos de vida. El azar es otro de los elementos importantes que determina en su concepción todos losacontecimientos. Se explican a si mismos sus conductas desde la casualidad, sin establecerrelaciones causales o temporales.”Porque si” o “no lo se” son respuestas habituales cuandose intentan establecer estas relaciones. Cualquier cambio provocará miedos, crisis yresistencias. Cuando las circunstancias son adversas la respuesta suele ser la repetición, unarepetición para probar suerte, esperando que “porque si” las circunstancias mejoren. Elcastigo o la medida judicial es mala suerte, en otra ocasión tal vez la suerte mejore. El grupo, la pandilla no tiene reglas explicables, la atemporalidad marca el ritmo, no haydistribución de actividades a realizar, en ellos hay una cosa para cada tiempo, en vez de untiempo para cada cosa, tampoco en sus familias suele haber regulaciones temporales. El recuerdo, el pasado, esta ligado a los sentimientos y no a la cronología, si no existememoria de pertenencia es difícil establecer en la concepción del mundo un tiempo ligado ala cronología y no a los acontecimientos. El presente es ahora, es acción, tiene la cualidadde la absoluta inmediatez, las expectativas no repercuten en las decisiones que hay quetomar inmediatamente. El futuro es desconocido, no tienen facilidad de proyectarse, engeneral lo que hay es una repetición del presente o una copia de hermanos mayores oparientes próximos. El tiempo y los acontecimientos que se suceden, marcan la realidad. Para estos chicos,nunca pasa nada, cada día es igual o lo que es lo mismo pasan tantas cosas a la vez durantetanto tiempo seguido que tienen la impresión que están como hace años, que el transcursodel tiempo no les ha afectado para nada, solo los cambios en su estado de ánimo les puedeplantear el vivir el tiempo de forma diferente, el consumo de drogas con las alteracionessensitivas y perceptivas que suponen les hace vivir el tiempo.Las drogas son sustancias externas que les dan respuestas inmediatas, responden anecesidades difusas pero con la certeza del efecto inmediato. Para estos jóvenes con eltiempo parado, sin objetivos de futuro, con una experiencia de pasado donde no hayintereses de aprendizaje, encuentra en la droga y la acción impulsiva la manera de cambiarel tiempo, es una ilusión que va a durar poco pero mientras dura es real.También sus vivencias de los tiempos son distintas de las de los adultos: el tiempo detrabajo, el fin de semana, la noche, la fiesta, el riesgo, el tiempo del riesgo, el convertir todala semana en fin de semana, todo el día en noche, todo en fiesta, todo en riesgo.El principio del placer rompe los tiempos o los ritmos autoimpuestos, en comentario deMarcuse: ”la sustitución del principio del placer por el principio de realidad es el granacontecimiento traumático del desarrollo del hombre, tanto en el ámbito de desarrollo de laespecie (filogenia) como en el individuo (ontogenia)” (Marcuse, 1989). ¿Y el tiempo de nohacer nada?, ¿Que pasa cuando se aburren?. ¿Sólo hay acción?. ¿Y la no-acción?. Atrapadoen esta situación, el menor no puede pensar la acción de otra manera, la droga justifica suacción, dejar de tener sustancia le moviliza para poder tener de nuevo y así se repitesucesivamente, ello permite inscribirse en un sistema de reglas y formas de pertenencia queno permiten la individualización y la autonomía. Pero además nos permite y le permite 9
  10. 10. delegar responsabilidades, con la droga definimos al joven o a su familia como víctima desus efectos sin ir más allá...La intervención de los profesionales en el Centro es la intervención en una realidadcompartida, En lo cotidiano se van a dar multitud de situaciones donde la trasgresión de lanorma o la búsqueda de los límites es frecuente. El establecimiento de reglas (respecto a larealidad personal u social) y rutinas (de orden, de estatus, de tiempos) es una de las laboresa realizar. La sanción puede ser útil, pero cuando su utilización es constante es en muchasocasiones la respuesta esperada. A veces otro tipo de respuesta puede tener un mayorimpacto, en muchas ocasiones llegar a determinados acuerdos puede ser más recomendable.La norma, la posición con respecto a la norma determina en buena medida el rol delprofesional su papel de protector, de cuidador, de padre o de vigilante “vigilante en cuantoque en los sujetos toxicómanos es particularmente frecuente e intensa la tendencia a dejar yver en otros la norma que han de transgredir para la consecución de su satisfacciónpulsional ” (Plazaolaza, 1997). Hay una demanda de autoridad aunque en muchasocasiones esta se plantee como desafío, engaño, mentira, rivalidad, boicot, en ocasiones enel grupo se produce la complicidad, el encubrimiento, la seducción, el engaño, la delación.En el adulto se evidencian sus modos de ejercer y de vivir la autoridad, su relación con lospropios ideales y el modo de negociar con ellos, la autoridad se legitima en el encuentro ycontacto con el menor, en la capacidad de ser continente Estamos en un nuevo ensayo de integración para el menor, en la que el profesionalpropone al joven un conjunto de actividades que le confrontan inevitablemente con suscapacidades, sus limites y sus fracasos, es ahí donde el profesional interviene respecto –entre otras– las vivencias temporales, relacionando hechos, conductas, comportamientos,restituyendo una cronología a los acontecimientos, su discurrir por el espacio, trabajandoesa impotencia de ordenar su historia y contactarla con otras, situando otros momentos yespacios distintos a los del consumo o el delito. El dónde, cuándo, por qué, resitúan los acontecimientos. Reordenar lo que ha pasado de lamañana a la tarde ayuda a crear secuencias espacio temporales, decodificar determinadoscomportamientos o situaciones permiten establecer atribuciones causales, reavivarrecuerdos, en clase, en el taller, mientras se come... permite la inscripción de periodospositivos y no sólo los fracasos, así intentamos introducir mecanismos de ruptura de laimpulsividad, de la desvalorización. Los ritmos, los horarios permitirán el establecimiento de reglas respecto a la realidad y larealidad social. El establecimiento de rutinas facilita el establecer momentos,clasificaciones y limitaciones y que al mismo tiempo introduzcan nuevas formas decomunicación. El empleo de herramientas como diarios, relatos, talleres de lecto-escritura,la realización de revistas...permite establecer secuencias temporales. La realización depropuestas, de programas, la planificación de actividades, ayuda a anticipar situaciones apensar en un poco más allá que la vivencia inmediata de la acción. : “No ponemos elénfasis en producir cambios, sino en abrir contextos para la conversación y, en la medidaque el dialogo se desenvuelve, se van creando nuevas narraciones. Narraciones de historiasaún no contadas” ( Lopez-Baños y Vallejo, 1999. pág 42). La capacidad de poder anticipar una situación y de prepararse o de modificarla antes deque suceda es en ocasiones un imposible, el joven se encuentra proyectado a un universosobre el que no tiene ninguna postura más que la de rechazarlo en bloque. Aprender a 10
  11. 11. reconocer lo que sucederá mañana, encontrar medios para hacer frente a lo que hasta ahoraera imprevisto, darse cuenta de que ciertas respuestas habituales no son adecuadasconstituyen una novedad para ciertos menores, ninguna proyección del futuro puede surgiren tanto subsista ese déficit de anticipación. Intentaremos que tome conciencia de susaptitudes durante una actividad y de que es posible el éxito en las mismas, se trata que elmenor sea capaz de reconocer la sucesión de actos personales que han desembocado en unarealización o en una conducta, trabajando las atribuciones frecuentes al azar o a la suerte olos otros, teniendo conciencia de que se tiene el dominio sobre una determinada conducta,se sentirán autorizados a repetirla.Transmitir y comunicar motivación no es tarea fácil “Y militar a favor de la autonomíaempieza por no dejar de decidir en las opciones sencillas, sin importancia, no dejarse irporque cuando se asumen pequeñas responsabilidades se educa para las transcendentes”(Arrieta y Moresco, 1992) La relación con el otro, con el grupo de iguales, la delimitación del papel del profesionalpermite establecer igualdades y diferencias que pueden permitir la identificación y ladiferenciación y al mismo tiempo trabajar los conceptos de dependencia/autonomía comoelementos que permiten definirse en un tiempo y en un espacio en relación con los demás ycon la sustancia, quizá avanzando en estas líneas , los chicos y chicas internados en elCentro consigan circular socialmente desde una relación menos conflictiva y con una ciertacapacidad de controlar sus vidas.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS. • AGUELO, F (2008) “Abordaje del consumo de sustancias psicoactivas en menores infractores” en Espacios de ocio y prevención en drogodependencias. Jornada técnica 11 de noviembre 2008. Disponible en Internet, consultado 20 de diciembre de 2010. http://www.scribd.com/doc/42338211/CEIMedidaJudicial • AGUINAGA, J. Y COMAS, d. (1988) "Estructuras y dispositivos idóneos para el tratamiento de drogodependientes con problemas con la justicia" Madrid GID • ARRIETA, L y MORESCO, M. (1992) “Educar desde el conflicto.” Madrid CCS • BENEDI, M y AGUELO, F. (2009) “La Intervención con los menores en conflicto con la Ley Penal. Proyecto Educativo del Area de Atención al Menor en Conflicto Social”. IASS Zaragoza • BRUNELLE, N. ; BROCHU, S (1998) « Des cheminements vers un style de vie déviant, adolescents des Centres de Jeunesse et des Centres pour Toxicomanes » Les Cahiers de Recherches Criminologiques. Cahier nº 27 Centre International de Criminologie Comparée. Université Montreal. • Carta de Ottawa para la promoción de la salud. Salud entre todos, 32, 1988 • COCOZZA, J.J.; y SKOWYRA, K. (2006) A Comprehensive Model for the Identification and Treatment of Youth with Mental Health Needs in Contact with the Juvenile Justice System .The Federal Advisory Committee on Juvenile Justice. Washington, DC 11
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