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27. ELOGIO DEL TEXTO ESCOLAR
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Y es que el libro de texto debe cumplir con una virtud pri...
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Si centramos la atención en el contorno familiar de muchos...
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El maestro Luis Jaime Cisnero escribió estos excelentes artículos sobre educación peruana, en el diario la República, en el año 2009.

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Maestro Luis Jaime Cisneros 2009...

  1. 1. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Aula Precaria | Luis Jaime Cisneros/ “La República”- Perú 2009: 8. LA UNIVERSIDAD OTRA VEZ Domingo, 04/01/2009 - 00:31 Por Luis Jaime Cisneros Iniciamos el año 2009 reviviendo nuestra vieja preocupación por la universidad; por el trabajo en el aula, por la investigación de profesores y estudiantes, por las tesis que los alumnos deben culminar. De alguna manera, repetiremos una antigua lección. Lo grave es que para mucha gente lo que ocurre en las instituciones universitarias no alcanza resonancia. La universidad no suele ser noticia científica ni académica. Los periódicos, cuando hablan de la vida universitaria, suelen hacerlo en las páginas policiales: protestas, huelgas. Una buena tesis no es noticia en el periódico, pero anunciar que el nivel académico de nuestras instituciones educativas es muy bajo sí reclama severas columnas en la prensa. Y sin embargo, iniciamos el año renovando nuestra fe en la institución universitaria. Porque la universidad implica reflexión, curiosidad profunda y constante en el tiempo. Supone tolerancia para con las ideas ajenas. Exige aprender a escuchar, base imprescindible para que las propias ideas sean recibidas con esperable atención y puedan suscitar el necesario debate. Si no hay debate en la institución universitaria, no hay universidad. Si no hay tolerancia, no hay investigación posible. Para salvar a la universidad del escándalo hay que intensificar el trabajo silencioso de la cátedra y el laboratorio, hay que recrudecer el debate en los seminarios. Cuando el alumno se inscribe en el verdadero ejercicio universitario y aprende a armonizar talento y voluntad, advierte, reconfortado, cómo va asumiendo realmente el compromiso académico y descubre, al mismo tiempo, cómo va asumiendo la responsabilidad política que a la institución universitaria corresponde. Porque el prestigio cultural de un país, la calidad de su responsabilidad científica se miden por la calidad de investigaciones y trabajos que profesores y estudiantes realizan a lo largo del trajín académico. Una sola universidad centrada en su tarea esencial puede sentar el prestigio intelectual de un pueblo antes que decenas de instituciones que prefieren la ostentación vanidosa de su nombre de “universidades”. Un buen método niega toda posibilidad de improvisar. ¿Cuál es el reto a que se ve convocada la institución universitaria en nuestra época? La gran preocupación actual es saber qué enseñar y cómo enseñarlo. Creciendo y renovándose como crece y se renueva hoy el conocimiento, está muy puesto en razón que hoy no podemos enseñar todo. Grave situación, que exige claridad de pensamiento y de conducta. Si hay una tarea a la que estamos hoy convocados los profesores es la de enseñar a aprender. Lo esencial tiene prioridad sobre lo accesorio. Lo accesorio muchas veces está mirando a la erudición memoriosa e ineficaz. No son los temas los que deben solicitar mayor Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 1
  2. 2. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú atención. Son los métodos. Solamente una metodología activa tiene hoy la respuesta adecuada. Debemos enfatizar las ideas simples, priorizar la actividad espiritual, elegir las nociones de más amplia comprensión. Basta con seguir el aleccionador ejemplo de las Matemáticas. Sólo una metodología activa puede conducir al estudiante a triunfar de sí mismo. Cada día resulta más fácil mostrar al mundo las ideas simples y las ideas fundamentales. Nos es más fácil mostrar en qué medida tales ideas se hallan presentes en las más concretas y variadas situaciones. No suele ser fácil al estudiante adecuarse a esta realidad de los estudios superiores. Su formación escolar no lo ayuda a saberse útil ni a reconocerse creador. La escuela lo ha acostumbrado a repetir y a conformarse. Ahora debe descubrir maneras científicas de comportamiento. Debe aprender a estudiar y, sobre todo, a trabajar científicamente en equipo. Debe adquirir conciencia de que por un solo camino se aprende a avanzar mejor que por varios caminos a la vez. Ahora deberá enfrentarse a una realidad a la que la escuela debió acostumbrarlo: el camino científico correcto está cruzado de avenidas y senderos que lo intercomunican con otras vías. En ese camino habrá obstáculos (que van necesariamente tipificando el sendero), y hay que aprender a descubrir cómo salvarlos. El método será la llave promisoria que le permitirá llegar hasta la gran plaza donde se juntan todas las ciencias. Ese día habrá comprobado que todos los caminos se juntan en la gran plaza del saber. Para que esa realidad no sea un triste espejismo, la universidad le habrá propuesto servirse del método. 9. ARTES Y OFICIOS Domingo, 11/01/2009 - 23:33 Por Luis Jaime Cisneros De mis lecturas de libros y revistas europeos siempre recojo toda noticia relacionada con la educación. Hay crisis en ese campo en buena parte de Europa. Esa crisis está teniendo eco en la vida universitaria, aún en las instituciones universitarias que han sido, sin duda alguna, las más exigentes. Una de las razones principales de este desconcierto (lo dicen algunos profesores encuestados) es que los alumnos no llegan preparados para la hora científica actual. Y hay que advertir que científica no quiere decir exclusivamente tecnológica. Como es lógico, científico hoy decimos de un especialista en física, en ciencias políticas, en ciencias naturales; y lo decimos también de un técnico en textilería y de otro en genética. En el nivel de los estudios superiores están todos aquellos estudiantes que terminaron los estudios secundarios, o los del bachillerato. Este asunto nos conduce a tratar de lo que se aprende en el colegio. Este mundo moderno (el de los ovnis, el de trasplantes del corazón, riñón y pulmón; el de los viajes espaciales, el de las discusiones sobre el genoma) exige que los colegios no solamente ofrezcan conocimientos muy generales, sino que desde la hora inicial acostumbren al alumno a descubrir ‘artes’ y ‘oficios’. ¡Descubrir en el colegio que se puede hablar sobre carpintería y textilería; sobre piscicultura y electricidad; sobre física y química, es un abanico de probables intereses que irán enriqueciendo conocimiento e imaginación de las criaturas! Eso los prepara y asegura para una formación no solamente inicial sino continua. En esta empresa docente es imprescindible la obligada presencia de la empresa, que desde la escuela debe mostrar su aliento por contribuir a la formación de especialistas que contribuyan a asegurar el progreso económico del país. Esta Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 2
  3. 3. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú colaboración empresarial, cuya labor en la política pedagógica de Finlandia resulta extraordinaria, es de gran importancia. Si el alumno descubre desde sus periodos escolares vocación o especial interés por la tecnología, tiene un camino preparado para encarar, terminados sus estudios secundarios, su ingreso en una escuela superior especializada. Esta presencia de ‘oficios’ como asignaturas irá acostumbrando al estudiante a que tanto en clase como en taller se recibe instrucción, y lo ayudará a comprender que terminados los estudios superiores lo espera un empleo para cuyo buen ejercicio la escuela lo ha preparado. Hay que superar la absurda idea de que la falta de interés por el campo de las humanidades o por el de las ciencias acarrea problemas laborales definitivos. Esa aberración es fruto del desconocimiento existente en muchos hogares sobre estudios superiores. Conocemos, y nos explicamos, casos en que la falta de interés por las humanidades o, en otros casos, por las ciencias, llevó a que algunos estudiantes abandonaran toda posibilidad de estudios superiores. Quienes necesitan buena información al respecto son los padres de familia, que viven obsesionados por alcanzar ‘el prestigio’ que da la universidad, y tienen por ‘baja condición académica’ seguir estudios en una escuela de artes y oficios. ¿Cómo ayudar a crear el necesario clima que permita avanzar y organizar una clara política de estudios superiores? Hay que crear un clima de convivencia entre profesores de una y otra rama del saber. En la preparación de estos maestros, las escuelas respectivas deben incorporar a su currículum temas esenciales que ayuden a la inserción de unos y otros en un cónclave pedagógico singular. Las escuelas de formación magisterial enriquecerán, así, su horizonte profesional. Para que eso sea viable, habrá que realizar cambios en la educación superior. Habrá que crear en todos los campos cursos de cultura general vinculados con la especialidad en la que buscan especializarse los estudiantes, para que no estén desconectados de su contexto profesional. Y estos anhelos deben conversarse desde ahora con los profesores. Una manera efectiva de asegurar calidad a la enseñanza es asegurar calidad a la formación de los docentes. Pero hay que tener presente: la preparación y formación de los maestros exigen vivir en formación continua. Seria formación teórica, sólida formación profesional son requisitos que aseguran la calidad docente. 10. CABIESES, UN HUMANISTA Domingo, 18/01/2009 - 00:04 Por Luis Jaime Cisneros Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 3
  4. 4. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú El artículo con que Tomás Unger lamenta en El Comercio la muerte de Fernando Cabieses dice lo que para nuestra generación representaba este hombre singular, humanista ciertamente consagrado a las humanidades, título en verdad más consagratorio que el de neurocirujano con que los círculos médicos lo reconocían. No hubo para él tema desconocido, horizonte ignoto, conocimiento arriesgado. Era un griego en nuestro siglo, interesado en todo cuanto con el hombre pudiera conectarse: las plantas, las costumbres, los jugos de la tierra. Y por eso, también el cerebro, también la inteligencia, también las alegrías y las penas que podrían alegrar o destruir el cerebro del hombre. Para Cabieses, el hombre estaba animado por el espíritu. Era, felizmente, un médico para quien el espíritu era algo cierto, robusto, que aseguraba con su continuidad y su inmanencia la torpe vida de la carne. Su memoria preside hoy esta columna dominical. La vocación es un tema que viene rondando mi mesa de trabajo estas últimas semanas. La facilitan circunstancias específicas y la actualizan el hecho de que en las casas (en muchas de las casas peruanas) el tema de los estudios superiores está sobre el tapete. Qué distinto (y qué distante!) de ‘In illo tempore’, como decían los antiguos. Sí, aquello era distinto, diríamos amable, risueño, encantador. Si se nos hubiese presentado el panorama actual, cuántas cosas habrían ocurrido. La vocación estaba a la puerta de la casa, enterita, toda llena de promesas que parecían realidades. No había, por cierto, televisión, el cinema era mudo, los grandes artistas eran los hermanos Barrymore, Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd y ese temible Boris Karloff. En Europa reconocíamos a Clemenceau y al mariscal Von Hinderburg. El porvenir estaba a la vista, claro, realmente prometedor. Y venía anticipado con la bendición paterna y en relación con lo aprendido. Freud y Pasteur se disputaban el diminuto cielo de ‘las ciencias’ y no era simple reconocernos lectores de Gide, Valéry, Hesse, Huxley, Ortega y Gasset, Nietzsche y Maurois. Así las cosas, era muy fácil terminar la secundaria, elegir el sendero universitario. Si habíamos sido aprovechados alumnos en Ciencias, pues ingeniería, medicina; si fuimos buenos en Letras, abogacía, pedagogía, profesor. La escuela nos había preparado para estar alertas. Habíamos crecido leyendo libros que “decían la verdad”, y por eso habíamos aprendido a respetarlos. Cuando llegamos a la universidad, todos nos reconocíamos por haberlos leído. ¡Y éramos alumnos de medicina, de derecho, de letras, de ciencias naturales! Teníamos clara conciencia de movernos en el espacio: la derecha eran claras zonas del espacio. No se nos pasaba por la cabeza que tales palabras pudieran referirse a “las ideas” políticas. Todo fue amable hasta setiembre de 1939, nuestros primeros años universitarios. Los periódicos (¡ah, esos periódicos de ayer!) comenzaron a mencionar en las páginas iniciales voces novedosas: los sudetes, el corredor polaco, los ghetos, y ciertos nombres alemanes comenzaron a acaparar los titulares: München, el Tercer Reich. Nuestros hermanos menores anunciaron novedades en los cursos de geografía, mientras que en las clases de ciencias no había modificación. Los noticiosos nos fueron acostumbrando a presenciar desfiles interminables de camisas pardas que, a mano alzada, voceaban afirmaciones altisonantes. Nunca creímos que eso pudiera afectar nuestra educación, ni que pudiera constituir, con el tiempo, pretexto para explicar y justificar tropiezos en las vocaciones del futuro. Ese futuro nos sorprendió ya fuera de la universidad, en la batalla de siempre. Estos primeros grupos estudiantiles eran muy parecidos a los que respaldaron nuestra ilusión. Pero el progreso tiene varias caras y se manifiesta de modo muy singular en la realidad. Ahora significó el advenimiento de conocimientos nuevos, de nuevas ilusiones, de inadvertidos cambios de mentalidad, de asombrosos triunfos científicos. Las ciencias dejaron de ser estrechas y, para ser profundas, necesitaron descubrir sus vínculos, sus asociaciones (implícitas unas, derivadas las otras). Y ya no fue tan fácil para los muchachos ‘elegir’ una Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 4
  5. 5. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú carrera ni acertar a describir su ‘vocación’. En esos momentos oscuros, fue siempre necesario un hombre como Fernando Cabieses. 11. EL PERÚ Y LA VITAMINA L Domingo, 25/01/2009 - 01:39 Por Luis Jaime Cisneros Hace bien el Ministerio de Educación en celebrar el éxito de su batalla por la lectura. Sociedad que no lee es una masa inerte de huesos a la intemperie. La lectura nos permite robustecer la fe en el hombre. Mediante ella lograremos revalorar lo esencial de nuestra condición humana. Somos seres pensantes, dialógicos. Gracias a la lectura, somos personas. Lo anunció en alta voz Gracián en todos sus libros. Lo ratificamos cada vez que comprobamos cuánto hemos crecido por adentro cada vez que un nuevo libro se incorpora a nuestra vida y renueva nuestra fe en las facultades creadoras del hombre. Y todo eso porque leer no es una actividad que satisfaga a la vista. Si lo que leemos nos enardece o entristece; si la sola lectura nos escarapela, es que nuestras meras raíces espirituales se han visto convocadas y dan prueba, al responder, de nuestra buena salud espiritual. A la escuela corresponde despertar en los alumnos el hábito de leer. No se trata de estudiar para aprobar un curso, ni de estudiar para dar examen. Se trata de aprender a vivir gracias a la lectura. Se trata de descubrir (y comprobar) cómo el lenguaje es capaz de ayudar a nuestra propia realización como humanos. No es cuestión de aprender a reconocer las letras, ni de acertar con el significado de las palabras. Se trata de fortalecer nuestra imaginación, de depurar nuestra vida interior, de ir formando nuestra aptitud para apreciar la belleza y de ir formando nuestra necesidad de buscar el conocimiento para fortalecer espíritu, imaginación e inteligencia. Es bueno reflexionar sobre el momento en que escribo estas líneas. Muchos celebran el triunfo de la era tecnológica y aceptar estar en la hora de los cambios exigidos por la sociedad de masas. Por un lado comprueba que, efectivamente, lo que aprendí en mis etapas escolares y universitarias puedo considerarlo como caduco, y advierto que lo que vengo enseñando ha de sufrir, de pronto, una quiebra singular. Ese es, para muchos, el progreso. Lo grave es que también comprobamos que la educación se ha deteriorado en todas partes. Unos lo reconocen en los estudios superiores, los más confirman la inseguridad de toda la escuela secundaria, y todos creen tener ideas felices para reformar la escuela inicial. El mundo está perdiendo la fe. Hay crisis en las religiones, pero cada vez es más urgente la necesidad de un encuentro espiritual. La prensa internacional celebra el vuelco significativo que representa la ascensión al poder de Obama, cuyo discurso inaugural ha aludido, en forma clara y rotunda, a la necesidad de salvar el espíritu. El dinero, que nos ha dominado durante una larga época, respaldando la política capitalista, comienza a escuchar voces dispares. Algunas instituciones universitarias han perdido la fe en su objetivo esencial y han cedido a la tentación bursátil: dan la impresión de ofrecer mercadería para vestir bien, oscureciendo así su natural deber de convocar a la búsqueda del conocimiento y a trabajar para su perfección. La investigación científica se va debilitando en nuestros centros superiores de enseñanza, y nos parece natural que nuestros egresados emigren y permanezcan fuera del país. Si digo todo esto y lo relaciono con la lectura, es porque debemos reconocer una confusión de la que hay que librarse cuanto antes. ¿Para qué nos proponen la lectura en la escuela y en la universidad? ¿Por qué Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 5
  6. 6. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú deberíamos aprender a leer en la casa, antes de la hora escolar? Hay que decirlo: para reforzar nuestra condición humana. Para ser hombres libres. Para fortalecer el espíritu. Para confirmar que, felizmente, somos ese animal racional de la definición escolar. Rezamos, y para mejorar nuestra aptitud crítica, leemos. La lectura nos vincula con el pasado y nos abre el camino hacia el porvenir. Leer nos permite descubrir cómo el lenguaje nos une con nuestros semejantes. Si no sabemos nada sobre el lenguaje, no sabremos nada sobre los otros. Y si no sé nada sobre los otros, sabré muy poco de nosotros mismos, que somos el prójimo de todos ellos. Cada vez que leo un libro confirmo que ‘soy’ en este mundo. Y cada vez que renuevo la lectura, advierto cómo mejorar mi relación con la verdad y la belleza. Y, sobre todo, reconozco cuánto debo a esos libros iniciales, que me enseñaron a atizar el fuego para dar calor al espíritu y valorar la inteligencia. 12. LOS INTELECTUALES Y EL PAÍS Domingo, 01/02/2009 - 00:32 Por Luis Jaime Cisneros Cuando me pongo a considerar cuanto ocurre en el país, leo periódicos y escucho radio y televisión, extraño la puntual preocupación que debería alcanzarnos (y que tal vez nos alcanza) a quienes de uno u otro modo integramos el mundo intelectual. ¿Qué tenemos que decir los intelectuales (y uso el término, como advierte el lector, con gran generosidad, para que podamos estar todos concernidos). No decimos nada sobre lo que ocurre en el mundo, como si nos importara poco o nada lo que ocurre en Bolivia, en México, en Argentina. Nos preocupa más, al parecer, y con cierta inclinación racial, qué va a pasar en los Estados Unidos, como si la corrupción, la pobreza, y ese triste espectáculo de criaturas haciendo exhibiciones gimnásticas en las calles, en procura de propina, y los robos de libros en la Biblioteca Nacional no significaran que los valores no solamente se hallan desatendidos en la escuela. Y no quiero exagerar porque de cuando en cuando las columnas de Mirko Lauer, Augusto Álvarez Rodrich y otros colaboradores que opinan en este diario dicen las cosas con la claridad indispensable. Y me alegra también leer cómo la gente joven se arriesga en buscar sendas distintas. Muchos celebran, y con harta razón, que algunos responsables de región se hayan puesto de acuerdo en reconocer una macrosupra-región. Nada dijimos mientras estuvo en discusión el tema de la descentralización. La primera impresión que me asiste es que el concepto de ‘región’ nunca fue claro, y la prueba son precisamente los acuerdos a que van llegando los miembros de algunos departamentos. Si no hay en el país sentido alguno de federalización, porque somos raigalmente un país unitario, no se puede inventar de la noche a la mañana una regionalización. No hemos escuchado opinar a demólogos ni a ecologistas. No sabemos qué han opinado ministerios como el de Educación o el de Transportes. Lo que más parece haber preocupado es que cada región tuviera un presidente y no un gobernador: esto habría sido para algunos un signo negativo. Pero un país presidencialista no puede convertirse, de la noche a la mañana, ni siquiera en una seudofederación. Y para no enfatizar la protesta, quiero también celebrar las varias manifestaciones que proclaman la necesidad de invertir en la infancia. Esa inversión ayuda ciertamente a erradicar la pobreza y estimula el desarrollo sostenible del país. Cuando advierto esta inquietud siento que mi condición humana se reconcilia con la vida, porque comienza a ver qué cerca del horizonte está el porvenir. Claro está que entiendo el significado de la palabra invertir en sus más ricos matices, y no la veo centrada en una estricta y pobre significación ‘bancaria’. Invertir acción, invertir preocupación, invertir tiempo en reflexionar sobre la juventud (sobre su realidad, sobre sus esperanzas, su situación actual en un país como el nuestro) es una Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 6
  7. 7. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú obligación de todos los que vivimos conscientes de ‘ser’ en un país, y no conformes solamente con ‘estar’ en él. Desde el ‘ser’ descubro los lazos que me unen con ‘los otros’. Y si esos otros son los niños y los jóvenes, más numerosos y resueltos que nosotros, siento que comparto las horas y los días de mi ‘ser’ con quienes ‘son’ anticipo evidente del porvenir. Porque se relaciona, como vemos, con el porvenir, este asunto está inserto en la política educativa. Si en esto no pone atención la escuela, todo queda reducido a mero palabrerío. Verdad es que se necesita dinero, nadie lo niega, y por eso reclamamos más inversión en educación. Pero no debemos dejar que esta preocupación por el dinero nos obsesione. La pobreza pecuniaria es, en muchos países, asiento de la pobreza cultural. Y la pobreza cultural anuncia la viva presencia de la nada; anuncia la soledad espiritual, el vacío del hombre. Si no nos preocupamos por la pobreza cultural, que nos degrada, estamos negando nuestra condición humana. Cuando protestamos por la pobreza, tratándose de asuntos educativos, estamos defendiendo la cultura. No es que no queramos ser pobres. Es que queremos ser cultos. Trece años más tarde, estaremos celebrando el bicentenario de la independencia. Para entonces no sólo queremos festejar que somos libres. Queremos celebrar a los cuatro vientos que no tenemos analfabetos y que todos somos cultos. Ese día habremos alcanzado el tamaño de la esperanza. 13. PROPUESTAS DE LECTURA Domingo, 08/02/2009 - 16:22 Por Luis Jaime Cisneros Por correo y por teléfono me piden escribir sobre la lectura. Escribir sobre ese tema no garantiza que se lea. He dicho varias veces lo que pienso y he sugerido cuánto podemos y debemos hacer en la escuela y en la casa. Ahora quisiera agregar que no hay por qué creer que cuando hablamos de la lectura estamos pensando en lo que pueden y deben hacer los maestros. Aquí tengo este domingo una propuesta para los estudiantes. ¿Por qué no organizamos en cada colegio un círculo de lectores, integrado por alumnos de los tres últimos años de Secundaria? Primer propósito: leer y comentar un libro por mes. Con los alumnos de tercer año, se comentaría solamente libros en prosa: cuentos, novelas. Los alumnos de cuarto año leerían y comentarían libros en prosa y en verso. Los alumnos de quinto año leerían ensayos y poesías. Para que el programa sea ordenado y, sobre todo, provechoso, las reuniones de los alumnos de tercer año deberían ser supervisadas por el profesor de Literatura, quien sería además responsable de la elección del texto. En cuarto año, un equipo constituido por el profesor y dos alumnos elegirían el texto destinado a la lectura. En quinto año, el profesor se limitaría a constatar el cumplimiento de lo propuesto, pero la elección del libro y el manejo de la discusión sería problema de un estudiante elegido por el profesor. Lo interesante del proyecto está en el modus operandi. Los 45 minutos de clase se invertirían de la siguiente manera: a) Los diez primeros minutos, a cargo del profesor, se destinarían a una breve explicación sobre el autor y se evitaría tratar sobre el argumento de la obra. b) El profesor explicará por qué se ha elegido el texto materia de la exposición y advertirá las razones por las que se leerá y discutirá un fragmento de la obra: esas razones obedecen a la necesidad de centrar la discusión en el tema de la obra y especialmente en el manejo del lenguaje. c) Media hora estará dedicada a la lectura, a cargo de dos alumnos. d) Los 25 minutos restantes se dedicarán exclusivamente a comentario y discusión, que el profesor procurará delegar progresivamente en los alumnos. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 7
  8. 8. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú e) Es importante que las primeras sesiones los alumnos se sientan libres para todo género de intervención, porque eso le permitirá al profesor tener una clara idea del alumnado a su cargo y le permitirá organizar las próximas sesiones con mayor seguridad. Y hablemos de libros. En lo concerniente a textos poéticos, será conveniente trabajar con textos del siglo XX y con autores que no figuren en los programas de literatura. Hay que tener presente lo siguiente: no estamos en un seminario de literatura sino en un círculo de lectura. Se trata de leer y comprender textos poéticos. El objetivo central es que el alumno advierta que no lo invitamos a recitar sino a leer poemas. Eso supone entrar en contacto con el lenguaje poético. Con los alumnos de quinto año, lo difícil será ciertamente trabajar un libro de ensayo. Hay antropólogos, filósofos, sociólogos, psicólogos, historiadores, economistas cuyas obras se prestan para nuestro propósito. Si el profesor descubre que tiene alumnos de mente alerta y abierto espíritu crítico, tiene a mano textos de historia de las ideas. Libros que acercan a la hermenéutica. Nos proponernos que, al terminar la Secundaria, los alumnos hayan aprovechado la lectura de por lo menos cuatro o cinco autores por año. Lo que buscamos es que el alumno descubra y compruebe cuánto nos puede ser removido por la lectura. Y daríamos por logrado el propósito si, al finalizar el tercer año de iniciada la experiencia, sean los propios alumnos quienes propongan los textos. Muchos esperarán seguramente que exponga acá una lista de textos como modelo. Es facultad del profesor, que conoce a sus alumnos, elegir el texto. Se trata de que el alumno sienta que estos ejercicios no constituyen una obligación del plan de estudios, sino un voluntario recurso para ilustrarse y reforzar su cultura. ¿Qué libros elegiremos? A cada profesor le corresponde esa decisión. No soy partidario de recomendar libros a un auditorio que no conozco. 14. LECCIÓN DEL PROFESOR CAPECCHI Domingo, 15/02/2009 - 01:53 Por Luis Jaime Cisneros Qué refrescante ha sido la entrevista concedida por el profesor Mario Capecchi, Premio Nobel de Medicina en el 2007. Refrescante, por lo que tiene de alentadora para vocaciones escondidas. Hermosa, por lo que tiene de enseñanza. Nada más reconfortante para los jóvenes que descubrir de cuántas maneras puede el hombre, cuando hay voluntad y certidumbre de las propias fuerzas, hacer frente a los tropiezos con que podemos encontrarnos en la vida. Niñez dura la de este ilustre hombre de ciencia. Huérfano desde los tres años, con su madre en un campo de concentración, cuidado por unos campesinos, aprendió a leer y escribir cuando tenía 13 años. Y aquí está ahora; célebre por su esfuerzo, aplaudido y reconocido como hombre de ciencia, que logró, por la sola persistencia de una vocación por el saber, doctorarse en Biofísica, a los 30 años en Harvard y alcanzar, a sus 70 años, el Nobel de Medicina. Linda lección de perseverancia. Ejemplo para tanto joven que duda de sus fuerzas, por el solo hecho de no haberlas puesto a prueba. Mario Capecchi triunfó por haber tenido fe en su voluntad y por haber podido triunfar sobre tanto aparente desengaño. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 8
  9. 9. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú “Me parece que lo más importante es que la gente encuentre algo que le apasione, que le interese y que lo haga pensar”. Que lo haga pensar. La inteligencia puede lograr lo que no alcanzará nunca la desesperación. El hombre que cuida inteligentemente sus emociones no se dejará vencer por la angustia ni por la desesperación. La vocación es algo no siempre visible ni siquiera por uno mismo. Pero cuando la vocación existe como un llamado a la conciencia, el hombre alcanza, con perseverancia y con fe, a poner en evidencia sus dotes. Lo consiguió el profesor Capecchi. Es lección para todos nosotros. No importa que la vida nos nuble el horizonte. En el manejo de las propias certezas se halla, escondido, el camino hacia el horizonte. No siempre la vocación tiene caminos abiertos, iluminados. Debemos felicitarnos por esa visita del sabio italiano. Los homenajes que acá ha recibido son menos importantes que su aleccionador ejemplo. Y está bien que todo esto haya ocurrido semanas antes de que iniciemos la vida escolar. La escuela no solamente debe ofrecernos conocimiento. Debe también ofrecernos modelos de vida, tablas de valores que son, en el fondo, los que de verdad contribuirán a hacernos ‘persona’. Pues no solamente vamos a la escuela con la intención de ser buenos alumnos. Vamos a que nos preparen para ser ciudadanos del mundo; vamos a aprender a asegurar nuestro destino, a reforzar nuestra hermosa condición humana, saber por qué es importante pensar en el prójimo, a tomar conciencia de que estamos insertos en una tradición y que es nuestro deber aprender a conservarla y reforzarla gracias a los conocimientos. La escuela es precisamente el taller, donde sea cual fuera nuestra edad, debemos aprender a ser perseverantes. Buen ejemplo de que eso es verdad lo acaba de dar en su entrevista el profesor Capecchi. Ejemplos parecidos nos ofrece también nuestra historia académica. No es enemigo del saber la pobreza. Ni puede confundirnos de niebla el horizonte cualquier trampa aviesa que la vida ofrezca. Hay una voz interior que conduce nuestra vocación, una firme voluntad que lo alimenta. La escuela contribuye, a base de estudio y disciplina, a reforzar esas intenciones. Cuando el espíritu enciende su lámpara en lo más hondo de nosotros, descubrimos cuánto puede la fe en la vocación. Así confirmamos una vocación, y así nos explicamos el triunfo de quienes han sabido superar eventuales tropiezos para lograr el triunfo de una sana aspiración interior. He tenido presente estos días un viejo libro que nos propusieron leer en el colegio. “Los tónicos de la voluntad”, de Santiago Ramón y Cajal, viejo sabio español, maestro de varias generaciones, libro que estuvo en nuestra cabecera largos meses. Todavía lo recuerdo. No ha dejado de reconocerlo la humanidad. En muchos corazones de ayer, la imagen de don Santiago está prendada, con su hermosa barba blanca, en nuestros corazones. La escuela debería también proponernos leer biografías de gentes que mostraron el poder del espíritu. 15. ESCUELA, QUECHUA Y AIMARA Domingo, 22/02/2009 - 01:38 Por Luis Jaime Cisneros No deja de inquietarme que la UNESCO llame la atención sobre las amenazas que se ciernen sobre lenguas como el quechua y el aimara. Vamos a celebrar este año los 400 años del libro con que Garcilaso inaugura la literatura peruana, y no podemos Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 9
  10. 10. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú aparecer indiferentes. Somos un país pluricultural y plurilingüe, al margen de reivindicaciones politiqueras y de argumentaciones trasnochadas. País enigmático el Perú. No alcanzan a dar los libros una clara información sobre nuestra propia índole, y por eso a veces nos sumimos en la perplejidad y la tristeza. País de geografía alucinada es el nuestro, de valles atrayentes y ríos caudalosos. A todo ello aluden viajeros y cronistas. El quechua fue, en nuestra mejor hora colonial, tan importante que parecía haber adquirido, como insinuó Raúl Porras, “la prestancia de un latín indiano”. Pero no alcanzan los jóvenes a pulsar lo que esto significa como responsabilidad para quienes somos, por peruanos, partícipes del destino de esta nación. La escuela no ha prestado atención a esta circunstancia. Por eso nuestra desubicación comienza desde la hora escolar. Y es bueno llamar la atención hoy, en vísperas de inaugurar las clases. Creemos ser un país monolingüe, y un cierto rubor nos alcanza cuando tenemos que acceder a alguna lengua indígena. Pero es verdad, y hay que admitirlo: no somos un país monolingüe. Y no serlo comporta una situación sociocultural muy peculiar. Porque la integración no halla caminos que la hagan propicia. La integración queda ciertamente asegurada por ríos y caminos. No los hay todos infranqueables en el Perú. La distancia y la soledad constituyen una presencia constante de nuestro viejo mapa colonial. Sus consecuencias actuales se expresan en pobreza, subdesarrollo, insalubridad, analfabetismo. Medio Perú habla una lengua europea, que tiene además la ventaja de la lengua escrita. Es la lengua de las oficinas públicas, de la escuela, de los diarios, la radio y la televisión. Otro medio Perú habla, con cierto pudor, alguna lengua indígena. Pero hay además gran cantidad de compatriotas que desconocen totalmente el español, la lengua en que se expresa nuestra legislación, y es verdad que no hemos asignado todavía la debida importancia al fenómeno. Cuando el terror asoló valles y cumbres, una gran herida pudo tal vez conmovernos ante esta verdad: muchos peruanos habían muerto clamando justicia en su lengua natural. Épocas hubo (y no muy lejanas) en que la torpeza de algunos y la ceguera de muchos calificó de demagógico cualquier intento de prestar atención especial al manejo de la lengua indígena. Somos un país plurilingüe, y de eso deben tomar conciencia las nuevas generaciones. Si es que realmente queremos ayudar al progreso del país, y de verdad aspiramos a un porvenir como el que para nosotros vaticinaron quienes nos dieron patria, debemos empeñarnos en que la escuela explique a todo estudiante cuál es la realidad. Ser plurilingüe y multicultural como lo somos, no es demérito de ninguna comunidad política. Lo grave es renegar de las esencias y vivir una triste y torpe metáfora, tras la cual no podemos ocultar la verdad de los términos reales. Somos una sociedad plurilingüe. Dieron cuenta de esa condición, con orgullo y sin rubor, hombres como Garcilaso ayer y como Arguedas hoy. Nadie puede negar las ventajas unificadoras del español. Así como muchos de nosotros no somos competentes en alguna lengua indígena, y eso no nos margina de la sociedad peruana, debemos admitir que muchos compatriotas no son diestros en el manejo de la lengua europea, y no tienen por qué sentirse marginados. Pero se sienten marginados, y lo están. Y aquí está nuestro reto: la sociedad peruana que proclamamos no se ha de integrar solamente con una parcela, sino que exige la concurrencia de todas las que resulten constitutivas de su ser. Aquí hay una tarea atrayente para los jóvenes. Hay que colaborar para que el hombre andino comprenda, desde su propia lengua nativa, las ventajas que el español ofrece para acercarse a la vida moderna. La escuela debe aprender a adentrarse en el alma silenciosa del pueblo indígena para hacerle conocer esta verdad. Es absurdo que nuestros estudiantes repitan que la lengua es instrumento de cohesión nacional, y que no los convoquemos a comprender los riesgos de esta afirmación en nuestro propio territorio. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 10
  11. 11. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú 6. LEER ES SABER VER Domingo, 01/03/2009 - 00:05 Por Luis Jaime Cisneros El tema de la lectura viene agitando el ambiente. Lo encaran con seriedad las instituciones pedagógicas y la prensa, y no deja de asignarle importancia la autoridad. Sin embargo, un hilo de preocupación me recorre cuando oigo hablar de ‘buenos propósitos’ que parecen muy alejados de todo planteamiento correcto. Se ha incrementado la campaña por la lectura iniciada hace unos años. Estupendo. Que todos los estudiantes deberán leer un número determinado de libros. ¡Cuidado con el tono obligatorio! La lectura es una opción inteligente que el muchacho debe aprender a asumir. No es una obligación que se deba cumplir por imperio de la ley. ¡Cuidado! Todo nos puede salir al contrario de lo proyectado. Hay que leer para salvarse de la ignorancia. Una cosa es asistir a la clase de matemáticas y otra aprender esa disciplina. Hay que asistir a las clases de Historia y estudiar en los libros de historia. Nadie tiene que ‘estudiar’ una lectura. Los niños deben aprender a descubrir el gusto por la lectura, y de los maestros debemos esperar que aciertan a despertar en los alumnos el sabor de la buena lectura. Cuando me invitan a leer los Paisajes Peruanos de Riva Agüero no me obligan a leer un texto de historia sino me proponen gozar de la prosa de Riva Agüero. Con imposición no hay lectura provechosa ni aprovechable. Mejor dicho: no hay lectura. Crear ambiente y predisponer al alumno para la lectura no consiste en imponerle textos, sino en despertar en él la inquietud suficiente para ir en busca del libro. La escuela tiene que ayudarlo a elegir. Es imprescindible haber generado en el estudiante la ‘necesidad de leer’. No cabe imponerla, porque nuestro deber no es instruirlo sobre la lectura sino educarlo en el ejercicio de ella. A Carlos puede inquietarlo (y hasta conmoverlo) un libro de cuentos; a Raquel, uno de adivinanzas; a Margarita uno sobre flora y a la mayoría un libro de cantos populares. Lo que fuere. Descubrir que el libro calma la sed particular, sentir que la lectura satisface una inquietud personal, aclara el horizonte y abre camino al porvenir. Esos son los signos positivos. Este tema de la lectura merece honda reflexión, a la que deben verse convocados no solamente los maestros sino los padres de familia. No se trata de exaltar lo que cada uno debe esperar de la lectura, sino de tener en cuenta lo que la lectura espera de nosotros. Si no nos acercamos a ella con ánimo de comprender, no cabe esperar que la lectura ofrezca beneficio alguno. Si no descubro un lazo que me vincule con el texto, no puedo afirmar que hubo lectura. Si no comprendo, no aprovecho lo leído. Leer supone recoger la esencia de lo que está ahí escrito. No tiene nada que ver con la grafía, sino con el espíritu que animaba al que escribió lo que estamos leyendo. Para alcanzar esta ventaja hay que habituarse a la lectura silenciosa. No es nada fácil. Porque para lograrlo hay que haber aprendido a leer en alta voz, ejercicio indispensable para asegurar la comprensión. Debemos tener en cuenta esta afirmación: no hay que ‘enseñar’ a leer. No lo conseguiríamos nunca. Hay que aprender a invitar a leer. A leer se aprende leyendo: leyendo con entusiasmo, leyendo con interés, leyendo con pasión, ingredientes todos ellos del provecho. La lectura bien aprovechada influye en el aprendizaje y se convierte en un indispensable instrumento pedagógico. Cuanto más se ha progresado en conocer el funcionamiento cognitivo, se ha hecho más clara la responsabilidad de la lectura. Lograr que el alumno comprenda es una urgente y difícil tarea del profesor, que debe estar bien entrenado en el oficio. No se trata de que el alumno tenga buena vista y mejores anteojos. Se trata de entrenar el cerebro en la interpretación de los textos para asegurar la comprensión de cuanto va leyendo. Leer es saber Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 11
  12. 12. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú ver. Para lograrlo hay que aprender a observar bien el continente y profundizar mentalmente para descifrar el contenido. No leemos letras sino grandes unidades semánticas. Desciframos lo que significan las palabras y lo que significan las relaciones gramaticales creadas por ellas. Si acertamos, hemos comprendido el texto. Y una última advertencia. Leer no solamente es comprender. Es también juzgar. Y algo más: no hay lectura completa si no hemos aprendido a apreciar el campo estético. Nada de eso se aprende en la escuela. Lo enseñan las lecturas, gracias a este ejercicio constante de comprender y juzgar. 17. ¿MAESTROS EN EL OLVIDO? Domingo, 08/03/2009 - 00:00 Por Luis Jaime Cisneros. Se han iniciado las clases en el país. Mejor dicho, hemos logrado que en algunos lugares puedan haberse iniciado. Da pena comprobar que en muchos sitios las cosas no han podido darse como esperábamos, y vale la pena confirmar que no es la primera vez que esto ocurre. En algunos lugares, no se tomaron a tiempo las medidas necesarias, y no podemos decir que se actuaba ante imprevistos. En otros lugares, bravos golpes de la naturaleza fueron la disculpa, pero quedó en evidencia que el trabajo de recuperación fue lento. Escribo estas cosas con la esperanza de que podamos meditar respecto del futuro. Hace años que comprobamos, en marzo, que no hemos dedicado a la educación la imprescindible atención. Pero no es de eso de lo que quiero hablar hoy. Quiero que lo tengamos presente. Que no lo olvidemos. El recuerdo salva a la memoria de ser la primera etapa del olvido: lo leí hace muchos años, y sé que es verdad. Cada vez que se inicia el año escolar, todos hablamos del maestro: de sus dotes y sus virtudes, de su empeño. Pero no reflexionamos sobre lo que el maestro significa como modelo del futuro. Olvidamos que hay que aprender a verlo como “un portavoz del modelo de sociedad que buscamos”. Y cuando acertamos en comprender esta afirmación, descubrimos por qué la escuela (y con la escuela, el Perú) requiere maestros de calidad. Lo grave que es que no todos acertamos en el significado claro de la palabra calidad. Si recurrimos al diccionario, y nos conformamos con la primera acepción que salta a la vista. Se trata de reparar en la expresión de calidad. No hay ‘maestros calidad’. Debe haber maestros ‘de calidad’. Y el diccionario nos lo aclara: en la locución de calidad hallamos explicado que así aludimos a una “persona de mayor autoridad”, “de clase o de categoría alta”. ¿Cómo se adquiere esa condición? No nos la da la escuela, no la garantiza el nombramiento oficial. Esa condición se va ganando por el propio esfuerzo. Es un esfuerzo continuo que pone a prueba la vocación. Está relacionado con el interés en ayudar a que un estudiante se descubra a sí mismo como creador y se reconozca como persona. En eso consiste precisamente ‘educar’. Sin ese esfuerzo constante no hay cómo hablar de calidad. El interés por ayudar al estudiante a que se descubra a sí mismo nos obliga a estudiar para servirlo y, sobre todo, para aprender a conocerlo. Los profanos piensan que un buen profesor es el que conoce muy bien su asignatura, y están siempre a la pesca de las preguntas que pueden revelar insuficiencia. Eso es verdad, pero si el profesor no llega a conocer a sus alumnos, no logrará que cada uno de ellos se reconozca independiente y creador. Y algo más importante: no logrará que le reconozcan ‘autoridad’. Lo primero que aprendemos al iniciar esta hermosa profesión es que si no sabemos escuchar no lograremos avanzar en la tarea. Enseñar no es siempre ofrecer lo que dicen textos y reglamentos. Enseñar es ofrecer lo que los alumnos requieren. Saber escuchar es, por eso, requisito imprescindible para poder comprender al alumnado. Si un profesor no escucha, no alcanza a ser comprendido. Y si un profesor no se deja comprender, no es maestro de calidad. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 12
  13. 13. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú El país necesita una clara conciencia de que la educación asegura una capacidad creadora y productora para combatir y liquidar la pobreza. La pobreza más inicua, la más inmerecida es la pobreza cultural. Trabajando para que nuestros muchachos sean cultos y reciban una buena educación, estamos garantizando buenos gobernantes para el futuro. Nos preguntamos en la casa y en la escuela, en la fábrica y en la oficina, cómo será la sociedad de mediados de siglo, en que nuestros hijos habrán alcanzando la madurez. Para ellos estamos trabajando en la escuela. Para ellos exigimos calidad en la enseñanza. Si no hay calidad en el maestro, no tendremos nunca alumnos de calidad, y el Perú será un triste país de opereta. ¡Ah, pero también tenemos que abrir los ojos! El maestro debe recuperar el prestigio que ha venido perdiendo. En varios lugares ya no tiene la consideración social de 50 años atrás. Tampoco sus honorarios son los esperables. Si exigimos calidad en la enseñanza debemos ir pensando en cuidar también la consideración social del magisterio. 18. SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Dom, 15/03/2009 - 00:33 Por Luis Jaime Cisneros Cuando un estudiante llega a la universidad, desde la primera semana tengo una clara idea de lo que la escuela ha contribuido para su comportamiento en el aula. Por cierto, lo primero que ausculto se relaciona con la esfera de la comunicación: gestos y vocabulario me van revelando sus habilidades y destrezas. Y por supuesto, sus lecturas. Como desde hace años me invade una niebla intensa, me he venido interesando en su comportamiento lingüístico. No me refiero a la ortografía, que no me inquieta por muy agraviada que esté. Me preocupa, en cambio, su dificultad para enfrentarse a los textos teóricos. Y por lo tanto, no se halla preparado para comentar y debatir lo que lee. Así comienzan nuestras dificultades. Dificultades para él y también dificultades para mí, como responsable de ayudarlo a buscar y descubrir el conocimiento. Ayudarlo a desprenderse de hábitos escolares y auxiliarlo para que se descubra lector en aptitud y capacidad suficientes para enfrentarse a la búsqueda del conocimiento son las grandes tareas a que se ve convocada la universidad, tarea ciertamente inesperada 20 años atrás. Es bueno que los docentes aceptemos la realidad de estos hechos, para asegurar calidad a nuestra tarea. Si a la universidad llegan estudiantes que no han sabido enfrentar el beneficio de la duda científica, Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 13
  14. 14. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú nada obtendremos con recomendarles textos que no pueden leer ni tareas que no sepan comprender. Debemos, para ser exigentes desde la hora inicial, enseñarles a aprender. Sea cual fuere la asignatura que nos toque explicar, esa es la tarea esencial. Si la escuela hubiera aclimatado al estudiante a la lectura de textos científicos a la par que textos literarios, otro sería el cantar. Pero como el problema existe, hay que insistir, desde la hora inicial, en cubrir tales ausencias, para exigir aprendizaje de calidad. Y es que conviene pensar en dos tipos de sociedad, de los que poco hablan los textos escolares. Desde hace medio siglo compartimos una sociedad bifronte: por un lado nos movemos en una sociedad industrial, cuyos modelos de vida compartimos con una sociedad del conocimiento. La vida moderna es una vida que nos entrena a movernos en constante competencia. La escuela debe enseñar a competir en esta sociedad. Se trata de un mundo peculiar. Por un lado, urgencias de dinero y urgencias de consumo. Por el otro, la velocidad y la máquina. Todos quisiéramos que el saber fuera velozmente accesible. Pero hay que saber esperar para ayudarnos a madurar. Hay que aprender a caminar pausadamente, conscientemente, para aprender a llegar a la meta. Si la escuela no ha contribuido a esa primera lección, pues nos toca lograr que la universidad acierte a brindar la necesaria ayuda. Y este es el momento en que debemos reflexionar sobre cómo hemos descuidado, en la casa y en la escuela, entrenar a los muchachos sobre los valores. No es asunto que sólo a nosotros incumbe. La prensa mundial nos alerta. Los valores están en crisis, y lo advertimos cuando son precisamente los jóvenes los que protagonizan, aquí y allá, situaciones y desórdenes escalofriantes. No nos ocultemos las cosas: crisis en el hogar, añadida a crisis en la escuela, son triste anuncio de sociedad imperfecta. Cuesta trabajo, tras leer noticias sobre lo que ocurre en el mundo, imaginar que podamos reconocer la existencia de una sociedad industrial frente a una sociedad del conocimiento. A esta altura del mundo, imaginarlas como independientes resulta ingenuo. Reconocerlas como obligadas partícipes de la actualidad requiere urgente reflexión. Y cuando alguien intenta, desde la sociedad del conocimiento, reflexionar sobre temas pedagógicos, descubre la importancia que adquieren los valores, debemos apagar radio y televisión y sentarnos a reflexionar sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos de esta hora y de este país nuestro, cruzado de cordilleras. En todo esto me ha obligado a pensar el libro que Martiniano Román ha dedicado a la capacidad y valores como objetivos, en una perspectiva didáctica. 19. LA TAREA DE REFLEXIONAR Domingo, 22/03/2009 - 00:48 Por Luis Jaime Cisneros Es verdad que mucho enfatizamos –al inaugurar los cursos universitarios– sobre los deberes que el estudiante debe cumplir: estudiar, reflexionar, debatir, investigar. Proponerlo es fácil, y conviene tener presente que no a todos los jóvenes les puede re-sultar fácil (por no decir apetecible) la tarea. Para muchos, representa un compromiso angustioso. Y es que, en realidad, el ambiente que sorprende al estudiante en este trance, no llega a garantizarle sosiego indispensable, ni le ofrece modelos que tonifiquen la esperanza y la moral. Hay que reconocerlo para comprender la inquietud que suele apoderarse del Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 14
  15. 15. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú muchacho, situación que no suele percibirse en el hogar y a la que no puede desconocer la institución universitaria. Y es que esta nueva perspectiva no sólo representa para el alumno lecturas y lecturas. Significa también aprender a disciplinarse libremente. No hay manera de que la universidad le imponga actitudes. Lo único que podremos ofrecer es escucharlo y ayudarlo a descubrir sus propios recursos para enfrentar la situación. La autoridad que ejerce la universidad es ajena a toda clase de imposición. La imposición –lo dijo acertadamente Karl Tünnermann– falsifica el orden universitario. Y es que no les es fácil a los ingresantes descubrir que la inteligencia armada de la libertad, nos confirmara personas y nos abre –y respalda– el camino hacia el porvenir. Cuando destacamos el valor de la disciplina universitaria es porque ayuda a reforzar la autenticidad. Y sólo en el ejercicio de la autenticidad, el estudiante se confirma ciudadano, capaz e independiente. Esa independencia lo respalda para ejercer sus derechos cívicos. Y esa independencia le permite participar –como delegado estudiantil– en las distintas esferas de gobierno de la universidad. Y esa independencia –por cierto– respalda y garantiza su honestidad para elegir y ser elegido. En ese momento el alumno comprende por qué afirmamos que quien se consagra a la docencia en la vida universitaria está participando –como enseñaron los griegos– en la política y trabajando por el futuro de la república. Este interés por la política es –de otro lado– perspectiva que la universidad no debe descuidar. El cogobierno universitario colabora ciertamente. Pero el alumno debe adquirir conciencia de cómo –miembro como es de un país en desarrollo– debe acostumbrarse (para actuar seriamente como científico) a investigar, a comprobar personalmente cuanto afirman libros y profesor. Esa es la tarea fundamental de la universidad. Para eso debe acostumbrarse a los debates, a los ensayos. Es en ese ejercicio donde se descubrirá creador y se prestará a continuar estudiando. 20. ÁLVARO UGAZ, HOMBRE DE RADIO Dom, 29/03/2009 - 00:32 Por Luis Jaime Cisneros Estos meses iniciales nos han presentado inesperadas situaciones dolorosas. Guillermo Thorndike, Blanca Varela, Álvaro Ugaz. Ideales auténticos, vocaciones paralelas. No incurro en anatema si afirmo que nuestro círculo intelectual ha sufrido duros y repetidos zurriagazos. Mucho he reflexionado sobre la lección que estas noticias nos ofrecen. Mucho me dice sobre todo, el dolor ostensible y extenso, generado por la muerte de Ugaz. Todas las clases sociales confundidas en un largo y desconcertado dolor. Mucha gente joven. Era como si la ciudad hubiese perdido su interlocutor. La conciencia de que realmente faltaba una voz había inundado de oscuro los corazones. Y lo más aleccionador era el evidente desconcierto en tanto rostro juvenil. Álvaro Ugaz había sido hasta la víspera un claro e inteligente, vivaz conversador. Detrás de esa voz asegurándole vida, había un hombre y el vínculo con esta gente (el lazo esencial) había sido la radio. Signo inequívoco de esta hora esclava de la Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 15
  16. 16. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú electrónica y cifra para quien en ella confían conocimiento y salud. Salud no sólo para el cuerpo, sino buena salud para el espíritu. Me he sentido obligado a preguntarme cómo es que he visto caminar a tanto joven prendido de su auricular (tarareando a veces, absorto en lo que al oído le cantan o le dicen), sin duda sintiéndose obrero particular de ese mundo de realizaciones en cuya secreta construcción participa con sólo prestar oídos, porque ese mundo le exige no sólo estar listo para ver lo de afuera, sino que le exige oír desde adentro la voz con que el futuro se manifiesta exigente, y le pide caminar para construir, caminar para realizarse, caminar para salvar y mantener viva la tradición heredada, y para transmitirla, mejorada y luciente al porvenir. Cómo he sido testigo de eso y no he comprendido que la revolución más importante sigue siendo la de la radio, extraordinario instrumento que hemos desatendido para educar a tantos peruanos que todavía no se han beneficiado con el conocimiento escrito. Verdad es que hemos iniciado el siglo XXI y ya hemos sido testigos de situaciones que obligan a los hombres de ciencia (en medicina, en astrofísica, en economía, en ecología, en ciencias humanas) a reflexionar. Testigos como hemos sido de las últimas décadas del siglo anterior, nos toca pensar en cuánto deberá afrontar tanto muchacho que ahora estudia en la escuela; en tantos otros que, ya en los estudios superiores, tienen horizonte fijo, que no han alcanzado a descubrir que la vida espiritual fortalece la vida física, la consolida. Estos jóvenes no pueden perder –en pleno camino– la esperanza, porque pierden la voz amiga, compañera unos días, inesperada consejera otros. En las escuelas habría que conversar con los estudiantes sobre el valor de la radio como un instrumento de comunicación imprescindible para lograr que una comunidad participe en la vida nacional. Y es importante que aprovechen para explicar el poder comunicativo de la voz (que es la que muestra al lenguaje), distinto del que transitoriamente nos ofrece un dato fugaz en la televisión. La voz del periodista Ugaz ha seguido vibrando en tanto joven conmovido. La radio había hecho propicio ese contacto. Y comprendemos –por eso– por qué era necesario, urgente, imprescindible, verlo para completar así –visualmente–la imagen del interlocutor. El hombre hoy no puede vivir incomunicado. Lo ocurrido nos lo acaba de confirmar. En el principio, para que fuéramos lo que somos, fue necesaria la voz. 21. CONTRA UN VIEJO PREJUICIO Dom, 05/04/2009 - 23:50 Por Luis Jaime Cisneros Las declaraciones formuladas por el director de Tecsup, Mario Rivera, me invitan a insistir en viejas reflexiones. Ocurre que a los egresados de esa institución les es reconocido en el extranjero, como es lógico, el carácter de ‘estudios superiores’, cosa que no ocurre acá en el Perú. ¡Quam republicam habemus! Se trata de un viejo error de la autoridad y de una honda equivocación persistente todavía en el seno de muchas familias: creer que si, tras la secundaria, los estudios no se realizan en una universidad, sino en escuelas o institutos superiores, tales estudios no tienen jerarquía ‘universitaria’. Es para echarse a llorar. Los grandes presidentes de Francia fueron ex alumnos de las grandes escuelas, y no de la Sorbona. Hay familias que todavía se sienten disminuidas (social y culturalmente) si su hijo pretende seguir estudios en una escuela profesional de estudios superiores, porque piensan que ahí no se brinda el alto nivel de estudios reclamado por una universidad. En verdad, es perdonable la confusión, porque ya no estamos en la Edad Media, época en que la institución universitaria asoma resueltamente. Por eso conviene insistir, y hay que hacerlo en alta voz. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 16
  17. 17. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Terminados los estudios secundarios (en muchos países culminan en el bachillerato), un estudiante está en aptitud de seguir estudios superiores. Tiene que elegir, según su orientación vocacional o sus primeros intereses, instituciones de diverso tipo: escuelas, universidades, institutos. Las escuelas están orientadas a la formación técnica profesional. Las universidades (como su nombre lo indica) son instituciones que forman profesionalmente en varias disciplinas, cuyos estudios se ofrecen hasta culminar en grado magister y doctor. Todas las instituciones otorgan título profesional, a nombre de la Nación. Todo licenciado puede acceder a maestrías y doctorados, provenga de una escuela superior o de una facultad. ¿Por qué resulta difícil entender esto? ¿En qué funda la idea de que los estudios realizados en Tecsup no tienen carácter de ‘estudios superiores’, a los que corresponde un título universitario, como bien lo entienden en el extranjero? Lo grave es que quienes creen tener la razón no advierten que, por equivocada intención del gobierno, se creyó elevar el nivel de los estudios respectivos transformando en universidad a la célebre Escuela de Ingenieros. Debo reconocer que todo cuanto fue un acierto (incomprendido más tarde) establecer la reforma educativa, fue una equivocación, que la autoridad universitaria de la época no supo criticar y censurar. Así como la Escuela Nacional de Bellas Artes, y como el Conservatorio Nacional de Música, y como la Escuela Normal son instituciones de educación superior, y debe reconocérseles, por tanto, ese nivel, así también Tecsup es una escuela superior donde se forman técnicos. Esos técnicos son –en el buen sentido del término– gentes que como “tienen conocimiento técnico”, ponen en ejecución las operaciones requeridas para lograr un consabido propósito científico. Un egresado de Tecsup es por lo tanto, un técnico que ha aprendido “cómo vivir profesionalmente”. En este siglo en que el adelanto tecnológico es responsable del progreso y de la modernización, es importante que existan instituciones donde se aprenda a poner en práctica, y en alto nivel, todo lo que apunta al área de la mecánica y de la metalurgia, al área de la energía y de la computación; a las áreas de cuanto nuevo horizonte ha vinculado a la máquina con el quehacer del hombre y la comunidad. Hay que tomar en cuenta, además, que en las escuelas de altos estudios se asume también la investigación. Las grandes escuelas de Francia constituyen un modelo de seriedad y de rigor, herramientas que aseguran calidad a la enseñanza. Profesionalización e investigación no son objetivos simultáneos del estudiante, aunque sean claros objetivos de una institución de enseñanza superior. La investigación se apoya en un conocimiento firme y en una voluntad indesmayable. La ‘vocación’ por la investigación científica sólo aparece en el camino de las continuas operaciones intelectuales a que nos convoca la vida de estudio. Escuelas, institutos y universidades son el campo en que ejercitamos tal actividad. 22. MAESTRO DE MAESTROS Luis Jaime Cisneros Vizquerra, lingüista y maestro universitario, acaba de publicar “Aula Abierta” (Editorial Norma), la recopilación de sus columnas periodísticas en las que plantea ideas sobre diversos tópicos, pero sobre todo acerca del tema que lo apasiona: la educación y sus posibilidades. Por Raúl Mendoza Fotos: Rocío Orellana Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 17
  18. 18. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Son miles los alumnos que ha tenido Luis Jaime Cisneros y, según el testimonio de uno de ellos, en su clase “se aprendía a pensar, a interesarse por el conocimiento, a darle rienda suelta a la curiosidad intelectual y sobre todo a confiar en nosotros mismos”. Don Luis Jaime siempre ha sido un profesor respetado y un motivador de vocaciones, pero también un intelectual generoso que ha compartido su conocimiento sin reservas. Podría decirse que a través de él la palabra “maestro” toma cuerpo. Ha pasado la barrera de los 80 años pero sigue activo y trabajando. Todavía acude a la Universidad Católica –donde ha enseñado por décadas– para cumplir con reuniones administrativas. Tiene tres proyectos de libros en camino. Todos los días dedica varias horas a la lectura, otro tanto a la investigación y a la escritura, y también a las reuniones de familia. Y ahora acaba de ver la luz el libro “Aula Abierta”, la recopilación de sus columnas en diarios y revistas desde 1999 en adelante. “En realidad no hice mucho, porque el editor de Norma vino con el libro prácticamente hecho. No tenía más que dar la autorización y ver una que otra cosa. El título es preciso: Aula Abierta. Porque convoca a todos alrededor de temas importantes para una sociedad: la educación, la lectura, la cultura, el país”, dice. Nos ha recibido en su biblioteca, el lugar que más frecuenta en casa. Los títulos en los estantes revelan que lo mismo lee sobre temas lingüísticos que tratados de historia o textos de medicina. Buena educación Su libro empieza con una dedicatoria sencilla y directa a otro gran educador: “A la memoria de Carlos Cueto Fernandini”. ¿La razón? “La amistad y la gratitud. Cuando él fue ministro de Educación su principal preocupación fue la cultura del país. Planteó la necesidad de reformar la educación y fue incomprendido por los políticos. Aunque como buen filósofo supo hacer frente a la indolencia. Creo que el país aún está en deuda con Cueto Fernandini, porque no ha sido lo suficientemente reconocido”. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 18
  19. 19. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Hoy pocos intelectuales vivos convocan como Luis Jaime Cisneros tal consenso sobre sus cualidades profesionales o humanas. Esto queda claro en la introducción del libro, escrita por Fidel Tubino Arias- Schreiber, autor de las líneas citadas en el primer párrafo, ex alumno y amigo: “Da testimonio de que la auténtica sabiduría reside en saber mantener siempre vivo nuestro interés por conocer, por aprender y por transmitirlo a las nuevas generaciones”. Más allá de las aulas, el maestro sigue transmitiendo conocimientos, ahora a través de sus escritos: “Es la hora de la escuela”. Frente a tanta noticia desgraciada, la escuela debe reforzar su deber de contribuir a que los jóvenes se descubran creadores de una realidad en que la claridad de la libertad y la justicia ayude al individuo a realizarse y a construir su destino. No hay modo de que podamos corregir los errores de hoy si perdemos la fe en la cultura. La cultura no tiene nada que ver con los efímeros dioses del consumo y del dinero. Tiene que ver con la fe en los valores. Y esa es tarea de la escuela”, planteó en una columna del 2008 en La República. Habla memoria –¿Qué hacer para elevar el nivel de la educación peruana? –le preguntamos. Una pregunta que debe haber escuchado mil veces. “Necesitamos que florezcan las vocaciones magisteriales y se debe devolver al magisterio el prestigio que tuvo antes como categoría social. La sociedad no repara en que si faltan maestros estamos cercenando el porvenir porque de ellos depende la formación de los jóvenes, es decir, no en el sentido de que cumplan determinados años de estudio sino de que les infundan fe en los valores con que el hombre está comprometido: la verdad, la libertad, la justicia”. De su paso por las aulas de la Católica, Luis Jaime recuerda mucho al padre Felipe McGregor, de quien dice que “fue el hombre que puso a la PUCP en el siglo XX y le dio la apertura que hizo de la universidad el centro de estudios de avanzada que es hoy”. También reconoce en Salomón Lerner, ex alumno suyo, a otra personalidad que logró cambios en la universidad: “Ha sido entre los últimos rectores el que supo darle el marco político que le faltaba, algo que no ha sido bien comprendido por todos”. De sus alumnos, que pueden contarse por miles, guarda especial cariño por Alberto Flores Galindo, quien a su entender no era una promesa de las ciencias sociales que la muerte se llevó, sino que ya era una realidad, un intelectual de altísimo nivel que vivió corto tiempo. “Fue mi alumno y mi amigo”, rememora esta tarde. Sobre “Aula Abierta” se puede decir que es la exacta muestra de su pensamiento claro y pedagógico. Aquí otro extracto: “La enseñanza debe colocar al estudiante en situación de descubrirse creador, artesano, protagonista de los hechos de ciencia y de los hechos de cultura. Debe conducirlo a reconocerse como el observador que reflexiona, analiza y opina. Y porque opina y reflexiona, decide y opta. La enseñanza no debe consentir que el alumno sea un mero receptor del conocimiento, sino que debe estimularlo a que sea un recreador y propulsor del mismo”, dice en su artículo “Educación para el siglo XXI” publicado en setiembre del 2006 en este diario. Uno de sus amigos, Andrés Cardó Franco, presidente del Consejo Nacional de Educación, precisa que Luis Jaime Cisneros, siempre ha sido un aula abierta que supo acoger a todos y especialmente a los jóvenes. “Al entrar en esta aula, quien tuvo el privilegio de lograrlo, lo que encontró fue cálida acogida, diálogo abierto, franco y lleno de esperanza, y una sencillez en transmitir sabiduría con el impecable lenguaje que posee”. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 19
  20. 20. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Profesor en San Marcos, la Universidad Católica y otras más del exterior, tres veces Premio Nacional de Cultura, galardonado con las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta y con la Orden del Sol en grado de Gran Cruz, Luis Jaime Cisneros sigue siendo un hombre sencillo y enamorado del conocimiento. Su lema es ‘saber escuchar’ porque así se combate la soberbia. Y la misión de su vida ha sido enseñar, porque con ello él también aprendía. Su discurso -cito su libro- “ha ido desde la sapiencia y la cátedra, hasta la tertulia”. Todo un maestro FUENTE: “La República” – (Suplemento: “Domingo”) – 12 de abril 2009 23. EL ESPAÑOL EN APUROS EN LA ONU Domingo, 12/04/2009 - 20:38 Por Luis Jaime Cisneros Los foros internacionales se han sentido obligados a reflexionar sobre si el español es una mala lengua. Se lo preguntan porque son varias las instituciones donde, con excusas de diversa índole, se van imponiendo lenguas como el francés y el inglés en detrimento del español. A veces la excusa tiene el feo nombre de presupuesto (en varias lenguas, por cierto). A veces no hay excusa decorosa para respaldar la situación. Como los documentos de los organismos internacionales enumeran el español entre las lenguas oficiales, uno tiene derecho a extrañarse por esta ausencia frecuente del español. Verdad es que todo documento importante se traduce a las seis lenguas oficiales de la ONU, pero es asimismo cierto que los esbozos, los documentos preparatorios, solamente aparecen redactados en francés y en inglés. Los comunicados de prensa se redactan en inglés, y podríamos explicarlo porque la sede de la ONU está en los Estados Unidos. Pero en seguida descubrimos que muchos de esos comunicados aparecen enseguida en francés, pero no en español ni en ruso, no en chino ni en árabe. ¿Razón alegada? Esa sí la anuncian en todas las lenguas: presupuesto. No hay dinero. Hay que ahorrar. Cincuenta traductores de español y cincuenta de francés hay en la ONU, y los países hispanohablantes no hemos conseguido adoptar la misma actitud de los franceses: no se tramita ningún documento que no venga escrito en español. Es que nunca hemos tenido conciencia plena de lo que el idioma representa, cosa de la que los franceses siempre han sabido estar orgullosos. En todos los organismos internacionales se repite la escena. Los alemanes (cuyo idioma es uno de los consagrados como oficial en la ONU) tienen un servicio especial de traductores: todo documento importante sobre el que solicite opinión, debe estar traducido al alemán, que es lo legítimo a que un funcionario internacional debe aspirar. ¿En qué medida nos afecta a los hispanoamericanos? Muchos países de América somos plurilingües. No estamos pidiendo que se pongan en vigencia las varias lenguas indígenas sino que estamos necesitados de Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 20
  21. 21. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú que se nos deje asumir el privilegio de usar y mostrar la buena calidad de la lengua que nos identifica y nos distingue. Esta preocupación por el lenguaje alcanza a las instituciones privadas. Ilustres filólogos fueron durante largos años asesores de estilo de muchas empresas y de importantes instituciones bancarias en la Argentina y en Colombia. No hay en Colombia documento de ninguna institución oficial cuya redacción no haya pasado por los ojos de la Academia colombiana. Tal vez se imponga un especial esmero por velar por los fueros del idioma en las escuelas, en los periódicos, en los medios de difusión, en las instituciones privadas y oficiales, a fin de generar la conciencia de que la fisonomía del lenguaje es el fruto del cuidado que los hombres pongamos en el ejercicio de nuestra expresión. Debemos superar la triste idea de que solamente quienes se dedican a la literatura deben preocuparse por el idioma. El hombre es un ser dialógico; está hecho para comunicarse con sus semejantes. La llave de ese contacto milagroso es el lenguaje. Es una llave maestra: abre todos los caminos del entendimiento. Muchos se preguntan cómo iniciar la marcha hacia el buen manejo, por dónde avanzar, a partir de qué momento o de qué afirmación sutil daremos la señal apetecida. Hay que salir de la torre de marfil, cruzar la plaza y no tropezar en el mercado, como en la antigua Edad Media, con la gente que compra y tiene hambre de pan y de lectura. Así descubriremos que nuestra lengua natural se bastaba para acercarse a los otros, y asistiremos a un no soñado acuerdo pentecostal porque será cierto que ‘los otros’ nos entienden, comprenden nuestro decir, aquilatan nuestro fervor y son capaces de vibrar al unísono con los sentimientos que acompañan a nuestra expresión. Ese será el síntoma de que comenzamos a uniformizar los contenidos de conciencia, es decir del significado profundo de las palabras. Comprendemos así que cuanto más cerca de la masa estemos, estaremos más cerca del hombre como sujeto de la historia. Habremos humanizado nuestra comunicación, y habremos triunfado del humanitarismo veleidoso con que buscan seducirnos desde los campos de la comunicación artificial. 24. LA GUERRA EN EL VRAE Domingo, 19/04/2009 - 21:12 Por Luis Jaime Cisneros Entre las graves noticias surgidas del episodio reciente en el VRAE, me ha convocado a reflexión (y a honda preocupación) el dato de que la jefa del equipo responsable era una profesora. Un largo escalofrío me ha recorrido. Los muertos no han sido pocos, ciertamente. No puedo pasar por alto este hecho, porque me obligó a reconstruir cuánta responsabilidad ha cabido a los maestros en los veinte largos años de terror que hemos sufrido. No me interesa discutir ahora si se trata de rebrote esta situación, o si estamos ante ‘remanentes’. ¿Cuántos maestros siguen en su doble tarea en nuestras escuelas? ¿Cuando se afirma que el terrorismo ha sido derrotado, se alude a la tropa comprometida y armada, y se ignora a los encargados de mantener viva la llaga? Que estas cosas sucedan en zonas rurales obliga a pensar y repensar sobre nuestra realidad. Las FARC colombianas han redoblado su amenaza desde que se vieron ayudadas por el narcotráfico. ¿A qué me conducen estos hechos? A pensar si es que necesitamos reforzar la educación cívica en las escuelas. Esta lucha no es privativa de las fuerzas armadas sino de todos nosotros. Se lucha en el campo, es verdad. Y debe haber en el hogar clara certeza de que nuestros niños van a formarse en una escuela y no a recibir instrucción paramilitar ni apreciaciones ideológicas. Y es que hay una responsabilidad que nos incumbe a todos como ciudadanos. En vez de discutir (con ánimo de descubrir y achacar responsabilidades) quién fue culpable de que muriera un soldado voluntario menor de edad, debemos reflexionar sobre el servicio militar. No me ha convencido esto en que quedó convertido el SMO. Debemos pensar quizás en dos tipos de servicios ciudadanos: el militar y el civil. El Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 21
  22. 22. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú militar nos enrola en las fuerzas armadas a los 18 años, para servir y defender al país. El otro nos enrola para combatir al analfabetismo, especialmente en las zonas rurales y nos vincula con las dos grandes lenguas indígenas. De este modo, el curso de Educación Cívica preparará a los estudiantes para servir al país y para explicarse así, con el ejemplo, por qué decimos que somos ‘soldados del porvenir’. Porque es verdad que debemos combatir al enemigo extranjero, si lo hubiere, con las armas. Y también es cierto que debemos combatir al analfabetismo, enemigo de la unidad nacional y de la democracia, con las aulas desde las cuales podamos entregar a cada ciudadano las armas del lenguaje y el conocimiento, que nos sirven para abrir caminos al porvenir. Quiero insistir en el valor doblemente político de esta lucha. El lenguaje sirve para decir la verdad, y es verdad que es un instrumento del poder. Solo los alfabetos mandan. Y si es evidente que el lenguaje nos sirve para decir y propagar la verdad, cierto es también que el lenguaje no miente. Y cierto, asimismo, que hay otro lenguaje que quienes manejan el poder pueden usar para perder precisamente a quienes no han logrado alcanzar sus beneficios y para impedir que puedan usufructuarlo y alcanzar así el poder que el uso del propio lenguaje asegura. La escuela tiene que alentarnos al respecto. No solo debe esmerarse en conseguir que el alumno fervorosamente viva el lenguaje dentro de su experiencia social, sino que esté alerta para impedir que lo asedien la calumnia y la mentira, a fin de que pueda comprobarlo como un instrumento de cohesión que permite la integración de los miembros de una comunidad. Si las emboscadas se dan de preferencia en zonas rurales, bilingües, pues nunca mejor que ahora para hacer que los estudiantes descubran la fuerza cohesionadora del lenguaje cuando se trata de asegurar la unión, defender la justicia y amar la libertad. Si alguien preguntase por qué enfatizamos esta virtud del lenguaje, bastará con recordarle que Sendero Luminoso utilizó el lenguaje para instruir a los muchachos en el camino de la subversión. No se trata de que las escuelas se conviertan en baluartes contra nadie. Se trata solamente de que ayuden a los estudiantes a descubrir la virtud del lenguaje como arma indispensable para garantizar la unidad de todos nosotros. Después de todo, como en el cuartel, también en la escuela se aprende a defender a la patria. 25. UNA ENCUESTA URGENTE Dom, 26/04/2009 - 21:23 Por Luis Jaime Cisneros Cuando reviso bibliografía sobre los pobres resultados obtenidos en las aulas, observo siempre que -en realidad- desconocemos qué piensan al respecto los estudiantes. Y de tanto repetirme la inquietud, he imaginado la posibilidad de convocarlos a un coloquio. ¿Con qué objeto? Con el muy sencillo de escucharlos conversar sobre una serie de temas, entre los cuales me parecen importantes los que paso a enumerar. Las preguntas que propondría son las siguientes: 1) Si están satisfechos con lo que están comprendiendo en sus cursos. Si alguno se les hace difícil, me interesaría saber por qué. 2) Si están satisfechos con el modo cómo se viene realizando la enseñanza. Me agradaría enterarme de cuáles son los hechos que les satisfacen y cuáles los que rechazan. 3) Si sienten que los libros realmente los ayudan; si no se sienten satisfechos, necesito que expliquen qué les agradaría que esos libros contuvieran. 4) Si participan en el aula mostrando sus dudas, sus discrepancias y creen que eso refuerza o perturba el ritmo de la enseñanza. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 22
  23. 23. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú 5) Si creen estar capacitados para ‘comprender’ las evaluaciones a que deben ser sometidos: si el sistema no los convence, me interesaría saber qué esperan de una evaluación. 6) También me agradaría saber exactamente qué es lo que entienden por ‘inestabilidad’. A veces leo que algunos muchachos se sienten ‘inestables’. 7) Me interesaría saber qué opinan sobre los conceptos de ‘autoridad’, ‘mérito’. Quisiera saber qué representa para ellos la palabra ‘espíritu’ (o si es algo más que una palabra). Importante será que expliquen si estos conceptos se ofrecen en la vida escolar a través de los libros o a través del trato con los maestros. ¿La autoridad es algo que se impone (quién lo impone) o que se otorga (quién lo otorga)? 8) Si tienen oportunidad de leer y comentar noticias periodísticas en el aula. Si se han acostumbrado a debatir en clase un tema como ‘el premio Nobel’, las conferencias CADE o si se han enterado de lo que se acordó en las recientes cumbres internacionales. 9) Si creen que están formados para estudiar una carrera o para trabajar en alguna empresa, terminada la secundaria. 10) De lo que obtuviéramos descubriríamos cuántas preguntas más deberíamos hacer y cuántas hemos debido realizar ahora. Es que el objetivo fundamental es saber con quiénes estamos trabajando, porque nos permitirá tener una idea de la calidad de gente de cuyo futuro somos responsables. De pronto descubrimos que en vez de trabajar para un futuro cierto estamos ofreciendo una irrealidad. Y tendríamos así una primera explicación sobre las causas de nuestro desconcierto. Esto no sería sino un primer paso. Terminada esta encuesta, haríamos lo mismo con el personal docente. En uno y otro caso necesitaremos siempre trabajar con personal de las tres regiones para tener una idea clara de las coincidencias o distancias entre lo que se enseña (y se espera) en las zonas rurales. Las preguntas que nos agradaría formular habría que formularlas luego de conocer (y reconocer) en la voz de los estudiantes cuál es la realidad del terreno en que estos maestros tienen que trabajar. Para que esta encuesta tenga la validez esperable, habría que estudiar el modo en que los opinantes fueron elegidos por sus compañeros luego de reuniones en que, sabiendo lo que queremos averiguar, los responsables de las respuestas sean representantes auténticos del pensamiento estudiantil. ¿Que no es fácil conseguir realizar esta encuesta? Nada es fácil en el campo de la educación. Pero es urgente. Si queremos enfrentar la crisis económica de que hablan los entendidos, debemos preocuparnos de que no se nos agrave la que amenaza a nuestro sistema educativo. 26. LA LENGUA ‘MAMADA EN LA LECHE’ Domingo, 03/05/2009 - 21:29 Por Luis Jaime Cisneros Los profesores de la Universidad Católica, sección lingüística, hemos firmado un documento relacionado con la situación creada a raíz de un comentario periodístico sobre un caso de disortografía en que incurrió una congresista cuya lengua natural no es español. No voy a insistir acá en la argumentación de corte científico, que es la esgrimida por los firmantes. Esas razones lingüísticas son, por cierto, razones de esencial orden político. Ya es hora de que, en el país, la escuela se sienta responsable de que haya ciudadanos que tomen conciencia de que somos un país pluricultural y plurilingüe. Esto por lo menos no lo pueden ignorar los periodistas, ni los congresistas, ni los militares, ni nadie que se sienta persona culta. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 23
  24. 24. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Estamos celebrando 400 años de los Comentarios Reales. Y estamos, por tanto, rindiendo al Inca Garcilaso el debido homenaje. No solamente fue quien inauguró nuestra literatura en lengua española. Cuidó de que tuviéramos presente lo que valía la lengua “mamada en la leche”. Nadie debería haber terminado su escuela secundaria sin haber aprendido el significado que para nuestra conciencia metalingüística tienen estas palabras de Garcilaso. Lo explicó, con lucidez, diez años atrás, José Luis Rivarola. Garcilaso habla de la lengua “mamada en la leche” en una época en que toda Europa tomaba conciencia de lo que ‘lengua materna’ significaba como signo primero de la viva significación que la lengua adquiría para hacernos ‘persona’. Lengua materna era la lengua de nuestra madre, la que oímos en la casa al despertar nuestros rasgos humanos iniciales. Es la leche con que nuestra madre nos transmite la fe, y desde la cual aprendemos las distintas lenguas que nos sirven para contactarnos con quienes bebieron otras lenguas y están aprendiendo las nuestras. Asimilar una lengua no es, pues, aprenderla. La lengua materna, la mamada en la leche, esa con que se nutrieron nuestras inquietudes y se alimentaron nuestros miedos primeros, nos ha acostumbrado a vivirla en situación dialógica. Asimilar una lengua es saberla vivir en situación. En la casa no aprendemos palabras: vivimos situaciones comunicativas, ligadas cada una de ellas a expresiones (pequeños contextos) que nos van ‘situando’ en el tiempo y en el espacio: después, ahora no, más tarde, ahora no son voces para memorizar. Son situaciones que se repetirán mientras crezcamos y nos vincularán o nos distanciarán de hechos por agradables o por desagradables que nos resulten. La primera lengua, la que aprendemos en la casa antes de ir al colegio, esa con cuya experiencia bien adentrada asistimos a la escuela, esa nos sirve para comprendernos en comunidad. Y es en esa comunidad, en el ejercicio libre de esta lengua iniciática, donde comprendemos la existencia de otras lenguas cuyo manejo nos permitiría extender nuestro mundo y vincularnos con gentes que iniciaron su vida con ellas. Vamos descubriendo que el mundo, este mundo de los mapas gigantes y de la historia infinita, contiene una confusión de lenguas. Pueden confundirnos si no nos aventuramos a aprenderlas. El español, acá en América, fue la lengua que trajeron los conquistadores hace muchos siglos. Como la difundieron por toda la tierra conquistada, es natural que todos los países de América la hayan recibido al iniciarse la conquista. Pero ese hecho, puramente militar, no pudo desterrar la lengua “mamada en la leche”. Garcilaso nos muestra, ducho en el manejo de las dos, que no puede olvidarla. Pero los paraguayos cuidaron la que habían aprendido a mamar, y se manejan hoy libremente con ambas lenguas. Mexicanos y colombianos, uruguayos y argentinos, todos esos pueblos fueron progresivamente descubriendo que la lengua europea servía para agrandar el horizonte: nos podíamos entender con más gente. Pero esta lengua no venía a nosotros como había venido aquella lengua indígena: a unos les fue fácil incurrir en pronunciaciones hasta entonces desusadas, y a todos les fue difícil aprender a dibujar la nueva lengua aprendida. Es lo mismo que nos ocurre si queremos hoy aprender chino o alguna lengua eslava; y lo mismo si queremos además escribirla. Todo esfuerzo que realicemos para lo uno y lo otro dice mucho de nuestra calidad humana. Nos enaltece. Querer aprender una lengua más difundida es rasgo que debemos aplaudir. No comprenderlo así dice mucho sobre nuestra intolerancia, y da pena. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 24
  25. 25. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú 27. ELOGIO DEL TEXTO ESCOLAR Domingo, 10/05/2009 Por Luis Jaime Cisneros Cada vez que se habla o escribe sobre la crisis de nuestro sistema educativo, escuchamos alusiones al plan de estudios, referencias al currículum, a las evaluaciones, a los sueldos, a la carrera magisterial. No oímos hablar sobre los textos. Nadie los menciona. Se diría que no son tomados en cuenta. Y por lo consiguiente, no leemos estudios sobre los textos escolares. Nadie se pregunta si en verdad responden a lo que hoy debe esperarse de un texto escolar. Se vigila el que los textos tengan ‘sana intención’ y hasta se piensa en la posibilidad de que los órganos de seguridad opinen sobre el tema, como fue dicho en un reciente debate. Hay quienes postulan que los textos escolares deben brindar lo fundamental, lo terminante, para impedir que las dudas puedan confundir al texto. Quienes así opinan desconocen que el texto debe servir a sus fines. Un estudiante necesita que el texto lo acompañe y lo guíe en la búsqueda del conocimiento. Aquí hay que insistir. No hay que esperar que el texto escolar nos ofrezca el conocimiento por entero. El texto es un auxiliar del que se sirve el maestro para ayudar al estudiante a buscar el conocimiento. Nos sirve el texto para aprender a aprender. No está ahí para que aprendamos de memoria. La memoria sirve para registrar lo aprendido. Los textos sirven para promover en el estudiante inquietudes que conduzcan al conocimiento. Si bien es cierto que todos los textos de que se sirven los alumnos de un curso son iguales, debemos tener presente que los alumnos que se sirven de sus libros iguales son bien distintos en su modo de reaccionar, de reflexionar, de captar lo que van leyendo. Por eso hay que insistir: el libro nos entrena para buscar el conocimiento y nos ayuda a encontrarlo. Es decir, nos invita a ir en busca del conocimiento. Debe invitarnos a tropezar en las dudas, y a hacerles frente. El libro debe acostumbrarnos a opinar, a arriesgar ideas y a confrontarlas con nuestros compañeros para aprender, de ese modo, que en el debate es donde se afianza el conocimiento y se aprende a aprender. Cuando recuerdo mis viejos textos escolares de Historia, esos tomitos verdes de Malet (y los gruesos libros colorados de Seignobos) revivo el momento en que a todos ellos los tuve presente, agradecido, aquella tarde en que reconocí en el British Museum, de Londres, todos esos objetos griegos y fenicios que me habían intrigado y conmovido en mi estrecha aula escolar. Y me sentí reanimado a preguntar sobre inquietudes que esos viejos libros me habían suscitado. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 25
  26. 26. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Y es que el libro de texto debe cumplir con una virtud primera y esencial: sembrar inquietudes, promover dudas y preguntas para que el estudiante vaya entrenándose en pensar y reflexionar, sobre todo en alta voz. Si el libro no lo logra, no está cumpliendo con su tarea. El texto escolar no está destinado a que el alumno memorice sino a que delibere. No está destinado el libro a que agotemos la lectura sino a compartir conocimiento con nuestros compañeros. Debe acostumbrar el alumno a poner sobre el tapete los temas dudosos, no siempre claros porque esas conversaciones son las que van afianzando el conocimiento. Conversar sobre lo leído nos acostumbra a explicar con nuestra propias palabras lo que hemos leído en el libro. Si lo logramos debemos reconocer que hemos comprendido y aprovechado la lección. Los libros de texto deben proponernos preguntas, deben solicitarnos opinión sobre lo que vamos leyendo, porque es la manera de ayudarnos a emprender la búsqueda del conocimiento. De ese modo el libro nos ayuda a evitar la soberbia y a corregir la vanidosa y tonta erudición que suele confundir a quienes creen que la repetición memoriosa garantiza el saber. Lo indispensable es el razonamiento, movido por la inteligencia. Si promoviésemos un análisis de los libros de texto entre los estudiantes que terminan su Secundaria tendríamos una idea clara del servicio que nos vienen prestando. 28. CUANDO LOS CHICOS PREGUNTAN “LA REPÚBLICA”, Domingo, 17/05/2009 - 20:42 Por Luis Jaime Cisneros Cuando yo era más muchacho (un ‘chibolito’, diríamos), los niños venían de París y los maestros tenían siempre la razón. Ahora tengo nietos en Secundaria, en Primaria y en el Nido. Y tengo que consultarles con frecuencia para resolver esos geniogramas en que aparecen dinosaurios, futbolistas, cantantes, especialistas en golpes y arengas musicales. Sí, los muchachos han cambiado. Solo los padres siguen siendo los mismos, y se extrañan por las preguntas que hacen los hijos y, sobre todo, por el modo de preguntar. Es que ya los niños no vienen de París, ni los maestros tienen siempre la razón. Es que las preguntas de los muchachos revelan ahora inquietud honda y no interés pasajero. Revelan inquietud y, sobre todo, desconcierto. Los muchachos no preguntan ahora solamente sobre el porqué de las cosas. Preguntan sobre el cómo. Por la manera que tienen de preguntar, deducimos no solo el grado de inquietud sino la desilusión y el desconcierto surgido por lo insustancial que les ha resultado la respuesta del maestro. No es fácil admitir que cuando los muchachos preguntan están ciertamente aprendiendo. No es siempre que no saben. Es que quieren saber más: quieren precisión. Para muchos, saber más es ‘saber mejor’, en profundidad. Para ellos, los maestros son obligado interlocutor, de quienes se espera la respuesta. No digo que esperan ‘la verdad’. La verdad tiene que aprender a buscarla el alumno, y debe saber que el camino es largo, exigente, a veces lleno de tropiezos; ahí aprendemos a encarar y resolver problemas. Basta con que no dudemos de nuestra capacidad para reconocer dudas y triunfos, y que no abandonemos nuestra aptitud para inquirir y para formular opiniones, aprendiendo a confrontarlas con los compañeros, los profesores y los libros. Aquí es cuando mis nietos me ponen sobre aviso. En sus conversaciones descubro (y me preocupo) que no a todos los profesores les agrada conversar sobre asuntos ajenos a los cursos que dictan. ¡Pero es que ya no es fácil conversar sobre esos temas en la casa! Me preocupo porque la experiencia dice que la inquietud de los estudiantes no suele plantearse esta disyuntiva. Para ellos, el tema de la conversación o de la consulta tiene que ver consigo mismo y no con la asignatura. Y, por eso, el interlocutor obligado es el profesor. A él le toca aconsejar, resolver y, sobre todo, escuchar. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 26
  27. 27. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Si centramos la atención en el contorno familiar de muchos estudiantes, aprenderíamos a comprender la situación de muchos hogares, y eso nos ayudaría a completar la imagen de nuestra realidad escolar. Sí, es verdad que estamos progresando lentamente, a fuerza de ilusión y de buena voluntad. Muchos proyectos se anuncian, se ponen en práctica para liberar a nuestra educación del error y del fracaso. Cada vez que el tema entra en debate, mencionamos la carrera magisterial, el plan de estudios, la evaluación y los textos. La realidad nos enseña que debemos también prestar atención a la familia. En muchos hogares, el matrimonio que enfrenta un divorcio lastima sin querer la educación de los hijos. En la vida moderna, en que el consumo y el dinero constituyen severo patrón de la vida familiar, padre y madre tienen que trabajar. Y eso daña ciertamente la formación escolar. No siempre hay con quien conversar ni a quién consultar. No queda sino los auxilios electrónicos. Pero esa no es ‘la voz familiar’ ni tampoco ‘la voz del maestro’. Y no son precisamente los noticiosos los que van a proponer el camino acertado ni los que han de estimular la ilusión y la esperanza. Quiérase o no, la escuela tiene que ir tomando conciencia de que le falta lo que hasta hace unos años tuvo siempre como un auxiliar: el apoyo afectuoso del hogar, que cuidaba y entonaba los caminos de la ilusión y la esperanza. Y no puede desentenderse ni cruzarse de brazos. Por ahora, hay una manera de hacer frente a la realidad. Esmerarse en escuchar toda conversación que aparezca como urgente en boca del muchacho. Cuando a los muchachos les inquieta el qué, pues hay que profundizar ese marco. Y si les preocupa y agobia el cómo, pues hay que ver cómo el maestro comparte el mismo interés y la misma inquietud. No está en el programa vigente, pero el futuro de esos muchachos lo exige y lo espera de todos nosotros. 29. LENGUAJE, ESCUELA Y HOGAR “LA REPÚBLICA”, Domingo, 24/05/2009 - 21:15 Por Luis Jaime Cisneros El 30 de noviembre y el 1 de diciembre próximos se reunirá en Portugal la XIX Cumbre Iberoamericana de los Jefes de Estado para analizar y discutir temas sobre Innovación y Conocimiento. Desde ahora todos debemos sentirnos convocados a reflexionar con el fin de que quienes representen al Perú sientan que expresan el sentir nacional sobre esos temas. Si el mundo ha cambiado en los últimos 50 años, todo lo vinculado con la educación se ha visto conmovido en sus raíces. Cada día se ha hecho más evidente que desde la escuela hay que alertar a los muchachos para el mundo en que les tocará actuar. Y actuar quiere decir hablar, escuchar, leer, proponer, reflexionar, afirmar, rechazar, protestar. Es decir saberse distintos y al mismo tiempo unidos por un sinnúmero de cualidades que los confirman libres e independientes. Cada uno es miembro de una comunidad que promueve, proclama y defiende la igualdad en la diversidad. A la escuela le cabe esa responsabilidad, que por ser responsabilidad pedagógica fundamental es responsabilidad política de primer orden. Muy fácil será aceptar esta primera afirmación. Lo difícil es aceptar que, corriendo casi 10 años del nuevo siglo, debemos tomar conciencia de la necesidad de un cambio radical en los métodos pedagógicos vigentes. Esta urgencia se funda en que los sistemas actuales no permiten comprender el significado intrínseco del cambio. No se trata, como muchos creen, de modificar los currículos suprimiendo o añadiendo asignaturas, que no es lo esencial. Se trata de un cambio radical de la metodología. Y está bien discutir en la Cumbre de Estoril para que se compruebe que el problema a que nos enfrentamos es universal y compete, por tanto, a los cinco continentes. ¿En qué método hemos aprendido todos nosotros? Hemos heredado la costumbre que nos hace depender del maestro y el libro. Sin ellos nunca habría habido aprendizaje. En ellos estaba la verdad. Toda Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 27

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