Maestro Luis Jaime Cisneros 2008 ...

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El maestro Luis Jaime Cisneros escribió estos hermosos artículos sobre educación peruana en el diario la República, en el año 2008.

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Maestro Luis Jaime Cisneros 2008 ...

  1. 1. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Aula Precaria | Luis Jaime Cisneros/ “La República”- Perú NOVIEMBRE 2008: 1. AULA PRECARIA. ¿LA EDUCACIÓN, EN SEGUNDA DIVISIÓN? Por Luis Jaime Cisneros 2 DE NOVIEMBRE 2008 Sin el indispensable presupuesto, no hay educación de calidad. Tras anunciar que no podemos contar con una inversión mejor, no se concibe que podamos conformarnos con cifras inferiores a las que hoy respaldan nuestra política educativa. Conscientes somos de la situación mundial y de la necesidad de ser cautos en el manejo de los dineros públicos. Nos preocupa el futuro de nuestra educación. Cuando mencionamos ese futuro no estamos aludiendo a los muchachos que están hoy estudiando en las escuelas con la esperanza de crecer en un mundo libre. También estamos garantizando el porvenir de otros muchachos que aún no se hallan en edad escolar. Y también estamos preocupándonos por el número bochornoso de analfabetos que nos denuncian como endebles o indiferentes. Nos hacemos cargo de las oportunas explicaciones que el gobierno ofrece para justificar las medidas precautorias que se ha resuelto adoptar. Cuando hablamos de educación, no hablamos solo de la escuela que la brinda. Hablamos también de los analfabetos. Su número se acrecienta con nuestra indiferencia y con nuestros recortes. Recortar el presupuesto destinado a la educación significará que no habrá 200 mil analfabetos menos. Y si no podemos reducir el número de analfabetos, de nada vale que hablemos de política educativa, de reforma del sistema, y menos de un esfuerzo por mejorar la calidad del aprendizaje. Cuando hablamos de educación pública estamos hablando del porvenir. Y acá, en el Perú, hablamos del Proyecto Educativo Nacional, que no puede quedarse como empresa atrayente sino que debe estar en plena ejecución. Claro es, ciertamente, que todo lo que hoy invirtamos en educación se reflejará en el provechoso aprendizaje de nuestros muchachos, porque permitirá ofrecerles enseñanza de calidad. Nada de eso conseguiremos si no invertimos lo estrictamente necesario. Cuando nos preocupa la educación, no buscamos asegurar el minuto inmediato sino la inexorable marcha hacia el porvenir. Por supuesto, somos conscientes de que al ministro Valdivieso lo asiste, como economista, el deber de la buena administración, y nos complace su interés por un severo control del gasto. Cuando pensamos en el presupuesto necesario para crear y mantener una severa educación de calidad, no dejamos de tener en cuenta esa consigna. Pero felizmente somos también conscientes de que hay prioridades esenciales que están mirando a nuestra propia razón de ser. Nos dirán que no hay cómo autorizar incrementos. Y, bajando la cabeza, pero con encendido corazón, afirmamos que podremos mantener el equilibrio si conservamos lo que nos estuvo señalado para el año que termina. Repetir la asignación (y no se ruboriza la autoridad) nos permitirá liberar de la oscuridad a 200 mil analfabetos. Lograremos evitar que se ponga en riesgo la Carrera Pública Magisterial si transferimos al presupuesto de Educación recursos provenientes del Fondo de Contingencia del presupuesto público. Pero lo importante, lo patriótico, no es que lo digamos acá en la prensa. Lo decisivo es que lo sienta y lo proclame Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 1
  2. 2. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú todo ciudadano como un rasgo de solemne preocupación cívica. El Consejo Nacional de Educación ya dijo, por lo pronto, su palabra. En sesudo documento ha expuesto razones suficientes para impedir que la inversión en educación prevista para el 2009 signifique una reducción del 3,0% en este año a 2,7% en el año próximo, porque eso significaría (dice el Consejo) "la caída más fuerte registrada en los últimos años". Si nos consta (y avergüenza) que ocupamos últimos lugares en cuanto a la inversión en el continente, ¿cómo no inquietarnos al comprobar que somos sede envidiable de dos cumbres internacionales, pero no podemos hablar, sin sonrojarnos, de educación? Quam republicam habemus! ¿De qué nos vale la foto internacional, si registramos baja calidad magisterial, triste aprendizaje del alumno; si tenemos un 50% de colegios sin agua y un 57% sin desagüe? El país podrá crecer en economía. Pero para que el país sea grande y respetable de verdad, los ciudadanos necesitan crecer en vida interior, sentirse espiritualmente enriquecidos. Nada conseguiremos si no hay educación de calidad. Esa clase de educación es el sustento real de una democracia, de ciudadanos libres e independientes. 2. PARA QUÉ MÁS UNIVERSIDADES Jueves, 20/11/2008 - 06:36 Por Luis Jaime Cisneros. Debo confesar que me preocupa la facilidad con que creamos y creamos universidades. Estamos haciendo de la palabra una distorsión no solamente léxica, sino social. La enseñanza superior tiene varios modos de ofrecerse: se hace en las escuelas, en las universidades, en los institutos. Es ingenuo pensar que porque estudiamos en una escuela estamos culturalmente en un rango menor. Cuando hablamos acá de la Escuela de Bellas Artes, nadie piensa que se trata de una academia de preparación. Tuvimos una buena época de la Escuela de Ingenieros y de la Escuela de Agricultura. A los militares se les ocurrió que subíamos de nivel si las hacíamos 'universidades'. Conviene, por eso, aclarar las cosas. De un tiempo a esta parte, da pena leer en los diarios los avisos de algunas instituciones que parecen competir, dada la estructura de su avisaje, con los grandes emporios comerciales. Para no volver sobre este aspecto: una institución de estudios superiores no amerita en el mundo científico por el tamaño de sus edificios ni por el número de alumnos. Lo que se tiene en cuenta es qué investigan y qué publican profesores y alumnos. Las tesis de los graduandos dicen el grado de validez de cada institución de estudios superiores. Ahora que va terminando el año lectivo, conviene precisar las cosas al respecto. La vida universitaria (y me refiero a toda institución dedicada a los estudios superiores) implica una continuidad. Esta palabra es importante. Supone la ruptura de la periodicidad escolar y su reemplazo definitivo por una 'carrera'. Una carrera no conduce a una entelequia. Es precisamente una carrera. Interesa recordar cómo define a la palabra el Diccionario de Autoridades: "Por traslación vale el curso y modo de proceder en la ejecución y cumplimiento de las cosas pertenecientes al ánimo en lo moral de la vida". Estamos ante una continuidad, hablamos de algo que es constante. Y es precisamente en la marcha, en el recorrido, donde vamos advirtiendo el progreso, los ajustes, las reformas, los cambios que aseguran el cumplimiento de lo que vamos cursando. Este principio debe servir de marco a la discusión sobre planes de estudio. A lo largo del camino vamos descubriendo la necesidad de irse ajustando a la realidad. Es una realidad a cuya formalización van los institutos de enseñanza contribuyendo gracias a la investigación. Si no hay investigación, no hay estudios superiores (llámense universidades, escuelas, institutos). Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 2
  3. 3. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Pero es absurdo que nos pongamos a debatir esta clase de problemas cuando, a la vista de todos, nuestra realidad escolar está pidiendo auxilio. ¿Con qué clase de estudiantes vamos a alimentar a las instituciones de enseñanza superior, si no acertamos a ofrecer una enseñanza de calidad, y si muchos creen que tiene más mérito el que gana más que el que más sabe y mejor enseña? Si los alumnos no estudian con interés y voluntad, (digámoslo sin miedo) la culpa es de los docentes, que creen que el mérito se mide por la antigüedad y el sueldo. El mérito, en asuntos pedagógicos, se mide por el saber. Saber las cosas y saber transmitirlas son los que ameritan. No es fácil para el Estado acertar con estos temas, si es que el país entero no acierta a convencerse de que el tema pedagógico comporta una preocupación nacional. Este desconcierto reinante en el campo de los estudios superiores tal vez revela que no acertamos todavía en delimitar el papel del Estado. Y necesitamos precisarlo, porque corremos el riesgo de que todo lo relacionado con la universidad termine bajo el dominio de los ministerios de Comercio. Si la enseñanza superior es un 'negocio', poco tiene que hacer con ella el Ministerio de Educación. Y no niego que sea legítimo interés de las empresas apoyar la investigación científica, pues mucho hay que obtener (en beneficio del país) gracias a investigaciones sobre la salud, sobre la alimentación. El cambio urgente que debemos asumir exigirá, por tanto, deslindar el campo estricto de la política educativa. De pronto descubrimos que nos convendría encargar lo concerniente a la formación escolar a un organismo específico, vinculado con el ministerio ciertamente. La enseñanza superior debería vincular a los colegios profesionales y a algunas empresas con las instituciones académicas, a fin de considerar periódicamente el campo de la investigación y los planes de estudio. Habría que coordinar con el Ministerio de Economía si la contribución empresarial implicaría un modo de tributación. El rigor debe ser el signo vital de toda institución de enseñanza superior. Si así fueran las cosas, nos dará gusto leer avisos que hablan del mérito al estudio, a la investigación y al rigor académico. 3. LIBROS Y DROGAS Domingo, 30/11/2008 - 20:59 Por Luis Jaime Cisneros Termina noviembre en un marco neblinoso: éxito rotundo del APEC (buena organización, marco Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 3
  4. 4. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú auspicioso de promesas, ponchos de fina alpaca, discurso medular del presidente García); borrascosas e impensadas declaraciones con rebote internacional del general Donayre; defensa ardorosa en el Congreso de los presupuestos de salud y educación. Y agreguemos la perniciosa discusión en torno de los audios relacionados con el petróleo. Ese es el marco en que se va abriendo al auspicioso nombre del mes entrante, mes siempre predispuesto a las buenas palabras. El año se cierra, en lo que a libros concierne, de modo auspicioso. Tenemos en perspectiva un real homenaje a la memoria de Washington Delgado, cuatro volúmenes que reúnen su obra singular. Acierto grande, en un escenario de franca corrupción, disfrutar de la obra de un hombre limpio y generoso como fue Washington, al mismo tiempo, abierto al mundo infantil (el de los pequeños lectores): una rica antología de textos que hacen de la escuela centro de reflexión y de esperanza. Jorge Eslava anuda en un solo volumen los relatos que sirvieron para abrirle el camino y entonarle la afición por la literatura infantil. Y un libro suyo, lleno de recuerdos de sus lecturas, para que, en abierta confesión, lo descubramos hondamente comprometido con lo que un profesor debe al porvenir. Ayer se inauguró una nueva feria del libro en Miraflores, y me valgo de tanta buena noticia para, otra vez, reflexionar sobre esta relación del libro con la escuela, del libro con la comunidad, del libro con el hombre espiritual que se esconde en este otro, vestido, de saco y corbata, cuenta corriente y tarjeta Visa. Escribo estas líneas al mismo tiempo que leo lo que han dicho el jueves en el Congreso el jefe del Gabinete y el ministro de Defensa. No han pronunciado la palabra educación, pero han hablado de sus grandes enemigos: narcotráfico, corrupción y terrorismo. Los grandes enemigos de la escuela, los enemigos sordos de la juventud. Y si estos son declarados enemigos del porvenir, son enemigos francos y audaces de todo sistema educativo. El Congreso los combate. Los censura la prensa. La autoridad los persigue. La escuela debe dedicar horas para reflexionar con los alumnos sobre la moral, sobre la verdad, sobre el espíritu, y debe resaltar lo que significan para despertar y robustecer la vocación por la verdad, por la justicia, por el desarrollo, por el triunfo de la ciencia. Si no reconocemos que es deber de la escuela, en sesiones de educación cívica, reflexionar abiertamente sobre estos temas, que reciben de la prensa tanta esmerada atención, estaremos perdiendo la batalla. No es atributo exclusivo de las fuerzas del orden combatir drogadicción y terror. Es urgente alertar a los jóvenes sobre todo lo que amenaza el espíritu y atenta contra nuestra condición humana. Un arma importante que, en manos de los jóvenes, ayuda a ir templando el espíritu es ciertamente la lectura. Y porque recuerdo con simpatía cómo algunas lecturas nos ofrecieron modelos de vida al terminar la secundaria, traigo ahora a colación el valor que tuvieron en su momento las biografías. Vidas de grandes combatientes usurpaban nuestra atención y encendían la imaginación. Pero eran más instructivas las vidas de científicos (recuerdo las de Pasteur y la de los Curie). Creo que con las biografías que más gocé fue con las de Stefan Zweig; todavía me asiste la sensación que me dejó su mano húmeda cuando lo conocí, en Buenos Aires, 20 días antes de que se suicidara en Brasil. Ahora reflexiono sobre cuánto me enseñaron esas biografías: a triunfar sobre los inconvenientes, a conciliar, a huir de la improvisación, a corregir el error, a tener fe. Y a valorar nuestra condición humana. Ahora que reparo en las lecturas juveniles, advierto qué poco parece interesar la biografía como género. Las que más atraen por el momento (porque hay lectores maduros al respecto) son las biografías de Hitler, Churchill, Franco, Mussolini. Y siento mucha pena cuando compruebo que muy pocos maestros han arriesgado la lectura de Plutarco. En resumen: las biografías nos sirven para comprender a los hombres en su medio, para incorporarlos al mundo de las ideas y acciones. Para descubrirlos en comunidad. Ese rasgo debe ser aprovechado por la escuela: vivimos en un mundo en que las ideologías, la economía, el consumo y el dinero marcan la vida de los hombres. Y eso se relaciona con ambiciones y apetitos, con vocaciones y deslumbramientos, con urgencias de la vida y de la salud, con el prestigio o desprestigio del espíritu. Leer Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 4
  5. 5. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú biografías ayuda a un joven a descubrirse miembro de una sociedad y a comprender ideas y acciones de su mundo. 4. UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN Sáb, 06/12/2008 - 23:26 Por Luis Jaime Cisneros Los franceses están preocupados. Y con razón. En la clasificación anual que sobre más de 500 instituciones de enseñanza superior realizó la universidad Liao Tong de Shanghai, las instituciones francesas muestran un descenso respecto del lugar que ocuparon en la clasificación del año anterior. El año pasado ocupaba el sexto lugar entre los 37 países convocados, y ahora ha descendido a un sétimo lugar. La primera universidad de Francia (París VI) ocupa ahora el puesto 42, tras haber alcanzado el puesto 39 el año pasado. Una buena noticia, en medio de tanta tiniebla: la Escuela Normal Superior ha avanzado 10 puestos en la clasificación mundial y representa ahora el puesto 22 en el nivel europeo, cuatro puntos más que el año anterior. Como señala la prensa francesa, no hay que exagerar, pues debemos considerar que esta evaluación de Shanghai solamente tiene en cuenta la investigación producida en el seno de cada institución. Se explica, así, que ocho universidades norteamericanas aparezcan consideradas entre las 10 ‘mejores universidades mundiales’, y que Gran Bretaña continúe luciendo los institutos de Cambridge y Oxford. Pero lo que procuro destacar no es el lamento de la prensa. Me interesa poner de relieve la reacción de la FAGE, que es la ‘Federación de asociaciones generales estudiantiles’, una de las principales agremiaciones de estudiantes. Se ha sentido con derecho a reaccionar afirmando que “la omnipresencia de la investigación, el predominio de las publicaciones anglófonas, así como el desconocimiento de los medios financieros propios de cada establecimiento no permiten juzgar bien la pertinencia pedagógica y científica de las universidades francesas”. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 5
  6. 6. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Por su parte, la ministra Valerie Pécresse, responsable de la enseñanza superior, piensa que “queda de relieve la urgencia de reformas en la universidad”, para asegurar “la calidad de las universidades europeas”. Está dicho, así, en varias lenguas: sin investigación no hay universidad; pero sin dinero, no hay investigación. Tengámoslo presente para defender lo uno y para exigir lo otro. A los profesores nos toca ayudar a los estudiantes a descubrir sus talentos y asegurar el rigor para alcanzar una investigación de calidad. Al Estado le alcanza, como deber y obligación, asegurar los dineros. La noticia nos sirve para comprobar que la crisis en el sector educativo no es exclusiva de nuestro continente ni del país, sino que se la sufre, con perspectiva singular, en el mundo entero. Traigo el hecho a colación para reflexionar sobre el quinto objetivo del Proyecto Educativo Nacional, que busca “asegurar una educación superior de calidad que brinde aportes efectivos al desarrollo socioeconómico y cultural del país a partir de una adecuada fijación de prioridades y teniendo como horizonte la inserción competitiva del Perú en el mundo”. Si analizamos detenidamente esta exposición de objetivos, podemos entender la reacción de la prensa y estudiantes franceses ante los resultados de la evaluación de Shanghai. La educación superior nos conecta con el mundo. Lo consigue a través de la enseñanza de calidad y de la investigación rigurosa. Por eso el Consejo Nacional de Educación reflexiona sobre lo urgente que es (ahora, y no más tarde) “una ley del sistema de educación superior que lo constituya como etapa del sistema educativo”. Y como esa educación debe conectarnos con el mundo, esa ley debe mirar simultáneamente al Perú y a los cuatro puntos cardinales. No se trata de copiar sistemas ajenos, sino de atender a realidades ajenas y a la necesidad de concertar, tras haber analizado la perspectiva de nuestro futuro, los caminos y las conductas necesarias para alcanzar una educación superior de calidad y asegurar un clima de investigación atento a nuestras necesidades económicas, sanitarias, culturales. No se trata de una ley sobre universidades, porque ya es hora de abrir los ojos y superar el aturdimiento. La educación superior se imparte en instituciones como escuelas, institutos y universidades. Las tres tienen la misma jerarquía. Para acceder a las tres hay que haber sido buen estudiante y hay que tener la aptitud requerida. Si el mundo ha progresado tecnológicamente, obligación de todo gobernante es asegurar que el sistema educativo oriente, desde los momentos escolares, la inquietud por el mundo científico- tecnológico. Hay que despertar en el alumno el interés por los trabajos científicos de todo orden (y la preocupación ecológica nos alerta), tratando de que abra su interés al mundo de la creación y la investigación. Antes que la memoria, hay que estimular el talento. 5. PROGRESO Y EDUCACIÓN Domingo, 14/12/2008 - 02:21 Por Luis Jaime Cisneros Está tan olvidado el espíritu, que no me extraña la inquietud de muchas personas por la importancia que estamos asignando al talento como un imprescindible objetivo de la educación peruana. “Hay que asegurar chamba a los muchachos”, es lo que piden todos. Pero ocurre que no prepara hasta ahora la escuela para trabajar: prepara (cree que prepara, es verdad) para los estudios superiores. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 6
  7. 7. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Mejor dicho, para hablar sin tapujos: prepara sólo para la universidad. Y es ahí donde muestra su mejor perfil el fracaso de nuestro sistema pedagógico. La escuela (y muchas veces, también el hogar) han desatendido muchos aspectos de su labor educadora. Diríamos que se ha interesado en salvar su responsabilidad docente. Pero el docente es, en realidad, tarea ancilar de la educación. Si no hay educación, la docencia resulta superficial, sin arraigo alguno. Y si no se tocan las raíces, no hay educación. Para que la tarea del maestro no se reduzca a brindar información, debe estar empeñado en llegar a las raíces. Ahí, en lo profundo de su ser, tiene el muchacho escondidas virtudes, aptitudes, intereses, pasiones. Todo está en espera de ser convocado a la superficie. Esa es la tarea pedagógica que tiene el maestro por delante. Esa inquietud que no encuentra calificativos precisos para identificarse, pero que late en el corazón de los estudiantes, es la que necesita ser protegida del escándalo, salvada del olvido, rescatada del resplandor del éxito momentáneo y ruidoso. Ahí escondido está el talento. Muchos de nosotros hemos oído, cuando muchachos, hablar de alguien ‘con talento’, y hemos diferenciado a quienes ‘tenían talento’ de aquellos oscuros personajes de cuya inteligencia nadie hacía públicos elogios. Ni siquiera se nos ocurría consultar el Diccionario. Pero ahí, en el de Autoridades, podríamos leer que “metafóricamente se toma por los dotes naturales: como ingenio, capacidad, prudencia, que resplandecen en alguna persona, y por antonomasia se toma por el entendimiento”. Tiene talento, así, el que ‘es entendido en las cosas’. ¿En qué cosas? En las cosas de la vida. Tiene talento el que sabe ser prudente. Tiene talento el que es capaz e ingenioso. Se alude al ingenio, a la imaginación. Es talentoso el que no se pierde ante las metáforas. En suma, el que es competente en su lengua. El muchacho travieso puede encubrir más talento que el recatado y memorioso complaciente con libro y profesor. Cuando comprobamos que les resulta difícil conseguir trabajo a los muchachos que, terminada su secundaria, no aspiran a estudios superiores, advertimos cómo ha descuidado la escuela educar para el mundo laboral a los estudiantes. No tiene cómo integrarse en el mundo laboral, si tiene que contar sólo con lo proporcionado por la escuela. La imagen del ‘taller’ no ha aparecido como oferta a lo largo de la instrucción recibida. Ha prevalecido la imagen de un jefe con escritorio, abogado con estudio, médico con consultorio, ingeniero con oficina de obreros y arquitectos con taller de diseño. La escuela no enseña a ser subordinado ni colaborador: enseña a ser jefe, a tener mando. Y eso no es preparar para la vida. Pero, ¿qué pasa en la ciudad y el mundo? En el mundo del trabajo y en horas de globalización? ¿Cómo ha modificado el panorama el avance de la tecnología, que ha terminado por crear un sistema de ‘educación a distancia’? ¿Por qué los países adelantados (mejor diría, los viejos países europeos) han comprendido cómo tanto progreso tecnológico ha contribuido a la obsolescencia del conocimiento y ha originado una necesaria modificación de objetivos, proyectos y esquemas en el sistema educativo. Si antes la tarea escolar se hacía ajena a la vida y al trabajo en fábricas y talleres, al margen de lo que hacían y creaban laboratorios y fábricas, ahora toda tarea escolar, para poder colaborar con las necesidades futuras de tanta nueva institución, tiene que revisar sus métodos, aclarar sus funciones, descubrir que el futuro para el que prepara a los estudiantes es distinto del pasado sobre el cual se apoya la actual realidad escolar. A la escuela corresponde ahora la obligación de enfrentar los retos de esta sociedad de consumo, enviciada en el goce del dinero, obligada como está a modificar criterios y arriesgar nuevos enfoques. El espacio geográfico ha sufrido por el avance tecnológico, y el conocimiento ha ido sufriendo modificaciones explicables precisamente por cuanto implica el avance tecnológico. Eso afecta a la enseñanza. Para progresar hay que aprender a rectificarse. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 7
  8. 8. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú 6. LA FAMILIA Y LOS TEMAS DELICADOS Domingo, 21/12/2008 - 05:36 Por Luis Jaime Cisneros Esta semana conviene dedicarla a reflexionar sobre la realidad familiar. Cuando leo que, en Francia, los especialistas explican el alto número de desescolarización reconociendo que los alumnos faltantes son hijos de padres divorciados o de padres que trabajan, pienso en el número de muchachos nuestros que quiebran su formación escolar y buscan medios diversos de ganarse la vida, a veces con censurable conocimiento y apoyo de sus padres. Para que sea verdad la vieja afirmación de que la escuela es un segundo hogar, necesitamos asegurar y fortalecer la existencia de ese hogar. Y la conclusión de los especialistas franceses obliga a meditar, en estos días de Adviento, sobre la realidad de nuestra familia. Cómo ayudar a evitar la deserción escolar es preocupación que nos alcanza como ciudadanos, porque se trata, como es fácil comprender, de meditar sobre el futuro de la nación. Si el número de analfabetos todavía hoy es preocupante, la posibilidad de que el número de desertores lo supere es todavía más grave. Porque la familia tiene obligada responsabilidad como coeducadora. Sin el auxilio familiar, ha de ser difícil encarar (como ya felizmente se hace) otro problema: el de la educación sexual en los colegios. Los avances tecnológicos han puesto sobre la mesa informaciones que antes, por razones que no vale la pena discutir, eran tema tabú en la escuela y en la casa. Han debido ilustrarnos las páginas policiales del mundo entero sobre la cruel realidad reinante en vicios y enfermedades para comprender cómo la escuela ha debido reaccionar. No se trata de ofrecer información sexual sino educación sexual a los estudiantes. Si debemos celebrar que el Estado haya comprendido la necesidad de encarar el tema, nuestra tarea consistirá en ayudar a que las familias tomen conciencia del carácter pedagógico que este tema asume, en la precisa edad de los cambios hormonales y emocionales. El solo hecho de que la escuela asigne al tema importancia y nivel científico lo priva de toda otra posible interpretación. La tarea (no hay que ignorarlo) debe reclamar la necesaria colaboración familiar. Para esto habrá que considerar la necesidad de educar a los padres sobre cómo hacer provechosa su colaboración. Librados como están los estudiantes a cuanto informan diario, radio y televisión sobre la realidad del mundo económico, político y social, con énfasis en escándalos policiales; y no curados todavía de la insistencia en enterarnos de todo lo concerniente al mundo del espectáculo, nadie puede negar lo bien enterados que estamos sobre el marco mundial en que han venido esparciéndose las enfermedades sexuales. La vida privada de mucha gente ha perdido eso, la privacidad y es pasto de la voracidad mediática: el comportamiento de los otros nos interesa como propaganda o escarnio. La escuela lo ha tomado en cuenta y ha comprendido, por fin, su responsabilidad. Debemos lograr que lo comprendan los padres, muchos de ellos apegados todavía a prejuicios e interpretaciones hoy injustificables. Esta reflexión viene motivada por la publicación que acaba de lanzar el viceministerio de Gestión Pedagógica, brazo dinámico del Ministerio de Educación. Un manual para profesores y tutores, donde podemos leer los lineamientos educativos y las orientaciones pedagógicas para la educación sexual integral. No deben sentirse exentos de lectura y aprovechamiento los responsables de cada hogar peruano. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 8
  9. 9. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Conversar con los hijos sobre los grandes temas escolares ayuda a los muchachos a ver claro; y si lo que se dice no tiene sabor libresco sino amical y familiar, miel sobre hojuelas. Pero hay que adelantar también que, sin el apoyo técnico y financiero del Fondo de Población de la ONU, que actuó con puntualidad, no podríamos estar celebrando este gran paso. Y es natural. A la UNESCO le interesa acentuar la preocupación que tiene la ONU por el VIH-SIDA. A la educación peruana también. El acierto del plan vigente que el Ministerio de Educación busca desarrollar abarca desde los últimos años de la primaria y se esmera en una formación rigurosa en los años cruciales de la educación secundaria. Es tema sobre el que debemos conversar todavía mucho más. 7. UNA REFLEXIÓN NAVIDEÑA Domingo, 28/12/2008 - 02:18 Luis Jaime Cisneros Tengo ante mí a un muchacho que está por terminar sus estudios universitarios, preparando su tesis de licenciatura, y le escucho confesar, entre malhumorado y perplejo, que no está seguro de haber acertado con la carrera. Cuatro años atrás, todo era claro, y ahora no es que haya dudas, sino que han aparecido lucecitas que atraen y deslumbran, senderos que postulan horizontes distintos. Si esta conversación se hubiera dado 40 años atrás, quizá lo habría acompañado en el desasogiego. Ahora me limito a mirarlo profundamente, tratando de que mis ojos penetren en lo más hondo de los suyos. Busco hurgar hasta acertar dar con la lágrima recóndita que lo ahoga, y proponerle, entonces, recordar cómo hemos ido llegando a este momento crucial. Crucial porque precisamente se cruzan las avenidas que conducen al mismo puerto. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 9
  10. 10. Aula Precaria – Luis Jaime Cisneros Diario: La República - Perú Debemos reconocer ambos que lo de ahora no es novedad. La vocación no es algo que suele estar siempre a la vista. Tampoco es algo inconmovible. Precisamente porque tiene actividad y movimientos propios, se presta a la recreación, al enriquecimiento. Hay que aprender a recrearla, como el mejor modo de mantenerla firme. Aprender a comprender cómo requiere acoger intereses aparentemente ajenos. Basta con que revisemos cómo se ha enriquecido el campo de las Humanidades en estos últimos lustros. Debemos recordar cómo muchas disciplinas que nos parecieron muy alejadas de nuestros intereses estrictamente lingüísticos, ya habían anunciado su vínculo familiar en la época de los griegos. Nunca hubo campo más fértil para tanto descubrimiento (y para esta inesperada desazón) como éste de la filología que presidía nuestra conversación. Aprovecho para recordar cómo nosotros no acertábamos a explicarnos, a dos años de haber ingresado en la universidad, el empeño de Amado Alonso para que estudiásemos con entusiasmo el curso de Fonética. Las palabras de Alonso eran terminantes: "Sin fonética, no hay lingüística segura". Nos acostumbramos al alfabeto fonético; nos interesamos, más absortos, tarde, con la fonología de Troubetzkoy, hasta que tropezamos, en otra recomendación de don Amado. Para muchos de nosotros era inexplicable que nos propusieran leer a Bergson, “Matiere et memoire”. ¿Qué tenía que ver eso con la filología, que tanto nos ilusionaba por su vínculo con la literatura. Y ahí Alonso nos hacía ver la equivocación: había que leer además la tercera y la quinta investigación de Husserl, "porque sin filosofía no había filología". Una breve explicación seguía de inmediato a la terminante consigna: "Si queremos estudiar las corrientes ideológicas de una generación determinada a través de los textos, tenemos que conocer claramente el mundo de las ideas predominantes: qué leían y por qué leían eso los hombres de esa generación". Nos quedó claro: si no leíamos filosofía, no alcanzaríamos a ser filólogos. Así nos fuimos preparando para no acusar sorpresa alguna cuando leímos la Carta sobre el Humanismo de Heidegger, capítulos de la estética de Hegel y algunos capítulos de “El ser y la nada” de Heidegger, cuyo interés por la poesía de Hölderlin nos pareció muy explicable y natural. Lo demás vino por descontado. Y mi interlocutor me confesó, los ojos iluminados, cuánto le había agradado los textos que yo le prestara de Merleau Ponty. Y agregué, para reanimarlo, por qué yo seguía leyendo, con los mismos ánimos de ayer, textos de neurología y patología del lenguaje. Estas conversaciones son, en los últimos tiempos, más frecuentes de lo que podríamos suponer. Los progresos tecnológicos, los problemas que suscita nuestro sistema académico en la época preuniversitaria, y los evidentes desacuerdos sobre los fines de la educación superior, explican hoy estas conversaciones. Quienes no debemos dejarnos sorprender somos los responsables. Si el alumno desconcertado cree que debemos proponerle nuevas lecturas, nuestro error consistirá en ofrecerle textos de la especialidad. Depende de cómo y cuánto conozca a mi interlocutor. Mis sugerencias puede ser textos poéticos de Rilke, de Westphalen, Moro o Martín Adán. Si no sugiero poesía pienso en textos de Huexley, de Proust, de Hesse. O ensayos de Ortega y Gasset, de George Steiner. Nada de textos sobre la especialidad. Todas estas lecturas irán conduciendo al reencuentro con el camino inicial. Debo mostrar mi agradecimiento a este interlocutor, que, como regalo de Navidad, me ha convocado a esta reflexión. Aula Precaria- Luis Jaime Cisneros Diario: La República – Perú Página 10

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